La mente y el vórtice

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1962

Marshall McLuhan,

La Galaxia Gutenberg.

Génesis del hombre tipográfico

En 1951, once años antes de la publicación de La Galaxia Gutenberg,

Marshall McLuhan, profesor de literatura inglesa de la Universidad de Taranta, había publicado su primer libro. La novia mecánica era una colección de ensayos muy venenosos dedicados a los productos de la cultura de masas y, especialmente, a la publicidad. De corte eminen-temente crítico y a veces próximo a la invectiva, el libro representaba el primer intento de cierto alcance de analizar la cultura mediática. Al mismo tiempo, era también la última ocasión en la que McLuhan se in-teresaría en los contenidos explícitos de los media. De ahíen adelante, su investigación se orientará hacia los efectos que producen sobre la cultura y los individuos no a través de los mensajes que difunden, sino mediante su propia forma tecnológica; una mirada más «neutral» que, paradójicamente, lo hará pasar a la historia como un «integrado» entu-siasta de los medios de comunicación.

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partir de esta sugerencia, tanto en los seminarios como en la revista Ex-plorations -que McLuhan y Carpenter fundan en el mismo 1953 y que sobrevive hasta 1959- estudiosos de distinta proveniencia comienzan a reflexionar sobre los modos en que los varios media influencia n los sentidos del hombre.

Enjulio de 1961, coincidiendo con la muerte de su madre, McLuhan comienza a compilar los materiales escritos en el decenio precedente y en tres meses de intenso trabajo culmina La Galaxia Gutenberg, una obra que junto al sucesivo Comprender los medios (1964) constituye un díptico de formidable vigor intelectual y un punto de referencia inelu-dible del pensamiento mediológico. El fulero del razonamiento mcluha-niano es la idea de que los media son en gran medida responsables de las características fundamentales de una cultura, de la visión del mundo y de la actitud psico-perceptiva de los individuos; sobre todo, lo son no gracias a los contenidos que difunden, sino como tecnología.

A partir de este presupuesto, La Galaxia Gutenberg describe un recorrido a través de cuatro épocas históricas: la oral tribal, la del ma-nuscrito, la época de la prensa y la era electrónica. En particular, McLu-han se concentra en los efectos de la revolución gutenberguiana, con la cual conecta el nacimiento del individualismo, del estado-nación, de la homogeneización, de la cuantificación y, en general, de todas las características fundamentales de la era moderna. Según la interpreta-ción del mediólogo canadiense, lo que da la posibilidad de comprender tal configuración es el choque entre distintos media mediante el que, precisamente durante esos años, se estaba completando el paso hacia una nueva configuración cultural en la cual el medium eléctrico era la dominante.

La Galaxia Gutenberg, como por otra parte todos los libros de McLuhan, está escrito siguiendo un procedimiento «en mosaico» que debía servir para neutralizar, al menos en parte, los esquemas lógico-causales producidos por la letra impresa. En otras palabras, la argumen-tación no se hila de forma lineal, sino que se compone de una larga serie de breves párrafos, largas citas de proveniencia abigarrada e infinitas digresiones. La dificultad de lectura no fue un obstáculo al enorme éxito de la obra, que catapultó a McLuhan a una fama imprevista e hizo las veces de viático para la apertura del famoso centro para la cultura y la tecnología de la Universidad de Toronto.

