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¿Los sueños participan de la historia? Dos preguntas para Freud

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Academic year: 2020

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GEORGE STEINER

¿LOS SUEÑOS PARTICIPAN

DELA HISTORIA?

DOS PREGUNTAS PARA

FREUD

A Villore Bra nca.

1

Quien ha vivido cercade anima les, con su perro o su gat o, sa be que sueñan.Olas de excitac ión o de placervivos, am e-nudo tumult uosos,recorrencon un movimient oc aracterísti-co el cue rpo de unperro o de un gato dormidos.En losh e-chos, ese fenómeno trivialconstituye,enel plan o del co m-port amiento,el signo más directo (¿el único signo direct o?) delafrecu en ciayla fuerza de los sueños. Todoslos informes human os de sueños nos llegana travésde la panta lla del le n-guaje.

Los anima lessueñan.No creo eq uivoca rmeal pensar que lasimplica ciones filosóficas ehistóricasde esta frase trivial son enormes y que selesha otorga do unaatención notabl e-mente escasa .Porqu e si los anima lessueña n,cosa de la que no cabeduda r,esos "sueños"se enge ndra ríanyse cumpli-rían fuerade toda matr iz lingüí stica.Sucontenido y su din á-mica sensorial preceden yson exteriores a todocódigo l in-güístico.Sedesenvuelven en ununiverso semá ntico cerrado a nuestras percep ciones, salvo la forma superficia l de un temblor ode unasa tisfacciónfísicas.Sab emo sque este uni-verso es en lo temporal mucho má s antiguo y esta dís tica-mentemás vasto y varia doqueelnuestro, yaquelos an ima-les preced en al hombre en la histor ia de nuestro planeta y super an delej os en número a la especie humana.Pero sólo algunospoco s artistascomo Rilke,DureroyPicassoparecen haberpenetra do enlapenu mbraque rodeala conciencia tan animada y múltiple de los anima les.El tigrenoresponde a las pregunta s de Blak e.

¿Qué pod em os decirde esos sueños anteriores al len

gua-je? .

La tra mpa hermenéutica es bastante evidente. Nuestras intuicio nessobre lo que está más allá y fuerade toda formu -.lación verbal sólo son traducciones a otras metáforas y ana logías. Elpropio concep to de lo pre onolingü ístico no escapa a una formulación verbal. Pod em os conceb ir, en el aisla miento de una abstracc ión ficticia , ese despliegue de imágen es, de sonidos,de eleme ntos tactil es y olfativos par a los cua les no existenpa ráfrasis conce ptua lesni significados quesepueda n verbalizar. Per ono sólo no podemostener la 'pruebade que los sueños delos animalessedesenvuelvende un modo hech o de imágenesy de sensac iones,sinoqueni si -quiera podemos concebirlo sin falsearlo recurriendo a un discurso verbal. El homb re podría ento nces definir se casi comoesacria t ura que única ment e tiene unaccesomuyl imi-tadoy falsea doal universodel silencio (po rq ue de silenciose trat a ).

©Le débat

Esto nonosimpid e espec ular -y al meno s en su etimolo-gía (elespejo), ese verbo tiene laventaj adeapenasrozar el concepto dellen guaje.Labiología,la genética ynuestras in-tuicion esrudimentarias afirma n sin embargoque existe una continuidad primordialentre nosotros mismos y los anima-les.¿Podría ser entonces que los mitos fundamentales (los que la antropología estructural contemporá nea llama los mi

-tologemas),que susconfiguracio nes arquetípicas de reconoci-mient o inmedia to,que atribuimosal recuerdopor el cual or-den amo s ydamosun eco más vastoanuestrasexistencias in-dividu ales e inte riores,sevinculen con,sean unamodulación apart irdelos sueños silenciososde losanima les? Los homí-nidos, ensucoexistencia con losprimatesyel reino animal, ¿soña ría n;:oo-lógicamente? Al menosdesde Vico,es un lugar común suponer que la evolución de la mitología y del len-. guaj e humano se cumplió a travésde una interacción dialéc-tica ysimultánea.Pero quizáspodríamos ir todavía más le-jos.Los arq ueti pos, los mitos primitivosque nos parecen na-cidos en una no man

s

land(justamenteporqueeste universo es el decada unode nosotros),en un mundo situadojusto en el límite deuna concienciaydeunavolun tad lúcida, consti-tuyen los vestigi os, las formas ancestra les desueñosanteriores al lenguaj e.El len guajesería,entonces,una tentativa de inter-preta r, deconta rsueños más antiguos que él. Pero,en el mo-mentomismo en que cuenta sussueños, el homo sapiens pene-traen un universo de contradicción:en él el animalya no se comprende ycon cada acto narrativo y lingüísticola indivi -duación ,el fosoentre su egoy una comunión de imágenes com par tidasse ensa ncha.Contados e interpretados,los sue-ñospasan de la verdadala historiaysólo subsisten dos ele-mentosque nos recuerda n su origen orgánico:una resonan-ciayu-nsignifica do más allá detodaconceptualización pro-pias del mito, y el misteriode esta afinida d psicosomática con los anima les que se observaen los niños más pequeños, enel"ho mbre natural " y en el santo.(Al encontrarla mira-da de un caba llo castigado, Nietzsche abandona la árida cima de lainteligencia verbalpara volverhacia lainfancia,la inocen cia yla sant idad ascética de su Umnachtung. )

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La historicida d de los sueños esdoble

