SILUETAS
REVISTA M-:.MAXALCONCEPCIÓN.
5
de
Febrero
de
i<;i4
AÑO I. No. 1
linají aLito" Concepción'
<7-
^
GRAN HOTEL
MEDICI
:
PLAZA
DE LA
INDEPENDENCIA. -CONCEPCIÓN
:Cr-'-"'
Moderno
entodos
susdetalles,
es
el Hotel Ideal
para
las
fa
milias
veraneantes
distingui
das.
Situación
admirable,
hi
giene,
confort.
-—Libretas
de
abone
para
al
muerzo
y
comida
quedan
desde
hoy
á
disposición
del
público.
=^==^^=^=^
V^:
V
DIRECCIÓN inriEDlflTft DE SU PROPIETARIO
L.
C.
riñRDI-TlEDICI
SILUETAS
REVISTA SEMANAL ILUSTRADA
ADMINISTRACIÓN Y REDUCCIÓN: Casilla 957.—
Freiré esq. Castellón. —Teléfono 270
AÑO I
Cl^tlíPCIO<^B
di: FEBRERO uk 11)14 Xo 1.DOS
PALA%AS^.
Henos
aquí
resueltos aconquistarnos
los favoresdelpúblico
y ganarnos sussimpatías
enlucha noble, alta yjusta.
No seremos como los
políticos pródigos
en programas brillantes sembrados de pro mesastanimposibles
como bellas.No;
nues tro programa es nuestroprimer
número.Aquí
sepuede
ya encontrar en esbozo la re vista que ofreceremos mañana.En nuestras
páginas,
abiertas para todos, se encontraráespecialmente
una esmerada informacióngráfica
de cuanto, enalgún
modo,
pueda
interesara esta ciudad y las pro vincias del Sur. Contamos para el caso con unmagnífico
taller defotograbados,
mon tado segun los últimos adelantos del ramo. Asimismo ofreceremospáginas
de informa cióngráfica
extranjera,
sección de Modas,Sport,
Arte engeneral,
Literatura y Teatro. Otras ciudades de laRepública
de menor oigual
categoría
que lanuestra,Iquique
porejemplo,
tienen desde hacetiempo
una Re vista como la que es nuestro deseo presen tar. Elpúblico
ha sabidocorresponder
al es fuerzo quesignifica
unapublicación
de es tanaturaleza y,prestándoles
su apoyo, les haasegurado
vidapróspera.
Entre nosotros
hay
sobrados elementos pa ra realizar la obra que iniciamos. Creemos que nuestrapresencia
viene a llenaruna ne cesidadlargamente
sentida.Trabajaremos
con la fe de esta creencia.Comienzaa diseñarse entre nosotros— y ya era
tiempo
—un movimiento intelectual
digno
de notarse, y que espreciso
aprovechar
y cultivar en debida forma. Creemos respon dera él con nuestra sección literaria en la que daremosespecial
cabida a lostrabajos
que nos envíen los escritores de esta ciudad como también la que nos remitan de las provincias. Serviráesto de estímulo para el de sarrollo del
gusto
artístico en esta zona tanalejada
del foco de cultura intelectualsan-tiaguino.
Entre lostrabajos
quereunamosespigaremos
cuidadosa y benévolamente.Aquí
tenéis, pues,jóvenes
escritores una alturapropicia
para echar a volar por el mundo de lasalmasvuestrosensueñosyvues trasquimeras..
Las sociedades o instituciones tanto de esta ciudad comode las de la fronteraencontra rán
siempre
en nuestraspáginas acogida
hospitalaria.
En todo caso, como es natural, la información será debidamente seleccionada para evitarnos unrecargo detrabajo
inútil y darlugar
solamente a lo quepueda signifi
carprovecho
einterésgeneral.
Día a día procuraremosacercarnos alarea lización total del programa contenidoen estas líneas.
Mejoraremos
hasta donde nos sea po sible y modificaremos nuestros diversos ser vicios informativos, literariosy artísticos, de acuerdo con las razonablespeticiones
delpú
blico. Elnúmero de nuestraspáginas
iráen aumentoa medida que las necesidades del ser vicio lorequieran.
Estos son, en pocas
palabras,
nuestros de seos.Esperamos
verlos realizados con laayuda
delpúblico;
y para merecer esta pro teccióntrabajaremos
arduamente.Si
logramos
hacer una obraque, enalgún
sentidosignifique
progreso para nuestra ciu dad habremosconseguido
nuestroobjeto prin
cipal.
Es necesario, si, quenose
haga
sobre esta obra el gesto demenosprecio
que suele hacer se a todo lo que no viene de lacapital
o elextranjero.
Talproceder
estrechó ha causado la muerte de muchas bellas iniciativas. Por otra parte, ya estiempo
que abandonemos tan funestoprejuicio,
y demostremosquetam bién nosotrossomosalgo.
SILUETAS
El aeroplano lanza contraeldirigible un proyectilincendiario y el sj-lobohace explosión.
LA
LUCHA
EN EL
ESPACIO
Fucme dado un día
presenciar
una terrible lucha aérea. Dosgavilanes
áquienes
sin du dael reparto de una presaenfureció, se ele varon del suelo dándose depicotazos,
y su bieron y subieronpor el azul formando á po co una sola masa obscura de la que se desprendía
una lluvia deplumas.
Aquella
masa sedesplomó
de pronto hastallegar
cerca de la tierra. Un parde alas batió de pronto ha ciendo deparacaídas
y una de las dos avespudo
evitar elgolpe.
La otra, mal herida, se estrelló contra el suelo.Al ver
hoy
concuantaprisa
losgobiernos
de todas lasgrandes potencias,
compran aeroplanos
para elejército,
asáltame el recuer do deaquella
escena, y preveo en un porve nir más ó menos remolo lastrágicas
luchas que han de entablar losgavilanes
de tela y hierro, aun másterribles que los decorvopi
co y aceradas uñas.Declaradala guerra, no
podrá
habersosiego
enparte
alguna
de las nacionesbeligerantes.
