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Manual de Hist Const Arg – Eduardo Galiana

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Manual de

Historia Constitucional

Argentina

(Primera parte)

Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas de la U. N. N. E. - Cátedra "C"

Corrientes 1997

o

sJ

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Ediciones del autor © Enrique Eduardo Galiana-1997

Todos los derechos reservados Diseño electrónico é impresión

A m erindia E diciones C orrentinas

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...A mis padres, mi esposa, mis hijos

Catalina Ita tí y Luís Enrique.

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Introducción

l trabajo que presentam os, que no es otra cosa que una com pilación de trabajos docentes reali­ zados durante mi larga carrera enseñando, du­ rante más de treinta años.

Los mismos llenan vacíos que los alumnos estaban exigiendos.

La falta de elementos bibliográficos disponibles nos lle­ vó a la tarea de poder brindar a los educandos material no disponible, esencialmente como indicativos para ampliar sus temas y sus horizontes en la búsqueda del conocimiento y la verdad.

El pensamiento histórico es materia maleable, su eterno repensar, es la voluntad absoluta de su vigencia en el ser hu­ mano, lo acompaña en todo momento, cada ser humano es en sí historia pura, y su objetivo es proteger la vida y la libertad con esencias puras de su existencia en la comunidad.

La historia si no tuviera como fin la defensa absoluta de la vida y la libertad no tendría razón de ser.

Alrededor de dichos valores absolutos para todas las comunidades, como rectores de la república nos permiten ana­ lizar tiempos y espacios donde gobernantes y gobernados han

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-gozado de los mencionados derechos, y en otros han sido ani­ quilados, pues ahí está la respuesta para obtener una fórmula de la tiranía.

Decíamos anteriormente que todos los tiranos se pare­ cen, y pretendo que mis alumnos aprendan que el primer aplau­ so lleva al podio al tirano.

La cátedra predica y enseña la libertad de pensamiento, la tolerancia en todos los aspectos, borrar los estigmas que fueron transmitiéndose a través de generaciones con diferen­ cias aberrantes a nuestra constitución. Borrar los motivos o justificaciones de pensamientos lineales, nadie que se crea republicano puede creer que para siempre tiene razón, o que su verdad es absoluta. No existe la verdad absoluta, salvo la existencia de Dios, para los creyentes como veremos, porque los ateos tienen otro concepto, o no...?

El material que brindamos llena algunos vacíos del pro­ grama vigente, es absolutamente mejorable p o r cierto y no desplaza cualquier otra bibliografía sobre el tema, es comple­ mentario.

No desarrollamos la bolilla o unidad tres, porque la misma tiene material abundante en todos los autores que sir­ ven de b a se o a p a r a to e ru d ito d e l p ro g ra m a , se ría sobreabundante.

No se descarta la posibilidad de ampliar cada uno de los temas, lo que es más, lo recomendamos.

Pero la aspiración de un profesor, es que el alumno pase

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-por sus clases y aprenda esencialmente que la persona del hombre es la cosa más hermosa del mundo, que aprenda y comprenda que si no defiende su libertad y dignidad, consien­ ta las conductas de quienes pausadamente con sus pensamien­ tos lineales imponen normas restrictivas de las mismas.

Con la aspiración de la justicia, y el derecho vigente dedico a mis alumnos el material contenido en el texto.

Dr. E nrique E duardo Galiana

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1997.-HISTORIA CONSTITUCIONAL ARGENTINA

Bolilla N° 1

I. Historia en general. Concepto.

Antes de hablar científicamente de la Historia, veamos cómo la define nuestra lengua castellana: "Historia. Narración y exposi­ ción verdadera de los acontecimientos pasados y cosas memora­ bles. En el sentido absoluto se toma por la relación de los sucesos públicos y políticos de los pueblos.; pero también se da este nombre a la de sucesos, hechos o manifestaciones de la actividad humana de cualquiera otra clase. Historia de la Literatura, de la Filosofía, de las Artes, de la Medicina, de la Legislación^ Conjunto de los sucesos referidos por los historiadores. Este es m uy entendido en historia, aquél no la conoce. La Historia de Tucídides, de Tito Livio, de Mariana. Obra Histórica en que se refieren los acontecimientos o hechos de un pueblo o de un personaje . . . " (1)

Tenemos entonces que la historia se compone de un elemento esencial, el pasado; ese pasado debe tener cierta relevancia, cuando se refiere a los hechos acaecidos en él.

Con un ejemplo trataremos de aclarar el concepto de la historia en general. Suponiendo que el alumno se coloque mirando al pasa­ do a través de los elementos y testimonios que quedaron en el tiem­ po y fueron dejados por el hombre. Grandes bibliotecas,-monu­ mentos, casas, poesías, ropas, utensilios, armas, diarios, etc. Con esos elementos podremos saber qué ocurrió en el pasado. Cómo vivían los hombres. Cómo se gobernahan: cómo se vestían: de dón­ de sacaban sus alimentos; qué relación tenía el poder del gobernan­ te con sus gobernados fhombres libres, esclavos, vasallos, etc.'): je(1) Diccionario de la Legua Española Real Academia Española 20* Edición

-Tomo H - Págs. 738/739 - 1984.

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-lación entre el poder y la libertad; en ese diálogo permanente entre el hombre y su pasado va a encontrar vestigios de esclavitud, de libertad, de opresión, de lucha contra la opresión, etc.

Es decir que por medio del pensamiento, porque no cabe la menor duda que solamente razonando podemos volver hacia el pasado, porque materialmente nos es imposible retrotraernos. Po­ dremos representar una idea de lo que había ocurrido en determina­ do tiempo del pasado. Ubiquémonos en Corrientes en 1588. Es sa­ bido que se funda el 3 de abril de 15 88 la ciudacLde-Comentes, ú, queremos saber lo que ocurrió de importancia ese día, tendremos que leer el Acta Fundacional de Corrientes. Ocurrieron otros he­ chos, los que vinieron, comieron, se bañaron, se vistieron, cazaron para poder comer, prendieron fuego, etc., pero esos hechos no que­ dan como importantes para la historia, porque lo trascendente borra lo intrascendente, es decir, lo importante apaga el fulgor de lo no importante. El Acta Fundacional de Corrientes, relata cómo el Fun- dador de la ciudad clavó el tronco que servirá para tener el rollo por el cual Su Majestad, Rey de Castilla, tomaba posesión de este terri­ torio, como él cumplí acó n las~5bligaciones del Adelantazgo que traía como parte de su Título, cómo distribuyó la Ciudad, la funda­ ción del Cabildo; es decir que a través de la lectura del Acta Fundacional y de los demás documentos que van creando en ese momento, podemos reproducirla escena en la cual el Adelantado fiindó la Ciudad de Corrientes, peroüolamente con la mente. (Retrospección intelectiva).

