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A LAS NUEVAS REFORMAS AL ARTICULO 27 CONSTITUCIONAL ' TESINA QUE P A M OBTENER EL

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(1)

UNIVERSIDAD AUTONOMA

METROPOLITANA

UNIDAD

IZTAPALAPA

DIVISION

DE

CIENCIAS

SOCIALES

Y

HUMANIDADES

COORDINACION

DE

SOCIOLOGIA

TITULO:

*'

EL EJIDO

DE

SANTA

MAR114

DE

LOS

ANGELES,

MUNICIPIO

DE

TLALPUJAHUA,

MICHOACAN

F R E m

A

LAS NUEVAS REFORMAS

AL

ARTICULO

2 7

CONSTITUCIONAL

*'

TESINA

QUE

P A M

OBTENER

EL

GMDB

DE LICENCIADO

EN

SOClOtOGIA

PRESENTA:

EDUARDO

SOTO

RUlZ

ASESQR

:

U N I D A D I Z T A P A L A P A

DEPARTAMENTO BE SOClOLOGlA

(2)

AGRADECIMIENTOS:

Dedi00

está

tQsis

con

carifis

y

afecto

a

mis padres,

mi

esposa

y

mi

hijo

Eduardo.

A mis profesores,

en

especial al

Profesor

Horacio

Nlackinlay

C.

per

su

asesoría.

A

tos

campesinos

y

autaridades

de

Santa

Maria de

los

Angeles.

A

Laura

y

José

por

su apoyo

técnico.

A

todos

ellas

muchas

gracias

(3)

1.1

1.2

1.3 LA ESTRUCTUR4 SOCIAL Y

SU

EVOtUCfQN EN LA HACIENDA ESTANZUELA

1.5 ANTECEDENTES DE LA

EXPRQPIACION

6

I 1

25

32

(4)

52

UACI

ON

):

IV.1 EL PROGMMA NACIONAL DE

(5)

IV.1 LA TENENCIA DE LA

TIERRA

Y LOS PROBLEMAS DEL MINIFUNDIO EN EL

(6)

224

243

284

(7)

Existe en el ámbito de nuestro

pais

la

necesidad de explicar los acontecimientos que de una u

otra

forma están modificando

la

estructura

e c o n h i c a ,

política y

social

del pais, y

en

particular

las

relaciones

de produccibn en el campo. Esto se

debe

a que

las

políticas econbmicas aplicadas

en

el

agro

mexicano,

desde que la revolución triunf6, han modificado

sustancialmente papel de la economía campesina

en el desarrollo del sector agropecuario.

A

pesar

de

los

programas de apoyo y

los

modelos de desarrollo, la

crisis

en

el

agro parece no tener fin,

10

que

ha

ocasionado inestabilidad

en los

lugares donde existe más pobreza.

Con la puesta en marcha

del

Pronasoi (Programa Nacional de Solidaridad) y de Procampo (Programa de Apoyo Directo

al

Campo),

el

gobierno pretendió impulsar el desarrollo del campo, sobre todo, en

los

ejidos

y

comunidades de temporal y de autoconsumo, por io que no ha sido posible impulsar

un proyecto productivo de ejidos y comunidades a nivel nacional que sea ejemplo de desarrollo de

la

economía campesina. Por

el

contrario, la situaci6n de esos grupos es cada vez m i s dificil

puesto

que

no

cuentan con los recursos y técnicas adecuados para hacer productivas sus actividades económicas,

I

(8)

ni con la ayuda de! gobierno municipal,

estatal

o

federal

para

salir

adelante

con

los

recursos

y

tkcnicas

que disponen.

Sin duda,

Ius

ejidatarios y comuneros

del país

siguen siendo afectados

por

las

poiíticsls econemicas

liberales de ajuste econ6mico. Por esta razCn,

el

campo

mexicano sigue padeciendo las

injusticias

y

despotismos propios del

sistema

capitalista

subdesarrollado de nuestro

país.

Asi,

el

ejido de Sta. Maria, objeto de este

estudio, se encuentra comprendido dentro de un

conjunto de relaciones

sociales

en transiciin.

Esto

quiere

decir,

que no es un ente dado, sincj que S+ está

construyendo

continuamente.

Con

el

titulo

"El Ejido

de

Sta. Maria Frente a las

Nuevas Reformas ai

Ariicuio

2/

tonstitucionai" que

lleva la presente tesis y dada la coyuntura

actual

que afecta

al

campo mexicano, este trabajo pretende

contribuir

a

esclarecer

la

iucha

por ¡a

tierra

en

la

zona oriente

del

Estado de MichoacAn.

'O -.

La

temática

de

este

estudio

se extiende desde la

formacirjn del ejido de Sta. Maria,

corno

producto de

¡a

reforma

agraria

que desat6

el

movimiento revolucionario de 1910, su conversi6n en ejido parcefario y a

la falta

de perspectiva econbmica de SUS miembros, SU

posible

desaparjcirjn con la puesta

en

marcha de las nuevas reformas

al

Art. L I

.

Constitucional y

la

firma del Tratado de Libre 3 7 0

Comercio ( T. L.

c.

).

(9)

incitiye

todo

ei

process de

la lucha

DOT I Ía tierra,

hasta

la

incierta perspectiva de

la

situacion

presente,

la

cual

ha tenido

iugar,

en un

espacio

histrjrico-

econ6mico y poiitico de

tiempo

suficiente y complejo,

que comprende

varios

movimientos y situac:ones

para

entender

la

ciave para ei reparto de

tierras

a ¡os campesinos ejidatarios

del

municipio de Taipujahua.

distrito de Maravatio en Michoacán.

Para

la

obtenci6n de datos, se necesit6 combinar

la

obsenraci6n

participante con e! uso de informantes, y

la

historia documental, asi, corno las versiones orales de

lo

ucurrido,

Ius

cuales en conjunto perrnitier6n

la

comprensih integral &i

ejido de Sta. Maria.