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acontecim ientohistórico.El sueño esun documentocap ital: esconserva doen los archivosde lahistoria.Eso escierto so-bre todo para las "biografías" de la antigüedad.Recuérdese que el concepto de vida ej em p la r o ilustrede un monarca, héroeosa bio,cubre enam p lia medida elconcepto de la pro-pia historia.Los sueños de los faraones, los sueños, a veces estimulantes,aveces amenazadores,dereyes yde gue rreros, talescomo los cuentala Biblia, elsueño de Arnílcar,el de Es-cipión,los innumerablessueños que relata Plutarco en sus

Vidas,se considera n hechos históricos. Todavía en el siglo XVI,elsue ñoera una delasmás ricasfuentes de documen-tación histórica, cuyo archivista es el astrólogo de lacorte. Los sueños que trasci enden las conciencia s individuales son másdifícilesdedelinear,pero también másimportantes dentro de laperspectiva del dinamismohistórico.La historia conoce sueñoscolec t ivos de pánico o de esperanz a ,de repli e-gueode acción (sobre todo siinclu imos en la noció nde sue-ño lasformas másoscuraspero también cohere ntes de la en-soñación,del soña r despierto ydelas figuraciones em blemá -ticas,quesurgen enese vastodominioque va dela esfera ín-timaalsentimiento de masa s ydel sueñoprofundoaun est a-do de aguda vigilancia).Los sueños de apocal ipsishansido consig na dos porloshistoriadoresde lasocied ad,nosólo du-rante losdecenios que han precedido y rodeado los grandes

pánicosdelaño mil,sino también alrededor de esas fechasque sucifra vuelve fatídicas,como 1666, otoda vía ,actualmente, en lo que algunosgrupos socia les (yno sólo en elsudoes te norteamericano )ven como la "revelación" nucleardel año 2000.

Tod acríticadelapoca lip sis esuna utopía.Lastierraspr o-metid as, aun cua ndo primero nazcan de un sueño indi vi-dual,el de Moiséso el del fundador de la búsqued a de los mormones,renacen miles deveces en lossueños que ha cela comunidad de loscreye ntes. Las revolucione s,antesdere ali-zarse, sonsoñadas, primeropor individuos,luegopor el gru-po socia l; quizáselcarismasedefine precisament e comoesa facult ad de conceb ir en un sueño "anticipa dor" unafuerza capaz de suscita r sueños se mejantes enotros. Si la retórica de 1789ydelosimpulsosutópi cosde1792y1793esa menu-dounaretóricade lasfiestas ,delas celebraciones bautism a-les,tambiénsueleser una retóricadelossueños,de sueños visionarios, mar avillosam ente concretos, que prece den el alba nueva. La gra n gramática de la interpret ación de los sueños mesiáni cosque propone Ernst Blochse apoya preci-samente sobre ese potenci al de la colectivida d para crea r sue ñosquese vuelven hacia el futuro,portadoresde esperan-za polític a,económicay social. ElWachtraum(sueño despi er-to)de la espera nza radical yrevolucionaria,dice Bloch ,no esdiferent ede unsue ño nocturno,en lamisma medida, qui-zás , en quepsíquicacom ohistóricam ente , el Antigu o Régi-menpertenecetodavía en alto grado al reino de la noche. Li-mitar elconcepto de sueñoal deun egonocturnoseríanegar un mecan ismo primordial de la historia:

Tod avía esta noch e!tiene algo que revelarnos, no co mo pasad o primitivo mal explora do, sino en virtud de lo todavía-na-llegad o,delo no-todavía-expresado,que enc u-bre aq uíy alláyque aúngua rdaenquista do.Y loque tie-nepa radecir sóloserá develad oporla acción dela ima gi-nación diurna queproyecta su luzsobretodo lo queestá en devenir; ensí loarca icoesmudo.Precisamentepor lo queabriga deno-satisfecho,deno-desarrollado, enuna palabra, deut6/Ji{()tienelafuer zapar a calarenel soñar despiertoy adq uie re el poder de no cerra rse a él;en virtud de esas

cua lida des ysólo porellas pue de inter veniren elvuelo li-bre, el del egoampa ra do, en la realiza ciónde un mundo mejor , en labúsqu edadela finalidad.

Co mo diceBloch,einJneinander derkollektivenTraumspiale-los sueños nocturnos ydiurnos-imprimena la historiaun mo-vim iento hacia la esperanza.

Bien sabe mos que talesavances nodejandeser interrum-pidos y contra r iados por el fracaso ypor la barbarie.Pero también enestolos sueños,privadosy públicos, desempeñan un papel. Pueden constituirelúlti mo refugiode la libertad, el focode la resistencia.En un desafíoquelanzó, poco des-puésque el régim en alcanzaraelpoder,Robert Ley,R eichor-ganisationsleiternacion al-socialista ,dio prueba de una pene-tración a la vez ate rra dora yambigua: "El únicoindividuo que tiene tod a vía en Alema nia una vida privada es el que duerme."Justa mente.Hastaciertopunto(no para aquel al que seleinflige la tortu ra física,no pa rael hambriento)los sueño s pued en escapa ral imperiodeltotalitarismopolítico. Hast a cierto punto,lasúnica s cosas seguras de una resisten-cia clandest ina aldespoti sm otota lita rioson lasde los

sue-ños.

Me atreve ría a afirma r que todav ía allíse descubre una funcióndel sueño que, entanto quefuerza dedinami smo so-cial,esde una imporr áncia vitalpara la historiay que, sin emba rgo,siguesiendoexterior aldominio del psicoanálisis. b)Elsegundoaspectode la historicida d delos sueños vir-tualmen teseignora.Los sueños forma n part edela historia y delos document oshistóricos.Pero también existe unahi sto-riadelos sueñoso,másprecisam ente ,una historia de la feno-men ología del sueño.

