APELLIDOS DE POZOBLANCO: LA HISTORIA DE TODOS NOSOTROS
Para iniciar la exposición sería conveniente, antes de nada, determinar qué es un apellido. La Real Academia aclara que el término apellido puede definirse como nombre de familia con que se distinguen las personas. Y es una definición muy apropiada y exacta pues en sus orígenes se utilizaba para diferenciar a individuos concretos dentro de un grupo familiar.I. EL ORIGEN DE LOS APELLIDOS
El apellido no es un distintivo que haya gozado siempre de la misma estabilidad y duración que en los tiempos presentes.
Aquellos que intentan aproximarse al estudio del origen de los apellidos lo hacen según la normativa actual pero en cuanto retroceden unas cuantas generaciones se topan con la cruda realidad: nuestros antecesores aplicaron diferentes pautas y costumbres al apellidar a sus hijos.
Originariamente el apellido era una palabra que acompañaba en la familia al nombre de pila del sujeto concreto para distinguirlo dentro de ella o en relación con otros individuos de familias distintas. Es comprensible que si una comunidad repite continuamente una serie de nombres propios habituales (Antonio, Juan, María, Catalina) se hace imprescindible usar un segundo calificativo para distinguirlos, utilizando para ello alguna característica específica de carácter físico, topográfico, laboral u otra cualquiera (Antonio el Bajo, Antonio del Cerro, Antonio el Molinero).
Pero este segundo nombre no puede aún ser considerado un apellido porque sólo designa al propio individuo y no al resto de la familia. Cuando sea utilizado por los miembros de la familia, tengan o no la característica que sirvió de argumento original, entonces se habrá convertido en apellido.
Llegados a este punto quisiera advertir que no debemos confundir los términos de apellido y linaje. Son dos cosas distintas.
El apellido se produce, como hemos visto, cuando es asumido por la propia familia y es utilizado por ella, aunque a veces determinados miembros de la familia no lo heredaban ni lo portaban.
quieran o no, al menos mientras quede memoria. Lógicamente, si los aludidos lo adoptan de forma oficial o se les adjudica en la documentación se convertirá en apellido.
Pero a veces, de modo sorprendente, el trayecto será de ida y vuelta: Zajón, en su origen posiblemente un apodo, pasó a ser un apellido tradicional en Pozoblanco desde, al menos, el siglo XVI hasta el XX. Hoy se ha perdido como tal pero permanece como linaje o apodo.
II. CÓMO SE FORMARON LOS APELLIDOS HEREDITARIOS
La fijación del apellido comienza en tiempos medievales, cuando los escribanos y otros funcionarios acostumbran en los documentos a hacer constar junto al nombre de pila del protagonista algunas anotaciones distintivas como el nombre del padre, la procedencia geográfica, el oficio que ejerce, etc. Esta costumbre acabará por convertirse en apellido hereditario y tiene un origen claramente documental.
En los reinos cristianos se empezó a añadir al nombre del hijo el del padre (patronímico), primero con el término filius (hijo de, pues se escribía en latín) y luego con el sufijo “–ez”, con idéntico significado (González sería el hijo de Gonzalo, Martínez el de Martín…).
Como es natural, este apellido patronímico cambiaba cada generación y no servía como apellido familiar, sólo individual: el hijo de Gonzalo será Sancho González pero el hijo de éste se apellidará Sánchez por ser hijo de Sancho.
En los siglos finales de la Edad Media se hace costumbre en todos los niveles sociales convertir en hereditario este segundo nombre o apellido, pero esta adopción es libre y voluntaria, de modo que cada uno puede optar por el que crea oportuno de entre los usados por los ascendientes o, a veces, incluso fuera del seno familiar. Tras sucederse varias generaciones cada familia posee un determinado número de patronímicos que corresponden a padres, abuelos y tíos por línea paterna o materna y son los que habitualmente utiliza, salvo muy raras excepciones.
Juana López la Risca, hijos Martín Sánchez, Juana Castellano, Antón García, Margarita Díaz de Pedrajas y Juana Muñoz la Risca. Uno más, de 1733: Ana Blanca, viuda de Benito Redondo, siete hijos: Benito Redondo, María Marquina, Isabel de Arévalo, Francisca Ruiz, Catalina Bejarano, Ana Blanca, Andrés Jurado.
Pero lo que hay que dejar muy claro es que este aparente caos tiene una coherencia interna absoluta pues cada apellido recibido en la familia corresponde exactamente a la persona o antecesor al que se quiere honrar y cuya memoria se desea perpetuar. La onomástica se convertía así en un auténtico culto a los antepasados paternos y maternos.
A partir del siglo XVI los apellidos heredados están bastante consolidados, entre otros motivos porque el cardenal Cisneros primero y luego el concilio de Trento obligaron a las parroquias a consignar los nacimientos y defunciones con la filiación de los inscritos. El Estado también añadirá un argumento más cuando, por motivos militares o impositivos, fuerce en padrones, amillaramientos y otros documentos oficiales a caracterizar lo más detalladamente posible a cada uno de los sufridos contribuyentes.
En cuanto a las mujeres, siempre usaron su propio apellido familiar, nunca el del marido. Y era muy normal que lo feminicen: Catalina Fernández la Blanca, Leonor Morena, María Plazuela, Ana Ranchala, Marta Peralba, Isabel Herruza, Teresa Pabona, Leonor Moyana, Ana Ruiz la Condesa... Esta particularidad es muy apreciada en genealogía pues facilita el rastreo.
