MASTER VALENCIA 2010
TEXTOS
EJERCICIOS DE ADMIRACIÓN fotografía y literatura
Antonio Ansón
DOCUMENTOS
Émile Zola
El naturalismo (Selección, introducción y notas de Laureano Bonet. Traducción de Jaume Fuster), Barcelona, Península, 1972. Título original Le roman expérimental
(1880) (Chronologie et préface par Aimé Guedj), Paris, Garnier-Flammarion, 1971.
Ante todo, la primera pregunta que parece plantearse es ésta: en literatura, en la que hasta hoy la observación parece haber sido empleada en exclusiva, ¿es posible la experiencia?
Claude Bernard discute largamente sobre la observación y la experiencia. /.../ Para llegar a determinar lo que puede haber de observación y de experimentación en la novela naturalista, sólo tengo necesidad de los pasajes siguientes:
“El observador constata pura y simplemente los fenómenos que tiene ante sus ojos... tiene que se el fotógrafo de los fenómenos; su observación debe representar exactamente a la naturaleza... escucha a la naturaleza y escribe bajo su dictado. Pero una vez constatado y observado el fenómeno llega la idea, interviene el razonamiento y aparece el experimentador para interpretarlo. El experimentador es quien, en virtud de una interpretación más o menos probable, pero anticipada, de los fenómenos observados, instituye la experiencia de manera que, en el orden lógico de las previsiones, dicha experiencia ofrezca una resultado que sirva de control a la hipótesis o a la idea preconcebida...”
/.../
El interés ya no reside en la rareza de esta historia; por el contrario, cuanto más banal sea y cuanto más general, tanto más típica resultará. Hacer mover a unos personajes en un medio real, dar al lector un fragmento de la vida humana: en eso consiste toda novela naturalista.
/.../
Así pues, con el tipo de ideas que tenemos en la actualidad, nada puede remplazar este sentido, ni un estilo apasionadamente trabajado, ni el vigor de trazo, ni las más meritorias tentativas. Si se quiere pintar la vida, hay que verla ante todo tal cual es y dar una impresión exacta. Si la impresión es barroca, si los cuadros están mal equilibrados, si la obra raya en la caricatura, ya sea épica o simplemente vulgar, es una obra nacida-muerta, condenada a un rápido olvido. No está fuertemente asentada sobre la verdad, no tiene ninguna razón de ser.
Charles Baudelaire
Salon de 1859
Incluido en Du bon usage de la photographie (Une anthologie de textes choisies et présentés par Michel Frizot et Françoise Ducros), Paris, Centre National de la Photographie, 1987 (Col. Photo Poche).
El gusto exclusivo por lo verdadero (tan noble cuando está limitado a sus aplicaciones naturales) oprime ahora y ahoga el gusto por lo bello. Donde no habría que ver otra cosa que lo bello (un cuadro, por ejemplo, y puede suponer con facilidad en cuál estoy pensando) nuestro público sólo busca lo verdadero.
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En estos días deplorables una industria nueva ha surgido, que ha contribuido ampliamente a confirmar nuestra estupidez en su confianza y a arruinar lo que podía quedar de divino en el espíritu francés. Esta muchedumbre idólatra defiende un ideal digno de ella y apropiado a su naturaleza, por supuesto. En materia de pintura y escultura el Credo actual de la gente de mundo, sobre todo en Francia (y no creo que nadie se atreva a afirmar lo contrario) es el que sigue: “Creo en la naturaleza y nada más que en la naturaleza (una secta disidente quiere que los objetos de carácter repugnante sean eliminados, como un orinal o un esqueleto). De este modo la industria que nos ofrecería un resultado idéntico a la naturaleza se convertiría en el arte absoluto. Un Dios vengador ha hecho realidad los deseos de esta multitud. Daguerre fue su Mesías. Y por esta razón afirma: “Puesto que la fotografía nos ofrece todas las garantías deseables de exactitud (¡es lo que piensas los insensatos!), el arte es la fotografía. A partir de este momento la inmunda sociedad de abalanzó, como un único Narciso, para contemplar su trivial imagen de metal.
/.../
pronto lo habrá suplantado y corrompido por completo, gracias al pacto natural que encuentra en la estupidez del gentío. Tiene que cernirse a su verdadero deber, que es el de servir a las ciencias y a las artes, y servir con humildad, como la imprenta o la estenografía, que no han creado nada ni suplantado a la literatura.
