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Conocimiento, prácticas y actitudes de autocuidado del paciente adulto mayor con diabetes mellitus

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Academic year: 2020

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO

FACULTAD DE ENFERMERÍA

ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE ENFERMERÍA

CONOCIMIENTO, PRÁCTICAS Y ACTITUDES

DE AUTOCUIDADO DEL PACIENTE ADULTO

MAYOR CON DIABETES MELLITUS

AUTORAS:

Bach. Montalvan Rojas, Gloria Miluska.

Bach. Pineda Ramírez, Kimberly Luciana.

ASESORA:

Ms. Santillán Salazar, Rosario

Trujillo, Perú

2018

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DEDICATORIA

A mis padres Sonia y Ramon

Por haberme apoyado en todo momento, por sus consejos, sus valores,

por la motivación constante que me ha permitido ser una persona de bien,

por cada día confiar y creer en mí, por hacer hasta lo imposible para que

yo pudiera seguir con mis estudios, pero más que nada, por todo su amor.

Esto es por y para ustedes, quienes siempre anhelan lo mejor para mi

vida.

A mi hermano Josmel

Por estar conmigo siempre, por su extraña forma de alentarme aunque no

quieras aceptarlo. El quererte mucho me motiva a ser mejor, para poder

ser un buen soporte en tu vida, ser alguien en quien puedas confiar y

admirar.

Gloria

A mi madre Adela Ramírez

Por ser mi ejemplo de lucha, constancia y perseverancia. Por haberme

dado la vida y educado de la mejor manera posible, por todos los

sacrificios hechos para que yo pueda cumplir una de mis más anheladas

metas. Te amo, mamá.

A mi mamita Estela Chirinos

Por ser un apoyo incondicional durante mi vida universitaria, por estar

siempre ahí para mí cuando más la necesitaba. Por su comprensión y

amor infinito.

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AGRADECIMIENTO

A Dios.

Por habernos permitido llegar hasta este punto y habernos guiado y dado

salud para lograr nuestros objetivos, además de su infinita bondad y amor

A nuestra Asesora Rosario Santillán

Por la asesoría permanente y motivación que nos brindó durante la

realización de este trabajo de investigación.

Al Hospital de Apoyo Chepén

Por las facilidades brindadas para la ejecución de nuestro proyecto de tesis.

A toda mi familia, en especial a Agustín Ramirez, Angélica Romero, Elena López, José Ramirez, Rosa Mantilla y José Aldave; por su apoyo incondicional, por sus sabios consejos y por su paciencia y su amor incondicional.

Kimberly Agradezco a mi familia por estar junto a mí, por apoyarme en mis proyectos, por alentarme a seguir adelante. A mis tías Liz y Paola quienes se han convertido en una parte muy especial de mi vida, gracias por escucharme, por aceptarme como soy, por permitirme disfrutar esta vida a su lado, por hacer gracia a mis locuras. A SJ por fortalecerme con su música y al igual que ellos luchar por mis sueños.

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ÍNDICE

RESUMEN ... i

ABSTRACT ... ii

I. INTRODUCCIÓN ... 1

II. MATERIAL Y MÉTODO ... 25

III. RESULTADOS ... 34

IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN ... 38

V. CONCLUSIONES ... 50

VI. RECOMENDACIONES ... 51

VII. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 52

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i CONOCIMIENTO, PRÁCTICAS Y ACTITUDES DE AUTOCUIDADO DEL

PACIENTE ADULTO MAYOR CON DIABETES MELLITUS.

Montalvan Rojas, Gloria Miluska1 Pineda Ramírez, Kimberly Luciana2 Santillán Salazar, Rosario3

RESUMEN

El presente estudio de tipo cuantitativo, descriptivo, de corte transversal, se realizó durante el mes de mayo del presente año en el Hospital de Apoyo Chepén, con el propósito de describir los conocimientos, prácticas y actitudes de autocuidado del paciente adulto mayor con diabetes mellitus. El universo muestral estuvo constituido por 50 adultos mayores con diagnóstico de diabetes mellitus. Se aplicó tres instrumentos: nivel de conocimiento, prácticas y actitudes de autocuidado. Los resultados se presentan en tablas de una entrada, con frecuencias numéricas y porcentuales, donde el 66.0 por ciento de adultos mayores obtuvo un nivel de conocimiento bueno, 28.0 por ciento regulares niveles de conocimiento y el 6.0 por ciento deficientes niveles de conocimiento. Por otro lado un 60.0 por ciento de adultos mayores presenta regulares prácticas de autocuidado, el 30.0 por ciento buenas y el 10.0 por ciento malas. En cuanto a actitud, el 54.0 por ciento presentó una actitud negativa y el 46.0 por ciento actitudes positiva.

Palabras claves: Conocimiento, prácticas, actitudes, adulto mayor y diabetes mellitus

1. Tesista. Bachiller en Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo. E-mail: [email protected].

2. Tesista. Bachiller en Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo. E-mail: [email protected].

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ii KNOWLEDGE, PRACTICES AND SELF-CARE ATTITUDES OF ELDERLY PATIENTS SUFFERING FROM DIABETES

Montalvan Rojas, Gloria Miluska1 Pineda Ramírez, Kimberly Luciana2 Santillán Salazar, Rosario3

ABSTRACT

This following qualitative, descriptive and cross-section type study was carried out in May at Chepén Hospital, with the purpose to describe knowledge, practices and self-care attitudes of elderly patients suffering from Diabetes Mellitus. The sample universe of this study was 50 elderly people diagnosed with Diabetes Mellitus. Three instruments were applied: level of knowledge, practices and self-care attitudes. The results are shown in tables of one entry, with numerical and percentage frequency where 66.0 percent of adults obtained a good level of knowledge, 28.0 percent level of regular knowledge and 6.0 percent of level of knowledge. On the other hand, 60.0 percent of older adults have self-care practices, 30.0 percent good and 10.0 percent bad. Regarding attitude, 54.0 percent presented a negative attitude and 46.0 percent showed a positive attitude.

Key words: Knowledge, Practices, Attitudes, Self-Care, Elderly, Mellitus

Diabetes

1. Bachelor in Nursing from Nursing Faculty, Trujillo National University. E-mail address: [email protected]

2. Bachelor in Nursing from Nursing Faculty, Trujillo National University. E-mail address [email protected]

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1 I. INTRODUCCIÓN

1.1. Realidad Problemática

Las enfermedades crónicas constituyen en el ámbito mundial y en nuestro país, uno de los mayores problemas de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2017) considera a la diabetes como una epidemia, una de las mayores emergencias de salud del siglo XXI, no sólo porque causa las tasas más altas de morbilidad, sino porque ocasiona un desequilibrio del ritmo de vida. La diabetes mellitus ha llegado a ser una de las enfermedades con mayor impacto socioeconómico, fundamentalmente debido a su elevada prevalencia en la población, el gran número de complicaciones que presenta, el impacto en la morbimortalidad y la calidad de vida.

Para la OMS (2017), la glucosa alta en sangre es el tercer factor de riesgo principal para la mortalidad prematura, después de la presión arterial alta y el consumo de tabaco. Se estima que en el 2012 la diabetes fue la causa directa de 1,5 millones de muertes; entre 2006 y 2016 las muertes por diabetes aumentaron en más de un 80% en los países de ingresos medios altos. Según proyecciones de la OMS, la diabetes será la séptima causa de mortalidad en el 2030.