De todos modos, es importante saber que la norma actual de los apellidos heredados, respectivamente, de padre y madre no se implanta legalmente hasta la Ley del Registro Civil de 17 de junio de 1870 y es desde entonces cuando queda establecido de manera oficial incluso su grafía, salvo descuido de los funcionarios (por ejemplo, en el DNI, mi Peralvo, con uve, es diferente al de todos mis hermanos). El código penal de ese mismo año establecía como delito el uso de nombre o apellido supuestos lo que vino a consagrar como apellidos exclusivos los anotados en el Registro Civil.
III. CLASIFICACIÓN DE LOS APELLIDOS
Aunque el origen de los apellidos puede deberse a múltiples causas, es habitual clasificarlos según determinadas categorías:
Los Patronímicos derivan de nombres propios, generalmente del nombre del padre. Es el tipo actualmente más abundante: García, González, Rodríguez, Fernández, López, Martínez, Sánchez, Pérez, Gómez, Muñoz, Ruiz, Díaz, Márquez, Jiménez, Benítez, Domínguez…
Los Toponímicos y Gentilicios derivan del nombre del lugar de procedencia, que puede ser tan variado como una nación, una región, una comarca, una ciudad, un río, una construcción, una planta, un monte o cualquier accidente o elemento geográfico. Son también muy numerosos: Alameda, Álamo, Arévalo, Arroyo, Bejarano, Bernias, Carpio, Castilla, Castillo, Castro, Cerezo, Cobos, Encinas, Guijo, Hinojosa, Lopera, Madrid, Molina, Morales, Olmo, Parra, Plazuelo, Pozo, Pozuelo, Priego, Quirós, Romero, Salamanca, Santofimia, Sepúlveda, Serrano, Tormo, Torres, Torrico, Villarejo, Villarreal, Viso, Vizcaíno, Vizcarro, Yun…
Los de Oficios, Profesiones y Cargos están asociados a la funciones ejercidas y entre ellos se encuentran algunos de los más característicos de Pozoblanco: Alcaide, Ballesteros, Caballero, Cabrera, Calero, Cardador, Conde, Dueñas, Escribano, Herrero, Jurado, Merchán, del Rey, Vaquero…
Los Teonímicos o hagionímicos suelen estar relacionados con la religión o con hechos relativos al nacimiento. Abril, Alegre, Aparicio, Bautista, Bienvenida, Buendía, de Dios, de Gracia, Expósito, Monje, Pascual, Sanjuán, Santamaría, Santos, Tirado, Ventura…
Apellidos varios y de origen desconocido o incierto, son aquellos que debido a la dificultad de la etimología, rareza, a su gran antigüedad o a otras varias causas no se han podido aún interpretar. El origen de García o Muñoz es confuso y de los pozoalbenses incluyo algunos como Fabios, Jaut, Llergo o Pedrajas.
En el segundo caso, y sin ánimo alguno de ofender, incluimos a Alegrías, Apures, Arenales, Bordaores, Cachondos, Cagajones, Cagarrutos, Calderos, Canarios, Candelarios, Casquetes, Casterras, Castranos, Chairos, Chiquitos, Chocolateros, Chorros y Chorritos, Cintas, Ciriacones, Colilleros, Cotos, Cupidos, Hormigas, Jaboneros, Levauras, Macarenos, Malaguillas, Manchegos, Matagatos, Melojas, Minutos, Mocosos, Ochentas, Pajarones, Paletos, Panalos, Panderetes, Pañeros, Perindos, Periquetes, Pichones, Poleos, Retenes, Santóleos, Sietes, Valientes, Varas, Verduras, Vinagres, Virutas, Zorretes, Zúcaros y tantos otros que harían la lista interminable.
IV. ALGUNAS PARTICULARIDADES DE LOS APELLIDOS DE POZOBLANCO
# El sufijo –EZ y sus variantes ya hemos comprobado que parece estar relacionado con el patronímico y es la forma más distintiva de apellidar en España aunque desde la Edad Media quedó fosilizada y se ha perpetuado por herencia. Es el equivalente al sufijo portugués en –ES (Peres, Chaves, Rodrigues), el anglosajón –SON (Johnson, Jackson), el –OV ruso (Petrov, Sharapov) o el italiano –INI (Martini, Pellegrini, Sabatini, Mussolini). En Pozoblanco los más numerosos son actualmente Fernández, Sánchez, López y Muñoz. Históricamente este último ha sido el más frecuente.
# La elección por prestigio o categoría, vanidad o interés testamentario dentro de todos aquellos apellidos a los que podía optar. Por ejemplo, Marco Ponce, criado del cronista Juan Ginés y escribano público de la villa, tuvo que añadir el de Sepúlveda al suyo propio y al de sus hijos Juan y Luis Ponce para poder disfrutar y transmitir las prebendas recibidas. Estas ansias de grandeza al tomar el apellido fueron tan habituales que algún escritor del siglo de Oro hizo burla exagerada e ingeniosa de ello:
Yo conocí un tal por cual
que a cierto conde servía
y SOTILLO se decía.
Creció un poco su caudal
salió de mísero y roto,
hizo una ausencia de un mes,
conocíle yo después
Vino a fortuna mejor,
eran sus nombres de gonces,
llegó a ser rico y entonces
se llamó SOTOMAYOR.
