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Déjà vu

Anécdotas y comentarios de la

práctica educativa vivida

Parte I

Quien se atreva enseñar, nunca debe dejar de aprender

José Juan Rodríguez Lozoya

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Dedicatorias:

Masa, Pepe y Nena

A mi esposa y mis hijos por su amor,

paciencia y apoyo a mis proyectos

Plixie

Por su enseñanza silenciosa

Mis maestros por sus enseñanzas

Primaria: Ma. Luisa, Ma. Elena y Ma. Teresa

Secundaria: René y Sergio

Normal Básica: Panchito, Chiw y Raúl Luis

Normal Superior: Leticia Rdz. y Bazaldúa

Maestría: Nachito y Homero

Doctorado: Quiroga y Hayakawua

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Gracias a la vida

Violeta Parra

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me dio dos luceros que cuando los abro

Perfecto distingo lo negro del blanco

Y en el alto cielo su fondo estrellado

Y en las multitudes a la mujer que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me ha dado el sonido y el abedecedario

Con él las palabras que pienso y declaro

Madre amigo hermano y luz alumbrando,

La ruta del alma de la que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me ha dado la marcha de mis pies cansados

Con ellos anduve ciudades y charcos,

Playas y desiertos montañas y llanos

Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me dio el corazón que agita su marco

Cuando miro el fruto del cerebro humano,

Cuando miro al bueno tan lejos del malo,

Cuando miro al fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me ha dado la risa y me ha dado el llanto,

Así yo distingo dicha de quebranto

Los dos materiales que forman mi canto

Y el canto de ustedes que es el mismo canto

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4

Índice

Presentación

5

A)La educación secundaria y un lugar en

la educación normal

8

B)El director novel

26

C)El impacto de las reformas educativas.

Lo que el viento nos trajo

39

E) Participación sindical

64

Primera conclusión

85

Bibliografía

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5

Presentación

El propósito de este escrito en formato de ensayo es presentar un relato de la práctica

educativa de más de treinta años de servicio en diversas instituciones de educación

pública de una forma amena y contrastarla con las condiciones actuales del sistema

educativo. El nombre déjà vu expresa la experiencia de sentir que se ha sido testigo o

se ha experimentado previamente una situación nueva1. Algún filósofo griego ya lo dijo

en su famosa frase “no hay nada nuevo bajo el sol”. Esto no es exactamente la misma

idea, ni tampoco encierra fielmente lo que se quiere evidenciar en este escrito. Aquí se

quiere dejar evidencia de que hay constantes en el sistema educativo que me ha tocado

vivir, mismas que se analizan a lo largo del escrito.

El documento no es producto en su totalidad de una investigación específica aunque sí

presenta algunos resultados de investigaciones realizadas; se concibe como un ensayo

en el sentido de la presentación de un análisis, interpretación y propuesta en términos

de la defensa de un punto de vista personal y subjetivo sobre el proceso educativo vivido.

Se decidió abordar desde la práctica educativa en lugar de práctica docente porque el

análisis es abarcativo; incluye no solamente la experiencia como docente, sino también

la práctica como estudiante, directivo y dirigente sindical en el maremágnum educativo.

Para cada una de ellas se presenta un apartado que relata en ocasiones anécdotas

ilustrativas de lo que se pretende demostrar como experiencia significativa y donosa de

lo cursado. De esta manera se muestra un análisis de esa realidad vivida, contrastándola

con temas de actualidad en donde se percibe el déjà vu.

1Este término fue acuñado por el investigador psíquico francés Émile Boirac (1851-1917) en su libro

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6

El debate es una condición sine qua non de mi práctica educativa, en particular de la

docente, no me pienso de otra manera, y no porque me asuma poseedor de la verdad

que quiera imponer: no, mi propósito es educativo, debato con vehemencia y fervor casi

religioso, aunque no seaconsciente de que lo que defiendo estuviese errado, porque mi

intención es generar las mejores ideas en el interlocutor o en este caso en el lector. Por

este motivo el escrito en sus manos es una invitación persistente al debate con la fiel

esperanza de que el leyente genere mejores ideas y conceptos que los que aquí lea.

Un componente básico del escrito es la invitación–provocación al debate en la postura de la ilustración francesa declarado por Voltaire: “Puedo no compartir lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”, por ello conmino al lector a comunicarse

para el derecho de réplica.

En cuanto a la subjetividad, la posición es firme y fundamentada, no es que abdique a

mi formación matemática, es reconocimiento a limitaciones y ventajas, no me veo

haciendo una presentación y defensa objetiva de mi experiencia educativa ante la

dificultad e imposibilidad material de hacerlo en algunos temas.

La objetividad como negación de la relación sujeto cognoscente – objeto cognoscible

libre de valores es una aspiración epistemológica y en su caso científica2, las

personas como seres integrales respondemos3 como un todo, es difícil que hagamos

desprendimientos del ser para actuar, no imagino a un investigador frente a sus datos empíricos: “espérenme tantito ahorita no soy ateo mientras los analizó”, claro que su

carga valoral no le abandona a voluntad. La objetividad la admito como la suficiencia de

datos experimentales para argumentar una postura o demostrar algo, rechazo la

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7

objetividad como neutralidad, imparcialidad, o impersonalidad absolutas, en todo caso

como aproximaciones, cercanas lejanas, de buena calidad o de baja calidad,

dependiendo del proceso metodológico seguido y de las habilidades y destrezas del

investigador.

Además ¿cómo puede el investigador cuantitativo evitar que las personas que contestan

su encuesta se desprendan de su carga emocional al responder? Es ingenuo pensar que

todos los sujetos contestan con sinceridad, más cuando el sujeto entiende el sentido de

la encuesta y reconoce lo que supone es la mejor respuesta. Aunque por más que se

utilicen fórmulas y estadísticos que eliminen el sesgo, estos recursos no son repelentes

a la simulación.

También rehúyo la dicotomía cuantitativo – cualitativo en la investigación social

reconociendo que aún no madura una propuesta metodológica que integre las dos

posturas en una sola investigación sin que predomine un planteamiento sobre la otro.

Pero estos y otros temas quedan pendientes para la Parte II: el paso por la normal

superior, la experiencia en la actualización y en la docencia en la Universidad

Pedagógica, pero volviendo al presente documento, se espera que sea un buen pretexto

para la discusión y el desarrollo de las mejores ideas de los lectores, cualquier opinión

sobre lo que aquí se aborda se recibirá con agrado para enriquecer el debate

pedagógico, me comprometo a ampliar cualquier duda que se tenga.

Región Lagunera, mayo 2014.

[email protected]

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8

La educación pública en los setenta como se sabe tuvo una expansión importante en

México derivada del crecimiento demográfico, intereses sociopolíticos y económicos que

confluyen en lo que hoy los autores denominan globalización.

En la región lagunera en los setenta y principios de los ochenta funcionaron varias

escuelas normales: Gómez Palacio, Catarino Herrera y Silvestre Revueltas en la Cd. de

Gómez Palacio, Dgo.; Lázaro Cárdenas en Cd. Lerdo; Federico Berrueto, Normal de

Torreón, Flores Tapia y Delfina Arroyo en el municipio de Torreón entre otras que no

alcanza la memoria.