La ciudad máslejana
de la línea de combate,puede
versurgir
del horizonte elpuntito
obscuro y móvil de un
aeroplano,
quepuede
ásuantojo
sembrar la muerte desde la altura sin quelleguen
hasta él las balas de fusiles ni cañones. El movible aparato, apenas percep tibleen elespacio, dejará
caerbombas incen diarias, ócualquiera
otra clase de mortíferosproyectiles,
y consumadasu obra de destruc ción sealejará tranquilamente
sinqué
nadapueila
oponerse á su marcha.OLLETAS
El dirigible consusdos navecillas surcamajestuosamente elespacio. La tierra, elmar noexisten pora él yse aleja orgulloso
4 SILLETAS
África lia sido elprimercontinenteen donde Kuropaha ensayadola quinta armade combate. lín Tripolitunia, losaviadores italianos sirvieron maravillosamentea sn ejércitoen la lucha
contra losturcos.
No hace falta una
imaginación
muypode
rosa para darsecuenta de lo que habrá de ser una batalla en los aires. Unos cuantos pun tos blancos quesurcan el cénit a una veloci dadfantástica,algunas
nubéculas de humo que partende las ametralladoras, y poco después
lavertiginosa
caída dealgunos
de esos terribles aparatos que desde una altura inmensavendrán a hacerse añicos contra el suelo, conel
estrépito
de un bólido. Yen el fondo, unapoblación angustiada
quesigue
con ansiaaquella
lucha sin merced, en la cual el vencido ha de morir sin remedio.El
globo dirigible
tenido por el rey del espacio,
eshoy
considerado como unasimple
pompa dejabón.
Sufragilidad,
su velocidad escasa y su enormevolumen le ponen a dis creción delaeroplano,
que acechará el mo mentode romper la envoltura del gas, poSILUETAS
EnMarruecos, losaviadores franceses, llevan el terrora sus adversarios. Siempre las alasvencedoras, símbolo de este siglo de la conquista del aire.
donde
quieren
llevar la destrucción yla muer te. En el momento en que seretleje
laimagen
del sitioelegido,
en elespejo
del aparato, unapresión
con clpié
lanzará instantánea mente una bomba sobre el puntodesignado,
mientras elaeroplano
prosigue
su carrera devastadora. La lucha, pues entredirigible
yaeroplano,
será brevísima y terminará casisiempre
por la muerte delprimero.
Alguna
vez el cañón de undirigible
puede
hacer zozobrara unaeroplano.
El caso seda ráseguramente,
pero enproporción
tan míni ma que formará laexcepción.
Elaeroplano
tendrásiempre
sobre eldirigible
dos ventajas:
sutamañoy su velocidad. En último ca so,siempre queda
alaeroplano
el recurso heroico de lanzarse sobre eldirigible
y des trozarlo con laspalas
de su hélice, y aún cuandoen el trayectocayese muertoel avia dor, elaeroplano
abandonadoa sí mismo,podría
llegar
hasta elglobo
ydesgarrar
su envoltura,
si unaviradarápida
no leponía
fue ra de alcance.¿Hay
poreso que abandonar eldirigible?
Deningún
modo. Eldirigible
puede
prestar yprestará
buenos servicios. Su mayor radio de acción le hace útil para multitud de serviciosque los
aeroplanos
prestarían
difícilmente. Su estabilidad le hacepreferible
alaeroplano
actual durante el maltiempo.
Enunapalabra.
aunquesu
papel
haquedado
muyrestringido
desde que elaeroplano
surca laatmósfera,
nohay
que abandonarleen absoluto.reconocí-fi SII.UKTAS
mientos. y si le escol ta una escuadrilla de
aeroplanos puede
con vertirse en un terrible instrumento de comba te, dada su gran capa cidad para llevar ma terial de guerra.La lucha de dos ae
roplanos
entre sí será tancuriosa como terri ble. Como su mayorpoder
destructivo ha de estar en el ataque desde arriba, ambos adversarios han de es forzarse en ganar altu ra, y asistiremos a vuelosvertiginosos
amil, dos mil, tres mil metros del suelo.
La destreza de los aviadores será la que decida. Acercarse, ale
jarse,
aea'iiar una colisión fatal para
ambos,
descender apico
otra zar en el aire esesfan tásticas para evitar eldisparo
delcontrario,
tales serán losejerci
ciosrapidísimos
quese verán en una guerra moderna.Lo triste, lo lamen
table,
lotrágico
es queaquellas
alas y aque llashélices llevan cuerpos y almas humanas y en la terrible con tienda
algunos
corazo nes inflamados en el amor de supatria,
ce sarán de latir, porque la ciencia, que al dar noselaeroplano quiso
hacer del hombre unapaloma,
le ha conver tido en fierogavilán.
Caída aterradora. Un mártir de la cienciaquese desplomadt dos mil metros de altara.
OOODaDDDDDDDDnDDDDDDDDDDmDDDDDDDnDDDDDaDDDDDDaDaD
¡Y
AUN
SE
QUEJAN!
Se vio al tín en Nueva York el proceso
original
contra
aquel
pseudo-editor
que dio un timo colosal a más de un candido autor.
Se anunció a los cuatro vientos
protector
de desahuciados v hubopoetastros
a cientosque enviaron sus
esperpentos,
v al tinquedaron
burlados.Pues puso por condición condición sine qua
non)
para la
publicidad
enviar una cantidadjunto
con laproducción.
Mas los poetas nunca vieron
impresas
susproducciones
y los treinta pesos fueron
a sumarse a los millones del editor... se fundieron.
El
pleito
ya está fallado y el editor condenado. Mas.preguntamos
nosotros :¿Quie'n
aquí
fué el más osado.el editor o los otros?
Si alarde hizo él de frescura.
ellos
pagaban
por dal la copa de la amarguraal
lector,
que iba atragar...
unapócima
segura.SILUETAS
'VÍCTOR VARGAS M.
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-i-Es Don Víctor
Vargas
hombreinteligente,
de carácter serio como buen notario,SILUETAS
SILUETAS
lll SILUETAS
1. ]>ireat'>nar <lel Cuerpo'leBoy-Scouts aleRengoySanFernamlo.—->.
SILUETAS
La
mujer,
para muchos hombres, no es másqueun
deporte,
digamos un
sport,
que suena más asnobismo.Porque
solo los snobsaprecian
a lamujer
enel sentido indicado. En
justa
compensación,
para muchas
mujeres,
la vida misma no es más que un
deporte.