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idénticas. La voluntad del hombre se halla en permanente lucha para modificar la naturaleza y tampoco puede este aspecto correla­ cionarse con los hechos físicos. A la pregunta ¿ Qué es la historia ? podemos responder utilizando las explicaciones que ha dado el his­ toriador francés^Henry Marrou: "La Historia es el con ocim ien to riel pasado humano. Un conocimiento válido, v erdadero, oculto a lo que podría haber sido, el resultado de la imaginación, de la novela, del mito, de las leyendas pedagógicas, de aquellas aleluyas de la escuela primaria. Conocimiento que será la culminación de un es- fuerzo riguroso y sistemático por hallar la verdad de lo sucedido. Y ál hablar de pasado humano, entendemos por tal todas las acciones, pensamientos, sentimientos y obras (materiales y espirituales) del hombre o de los hombres de ayer, susceptible de comprensión por el hombre de hoy, que es el historiador . . . (2)

Una definición o concepto de historia, que la tomamos en la Cátedra, es la siguiente: "La historia es ¡a recreación intelectual del pasado humano mediante la búsqueda de los hechos, reali­ zada sobre la base de testimonios y la exposición congruente de sus resultados " .(3)

Recrear el hecho histórico, essencillamente rescatarlo del pasa­ do y traerlo al presente por medio de los testimonios, que pueden ser materiales o espirituales, (libios, revistas, diarios, documentos de cualquier tipo, armas, utensilios, etc.). El hecho ha ocurrido una solaj¿ez, y ha sido visto por otros hombres; cuando estos hombres relatan el hecho de manera escrita: por medio de monumentos; por medio de utensilios u otros elementos del pasado, nos permiten co­ nocer el hecho que ellos vieron, pero con una ventaja para nosotros,

tenemos m avor cultura, tenemos mayores conocimientos v lo

que es más importante, hemos vivido después de los hechos yjene- mos la ventaja de .saber cuáles fueron los resultados posteriores a esos hechos, como por ejemplo, si valióla p ena que hombres del

(2) Tao Anzoátegui, Víctor y Martiré, Eduardo - Manual de Historia de las Insti­ tuciones Argentinas - Págs. 10 y 11.

(3) Cassani y Pérez Amuchástegui.

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-pasado lucharan por su libertad tanto tiempo, contra la opre­ sión dejin poder que pudo ser totalitario. (Todas las tiranías son iguales).

Hablamos del. pasado humano. Tiene que haber una distancia temporal entre el hombre y los hechos que va a relatar. Porque el hombre que relata el pasado humano, se encuentra libre de las cir­ cunstancias que rodean el hecho humano pasado. Aquél que preten­ de juzgar su propia época se encuentra atado por una serie de liga­ mentos que le impiden obrar objetivamente. Un ejemplo aclara ¡a circunstancia, si yo pretendo escribir la historia del tiempo político en que vivo, estaré sujeto a mi filiación política, a mi conveniencia económica, a mi conveniencia académica, a mi conveniencia so­ cial, entonces escribiré una historia o justificando a mis amigos o atacando a mis enemigos, la misma no será objetiva, al justificar a mis amigos omitiré citar los errores, al atacar a los enemigos, omi­ tiré citar sus aciertos. No existe, en consecuencia, historia. (No es inexorable que así sea).

Lo importante en la historia, es que relatemos el hecho pasado y que sea humano, los j i echos del hombre son los que le interesan al historiador, le son indiferentes los fenómenos de la naturaleza, la lluvia, los terremotos, etc., salvo cuando éstos se refieran aloslhe- chos del hombre, el caso del terremoto de San Juan, nos permitirá estudiar la conducta de los hombres, la solidaridad de los mismos, la actitud de los gobernantes, la actitud de la preñsa-en determinado período, qué hicieron otros países respecto a la Argentina, la ayuda­ ron o no; es decir, siempre el protagonista hacedor de la historia

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por-' que tienen mucha menos memoria que nosotros. Las pobres bestias se encuentran cada mañana con que han olvidado casi todo lo que han vivido el día anterior, y su intelecto tiene que trabajar sobre un mínimo material de experiencia. Parejamen­ te el tigre de hoy es idéntico al de hace seis m il años, porque cada tigre tiene que empezar de nuevo a ser tigre, como si no hubiese habido antes ninguno. E l hombre, en cambio, merced a su poder de recordar acumula su propio pasado, lo posee y lo aprovecha. E l hombre no es nunca un prim er hombre; comien­ za desde luego a existir sobre cierta altitud, de pretérito amon­ tonado. Este es el tesoro único del hombre, su privilegio y su señal. Y la riqueza menor de ese tesoro consiste en lo que de él parezca acertado y digno de conservarse: lo importante es la memoria de los errores, que nos permite no cometerlos mismos siempre. E l verdadero tesoro del hombre es el tesoro desús erro­ res, la larga experiencia vital decantada gota a gota en milenios. Por eso Nietzche define al hombre superior como EL SER DE LA MAS LARGA MEMORIA. Rom perla continuidad con el pasado, querer comenzar de nuevo, es aspirar a descender y plagiar al orangután (4)

Como un ejemplo, el autor antes citado nos trae el simbolismo de la coronación de los monarcas ingleses y culmina al comentar tal hecho con lo siguiente: "El inglés tiene empeño en hacernos constar que su pasado, precisamente porque ha pasado, porque le ha pa­ sado a él sigue existiendo para él. La grandeza de este pueblo, dice Gasset, es realmente que recuerda su pasado y evita los vaivenes pueriles en que caen los países del continente . . . " . (5)

Con ésto quiere decir el filósofo español, que el hombre tiene continuidad, que es imposible concebir una historia discontinua.

NOTA: Los alumnos deben saber que las obras del filósofo es­ pañol no se resumen en la Rebelión de las Masas, sino que se

en-(4) Ortega y Gasset, José - Obras completas - Tomo IV - La rebelión de ais Masas - Pág. 136.

(5) O. Cit.

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-cuentran compiladas en doce tomos, por lo que de esa manera le brindamos en este curso un apoyo cultural a su intelecto.

Lo mismo podemos decir de Juan Bautista Alberdi que alcanzan más de treinta tomos; al igual que las obras de Domingo Faustino Sarmiento que alcanzan más de sesenta tomos. Por eso es preciso tener un verdadero concepto de la historia para evitar caer en la vulgaridad de repetir por tradición conocimientos que son descono­ cidos o afirmaciones falsas.

r Se discute si la historia es una ciencia o si la historia no es una ciencia. Varnós a coincidir con José Antonio Marav all(6), en que la historia no tiene leyes, pero s í dentro de la historia existen cier-tas leyes: todas las tiranías se parecen(7); síntomas de restriccio- nes a la libertad, esclavitud, persecuciones, matanzas sin debido proceso, negación de los derechos, constituyen elementos que nos permiten estudiar a través del paso del tiempo la existencia de una tiranía por ejemplo. Indudablemente la historia es formativa, resu- me la experiencia de la historia, maestra de la vida, que cruza toda la Edad Media, conoce una nueva actualidad en los escritores del Barroco sin llegar a desaparecer nunca, es relegada a último plano por las nuevas teorizaciones debidas al estoicismo de los siglos XVIII a XIX . . . No cabe desconocer este aspecto de la historia. A él se liga, no su carácter de saber racional, sino su función formativa. Y según ella, el saber que de esa forma se transmite no va dirigida al hombre de ciencia sino al hombre que hace la ciencia, y no menos, al hombre que actúa. La recomendación tradicionalmen­ te dirigida al político acerca del conveniente estudio de la histo­ ria, se orienta en ese sentido generalmente y nosotros no tene­ mos por qué rechazarlo, siempre que no se olvide la fundamen­ taljustificación de la historia que hasta aquíhemos expuesto..

(6) Teoría del Saber Histórico - Revista de Occidente - Madrid.

(7) Galiana, Enrique Eduardo - Algo más sobre la Libertad de prensa - La Prensa - N® 40.173 - 18-03-86 - Pág. 6.

(8) Maravall, José Antonio - Teoría del Saber Histórico - Págs. 198/199.

