BIBLI0TECAJ4ACI0NAL
BIBLIOTECA AMERICANADIEGO
BARROS
ARANA
Piso
J\
Estante3..ÍI....
labia
o^-Número del volumen
,..^...:3f
Volúmenes de esta obra
A
Número de
piezas
de este volumenObra número
JLjLü
(a.
TRATADO
DE
OBRAS
DE
D.
Z.
RODRÍGUEZ
Francisco
Bilbao,
su viday sus doctkinas(agotada)
ivol.
La
Cueva
delLoco
Eustaquio
(novela)
2.a
edición
i „Diccionario
deChilenismos
(agotada)
i MMiscelánea Literaria...
...„ 2 nMiscelánea
Política...
, 1 t,Estudios Económicos
1 nTEADTJCCIOITES
Diario
deEugenia
deGuerin
(agotada)...
1vol.
Historia
deSibila,
porO.
Feuillet
[(ago
H£"S¿*5
TRATADO
DE
ECONOMÍA
POLÍTICA
POR
ZOROBABEL RODRÍGUEZ
Profesor delramo
en laUniversidad de
Chile,
Miembrode la Facultadde LeyesyCienciasPolíticas,
SuperintendentedeAduanas .Individuo correspondiente de la Real Academia Española.
BIBLIOTECA
NACIONAL
BIBLIOTECA
AMERICANA"DIEGO BARROS
ARANA"
—<U
.<itt$fr»-k" AjutrAriAiDvJ
IMPRENTA DEL
COMEECIO,
DE JUAN MIGUEL SANDOVAL'CALLE DE CONDELL, NÚMERO 82
PRÓLOGO
■N
BIBLIOTECArNA^fONAL
BIBLIOTECA AMERICANA
"DIEGO BARROS ARANA"
V _-/
¿A
qué
un nuevo textode Economía
Política
cuan dohay
tantos yalgunos
tanexcelentes
yde
tandis
tinguidos
maestros? Dar contestación breve
ysencilla
á laanterior
pregunta,
eslo
que mepropongo
en estePrólogo.
Es
verdad
que nofaltan
textos deEconomía Po
lítica
y quealgunos,
comolos
deGarnier,
Baudrillart
y
Leroy
Beaulieu
—para no citar más que tres-—
han
llegado
á alcanzargrande,
merecida yuniversal cele
bridad;
peroséame
lícitoobservaren
justificación
de
mi,
áprimera
vista temerario
ó,
cuando menos, excusado
intento,
queél
no escomponer
unTratado
intrínsicamente
mejor
quelos
que yaexisten,
ni unoque, por
la
novedad
delmétodo
ó de ladoctrina,
aventaje
á los que, enpaíses
másadelantados
que el nuestro, sirven para la enseñanzade
laCiencia Eco
nómica.
No hepretendido
hacer
mejor
quelos
maesgene-—■ VII —
El
Tratado
queahora
doy
áluz,
menos extensoque el
de
M.
Courcelle,
será máscomprensivo
que
el del
señorCruchaga.
Reconociendo la
importancia
de la
distinción,
tanrecomendada
porel
primero,
entrela
Ciencia
yelArte,
yestableciéndola
consuficiente
claridad,
nohe
llega
do
hasta exponer,
áejemplo
suyo,aislada
ysepara
damente,
los
principios
de la
una ylas
reglas
del
otro,porque
meha
parecido
máspráctico
yventajoso,
en cadamateria,
exponer
primero
la
teoría,
ilustrándola
yhaciéndola
comprensible
pormedio
de
ejemplos
y dereferencias
á nuestraspropias
necesidades,
leyes,
instituciones
ycostumbres;
yenseguida
el
arte,ó
sealas
aplicaciones
deaquélla, juzgándolas
ála luz de los
principios.
Apoyado
enmi
experiencia
de
profesor,
creo noengañarme
al considerar
estemétodo
comopreferible,
yadesde
el
punto
de
vista
de la facilidad
del
aprendizaje
de
la
teoría,
yadesde el de la
forma
ción
enlos
alumnos
de
uncriterio
quelos
habilite
pararesolver
conacierto
todas
las cuestiones de
aplicación
quela vida económica de las sociedades
suscitadía
ádía.
En
cuanto ála
doctrina,
he
procurado
exponer la
másautorizada
ysegura,
conprescindencia
de todo
exclusivismo
deescuela, condensando,
extractando y,
á vecestambién,
hasta
copiando
lo
quehe estimado
conducente
á mi
propósito,
que
noha
sido
el de
lle
var á
los
alumnos
por nuevossenderos
áregiones
inexploradas,
sino el
másmodesto
de
hacerlos
llegar
sin
fatiga
y enel
menortiempo
posible
al que,
por
hoy,
esel término del
camino
real,
abierto
y
entregado
al
servicio
de
los
que
buscan
reglas
de
conducta
enlos
principios
de la
Ciencia,
por
susgloriosos
funda
dores
y
sus másautorizados
intérpretes.'
_ VI —
raímente
aceptadas;
pero me haparecido
quebien
podía
acometerse sin temeridad nipresunción
la em presade
componer un texto deEconomía
Política
másadecuado
á lascondiciones
denuestraenseñanza,
mejor
adaptado
á lasnecesidades
de nuestromodo
de ser
económico
y másfácil
derelacionar
con nuestra
legislación
positiva.
