Génesis y transformación del movimiento estudiantil en Colombia: un análisis desde el sujeto político
123
0
0
Texto completo
(2) GÉNESIS Y TRANSFORMACIÓN DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL EN COLOMBIA: UN ANÁLISIS DESDE EL SUJETO POLÍTICO. ANDRÉS FERNANDO GARIBELLO RIVEROS Código: 20121160092. JENNY ALEXANDRA JIMÉNEZ MEDINA Directora. Trabajo de grado para optar al título de Licenciado en Educación Básica con Énfasis en Humanidades y Lengua Castellana. UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN LICENCIATURA EN EDUCACIÓN BÁSICA CON ÉNFASIS EN HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA BOGOTÁ D.C. 2019 2.
(3) Dedicatoria El presente trabajo de no es únicamente fruto de mi esfuerzo, sino también el de mis padres y mi abuela; quienes con mucho esfuerzo, dedicación, amor y paciencia me apoyaron durante estos largos años. Es a ellos a quienes dirijo esta dedicatoria, puesto que el logro que estoy alcanzando no hubiera sido posible sin su apoyo sincero, sin su sonrisa incondicional, sin sus detalles y mimos, sin su gentil gesto ante mis errores y equivocaciones. Quiero dedicar este trabajo también, a modo de homenaje, a todo aquel que ha defendido el derecho a la educación, que es, a fin de cuentas, el derecho a la libertad. A todos aquellos estudiantes y profesores que han perdido la vida en las calles de este país con un sueño y una convicción les dedico, humildemente, este trabajo de grado.. 3.
(4) Agradecimientos A todos y cada uno de los maestros que dejaron una enseñanza en mí en cada una de las etapas de mi vida y me han orientado al lugar en el que me encuentro ahora. A mis amigos de la infancia, quienes siempre han estado ahí para mí. A mis compañeros de universidad, quienes me acompañaron en la mayor parte de este camino, con quienes reí, discutí y crecí. A Laura, quien ha sido soporte incondicional en esta última etapa del camino. A Jenny, quien confió en mí, y a pesar de mis fallos y las dificultades del camino, siempre estuvo para guiarme y aconsejarme en este proceso.. 4.
(5) Tabla de Contenidos Introducción .................................................................................................................................. 6 Justificación ................................................................................................................................... 8 Preliminares................................................................................................................................... 9 Objetivo General ....................................................................................................................... 9 Objetivos específicos ................................................................................................................. 9 CAPÍTULO 1 .............................................................................................................................. 17 Introducción ............................................................................................................................ 17 Acercamiento al concepto de movimiento estudiantil ......................................................... 18 Identidad, sujeto político y subjetivación política ................................................................ 21 Genealogía del movimiento estudiantil ................................................................................. 31 Los inicios ............................................................................................................................ 33 Años 20, primera organización estudiantil de carácter nacional ................................... 41 Años 50, bipartidismo y fin de la dictadura ..................................................................... 43 Años 60 y 70, radicalización del Movimiento Estudiantil ............................................... 45 Años 80, el fin de una era ................................................................................................... 53 A modo de conclusión ............................................................................................................. 58 CAPÍTULO 2 .............................................................................................................................. 60 El Movimiento Estudiantil en contexto de neoliberalismo ...................................................... 60 Introducción ............................................................................................................................ 60 Años 90, la Séptima papeleta ................................................................................................. 61 Década del 2000. Neoliberalismo ........................................................................................... 65 Surgimiento de la MANE ....................................................................................................... 71 Cambios en las formas de concebir la lucha en el movimiento estudiantil ....................... 83 A modo de conclusión ............................................................................................................. 88 CAPÍTULO 3 .............................................................................................................................. 90 Introducción ............................................................................................................................ 90 Movimiento Estudiantil 2018 ................................................................................................. 91 Sujeto político neoliberal ...................................................................................................... 101 A modo de conclusión ........................................................................................................... 116 Conclusiones .............................................................................................................................. 117 REFERENCIAS ........................................................................................................................ 121. 5.
(6) Introducción. La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No se equivoca nunca en la elección de sus propios maestros. Ante los jóvenes no se hace mérito adulando o comprando. Hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones. En adelante solo podrán ser maestros en la futura república universitaria los verdaderos constructores de alma, los creadores de verdad, de belleza y de bien. Manifiesto liminar de Córdoba. 1918. Los movimientos estudiantiles han representado históricamente un frente de lucha en contra de posiciones hegemónicas dominantes que atentan contra aspectos fundamentales de la vida en sociedad, como la democracia y los derechos humanos, generando enormes movilizaciones que terminan por convocar y unir a más sectores importantes de la sociedad en función del bien común. No obstante, en las últimas décadas la participación del movimiento estudiantil se ha distanciado de las problemáticas sociales generales que afectan a la sociedad colombiana, y su participación ha sido en su mayoría centrada y dedicada a las luchas en contra de las reformas estudiantiles que se intentan hacer por parte de la estructura estatal. Cabe aclarar que en ocasiones una parte del estudiantado se une a luchas nacionales como reformas agrarias, a la salud, movimientos indígenas, entre otros; pero este accionar no representa más que la intención particular de algunos estudiantes y no emerge como la voz de un movimiento estudiantil unido y consolidado. Ahora bien, el surgimiento del movimiento estudiantil en la esfera público-política está determinada por momentos de aparición, es decir, no hay un movimiento que esté funcionando permanentemente en función de la mejora de las condiciones de la educación superior y en contra de políticas privatizadoras. Aparece entonces en momentos coyunturales que unen a la. 6.
(7) población estudiantil, pero una vez alejados de la coyuntura, el espacio de discusión se cierra hasta que aparezca una nueva problemática que una los intereses del estudiantado. Lo cual lleva a pensar que la permanencia de una identidad colectiva sólo se da de manera efímera, por lo cual el sujeto político de la universidad pública se dibuja como transitorio en función de coyunturas políticas. A fin de entender el proceso que históricamente ha llevado al movimiento estudiantil al punto en el que se encuentra ahora, es necesario analizar su historia, entender sus transformaciones e identificar el sujeto político que participaba en ellas. De esta manera, el presente trabajo de grado se dividirá en tres capítulos, cada uno de ellos se contendrá a sí mismo con una metodología, técnica e instrumentos que se especificarán en cada uno. Así las cosas, el primer capítulo abarcará los momentos relevantes del movimiento estudiantil desde su génesis, hasta los años 80, evidenciando las transformaciones que se posibilitaron a partir de un contexto determinado y se identificará un sujeto político en función de cada momento histórico. El segundo capítulo, por su parte, abarcará desde finales de la década de los 80, con el movimiento de la séptima papeleta, atravesando el proceso de la asamblea constituyente, analizando también el auge y consolidación del modelo neoliberal y sus implicaciones en la educación y el sujeto político, para finalizar con el proceso del año 2011 de la MANE. Finalmente, el tercer capítulo se centrará en el análisis del movimiento del 2018 de la UNEES y específicamente el sujeto político del 2018, con sus contingencias y la influencia del neoliberalismo que trasciende de las instituciones al sujeto mismo.. 7.