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-El mismo autor luego nos dice: \En realidad nuestra conciencia del pasado no debilita o encoge nuestros poderes activos. Empleada en forma adecuada nos proporciona una visión más libre del presen­ te y refuerza nuestra responsabilidad respecto al futuro, el hombre que ve su vida como una dinámica libertad creadora, sabe que en la historia encuentra el medio de librarse de modos de ser ya hechos, establecidos, que tratan de imponérsele por la inercia de lo que ha sido". (9) Vamos finalmente a tratar de exponer las direcciones en que esa acción liberadora de la Historia se resuelve. Y en primer lugar observamos que la Historia de hoy no pretende hablarnos de acontecimientos que sean al presente como fueron ayer. Lo de hoy es siempre diferente de lo de ayer, como será diferente lo de maña- ja , y así sucede respecto a todo momento, a todo ahora que trata­ mos de aislar y analizar. Los elementos o datos o factores con que los acontecimientos están compuestos, tomados en abstracto pue­ den ser iguales y de hecho lo son, por lo menos en parte; pero los acontecimientos históricos que son conjuntos en los que se arti­ culan, siempre con variaciones, esos elementos resultan en toda ocasión distintos, la Historia nos hace ver así y por consiguiente la Historia vive irremisiblemente del pasado, el conocimiento deTa historia nos libera de ese pasado y abre ante nosotros un espacio amplio en que edificar nuestro destino; p or ejemplo, las crisis son los grandes momentos de liberación que la historia ofrece al

hombre, las crisis despejan el campo, eliminan lo que estaba ya

muerto y se mantenía como vivo sin poder ser más que un estor­ bo, destruyen lo falso que pretendía hacer valer un derecho a la existencia como si fuera auténtico, vencen el miedo y la resistencia a todo cambio, dejando de considerarlo como una perturbación. La Historia nos permite captar una serie de modos de ser, de proyectos de vidas que ya no pueden ser los nuestros. Nos dá por consiguiente una radical experiencia científicamente dilucidada de variación y de distancia. Del pasado la Historia nos da a conocer aquellas expe­ riencias que para nuestra contemplación de espectadores del

preté-(9) Ob. Cit.

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-rito queden cuajadas en la línea de nuestro presente como errores, pero -también en la Historia se buscan los progresos del espíritu humano, aquellos que superaron los errores _del pasado que le tocó al momento histórico en que se vivía. La Historia nos hace ver como al no corregirse los proyectos de vida en común de acuerdo con la transformación a que inevitablemente, por el simple roce con la realidad de los hechos están sometidas las posibilidades con que se cuenta, se puede llegar a acumular un error de consecuencias funestas. Piénsese como ejemplo eminente en el error de los roma­ nos, que incapaces de conjugarse con las nuevas circunstancias no advirtieron la necesidad de reformar la república y dieron de bruces en el Imperio. Si tomamos nuestra realidad Argentina, estamos tam­ bién en presencia de errores reiterados que deben ser subsanados, mayor solidaridad, mayor comprensión, mayor espíritu democráti­ co, que nuestra educación se eleve y salgamos de la mediocridad en que nos encontramos hoy, 1986, errores que se vienen repitiendo y que permiten que ciclos de democracia se encuentren interpolados por ciclos de dictadura, la única manera de defender la democracia, es tomando de la Historia los errores del pasado. (10)

La Historia nos libera de los errores cometidos. Lo que no nos libera sin más es del error, como creyeron los ilustrados llevándo­ nos al paraíso secularizado de un progreso absoluto y definitivo._La Historia también, es cierto, puede liberarnos no sólo de los errores del pasado, sino de los para nosotros mucho más catastróficos son los errores del presente. En general, el hombre tiene la tendencia a considerar que las cosas que ve ante sí son sencillamente naturales, derivan de que el hombre es como es, y una de dos, o debemos respetarlas tal como las encontramos ante nosotros, sujetando a esa norma nuestra actividad de cualquier orden, sobre todo del político o del económico, o podemos actuar sin especial miramiento ante ellas, porque siendo productos naturales, seguirán existiendo del mismo modo, cualquiera que sea nuestro comportamiento. En uno

(10) Galiana, Enrique Eduardo - Diario El Litoral - A No Olvidar Correntinos - Pago Largo - 31.03.86.

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-y otro caso se da lugar a actividades sociales de la ma-yor gravedad cuyas consecuencias representan un colosal error, no absolutamen­ te, sino respecto a la pretensión que en relación a ellas se había formulado, esto es, una radical inautenticidad. La historia nos libera de la presión del contorno, nos ordena y nos dá posibilidades de ser libres. Es cierto que ese pretérito nos pesa, nos condiciona en la actualidad, sabemos que en realidad todos los errores del pasado nos están marcando límites para poder realizarnos, para poder ac­ tuar, para poder vivir, pero claro, no es cierto que nos haya atado de tal manera que no tengamos un horizonte, que no tengamos posibi­ lidades de vivir, que no exista algo mejor de lo que tenemos, en esa eterna lucha, en esa constante lucha entre el pasado con el hombre como actor, por supuesto, y hacedor de la historia, en el presente con las limitaciones que el hombre no acepta, en ese diálogo entre el poder político y el hombre individual con sus derechos inaliena­ bles, la historia nos brinda la posibilidad de no cometer los errores del pasado, de mejorar el presente y con un horizonte mejor. Refi­ riéndose a ese horizonte, Maravall dice: "El horizonte no cierra, sino que abre el mundo a la mirada. Por eso el horizonte es libertad, pero libertad concreta, es a saber, libertad dentro de una estructura dada de cosas. Es libertad concreta en una si­ tuación históricamente articulada, libertad y situación referi­ das a un sujeto humano, en cuya existencia singular cobran realidad”. <“ >

Luego de estos comentarios, nosotros apreciamos el valor de la historia que veremos en los puntos siguientes, dice un autor: "Papá, explicáme para qué sirve la historia", diría hace algunos años a su padre, que era historiador, un muchachito allegado mío. Quisiera poder decir que este libro es mi respuesta . . . (12)

Dos elementos o conceptos son fundamentales, comprender el presente por el pasado, creo que lo hemos explicado, prolongar un error sobre las mismas causas y trasladarlo al presente, es mantener

(11) Maravall, José Antonio - Ob. Cit. (12) Bloch, March - Introducción a la Historia.

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-el error vigente, como por ejemplo cuando en las democracias no aprendemos a vivir en ellas.

Comprender el pasado por el presente: para ésto valga una anécdota que transcribimos del autor citado: "He recordado esta anécdota, en cierta ocasión acompañaba yo en Estocolmo a Henry Pirenne. Apenas habíamos llegado cuando me preguntó ¿Qué va­ mos a ver primero?. Parece que hay un Ayuntamiento completa­ mente nuevo. Comencemos por verlo. Y después añadió como si quisiera evitar mi asombro: Si yo fuera un anticuario sólo me gusta­ ría ver las cosas viejas, pero soy un historiador y p o r eso amo la vida. Esta facultad de captar lo vivo es, en efecto, la cualidad domi­ nante del historiador. No nos dejemos engañar por cierta frialdad de estilo, los más grandes entre nosotros han poseído esa cualidad. Fustel. . . a su manera que era más austera no menos que Michelet. Quizás esta facultad sea en su principio un don de las hadas que nadie pretendería adquirir si no lo encontró en la cuna. Pero no por eso es menos necesario ejercitarlo y desarrollarlo constantemente. ¿Cómo hacerlo sino del mismo modo de que el propio Pirenne nos daba él ejemplo en su contacto perpetuo con la actualidad? Porque el temblor de la vida humana que exigirá un duro esfuerzo de ima­ ginación para ser restituido a los viejos textos, es aquí directamente perceptible a nuestros sentidos . . . " (13)

¿Quésentido tendrían para nosotros los nombres que usa­ mos para caracterizar los estados de alma desaparecidos, las formas sociales desvanecidas, s i no hubiéramos visto antes vivir a los hombres? Pero el erudito -nos referimos al historiador-que no gusta de m irar en torno suyo, ni de los hombres, ni las cosas, ni los acontecimientos, merece quizás el nombre de un anticuario útil, y obrará sabiamente renunciando al oficio de historiador. Con ésto damos p o r terminado al concepto de his­

toria en general. w

* * *

* Esto no exim e al estu d ia n te de leer en las ob ras gen erales.

(13) Ob. Cit. - Págs. 38/39.

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-II. Concepto moderno de la historia.