En 1975, recién egresado de la Secundaria Eva Sámano de López Mateos, no tenía

claridad de lo que me deparaba el destino, sin embargo el deseo de seguir estudiando

era evidente porque había concluido mis estudios primarios y secundarios de manera

exitosa. En ese entonces supe por mi prima Fina, la cual me llevaba la delantera por un

año en los estudios aunque tenía la misma edad que yo, de la existencia de la Escuela

Normal de Torreón (NT). Aunque no sabía qué se estudiaba en ella, no obstante ya

sobre la marcha me enteré, no me desagradó, ingresé, estudié, egresé y hasta la fecha

realizo la docencia con entusiasmo.

Mi prima ya había intentado un año antes ingresar a la NT, entonces me invitó a sacar

ficha para el examen de admisión. Dicho sea de paso, las solicitudes de ingreso a la NT

eran superiores a la cantidad de alumnos que la institución aceptaría. La cantidad exacta

de personas que solicitamos ingreso en ese año se me escapa de la memoria, pero era

un número cercano a los mil quinientos, cuando la Normal aceptaría oficialmente a

ciento veinte alumnos. En la práctica la realidad fue otra: el director presionado por los

influyentes del sindicato y de las propias autoridades educativas aceptó casi doscientos

alumnos. Esto luego lo sabríamos durante las primeras semanas de clase con el profesor

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cuando alguien levantaba su mano para pedir ser agregado a la lista, el profesor comentaba en voz alta con un dejo de ironía: “sigue llegando gente al estadio”.

No pertenecer a una familia de profesores, no relacionarme con famosos y no contar con

dinero para corromper funcionarios4 me dejaba tres opciones: pasar libremente el

examen de admisión, buscar otra institución o introducirme al mercado laboral como

sucedió con una buena parte de mis compañeros de secundaria. Para mi fortuna y espero

que de la educación – la historia me juzgará, espero no tan acremente – aprobé el

examen de admisión.

La expectativa de ingreso a la NT era enorme puesto que en ese entonces era una de

las dos escuelas normales públicas5 de la Región Lagunera, lo que implicaba no pagar

colegiaturas y además existía la posibilidad de obtener una plaza federal a pesar de que

la NT pertenecía al sistema estatal de educación.

Ser profesor era y sigue siendo atractivo para los hijos de obreros, campesinos y profesores –quienes predominantemente solicitaban y siguen solicitando su ingreso a las escuelas normales– porque es un empleo seguro, con prestaciones y “con muchas vacaciones” como nos decían los viejos profesores; cuando se piensa en lo anterior la

vocación queda en segundo plano. En la sociedad predomina la idea de que cualquier

hijo de vecina puede ser profesor, de hecho siempre he pensado que este es uno de los

motivos por los que la educación no avanza como debiera en nuestro país, la baja

exigencia en el perfil del profesorado6 y en general la baja o nula exigencia de la

4 En aquellos años no se supo de ofrecimiento de dinero al director, pero por los demás funcionarios educativos no

metería las manos al fuego.

5 La otra era la Escuela Normal “Lázaro Cárdenas del Río” de Cd. Lerdo, Dgo. que se fundó a partir de otra escuela en 1977, la Escuela Normal Oficial de Torreón inició labores en octubre de 1973.

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autoridad para obtener buenos resultados en las instituciones educativas nos mantienen

en los últimos lugares del ranking internacional.

Como en otras actividades profesionales y económicas hay profesores que nacen:

desde sus juegos infantiles, sus intereses y motivaciones emerge la vocación magisterial.

Hay otros que se forjan en el rudo ejercicio de la profesión, aunque también coexisten

los que acogen el magisterio únicamente como una forma más de sobrevivencia. En mi

caso particular, no puedo alegar vocación magisterial, efectivamente en ese entonces

pensaba en un empleo seguro, pero me ubico en la segunda categoría: los que se han

hecho en la práctica; los que han construido su vocación, o más bien, que la siguen

enriqueciendo día con día en el arduo ejercicio docente.

¿Cómo se construye la vocación docente? No tengo una receta, pero ahora entiendo

que se construye día a día mediante la responsabilidad hacia la tarea y ante todo del

compromiso con mis alumnos en el trato cotidiano y del interés por satisfacer sus

necesidades educativas, ya sea que los alumnos estén conscientes de ellas o no.

En la experiencia cotidiana sin embargo he convivido con muchos profesores del tercer

tipo: aquellos que se amparan en la profesión docente como una tabla de salvación del

desempleo sin mayor compromiso que el de asistir a la escuela a “cuidar” alumnos. Como

me lo contó el Profr. Pérez en los aciagos ochenta: “… si me pagaran lo mismo que me

pagan de profe yo me iría de intendente para no aguantar a los fastidiosos muchachillos

y dejarme de papelería inútil”.

Recordaba en aquel entonces y ahora mismo, a mis maestros de matemáticas y de física

en la secundaria, el profe Sergio y el profe René; este último que además era el director de la escuela. Evocables son las clases de física – de un docente que nació para serlo – del Profr. René, por su manera tan didáctica de explicarnos lo difícil haciéndolo fácil y

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El mapa curricular de la secundaria en los planes y programas señalaba en tercer grado

dos clases a la semana de la asignatura de física, que en mi grupo de 3º C se

programaron las dos horas seguidas los viernes, con avidez esperaba que llegara ese

día para aprender y solazarme con aquellas clases, sentimiento que despertaron en mí

varios profesores a lo largo de mi carrera como estudiante. En una ocasión el profe René

estaba en lo más emocionante de su explicación de la ley de gravedad cuando llaman a

la puerta del salón de clases: era la prefecta Morticia7 con un vaso jaibolero con agua

mineral sudando de frío para nuestro maestro, el cual procuró las gracias a la prefecta,

dio un sorbo y continuo su clase como solo él lo sabía hacer. Mi buen amigo el Profr.

Araiza comentaba años después que la clase de física con el Profr. René era mejor

cuando asistía con la resaca del día anterior. Debo decir en descargo de nuestro querido

maestro que a pesar de su detalle, nunca se supo – en el tiempo que allí estuve – de

algún maltrato a un alumno, profesor o padre de familia, queda solo el gratísimo recuerdo

de su cátedra.

Los docentes somos seres iguales que los demás, aunque algunos alumnos y padres de

familia nos idealicen, sorteamos nuestros problemas de la misma forma que ellos, en

ocasiones acertadamente, en otras, con evidentes errores: no podemos enseñar lo que

nunca aprendimos. Mi profe René era bueno en la física, pero en otras cosas le fallaba,

como a todos. No lo justifico, ni necesito hacerlo, pero nos exigen formar integralmente

cuando en muchas ocasiones nosotros mismos no fuimos formados así. El mapa

curricular, el perfil de egreso y la selección de profesores en aquél entonces – como ahora – eran imperfectos y no incluían lo necesario para enfrentar la docencia con pleno

éxito8.

7 Mote asignado por los alumnos por su parecido con “Morticia”, pelo negro azabache por debajo de la cintura como el personaje del programa de TV de los sesenta los “Locos Adams”.

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También de la escuela secundaria reconozco del profesor Sergio9 su sistematicidad y

seguridad al enseñarnos en sus clases de matemáticas. Tal vez mis maestros de

secundaria fueron quienes inicialmente sembraron en mí la inquietud de lo que después

supe que era la docencia.