En
efecto,
aunquela Ciencia
Económica,
como todaslas
ciencias,
esuniversal
ydesinteresada,
el
artederivado de ella debe estudiarse
encada
país
en relación
conlas
instituciones,
las
costumbres,
las
necesidades
ylas circunstancias
quele
seanpeculiares;
y
fácilmente
secomprenderá
que no esposible
encontrar en
los
textosescritos
enpaíses
quedifieren
tan todel
nuestro comolos
europeos, esascondiciones
quedebería
reunir unoescrito
exprofeso
parael
usode la
juventud
chilena.
Es
muyjposible
que el
queahora le ofrezco
nolas
reuna'tampoco,
al
menos enel
grado
enque habría
querido
y en quesería de
desear;
pero entodo
caso,algo
esdar,
siquiera
sean unos pocos pasos, porel
buencamino.
La
obra de
M.Courcelle,
nonecesito
decirlo,
aunque
traducida al
castellano,
noha sido
adoptada
nun ca en nuestraUniversidad
como texto de enseñanza porque sumucha extensión
ylas
singularidades
de
sumétodo
yde
suterminología,
la hacen inadecuada
para
el
objeto.
Otro
tantopuede
decirse
del
Compendio
dedon
Miguel Cruchaga,
que á pesar de laclaridad
de
suestilo
y dela excelencia
de susdoctrinas,
adolece
porlo
querespecta
almétodo
seguido
enla
exposición,
de los mismos defectos
que laobra
deM.
Courcelle,
— VIII —
ofrezco
al
público,
nosatisfará
seguramente
álos que
creen que
las
doctrinas
científicas
deben
seguir,
cuando
menos delejos,
lascorrientes
deopinión
que
las
circunstancias,
laspasiones
ylos
intereses
suelen
pruducir
entiempos
ypaíses
determinados;
y aun es muyposible
quelos
que tienenel delicado
encargo
deenseñarla
desdela cátedra
del
profesor,
encuen tren enél
vacíos quellenar,
defectos
queseñalar,
y
hasta
conclusiones
que, en usode
sulibertad
y encumplimiento
de sudeber,
noacepten
óacepten
sólo
consalvedades
y reservas.No
me hepreocupado
de
las críticasde los
prime
ros, porque ni los
compromisos,
ni la
moda,
ni las
veleidades de
laopinión,
nila
grita
de los intereses
pueden
cambiar en erroreslas
verdades,
nimodificar
elfuncionamiento
magestuoso
é
imperturbable
de las
leyes
naturales.
Y en cuantoal
derecho
de
los
se-.gundos,
reconociéndolo
plenamente,
y aunhaciendo
votos porqueél venga
á someter estetrabajo
ála
prueba
de
una críticacompetente
yrazonada,
siempre
dejará
en míintacta la
esperanza queabrigo
de proporcionarles
con estelibro,
ya que no unarecopilación
ele
dogmas
indiscutibles,
unaordenada
exposición
delas
leyes
económicas
y de sus másimportantes apli
caciones,
exposición
que deseo y esperopueda
hacer
másfáciles
yfructíferas
susarduas
ynobles
tareas.TRATADO
ECONOMÍA
POLÍTICA
BIBLIOTECA
NACI0^|pfTULO
,BIBLIOTECA AMERICANA
"DIEGO
BARROS
ARAN&elieralidades
1. Definiciónde la Economía Política: laCienciay el Arte.—2. Grupode Ciencias á que pertenece: sus relacionescon lasprincipalesdeellas.— 3. Métododeinvestigacióny deexposición—4. Importanciayutilidad desuestudio.—5. Objecionesyreproches quesuelendirigírsele.
I Los ramos delsaber que tienen por
objeto
alhombre,
considerado como serinteligente,
libre ymoral,
sedesignan
conel nombre de Ciencias Morales yPolíticas,
ó,
más breve ymodernamente,
con el deSociología.
La Economía Política es
aquella
parte de laSociología
quetratade la
Riqueza.
°Comprende
unaCiencia y un Arte.Considerada por el
primero
de los dosindicados
aspectos la Economía Política
puede
definirse
diciendo,
que esid.
ciencia délasleyes
naturales2
1
Y por el
segundo,
diciendo,
que es el arte deaplicar
esasleyes
áuno ómaspaíses,
en épocas ycircunstancias
determinadas,
áfin
de obtener que laproducción
sea másfácil
yabundante,
la circulación másexpedita,
la distribuciónmas
equitativa,
y mas discretos yjuiciosos
los consumos. Estasdefiniciones,
que estánlejos
de serperfectas,
como que se refieren á ramos del saber aun no definitivamente constituidos y relativos áfenómenoscomplejos
y de obser vacióndifícil, dan,
sinembargo,
una idea clara de la natu raleza de la Ciencia Económica y del Arte que de ella se deriva.Por ellas se verá que, mientras la Ciencia es de suyo de
sinteresada,
como que sólo se propone descubrir la verdad yexponerla,
el Arte mira más á loconcreto,
á lopráctico
y á loprovechoso.
Fuera del conocimiento de lo que es, la Ciencia no seproponenada;
mientras que elArte,
alaplicar
lasleyes
queaquélla
hadescubierto,
procura que,en la socie dad á que seapliquen,
la abundancia y el bienestarlleguen
almáximumposible.
En el orden
lógico,
la Cienciaprecede
necesariamente alArte,
como que antes es descubrir lasleyes
queaplicarlas.
Pero en el orden histórico—según
en otros ramosde los co nocimientos humanos se ha observado también—el Arteprecede
á la Ciencia. La razón es que las necesidades no esperan, y que, al verse el hombre acosado por ellas antes de poseer los conocimientosindispensables
para atenderlassegún
lasleyes
de laCiencia,
ha tenido que recurrir á las tradiciones rutinarias delaignorancia
ó delempirismo.
