10. La poesía española posterior a 1936: tendencias, rasgos principales, autores y obras más significativas. - Tema 10 La poesía española desde 1939.2018def

Texto completo

(1)

10. La poesía española posterior a 1936: tendencias,

rasgos principales, autores y obras más significativas.

10.1. La poesía durante la Guerra Civil (Miguel Hernández).

La poesía en los años cuarenta: poesía arraigada (Luis

Rosales) y desarraigada (Dámaso Alonso).

A causa de la Guerra Civil, nuestra literatura pierde gran parte del magisterio y de las referencias anteriores: muchos escritores e intelectuales han de salir al exilio. La censura provoca durante años su olvido, al tiempo que los nuevos autores han de sortearla lo mejor posible. Otros, con una literatura más evasiva o menos comprometida, se adaptan mejor a las circunstancias. Nuestras letras van poco a poco recobrando el aliento en los diversos géneros y tendencias.

Como sucede en los demás géneros literarios, también se produjo un corte profundo en la evolución de la poesía española como consecuencia de la Guerra Civil (muerte de modelos y exilio). Sin embargo, este corte fue menos drástico, ya que existen algunos nexos de unión entre la poesía anterior y posterior a la Guerra. Dos de los poetas del Grupo del 27 que permanecieron en España se convertirán en modelos seguidos por los escritores jóvenes:

 Dámaso Alonso, con Hijos de la ira (1944), inicia una tendencia de poesía existencial.

 Vicente Aleixandre, con Historia del corazón (1954), se convertirá en modelo a seguir por los poetas sociales de posguerra.

Miguel Hernández

Nació en Orihuela (Alicante) en 1910, en el seno de una familia humilde. Fue pastor hasta que se marchó a Madrid, donde conoció a Neruda y a los poetas del 27. En la guerra militó en el bando republicano, fue hecho prisionero y murió en prisión de tuberculosis en 1942. Se le considera el puente de unión entre la Generación del 27, poetas a los que conoció y admiró; y la Generación del 36, a la que él mismo se vinculó. Su poesía se caracteriza por su tono viril y arrebatado, su humana sinceridad y su perfección técnica. Sus versos desprenden auténtica emoción. Emplea con abundancia las metáforas, a veces primitivas y elementales; otras, impregnadas de surrealismo, pero siempre llenas de imaginación y de fuerza. Su tono se mueve entre el apasionamiento y la contención a la que somete esa energía mediante formas poéticas rigurosas. Destacan las continuas referencias y evocaciones de la vida natural y campesina. El principal tema poético es el amor, apasionado e inquieto cuando piensa en Josefina, su mujer; fraternal y generoso cuando recuerda a los amigos, y solidario con las gentes del pueblo.

(2)

octavas reales que presentan una evidente influencia de Góngora en su lenguaje y destaca por la creatividad de sus metáforas. El rayo que no cesa (1934) es una colección de sonetos en los que habla sobre amor, pena y muerte. Además, incluye la Elegía a Ramón Sijé en tercetos, un emocionado recuerdo del amigo fallecido. El libro muestra ya la influencia de Neruda y de Aleixandre. La segunda etapa, más comprometida políticamente, se inaugura con Viento del pueblo (1937), de tema político y de combate, en un lenguaje claro y directo, que expresa sus ideas revolucionarias y sus preocupaciones sociales. El autor dedica la obra a Aleixandre, reconociendo en ella la influencia del poeta sevillano y de Neruda. El hombre que acecha (1939) continúa la línea temática del libro anterior, pero en un tono menos épico y más intimista. La obra está marcada por la muerte de su primer hijo y el hecho de que el bando republicano tiene la guerra prácticamente perdida. El Cancionero y romancero de ausencias (1941) contiene sus composiciones más conmovedoras, en las que emplea un lenguaje espontáneo y sencillo. Las dedica, desde la cárcel, a su esposa y a su segundo hijo, y en él se incluyen las famosas “Nanas de la cebolla”, seguidillas destinadas a alegrar la penuria de su hijo.