(8) Justificación El presente trabajo de grado surge a partir de la coyuntura que ofreció el paro estudiantil universitario del año 2018 y la consolidación de un nuevo movimiento estudiantil de carácter nacional bajo la UNEES. A raíz de la disolución de la MANE cerca al 2013, se hace necesario analizar qué factores influyen en la creación y consolidación de los diferentes movimientos estudiantiles que se han presentado en la historia colombiana hasta el movimiento actual. Cada uno de los movimientos estudiantiles que han surgido en Colombia cuentan con un sujeto político determinado por su contexto, por lo que es indispensable, por medio del análisis del discurso, evidenciar cada uno de los factores presentes en la consolidación de dicho sujeto. Esto entendido entonces como el análisis del discurso en textos, contextos y personas. Así, entendiendo que cada época, contexto y sujeto está atravesado por un sinfín de factores de carácter ideológico, filosófico, moral, confesional, entre otros; el análisis del discurso se muestra como la herramienta fundamental para develar el trasfondo de cada uno de ellos. Así, de la mano de dicho análisis se busca brindar un aporte que busque evidenciar fallas y fortalezas en el proceso del mencionado movimiento estudiantil, de tal manera que se pueda consolidar no sólo como fuerza movilizadora, sino trascender a la propuesta y la formulación concreta de soluciones basadas en el debate y la construcción de un sujeto político que evidencie las necesidades del contexto, emancipado de la ideología capitalista y neoliberal.. 8.
(9) Preliminares Objetivo General Reconocer la génesis y principales transformaciones del sujeto político del movimiento estudiantil, desde sus inicios hasta el 2018, a partir de las prácticas discursivas que han marcado sus rasgos ideológicos y sus derroteros en diversos momentos de la historia; a fin de identificar al actual sujeto político del movimiento estudiantil en Colombia, en torno a la coyuntura del paro estudiantil universitario y la influencia del modelo neoliberal. Objetivos específicos . Determinar qué tipo de sujetos políticos han consolidado los diferentes movimientos estudiantiles en la historia colombiana; a partir de un ejercicio genealógico, con el propósito de reconocer sus principales transformaciones, con el propósito de identificar la génesis y transformaciones del movimiento, desde sus inicios hasta los años 80.. . Evidenciar las transformaciones que tuvo el movimiento estudiantil desde la década de los noventa, hasta el año 2013, a partir del análisis de los momentos clave del movimiento, a fin de determinar el impacto que el neoliberalismo ha tenido en la conformación del sujeto político del movimiento estudiantil, y en las dinámicas de la educación superior.. . Reconocer la manera en que se construye el sujeto político del movimiento estudiantil actual; a través del análisis de los hechos ocurridos durante el último proceso de paro y movilización en el año 2018, de la mano con las encuestas realizadas y las entrevistas anteriormente expuestas, a fin de identificar un sujeto político y delimitar sus características, fortalezas y limitaciones de cara a un movimiento estudiantil que busca una educación pública, gratuita y de calidad. 9.
(10) Pregunta problema ¿Cómo se ha manifestado la génesis y principales transformaciones del sujeto político del movimiento estudiantil, desde sus inicios hasta el 2018, a partir de las prácticas discursivas que han marcado sus rasgos ideológicos y sus derroteros en diversos momentos de la historia; a fin de identificar al actual sujeto político del movimiento estudiantil en Colombia, en torno a la coyuntura del paro estudiantil universitario y la influencia del modelo neoliberal? Diseño metodológico La metodología empleada para la investigación en este trabajo de grado se abordará desde un enfoque mixto, cuantitativo y cualitativo; a través de los métodos empírico analítico y hermenéutico. Como técnicas, se tendrán en cuenta el análisis del discurso, por un lado, y por otro, la genealogía del movimiento estudiantil. Por último, como instrumentos, se tomarán el análisis de archivo, así como entrevistas y encuestas. El objeto empírico estará representado por dos actores que participaron en los movimientos estudiantiles en Colombia, cada uno en distintas épocas, quienes serán abordados a partir de entrevistas; y el estudiante actual, a quien se le aplicarán encuestas. Ahora bien, habiendo descrito someramente el diseño metodológico, se hace necesario profundizar en cada uno de ellos, de tal manera que se evidencie de forma clara su pertinencia. En primer lugar, se presentó el enfoque mixto, este es el uso de los enfoques cualitativos y cuantitativos. El cualitativo, por su parte, se interesa “en el estudio de los significados de las acciones humanas y de la vida social; o sea, su finalidad es la comprensión en situaciones particulares… de la conducta humana desde el propio marco de referencia de quien actúa” (del Rio Sadornil, 2005),. 10.
(11) por lo cual, se presenta de manera idónea en lo referente al análisis y comprensión de las formas de ser y estar en el mundo de los diferentes actores que han conformado el movimiento estudiantil y del movimiento estudiantil mismo. Se intentará comprender entonces, su génesis y las transformaciones que ha tenido hasta el año 2018, por medio de la revisión bibliográfica y el análisis de entrevistas, dando lugar a una descripción del sujeto político de cada época con base a sus declaraciones en el caso de la época comprendida entre las décadas de los 60, 70 y 90, 2000. El lapso restante, es decir, lo que abarcan los años 1900 a la década de los 50, se analizará por medio de análisis de archivo y fuentes secundarias, dada la imposibilidad de conseguir las fuentes primarias necesarias. Este análisis, por medio del enfoque cualitativo propenderá a que “todo [esté] canalizado al desarrollo de conceptos y teorías que conecten con todos los datos del contexto social, sin pretender generalizaciones y leyes” (del Rio Sadornil, 2005) por lo que con este trabajo de grado no se busca presumir de una verdad absoluta, sino por el contrario, de una lectura hecha a la luz del análisis de sus participantes vinculando los diferentes contextos históricos y políticos por los que atravesaron en la conformación de lo que se concibe como movimiento estudiantil y sujeto político del mismo. Es por ello por lo que se hace necesario el uso del enfoque cualitativo, ya que según (Schwartz y Jacobs, 2006) y (Castro Nogueira, 2002) “el método cualitativo busca saber lo que saben los actores, ver lo que ellos ven y comprender lo que ellos comprenden… El centro de atención es el significado que los individuos atribuyen a los procesos psicosociales que experimentan” Como se cita en (Izcara Palacios, 2014). Por otro lado, se usará el enfoque cuantitativo, éste orientado específicamente al último capítulo del presente trabajo de grado, el cual se verá reflejado en la elaboración y análisis de las encuestas realizadas a estudiantes universitarios de pregrado en el año 2018. Lo que interesa en 11.