Enotra partehetrat ad odemost rar("T heDistribution of Discourse",UnDiff /mlt)', 1978)quelaman eradehablarnos anosotros mismos,elestilo,la frecuencia ,elcontenidoylos efectos apa rentes del mon ólogo inte rior que constit uye la ma yor pa rt e de nuestra producción verba l,queesos solilo-quiossilenciososestánsometidosaloscambioshistóricos ya las ob ligac iones sociales. Emi tí la hipótesisdeque los hom-bres ylasmuj er es (éstaesuna distinción esencial) han ern-:

pleado dedistin ta man era las gra ndescor rientesconstantes deldiscurso interio r, segúnlas épocashistóricas,los contex-tos econó micos y sociales y sus diver sas cult uras.

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I

p

Losinventos, el progreso yladiseminacióndelastécn icas de ilumi nació nartificialha nmodi ficad ola psicofisiología de los "actos de sue ño" .Una cult ura en la que'se pract ica la siesta delatard edifierefundam entalmentede aq ue llaen la quee! rep oso se orga niza dent rode una economía exclusiva-mentenocturn a.Lahistori adelahigiene,delaplomerí a do-mést ica o de suausencia,forma partedelcont extohistórico del sueño individual o com ún.Existen grandes poet as del univer sodel sue ñocomoSha kespea reoProust (no ha yuna obra de Sha kespea re queno conte ngaalgunas med itaciones sob re los múltipl es enigmas del sue ño; Macbeth se define como el dramadel exilado del sueño).En Oblomovde Go nt-cha rov descu bri moselesbozodeuna sociología satírica del sue ño.Pero todavía no enco ntra mos verda deros histor iad o-resde esteestado,que sinemba rgo englobanomenosdela terce ra pa rt e de la existen cia del ser human o.

Las mism as carac ter ísticas históricas ylosmismos deter-minantes biosociales se ap lica n exactamente al fenómen o del sueño . No dormimos a lasmismas hora s, en el mism o medio, en una misma aura fisiológica (de clima,de,alime n-to,de sexua lidad)que, por ejem plo, ungriego de la antigüe-dad,un campesi no dela Edad Medi a oun indígen adela is-la dejava.Nuestros sueñoso,pa ra ser másprecisos, buena pa rte de nuestros sueños,varía en'función de esos fact ores.

Los sueños que describen los escribas reales de! antig uo Egipto o de la Biblia,Plutar co olos alegoristas medievales, son tan dist intos unosde otroscomo losquehan registrad o en su terr en olos antropólogosylosetnólogos.También di -fieren,de sorprende nte maner a,deaquellos en queseapoya la literatura psicoa na lítica.

Pero la historia y la psicología social dela producción, conservació ny distribució n delos sueños human os constit u-yen un ter reno dema siadoamplioydescon ocidopara que po-damosten er de élunavisióngenera l. Porlotant o,me permito proponeruna solatransformación, per ofundamental,en la fun-ción queselerecono ce alsu~ñoyasusmanifestaciones.tal como ilust ran losdocum en tosdenuestras culturas occide n-tales.

La antig üeda d mediter rán ea , ya sea clásica, semítica o "bárbara " coincide envincul a r sus sueñ os y elacto de soña r a la fenomenología de la prefiguración . Los sueños, como nos enseña Pen élope enelcanto XIX de la Odisea,pued en ser verdad eros o enga ñosos.Avecessepresent an en form a deenigm as de talmaneraqueesdifícildet erminarsi hablan e! len gu aj e dela verda d odela ment ira (Mac robi o,ensus

Comentarios alsueñodeEscipión,llam aoneirosa esetipode sue -ñoenenigmas).Los sueñostienen a veceslas carac te ríst icas de una pesadill a (enypnion)odeuna voluptuosida d llen ade promesas.Pero algoestáclaro: los sue ños nacende una" vi-sitac ión"del futu ro opor elfuturo.Son,enesencia,ver da de -ra o falsam en te adivina tor ios(chremalismos)yproféticosi

ho-rama).Elartedeinterpreta rlos sueñosconstituy e una delas partesdel arte más genera l deinterpretar losaugurios.Las sentencias delos orác ulos,lasprofecías,lospresa gios,la in -terpret ació ndel vuelo delospáj aros odelas entra ñas delos animalessacrificadosestán en rela cióndirecta con la inter-pret a ción delossueñosyde las visiones oníricas(phantasma) de los hom bres.Los sueñosconsti tuye nefímeras runas que el futuroinscribe en elalma dormida.La oscurida d de los sue ños, la multi plicid ad herméticade sus posibles significa-dos es la gara ntía de suconte nido proféti co:"Si los sueños pred icen el futu ro, si las visiones que sepresent an alespírit u durant e elsue ño ofrecen algunos indicios por los cua lesse pued epred ecirel futuro,los sueños serán alavezverdad eros

y oscurosyla verda d residirá ensuoscuridad" (Sy nesios de Cirene,circa 410 a.j.C .).Nohayque fiarsedel escepticismo de que Aristót eles hace discreta gala en su.opúsculo Dela

profeciaen elsueño- "l a cosa noesinverosímil sino másbien razonab le" - porq ue represent aun punto de vistaexcepc io-nal ydeliber ad am ent e "ma nda rín".Pa ra la antig üeda den genera l -noha ymásque ver elcélebreLibroegipcio delosSIIe

-ños(BritishMuseurn,Pa pyru s10683,circa2000 a.j.C.) , Ho-mero,Hesíod o ylos com pilado resdelAntig uoTesta me nto,

el asunto no consiste en saber silos sueños son profét icos - ya queesto es un hecho ind uda ble- sinoen saber sital profecía proviene defuen tesbe~éficaso maléficas,sisu des-ciframientoporunmor talpuede revela r las"p revisiones "de la noche.

