¿Un levantamiento indígena más? : a propósito de los sucesos de febrero de 2001 (Dossier)

Texto completo

(1)

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ICONOSI1 O

Revista de FLACSO-Ecuador No 1 O. Abril, 2001

Los artículos que se publican en la revista son de exclusiva responsabilidad de sus autores, no reflejan necesariamente el pensamiento de ICONOS

Consejo editorial Felipe Burbano de Lara (Editor) Edison Hurtado (Co-editor) Franklin Ramírez Alicia Torres Mauro Cerbino Eduardo Kingman

Traducción: Bryant Richardson

Producción: FLACSO-Ecuador

Diseño e ilustraciones: Antonio Mena

Impresión: Edimpres S.A.

FLACSO-Ecuador Dirección:Uipiano Páez N 19-26 y Av. Patria Teléfonos: 232-029/ 030 /031 Fax: 566-139

E-mail: fburbano@flacso.org.ec

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Crisis

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Mare Saint-Upéry

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,

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-de enero de

2000

y

la toma de QUito _ . , ,

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132

Reseñ

as

144

(4)

¿Un levantamiento indígena más?

A propósito de los sucesos

de febrero de

200

~

Fernando

Garda S.

*

He ckgido esre hMO para mi an.1lisis

Jd

lema

. . , .

porque:

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q""

Iu.

bLa

mud>o de

la

percep-. percep-. ción que I~ una buena p.¡nc

do:

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6.

.

llnu publKXión do: un «ualornna 1oOb~d Ill<7Vimimlo indi~na. nro es,

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y

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1.1

que: ..

i~. dd'inuJ,..

r

por ...

~ut""lrütl, luego de RVilo.l.r d libro me psuria qU(' lucha.

hacer alusión a un h«ho

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se narraen

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knnci...·, en honor a Ole jurista español asesinado ro. d o los ad.~rurios que' loe: m(rml.>.n

y

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oxC'-como v/aim.a

de

la

imokrancia

y

d crimen

por

un so <l." fomución de idcnliJ.I<ks que

vi\'Ce

cualquier

comando de ETA en f~~rode 1996 . En

I.t

venión movimiento

social

.

<id

prem io o:k

1m

se" lomó en consideración la Si se revi~ el tipo de rcivindica.:ioon <¡ue ha

p<»ibili<.bd de disl ingu ir como candidata a la no- p1am eado el movim ien fO

r

1m

acue",j"" a lo:. <¡<>e minaci6n en la peBOna de la doctora Xina Pacari ha llegado con 1"" gobiernos de tur ne a panir de

por su eonl ribución en la elaboración de la Consti- marro de 1<)')<), se puede verificar que a partir

de

lución «uaturian a de 1998; el jurado aprecié

la

o"" fecha hay un cambio imporunte. jumo con las propuesta, pero

fue

casi uninil1'leen considerarque propue'll as que involuc ran directamente a los pue

-el

snlOno seda em endido por Ecuador Co mo pais

blo

s

indigenas, se incorpo",.n cada

vez

con mi s

y

no la ccocedié.

fue

=

otras propuesras que benefician

al

conjunro

El

juradn se habla fijado sobre lodo en una fra- de

la

población pob~ del paf•.

As

I

por ejem plo, en

se de la Constitución, el numeral

2

0,

del artículo el levanramiento de man:o

del

al'io n>cnciunado , de

97

,

que babIa de los

deberes

y rrsponl'1bilidadrs de

1

m

once pUnlns. cinco

t

enían

que ver con los pu e-los ciudadan os, que a propósito es la única frase de

blos

indfgenas

r

1... seis resumes eran de beneficio la Consrirución que esri escrita en quich ua, me ~_ general. En e! siguiente [evantamjen tc , en julio de fiero a los principios básicos de la cultura

y

justicia 1999, lOOOS 1... nUeve pum os negociad"" lenfan quichua:

a

m

a q

uilla,

ama (

,,11a.

ama ¡!lua

,

cuya na- aplicación nuional'.

ducción al castella no es: no ser ocioso, no mentir. Algo sim ilar se planlcó en elleva ntamienro que

no robar. nos ocupa, incluso una co nsigna explfcita compar

-rids

por 10 5 sectores levantados fue -nada solo para los ind io.'-, por lo cual de los