Partamos de una base. Los antiguos cronicones medievales, las antiguas historias de relatos de guerreros, príncipes, dioses, han dejado olvidado el verdadero sentido de la historia.

Nos embarcamos decididamente en el concepto que la historia es maestra de vida, a lo cual agregamos "es¡a vida misma Todos l'os hombres vivimos nuestra propia historia, las experiencia de nues­ tro pasado se transmiten a cada uno de nosotros mismos. Somos resumen de un pasado, y estamos fabricando un horizonte futuro con las experiencias de dicho pasado.

Cuando hablamos de nosotros mismos nos remitimos a una Par­ tida de Nacimiento, a un padre y a una madre, a los abuelos, a los bisabuelos, etc. y todos ellos de alguna manera han ido limitando nuestra libertad en pautas, en formas de vida, religión, lengua, cos­ tumbres, etc. Es así que tenemos nuestra propia historia y nuestro propio horizonte.

C

El concepíom oderno de la historia, en prim er lugar busca ¡a

verdad en la historia, y la objetividad, ésto quiere sisnifícar que el historiador debe despojarse de todo criterio Glosófíco que le impida_demostrar científícamente la verdad de lo acaecido en el pasado, y comprender la realidad pretérita.~J

También es finalidad del concepto-de la historia moderna deter­ minar su valor, en la cual encontramos lucha de escuelas, unas le dan el carácter de ciencia, a ja .historia, otros le niegan tal carácter como Huizinga.

Veamos lo que dice un historiador respeto a este tema: " ^ c o n ­ cepto modemoesjnuydistinto y está condicionado por laidea^dela unjdacTde la especie humana que propagó el cristianismo. Hasta entonces no había habido historia universal. Todas las historias es­ critas p.n F.dades pasadas se refieren a pueblos y tiempos

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-dos, y desdeñan, o mejor, ignoran en absoluto los sucesos de otros tiempos y de otros pueblos^. . . (14)

(2 Con esto nos quiere demostrar el autor que las antiguas historias se referían a un determinado espacio, a un determinado tiempo, sin relación de continuidad, es decir que una parte de la historia no se tocaba con la subsiguiente, eran elementos estancos, aislados, que negaban el criterio evolutivo/y las relaciones íntimas queunüempo y otfo tienen entre sí.J)

^Sigam os con~el autor: "El concepto de la perfectibilidad o progresibilidad humana está igualmente explícito en muchos San­ tos Padres; pero no se incorpora desde luego a la ciencia y no produ­ ce, por tanto, resultado útil en los estudios. La vida continúa no obstante su camino y va completándose en el sentido que hoy le damos. A l ideal de una perfección pasada sucede el de una per­ fección futura y siempre mayor". Paracelso, escribía en el Siglo XVI: "Dedico este libro a los que creen que las cosas nuevas valen más que las antiguas, por el sólo hecho de ser nuevas". Y la idea del progreso indefinido (que supone la unidad fundamental de la histo­ ria humana) está ya evidente en Bacón y en muchos otros autores del Siglo XVII. En el Siglo XVIII, esta teoría es la común y corrien­ te y se aplica incluso a las artes bellas (Turgot) respecto de los cua­ les el dogma era considerar como insuperable lo clásico. En todos estos precedentes se funda la idea moderna según la cual la uni­ dad históricatiene el carácter de evolutiva o genética corno dice Berheim: "Es la unidad de sustancia del germen que se desarrolla en una serie de posiciones o estados indefinidos de evolución, los cuales muestran un cierto sentido y dirección general qúe es su ley. < De aquí resulta la continuidad no interrumpida del desarrollo en el

tiempo, y por tanto, la dependencia en que el momento actual se encuentra respecto de los precedentes, sin cuya herencia y fuerza adquirida no podría explicarse, en fin, que toda la historia es una

(14) Altamira, Rafael - La Enseñanza de la Historia - Madrid - 1985.

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-marcha ascendente, continua y acumulada en el desenvolvimiento de las energías y cualidades del sujeto social".(15)

Esta explicación que ha venido a la Sociología por influjo prin­ cipalmente de las Ciencias Naturales, donde tuvo su origen; es hoy dominante aún en los autores que no militan por completo en las filas del positivismo.

Su influencia se refleja en las ciencias concretas. Así en la Lin­ güística ha producido una teoría nueva acerca de la vida del idioma, frente a la antigua que admitía la existencia de lenguas madres y lenguas hijas, proviniendo éstas de aquéllas y sustituyéndolas con individualidad especial. Así por ejemplo el Castellano no es una lengua distinta del Latín, sino es el Latín el evolucionado o como dijéramos un Latín del Siglo XIX.

Por ejemplo esa famosa división en la historia entre bárbaros y romanos; o griegos y bárbaros, etc., perdura en la historia pero es una gran incongruencia, es una gran mentira; ni existieron bárbaros, ni existieron romanos en el sentido dado, existió la humanidad con diferentes culturas; es como la tendencia que tenemos los seres hu­ manos al opinar que los que no piensan como nosotros tienen la insolencia de parecerse a los seres humanos porque no lo son; ¿qué quiero decir con ésto?, que el que no piensa como nosotros es un bárbaro, un amarillo, un hombre que no está ubicado, es un igno­ rante, etc., y no es así, el que no piensa como nosotros sencilla­ mente ejerce el derecho inalienable que han ejercido los seres humanos a través del tiempo, de discrepar; que es una de las bases de la vida democrática y la convivencia pacífica.

En la historia, cuyo concepto moderno estamos tratando, las palabras "viejo” y "muerto" no tienen valor. En la Historia todo está vivo y en constante actividad y producción. Por ejemplo: "La historia de las naciones Arias de Europa, sus idiomas, sus institu­ ciones, sus relaciones con los demás, todo forma una larga serie de causas y efectos de la cual ninguna parte puede ser plenamente

(15) Ob. Cit. - Págs. 206/207

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-entendida sise toma como algo separado e independiente de las demás partes". Este punto de vista de la mutua e indispensable dependencia y explicación que tienen todos los períódos~3eTa'E5s- toria es el que mejor explica el concepto que admite que la Historia es la vida misma. Si se nos pregunta qué aplicación tiene el estudio de los sucesos e instituciones de tiempos tan lejanos del nuestro, contestaremos que la distancia no se mide simplemente por el trans­ curso del tiempo, y que aquellas Edades en que hubieron de nacer la Literatura, el Arte, la libertad política, están a veces sólo por analo­ gía e influencia indirecta, a veces por causas y efectos actuales no distantes, sino muy próximos a nosotros. Coloquemos la Historia y la Literatura de los períodos culminantes de Grecia y Roma en el lugar debido en la Historia de la Humanidad, pero nada más que en el lugar debido; miremos a los antiguos, a los hombres de Plutarco, a los hombres de Homero, no como de otra raza sino como hombres de pasiones iguales a las nuestras, como hermanos mayores, en la común familia aria. Hagamos entender que la lengua que ahora ha­ blamos forma en realidad una sola con la lengua de Homero (Igual sucede con los españoles),