Que enriquezca rápidamente el álbum del viajero y otorgue a sus ojos la precisión que faltará a su memoria, que adorne la biblioteca de naturalista, amplíe los animales microscópicos, fortifique de alguna manera las teorías de los astrónomos; que sea, en resumidas cuentas, la secretaria de todos aquellos que necesitan para su profesión absoluta exactitud material. Hasta aquí todo correcto. Que salve del olvido las frágiles ruinas, los libros, las estampas, los manuscritos que el tiempo devora, las cosas preciosas cuya forma va a desaparecer y piden un lugar en los archivos de la memoria. Se le agradecerá y por todo ello será aplaudida. Pero si se le permite irrumpir en el terrero de lo impalpable y de lo imaginario, sobre en aquello en que sirve porque el hombre deja su alma, entonces la desgracia caerá sobre todos nosotros.
Ramón Gómez de la Serna
Automoribundia (1948), Madrid, Ediciones Guadarrama, 1974.
Capítulo XCV (fragmentos)
Ante las fotografías que pueblan mi autobiografía bien puedo dar unas explicaciones fotogénicas.
La fotografía suele ser una idealización y hay fotógrafos de galería que tienen el don adivinatorio de saber cómo querría ser su cliente y le hacen el retrato de cómo querría ser.
Ya obran más con focos que con nubes los artistas de la alta cámara, pero antes era bonito verles mover nubes en lo alto de la cristalera con luz cenital hasta lograr el día gris que le sentaba mejor al fotografiado.
/.../
Pero no voy a extenderme sobre esos depósitos de credulidad en que cada uno podía tener toda la idiosincrasia que quisiera, sino que voy a referirme principalmente a los fotógrafos de la calle, a los que hacen las instantáneas de la verdad y no de la ilusión. Les he practicado mucho y tengo álbumes llenos de sus improntus sin engaño.
/.../
No hay que hacer caso a la mujer que siempre pretende escapar al ojo del destino alegando que no está “bien compuesta” o que “no había salido preparada para eso”.
Así se perderán las mejores ocasiones fotográficas y ya no tendrá remedio el no haberse detenido a hablar y posar unos instantes ante el hombre de la máquina portátil que lleva consigo todo lo necesario para retener una imagen; la manteleta de bruja, la cubeta de la revelación y de la fijación, el atril de la reproducción y el cubo de la asepsia final.
— ¿Te acuerdas aquella tarde que no quisiste que nos hiciésemos una fotografía en el Rosedal?
— ¡Vaya si me acuerdo!
— Pues aquella tarde no volverá. — Por supuesto.
— Pero faltará siempre en nuestra colección de tardes salvadas.
Los fotógrafos callejeros son los cronistas de las generaciones que corresponden a una época, los que están fuera de los acontecimientos inaugurales o postumales, los que han tenido un día de turismo puro por la ciudad.
Esos que aparecen en la cartulina son ellos, que no lo duden. Han salido en la placa, luego existen. Que se den por satisfechos con esa constatación ultrafilosófica.
/.../
Para el autopsicoanálisis nada mejor que estos documentos personales en los que descubrimos todo lo que no fuimos y algo que no seremos en contraste con lo que fuimos o llegaremos a ser, es decir, cogidas in fraganti entre todas esas conjugaciones de verbo ser, las erratas de las incompensaciones, de los complejos y de los deseos fallidos.
En la discusión o contradicción del vivir yo siempre me he decidido a hacerme una fotografía callejera para saber a qué atenerme, para jugarme entero en la lotería de la buena o la mala suerte parado un momento ante lo inexorable.
En esos casos, mientras nos entregan las postales, está la meditación desinteresada, la espera de la papeleta facturadora, la impasibilidad frente al sorteo fotográfico, el voto secreto del que saldrá un dato para la proclamación de la conciencia.
A más fotografías de estas, más vida lograda para el ahorro postal de la cotidiana, más afirmación de las ideas no sectarias, más derecho renovado al “kilométrico” del andar, al billete de libre circulación por avenidas y andurriales.
La vida modesta —la verdadera vida— da un salto hacia delante gracias a ese despilfarro y afirma su categoría con derecho a asiento en un banco público.
/.../
¿Que todo esto es puro exhibicionismo solitario? Nada de eso.