Así como, siendo la Medicina una ciencia relativamente moder na, hubo médicos en elmundo desde que las enfermedades comenzaron áafligir
á lahumanidad,
asítambién,
con no contar la Economía Política másque poco más de un
siglo
deexistencia,
desde lostiempos
másremotos,
hubo en el mundogobernantes
y arbitristas que selisonjearon,
con susleyes
ó con susarbitrios,
deenriquecer
á las naciones.— 3 —
necesario mostrar cuál es el
lugar
que lecorresponde
en la serie ordenada que, de los ramos del humano saber.Según
A.Comte,
que los clasificó por el ordenlógico
de su relativacomplicación,
procediendo
de los mássencillos á los máscomplejos,
ysegún
el orden sucesivo de suapareci
mientoydesarrollohistóricos,
lasCienciaspueden
clasificarse de la manerasiguiente
: 1.°Matemáticas,
con sustres ramos, Aritmética yAlgebra,
Geometría yMecánica;
2.°Astronomía;
3.°,
Física; 4¡.°, Química;
5.°, Biología;
y6.°,
Sociología.
En la serie que se
desarrolla,
yendo
de lo más sencillo á lo máscomplejo,
comoqueda dicho,
cada ramorequiere
y presupone,según
Comte,
el conocimiento de los que ocupan loslugares
anteriores. De suerte que, el hallarse la Sociología
colocada en el último término, nos indica que es, á un mismotiempo,
la máscompleja,
la más difícily la más mo derna de todas las ciencias quepueden
serobjeto
de las investigaciones
humanas.Esformada la
Sociología
ó Ciencia Social por el grupo de las que antes sedesignaban
con el nombre de Ciencias Morales yPolíticas,
que tienen porobjeto
deestudio, según
queda
dicho,
alhombre,
considerado como un sersociable,
moral,
inteligente
ylibre,
grupo quecomprende:
1.° La Economía
Política,
llamada también poralgunos
autores,
según
losespeciales
puntos
de vista en que se hanpropuesto
considerarla,
Ciencia de laRiqueza,
Ciencia delBienestar,
Ciencia delTrabajo
ó de laIndustria,
Cienciade losCambios,
Ciencia
de loÚtil,
Ciencia de laLibertad,
etc.;
2.° LaMoral,
ó ciencia de los deberes que el hombre tienepara
consigo
mismo,
paracon Dios y para con sussemejan
tes,
y de los deberes que las sociedades tienen entresí;
3.° El
Derecho,
ciencia de lo que es recto y de lo que esjusto,
ó delrespeto
debido á los derechos ágenos, derechos que sólopueden
científicamente determinarse por losprin
cipios
de la Moral y de la EconomíaPolítica;
— 4 —
5.° La
Religión
ó ciencia de Dios en cuanto Elpuede
serobjeto
del humanosaber,
de las cosas divinas y de las rela ciones entre el Creador y sus creaturas;6.° La
Estadística,
ciencia que recoge y,ordenadamente,
agrupa todos los hechos sociales quepueden
ser numérica menteexpresados;
7.° La
Política,
que es la ciencia delgobierno
de los pue blos y el arte de administrar sus intereses en el sentido más favorable al bienestar y progreso de loshabitantes,
de con formidad con las enseñanzas de las demás ciencias sociales. Tiene porobjeto primordial
la realización del derechoy laproducción
de laseguridad
para elEstado,
para sus habi tantes y paralos
intereses de éstos.Todas
las enunciadas ciencias tienen entre sí estrechasrelaciones,
tan estrechas que, confundiéndose y compene trándose á veces, sería muy difícil demarcar con exactitud los términos de susrespectivos
dominios.Todas ellas también se
prestan
mutuos ypreciosos
auxi lios.Así,
parano citarmás que los muypositivos
que la Eco nomía Política haprestado
áalgunas
de las ciencias que acabamos denombrar,
recordaremos que á sus luces debe la Moralunaapreciación
másequitativa
delpréstamo
áinterés,
indicaciones degrande
utilidad sobre lapráctica
de la limosna y sobre las consecuencias de una indiscretalargue
za,argumentos
sólidos que oponer á lospanegiristas
dellujo,
de laprodigalidad,
etc.;
que ella ha señaladoá losju
risperitos
elorigen
y la basede lapropiedad,
que hacesiglos
buscabaninútilmente,
y mostrádoles lasventajas
de refor marlasleyes
que,restringiendo
la libertad deasociarse,
decontratar,
detestar, etc.,
implican
unanegación,
siempre
perjudicial
en susefectos,
deaquel
sagrado
principio;
queella,
sacandoá los historiadores del trillado sendero delaspuerilidades
tradicionales,
hallamado su atención á las cau sasverdaderas
y hondas de las revoluciones que, si no siem pre, muy ámenudo,
son deun caráctereconómico,
como que derivan de lasleyes ó,
másfrecuentemente,
de la violación de lasleyes
naturales querigen
laproducción, circulación,
distribución
yconsumo de lasriquezas;
que ha servido á laex-—
5
—puesta
áincurrir;
y,finalmente,
ála Política definiendoconlaposible precisión
lo que es el Estado y cuáles son los lí mites del campo en que, con derecho yprovecho
de la comunidad,
puede
ejercer
susfunciones.3 La
palabra
Método, aplicada
á los conocimientos hu-: manos y tomada en suacepción
máslata, significa
la mane rade buscar la verdad y deexponerla.