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2 Además, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL - 2015), señala que el norte de América y el Caribe son las regiones con mayor prevalencia de diabetes, quienes representan el 11,5 por ciento de la población mundial, seguida de Oriente Medio y Norte de África con el 10,7 por ciento. En cuanto a la región del Pacífico Occidental a igual que el Sureste Asiático se estima un 8,8 por ciento y un 7,3 por ciento en Europa. Los índices más bajos de la diabetes global están en África con un 3,8 por ciento, en parte, debido a un predominio más alto de otras enfermedades y de una esperanza de vida más baja.

Del mismo modo, Hernández (2015), observa que la epidemia de diabetes está aumentando rápidamente y de manera extraordinaria en los países de ingresos bajos y medianos. China y la India tienen los números totales más altos de personas con diabetes 110 y 69 millones respectivamente; Estados Unidos todavía tiene las cifras más altas entre las naciones desarrolladas con 29,3 millones de personas, le sigue Federación Rusa con 12,1 millones, Indonesia 10,0 millones, Egipto 7,8 millones y Japón con 7,2 millones.

En Latinoamérica, Vargas (2016), manifiesta que Brasil con 14,3 millones y 11,5 millones en México forman parte de los 10 primeros países con mayor número de personas con diabetes en el mundo. América Central y Sur cuenta con el 9,6 por ciento, con una proyección para el 2040 del 15,8 por ciento, lo que representaría uno de los mayores incrementos de prevalencia a nivel mundial.

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3 se incrementará en un 5,5 por ciento, la magnitud de la misma está en aumento, debido a factores como la obesidad, el sobrepeso, el sedentarismo y los hábitos inadecuados de alimentación.

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) 2018, informó que, en el Perú, el 3,3% del total de la población de 15 y más años de edad reporta tener diabetes mellitus diagnosticada por un profesional de la salud, el mayor porcentaje de personas con diabetes se ubica en Lima Metropolitana, Chiclayo y Piura.

Según el Ministerio de Salud (MINSA, 2017), fallecen 19 personas con diabetes por cada 100 000 peruanos además es considerada como la décimo quinta causa de mortalidad con mayor carga a nivel nacional, siendo los departamentos de la costa norte y de la región amazónica como Tumbes, Madre de Dios, San Martín, Loreto y Piura los que cuentan con mayor tasa de mortalidad por diabetes.

Con respecto al grupo poblacional más afectado, el INEI (2018) señala que, el 18,5 por ciento de la población adulta mayor fue diagnosticada con diabetes mellitus, además refiere que el 72,8 por ciento de los adultos mayores que padecen diabetes cuentan con tratamiento médico; mientras que el 27,2 por ciento no tiene tratamiento, exponiéndose a complicaciones de salud.

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4 (2017), se encontró un total de 250 pacientes diagnosticados con diabetes mellitus, dentro de ellas 179 personas acuden al programa de enfermedades no transmisibles, 57 son pacientes adultos mayores.

Según Harrison (2014), la población de 60 años a más, está teniendo una mayor concentración de casos de diabetes, lo que se explica por la situación de “transición demográfica” a nivel mundial debido al descenso en las tasas de natalidad y mortalidad, acompañada de una transición epidemiológica, en la cual las enfermedades crónicas no transmisibles se convierten en las causas principales de muerte y son las que contribuyen en mayor medida a la carga de enfermedad y discapacidad.

CEPAL ya en el 2012, informó que en los últimos años, 737 millones de personas tienen 60 años o más, lo que constituyen la "población de edad avanzada" del mundo. Se prevé que este número se incrementará a 2 millones más para el 2050, por lo que las personas adultas mayores superarán en número a la población infantil.

Según el Plan nacional para las personas adultas mayores (2013-2017), está ocurriendo un progresivo proceso de envejecimiento, así en el 2010 se contaba alrededor de 1.4 millones de personas adultas mayores y si se mantuviera el mismo ritmo de crecimiento de los últimos cinco años, para el año 2021, va camino a tener cerca de 20 millones, lo que en un contexto de alta incidencia de pobreza y desigualdad social, es preocupante.

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5 10,4 por ciento de la población. Los mayores porcentajes de población adulta mayor se encuentran en los departamentos de Puno (14,3 por ciento), Moquegua (14,1 por ciento), Apurímac (13,6 por ciento), Arequipa (13,0 por ciento), Ancash (12,9 por ciento), Ica (12,5 por ciento), Lima y Provincia Constitucional del Callao y Cusco (12,3 por ciento), en cada caso y entre los departamentos con menor porcentaje se encuentran Madre de Dios (4,9 por ciento), Loreto (6,5 por ciento), San Martín (7,1 por ciento) y Ucayali (7,4 por ciento).

El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP, 2017), reporta que el departamento de La Libertad cuenta con una población de 1 859 640 habitantes, donde el 9.8 por ciento representa la población adulta mayor (182 399) siendo la provincia de Trujillo que presenta el mayor número de habitantes adultos mayores (94 915), mientras que la provincia de Bolívar tiene el menor número de habitantes adultos mayores (1423). En Chepén encontramos que la población adulta mayor equivale a 9 597 habitantes, ocupando el sexto lugar a nivel regional.

Berrio (2015), afirma que el envejecimiento de la población ha causado entre otros fenómenos una repercusión en la producción de las enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes mellitus. Las enfermedades crónicas no transmisibles, son enfermedades prevenibles y controlables, pero si no se realizan estudios valederos que certifiquen la importancia de promocionar la salud en el autocuidado, los pacientes presentan actitudes negativas y malas prácticas en su autocuidado, lo que genera altos costos en la salud pública.

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6 Esta perspectiva ayuda a estos pacientes a tomar conciencia de su propia condición, mediante la mejora de sus conocimientos y habilidades para cuidar su propia salud, orientados hacia un cambio de actitud positiva, que les permita, reducir el riesgo de complicaciones, fomentar su capacidad de decidirse a buscar ayuda profesional cuando sea necesario.

Justificación

La problemática expuesta en los antecedentes y teniendo en cuenta que los estudios realizados acerca de enfermedades no transmisibles como la diabetes son la quinta prioridad regional de investigación en salud y que, además están incluidos entre los lineamientos de investigación de enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo, en la categoría asistencial: cuidado de enfermería en promoción de la salud, han motivado la realización del presente estudio.

En nuestra experiencia personal, durante las prácticas clínicas y en la comunidad se ha observado y encontrado numerosos adultos mayores diagnosticados con diabetes mellitus, sin embargo muchos de ellos no asisten a sus controles, no cumplen con el tratamiento indicado y menos con las prácticas de autocuidado, además de adultos mayores con factores de riesgo para presentar la enfermedad siendo evidente el desconocimiento de la enfermedad, sus factores de riesgo y las medidas de autocuidado a poner en práctica.

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7 enfermedad y de sus prácticas y actitudes hacia el cuidado de su salud para una mejor calidad de vida.

Tenemos como propósito que los resultados del presente estudio sirvan como aporte científico para la institución y los resultados se transformarán en motivación para otras investigaciones. Deseamos también que los resultados tengan una implicancia práctica que permita al personal de enfermería tener elementos de juicio para un mayor conocimiento del problema y así poder formular planes y programas educativos orientados a cómo mejorar la calidad de vida del adulto mayor con diabetes mellitus.

Estamos conscientes que la diabetes mellitus es una enfermedad que no tiene cura pero también estamos seguras de que si los adultos mayores son diagnosticados a tiempo y están expuestos a la información podrán adquirir los conocimientos necesarios, adoptar una actitud de mejorar su calidad de vida y tener un envejecimiento satisfactorio positiva, luego transformarlos en prácticas diarias de autocuidado.