No sé si conocen ustedes el magnífico lema que pregona: Después de Dios, la casa de Quirós. Y es que, al aludir al apellido propio, algunos enfatizan su pretendida grandeza indicando que pertenecen a la casa de tal o de cual. Aunque siempre pueden topar con alguien que les conteste con sorna: Yo soy Miguel Expósito, de la casa de expósitos.
# Apellidos más abundantes. Anteriormente los hemos relacionado con los patronímicos. De los aproximadamente cien mil existentes, los veinte primeros por frecuencia apellidan en España a casi la cuarta parte de los habitantes y en Pozoblanco a más del 40% del total de sus vecinos.
En ambos casos el más abundante es García y sobre él se cuenta una divertida anécdota: un monarca cristiano, durante la reconquista, comenzó a distribuir apellidos entre todos los soldados que le habían ayudado en la victoria, comenzando por los más destacados: tú te llamarás Mendoza, tú de Luna, tú Páez, tú Alvarado, y así durante horas y horas; ya anochecido, todavía faltaban muchos por recibir apellido cuando avisaron al rey de que la cena estaba servida; entonces se incorporó y volviéndose a los congregados exclamó: “Y todos los que quedan se llamarán García”. Y de ahí procede la conocida expresión “cualquiera se llama García”. Algo similar podríamos decir de la frase “esos son otros López”, tal es su abundancia. García es actualmente el apellido más numeroso en Pozoblanco pero curiosamente sólo ha sobresalido a partir del siglo XIX cuando la villa quedó expuesta a todo tipo de intercambios y migraciones. Muñoz ha sido el más abundante durante siglos.
el árbol del bien y del mal, Dios advirtió a Adán con estas palabras: “si gómez de esta fruta pérez-erás”. Es una broma, naturalmente.
# Los apellidos de origen judío tienen para los pozoalbenses mucho morbo. Pero no debemos olvidar que la tradición judeo-cristiana incorporó desde muy pronto nombres típicamente hebreos: José, María, Mateo, Marcos, Lucas, Bartolomé, y de ellos derivan apellidos que nunca han inducido a sospecha. Los apellidos propiamente judíos desaparecieron prácticamente del mapa español con su expulsión en 1492 y la posterior persecución de los conversos judaizantes. La mayoría de éstos tomaron nuevos apellidos –cosa que también hacían los cristianos viejos, como hemos visto- y circulan muchos estereotipos sobre ellos, la mayoría falsos: unos los relacionan con nombres de oficios, otros con los de lugares o topónimos de donde procedían, hay quienes los vinculan a nombres de plantas y no faltan los que afirman que son judíos los apellidos que aluden a animales o bien a santos. Pero a nadie se le escapa que si había libertad para elegir apellidos los conversos tratarían de tomar aquellos que pasaran más desapercibidos, es decir, los mayoritarios entre la población. En definitiva, podemos afirmar que tal familia de descendientes conversos portó tal apellido pero ello no quiere decir que éste identifique exclusivamente a conversos.
# Apellidos gitanos. Los gitanos han seguido la misma evolución histórica que el resto de los españoles en cuanto a la forma de apellidar. Pero debido a su fuerte endogamia aparecen en esta comunidad ciertos apellidos que se repiten como Cortés, Montoya, Heredia, Pantoja, Maya, que también los portan otros sectores de la población. En Pozoblanco los apellidos gitanos característicos, pocos, son bastante tardíos, de la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas de XX los más antiguos. Es el caso de Pantoja, Salguero, Maya o Plantón.
buenos deseos para la criatura (Buendía, Bienvenida, de Gracia). Pero el calificativo que recibían era, por lo general, el de Expósito.
Con la creación del Registro Civil se pretendió superar la discriminación que implicaba para los afectados ir pregonando su condición y se propusieron diferentes alternativas: adjudicar a los inscritos apellidos por orden alfabético, o bien el nombre del mes del nacimiento o incluso asignar a voluntad y potestad del juez municipal los apellidos más ilustres de los padres de la patria o de las principales familias y autoridades de la villa, como sucedió en Pozoblanco… a veces con una mala uva impresionante pues aprovechaba la ocasión para zaherir a las familias rivales. Secundino Arnalte, Félix de Santacatalina Arnalte, Antonio Arnalte, Francisco Montero, Cecilia Sepúlveda, Gregorio Persi, Baldomero Guzmán, Teodoro Sagasta, Nicolás Sagasta, María Meneses, Fernanda Velarde, Teodomiro Adradas, Lucía Martos, Juan Bautista O´Donnell, Félix Ciudad, Tiburcio Peña, Nieves Roble, José Belmonte, Modesto Fuensanta, Fernando Senderos, Florencio Luján, Abundio Flores, Enrique Trejo, Joaquina Centeno, Antonia Palacios, Juana Selvas, Isidro Estrella… Por cierto, cuando se producía la defunción de estos niños, la mayoría perdía tan llamativos apellidos y recuperaban el de Expósito. Y es que, como bien se dice –quien lo diga bien-, muerto el burro, la cebada al rabo…
Ya en el siglo XX la ley permitió a los apellidados Expósito la posibilidad de sustituirlo por otro a su elección, y de hecho en Pozoblanco hay casos.