«Ni la Ciencia
Social,
ni la EconomíaPolítica,
dice,
con mucharazón,
Mr. Courcelle Seneuil(1),
tienen un Método que les seapropio. Emplean
el de todas las demás ramas del saber humano en laépoca moderna,
que consisteen ob servar los hechos y en extraer de ellos lasleyes
naturales ypermanentes
qne losrigen. Propiamente
hablando,
nopue den hacerexperimentos,
porque el hombremoral,
objeto
de suestudio,
no sepresta
á ellos. Pero si no les es dadorecu rrir al análisismaterial, pueden
servirse del análisis racional,
que efectivamente haprestado
á la Ciencia Económica servicios deno escasa valía.«Sisenos
preguntara
si estemétodo esinductivo ódeductivo,
analítico ósintético, histórico, experimental,
etc.,
po dríamos contestar: que esinductivo,
porque de los hechos queobserva induce lasleyes
que losrigen;
deductivo,
porque de estasleyes
sacaconsecuenciaspropias
para llevar al des cubrimiento de nuevasverdades,
ó á la más cabal compren-: sión de losfenómenos,
ó á la rectificación desupuestos
hechos,
frutos de una observaciónimperfecta; analítico,
porque, aunquenopueda
eleconomista,
como elquímico,
recurrir al análisismaterial,
nada leimpide
valerseamplia
mente del análisis racional;sintético,
porquedespués
de haber estudiadoseparadamente
losfenómenos, puede
compararlos,
reunidos en un todo yexpresarlos
por medio de una solafórmula;
histórico,
finalmente,
porque, por medio de laHistoria,
extiende sus observaciones alpasado».
Para la más fácil
comprensión
de estadoctrina,
conviene tenerpresente
que lapalabra
hecho,
de que tan á menudo(i) De La Méthodé aplicable a l'Economie Politique. Journal des Econo?nistes.—
-6-nos
servimos,
comprende
no sólo las cosas queexisten,
sino también las cosas que suceden.Servirán las cosas queexisten de fundamento sólido á las Ciencias
Descriptivas
(la
Estadística,
porejemplo)
cuandose vean tales como son, por todos sus
aspectos
y con todas buspropiedades.
Lascosas quesuceden consisten en los fenómenos que se manifiestan en circunstancias dadas. En este sentido
puede
decirse quees unhecho quelos metales seliquidan
cuandoBe les expone á cierto
grado
de calor.Por apoyarse en este dobleorden de
hechos,
laEconómica es más que una cienciadescriptiva,
una ciencia de observa ción.Comprendiendo
la Economía Política una Ciencia y unArte,
han solidoseguirse
por los economistas diversos mé-itodos en la
exposición
de la doctrina.Aunque
los más coincidan enseguir
el orden indicado enla definición de
Say:
—producción,
circulación,
distribuciónyconsumo de la
riqueza-
—prefieren
unos tratarseparada
mente de la Cienciay del
Arte,
ó sea de lasleyes
óprinci
pios
generales,
y de suaplicación
á casosdeterminados;
mientras que losotros,
sinapartarse
deaquel
orden,
han creído másventajoso
tratarconjuntamente,
en cada una de las divisiones de la EconomíaPolítica,
de lasleyes
querigen
los fenómenos y de sus másimportantes aplicaciones,
explicando
aquéllas
por éstas yjuzgando
de éstas ála luzdel criterio que
aquéllas
suministran.Otro método
digno
demención es elseguido
por el profesor
Roscher,
quien,
en cada uno de losprincipales puntos
que la
Económica
comprende,
considera sucesivamente lahistoria,
la teoría y elarte,
que él llama lapolítica.
Así,
al tratar delprincipio
de lapoblación,
exponeprimero
lo que ella ha sido en los diversospaíses, según
los estados de civi lización porque han idopasando,
paraexplicar
después
lasleyes
á que, en sudesarrollo,
estásujeta,
y, porúltimo,
los diversos arbitrios á que se ha recurrido paraimpulsar
ó contener su fuerzaexpansiva.
—
7 —
Vi
útil
aplicación.
Así haremos máscordpré'nsible'S'.
los-princV
pios
por medio deejemplos,
y á la luzde
'aquéllos
podrán
estudiarse los casosprácticos,
que~son materia delatte,
cfn
mejor
acierto. """*'•--.-_■4 Aun cuando la Economía Política fuese una ciencia
puramente
especulativa,
nosusceptible
deaplicaciones
pro
vechosas,
siempre
su estudio ofrecería un interés muy vivo. La constitución de laSociedad,
ladescripción
y funciona mientode
sus diversosórganos,
lasleyes
naturales porque estáregida,
las causas queinfluyen
en subienestar ó miseria,
en su progreso,estagnación
ydecadencia,
ofrecen un campo tan vasto como interesante á la noble curiosidad de lainteligencia
humana. Ese estudio descubre á susojos
nuevos yespléndidos horizontes,
revelándole cómo la exis tencia de un nuevo mundo en queresplandecen,
con mayormagnificencia
aún que en el del mundosideral,
lavariedad,
el orden y la armonía.Porque
si esadmirable elespectáculo
de la armoníaproducida
por lasujeción
inconsciente de las fuerzasciegas
de la materia á lasleyes
de lanaturaleza,
¡cuánto
más lo será la que ofrecen los fenómenos económi cos,producida
porseresracionalesylibres,
que,persiguiendo
cada cual supropio
interésyejerciendo
supersonal iniciativa,
tienden,
sinembargo,
á que el biengeneral
seproduzca
mediante el obedecimiento áleyes
no menosconstantes,
y universales y científicas que las que
gobiernan
lamateria,
susfuerzas y susciegos
impulsos!