(12) el método cuantitativo es “el producto final: el conocimiento observable, objetivo y cuantificable, con posibilidades de generalización” (del Rio Sadornil, 2005). Es por esto, que el análisis de dichas encuestas arrojará una serie de cifras que permitirán un análisis más exacto y cuantificable por medio de porcentajes y gráficas. La intención entonces será evaluar, de manera estadística, en la medida de lo posible, las posturas de los estudiantes en cuanto a participación, posición en el pasado paro estudiantil llevado a cabo en el año 2018 y dirigido por la UNEES. El enfoque cuantitativo permitirá, con base a los datos recolectados hacer inferencias y deducciones a partir de los hechos particulares reflejados en las estadísticas y gráficas que pueda arrojar la investigación. De esta manera, a pesar de que la intención del presente trabajo de grado no es hacer una generalización con miras a mostrar una verdad absoluta, sí permitirá conclusiones con base a lo evidenciado, y además facilitará que el lector pueda sacar sus propias conclusiones, sea que comparta las apreciaciones que desde acá se efectuarán, o que, por el contrario, con base a esto pueda tener otras hipótesis que motiven una futura investigación que enriquezca el presente estudio. En cuanto a los métodos, se emplearán el empírico analítico y el hermenéutico, ambos desde un enfoque social. El primero de ellos, ligado al enfoque cuantitativo, facilita por medio de la experiencia y la lógica el proceso de deducción de fenómenos sociales a partir de la sistematización y esquematización de datos. El segundo de ellos es el hermenéutico, también con un enfoque social. La hermenéutica es definida como el “arte de interpretar textos para fijar su verdadero sentido… teoría de la comprensión que se ocupa del modo en que se posibilita el acceso al otro ya sea sujeto, texto, acontecimiento, etc.” (del Rio Sadornil, 2005). De esta forma, lo que se pretende es comprender de manera profunda el movimiento estudiantil colombiano, esto a partir de la lectura de sujetos, en el caso de las entrevistas, de textos, en el caso de la 12.
(13) revisión bibliográfica, o de acontecimientos, en el caso de los hechos históricos tanto a nivel nacional como internacional que potenciaron el movimiento. No obstante, la hermenéutica no es concebida únicamente como el análisis de sujetos, textos o acontecimientos; por ejemplo, (Sandín, 2003) afirma que “la hermenéutica no se preocupa tanto por la intención del autor, como en el caso de la fenomenología, sino que toma la acción como vía para interpretar el contexto social.” Como se cita en (Ruedas, Ríos, & Nieves, 2009) Lo que se pretende, es que a partir de los hechos históricos abordados en lo relativo al análisis del movimiento estudiantil del siglo pasado, se haga una lectura que dé cuenta más allá del contexto particular de los actores, sino que dicho análisis permita hacer inferencias enfocadas a comprender e interpretar dicho contexto social. Así las cosas, lo que pretende es hacer una lectura que permita la comprensión a nivel general tanto de contexto social, como de sucesos, personas y textos, combinando en la medida de lo posible las concepciones de hermenéutica presentadas anteriormente. En cuanto a las técnicas empleadas, se tendrán en cuenta por un lado la genealogía en torno al movimiento estudiantil, y por otro lado el análisis del discurso en torno a las entrevistas realizadas. La genealogía resulta imprescindible en tanto que se trata del estudio histórico en este caso del movimiento estudiantil, partiendo de su génesis, de cómo se formó, a partir de qué postulados y con qué fines. Así mismo, a partir de esta técnica se pueden evidenciar sus transformaciones; no se puede concebir el estudio de un movimiento social sin tener en cuenta su historia. Lo que permite la genealogía es hacer ese rastreo histórico que fundamente cada uno de los momentos del movimiento estudiantil, sus alianzas, sus concepciones, fundamentos políticos e ideológicos, entre otros. Así, paso a paso, se irá examinando mediante las diferentes generaciones del movimiento estudiantil abordadas más adelante, el devenir de la movilización y la defensa por la educación de carácter público en Colombia.. 13.
(14) Por otro lado, se tendrá en cuenta el análisis del discurso, este entendido como discurso oral, en lo referente a las entrevistas realizadas, y discurso escrito, en lo que respecta a las preguntas abiertas realizadas en las encuestas. La idoneidad del análisis del discurso se ve reflejado en la medida en la que “Este aparato puede incluir nociones relativas a los modelos mentales, la identidad, los roles, la polifonía, las estrategias retóricas, las variedades dialectales y estilísticas, los formatos textuales, los géneros discursivos, las ideologías, las relaciones de dominación, etc.” (Sayago, 2014) De tal manera que permite, por medio del objeto empírico analizar las representaciones discursivas en cuanto a categorías como sujeto político, movimiento estudiantil, ideología, formas de lucha, entre otros. Así, se puede advertir en qué medida distan las concepciones en lo relativo al deber ser del movimiento estudiantil en cada época reseñada. Entonces, se destacará, a partir del discurso, cómo en una época se le otorga un valor preponderante a la ideología, mientras que en otra época esta quedará de lado en el marco de la diversidad; o cómo se percibe la acción beligerante en cada una de las etapas del movimiento estudiantil; cuales son las alianzas realizadas con otros sectores sociales; cómo se percibe la relación con el estado, todo esto dependiendo del contexto histórico; cómo se configura como movimiento de carácter político en la época bipartidista, en los 60-70, o en la actualidad, entre otros factores. Lo que se intentará entonces, será hacer una lectura, por medio del análisis del discurso de las posiciones teóricas o ideológicas de los diferentes actores. “La presuposición de estos análisis es que las ideologías de los escritores y hablantes pueden ser descubiertas mediante una lectura cercana, el entendimiento o el análisis sistemático del texto y el habla.” (Van Dijk, 1996). El análisis del discurso en este caso se haría por medio de una búsqueda transversal en cada una de las etapas de las categorías de interés. Esto con el motivo de evaluar y analizar, de qué manera. 14.
