Función pragmática de las unidades fraseológicas en Rosario Tijeras

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Germán Darío Mira Álvarez

Función pragmática de las unidades fraseológicas en Rosario Tijeras

Revista Virtual Universidad Católica del Norte, núm. 33, mayo-agosto, 2011, pp. 1-16, Fundación Universitaria Católica del Norte

Colombia

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Revista Virtual Universidad Católica del Norte, ISSN (Versión impresa): 0124-5821

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“ Revist a Virt ual Universidad Cat ólica del Nort e” . No. 33, ( m ayo- agost o de 2011, Colom bia) , acceso: [http: / / revistavirtual.ucn.edu.co/] , I SSN 0124- 5821 - I ndexada Publindex- Colciencias ( B) , Lat index, EBSCO I nfor m at ion Services, Redalyc, Dialnet , DOAJ, Act ualidad I beroam ericana, Í ndice de Revist as de Educación Superior e I nvest igación Educat iva ( I RESI E) de la Universidad Aut ónom a de México.

Función pra gm á t ica de la s unida de s fra se ológica s e n

Rosa r io Tij e r a s

1

Pra gm a t ic funct ion of phra se ologica l unit s in

Rosa r io

Tij e r a s

Fonct ion pra gm a t ique de s unit é s phra sé ologique s da ns

Rosa rio Tij e ra s

Germ án Darío M ira Álvarez Profesional en I diom as

Magíster en Lingüística

Docent e de Cát edra, Universidad de Ant ioquia y Universidad de Medellín

Miem bro del Grupo de I nvestigación en Traducción y Nuevas Tecnologías – TNT, Escuela de I diom as, Universidad de Antioquia

Correo: germ anm iraa@yahoo.com , germ anm iraa@gm ail.com

Tipo de art ículo: I nvest igación científica. Recepción: 2011-04-02

Revisión: 2011-05-09

Aprobación: 2011-05-16

Cont enido

1. Introducción 2. Metodología

3. Hallazgos y discusión 4. Conclusiones

5. Lista de referencias

1 Est e art ículo se deriva de la tesis present ada en noviem bre de 2009 para opt ar al t ít ulo de Magíst er

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Resum en

Est e artículo present a un análisis pragm ático desde el punt o de vist a de la t eoría de la cort esía de un corpus de unidades fraseológicas ext raídas de una novela con alt o contenido de lenguaje coloquial. En est e t rabajo se analizan las unidades en cont ext o cont rast ándolas con los concept os teóricos relacionados con las est rat egias de cort esía ut ilizadas, las m áxim as conversacionales observadas, y los actos de habla presentes en los enunciados. El result ado del análisis perm it e concluir, en prim er lugar, que los principios universales de la cort esía se m antienen en las int eracciones conversacionales analizadas, y en segundo lugar, que las est rat egias de cort esía varían y est án est recham ent e condicionadas por el cont ext o social y situacional de las int eracciones.

Palabras clave

Act os de habla, Cort esía, Est rategias de cortesía, I nt eracción conversacional, Máxim as conversacionales.

Abst ract

This art icle presents a pragm ant ic analisyis from the point of view of polit eness theory of a corpus of phraseological unit s t aken from a novel wit h high colloquial cont ent . The unit s in cont ext are analyzed and cont rast ed with t he theoret ical concept s related t o the polit eness st rat egies, t he conversational m axim s observed and the speech acts present in the utt erances. The result s of this work perm it to conclude t hat the universal principles of politeness are kept in the conversational int eractions analyzed, and that polit eness st rat egies vary and are st rongly det erm ined by t he social and sit uat ional cont ext of t he int eractions.

Keyw ords

Conversat ional int eraction, Conversational m axim s, Polit eness, Polit eness st rat egies, Speech act s.

Resum e

Cet article présent e une analyse pragm atique du point de vue de la théorie de la polit esse d’un corpus d’unités phraséologiques ext raites d’un rom an avec un fort cont enu de langage argot ique. D’abord, une analyse des unit és en context e est fait e en cont rast e avec les concept s t héoriques rapport és aux strat égies de polit esse ut ilisées, les m axim es observées et les act es de parole présent s dans les énoncés. Le résult at de cett e analyse perm et de conclure que les principes universels de la politesse sont gardés dans les interact ions conversationnelles, et que les st rat égies de polit esse sont , au m êm e t em ps, conditionnées par le cont exte social et situationnel des int eract ions.