También se

realizaron

cuestionarios, encuestas

y entrevistas con el fin de cuantificar

los

problemas mAs comunes, asi como para

medir

sus posibles

consecuencias a

nivel

local. Se

tratb

de realizar una

investigaci6n

Io

más seria posible, desde

dentro

de

¡os acontecimientos narrados por

los

actores,

viviendo sus experiencias de trabajo, para alcanzar una visien mas completa dei proceso

econdmico-

social que enfentan actualmente los campesinos del

ejido de Sta. Maria de los

Angeles.

No obstante, en este estudio

sobresalen

las

limitaciones del

método

rnicro-sociol6gjcq

sin

embargo, conocimiento telirico, asi corno

la

experiencia con

otros

2jidos, kciiitaron Gn POCO

la

comprensicin del ejido de Sta. Maria, cuya unidad de

produccidn es

de

tipo

marginal o de subsistencia.

(10)

Asi, entre las más graves limitaciones

están,

por

ejemplo, et no

haber

dadc

u n

tratamiento suficiente a

ia

cuestjbn del

contexto

politico en

ei

cual

se

inscribe

el

ejido de Sta.

l’”lria

como unidad econ6rnics

establecida pur el

Estado,

asi corno

la

notable carencia de análisis econrjrnico de

los

ejidos que rodean al ejido de Sts. hlaria. en especial los ejidos

del Puerto

Bermeo

y San

José.

En este sentido, et foco

de la

investígaci6n está

colocado, evidentemente sobre

un

asunto que

en

estor momentos se debate en ei Estado: la situacibn

econ6mica y politica de los campesinos

ejidatarios

después

de reformarse

el

Art.

2 7 O .

Constitucicnal y firmado e¡ T.

L.

C . con 10s €.U. y Canadá.

Por

otro fado,

la

investiqación hecha, es

producto

de un conjunto úe visitas a la

unidad

de producci6n ejidal, asÍ como

del

enfrentamiento con

la

realidad que viven

los

campesinos

del

ejido de Sta. María. Asimismo,

las

conclusiones de este estudio, son válidos sólo

para

el ejido de Sta. Maria. En

ningún momento se pretenden

hacer

generalizaciones cientificas sobre et fen6nwno

ejidal,

ya que no todos los ejidos

del

pais

son marginales o están en proceso de

desaparicih,

como io quieren hacer

ver

los ideólogos del mercado.

fuera

de nuestro pais, es cierto, existen experiencias conocidas de propiedades colectivas de

la

tierra que han

tenido

éxito, aun en competencia con

otras

formas de tenencia

corno

las empresas

capitalistas o

las

cooperativas, etc. I~CIUSQ en

(11)

nuestro

país

existen

ejidos productivos que

compiten

con la

pequeña

y gran propiedad. La ventaja de elfo,

es que se encuentran localizadas en buena situación geográfica y

el potencial

de

sus

suelos es

tal

que

los

grandes inversionistas nacionales o

extranjeros

no dudan en hacer fuertes inversiones de capital y de medios de produccibn porque

les

reditúa buenas ganancias, cosa que no sucede en los

ejidos

como

el

de Sta. María por

las

razones que más adelante expondré.

Así,

el

prop6sito de la presente investigaci6n no es

hacer

una

sociología

del

ejido.

Más bien, de

lo

que se

trata

es problematizar

los

fenbmenos

agrarios

que viven los ejidatarios de esa micro-regi6n

del

Estado de Micboacán. Pretende comprender integralmente ¡a situacibn social, e c o n h i c a y política que atraviesa

el

ejido de Sta. Maria, corno una

unidad

de produccidn campesina ue subsistencia, sin olvidar

a

la

vez

el contexto de

políticas econbmicas en

el

que se inscribe como parte del conjunto de

las

relaciones de prouucci6n y

acumulaci6n capitalista de la economia mexicana.

(12)

EL

CONTEXTO HISTORICO-POLITICO EN EL QUE

SE

INSCRIBE

EL

EJIDO

DE

SANTA MAR1A

La

importancia de este centro radica en

el

papei

que

jugó

durante

la época cotonid y poscolonial

corno

centro minero,

comercial

y

agricoia.

Tlalpujahua fue designada Real de Minas

en 1560, pues sus suelos eran muy ricos en

oro y plata, pero la tradicion dice que desde

antes de la legada de los espafioles, los

naiivos de este lugar y a pagaban rriburo ai

/mperjcr A/fe.xjca con metales preciasos 1.

Desde e¡ principio de ¡a colenizaci6n, !os

espaAoles

se interesaron por la explotacih de los

metales preciosos y Tlalpujahua no fue

la

excepcion. Los descubrimientos continuos de filones

argentíferos

llevaron

a

la

corona

espahola

la

idea

de

explotar

todos

los yacimientos

que

fueran

posibles,

en los territorios donde se encontraban.

La

ambici6n

y ei poder de¡

imperio

Español fue

tal

que

en

todas

las explotaciones

que

realiz6 SGIG

dejaba

restos

de minas inservibles. Terminada

la

extraccidn del minera! en aiguna mina, inmediatamente SS buscaba

otra

para

hacer

lo

mismo

que las demas: explotarlas

hasta

io ú¡timo.

1. Ldpez Dolnlnguez Leonor “Entre burbujas y suspiros”

Mexico Desconocido, No. 214, DIC. 9 4 , PAG. 55.

(13)

En

Méxicg

se

explotaba

la

plata

para

fines

comerciales,

la

cuai

era

considerada como un medio

de

pago

de Considerable valor comercial Y

financiero. Contrj mucho

en

las

expediciones de

explotacibn y conquista, pero

sobre

to&, como

nervio vita1

del

proceso

de desarrollo durante el largo

período colonial por dos razunes. La primera, era

que

gracias

a

la explotaci6n

de

la

plata

mexicana,

la

corona

espaiola

establecía

un comercio

entre

Africa

y Asia.

La

plata mexicana como

peruana

se em- barcaba en Acapulco

para

Manila y no SE podía

tornar corno

cualquier medio de pago, ya que era un

metal muy apreciado en ¡a regi6n asiática.