TEXTOS
Aloysius Bertrand
Gaspard de la nuit (1842)
HENRIQUEZ
Je le vois bien, il est dans ma destinée d’être pendu ou marié.
LOPE DE VEGA.
- « Il Y a un an que je vous commande, leur dit le capitaine, qu'un autre me succède. J'épouse une riche veuve de Cordoue, et je renonce au stylet du brigand pour la baguette du corrégidor. »
Il ouvrit le coffre: c'était le trésor à partager, pêle-mêle des vases sacrés, des bijoux, des quadruples, une pluie de perles, et une rivière de diamants.
- « A toi, Henriquez, les boucles d'oreilles et la bague du marquis d'Aroca ! à toi qui l'as tué d'un coup de carabine dans sa chaise de poste ! »
Henriquez coula à son doigt la topaze ensanglantée, et pendit à ses oreilles les amétistes taillées en forme de gouttes de sang.
Tel fut le sort de ces boucles d'oreilles dont s'était parée la duchesse de Médina-Cœli, et qu'Henriquez, un mois plus tard, donna en échange d'un baiser, à la fille du geôlier de sa prison!
Tel fut le sort de cette bague qu'un Hidalgo avait achetée d'un Émir au prix d'une blanche cavale, et dont Henriquez paya un verre d'eau-de-vie, quelques minutes avant d'être pendu!
Charles Baudelaire
Le spleen de Paris (1857, 1869)
A UNE HEURE DU MATIN
éreintés. Pendant quelques heures, nous posséderons le silence, sinon le repos. Enfin! la tyrannie de la race humaine a disparu, et je ne souffrirai plus que par moi-même.
Enfin! il m'est donc permis de me délasser dans un bain de ténebres! D'abord, un double tour à la serrure. Il me semble que ce tour de clef augmentera ma solitude et fortifiera les barricades qui me séparent actuellement du monde.
Horrible vie! Horrible ville! Récapitulons la journée: avoir vu plusieurs hommes de lettres, dont l'un m'a demandé si l'on pouvait aller en Russie par voie de terre (il prenait sans doute la Russie pour une île); avoir disputé généreusement contre le directeur d'une revue, qui à chaque objection répondait: « - C'est ici le parti des honnêtes gens», ce qui implique que tous les autres journaux sont rédigés par des coquins; avoir salué une vingtaine de personnes, dont quinze me sont inconnues ; avoir distribué des poignées de main dans la même proportion, et cela sans avoir pris la précaution d'acheter des gants; être monté pour tuer le temps, pendant une averse, chez une sauteuse qui m'a prié de lui dessiner un costume de Vénustre; avoir fait ma cour à un directeur de théâtre, qui m'a dit en me congédiant: «- Vous feriez peut-être bien de vous adresser à Z...; c'est le plus sourd, le plus sot et le plus célèbre de tous mes auteurs, avec lui vous pourriez peut-être aboutir à quelque chose. Voyez-le, et puis nous verrons »; m'être vanté (pourquoi ?) de plusieurs vilaines actions que je n'ai jamais commises, et avoir lâchement nié quelques autres méfaits que j'ai accomplis avec joie, délit de fanfaronnade, crime de respect humain; avoir refusé à un ami un service facile, et donné une recommandation écrite à un parfait drôle; ouf ! est-ce bien fini?
Mécontent de tous et mécontent de moi, je voudrais bien me racheter et m'enorgueillir un peu dans le silence et la solitude de la nuit. Ames de ceux que j'ai aimés, âmes de ceux que j'ai chantés, fortifiez-moi, soutenez moi, éloignez de moi le mensonge et les vapeurs corruptrices du monde, et vous, Seigneur mon Dieu ! accordez-moi la grâce de produire quelques beaux vers qui me prouvent à accordez-moi-même que je ne suis pas le dernier des hommes, que je ne suis pas inférieur à ceux que je méprise !
Arthur Rimbaud Illuminations (1872-1873)
"Henrika avait une jupe de coton à carreaux blancs et bruns, qui a dû être portée au siècle dernier, un bonnet à rubans, et un foulard de soie. C'était bien plus triste qu'un deuil. Nous faisions un tour dans la banlieue. Le temps était couvert, et ce vent du Sud excitait toutes les vilaines odeurs des jardins ravagés et des prés desséchés.
La ville, avec sa fumée et ses bruits de métiers, nous suivait très loin dans les chemins."