En cambio, otros hom
bres y otras
mujeres.
tan sobrados de energía
vital sehallan, queprestan
supropia
vitalidad a los
sports,
ylos enaltecen y subli
man.
Asícomo los artificiosos seres a que aludi mos en el comienzo, todo lo debilitan, todo lo modifican, poco a poco la banda de
vigorosas
criaturas ha venido a
espolear
la existenciadel inundo. Los esforzadosvarones y las aris
tocráticas damiselas son como los
platillos
de una balanza que eselsport.
El sexo fuerte tiende asimplificar
y robustecer losjuegos.
*•;*
i
^
«
I.A AUTOMOVILISTA
Un descanso
Por el contrario, el
sexo bello pone una
nota delicada en los más rudos
ejercicios.
Por
ejemplo,
¿qué
alegra
elpaseomatinaldeun solitarioen cuyo corazón
monologa
unfilósofo, sinoelencuen
tro con una
mujer,
quepasea también, aunque
sin filosofía? Llámese estoel
footing.
Entién dase que no nos referimos a lapaseata casual;
el
footing
es el paseo razonado, por amoral abandono del pensa mientoalolargo
délosbosques,
porafición alas observaciones curiosasen las calles más
pobladas
de unaciudad. De todos lossports
esel menos
exigente
y autoritario. No se necesitanentretenimientos, niuna edadconve
nida, niunagran
posición
social. Sólo ungustoamable yel no vestirse con los colorines chillones de las
estampas
inglesas,
acaso sugestivos
a lolejos,
pero que detonan decerca.v
V2 Sll.Ul'TAS
mi'KRiiXTisTiros di; i n solo diíi'orti; Heaquía la mujerque cabalga a lamanera de los hombres y a la que perpetúa el estilo de montar denominado Amazona. En los vestidos cadadepor tista sigue sugusto personal. Todos ellos, compla
cerán, seguramente,el délos otrospaseantes.
Recomendamos a nuestras lectoras el
traje
tailleur azul marino, y un sombreropococomplicado.
Les recomendamos también la
compañía
de gentesespiri
tuales como una dulcealegría
en elpecho.
Elfooting-es una
conquista
de la humanidad. Sólo el hombre pasea.Y la
mujer
..La
mujer
que aportaal tennis toda la viveza yembriaguez
queahuyentó
de suscaminatas.Porque
lasmujeres
hallanen el tennisun ritmo dionisiaco. Y son susalegrías
estas. Y son sus tristezas ver cómo des obedece el brazo elcapricho
de su voluntad. Yes lavoluptuosidad
nuestra el continuo danzar de las muchachascon sus blusas de lienzo de mangas cortas,
sulisa falda y su zapato blanco. Llevará la
jugadora
de tennis los cabellospartidos
con rayaen medio, yluego
de lapartida
seabrigará
con un sireateslige-rísimo. El tennis es un
ejercicio
de cuerpos yespí
ritus fuertes,
pindáricos.
Otro
deporte
favorito de lamujer
es elgolf.
Ha di cho unaingeniosa
dama, notabledeportista,
que lasjugadoras
degolf
se alinean en cuatrocategorías.
Lamujer
quejuega
por aminorarsus carnes: la quejuega
porcoquetería;
la quejuega
porsnobismo,y la quejuega
porseguir
a su marido. Todas deben llevaruna sencilla falda, una blusa anudada a la cintura
—
en verano blusa de camisero —
y altas botinas cordadas. Y las cabelleras deben cubrirse conpeque
ños gorros de color gayo, que
alegre
la vista.¿Cuál
de todasestasjugadoras
es másadorable? Dicen quela que coquetea, la cualnojuega
nuncay es muy delicada. Ensus
ojos
se conservala pereza del sueño yel ensueño comenzado en;I LLETAS
La euritmiade estasaladas lisurasfemeniles
evocaa la legendaria Diana, que esg'rinre su arco. ¡Qué alearey moderna nota ponen estos
trajes! Diana diaria de políticaenel téyviaja
en automóvil.
enmagrecer sufrey hace sonreír. La otra tiene el al ma de un
viejo diplomático:
sólo busca relacionarse bien.¿ Y cl
deporte
dc\jiacthing?
Lamujer semeja
un bibelot, rodeada de lagrandeza
del mar. liuscará ensu tenue las líneas
simples
marinas,
y una vestidura blanca y ungabán
azul marino serviránle de unifor meriguroso.
Con una gorra depiloto
jugará
al hom bre. Y yapiensa
que va a lanzarse por la inmensidad del Océano Pacífico. ¿ Porqué
nodispararán
los ca ñonazosde ordenanza?En cambio, toda
vaguedad
y sutileza leparecerán
demasiado reales alentraren las Garden Parlies. Es tas fiestas, nacidas en losjardines colgantes
de la reina Semiramis. sonpropicias
algalanteo
furtivo y romancesco, enla media luzcrepuscular. Aquí
se im ponen las sedasliberty,
siempre
dentro de una gran sencillez. Sólo en los sombreros cabe la fantasía de unas gasas. Y en eldiálogo,
los silencios elocuentes. Convendría que los modistosespecialistas
de Garden Parties fuesen abates a losiglo
XVIII.Una vuelta a la fuerza
significa
el paseo a caballo. Esa silueta con la falda negra y el sombrero de copa. que vemos en losjardines,
con la amazona kaki y las botinas amarillas, que vemos en los campos,quiere
dominar al brito quegalopa.
Pero lia revelado unaelegante
de París, que la amazona se siente un poco esclava del caballo. Como del hombre, al que aparenta
regir.
A veces,sinembargo,
surge una hembra brava con un vestidocowboy
cowboy,
yhay
que huir delante de su bridón y de su lazodispuesto
para nuestra <Por último, el automóvil. El verdadero
sport
es el del automóvildescubiertof
£ ! ■
y su alma ■sclaviliid.
11 SILUETAS
a lo
largo
de las caminos rústicos. El otroau tomóvil, con su búcaro deorquídeas
y susespejos,
esun estado o unaprolongación
del boudoir acariciador. Y no retrocedan las da miselas a las que horroriza elinevitable
paleto
que oculta la esbeltez de lafigura.