En

segundo lugar, la plata

era

absolutamente necesaria para mantener a

las

Filipinas

en

calidad

de coloniz

espafioia. De

las

Filipitlas la corona extraia

las

materias primas para

construir

las embarcaciones transatihticas necesarias para

transportar

los

metales preciosos y

otros

bienes de considerable

valor econrjrnico para

el

Imperio Espariol.

Sin embargo, todo flegarla a su fin í ,

.

1

como ¡es pas4 a todos ¡os pueblos mineros,

Tlaipujahua tuvo una epoca de decadencia! ¡as

minas fueron abandonadas y se inició ei 6xodo de sus nabitantes. Sin embargo, en M 2 2 se

constiruyd una sociedad para explotar de nuevo

el oro y ia piata y mas tarde hacia 1880 ¡a

compar'tia minera "Dos Estrellas" traju ae nuevo la bonanza tanto en Thlpujahua como el Oro,

poblacidn vecina a escasos 5 Kms., aunque ya

en el Estado de Il%xico 2.

2. Garda de los Arcos hla Fernancla "Galeones espaAoles y trabajo asidtico". Signos,

UAMI, ail0 VI, torno II, 1982, p.47-48.

(14)

,4I paso

del

tiempo,

en

p!eno movimiento

independiente,

el

padre de Ignacio

icjpez

Ray6n dej6

a éste ¡a berencia de

los

fondos mineros,

los

wales

no

tardaron

en

ser codiciados

por sus

vecinos

y por algunos hombres de la camarilla realista. For cierto, se wenta que desatado

el

conflicto

potiticc, entre

la

corona

española

y ¡a Nueva

España,

se

le

presionó

a Ignacio L6pez Rayón

para

que de su prepiedad se

obtuviera

el

metal

para

la

aclrnacion de moneda necesaria para financiar

los

gastos de las fuerzas

realistas,

-. comandadas Por Calleja. A Rayón no le

pare&, puesto que su compromiso se encontraba

con ¡a causa insurgente. Esta decisi6n

le

valí6 a

Ray6n y a sus hermanos

el

reconocimiento popular de

Tlalpujahua,

cual

perdura

hasta nuestros días.

Durante

el

siglo XIX y sobre todo en

el

último

cuarto

del mismo, las actividades econtjmicas principales

en

Ttalpujahua seguia siendo la mineria,

el comercio

y ¡a agricuitura. Tiaipujahua

era

ademas un centro politico administrativo importante; herencia

3 . Perez Escutia Rambn Alonso, Ignacio Ldpez Rayon. hlilitar y Politico de la

Independencia. Gobierno del Estado de Michican, 1985, p.1

(15)

A finales del siglo X1X vino

por

invitaci6n

una

oro

del gobierno porfirica un

grupo

de inversionistas

extranjeros,

que

no

vacilo en

apoderarse

de

10s recursos

no

s610

argentheros

de la región, sino de todos

los

bienes

que estaban a SCI

alcance.

AsÍ

sucedió

con

las

tierras y aguas que se encontraban

en

el

municipio, y

m a s

ailá

de éI-

La

complicidad

del

gobierne federal

y

local, asi

como las

autoridades

municipales, bicieron posible que ¡os inversimistas extranjeros se adjudicaran ¡a propiedad de

los

yacimientos argentiferos de

Tiaipujahua por conirato de más de 50

años.

Asi

surge

la

empresa minera

"DGS

Estreliss" cuyos antiguos

duefios

de origen

Ingles

dejaron

manos

sueitas a sus

colegas

franceses y alemanes

para

explotar

al máximo

los

metales preciosos, antes

señalados.

Entre los principales socios de

la

mina "Dos Estrellas", figuraban

Charles

Fournier y GuiIlertm Brookman, el primero de

origen

francés, fue durante todo

el

contrato

el

presidente del Consejo de

Aclministraci6n, el

segundo,

de

origen

aleman

...

había sido un it??portanFísin?o director de minas

en Guanajuato quien controib las propiedades

úe Francisca úe Paula PBrez GBivez

(.

,

.)

Era un

ntineraiogisra de infiuencia considerabie, que

recibid poder de ia Sra. Pérez Gáivez, para que

9

(16)

en su nombre y representacidn fuese a Europa

con la finalidad de ofrecer a sus conciudadanos

el traspaso de algunas de las propiedades mine-

ras y haciendas de beneficio de la Sra. Pérer Gdlvez 4.

Se sabe que durante el pon'iriato, y posterior a

81,

la

mina "Dos Estrellas" fue fuertemente explotada para beneficio de los

capitalistas

norteamericanos, la oligarquía regional y

el

gobierno de Díaz. En pleno conflicto revolucionario, la explotación de la mina fue parcialmente interrumpida.

El I 8 de febrero de 1919, el Presidente del Consejo de Administración,

los

socios y secretarios de la compañia sesionaron

en

asamblea general,

en

et

Distrito Federal, para decidir

la

continuación

del

proyecto de extraccibn y comerciaiizacibn de los codiciados metales hasta finales de

la

dkcada

de 1930-

Sin embargo, el 27 de Mayo de 1937,

Tialpujahua vio de nuevo amenazada su

exisrencia (

.,.

) Las iluvias reblandecieron ei

suelo y ocasionaron que los "jales" o

desperdicios de la mina que se hablan

acumulado durante casi un siglo se vinieran abajo y callera toda la esrructura de trabq-05.

4. Vort Menrz Brigida, Radkon Verena. Los Dimeros del irmerlalisrno alernr)t? en Mexico.

Cosa Chata, hlexico, 1982 p. 200

Ldpez Domlnguez Leonor "Entre burbuias v susoiros"

(17)

.. '

. . -

.

._..

LIMITE CEOESTNXTICO ESTATAL . . .

UMKE CEOESTADIMICO MUNICIPAL . . .

LIMITE CEOESIADISiC3 G R W O Y j O RURAL . . .

