“Bullying”: acoso esocolar. La violencia entre iguales. Problemática real
en adolescentes
Artículo de revisión
Dr. Arturo Loredo-Abdalá,* Dr. Arturo Perea-Martínez,** Dra. Gloria Elena López-Navarrete***
Resumen
El “bullying” (acoso escolar o laboral) es un problema común. Sin embargo, es poco considerado como un diagnóstico en el campo de la salud asistencial. Es una forma de abuso que puede existir en cualquier ámbito donde convive un grupo de personas, pero ocurre con más frecuencia en el ámbito escolar de niños y adolescentes. Se presenta cuando una o más personas ejercen un comportamiento lesivo, intencional y recurrente contra otro u otros individuos, que se caracteriza por un abuso sistemático del poder. Esta conducta puede ex-presarse de diferentes formas: como agresión física, verbal, psicológica y social. Sus consecuencias van más allá de la víctima; alcanzan al agresor y a los observadores. Las condiciones individuales y del ambiente determinan los factores de riesgo y los de protección para evitar su desarrollo.
Palabras clave: “Bullying”, agresión, factores de riesgo, conducta social, estudiantes, relaciones familiares.
ABstRAct
Bullying is a common problem among school children. However it is seldom considered as a diagnosis in the health care. It is only referred to as a form of abuse which takes place in any group of individuals who live together. It is especially frequent in school, among children and adolescents. Bullying is characterized by intentional, harmful, recurrent behavior of one or several individuals, with rutinary consistent abuse of power. It can be expressed as physical, verbal, psychological or social aggression which affect not only the victim but the aggressor and the observers as well. Individual and environmental conditions are risk factors for its development.
Key words: Aggression, risk factors, social behavior, family relationships.
E
n los Estados Unidos de Norteamérica, desde
finales de los años 90 una elevada frecuencia
de incidentes de violencia escolar ha dirigido
la atención hacia este problema. Algunos
estu-dios sobre las muertes que ocurren en la escuela causadas
* Coordinador de la Clínica de Atención Integral al Niño Maltra- tado
** Coordinador de la Clínica para Adolescentes
*** Adscrito a la Clínica de Atención Integral al Niño Maltratado Instituto Nacional de Pediatría
Correspondencia: Dr. Arturo Perea-Martínez. Coordinador de la Clínica para Adolescentes, Instituto Nacional de Pediatría. Insur-gentes sur 3700-C. Col. InsurInsur-gentes Cuicuilco 04530, Coyoacán, México, DF. Tel. 10 84 09 00 ext.1357
E mail: [email protected]
Recibido: enero, 2008. Aceptado: junio, 2008.
Este artículo debe citarse como: Loredo AA, Perea MA, López NGE. “Bullying”: Acoso esocolar. La violencia entre iguales. Problemática real en adolescentes.Acta Pediatr Mex 2008;29(4):210-4.
por conductas violentas entre 1994 y 1999 mostraron
que los perpetradores de homicidios fueron individuos
que habían sufrido violencia en el contexto de violencia
escolar.
1La prevalencia del “bullying” en ese país es
alta. En 1993, 56% de los estudiantes de 8º a 12º grado
sufrieron alguna forma de violencia en sus escuelas.
2En 1998, una investigación sobre el tema en estudiantes
de 6º a 10º grado, estimó que cerca del 30% de ellos fue
víctima del o de los participantes del fenómeno “bu
-llying”; sea como perpetradores, como víctimas o como
víctimas-perpetradores.
3Adicionalmente, las conexio
-nes con otras formas de violencia juvenil, el “bullying”
se ha relacionado con abuso de drogas, con disturbios
emocionales y con síntomas de enfermedad física
4,5, lo
que genera consecuencias graves que han hecho que, la
prevención de este fenómeno en el ambiente escolar sea
una prioridad de salud pública.
médico-social en la que un individuo –generalmente un
adulto cercano–, una institución o una sociedad, valiéndose
de la superioridad, física, intelectual o ambas, abuse en
forma pasiva o activa contra uno o varios menores, pro
-vocándoles un daño en uno o varios de los componentes
de su salud integral. Tales acciones pueden ser ejercidas
desde el momento de la concepción del individuo hasta
el término de su adolescencia.