En cuanto a los esclavos, desde el siglo XVI hasta el XVIII en nuestra villa hubo un reducido número de ellos, casi siempre adquiridos por compra y con un origen africano, morisco o negro. En la documentación se les alude siempre con el nombre de pila, sin apellido alguno: una esclava mulata color membrillo llamada Lucía; una esclava que me vendiste negra atezada que se llama Catalina; un esclavo de color mulato que se dice Juan; un esclavo negro atezado que su nombre es Alexandro; una esclava negra atezada que se nombra Susana de edad de diez y ocho años y está preñada de seis meses; una negra tinta atezada que su nombre es Anna; una esclava llamada Josefa de edad de veinte y seis años color membrillo hecho, cabello ensortijado, de buena estatura, gruesa, habida a buena guerra y no de paz…
Pozoblanco contamos con los García-Arévalo, los Moreno-Manzanaro, García de Consuegra o bien los García-Motos, en origen dos apellidos distintos; el primero lo tengo perfectamente documentado y se produce al pasar un individuo de Pozoblanco a Torremilano a finales del siglo XVIII; los Moreno-Manzanaro llegaron a nuestra población desde Herencia ya en el siglo XX aunque el Manzanaro parece ser un apellido de origen italiano. En otros ocasiones el apellido actual deriva de la unión de nombre y apellido, caso de Peralbo, posible efecto de la contracción Pero Albo.
# Apellidos curiosos o de combinación problemática. Son muy conocidos casos como Pérez Gil o quien se llama Dolores y se apellida Fuertes. En Pozoblanco tenemos el sugerente y ambiguo Bajo Rejas, el llamativo ejemplo de María Luna Luna Luna o el de un familiar mío que rememoraba la declaración de datos el primer día en el ejército y el mosqueo consiguiente del sargento de turno: nombre (Antonio Blanco), hijo de (Antonio Blanco), domicilio (Bartolomé Blanco), población (Pozoblanco)… Conozco el caso de un vecino de Pozoblanco del siglo XVIII apellidado Mármol Bello cuya figura ignoro si se correspondía fielmente con el material que iba anunciando; pero de lo que no me cabe duda es que lo tendrían en cuenta cuando le hicieron la lápida.
# Apellidos con la preposición “DE”. Al contrario que en otros países, que un apellido en España venga antecedido por la conjunción “DE” no significa que proceda de familia noble o distinguida. Sólo indica un primigenio origen geográfico o patronímico y por tanto es una simple cuestión de sintaxis. En Pozoblanco los casos más conocidos son los de Castro, de María, de Torres, de Gracia… Lo mismo sucede con la preposición “Y” entre uno y otro apellido, que obedece a una normativa oficial de mediados del siglo pasado, por lo demás poco cumplida.
Algunos de los apellidos señeros presentes aquí, alicantinos y valencianos sobretodo, son los Antolí, Arcayos, Aura, Bañols, Belda, Bernal, Blanes, Borrell, Carbonell, Clement, Codech, Colinet, Coloma, Cremaes, Gironés, Gosálbez, Jordá, Juliá, Lledó, Llopis, Maciá, Martí, Mataix, Matarredona, Miralles, Moltó, Muntó, Pericat, Pla, Ripoll, Roig, Soler, Tormo…
# Apellidos extranjeros. El dominio por parte de España de extensos territorios por todo el mundo facilitó la llegada de personas y apellidos extranjeros, especialmente de Portugal, Francia e Italia. En la actualidad el fenómeno se ha multiplicado debido al auge de la inmigración y hasta en nuestra ciudad existe un catálogo impresionante de apellidos extranjeros.
En siglos pasados esos apellidos extranjeros solían modificarse fonética y gráficamente para adaptarlos a la pronunciación y ortografía españolas.
Es famosa la anécdota acerca del candidato germano al trono español para sustituir a Isabel II cuando ésta fue expulsada en 1868. Para los españoles la pronunciación del apellido del príncipe Leopoldo resultaba tan difícil, Hohenlohe-Sigmaringen, que popularmente se tradujo de manera guasona en Ole-Ole Si me eligen.
Para algunos, como los portugueses, resultaba muy fácil la conversión mediante el cambio de la –S final por nuestra –Z final (Lopes, López), en cambio otros darán lugar a transformaciones notables, como el Bautista o el Bernias de origen francés. En los últimos cinco siglos en Pozoblanco siempre ha habido residentes de origen extranjero: bastantes portugueses, como Pedro Gutierres Fonseca, Cayetano de Torres, Catalina Clara Fernandes, Domingo Peres, Lorenzo Rodrigues, Manuel Antunes, Antonio Gonzales…; otros franceses como Antonio Balmius, Juan Sabone, Antonio Dealon, Guinote Jamiser, Juan Callado, Esteban Condoret, Juan de la Fuente, Juan de la Vernia, Jean Baptiste Saudier, Pedro de Villa, Antonio de la Cruz…; italianos como Belloti, Ferrasano, Orleo, Barone, Filizzola; flamencos como Yun, suizos como Eclarc…
Amor, Antolí, Bajo, Ballesteros, Bermejo, Bernias, Cabrera, Calero, Cardador, Castro, Cejudo, Dorado, Dueñas, Escribano, Fabios, Guijo, Habas, Herruzo, Jaut, Jurado, Llergo, Merchán, Moreno, Muñoz, Olmo, Pedrajas, Peralbo, Plazuelo, Porras, Pozuelo, Quirós, Ranchal, Rojas, Rubio, Ruiz, Sepúlveda, Tormo, Torrico, Villarreal, Vizcarro, Yun.