CLAM GEQESTADImCA ... kwtoahm . . . ; . . . . . .

0RRfEF.A PAVlUCNTNM ...

lERWcm4 ...

BRECHA ...

+ + + +

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MA OEFF.CC ... sft++t

IDENTIRCACION

ESTADO MICHOACAN. DE OCAMPO 1 6 '

MUNlCIPIO TLALPUJAHUA 093

LOCALIDAD TLALPUJAHUA DE RAYON. o001

, .

. a

(18)

1.2

LA

HACIENDA:

ALGUNOS ANTECEDENTES

Durante mas de un

siglo

las

tierras,

bosques

y

aguas que están comprendidos dentro

del

ejido de

Santa

Maria y de

otros

ejiaos come,

el

Puerto

Bermeo,

San

José,

San

Lorenzo, del

mismo

municipio de Tlalpujahua, pertenecier6n a

la

hacienda

llamada

ESTANZUELA

Esta

finca desde 1808 (año de SU registro),

hasta

1866,

arpoximadamente, perteneció a

la

orcjen

religiosa de los Caballeros de Colbn, establecida en Tlatpiqjahua,

a finales del

siglo

XVIII.

Fue

una

propiedad

rkstica

que cumpiii, en su momento hisibrim con un

conjunto

específico

de

actividades

económicas-

agrarias, ganaderas, mineras y

manufactureras;

que

mantuvo una

serie de edificaciones y edificios permanentes para

e4

mejor funcionamiento de

la

adrninistraci6n

y contabilidad de sus

recursos;

además

de

mostrar un cierto grado de independencia frente

al

poder público; y que se fundó en

el

peonajes por deudas para el desempefio de sus funciones diversas.

Se

sabe

que el Obispo Antonio Morales

de

Tlalpujahua, y su familia fueron

los

primeros propietarios de la hacienda, pero no

existen

documentos que amparen esa fuente.

Sin

embargo,

tanto e n

la

Biblioteca de

Tlalpujahua

como

en

el

Archivo General de

la

Nación ( AGN ) aparece ef Sr. Juan

Retama

corno

propietario de la finca.

6 El concepto peonaje se aplica a los peones residentes en las haciendas. En la

(19)

A finales de la década de 1860,

la

hacienda

pas6

a manos del Sr. Juan Retama, pero fi;tlecimiento prematuro le irnpidio pagar et adeudo al Colegio de San ldeifonso, por

10

que

la

jefatura de hscienda del

Estado

de

Michoacán se hizo cargo

de

la misma

hasta que no se hicieran los trhmites de

propiedad

correspondientes y se

saldara

el

adeudo

con

el

Colegio de San Idelfonso

de

la Ciudad de Rn6xicG

reclamando los derechos de propiedad de la finca por no pagarse su adeudo.

Entre

1867 y *1869 la

hacienda

se fraccionb en

varias fracciones que el municipio reclamaba ai

gobierno.

Despúes,

se arrendaron

ai

Sr.

Vicente Oliceaga, a la Sra. Maria Raybn, ai Sr. Juan Retama, de ahí que tocios reciamaran ser ¡os authticos

uueAos de ¡a finca. También una Sra. de nombre Maria

Garege

se decia fa propietaria de¡ C ~ S C O de ia

hacienda. Además de la casa o finca y cuarenta y

una

cabailerias

de tierras de

iabor

y pasta¡. 700

(20)

cargas de trigo; dos aperos; tres

caballos,

valuado todo ello en $48,491 pesos. más fracciones y las

cuentas de

Garege

$1,600

pesos.

Según datos que aparecen en documentos

(

AGN

),

en

10s

tres

Úitimos afios de la década de

1860 10s terrenos de la hacienda La

Estanzueia,

aparecen de ía siguiente forma: CUADRO 1

HACIENDA ESTANZUELA ( FRACCIOPJES 1867 - 1870 )

Fracci6n de Garege 1 !GOG.QO

Fracctén de los mojados con 18 cabailerias y

1 I fanegas de tierra. 7.057.57 Fraccidn de Mano largo con 13 cabalferias y

4 fanegas de tierra. 4:904.23 Fracción de Loreto y Garcia con 27 cabaflerias

y 9 fanegas de tierra. 8:X5.34

Fraccion de Estandar con 25 caballerias y

5 fanegas de tierra. i,625.00

Fraccion de Cerro Colorado con 19 caballerias y

2 fanegas de tierra. 6,676.TT

Prima Total 84,120.02

Tiempo después se agregaron otras acciones

de

la

hacienda con un valor de $4,148.48 pesos. Se puso en venta por parte de la factura

de

hacienda dei Estado en I869 a

un

precio de $106,348.50 pesos.

Y mientras llegaba el comprador de

la

hacienda

et 5

de

agosto de 1869 la

finca

estuvo nuevamente precedida por la Tesorería del Estado y

el

Municipio,

así corno del Colegio de San Idelfonso ai cual pertenecía según el adeudo no pagado. A finales del

(21)

€atre

1870

y

1888

Arnicalmsr Rincatiri debili

haber extendido el contrato de propiedad

-

arrendamiento que et Estado le había concedido,

porque

después de 1878 no aparece ningún dueño

de ia hacienda. En un teiegrama enviado por ¡a

Tesorería del Estado, con fecha ? 8 de junio de 1888, al municipio de Tlalpujahua, se le pide investigue el

~ L J ~ I O de ¡a finca y se íe reporte a ¡a oficina de¡

asunto. Dos días

despuks,

el 20 de junio

del

mismo

año,

el

jefe de hacienda del Estzdo reconoce 21 C.

Carlos Alvarez Riel conlo propietario de

la

hacienda

pero

no ha denunciado en

el

registro público de la

propiedad

traslado

de dominio,

io

cual

preocupa a

la

autoridad

del

ramo.

A finaies de

la

ultima década del

siglo

XIX,

por

fin la l-iacienda Estanzueia se vendio

a

favor del

-- C.