El auto móvil ha traído la compensación de las
luengas
echarpes
que flotan y nos inducen a soñar. Allá donde la
mujer
posablandamente la mano,
queda
una huella quepuede
servir de molde para un orfebrealo Benvenuto Cellini. En esta serie de rudos yásperos sports,
liasevistocomo nuestradulce y amargacompañera
suavizó las acritudes. Hapasado
sinque la mancille
torpeza
alguna,
como las llores de los automó viles, esas rosasque no se deshojan
aunque el artefactovayaa una
enloquecida
velocidad. ..Traje Cowboy
En el campo de juagaral golf.Ladeportistaporsno bismo adoptaposturasde moday examina las per sonas que llegan, porque tiene el alma de unviejo
diplomático y sólo busca
relacionarsebien. Silueta delFooting
PRIMA
A
LOS
SUSCRITORES
La Dirección de "SILUETAS"
obsequiará
a cada suscritor por unaño,
unejemplar
de laimportante
obra"Guia
general
de la Provincia de
Concepción"
con el
PLANO
DE
LA
CIUDAD
en
colores,
que se vende a SEIS PESOS.PRECIO
DE LA SUSCRICION POR UNAÑO
$
18.00
SILUETAS lñ
Esuna fortuna poderasistiral Balneario de Penco para jrozarde la frescuradel bañe.
16 SILUETAS
El sol, laluz y el ambiente —
SILUETAS 17
■elcontento, la
alegría,
—PñGiriñ
LITERñRIñ
MADRIGAL
SUEÑO
DE
CARNAVAL
De America viniste a Andalucía como un sol quea otro sol buscase ansioso, y es tal tu
gentileza
yalegría,
que este sol de tu
gala
estáenvidioso.Hermosa,
¡quién
dijera
que alvenir motivases sus
enojos,
regalada
como una Primavera, y con luces de auroras en losojos!
Esos
ojos
de cieloque tienen porsaetas sus miradas, y ponen en la ílor de cada anhelo un incendio de vivas llamaradas.
J. Muñoz San Román
ORACIONES A ILLA
Por tu aliento, que es hálito
campestre
impregnado
de aromas sanos yconfortantes... Por turoja
salud deamapola
silvestre...Por tus labios
jugosos
ytusojos
radiantes...Venamí,que de fiebremeconsumo,yhastío siento hasta de mirar. Cúrame de dolores
y de lacras que secan estecorazón mío, ¡comocuran losaires, como curan las llores!
Cúrame contus
ojos,
que miran como suyascuantascosasbonitas alcanzan ..Con turisa,
que es dulcey saludablecomo brisa
entre
eucaliptos
..Con las frases tuyas,que son
palabras
de oración yencanto...conel sol y la sal que
hay
en tu llanto.Manuel Machado
LÁZARO
¡Ven
Lázaro!—gritóle
el Salvador, y del
sepulcro
negro el cadáver alzóse entre el sudario,ensayó
a caminar, a pasostrémulos,alzó,
palpó,
miró, sintió, dio ungrito
y lloró de contento.
Cuatrolunas más tarde, entrelas sombras del
crepúsculo
oscuro, en el silencioriel
lugar
y la hora, entrelas tumbas delantiguo
cementerio,Lázaro estaba sollozandoa solas
y envidiando a losmuertos
José Asunción* Silva
a<;.Oisleeiiiuocanlú eladagio1: Ya espirar...a imitación del cisne quecaniay uniere.
LARRA.
Se alza en el fondo la ciudad dormida. Del Carnaval
pasó
la últimanoche,
y asoma en el Oriente la luzpálida
del nuevo amane cer. Vedcomollega
el fantástico grupo quehabla y rie.—«Pasan las horas—
grita
la Locura—
y
pronto
llegará
la horapostrera.
¡Ria
mos!» YArlequín:
—«Giran los árboles,y los faroles danzan..
y enel cie'o
hay
rigodón
deestrellas yde nubes.» El grupo ríe, y la Lo
curaríe, diciéndole:—
«Arlequín,
estás borra cho.. estás borracho y bailaen tu cabeza la espuma delchampagne.»
—«Danzan,sí, dan
zan—
grita
Pierrette—que yo también los
veo.»—
«¡Já, já, já, já!
Pierrettese ha embriagado
con besos deArlequín.»
—«¿Por
qué
amanece?»—
junto
a Pierrotsuspira
Colombi na. Y él:—«Sí. ¿por
qué?
¿Por
qué pasó
la noche, madre de amor?» Y dicela Locura:— «Nolloréis, no, porque se acerca el alba: sitardaseenvenir,Amor
huyera
sinesperarla.
.. Sia tu amanteabrazo la luz le roba, volveráa buscarte alnuevo atardecer.» Ríen las más
caras, y ala vez hablan todas y se
agitan
enbulliciosa bacanal.Lalunaseoculta.—
Va
enlas sombras de losbosques
a buscara Endimión.—
«¡Feliz viaje,
casta Diana!»—«¡Adiós!»
Y las estrellasparpadean.
—«¿De
sueño?»—«Es que hacenguiños
porque han visto pasar...» —«¡Madre
Locura,perdisteis
lossonantescascabeles, y vuestravida acabará en silencio!» —
«¡Oh,
no será!¿Quién pasa?»
—«Esun poe
taborracho.»—
«Acerqúese,
y en miagonía
canteel
placer... ¿No
viene?»—«Erauna vir
gensu musa, yen la
orgía
ha sucumbido...¡El
poetaha olvidado sus canciones!»—«Acér cate: yopuedo
ser tu musa.¡Lo
fui de tan tos!... Canta mientras muero.»—«Erasufren teel
cielo;
eran susojos
lanoche;
era la risade sus labiosamanecer de amor...» Y Co lombina:—
«¡Ay
demí!»—gime
al escuchar laqueja.
Y elpoeta:
—«¿Quién trajo
a misoidos el dulce ritmo de su voz?¿Quién
eres?» Pierrotresponde:
— «Es Colombina...¡es mía!» Y
Colombina,
oyéndole
de nuevo,gime:
—«¡Ay
de mí!»—«¡Pierrotl
—grita
el poe ta—Mientes.. no es Colombina. .¡era mi mu
sa!»—
«¿Tu
musa?.¿Tuya?»
La Locura ríecon
trágico
reír, y el grupo, a coro,repite
laespantosa
carcajada.
—«¡Mía!