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efica-cia la libertad y la vida; estamos en que las causas y efectos fueron provechosas para todos nosotros. Veamos algo: "Las instituciones políticas son fruto de una civilización mediterránea y occidental que ha descubierto hace unos tres mil anosef diálogo entre el poder ylallbertad en el marco de la ciudad (Polis) y que ha vuelto a él después de siglos de olvido en el ámbito de Estado:Nación; al final de la Edad Media en la Gran Bretaña y a los finales del Siglo XVIII p.n los Estados Unidos y en Francia. Esta concepción de una socie­ dad política en la que el poder de los gobernantes se haya equi­ librado v limitado por Jas libertades de Jos ciudadanos a través dejo s propios mecanismos institucionales, es con la que seen-frentan en el mundo moderno la ideología marxista, las tenta­

ciones fascistas, el subdes lio, el superequipamiento técnico

Y algunas otras novedades legítimo pensar por lo tanto, que la

situación presente del Dere Constitucional no es algo que inte­ rese únicamente a los especialistas, afecta también en cierta medi­ da, a todos los que meditan sobre el mundo del futuro inmediato y que pretenden saber cuáles de las fuerzas que se disputan nuestro porvenir acabarán configurándolo o qué combinaciones serán final­ mente las determinantes. Más allá del combate del Derecho Consti­ tucional para preservar en su propio ser y preservar lo que en él hay de esencial pese a los nuevos ámbitos en los que se encuentra in­ merso, lo que un poco está en juego es el destino de una civiliza­ ción, con todo lo que ha aportado la humanidad a los hombres a través de muchos sufrimientos".(16)

Creemos que este es el concepto moderno más eficaz, la historia debe ser objetiva, desprovista de pasiones, debe retratar la verdad del diálogo con el pasado, debe ser resultado de causas y efectos interrumpidos, tienen por unidad al hombre, en su eterna lucha por la libertad y por el progreso de la_humanjdad, cuando en un determinado período de la historia las estructuras fortalecen la

li-(16) Hauriou, André - Derecho Constitucional e Instituciones Políticas - Págs. 16 y 17.

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-bertad vemos y apreciamos que ellas están luchando por un progre­ so ininterrumpido, cuando las sociedades compuestas por supuesto por los hombres, vuelven a las tiranías, estamos en un período que llamamos de retroceso. El concepto moderno de la historia, se resu­ men en consecuencia así VERDAD, OBJETIVIDAD y PROGRE­ SO^ vida y libertad).

Para terminar este punto rescatamos las palabras de uno de los grandes historiadores del mundo: "Ninguna ciencia satisface tan completamente como la historia la inmensa necesidad de lo ver­ dadero, de lo bueno, de lo bello, que la humanidad siente más imperiosamente a medida que más adelanta en su camino. Nue­ vos rostros en este mundo y sucesores de aquellos que conocién­ dolo apenas lo abandonaron, anillos temporales de la cadena en la cual a pesar de la destrucción de los individuos, se perpe­ túa la especie; ¿Cómo podríamos dirigirnos si estuviéramos

ateni-dos solamente a la propia experiencia?. En poco, superiores a los

brutos, y acaso más desgraciados que ellos; guiados por el instinto del placer o el imperio de la necesidad, nos pareceríamos al niño nacido a medianoche, que al ver salir el sol, lo creyera acabado de crear en aquel momento. Nos acostumbran a la vida y nos anticipan las preciosas pero caras lecciones de la experiencia, el estudio de los hombres y el de los libros, real e inmediato el uno, más extenso en variedad y duración el otro, imperfectos entrambos, y se dividen, la historia, que en los libros atesora los estudios hechos acerca del hombre, combina perfectamente estas dos lecciones y forma la me­ jor transición de la teoría a la práctica, de la escuela a la socie­ dad...". <17>

NOTA: Lectura recomendable para el alumno: "Sólo en la medida en que los hombres sean capaces de asumir el pasado como un alimento sustancioso convirtiéndolo en sangre y haciendo de lo sucedido una sucesión histórica, podrán los hombres, los pueblos, las culturas, vivir en sus recuerdos. Pero más allá de ese límite

tie-(17) Cantú, César - Historia Universal - Tomo I - Edición 1910 - Pag. 1.

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-nen el deber de olvidar. Lo ahistórico y lo histórico son por igual necesarios a la salud de un individuo, de un pueblo, de una cultura. Esta natural y clara relación de la historia con la vida ha sido, empero, oscurecida p or la exigencia de que la historia haya de ser una ciencia. El saber histórico, que se ha hecho universal, que se ha elevado al rango de una potencia espiritual absoluta, ha roto y sacudido el yugo de la vida. No regulado ya por el grado de la nece­ sidad, no contenido ya en los límites que imponga la fuerza plástica déla vida, actúa más bien como debilitación del presente y desarrai­ go de la actividad. En lugar de una cultura sana, que por sí misma pueda desarrollar sus peculiaridades, aparece el caos de la moderna educación y la fatiga y cansancio de una época decadente, que quie­ re tan solo mirar hacia atrás, concluir, y a quien la universalidad de la misión histórica priva completamente de toda consistencia inte­ rior". <18)

"Que nos responda la España revolucionaria del año '34, ella es nuestra hermana y a gritos de desconsuelo nos dice: Todas nuestras tierras han sido propiedad de los conventos y han permanecido esté­ riles, porque las tema incultas la holgazanería de los frailes, nuestro trabajo y nuestro pensamiento era la propiedad de nuestros déspo­ tas, las dos mitades del hombre, la dote de Dios había caído en manos de hielo. Los déspotas y los conventos no trabajaban, roba­ ban el pan del pueblo y se sustentaban con él. A vosotros america­ nos, os enterraban en las entrañas de vuestra inculta tierra, para que sacáseis el oro con que nuestros tiranos comunes sacrifican sus mezquinas pasiones, a nosotros nos hacían correr la Europa y levan­ tar y pegar fuego a las hogueras de la inquisición, donde los frailes abrasaban vivos a los que se atrevían a pensar o trabajar sin darles a ellos la riqueza que los pobres adquirían con el sudor de sus fren­ tes"/19)

(18) Goetz, Walter - Historia Universal - Versión española de Manuel García Morente - Tomo I - Edición 1962 - Pág. 20.

(19) Pujol, Juan Gregorio - Introducción a la Historia de los Partidos Políticos de la Argentina - Pág. 19.

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-"La historia es la larga lucha del hombre mediante el ejercicio de su razón, por comprender el mundo que le rodea y actuar sobre él. Pero el período contemporáneo ha ensanchado la lucha de una ma­ nera revolucionaria. El hombre se propone ahora comprender y modificar no sólo el mundo circundante sino también a sí mismo, y ésto ha añadido por así decirlo una nueva dimensión a la razón y nueva dimensión a la historia. La época actual es, de todas, la que más se ocupa de la historia y más piensa en términos históricos. El hombre contemporáneo es conciente de sí mismo, y por lo tanto de la historia, como nunca lo ha sido el hombre antes. Escruta de bue­ na gana la penumbra de que procede con la esperanza de que los débiles rayos de luz que en ella perciba, iluminarán la oscuridad hacia la que se dirigen; y a la vez sus aspiraciones y ansiedades relacionadas con el camino que le queda por andar aguzan su pene­ tración de lo que ha quedado atrás. Pasado, presente y futuro están vinculados en la interminable cadena de la historia . . . (20)

* * *

(20) Carr, E.H. - ¿Qué es la Historia? - Págs. 183/183.

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-III. Método

Delimitado el objeto de la Historia, (Ia conducta del hombre trascendente en el pasado que sobresale dentro de la sociedad), debemos contar con un camino para restablecer dicho pasado; va­ mos, en consecuencia, a pesquisar acciones específicamente hu­

manas. ___

En el habla cotidiana usamos el término fruétod o ’1 para signifi­ car una manera de hacer las cosas ordenadamente; llamamos metó­ dico a quien pone orden en su comportamiento habitual. En esferas científicas suele usarse indistintamente el término tanto para hacer referencia ala actitud gnoseológica de búsqueda, como para indicar¥ la existencia de pautas normativas? Por nuestra parte, cuando habla­ mos de.método damos al término un significado estricto: "Busque-; da del camino para alcanzar el conocimiento ".

Cuando se habla de método histórico no significa que deba des­ cartarse este método de la metodología ^n general.