21

pumos plantead os por el movimiento, convertido¡ en

2

3

de! acuerdo ,

J>ro(csor-;nves<igadordeFLACSO·Ecu.odor

0..""10, B>nolomi, Aoou U~"b., At,.·y"t..:

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de marzo de

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ndígen

a

s

tan sólo cuatro se refieren en fo rma especffica a los pueblos indígenas.

los acuerdos alcanzados luego de diez días de levanraruienro tuviero n como causa inmedia ta las

medidaseconómicas lomadas por el gobierno ai ni-dos dd afio. donde las más visibles eran las re feri-das al<:-osro de 1m combusrib les (gasolina ygas) y d COStO de las tarifas dd trampane público. Otra cau

-saimponante fuela coyunturadel primer anivct$a

-riodd golpe dd 21 de enero de 2000, juntO con la declaratoria hecha por d jefe del coman do conju

n-to a inicios de enero, en elsentido dc que cualq uier prOlesta rela<:-ionada con esra fecha sed reprimida con la fuena.

En realidad. d movimiento ind ígena respecto al primer aniversario dd 2 1 de enero había mostrado un perfil bajo hasta fines de diciemb rede 2000 ,d

e-biJa. en parte, a sus fracturas internas (la pugna CONA [E, FEINE, FENOCI N y la solicitud de in-consritucionahdad del Conscjo Nacional del CO· DENPE) y, en parte, al cuestion amiento hecho a losdirigentes de la CONAIE en la asamblea rea[i·

zada en Muisne en el mes de noviembre, en la cual sedecidió pedir su salida en marzo del 2001, a cor-tanda de esea manera su período a la mitad.Ante el pronu nciamiento de las Fuerzas Arm adas, el pre si-denee de la CONAIE tcaccionó de forma vigotosa

y

de alguna manera retÓ al jefc militar acumplir su

amen aza.

A estas alturas entra en acción un mecanismo utiluado en los anteriores levantamie ntos, este es,

las protestas generadas por las organiudones ind í-genas de

base

en las distintas provindasdc la Sierra

y Amazonia (On el <:-ierre de carrereras e interr

up-cidn del ingreso de 101S artículos de primera necesi-dad a los mercados urbanos.

Aquíquiero señalar la presencia de dos elemen

-ros nuevos que no hablan aparecido en las protestas

anteriores: cl papel protagónico jugado por las au

-roridades locales (muchos de ellos ex dirigentcs dcl movimiento ind ígena) elegidasen mayo pasado, en la dirección de las prOteSras provinciales. tal e! uso dd prefecto de Coropaxi, el alcalde de Guaranda,

entre Otros; y d segundo, la marcha y toma de va-rias d udadcs y pueblos por pane de las <:-omunida

-des indígenas, tal el caso de Ambato, Otavalo, Iba

-rra, Tena. con el fin de impedir e! funcio namient o de los servicios públicos

y

protagoni ur

la

toma de

las sedes de las ofidnas de gobierno .

En

algunos ca

-sos, indusivc, se cuenionó el desem pefio dc los go-bernadores provinciales desal ojándoles de sus fun

-ciones y nombrando nuevos funcionarios elegidos por el movim iento (en Pastaaa y CoropaxÍ, por

ejem plo).

A

la

par de los movim ientos locales, desde las provincias cercanas aQuito se inició una marcha SI· [encicsa y casi individual de miemb ros del rnovi-mien to bacia

la

<::apital, a pesar de los controles es

-tablccidos por las fuerzas dd orden, que desem bo-có en la frustrada tomadel parque delArbolito pa-ra terminar posteriormente en los predios de la Universidad Politécnica Salesiana, en la que seco n-centraron alrededor de 5.000 indlgenas. Ame las continuas amenazas de dcsalojo delos predios uni·

vcrsitarios por pane del gobierno, elmovimiento se traro una esrraregia alternativa en caso de que CStO suceda, otros 5.000 indígenas repartidos por

la

du-dad estaban listo s a tomarse tres o cuatro sitios e s-tratégicos dc

la

misma, COn cl fin dc mamener d a.scdio y la negociación.