6,7El impacto social en la
salud y economía es tal, que la Organización Mundial de la
Salud lo considera un problema universal.
8La Academia
Americana de Pediatría a su vez, considera que es un
pro-blema urgente que requiere la formación de profesionales
capaces de enfrentarlo y prevenirlo.
9En México, la Clínica de Atención Integral al Niño
Maltratado (CAINM) del INP de la SS ha estudiado du
-rante más de veinte años el fenómeno y ha señalado que
existen diferentes formas de maltrato hacia los menores de
edad. Consideran tres grupos de variantes de violencia en
razón de su frecuencia, del conocimiento y consideración
del personal de salud:
7a)
Formas conocidas: Maltrato físico, negligencia,
maltrato psicológico, abuso sexual y niños en si
-tuación de calle.
b)
Formas poco conocidas: Destacan el síndrome de
niño sacudido, el abuso fetal, el síndrome de Mün
-chausen y el ritualismo.
c)
Formas poco definidas: Expresiones infrecuentes
y de conceptos poco precisos, que son formas de
violencia sin atención y de agresión a los derechos
de los niños: los niños en situación de guerra y el
maltrato étnico.
En este amplio contexto, desde hace unas tres décadas,
la comunidad escolar y médica han puesto atención en
una forma de violencia que tiene algunas peculiaridades
en su génesis y expresión y que ocurre generalmente en
individuos que viven la etapa temprana o intermedia de
su adolescencia. Se distingue como una forma de agresión
crónica y recurrente ejercida por uno o varios jóvenes
sobre otro u otros, lo que involucra irremediablemente
el ambiente en que se da la relación entre los actores.
Esta manifestación de
acoso y violencia entre “iguales”
en el ambiente escolar, ha sido denominado por los
nor-europeos como el “bullying” y por los orientales como
“ijime”; se refiere a la violencia entre menores de edad con
repercusiones biopsicosociales que merecen su análisis y
descripción.
10;11Antecedentes
Como condición característica de la especie, la relación
entre los humanos suele desarrollarse en un ambiente de
poder. La o las personas que lo tienen, suelen ejercerlo
para beneficio colectivo y por ende son distinguidos entre
su grupo social. Sin embargo, también existe el poder
ejercido con abuso, situación que suele ser frecuente,
intencional y que va dirigido hacía uno o varios
indivi-duos, lo que da lugar a una convivencia desequilibrada
e injusta.
12En la infancia y en la adolescencia, aunque
parezca poco comprensible y probablemente hasta
incierto, las relaciones de ejercicio de poder también
existen: El abuso de los niños y los adolescentes sobre sus
iguales, particularmente en la adolescencia temprana e
intermedia, es una convivencia en la que un menor ejerce
cualquier forma de maltrato (físico, psicológico y hasta
sexual) sobre otro. A pesar de lo anterior, su estudio y
divulgación son relativamente recientes, pues hace unas
tres décadas en el norte de Europa, Olweus, en su libro
Aggression in the Schools: Bullies and Whipping Boys,
10describió cómo un grupo de alumnos abusa de otros. El
autor señala las acciones de la minoría de una comunidad
escolar, en la que aproximadamente el 7% puede actuar
como victimario y el 9% como víctima.
Al principio de esta década, han surgido numerosos
estudios sobre este fenómeno en Europa, en América y
en otros lugares del mundo.
13El problema ha sido
deno-minado por los investigadores como “bullying”, palabra
que deriva del vocablo inglés “bully”,
que significa como
sustantivo
valentón, matón; mientras que como verbo
significa
maltratar o amedrentar.
En Japón se describió una ola de violencia entre
es-colares, que fue calificada con el nombre “ijime”, cuyo
significado semeja mucho pero no en forma completa al
de la palabra “bully”. Lo interesante es que los autores
orientales además de distinguir la presencia del fenóme
-no, refieren la contención que puede ejercerse sobre esta
conducta mediante estrategias reguladoras y preventivas
en cualquier centro escolar.
14el fenómeno
Smith y Sharp, son de los primeros autores en proponer
un concepto general de lo que es el “bullying”: relación
cotidiana entre varias personas en la que se ejerce “un
Esta propuesta hace extensiva la conducta de acoso a
cualquier ambiente de convivencia cotidiana entre un
gru-po de personas; que puede observarse en áreas laborales,
recreativas, militares y escolares.