En contraste, el profesor de inglés – quien había sido contratado para dar esa asignatura con el perfil “haber ido de mojado al norte” – ocupaba las dos sesiones seguidas para

contarnos su peripecias en Gringolandia, y como eran anteriores al receso aprovechaba

para “designar la comisión de las gorditas”; pero eso sí, de manera democrática nos decía: “muchachos ¿quién quiere integrar la comisión de las gorditas?, es importante hacerla en este momento porque después se hace fila muy larga en la cafetería”. Nunca

faltaba el voluntario que levantara su mano, se aceptaba y empezaba a recoger el dinero

y los pedidos, ya para salir del salón el encargo final del profe: “no te olvides de mis gorditas y las de mi mujer”…. desde luego sin el respectivo económico.

Ya que mencioné el apodo de la prefecta de secundaria, no puedo dejar de comentar

que en la Sámano todos teníamos apodo. Así, yo fui “el chino” tres años de secundaria

y cuatro de normal; cuando empecé a trabajar me convertí para todos en el Profr. José

Juan y hasta la fecha – que yo sepa – a menos que de manera furtiva mis alumnos y

compañeros me tengan guardado algún seudónimo.

Un personaje autocomisionado para bautizar a los alumnos de nuevo ingreso era el

profesor de música, que tomaba como referencia algún rasgo distintivo de la

personalidad de cada alumno. Así había: el chango, el rostro, el marihuano, el gallinazo,

el veinte…, mote que en algunos casos los ha acompañado toda su vida. Esta actitud,

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en este albor del siglo XXI, mínimo merecería una denuncia ante la Comisión de los

Derechos Humanos10.

Aunque hay que decirlo, el uso de seudónimos en algunos casos cuando expresa afecto

y ante todo cuando es bien recibido por el implicado puede resultar en una aceptable

forma de interrelación entre alumnos y profesores; aunque claro está que a casi nadie

se le pregunta ¿te gusta tu apodo?, lo que ocurre en ocasiones es que se tolera y

posteriormente se asume: el sujeto construye o puede construir en la interacción la

aceptación del sobrenombre, sólo tal vez cuando no sea etiqueta de discriminación. ¿La

mayoría de las ocasiones se asume o se tolera? No lo sé, resulta irrelevante saberlo, porque de todos modos como católico no escogemos el nombre o sobrenombre – salvo el sumo pontífice romano –, se nos impone igual que muchas cosas en la sociedad, sin hacer nada para cambiar la situación. Por tal motivo – y para no pasar por discriminador – en mi práctica docente evito asignar o llamar por apodos a los alumnos, a menos que

ellos no sólo lo toleren sino que les guste.

En un curso de actualización en los ochenta, la coordinadora puso en práctica la técnica grupal “Se murió Chicho”, que consiste en que los participantes deben comunicar la noticia de que “murió Chicho” en diferentes estados de ánimo (alegría, tristeza,

indiferencia, enojo). Bonito escándalo se le armó a la conductora cuando un profesor que

al regresar del sanitario cuestiona por qué tomaban a juego el reciente fallecimiento de

su hermano Chicho. No hubo explicación y excusa alguna que satisficiera al doliente.

Moraleja: si no conoces al grupo y no tienes experiencia, di no a las técnicas rompehielos

porque pueden diseminar el grupo y obtendrás el efecto contrario al que pretendes.

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De las anécdotas anteriores y pensándolo bien, es bueno y hasta recomendable contar

en una escuela con profesores de variopinta docencia11, imaginemos qué ocurriría o qué

ocurre en una institución donde todos los profesores son tan exigentes como mi profe

Sergio, todos encargarían mucha tarea y lo que es peor: la revisarían. Qué sería de

nosotros los alumnos todo el tiempo con el estrés encima: adiós vida social. En caso

contrario todos como el profesor de música o el de inglés: la eterna fiesta escolar, ¡viva el relax! Y adiós no al aprendizaje – porque en un ambiente así siempre se aprende algo – en todo caso arrivederci al conocimiento “científico escolar” – y como se diría

actualmente – al desarrollo de competencias escolares, o ¿debo decir competencias

para la vida? o ¿competencias para sobrevivir? o ¿competencias para la ciudadanía?,

competencias con el apellido que más les guste o les parezca .

Se abre la discusión sobre las famosas competencias, no debatiré sobre la raíz

etimológica del término, la tipología, ni tampoco su esencia psicoeducativa, aunque

reconozco su raigambre conductista. Mi posición sin menoscabo de otras es

funcionalista. Si se piensa en competencias para la vida, en un ambiente de violencia,

delincuencia y en general adverso, las personas desarrollan competencias para salir

adelante como se pueda, véase el concepto resiliencia que se refiere a la capacidad

de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas. En una

situación de pandillerismo, de crimen, de delincuencia desorganizada y organizada los

mexicanos en el siglo XXI estamos aprendiendo y desarrollando verdaderas

competencias para vivir o más bien sobrevivir y no se necesita ir a la escuela. Las

competencias para la vida las adquirimos en la calle en la lucha diaria por la satisfacción

de las necesidades básicas y no básicas en una sociedad atrapada por los postulados

darwinistas enmascarados en la globalización, querámoslo o no.

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Se ha cuestionado mucho si la escuela – sobre todo la pública – nos ha preparado para

subsistir en esta sociedad convulsionada por el quebrantamiento del orden social, en

este sentido sería conveniente plantear una investigación12 para dar seguimiento a los

alumnos que salen con dieces y honores de las escuelas, para identificar dónde están

insertos en la sociedad y verificar cómo los aprendizajes escolares les han permitido

o no, resolver los avatares cotidianos.

Los resultados de esta hipotética investigación serían valiosos para plantearse una

reforma educativa acorde a la realidad y con el propósito de proponer efectivas

competencias para la vida. Valga comentar que he vivido, padecido y algunas veces

disfrutado de varias reformas educativas (1972, 1992, 2006 – 2013 entre las que

recuerdo) y ninguna de ellas, hasta donde he logrado obtener información al momento

de presentarse13 a la sociedad, se fundamenta en una evaluación sistemática o

asistemática del modelo educativo que sustituye, modifica o enriquece; las explicaciones

en algunos casos son a posteriori sustentadas en opiniones de especialistas con poco o

ningún dato empírico. Como pruebas de fe, tenemos que aceptar que el modelo anterior

era obsoleto, desfasado y que el nuevo resolverá todo, porque es mejor, es innovador,

es depurado, es… la panacea, aunque tampoco haya evidencia empírica suficiente14.

En todo caso han imperado motivos políticos y económicos para tales reformas, sobre

todo a partir de la presión de los organismos internacionales: OCDE, Banco Mundial

similares y conexos.

12 Seguramente ya existen pero se trata de actualizar datos. 13 Salvo prueba en contrario.

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Al menos desde la reforma de educación básica de 1972, los cambios a la educación

normal siempre han sido en años posteriores, ocasionando que los recién egresados

inicien su práctica docente con conocimientos y herramientas didácticas obsoletas.

En cuanto a competencias para la ciudadanía, la propuesta puede resultar convincente,

si no fuera porque en la sociedad son los grupos dominantes a través de los vehículos

gubernamentales quienes definen el modelo de ciudadano que se formará en las

escuelas públicas15, de tal suerte que en las escuelas públicas se forma al empleado, al

obrero y circunstancialmente algunos ciudadanos que emergen a otro nivel social y

económico16. En contrario en las escuelas privadas que simulan el seguimiento de los

programas oficiales se forman consecuentemente a los empresarios y empleados de

primer nivel del sector productivo. Visto así el modelo de educación basado en

competencias en la escuela pública remite a la servidumbre, es decir, la sujeción del ciudadano a los intereses y controles del sistema económico – productivo. Más delante,

se comentará lo referente al perfil de egreso en el mapa curricular vigente en educación

básica.