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n-tan deprofecías sinoderecuerdos. Elvectorsem iológ ico ha gira do nohacia elfuturosinohacia elpasado. La dinámica de suopacidad noproviene de lo desconocido sino delor e-chaza do. ¿Cuándo esta reo ri enta ción esencial ha tenido lu-gar?¿Yporqué?

Nopodem os dar unafech a precisapar auncam b iotan dio. fusa.Adem ástodo indicaque estainversiónde etiología yde tem poral id a destá lejos de haber sidosincró n ica dentro de difer entes cult urasydenivelesdela socieda d . Elescep t icis -mo de Hume respe ct o a la s pret endidas ense ñ a nzas de los sue ños,la crít ica de lasvisiones proféti castalcomo sela en-cue ntraen Ba yle, no era ncom partidos por la smasasem an-cipadasquenodeja bandeconst it uir laap la stante mayoría delaEuropadel siglo XVIII. La interpretacióndelos sueños,de Freud,noha impedidoquelos tradi cion ale s einnumerabl es

"Lib ros de lossue ños" ylos má s,o menos ocu ltos "Llave s para la revelación del fu turo po r med iode lossueños" en -cue nt re n numer osísimoslect or es.Porelcont rar io- yeste es un fenómenoquerequiereunaeva luación sutil-el ra cion a-lismo y la tecn icidad terap éuticasquecaracte rizanel abor -dajepsicoanalíticodelossue ñosaumentaen loshechosel es-tatut o y. la popularidad de las decodi ficaciones alternas y fundamentalment e "arc aizan tes", Se puede afir ma r sin te-mor a eq uivoca rse que,a pesardelSiglodelasLuces ydel positivism o, a pesar del agnos ticismo ya pesar de Freud,

una gra n part edelahuman id ad -inclu so ensociedadesque.

sedicen avanzada sytecn ológica s- sigueoto rgánd ole va lo-res ad ivina toriosy proféticos a sus sueños.

Sin embargo,esposibledecirque elgra n desplazamient o quelleva a lossueños de la categoría deprofecí a a lade re -cuerdocom ienza, almenosen loqueconcierneala s sensib i -lidades filosóficas ycientífica s, a mediados y finesdel siglo XVII. Precisamenteese cuad ro tempor al esloqueoto rga al céleb re Sueñode Descartes, fechado en noviembre de 161 9 - volver é sobreesto - suca rá cterysu funcionami ento "a nt i -guas", Lacrisis deconcienciadelsiglo XVIII,elvoc a b ularioyla

gra m á tica de los sue ño s del romanticismo, se ca racteriza n porreferirsealpasado, por orienta rsehacia el recuerdo de sus sueños.Losperegrinajesdel sueñonollevanhacia laterra

incognitade mañ ana ;son ret o rn oshaciael respl and orvisio -nario (thevisionary gleam) del nacimient o y de la infancia.

¿Per o có mo exp licar esa vuelta, esa nueva orientac ió n?

Nos viene nalespír it u cier to númerode cau sa s.Después de Copé rn ico,deKepler,deGalileo,las"futo rolog ías' ap ro -ba das son la sdelas cienc ias celestes ymecán ica s.Los sue -ñosquetiendenhaciael futuro del esp írit uocciden ta lson los dela cos mología new toni a na, losdelas ciencia s estad íst ica s oestocásticaso dela evolución darwinista.El hom br einst rui -do nodesc ifra lasest rellassino artículossob re astronomía. Peroporuncambioprogresivo,ypese a ello per ceptible,els a-berauté nticoesasimiladoalaluz(verparaellolasim bología delaluz,lapoéticadelmedio d íaen laiconografíaylasconve

n-cionesdel discurso de la revolución newton ia na).Como lo muestr a(;o1'a enunode susgra badosmásnotables,los sue ños delarazónproducenmonstru os.¿Có mopodrían tra nsm itirel

conocimientodel futuro! Unsegundo factor enese grangiro

at rásdelejetempor aldelossueños bien pod rí aha bersidola

revalora ci óndelainfancia,la fascinac ión porlos com ienzosy

la~énesi sdela conciencia talcornolavemos enca da aspecto delrousscanismo ydel romanticism o.Aunquelossueños no present enlos jeroglíficos del futuro ,revelan elalfa be ton oc-turno de nuestro auténtico pasa d o. Son la his t o-ria denuestroroming-into-being (denuestra "lleg adaalaexis -tencia"). Lejos de señala relcaos ola irresponsa bi lid a d,la