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La mente y el vórtice

de Giovanni Ragone

1.Te irrita, pero te fascina. Superas el desconcierto y te rindes, arro-jados sin miramientos en medio de un amasijo en forma de mosaico de teorías sobre los temas más abigarrados, que parece asumir poco a poco una coherencia propia, pero que cambia a cada minuto su as-pecto físico. Ya en las primeras páginas: la narrativa oral antigua, los isabelinos, las organizaciones sociales«orales», «escritas»,«eléctricas», y esa «cosa solo que no sabemos»respecto a las causas de la revolu-ción tecnológica, luego la estructura del cerebro, la naturaleza me-tafórica del lenguaje, el inestable equilibrio entre cuerpo, tecnologías y culturas, el siglo XX«eléctrico»como escenario de crisis, tensión, globalización y caída definitiva de todo un sistema. Materiales, ilu-minaciones y escombros de nuestra experiencia occidental, reunidos y ensamblados como plataforma de lanzamiento para el despegue de otra historia -la de los media- solo aparentemente nueva. Porque de la vieja Galaxia Gutenberg -si con este nombre se entiende un mundo ordenado, o al menos un forzoso compromiso entre la energía del big bang y el orden de la escritura- aquí se declara, sin vuelta atrás, la implosión. Y en el caos -o en lo que a nosotros nos pare-ce el caos- iremos a buscar no tanto reglas formales y universales, como causas o reacciones físico-químicas profundas, y sistemas con una cierta regularidad «local».Visionaria en su forma textual, pero no tan sorprendente tras haber visto el experimento multimedial y simul-táneo deLa novia mecánica (1951), laGalaxy inaugura una narración en«ventanas»que recuerda el estilo de la web, para acumular y contar, oscilando entre diacronía y sincronía, nada menos que el auge y la caí-da de la civilización Gutenberg; en otros términos: el origen y la caída de la modernidad occidental.

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y eficacia, de consumos, demanda y oferta! Pero en el siglo XXI se necesita una cienciadelosmedia implícitamente mcluhaniana. Elec-trónica, digital, hiper-híbrida.

En una convincente reconstrucción de la fase primigenia de la mediología, Gabriele Frasca (2004) ha relacionado ese «nuevo ini-cio»con elperiodo entorno a 1960. América absorbe la cultura ingle-sa postcolonial y se proyecta a escala mundial, hacia las zonas más avanzadas de la tecnología y de la comunicación, para construir el futuro global -de la industria de los media, pero no solo- según sus modelos; mientras la Europa apenas reconstruida, en un paisaje ya massmediático aunque no invadido todavía enteramente por los lenguajes del consumo, vive años de efervescencia teórica (lingüísti-ca, formalismo, nouvelle histoire, tendencias estructuralistas en psi-coanálisis, antropología, sociología y filosofía),perodescarta la ciencia de los media. Solo más tarde, se debilitan las «gramáticas» basadas sobre una pretendida aislabilidad del signo, y aflora la dimensión me-dial y colectiva del imaginario, si no la deriva del medium mismo como flujo,como subjetividad cultural y social; algo se filtra también en Italia, entre literatura y antropología, con la traducción en los años ochenta de los libros de Havelock yEllis, de Ong,de Goody, to-dos en formas distintas vinculato-dos aMcLuhan,blanco de mofas en los sesenta por parte de Umberto Eco, yluegoolvidado'. Éramos muchos los de nuestra generación -entre sociología,arquitectura, cine, arte y literatura- los que íbamos en eseperiodo a la búsqueda de claves interpretativas de varias dimensiones: OngyGoody,las nuevas ten-dencias de la historiografía heredada delos «Annales», la semiótica de Lotman, genial e implícitamente hostil a los confines disciplina-rios, y sobre todo elimprinting deBenjamin ydel Abruzzese benjami-niano deForme estetiche esocieta di massa (1973),La grande scimmia (1979), Archeologie dell'immaginario (1988) yMetafore della pubbli-cita (1988). Instrumentos yreferencias no ya directamente

asimila-1.Alberto Abruzzese: «un decenio, los años ochenta, a menudo despreciado

por quien mantiene lamirada fija en los valores dela tradición civil, ensus culturas institucionales ysociales, en las más sólidas mitologías de clases y de movimientos de la modernidad. Los años ochenta han sido para mí, por el contrario, laépocadeuna revolución diferente entodoa laideaque de la revolución poseen nuestras pertenencias políticas a lahistoria occ

i-dental: una revolución silenciosa, oscura yprofunda, pero tan fuerte como

para romper con las utopías del siglo XX,ydesnudarlo» (Abruzzese2005).