Ignacio G6mez

del

Campo por contrato de venta,

segiln jefe de hacienda de Contepec y el jefe de

receptoria

de

venias

Sr.

Refugio Asyueta.

Sin

(22)

embargo,

parece ser

que

soio

se

le vendio

una

frac- ci6n de fa hacienda y no la finca

completa

con todos

sus accesorios

y servidumbres.

Por

los datos que se tienen,

el

tittirnc

propietario de

la

Estanzueia coincide con

el

C. Guiiiermo

Broockmsn, quien

aparte de ser

el

s z l c i ~ m& activo

de la mina

"Eos

Estre!las",

era

un

terrateniente de origen alemán que habia hecho

una

gran fortuna explotando

la

tierra y

a

íos pemes

que

ahí Vivian,

Brmckman convirtib Ía nacienda Estanrueia en

una

verdadera unidad de producci6n aarícda Y capitalista.

Ai

iguai qc~e ¡as minas, ia hacienda fueron vendidas! arrendadas o

trasladadas

a

los

inversionistas

extranjeros

quienes supmstamente

traían el progreso para México y sus habitantes. Michef Gutelman lo expone de la

siguiente

manera:

Sin duda, aprovechando sus infiuencias en

Gdanajuato

y Tialpujahua, Broockman, pa- sslicitud

expresa

hecha al gobierno de Diaz quien también

era

socio de

la

mina del Om

y

que además conocia bien

a Broockman sprovecho

las leyes

que

autclrizabsn

a

(23)

practicamente con

las

compafiias deslindadoras

corno Broockman se hizo de la propiedad de la

hacienda Estanzuela.

las leyes

promovidas durante el porfiriato permitieron que las compañías extranjeras

se

aprovecharan

de

csisi la mitad del territorio nacimal ~i

titub

de

10s

latifundistas,

perjudicando

con ejlo a

las

comunidades indígenas y a la pequefía

propiedad.

LC

mismo ocurri6 con ¡as leyes de aguas, las

cuales

no pasaron desapercibidas, para la farniiia

Broockrnan. Siguiendo el modelo de fa época y

aprovechando

la

contingencia de que se pensaba ya disolver

las

compafiías

deslindadorss pcir un lado, y de no desperdiciar por ei

otro,

la

serie de

leyes

que despidieron

la

jurisdiccirin de las corrientes de agua del

pais

(leyes del

5 de junio de 1888, y de junio de 1894, I ?'de diciembre de '1 896 y I 8 de diciembre de .t902), que facultaban

al

gobierno para otorgar concesiones, derechos excfusivos de riego, tanto a

particulares como a empresas, se adquirib

dicha

extensi6n de tierra con la idea

expresa

de habilitarla para

el

cultivo a gran escala, mediante obras de

Asi, una vez que Broockman tuvo asegurada

la

tierra, inmediatamente

procedió

a regularizar la

concesibn del agua y pusc a ésta

el

nombre de

"Presa

Broockman" que se

encontraba

entonces

al

(24)

En

los

bitirnos

afios

del

podiriato, durante la

revolución y todavía

después

de

ella, la

Estanzuda abastecid de materias primas y bienes de consumo

básico, tanto a los peones que

vivían

en la hacienda

corno

a los

habitantes

de TIalpujahua y de

la

Mina GQS Estreiias. Se ies proveía cie carne,

leche,

rnaiz, forrzje, carb6n.

cueros

y

otros

pr~cfuctos

de

primera

necesidad

para los

trabajadores

de Is! mina.

l a cornerciaiizaci6n de esos productos favorecio por varias décadas a los propietarios de ¡a

hacienda,

en

la

medida que ello pernitísj, en pequefia

escala, la

acumulación de

capital

producto de! excedente

producido por

la

agraria,

¡a cuai era,

para

los

terratenientes, que en ese tiempo tenían e¡

p d e r

económico y politico era Tlalpujahua.

En ese sentido, la comercialización

del

excedente nos ¡leva a

considerar

a ¡a Estanzuda

corno la unidad de

producciún

agricola capitalista de

la

regtdn considerada. Como

dice

Michel Gutelman:

La Polltica Agraria Porfirista, no era, ccmc se ha

afirmacio con frecuencia, una política feudal. Por el contrario, más alM de las apariencias formales

(..J

dicha polítka se adaptaba perfíxtamente a las

condiciones necesarias para el desarroh del

capitalismo9 .

Así,

aparte de

las relaciones de servidumbre que

(25)

través de

la

venta de materias primas o de

la

prestacibn de

fuerza

de trabajo de algunos de

sas

peones acaciiiados, quienes eran obiigados a

trabajar en la mina cuando

las

labores

del

campo

terminaban y no había otra cosa que

hacer.

Don

Guiitermo Broockman, obtenía io que

queria

apoydndose siempre

en

el trabajo de sus peones y

mayordomos,

extendiendo

as1 su

campo

de acciún

-

inversi6n y de acumulaci6n.

Durante el Porfiriato los hacenlados constituian la aristocracia rural tradicional, vivian de la renta que obtenian de la explotacibn de sus tierras por peones

más o menos sojuzgados, o de la renta y las prestaciones que les debían los arrendatarjos que trabajaban u m parcela de la hacienda. E! poder de

esta clase social se fundaba en la posesih

monopoiira ue vastas superficies de rierrafo.

La

hacienda Estanzueia

estaba

canpuesta por un vasto conjunto de construcciones en C L ~ O interior SS encontraba la vivienda del ~ S C H - I ~ S ~ G y

sti

fanilia. La rodeaban inmensas superficies de cultivos de pastizales y de

tierras

de barbacho En

los

alrededores del casco se encontraban las fuentes

principales de agua para e¡

riego

y más

ailá

la fuente principal o

presa

llamada Broockman. At margen de

las

tierras del hacendado se encmtraban también

pequeAos núcleos de pobiaci6n sin

tierra

que vivían

en jacales miserables construidos por los peones

(26)

s6io

algunas

fracciones

de ellas se cultivaban directamente.