En este punto vale la pena resaltar la actitud so-lidaria y de apoyo most rada por

la

población

urba-na a favor del movimie nto que, aunque na fue pu-blica, permirió manten er la presencia de los indfge

(6)

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rante

e

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onflicto

nasdurante diez dfas. Me refiero a la acción dc~plc'

ga<b. por los estud iantes, grupos de jóvenes, ONGs

de diverso

tipo,

intelectuales y pobladores en gene

-ral en la consecución de víveres, vituallas

y

medici

-nas.

La

permane ncia en Quieo, corno ya se ha visto

en oasiones anteriores, fo rzó a que

el

gobierno se

vea obligado a conversarcon los dirigent es na

ciona-les del movimien to, y no con Jos locales o regiona -les, como «¡uivocadamenre prcH'ndió en un inicio .

No hay que olvidar tampoco el fuerte valor s imbó-lico que tiene para el movimiento llegar hasta el centro del poder político, enfrentarlo y provocar una nego.:;iación al mis a1m nivel.

Desde

la

perspect iva de los adversarios, el

go-bierno personalizado en el Ejecutivo, las Fueeeas Armadas,

la

Polida y algunas aut o ridades provin

-ciales, co metió algunosdesaciertos en el manejodel confliero.Ya he señalado uno,

la

declaración delJ

e-fe del Comando Conjunto a inici"" de enerO. a ltO fue el uso de la represión violenra (que proVOCÓ

muertos y heridos) en los sucesos acaecidos en

La-racunge- Tena,

S

alasaca

y Quito. Esee hecho que

había estado ausente felizmenre en levantamientos anr eriores, desem bocó en la declararcria de estado

de emergencia por parte del gobierno.

El Ejecutivo, en dedaraciones públicas y a

tra-vés de cuñas televisivas, comerlÓ nuevas equivoca

-ciones al deslegieimar al movimiento tachándole de

subversivo y de representar a una minorCa. En la misllIa líno:a represiva apresó al presidente de la CONAJE sin ningún susrento ju rldico, lo que pr o-vocó su posterior liberación por la vía del habeas

corpus. Este hecho luVO

la

virtud de cchesiomr

mis al movimienro y de mostrar que a pesar de

la

captura de una de las cabezas del movimiento, éste no se vino ahajo por

la.

presencia de Otros lideres

igualme nt e capaces de llevar adela nte la lucha.

1:".1 accionar del gobierno muest ra un gran de s-co noc im iento de la realidad yde la cuestión

indige-na: pl:nsar que lo que se necesitaba era "mano du

-ra" para sofocar la protesta, haber desaprovechado

un año entere de su gestión sin haber negociado

con el movimiento, y mis bien somererle a po líti

-cas equivocadas cuya reitetación han sido amplia

-mente rechuadas, ules corno

el

parern alismo de las acciones del asesor Vivas con laentrega de palas,

ca-rulillas y audones, y los intentos dedivisión int er-na del rnovimienro desde

el

gobierno al desconocer

a los directivos nacionales, etc.Tampoco se debeol

-vidar que el act ual gobierno es de alguna man era

un resultado del levantamiento indigena del 11 de enero de 1000.

Me gusurCa también hacer evidente una ausen -cia que cae por su propio peso, el hecho de que

el

Estado y los diferentesgobiernos de turno, de<de

el

recomoa la democracia en 1979, no han sido ca

pa-CeS a diseñar, formular y ejecular una polltica e sra-tal de cono , mediano y largo plazo con y hacia los

pueblos indCgenas. El movimiento iodCgena COn su lucha no solam en te ha pasado a scr un acror po

lCti-ce fundamental en la vida del país, también recla

-ma participació n en

la

roma de decisiones que in

-volucra su futuro, eo otras palab ras, coovenirse en

actor de su prop io desarrollo y actor prctagénico

del desarrollo del pals.