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bles a la ciencia de los signos, de la historia y de la ideología, y tampoco al escrutinio simbólico-social de la sociología clásica que más nos fascinaba, la de Simmel, Lukács y, sobre todo, Benjamin, entre metrópolis, vanguardias artísticas y formas del habitar.

2. Y henos aquí ajustando cuentas conLa Galaxia Gutenberg. La tesis fundamental se expone en la tercera y en la cuarta piezas del mosai-co:LA INTERIORIZACIÓN DE LA TECNOLOGíA DEL ALFABETO FONÉTICO TRASLA-DA AL HOMBRE DESDE EL MUNDO MAGICO DEL OÍDO AL MUNDO NEUTRO DE LO

VISUAL; Y LUEGO ES POSIBLE QUE LA ESQUIZOFRENIA SEA UNA CONSECUENCIA

NECESARIA DE LA ALFABETIZACIÓN [36-41]. Lo que demuestra McLuhan retornando algunas observaciones de John C. Carothers, un « etnop-siquiatra» inglés". Existe una diferencia sustancial entre la mente del individuo de las sociedades iletradas y del de las sociedades occi-dentales modernas. El «primitivo» desde los primeros años de vida se siente como expresión de un organismo vivo mucho más vasto, como la familia y el clan, pero goza en cambio de una extensa esfera de libertad «temperamental» como individuo que les consiente dar libre desahogo a los sentimientos en el hic et nunc; el individuo del mun-do letramun-do y durante largo tiempo configuramun-do por la imprenta, el yo «gutenberguiano», se desarrolla por el contrario en conexión con un gran número de objetos y de acontecimientos fijos y preformados, que lo constriñen a pensar en términos de relaciones espacio-temporales y de causalidad mecánica. La idea se extiende y generaliza: «el niño africano vive en el mundo implícito y mágico de la resonante palabra hablada. No encuentra causas eficientes, sino causas formales en un campo configurativo del tipo de los que elabora cualquier sociedad analfabeta». El occidental está «rodeado de tecnología visual, abstrac-ta y explíciabstrac-ta, de tiempo uniforme y espacio continuo, en los que la causa es eficiente y secuencial, y en los que las cosas se mueven y ocurren, por orden sucesivo, en planos únicos» [13].En África, el mun-do del oímun-do, «caliente e hiperestético», donde las palabras tienen un poder mágico. En Occidente el mundo del ojo,«relativamente frío y neutro», donde -sobre todo, desde que la prensa ha permitido la difu-sión y la centralidad cultural de las tecnologías visuales del alfabeto

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fonético- las palabras llegan a formar parte de un proceso serial,

mecánico y abstracto.

Entre los dos mundos se abre una fractura, en el seno mismo de la mente: «se sigue, desde luego, que el hombre conocedor del alfabeto,

cuando lo encontramos en el mundo griego, es un hombre escindido,

un esquizofrénico, como lo han sido todos los hombres que saben leer desde la invención del alfabeto fonético», fuente primaria del proceso de destribalización, y del camino obligado hacia la libertad y la indivi-dualización. Mientras, en sentido contrario, y recomponiendo la esci-sión, se vuelve del ojo al oído:«cualquier niño occidental crece hoy en esta clase de mundo de cantilenas mágicas, pues oye constantemente los anuncios de la radio y de la televisión».