M ot s clés

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1 . I nt roducción

Las unidades fraseológicas (UF) , definidas com o grupos de palabras que se convierten en expresiones estandarizadas y convencionalizadas debido al nivel de fij ación que alcanzan por el uso ( Zuluaga, 1998, p. 209) , son altam ente eficientes en razón de su com unicabilidad, debido a que ellas son del dom inio lingüíst ico de una com unidad. De esta m anera facilitan la form ulación y la recepción del m ensaj e porque requieren un m ínim o esfuerzo en la selección de los elem entos de expresión y en su decodificación. En este m ism o sentido, Corpas ( 1996, p. 224) señala que la interpretación y valoración de un gran núm ero de UF depende de la form ación codificada de la cual disponen los hablantes de una determ inada com unidad lingüíst ica, y que se com pone de conocim ientos previos com partidos, ideas, creencias y m odos de actuación sancionados y com partidos por los participantes en la com unicación. Adicionalm ente, las UF varían en una m ism a lengua, pues son el resultado de preferencias lingüíst icas que se asocian a factores tales com o la ubicación geográfica, la situación com unicativa y el nivel sociocultural de los hablantes.

Atendiendo a la relevancia de las UF en la com unicación, se presenta en este artículo un análisis pragm ático de la función de este tipo de unidades en las interacciones conversacionales extraídas de la novela Rosar io Tij er as ( Franco, 2000) . Esta obra, publicada en Colom bia por prim era vez en 1999, ofrece una cantidad de inform ación representativa del español coloquial contem poráneo hablado en Medellín, y de la variedad lingüística de carácter argótico denom inada parlache.2 Este tipo de lenguaj e en la novela está asociado al factor de ubicación geográfica ( los sectores m arginados de la ciudad de Medellín) , a la situación com unicativa ( em inentem ente coloquial) y al contexto social ( m arginalidad social caracterizada por el narcotráfico, el sicariato, las bandas delincuenciales y el uso de drogas, especialm ente a partir de los años 80) . En la novela se identificaron 32 casos de interacciones directas en las que se usa alguna UF, de las cuales se tom aron 14, y que constituyen el obj eto de análisis del presente trabaj o en cuanto a su función pragm ática.

El tipo de análisis pragm ático que se desarrolla en este trabaj o sigue la línea de estudios em píricos y teórico em píricos que aplican la teoría de la cortesía en corpus de interacciones verbales tom adas de obras literarias, tales com o Los diálogos de Don Quij ot e de la Mancha: análisis pragm alingüíst ico en el m ar co de las m áxim as gr iceanas, la t eor ía de los act os de habla y la t eoría de la cor t esía, de Haverkate ( 2002) ; Polit enes t heor y and Shakespeare’s four m aj or tr agedies, de Brown y Gilm an ( 1989) ; y La int er accion verbal vist a desde la t eoría de la cor t esía, de Francisco Zuluaga ( 2004) . Sin em bargo, los anteriores estudios difieren significativam ente del análisis que aquí se presenta, pues el contexto social y

2 El parlache es un fenóm eno lingüíst ico de not oria im portancia del que m uchas palabras y

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situacional es m arcadam ente diferente, y aquellos no están enfocados en el uso de las UF com o vehículo para la realización de la cortesía.

Con este estudio, se pretende, en prim er lugar, analizar cóm o los principios que regulan la cortesía se m anifiestan en una interacción verbal particular en la que se em plea alguna UF y validar allí los postulados de las principales teorías sobre la cortesía verbal; y en segundo lugar, com probar en la obra Rosario Tij eras la validez de la teoría sobre la universalidad de la cortesía, en lo que t iene que ver con el com ponente pragm ático de las UF, es decir, si se trata, en la m ayoría de los casos, de im plicaturas convencionales y codificadas, que perm iten la valoración indirecta, com o vehículo para m antener el equilibrio social en el contexto reflej ado por la novela. Con ese fin, se presentan elem entos de análisis que perm itan determ inar el valor pragm ático de los enunciados m ediante el tipo de acto de habla realizado con las UF y el tipo de m áxim a observada en los m ism os, y se determ ina la relevancia del aspecto contextual en la escogencia de UF por parte de los hablantes.

Para la identificación y caracterización lingüística de las UF del corpus, se adoptó la clasificación propuesta por Corpas en su Manual de Fr aseología Española ( 1996) , a la cual se le hicieron algunas precisiones y lim itaciones. Para el análisis pragm ático de las UF, se tom ó com o punto de referencia la teoría sobre las m áxim as conversacionales de Grice ( 1982) en situaciones de com unicación en las que los hablantes observan, violan y burlan de m anera convencionalizada las m áxim as, así com o la teoría de actos de habla de Searle ( 2001) y las categorías básicas de la teoría de la cortesía, i.e. cortesía positiva y cortesía negativa, desarrollada por Brown y Levinson ( 1987) y com plem entada con los aportes de Leech ( 1983) y Kerbrat - Orecchioni ( 2004) .

Com o herram ienta de verificación del significado y estatus fraseológico de las unidades del corpus se em plearon una serie de diccionarios de español, tanto de lengua general com o especializados en UF, en línea, en form ato digital y en papel, los cuales aparecen detallados en el m arco m etodológico. Adem ás, se recurrió a otro tipo de fuentes con igual o m ayor validez que los diccionarios, pues, com o se ha constatado en este trabajo, el uso de éstos en fraseología constituye sólo una ayuda parcial, ya que a m enudo no incluyen una gran cantidad de expresiones idiom áticas, especialm ente aquellas unidades neológicas, con m ayores restricciones geográficas, o pertenecientes al registro coloquial. En estos casos, se recurrió a corpus lexicográficos en línea, que igualm ente aparecen especificados en la m etodología.