(15) se ha transformado el movimiento estudiantil en Colombia, cuáles son las causas de dichas transformaciones, cuál es la posición de actores del movimiento estudiantil de otras épocas respecto al actual y presentarlas de manera sintética en el transcurso del texto. Finalmente, es necesario hacer las precisiones pertinentes sobre el objeto empírico. El primer objeto empírico es la entrevista semiestructurada aplicada a dos agentes del movimiento estudiantil, las dos fueron realizadas en el mes de noviembre del año 2018. En cuanto a los entrevistados, el primero de ellos estuvo inmerso en el movimiento estudiantil en el periodo comprendido entre las décadas de los 70 y 801, su formación profesional se dio en la universidad pública, de la misma manera que su formación posgradual. Actualmente se desempeña como profesor de la universidad pública y privada. El segundo de ellos fue estudiante de universidad pública en pregrado y de la universidad privada en postgrado, esto en el periodo comprendido entre las décadas del 90 y 20002. Actualmente, se desempeña como profesor de la universidad pública. El criterio de selección está enfocado en la formación en instituciones universitarias de carácter público, por un lado; en la diferencia generacional de los actores, lo que implica visiones desde diferentes puntos en cuanto a que estuvieron en diferentes épocas del movimiento estudiantil, por otro lado; y finalmente, los distintos puntos tanto teóricos como ideológicos desde los cuales hablan en relación a un tema común como lo es el movimiento estudiantil. Ahora bien, en cuanto al segundo objeto empírico, se utilizó una encuesta con preguntas abiertas y cerradas, aplicada a estudiantes aleatorios de pregrado de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, en la Facultad de Ciencias y Educación. Es de resaltar, que dicha encuesta se distribuyó por redes sociales con la intención de que se masificara y se pudiera tener una muestra significativa de la población. No obstante, debido a la indiferencia o falta de interés del 1 2. Será mencionado a partir de ahora como Entrevistado 1 Será mencionado a partir de ahora como Entrevistado 2. 15.
(16) estudiantado en lo referente a este tema, sólo se pudieron reunir cerca de 100 encuestas. A pesar de que la cifra anteriormente mencionada no es contundente, teniendo en cuenta la cantidad de estudiantes inscritos en la facultad, se considera significativa y pertinente para el análisis.. 16.
(17) CAPÍTULO 1 Génesis del Movimiento estudiantil Introducción El presente capítulo tiene como objetivo determinar qué tipo de sujetos políticos han consolidado los diferentes movimientos estudiantiles en la historia colombiana; a partir de un ejercicio genealógico, con el propósito de reconocer sus principales transformaciones, con el propósito de identificar la genesis y transformaciones del movimiento, desde sus inicios hasta los años 80. Así, se empezará desde el surgimiento, establecimiento y evolución del movimiento estudiantil colombiano en el siglo XX, teniendo como punto final, la década de los ochenta. Dicho punto de cierre coincide con diversos hechos históricos que cambiaron el orden político mundial: el fin de la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín, la tercera ola de las democracias en América Latina, el Consenso de Washington, entre otros. En un primer momento, se hará un acercamiento al concepto de movimiento estudiantil, qué se entiende por movimiento estudiantil. Esto, debido a que es indispensable para la comprensión de los siguientes capítulos, así como del desarrollo de este trabajo de grado. De la misma manera, en un segundo momento se evaluará y definirán las categorías de identidad, sujeto político y subjetivación política. Esto con el fin, de relacionarlas y analizarlas en el desarrollo del trabajo de grado, para determinar de qué manera se presentan históricamente en la concepción del sujeto político del movimiento estudiantil. Finalmente, se abordarán los hechos centrales que han tenido lugar en la conformación de dicho movimiento estudiantil, sus cambios, transformaciones y orientaciones hasta el final de la década de los 80. La metodología empleada es de enfoque cualitativo, donde se combinan el método empíricoanalítico y hermenéutico a través de dos técnicas, la genealogía del movimiento estudiantil, y el análisis del discurso. Para ello, los instrumentos utilizados fueron: análisis de archivo y la entrevista semiestructurada a un agente que estuvo en contacto con la universidad pública en el 17.
(18) periodo histórico comprendido entre las décadas de los 70 y 80, que fue parte activa del movimiento estudiantil de dicha época, y que brinda una visión basada en la experiencia de lo que fueron esas luchas, sus razones y convicciones. A fin de entender el devenir del movimiento estudiantil colombiano, es necesario el conocimiento de su historia, el análisis de los momentos claves para su desarrollo, los factores nacionales e internacionales que lo motivaron y lo llevaron a consolidarse como un movimiento reconocido y legitimado en la opinión pública. De la misma manera, entender los cambios o transformaciones que presentó y que trazarían el rumbo para consolidar lo que es hoy por hoy, con sus aciertos y derrotas. Este primer capítulo estará delimitado, como se mencionó anteriormente, desde su formación, hasta la década de los 80, puesto que los acontecimientos ocurridos a finales de dicho decenio marcarían un antes y un después en el movimiento estudiantil. Entiéndase por estos, la caída del muro de Berlín, y la Asamblea Nacional Constituyente que conduciría a la creación de la constitución política de 1991. Acercamiento al concepto de movimiento estudiantil A fin de estudiar el movimiento estudiantil en Colombia, sus implicaciones políticas y sociales, sus transformaciones y devenir, se hace necesario primero acercarse al concepto de movimiento estudiantil. Lo que se presentará a continuación no pretende ser un estudio profundo de dicho concepto, sino más bien un acercamiento a lo que históricamente se ha concebido como tal, evidenciar sus particularidades y métodos y cómo este se ha ganado un lugar preponderante en la historia de la humanidad como movimiento social.. 18.