# Apellidos distintos según hermanos. Hemos aludido anteriormente a la libertad que tuvieron nuestros antepasados a la hora de tomar apellido de entre los distintos que ofrecía su ascendencia. En siglos pasados, en Pozoblanco, era costumbre que el primer hijo varón tomara el nombre y apellido del abuelo paterno; la primera hija recibía el nombre y apellido de la abuela materna; el segundo hijo varón, el nombre y apellido del abuelo materno; la segunda hembra, el nombre y apellido de la abuela paterna; y así sucesivamente… Por tanto, era muy habitual tener, por ejemplo, cuatro hijos, y que cada uno de ellos portara diferente apellido. La situación anterior se complicaba aún más si tenemos en cuenta que en los documentos cada familia, paterna o materna, solía referirse a los hijos designándolos con sus propios apellidos de familia.
Esta libertad y esta forma acostumbrada de apellidar tienen una importancia capital a la hora de intentar saber cuál es nuestro verdadero apellido original, que casi nunca coincide con el que nos identifica actualmente. Un Cabrera de ahora, por ejemplo, tiene la seguridad de que es el apellido heredado durante las últimas cuatro o cinco generaciones, pero en cuanto se aleja cronológicamente comprobará que es muy posible que su quinto abuelo fuera un López y el sexto un Pozuelo, porque el Cabrera en ese punto provenía de la rama femenina.
Lo que pretendo expresarles es que si en casa tienen expuesto el supuesto o presunto escudo familiar, lo pueden tirar: lo primero porque ese escudo pertenece a una familia concreta de tal apellido y no a la suya aunque porte el mismo; y lo segundo porque en Pozoblanco, con casi toda seguridad, al seguir la línea principal ascendente comprobarán el frecuente cambio del primer apellido en su tronco familiar.
# Apellidos y callejero. En el callejero pozoalbense hay multitud de patronímicos. Pero hay que saber distinguir entre aquellos más o menos modernos elegidos de manera oficial en honor de personas ilustres, generalmente ya fallecidas, y aquellos otros que obedecían a una necesidad práctica, de orientación urbana, cuando las calles aún no disponían de rótulos oficiales y la referencia más segura para entenderse era designarlas con el nombre de la familia más numerosa o del vecino más singular. A esta segunda categoría corresponden los nombres de calle Juan Torrico, Cuesta del Romo, Andrés Peralbo, Plazuela del Cano, calle Pedrajas, calle Arévalos, callejón de Garrido, calle Bautista…, la mayoría ya aludidas así en los primeros documentos que conservamos del siglo XVI.
# Apellidos y localidades de los Pedroches. Hemos indicado anteriormente que una forma de identificar y diferenciar a las personas recién llegadas era designarlas por el lugar de procedencia. Y en Pozoblanco se instalaron desde las primeras etapas numerosos individuos de la comarca y zonas próximas. De esta situación proceden apellidos tan característicos como Guijo, Hinojosa, Santofimia, Obejo, Villanueva, Cardeña, Viso, o bien Alamillo, Marmolejo o Castuera, habituales desde el siglo XVI.
# Apellidos ya perdidos o en trance de hacerlo. Muy comunes en siglos pasados y mantenidos durante generaciones, se han perdido o están a punto de desaparecer: Acayos, Aguavieja, Alamillo, Álamo, Albañil, Aliseda, Ance, Barrios, Chicharro, Colorado, Copado, Cruzado, de la Calle, de Lucas, de María, del Cerro, del Corral, Escudero, Espadador, Espejo, Estrada, Florines, Franco, Fresco, Fustero, Galiano, Garzo, Gorgoyo, Guevara, Manzano, Meno, Montañés, Navajón, Obispo, Orgaz, Pabón, Pascual, Perea, Peroalonso, Ponce, Quevedo, Rayo, Rojo, Rosales, Solana, Tamborino, Tartajo, Toledano, Velázquez, Zajón…
V. ALGUNOS APELLIDOS POZOALBENSES
ALBA
Los primeros integrantes de este apellido que llegan a Pozoblanco lo hacen en la última década del siglo XIX. Pedro Alba Romero, nacido en Montoro y establecido en Córdoba, herrero de profesión, traslada la actividad a Pozoblanco tras matrimoniar con Emilia Castro Retamosa. Con una prole numerosa, esta familia se convertirá en referente de la fundición del hierro en Pozoblanco. También de la actividad cultural de la ciudad a través de la música, la literatura o la imprenta.
ANTOLI
Apellido correspondiente a una familia de artesanos que llega a Pozoblanco procedente de tierras levantinas, de Alcoy, a mediados del siglo XIX para trabajar en la industria textil. Francisco Antolí Soler y Concepción Blanes Pericat son los iniciadores del linaje. Su dominio de la mecánica llevará a una de sus ramas hacia el sector de la relojería a finales del XIX donde mantienen su presencia tras más de un siglo de actividad. Otros han proseguido con actividades industriales relacionadas con el metal. Y hay que destacar igualmente su aportación cultural a la localidad, especialmente en el mundo de la música.
APARICIO
Curiosa historia la de este apellido en Pozoblanco. Comenzó siendo nombre propio, impuesto probablemente por la festividad del día del nacimiento o bautismo, el 6 de enero, festividad de la aparición de los Reyes Magos. Pero en apenas dos generaciones, debido a su rareza distintiva, el nombre mutó para convertirse en apellido familiar. Los vínculos familiares de los primeros Aparicios en Pozoblanco conducen a un más que posible origen portugués, nación unida por entonces al trono español y con una apreciable presencia de sus naturales en nuestra localidad. Aparicio López, casado con Catalina García, es el primero del que tenemos noticia y ya era difunto en 1588.