2 . Met odología

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Para alcanzar una m ayor cobertura en la verificación del estatus fraseológico de las unidades identificadas, se utilizaron obras lexicográficas del español peninsular, del español hablado en Colom bia, en Antioquia y en Medellín. A continuación, se presenta un listado de esos diccionarios, en el m ism o orden en que se efectuó la consulta. Es decir, si alguna UF en particular no se encontró en el prim ero de la lista, se consultó en el segundo, y así sucesivam ente, con el fin de ordenar la búsqueda desde el diccionario m ás general de la lengua española hasta el m ás específico sobre el lenguaj e m arginal hablado en Medellín.

 Diccionario de la lengua española ( DRAE)

 Gran diccionario general de la lengua española ( VOX)

 Diccionario de las hablas populares de Antioquia ( DHPA)

 Diccionario de locuciones del habla de Antioquia ( DLHA)

 Diccionario de parlache ( PARLACHE)

Para identificar los ant eriores diccionarios a lo largo de este trabaj o, las abreviaturas aparecen enseguida de las definiciones extraídas de cada uno de ellos.

Dada la dinám ica del lenguaj e y debido a que las unidades de lengua que usa una com unidad lingüíst ica no necesariam ent e se encuentran incluidas en los

diccionarios, tam bién se em plearon ayudas electrónicas en Internet com o el Cor pus

de Refer encia del Español Act ual ( CREA) y el Cor pus del Español ( COES) , con el fin de determ inar el estatus de fij ación de los casos dudosos. En los casos en que la búsqueda por este m edio confirm ó la fij ación de la UF, se m enciona la fuente y, seguidam ente, se indica el núm ero de ocurrencias. Si este núm ero es superior a 20, se indica con el sím bolo + 20. Si bien no todas las ocurrencias que arroj an estos m edios electrónicos son ej em plos válidos, pues este tipo de búsqueda genera sintagm as libres o unidades polisém icas, se verificó, m ediante el contexto, que cada uno de los casos identificados tuviera el valor fraseológico de la unidad obj eto de análisis.

Aún en los casos en los que la búsqueda en los corpus de verificación arroj ó una sola ocurrencia, se considera que ésta es indicador suficiente de fij ación fraseológica por las siguientes razones: no hay literalidad de la expresión; se usa en sentido figurado con significado sim ilar a la de la unidad del corpus; se encuentra al m enos en dos fuentes diferent es ( en el corpus de este trabaj o y en el corpus electrónico de verificación) , y en situaciones com unicativas independientes.

En cuanto a las unidades identificadas en el corpus, pero que no se encontraron en los diccionarios ni en los corpus de verificación, se incluyeron de todas m aneras en el análisis debido a que son reconocidas com o UF por los hablantes, lo que se corrobora por su aparición en la novela y m ediante el criterio im presionístico del invest igador.

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m odo, persona y género. Com o ej em plo, para verificar la fij ación de la UF vuelt a

nada, la cual no se encontró registrada en ninguno de los diccionarios, se

em plearon todas las posibilidades de flexión posibles (vuelt o nada, vuelta nada, volví nada, volvist e nada, volvier on nada, etc. ) , cuya búsqueda m ostró un total de 4 ocurrencias en el CREA.

Por últim o, las unidades identificadas se alm acenaron, cada una con su contexto inm ediato, en fichas electrónicas que constituyen la base de datos léxicos que sirvió com o herram ienta principal para analizar las unidades de la m uestra.

3 . H allazgos y discusión

Tipología y cara cte riza ción de la s UF

Com o se m encionó, para delim itar el obj eto de estudio, se adoptó la clasificación que presenta Corpas ( 1996) en su Manual de Fr aseología Española, pues, com o afirm a García- Page ( 2008, p. 91) , esta clasificación, que han adoptado posteriorm ente m ucho estudiosos, es válida com o punto de partida para un análisis de este tipo de unidades, en la m edida en que representa una versión m ás pulida de la original de Casares ( 1992) y de la de Zuluaga ( 1980) .

En prim er lugar, Corpas ( 1996, p. 18- 20) define las UF com o unidades léxicas form adas al m enos por dos palabras gráficas en su lím it e inferior (‘a leguas`) , cuyo lím it e superior se sitúa en el nivel de la oración com puesta (` nos t r agó la tier ra`) . Dichas unidades se caracterizan por su alta frecuencia de uso y de coaparición de sus elem entos integrantes; por su institucionalización, entendida en térm inos de fij ación y especialización sem ántica; por su idiom aticidad y variación potenciales; así com o por el grado en el cual se dan todos estos aspectos en los distintos tipos.