(19) El movimiento estudiantil, en especial el universitario, posee una característica que, aunque obvia, no deja de ser relevante para su análisis y estudio; este movimiento está formado por estudiantes universitarios, sujetos entre los 17 y 25 años en su mayoría, que según (Auth & Joannon, 1985) se encuentran en un limbo social, puesto que han dejado ya la adolescencia, pero al no ser sujetos productivos, ni independientes, socialmente aún no son catalogados como adultos con las responsabilidades que ello implica. “Se trata, en suma, de que mientras el joven universitario estudia y con ello prolonga su estadio juvenil, sus pares se encuentran en la producción, o al menos en el trabajo, …independizados de sus familias y responsables de sí mismos” (Auth & Joannon, 1985) Entonces, dada su cercanía a la etapa de la adolescencia, está más presente que nunca, ese ímpetu rebelde que lo caracteriza, la negación del orden establecido generacionalmente, y que se expresará con vehemencia en búsqueda de la conformación de un nuevo orden. Por otro lado, se debe aclarar que esta específicamente, es una juventud privilegiada, sobre todo en un país tan limitado en materia de educación superior como Colombia. Por ende, responde a dinámicas diferentes de pensamiento y crítica que la universidad provee, tanto en aulas, como en espacios de dispersión proporcionados por esta misma. La universidad entonces es ese lugar que propicia la formación de un sujeto que tiene la posibilidad de ver su entorno de una manera diferente. Es entonces, una sociedad inserta en otra mucho más grande, pero independizada de esta última, con diferentes dinámicas y procesos culturales y sociales que propician el análisis desde un lugar otro de representación y acción. Así las cosas, (Garreton, 1979) define la universidad como, Lugar de producción y reproducción de un orden social y también lugar de contradicción con él. Hablamos de un tipo de inserción reproductora y otro de inserción contradictoria con la sociedad por parte de la universidad. La primera se refiere a la dimensión continuidad y se asegura por la. 19.
(20) transmisión de valores y conocimientos y por la inserción de egresados en la estructura ocupacional y de clases. La segunda apunta a la dimensión de cambio y se asegura por el encuentro generacional, la producción (y no solo reproducción) de conocimiento, con el carácter crítico de éste y de la investigación y discusión cultural libres, y por la generación de movimientos sociales. (Garreton, 1979). Esta definición de universidad es la que encuentro como más adecuada de cara a la definición de un movimiento estudiantil. Puesto que, refleja de manera precisa la posición de la universidad como detonante de la crítica social. Ahora bien, en cuanto a una definición de movimiento estudiantil, se podría afirmar que es un conjunto de individuos con la característica común de ser estudiantes, ubicados en su mayoría en un plano generacional juvenil, que de manera contra hegemónica demandan transformaciones sociales y políticas, poniendo como eje central la educación como factor indispensable para lograr dicho fin. Adicionalmente a esto, es de recalcar que el movimiento estudiantil en Colombia ha sido liderado históricamente por las universidades públicas, lo que implica que quienes son partícipes del movimiento, en su mayoría provienen de las clases media y baja, lo que representaría un sector popular de la sociedad. No obstante, como lo indica (Bastías, 2019) “Los universitarios, constituyen un “ala extraña” del pueblo, pues son un sector más “acomodado”, “privilegiado”, y por cierto más selecto en su composición de clase, aunque parte importante de los estudiantes puedan provenir de las capas pobres de la población.” Así las cosas, el movimiento estudiantil se puede considerar como un movimiento social de élite a nivel intelectual, cuya exclusividad radica en la posibilidad y condición de sus miembros de ser estudiantes, el cual se enfoca en luchas reivindicativas y sociales ligadas a sectores populares de donde provienen la mayoría de sus miembros, y cuyo fin es la demanda de mejores condiciones de calidad académica, cobertura, financiación, entre otras, con miras a mayores y mejores oportunidades de acceso para los mencionados sectores populares de la sociedad colombiana, en este caso. Es por eso por lo que, desde mediados del siglo pasado, las ideas de izquierda 20.
(21) cautivaron y radicalizaron el movimiento hacia ese espectro ideológico, en el que se mantiene en la actualidad. Ahora bien, esto abre la puerta a otro panorama en este caso político-partidista. Puesto que, durante muchos años, para pertenecer al movimiento estudiantil era necesario comulgar ideológicamente con alguna idea política, partido u organización; requería entonces un proceso de identificación ya no solo como estudiante, sino también como parte de un partido político o visión política del mundo. Entonces, era necesario identificarse como anarquista, izquierdista, comunista, y entre estos como marxista, trotskista, maoísta, castrista, entre otros. En la actualidad, este „requisito‟ no se ve de la misma manera, con la caída de los grandes metarrelatos, la esencial filiación a una idea de mundo se ha dejado de lado, el panorama resulta más abierto y han surgido nuevas maneras de identificarse en un plano multiculturalista, entonces, el movimiento estudiantil recoge diversas visiones de mundo como feministas, ambientalistas, comunidades afro, indígenas, entre los ya mencionados. El movimiento estudiantil es entonces diverso, heterogéneo y vinculante, aunque hay que resaltar que en este movimiento siguen presentes los relatos anteriores orientados a ideas inspiradas por el socialismo en organizaciones estudiantiles politizadas y con fuerte presencia nacional. Identidad, sujeto político y subjetivación política Habiendo abordado someramente las implicaciones sociales y políticas del movimiento estudiantil entendido como agrupación de individuos que comparten características comunes y persiguen fines similares, es decir, como movimiento social, es necesario ahora abordar al sujeto. Esto implica tratar de entender el proceso por medio del cual el individuo atraviesa etapas que propician transformaciones en el plano identitario, político y de subjetivación política. De esta manera, se hará un seguimiento de dichas categorías, a fin de entender las transformaciones del. 21.