—llora el Poeta —¡lo
fuésiempre! ¿Cómo pudiste profanar
suencanto?»—
SILUETAS
No abrió los
ojos:
losoyó...
¡y fué mía!»—«¿Y
después? ¿Es
que aún duerme?»—«Ha despertado:
mas en mis labiosaprendió
la cien cia, laantigua
ciencia que e! amor descubre,y elamor al ensueño ha
preferido.»
—«¡Poe
ta... mipoeta... mi adorado!¿Por
qué
no me enseñaste túel misterio?»—
«¡Llegó
la hora!—grita
la Locura—¡llegó
la hora! ..En el Oriente vence a las sombras el sol..
.¡¡Adiós!!»
Yentona canción de extraño ritmo, en que
hay
estancias delágrimas,
de risas yde besos.Después quiere
brindar;
pero ya el vino no tiene espumas. Cae. Al ru dogolpe
salla el cristal y del licor las gotassalpican
alos rostrosempolvados,
yal resba lar por ellos trazan surcos como si fuesenlágrimas.
—
«¡¡¡Ha
muerto!!!)Y Colombina la besó en los
ojos,
y Arlequín
en la boca...Ybosquejando
triste sonrisa. que trocóseen mueca, Pierrotrepite:
—«¡Ha
muerto nuestra madre y la Razón por reina se
proclama!
¡¡Infelices!!
Cojamos
la careta.»Las máscaras desfdan silenciosas y entran enla ciudad. La luz
disipa
las nieblas del en sueño. Sobre elfango
muestra su cuerpo rígido
la muerte, alpoeta,
¡que ya no estáborracho!
G. Martínez Sierra.
aaDDDDaaDDDQDDDDDDaaaDDmnnDPDDDDDDDDaDflDDDaaOnDDD
Don
CARLOS
A.
J±T->'\rJ±.FLJ±lDO
O.
CADETE DE LA. ESCUELA ITA-VA-L
Fallecido hace poco en Puerto Saavedra y
cuyos funerales se efectuaron con toda solem nidad enel
templo
de la Merced de esta ciu dad.El
joven
Alvaradoingresó
a la Escuela enMarzodel año
pasado, conquistándose
desde elprimer
momento, el cariño y distinción,tanto de sus
compañeros,
comoprofesores
del Establecimiento.Aún noalcanzabaa permaneceren las aulas
seis meses, cuando enfermó de
gravedad,
te niendo su familia que enviarlo al Sanatoriodel Budi, donde recobró en partesu salud:
sin
embargo, complicaciones
internas volvieron a
agravarlo
hasta que el mal hizo su cri sis fatal.Reciba la Escuela Naval de
Valparaíso,
como la familia del extinto,
especialmente
su hermano el Presbítero Dn. José M. Alvara2H
SILUETAS
Conun telescopiodedocemetros de diámetrotalvezpudiéramosver aloshabitantes
de laLuna,cuyagrotesca silueta lia trazadola fantasía deldibujante.
LA
LUNA
A
UN METRO
Hace ya
algunos
años, con motivo de unaExposición
Universal, sepensó
en construirun tal
telescopio
quepermitiese
ver la lunacomo si ésta se hallase a un metrode distan cia.
Cundió
aquella
noticiapor laPrensa,
sedio por hecho elprodigio,
hasta que graves doc tores, férula en mano, demostraron laimposi
bilidad de construir ytallar lentes del colosal diámetro necesario para llevar a término laempresa.
Aquel jarro
de aguafríaapagó
losentusiasmos que elproyecto
despertara,
y no se volvió a hablar del asunto, y la luna
siguió
impávida
su curso sin haberseenterado
de lapartida
serrana quealgunos
soñadores pensa ronjugarle.
Porque,
hastaahora, nuestro satélite guarda secreta su vida y no sé si le haría mucha
gracia
tamaña indiscreción denuestra parte.Los modernos
telescopios
no son bastantepoderosos
para analizar los elementos lunares de un modo
preciso.
Lo que con ellosnospareceuna criba llena de
agujeros
deorigen
volcánico, talvez encierre deliciosos
jardines
imposibles
de verdesde la Tierra. Su atmósfera, de existencia discutida, talvez exista en
el fondo de los valles lunares, bañandoen
ellaaves yflores, una humanidad
quizás,
quedesde allí nos
contempla
asombrada,
porquesomos nosotros los que iluminamos sus no
ches. Si allí
hay
poetas cantarán el claror de tierra con la misma dulce melancolíacon quelosnuestros ponen en rima la
pálida
luz denuestro satélite.
Porsupuesto, quemuchos selenitas, como no
viajen,
sequedarán
con las ganas deverla Tierra, puesnunca la Luna nos presenta
másque una cara ydebe ser la peor.
Pues
bien;
hay
un mediopráctico
de fabri car unespejo
tangrande
como sequiera,
singasto desmesurado. Este
espejo
sería la base del máspoderoso telescopio
desconocido.Supongamos
un molde deescayola
con laforma que ha de tener el
espejo.
Estemolde,
dadoel grantamaño que forzosamente habría de tener(unos
doce metros de diámetro,aproximadamente)
sepuede
hacercon una armadura de madera cubierta
luego
de escayola.
Unavez seca ésta, se labra de modo que la
curva sea todo lo exacta
posible.
Hecho esto se levanta alrededorunapared
depalastro.
Si sellena de estearina fundido el molde así formado, la
escayola
sehaceimpermeable
yadquiere
ciertadureza quepermite
repasarelectrici-SILUETAS 21
Mecanismodela producciónde laimagenen untelescopio dad, mediante una capa de
plombagina.
Secubre deun barniz
impermeable
el cerco depalastro,
y el espacio
así forma do se llena deuna disolución mt^^^^^^^^^^m
de sulfato de co
bre,
en la que secolocan los elec trodos solubles
correspondien
tes. Haciendo pa
sar la corriente eléctricase
depo
sitará una capa
de cobre sobre la
escayola
endure cida.Cuando se lle gue a obtener el espesor necesa
rio para que el casquete metálico
pueda
manejarse
sin que se deforme, nohay
másquesepararlo
de laescayola, pulirlo
ypía
tearlo,
después
desujetarle
en una armadura resistente. El tubo
gigantes
co a que tal
espejo
habría de
aplicarse
no sería menor de sesenta metros de
largo,
lo cual representaríauna
maqui
naria robusta para
su
manejo.