Corpas ( 1996) hace una clasificación de las UF en tres esferas de acuerdo a unos criterios básicos que caracterizan las UF.

La prim era esfera está conform ada por las colocaciones, que define com o unidades que, desde el punto de vista del sistem a de una lengua, son sintagm as com pletam ente libres, pero que, al m ism o tiem po, presentan cierto grado de restricción com binatoria determ inada por el uso ( cierta fij ación interna) . Para Zuluaga ( 2002, p. 62) , las colocaciones son perfectam ente entendibles, transparentes, para el hablante que conozca cada uno de los com ponentes; en otras palabras, las colocaciones no presentan problem as especiales de descodificación. En ellas no se presenta el fenóm eno de la idiom aticidad, que sí puede presentarse en las locuciones y dem ás unidades fraseológicas ( Zuluaga, 2002, p. 61) . En sum a, las colocaciones no constituyen enunciados ni actos de habla por sí m ism as; es decir no tienen una función pragm ática propia. Por esta razón no se incluyen estas unidades en el presente análisis.

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y fij ación externa pasem ática3. La característica esencial de las locuciones es la

estabilidad a nivel léxico- sem ántico y m orfosintáctico. La cohesión sem ántica se reflej a en el carácter de unidad de significación en la lengua, ya tengan significado com positivo (de palabra: loc. adv. Por m edio de la expresión oral. DRAE) o traslaticio (ser [ alguien o algo] un dolor de cabeza: loc. ver b. ser m uy difícil, problem ático. DLHA) . La cohesión m orfosintáctica determ ina la estabilidad form al y la integridad sem ántica de las locuciones. Según esto, al sustituir constituyentes en la unidad, se altera o desaparece el significado fraseológico ( com párese la UF a leguas frente a la secuencia no fraseológica *a dos leguas).

La tercera esfera de UF la constituyen los enunciados fraseológicos, que se caracterizan por constituir actos de habla y por presentar fij ación interna ( m aterial y

de contenido) y externa (sus deseos son ór denes) . Muchos de ellos suelen usarse en

su form a acortada (oj o por oj o) sin que se altere su valor sem ántico, debido al conocim iento convencionalizado de este t ipo de expresiones que com parten los hablantes.

Conce ptos pra gm á t icos sobre UF

El aspecto m ás relevante en el uso de las UF, y que constituye el centro de est e análisis, es el com ponente pragm ático de estas unidades. Dentro de éste se incluyen los m arcos de situación que proporcionan inform ación sobre el contexto físico y tem poral de las unidades, el nivel social de los hablantes que las usan, el t ipo de acto que representan o en el cual se insertan y el tipo de m áxim a que observa el em isor.

En esta sección se abordan las bases teóricas que sustentan el valor pragm ático de las UF en el discurso de los hablantes, las cuales incluyen la teoría de la cooperación conversacional de Grice ( 1982) , los diferentes aportes a la teoría de la cortesía realizados por Brown y Levinson ( 1987) , Leech ( 1983) y Kerbrat - Orecchioni ( 2004) , y la teoría sobre los actos de habla de Searle ( 2001) , y luego se presenta un breve análisis de cóm o estas teorías se ven reflej adas en interacciones conversacionales particulares en las que intervienen las UF.

En cuanto a la teoría de la cooperación conversacional, Grice ( 1982) afirm a que la conversación es un tipo de conducta racional porque los hablantes tenem os razones para hablar y nos proponem os algo al hacerlo, y que, a su vez, es un esfuerzo cooperativo que llevam os a cabo m ediante unas reglas que com partim os para lograr un propósito com ún. Él m ism o postula el siguiente principio general, conocido com o principio de cooperación: “ Adapta tus contribuciones conversacionales a la índole y al obj etivo del intercam bio verbal en que participas” . De este principio se derivan cuatro categorías de m áxim as: 1) Máxim a de calidad: Procura que tu contribución sea verdadera. Esto es: No digas lo que creas que es falso; no digas lo que no puedas probar adecuadam ente. 2) Máxim a de cantidad: Procura que tu contribución a la conversación sea tan inform ativa com o se requiere; procura que tu contribución

3 La fij ación externa pasem át ica se refiere al uso de det erm inadas unidades lingüíst icas dependiendo

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a la conversación no sea m ás inform ativa de lo que se requiere. 3) Máxim a de relación: Procura que tu contribución a la conversación sea pertinente. 4) Máxim a de m odo: Evita las expresiones confusas; evit a la am bigüedad; sé breve; sé ordenado. La observancia de estas m áxim as se analiza en t érm inos de las categorías básicas de la teoría de la cortesía, i.e., cortesía positiva y cortesía negativa, que se explicarán m ás adelante.