Poesía arraigada y desarraigada

Lo característico de estos primeros años es la diversidad de tendencias. Dámaso Alonso distinguió dos líneas fundamentales (poesía arraigada y poesía desarraigada:

a. Poesía arraigada.- Es la poesía de los vencedores, de los que se encuentran a gusto en la España de la época. Dámaso Alonso la define como la poesía de “aquellos autores que se expresan con una luminosa y reglada creencia en la organización de la realidad”. Dentro de esta tendencia nos encontramos con dos grupos de escritores vinculados a dos revistas poéticas de la época: el Grupo de la revista Garcilaso y el Grupo de la revista Escorial. El autor más significativo será Luis Rosales

Algunos de los rasgos que definen la tendencia son:

 Visión optimista y ordenada de la realidad.

 Métrica y formas clásicas.

 Temas tradicionales, como el amor o la naturaleza. Junto a estos destaca el sentimiento religioso.

 En años posteriores, algunos de estos poetas abandonaron este clasicismo como consecuencia de un giro ideológico o del deseo de buscar nuevas formas poéticas.

(3)

de esta tendencia serán los del Grupo de la revista Espadaña (Victoriano Crémer, por ejemplo) y Dámaso Alonso.

Los rasgos más característicos de la tendencia serán:

 Tono trágico.

 Sufrimiento, angustia y dolor.

 Religión: duda religiosa, imprecaciones a Dios sobre el dolor humano, desesperanza…

 El estilo se caracteriza por su sencillez formal.

Dámaso Alonso introdujo no solo cambios formales (verso libre, vocabulario “no poético”), sino también temáticos. Unos textos cargados de protesta frente a la injusticia y la desilusión de ser hombre.

En sus versos renace la idea de la poesía como comunicación, lo que implicaba un retorno a la rehumanización poética iniciada antes de la guerra.

La angustia histórica, causada por la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, junto con la angustia existencial, determinan los temas de carácter filosófico que Dámaso Alonso pone de manifiesto en esta obra.

Formalmente, Hijos de la ira se caracteriza por las frecuentes exclamaciones e invocaciones dirigidas a Dios, en una constante búsqueda de respuestas, y por la abundancia de imágenes relacionadas con lo monstruoso y con la podredumbre.

10.2. La poesía social de los años cincuenta: Gabriel Celaya

y Blas de Otero.

En torno al año 1955 la poesía española, igual que la novela y el teatro, se llena de contenidos sociales. Esta tendencia es iniciada por tres libros fundamentales:

§ Vicente Aleixandre, Historia del corazón. § Blas de Otero, Pido la paz y la palabra. § Gabriel Celaya, Cantos iberos.

Los rasgos más significativos serán:

a. La poesía debe tomar partido ante los problemas del mundo.

b. El poeta debe ser solidario con los demás hombres.

c. La poesía es un instrumento, una herramienta más con la que transformar la sociedad.

d. Técnicamente, anteponen el contenido a la forma por lo que usarán un lenguaje claro y sencillo y un tono coloquial.

GABRIEL CELAYA

(4)

anónimos a los que pretende ayudar mediante la poesía. En obras posteriores se ve influido por diversas tendencias.

En clase leímos “La poesía es un arma cargada de futuro” donde defendía que la poesía era un medio, una herramienta para conseguir un fin político. Su poesía era muy “hablada”, muy prosaica (poco poética) y maldice “la poesía concebida como un lujo cultural con los neutrales”.