Pero no
hay
cienciasestériles;
y hemos visto ya que la Ciencia Económicasirve debaseáunArte,
quenoesmás que laaplicación
de las verdades que ella enseña ápaíses
determinados,
en circunstanciasdadas,
pararesolver,
con su auxilio,
losproblemas
que más íntimamente se relacionen con laprosperidad
y bienestar deaquéllos.
Y es en estas
aplicaciones
útiles donde laimportancia
del estudio de la Economía Política sepuede
descubrircon más facilidad y de una manera tanpatente
quellega
á parecer tarea excusada la deinsistir en demostrarla.sometidos el
trabajo,
loscambios,
los intereses y los salarios para que laproducción
llegue
á su máximum y la industria y el comercio prosperen, y la distribución sehaga
conequi
dad yjusticia,
y los consumos conjuiciosa
parsimonia.
La teoría del
impuesto,
las bases sobre las cuales debeestablecerse,
lasreglas
relativas á surepartición equitativa,
á hu recaudación económicay á sulegítima
yprovechosa
inversión,
nopueden
serignoradas
porningún
hombre que,como
legislador,
tenga
que tomarparte
en ladiscusión de lasleyes,
ó,
comoempleado
administrativo,
ejecutarlas,
ó,
como escritorpúblico
ósimple
ciudadano,
apreciarlas.
Otro tan topuede
decirse de losproblemas
y debates relativos á los arancelesaduaneros,
á los sistemasmonetarios,
al crédito,
á losbancos,
álosbilletes,
alpapel
moneda,
al curso delcambio,
ála mayor ó menor extensión de las facultades delgobierno,
álas reivindicaciones delsocialismo,
á los monopolios, privilegios,
reglamentos,
etc. En los últimos años, sobretodo,
y como consecuencia natural delpoderoso
vuelo que han tomado la industria y losnegocios, puede
afirmarse que,entretodas las cienciassociales,
la Economía Política es, sin dudaninguna,
la que mayores serviciospresta
á los hombres que se interesan por el buengobierno
de la socie dady tomanparte
directa ó indirecta enél,
comolegislado
res,administradores, publicistas
ósimples
ciudadanos.Y adviértase que el conocimiento de las doctrinas econó micas es tanto más
indispensable
cuanto queenlas materias indicadas nohay
erroresinocentes,
y hasta los que parecen de menor trascendencia nodejan
deengendrar
graves y duraderos males. Un error enAstronomía,
no llevará per turbación la que menor al sistema delUniverso,
pero la historianos dice que un error en materia deproducción,
decomercio,
demonedas,
decrédito,
deimpuestos,
etc.,
puede
llevar la miseria á millaresde familias y ser causa del atrasoy
empobrecimiento
de lasnaciones.Finalmente,
yaun en la esferade los interesesprivados,
aunque la Ciencianotenga,
para hacer fortuna conrapidez
y poco
trabajo
la receta quealgunos
quisieran exigirle,
puede prestar
álos hombres denegocios, banqueros
y especuladores,
muy útilesconsejos
y muyprovechosas
indicaciones,
oraretrayéndolos
decomprometerse
enempresas des tinadasá unfracasoinevitable,
—sindi-—
9 —
cato que, para
monopolizar
la venta delcobre,
seformó enInglaterra
en1888,
—orapermitiéndoles
preveer los efectos de ciertas medidas ó acontecimientos y ponerse á salvo con laanticipación
conveniente.Para todo eso el buen
juicio
esnecesario;
pero como él nobasta, hay
que estudiar Ja Economía Política:tantomás,
cuantoque, sobre ser muycomplejos
y delicados losproble
mas quedilucida.,
ofrecen ellos laparticularidad
de seducir con solucionesengañosas
á los temerarios que los abordanfiando sólo en sus luces naturales ó en su
personal experien
cia.
Las
apariencias,
como observa muyoportunamente
Mr.Baudrillart,
han inducido á hombres áquienes
seguramente
nofaltaban ni el buen sentido ni aun eltalento,
á condenar lasmáquinas
comoperniciosas
paralostrabajadores,
á con fundir el numerario con lariqueza,
á hacerresponsable
á lapropiedad
de males que ella ha contribuidopoderosamente
ámitigar,
y áaconsejar
yadoptar
como medidaspropias
paraenriquecer
álospueblos, precisamente
las más adecuadas para causar su ruina.
Un último
servicio,
y no por cierto el menosimportante
que la Ciencia Económicapresta
á los que laestudian,
es el demostrarles,
por lasimple exposición
de lasleyes
naturales,
laimpotencia,
la inconducenciay laccntraproducencia
de los variados arbitrios que, como otras tantas panaceas, los fautores de sistemas artificiales no
dejan
de recomendar ala atención delvulgo.
A la luz del orden natural que la Ciencia revela yestudia,
todas las combinaciones de esos modernosarbitristas,
que se llamansocialistas,
colectivistasy
comunistas,
tienen quedesaparecer
como porencanto,
desde
luego
porinnecesarias,
y, ensegundo lugar,
porinjus
tas,
perniciosas
yperturbadoras.