En este último contexto y particularmente en chicos que
viven su adolescencia (secundaria y preparatoria), este tipo
de violencia se ha estudiado en forma más intencionada
y se ha logrado establecer algunos de los elementos que
le caracterizan:
1)
Conducta sistemática y recurrente. En este con
-cepto debe entenderse el ejercicio de una acción
constante, recurrente y en ocasiones concertada,
de parte de uno o varios individuos en contra de
otro u otros.
2) A
buso de poder. En esencia define el desequilibrio
en el uso del poder, generalmente en razón de una
aceptación de la víctima, quien se sujeta a la
agre-sión del “buller”.
La conducta reiterada en el ejercicio desequilibrado y
malintencionado del poder que caracteriza al acoso escolar,
conlleva a identificar tres actores que son necesarios en
su desarrollo:
1)
El acosador (“bully”). El que ejerce la violencia
generalmente sobre un igual. Durante el proceso
puede involucrar a otros pares, quienes participan
de forma activa o pasiva en la conducta. Se estima
que del 7 al 9% de los individuos de una comunidad
escolar desarrolla este tipo de acciones.
2) La víctima. Es un individuo de la misma
co-munidad, quien por diversas condiciones suele
mostrar inferioridad física, psicológica o social.
Un estigma físico, un nivel de autoestima bajo o
la incapacidad de adaptación al contexto, suelen
ser algunas de las condiciones que hacen débil y
susceptible a un individuo. Se estima que hasta el
9% de los integrantes de una comunidad escolar,
es víctima de esta forma de violencia. Al hablar
de víctima, se incluye a todos los pares que aún
como observadores, son influidos por un agresor
para favorecer o alentar este tipo de maltrato sobre
sus iguales.
3)
Los víctimas-perpetradores. Así puede
denomi-narse a quienes siendo víctimas de esta forma de
violencia, evolucionan hacia una actitud y papel de
agresores. Se considera que del 3 hasta el 6% de las
víctimas suele convertirse en agresor.
10;15Las consecuencias
Independientemente de las formas como son atormentadas
las víctimas, los resultados tienen impacto en cualquiera de
las áreas de su salud. Incluso las consecuencias van más
allá de lo esperado, pues no sólo las víctimas sino también
los observadores y el propio agresor terminan siendo
da-ñados por el fenómeno. Al respecto, se ha observado que
entre las características que distinguen a todos los actores
del fenómeno hay una historia común:
1)
Exposición crónica a patrones de convivencia vio
-lentos: Tanto el agresor como la víctima, viven en
ambientes de hostilidad familiar, escolar, incluso
en el área de recreación y deporte.
2)
La diversidad de expresión está determinada por
las características propias del individuo y de los
ambientes (personas y sitios) en los que se desen
-vuelve.
3)
Al final, todos los involucrados, víctimas y agre
-sores, tienen mayor riesgo de sufrir síntomas
depresivos e ideación suicida, pasando por
trastor-nos del sueño, enuresis, dolor abdominal, cefalea,
malestar general, ansiedad, baja autoestima,
sen-sación de rechazo social, aislamiento, marginación
y en general una auto-percepción de minusvalía,
física, social y hasta económica.
Los efectos negativos no son exclusivos del individuo
y de su familia. Suelen extenderse hasta otros ambientes y
contextos aún sin ser parte del fenómeno. Estas consecuen
-cias en el ámbito escolar, suelen producir mayores índices
de trastornos afectivos y de conducta en los estudiantes
y en su entorno:
a)
Escolares. Ansiedad, ausentismo, menor
rendi-miento académico, abandono escolar, generación
de agresores y de víctimas-agresores.
b)
Ambiente escolar. Inseguridad, desintegración, in
-salubridad, violencia y circunstancias que favorecen
la réplica del fenómeno.
el riesgo
En México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de
2006, mostró que los adolescentes siguen denunciando
que sufren de diferentes formas de violencia. Los golpes
directos, seguido por conductas consideradas por ellos
forma o el perpetrador. De lo anterior debe asumirse que
el riesgo de violencia en las escuelas, es una realidad en
el país.