Los rayos lumino
sos
procedentes
de laluna o deuna estrella
cualquiera
irían al
espejo
gi
gante
parareflejar
se
luego
en unespejito,
de donde irian alocular, compuesto de un sistema de lentes
comoel de un
microscopio.
Moldejigantescodestinado afabricaran espejí
telescópico.
El aumento o la
aproximación
obtenidase-ía tal,que de
lijo
podrían
analizarse lassombras de las mon
tañas, en cuya
base tal vez
hay
edificios u otra
muestra
cualquie
ra de la existencia de una huma
nidad.
Xo
digo
yo queseviera a los se
lenitas
(que
todopodría
ser), pero las masasde bos que, las aguas, silas
hay,
todo esoymás
podría
per cibirsecon un taltelescopio.
Realmente, es
vergonzoso que cl
hombre,
queprevé
loseclipses
con tantosaños deanticipación,
quedetermina con tanta
exactitud la órbita de un astro
lejanísi
mo yque hasta averigua
sucomposi
ción
química
y supeso, no sepa a la hora actual si en nuestro satélite
hay
manifestaciones vi talescomo las nues tras.Para que los lecto
res no crean que es te sistema de fabri
car
espejos
metálicos que acabo deex
poner, es un mero
ejercicio imaginati
vo,
puedo
asegurar les que he fabricado de ese modo másde uno,SILUETAS
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Sosias
\o había oído hablar mucho de Anna
Pavlova,
desde millegada
a Londres, en lasvisitas, en las comidas, en las
recepciones,
enlos paseos;
siempre
me veíaconfrontadaconlamisma invariable
pregunta
¿llave
you seenPavlova?
«¿Ha
visto usteda la Pavlova?» Ytanta insistencia, tan reiteradas
palabras,
acabaron por decidirme a
dejarlo
todo paraacudircuantoantes al Palace Theatre,
lugar
de los recientes triunfos de la
prendere
dan-seusedel
Imperial
Ballet de todas las Ru sias.De
propósito,
ysiguiendo
elconsejo
de algunas
amigas,
asistí a unarepresentación
detarde, queson las
preferidas
por las damasde la sociedad londinense,
principales
mantenedoras de la fama de la bailarina de moda,
y realmente, a pesar de las alabanzas
previas,
queson muchas veces causas de
desengaño>
hube de confesar que el arteexquisito
dePavlova no ha
tenido,
o no tiene por lomenos,hoy
(dejemos
en paz alpasado) intérprete
másideal, másdelicado, más
espiritual
quelagen-til bailarina rusa.
Anna Pavlova, en el escenario, no parece
una criatura humana de carne ysangre,es al
go
intangible,
etéreo,incorpóreo;
suspies
noson
pies,
sino tallos de ílor,lenguas
defuego;
sus brazos antenas
delicadas;
su talle diminuto, cáliz de flor
tropical,
unas veces desaparece a ratos enlas nubes de sus faldas va
porosas, que los movimientos del baile hacen vibrarcomo
hojas
iridiscentes y trémulas, ysobreese
pequeño
cuerpoinquieto
y sutil comoel aire mismo, la cara
pálida
y casi demacrada de la bailarina, sedestaca de un modo
peculiar
y atrayente.La
mayoría
de lasgentes
encuentran muybello el rostro de Anna
Pavlova;
sinembargo,
sus facciones afiladas no son, ni mucho me
nos,
perfectas,
pero es irresistible el encanto de susgrandes ojos
negros, de sus labios finos, que sonríen
siempre,
de sus dientesblanquísimos
y su cutis marfileño. Más quehermosa es fascinadora, y esto, unido a su
gracia exquisita,
esel motivoprincipal
desuéxito inmenso.
Después
de ver bailara Anna Pavlova, deseé conocerla y hablarla; porunode los em
pleados
de la casa, lapedí permiso
para salu darla, y pocos minutosdespués
subía en elascensor a su saloncito del teatro. Envuelta
en una bata blanca que la cubría toda, y ro
SILUETAS
aquella
tarde por sus numerosos admirado res, Anna Pavlova descansaba de sutrabajo.
Dos doncellasrusas seocupaban
enarreglar
lostrajes
de quese había idodespojando
y lapreparaban
en eltocadorcontiguo
el gran baño de
porcelana,
echandoen elagua humean tegrandes
puñados de sales
perfumadas.
Con afablecortesía, la
Pavlova me tendió las ma nos yme invi
tó a que me sentara cerca
de ella... En
francés a ra tosyen
inglés
otras veces,
charlamos ex
tensamente;
me habló de su
próximo viaje
a Es tados Unidos, en donde se le prepara ungran recibimiento, y de su
probable
visita a laRepública
Ar-gentina.
—Y a
España,
¿nopiensa
usted ir?—la
pregunté.
,+-_-,—
«¡Ojalá!»
—mereplicó
con en tusiasmo.—Tengo
unos deseos locos de co nocer supaís,
yquién
sabe si¡antes
de lo quepensamos!...
/
/
Anna Pavlovame habló
luego
de su amor aInglaterra,
deestepúblico
que tanto cariño la ha demostrado, de su casita enHampstead.
cerca de Londres,en donde da tres veces por semanaclase a unnúmerolimitado de niñasy en donde descansa del terrible
ajetreo
desu vida artís tica.
—
¿Por
qué
no viene usted
pasado
mañana a vermedar clase ? —
me
preguntó,
y alver que yo
acogía
la ideacon entusias
mo. —
«voy a darle a usted las señas» —
me
dijo
levan tándose parabuscar una
tarjeta
—yde camino, tocán dolo
todo,
revolviéndolo todo, sin realmente desordenarlo.