_
5 Se
objetacontra
la Economía Política:1.°,
que noes una ciencia:2.°,
que en caso deserlo,
seríapuramente
especula
tiva yteórica,
y deninguna
utilidadpráctica:
3.°,
que fo mentando en el hombre la sed de lasriquezas
y de los gocesmateriales,
tiende á hacerloduro, egoísta
y sensual:4.°,
quees contraria á la
Religión
porhacer casoomiso,
en sus enseñanzas, de lo relativo al
dogma
y á la moral.—
10 —
Ciencia se fundan en la diversidad de
opiniones
que, sobrealgunos
de lospuntos
queabraza,
sustentan sus más altos yreputados
maestros;
y en lo relativo de la noción de utilidad,
y en lo variable de la devalor,
que son las dos basesprincipales
sobre que descansa.Se
puede
contestar,
áloprimero
•.queesasdivergencias,
que hasta enlas ciencias físicas y naturales seobservan,
no son de extrañar en una ciencia como laEconómica,
que cuenta poco más de unsiglo
de existencia yque, además de tenerlacomplejidad
de todas las que se refieren á los fenómenos so- ;cíales,
afecta con sus enseñanzas interesesvaliosísimos,
de esos para cuya defensa nunca faltan sustentadores y argu mentos. Laspreocupaciones
seculares,
por otraparte,
que la Economía Política vino á atacar de frente no son de aque llas que la razóndesarraiga
sinel auxilio deltiempo,
aun cuando paradesarraigarlas
no obstenlos intereses de los gobiernos,
de lospartidos,
ni de losparticulares.
La
tortura,
laconfiscación debienes,
las penas infaman-¡¡
tes ¿no han sidodefendidas,
yloque
esmás,
practicadas
has ta nuestrosdías,
esto es, más de unsiglo después
de haber sido convencidas deineficacia,
deinjusticia,
de inmoralidad y desalvagismo,
porBeccaria,
porMontesquieu
y por Bodín? Laesclavitud ¿no ha contado hasta hace pocos años con de fensores convencidos y entusiastaspanegiristas?
¿Y
bastaría ; eso para que borrásemos el Derecho y la Moral delcatálogo
de lasciencias?En cuanto al
segundo
argumento
en que estaobjeción
se ;funda,
bastará observar que si losfenómenos
que la Econo-¡
mía Política estudia yexplica
sonvariables,
como la electri- ■;cidad,
la luz y el calor en laFísica,
—queno por estudiarlos
deja
de ser unaCiencia,
—lasleyes
que losrigen
sonperfec-
|
tamentefijas,
yofrecen,
por lotanto,
base sólida para una verdadera ciencia.El
valor,
los salariosy losintereses,
oscilan continuamente;
pero las alzas ybajas
queen ellos seobservan, lejos
deprobar
nada contra laley
que losrige,
son otras tantas ma nifestaciones de ella.La
segunda
de lasobjeciones
queenumerábamos alprin-
,cipio
de estepárrafo, queda
suficientemente refutada con loexpuesto
en el anterior.— II —
como
aparentar
desdénpor las teorías ycontraponerlas
áloshechos,
en elfondo,
la teoría no es más que loshechos observados,
clasificados, comprendidos
ymostrados á la luz de las causasque losproducen
y de lasleyes
que losrigen.
Asílos hechos se convierten enteorías y las teorías sirven para
apreciar
los hechos. La observación de los efectos del Siste maMercantil
hizonaceren la cabeza de Adam Smithla idea de la libertadcomercial,
que,después
de ser una teoría ensu cabeza y en las
pajinas
de su obracapital,
fué un hecho en lasleyes
yprácticas
de la Gran Bretaña. Así losgremios
y losreglamentos
que entrababan laproducción
dieron,
en la cabeza deTurgot, origen
á la teoría dela libertad industrial,
que esahora,
más ó menos, lapráctica
de todos lospueblos
civilizados.Se acusa frecuentemente á la teoría de
presunción;
perohay,
sinduda,
mayorpresunción
en el intento de resolver los más arduosproblemas
sociales con lainspiración
del momento y mediante una ciencia infusaque parece estará dis
posición
de cuantos acierten áinvocarla.«Querer
prescindir
de lateoría,
escribió M.Royer
Collard,
es revelarlaorgullo-sa
pretensión
de eximirse de lavulgar
necesidad de saber lo que se dice cuando sehabla,
ó lo quehay
quehacer,
cuandoalgo
seejecuta.»
En cuanto á la acusación de materialismo y de
epicuris-mo que se
dirige
á la EconomíaPolítica,
nos bastará obser var que, aunque es cierto que ella se basa en el hecho de que el hombre es un sersujeto
á necesidades que ha de sa tisfacer con laapropiación
de lamateria,
nunca ha enseñadoque éstas son las únicas cuyasatisfacción debe
preocuparlo,
ni mucho menos que deba subordinar á ellas su conducta.Aunque
nopodemos
vivir sin comer, sinalojarnos
y sin vestirnos,
y aunque, hasta ciertopunto,
la satisfación de las ne cesidades morales apenaspuede
concebirse sin laprevia
satisfacción de lasmateriales, ningún
economistahanegado
nilaexistencia,
ni lasuperioridad
deaquéllas.
Acusar á la Economía Política de materialista porque se
ocupa en los bienes
materiales,
es como acusar de materia lista á laAnatomía,
á laFisiología
ó á laHigiene
porqueno describen las facultades del
alma,
ni estudian sus diversas
funciones,
ni dan á los hombresreglas
para discurrir—
12
ciencia tiene un campo circunscrito de observación y de
tra-'I
bajo,
y todas son útiles y concurren ala obra del progresointelectual,
moral y material del hombresi,
manteniéndose
; dentro de sus'naturaleslímites,
observan conatención,
y exponen conlealtady no
pretenden
invadir ágenos campos conaventuradas conclusiones.
El
reproche
sería,
pues, infundado aunque la Ecomía Po lítica tratara sólo de los interesesmateriales,
porque entre el sabio que trata de descubrir ó de describir lasleyes
que .■?rigen
lamateria,
y elmaterialista, hay
unabismode distancia. 'Newton, Kepplero
y el Padre Secchihanpodido
consagrarse á una ciencia como laAstronomía,
que sólo tiene que ver con lamateria,
sin que ánadie sehaya
ocurrido poreso contarlos entre losdiscípulos
de Lucrecio ni deEpicuro.