ARROYO
el mundo textil. Han aportado prestigiosos empresarios y protagonistas de la política local.
BAUTISTA
Linaje de origen francés que presenta una curiosa historia. El primero en instalarse en nuestro país fue Juan Bautista Saudier, natural de la villa de Brohe, en la diócesis de Nancy, en Francia. Se estableció en Galicia y en Santiago de Compostela contrajo matrimonio en 1783 con otra francesa (Rosa Porroy) cuya familia tenía una fábrica de sombreros y en 1786 se instalan en Pozoblanco donde Jean Baptiste falleció en 1791 dejando dos hijos, Juan y Joaquín. Afincados en los Pedroches y asimilados a lo español, ambos hermanos convertirán en primer apellido [Bautista], lo que hasta entonces era la segunda parte del nombre propio compuesto del padre y del mayor de los hijos. Este linaje ha proporcionado a nuestra ciudad fundamentalmente comerciantes y médicos, propietarios y también políticos. La calle Demetrio Bautista, llamada en su origen Callejón de Bernardo y más tarde San Rafael Baja, lleva el nombre en honor de un miembro de este linaje, que no debemos confundir con los otros Bautista, también presentes en el callejero, más antiguos en Pozoblanco y relacionados con el Santo Oficio y la ermita de Santa Marta y San Antonio.
BERNIAS
Los Bernia o Bernias llegaron a España en la segunda mitad del siglo XVII y eran fundamentalmente caldereros y buhoneros; lo de hacer útiles de cobre, bronce y latón ha sido una actividad que los Bernias han mantenido en nuestra ciudad hasta el siglo XX. El origen del apellido Bernia es de lo más curioso: se trata de una deformación fonética adaptada al español y en realidad ni era apellido en su origen; estos franceses que llegaron a Pozoblanco procedían de una región de las más pobres entonces en Francia (si no la que más) y especializada precisamente en la construcción y reparación de útiles domésticos de metal; sus gentes se ganaban la vida de modo ambulante por el resto de regiones francesas y por las naciones vecinas. Al declarar y pronunciar su procedencia (la región de la Auvernia) los escribanos de Pozoblanco la transcribían como La Vernia y así se transformó aquí en el apellido De la Vernia, y hasta hoy aunque convertido en plural desde hace algo más de cien años. El primer Bernia tarugo fue Juan de la Bernia en la segunda mitad del siglo XVII.
CABELLO
1700 y se llamaba Acisclos Cabello. Contrajo matrimonio en la villa pozoalbense, con María Cabrera, y a partir de entonces ha estado presente en la historia de la localidad hasta nuestros días. Durante varios siglos y generaciones, los Cabello se han dedicado a la alfarería, viviendo y realizando su labor en calles como la de Cantarranas, Castillejo e Iglesia. Desde los primeros años del siglo XX su actividad profesional se orientó hacia otros derroteros, abandonando progresivamente la artesanía y dedicándose al sector servicios, especialmente al ramo de la hostelería y restauración. Las últimas generaciones trabajan preferentemente en el sector servicios, bien como funcionarios, empleados, comerciales, etc.
CARDADOR
Apellido poco usual en España. Algo más de 1.100 personas portan el apellido Cardador en nuestro país, la mayoría de ellos en la provincia de Córdoba donde se contabilizan casi 500 censadas con este apellido. Pozoblanco lidera la lista de poblaciones con un total de 193 (el 40% del total provincial); en la zona de los Pedroches, además de Pozoblanco sólo podemos mencionar a Pedroche, con 7. Los Cardador hacen acto de presencia en Pozoblanco a comienzos del siglo XIX, hace doscientos años. Al contrario de lo que muchos descendientes pozoalbenses actuales creen, absolutamente todos los Cardador de Pozoblanco proceden de un primer Cardador que se instaló en nuestra villa, Francisco Cardador Hidalgo, natural de Montilla donde nació en las décadas finales del siglo XVIII, casado con Vicenta Ponce Sánchez, de Castellón, cuarto abuelo del actual tambor de la Virgen de Luna.
CARPIO
Apellido de evidente origen toponímico, sirvió en Pozoblanco para designar al primer individuo que se instaló aquí a principios del siglo XIX y era natural de la citada villa. Se trataba de Juan Carpio, casado con Teresa Parra. Su hijo, Fernando Carpio Parra (1815-1875), casó con María Rosalía Lopera, apellido éste que también delata una evolución similar pues el padre procedía de Pedro Abad, localidad cercana a Lopera y su apellido era Díaz. En las primeras generaciones los Carpios estuvieron dedicados a labores artesanales de carácter textil y a la agricultura (segadores).
CEBRIÁN
Proceden de Manuel Cebrián Esteban, nacido en 1754 en Rabanera de la Sierra (hoy Rabanera del Pinar, en la provincia de Burgos, en los límites con Soria, pueblo dedicado a la carretería), carretero y boyero de profesión y casado en 1786 con Ana García Gómez de Pozoblanco.