Los

terrenos

mejor ubicados y más

fértiles, que eran

trabajados

sobre todo por los

peones

acaciilados en ia hacienda.

Otra parte

de

lia

hacienda y sus tierras se arrendaba segW diversos

inmuebies

y

daba

un ingreso fijo ai hacendado bajo

la

forma de productos ~ ~ ~ ~

dinero

a u G ~ s ,

trabajando para la hacienda en labores que

necesitaba.

~ n nLI n Clln

La hacienda, dice Roger Bartra, a lo fargo de su

historia, abriga relaciones de produccvidn muy

complejas. La esciavvitud, la encomienda, ¡a

servidumbre y el trjbuto peculiares de sus primeras

fases, se susriruyen o enrremezclan C Q ~ I ia aparceria, el arrendamiento y, sobre todo el peonaje.

Las formas de trabajo en e¡ interior de ias haciendas

patentizan una situación pecujiar: el proceso de

acumulacidn de capital, en M&xico, al mismo tiempo que lograba grandes bxitos en el despojo de tierras

y concentración de la riqueza y propiedad, tropezaba con serias dificultades para generar una

fuerza de trabajo /ibref 1,

Ahora bien, cabría preguntarse cbmo se

origin6

el

proceso de acumulacidn capitalista

en el

agro y

resolver después ccjmo se reproduce afectando, sobre todo, a la economía campesina, At respecto

dice Maw:

Que el &gimen del capital presupone ei divorcio

entre los obreros y la propiedad sobre ¡as

condiciones de reaiizacibn de su trabajo.

(,..)

la

produccidn capitaiista no sóio mantiene esre

divorcio, sino que lo reproduce y acentúa en una

, Bartra Roger. Estructura Aararia Y Clases Sociales en México. Era. p.?18

(27)

escala cada vez mayor.

(...)

La llamada acumulacidn

originaria no es, pues, mas que el proceso histódco

de disociacidn entre el productor y 10s medios de

produccidn. Se llama originaria porque forma la

prehistoria del capital del régimen capitalista de

prouuccidnl?

Si

hacernos

un recuento del origen del

proceso

capitalista en nuestro pais, veremos que

efec?ivamente

fue

con

el

triunfo de

los

iiberales

mexicanos sobre el imperio francés de Maximiliano,

cuando se abrid

el

camino

al

México

Capitalista.

Judrez en su lucha contra el clero y {as

comunidades indigenas decrerd (Leyes de Reforma

de 1859, 1860 y .fSSI), incorporadas a la

Constirucidn de ?857, las cuales afectaron. sobre

rodo, a ¡os indigenas ai ser despojados de sus

tierras cornunaies con ei prerexro de inregrarios a un

desarrollo más civilizado de agricuitura comercia!

capitalista. flMs tar&, las tierras de las

comunidades indfgenas pasaron a formar parte del erario, &te se encargó de ponerlos en manos de los

liberales capitalistas, quienes rdpkiamenre se

convinieron en /os nuevos iatifundistasl?

El

resultado

de

las

Leyes de

Reforma

no

fue

el

planeado por sus ide6iogos, quienes pretendían crear una

clase

de pequeños propietarios agrícolas al

estilo de

la

vida francesa. Lo que ocasionó fue una

nueva concentración de la propiedad

agrícola;

creando nuevos latifundios y ensanchando otros que ya funcionaban en

la

economía agricoia

del

pais.

(28)

Asi,

!as

tierras

de

!as

comunidades

indigenas

fueron

fraccionadas en

los

años siguientes ai

juarjsmc,, se dividieron en

pequefías

parceias

adjudicadas

a

cada campesino, quienes no tardaron

en

ser

despojados por

los

latifundistas liberales

al

amparo

de

la

idea

del

progreso y desarrollo

ezon6mico.

Los

latifundios,

a

partir

de entonces,

fueron

creciendo devorando las

tierras

de ios

campesinos y de los pueblos indios, convirtiendo a

10s indios en peones y jornaleros de

los

terratenientes.

Durante

ese

perlodo

de

desarrollo

precapitalista,

se trataba, más que nada, de liberar gradualmente la

fuerza

de

trabajo

de

¡as comunidades indigenas,

necesarias para

la

explotacidn

en

las

grandes

haciendas o latifundios creados

al

calor

de

los

bienes nacionalizados y desamortizados. Con el pretexto de

integrarlos

al

progreso de ias comunidades

indigenas poco a poco fueron desapareciendo como

unidades de

producci6n

colectiva

para

transformarse

en propiedad de

los

terratenientes nacionales

y

extranjeros.

La

creencia

en

que

la

via

farmer

de

pequefios

propietarios agrícolas, pensada por los

liberales

del

desarroiio, sacaría de la crisis y atraso

econhico

en

que se encontraba la

mayoría

de mexicanos

del

campo, se habia convertido

en

una

falacia y en demagogia de

los

idedlogos del capitalismo libera¡

en

la

agricultura.

(29)

i o que realmente ocurri6 en ei agro, fue la integracidn continua de todas las formas tradicionales de producci6n colectiva, ai sistema capitalista de produccibn mundial en la medida que e! mercado asi io

requeria.

Todas !as

formas

de

producci6n precapitaiista existente en ei pais, de una manera

gradual

y

subordinada al nuevo

proyecto

capitalista se

fueron

integrando hasta desaparecer o servir ljnicamente a los intereses

del

imperialismo europeo y norteamericano.

El objetivo de la gigantesca operacidn de

despojo de tiems -que continuaba la iniciada en la

Colonia- no era solamenre construir grandes

Iatifundios, sino también de dispones de jornaleros libres, carentes de toda propiedad fuera de su fuerza

de trabajo. €1 capitalismo, para abrirse paso,

necesitaba, liquidar las tierras cornunaiesW

Este fenómeno de

la

acumulación primitiva capitalista en

el

agromexicano estuvo determinado en

gran

medida por la expansibn del mercado y por el excedente

de

mano de obra indiyena que los

terratenientes supieron explotar. Sin embargo, la obtencidn de la renta diferencial y absoiuta permiti6 que ese hecho se aplicara constantemente hasta

hacerse insoportable.