1.2Marco teórico

El presente trabajo de investigación se sustenta en la teoría de Dorotea Orem (1990) sobre Autocuidado fundamentado principalmente por los conceptos de conocimientos, prácticas y actitudes de autocuidado del paciente adulto mayor con diabetes mellitus.

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8 por hiperglucemia crónica con disturbios en el metabolismo de los carbohidratos, grasas y proteínas que resulta de defectos en la secreción y/o en la acción de la insulina.

Según la Organización Mundial de Salud (OMS, 2016) la concentración de glucosa en la sangre pre prandial (>100g/dl) post prandial (>140 mg/dl), dependerá de varios factores, como: disminución de la capacidad del cuerpo para reaccionar a la insulina, disminución o ausencia de la producción por el páncreas o ambos factores juntos, lo que conduce a anormalidades metabólicas de carbohidratos, proteínas y grasas.

En tal sentido Pérez (2016), nos dice que la mayor parte de los alimentos que comemos se convierten en glucosa. El páncreas, produce una hormona llamada insulina que permite que la glucosa de los alimentos pase a las células del organismo, en donde se convierte en energía para intervenir en todas las funciones de los músculos y los tejidos. En las personas con diabetes, no hay producción suficiente de insulina o ésta no funciona bien. Como consecuencia, el contenido de azúcar o glucosa en la sangre aumenta, es decir la causa de esta enfermedad es la insuficiencia primitiva o secundaria de insulina, por lo cual se considera como una afección del páncreas insular o problema endocrino.

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9 Aunque todavía no se conocen las causas del desarrollo de la diabetes mellitus, existen factores de riesgo modificables como; sobrepeso, inactividad física, hipertensión, hipercolesterolemia, hábito de fumar y factores de riesgo no modificables como; grupo étnico, la genética, edad avanzada, mujeres con diabetes gestacional.

Islas (2014), refiere que la diabetes se asocia con la aparición de complicaciones a corto y largo plazo. Las de corto plazo o también llamadas complicaciones agudas son la hipoglucemia, hiperglucemia, cetoacidosis diabética y acidosis láctica. Las complicaciones a largo plazo o crónicas de la diabetes se clasifican en: a) macro vasculares (equivalente a arteriosclerosis), que son las que afectan a las arterias en general produciendo enfermedad cardíaca coronaria, cerebrovascular y vascular periférica; b) micro vasculares, que incluiría la retinopatía, nefropatía y neuropatía, y c) el pie diabético, que aparecería como consecuencia de la neuropatía y/o de la afección vascular de origen macroangiopático.

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10 Según Simo (2012), el tratamiento dietético es un pilar fundamental en el manejo de la diabetes mellitus y en muchas ocasiones, es probablemente, la única intervención necesaria. La dieta debe ir orientada hacia la consecución y mantenimiento de un peso aceptable y de unos niveles óptimos de glucosa, lípidos y tensión arterial. La proporción de nutrientes no será distinta a la recomendada en la población general, debiendo comer suficientes hidratos de carbono en cada comida y evitar los azúcares solubles y sus derivados por su rápida absorción que eleva la glucemia post-prandial. Se recomienda que el total de calorías consumidas a lo largo del día se repartan en 4 o 5 comidas.

Como afirma Cano (2012), en los diabéticos obesos (generalmente tipo 2) será necesaria una dieta hipocalórica hasta la consecución de un peso aceptable, lo que obligará a evitar los alimentos grasos y reducir el consumo de aquéllos, con un contenido calórico medio, como los ricos en hidratos de carbono y proteínas, permitiendo comer libremente aquellos alimentos de bajo contenido calórico, como los vegetales o las infusiones sin azúcar. En los pacientes en tratamiento con insulina, es importante que exista una regularidad tanto en los horarios como en la cantidad y composición de las comidas, y una sincronía adecuada entre éstas y la farmacocinética del tipo de insulina que se utilice, aunque en los diabéticos en tratamiento intensivo es posible una mayor flexibilidad.

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11 típicos de hipoglucemia debe tomar inmediatamente terrones de azúcar o una bebida azucarada y que debe llevar siempre consigo este tipo de alimentos.

Además, Artola (2012), considera que en la diabetes mellitus, el ejercicio físico juega un destacado papel aumentando, la captación de glucosa por el músculo, incluso cuando no se disminuye el peso, ayudando a mejorar el control metabólico. Además, actúa de manera favorable sobre otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular como la hiperlipidemia y la hipertensión arterial. Se recomienda comenzar con ejercicios moderados como caminar o pedalear en bicicleta estática y posteriormente incrementar la intensidad. Es importante para mejorar la sensibilidad a la insulina que el ejercicio se realice al menos 3 o 4 días por semana.

Por tanto, la base del control de la diabetes mellitus es la dieta y el ejercicio, pero el tratamiento farmacológico es el complemento perfecto para mantener los niveles de azúcar en sangre dentro de los parámetros establecidos; para obtener el máximo beneficio del tratamiento farmacológico se debe tener en cuenta lo siguiente: tomar los medicamentos en el horario y dosis establecida, formar un hábito, llevar consigo una lista de los medicamentos que toma y sus horarios por si debe tomarlos fuera de casa o referirlos a un médico y preguntar a su médico todas sus dudas sobre el medicamento

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12 diabetes aumenta con la edad, por lo que, una población más vieja, significa una mayor incidencia de enfermedades crónicas.

Según la Organización Mundial de la Salud (2017), se puede considerar que una persona es adulta mayor desde la edad de 60 años, aunque en los países desarrollados se considera que la vejez empieza a los 65 años. Si bien la edad cronológica es uno de los indicadores más utilizados para considerar a alguien viejo o no, ésta por sí misma no nos dice mucho de la situación en la que se encuentra una persona, de sus sentimientos, deseos, necesidades, relaciones.

Harrison (2014), nos dice que en esta etapa de vida los cambios más evidentes ocurren en los compartimentos corporales: disminuye la masa muscular, la densidad ósea, el número de células y el compartimento del agua corporal total, que baja de 61 a 53 por ciento. La masa de algunos órganos como el hígado, el bazo o el páncreas puede ir experimentando una disminución a través de los años, lo que no siempre se correlaciona con disminución de la funcionalidad, excepto en condiciones críticas, como un ejercicio extenuante en el caso del corazón, deshidratación o sobre hidratación extrema en el caso del riñón; en la función renal sí hay una baja constante, la fuerza de los músculos respiratorios disminuye.

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13 una mayor resistencia a la insulina debido a un incremento en la proporción de grasa corporal y disminución de la masa muscular.

ADA (2014), resalta que los pacientes con diabetes mellitus requieren de cuidado clínico y educación continua para prevenir sus complicaciones agudas y crónicas. Es necesario que estos pacientes estén expuestos frecuentemente a información adecuada sobre su enfermedad para que así pongan en práctica todo el conocimiento aprendido, con el fin de mejorar su calidad de vida y alargar la esperanza de la misma.

Así mismo, Martínez (2014), señala que el conocimiento es la habilidad que tiene el ser humano de adquirir información a través de la vida y utilizarlo en determinado momento o situación que se presente, condicionado por las leyes del devenir social se halla indisolublemente unido a la actividad práctica.

En ese sentido Castro (2014), cita a Piaget, quien en su teoría plantea que el conocimiento es el resultado de la interacción entre el sujeto y la realidad que lo rodea, el aprender significa tener conocimiento de algo, proponiendo que el conocimiento y la inteligencia son fenómenos adaptativos del organismo al medio, los cuales se manifiestan como una serie sucesiva de estructuras de conocimiento que se generan partiendo de los reflejos de succión y prensión, innatos al ser humano.