El Estad" mira rorlav!a a 10.1 levantamiemos in

-dtgcnas COl1l0 incend ios cíclicos a sofocar ; a pesar

de que exis ten avances Juego de arduas negociacio

-nes, no ha sido capa~de iniciar un proceso sosleo i-do que coloque al tema iodígeoa en

la

ageoda do: las

prioridades nacionales, en

la

agenda del presid ente ,

eo otras palabras en un problema, como mu<;hos

OtrOS, que involucra. a todo el país y que requiere de

(7)

h~tórico~ incluido el

21

de enero del

2

000,

tuvo la

pareicipacién

de

las

Fuerzas

Ar

madas

en e!

conflic

-tooNo

se

podrla habb.r de una actitud unitaria

re-presiva y vio lema.

Se

dieron varios sucesos en m e-dio del conflicto que comrad iccn tal aseveración. Por ejemplo, el paClO de no agr~iónlogrado ent re el ¡efe de la brigada blindada más importante de! paí~, la brigada Galápagos afincada en Riobamba,

con el Movim iento Indígena de Chimborazo

(MI CH) pllra evitar enfremamiemos,

la

poca

parti-cipació n del ejército en las acciones de represión conocidas, fueron más bien miembros de la arma -da y la fuena aéml los que ¡nrciciparon.

Estos

ele -mentos imped irían hablar por

el

momento de un rompimiento definitivo entre las Fuerzas Armadas y d movimiento indígena.

Respecto a OlrOS adversarios no gubernamenta -les, preocupa la posición adoptada por otros acto

-res

sociab, como las Cámaras de la

P

rod

u

cción

de Guayaquil , que públicamente manifestaron su d e-terminación de sofocar al movimienro

co

n

mano

dura, uriliundo indusive los mismos argumentos

de

l

gobierno en un momento determinado dd co

n-flicro

.

Fue daro su

intento

de

regionalizar

el co n-flicto y de relativizar su importancia mostrándolo

como reclamo de una minoría in teresad a en provo

-car el caos en el pals y de ser un obstáculo para e! desarrollo.

Esta posición tevi""posiciones de caclctCT r.acis

-ra y excluyenre, y derra el ¡nso a la llamad a kapcr_

tora étn ica~J que ha

caracterizado el

desarrollo del movimiento indígenaecuatorianodesde ~u apareci -miento publico a partir de la década de los años 80.

Incluso sería

el

inicio de posibles enfrentam ient os de carácter violento ent re facciones comr.arias.

Orro faClOr que

caracr

erizé

a

l

a

identidad del movimiento de febrero de

200 I

fue el proragon

is-mO que tuvieron algunos acrore s que fungieron en determinados momen{O~ del conflicro co mo me

-diadores. Me refiero a laactuación de los directivos de

la

Asociació n de Mu nicipalidades del Ecuador

(AME), en especia l de su vicepresident e,

el

alcalde indfgena de Coracach i,Aulci Tit uaña, los dipurados del movimiento l'acha kutik, especial meme

la

doc -tora Nina Pacari, ex vicep resident a del Congreso

Nacional y Gilbeno

Talahua,

actual president e de

la Comisión de Ñuntos Indí genas y erras Etnias del mismo Congreso.

A diferencia de levantamientos anteriores,

el

movimiento utilizó como portavoces a los vicepre

-sidenres de las organizaciones nacionales, a la par que el gobierno utiliro también a la figura del v ice-presidente de

la

república junro co n algunos minis -tros en los diálogos que dieron luga r a los acuerdos finales. Esta estraregia utilizad a por los dos grupos adversarios mostró una virtud, dejar ab ierta la

po-sibilidad de una ultinu in~rancia, en caso de no ll e-gar a un ente ndi m iento , representada por los

presi-dentes de las organizaciones indrgenas nacionales y el presidente de la

repú

blica.

En cuanto se refiere al proceso de formación de identidad dd movimiento indlgena, me paree<:

im-ponante resaltar alguno~ elementos nuevos. Luego del 21 de enero, la identidad del movimientoquedó

conmocionada, si se mira la opinión pública de ese

periodo expresada en los medios de comunicación , la percepción

gene

ralizada

es que el movimiento quedó herido de muerte. Sin embargo, luego de cua-tro meses,

el

21

de mayc.el movimiento

Pachakurik

lograba un triunfo imponante en las urnas, en las elecciones de auro rid~des de gobierne» locales' que puso en cuesrióu la percepción divulgada.

