La novela como posible herramienta para la construcción de memoria histórica
102
0
0
Texto completo
(2) Dedicatoria. “Porque tal parece que en América Latina resulta más fácil convivir con la tragedia y la injusticia que con la libertad” Elena Poniatowska. Al creador del Universo, porque en medio de tantas tormentas, me dio la resistencia, y la fuerza para no desistir. A mis profesores, fuente de inspiración para mi vida, por enseñarme que la educación, no es la respuesta a la pregunta, sino el medio para encontrar las respuestas. A las nuevas generaciones, que en su tiempo tendrán que asumir grandes responsabilidades. Mis hijos Samuel y Daniel. A mi madre, de cuyos auténticos cabellos blancos, yo soy una de las principales causas. A ella en especial, por enseñarme el valor de la lucha, por acompañarme en mis batallas, por enseñarme a nunca darme por vencida. Porque nunca ha permitido que me olvide de donde provengo A mi hermano, mi compañero, mi amigo, mi fiel escudero tal como Sancho Panza es a Don Quijote. Promotor de mis sueños, retos y travesías. 2.
(3) Agradecimientos. Yo tenía un príncipe azul. -Y ¿cómo era? Era el hombre más hermoso del mundo -¿Te quería? Creo que me amo desde que me vio -No te creo Es real, él me amaba y yo a él -En serio y ¿cómo se llamaba? Él tenía un nombre… Yo lo llamaba Papá. Esta monografía, no hubiera sido posible sin el consentimiento y generosidad de muchas personas, incontables e inolvidables. Mi reconocimiento y gratitud a tres de mis mejores maestros, Mi amado padre Luis Alfonso Rincón Herrera. (Q.E.P.D) A quien le debo mi existir, y ser quien soy. Gracias por tu ejemplo y exigencia. A quien vio en mi por primera vez lo que él dio en llamar vocación; Lic. Alfredo Celis Márquez. Al hombre que me vio llegar en primer semestre, al núcleo de “Pensamiento analítico creativo.” Quien me brindo significativos aportes como director para el desarrollo de mi trabajo de grado. Mi querido maestro Jorge David Sánchez Ardila.. Mi mayor gratitud, para la prestigiosa Universidad Distrital Francisco José de Caldas, por confiar en mí al abrirme sus puertas, por permitirme permanecer Y en especial por darme el orgullo de ser egresada de tan noble institución.. 3.
(4) Índice General 1. Capítulo 1. Introducción e información general ………………………………....5 1.1 Justificación ……………………………………………………..………………..7 1.2. Planteamiento del problema ……………………………………………………..9 1.3. Hipótesis…………………………..…………………………………...…….......11 1.4. Objetivos ……………………………………………………………..……….....11 1.5. Metodología………………………………………………………………..........12 2. El relativismo histórico y el análisis estructural de Roland Barthes……...........16 2.1. Categorías de análisis: (anclando el enfoque y el método)......…………….........22 2.2. Referentes de análisis para las categorías….……………….……...…................26 2.3. Elementos para la construcción de memoria histórica desde las categoría….......27 2.4. Arquetipos de la violencia simbólica, presentes en la novela...............................34 2.4.1. La mujer y la sociedad…………………………………………………..............34 2.4.2. La dominación y el papel de la mujer…….………………………………..........36 2.4.3. Medios de comunicación y literatura…….………………………..…….............37 2.4.4. La discriminación clasista.....................................................................................39 2.4.5. Los escenarios educativos………….………………………………..……..........40 2.4.6. Poder clerical y su mensaje de sumisión…...……………………........................40 2.4.7. El olvido……………………………………..………………………………….. 41 2.5. Interpretación de arquetipos de violencia, específicamente simbólica…….........42 2.5.1. La violencia patriarcal……………………….…………………………………...42 2.5.2. La violencia de género……………………………………….………………......43 2.5.3. La violencia del poder…..……………..…………………..………………..........43 2.6. Análisis de la diégesis de la novela……………..……………………..….…...…44 2.6.1. Cronotopos…………….……………………………………………………........44 2.6.2. Violencia y su tipo……….………………………………………...…..................45 2.6.3. Personajes………………………….………………...……………………..…….46 2.6.4. Estratos semánticos……..………….……….…...………………………..............47 2.6.5. Caracterización de narradores….......…………………………….……….............47 2.6.6. Estilo de la obra…………………...………………………..……..……….…......48 2.6.7. La mímesis en la obra………...…………………………………..………...…….49 2.6.8. Relación entre memoria histórica y violencia simbólica en la novela……...........51 2.6.9. Elementos semióticos y la relación con la memoria histórica……………............54 2.6.10. Antropología política: violencia simbólica y construcción de memoria histórica……………………………………………………………………….......63 3. Capítulo 3. Resultado y discusión………………………………………………......84 3.1. Mecanismos usados por el autor, para la construcción literaria relación con la memoria histórica y la violencia simbólica…………………………..…..….......84 3.2. Consideraciones finales…………………………………………………….…......91 3.3.Referencias bibliográficas…….…………………………………..……......…............97. 4.
(5) 1. Introducción Esta investigación, plantea como referente de análisis la violencia en Colombia “desentrañando”, la memoria de las formas que de ella se presentan en la novela Alba Roja de José María Vargas Vila; vista desde el marco referencial de la consolidación del proyecto “Regenerador”, junto con la influencia de la violencia simbólica, en este proceso, y como sustento histórico, para la construcción de memoria.. Si bien se entiende que la novela no es un recuento histórico, la misma nos permite recrear escenarios sociales posibles, de acuerdo con los referentes históricos, en los que se inscribe. Para lograr ese primer acercamiento, sobre si es posible hacer tal aseveración, es menester remontarse a la contextualización temporal, por eso se tomó la novela Alba Roja, publicada en 1902, que por su antigüedad permite recrear ese posible escenario. Partiendo de que sea probable que la literatura pueda ser considerada como un elemento clave para la comprensión de las relaciones e incluso de la historia de las sociedades, puede entonces sugerirse como cuestionamiento: si, ¿Es posible que la novela, como parte de la literatura, pueda ser una herramienta para la recuperación o quizás una construcción alternativa de la memoria histórica?. Por lo tanto se hace necesario un análisis sobre el estudio de la memoria, sus diferentes formas de comprensión y la relación que puede plantearse entre la memoria y las narraciones de un acontecimiento. Al respecto Gamboa, manifiesta “la necesidad de recordar en el pasado problémico, y como la literatura “escribió la memoria de las gestas humanas.” (Gamboa Samper, 2018, pág. 5) Un viraje a tener en cuenta para la construcción del análisis a desarrollar. 5.