Estas observaciones, aún fragmentarias, comienzan a excavar en un yacimiento que permanecerá abierto por más de un centenar de capítulos, con títulos a menudo aforísticos o también explícitos -que McLuhan llama «glosas», heredando numerosos materiales de la interminable tesis de doctorado presentada en Cambridge en 1943 sobre la evolución desde la Antigüedad hasta el siglo XVII de las artes del trivio: gramática, lógica y dialéctica, retórica. Se proce-de en un primer movimiento por rápidos proce-destellos hacia proce-delante y hacia atrás:

«La interiorización demedios de comunicación tales como las «letras», ¿rompeel equilibrio de nuestrossentidosy altera losprocesosmentalesl»

«La civilización da al hombre bárbaro otribal el ojo por el oído,y aho-ra está en pugna con el mundo electrónico».

«El físico moderno se encuentra en su elemento dentro de la teoría oriental de Campo».

«La nueva interdependencia electrónica vuelve a crear el mundo a imagen de una aldea global».

«Por qué las sociedades analfabetas no pueden entender películas o ver fotografías sin un gran entrenamiento previo».

«Cuando la tecnología amplía uno de nuestros sentidos, se produce una nueva traslación de lacultura tan pronto como la nueva tecnolo-gía seinterioriza».

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«El encuentro, enel siglo XX, entre los aspectos alfabético yelectrónico de la cultura, confiere a la palabra impresa un papel decisivo en la contención del retorno al África quellevamos dentro».

Entre una ventana y la otra, la teoría está ya definida: los media son extensiones de los sentidos; la cultura es el proceso de interiorización de los media. A la extensión objetivante de la vista se ha sometido la mente en la época de la escritura y de la imprenta: la mente gutenber-guiana. Pero ahora está sujeta de forma inesperada (e inconsciente) a una vuelta al oído, al sonido, a la voz, en un nuevo ambiente eléctrico, o electrónico.

3.Volviendo al origen de la Galaxia -el nacimiento del hombre tipo-gráfico- el discurso de McLuhan saltará de aquí hasta el final como un sismógrafo entre lo eléctrico, el cuerpo alfabético y el primitivo-tribal. Los precedentes más explícitos están sobre todo enEmpire and Communications: «Como Harold Innis fue el primero en demostrar, el alfabeto es un agresivo y militante absorbente y transformador de culturas»; sin embargo, están bien presentes, aparte de las tesis de Parry sobre la épica antigua, datadas en los años veinte, tanto la herencia post-bélica de la escuela de Warburg, con Gombrich y Pa-nofsky, comoL'apparition du livre de Febvre y Martin (1958), de los «Annales- franceses. Y si les falta la lectura de Walter Benjamin, por lo demás, los conocimientos filosóficos,literarios, sociológicos, econó-micos, científicos y, sobre todo, antropológicos de nuestro autor son verdaderamente amplios (entre los otros europeos Cassirer, Huizinga, Popper, Auerbach, Curtius, Frye, Gilson, Sartre, Lowenthal, Polanyi, Einstein, Eliade, Frazer, R.Williams, y decenas de americanos, so-bre todo psicólogos, antropólogos como E. T. Hall y científicos). Todo

ello porque las «ventanas» de McLuhan buscan confirmaciones en

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universidades apartir del siglo XII [113-114, 125-136],aunque en ese periodo la lectura era principalmente en voz alta [123-125] y la

rela-ciónentre escritura y lectura continuaba siendo fundamentalmente

performativa y dialógica [115-118].Durante el siglo XVI la palabra se aleja decididamente «de su originaria asociación con el sonido»y es tratada «como un objeto en el espacio»;haciendo referencia a la

obra de Walter Ong (1961), McLuhan nota como ya Ramo tiende a

considerar elconocimiento acumulado a través de sus artes como una

mercancía yno comouna forma de saber. Las arquitecturas góticas

-táctiles, basadas en elsentido como facultad directamente

cognos-citiva, sobre la luz que atraviesa y colabora con el sonido y un espacio

denso y sacro- sonsustituidas por una nueva organización visual, en perspectiva y lógico-geométrica, «universal»yutilitarística, homóloga a la racionalización del pensamiento y de la comunicación, donde el

sonido y eltacto se traducen en lovisual, se fijan en la palabra

im-presa y devienen portátiles, la materia prima de la nueva economía y de la nueva sociedad [123-138, 189-197]. La tecnología alfabética

constriñe definitivamente losensorial en un espacio «cerrado» [88]y

desacraliza la cultura en el lecho de Procusto de la «máquina» de la palabra escrita.