calidad infantil de los sueños es la prueba de su itinerari o

desd eelcorazón perd idode nues tra psiquis.El"visiona rio bendi to",pro cla ma Wordsworth,es elniñomuypequeño,y quizás sóloa tra vésdelos sue ño s podemosconoce rsus per-cepc iones inmedia tas. Un tercer factor,quecomp rende tal vez lo que acabo de mencionar, es esa "intern ac iona liza-ci ón"delaexpe rienciaqueno estálej osdedefinir la moder-nid ad. No es necesari o ser he geliano para compre nder ese desplazam ient o hacia la interioridaddela conciencia y del exa me n riguroso,quesepara al hom bre"modern o"del de la antig üe da d o aun del med ieval. Nuestra percepción de la realida dcuando no es cient ífica outilita riaoteleológica,en esesentidoparti cular en que latecn ología sevuelve teleoló-gica,está,en muy gran parte,orie ntad ahaciaelego. Cuan-doRou sseau,oponi éndosea Mon tai gne,procla ma la singu-laridaddelyo; cuando oponiéndosea Pascal,reivindicauna trasc ende nciapara elyo;cuando afines del siglo XVIIIse le encue n tra unanuevafascina ció n ala spalabrasegoísmo ye

go-lismo;cuando Narcisocom ienzasuescapadatriunfalque lo llevará de Rou sseau a Valér y, los sueños se vuelven hacia dentro y abando nan su impu lso hacia los dioses, hacia el desconoc ido objetivo defutu ro que definí a su función en el unive rso clá sico.

Soy co nscien te de que tales con jet uras son muy vagas, muy rica spara ser verdad eramente útiles. Pero se impone una comprobac ió n general:encierto mom ento de la evolu-cióndela sensib ilida docciden tal(enépocasdiversa ssegún lasclasesyla ssocied adesdeOccidente ),lossueños y la acti-vida d delsoñador han torna d o otro significado,sehan visto estima dos no porsuconte nido profético sino por su pesode

recuerdoslícitoso clandestinos,

Se trat a de una transm utación funda menta l.Su braya la historicidaddelossueñosv delosfenóme nosdelsueño.El mo-delo freudian o, poniendo elacento de manera implícita y axiomática sobre la econom ía ysob re elcarácter funcional del com p lejosueño-recue rdo, ¿cons tituye de verasunaclave unive rsal?

Esta es miprimera pregun ta.

3

"Maec, etiam si ficta sunt a poeta, non absunt tamen a consuetudine sornniorum", afir ma Cicerón(Dedioinatione,

1, 42).t Unaopinió nalaque Frcudse adscribe entera mente.

Los sue ños que inventan los poeta s, los drama t urg os o los novelist a s tiene nel mismo estat uto de revelación que aquellosque rela ta unpacienteduranteun psicoanálisis.En efecto,a travésde todaslasinterpret a cionesdelossue ños de.

Freud y desusdiscípu los, los sueños ficticios -talescomo losencontramos en Homero,Esq uilo,Virg ilio,Sha kespeare, Goet he, Dostoievski, oen la novela deJen sen, Gradiva- se

impo nen corno document os privilegiados.Sinemb a rgo, po-dernos pregunt arnossi realmenteha yquerendirse a la evi-den ciadelpostuladodeCicerónydeFreud.Los sueñ os que

"f ictosunta poeta", tales comoelcomp lejosueño de Clitem-nestra en la Electrade Sófocles, oel gran sueño de a hoga-miento conta do porelduqu ede Cla re nceenelRicardoIIde Sha kes pca re,oaunelsueño macab roque ar rancaaAlioc ha de su inocent e piedadenLoshl'TIIWIIOSbaramaro»,estánve

r-dade ra me ntedota dosdelmismo estatuto psicosornáticoque lossueños queel pa c ient erelat a alana lista, oqueaq ue llos que,muchas veces sin queles preste mos im portancia,usted

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"cum po ne" un sueño, es inevita ble que emp lee, al mism o tiem poquelos revela,aspectos de supro pio subconsc ien te.

¿Pero es ésteunargumentoirrefuta ble?¿Norevela esta inge -nuidadarbitra ria relativa ala natu raleza dela creaciónl ite-raria , de la poiesis, y carac te rística de la lectura que Freud hacede tantosgrandesescritores,una lectura que tanfalsa -se revelaensuart ículo sobreEl poeta yelsoñardespierto?

Pero nuestra pregunta es todav ía má s amplia.

Nuestroconocim iento de lossueñosyde sumecani sm o yla mat eria que cons tituye la historia de los sueños human os

son absolutamente insepa rab les de un modo de exp resión,

de un"rned iu rn" lingüístico. (Dej o de la do la posibilidad , que rep resent a un desafío a la episte mo logía, de un soña dor mudo o sordomudo que pueda de una manera u otra , con

ayuda deimágen es o de gestos,prop orcionarunamimesisde

sus sueños.) Los sueñosse cuenta n, seregistran y se int

er-pret an por medi odellen gu aj e.La fenom enologíadel sueño

seconfu nde conla evoluc iónylas estruc t uras del lenguaj e.

Una teorí adelos sueños es tamb ién unalingüísticao al me

-nos unapoét ica.Nohay relato desueñohumano, hechopor

el propi o soñadorotrasmitido por una fuente secundariao porel intér pr et edel sueño, queno sea, desde un puntode vista lingü ístico, virgen de significados o desprov istode va -lor.El rela todel sueño,que constit uye nuestro único do cu-mento, será sometido exacta me ntea la smismas coac ciones y ala smisma s determinaciones hist óri ca s,en lo queconc ier-ne alestilo,alas convenciones narra tivas,al idioma ,a lasin -tax is o a la s connotaciones, quecua lquieracto de lenguaje

ca racterísticode unalengu a , de una épocahistórica ydeun

medio particu lares.Los sueños,no meno sque las lengu asde loshomb res, han conocido elestallido de Babel.