(6) Por otra parte la época de la Violencia y la producción literaria que se generó a partir de la misma, “permiten al lector revivir e incorporar al imaginario, aquellas instancias donde no le es posible asistir”; “quizás por ello, quienes escriben sobre la guerra, acaban con frecuencia, y probablemente de manera involuntaria, haciendo profundas reflexiones sobre la condición humana.” (Gamboa Samper, 2018, pág. 5) Es necesario, tener en cuenta que, por nuestra tradición literaria, la producción novelística se fundamenta sobre el testimonio. Es pertinente hablar de los tipos de memoria. En “Los Abusos de la memoria”. Todorov, las divide en literales y en ejemplares; donde, las memorias literales son aquéllas que no logran algo más que recordar acontecimientos específicos y, por otro lado, al parecer nuestra tradición, considera que las novelas, que pertenecen al referente testimonial son aquellas que no alcanzan a ir más allá del relato testimonial de las víctimas. Es posible establecer una relación entre la construcción testimonial de la novela y las memorias literales que cita el autor. (Todorov T. , 2000, págs. 30, 32, ).. Para el caso de las memorias ejemplares, menciona que trascienden del ejercicio del recuerdo, por lo cual el lector extrae lecciones a fin de generar posibles soluciones al conflicto. Las novelas que clasifican para el campo literario, se ocupan de los escenarios de violencia y de los elementos literarios del género de la novela, lo que lleva al lector a una idea más amplia del conflicto. A partir de esto, es posible establecer una relación entre las novelas literarias y lo que Todorov denomina memorias ejemplares, (Todorov T. , 2000, pág. 50). Lo que nos conducirá probablemente a establecer una relación entre la novela, el escritor y la creación de memoria, y, por otra parte, a la clasificación testimonial o literaria, tomando como referente la contextualización temporal e histórica para ir tras las huellas del tema que se pretende investigar.. 6.
(7) Capítulo 1 Introducción e información general 1.1. Justificación La violencia como característica social dentro de la novela colombiana, da cuenta de la labor que cumple el conflicto y los representantes que lo plantean en el interior del texto, desde esta perspectiva, ya no se discrimina quien es el autor de la guerra. “Aparece en esto la mitificación de la violencia debido a que el proceder y las políticas con las que los violentos actúan los hace muy parecidos. Esta investigación dará cuenta de los arquetipos de violencia simbólica que se generan al interior de la novela, la categoría de violencia se analizará desde la perspectiva teórica, una de las mejores aproximaciones, que se considera pertinente para esta investigación; es aportada por la antropología, particularmente la antropología política, como es el caso de Georges Balandier. Que parte de la concepción hobbesiana, este autor muestra cómo lo social se forma "domesticando" la violencia y cómo toda forma de institución es un medio de regularla. Por su perspectiva antropológica, ellos insisten en el carácter de los ritos, normas y símbolos que hacen posible la vida social, "domesticando" la violencia: "El origen del derecho y la fundación y legitimación de los poderes ha sido la operación simbólica por excelencia para dominarla por medio de las técnicas, las normas y los ritos". Su estudio se dirige a la manera como se constituyen los procesos sociales de legitimidad política y cómo los conflictos sociales se convierten en conflictos políticos –es decir, regulados. Es importante en esta mirada antropológica mencionar a René Girard quien, por su parte, muestra cuál ha sido el rol de la violencia en la historia y en la evolución de las sociedades humanas; y cómo la institución es un medio de domesticar, disimular y controlar la violencia, siempre presente en la vida social.. 7.
(8) Dentro de la historia de las sociedades, la religión es, sin duda, la primera institución en hacerlo con sus prohibiciones, como lo ejemplificaba Balandier con la prohibición de la guerra en los periodos dedicados a la paz de Dios. Para la religión, el medio más operante es el sacrificio, porque él mismo, es violencia, pero simbólica; porque el sacrificio es violencia de los hombres, pero sobre el orden de los dioses, lo que de alguna manera exime o justifica a los hombres. Después de la religión surgen otros medios bajo la forma de reglas y de prácticas de justicia; con la creación del Estado moderno lo religioso deja de ser la base del derecho, y la ley ya no será de inspiración divina; el Estado se convierte en potencia soberana y laica. Así, estas reflexiones antropológicas muestran cómo el derecho, lo sagrado y el poder son las tres formas, por excelencia, de regulación de la violencia en la sociedad.. Memoria y Violencia arquetípica que transita la novela; consideramos, que se puede jerarquizar una violencia del poder en los referentes de una violencia institucional, entendida como violencia del estado y violencia religiosa;1 que se dibujan sobre las líneas del conflicto político y social.Hay guerras, que aparentemente tienen un principio nítido; que ostenta la excusa para legitimar los procesos en su mayoría violentos. Basados en mojones históricos impuestos. Un florero roto desató la guerra de Independencia, un tiro en Sarajevo marcó el inicio de la Gran Guerra, y el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán desencadenó la sublevación popular. Estas y otras, resultado de una mera observación superficial, pues las connotaciones que les anteceden o rodean, son más profundas. Como es el caso del conflicto interno en Colombia; no hay florero ni primer disparo. Temporalmente la fecha aceptada para la enunciación de la crisis la dan en la década de los 40 y el mojón histórico, es la muerte de Gaitán, lo cual no da cuenta de un origen, sino de una relación temporal. 1. Atravesadas por las operaciones simbólicas; técnicas, normas, reglas, prácticas de justicia y ritos.. 8.
(9) 1.2.Planteamiento del problema.. ¿Es posible que la novela, Pueda emplearse como una herramienta, que permite la recuperación o construcción de la memoria histórica, teniendo en cuenta las experiencias planteadas por sus protagonistas en torno a la violencia simbólica?. La nación colombiana, a través del tiempo y por tradición, probablemente impuesta, por la violencia del poder, ha sido una sociedad olvidadiza, no se sabe si es por falta de perspectiva histórica, de coraje, o por la incapacidad para asumir la verdad (Zalamea, 88). El olvido, probablemente, fue y es el mecanismo de defensa empleado por la clase dominante para negar una historia de violencia. El olvido, la desmemoria, hacen parte de la filosofía con la que se montan las políticas de Marroquín, la revolución del orden, el Frente nacional (1958) para relegar al silencio el funesto pasado. Por el temor a que renaciera de nuevo la pugna partidista, que tensiono a la nación y que tan solo muto. Aunque, ese silencio forzado no puso fin a la violencia; (Uribe.2015:94) lo único que logró, fue, desenfocarla de la atención nacional. Abandono su figura de fenómeno político nada sustancial cambio en la situación de guerra civil interna, diseminada, entre campesinos liberales y conservadores. Cuyo retroceso, lo que genero fue una tendencia oculta, de la misma.. Al analizar la novela, la reflexión, en un primer momento, está adherida a la realidad histórica que la refleja, a modo de operación instintiva, que la mediatiza con acontecimientos crueles o contextuales, que en todo momento del análisis no distan, de este primer factor. Se requiere, para tomar una reflexión más crítica de los hechos, vislumbrar las opciones estéticas, para llegar a una nueva manera de aprehender la realidad. 9.
(10) Muchas de las novelas que vieron la luz, antes de 1958, como es el caso de El coronel no tiene quien le escriba de García Márquez, tienen una cercana coincidencia, en su entramado que se fundamenta en la clasificación testimonial anecdotaria. En esta clase de novelas, no tienen tanta trascendencia el tema del lenguaje, o el cómo se le deben dar manejo a los personajes, o a la estructura narrativa, lo importante son los hechos, el contar obviando el cómo se cuenta.. En este tipo de entramado literario, se requiere detectar la tesis, que el narrador o el personaje principal defiende. Puesto que en estas novelas existe una unicidad de la historia y la literatura se produce una relación de causalidad. Por eso la trama, viaja en sentido lineal, secuencial continuo, que llevan al lector de la situación inicial a los incidentes o aventuras y de éstas al desenlace, sin mayores alteraciones, un trato artificial entre la prolongación del relato y la condición temporal de los sucesos que se enmarcan en la narración. En donde surge una aparente crisis de identidad, que aparentemente, no se resuelve. (Adoum, 1981: 280). Por lo cual la reflexión crítica de la literatura sobre la violencia; depende del drama histórico de una mirada crítica sobre la violencia que actúa como reguladora y a la vez como factor dinámico.. En el análisis importa lo narrado y la manera de narrar, es fundamental el personaje, como su carácter semiológico. Influye el espacio y el tiempo, las leyes en las que se desarrolla el texto, el ritmo del texto por medio del lenguaje; es decir la estructura sintáctica y la gramatical, pues esto contribuye a darle un perfil polisémico. Ejemplo de ello novelas como: La mala hora (1960), El coronel no tiene quien le escriba (1958) Cien años de soledad (1967), de Gabriel García Márquez; y La casa grande, de Álvaro Cepeda Samudio.. 10.