La «máquina» gutenberguiana. En sustancia, intentando refor-mular todo el dispositivo de la Galaxia, se trata de la combinación

-en todogénero de medium que artificializa y organiza los procesos

culturales- de los vectores que siguen, todos basados sobre el eje entre palabra, espacializada yfija,ojo y cerebro:

• acción/reacción mecánica

• tiempo lento, diferido

• posible no implicación delo sensorial salvo en un único sentido

• aislamiento del momento,sentido deltiempo cinemáticoy secuencial

• punto devista fijo

• mono-fonía

• des-tribalización

• desacralización

• pensamiento lógico

• triunfo delconocimiento aplicado

• especialización medial

• mente maquiavélica y mercantil

• homogeneización deloslenguajes enla comunicación de masas

• estandarización

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• centralización de las naciones modernas

• individualismo y hostilidad hacia el gobierno en cuanto ente colectivo

Estamos ante la primera sistematización orgánica y crítica de una teoría de lo moderno (incluso no tan lejana de laDialéctica de la

Ilus-tración de Horkheimer y Adorno, escrita en California durante la

guerra y publicada en 1947):la ciencia de los media.

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fondo implícito y en oposición de la civilización de la imprenta- el «nuevo mundo del inconsciente»: el inconsciente colectivo, con sus ar-quetipos que están organizados como fuente de la comunicación de masas, desde incluso el siglo XVII (aquí McLuhan nos deja solo dos paginillas, de la 317 a la 319, pero ¡cuán fascinantes!).

LaGalaxy reenvía por tanto a otra constelación, a otro «nacimien-to»y «ascensión», anunciando un segundo libro, Understanding Me-dia: «la Galaxia Gutenberg se disuelve teóricamente en 1905 con el descubrimiento del espacio curvo, pero en la práctica ya había sido invadida por el telégrafo dos generaciones antes» [326]; desde enton-ces se entra en el vórtice eléctrico de los media, expuestos a los con-tragolpes de una nueva gran revolución, que re configura «la condición del hombre de masa en una sociedad individualista». Y ya queda cla-ro, muchas páginas antes, que el viaje será más o menos el mismo, siguiendo las huellas delMaelstrom de Edgar Allan Poe (¡una metá-fora que parece un imán para los mediólogos!):así como el viejo mari-nero que atentamente había observado los movimientos del gran remolino, también nosotros, estudiando «la acción del nuevo vórtice en el cuerpo de la viejas culturas», nos salvaremos [111].

5.No estamos en el determinismo (tecnológico). Si «la mecanización del arte de los amanuenses [...] fue la primera traducción del movimiento en una serie de fotogramas estáticos o de encuadres», ella «confirmó y extendió la nueva acentuación visual del conocimiento aplicado, dando así la primera mercancía repetible uniformemente, la primera cadena de montaje y la primera producción de masa» [170].Confirmó y exten-dió: porque antes de la Galaxia, ya en la antigüedad y en el Medioe-vo, inicia un alejamiento de la imagen del cuerpo, en las artes, en la percepción y en las prácticas rituales, narrativas y sociales; de aquí

deriva la innovación tecnológica (la tipografía, pero también por ejem-plo la invención de máquinas de cálculo rápido, o la notación musical standard); de aquí aún, con la extensión y difusión de los modelos de la reproductibilidad, experimentados culturalmente e implícitos en la nueva tecnología (y es uno de los tantos reenvíos posibles a Benjamin) deriva la gran transformación de la modernidad, el nacimiento de la máquina-Galaxia de las cenizas de la imagen/organismo plástico, que es sustituida por el punto de vista racionalizante, ypor la«magia» me-cánica y reproductiva de la «cámara oscura»de los siglos XVI y XVII. Son la mente y elcuerpo los que generan sus prótesis tecnológicas.