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14 a la búsqueda de la fuente de información. De esta manera, el ser humano, al desarrollar sus ideas, teorías y conceptos, está bajo de influencia de su experiencia personal en el campo del saber donde incursiona y, por tanto, presenta puntos de vista diferentes

Para Bunge (2009), el conocimiento sirve de guía para la acción de las personas en el sentido de decidir qué hacer en cada momento, porque esa acción tiene por objetivo mejorar las consecuencias para cada individuo de los fenómenos y cambios percibidos.

Según Rodríguez (2012), el nivel de conocimientos que tienen los pacientes adultos mayores con diabetes mellitus viene a ser las nociones, experiencias que estas personas van adquiriendo de acuerdo a lo que se le informa de su enfermedad como también de las vivencias propias de acuerdo al avance de su enfermedad. Si el individuo presenta un nivel de conocimientos altos enfocados en la práctica del autocuidado para la prevención complicaciones evitaría la aparición de complicaciones crónicas, proporcionando una mejora en la calidad de vida y disminución de costos para él y para las instituciones de salud.

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15 En base a lo antes mencionado, Brockett (2011), afirma que los pacientes con diabetes, se ven en la necesidad de valorar no solo el conocimiento sino también el autocuidado, ya que deben de ser capaces de utilizar un sistema de autocuidado, en donde los conocimientos que obtuvieron acerca de su enfermedad puedan ser aplicados en beneficio de su propio autocuidado, ya sea controlando su salud y/o previniendo las complicaciones.

Según Barria (2009), el autocuidado se constituye en una estrategia importante para la protección de la salud y la prevención de la enfermedad debe ser una filosofía de vida y una responsabilidad individual, pero a su vez debe estar fundamentada con un sistema de apoyo formal como el sistema de salud. Cabe mencionar que para lograr proteger la salud, es necesario que las prácticas de autocuidado sean de calidad. Orem (1990), en su teoría señala que el autocuidado es una función humana reguladora, una actividad aprendida por los individuos, orientada hacia un objetivo, una conducta que existe en situaciones concretas de la vida dirigida sobre las personas sobre sí mismas, hacia los demás o hacia el entorno, para arreglar los factores que afectan su propio desarrollo y funcionamiento en beneficio de su vida, salud o bienestar. Refiere que son innatas las maneras de determinar o satisfacer el autocuidado, se aprenden según creencias, hábitos y prácticas que caracterizan las formas de vida del grupo al que pertenece la persona.

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16 en cambio el tercero conduce a prevenir complicaciones y evitar la incapacidad prolongada después de una enfermedad.

Los requisitos universales de autocuidado según Orem son aquellas demandas y acciones necesarias para cubrir las necesidades básicas de los seres humanos a lo largo de su vida y se ajustan a la edad, la etapa del desarrollo, el ambiente y abarcan los elementos físicos, psicológicos, sociales y espirituales, esenciales para la vida.

Según Marriner (2011) las acciones de autocuidado universales están divididos en seis categorías: mantenimiento de ingesta de agua, aire y alimentos, provisión de cuidado asociado con procesos evacuatorios y excrementos, mantenimiento entre el equilibrio, la soledad y la comunicación social, prevención de peligros contra la vida, el funcionamiento y el desarrollo humano de grupos sociales.

Los requisitos de autocuidado para el desarrollo son los que están determinados por el ciclo vital, promueven mecanismos para la vida y maduración, previenen enfermedades y alivian sus efectos y por último los requisitos de autocuidado en caso de desviaciones en el estado de salud son comunes en las personas que están enfermas, han sufrido algún accidente, presentan algún trastorno o estado patológico y que a su vez crean otros tipos de demanda que son muy específicos, como el tiempo abarca el periodo de la enfermedad, el seguimiento del tratamiento médico, adaptación a la enfermedad.

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17 medidas tomadas durante el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. En la medida que las personas conozcan y entiendan la manera de satisfacer estos requisitos entonces sentirán la necesidad de auto cuidarse.

Orem (1990), menciona a los sistemas de enfermería, que se refieren a la manera y el contexto en los que la enfermera y el paciente interactúan; siendo los elementos básicos constituyentes del sistema de enfermería: la enfermera, el paciente o grupo de personas y los acontecimientos ocurridos incluyendo las interacciones con los familiares y amigos. Considera que hay tres tipos de sistemas de enfermería: el sistema compensatorio global, el sistema parcialmente compensatorio y el sistema de apoyo educativo.

En el sistema compensatorio global con frecuencia el paciente es incapaz de satisfacer sus propios requisitos de autocuidado universal y la enfermera debe hacerse cargo del autocuidado hasta el momento en el que el paciente pueda reanudar su propio autocuidado o hasta que haya aprendido a adaptarse a cualquier incapacidad.

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18 autocuidado y aceptar cuidados y ayuda por parte del equipo de enfermería cuando sea apropiado.

Según Marriner (2011), en el sistema de apoyo educativo, el paciente que es capaz de realizar las acciones necesarias para el autocuidado y puede aprender a adaptarse a las nuevas situaciones, pero actualmente necesita ayuda de enfermería. El papel de la enfermera se limitará a ayudar a tomar decisiones y a comunicar conocimientos y habilidades, requiere que la enfermera enseñe al paciente o que modifique el entorno para ayudar al aprendizaje quizá reduciendo las distracciones innecesarias. Por lo tanto el papel de la enfermera es principalmente el de regular la comunicación y el desarrollo de las capacidades de autocuidado, mientras que el paciente realiza su propio autocuidado en su vida cotidiana.

Para Cuartas (2009), en el caso específico de los pacientes adultos mayores con diabetes mellitus las prácticas de autocuidado están orientadas a la alimentación adecuada a las necesidades, medidas higiénicas, ejercicio y actividad física requeridas, seguimiento de prescripciones médicas, descanso y sueño adecuado, adaptaciones favorables a los cambios en el contexto.

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19 Para Hernández (2011), la relación que existe entre el personal de enfermería y la población de pacientes con diabetes, tiene énfasis en el autocuidado enfocando a la prevención de complicaciones y manejo de la enfermedad, y en donde el reto del autocuidado es tomar decisiones y seleccionar opciones con relación a temas como, dieta, descanso, actividad física, síntomas, la medicación, monitoreo, decisiones sobre dónde y cómo buscar ayuda entre otras.

Por lo tanto, la OMS (2015) declara que la práctica de autocuidado es una de las mejores formas de contribuir a lograr un buen estado de salud. Es por ello que el profesional de enfermería dentro de la estrategia sanitaria de control de enfermedades no trasmisibles requiere generar cambios en el usuario a través de la información, educación y comunicación para modificar la respuesta al proceso de salud – enfermedad con el objetivo de mejorar la calidad de vida en todos los aspectos que componen al ser humano: biológico, psicológico y social a través del autocuidado Bonilla (2008), refiere que la realización del autocuidado, está condicionada por el conocimiento y el repertorio de habilidades de la persona y se basa en la premisa de que los individuos saben cuándo necesitan ayuda.

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20 Verán (2007), considera que la actitud es un sentimiento o estado mental positivo o negativo de buena disposición y son determinantes sobre la conducta ya que están ligadas a la percepción, a la personalidad y a la motivación.