(11) La violencia se mira entonces como un fenómeno de enorme complejidad antropológica, que desencadena unos efectos contundentes, lo que conlleva a que todo lo contenido en el texto literario, este mediado y problematizado por el conflicto y la contextualización histórica con el fenómeno social, emocional, temporal y espacial del que trata la novela.. 1.3. Hipótesis. Esta investigación, tiene como interés demostrar que se puede construir memoria histórica a partir de los hechos ficcionales que se plantean en la literatura, específicamente en el marco de la novela, tomando para la comprobación de esta hipótesis la relación signo, significado y significante abstrayéndonos de la temporalidad para establecer puentes vinculantes en el marco del análisis semiológico, desde los arquetipos de la violencia simbólica.. 1.4.Objetivo general: Interpretar la relación existente entre la Novela y la construcción de memoria histórica, desde el caso específico de Alba Roja de José María Vargas Vila 1.4.1. Objetivos específicos: •. Identificar, los arquetipos de la violencia simbólica, que se presentan en la novela Alba Roja y como se desarrollan a través de su entramado.. •. Buscar elementos semióticos que permitan identificar la relación entre la novela, y la posibilidad de construcción de memoria histórica.. •. Relacionar los arquetipos de violencia simbólica y su vinculación con la construcción de memoria histórica.. 11.
(12) 1.5.Metodología. El enfoque que se plantea para el abordaje de la novela y la interpretación de los elementos que pueden contribuir con el acercamiento a la misma como herramienta para la construcción de memoria histórica, es el hermenéutico, ya que interpretaremos, para evidenciar y, por último, traducir los signos implícitos en la novela, para con ello, llegar a la comprensión de la memoria histórica. Dada nuestra postura sobre el relativismo histórico, este método es infinito y deconstructivo de la veracidad, pues la verdad no existe esta se construye a través del método, insertando los elementos del texto dentro de un todo. Donde lo particular se comprende a partir del todo, y el todo a partir de lo particular. Para explicar las relaciones existentes entre los hechos y el contexto en el que ocurre. El lector debe desprenderse de su tiempo, para lograr una contemporaneidad y una comparación del texto y el autor mismo, interpretándolos.. Desde la perspectiva de Ginzburg, el autor aborda el concepto de verdad histórica del relativismo de White: “si todo en última instancia es narración, y esta puede ser juzgada como “verdadera” o “falsa”, el único criterio para establecer la diferencia, está dado por su eficacia” (2010a: 107). En este marco de análisis, las nociones señaladas carecen de valides. Lo que conlleva a un escepticismo epistemológico. White lo defiende como base de la tolerancia, y para Ginzburg, esto constituye una contradicción Carente de sostenibilidad. “Históricamente, porque la tolerancia ha sido planteada sobre fuertes convicciones teóricas y morales Y lógicamente porque cuando las diferencias morales y teóricas no están ligadas, finalmente a la verdad, por lo tanto ya no hay nada que tolerar” (2007:152).. 12.
(13) Siguiendo la línea del relativismo histórico, Ginzburg propone el “paradigma indiciario” donde la prueba es fundamental: “no se puede descartar tan fácilmente la conexión entre pruebas, verdad e historia” (2007: 139).. Para ello, el autor abandona a White, para seguir a De Certau, planteando que el historiador, cuando escribe, “crea un espacio y un tiempo, relacionado intrínsecamente e inscrito en un espacio y tiempo específicos”. Sin abandonar la idea de realidad de acuerdo a Vidal Naquet, sobre” lo que ocurrió”, es el debate entre las narraciones “eficientes” que consolidan realidades históricas y la necesidad de nociones como “realidad” y “comprobación”, la reflexión se enmarca en la representación literaria de hechos violentos del pasado vinculados a la memoria histórica, narrados en la novela para la temporalidad de 1900-1910 en Colombia, para enfocarnos en la ambivalencia del carácter “construido” de la verdad, usando “los tropos” del discurso, y la de realidad matizada, dado que es posible hallar los dos tipos en la representación que se están analizando.. Desde el enfoque discursivo, Alba Roja, podría ser considerada, como relato histórico y como narración ficcional, porque a través de la construcción que hace el autor, es posible evidenciar el relativismo de esa perspectiva y la combinación de hechos reales y literarios en la obra. Sin embargo, la cercanía a los hechos y personajes, asumiéndolos como reales nos alejaría del canon literario. Es viable preguntarse, el relativismo puede ver el carácter de representación con componente histórico a las obras que la historiografía tradicional y la alta literatura no reconocen como parte de ellas.. 13.
(14) Ginzburg, plantea las representaciones históricas y ficcionales, alejándose de la postura escepticista posmoderna, sobre la relativización de la verdad y de la contraposición positivista; resaltando las diferencias, los “empréstitos” “intercambios” y las “combinaciones hibridas”. Reconociendo los vínculos y la tirantez entre los dos tipos de representación: es el debate por la representación de la realidad como elemento constructivo que las pone en dialogo, (2010b:12).. Para poder identificar evidencia de lo señalado con antelación, es pertinente tomar el análisis estructural de Roland Barthes, de quien emergen claves útiles para sobrepasar los límites del texto, ligándolos a la sociedad, pues el análisis de este autor es eminentemente semiológico y lingüístico; en lo que concierne a esta investigación, el análisis no es un intento de construcción histórica sino un análisis de la memoria, como recurso histórico, vinculada al discurso social inserto en la novela, y su relación de causalidad con la realidad temporal-espacial. Todo sistema cultural, es un sistema de signos; así los métodos de lingüística estructural, pueden ser empleados en otros ámbitos de la cultura, entre esos el análisis del relato. (Barthes: 1990) que posee la capacidad de significar desde lo inferior, hasta la formación de mayores estructuras, donde todos los procesos sociales comunican y son transmisores de sentido, sin tomar como referente la formalidad del discurso.. Todo fenómeno social, acaba por reducirse al signo, se trata de reducir la información textual a un código y unos ejes significantes específicos, decodificando los diversos hechos discursivos y ordenándolos dentro de una lógica. Barthes le otorga importancia a los textos en lo social, desde la perspectiva semiológica para identificar los signos en la dimensión simbólica, que devela el manto que cubre a lo social.. 14.