En este tema mi propuesta es simple, enviar el discurso del enfoque basado en

competencias17 a la papelera de reciclaje e invocar, resucitar, renovar el planteamiento

Kantiano que establecía algo así como: “la educación debe procurar el desarrollo de las potencialidades del individuo”, que guarda cierta correlación positiva con el

multireformado artículo tercero constitucional. Se advierte en el discurso oficial una

postura afín a Durkheim puesto que centra la importancia de la educación en la sociedad. La sociedad es dominada por grupos de interés que marcan la pauta al sistema socio –

político y de rebote al educativo. La pequeña gran diferencia es que para Kant el eje de

15 Ya se sabe que algunas escuelas privadas de educación básica siguen marginalmente el mapa curricular oficial. 16 Lamentablemente así veo a mí México querido y su sistema educativo.

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la educación es el individuo, de esta manera llegar a que la sociedad se beneficie con

las potencialidades de sus integrantes.

Volviendo a mi etapa en la secundaria, la prioridad no era la vocación; en todo caso lo

era la sobrevivencia: asegurar el futuro en un empleo con amplias posibilidades y

pensaba en el trampolín para estudiar otra carrera18. Si bien no puedo argumentar

vocación inicial si puedo asegurar compromiso y dedicación puesto que estudiar, leer y

hacer docencia son actividades inherentes a mi personalidad. Al acreditar el examen, me inscribí en la Escuela Normal Oficial de Torreón – que así se denominaba en aquellos años – con la promesa de iniciar clases el 2 de septiembre de 1975 pero como veremos

en el siguiente apartado nos atrapó la reforma a la educación normal y se pospuso el

inicio de clases a la segunda mitad del mes de octubre de ese año.

Nos enganchó la reforma educativa del 72.

En 1975 la SEP hace una reforma en la educación normal para empatar la que había

iniciado en 1972 en la educación hoy llamada básica, y al menos desde ese entonces

esa ha sido la tónica: primero reformar la educación preescolar, primaria y secundaria;

luego la educación normal, con el consecuente desfase de la formación de los

egresados. Por lo tanto hay generaciones que de facto egresan como carne de cañón

para la actualización, cuando sería de esperarse que un recién egresado de la escuela normal conociese “al dedillo” la nueva propuesta educativa.

La reforma de 1975 introdujo en la educación normal la tecnología educativa -enfoque

de moda internacional en ese momento, y ahora también – y de afiliación conductista19.

18 En ese entonces también estaba atrapado por los postulados durkhemianos.

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Por este motivo los profesores del primer grado de la NT solicitaron y se les concedió un

mes de prórroga – que finalmente se extendería quince días más – para conocer los

nuevos programas.

La propuesta curricular se conoció como Plan 75, menciono las características que

puedo rememorar:

i. Algunas asignaturas se llamaban igual que en la educación primaria pero tenían el apelativo “y su didáctica”, vgr. “Matemáticas y su didáctica”. Esto implicaba en

las actividades de la asignatura la revisión del contenido teórico y además la forma

de enseñarlo. Conservar el equilibrio de estos dos aspectos siempre fue un dilema

para los profesores de la NT, la mayoría nos llevaba a su terreno, a su campo de

juego, donde se sentían más seguros: algunos lo teórico, otros lo didáctico, y

algunos otros la simulación.

ii. El programa de cada asignatura incluía una objetivo general, dos o tres objetivos

particulares y varios específicos.

iii. Los cursos eran anuales. En el segundo año de la carrera se contemplaban

observaciones en grupos de primaria, en tercero y cuarto grados prácticas

profesionales.

iv. El proceso de titulación se hacía mediante la elaboración de un documento

llamado Informe Recepcional que incluía la descripción de las actividades

realizadas durante las prácticas profesionales del último año de la carrera.

Ahora se presentan comentarios alusivos a la experiencia en el tránsito por este plan de

estudios. Llevar una asignatura con el mismo nombre de la primaria y con el agregado y “su didáctica” provocó, a mi parecer, que algunos maestros encargados de las

asignaturas se plantearan la disyuntiva de dar mayor importancia a lo teórico o a lo

didáctico, la cual resolvieron bajo el criterio de su experiencia personal, como se sigue

haciendo cuando algunos enfrentamos esa dificultad: ¿Qué conocimientos domino?,

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19

futuros maestros, lo teórico o lo práctico?, ¿Qué es lo que no quiero hacer?, ¿Qué me

obligan o me obligo a realizar?.

La mayoría de los docentes de la NT procedían de las diferentes secundarias de control

estatal y debido a que la Normal fue fundada en 1973, contaban con escasa experiencia

en la formación de docentes, salvo el director y otros tres o cuatro docentes que tenían

tiempo trabajando en el Centro No. 28 de la Dirección General Actualización y

Mejoramiento Profesional del Magisterio dependiente de la SEP federal, la situación

hacía que hubiera titubeos entre algunos docentes de la Normal en cuanto a la

pertinencia de los contenidos y de las actividades de cada asignatura del plan de estudios

y a eso se le agregó el desconocimiento del nuevo enfoque del mapa curricular, es decir

la tecnología educativa.

Una maestra que recién empezaba a trabajar en la NT como prefecta, un buen día le

dieron oportunidad como docente en la materia cocurricular de Teatro. Ya empezado el

semestre, se incorpora la profesora al grupo de 3° “B” con la intención de dar

indicaciones sobre su clase, pero nadie le atiende, sólo se oye el barullo de los alumnos. La profesora hace el clásico llamado: “guarden silencio”; entonces el gracioso que nunca falta, se acerca y le dice a la profesora: “que no ve maestra que el silencio está guardado,

el ruido es el que anda suelto”. Efectivamente a la NT pudieron ingresar profesores

improvisados y con rudimentarias herramientas didácticas. Cualquier parecido con lo que

sucede en escuelas normales en la actualidad es puritita causalidad.

Tal vez por la procedencia de secundaria en sus primeros años, administrativamente la

NT pertenecía a la 3ª Zona de Escuelas Postprimarias (así se les identificaba a las

escuelas secundarias y escuelas de comercio en aquellos años) a cargo del Profr.

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20

Es oportuno – antes de delinear la práctica docente de algunos profesores de la escuela

normal – reciclar y dar una versión ajustada del planteamiento de Gimeno Sacristán en

cuantola actitud del docente frente al currículum, en la propuesta original se incluye tres

categorías, la cuarta es propia.

i. Reproductor

ii. Mediador

iii. Innovador

iv. Simulador20

Se preguntará el lector: ¿Por qué otra tipología de profesores? Efectivamente hay

muchas y seguramente con el paso del tiempo habrá más, aquí no se pretende etiquetar

a los docentes de forma determinista, lo que se plantea es una forma de percibir y

clasificar la realidad para comprenderla. La realidad la captamos como una totalidad,

pero para comprenderla los investigadores y el público en general la fragmentamos para

examinarla. En todo caso la pretensión es que el profesor lector – cuando le sea

provechoso – se ubique en alguna categoría actual o esperada haciendo conciencia

sobre los alcances que esto puede conllevar.