Jules Renard, Histoires naturelles (1894)
LE SERPENT
Trop long
LE CAFARD
Noir et collé comme un trou de serrure
Blaise Cendrars, “Dernière heure”, Dix neuf poèmes élastiques (1919)
OKLAOMA, 2O janvier 1914
Trois forçats se procurent des revolvers
Ils tuent leur geôlier et s'emparent des clefs de la prison Ils se précipitent hors de leurs cellules et tuent quatre
gardiens dans la cour
Puis ils s'emparent de la jeune sténo-dactylographe de la prison
Et montent dans une voiture qui les attendait à la porte Ils partent à toute vitesse .
Pendant que les gardiens déchargent leurs revolvers dans la direction des fugitifs
Quelques gardiens sautent à cheval et se lancent à la poursuite des forçats
Des deux côtés des coups de feu sont échangés
La jeune fille est blessée d'un coup de feu tiré par un des gardiens
Une balle frappe à mort 18 cheval qui emportait la voiture Les gardiens peuvent approcher
Mr. Thomas, ancien membre da Congrès qui visitait la prison
Félicite la jeune fille.
Ernesto Gimenez Caballero
Yo inspector de alcantarillas (1928), Madrid, Ediciones Turner, 1975.
Fotograma
El huevo gira en la cámara oscura.
Un rayo oblicuo y violeta se lanza a traspasar la elipse.
Choca y derrama cabelleras de luna, fantasmas de nieve absoluta, claridades telúricas palidecen sin sangre. Luciérnagas abstractas cristales de leche.
Luego avanza una mano.
Y el rayo violeta y oblicuo se ensortija en volutas sin fin queriendo esconderse cazar el huevo.
La mano en fosforescencias radiales es una campánula eléctrica en flor falsa de gasa blanca dedos con calidades de pétalos y de pistilos.
Y el huevo
como corola de tal planta transparente. El huevo gira como astro en la noche.
Pierre Mac Orlan, Boutiques (1925)
CORSETS
« Ce petit commerce est très tranquille, dit Floryse à son amie. C'est bien ce qu'il me faut, car je n'aime pas les complications de la vie et ne veux pas non plas m'exposer à des surprises saugrenues.
« Ma clientèle est sérieuse. Je connais le nom de tous mes clients et depuis l'année 1918, où j'eus officiellement connaissance de la mort de mon mari, je n'ai jamais pensé... ce qui s'appelle penser.
mesures pour un corset rose avec des jarretelles noires afin d'attacher des bas gris en soie végétale »
Charles Dobzynski, L’opéra de l’espace (1963)
J'ai vu la nuit crever à grosses bulles; l'arbre craquait, délivrant des couleurs, une vapeur au sortir de la fonte,
une fumée, une limaille d'ombre: presque un oiseau remplissant tout le ciel
de son plumage et de son auréole. J'ai vu tomber la buée boréale,
fientes du feu, fange à phanérogames, stagnation de sommeil et de brume d'où surgissait la nébulosité
en son duvet de soufre et de fluor. Elle fouettait de sa queue électrique l'espace entier qui dès lors s'irisait, fils d'araignée à l'aube entre les feuilles où le soleil oublia ses élytres.
O l'équipage en feu! Cadence équestre de la comète après son propre cœur! Carrosserie d'écume, essieu liquide qui tourne, emportant avec son sillage la mémoire des mondes, les regards pulvérisés par le temps d'autres êtres; et des débris de vie — filaments froids mais qui parfois déchirent le néant d'un éclair bleu dans le néon du temps.
Antonio Fernandez Molina
Dentro de un embudo, Barcelona, Lumen, 1973.
El fotógrafo prepara su trípode y mete la cabeza bajo la manga. Aprieta el botón. Todo lo que hay delante del objetivo se precipita hacia él. Queda en el mundo un hueco incomprensible y ya no se podrá llenar con nada.
José María Álvarez
Museo de cera, Barcelona, La Gaya Ciencia, 1974.
FOTÓGRAFO
Malas costumbres había contraído efectivamente nuestro amigo; no pocas, sobre todo, en los últimos tiempos. decaía visiblemente, rápidamente, y era cierto que se volvía sucio. Bebías más
—Fiodor Dostoievski—
Entonces ya se fue y ahora no vuelve. No vuelve más, ya no lo quiere nadie
—Pablo Neruda—
Yo vine muchos años después, cuando ya sólo quedaba de su vida un disparate.