Método, es un enfoque concepttíalizador^paraJa-búsqueda del camino hacia el conocimiento. La pretensión de que un solo método sea valedero es ridicula; y la fácil dicotomía método bueno- método malo, tan grata a los marxistas, y utilizada a veces para el análisis de la historiografía argentina, es índice de ignorancia, pa­ traña o petulante dogmatismo. Hablar de un método científico es incurrir en una simplificación excesiva. Ño hay un solo método cien- tífico, hav mil v todos_racionales. _

ÜjComprender es el acto más humano del ser humano y todo

actuar realmente humano descansa en la comprensión, busca comprensión, encuentra comprensión; con el método buscamos comprender la vida, la historia es maestra de vida y compren­ sión de vida^y

Quien pretenda investigar deberá comenzar por enterarse de aque­ llo que se sabe en tomo a su problema, luego tendrá que buscar y

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-hallar los materiales que le permitan completar esos conocimientos, con ese material realizará el análisis crítico que convenga y a través de ese proceso analítico conformará la teoría del caso; comprobada ésta podrá entonces presentar los resultados de su investigación, como conclusión del trabajo, a fin de cuentas ningún investigador puede omitir esos pasos\El proceso investigativo indicado antes, se formula en las etapas sucesivas a la que es menester sujetarse y que para Bernheim, son tresf}

a) La heurística, que consiste en la búsqueda y el hallazgo de las fuentes, es la ciencia de las fuentes.

b) La crítica, que se ocupa del análisis comparativo o interpretativo de las fuentes halladas.

c) La síntesis, que se refiere a la creación histórica.

Veamos ahora individualmente cada uno délos pasos.

1. La Heurística: (La ciencia de las fuentes).

Sólo halla quien busca. Buscad y hallaréis.

1.1. Momento bibliográGco: ante todo es indispensable la recurrencia a la lectura de las obras que se han escrito sobre el tema, si hablamos'por ejemplo de un tema que atañe a la Provincia de Santa Fé, buscaremos las obras de historia de la Provincia de Santa Fé, quien lee la historia sólo por un autor da por demostrado lo que lee y así lo dice y lo escribe si se ofrece; pero si lee a un segundo autor que trata el mismo asunto, comenzará a tener du­ das y cuanto más fuere leyendo más irá dudando -aunque amplía el conocimiento-. Ya hemos insistido en que toda investigación científica tiene como punto de partida una duda; la recurrencia a la bibliografía es por tanto indispensable. Pues así como las muchas lecturas crean '

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-dudas, también las despejan, y simultáneamente abren otras etapas cada vez más precisas, cada vez más fértiles, cada vez más verdaderamente dudas. Si la consulta bibliográfi­ ca es indispensable en todo saber,"en lá historia resalta más~su necesidad, por ejemplo, si tratamos el tema "Pri­ mero y Segundo Gobierno de Rosas", nos encontrare- moscón una vasta bibliografía, unos que escriben a favor, otros que van a estar en contra de este personaje importan­ te de la historia argentina, pero de ninguna manera pode-. mos- pretender hablar del tema si no hemos tocado una porción importante de la muy grande bibliografía existen­ te sobre dicho Jema.

1.2. Momento temático: una vez que pasamos el momento bibliográfico, o sea la consulta delós'libros, el historiador se planteara "una serie de hipótesis y seguirá a través de ellas; muchas dudas se le plantearán en el camino pero tendré que ir superándolas. Así por ejemplo, si tomamos el tema: la educación en. Corrientes entre 1835 y 1845, aparecerá ante nosotros la existencia de una Universi­ dad entre 1841 y 1842,(21) ese tema que nosotros nos formulamos como hipótesis deberá ser comprobado y p or medio de los testimonios y documentos necesarios; la hipótesis resultará o no positiva, de acuerdo a los ele­ mentos bibliográficos y fuentes que podamos reunir. Con el tema de la Universidad vamos a tener que buscar otros, por ejemplo el gobierno de Corrientes, los fondos que destinara el gobierno, la situación internacional de Co­ rrientes, la navegación de los ríos, etc. El tema de investi­ gación, en consecuencia, se impone constrictivamente a la experiencia del investigador. Todos los temas deben ser investigados hasta alcanzar la suficiente coherencia, mu­ chas veces la resolución de un tema facilita la de otros y al

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revés, es habitual que un tema resuelto ponga de mani­ fiesto la falencia de lo resuelto en otros temas y sea preci­ so volver a comenzar la larga, ardua pero fructífera tarea de comenzar el proceso retornando al momento bibliográ­ fico.

1.3. Momento erudito: en el momento temático el investiga­ dor ha agota3olos recursos bibliográficos, ha sistemati­ zado sus hipótesis -sus temas- ha armado la dirección de su encuesta, o sea las preguntas que le va a formular al pasado y ios testimonios a los cuales les va a formular, sabe qué ha de buscar porque sabe qué quiere hallar. Es decir que teniendo los documentos o testimonios les inte­ rroga a los mismos; les pregunta.

Sometido el testimonio a la inquisición se con vierte en fuente. Testimonio es toda reliquia. Fuente es el testi­

monio ante ¡a pregunta que le hace el historiador. LA

ERUDICION, QUE ES EL MOMENTO DE PREGUN­ TAR A LOS TESTIMONIOS PARA QUE ESTOS SE CONVIERTAN EN FUENTE. Yo pregunto por ejemplo: un diario de la época; lo leo sobre determinado tema y saco una determinada conclusión porque antes me había hecho una propuesta probar, por ejemplo, la tiranía resista; el testimonio, diario o documento me responde, pero el que hace la pregunta y el que dirige la pregunta es el in­

vestigador, así que este momento, por ello se llama mo­

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al caso un sabio precepto de Bloch: "No se puede dar peor consejo a un. principiante que el de que espere en actitud de aparente sumisión la inspiración del documento".(22)

En este momento el investigador enfrenta a los testi­ monios (cartas, expedientes judiciales, expedientes admi­ nistrativos, protocolos de Escribanos, periódicos, revis­ tas, folletos, etc.) o también a las colecciones documenta­ les como por ejemplo en la República Argentina las Asam­ bleas Constituyentes dirigidas por Emilio Ravignani, la Colección de la Biblioteca de mayo, la reproducción fac- similar de los periódicos déla época, las Actas de los Ca­ bildos de las Provincias, las Actas del Consulado de Bue­ nos Aires, etc.

Pero el buen historiador debe saber qué compilaciones merecen fé. Esta verdadera manía de ir a buscar en los archivos directamente, es culpable de que los mismos se encuentren deteriorados con documentos ya ilegibles por la cantidad de curiosos que los han manoseado, y otros, anotados y subrayados por inconscientes que i gnoran cuán­ to puede variar el significado de un párrafo con un agrega­ do o cualquier anotación extraña. Además, estos mismos iconólatras son víctimas de su propia m an ía. Durante el año 1950 muchos historiadores argentinos invadieron los archivos en el afán de hallar documentos inéditos sobre San Martín y más de uno cayó en el ridículo de exhumar documentos que el prolijo Gregorio F. Rodríguez había publicado cuidadosamente en su Contribución Históri­ ca Documental en 1921.

Con ésto superamos el tema dd momento erudito. 1.4. Momento diagnóstico: _ cuando el investigador recurre a

los archivos o museos debe tomar cuidadosa nota de los - pormenores propios de los testimonios que utiliza, es

de-(22) Pérez Amuchátegm, A.J. - Algo Más sobre la Hitsoría - Pág. 142.