(15) En Barthes, es posible usar la deconstrucción, para localizar posibilidades significativas, lo que conlleva a un desprendimiento de lo histórico para que sea posible la comparación de temporalidades, que finalmente nos llevara a la reaparición de la historia, es quitarle el tiempo al texto y dotarlo de significado (Barthes: 1972; 68-69) a partir de los principios que expone el autor en su obra. Lo que permitirá organizar en categorizaciones y clasificaciones de signos y códigos la novela objeto de esta investigación. 1.5.1. Localización investigación.. Contexto de la novela Alba Roja de José María Vargas Vila, quien huyo de Bogotá en 1885, cuando Rafael Núñez, emprendió el periodo, que se conoció como “la Regeneración.” Entonces se enrolo en las filas del general Daniel Hernández, para hacerle frente al tirano, contra quien escribiría sus más encarnizados panfletos. Pero los radicales cayeron. Y él tuvo que refugiarse en los Llanos Orientales, en la Hacienda del General Gabriel Vargas Santos. Después paso a Venezuela y allí ejerció el periodismo, medio que utilizo para denunciar los excesos del dictador Núñez. (Triviño Anzola p3). Población de la novela: el contexto temporal del autor, se sitúa en la época en la que la población atravesaba una de las fases del interminable conflicto bélico bipartidista, se imponía con fuerza la hegemonía del control eclesiástico conservador y por otra parte se presentaba el impacto de la modernidad e influencias foráneas (León Velasco. La novela del artista modernista en Colombia. P24). 15.
(16) Capítulo 2. El Relativismo histórico y el Análisis estructural de Roland Barthes.. El ejercicio hermenéutico, pretende interpretar los elementos que contribuyen con el acercamiento al relato literario, evidenciando y traduciendo los signos implícitos en la novela, como herramienta, para obtener la comprensión y la construcción de la memoria histórica, probablemente implícita. Dada la postura sobre el relativismo histórico, como método que es infinito y deconstructivo de la veracidad, entendiendo con ello que la verdad no existe, subjetivamente hablando, pues esta se construye a través del método2, para lo cual se hace necesario insertar los elementos del texto dentro de un todo. Donde lo particular se comprende a partir del todo, y el todo a partir de lo particular. Para explicar las relaciones existentes entre los hechos y el contexto en el que se inscriben. Por lo tanto el lector deberá desprenderse de su tiempo, para lograr una contemporaneidad y una comparación del texto y del autor mismo; interpretándolos. Es la búsqueda intensa del significado detrás de la palabra, la exégesis de la razón misma, sobre el significado. Relativismo histórico:. Uno de los resultados de este enfoque es la posibilidad de la no comprobación, de los hechos documentados, es viable escribir diferentes historias (es decir que es posible concebir diferentes sentidos para la Historia), y también dotarla de diferentes sentidos de interpretación. Esta depende de la construcción que el lector haga de los hechos registrados, en términos de Barthes, es la inferencia sobre el nacimiento del lector. 2. “Esto no quiere decir que ciertos acontecimientos nunca ocurrieron o que no tenemos motivos para creer que ocurrieron. Pero una investigación específicamente histórica se guía menos por la necesidad de establecer si ciertos acontecimientos ocurrieron que por el deseo de determinar lo que ciertos acontecimientos significan para determinado grupo, sociedad o para la concepción de una cultura de sus actuales tareas y perspectivas futuras” Hayden White, "Pluralismo histórico y pantextualismo", en Hayden White, La ficción narrativa., op.cit., p. 403.. 16.
(17) Este método permite la posibilidad de lo infinito, partiendo de la deconstrucción del discurso de la verdad que surge de la subjetividad creadora;3 sentidos caracterizados por un conjunto de tropos particulares. Se Sabe que el discurso oficial se impone 4 y no reconoce construcciones alternas alegando la rigurosidad del registro, percibiéndolos desde la manera de entender los sucesos en tanto se erigen en motivos embrionarios, metamórficos, de mutación o postreros, por el despliegue de una lógica coherente de “estatutos históricos” y por la interacción entre los elementos, de acuerdo a los movimientos o posturas ideológicas que intervienen en la consolidación y construcción de los registros discursivos, que es indistinguible de la constitución misma de los sucesos narrados.5. La gran preocupación que surge, es el temor, al relativismo absoluto. Por ello tomamos la postura de White, para quien los hechos documentados del pasado, son el insumo sobre el que se construyen cronológicamente los sucesos históricos (las crónicas), estos son el límite transversal de tramas, ideologías y argumentos, la idea de que la base del sentido de la construcción histórica es en alguna medida una elección pre-crítica, en la que el historiador no es necesariamente consciente.6 Ginzburg, por su parte, aborda como objetivo el restablecer, defender y resarcir la importancia de las versiones de los testigos de los hechos históricos.. 3. La deconstrucción supone una revulsivo que subvierte la noción misma de texto, autor, origen e invierte las jerarquías y cuestiona las oposiciones centrales de la poética, en especial la teoría de la mímesis o de la obra como representación creat iva −algo que ya está muy presente por este tiempo en Roland Barthes con la muerte del autor- y las oposiciones entre lenguaje figurado− no figurado; significante – significado; cosa – signo. 4 Derrida rompe con la noción de estructura centrada: “La estructura designada como evento –la estructuralidad de la estructura-, aunque ha estado siempre envuelta, también siempre ha sido neutralizada o reducida, y esto por el proceso de darle un centro o referirla a un punto de presencia, un origen fijado”. El sujeto busca un centro porque ese centro le garantiza ser en tanto presencia. Creemos, como escribe Raman Selden, que “nuestra vida física y mental está centrada en un yo y está personalidad es el principio de unidad que se encuentra bajo la estructura de todo lo que hay en este espacio”. Selden, Raman, La teoría literaria contemporánea. Barcelona, Ariel, 1996, pág. 103. Si no pueden imaginarse al menos dos versiones del mismo grupo de hechos –escribe en El contenido de la forma, no hay razón para que el historiador reclame para sí la autoridad de ofrecer el verdadero relato de lo que sucedió realmente.” Hayden White, El contenido de la forma: narrativa, discurso y representación histórica, Barcelona, Paidós, 1992, p. 34 6 Es sobre los efectos de este planteamiento que se ha considerado que Hyden White es la representación de la má xima justificación posible ante la temida posición del “todo vale” del relativismo. 5. 17.
(18) Con ello no se contradice a White, ya que la hipótesis de este autor no resta y tampoco niega el valor de los testimonios, puesto que el abordaje de lo histórico no se limita, por lo que el testimonio es considerado dentro de los posibles insumos históricos. Desde la perspectiva de este autor, los testimonios son útiles e importantes, lo que no quiere decir que haya una verdad absoluta que surja de ellos. Por lo cual, es merecido otorgarles la complejidad que merecen, sin desconocer que están vinculados a subjetividades inscritas en prosas narrativas históricas, no se puede olvidar que se tratan de textos, que trascienden de las vivencias reales y se forman a partir de implicaciones narrativas, argumentativas e ideológicas, que se articulan poética y lingüísticamente en el interior de la novela. Análisis estructural de Roland Barthes7:. Articulando el enfoque al análisis estructural de Barthes; este se enfocara sobre los puntos tangenciales que se tendrán como referentes. Sobre el lenguaje, que el autor enfatiza como instrumento de las clases burguesas, y sobre el hecho de que el lenguaje no es natural, es una construcción social, al igual que la religión, el estado civil o los logros académicos, ser casado, católico o graduado no es natural8, pues Barthes lo considera un accidente estadístico.. 7. Contraste con las técnicas, normas, reglas, prácticas de justicia y ritos que se plantean en el argumento. Si bien el enfoque metodológico de este análisis, es el relativismo histórico, se hizo necesario tomar también como referente metodológico el análisis estructural de Roland Barthes, cuyo enfoque principal fue delimitar las diferencias entre naturaleza, lengua y cultura (el discurso amoroso, por citar un ejemplo) y los aportes sobre estos dos fenómenos; analiza el lenguaje como instrumento de dominación de las clases burguesas, y como construcción social, que varía de acuerdo a la sociedad a la que se pertenece o la clase social de la cual se es parte, lo ve como un elemento ilusorio para construir una realidad (Barthes Roland, El grado cero de la Escritura, 1953),Al mismo tiempo señalo la responsabilidad y libertad del lector para interpretar de esa misma forma los textos; la irrupción del lector, según Barthes, determina lo que dio en llamar la muerte del autor. Se centra en la crítica de lo natural, entendido como lo socialmente aceptable, lo moralmente deseable o lo estéticamente placentero. (Barthes Roland, Mitologias, 2010).Analiza de igual manera, desde este enfoque como se enlazan los diferentes niveles de lectura textual generando con ello la disposición de sentido que emerge del texto mismo en el marco de las representaciones. Que para el caso son tropos simbólicos, poéticos y metafóricos. (Barthes Roland, Elementos de Semiologia, 1971) 8 Desde este enfoque, se han recogido elementos estructurales y lineales, que le dan hilaridad a lo secuencial de cada parte para comprender el todo y su unicidad; logrando, a partir de esas unidades que conforman el todo del relato y la narración, la comprensión y delimitación de cada personaje, particularmente de los protagonistas y su vínculo con el relato histórico que ya. 18.