Asmático, muy calvo, insobornable, durrutista pequeñito
condecorado de la guerra con un cajón,
fotógrafo de prensa,
teniendo en elección varios caminos se internó en estas artes fabulosas Escondido detrás de las palmeras sorprendía el paso de los soldados, que así quedaban complacidos.
Algunos de su tiempo murmuraban era dado a otras actividades más obscenas.
Yo lo recuerdo, viejo, allá en su reino,
Nathalie Quintane
Chaussure (1997)
Chaussure
Quand je suis restée longtemps l'été dans un pré, je vois les empreintes laissées par les brins d'herbes s'entrecroiser sur ma peau.
Posé à terre, le pied dissimule exactement la surface sur laquelle il s'inscrit.
L'ombre du pied est la seule à se confondre en partie avec son origine.
L'ombre du corps devance, côtoie ou précède celui-ci, suivant l'orientation des rayons lumineux.
Aussi puis-je avoir l'impression de courir après mon ombre, ou de m'en éloigner.
Ou d'accompagner mon ombre..
Dans un soulier pénètre peu la lumière.
(L'intérieur du soulier est obscur, car son ouverture a une dimension à peine supérieur, à la circonférence de la cheville.)
Darío Facal
Fotografías dobladas, Madrid, Calambur, 2001.
La fotografía olvida:
la liquidez sonora de la plaza invernal, el temblor de palomas,
el coche entrometido de los barrios, el correteo colegial de media tarde.
la sombra acurrucada en el rincón de nieve, el balanceo de maletas
la suela ansiosa de pisar charcos.
Olvida:
el olor enroscado de las panaderías y el frío, la violeta fugaz de un perfume,
el aroma secular de los moños.
Detiene:
la brazada del vendedor de piruletas,
en la mejilla… la lágrima temprana de una niña, el parpadeo necesario de una puerta.
Y sin embargo el reloj tuerce minutos
con más velocidad que de costumbre.
›18A
TRABAJO DE CAMPO
Jesus López Pacheco
Asilo poético. Poemas escritos en Canadá (1968-1990), Madrid, Endymion, 1992.
EXIT Poema audiovisual
¿Dónde están las flechas de antaño? pregunté
al llegar a los Grandes Lagos de todos los niños del mundo que sueñan geografía Los Grandes lagos eran muy pequeños y estaban medio muertos
El paisaje aparecía a diario firmado por las chimeneas
5 En Buffalo y Detroit ardía la llama eterna al obrero desconocido y domesticado y en Niágara seguía cayendo para nada la inmensa barba democrática de Walt Whitman
La vida era solamente un problema de regulación de tráfico Tu libertad de torcer a la izquierda acaba
10 y hay tiempo de avanzar y de parar tiempo de correr a 30 por hora tiempo de correr a 40 por hora tiempo de correr a 60 a 70 por hora
hay tiempo de consumir tiempo de matar y tiempo de morir
15 Pero las compañías de seguro están en todas partes y las almas saben que todo tiene su exacta indemnización en este valle de sonrisas
¿Dónde están las flechas de antaño? pregunté
porque había soñado como todos los niños del mundo han soñado alguna vez con que al final de la película
20 los buenos tan superiores y vulgares no ganaran para siempre y totalmente a los malos tan buenos en el fondo pues ¿cómo se puede ser malo
llevando un gorro colgante de plumas de ave?