Las m áxim as se om iten, burlan y violan en gran m edida cuando los hablantes usan las UF, pues en aquellas unidades cuyo contenido sem ántico se basa en algún tipo de m ecanism o de transposición, prim an las connotaciones expresivas, apreciativas, hum orísticas, irónicas, y especialm ente las despectivas, las corteses y las eufem ísticas. La valoración indirecta, generalm ente negativa, de la interacción y los com portam ientos sociales constituye lo que se ha denom inado im plicaturas convencionales y codificadas ( según el térm ino en inglés convent ional and coded im plicat ur es, em pleado por Grice) . Estas son opiniones negativas que podrían considerarse descorteses o inapropiadas en caso de ser expresadas directam ente.

En los siguientes casos, se puede contrastar la observancia de las m áxim as en el contexto particular de las situaciones conversacionales extraídas de la novela Rosario Tij eras ( Franco, 2000) :

Ahora se está m uriendo después de tanto esquivar la m uerte. - A m í nadie m e m ata –dij o un día- . Soy m a la hie r ba. (pág. 4)

Ella era la que m e las contaba, com o se cuenta una película de acción que a uno le gusta, con la diferencia de que ella era la protagonista, en carne viva, de sus historias sangrientas. Pero h a y m u ch o t r e ch o entre una historia

contada y una vivida, y en la que a m í m e tocaba, Rosario perdía. (pág. 7)

Las UF m ala hier ba que se usa por lo general para tipificar una conducta aj ena, llam ando la atención sobre el contenido de m aldad ( CREA 16) , y hay m ucho t r echo ( CREA 18) son acortam ientos de las unidades m ala hier ba nunca m uer e y del dicho al hecho hay m ucho t r echo. La elipsis parecería constituir una violación a la m áxim a de cantidad ( ser tan inform ativo com o se requiere) , al reducirse la inform ación restante de la UF original. Sin em bargo, debido a la inst itucionalización y convencionalización de la variante acortada, am bas le proporcionan la m ism a inform ación a un hablante de la com unidad lingüística particular, conservándose con esta últim a la m áxim a de cantidad.

- Conm igo no cuenten – dij o Em ilio - Conm igo tam poco –dij e yo.

- Definit ivam ente e st oy he cha con este par de güevones- dij o Rosario.

( pág. 52)

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hablante que usa la ironía estaría, en principio, violando la m áxim a de calidad de Grice, al decir cosas que cree son falsas. Sin em bargo, en el cont exto particular, es evidente para el int erlocutor el sent ido proposicional del enunciado, de tal m anera que éste int erpreta inequívocam ente el acto de habla indirecto.

Brown y Levinson ( 1987) , por su parte, desarrollaron el principio de cortesía, m ediante el cual se m antiene el equilibrio social y las relaciones am istosas que perm iten asum ir la cooperación efectiva de los int erlocutores, observando las m áxim as corteses de aprobación, tacto, acuerdo y sim patía. Los autores proponen un m odelo teórico en el que la cortesía tiene com o obj etivo salvar la im agen, pues, según afirm an, la propiedad que determ ina en m ayor grado el com portam iento com unicativo de las personas es la im agen pública (face) : la persona com o ser social tiene y reclam a para sí una cierta im agen pública, un cierto prestigio, que desea m antener y que está ligada a la cortesía. De la necesidad de salvaguardar la im agen pública se derivan las estrategias de cortesía. Esta im agen puede ser negat iva o de dist anciam ient o si se trata de la libertad de acción que cada persona desea tener, de dom inar su territorio y no ser controlado por los dem ás ( cortesía negativa) . Por otro lado, la im agen puede ser posit iva, y consiste en la necesidad de ser reconocido y apreciado por los dem ás, y de com partir deseos, gustos e intereses ( cortesía positiva) .

Brown y Levinson ( 1987, p. 248) parten de la base de que la im agen pública es vulnerable. De ahí que en la int eracción verbal se realice un esfuerzo com ún para ponerla a salvo. Esto se observa cuando los interlocutores de una interacción verbal requieren efectuar algún acto que daña la im agen propia o la del interlocutor, es decir, actos que am enazan la im agen pública ( FTA, por su nom bre en inglés: face-t hr eaface-t ening acface-t s) . Cuando el em isor los lleva a cabo, los intenta suavizar. Según estos autores, es aquí donde surgen las est r at egias de la cor t esía, que pueden estar dirigidas a reforzar la im agen positiva ( cortesía positiva) o estar dirigidas hacia el aspecto negativo de la im agen ( cortesía negativa) , para m itigar los riesgos o am enazas contra la intim idad del interlocutor. El nivel de cortesía en las interacciones verbales depende de tres variables o factores sociales: 1) Poder relativo ( P) del destinatario con respecto al hablante, que constituye el ej e vertical de la relación social. 2) Distancia social ( D) que incluye el grado de fam iliaridad y contacto entre los interlocutores, y que form a el ej e horizontal. 3) Grado de im posición ( G) de un determ inado acto con respecto a la im agen pública. La cortesía aum enta a m edia que es m ayor el grado de cada una de esas variantes en la situación com unicativa. Todos estos valores son sociales, pues incluso el últ im o depende de la consideración que cada tipo reciba en cada cultura. La siguiente interacción se analiza desde el punto de vista de la relevancia de estas tres variables o factores sociales.