(30)

El supuesto para

determinar

la

Renta Diferencial

no tiene que ver entonces con

la

fertiiidad y

la

locaiizaci6n de

la

tierra, sino

en

las relaciones de produccidn

capitalistas

dadas en el agro. Estos influyen directamente sobre el precio de la venta de

tos productos

agrícoias,

tomando corno base la

fijacibn del precio de ia

tierra

de

menor

caiidad o

fertilidad.

La Renta Diferencial I vuelve a insistir Adargulis

es la sobre ganancia obtenida en aquellas empresas

cuya productividad es superior a la de ia tierra peor

("de los campesinos"), puesta en explotación. La

productividad, producto de la inversiún de Capital

constante en las mejores tierras (propiedad del

terrateniente), trae corno consecuencia una

ganancia superior a la obtenida por \os productores

campesinos pues &tos siembran en las peores

tierras con una compsicic5n orgAnica de capital

inferior a la rnedidds

Por consiguiente,

la

Renta Diferencial ll proviene

del

retraso del desarrollo del capitalismo en

la

agricultura. Además es necesario según Margufis

incorporar

las

variables de la distribucibn del capital,

para disponer mas recursos y mayor tecnologia

asi

como de créditos agrícolas para incrementar

la

producción . La desigualdad

en

la

distribución

del

capital

y

del

crkdito agrícola generan

la

Renta Diferencial II, la cual tiene que ver

con

el

arrendamiento capitalista de la

tierra.

Por

su parte, la Renta Absoluta obtenida en razbn de

la

propiedad terrateniente, consiste en

16. Ibid. y.73

23

(31)

retener ei excedente

prodücidu

en ia agr-ictiitura

(pli;svatia) para

los

misrn~s

terratenientes,

c)

para

la

rama de

la

produccibn agropecuaria de que se trate.

Esta

retencidn del excedente en manos de;

terrateniente propietario (ejemplo, ver

Via

Junker),

permitid

de manera general que los

terratenientes

controlasen los

precios de ¡os

productos

agricol-

en

el

mercado, pues

eran

ellos 10s que fijaban

ei

precio

de las mercancías.

Como dice

Bartra

(...), la agricultura mexicana de

finales de siglo XIX

se

desarrollaba

por

un camino que se

puede

identificar como

La

Via "Junker" en su

versibn porfiriana.

Pero ia Revoiuci6n cie f 9 10

-

f 7 y, sobre tocio. ias reformas que originó un ramo raruíamenre en ia

decada de los 30's truncaron este desarrollo7 7.

Al igual que en otros p a w s , aunque con distinto

proceso histbrico, ¡a

llamada

acumulacibn primitiva

de capital tuvo su origen (como ya antes

sefialé)

en la expropiación de

los

medios de producción

(tierra)

de

los

campesinos indigenas. Sin embargo, las constantes

luchas

campesinas de finales del siglo XfX y principios

del

XX demostraron que no

era

fácii

ascender al capitalismo

en

la

agricultura. A

principios

de este

siglo

la

Rewoluci6n Mexicana de 191

O

marc6

el

desenlace final del conflicto entre ¡as formas de

propiedad privada de latifundistas y

el

proyecto

colectivista

de

la tierra llamada

Ejido.

(32)

1.3

"LA

ESTRUCTURA

SGCiAi

Y

SU

EVOLUClON EN LA HACIENDA

ESTANZUELA"

La

historia de

la

evolucibn

de la poblacih de

Tlalpujahua

es bastante compleja. Segtin

el

censo

de poblacidn de 1890" , en Tlalpujahua

el

67.5%

de la PEA (Poblacirjn Econ6rnicamente Activa) se

dedicaba a la agricultura; destacaban los jornaieros y ¡os peones

de

campo. Más del

2096

de dedicaba a la mineria (en Dos Estrellas y en

el

Oro

Estado de México), y

el

resto a ia

adrninisiracidn

y ios servicios.

Los principales productos

agrícolas

eran

el maíz,

trigo,

forraje para animales y todo

tipo

de IeGumbres

para

el

consumo humano.

En

ia mayor parte de ¡os

pueblos habían

huertos

y &beles

frutales,

predominaba la pera, ¡a manzana, asÍ como ¡a ciruela,

el

capulin y

el

tejocote.

Eran ias haciencias

las

uniciades Ue produccibn

agricola quiénes destacaban por ser grandes productoras de bienes de

consumo

básicu y de materias primas que requería

la

pobiaci6t-t.

Entre

las

haciendas que se conocen

figuraban

¡a

de

Mayorazgo, San Onofre y

la

Estanzuela, por- su

rendimiento productivo. Por

ejemplo,

la

Estanzuela,

ciesde ú¡timo cuarto

ciei

sigio XIX se había constituido en

la

unidad de producci6n agropecuaria

necesaria para

la

vida econ6mica de fa regibn de

Tlalpujahua.

No obstante, su prodclccirjn se basaba,

(33)

COMO en todas

las

haciendas tradicionales de

entonces,

en

la

explotacibn de

10s

peones;

quiénes

habían

sido

previamente

ciespojauos

de sus tierras

con las Leyes,

antes sefialadas

de

Juárez,

Lerdo

y

Potfirio Diaz.

Así, desde principios de siglo, en Tlalpujahua no

existia

otra

forma

de

propiedad ú e

ia

tierra

que cumpliera satisfactoriamente con las necesidades del

mercado

local

que no fuera ia hacienda,

ia

cud aparte de abastecer de alimentos y materias primas a

fa población de Tlalpujahua y de la mina Dos Estrellas, comercializaba ei excedente (el carrb6n por

ejemplo), obteniendo con

ello

fuertes ganancias en forma de renta de la

tierra.