(22) sujeto político en el movimiento estudiantil, su devenir, atravesando su pasado y analizando su presente. La pregunta sobre el sujeto político es amplia y densa; sin lugar a dudas, está encerrada en una perspectiva del sujeto en sociedad. Esto quiere decir, que el desenvolvimiento del sujeto político debe estar atravesado por un encuentro en el espacio público de identidades, creencias, costumbres, culturas, etc., que pondrán en tensión al individuo con el mundo que lo rodea y las contingencias de este. Así, el sujeto estará en permanente conflicto interno para identificarse, o reconocer en sí algunos rasgos o características ideológicas, religiosas, morales, etc. De esta manera, por ejemplo, un colombiano perteneciente a cualquiera de los grupos étnicos (indígena, afro, raizal, rom 3, palenquero) que por cualquier razón se vea obligado a vivir en otra ciudad desde una temprana edad, se verá envuelto en esa disputa para poder definir cómo se identifica o qué lo representa, si por un lado se reconoce como perteneciente al grupo étnico del que proviene y al cual la tradición le indica que debe pertenecer, o por el contrario, se reconoce como un citadino sin ninguna relación con aquel grupo. O caso contrario, el del joven citadino que encuentra en grupos étnicos adherencia y afinidad a su cosmovisión y decide dejar de lado lo que la tradición familiar le dicta como rasgos de identidad. Entonces, es menester en primer lugar, determinar de qué manera el individuo se identifica, y cómo esto influye en la configuración del sujeto político. El sujeto, al nacer en una esfera social determinada, adquiere con ella un sinfín de rasgos que irán determinando poco a poco quién es. Entiéndase por esto, los rasgos culturales, 3. El DANE los define como comunidades que tienen una identidad étnica y cultural propia; se caracterizan por una tradición nómada, y tienen su propio idioma que es el romanés. Además, cuentan con leyes y formas de organización social. (Ministerio de Salud y Protección Social, 2018). 22.
(23) confesionales, ideológicos, filosóficos, morales, entre otros; que le permiten identificarse en un grupo social determinado. Entonces, al cabo de unos años, el individuo podrá denominarse a sí mismo bajo ciertas características externas a sí, pero que hacen parte de su definición propia de sí. (católico, ateo, musulmán, colombiano, anarquista, blanco, negro, indígena, comunista, etc.). “la identidad resulta de la identificación realizada en un juego de reconocimientos y de adhesiones” (Tassin, 2001) Este juego de reconocimientos y adhesiones se puede presentar en cualquier etapa de la vida del sujeto, incluso puede presentarse en repetidas ocasiones. Por ejemplo, el niño que creció en una familia católica, y que durante su niñez se reconocía como católico dada la influencia de sus padres, al llegar a la adolescencia o adultez deja de verse representado por ello y decide cambiar de religión, o simplemente abandonarla para identificarse como ateo o agnóstico. En este caso, aquel niño habría pasado por varios procesos de reconocimiento; en un primer lugar, obedeciendo su tradición familiar, para luego, inmerso en un mundo saturado de contraposiciones y choques ideológicos, religiosos y morales, reconocerse por fuera de su tradición familiar y adherirse a una nueva forma de ver el mundo y apropiarse de ella. O, por el contrario, sentirse cómodo con la religión católica a lo largo de su vida y no contemplar siquiera el hecho de poder reemplazarla. La identificación entonces es dinámica y fluctuante, de la misma manera, una joven, por ejemplo, se puede identificar a la vez como atea, feminista, afro, entre muchas otras cosas; dando como resultado un popurrí de adhesiones que constituirán lo que denominará como su identidad. Todas y cada una de estas cosas que representan en su conjunto la visión de sí misma, son las que terminarán por definirla en una sociedad heterogénea. Sociedad que, por su naturaleza. 23.
(24) diversa, tendrá con ella diferentes identidades y formas de reconocerse que van a estar en un choque permanente debido a sus contingencias en muchos casos irreconciliables entre sí. Slavoj Zizek, en El espinoso sujeto (2007) trata el concepto hegeliano de individuación a través de una identificación secundaria4, el cual refuerza sin lugar a dudas la idea que se ha venido tratando. Plantea, que el sujeto al nacer está ligado a una comunidad orgánica, como se había dicho anteriormente; sin embargo, añade que es preciso que se rompan los lazos con esa comunidad, que exista una negación de ella, para adoptar otra de manera autónoma e independiente, lo que le permitirá a largo plazo a una universalidad concreta. Al principio, el Sujeto está inmerso en una forma de vida particular, en la cual ha nacido (la familia, la comunidad local). El único modo que tiene de arrancaste a esa comunidad “orgánica” primordial consiste en cortar sus lazos con ella y afirmarse como un “individuo autónomo”, cambiando su adhesión fundamental, reconociendo la sustancia de su ser en otra comunidad, una comunidad secundaria que es universal y al mismo tiempo “artificial”, no ya “espontánea” sino “mediada”, sostenida por la actividad de sujetos libres independientes (Zizek, 2007). De esta manera, la comunidad orgánica en la que el sujeto nace se define como identificación primaria, en la cual adquiere, o hereda, tanto las formas de ver y entender el mundo, como creencias o dogmas. El individuo, con el paso del tiempo y al ampliar el espectro de visión, se encontrará con un universo de posibilidades con las cuales considera que se identifica mejor. Así las cosas, llega al punto de querer romper los lazos de esa comunidad orgánica, de esa identificación primaria y se arroja al mundo para integrarse a una comunidad de carácter universal, en la que encuentra sujetos libres e independientes que han elegido conscientemente esa opción, encarnando entonces la identificación secundaria, que se denominará también como universalidad abstracta. Esta universalidad abstracta no siempre es el abandono de la identificación primaria para aferrarse de manera ciega a algún otro grupo determinado; es 4. Específicamente en el apartado El espinoso sujeto Hegeliano (pág. 79 – 133). 24.
(25) también la libertad de tomar un poco de todos lados, de varios grupos para así determinar ese qué soy. Del mismo modo, esta identificación universal secundaria es abstracta, debido a que obliga al sujeto a romper los lazos de la identificación primaria y a adoptar nuevos lazos en este caso universales, pero convierte a este sujeto en un ente anónimo universal, no identificable o catalogable en algún otro grupo determinado. Es decir, pasa de ser un alguien limitado por la herencia cultural y perfectamente clasificado, a ser un sujeto anónimo dentro del gran espectro de la universalidad. Ahora bien, dicha universalidad abstracta se torna concreta sólo en el momento en el que el sujeto “reintegra las identificaciones primarias, transformándolas en los modos de aparición de la identificación secundaria” (Zizek, 2007). En otras palabras, cuando se presenta meramente una oposición a la identificación primaria, cuando el sujeto se revela y decide tomar otro camino de identificación rompiendo los lazos con esa comunidad orgánica para negarla, se está hablando de universalidad abstracta. Por otro lado, en el momento en el que el sujeto reintegra las identificaciones primarias, y las usa para que de estas emerjan las identificaciones secundarias, sin negarlas, en ese momento se puede considerar universalidad concreta. De esta manera, se presenta una doble negación: en primer lugar, se niega la identificación primaria, heredada de la comunidad orgánica en la que se nació para adoptar una identificación secundaria o universal abstracta, y luego se niega esta identificación universal secundaria abstracta, para reintegrar esas identificaciones primarias negadas anteriormente y llegar a la síntesis que sería la universalidad concreta.. 25.