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cir que debe hacer una puntual descripción agregando elo­ cuentes y útiles ejemplos. Estas fichas descriptivasperini- teñ al investigador contar en su mesa de trabajo con todos los detalles inherentes a cada testimonio sin necesidad de recurrir nuevamente al archivo o museo para cualquier comprobación. En este momento pues, se hace un pro­ lijo examen (diagnosis) de las particulares caracterís­ ticas délos testimonios utilizados, razón por la cual se

denomina diagnóstico. Esta tarea minuciosa era casi im­

prescindible hasta no hace mucho. En la Facultad de Filo­ sofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires hay gran cantidad de legajos que corresponden a sendas copias del Archivo de Indias, con sus correspondientes diagnosis rea­ lizadas por José Torre Revello a lo largo de dieciocho años. En nuestros días la microfilmaáón socorre con venta­ ja al investigador, lo mismo ocurre con los papiros,

tabletas, monumentos, etc. Los adelantos alcanzados por

la fotografía han hecho que la engorrosa tarea de diagno­ sis se haya simplificado notablemente hasta el extremo de que sólo en casos de excepción la reproducción de un tes- > timonio exige ficha diagnóstica. Agregamos ía fotocopia- dora, ha suplido una serie de problemas que tenían los investigadores.

1.5 E l fichado: Casi todos los manuales de metodología in­

cluyen normas aceptadas umversalmente para el fichado. En español hay una farragosa e útil compilación de técni­ cas de fichado. En los últimos años y con criterio amplio se ha dado en llamar ficha a cualquier impreso (apuntes, transcripciones, etc.) destinado al uso interno de Uni­ versidades, Cátedras e incluso Instituciones Públicas

y Privadas. En este trabajo, ficha significa tarjeta de pa­

pel grueso o cartulina que sirve como instrumento de tra- bajopara catalogar y clasificar datos e informaciones que se estimen necesarias. Las fichas pueden ser

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-fícas, cronológicas, eruditas, de regesto y de referen­ cia.

1.5.1. La ficha bibliográfica: tiene por objeto ordenar la bi­ bliografía, es decir, catalogar libros, artículos, monografías; en obras de conjunto, sueltos de diarios o periódicos. Los datos fundamentales son el autor, apellido y nombre, el título completo según figura en la portada del libro y pie de imprenta, lugar de edición, editorial y año de edición. Si ios datos de pie de imprenta no se hallan en la portada . debe buscárselos generalmente al dorso o en la última pá­

gina.

1.5.2. Ficha cronológica: tiene por objeto catalogarlos even­ tos históricos con relación a ¡a sucesión temporal de

los mismos. Por ejemplo si tomamos las leyes dictadas

por la Provincia de Comentes entre 1821 y 1824 referidas a] comercio, o referidas a la justicia, o referidas al papel moneda. También las fichas cronológicas pueden reducir­ se a la catalogación de datos fundamentales. Se comienza por asentar el año, luego el mes y finalmente el día, eso facilita el ordenamiento en el fichero. Enseguida se agre­ ga el lugar y a continuación la información conveniente, al pie se Sidíca la fuente y si es un archivo, un museo, una biblioteca especializada, en fin, se asienta la asignatura topográfica, ubicación precisa de la sigilación, sección, cuerpo, estante, etc. Todo ésto por supuesto queda a vo­ luntad del historiador que utilizará sus propias formas de

fichado. 5

1.5.3. Ficha erudita: consiste en la reproducción puntual de

un párrafo. Su finalidad es catalogar temas por autores.

Tomemos por ejemplo el Cabildo Abierto del 22 de mayo, y utilizamos Rafael López Rosas, Longhi, Galletti, Ra­ vignani .y otros, y tomamos los párrafos respectivos de cada uno de los autores, consignando página, portada del libro con su título completo, etc. (ver ficha bibliográfica).

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-1.5.4. Ficha de resumen: es la que habitualmente utilizan los

estudiantes en sus clases para ayudar la memoria, a

veces. La ficha en definitiva es de resumen, en ella se consignan los pequeños resúmenes para ayudar a la me­ moria. Estas fichas reemplazan muchas veces a la erudita con ventaja, especialmente cuando interese menos el tex­ to prístino que la conceptuación precisa de ese texto. 1.5.5. Ficha de referencia: es aquélla que sirve para remitir

al lector de un encabezamiento no usado en el catálo­

go, a uno usado, ya sea el autor, materia o título. Su

función es orientar al consultar en la búsqueda de material bibliográfico que puede interesarle, es el caso del capítu­ lo que dice: véase pág. 18 del libro tal, o del mismo libro, capítulo tal; la ficha de referencia es imprescindible para relacionar ios contenidos de un fichero o del mismo libro. 1.5.6. E l fichado y la publicación: un fichado correcto es de

insustituible necesidad para llevar a cabo cualquier publi­ cación seria. Se ha dicho que la seriedad de una mono­ grafía científica está en relación directa con ¡a correc­ ción del aparato erudito y tal aparato se arma con la adecuada aplicación del fichado al texto.

0 La crítica: reunidos los materiales suficientes para su

labor, el investigador realiza múltiples tareas analíticas. Son cuatro los momentos lógicos en la crítica.

2.1. Momento de autenticidad: se trata de comprobar si el

testimonio en cuestión en tanto cosa, guarda la forma in­

dispensable para aseverar que no se trata de una reproduc­ ción o falsificación, que no ha sido alterado o fraguado, es una tarea eminentemente técnica en la que el historiador debe recurrir continuamente a las ciencias auxiliares ins­ trumentales. En relación al tema esta crítica es ¡a exter­ na o material.

2.2. Momento de veracidad: una carta, un documento

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-cial, en fin, pueden ser auténticos, pero ello, por sí, no suponen que sean veraces, es decir, la carta puede ser del siglo pasado atribuida al gobernador de Corrientes Gena­ ro Berón de Astrada, la tinta puede ser de la época y pudo haber sido despachada; pero realizada por un enemigo suyo, falseando la verdad. Es este el momento de veracidad en que se trata de comprobar si los contenidos (no la forma) del testimonio responden a circunstancias verdaderas o inventadas, falseadas, o distorsionadas, es el Sanioso caso de los testamentos o de documentos de propiedad de inmuebles que han traído juicios muy importantes. Durante la Segunda Guerra Mundial cuando proliferaban periódicos partidistas de uno y otro bando, era común que algunos de ellos publicaran en notas destacadas fotogra­ fías que atestiguaban una tragedia de vida en ciudades abiertas. La misma fotografía aparecía en los periódicos de un bando para mostrar la inhumanidad de otro y en los del otro, para demostrar la inhumanidad del otro. La mali­ ciosa interesada información pública y privada de ambos bandos en guerra era abundosa en exageraciones. Es bien conocido el caso del mendocino Pedro Vargas sinteti­

zado p o r Galván Moreno, q u e debió sufrir prisiones,

desprecios, y hasta el repudio de su muy patriota cónyu­ ge, en razón de su condición de godo (enemigo de la revo­ lución) y hay documentos muy oficiales que establecen severas penalidades para este americano traidor. Pero cuan­ do San Martín aseguró la Libertad de Chile con la victoria obtenida en Maipú el 5 de abril de 1818, se apresuró a extender los despachos de Sargento Mayor Graduado en favor de Pedro Vargas y se los envió al Gobernador Inten­ dente de Mendoza con una nota en que decía: "Ya es tiempo de que cesen los sacrificios prestados en

bene-(23) El Apóstol 'de la Libertad San Martín en sus vidas y en sus Obras -Claridad -1946.

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-Gcio de la causa p o r Don Pedro Vargas. Prisiones, maltas y confinaciones ha tenido que sufrir este buen ciudadano. Y es claro que toda la documentación ofi­ cial por la que se le aplicaron prisiones, multas y con­ finaciones a pesar de ser oficial y auténtica de toda autenticidad y a pesar de haber sido ejecutada con todo rigor nada tenía de veraz".