25 ¿Dónde están las flechas de antaño? pregunté En el aire de las cafeterías
en las carreteras en los envases sin devolución y con devolución en las revistas en los parques en los aeropuertos
en las cajas de galletas en los relojes de pulsera y de pared 30 y de bolsillo y de pecho y de cuello y de tobillo
en los relojes de cintura en los relojes de pensamiento en los termómetros y manómetros en los barómetros
en las latas de conserva y en los hermosos electrodomésticos en las espaldas de los estudiantes
35 en todas las máquinas en todas las calles sobre todo en las calles
en los cruces
sobre todo en los cruces en las puertas
40 Sobre todo en las puertas de salida
flechas y flechas y flechas muertas indican subir
45 abrir doblar bajar
torcer a la derecha torcer a la izquierda 50 seguir
romper levantar apretar 55 entrar
salir
sobre todo salir salir por la puerta de salida
60 Pero la puritana hipocresía del invierno no puede impedir año tras año
la conmemoración sangrienta del otoño y los desorientados vencedores hoy viven preguntándole siempre
65 en todas partes del camino
a las flechas muertas de sus víctimas inolvidables por dónde se va
por dónde se sube
por dónde se sale sobre todo por dónde 70 se sale
dónde está la puerta cuál es la puerta de salida por favor
dónde está dónde la salida
preguntándole siempre la salida sobre todo por la salida 75 a las flechas muertas de sus víctimas inolvidables
Herida está de flecha la salida
Lectura audiovisual: La lectura pública de este poema semiótico puede ir acompañada por la proyección rítmica de diapositivas y la audición de cintas magnetofónicas. Estas diapositivas y cintas no deben funcionar como ilustraciones, sino como complemento expresivo, importante en algunos casos, sobre todo en el verso final y en los versos 44-59; estos últimos se prestan a un montaje audiovisual de gran dinamismo: las órdenes o indicaciones de algunos versos (“subir”, “torcer a la derecha”…) pueden ir seguidas o precedidas por la proyección de signo contrario (“bajar”, “torcer a la izquierda”…) y/o, quizá, acompañadas por pitidos, claxons… No hay inconveniente , desde luego, en añadir, suprimir, sustituir o modificar algunos versos si así lo exige un buen montaje. la eficacia de estos complementos expresivos (que forman parte integrante del poema) dependerá, en buena medida, de la imaginación y de la habilidad con que se usen. Naturalmente, diapositivas y cintas pueden ser sustituidas con ventaja por un filme sonoro.
quizá sólo flechas de guerra indias y modernas flechas de señalización, indicadoras; puede ser conveniente también mostrar la mano roja de “¡Alto!” y la silueta de hombre andando de un semáforo… Al final se debe proyectar un cartel de “Exit” atravesado por la flecha, en correspondencia con el último verso, completando así el efecto de la “imagen” poéticovisual en que se basa el poema.
Cintas: ruidos de fábricas, estruendo de cataratas, rumores de tráfico, música electrónica, timbres de alarma, oníricas sirenas de ambulancia pavorosas, estertores de agonizantes por asfixia…
1971-72
Trabajo de campo
— Comparar los siguientes versos con las frases, conceptos y versos originales:
“Dónde están las flechas de antaño” con la balada de François Villon “Balada de las damas de antaño” en donde va repitiéndose a modo de estribillo el verso “¿dónde están las nieves de antaño?
“La llama eterna al obrero desconocido y domesticado” con la Tumba al soldado desconocido.
“Valle de sonrisas” con Valle de lágrimas.
— Abordar el concepto de palimpsesto y metatexto.
— Analizar las siguientes figuras poéticas y comparar mediante un análisis formal con los procedimientos de la imagen literaria.
“El paisaje aparecía a diario firmado por las chimeneas” y “La puritana hipocresía del invierno”
— Buscar información sobre Walt Whitman y comparar el estilo y los contenidos de los poemas del autor estadounidense con los de Jesús López Pacheco.
— Explicar mediante un retrato de Whitman la imagen “barba democrática”, así como su contenido ideológico.
— Señalar los elementos antimilitarias y pacifistas.
— Abordar el concepto de literatura comprometida. Época. Autores.
— Prestar atención al término “poema semiótico”. Por qué ese término. Apuntes sobre el origen del estructuralismo y la teoría semiótica.
— Explicar el género cinematográfico del Western en los versos 17 al 24. Proponer ejemplos. Utilizar a modo de ilustración el resumen que el director alcohólico del periódico Shinbone Star hace de la historia del Oeste americano en El hombre que mató a Liberty Valance, dirigida por John Ford en 1962. Buscar películas en donde ganan los indios.
— Reflexionar sobre el concepto de autor. Cuando y por qué surge la conciencia de autoría de una obra. Concepto postmoderno de autor.
— Proponer como ejercicio la realización visual del poema de López pacheco mediante la búsqueda de fotografías disponibles o la producción de imágenes originales, así como material cinematográfico para la ocasión o ya existente. Realizar otro tanto con material sonoro, tal y como propone el autor, acompañando imágenes y texto.