Según Briñol (2010), el estudio de las actitudes resulta muy relevante para la comprensión de la conducta social humana, las actitudes influyen a la hora de adquirir nuevos conocimientos ya que las personas asimilan y relacionan la información que reciben del mundo en torno a dimensiones evaluativas, además guardan una estrecha relación con nuestra conducta y, por tanto, el mayor y mejor conocimiento de las actitudes permitirá realizar predicciones más exactas sobre la conducta social humana y sobre sus cambios.

Según Gerrig (2008), explica cómo se forman las actitudes, para lo cual menciona dos teorías: la teoría del aprendizaje, se basa en que, al aprender, recibimos nuevos conocimientos de los cuales intentamos desarrollar unas ideas, unos sentimientos y unas conductas sociales de estos aprendizajes, el aprendizaje de estas actitudes puede ser reforzado mediante experiencias agradables.

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21 Para Cardozo (2010), la actitud tiene tres componentes las cuales se relacionan entre sí, el componente cognoscitivo (lo que piensa), está formada por las percepciones y creencias hacia un objeto, así como por la información que tenemos sobre un objeto; el componente afectivo (lo que siente), es el sentimiento en favor o en contra de un objeto social y el componente conductual es la tendencia a manifestar los pensamientos y emociones. Todos ellos son evaluaciones del objeto de la actitud, es decir, la percepción o la información puede ser favorable o desfavorable, los sentimientos positivos o negativos y la conducta o intención en conducta de apoyo u hostilidad.

Baron (2005), considera que las actitudes tienen dos direcciones, es decir, existen actitudes positivas y negativas. Se habla de una actitud positiva cuando se tiene una aceptación mayor hacia ciertos grupos de personas, objetos o situaciones mostrando sentimiento con amor, comprensión, respeto y consideración; por el contrario, una actitud negativa viene hacer la posición de menor aceptación hacia un grupo de personas, objetos o situaciones, mostrando sentimientos de rechazo e incomprensión.

De tal modo, Ubillos (2011) nos dice que existen varios mecanismos básicos a través de los cuales las actitudes influyen sobre la conducta. Uno de estos mecanismos es proporcionado por la teoría de la acción razonada, la cual sugiere que la decisión de comprometerse en una conducta particular es el resultado de un proceso racional, en el cual se consideran las opiniones de la conducta, se evalúan las consecuencias de cada una y se llega a una decisión de actuar o no.

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22 favorecedora para asumir el autocuidado. En el caso particular del manejo de la diabetes mellitus, esa predisposición propicia la reducción del estrés asociado a la enfermedad, una mayor receptividad al tratamiento, la confianza en el equipo multiprofesional, la mejora del sentido de auto eficacia, la percepción más positiva acerca de la salud y la aceptación social.

Así Rocha (2011), nos dice que el tratamiento de la diabetes es complejo y sus resultados dependen, en gran medida, del nivel de comprensión, destreza y actitud con que el usuario afronta las exigencias terapéuticas. Mientras el paciente no perciba o no le dé importancia a la gravedad de la enfermedad, no podrá adoptar actitudes de cambio en beneficio personal. La salud es, además de un derecho, una responsabilidad individual y colectiva; es un proceso que se debe mantener, promocionar y tratar de recuperar cuando ésta se ha perdido.

Alayo (2013), resalta que la evaluación de los conocimientos, actitudes y prácticas de autocuidado de los pacientes con diabetes contribuye en el ejercicio de la profesión de enfermería para que a través de dicha evaluación se otorgue enseñanza y consejos eficaces para los cuidados que son indispensables y fundamentales para mejorar la calidad de vida.

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23 1.3 Marco Empírico

En relación al presente estudio encontramos las siguientes investigaciones:

Reyes y Rentería (2013), en su investigación sobre conocimientos, actitudes y prácticas en pacientes diabéticos ingresados al componente de dispensarizados en las unidades de salud del Municipio de San Pedro del Norte – Nicaragua; concluyen que el nivel de conocimiento sobre la diabetes mellitus fue considerado deficiente en 45.0 por ciento, bueno 23.0 por ciento y muy bueno 32.0 por ciento. Dos terceras partes de los pacientes diabéticos tuvieron un mayor número de actitudes positivas y solamente una tercera parte realizaba un mayor número de prácticas de auto-cuidado positivas

Prado (2015), en su investigación acerca de la relación entre conocimientos, actitudes y prácticas respecto a diabetes en pacientes del Hospital III Yanahuara – Arequipa, en el cual concluye que, el 81.0 por ciento de la población tuvo conocimientos adecuados, el 57.0 por ciento actitud positiva frente a la diabetes y el 81.0 por ciento buenas prácticas.

(30)

24 significativa entre el nivel de conocimiento y práctica de autocuidado en adultos con diabetes mellitus tipo 2 Hospital I Florencia de Mora Essalud Trujillo –2013.

1.4 Problema

¿Cuál es el nivel de conocimiento, prácticas y actitudes de autocuidado del paciente adulto mayor con diabetes mellitus del Hospital de Apoyo Chepén, 2018?

1.5Objetivos

Objetivo General:

Describir el nivel de conocimientos, prácticas y actitudes de autocuidado del paciente adulto mayor con diabetes mellitus del Hospital de Apoyo Chepén, 2018.

Objetivos Específicos

 Identificar el nivel de conocimiento del paciente adulto mayor con diabetes mellitus acerca de su enfermedad del Hospital de Apoyo Chepén, 2018.

 Determinar las prácticas de autocuidado del paciente adulto mayor con diabetes mellitus del Hospital de Apoyo Chepén, 2018.

(31)

25 II. MATERIAL Y MÉTODO

2.1 Tipo de Investigación

El presente estudio es de tipo cuantitativo, de diseño descriptivo y de corte transversal (Hernández, Fernández y Baptista, 2010)

2.2 Población

El universo muestral estuvo conformado por 50 adultos mayores varones y mujeres ≥ de 60 años con diabetes mellitus, que pertenecen al programa de enfermedades no trasmisibles del Hospital de Apoyo Chepén.

(32)

26

 Pacientes adultos mayores con diagnóstico de diabetes mellitus que pertenecen a la estrategia de enfermedades crónicas no transmisibles del Hospital de Apoyo Chepén.

 Pacientes de ambos sexos.

 Pacientes orientados en tiempo, espacio y persona.

 Pacientes que aceptaron voluntariamente participar en la investigación.

2.4Unidad de Análisis

La unidad de análisis fue cada adulto mayor con diabetes mellitus que pertenece al programa de enfermedades no trasmisibles del Hospital de Apoyo Chepén y que cumple con los criterios de inclusión.

2.5 Instrumentos

Para la presente investigación se utilizó tres instrumentos:

A. Nivel de conocimiento sobre diabetes mellitus.

(33)

27 Consta de 26 ítems, los cuales están distribuidos de la siguiente manera: conocimiento de la enfermedad (6 ítems), factores de riesgo (7 ítems), tratamiento (5 ítems) y complicaciones (8 ítems). Obtienen un puntaje de 1 si la respuesta es Sí y 0 si la respuesta es No. El puntaje mínimo es de 0 y el máximo de 26 puntos.

B. Prácticas de autocuidado del paciente con diabetes mellitus

Este instrumento fue diseñado por Alayo y Horna. (2013) en base a la teoría de Dorothea Orem, y modificado por las autoras Montalvan y Pineda (2017) (Anexo 2). Consta de 4 subcategorías: régimen Alimentario, actividad física, tratamiento y cuidados personales; con un total de 26 ítems, donde el paciente elige la alternativa que mejor refleje su opinión sobre las actividades que realiza en relación al cuidado.