Pero no sólo en los casos de guerra se emplean arbi­ trios semejantes. La lectura de los periódicos es suficiente para advertir en qué medida se exageran algunos matices de la realidad, se omiten otros, se da alas al rumor por las más distintas vías y el rumor es una fuente histórica

valiosa pero de difícil tratamiento. No todo cuanto con­

tiene el rumor es verdadero, tampoco es nunca enteramente falso. Una noticia descabellada jamás se transforma en voz pública, para que un rumor circule es menester que encierre un mínimo verosímil, adecuado al ambiente en que debe propagarse. Los fabricantes de rumores conocen bien esta receta, y así hacen creer al vulgo los más escan­

dalosos infundios en medio de noticias verosímiles y aún verdaderas. Este es el caso que antecedió a la Batalla de Pago Largo p o r el clérigo enviado p o r las tropas rosistas entrerrianas Don Higinio Falcón, el que dis­ tribuyó rumores de tal naturaleza que logró en alguna medida dividirá las fuerzas corren tinas, otro caso de

rumores son los creadas p o r la Provincia de Buenos

Aires luego de la resolución del 11 de septiembre de 1852 con respecto a l Gobernador de Corrientes Juan

Gregorio Pujol. (Se atribuía a Pujol entendimiento con

los porteños)(24,.Esto se denomina en la actualidad oficina de rumores. En la Historia es muy común que los rumores

(24) Galiana. Enrique Eduardo - Pujol y la Revolución.de] 11 de Septiembre de 1852 - 1986.

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-se tomen como cosas ciertas.

2.3. Momento hermeaéutíco o de interpretación: Realiza­ das cuando es del caso las tareas previas de loa momentos precedentes, el historiador se enfrenta al más grave de los problemas por las dificultades que implica la disolución que Je presenta su pesquisa historiográfica, la interpreta­ ción. En este momento lógico es preciso poner enjuego todas las dotes intelectuales; pues la tarea consiste en relacionar situación símente los datos que emergen de las fuentes. Para ello el historiador debe ir apoyándose, sucesiva y simultáneamente en aquello que comprueba, aquí es preciso retocar, afilar, transformar y muchas veces desechar hipótesis para volver nuevamente al experimen­ to afinando la dirección de encuesta sobre la base de apo­ yos firmes y comprobados^ Ejemplificar la tarea que el historiador realiza en este momento lógico equivaldría a presentar una extensa monografía^ue permitiera poner de relieve como una hipótesis se confirman mientras otras deben ser rectificadas o deshechadas; cómo una rectifica­ ción o deshechamiento fortalece las hipótesis confirma­ das o abre nuevas dudas a resolver con el consiguiente retomo a la etapa heurística. Queremos sin embargo apuntar aquí un consejo práctico para los alumnos, la prueba her­

menéutica. La mayor seriedad científica, la mayor agu­

deza crítica deben ser puestas de manifiesto en esta etapa de la crítica.

2.4: Momento de Valoración: Realizada la interpretación hay que valorar las fuentes, las conclusiones finales a que se arriban en d momento de valoración conllevan la consi­ guiente valoración del material heurístico recogido ya que entonces, y sólo entonces puede advertir que algunos ma­ teriales son principales y otros son secundarios. Pero debe tenerse en cuenta que a esta altura del proceso tal jerarquización no obedece a que aquéllos gustan más ai

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-historiador que éstos, sino a que éstos están sumidos en aquéllos en razón de las relaciones necesarias de situacio­ nes. En este último momento lógico de la critica.

2.4. Momeato de Valoración: Realizada la interpretación hay que valorar las fuentes, las conclusiones finales a que se arriban en el momento de valoración conllevan la consi­ guiente valoración del material heurístico recogido ya que entonces, y sólo entonces puede advertir que algunos ma­ teriales son principales y otros son secundarios. Pero debe tenerse en cuenta que a esta altura del proceso tal jerarquización no obedece a que aquéllos gustan más al historiador que éstos, sino a que éstos están sumidos en aquéllos en razón de las relaciones necesarias de situacio­ nes. En este último momento lógico de la crítica es cuando el historiador ha analizado minuciosamente todo el material heurístico disponible, y está en condiciones concretas para saber cuáles fuentes confirman con sufi­ ciente solidez sus conclusiones, cuáles son las accesorias y cuáles por insignificantes pueden ser y&'marginadas.

3. La Síntesis: Síntesis no significa resumen sino ordena­

miento. En esta etapa debe el historiador ordenar sistemáticamente los resultados de sus pesquisas. Bebe hacer en primer lugar la selección que es el resultado in­ mediato de la valoración. Tienen que seleccionarse cientí­ ficamente los materiales hallados 'en la etapa heurística -de las fuentes- e incluso los que no hayan sido hallados. (Quedan vacíos que el historiador llena con su creación lógica, fantasía, leyenda, etc.).

3.1. Momento del ordenamiento: Seleccionar equivale a ir poniendo orden sistemático entre las fuentes selectas. Y es claro que al mismo tiempo la experiencia del historia­ dor va ordenándose sistemáticamente en tanto esas fuer­ zas selectas le demuestran cada vez con más firmeza y certeza la coherencia que hay entre las relaciones

necesa 3 4 necesa

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rias de la situación que los vincula.

3.2. Momento de creación: Cuando el historiador tiene ante sí las fuentes selectas debidamente ordenadas se produce el momento culminante déla pesquisa, el investigador

ve intelectualmente su objeto científíco, la estructura en

su plenitud dinámica.

3.3. La exposición: Para algunos autores el método termina con la síntesis. Para Pérez Amuchástegui la metodología histórica termina con la exposición y dice: "Pero cree­ mos que nada logra un investigador con crear (o re­ crear) intelectualmente una realidad s i no registra de

alguna manera su experiencia, y al registrarla la expo­

ne aunque sea a s f mismo. Pensamos que un físico que descubriera un nuevo comportamiento en su discipli­ na y se lo guardara, ningún aporte haría a la ciencia, lo mismo ocurre con el historiador, por eso la cuarta etapa es la exposición, que tiene tres momentos:

3.3.1. La composición: La recreación lograda en la síntesis coa

todas las circunstancias concomitantes que convengan, compuesta literariamente.

3.3.2. La conformación: No basta que el historiador compon­ ga literariamente lo obtenido en la síntesis, tiene que aportar los elementos de juicio que permitan al lector confirmar sus comprobaciones. Para ello necesita acomodar sus fi­ chas y sus conclusiones de manera que cada afirmación suya esté suficientemente avalada con el aparato eru­ dito. Debe conformarla composición con un adecuado aparato erudito constituido principalmente p o r las ci­

tas a pie de página y anexos. Por cita a pie de página se

entiende tanto la referencia bibliográfica como la repro­ ducción de textos,

3.3.3. La presentación: La presentación es el libro u opúsculo en donde se expone el resultado de la pesquisa realizada. Sobre el particular es oportuno hacer algunas

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-ciones. En el Siglo XIX los eruditos han exagerado e] apa­ rato de tal naturaleza, hay monografías cuyas notas a pie de página y anexos exceden en mucho el texto propia­ mente dicho. Pero en nuestros días la historia interesa no sólo a los eruditos sino a la inmensa mayoría de las perso­ nas, tanto que abunda cierta historiografía chocarrerai’* con pretensiones de popularizar el conocimiento histórico cuya incidencia en las masas sólo sirve para desatar pasio­ nes o alimentar charlas de café. Pero más o menos a partir de 1950, ciertas editoriales verdaderamente serias comen­ zaron a lanzar al mercado obras historiográficas impor­ tantes elaboradas con estilo ameno y agradable, la discu­ sión erudita no va a pie de página sino a manera de co­ mentario crítico al final de cada capítulo, y el aporte heurís­ tico en medida de lo indispensable va agregado en anexos. El lector interesado en conocer el problema tratado en el libro tiene suficiente y clara información en el texto, y el erudito que quiera profundizar el tema puede a través de los comentarios críticos y los anexos analizar la discusión y recurrir a las fuentes consultadas.

(*)—■C h ocarrería.* chiste grosero, trampa en el juego.

* # *

Referencias

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