Relativamentealcuartoy último delos
reproches
enuncia- i dos al comienzo de estepárrafo,
conviene observar que sólo sería admisibleen el caso de quebastase,
para calificaráuna '■ ciencia deenemiga
de laReligión,
lacircunstancia de notra- 1 tarexpresamente
deella;
y eso en elsupuesto,
—que no
puede
aceptarse
por absurdo—de que
haya
ciencias ene- <migas
de laReligión,
ni de nada ni denadie,
sino de laigno-
í rancia y de"aquellos
que á su sombra medran y prosperan.La
ciencias,
que no son más que el conocimiento de la naturalezay de susleyes
y laexpresión
de laverdad,
no •'pueden
contradecirse,
nihostilizarse;
y esto es lo que vaquedando
de día en día más en claro con los progresos de . cada una deellas,
y lo que resultará de lasíntesis,
aun nohecha,
pero que cuando sehaga
ha deformarde todas ellas un solo haz deleyes
yprincipios
fundamentales.
LaEconomía Política no seocupade
Religión,
sencillamen te porque es otro el campo de susinvestigaciones.
Tampoco
invade el terreno en quelos moralistas dan al hombrereglas
de buen
vivir,
enseñándole sus deberes y exhortándolo ácumplir
los que tiene para conDios,
para con sussemejan
tes y paraconsigo
mismo. Pero si no trata dereligión
ni demoral,
nada enseña de contrario á losdogmas
de la una m á lospreceptos
de laotra;
alcontrario,
es de ambas alia daimportante
y muy eficazcooperadora.
Considerando
estepunto,
diceuno de los másilustres eco nomistascontemporáneos, después
de recordar que los
-13 —
grande
y elevada que la quesugerían
las Creencias erróneas y lashipótesis
más ó menos groseras de los astrónomos de laantigüedad:
«Si la Ciencia de los astros ha descubierto á losojos
del hombreun cuadro másgrandioso
delpoder
deDios,
la EconomíaPolítica,
por suparte,
me parece destinada á darle una ideamás alta de su
bondad,
de sujusticia
yde su
providencia.
Antes de que las doctrinas económicas sehubieran difundido por el mundo
¿cuáles
eran las creenciasdominantes
sobre laorganización
social?¿Cuáles
lasopinio
nes más admitidas sobre los
cambios,
eltrabajo
ylas rela ciones depueblo
ápueblo?
_
«En la
antigüedad
se tenía por axioma el naturalantago
nismo entre loshombres,
que seexpresó
por medio de lafamosa sentencia: homo Jiomini
lupus.
Mástarde,
Montaigne repetía
con suscontemporáneos,
leproufict
deVunfait
ledommage
del'autre;
y esta máxima era como la vozde la sabiduría
experimental
de las naciones. No se creía que el Autordela naturaleza se hubieraocupado
en dictarleyes
para laorganización
de la sociedad.«Se
suponía
éstaabandonadapor El álos azares del error,y nopocos se
imaginaban
al mundo como una cueva de la drones en que la fuerza y laastucia dominaban fatal y necesariamente,
mientras no velase á lapuerta,
con ellátigo
de losmayorales
en la mano,elagente
de lajusticia.
Se creía que las satisfacciones de unosimplicaban
siempre
laspriva
ciones deotros,
y los hombres eran clasificados en dos ban dosirreconciliables:
eldelosexpoliadores
y el de los expoliados;
el de lospillos
y el de loscandidos;
el de los verdu gos y el delas víctimas.«He ahí lo que se
pensaba
de la sociedad cuando los economistas
principiaron
á estudiar su mecanismo.«Pues
bien, ¿qué
fué lo que hicieron y áqué
resultadosllegaron
esos hombres cuyas doctrinasalgunos
espíritus
prevenidos
rechazan en nombrede laReligión?
Se esforzaronen
demostrar
que la Providencianohabía
entregado
la sociedad á manos del acaso; que
ésta,
alcontrario,
fué sometidaa
leyes
armoniosasque hacen reinar en su seno la
justicia,
como las
leyes
de lagravitación
hacen reinar el. orden en el universo físico. Ellos mostraron que elantagonismo
no esa
ley
suprema de las relacionessociales,
sino,
alcontrario,
la mancomunidady laarmonía;
queningún
hombreprosperar ó sufrir sin que su
prosperidad
ó su ruina se di fundanentorno suyo yafecten,
en bien ó enmal,
la situaciónJ
de todos sussemejantes.
«Tal esla
ley
conqueloseconomistas hanprocurado
reemplazar
la triste ydesesperante ley
pagana del aislamiento y delantagonismo
entre los hombres y lospueblos.
¿Y
no esésta una
ley
másmoral,
másreligiosa
y más cristiana?¿No
;nos da ella una idea mucho más altade la Providenci.".?
¿No
contribuirá á elevar hacia ella nuestros corazones? Si al estudiar las obras de los
Kepleros
y losNewton,
se ve cómo crece elpoder
deDios,
al observar en los libros deSmith,
de
Malthus,
deSay
y deBastiat,
ómejor
aun en la sociedadmisma,
lasleyes
armónicas de la economíasocial,
¿no nosformaremos una idea más sublime de la
justicia
y de labondad del Eterno Ordenador de las cosas?»
(1)
He
ahí,
desde elpunto
de vistareligioso,
los resultadosdel estudio de la Economía Política.