(19) Al cuestionar la palabra natural, el autor cuestiona lo que se aplica a lo socialmente aceptable, moralmente deseable o estéticamente placentero. Por lo cual este sería un amplio acercamiento deconstructivo de la novela. Estas construcciones sociales, varían de acuerdo a la sociedad en la que se está inmerso o la clase social a la que se pertenece, para lo cual los signos juegan un papel determinante,9estos en la mayoría de casos surgen de la “simulación” entendida esta como la construcción de elementos carentes de contenido real10, para Barthes, todas las formas de comunicación están codificadas y funcionan dentro de una estructura por el hecho de inscribirse en una sociedad. Por lo cual se puede deducir que dentro de la estructura social todo está regulado por normas. Frente a los tabúes del artista, que ponen en escena lo bueno y lo malo identificándolos con un rotulo especifico de posibles denominaciones e identificaciones estéticas; visibles dentro de toda la novela objeto de análisis en la medida de la proporcionalidad del tipo de metáforas usadas por el artista y la amalgama de estereotipos que denuncia en medio de la violencia simbólica que describe en sus líneas.. consultado, resulta tener una virtual unidad de veracidad con el prólogo de la obra Alba Roja. Es en este punto en donde entra en acción el relativismo histórico. Se hizo necesario e indispensable entablar un acercamiento con la lectura literaria, políti ca e histórica para que se interconectaran en términos semióticos, para darle sentido a la relación que se pretende hacer en torno a la construcción de memoria histórica. Desde el relativismo de la verdad, enunciada por el discurso riguroso de la historia. En términos de Barthes, “una descripción narrativa de las acciones y secuencias establecidas.” Sobre estos planteamientos, surgen varios cuestionamientos; como por ejemplo ¿en qué momento es posible diferenciar el sentido analógico de una circunstancia enunciada en el entramado literario, de la posición subjetiva del autor? o ¿Cómo se podría discernir entre la realidad y su análogo en la literatura? Lo interesante de estas preguntas, es que genera un análisis en torno: a las equidistantes percepciones que podrían tener los diferentes lectores que interactúen con la obra, pues el reflejo de las circunstancias y experiencias análogas de una “realidad” construida subjetivamente, en la que se podría evidenciar las mismas posiciones sociales o políticas, las mismas estructuras de clase, las mismas tradiciones culturales, en el relato literario 8 … (Barthes Roland, Introducción al análisis estructural de relatos., 1970, pág. 15) En Barthes se pueden abordar varios conceptos pertinentes para el análisis semiológico 8, por ejemplo el de signo, lo que no es real, la simulación, en la que participa el lector y donde no se engaña, porque es cons ciente de la elaboración simulada que se presenta ante él. Los signos no tienen un contenido real8, (gestos, actitudes cotidianas la comunicación es artificial, todo está codificado dentro de la estructura social las relaciones están reguladas por normas y estas a su vez están determinadas por el contexto al que se pertenece (Barthes Roland, Mitologias, 2010). Los textos literarios no tienen un significado final o comprensible o aceptado por todos, son signos y como tal pueden ser interpretados y aunque el autor señala que al leer la novela se hace contacto con un escenario y unos personajes ficticios, también le hace una crítica al realismo, como escuela literaria, al considerar que el mundo no puede ser descrito de manera fidedigna, lo que nos permite relativizar en sí misma la ficción de la que nos habla el autor, pues dicha ficción es subjetiva y se circunscribe a las condiciones en las que está inserto el autor. Para este autor, la escritura es simbólica. (Barthes Roland, El sistema de la moda y otros escritos, 2003) Barthes, manifiesta la relación del texto el poder y el placer. Y menciona que la verdadera libertad seria el despojo del poder fuera del lenguaje, que funciona en la sociedad y que no debe confundirse con el de significado. (Barthes Roland, El placer del texto y leccion inaugural, 1977) 9 Según Ferdinand de Saussure, el signo no es natural es arbitrario, para Barthes los signos no son irracionales son inmotivados 10 Los signos no tienen contenido real. 19.
(20) Estos factores reflejan la imagen que se quiere dar a los demás, en este caso a los lectores que le interpretan, los mismo son signos de una expresión de la elección consciente del artista que desde el principio plantea una suerte de denuncia, lo que Barthes se da en llamar semiología de la vida cotidiana, que se acerca a la idea de libertad planteada por Sartre, “todos somos libres pero no asumimos ejercer esa libertad”11 para Barthes la palabra no es neutral o inocente en la comunicación12. Para este autor los textos literarios no tienen un significado final, ni comprensible para ser aceptado por todos, son signos y como tal están sujetos a ser interpretados.. Cuando se lee una novela se toma contacto con personajes y situaciones ficticias que no existen. Es en este punto en donde juega un papel determinante el relativismo histórico, guiados por el prefacio de la novela que se está analizando. Si bien el autor construye su obra con aspectos ficticios estos se anclan a perspectivas espacio-temporales que para el autor estaban presentes, pero tras cien años han cambiado, es la suerte de la desconexión de la espaciotemporalidad actual para inscribirse en la que proporciona la antigüedad del documento, por lo tanto la subjetividad del mismo y las mitologías del autor, pueden generar aportes para la construcción de la memoria histórica, evocadas por el autor al realizar la creación subjetiva con elecciones conscientes de estructura y linealidad en la consolidación, guiado por las estructuras simbólicas y percepciones subjetivas que son directamente proporcionales a las vivencias sociales en la cuales se inscribe el autor que escribe.. 11 12. Vestimenta, grupos de asociación, forma de hablar que se elige, a los lugares que se frecuentan Elementos de semiología Barthes. 20.