- Te voy a ser sincero, Rosario, pero es que estás m uy rara. - ¿Qué tengo de raro? ¿Ah? Decim e, ¿qué tengo de raro? Si le hubiera contestado, quién sabe qué hubiera pasado. Mi com entario fue suficiente para que con su brazo barriera todo lo que había en la m esa, después se paró furiosa y desafió a todos los que m iraron.

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Todos le hicieron caso. Hubo un silencio que perm itió oír sus pasos furiosos alej ándose. ( pág. 18)

Con la UF ¿Se les per dió algo? ( CREA 1) se expresa una indireccionalidad, pues, al em plear una pregunta retórica, el hablante no desea averiguar algo sobre la realidad del oyente, sino recrim inarlo por su conducta. Esto se evidencia en el hecho de que el hablante no espera una respuesta basada en el sentido literal de la proposición.

En cuanto a la unidad coger oficio, esta expresión se em plea generalm ente com o una orden m ediante el verbo en im perativo, y hace parte de un acto exhortativo indirecto, el cual cum ple con la condición de este t ipo de actos que exige una posición de autoridad del hablante sobre el oyente, lo que se evidencia en el hecho de que los dem ás cum plieron la orden.

Lo anterior, interpretado desde el punto de vista de la cortesía, expresa el deseo del em isor de que se le respete su territorio y de no ser controlado por los dem ás. El baj o grado de cortesía expresado por el em isor se explica por las variantes situacionales de la interacción. A la luz de la teoría de las variables que determ inan las estrategias de cortesía se puede evidenciar que el grado baj o de cortesía que observa el em isor al dar la orden obedece a la distancia entre los interlocutores – hay cercanía por tratarse de am igos, al grado de poder del em isor- es alto porque sus órdenes son acatadas por su grupo, y al grado de im posición –es baj o pues el em isor exhorta a sus interlocutores para que no se inm iscuyan en sus asuntos, tratando de salvar su im agen pública, que es un ideal en la int eracción, según se m encionó antes.

Para com plem entar lo expuesto sobre la teoría de la cortesía, en este punto cabe m encionar los aportes de Leech ( 1983) y Kerbrat - Orecchioni ( 2004) . Leech ( 1983) concibe la cortesía com o una ent idad regulativa de las conductas en la int eracción, cuando éstas se apartan del principio cooperativo. Se adoptan entonces estrategias de cortesía que sirven para reducir o evitar la tensión social, regulando las conductas, según la posición social relativa de los participantes. Este autor sostiene que en la interacción, donde se observan los fenóm enos lingüísticos de indireccionalidad, surge la cortesía. Afirm a, adem ás, que la cortesía absoluta se m ide en térm inos de costo y beneficio: a m ayor costo para el oyente y m enor el beneficio reportado, m ás descortés será el acto (una petición, por ej em plo) ; y a m ayor beneficio para el destinatario y m enor el costo, m ás cortés el acto ( una felicitación, por ej em plo) . Debido a que lo deseable es m antener el equilibrio entre los interlocutores, un gran núm ero de actos de habla ayudan a m antener este balance de la posición relativa del hablante y el oyente.

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de los inter locutores, otros son, por lo contrario, m ás bien valorizadores de esas m ism as im ágenes. Este últim o t ipo de act os corteses ocurre con m ucha frecuencia en situaciones de fam iliaridad, y refuerzan la im agen del otro.

Ahora bien, aunque la cortesía es un fenóm eno universal, sus m anifestaciones varían sensiblem ente de una sociedad a otra, pues, com o afirm a Kerbrat -Orecchioni ( 2004, p. 40) , sus form as y sus condiciones de aplicación ( quién debe ser cort és, frente a quién, de qué m anera, en cuál circunstancia y situación com unicativa) varían sensiblem ente de una sociedad a otra 4.

El siguiente caso perm ite evidenciar que las realizaciones de la cortesía dependen del cuadro com unicativo en particular en las que se m anifiestan. Allí se evidencia cóm o unas estrategias, que podrían considerarse descorteses a la luz de las reglas universales de la cortesía, están determ inadas por la relación de poder ( P) y la distancia social ( D) en un contexto específico.

[ …] apliqué el viej o truco de la m aluquera, pedí la cuenta, y cuando estaba saliendo le hice la seña a Rosario de que ya volvía.

- ¿Y por qué estás m anej ando tan rápido, Em ilio? ¿Cuál es el afán? –le preguntó Silvana.