No son menos
importantes
y hermosos desde elpunto
de vistamoral.Demostrando las
grandes
ventajas
económicasque latem- >planza,
laprevisión,
laeconomía,
laescrupulosidad
paracumplir
loscontratos,
eltrabajo
y la libertad llevan á laprodigalidad,
á laimprevisión,
alderroche,
á la malafé,
á laastucia,
á laexpoliación,
altutelaje
y á laesclavitud,
haprestado
á los moralistas un eficacísimo auxilio.Probarque, á la
larga
y endefinitiva,
todo lo que laMoralcondena como
ilícito,
la Economía Política lorechazacomocontrario albienestar
de
lasfamilias y á laprosperidad
de losEstados,
¿no es llevar á las enseñanzas deaquella
ciencia,
hoy
tancombatida,
el máspoderoso
de los refuerzos? Nopuede
ser contraria á la Moral una ciencia que, como laEconómica,
ocupalugar prominente
en el grupo de las Ua->madas Morales y
Políticas;
una ciencia que, al tratar de laproducción,
manifiesta la influenciapoderosa
quela sobriedad,
que laconstancia,
que el fielcumplimiento
de los deberes
contraídos,
que el dominio de la razón sobre elinstinto,
de la
diligencia
sobre la pereza, del ahorro sobre laprodi
galidad,
tienen en la formación y conservación de lariqueza;
-iS
-que, al hablar de los
cambios, prueba
la mancomunidad delos
hombres
y de lospueblos
y la armonía de losintereses,
combatiendo laexpoliación,
la violencia y la guerrabajo
todas sus
formas,
y demostrando lasventajas
de la libertady de la paz; que, al tratar de la
distribución,
demuestraquelas
leyes
naturales quelarigen
tienden á que ella se operede acuerdo con los
principios
de la eternajusticia
y de lasingénitas
aspiraciones
de todos lostrabajadores
á satisfacermejor
susnecesidades,
combatiendo de paso á los socialistas, colectivistas y demás fautores de sistemas
artificiales,
tiránicos ydisociadores;
que, porúltimo,
al tratar delconsumo, sin ir hasta el
ascetismo,
recomienda la moderaciónyel
ahorro,
y combate laprodigalidad
en losgobiernos
yenlos
particulares,
poniendo
entrasparencia
su funestoinflujo
en la decadencia económica de las sociedadesy enJa per versión de las costumbres.
Lejos,
pues, deser, comoalgunos
pretenden,
la Economía Políticaenemiga
temible de laReligión
y de laMoral,
esprecisamente
locontrario;
su máspoderoso
auxiliar y su máseficazcooperadora.
CAPÍTULO
II
Principios
filosóficosde la Economía Política1. Bases fundamentales de la EconomíaPolítica.—2. Necesidades.—3. Li bertady responsabilidad.—4.Sociabilidad.—5.Perfectibilidad.—6. Divi-visión del Tratado.
1
Hay
varias Ciencias que tratan delhombre;
pero no todas las que se proponen su estudio por
objeto
forman en el grupo de las llamadas Morales yPolíticas,
nombre con que sedesigna
sólo,
según
queda
yadicho,
álas que lo conside ran como á un serinteligente,
sociable,
libre yresponsable.
Por eso ni la
Anatomía,
ni laFisiología
pertenecen
al in dicado grupo; por eso la Económica es una de las que en élfiguran
con títulos más irrecusables. Decir que tiene porobjeto
lariqueza,
ó laindustria, equivale
á decir que tienehom-bre el que
produce
lariqueza,
y el que conserva,cambia,
distribuye
y consume los frutos de sutrabajo.
El hombre esel
punto
departida,
el medio y el fin del movimiento económico.
Pero aunque la EconomíaPolítica tiene de común conlos
demás ramos de la
Sociología
elestudio del hombre morainteligente
ysociable,
lo considera por ciertosaspectos
pe culiares que forman como laregión
que ha sido reservada ásus
investigaciones
en el vasto continente de las CienciasMorales y Políticas.
¿Cómo
considera la EconomíaPolíticaal hombre? Locon-1sidera como á la única fuerza racional y libre de la
creación,
como á una actividadespontánea
servida porórganos,
comoáun
agregado
demateria,
deinteligencia
y de sentimiento.Estos elementos costitutivos desu ser,combinados porme
dios aunocultos á la razón
humana,
para desarrollarse y conservarse,
exigen
una renovacióncontinua,
que la naturaleza reclama con la voz de la necesidad y que seopera por mediodelconsumo que laacalla.
2 El hombrees, pues,para el
economista,
un sersujeto
ánecesidades,
necesidades quepodríamos
definir diciendo: queson los deseos que tienenpor
objeto
laposesión
y gocede unaparte
cualquiera
de la materia.Experimenta
el hombre necesidades porquees un ser sensible,
limitado yprogresivo.
Ellas son un yugopesadísimo,:
pero al mismo
tiempo
un estímuloindispensable. Ellas,
conel
padecimiento
que ocasionan cuando se hacen sentir y porel
bienestar
que trae susatisfacción,
son las eternas enemi gas de la pereza y lasinfatigables aguijoneadoras
deltrabajo.
Ellas,
por medio del conflicto que crean entre lo penoso del esfuerzo y lograto
de lasatisfacción,
danorigen
al arte industrial,
que no es más que elconjunto
delosarbitrios,
pro cedimientos y mecanismosinventados por el hombre para ', realizar suideal deobtenersiempre
el mayor resultadopo«!
siblecon el menoresfuerzo posible.
Molestas como son, las necesidades