(21) Es importante resaltar que Barthes hizo una fuerte crítica al realismo, como escuela literaria. Reconociendo que no es posible representar la realidad de manera fidedigna, interpretando con ello que cualquier discurso por exigente que sea en su construcción y consolidación pende de la subjetividad de quien lo registra.13 Es fundamental tener en cuenta que la escritura literaria, según este autor es simbólica, por lo tanto no puede ser del todo clara, y tampoco debe cargar con las ataduras históricas o biográficas. Esto no debe interferir con los aportes en términos de análisis semiológicos que desde su postura se están abordando. Puesto que el interés de este documento es dar cuenta de la memoria histórica no de un retrato del autor o un discurso alternativo a la historia oficial, pues es según Barthes, es tarea del lector dar los sentidos que considere de acuerdo a su interpretación, no desconociendo que la obra puede contribuir significativamente a la interpretación de elementos espacio temporales vinculados al discurso oficial, que consolidan la construcción de memoria histórica. (La violencia simbólica del gobierno y la iglesia, centro de nuestro análisis o la música y las costumbres por citar algunos ejemplos). Para Barthes, el escritor se vale de tres herramientas formales. La lengua, el estilo y la escritura. La primera es un objeto social por definición, una convención compartida por lo tanto no es un lugar de compromiso para el escritor, el segundo es una expresión de su mitología personal, algo que está inscrito en su propia biografía y a lo que no puede renunciar cuando escribe. El lugar de compromiso y de elección del autor es la escritura, es decir, el cómo se usa la palabra y los sentidos que le permite generar al lector, es el espacio o herramienta en el que se inscribe la relación del autor, la creación como obra y la escritura; es lo que existe en común entre el autor y su público, la sociedad. 13. Denuncia la resistencia de la crítica académica a la ambigüedad del lenguaje literario. 21.
(22) En este campo se genera la libertad del lector para interpretar libremente los textos, sin la obligación de entender lo que quiso decir el autor. La irrupción del lector, determina lo que Barthes llamo la muerte del autor. Que se desvincula de lo que quiso decir el autor para vincularse a lo que leyó el lector es decir a lo que Barthes llamo el nacimiento del lector, que extrae los sentidos de un texto, que pueden variar de manera indeterminada de un lector a otro, esta libertad le da sentido a un texto sobre el lenguaje como base para esa construcción, en nuestro caso, aparentemente, por la ruta que sugiere el prefacio, esa construcción es fascista y es significativamente complejo aislarse del discurso oficial, el autor en el documento transmite una fuerte carga ideológica, metafórica que guía al lector en la búsqueda de la identificación de los intervinientes ficticios, durante la lectura de la novela, el lector siente la necesidad de recurrir al discurso oficial histórico para realizar el ejercicio comparativo, el discurso subjetivo y artístico, eminentemente quiere representar la postura del escritor, imponiendo su discurso14 en esto Barthes, se esfuerza en resaltar la relación del texto y del poder unido al placer, si la libertad es recogerse del poder solo puede haber libertad fuera del lenguaje.. 2.1. Categorías de análisis: (anclando el enfoque y el método). Olvido: “Lo primero que se impone a un pueblo que ha perdido su libertad es el olvido de aquellos que murieron en su defensa” al ejercer la memoria, se demanda la exigencia de recordar, de combatir el olvido, ese es el objetivo; situándose en la temporalidad y espacialidad del recuerdo en sí mismo.. 14. El placer del texto (Barthes Roland, El placer del texto y leccion inaugural, 1977). 22.
(23) Por ejemplo los hechos históricos significativos que marcan una sociedad o una etapa en especial; tratamos de hacer vigente la memoria para rememorar de manera individual o colectiva. Aspectos estrechamente relacionados con la obra de Ricoeur15 la construcción de memoria histórica, ya sea individual o colectiva, requiere retomar el recuerdo, el registro, que para el caso obedecen a los acontecimientos narrativos, a la creación artística por las cuales se vuelve al pasado por medio del ejercicio de la memoria, consagrada en la relación que establece el autor de su vivencia con su mundo ficcionario y su intención de empoderamiento de sentido del entramado discursivo y artístico.. Memoria: Distinción entre recuperación del pasado y reconstrucción y utilización del mismo. Empleo de criterios específicos, sobre como emplearemos ese pasado” (Todorov 2008, pág. 25). La memoria ejemplar es la que, basada en el recuerdo de la vivencia o circunstancia violenta, que funciona como un “boceto para entender las situaciones nuevas, con agentes diferentes, se requiere la selección de información, y aportes recibidos para la construcción de memoria. Lo que significa pensar la historia, viajar de lo ausente al presente, a través de la lectura de la novela, la comparación y el sentido impositivo del discurso del autor, el lector hace un esfuerzo tácito por recordar, ya sea por los elemento puestos en la consolidación del discurso tales como la música o los detalles costumbristas, como la imperiosa necesidad de hacer un comparativo con el discurso oficial, una suerte de urgencia por conocer, comparar, recordar o simplemente aprender Por el hecho mismo que surge de la distancia temporal en la cual se gesta la narrativa de esta novela. Esos ejercicios nos hacen inmunes al olvido, pues se plantea una preocupación en el presente, por lo que aconteció en el pasado, para este caso, hace algo más de cien años. 15. La memoria, la historia, el olvido.. 23.
(24) Lo que se busca con el ejercicio de la memoria, ante lo cual Ricoeur comenta que: “el recuerdo es objeto en una búsqueda llamada, de ordinario, rememoración o recolección”. Es ahí, en la rememoración, donde se deconstruyen y reconstruyen hechos de la historia en un espaciotiempo diferentes los cuales aparentemente toman vida, por el hecho de ser rememorados más que por el acontecimiento como tal que se recuerda.. Es allí donde cobra importancia la violencia simbólica dados los imperativos políticos y eclesiásticos que median para conseguir silencio frente al pasado y dominio imponiendo direcciones rigurosas de olvido, nuevas rutas de memoria que legitimen el poder y sumerjan a las construcciones sociales emergentes de esos procesos en una suerte de amnesia colectiva permanente y atemporal. Es importante, tener en cuenta que el autor dentro de su subjetividad puede tomar posturas de olvido respecto a aquellos aspectos que le puedan provocar sentidos adversos al que quiera transmitir en la construcción discursiva de su producción artística.. Poder: “Fuerza unida para actuar concertadamente” (Arent). Lucha interna, revolución permanente (Bourdieu). Se abordara El estado, el derecho y lo sagrado, la expresión como medio de emancipación, la hostilidad de los grupos sociales, la dominación simbólica, y la construcción del narrador, desde la violencia simbólica de lo político y lo eclesiástico, desde el despotismo hasta el fanatismo, no desvinculando del análisis la posición subjetiva del autor cuyo discurso ejerce en sí mismo violencia simbólica de corte ideológico – estético.. 24.