(26) En el entorno de lo político, enfocado a determinar las condiciones por medio de las cuales se podrá llegar a un bien público que beneficie a la totalidad de la población, las visiones de mundo entran en conflicto debido a que chocan las diversas creencias de los distintos grupos identitarios, religiosos, filosóficos, morales o ideológicos; los cuales permiten una tensión que enriquece el espectro político, pero que no son formadoras de sujetos políticos en sí mismas. Teniendo en cuenta estas consideraciones, hay que enfocarse ahora en la siguiente cuestión: qué hace al sujeto, un sujeto político ¿cuál es el camino que debe seguir aquel individuo que se siente identificado con x o y rasgo cultural, confesional, filosófico, ideológico, etc. para convertirse en un sujeto político? Lo que soy, hablando en términos de identidad, de cómo me reconozco o a qué grupos me adhiero, responde únicamente a la pregunta de ¿qué soy? o ¿qué somos? Por otro lado, la pregunta orientada a la cuestión política es la del ¿qué hago?, es decir, qué acciones se pueden hacer con miras a la transformación social, sea cual sea el término al que se quiera llegar. De esta manera, se plantea una clara diferencia entre la identificación (adherencia de rasgos comunes a un grupo) y política (la acción ciudadana) “la cuestión política propiamente dicha no es entonces aquella de la identidad comunitaria sino aquella de la actividad pública” (Tassin, 2001) Así las cosas, sólo mediante la acción política en la esfera pública es donde el individuo se revela ante él mismo y ante los otros, en la medida en la que toma partido y es partícipe de la actividad política, no en el simple hecho de compartir valores o creencias comunes a un grupo determinado. Por consiguiente, el pertenecer a algún tipo de grupo social, o reconocerse en él, no implica una participación política en sí misma, y, por ende, no representa el surgimiento de un sujeto político. Entonces, la mujer que se identifica con el colectivo feminista, aunque éste tenga una 26.
(27) participación política como grupo, se haga visible en la esfera pública y deje clara su voz y su posición; no quiere decir que aquella mujer sea activa políticamente, ya que lo que está participando en este caso es el colectivo con el que se identifica la persona, al cual se adhiere, mas no el sujeto mismo. La participación política entonces, se presenta de manera personal, individual, en el qué hago, ya sea por medio de un grupo, como en este caso el colectivo feminista, pero sí y sólo sí, dicha mujer tiene un rol activo; o de manera individual en la esfera pública, en el actuar cotidiano. Ahora bien, la participación ciudadana del sujeto es lo que nos permite diferenciar al sujeto político, del sujeto que no tiene ese rasgo y que se representa únicamente en la identificación o adhesión a un grupo. Sin embargo, este no es el punto cúspide del actuar político, dicho momento se encuentra en la subjetivación política. Pero ¿a qué hace referencia el término subjetivación política? La subjetivación política “designa un proceso y no un estado” (Tassin, 2012) esto quiere decir que no se habla de un sujeto, o un sujeto político el cual se fija como una meta para ser, se habla más bien de un proceso sin fin, una lucha interna del individuo por llegar a ser algo; una piedra de Sísifo que implica una labor interminable, pero que en este caso no devuelve al sujeto al inicio como en el mito griego, sino que lo lleva por un camino en el que siempre se avanza y la meta sólo se vislumbra en un horizonte inalcanzable. En otras palabras, es un devenir indeterminado del sujeto, un llegar a ser que no se puede concretar. Por otro lado, el concepto de subjetivación no debe ser confundido ni asemejado al concepto de subjetividad5, de hecho, en el proceso de subjetivación no se puede encontrar un sujeto, e incluso es opuesto al modelo de identificación. ¿Cómo se puede definir entonces la subjetivación 5. Entendiéndolo como lo propio a la manera de pensar o sentir del sujeto.. 27.
(28) política? Este proceso “Se elabora no en el compartir valores identitarios, sino por medio de conflictos políticos en las acciones y las palabras que tienen como objetivo el bien público, y que se despliegan en una confrontación con otros sujetos actuantes y parlantes.” (Tassin, 2001) Entonces, la subjetivación política implica por un lado el actuar ciudadano en la confrontación con otros sujetos, y a la vez que el individuo se muestre en su singularidad. Es decir, que deje de lado las contingencias que puede llevar consigo la identidad y los apegos religiosos, morales, filosóficos o ideológicos entre otros. Entonces, la subjetivación política rechaza la identificación o la adherencia a determinados grupos, y fomenta el actuar ciudadano por cuenta propia, la participación única y exclusivamente desde su singularidad enfocada al bien común; esto para evitar la defensa de ciertos ideales de manera ciega sólo por fidelidad, compromiso o lealtad a determinado dogma o adherencia. Se trata entonces de una desidentificación, una ruptura completa de los rasgos identitarios que eviten o entorpezcan el actuar crítico y objetivo, es la producción de una subjetividad no identificable. El sujeto sigue atado a un entorno lleno de identidades que lo rodean y con las cuales es posible que siga teniendo afinidad, no quiere decir que esto desaparezca, sino que tiene que afrontarlo de otro modo, reinventarse para de esta manera convertirse en ese individuo sin identidad que actúe no por obligaciones ni fidelidades. El sujeto actuante y parlante de la subjetivación política no es una simple reproducción de su identificación cultural; pero tampoco quiere decir que el ser que adviene de este proceso no tenga relación con ella, simplemente no está obligado por su pasado. …el que adviene por dehiscencia de lo que es, y que sobreviene en desherencia de lo que es, ése se encuentra todavía atado a lo que lo soporta y a lo que él soporta, a ese hypokeimenon 6, a esa 6. Lo subyacente o lo supuesto, en el sentido de lo que está debajo como sostén o como base. Definición tomada de: https://encyclopaedia.herdereditorial.com/wiki/Hypokeimenon. 28.