En

la

Estanzueia habia

temporadas

en que ¡a produccibn de rnaiz alcanzaba las dos toneladas por

hectárea, utilizando riego, mientas que en

las

comunidades cercanas de ¡os puebios indios (quienes servian de

jornaleros),

ni

siquiera media

tonelada se lograba ya que

las

tierras eran de temporal y de mala

calidad.

De

ahí

que

la

mayor

parte de la pobfaci6n

trabajaba

a medias en las Tierras de terratenientes

para cubrir

sus necesidades

básicas.

Una parte del año

la

dedicaban a trabajar

sus parcelas,

otra,

en

la

mina Dos Estrellas y

los

que no tenían

otra

opci6n (la mayoría), se la llevaban trabajando para los seiiores de la hacienda.

En 1870, cuando Amiicalmar Rincauri torna posesibn provisionai de la hacienda, trabajaban ai

rededor

de

50

peones en diferentes actividades de

(34)

carácter agricola, hab'ía trilladores, caballerangos,

mozos, mayordomos, administrador y peones. Estos

idtimos

eran ios que

irabajaban

hasta

ei uorningc,, mientras que

los

trabajadores de confianza

descansaban ese dia.

Pero,

a principios de este siglo, siendo propietario tie la hacienda Guillermo Broockrnan, en

Ía

hacienda había más de 150 peones, destacaban

IQS

carboneros,

los peones

acacillados y los

pastores,

estos

en su mayoría ganaban io mismo que con Arnilcamar Rincauri; con fa

diferencia

de que podian sembrar una

pequetia

parcela

a cambio de

servir

ai

patr6n

en

10

que

los

necesitara, y C Q ~ O

siempre

los

necesitaba terminaban trabajsndo

pars

beneficio de ia hacienúa.

Cos peones que vivían en

la

hacienda,

los

llamados

acacillados, pagaban

con su trabajo

las

deudas contraídas con

ei

terrateniente, la cuai era

una

practica común en

el

México Colonial y poscolonial. Además

el

terrateniente obtenia un

excedente

considerabie

en

cada cicio agricoia,

através

de

la

explotaci6n

del

trabajo

de tos peones o

por medio de

la

tienda de raya que era ei aimacen

donde

el

fin de semana y día de

paga,

se surtian

los

peones para llevar

el

poco alimento que podian a sus familias.

En

la

Estanzuela existían todo tipo de

trabajadores; el trabajador doméstico, el vaquero,

el

artesano, herrero, ei caporai, eí contauor, ei administrador, todos

eltos

eran

peones

.:resider'

aes,

es

(35)

decir, Vivian

dentro

d e la hacienda. Fuera d e ella se

encontraban:

10s

geones libres

c)

imaierm

sir;

tierra,

quiénes constituian 4

grueso

de ia pobiacibn

descampesinada de

la

reaidn de Ttatpuiahua. E r m los

pobres

que con su

trabajo

pagaban

las

deudas contraídas con ei patr6n de

¡a

hacienda.

Este

a

cambio de si^

trabajo

les

p r o p m i o n a h a IGS residentes un pago en dinero, mientras que a ios no

residentes

o

no acacillados,

la

mitad de la cocecha a veces nada, por no

haber

pagado la deuda a tiempo.

Durante

la

revoluci6n de 1910,

el

trabajo de los peones pudo llevarse a efecto casi sin interferencia,

pues aunque ¡as tropas revolucionarias anduvieron

cerca,

la pksirna condicibn de

los

caminos hscía que se mantuvieran

m a s

o menos alejados.

Los

anos

que siguieron fueron algo más dificiles, ya que para

entonces se recibían visitas esporádicas,

hasta

de varias semanas, de gente

arrnacja,

sobre

todo,

zapaiistas,

que aprovechaban el caos de

la

&poca y

robaban y saqueaban, no s d o productos y

ganado

de

la

hacienda, sino también a ¡os pobres campesinos

objetos tales

como cobijas, rGpa o

. alimentos, varias veces incluso intentaron ¡levarse

sus mujeres e

hijas.

Para evitar esto, los patrones de

la hacienda mandaban partidas fuertes de dinero para mantener aiejadas a las tropas revoiuciunarias. Cuando éstos no entendian las razones del terrateniente se mandaba traer las

tropas federales

para enfrentarlos.

(36)

Estado, que proporcionaba contingentes de

guardias armadas en los momentos de verdadera

emergencia 18

A mediados de

la

segunda década de este siglo,

fa

hacienda

tenia casi 150 trabajadores agricslas que

sostenian a una pobiacibn de 600 inuiviciuos

entre

familiares, comerciantes y artesanos que

constantemente afluian a

la

hacienda para vender

sus

mercancías o

para

comprar estas.

La hacienda

era

una

empresa cuidadosa de ia

planificaci6n y desarrollo de sus actividades econ6micas, los avales permitieron que empezara a rebasarse

el

límite de '150 trabajadores de planta, indispensables para

cubrir

las necesidades rutinarias del trabajo incluyendo el administratlvo el de tos

carboneros

requería

por io menos de

5 G

trabajadores; la

ganadería

unos

20,

para

el

cuftiv~ de

maiz y

el

trigo 50,

el

cuidado de ¡os caballos I O ,

para

las labores administrativas 5, y

el

resto

eran empleados en

las

labores

domésticas,

lavar,

pianchar, cocinar, ir ai mercado"

,

etc.

Durante la revolución la estructura agraria de

la

hacienda se fue modificando poco a

poco,

hasta

hacerse

insoportable

el trabajo,

sobre

todo,

de

los

peones,

quienes

no vei'an

termino

a

las

cjeudas contraídas con

el

patr6n.

I* Glantz Susana. El Eiido Colectivo de Nueva Italia INAH p. 85 ' Archivo de la Hacienda Estanzuela ( 1410

-

1920 ).( A.C.N.)

Figure

CUADRO 2 Categorías Socioprofesionales México en el campo; 1895-1 91 O.
Cuadro 3 mAxIrna y
CUADRO 4 Superficie nacional sembrada de maiz
CUADRO 5 Maquinaria por concepto e impiementos agricolas en de existencia uso

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