Siguiendo a Gimeno Sacristán se plantea que en las diferentes categorías el docente es

un cedazo de contenidos, el reproductor filtra lo que sabe o cree que sabe, obvio se

atora con lo que no sabe21. Trata de calcar en sus alumnos los contenidos sin importar

si son significativos o útiles, lo importante es acabar con el programa y de paso, en

algunas ocasiones, con sus alumnos. Este docente parte del supuesto de que el mapa

curricular es perfecto, incuestionable, tácitamente acepta su pertinencia y el perfil de

alumno que se espera.

20 Categoría agregada por el que escribe tras la observación de la práctica docente de algunos compañeros de trabajo y la propia.

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El mediador pretende precisamente establecerse entre el currículum y el alumno, en

este caso el tamiz considera las necesidades e intereses de este último en un contexto

determinado y busca los vehículos convenientes para acceder a las pretensiones del

plan de estudios.

El profesor innovador en cambio parte de las necesidades, intereses y contexto del

alumno para construir el currículum que las atienda, es decir un currículum abierto y

flexible, cosa de otro mundo. Este docente no está atado al mapa curricular oficial, pero

esto no quiere decir que sea desorganizado o anárquico, busca el desarrollo de sus

alumnos primeramente para bien de ellos mismos y después para la sociedad.

El profesor simulador, de la cuarta categoría agregada, se obtuvo de la observación de

la práctica docente de diferentes compañeros a lo largo de varios años de servicio. Aquí

el profesor suele seleccionar del currículum contenidos que conducen a realizar

actividades rutinarias y de fácil resolución por parte de los alumnos. En educación básica

esto se puede ejemplificar con las planas22, las numeraciones23 y las tablas de multiplicar;

y en educación media superior y superior con la exposición de temas por equipos. Esta

última se convierte en simulación cuando el profesor no promueve y realiza comentarios

o puntualizaciones sobre lo realizado por los alumnos, cuando se hace únicamente con

el propósito de mantener ocupados el mayor tiempo posible a sus estudiantes y evitar su

fatiga, entonces estaríamos frente a un docente simulador.

La práctica docente es compleja. Es difícil encontrar un profesor que se pueda etiquetar

al cien por ciento en alguna categoría, pero inevitablemente se inclinará hacia alguna de

estas clasificaciones.

22 Las “planas” son la copia de textos sin ton ni son.

(22)

22

Hasta aquí se ha descrito la actitud del profesor frente al currículum, ahora veamos una

propuesta de clasificación24 del docente en cuanto a sus habilidades didácticas:

tradicional, burócrata, constructivista, inspirado y simulador. Enseguida se describe

brevemente los rasgos de cada uno.

El profesor tradicionalista tiene una tendencia consistente en asumir formas de trabajo,

normas o costumbres del pasado, utilizando recursos basados en la reacción de los

alumnos, tales como la exposición y la demostración. En la siguiente tabla se presenta

una relación entre la tipología propuesta y la elaboración de la planeación didáctica.

Tipología ¿Elabora planeación didáctica? Tradicional Algunas veces

Burócrata Casi siempre Constructivista Casi siempre Inspirado Algunas veces Simulador Casi nunca

El docente burócrata intenta seguir a pie juntillas – y por lo tanto de manera mecánica

– las sugerencias de los documentos curriculares, en ocasiones con éxito otras no tanto.

Busca cumplir con el trabajo sin hacer consideraciones especiales, esta categoría va de

la mano con la reproducción del currículum.

El profesor constructivista en la práctica observada es una categoría más teórica que

empírica, esto considerando como constructivista a un profesor que tiene como modelo

la pedagogía operatoria y que centra las actividades en la acción del alumno. Tomando

como postulado fundamental de la pedagogía operatoria aquél que dice que es necesario

(23)

23

para su aplicación conocer el camino de construcción psicogenética del objeto de

conocimiento.

Los fieles seguidores de la pedagogía operatoria saben que conociendo el camino de

construcción psicogenética es posible definir claramente el tipo de actividades que se

pueden diseñar para que el alumno construya su conocimiento, pero como a la fecha se

han investigado sólo algunos caminos de construcción psicogenética de pocos objetos

de conocimiento entonces – advirtiéndolo desde un punto de vista muy cuadrado – no

hay tal aplicación de pedagogía operatoria para todos los objetos de conocimiento

contemplados en cualquier mapa curricular. Aquí los ejemplos más conocidos:

Objeto de conocimiento Camino de construcción psicogenética

Número Clasificación, seriación, conservación de la cantidad…

Lengua escrita

Niveles de escritura: Presilábico

Silábico

Silábico – alfabético Alfabético

Sin embargo se reconoce que hay nobles intenciones de aplicar los restantes principios

propuestos por las creadoras de la pedagogía operatoria25 a los que llamaríamos

aproximaciones constructivistas, lo anterior nos lleva a concluir que el profesor

constructivista está también en construcción.

El docente inspirado surge cuando algunos profesores no pueden sustraerse de los

avatares de la vida: en ocasiones amanecen con flojera y en otras con inspiración casi

divina e ímpetu para trabajar. Se dirige a su institución y en el camino va elucubrando la

forma de trabajar ese día, resultando una jornada muy productiva por que los alumnos

(24)

24

trabajaron en equipo o en cambio se hizo una exposición magistral o cualquier otro

recurso, que en pocas palabras sirvió para que se lograran aprendizajes esperados o no

esperados. Las formas y los recursos van surgiendo sobre la marcha de las propias

actividades. En estos casos cuenta mucho la experiencia del docente; ciertamente hay

un dosis de improvisación pero sustentada en la práctica previa.

De un profesor simulador no se puede esperar grandes esfuerzos, esta categoría

tampoco pretende ser insultante, sino descriptiva de una realidad docente observada en los profesores que acuden a la escuela – como lo escuché de ellos en muchas ocasiones cuando fui director y les exigía trabajo – “a cuidar a los niños”, con una actitud depresiva

y con bajas expectativas sobre el logro de sus alumnos, derrotándolos antes de la faena.

Estos profesores son especialistas en encontrar pretextos válidos para hacer poco y para justificar bajos resultados: “es que no traen la tarea”, “…es que los padres de familia no apoyan con los materiales”, “…es que las actividades sugeridas no se pueden realizar porque no hay los materiales”, “…es que no puedo avanzar porque los niños no

entienden, no hacen la tarea”…. Son el desgano y el pesimismo en su más exquisita

expresión.

Adicional a estas cinco categorías podemos considerar otras subcategorías, tales como

el profesor gracioso, el anecdotario, el ocurrente, el plagiario, el sabiondo, el seudo

democrático y muchos más habidos y por haber en nuestro sistema educativo pero que

pueden estar implícitos en las categorías ya descritas. Debe considerarse que las

categorías propuestas no son exhaustivas, es decir, no describen los rasgos de la

práctica docente de todos los profesores que el lector profesional de la educación

identifica, son únicamente las observadas por el que escribe, no sobra decir, como en el

caso de las anteriores referidas a la actitud frente al currículum, que no son excluyentes,

que hay tendencias y que podemos transitar por algunas o todas a lo largo de la carrera

(25)

25

Correlación profesor ante el curriculum vs profesor frente a la didáctica

Reproductor Tendencia a burócrata y tradicional

Mediador Tendencia constructivista

Innovador Tendencia hacia la inspiración y constructivista

Simulador Simulador y tradicional

Con estas herramientas de análisis ahora se describe brevemente la práctica docente de

algunos docentes de la NT. Cada profesor asumía la tecnología educativa con diversa

intensidad, mencionaré tres casos: la profesora de matemáticas, el Profr. Panchito – director fundador de la NT – de ciencias sociales y el profesor de ciencias naturales.