16Las propuestas
Además de la necesidad de mejorar los estilos de crianza
en las familias, el papel que desempeñan los profesio
-nales de la educación es determinante para estructurar
ambientes escolares que se distingan por la armonía, una
sana convivencia y el óptimo desarrollo académico de sus
integrantes. En este sentido, hay elementos considerados
como favorecedores de la génesis o no del fenómeno. A
continuación se describe un esquema cuyos constituyentes
pueden ser analizados por separado y no estrictamente en
orden de importancia, con el fin de entender los factores
de riesgo y protección para evitar el acoso escolar (Figura
1).
17,18Salud o enfermedad Familia
Iguales
Escuela
Factores individuales
Comunidad
Conducta y contexto
Figura 1. Factoresde riesgo y protección para evitar el acoso escolar (El esquema muestra los elementos en los que descansa la responsabilidad para que surja un riesgo o se de la protección y por ende el resultado de los mismos).
La familia
Es el núcleo social más importante en el que nace, crece y
se desarrolla una persona, donde cada uno de sus
integran-tes juega un papel individual y de grupo. El resultado de
su estructura y función incide directamente en el compor
-tamiento del individuo para sí mismo y para otros.
19,20Los iguales
El sentido de pertenencia, la convivencia con sus pares,
la afinidad en valores y en pensamientos, hace necesario
considerar la influencia que tienen los compañeros del niño
y del adolescente en su conducta. El liderazgo ejercido por
alguno o varios de ellos, define mayormente la conducta
del grupo.
2,22La escuela
El segundo ambiente de mayor convivencia para los niños
y jóvenes debe incidir en la adquisición de sus valores,
conductas y proyectos. Un contexto caracterizado por
armonía o de violencia, encamina o contiene actitudes
positivas o de riesgo.
23-27La comunidad
El nivel de violencia de una comunidad en la que los
homici-dios, la delincuencia y otras expresiones más de enfermedad
social, conlleva a un riesgo mayor de violencia en los
con-textos como la familia, la escuela, el trabajo, etc.
17cuadro 1. Factores de protección y riesgo en la génesis del “bullying”
Contexto Protección Riesgo
Familia Cuidado y comuni-cación.
Claras expectativas de desarrollo. Convivencia familiar. Conocimientos de anticoncepción. Monitoreo y supervi-sión de conductas.
Ambiente de violencia doméstica.
Nivel educativo bajo. Expectativas paternas escasas.
Antecedente familiar de suicidio.
Actitudes sexuales per-misivas.
Iguales Conocimientos de anticoncepción. Concepto de vida sexual saludable. Deporte, grupo reli-gioso, música. Amigos de la familia. Amistad desde la in-fancia.
Procedencia de fami-lia resiliente.
Conducta violenta. Conceptos: familia, es-cuela, amistad, vida. Vida sexual sin protec-ción.
Consumo de drogas. Amigos de mayor edad. Popularidad.
Vida sentimental.
Escuela Promoción y convi-vencia académica. Vinculada al contexto familiar y social. Normativa.
Programa incluyente.
Moral flexible.
Supervisión policial.
Ambiente sin contención. Convivencia hostil. Resolución violenta a
con-flictos.
Distante al hogar. Sin vínculo con las fa-milias.
Comunidad Relación y conviven-cia religiosa. Índice bajo de edad temprana de mater-nidad y matrimonio. Convivencia y traba-jo social.
Áreas de recreo, de-porte, lectura.
Soporte y capital social medio/bajo.
Elevada tasa de violen-cia, suicidio, adicciones, accidentes.
Los factores individuales
Las características individuales definen la susceptibilidad
de ejercer o sufrir violencia. El nivel de adaptabilidad que
cada niño o adolescente tiene, determina la capacidad
de análisis, interpretación y respuesta que tendrá en la
adversidad o bien, en las experiencias positivas a lo largo
de su vida.
28En el cuadro 1 se describen algunos factores
que presumiblemente definen la protección contra el acoso
escolar o el riesgo de desarrollarlo.
Por lo tanto, de acuerdo a los diferentes factores indi
-viduales y de grupo que regulan la respuesta conductual
de cada persona, familia o sociedad, el resultado define
directamente el desarrollo o no de este fenómeno médico
social de violencia entre menores.
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