Se califica teniendo en cuenta una escala tipo Likert, que considera 3 alternativas:

 Siempre: 3 puntos

 A veces: 2 puntos

(34)

28 En las preguntas 8 y 17 su calificación es inversa. Considera un puntaje mínimo de 26 puntos y un puntaje máximo de 78 puntos.

C.Actitud de autocuidado del paciente con diabetes mellitus

Este instrumento fue diseñado por Delgado y Flores (2015) y modificado por las autoras Montalvan y Pineda en base a los aspectos conceptuales de Cardozo (2010). (Anexo 3)

Consta de 15 preguntas sobre componentes cognitivos, afectivos y conductual de la actitud. Para su evaluación las preguntas 1,2, 3, 4, 7, 9, 10, 11 y 13 le corresponde un puntaje de 0 si la respuesta es siempre, 1 si la respuesta es a veces y 2 si la respuesta es nunca, para las preguntas 5, 6, 8, 12, 14 y 15 el puntaje es en forma inversa, 2 puntos si la respuesta es siempre, 1 si la respuesta es a veces y 0 si la respuesta es nunca. El puntaje máximo es de 30 y el mínimo es de 0.

2.6 Control de Calidad de los Datos: Pruebas de validez y confiabilidad

Confiabilidad

La confiabilidad de los instrumentos fue establecida a través de la prueba Alfa de Crombach.

(35)

29

 Encuesta para valorar prácticas de autocuidado : 0.733

 Encuesta para valorar actitudes : 0.782

Validez

Los instrumentos de medición del nivel de conocimiento, prácticas y actitudes de autocuidado de los pacientes con diabetes mellitus fueron sometidos a validez de contenido y juicio de expertos.

2.7 Procedimiento

Se realizó las coordinaciones y trámites correspondientes con el director de la institución, con la finalidad de conseguir la autorización para tomar los datos del universo muestral y la aplicación del instrumento dentro de su jurisdicción. Así mismo se coordinó con la enfermera responsable del programa para permitirnos aplicar los instrumentos. Previo a la aplicación del instrumento se informó acerca de los objetivo de la investigación respetando los principios éticos.

(36)

30 Así mismo se les aseguró la confiabilidad de la información proporcionada para la investigación, garantizándoles que no se hará conocer a otras personas su identidad como participantes; de esta manera se aplicará los principios éticos en la investigación con seres humanos.

2.8 Procesamiento de Datos

La información recolectada a través de los instrumentos descritos fue ingresada y procesada en el programa estadístico IBM SPSS STATISTICS Versión 23. Los resultados se presentan en tablas de una entrada, de forma numérica y porcentual.

La información obtenida por los instrumentos fue ordenada para su codificación posterior, preparando los datos para su procesamiento automático.

2.9 Definición de Variables

A. Variable 1: Conocimiento sobre diabetes mellitus

Definición conceptual: El conocimiento es la habilidad que tiene el ser humano de adquirir información a través de la vida y utilizarlo en determinado momento o situación que se presente, condicionado por las leyes del devenir social se halla indisolublemente unido a la actividad práctica. (Martínez, 2014).

(37)

31

 Nivel de conocimientos deficiente: 0 – 8puntos.

 Nivel de conocimientos regular: 9 – 18 puntos.

 Nivel de conocimientos bueno: 19 – 26 puntos.

B. Variable 2: Prácticas de Autocuidado

Definición conceptual: Son acciones que se realizan en beneficio de la propia salud, siendo aprendidas por los individuos durante toda la vida, con el fin de controlar los factores que afectan el propio desarrollo, en el presente estudio las prácticas que realiza el adulto mayor (Marriner, 2011)

Definición Operacional:

 Practica de Autocuidado Bueno : 62-78 puntos

 Practica de Autocuidado Regular : 44-61 puntos

 Practica de Autocuidado Malo : 26-43 puntos

C. Variable 3: Actitud de autocuidado

Definición conceptual: La actitud es un sentimiento o estado mental positivo o negativo de buena disposición y son determinantes sobre la conducta ya que están ligadas a la percepción, a la personalidad y a la motivación. (Veran, 2017).

(38)

32

 Actitud positiva : 16 - 30 puntos

 Actitud negativa : 15 - 0 puntos

2.10 Consideraciones Éticas y de Rigor

Para Hernández, Fernández y Baptista (2010), la investigación que involucra a sujetos humanos requiere de una detenida consideración de los procedimientos que habrán de aplicarse para proteger sus derechos. Para la realización de la presente investigación se tomará en cuenta los principios éticos.

Consentimiento informado: (Mondragón, 2009). Es una autorización autónoma del individuo para una intervención médica o para participar en una investigación. Viene a significar, por tanto, la obligación legal que tiene el investigador de informar a la persona, en este caso a los pacientes adultos mayores, de los riesgos y beneficios ligados a la investigación propuesta para que decida de acuerdo con su criterio.

Confidencialidad: Mesía (2007). La información conseguida de los pacientes adultos mayores es confidencial. Ellos (as) tienen el derecho de ocultar su identidad en todos los datos recabados y comunicados tanto por escrito como de un modo informal.

(39)

33 sin el riesgo a exponerse a represalias o a un trato prejuiciado, así también el conocimiento irrestricto ya que los adolescentes fueron informados acerca de la naturaleza del estudio

Principio de Beneficencia: (Andorno, 2012). Exige al investigador la realización de actos conducentes a promover la salud de las personas.

(40)
(41)

35 TABLA 1

NIVEL DE CONOCIMIENTO DEL PACIENTE ADULTO MAYOR CON DIABETES MELLITUS – HOSPITAL DE APOYO CHEPÉN 2018

FUENTE: INFORMACION OBTENIDA DE LA ENCUESTA PARA VALORAR NIVEL DE CONOCIMIENTOS DEL PACIENTE CON DIABETES MELLITUS.

Nivel de conocimientos no %

Bueno 33 66.0

Regular 14 28.0

Deficiente 3 6.0

(42)

36 TABLA 2

PRÁCTICAS SOBRE AUTOCUIDADO DEL PACIENTE ADULTO MAYOR

CON DIABETES MELLITUS

Nivel de practicas no %

Bueno 15 30.0

Regular 30 60.0

Malo 5 10.0

Total 50 100.0

(43)

37 TABLA 3

ACTITUDES SOBRE AUTOCUIDADO DEL PACIENTE ADULTO MAYOR CON DIABETES MELLITUS

Actitudes no %

Positiva 23 46.0

Negativa 27 54.0

Total 50 100.0

(44)

38 IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN

En la presente investigación sobre conocimiento, prácticas y actitudes del paciente adulto mayor con diabetes mellitus realizada en el Hospital de Apoyo Chepén se encontraron los siguientes resultados:

En la tabla 1 se observa la distribución numérica y porcentual del nivel de conocimiento del adulto mayor con diabetes mellitus sobre su enfermedad. Del 100 por ciento de adultos mayores, el 66.0 por ciento presentó un nivel de conocimiento bueno, el 28.0 por ciento regular nivel de conocimiento, y el 6.0 por ciento conocimientos deficientes sobre su enfermedad.

Estos resultados coinciden con los encontrados por Domínguez y Flores (2016), en su estudio sobre Conocimiento y práctica de estilos de vida en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 hospitalizados en el servicio de medicina del Hospital Regional II - tumbes, donde el 60.71 por ciento de ellos presentaron un nivel de conocimiento bueno sobre su enfermedad, el 21.43 por ciento un nivel regular y el 17.86 por ciento un nivel malo.