Los lógicosy los epistemólogos, sobre todo siguiendo la senda de Desca rt esyde Wittgenstei n,sehan esforza do por

compre nderlos numerosos aspectos que plant eanlosrelatos

de sue ños:

Siconside ramos queel relato que el hombre hace de su

sue ñose vinculaconel sueñodel mism omodoque el rel

a-toqueha go delos aconteci m ientos deldíade ayersevin

-cula conellos,caemos an te unadificultadinsuperable,ya

que ento nces.. . puede ocurrir que siempre tengamos la

ilusiónde que hemossoña do,ilus ión quesobreviene cua n-do estamos despiertos.. . En el caso del recuerdo de un

sue ño ha y difere nciaent rerecorda rlocorrecta m enteyes

-ta rnosot rosmismo sbaj o la ilusión dequelo recordamos - con lo que resulta n idént icos. (Incluso puede parecer sorprendente que podamos emp lea r el término " recuer-do"paraunsue ño.)

,

.

. .;

No entradent rodemis co mpetenc iasexa mina rlosprobl e-ma s de lógica y de epistemo logía que pla ntean el profesor Ma leolm (Philosophicalessaysin dreaming, 1977,p. 121)Y sus

colegas.Per o, después de todo,Freuderacontemp orá neo de

Witt genstein y la total falta de referencia s a la filosofía

lin-güística en elparadigma psicoa na lítico de la exp resión

hu-man a resulta per turbador a. ¿Podem os enverda dconsi de rar

válida, desde un puntode vistafilosófico,una etiolog íayuna

inte rp retaciónde los sueños quetra tael mat eriallin güí stico

medi an te elcualse transmiten aque lloscomo un eleme nto neutro y tra nspa re nte?Cua ndoFreudrecurreafact or eslin

-güísticos, sobre tod o ala et imo logía, los argumentos deque

se sirve, como ha dem ostrado S.T im pa na roen su abrum a-dor estu d iosobreellapsusfreudiano,son porlomenos discu ti -bles.Pero yoquerría exami nar brevem enteun punto especí -fico.

Considere mos tres sueñoscélebres.

Alempeza r el segundo cantode laIliada,.Zeuz llama aou

-liosOneire(elSueño engañoso).Le ordena al Sueño, que ha tom ad olaformade un mensajero,que se dirija a donde está Agarnernnon, al que encuent ra tendi do en su tiend a, "el:

sueño divinodifund ido sob re-él".El sueño.debe anunciarle

al hijo de Atreo que los dioses ya no estánen desacuerdo so-bre la bat all apor Troya. Se han dejado aplacar por Hera.y

la ciuda dcaerá bajolas armasde los aqueos de largas

cabe-llera s.Que Agarnemnon reúna sus fuerzas para la-victoria ,

El textodelsueño espronunciado tres veces: en la orden que

Zeu sda aOneiros ,enelmensaje trasm itido por intermedio

del sueño, yporelpropio Agamemnon que,al alba, repite

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emer-giendo intacto bajo laforma de un discur sopúblico.Su tri-ple artic ulac ión produce una im presión de autorida d insp

i-rad a y exa ctamente este efect o de compulsión, de ':¿wang,

queseasociaalossueñosquesecree recordarentera mente. Comosabe mos, el sueño esuna tram pa que Zeu stiende

par a venga rel ultraj ea Aquiles.Hallegad oporla puerta de

marfil, portadorde mentiras. Pero el argumento porelcua l

Néstor prueba la verdad deestesueño es curioso.Dice:"Si

algúnotro de los aqueosnoshubiera trasmitidoestesueño,

podríamos afirma r que se tra ta de una ilusión y re

suelta-mente lo dej aríamos delado.Pero el hombre que lo ha visto

sejacta de serel másvalientedelosaq ueos.iVamos,pues ! Vea mos si podemosarma ra loshij osdelos aq ueos."Todo

ocurre comosielestatuto socia lymilitar del soñador fuese

la ga ra ntía de laautenticida d del sueño. Supongo que est

a-mos ante unanotaarcaicade psicología socia l que senos e

s-capa.

¿Acasoel sueñoenga ñoso(oneiros )de Agame m non r

equie-re serinterp retado"en profundidad"Si éste fuese el caso po-dríamos adelantaruna explicac ión psicológicaque hast a un

profan oconcibe. Estamos fre nte a un caso típico de deseo

que se realiz a.Que Troyaserinda entresus manos graciasa Heraysin laintervención de Aquiles,al que detesta ;quela

ciuda d caiga enunasalto fina l.Esos sonlos deseos más ar -dientesdeAga mem non,comoesfácilde imagin ar. El sueño estan efica z porque corresponde enteramente a los pensa-mientos declarados y secretos de Agamemnon .

Ya mereferí alsegundosue ño.Setratadel céleb reSueñode

Descartes que, según se dice, ese filósofo hab ría anota do él

mismo en una memoria detallada , pero que conocemo s a

través del resumendeBaillet odel recuerdoqueéste habría gua rda do ensu mem oria (observemos la complejidad des

e-mejantesecuencia semánt ica ,el riesgoimplícito deuna co

-rrupción del mensajedad ala ambigüedad delasfuentes).El sueño de Descarteses muy particul a ren la medida en que

com pre nde trespartesdistintasinterrumpidas por unoo dos

- esono está muy claro - desp er tar es.Enel primer "capít

u-lo"de su sueño,unvient o tempestuosoproyect aa Desca rt es

contra los murosde la colegia ta de La Fleche ;luegole anu

n-cian que un conocido debeentregarle un melón. Al des

per-tarse , Descartessepone a rezary le pideproteccióna Dios

cont ra losefecto sfunestosdesu sueño,el ruido de un truen o

lodesp iert a (?)yvechispa s defuego en sucua rto. Latercera

parte revela aldormido un diccion a rioyun Corlmspoeta rum abiertoen un pasaje del poeta galo-romano Ausonio (siglo IV):quodvitae sectaboriter?Un descono cidopresenta alsoña

-dor una obraen verso,sobre la que sedistinguenlas p

ala-bras Esy No.