- Es que estoy m uy m aluco, m i am or –le contestó–. Muy m aluco. -Vos sos la ca ga da, Em ilio –le dij e. ( pág. 59)

Vos sos la cagada (ser la cagada: loc. ver b. Pasar por indeseable o necio. PARLACHE) es una UF que, pese a su indireccionalidad, atenta, en principio, contra la im agen positiva del oyente, pues es de carácter insultante debido al vulgarism o que contiene y a su connotación. Al evaluar el conj unto del contexto, sin em bargo, podría decirse que la expresión es un enunciado adecuado, sin ser especialm ente cortés, pues el valor de un enunciado depende, com o se ha dicho, adem ás de su contenido (FTA o FFA) y de su form ulación ( suavizado o reforzado) , de su contexto cultural y situacional en una sociedad determ inada, de tal m anera que los com portam ientos aceptados varían según las situaciones com unicativas. A este respecto, Kerbrat- Orecchioni ( 2004, p. 50) señala que en ciertos grupos, ciertas form as de brutalidad verbal, com o apelativos desagradables e insultos, en realidad deben considerarse com o especies de FFA, en la m edida en que cum plen la función de integrar al interlocutor al grupo.

Otro concepto pragm ático de gran relevancia es el t ipo de acto de habla o acto ilocucionario llevado a cabo en el uso de las UF. Siguiendo a Searle ( 2001, p. 31) , el acto de habla se entiende com o la em isión de enunciados en ciertos contextos, baj o ciertas condiciones y con ciertas intenciones ( fuerza ilocucionaria) . En los actos aser t ivos se está aseverando algo, en los exhor t at ivos el hablante solicita una acción del interlocutor, y en los com pr om isor ios o com isivos el em isor se com prom ete con

4 A est o m ism o se refieren Brown y Levinson ( 1987) en su obra Politeness. Som e universals in

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el interlocutor a realizar una acción futura. Según Searle, todo acto de habla está regido por unas condiciones de validez, las cuales son constitut ivas de las dist intas fuerzas ilocucionarias y perm iten ident ificar el tipo de acto de habla, pues el acto no se identifica únicam ente por el contenido form al, sino por ciertas condiciones que debe cum plir: “ Hablar una lengua es tom ar parte en una form a de conducta gobernada por reglas” ( Searle, 2001, p. 22) . De estas condiciones, se m encionarán sólo dos por considerar que sólo éstas tienen relevancia desde el punto de vista de la función pragm ática: 1) Condición preparatoria: se refiere a la condición del hablante con respecto del oyente, por ej em plo, el hablante deberá estar en posición de autoridad con respecto del oyente para em itir una orden. Tam bién se supone que el oyente es capaz de realizar la acción deseada. 2) Condición de sinceridad: supone cierta creencia en el inter locutor. Por ej em plo, cuando se hace una aseveración, se supone que lo que se está diciendo corresponde a la realidad; en los actos com prom isorios, se supone que hay una intención real del hablante; y en una orden, se supone que hay un deseo por parte de quien la em ite.

A continuación se analizan algunas UF en su contexto, desde la t eoría de los actos de habla:

Yo m e encargo del salón y la cocina y vos de los cuartos. ¡Pero hacele que no

e s pa ra m a ña n a!

Me entregó los ut ensilios, [ …] m e preocupé cuando m e vi cargando los bártulos que Rosario m e había entregado y que apenas sospechaba cóm o se usaban. “ Si Em ilio m e viera” , pensé [ …] ( pág. 85) .

Esta unidad se usa generalm ente com o una orden indirecta. Hace parte de un acto de habla exhortativo, el cual cum ple con la condición preparatoria, que exige una posición de autoridad del hablante sobre el oyente y la capacidad de realizar la acción por parte de este últim o, lo que se evidencia en el hecho de que el interlocutor se dispone a cum plir la orden.

Listo, yo m e largo. Pero lo que es a m í, no m e volvé s a ve r ni e n la s curva s. (pág. 100)

No volver a ver a alguien ni en las cur vas es una UF con la que se hace una advertencia que constituye un acto com prom isorio indirecto. El hablante asevera categóricam ente algo sobre el oyente, pero realm ente lo que im plica es que se está com prom etiendo con una acción futura consistente en alej arse definit ivam ente de éste.

- ¿Qué les pasó, Em ilio? –fue lo prim ero que pude preguntar. - Matam os a un tipo –dij o él.

-M a t a m os e s m u ch a ge n t e –dij o ella con la boca seca y la lengua pesada- . Yo lo m até.

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En esta interacción, la UF es m ucha gent e se actualiza anteponiéndole un verbo conj ugado ( en pasado) en la prim era persona del plural: m at am os es m ucha gent e. En este contexto, el em isor la usa en un acto de habla indirecto que niega la veracidad de lo dicho por su interlocutor, replicando o aclarando que éste no está involucrado en la acción a la que am bos se refieren.

- Decile que se cuide –le m andaba decir Ferney.

- Decile que ya m e estoy cuidando –le m andaba a decir Em ilio.

- ¡Y por qué no se m atan de una vez y m e dej an a m í tranquila! –les decía Rosario- . Me tienen hasta acá con e l lle ve y t r a iga. (pág. 15)

Llevar y tr aer (1. loc. Ver b. Coloq. Andar en chism es y cuentos. DRAE) es una locución verbal nom inalizada que hace referencia e im plica una recrim inación indirecta a los chism es y cuentos que una persona oye y luego cuenta. Con ella el hablante expresa un j uicio de censura de esta actividad.