La profesora de matemáticas nos daba a conocer los objetivos del curso, nos explicaba

en el pizarrón, nos ponía ejercicios y en ocasiones trabajaba con lo que se conocía como “el aprendizaje por descubrimiento”: en las evaluaciones clasificaba los ítems de acuerdo

a cada objetivo y buscaba que lográsemos el producto. Hoy se dice el “aprendizaje esperado” en cada uno. En pocas palabras, actuaba como una reproductora curricular

y una burócrata en la didáctica, sin que esto suene peyorativo, simplemente una forma

de acercamiento docente al curriculum y al trabajo docente.

El Profr. Panchito en cambio lo ubico como un docente mediador - con chispazos de innovador – entre el curriculum y las expectativas de los alumnos, procurando materiales

de consulta y actividades que otorgan mayor importancia al aprendizaje que a la

enseñanza. Frente a la didáctica una tendencia hacia el constructivismo, si bien en ese

entonces ese discurso aún no estaba presente en la cultura pedagógica.

(26)

26

origen brasileño. Otro texto de moda también de autor brasileño y que se sigue utilizando

en algunas escuelas normales es: Hacia una didáctica general dinámica de Imideo

Nérici.

En los setenta la moda además de la tecnología educativa, eran también las técnicas

grupales26 de filiación gestaltista27, tales como: corrillos, philips 66, asamblea, plenaria,

debate, mesa redonda, panel de expertos, foro… El profesor Panchito implementaba

esas técnicas buscando el intercambio y el enriquecimiento de las ideas, haciendo el las

puntualizaciones. También es justo reconocer la labor del Prof. Panchito al frente de la

Normal de Torreón sin duda uno de los mejores directores y docentes de nuestra

institución, en aquel entonces.

Comentando sólo un poco las circunstancias en la que trabajaron mis profesores de secundaria – aunque también el fenómeno es actual – habrán de saber los lectores que

un profesor de tiempo completo puede llegar ser responsable de hasta siete grupos

diarios y dar clase a todos los alumnos de la escuela (600 u 800). Un profesor de estos

cómo no va a ser reproductor o de plano un simulador, si de sólo cuidar a 50

adolescentes por salón, sale hablando solo camino a su casa pensando cómo revisar

500 u 800 exámenes.

El profesor de ciencias naturales y su didáctica resultó ser un buen líder sindical, fue el

primero que logró una posición en el Comité de la Sección 38 del SNTE y a partir de

entonces así sucede regularmente en la elección de cada nuevo comité seccional. Como

docente cumplía su compromiso educativo en términos de devengar un sueldo, en su

clase se repartían los temas por equipos de trabajo y se exponían en plenaria con muy

26Derivadas de la Dinámica de grupos aplicada a la educación. La dinámica de grupos es una designación sociológica para indicar

los cambios en un grupo de personas cuyas relaciones mutuas son tan importantes que se hallan en contacto los unos con los otros, y que tienen un elemento en común, con actitudes colectivas, continuas y activas.

(27)

27

pocas intervenciones o precisiones de su parte. Una simulación que además era “responsable” ya que cumplía al menos con ciertos requerimientos administrativos, tales

como: asistir a clases, entregar calificaciones, cobrar puntualmente la quincena. La

práctica docente hasta aquí descrita no guarda mucha diferencia con lo que actualmente

se observa en las aulas. Juzgue el lector; propongo aquí un déjà vu

En la siguiente sección abordaremos la primera etapa de mi práctica educativa como

recién egresado de la Normal de Torreón.

A) El director novel

Preludio de la entrega de las instituciones de educación básica y normal de control

federal a los estados con la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la

Educación Básica en 1992 (ANMEB), la SEP instaló en los setenta delegaciones de

servicios descentralizados en los estados, una de ellas en la ciudad de Torreón. En esta oficina los egresados de la NT de la generación 1975 – 1979 realizamos los trámites para

obtener una plaza de primaria. A varios de nosotros nos hicieron dar vueltas día tras día

hasta finales del mes de septiembre para asignarnos el lugar de trabajo, en particular me

remitieron a la oficina de SEP en la vecina Gómez Palacio para finalmente ubicarme en

la Zona Escolar No. 34 con cabecera en Ceballos, Mpio. de Mapimí, Dgo.

La oficina de la Inspección de la Zona Escolar en lugar de encontrarse en Ceballos se

localizaba en Gómez Palacio en la casa de la profesora secretaria que tenía una

habitación habilitada para el efecto. Al presentarme con el inspector, este me asigna en

la comunidad más retirada de la cabecera de la zona, y por si fuera poco, como director

(28)

28

Empecé mi labor como director de una escuela tridocente y atendiendo los grupos de

quinto y sexto grados. No sobra comentar que la educación normal no me formó para

atener de sopetón esta realidad educativa: escuela rural multigrada en las entrañas del

Bolsón de Mapimí, con carencias y expectativas desconocidas por los noveles director y

planta docente.

Tal como ahora la zona escolar de Ceballos era considerada como una “zona de paso”

es decir la mayoría de los profesores que llegaban no deseaban hacer carrera en este

lugar por inhóspito, alejado de la metrópoli y carente de estímulos satisfactorios. Sin embargo algunos profesores – para mi sorpresa – “peleaban” las escuelas unitarias, poco tiempo después me enteré que en esas escuelas se pagaba “compensación comunitaria”28 que era casi equivalente a una doble plaza.(dj)

El inspector era permisivo ante el modus operandi de algunos profesores de la zona

escolar: presentarse en las diferentes comunidades el lunes después de mediodía y

retirarse el viernes a mediodía; no cumplir con el compromiso establecido por la

compensación comunitaria29, entre otras; a cambio tenía el control político de la

delegación sindical, además negociaba el acceso de los trabajadores a algunos derechos

como si fueran “favores”: permisos económicos, préstamos del ISSSTE, cambios de

adscripción, etc.(dj) Dejaremos un apartado especial para describir con detalle la

actividad sindical que he experimentado en estos años de servicio.

Pero las personas tenemos claroscuros, en los claros, el inspector en cuestión, era muy exigente en lo administrativo especialmente con la documentación – vale comentar que

ahí aprendí a realizar la mayoría de la tramitología de la burocracia de la SEP con

pulcritud y eficiencia – era también un promotor de actividades que resultaban

28 Actualmente existen diversas compensaciones en las escuelas rurales y multigrado.

(29)

29

enriquecedoras para algunos profesores, alumnos y padres de familia; por ejemplo, los

concursos de bailables regionales, de poesía, de juegos infantiles tradicionales trompo,

balero, yoyo y papalote; éstos se realizaban únicamente en nuestra zona escolar y no a

nivel regional o estatal. Estas actividades eran placenteras y dejaban aprendizajes y

buen sabor de boca para quienes los asumían con interés y dedicación; para otros

siempre fueron un fastidio ya que involucraban esfuerzo adicional por lo que participaban

con desgano y únicamente por obligación.