BLAS DE OTERO

Nació en Bilbao en 1916. Dedicó su vida casi por entero a la poesía. La obra de Blas de Otero resume las etapas cubiertas por la poesía española durante varias épocas. Alarcos sintetizó su trayectoria con estas palabras: “del yo al nosotros”. En efecto, primero encontraremos una poesía adolescente de carácter religioso o amoroso donde se aprecia una gran influencia de poetas modernistas o de Juan Ramón Jiménez. En 1943 publica en la revista Escorial unos poemas muy influidos por Juan de la Cruz. El autor excluyó estos poemas de sus antologías y notas bibliográficas: rechazó toda su obra anterior a 1950.

Primera etapa: poesía existencial (“Ancia”)

En 1950 aparece Angel fieramente humano y en 1951 Redoble de conciencia. En 1958 los fundiría en Ancia (título formado por la primera sílaba del primero y la última del segundo). Dámaso Alonso situó al poeta dentro de la “poesía desarraigada”: el mundo es un caos y una angustia, y la poesía una frenética búsqueda de ordenación y de ancla. “Sí,

otros estamos muy lejos de toda armonía y serenidad”. En efecto, la poesía desarraigada es una reacción a la poesía de los vencedores. Estamos, pues, en una etapa donde domina el yo.

Dentro de esta etapa hay varias direcciones temáticas. Una poesía metafísica que se interroga sobre el sentido de la existencia, del hombre, de su destino. El poeta siente que “el hombre está solo”. Por eso se trata a menudo de una poesía religiosa dirigida a un Dios terrible, anhelado pero incomprensible. En segundo lugar se distinguen los poemas amorosos. El amor es para el poeta un desesperado anhelo de realización vital, una búsqueda de lo Absoluto que lo acerca a lo religioso. Por último, ya hay en esta época un esbozo de poesía social, un acercamiento al “nosotros”. En uno de sus poemas dice: “Cantaré para el hombre” pero lo social está siempre, en esta época, detrás de lo existencial.

El lenguaje en este ciclo se caracteriza por su violencia expresiva, su desgarro, su tensión. Predominan las formas clásicas. Los sonetos están distorsionados por cortes ásperos y por abruptos encabalgamientos: de ahí su ritmo angustioso y apasionado. También cultiva el verso libre aunque cuando lo hace se aprecia un tono distinto.

Segunda etapa: poesía social

(“Que trata de España)

(5)

metafísicas. El camino que no encontró en la religión lo busca en la solidaridad con los que sufren. “Creo en la poesía social, a condición de que el poeta sienta estos temas con la misma sinceridad y la misma fuerza que los tradicionales”. La poesía social se centrará en un país concreto: España en su momento histórico concreto: los años 50. Se dirigirá a la “inmensa mayoría” y buscará un lenguaje más sencillo.

Concibe la poesía como lucha y como construcción. Reclama la paz, la justicia y la libertad. Y proclama su fe en una España mejor, por la que siente amor y dolor como Machado.

El estilo es más transparente y más sencillo. Aparecen en esta etapa tonos nuevos: cierta ironía, cierto desenfado incluso. También hay una mayor presencia de la lírica popular y de la intertextualidad (utilizar versos de otros escritores). Como Machado, Lorca o Miguel Hernández Blas de Otero también va del “yo al nosotros”.

Tercera etapa: búsqueda de nuevas formas.

Se produce en los años 60 un desencanto respecto a la poesía social, se plantean su eficacia. Sabe que la poesía sigue siendo minoritaria, nunca llegará “a la inmensa mayoría”. Como otros escritores pensó que el poeta revolucionario debe ser revolucionario como poeta (aparte sus convicciones como hombre): desechando prejuicios, renovando el lenguaje poético... Así se aprecian en esta época formas métricas muy libres, ritmo muy nuevo, con

versículos muy largos. Paralelamente se observa una liberación del lenguaje, basada en imágenes insólitas, oníricas que conducen a un enriquecimiento de la lengua poética (se aprecia la influencia del surrealismo), En la temática hay una mayor presencia de la intimidad, de lo autobiográfico.

La lengua poética de Blas de Otero.