(45)

39 Por el contrario, Robinet y Siccha (2015), en su investigación nivel de conocimiento y adherencia terapéutica en adultos con diabetes mellitus tipo 2 - Hospital I Luis Albrecht– Trujillo, encontron que el 53.3 por ciento de pacientes tuvieron nivel medio de conocimiento y el 46.7 por ciento nivel alto.

Del mismo modo Alcalde y Clavijo (2013), en su investigación sobre nivel de conocimiento y calidad de práctica de autocuidado en la prevención de pie diabético en adultos - Hospital Belén de Trujillo, obtuvieron que el 48 por ciento tuvo nivel de conocimiento regular, el 32 por ciento nivel de conocimiento deficiente y el 20 por ciento nivel de conocimiento bueno.

Al respecto, Rossi (2011), resalta que el conocimiento es un recurso poderoso, es un punto de partida para el desenvolvimiento humano; por lo que se requiere convertir este conocimiento en una convicción, que sea defendido, practicado y se asuma con toda responsabilidad, en tal sentido la persona con diabetes mellitus debe ser consciente y estar informada.

Según Raile (2009), el acceso a la información es esencial para que una persona pueda desempeñar un papel activo en el cuidado de su salud. El tiempo que se invierte en informar a un paciente se ve fácilmente compensado porque contribuye a aumentar el nivel de conocimientos y por ende a estimular su propio sentido de responsabilidad

(46)

40 enfermedad en sus etapas tempranas y en la prevención de complicaciones. Mientras que las personas con un nivel bajo de conocimiento sobre salud tendrán más dificultades para desenvolverse en su vida cotidiana personal y familiar.

En tal sentido, DuGas (2010), manifiesta que el nivel de conocimiento es parte indispensable e inherente del tratamiento de la diabetes, la enfermera se convierte en un agente educador que establece una relación entre el paciente y su enfermedad, basándose en una comunicación abierta y horizontal, donde el paciente recibe la información necesaria, adecuada y oportuna, convirtiéndose desde el primer momento en un apoyo para que el paciente identifique su problema de salud y valore las diversas soluciones de las mismas

Los resultados del presente estudio muestran que el mayor porcentaje de adultos mayores presentan un buen nivel de conocimiento sobre la diabetes, esto se le puede atribuir a su participación continua en la Estrategia de Enfermedades no Transmisibles y a los diversos aportes de instituciones educativas técnicas y universitarias quienes realizan proyectos con fines educativos, lo cual permite que los pacientes con diabetes mellitus estén mayor expuestos a la información, por lo tanto, es posible que puedan identificar oportunamente las complicaciones de la enfermedad y actuar con mayor interés en la prevención de complicaciones y su autocuidado.

(47)

41 refieren los adultos mayores y considerando que la educación es base fundamental para el tratamiento de la diabetes mellitus, los pacientes presentaran limitaciones en la aplicación de cuidados preventivos, predisponiéndolo a la presentación de complicaciones.

Menino (2017), afirma que el conocimiento sobre la Diabetes es un componente clave para su control en el contexto de la educación para la autogestión; por lo que el adulto mayor se convierte en el protagonista principal del cuidado de su salud, se hace más consciente de su enfermedad y de la práctica de destrezas necesarias para el autocuidado.

En la tabla 2 sobre prácticas de autocuidado del paciente adulto mayor con diabetes mellitus de un total de 50 personas encuestadas, el 60.0 por ciento de pacientes adulto mayor su nivel de prácticas de autocuidado es regular, el 30.0 es bueno, y el 10.0 por ciento es malo.

Nuestros resultados son similares a los de Amores (2013), quien realizó un estudio sobre prácticas de autocuidado en pacientes diabéticos tipo 2. Los resultados demuestran que el 54 por ciento tiene regulares prácticas de autocuidado, el 24 por ciento buenas y el 22 por ciento malas.

(48)

42 puede observar que los niveles de prácticas de autocuidado en el grupo taller fueron: bueno 52.5por ciento, regular en 37.5 por ciento y malo en un 10 por ciento

Así mismo Méndez (2013), quien investigó la relación entre prácticas de autocuidado y el tipo de complicaciones del Adulto Mayor con Diabetes Mellitus tipo II atendido en el Policlínico Víctor Larco – Trujillo, sostuvo que el 52 por ciento de los pacientes tienen regular prácticas de autocuidado, mientras que el 30 por ciento tienen buenas prácticas y el 18 por ciento, malas prácticas de autocuidado.

Soler Y, (2014) difieren con nuestros resultados, pues en Cuba, realizaron un estudio titulado Conocimientos y Prácticas de Autocuidado en Pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2; y concluyeron que el 90, 91 por ciento presenta buenas prácticas de autocuidado y solo el 9.09 por ciento tiene malas prácticas de autocuidado.

También, Hernández (2013), en Guatemala, realizó un estudio de investigación titulada, Conocimientos, Actitudes y Prácticas de Autocuidado de los pacientes diabéticos de 40 a 60 años que asisten a la consulta externa del Hospital Nacional de Amatitlán. Sus resultados demuestran que del total de pacientes un 56 por ciento tiene buenas prácticas de autocuidado, un 26 por ciento mala y un 18 ciento regular.

(49)

43 En el ejercicio profesional de enfermería las prácticas se enfocan al autocuidado de sí mismo de los demás, adquiriendo la obligación ética y moral de enseñar al paciente sobre todas las prácticas de autocuidado y velar por el cumplimiento de las mismas.

Según Fernández (2007), entre las prácticas para el autocuidado se encuentran: alimentación adecuada a las necesidades, medidas higiénicas, manejo del estrés, habilidades para establecer relaciones sociales y resolver problemas interpersonales, ejercicio y actividad física requeridas, habilidad para controlar y reducir el consumo de medicamentos, seguimiento para prescripciones de salud, comportamientos seguros, recreación y manejo del tiempo libre, diálogo, adaptaciones favorables a los cambios en el contexto.

Los pacientes diabéticos deben orientar las prácticas de autocuidado y mantener un equilibrio entre la variedad de factores que la enfermedad genera, y no sólo las habilidades de cuidado personal para evitar los aumentos o disminuciones agudas de la glucosa, sino que también tiene que incorporar a su estilo de vida muchas medidas preventivas de complicaciones severas de la enfermedad.

(50)

44 Así mismo, conductas de mantenimiento de conciencia sobre la enfermedad, como hacer ejercicio o acudir a programas de educación y /o detección temprana. La enfermera puede fortalecer y dar seguimiento a estas conductas cuando las haya identificado en los usuarios. Finalmente el tercer aspecto es sobre conductas de respuestas a síntomas de enfermedad, que abarca monitorear el nivel de glucosa en sangre (diabetes) o la presión arterial (hipertensión), acudir a los servicios de salud frente a síntomas alarmantes de la enfermedad.

En nuestro trabajo de investigación el mayor porcentaje de adultos mayores con diabetes mellitus obtuvo un nivel de prácticas de autocuidado regular, seguido de un nivel bueno y finalmente un nivel malo. Estos resultados se obtuvieron pese a que los adultos mayores asisten a la Estrategia de Enfermedades no Transmisibles del Hospital de Apoyo Chepén; lugar en donde se brinda todo el conocimiento necesario a sus miembros con el fin de lograr que sus actividades diarias se orienten a buenas prácticas de autocuidado que contribuyan en su calidad de vida. A partir de ello podemos inferir que en las prácticas de autocuidado están interfiriendo otros factores además del nivel de conocimiento.

(51)

45 de conflicto en estos aspectos condicionará la manera de afrontar el autocuidado de la enfermedad.