Vieneahora un momentosorprendente.Siempre

dormi-do,Descartesdecidequeel sueño es verdaderament eunsue

-ñoysepon e ainterpret arl o.Como muestra Mar itainen su

estu diosobre esteepisodi o, la document ación de Bailletes

damasiado vaga en estepunto como para serútil. Perode t

o-das formas,deella sedespr enden líneas genera les ba stante

clar as.Descartesinterpretalosdosprimerosfragmentosdel

sueño comoadvertencias:hadesperdiciadosu vida pasad a .

Enelcapítu lo111, elespíritude verda d lerevelaque de ahora

en ade lante debe elegir unrumboen laexisten cia (quodvitae iter),el diccion a riorepresent a "todas las ciencias reunidas" ,

El"yNoes el"siyel nodePitág oras"queconsag ra la separ

a-ción diacr ítica entre lo verda de roylo falsoenelconocimie

n-tohuman o.Descart es sabe aho ra quedebeelegir la vía del

exame n desí mismo y del mét od oque va allevarlo ala ve

r-dad universal.

Todo esto resulta muy com plej ocon uncódigo der

epre-sentació n emb lemá tica y alegórica. Per o hay una última

com p licaci ón:según Ba illet,Desca rt eshabría afirma do que

"elgenioqueexcita baenéle! entusiasmoque le caldea ba el

cere bro desd ehacíaalgunosdías,lehabíapredichoesossu

e-ños antesde quese acostara , yquee!espíritu huma no noh

a-bía inte rvenido parana da". .

En otraspal ab ras, estamos ante elsue ño deun presagio precis o,peroqueesensímismo objeto de unaintuición

pro-fética.Además, tenemosla afirma ciónde Descartesde que

ese doblemovim ient odepred icción ydepremoniciónes de

origensobre natural.Aligualque eloneirosdeAgamemno n.

El tercer sueño, alquesólo mepuedo referirbrevemente;

es el de Tati ana en EugenioOneguin (V, XI-XXI).

Enél,laheroína atraviesauna lla nuranevada;seencuentra

sobre un frágil puent e que cr uza un torrente impet uoso y

luego es perseguidapor un osorugiente.El oso la atra payla

cond ucea una cabañaen el bosque dond eladepositad ulce-menteenelsue lo.Alre dedo rdela mesa quehayen la cabaña,

Tat ian a ve un círculode cria turas monstruosas, un perro

con uncue rno,unesqueleto,unenano,unalan gosta

monta-da en el lomo de una araña y,claro,al propio Oneguin.El,

saba t de brujas se desvane ce yTati an a se vuelvea enco nt rar

en losbrazosde Oneguin. Pero lleganOigayLensky.Sobre-:

viene ungra ntumultoyTati an a sedespierta,mientras

toda-vía siente ungritoqueprovienede susueño.¿Con quién

so-ñaste?, le pregunta Oiga,siem pre cur iosa,

El OneirosdeAgam emnon provien enaturalmente de una

psicología de la trascendencia, es decir , de una visión del

mundo en la que el hombreenestado desubconciencia (el

sueño)puedesentir directament ela intervencióndelodi

vi-no ylo demoníaco.Elpoeta épicoconocela ambigüe da d de

los sue ños y sus motivaciones libidinales (wish-f ulfilment):

imita el efecto compe lentedelsueño de Agamemnon por el

procedime ntodela repetición.¿Q uépodrí a agregar a esto el

psicoanáli sis?

El sue ño de Desca rtes plantea temibles problem as en

cua nto alestatuto de[urntesecundariay deestilizaciónque

ca-racte riza todos los sue ñosconta dos.Nosplanteamos la i

ne-vitablecuestión delaautenticidad,yaseadelrelato del pro-pio Desca rtes ode su comu nicaciónaBaillet yauna posteri-dad ate nta. Per o ninguna interp ret a ción puede pretender

darcuenta deesos docum ent os si no ha pasado porel es

tu-diode los procedim ientosalegóricos,emblemas, co

nvencio-nesretóricas,"rnuhiling üismo (francés,la tín,griego)que es

-tructurannosóloese sueñoen parti cular sino lasensibilidad

barroca en gen eral. Los sueños decomienzos delsiglo VII,

sobre todosi nos los propo ne n hom bres cultivados y

elo-cuentes,está n dotad os deuna retó rica dram á tica,deuna c

o-reografía, de una mora l que los nuestros desconocen.

Alser inte rr ogad o sobreelsignificado de! sueño de

Des-cartes,Freud respondió sabia me nte quetod ainterpretación

esta blecida sinqueexista la posib ilid a ddeinterrogar al au-tor del sue ño sería falible.Propuso lo que Maritai n lIama

una"inte rpretac ión muy gra tuita del melón", y clasificó el

sueñoen la categoría del Traum Don oben(sueño de sup erfi-cie),esdecir un sueñ o cuyasfuent es se encue ntra nmuyc

er-ca delaconciencia yde las preocupaciones conscientes del

soñador.Sin duda esta posibilida destent ad ora, ¿Peroacaso

nos revela algo de la densidad real del conte nido del sue ño, dela im porta ncia primordi alqueDesca rt esle otorgaba o s o-bre la insistencia con que procla mabasu orige nsobre nat

u-ral?