En los oscuros del inspector comentaré que cuando llegué al Ejido Buendía un padre de

familia me preguntó con sarcasmo “¿oiga, usted es el profesor que compramos?” Yo espeté ¿Cómo que compraron un profesor?,…argumentó: “sí, es que el inspector nos

pidió $10, 000.00 (de aquellos) para tramitar en el DF un profesor más, ya que aquí en nuestra escuela hay muchos alumnos y necesitábamos otro profesor”.

Cuentan los profesores fundadores de la zona escolar que cuando el inspector la recibió

en 1976, estaba conformada por 15 escuelas, sólo una de organización completa, el

resto unitarias y multigrado atendidas por alrededor de 40 profesores. Para 1983 la zona

ya contaba con 27 escuelas, 12 unitarias fundadas por el activo supervisor con el modus

operandi descrito en el párrafo anterior. Visitaba las comunidades con cierta prosperidad

y bonanza aledañas a la cabecera de zona ya que garantizaban el modo de contribuir

con el económico para hacer la gestoría en el DF para el nueva escuela. Debo decir que

ofrecía un paquete de gestoría atractivo puesto que incluía con una aportación adicional

la construcción de un aula por parte del gobierno federal.

Pero, ¿cómo era la práctica docente, la propia y la que observé como director? Al

principio de mi servicio docente me ubico como un fiel reproductor del currículum y desde

(30)

30

con el ferviente anhelo de contribuir en el aprendizaje de los estudiantes a mi cargo que

no alumnos/sin luz.

Al egreso de la NT ofrecieron un curso en la Técnica de Guiones Didácticos propuesta

desarrollada por profesores argentinos (si la memoria no me engaña). Los guiones

didácticos o guiones de trabajo, actualmente fichas de trabajo son los encargados de

activar el aprendizaje de los alumnos por medio de diversas acciones muchas veces

levantando al niño de su asiento para observar, preguntar, recortar, leer, recorrer, medir, diseñar, elaborar… Y bien, así trabajaba los temas de ciencias naturales y ciencias

sociales con los grupos de quinto y sexto grado que tenía asignados. Para español y

matemáticas usaba el método expositivo en los dos grados por igual, porque no había

mucha diferencia en los conocimientos de los niños de ambos grados.

En matemáticas también trabajé en varias ocasiones con el aprendizaje por

descubrimiento30, propuesta en la que se pretende que los alumnos redescubran el

conocimiento matemático. Un buen ejemplo de esta forma de trabajo son las actividades

para que los alumnos descubran por si mismos el valor de 𝛑. Se les pide a los alumnos

que lleven a clase diferentes objetos de forma circular: tapas, llantas…. y una cinta de

costurera para medir. Después que llenen la siguiente tabla.

Objeto Medida de la

circunferencia

Medida del

diámetro C/D

Tapa No. 1

Tapa No. 2

Llanta No.1

Llanta No.2

Llanta No.3

(31)

31

Tapa No.3

En la última columna dividen la longitud de la circunferencia del objeto entre la longitud

del diámetro correspondiente, al obtener los resultados, y siempre y cuando se haya

medido bien, los alumnos observarán que el resultado de las operaciones

independientemente del objeto siempre es 3 y un cachito. En este momento el profesor

les relata la siguiente historia: en la antigüedad los egipcios y los babilonios por su cuenta

encontraron que la relación entre la longitud de una circunferencia y su diámetro son

constantes independientemente del tamaño del objeto, ese valor constante de manera

aproximada es 3.1431 que se representa con la letra griega 𝜋. La notación con la letra

griega 𝛑 proviene de la inicial de las palabras de origen griego "περιφέρεια" (periferia,

regularmente hoy decimos circunferencia) y "περίμετρον" (perímetro) de un círculo,

notación que fue utilizada primero por William Oughtred (1574-1660). Nota buena: La

mayoría de las fórmulas de la geometría euclidiana se pueden trabajar con el aprendizaje

por descubrimiento.

También ensayé otras formas de trabajo en el área de español y específicamente en el

análisis de la estructura de la oración utilicé el tendedero pedagógico. Para este recurso

se doblan a lo largo varias hojas de máquina, en una cara se escriben palabras completas

que luego se recortan. Las palabras son como las prendas que hay que poner a secar

en el tendedero. Se pasa al frente a un niño se le pide que con esas palabras forme una

oración, luego que identifique el objeto directo, el objeto indirecto y el complemento

circunstancial. Posteriormente que sustituya el objeto directo por un pronombre. Esto

último resulta muy didáctico porque el alumno lo puede hacer físicamente con los

papelitos que contienen las palabras. Este contenido era uno de los más socorridos por

(32)

32

los docentes en los exámenes de español de aquellos años, por el contrario los alumnos

lo tenían clasificado como desagradable por su grado de dificultad e inutilidad.

Al principio combinaba la docencia con la función directiva, en la función directiva primero

de una escuela tridocente, después en la cabecera de zona de una escuela de

organización completa y posteriormente en otra escuela cercana Gómez Palacio

también de organización completa me brindó la posibilidad de observar la práctica

docente de más de medio centenar de profesores a lo largo de más de quince años en

ese puesto. Al proponer una tipología es necesario destacar que no se pretende

descalificar a los profesores, en todo caso se busca extraer fragmentos de la realidad

vivida y percibida como unidades de análisis y reflexión de los procesos educativos.

La mayoría de los profesores con los que se convivió en las diferentes escuelas tenían

en ese entonces menos de diez años de servicio; algunos menos de cinco años; es decir,

también profesores novatos. Predominaba en su práctica la reproducción del currículum,

cosa que no es extraña precisamente por la inexperiencia. Es de considerarse que

cuando se adquiere experiencia el foco de atención de algunos profesores cambia del

currículum a las necesidades de aprendizaje de sus alumnos. También, la simulación no

es privativa de profesores con pocos o muchos años de servicio, más bien se estima

que tiene relación con la responsabilidad, compromiso o dicho de otra forma, con la

vocación docente.

Los profesores reproductores de aquellos años – al igual que algunos del presente –

hacían su trabajo docente apoyados básicamente en los libros de texto: ejercicios, tareas y en general actividades sin salirse del currículum, en todo caso “saltándose” las

(33)

33

E una ocasión observé que el profesor de tercer grado repentinamente salía corriendo

de su salón de clases con el libro de matemáticas en una mano, buscando al profesor de

sexto grado, al encontrarlo le pregunta: ¿oye cómo se resuelve este problema de fracciones? Hasta aquí se pudiera pensar que el profesor de tercero era “un mal docente”

por improvisado, que llegó en la mañana como suelen hacerlo algunos maestros dando indicaciones, de entre las preferidas: “niños saquen su libro de matemáticas y contesten la lección que sigue”, tal vez así lo hizo, pero la percepción de sus alumnos y de los

padres de familia era muy distinta, por ellos era considerado como un excelente profesor, porque decían era “muy estricto”32, encargaba mucha tarea y ejercía una disciplina

férrea.

Efectivamente aquí hay un fuerte carga de subjetividad, para calificar una práctica

docente en aceptable o no aceptable, lo que para algunos puede ser bueno para otros

es malo, pero finalmente es característica del ser humano, se considera que la “objetividad”33 es una aspiración y que se pueden lograr aproximaciones lejanas o

cercanas según las herramientas de recolección y análisis de datos, los propósitos y las

habilidades de quien busque la tal objetividad. Como seres integrales es difícil que nos

sustraigamos para dejar de emitir juicios, o que soseguemos nuestra emotividad a cero

para actuar cotidianamente al contestar un cuestionamiento, decidir un asunto o realizar

una tarea. Válido para la investigación y para emitir cualquier juicio, la carga de

subjetividad, la carga emotiva, la carga valoral no nos abandona a voluntad, no se reduce

a cero, aunque les duela a los que tengan sueños cuantitativos, sólo hay aproximaciones

a tal pretensión de anular la subjetividad.