DOMÍNGUEZ
Linaje pozoalbense que se inicia con Antonio José Tomás Domínguez, ecijano casado en Cabeza del Buey e instalado en Pozoblanco a mediados del siglo XVIII. Una de las hijas, María Lucía Domínguez, casó en 1772 con Bruno Francisco Palomo, natural de Zalamea y residente en Pozoblanco, primero de los Palomo actuales de Pozoblanco. Los Domínguez se han dedicado a la artesanía, el comercio, la sanidad, la abogacía, la enseñanza.
ESTEO
Apellido de origen granadino que llegó a Pozoblanco a través de Rafael Esteo Romero, guardia civil destinado en Espiel, Villanueva del Duque y Pozoblanco donde prestó servicio en los años finales del XIX y principios del XX. Uno de sus hijos, Daniel Esteo Marín casó en Pozoblanco con Gregoria Redondo García.
FABIOS
Fabios era el sobrenombre de Martín López Moreno personaje ya asentado en Pozoblanco a finales del siglo XVI. El nombre propio de Martín se repetirá constantemente en este apellido a través de los siglos. Es un apellido muy raro y minoritario en España, típico de Pozoblanco.
DE GRACIA
localidad entroncaron con los Garzo, los Bautista y los Palomo, entre otros. En sus orígenes estuvieron relacionados con la sanidad, fueron sangradores y cirujanos y buscaron relación matrimonial con familias próximas a esta actividad como albéitares, veterinarios, médicos, cirujanos… También desempeñaron la contratación de géneros estancados e hicieron fortuna especialmente durante la guerra de Independencia.
HABAS
Apellido pozoalbense de la zona de Fuente Obejuna. Como curiosidad, el apellido que se inició con grafía De la Haba, mutó luego a Haba y ya en Pozoblanco pasó a figurar como Habas. Sus miembros atesoraban una larga tradición en la herrería.
El primero de este linaje en Pozoblanco y herrero de profesión, fue Manuel Habas Madrid, nacido en la Posadilla, que llegó ya viudo y en compañía de una hermana, Concepción. Ambos casaron en nuestra villa con recién llegados de la zona levantina para trabajar aquí en la industria textil. Durante sucesivas generaciones mantuvieron el oficio de herreros con talleres de fundición, y su zona de residencia habitual fue la situada entre las calles Tejar, Romo, Juan Torrico y Ramblilla. Todos los Habas pozoalbenses proceden de este Manuel Habas Madrid.
JAUT
Linaje de origen vasco-francés. El primero en Pozoblanco fue Miguel Jau, nacido en San Sebastián. Casó con María Redondo Muñoz, pozoalbense, durante la guerra de Independencia. Instalados desde los orígenes en la calle Nueva y colindantes.
LOPERA
Dos procedencias distintas. La más antigua es la de Sebastián Lopera, de Pedro Abad, que casó en 1790 con María Josefa Rodríguez Yun. La segunda es la de Lorenzo Lopera de Torres, de Lucena, casado con Isabel Sánchez Muñoz de Pozoblanco en 1840.
MARÍN
matrimonio con María Anastasia Cabrera, antecesores del actual alférez abanderado de la Virgen de Luna.
PALOMO
Bruno Francisco Palomo Triviño, albéitar, nacido en Zalamea de la Serena, se instaló en Pozoblanco en la segunda mitad del siglo XVIII y matrimonió con María Lucía Domínguez. Relacionado con los de Gracia Mena y los Tirado entre otros. Han sido veterinarios, cirujanos, médicos, propietarios…
PLAZUELO
Linaje de hijosdalgo originario de Pinillos y Lumbreras en La Rioja. Se instalaron a principios del siglo XVI primero en Ocaña y más tarde en Alcaraz. El primero en llegar a la zona de Los Pedroches fue Juan Fernández Plazuelo, caballero de premia a mediados del citado siglo en Torremilano. Un miembro de esta familia, Bartolomé Plazuelo, se trasladó a Pozoblanco en las últimas décadas del siglo XVI inaugurando así el linaje en nuestra ciudad. A mediados del siglo XVII uno de los miembros de la familia, Francisco de Cabrera Plazuelo, se alistó en la milicia y pasó a América donde alcanzó el grado de capitán y está enterrado en la catedral de México; otros miembros destacados de este tronco familiar fueron Bartolomé Plazuelo Cabrera, hijosdalgo, y Pedro Inocencio Bejarano, canónigo y rector del colegio del Sacromonte granadino y de la colegiata de San Isidro en Madrid, obispo de Buenos Aires y Sigüenza y diputado en las cortes de Cádiz. Plazuelo es también un apellido muy minoritario en España y característico de Pozoblanco.
PRIEGO
Apellido procedente de Cañete de las Torres que hace su aparición en Pozoblanco a mediados del siglo XVIII con Juan José de Priego, casado con María Magdalena Jiménez. Desde entonces han permanecido en Pozoblanco dedicados fundamentalmente a labores artesanales.
QUIRÓS
de hecho la dirección de los Pedroches de Torremilano a Pozoblanco en 1673, aunque no se hiciera oficial hasta un siglo después. Uno de sus hijos fue corregidor y tesorero del duque de Béjar en sus dominios de Belalcázar y Capilla.
Los Quirós procedían de la localidad salmantina de Ciudad Rodrigo. La convicción de pertenencia a la más rancia estirpe de este apellido queda probada en su lema: Después de Dios, la Casa de Quirós. O en la aún más soberbia inscripción que figura en la casa familiar de Ciudad Rodrigo: Antes que Dios fuera Dios y los peñascos peñascos, los Quirós eran Quirós y los Velasco, Velasco.