(7)

propicro a una lectura psicoanalítica ; la relación entre la

durmien te y eloso, las cria t uras so b re na t ura les queen

cuen-tra en la cabaña delbosque, el puentefrágilporencima del

torrenteimpetuoso,la exp lícita presenciadeOneguin,todo

cont ribuyeadarle alsueño una cohere nciasimbólica y

eróti-ca segú n losdat osfreudianos .La langost a sobre el lomo de

la ara ña parece salida de un manual de psicoanálisis (sin

em ba rgo, al decirl o, pien so en un códig o icono gr áfico muy

diferente:eldeJerónimoBosch ).Sin em ba rgo, parano em-pobrecerenormemente y sim p lifica rel texto,hay que

consi-derarla interpre taciónfre udi a na dela pesadill ade Tatiana

como unadela snum erosa shermenéu ti ca sposibl es.Tan

im-portantes,sinomás, son los eleme ntos que cita Nabokoven

su come nta rio:los par alel os formal es que pueden

estable-cerse con Ruslány Ludmilade Puchkin, la analogía entre el puente frági ly el pequeño tejidohech oderam ita sde abed u l que secoloca ba , a mod odeinstrumentode adivinac ión,

de-baj odela almo ha da deunajoven ,la s enca ba lga d ura s que se

pueden esta b lecerent reel oso en los sueño sylosservidores revestidosde pielqueservía na lasjóvenesde cond ición

no-ble, los posibles préstam os que Puchkintom ade Gromvalde

Kamen ev ydeJean SbogardeNodier. En cad auno de esos

as-pectosson evide ntesala vezla historicid ad yla lingüística.

Todo técni ca deinterp reta ción de lossueño sque suponga unauniver sal idad de equivalenciassim bólicas dentro de una per sp ectiva sincrónicase declarainevitablem entereductora.

Elsue ñode Agamemno nyelsue ño de Descartesson

fun-damentalmentedistintosdelos sueños queproporcionaba a Freud una clientela burg uesa,en su mayorí a femenina ya menudo jud ía, en la Viena de comie nzos de siglo.¿C ómo po-dría ser de otromodo?Es ciertoelsue ño deTati anapre

sen-ta esta este nog rafía de la sexua lida d de la que Freud ylos

psicoa nali sta s han sabido hacernos tom ar concie ncia . Pero sólose tratadeuna este nog ra fía y seríaun error reducir a eso lariqueza específica ,elcarácterconc re to,alavez histórico y poéti co, del texto de Puchkin.

¿Nocorreremos el riesgoinevi ta b ledeunempob rec imien-to, de una interpret ación red uct ora debido a un acerca -mientodet erminist a , siap lica mos elpsicoanálisisal lengu a-jeya estelengu aj e some tido a unapresiónextrema delsenti -do queconstituyelaliterat u ra?Esa es mi segundapreg u nta.

4

Publ icado por prime ra vez en 1966, Das Driue Reich des

Traumses un clásicodesconoc ido.Cha rlotte Beradtresume

enél los aná lisis deunos tre scientossue ños que lefueron

re-lat ados en Berlí n de 1933- 1934. No deb erá sor p re ndern os quela s imágenes,símbolosy fantasmas quellenan estoss ue-ñosreflej en clara mente los cam bios polít icosque tienen lu-garen Berl ín enesa época . Per o lo quesin embargo tiene una importanciapri mor d ial es el descub rimi entodela

pro-fundidad a que la historia exterior ha penetrado enel

sub-consc ientey enel inconscie n te.Enseguida notamosque esos

pacientesquesue ñancon ha ber perdido un miembro,que

sus bra zos y pierna s está n atrofiad os, no revelan los

sínto-ma sde un comp lejo de cast ración freudiano :más sim p ley

terrib lemente, revela n los terro res infligid os por la s nueva s

leyes,que exigenque sehaga el salu do hitler iano en público, enelmedio profesional y aunfamiliar.

¿Me equivoco al,pensar que este descubrimiento, por sí

solo, represen taun desafío fu n da men ta lal model opsicoan

a-lítico de los sueños yde su interpret ación?

Pero dejemos la palabra a los escrito res. En su fá bul a , tan sagaz,IISerpente,LuigiMal erba escribe:"T odo s loss

ue-,

¡,

\

'

'1 '

ñossonsiem p re un pocomisteriososy en esto reside su

belle-za,pero algunos son misteriosísimos,es decir,no se entiende

nad a , soncomoacertij os. Mientras los acertijostienen una

solución, ellos no la tienen, puedes darle ciensignifica dos

diver sos y uno vald rá tanto como otro." !

Esta concl us ión puedeparecer sombría.Yo la encuentro

vivifica nte. '

No tas

l. E.Bloch .Leprincipu spérance,l,Gallima rd,1976,p.129.

2. "Esas cosas, inclusosi son ima ginad asporelpoeta,no se apa rta n,si n embar go,delo queesha b it ual enlossueños."

.~. "T utt ii sog n isa nosem p re unpo'rnisteriosiequest o

e

illorobello,ma

certisa no.rnisteriosissirni,cioénon sicapisceniente,sanocomode irebus. :\ lcntreirebusharmauna soluzione , loronon ceI'hanno,puoidargli cento

Referencias

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