Aproximación
Jesús López Pacheco nace en Madrid en 1930. A finales de los años sesenta se autoexilia en Canadá, donde ejerció como profesor en la universidad de Western Ontario. Allí vivió el resto de su vida hasta su fallecimiento en 1999. Es autor de las novelas Central eléctrica, que resultó finalista del premio Nadal en 1956, y La hoja de parra (1973), además de obras de teatro y cuentos, reunidos en Lucha contra el murciélago (1989). Su obra poética comprende títulos como Dejad crecer este silencio
(1953), Algunos aspectos del orden público en el momento actual de la histeria de España (1970) que incluye el poema “Larga instantánea”, o Delitos contra la esperanza
(1970) o Ecólogas y urbanas (1996). Asilo poético (1992) que agrupa los poemas escritos en Canadá entre 1968 y 1990, contiene numerosos textos donde la fotografía desempeña un papel fundamental, como “Kettle Point” sobre fotografías de Bruno Lázaro Pacheco, “Tótem”, “Exit. Poema audiovisual” o su “Niño de alambre”, siempre marcados por un decidido compromiso social.
El poema seleccionado, fechado entre 1971 y 1972, tiene el interés de proponer una lectura abierta en donde el lector desempeña un papel decisivo, hasta ofrecerle la facultad de modificar el texto e incorporar elementos propios para su composición final.
Se trata de un poema, además de como texto, concebido para ser visto. La indicación que acompaña al título “Poema audiovisual” hace referencia a este componente de imágenes y sonidos asociados a las palabras que se suceden en un bombardeo para los ojos y el pensamiento con el ánimo de agitar la conciencia del espectador en torno a temas como la agresión de los países conquistadores y poderosos a las culturas indígenas, la búsqueda de sentido vital encarnado por la imagen poética de una SALIDA imposible condicionada por las obligaciones y una estructura social perfectamente organizada donde la ilusión de la libertad viene dada por un margen de elección ilusorio.
El texto está estructurado en tres partes encabezadas con el verso “¿Dónde están las flechas de antaño?” que se repite a modo de encabezamiento, más un colofón que concluye esos tres momentos discursivos a partir del verso 30 hasta llegar a la imagen final a modo de resumen: “Herida está de flecha la salida”.
Son importantes las enumeraciones, la sucesión de elementos inconexos que se suceden de forma yuxtapuesta sin partículas de unión con el objetivo de suscitar un interés visual y conceptual desde la continuidad del discurso. Algunas estructuras repetitivas evocan el ritmo obsesionante del ajetreo de la vida de las grandes ciudades. Las imágenes utilizadas son radicalmente urbanas (envases sin devolución, aeropuertos, cajas de galletas, latas de conserva, calles), en contraposición con el primitivismo objeto de extinción que encabeza cada una de las partes aludidas (flechas muertas).
El poeta se sirve de estructuras redundantes que organizan la evolución del discurso poético mediante pliegues, de modo que la información que permite avanzar ahora retrocede en la linealidad enunciativa para, arrancando un poco más atrás, saltar a una posición más avanzada: “en las espaldas de los estudiantes / en todas las máquinas en todas las calles / sobre todo en las calles / en los cruces / sobre todo en los cruces / en las puertas / sobre todo en las puertas de salida”. Se trata de un recurso organizativo muy utilizado por la primera vanguardia histórica, y en particular por poetas afines a la estética cubista como Pierre Reverdy, André Salmon, Pierre Albert-Birot. Vuelve a repetirse hacia el final del poema cuando la búsqueda de una salida tanto visual como existencial crece en intensidad y urgencia: “por dónde se va / por dónde se sube / por dónde se sale sobre todo por dónde / se sale / dónde está la puerta cuál es la puerta / de salida por favor / dónde está dónde la salida / preguntándole siempre la salida sobre todo por la salida”. Este procedimiento expresivo fue llevado hasta sus últimas consecuencias en la monumental obra de Gertrude Stein Ser norteamericanos (1925). Uno de los objetivos de este modo de escritura consiste en la construcción de un barrido conceptual mediante la suma de múltiples cortes, fragmentos, detalles de un mismo objeto dispuestos en el plano del cuadro, tal y como la estética cubista inauguró, especialmente en su primera época analítica. Esta descomposición visual fragmentaria, además de pictórica, se manifiesta en obras como las del fotógrafo británico Alvin Langdon Coburn, y en particular sus vortografías y retratos realizados entre 1916 y 1917.
Tienen un valor relevante las indicaciones que el propio autor ofrece para la
discurso poético sino que lo contradicen comunicando en sentido contrario y amplificando de este modo su fuerza expresiva.