1. Son abundantes los recursos fónicos: aliteraciones, juegos de sonidos

2. Hay muchas reiteraciones, paralelismos, contrastes...

3. Es notable el gusto por el léxico popular, con inclusión de palabras rústicas (como los del 98) 4. Son frecuentes los juegos de palabras mediante la

ruptura de frases hechas (“cogidos de la... muerte”) 5. Es interesante su sintaxis abrupta, que rompe el

ritmo fluyente de los versos lo que provoca multitud ded encabalgamientos.

6. Abundancia de préstamos literarios: intertextualidad.

(6)

10.3. La poesía en los sesenta y primeros setenta: la

Generación del 50 (José Ángel Valente, Jaime Gil de

Biedma...) y los Novísimos o Generación del 68.

GRUPO POÉTICO DE

1950.-Finales de los 50 y principios de los años 60 aparece una serie de autores (Caballero Bonald, Ángel González, Jaime Gil de Biedma (de este poeta leímos algo en clase), José Ángel Valente, José Agustín Goytisolo) que pretenden seguir haciendo una poesía crítica y comprometida, pero con unas formas más elaboradas y huyendo del exceso de simplicidad y sencillez del período anterior. Los rasgos que les caracterizan serán:

a. Preocupación fundamental por el hombre y sus problemas (tanto sociales como existenciales), pero abandonando todo dramatismo, tomándolo, incluso, con humor.

b. Inconformismo frente a la realidad que viven, aunque no es el tema exclusivo, y por eso se alejan de la poesía social. c. Hacer una poesía basada en las experiencias personales cotidianas.

d. Temas:

§ Intimismo. § Lo cotidiano. § La soledad.

§ La marginación y la incomunicación humana.

e. Estilo:

§ Renace el interés por los valores formales del poema. § Búsqueda de un lenguaje personal.

§ Ironía y humor.

§ Concentración estilística.

Ángel González: (1925 – 2008) es uno de los poetas de su generación en cuyos versos late un mayor espíritu crítico y social. Sin embargo, junto a la denuncia, y el “testimonio colectivo” e histórico, hay también una poesía de firme asiento en el “yo”. En ella caben el amor, los sentimientos, la esperanza, la desesperanza, el paso del tiempo o el mimo sentido de la vida. Y siempre un hondo latido humano. Su estilo, que adopta a menudo un tono irónico, tiende a la sencillez. El lenguaje, siempre cuidado, adquiere, a veces, un tono coloquial.

Sus obras son: Áspero mundo, 1956, Sin esperanza, con convencimiento, 1961, en donde “el término convencimiento debe referirse a la Historia, y la desesperanza a mi historia”, Tratado de urbanismo, 1967, o Prosemas o menos, 1985; y Otoños y otras luces, 2001.

(7)

autor de obras como Compañeros de viaje, 1959; Moralidades, 1966; o Poemas póstumos, 1968.

LOS NOVÍSIMOS (DÉCADA DE LOS

70).-En 1970 José Mª Castellet publica el libro Nueve novísimos poetas españoles donde recoge poemas de los autores jóvenes que el considera más significativos (Carlos Barral, Pedro Gimferrer, Antonio Colinas, Antonio Mártínez de Sarrión, Guillermo Carnero, etc...). Los rasgos comunes a estos poetas serán:

a. Importante preparación cultural.

b. Inconformismo y rebeldía con el arte establecido. c. Búsqueda de una renovación del lenguaje poético. d. Sus modelos literarios serán:

§ Poetas hispanoamericanos como Octavio Paz o Jorge Luis Borges.

§ Poetas españoles de posguerra que habían iniciado un camino de renovación del lenguaje poético: Grupo Cántico, Postismo, Generación del 50.

§ Poetas extranjeros como Kavafis, T.S. Elliot o Ezra Pound.

§ La cultura más erudita y exclusiva: mitología, arte, música clásica, literatura culta.

Figure

Actualización...

Referencias

Actualización...