Durantenuestracon versación observé en
■,' >' Pavlova el mismo
con-"
tinuo movimiento ysua ve vibrar que en sus bailes se admira. No reposa un solo
instante,
y sin
embargo,
no sucede con ella lo que con24 SILUETAS
'•'
incesante mover
agobia;
en Pavlova, esa inquietud
es como el aleteo de alas de lospája
ros, no es forzada, sino natural y
lógica
en ella.Me
preguntó
paraqué
periódico
deseabahacer la información, y me
rogó
que la enviara
algunos
números.«Talvez sabiendo italiano
pueda
descifraralgunas
palabras»
— medijo
riendo. — «Y si no— añadió
rápidamente
:J'aprendrai
Vespagnol,
coilatout...y>
Dándole las
gracias
porsu
amabilidad,
me retiré encantada de haber sidoinvitada por la Pavlova a
presenciar
su clase propia;
engeneral,
no gusta de que los
periodis
tas traspasen los umbra les de su nidito de
Hampstead.
Dos días
después,
un auto noscondujo
alasseñas que me había dado la bailarina, y
desde elmomento enque, detrás de nosotros,
se cerró
pesadamente
laverja
deljardín,
comprendimos
lapasión
de la bailarina porsupequeño
refugio.
Situada en un
jardín poblado
de flores y deárboles,que la aislan por
completo
del mundo, se levanta una casa de
antigua
arquitec
tura
inglesa, amplia,
cómoda ypintoresca:
las
grandes
ventanas abiertasdejan
entreverlas cortinas decretona, los visillos de
encaje
quese muevensuavemente
agitados
por el aire
perfumado.
Una sirviente rusa, degrandes
ojos
negros y facciones grotescamenteaplas
tadas, nos abre la puerta, y sin esperara que
leentreguemos nuestra
tarjeta,
nos hace señas a que la
sigamos.
Pasamos el vestíbulo yel
pequeño recibimiento,
en el fondo del cual
hay
una enorme puerta de
cristales; lasirviente abre ésta ynoshace pasara un salón inmenso, lleno de
luz. En un extremo del
mismo, y vuelta de
espal
das al
espejo
que cubretodo el testero, se halla
sentada AnnaPav
lova;alrededor de lahabitación,y co
gidas
al pasamanos adherido a las paredes, diezniñitas, de cin
co a doce años de edad,
se esfuerzan por
guardar
en las
puntas
de lospies
el maravillosoequilibrio
de las bailarinas.
Uí-—
•Junto a la Pavlova
hay
unpiano
de cola enel que una maestra de música va dando los
compases a las
pequeñas
discípulas.
ILLETAS
y haciéndonossentar cerca de ella,
prosigue
la clase.Enla fuerte luz del día parece más
frágil,
más delicada aúnque en escena; sucuerpo di
minuto, vestidocon un
traje
decrespón,
deseda blanco orlado con marabout obscuro,
no reposa un soloinstante; todo él
sigue
los movimientos delasniñitas;
dijérase
que suactividadse comunica a los miembros rosa
dos y torneados de las
pequeñas;
que su mi rada fascinadora lasguía,
y alcompás
de lamúsica yde la vozde Anna Pavlova, «Un,
deux, trois ..
quatre»,
lospies
calzados de rosa, las
piernecitas
que el maillot estrecha ydefine, se alzan los
cuerpecitos,
seyerguenllenos de
gracia;
las cabecitas airosas de bucles dorados ycastaños
guardan
elcompás,
ya unaseñal determinada, todas
quedan,
porespacio
de unsegundo,
levantadas sobre lapunta
delpie;
sueltan de la barandilla las ma-nitas nerviosas ylogran,
al fin, porun instan te, elequilibrio
deseado.—
¡Bravo!
—grita
Pavlovacon entusiasmo,levantándose de suasien-
\_
to y marcando
siempre
con la voz los compases
yritmos; y obedientes los
cuerpecitos gentiles, siguen
su danza. El espectáculo
es verdaderamente encantador. Enun momento de descansohablamos conunade las niñas;todas adoran a su maestra, lacreen el ser más maravilloso de la tierra.
Pregunte
si eran todas ellas bailarinas futu ras del teatro. Seis de ellas sípiensan
dedicarse al arte de un modo
profesional:
las cuatrorestantes
aprenden
por afición únicamente.Todas son bonitas, monísimas, con la ado
rable
ingenuidad
y candor de lainfancia;
pero...
¿serán
artistas también? ..¿Logrará
An na Pavlova inculcar a una sola de ellas, noya la
gracia
del movimiento y la bellezaplás
tica de sus actitudes, sino laespiritualidad,
el
fuego
y el arteexquisito
que ella sabe comunicara sus danzas? .
¡Ah!
Eso es ya otraSILUETAS
J
'/
?/
... |V
T
■.-/
¿
SILUETAS
CRÓNICA
TEATRAL
COMPARTÍA
PELLICEECon éxito
halagador
realizaunatemporada
hará que elpúblico perdone
de muy buenasen el Central la
Compañía
cómico-dramática ganas los defectos quepueden
notarse en dosque
dirige
don Rafael Pellicer. otresfiguras
de laCompañía.
No se
equivocaron,
porcierto,
los que enloscomienzos de la carrera artística de la se
ñorita Antonia Pellicer, le
profetizaron
un lugar sobresaliente en la escena
española.
Laprofecía
se hacumplido
en todos'sus detalles. Amable deexpresión, ágil
deespíritu, simpá
tica de
(¡gura,
distinguida
de maneras,casti-Srla. ANTONIA PELLICER
En
general,
elpersonal
de lacompañía
puede obtener la nota media de bueno, con dos
excepciones
en su favor: laseñorita^Pellicer
y el señorLuis E. Várela,—en el Teatro Eduar
do Fernandez,—
y una endesfavor, la delse
ñor actor cómico don
Arturo^Bührle,
quien
debería ya convencerse de que su
gracia
es rudimentaria y hecha sobre medida para divertira la
galería.
En cambio, la labor de la señorita Pellicer
Sr. Ll IS KM ARDO VÁRELA
(en cl Teatro Eduardo Fernandez)
zaen la
dicción,
rica de sensibilidad,elegan
SILUETAS
Blanca Snárez,bellísimas hermanas que están haciendo las delicias del público madrileño
RosarioPino, ¡la genial,laúnica,seretira!Enel Teatro delaPrincesa,estagloriadelteatroespañolha dado ya
SILUETAS
para sí muchas otras
mujeres
de teatro,ayunas de mérito ysobradas de reclame. La señorita Pellicer poseeuntalento dramá tico
poderoso,
Se abandona porcompleto
ala vida de su arte. En la escena se ausenta de
sí misma paravivir
plenamente
la vida delpersonaje
queinterpreta.