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McLuhan encuentra de hecho interesantes posibilidades de falsi-ficación y legitimización de sus tesis en la vertiente experimental de

la psicología y de la neuropsiquiatría, y con esto indica un camino

obligado para la mediología. Tecnologías de la mente y tecnologías del

cuerpo: el paralelismo constante entre externo e interno, entre «

arti-ficial» y «natural» teorizado por Florenskij (1919) y después por

Vygotsky (1931) y redescubierto hoy por los proyectistas de una se

-mántica de lo artificial como orgánico, holístico, naturalizante; la

nueva comprensión de los detonadores entre cuerpo y procesos

cogni-tivos que deriva de la neuropsiquiatría experimental de Damasio

(1994) y otros; las investigaciones sobre las nuevas capacidades de la

mente, en relación, por ejemplo, con las habilidades y con las culturas

de la red y de losdevices digitales. Al alimón entre ciencia de los me

-dia y ciencias experimentales está además el descubrimiento de que

la «información» no es un dato estadístico que observar/rec

ordar/co-municar. En el ciclo de conexiones y conformaciones mente-cuerpo

que vinculan emoción/sentimiento/pensamiento simbólico-formal, se

activan áreas diferentes del cerebro, para la observación y para el

aprendizaje, pasando por la simulación, donde neuronas mirror son

encargadas de una representación abstracta de la acción. La

comuni-cación humana «se apoya fundamentalmente en una infraestructura

psicológica y cultural de intencionalidad compartida, originada du

-rante la evolución con sostén en las actividades de colaboración»y

basada sobre «habilidades socio-cognitivas para crear conjuntamente

con los demás atención conjunta (y otras formas de terrenos concep

-tuales comunesj-i junto con «motivaciones (e incluso reglas) pro

socia-les dirigidas a la ayuda y a la distribución» (Tomasello 2008:23).El

sujeto y el objeto se dan sentido en una relación intencional

pragmá-tica (pedir, informar, compartir); el sentido nace en modo conectivo

(la mente extendida de Bateson) para ser percibido por los otros.Para

ello, la idea «lingüística» de información es puramente heurística e

hija de la Galaxia, solo una reducción mecánica y transitoria de la

comunicación, que es por el contrario y siempre observación, simula-ción, imaginasimula-ción, y de aquí aprendizaje.

Más rapsódica y en algunos aspectos onmca e implícitamente

benjaminiana es la inmersión de McLuhan en el flujo de la historia.

Algo que interesa en la larga duración, en la transformación lenta e

hibridante (como sostenía además Febvre respecto a los efectosde la

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descubrió cómo mantener un tono o actitud particular a lo largo de una composición en prosa» [183].Porque las grandes metamorfosis de lo sensorial requieren estrategias activas de adaptación, en el colmo de un embotamiento colectivo que es provocado precisamente por la extensión e interiorización de las nuevas tecnologías [207-209]. Y la misma Galaxia, históricamente, no consigue dominar exhaustivamen-teel campo; pero llega, más bien, a recalentar e hipostasiar las pro-pias estructuras, desde que -casi dos siglos después de Gutenberg, entre el XVII y el XVIII- la nueva mente tipográfica se proyecta en una organización social «nacional» que requiere siempre mayor in-terdependencia, regulación, cálculo, institucionalización. Ella reduce poco a poco a los hombres a expresión de la máquina, en posesión de un pensamiento estático, pero «no en grado de entender sus configu-raciones»(Innis) [273-278,283-285]. Mientras en el seno de esa cultu-ra nuevas sensibilidades, considecultu-radas outsider, alienadas, preparan la vuelta de lo mágico, del encantamiento: el nuevo hombre integral, es decir, intuitivo e irracional, de la era eléctrica.