(25) Violencia simbólica: Analizada desde la antropología política desde Georges Balandier; que parte de la concepción hobbesiana, y muestra cómo lo social se forma "domesticando" la violencia y cómo toda forma de institución es un medio de regularla. Por la perspectiva antropológica, ellos insisten en el carácter de los ritos, normas y símbolos que hacen posible la vida social, "domesticando" la violencia: "El origen del derecho y la fundación y legitimación de los poderes ha sido la operación simbólica por excelencia para dominarla por medio de las técnicas, las normas y los ritos".16 Balandier en sus obras17 encuentra y explica trasfondos políticos constitutivos de una “teatrocracia” en las fiestas, los carnavales, las bufonadas, las sátiras, las coronaciones, las entradas triunfales a las ciudades, los desfiles, los sacrificios, las acusaciones que llevan a las persecuciones, la oratoria y el silencio, la arquitectura y el diseño de las ciudades, la ópera, los mítines, las marchas o manifestaciones, los debates políticos, etc. Todos estos momentos son mencionados en el transcurso del argumento literario analizado, dejando con ello una huella notoria de los medios de difusión usados por el poder para la transmisión de la violencia simbólica18. 16. George Balandier, "La violence et l'explotation du désordre", en Le désordre éloge du mouvementet, III parte, París, Gallimard, 1989. 17 En su libro El poder en escenas. De la representación del poder al poder de la representación, Georges Balandier (1994) ilustra y analiza el modo en que el poder político se ha representado y ha actuado para demostrarse y ejercerse, tanto en periodos de manifiesto conflicto como de aparente calma en las más diversas sociedades, tomando ejemplos desde la Edad Media. El antropólogo, autor también de Antropología Política (1969) y El desorden (1989) entre muchas otras obras. 18 Referentes de análisis en relación con la observación. Relación con la ubicación en la novela. Se establecen paralelos de análisis y se confrontan con los aportes historiográficos y la espacio temporalidad en la que fue escrita la obra, frente a las categorías planteadas para el análisis. Análisis textual. a través de la semiótica, cuyo referente es el lenguaje costumbrista (acción, reacción, exposición del contenido, consulta diccionario RAE) Comparación. Elementos artísticos ficcionales verificables en el discurso oficial de la historia. Recurso didáctico. Bibliográfico, tecnológico e histórico junto con el método y el enfoque de análisis. Construcción de texto. Para crear vínculos ente la memoria histórica, el contexto social, el margen costumbrista, las categorías de análisis y la novela, Recolección de información. Lectura referentes bibliográficos, análisis prensa de la época, indagación histórica para crear vínculos de relación para mostrar verificabilidad paralelo ubicación novela. recolección de citas e indicios de elementos significativos y semióticos que contribuyen a la recuperación y construcción de memoria histórica a partir de la relativización del discurso para construir a partir del método la direccionalidad del uso de los aportes en relación con la memoria. 25.
(26) 2.2. Referentes de análisis para las categorías. Es pertinente señalar la caracterización de estos referentes para contextualizar al lector, a fin de dar claridad sobre el abordaje categorial y su dirección.. Temporalidad. Devenir histórico, la inestabilidad y la transformación social. Canon literario19. Presentación discursiva literaria a través del autor, se asume como una construcción imaginaria. En este sentido la confección del texto, es una decisión artística consciente.” Que para este caso se ancla a la novela con una introducción que guía al lector en un sendero direccional impuesto, el cual es menester abordar desde la subjetividad intencional pero también desde la subjetividad artística ficcional, para desentrañar de ella todos los elementos de construcción de memoria, que para el caso emergen de la metáfora y el símil.. Canon testimonial20 narración en la que el referente del acontecer se asume como parte de la realidad y su verificación es posible. Pues en la novela es posible tomar elementos propios de la época para crear una remembranza del acontecer que es posible verificar en la actualidad tanto de su existencia como de su prevalencia en el tiempo, tal es el caso de los personajes, las costumbres, la música, las palabras que ya no se usan pero que están vigentes, los panfletos, los panfletos, artículos y críticas sobre el análisis del autor para la época a la que se remonta la novela, entre otros aspectos de significativa importancia.. 19 20. Bloom), / (análisis semiósfera de Lotman) Olga Ortiz. 26.
(27) 2.3. Elementos para la construcción de memoria histórica en la novela desde las categorías de análisis (El Contexto.). Sobre las representaciones mentales, individuales, subjetivas. El texto literario, esta mediado y problematizado por el conflicto, relacionado históricamente con los fenómenos sociales, emocionales, temporales y espaciales del que trata la novela. Alba Roja, se inspira a partir de las rebeliones civiles de Colombia a fines del siglo XIX. En ellas se relatan los devenires de dos adolescentes Luis Saavedra y Luciano Miral, dos jóvenes provenientes de escenarios diferentes, pero con algo en común las condiciones económicas y la posición social, que les jguega en contra, uno por no pertenecer a las altas esferas; el otro por ser desechado a causa del olvido de ellas; los dos amigos de colegio, se nos presentan como grandes destinados de la Tragedia. Ambos sujetos a la violencia simbólica registrada en la novela en diferentes campos de las esferas sociales y culturales.. Saavedra: es el poeta, el hijo de la sirvienta, que lucha por el amor de la hija de los gamonales, a costa de revelar su propio origen... la desventura del libidinoso incesto y el dolor del parricidio. Miral: es el panfletario (hijo de héroe militar, muerto en batalla). Luchador incansable por la patria, olvidado por ella. Miral es el combatiente de la pluma del diario La Hora, opositor del régimen de Herodes, que al igual que el reducido grupo de pensadores libres, es perseguido. Luciano tiene que lidiar además con el clericalismo reinante y las masas envilecidas ante sus libertadores; es así como se desata la guerra civil y la persecución. El prólogo de la obra, escrito por el autor, permite hacer un paralelo entre la ficción y la subjetividad histórica en la que se encontraba inmerso el escritor.. 27.
(28) Violencia simbólica en la novela.. Transversalmente mirada desde la categoría de poder. Donde los Referentes fundamentales son el despotismo y el fanatismo, para los cuales se vinculan a los personajes con la obediencia, el sacrificio y el martirio, el amor, el capitolio y el templo. La educación, la música, el desprecio, el maltrato físico, psicológico, el cuerpo y la sexualidad, la expiación y justificación, la turba y sus ídolos; alternamente a las cualidades diferentes de las relaciones de poder en las sociedades tradicionalmente estudiadas por los antropólogos.. Balandier encuentra una continuidad fundamental: el poder recurre siempre a símbolos, imágenes, ceremonias, ritos y demostraciones públicas para hacerse patente, consolidarse y lograr la aceptación de los subordinados, a la vez que éstos acuden a recursos similares para resistirse, oponerse, demandar, poner límites a los poderosos. Para este autor el poder y su demostración o representación, su dramatización o escenificación, son indisociables en todas las épocas y tipos de sociedades. Esta tesis, por supuesto, no es novedosa, pues otros autores la han propuesto con diferentes argumentos, sin embargo; en su obra ofrece la reflexión pertinente para abarcar el análisis de la violencia, como un patrón determinante en la imposición de las relaciones de poder.21. 21. No es la intención de este documento resumir la información y las reflexiones de Balandier acerca de todo ello, sino agregar algunas observaciones y hacer ciertas comparaciones entre lo propuesto en esta obra y algunos aspectos de la vida política nacional en que se plantea en el argumento del texto señalado.. 28.
(29) Balandier, señala el contraste, que surge entre tres aspectos; los poderes dependientes de la confabulación de los dioses o del respeto por la tradición, aspecto que se plantea en el argumento de la novela en el primer capítulo, junto con la irrupción del héroe. (Mención con la que se inicia el segundo capítulo, rojo y negro); se constituye en el control sobre las corrientes de la historia, y, el tercero, basado sobre el arte de la persuasión, en el debate y la capacidad de crear efectos que favorezcan la identificación del representado con el representante, como ordinariamente sucede en las sociedades democráticas (Balandier, George, 1994, pág. 20). La imposición del poder depende de todos esos recursos, de manera simultánea, pues aunque el poder actúa y “el consentimiento resulta, en gran medida, de las ilusiones producidas por la óptica social.” (Balandier, George, 1994, pág. 16), no siempre se consigue el efecto deseado, en nuestro caso por las elites y por el autor (a veces se quiere intimidar, llevando o logrando la risa o la mofa, luego, y por el contrario se busca la risa y se logra la lástima, lo cual parece soslayar Balandier).. El Estado y el poder en nuestra historia no logran configurar una imagen convincente para las masas y en esa medida no se consolida como democrático, por lo que debe acudir a otros medios simbólicos de dominación. Como por ejemplo el beneficio político, por medio de la condición física, debe lograr manifestarse espectacularmente mediante el deporte o cualquier otra hazaña, por ejemplo intelectual; o un adulterio, continúo o permanente. (Balandier, George, 1994, pág. 36).. 29.