Nunca la hemos visto incurrir en unaexageración,
ni le sorprendimos jamás
un ademanimpropio
ni ungesto
fuera delugar.
Suvoz seadapta
admi rablemente a las más varias situaciones y vacon
igual
facilidady acierto desde el tono desúplica
al deimprecación,
desde el suave de cir del amor alaáspera
ironía deldesprecio.
Sin
embargo,
no son sus labios los que máshablan. Son sus
ojos,
son sus manos, es surostro, es su cuerpo entero el que
ondula,
vibra, rie y llora, diciéndonos con extraordina
ria elocuencia la lucha de las más encontra
das
pasiones.
El artede la señorita Pelliceres emotivo, hecho de sinceridad y cálido de
sentimiento.
Ceemos sinceramente
quela laborquela
señorita Pellicer hace en «El Ladrón», de
Bers-tein,
puede
soportar conéxito una compara ción con lo que hanhecho lasmejores
artistas que hemos tenido
oportunidad
deaplaudir.
La
figura
del señor Luis Eduardo Várela—enel Teatro Eduardo Fernandez—tiene para
nosotros
múltiple
interés.Llega
al teatro el Sr. Várela,rompiendo prejuicios
de clase social que lo distanciaban de la escena. Porso bre todas las cosas,un altivo gesto desu alma bohemia lo lleva hacia la vida de arte. Antes deverlo aparecer en el escenario lo vimos
pasear la
airogancia
de su cabezacargada
dequimeras
a través de nuestrospaseos ynues trossalones. Enaquel
entoncesera ya un es bozo de artista. Sin una orientación definitivade su
actividad,
vagaba
suespíritu
por loscampos del arte: a ratos era
pintor,
a ratosperiodista,
literato y crítico. Fué redactor de «La Union» ydespués
hizo críticas de arteen «El Sur». Su afición por el teatro seperfila
ya en la decisión con que
emprendía
el estu dio de las obras que analizaba, la claridad desu visión y sus observaciones oportunas, que
revelaban en su alma
joven
un yoperfecta
mente consciente y seguro.
Después
se marchó deesta ciudad y ya no tuvimos noticias de su existencia sino a largosintervalos, que cada vez se hacían más
amplios,
hasta que deimproviso
vimos apare cer su silueta romántica sobre el escenariodel Central.
El artistaen esbozo de
aquel
entonces esya un artista.
El señor Várela
(Eduardo Fernandez)
posee condiciones para triunfar en la escena. A la fuerzaque lepresta sudecidida vocación se
añadenotras que le dan
apreciabie
ventaja
sobre la
generalidad
de los artistas de teatro.Posee una
amplia
cultura literaria que le permite
apreciar
en debida forma el carácter delpersonaje
queinterpreta
y darle todo el relie veyla intención que haquerido
el autor.Aporta
a la escena un talento claro y una biencultivada sensibilidadartística: posee distincióndemaneras, la distinción que nace con el individuo,
imposible
de falsificar y hartodiferente dela distinción
adquirida
a fuerzade imitar. Añádese a esto un porte
gentil
yuna bien entendida
elegancia
en el vestir. Elseñor Várela, alariqueza
desu temperamento, une las
ventajas
de una moderna es cuela dramática,purgada
de ademanes rebuscados y actitudes
exageradas.
A pesar dequelos
papeles
que hemos tenido la oportuni-nadde verleinterpretar
no se prestan paradesarrollar un
trabajo
esmerado, quepueda
dar una idea cabal del artista, hemos adver
tidoun
algunos
pasages rasgos reveladores deverdadaro talento artístico.
Sin duda
ninguna
que estejoven
actor está llamado a un brillanteporvenir
enel Teatro.pues le sobran facultades para ello. Se nota enél un
plausible
deseo deperfección,
un an helo por hacer obra verdaderamente artísti-tica. Yconseguirá
hacerla con sutalento y sudedicación al astudio.
El
público
haaplaudido
cariñosamente alSr. Várela,
Ojalá
que el recuerdo de estosDD DD
SILUETAS
MOD
DD□ D.MODELOS VISTOS
Para muchas
parisienses
el mes de noviem bre fuéépoca
de regreso alacapital;
más para otros, el de diciembre será la de lapartida.
En efecto: volvierona su casa,podría
decirseque depaso, concediéndose el
tiempo
indispensable
para«ponerla
en orden», introdu ciendoen ella lasmodificaciones que lessugi
rióelcapricho,
lamoda,
ósimplemente
elcan sancio;para encargarsustoilettes de invierno y comprarunas «cosillas»...Después,
acele radamente, mucho antesde quellegue
Navi dad, estasparisienses
vuelvena susposesio
nes de
provincias,
que ya no abandonarán,según
la costumbre, más que á últimos deenero ó en los
primeros
días de febrero, para trasladarse alCairo, áNiza ó á Monte-Cario. El sol, el dulce sol les atrae; la moda y el frío les comunicaemigratorio
y vehemente afán degolondrinas.
En cuanto la nieve extiende sualbo
tapiz,
lasparisienses,
frioleras,
exteriorizan, una vez más,huyendo
de la gran ciudad, elpánico
y el aborrecimiento que lesinspira
la lenta lluvia de los copos,V.y LAS CAIUIEKAS
con su
séquito
de ventiscas,humedades,
des censosdel barómetro y mil inclemencias más. Nadaquieren
con elinvierno,
venerableperopoco
galante, viejecito
muy dócil para componer toda suertedealegorías
pintores
cas, mas hartobrusco conlasalud,
y tristón y funerariocomoninguna
época
del año..La bandada de
«golondrinas»
parisienses
huye,
pues,enbusca de latitudes máshospita
larias,
aunquedespués
de haber asistidoá losgrandes
teatros, más para ponerse altanto de laselegancias
de laestación y de las últimasnovedades
sensacionales,
que para saborear la discutible belleza deun drama «detesis»,
ó traducir lasjeroglíficas esquisiteces
de unacomedia simbólica. De todos modos, y aun
que ía obra teatral sea una
maravilla,
lo cier to esquenuestrosojos,
habituados a contemplar
la belleza,exijen
a la «mise en scene»un
lujo
cada vez másexcesivo.Acerca de la toilettede teatro de los caballe
ros, diré dos