Si se hace el análisis del resto del ~ño, el a m-biente

se

vuelve a oscurecer con el

rev

és

sufr

ido

en

la prcscnt~ci6n de las firmas de respaldo de

la

con -sulta popular convocada por el movimiento y l~ Coordinadora de Movimientos Sociales en el mes de agosro, e igualmente con el Iruserado lev anta-miento convocado por Antonio Varg~en el mes de septiembre. Las diferenci~ al interio r del movi

-miento por los sucesos mencionados hacen peligrar

l

a

perm~nenci~ de

la

dirigencia; luego de la asam·

ble

a

de noviembre se opta por una salida negociada de permanencia hasta marro de 200 1, mes en

el

que se celebra rá una nueva reuni ó n en

Quito

.

Me parece que este nuevo cc nflicro de febrero muestra una identidad que. a pesar de los golpes

sufrido~ por equivocación de ~U5 dirigentes, se mantiene incólume;

la

red organieariva del mov i-mienro esrá int~aa,

se

hace intentos por di~ringuir

(8)

sus propias acciones del reStO de movimientos so-ciales con

los

que anteriormente estuvieron cerca, y

finalmente vuelven a tener prorago n ismo en un contexto de continuas medidas de ajw te eco

nómi-co, lo cual no les ha impedido mantener viva su ca

-pacidad de protesta, de movilización, de negoc

ia-ción, que desde

la

perspectiva más regional, tanto andina como latinoamericana, les muestra como uno de los pocos movim ientos sociales con vida ac-tiva en tiem pos de crisis.

E!

movimiento ind ígena luego del levantamien

-tO de febrero de 200! necesita hacer una "parada técnica" para precisar e incorporar un conjunto de alianzas de mediano y largo plazo con ortoS actores (indígenas

y

no indígenas) que IUvieron especial

desem peño durante el conl1icro,

tal

el caso de las autoridades de los gobiernos locales, el mismo mo-vimiemo Pachakuric y sus diputados, otros parti-dos pollricos, los inrelecruales, las

O

NG,

enrre los más important eS, con el fin de ir co

,

nsolidando su posición y protagonismo pollrico .

Para finaJiur qui.i era respo nder a la pregu nta

planteada en el rltulo de este arlkulo. El lev

anta-miento an:aliu do, a pesar de que los

23

punlOS

dd

acuerdo no ~prcscntan avances significativos", no

fue un levantam iento mis, ya que su principal m

é-5 En "'e ",n'ido es muy alecciQnador d pr«eso VIVido

PO' loo pud>lo< indígena>ooklmbian", e" cuestión dealian· zasoon 0<"" oct<Ires . p.nir delaCon"ituyentede 19'91.

6 la =peión lo repre",n,. d pun,o 9 que h.bl. de l. p.rtieipa<iónd.luo,g.niucio....

_

¡.!es

eindígena>.nl. d.bora<;ión d. proyttto> deinve..ión _ ial pora canie d. la deuda",,'e,na, fond quese: """,,,irJn, pnferen'e01enl<en

¡.., SOcantOn..yen1 200 parroquiasmís pobres del paí"

de >cuerdo a un plan de d...,rollo .merg.nte.

tito fue el de posicionar al movim iento indígena de una va; por todas como actor poHtico im

prncindi-ble

en la resolución de los grandes problemas na-cionales.

Uno de los baluartes del movimiento ind lgena ecualoriano a WlVI'S dd tiempo ha sido

d

poder

simbó lico de las palabras que utilizaen su discurso, por lo que quisiera volver a la máxima indígena del

dmd quilla, dmd tulla, dmd ,hua con la que empect este anfculo para poder incorporar un cuarto ele-mento que le ha aií.adido el movimiemo indígena boliviano, en

el

K,,/Lr

iUJU

,

d

denominado

amd

Uu"ku. que quiere decir:

,¿

digno, hazle respelar,

colócale en tu sitio, no seas servil.

Es

ta

expre~ión

creo que explica sin mayores consideraciones

e

l

comportamiento del movimiento indlgena en este

úlrimo conflicro.

Bibliografía

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