- ¿Qué querés que te explique? –le contestó desafiante–. Me la com í toda, y si vas a chillar por esa puta cuenta yo la pago.

- Pues si a le gu a s se nota que te com iste todo. ( pág. 24)

A leguas ( 1. loc. adv. Desde m uy lej os, a gran distancia. DRAE) hace parte de un acto de habla de censura. La UF es una exageración con la cual el em isor resalta lo evidente de un com portam iento, que a la vez censura.

- Ahora sí se acabó esto–decía cada vez que Rosario se le perdía–. Ahora sí. - Siem pre decís...

- Ahora sí vas a ver –m e interrum pía–. Ahora sí voy a m a n da r t odo a la m ie r da. (pág. 43)

Por m edio de la UF a la m ier da ( m alsonant e, expresión que se em plea para rechazar una persona o una cosa, especialm ente con enfado o desprecio y m alos m odos. VOX) , el em isor indica el rechazo categórico m ediante un acto de habla com prom isorio, es decir, se com prom ete a realizar una acción futura.

¿Y vos estás pensando que yo salgo a quebrarm e el culo para que vos te quedés aquí sin hacer nada engordándote com o una vaca m ientras a m í m e toca arriesgar el pellej o poner la cara frentear la vida conseguirm e el billet e para que vos vivá s a cá de a rrim a da y com o una re ina? ( pág. 24)

Am bas unidades cuentan con fuerza ilocutiva propias de reproche o desaprobación (vivir de arr im ado: 1. m . y f. Am . Persona que vive en casa aj ena, a costa o al am paro de su dueño, DRAE; Vivir com o un r ey/ una r eina. Vivir m uy bien, cóm odam ente y sin que falte nada. CREA + 20) . La segunda es una exageración usada norm alm ente para recrim inar la situación de com odidad en la que vive el oyente.

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Con relación a los principios universales de cortesía tendientes a salvaguardar la im agen, llam a la atención la ausencia en el corpus de actos orientados al refuerzo de las im ágenes de los participantes en la com unicación. En ninguno de los casos de interacciones conversacionales se presentan estrategias suavizadoras de FTA o resaltadoras de FFA. Por el contrario, todos ellos presentan en alguna m edida un efecto pragm ático descortés, es decir, en ellos no se m it igan los actos de crítica y de im posición, lo cual am enaza el deseo del interlocutor de no ser contrariado, su im agen pública. Si bien, com o regla univer sal de cortesía, los hablantes se cohíben de decir abiertam ente que tiene un desacuerdo con sus interlocutores, preocupándose por el daño que puedan causarle a la im agen de éste, en la m ayoría de las situaciones analizadas sucede lo contrario. Esto obedece, en parte, a lo que se m encionó anteriorm ente con relación a las distintas m anifestaciones de la cortesía según el contexto situacional y social de los hablantes, que incluso da cabida a com portam ientos ` no corteses` que sin em bargo valoran la im agen al reforzar la pertenencia a un grupo determ inado. En este sentido, Brown y Levinson ( 1987) han constatado que, por regla general, los m iem bros de las clases m enos privilegiadas m uestran una predilección por la cortesía positiva, inclinándose a establecer vínculos de solidaridad grupal, y esto es precisam ente lo que se ha evidenciado en las int eracciones analizadas; el tipo de UF utilizadas se consideraría descortés en otro contexto, pero en el que reflej a la novela, éstas contribuyen al vínculo de identidad y pertenencia grupal, de tal m anera que los m iem bros del grupo no las perciben com o descorteses .

En cuanto a la característica de indireccionalidad de las UF, se constata que precisam ente debido al sentido idiom ático de las UF, esto hace que los hablantes violen, en principio, las m áxim as conversacionales perm anentem ente, pues lo que se dice literalm ente no es exactam ente lo que se quiere com unicar. Pese a ello, el oyente int erpreta el enunciado y lo com prende sobre la base de la pertinencia contextual, aunque éste no exprese de form a explícita las int enciones del hablante. Es decir, cuando en una conversación se violan el principio o las m áxim as de Grice, las im plicaturas convencionales ( com partidas por la com unidad lingüística) o conversacionales ( propias de una situación com unicativa particular) generalm ente ayudan a reconstruir el contenido que se ha querido com unicar.

Por últim o, y en lo que respecta al concepto de im agen, se ha visto que en las interacciones com unicativas, los interlocutores tienen unos deseos de im agen caracterizados por aspectos socioculturales de su propia com unidad. Estos deseos de im agen se relacionan con el papel o papeles que los hablantes representan en una situación com unicativa en particular, e incluso en ciertos casos dependen com pletam ente de ellos. Estos papeles, así com o la im agen, están definidos social, cultural y situacionalm ente.

5 . List a de re fe rencia s

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