(30) La hazaña traducible en admiración popular, de no ser deportiva será donjuanesca. Cualquiera de estos factores que no sea del gusto de la “óptica social” será denunciado y se hará uso de la reciprocidad del esquema moral aprobado por esa óptica para esa sociedad. De lo contrario el poder lo esconderá o lo traducirá de manera conveniente y lo transmitirá por los mismos canales de difusión que usa para la transmisión del poder por medio del uso de la violencia simbólica, en cualquiera de sus manifestaciones.. Por otra parte, Balandier señala la importancia del bufón de la corte en muchos tiempos y lugares, como el que “educa al príncipe... le señala los límites y los artificios del poder”, le da las informaciones que su entorno le oculta (Balandier, George, 1994, pág. 67), le dice burlonamente, en nuestro caso, Vargas Vila, se lo decía con improperios, con sátira metafórica y bajo cualquier denuncia tajante y sofisticada aunque trascendental. Con ello, dice Balandier, el bufón le cuenta al gobernante, lo que de él piensa el pueblo, le obliga a ver “las trampas que implica la carga del poder... Las del aislamiento del poderoso, en nuestra obra el ejercicio de ese poder. “Herodes” desembocar en el ejercicio de un poder insensato (Balandier, George, 1994, pág. 68).. Según Balandier, El gobernante debía denotar la importancia y la conveniencia de tomar en consideración las mofas de su bufón. Para este caso, en particular, debía tomar en consideración, la expresión de sus detractores, los panfletos elocuentes y satirizantes de su imagen, el bufón se convierte en esa especie de censor y consejero; en el estricto sentido de este último término. En el caso objeto de nuestro análisis, se le puso precio a la cabeza de cada uno de esos censores, pasando a la consecución de la violencia simbólica usada en la transmisión de las relaciones de poder, traducida a la violencia del asesinato, el desarraigo y el destierro.. 30.
(31) Balandier habla de la frecuencia de su aparición, pero no de una estructura elemental o del pensamiento que la erige. Juan de Dios Uribe, Eloy Alfaro, Diógenes Arrieta, Antonio José Restrepo, Ricardo Rendón y José María Vargas Vila, todos ellos personajes que corresponden a lo que Balandier llama “bufón popular”. El autor afirma que la sátira pública sustituye a los bufones de la corte: “El bufón no está ya en las cortes, sino en la calles” (Balandier, George, 1994, pág. 70). Aunque la sátira cómica o la mordaz no se sienten en este caso como sensores o liberadores de tensiones sociales, o modificadores pertinentes de la imagen del gobernante o de cómo se relaciona con los dispositivos y la transmisión del poder, por ello se acepta la liberación del mismo con excesos desmedidos, sobre todos aquellos que se atreven a dar sus observaciones o criticas al gobernante.. En la catarsis social, el bufón público “presenta una imagen enloquecida y heroica de la aventura individual, capaz de trascender las convenciones sociales”, “Por la vía de lo imaginario y del espectáculo, transforma los factores reales de ruptura en figuras de drama. Se convierte en portador de lo antisocial.” (Balandier, George, 1994, pág. 70). Esa es la imagen que proyecta Luciano Miral, y en la vida cotidiana de principios del SXIX la que asumía Vargas Vila, lo que lo hace vinculable con la víctima que lo propicia, el transgresor, (autor y protagonista) ataca la decencia y la separación entre lo puro y lo impuro, los comportamientos que provocan el asco o la vergüenza; personificada en la novela por Herodes, el Gobernante y en la vida cotidiana de aquella época por Rafael Núñez y sus coetáneos... (Balandier, George, 1994, págs. 57, 58).. 31.
(32) En este punto, Vargas y su cenáculo, se convierten en quienes con miramiento antropológico, se les podría denominar “bufones anti-corte”, es decir, coadyuvan a resaltar los defectos y errores del régimen, estimulando la oposición, que de ellos surge, como se supone es su honesta intención; las verdades huidas. Se convierten entonces en sueños de poeta o de idealista, propósitos que no se corresponden con la realidad, iniciativas no gobernadas por la razón o por el simple sentido común” (Balandier, George, 1994, pág. 73).. El trabajo de Balandier describe lo que sucedía con la violencia y el abuso; y como el desorden se manifiesta de manera ceremonial con la entronización de un fugaz gobernante paródico, tras el abandono de un gobernante que por no poder mantener el control y el orden, debe ser reemplazado por un poder que lo imponga, generando con ello una falsa idea de seguridad que “ajusta la violencia a proporciones específicas, legitimando e incluyendo todos sus desmanes”.. Un poder al revés en manos de los descendientes de los cautivos, que como cita en su novela Vargas Vila, “aman la mano de quien los esclaviza y señala que aquellos que someten a los esclavizados, son hijos de esclavos que vienen a vengarse, de su esclavitud previa” (Vargas Vila, 1902, págs. 12, 53) que gobiernan y sancionan, bajo el signo de la transgresión, la irreverencia, el exceso, la arbitrariedad y la revancha. Al término del breve periodo, “...el poder ‘malo’ es eliminado, nuevamente y las gentes del lugar acogen al nuevo gobernante con un deseo de orden... se nos muestra, a través de la dramatización ritual, que no existe otra alternativa al orden establecido por la ley que la burla, lo arbitrario y el acecho del caos” (Balandier, George, 1994, págs. 86,87).. 32.
(33) Luego de guerras continuas por el poder, entre el desorden, la incertidumbre, y el asolamiento de todas las esferas sociales y económicas, del azote en los caminos por bandas de asaltantes, de la imposición de doctrinas eclesiásticas, de las batallas por la estructuración de la educación laica, la ideologización de conservadores, liberales y radicales. Las batallas contra la expresión, el silencio de la otredad entre otros factores que se denuncian en el argumento de Alba Roja y la realidad del país por aquella época. Resulta probable, atribuir la culpa al régimen civil que estaba y que debía irse, el gobernante que llegaba, da una nueva dirección enmarcada en la libertad y el orden, que se registran en un símbolo. “a los símbolos el pueblo les da o les quita poder” dependiendo del contexto en el que se inscriben, el escudo de Colombia se erige con ese principio, una composición artística, teatral que disfraza y emula la violencia simbólica.. Se imponen nuevas reglas para la difusión de todos aquellos modus operandi de la violencia simbólica.22 Balandier anota que “En todas las sociedades se dirige el juego del orden y el desorden, del conformismo (...) y del cambio (...). En algunas de ellas ese juego no puede ser controlado del todo. En razón a las crisis graves y duraderas, cada uno de esos temas busca la aniquilación del otro, en un enfrentamiento que suele tender a la guerra santa” (Balandier, George, 1994, pág. 72). Que se entiende como transmisión de arquetipos de violencia simbólica enmarcados en los conflictos en las esferas del accionar cultural. Su estudio se dirige a la manera como se constituyen los procesos sociales de legitimidad política y cómo los conflictos sociales se convierten en conflictos políticos -es decir, regulados.23. 22. con ello se obtuvo el apoyo popular suficiente para establecer y consolidar un régimen, en cierta medida dictatorial y fuertemente represivo, que ofrecía, entre otras cosas, paz y orden. Esa experiencia ha sido aprovechada de diversos modos, que podrían ejemplificarse a lo largo de la historia de la nación. 23 George Balandier, "Violence y anthropologie", en Violence et transgression, París, Anthropos, 1979.. 33.
Documento similar