Los Quirós de esta época aparecen relacionados preferentemente con actividades burocráticas y administrativas. Irán entroncando con familias principales de Pozoblanco dedicadas tradicionalmente a la agricultura y ganadería y con otras incluidas en los sectores secundario y terciario como los Rojas, los Peralbo, los Sepúlveda o los Cabrera, lo que les llevará a un notable protagonismo político durante el siglo XIX tanto a nivel local como nacional, aunque ya como apellido secundario.
SALAMANCA
Apellido muy antiguo en Pozoblanco, iniciado a finales del XVI con Juan Martín Salamanca, que proporcionó sucesivas generaciones combinado con el apellido Moreno. Debido a su posición secundaria desapareció como tal a principios del siglo XIX. Pero a mediados de ese siglo comienza la presencia de un nuevo linaje Salamanca procedente en este caso de Almadén, inaugurado con Francisco Salamanca casado con Magdalena Serrano, instalados en Pozoblanco. Posteriormente aparecerá el alarife Juan Salamanca Gutiérrez esposo de María Medina Montes con su hijo Ezequiel Francisco Salamanca Medina, carpintero.
TIRADO
instalarse en la villa arraigó en ella y falleció en la población al cabo del tiempo.
Familia poderosa cuyos miembros desempeñaron oficios relacionados con la sanidad, la religión y la política. Grandes propietarios y prestamistas. Entroncaron en nuestra ciudad con los Herrero, los Galán y los Villarreal. Domiciliados en casas principales de las calles Romo, Jesús e Iglesia. También lo hicieron con familias ilustres de Pedroche (Manosalbas) y Fuente Obejuna (Maraver, Cañas de Oro).
TORMO
Apellido de procedencia levantina, llegó a Pozoblanco a mediados del siglo XIX para trabajar en la industria textil, como tantas otras familias artesanas de idéntico origen. Los antecesores más lejanos fueron Juan Bautista Tormo Lluch, nacido en 1829 en Benisoda, y María Sancho Jordá, de Canals, aunque residieron en Agullent antes de llegar a estas tierras. El nombre propio de Juan Bautista ha sido el señero en este apellido durante varias generaciones. Sus ocupaciones principales han sido las textiles, el comercio, la religión y la gestión empresarial. Han residido en calles como la Garrido, Arévalos, Jesús y Muñoz de Sepúlveda.
VIZCAÍNO
Destacado linaje pozoalbense que tiene orígenes geográficos en Villanueva de la Serena, Hervás, Villafranca de los Barros, Mérida y otras localidades extremeñas y de la isla de Malta. De la zona extremeña pasó a principios del siglo XIX a Hinojosa del Duque. Guillermo Vizcaíno Mifsut, abogado nacido en Hinojosa en 1845, trasladó residencia a Pozoblanco y matrimonió con Ana Herruzo Moreno, de Villanueva de Córdoba aunque con orígenes pozoalbenses. De este matrimonio celebrado en 1874 y con residencia en la calle San Gregorio baja proceden todos los Vizcaíno que conocemos en nuestra ciudad. Entroncaron con apellidos como los Delgado, Sepúlveda, Cabrera, Alcaide y Caballero, entre otros.
VIZCARRO
YUN
Todos los Yun de la comarca proceden de un mismo individuo, Alejandro de Yun. El apellido proviene del Flandes español, zona comprendida entre Francia y los actuales Países Bajos. En 1691 la casa ducal de Béjar firmó un convenio con distintos extranjeros, especialmente flamencos, expertos en la actividad textil para impulsar la reciente fábrica textil que había puesto en funcionamiento en la citada villa salmantina. Entre esos especialistas destacaban algunos tintoreros que constituían la mano de obra más cualificada. En los años siguientes se instalaron en Béjar hasta 46 familias de artesanos extranjeros, la mayoría de ellos flamencos pero también los hubo de otras procedencias: franceses, alemanes, ingleses, suizos…
Uno de esos maestros tintoreros fue Dionisio de Yun, casado con Bárbara Seurestes, naturales de Malinas y ya residían en Béjar hacia 1700. Su nieto, Alejandro de Yun, es quien proporciona la línea de los Yun que se instalarán en Pozoblanco. Desde Béjar se desplazó hasta Ávila, luego a Extremadura y finalmente a la zona de los Pedroches, primero a Hinojosa y después a Pozoblanco. A mediados del siglo XVIII Alejandro vive en la calle Arévalos (actual calle Feria). Alejandro casó en dos ocasiones y tuvo numerosos hijos.
VI. CONCLUSIÓN
Para finalizar la exposición desearía hacerles partícipes de dos reflexiones que considero oportunas y que deberíamos tener muy presentes:
La primera es que todos los apellidos que hemos heredado y nos identifican, absolutamente todos, son merecedores por igual de nuestro respeto y consideración. “Difícilmente pueda encontrarse un apellido o un linaje más digno que el de quienes portan los apellidos de unos honrados padres de familia”.
La segunda la he tomada prestada de Juan Domínguez, “Chairo”, aunque me he permitido la licencia de modificarla para adaptarla al tema tratado. Dice así: “es obligación nuestra defender los apellidos que portamos porque somos tarugos y porque estamos orgullosos de nuestra historia; porque deseamos mantener nuestras tradiciones y perpetuar nuestra esencia; porque olvidar las raíces sería renegar de nosotros mismos, despreciar a nuestros antepasados, fallecer como pueblo”.