32 Hasta la fecha no he encontrado la mejor forma de definir esta categoría, más si algunas veces mis estudiantes me la han adjudicado.

(34)

34

Profesores con el compromiso o como dijo una maestra “con la camiseta puesta” los hay,

no se sabe si en abundancia pero existen en la realidad educativa lagunera. En la región

de Ceballos estos profesores trabajaban más allá del horario oficial, compraban algunos

materiales sencillos de su bolsillo, atendían a los niños con necesidades educativas

especiales de manera personalizada, cumplían funciones de psicólogo, consejero

matrimonial y algunas veces de médico. Es decir estos profesores asumían que su

compromiso no terminaba con satisfacer únicamente las necesidades de aprendizaje,

sino que también coadyuvaban en la satisfacción de las necesidades de todo orden:

sociales, afectivas, de salud y hasta económicas. Varias veces observé cómo algunas

profesoras organizaban entre los profesores colectas de ropa que ya no usaban en sus

familias pero que podían reutilizarse para proporcionárselas a sus alumnos.

¿Cómo era la labor docente de estos profesores? En cuanto a los recursos y habilidades

didácticas no había mucha diferencia con lo descrito anteriormente, el principal contraste lo era – y lo sigue siendo – la actitud frente a la tarea. También eran reproductores, en

momentos simuladores y ocasionalmente innovadores y hasta constructivistas. No se

pueden esperar cambios significativos en la práctica docente de los segundos profesores

con respecto a la de los primeros, puesto que ambos proceden de la misma formación

normalista. ¿Entonces qué falla? ¿Por qué de las escuelas normales egresan buenos,

malos y regulares profesores?

Es creíble que en la mayoría de las instituciones egresen profesionistas de las tres

categorías anteriores, verdad de Perogrullo es que una institución tiene reconocimiento social cuando la proporción de sus egresados “buenos profesionistas” es percibida como

la más alta por los empleadores. Para formar buenos profesionistas intervienen muchas

variables, pero ¿cuáles puede controlar la institución formadora? A continuación un breve

(35)

35

A partir de los ochenta con la homologación salarial del personal de estas instituciones,

se convirtieron en el preciado botín34” de algunas secciones sindicales por los sueldos

que ahí se devengan. Al interior se han venido conformado parcelas de poder, que

pugnan por preservar sus privilegios: acceso a incrementos de horas, promociones y en

general prestaciones propias del nivel educativo.

Algunas escuelas normales son rehenes del sindicato, otras de los alumnos y todavía

otras de ambos, la prensa nacional ha difundido profusamente los casos de la Normal de

Ayotzinapa Guerrero y las Escuelas Normales de Oaxaca durante los años 2011, 2012

y 2013. Si se busca en otros años y en diversos estados de la república se pueden

encontrar algunos casos de escuelas normales con conflictos con motivos varios:

exigiendo plazas automáticas, solicitando cambio de planes educativos, pidiendo

renuncia de funcionarios, incremento de prestaciones, etc.

Estas situaciones que implican abandono de clases y diversas protestas35 no abonan a

la creación de un ambiente académico para el desarrollo de las competencias

profesionales del docente, no extraña pues la calidad en la formación de los nuevos

docentes.

El perfil para ingresar como docente a una institución formadora de docentes en algunos

casos se ha pervertido al grado que no es necesario tener experiencia ni formación como

docente en el sistema educativo, en cambio se requiere ser hijo de un docente de la

34 Actualmente persiste esa apreciación aunque ahora con el esquema de carrera magisterial el sueldo es mayor en educación básica, continua tal vez porque los criterios de promoción en el nivel de homologados son más manipulables por el SNTE

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36

institución (jubilado o en activo ), familiar, compadre, amigo de un personaje famoso en

el sindicato o en su defecto en la parte oficial.

Lamentablemente la profesión docente se ha devaluado tanto que en la vox populi se

puede escuchar el siguiente diálogo: ¿Qué vas a estudiar? …–No me he decidido –Mira,

Fulanito es bueno para las matemáticas puede ser ingeniero, Manganito es muy

aplicado, muy dedicado al estudio puede estudiar medicina ¿a ti te gustan las

matemáticas eres muy dedicado al estudio? …. ¿no? Pues… aunque sea de profesor,

ya ves que cualquiera puede serlo.

Cuestiono a quienes piensan que cualquiera puede ser profesor37: ¿Confiarían su

pequeño hijo por toda una jornada a cualquier hijo de vecina? Por supuesto que no,

expliquen también ¿Por qué hay profesores de escuela pública que inscriben a sus hijos

en escuelas privadas? ¿Acaso no confían en ellos mismos? ¿Para las autoridades

educativas cualquiera puede ser profesor?

La versión oficial de las competencias para enseñar lo presentó la SEP en el texto con

ese nombre de Philippe Perrenoud, desconozco el procedimiento metodológico que el

autor suizo utilizó para definir esas diez competencias, pero sin tratar de emularlo, pero

corrigiéndole la plana, considero que el ASPIRANTE a profesor de educación inicial,

preescolar y primaria aún antes de ingresar a la escuela normal debiera contar con

las características siguientes:

36 ¿Acaso la experiencia se hereda? Lo cierto es que no podemos acusarlos de falta de amor filial, aunque el crio no le interese en lo mínimo la docencia, sólo como manera de subsistir.

(37)

37

 Desinhibido para cantar, actuar, saltar, correr y hacer piruetas.

 Habilidades en algún instrumento musical de preferencia guitarra, acordeón

o teclados.

 Dispuesto a cambiar de residencia para cumplir su labor docente en

cualquier parte del país.

 Dominio del inglés y facilidad para aprender idiomas.

 Facilidad para las artes plásticas.

 Presentar evidencias de iniciativa.

 Cultura general amplia e interés por la lectura.

 Disponibilidad para interactuar en cualquier contexto y en cualquier grupo

social.

 Estabilidad emocional.

 Dominio de las tecnologías de la información y comunicación.

 Disposición para trabajar en equipo.

Tabla 1

Esto se propone porque se juzga que es muy difícil que en cuatro años de la educación

normal se pueda formar un profesionista con esas características deseables para el

futuro docente, el ambicionado para este siglo XXI convulsionado por la incertidumbre

económica, la polución y la violencia.

Volviendo a Perrenoud considero que su propuesta se queda corta y más bien

corresponde a un docente técnico y no a un profesional de la educación porque soslaya

el desarrollo integral del responsable de la educación. Actualmente al docente se le

exige que forme alumnos en los tres saberes: saber, saber hacer y saber ser; pero casi

nadie – menos las autoridades educativas – se han detenido a reflexionar que se les

exige sin haber sido formados como profesores que integren estos saberes. El mapa

curricular 2012 de las licenciaturas en educación preescolar y primaria en algo corrige

esta situación, pero la primera generación de este plan egresará hasta el 2016, ¿Y

mientras tanto qué? ¿Actualización,….cómo los recién egresados requieren

actualización? ¿Acaso con el mismo modelo de actualización que ha demostrado

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