6. Podría detenerme aquí. Pero no lo consigo. Porque este libro, mien-tras funda explícitamente una ciencia de los media, lanza también precisas señales para una mediología de las artes (y, en particular, de la literatura) completamente aún por inventar. Como ha explicado en una entrevista de 1969 (cfr. McLuhan 1982), un primer estadio de la reflexión de McLuhan deriva del ensamblaje, para La novia mecáni-ca,de materiales sobre la cultura popular, la publicidad, la literatura de masas, los semanales y, sobre todo, el automóvil como mito y pro-yección individual y colectiva. Mientras en el inicio de los años cin-cuenta se le aparece evidente las conexiones entre las tecnologías y

«la experiencia común, que va desde los rechazos a los tesoros», una clave interpretativa más potente se le ocurre en un segundo momen-to, volviendo almainstream de la literatura: «comencé a darme cuen-ta de que los más grandes artiscuen-tas del siglo XX- Yeats, Pound, Joyce, Eliot- habían descubierto un enfoque totalmente diferente, basados en la identidad de los procesos de cognición y creación. Me percaté de que la creación artística es el playback de la experiencia ordinaria» (McLuhan 1982: 66). Y durante multitud de ocasiones, en la Galaxy,

lo que es tomado como referencia y verificación constante de la revo-lución -y conflicto- de los media es ese gran campo de sensores que se da en los lenguajes artísticos. Pour cause, las primeras dos

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nas que se abren de par en par poco después del inicio del libro con-tienen un largo razonamiento sobre Shakespeare, Cervantes, Yeats y otros. Y es un razonamiento que se ramifica en el resto de la obra.

De Shakespeare, elKing Lear. Figura de un poder que enloquece, recobra el juicio, de nuevo se derrumba; un símbolo disociado, ypor

tanto prácticamente universal, capaz de hablar para siempre a padres

e hijos, a verdugos y víctimas ... Hasta aquí llegaría por su cuenta tam-bién una interpretación crítica o psicoanalítica; pero McLuhan está buscando la raíz medial de la metáfora de Lear. Hela aquí: los protago-nistas del drama son figuras-clave, que sintetizan y

representanproce-sos (dinámicas conflictuales, y sobre todomediales; no lostipos sociales

de Weber y Lukács). El drama cuenta cómo el mundo pre-gutenber-guiano de los roles es sustituido por el gutenberpre-gutenber-guiano de los trabajos; y como un espacio inclusivo de«configuraciones»(la empatía de las hi-jas por el Padre, por el Rey) es redibujado según un mapa exclusivo de «secuencias continuas, lineales y uniformes de tiempo y de espacio así como de relaciones personales» [33]. La trágica, autodestructiva distri-bución del poder por parte de Lear. La impotente afectividad de la otra hija amada, Cordelia. La introyección de la máquina de la escritura y la escisión esquizofrénica. También en el plano textual emerge con ex-cepcional eficacia ostensiva y verbal la nueva potencia sensorial de la vista -una particular configuración perceptiva, un «fijar la mirada tan profundamente» ya capaz de construir la perspectiva visual y espacial como forma artificial y simbólica, aislada de la sinestesia sensorial y táctil, y organizada como sucesión de «planos horizontales de dos di-mensiones, uno tras otro» [37].El análisis se apoya en las teorías del espacio visual de Gombrich, y confluye en demostrar cómo la psique, la estructura narrativa y la textualidad del drama revelan la experiencia ya plenamente operante del hombre tipográfico, el principio de la« seg-mentación de todas las funciones y operaciones del individuo», con el consiguiente «frenesí por descubrir una nueva interacción general de fuerzas», que«asegura una furiosa activación de todos los componentes y personas afectadas por la nueva tensión» [38].Así el núcleo mcluha-niano de la ciencia de los media es inescindible de la inmersión medio-lógica en elplayback de las artes".

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