En la tabla 3 acerca de actitud de autocuidado del paciente adulto mayor con diabetes mellitus de un total de 50 personas encuestadas, El 54.0 por ciento de pacientes adultos mayores su actitud sobre autocuidado es negativa, y el 46.0 por ciento de pacientes adultos mayores su actitud sobre autocuidado es positiva.

Nuestros resultados son similares a los hallados por Tello (2013) en su estudio titulado Conocimientos, Actitudes y Prácticas de las Medidas Preventivas de la Diabetes Mellitus tipo 2, quien encontró que un 60 por ciento de su población total tenía una actitud desfavorable, mientras que un 40 por ciento tenía una actitud favorable.

Fletes y Gaitán (2014) difieren con nuestros resultados, pues en su estudio Conocimientos, Actitudes y Prácticas sobre Diabetes Mellitus en usuarios de la consulta externa en el Hospital Regional Asunción Juigalpa en el período de enero – febrero 2014, encontraron que un 73 por ciento de su población encuestaba obtuvo actitudes adecuadas de autocuidado, mientras que un 27 por ciento obtuvo actitudes inadecuadas.

(52)

46 Según Campos (2000) se requiere que las personas opten actitudes de autocuidado positivas, sean capaces de usar la razón y orienten sus habilidades a una mejor toma de decisiones con respecto a su estado de salud. Puesto que una actitud positiva favorece la valoración de la enfermedad como desafío. Esto promueve la aparición de estrategias activas de afrontamiento, más apropiadas para mejorar el cumplimiento de las pautas de autocuidado y prevenir las complicaciones. Una actitud negativa condiciona una predisposición desfavorable hacia el autocuidado de la diabetes y a la prevención de sus complicaciones.

Vera (2012), reconoce que la diabetes no solo tiene efectos físicos, sino que, además, conlleva una cantidad de resultados emocionales y psicológicos negativos que pueden dar aumento a la enfermedad. La diabetes puede generar una variedad de reacciones a nivel emociona tales como la ira, depresión, perdida de sentido por la vida, frustración y ansiedad. Todas estas reacciones sino son tratadas a tiempo pueden entorpecer la actitud de responsabilidad y cuidado que debe tener la persona para mejorar y mantener su salud.

(53)

47 Los resultados de nuestro estudio revelan que el mayor porcentaje de adultos mayores encuestados muestran actitudes de autocuidado negativas, pese a que la estrategia de enfermedades no transmisibles del Hospital de Apoyo Chepén brinda toda la información necesaria, a partir de ahí podemos deducir que no basta solo con tener conocimientos o realizar actividades rutinarias.

Así, Tenahua (2010), afirma que existen ciertos factores que impiden que el paciente opte por una actitud activa en su cuidado, una de ellas y la más influyente son las creencias, las cuales hacen difícil que los pacientes consideren la diabetes como una enfermedad grave y potencialmente mortífera. Estos mitos pueden crear una imagen de la diabetes que no es exacta y que está llena de estereotipos y estigmatización.

Por ejemplo algunos pacientes manifestaron que la diabetes es solo una enfermedad hereditaria y que no tiene relación con los estilos de vida, optan por consumir remedios caseros y no seguir el tratamiento farmacológico indicado pues creen que afectara su hígado, y además nos comentan que esta enfermedad tiene muchas prohibiciones, y no encuentran sentido seguirlas, pues hagan lo que hagan igual van a morir y lo único que desean es disfrutar los últimos años de sus vidas.

(54)

48 Ramírez (2008), nos dice que la actitud de los pacientes y las prácticas que ellos adoptan frente a su enfermedad es importante para prevenir las complicaciones. En algunos casos el control diario de la diabetes puede generar estrés, convirtiéndose en un obstáculo para el buen cuidado de la diabetes. Algunas de las reacciones más comunes relacionadas con el curso y evolución de la diabetes son la ansiedad y la depresión. Y en muchos pacientes, estas reacciones son el resultado de una mala adaptación a la enfermedad, a la que contribuyen la frustración social (que incluye apoyo social escaso), junto con una capacidad de afrontamiento insuficiente.

En este aspecto Gordon (2006), nos dice que cualquier intervención eficaz deberá considerar las estrategias de afrontamiento y los aspectos emocionales de la actitud de los pacientes, así como la potenciación de sus redes sociales de apoyo, puesto que la educación diabetológica resulta insuficiente para lograr realizar adecuadas prácticas de autocuidado y una adhesión plena a los tratamientos, dado que sólo está relacionada con el componente cognitivo de la actitud.

Saslavski (2011), afirma, que es necesario complementar los programas educativos con intervenciones que indaguen y reflexionen acerca de las creencias personales, familiares y culturales acerca de la enfermedad, que muchas veces, contradicen el saber médico, funcionando como obstáculo para el cumplimiento del tratamiento y la práctica de cuidados preventivos de las complicaciones de la diabetes.

(55)

49 en relación al control de la diabetes a través de la adquisición de habilidades para afrontar todos los aspectos de la enfermedad.

La población en estudio presenta un buen nivel de conocimiento, a diferencia de las prácticas y actitudes de autocuidado, donde obtuvieron un bajo porcentaje. A partir de ello podemos rescatar la importancia de la estrategia de enfermedades no transmisibles, por su ardua labor en la propagación de una información idónea dentro y fuera del establecimiento, por lo que a los pacientes se les facilita la adquisición de conocimientos.

En las enfermedades crónicas como la diabetes, no se trata sólo de brindar información sino de conocer la actitud que toman, cómo ésta es interpretada y apropiada por lo pacientes, y cómo ellos integran estos nuevos saberes con sus creencias previas, complementando el conocimiento con la actitud para favorecer el mejoramiento de la calidad de vida del enfermo a través de las prácticas de autocuidado.

(56)

50 V. CONCLUSIONES

De los resultados analizados se llegaron a las siguientes conclusiones:

1. El nivel de conocimiento de los adultos mayores con diabetes mellitus sobre su enfermedad fue bueno, en un 66.0 por ciento, regular en un 28.0 por ciento, y 6.0 por ciento deficientes niveles de conocimiento.

2. Las prácticas de autocuidado de los adultos mayores con diabetes mellitus fueron regulares en un 60.0 por ciento, el 30.0 por ciento presentó prácticas de autocuidado buenas y el 10.0 por ciento prácticas de autocuidado malas.

(57)

51 VI. RECOMENDACIONES

 Difundir y publicar los resultados de la presente investigación para que sirva de base para definir las estrategias en el cuidado del adulto mayor con diabetes mellitus.

 Las autoridades de salud deberían difundir por diferentes medios de comunicación la existencia la Estrategia de Enfermedades no Transmisibles en el Hospital de Apoyo Chepén.

 Que la enfermera encargada de la Estrategia de Enfermedades no Transmisibles tome en cuenta los resultados de la presente investigación; para elaborar un instrumento que permita monitorear y evaluar los conocimientos, prácticas y actitudes de autocuidado del paciente adulto mayor con diabetes mellitus para retroalimentación en cuanto a lo que debe y no debe realizar para mantener su calidad de vida.

 Que el presente trabajo de investigación se utilice como referencia y pilar de siguientes investigaciones sobre conocimiento prácticas y actitudes de autocuidado en los adultos mayores con diabetes mellitus.

(58)

52 VII. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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de Trujillo (Tesis para optar el título profesional de licenciada en enfermería).

Universidad Privada Antenor Orrego, Trujillo.

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(Tesis para obtener el título de licenciatura en enfermería). Universidad Privada Antenor Orrego. Trujillo - Perú.

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Referencias

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