(29) hipóstasis de la cual se ha separado, con la que ha entrado en secesión. Debe actuar con ello, pero actuar de otro modo y hacer con ello otra cosa, otra cosa distinta a lo que bajo su nombre le había sido dado (Tassin, 2012). La subjetivación política entonces se presenta en un entorno de lo político, de la acción, mas no de la identificación, y rechaza precisamente este último factor. Se presenta como la acción en el entorno de lo público del individuo singularizado con miras al bien público. Ahora bien, es preciso en este momento aclarar una diferencia que se presenta entre la concepción de bien público y bien común. El bien común está orientado a partir de los modos de ser y estar en el mundo de una determinada comunidad que comparte principios y creencias, además de coincidir en una idea del bien. Por consiguiente, la defensa del bien común de determinada comunidad sólo defenderá lo que es correcto para el grupo de personas que se identifiquen o se adhieran a sus valores y sus contingencias. Por otro lado, el bien público no está determinado por la noción del bien de uno u otro grupo social; por el contrario, se presenta entonces como aquello que contempla el bienestar de cada uno de los individuos que pertenecen a esa gran comunidad particular, la cual está compuesta de diferentes comunidades con formas de ser y estar en el mundo, y que comprenden diversas creencias, dogmas, filosofías, rasgos confesionales, políticos, entre otros; muchos de ellos irreconciliables entre sí. El individuo de la subjetivación política tendrá que defender el bien público, dejando de lado las limitaciones que la identificación y la adherencia llevan consigo. Entonces, en cuanto al matrimonio igualitario, por ejemplo, los grupos que se identifican bajo características confesionales tienen una postura radicalmente en contra, dado que esto atenta directamente a su noción del bien judeocristiano7 contemplado en la conformación de la familia integrada por. 7. A pesar de que pongo de manifiesto que el ejemplo abarca a todos los grupos confesionales, me centro en el caso de las religiones derivadas del dios judeocristiano, debido a que son mayoría en el territorio colombiano y. 29.
(30) padre y madre como institución formadora de principios y valores. Esto ocasiona que las relaciones amorosas por parte de parejas del mismo sexo se conviertan en una aberración y algo censurable ante su vista, lo cual ocasiona que su censura y rechazo represente y defienda la visión del bien común para este grupo determinado, a pesar de que esto atente contra el derecho de otros ciudadanos. Por otro lado, un miembro del grupo representativo de la comunidad de lesbianas, gays, travestis y bisexuales (LGBT) sin pensarlo dos veces apoyaría el matrimonio igualitario debido a que esto defiende los ideales y las exigencias que este grupo tiene en cuanto a igualdad de derechos de las parejas con las mencionadas orientaciones sexuales. Se podría tomar en consideración también el caso de algunos colectivos feministas que encuentran reflejados en los grupos confesionales innumerable cantidad de lo que para ellos son antivalores, ya que están fundamentados en el machismo y la desigualdad de géneros, que es precisamente lo que los primeros combaten. Esto pone de manifiesto que la naturaleza de estas creencias o ideologías resultan ser diversas e irreconciliables en muchos casos, dado que las características, valores o adhesiones de un grupo resultan ser opuestas a la de otro y por tanto negadas, condenadas o censuradas. La concepción del bien es entonces problemática si se toma de esta manera. Desde un punto de vista identitario, con filiación a uno u otro dogma, creencia o ideología, es imposible generar un bien público, es decir, un bien que abarque a la totalidad de la población. Para llegar a tal fin, es necesaria la desvinculación de estas identidades, y la renuncia a cualquier tipo de obligación a la que éstas puedan llevar, por lo cual es indispensable en la búsqueda del bien público, el proceso de subjetivación política.. latinoamericano, y en nombre de estos grupos religiosos es que se han manifestado las oposiciones tanto al matrimonio igualitario como a la adopción igualitaria.. 30.
(31) En una lectura que (Zizek, 2007) hace de Hegel, en relación a cómo adquiere conocimiento el sujeto, pone de manifiesto que el repliegue pasivo, la separación, la escisión, entre el pensamiento y objeto, en el cual toma distancia el uno del otro y se arranca violentamente del flujo de las cosas para convertirse en un observador externo, da cuenta de un no-acto, y este noacto se convierte en el acto supremo. Vinculando esto, al proceso de subjetivación política, se puede asemejar en cuanto a que ésta pretende lo mismo, la escisión del sujeto con respecto a su identidad para convertirse en un no-ser, un agente externo que sin ningún tipo de filiación se aparte del flujo incesante de su entorno para evaluar la sociedad en su conjunto, como un observador externo con un panorama mucho mayor que pueda enfocar su visión en el bien público. Entonces, en una sociedad plagada de luchas diversas en el plano de la multiculturalidad, los dogmas, las ideologías, rasgos confesionales, filosóficos o morales; se suele condenar el hecho de no ser parte de alguna de ellas precisamente como un acto de indiferencia a las constantes desigualdades, o a las vulneraciones que denuncia cada grupo dependiendo de su idea del bien, como anteriormente se propuso. Sin embargo, a la luz de la idea recientemente planteada, y su vinculación con el concepto de subjetivación política, se evidencia que este acto, al menos en el plano político resulta ser el esfuerzo más loable en la búsqueda del bien público. Genealogía del movimiento estudiantil Para comprender las implicaciones del movimiento estudiantil, lo que históricamente ha demandado, qué lo ha motivado, así como sus logros y derrotas, es necesario echar mano de la historia de este; examinar de manera precisa, aunque sintética, los principales hitos nacionales y latinoamericanos que lo han llevado a donde está, y cómo esta lucha se ha transformado o mantenido en algunos aspectos. 31.
(32) Lo que se presentará a continuación, será un recuento de la historia del movimiento estudiantil colombiano, desde sus inicios hasta finales del siglo XX, con el fin de entenderlo y poder más adelante, compararlo con las movilizaciones recientes. Mauricio Archila, docente e investigador colombiano, sitúa apoyado en la historiadora Diana Soto, el primer esbozo de inconformidad estudiantil en el siglo XVIII, dado que éstos no estaban del todo conformes con la enseñanza de carácter escolástico que se les brindaba en la Nueva Granada. Más adelante, éstos tendrían la oportunidad de manifestarse libremente, ya que en su momento era algo impensable, con la participación en las guerras independentistas y las guerras civiles (Archila, 2012). Se puede evidenciar, según esto, que desde el S. XVIII el estudiantado ha tenido una postura que le permite evaluar y criticar el sistema educativo que se le está brindando, aunque como es claro, las medidas tomadas para este efecto son drásticamente opuestas a como se presentarían siglos posteriores. Es de recalcar que la visión educativa del momento se centraba en el colonialismo ejercido por Europa. La educación partía entonces de la invalidación y posterior eliminación de todo conocimiento previo de la población nativa o afro, a fin de educarlos en los valores éticos y morales de occidente. (Castro-Gómez, 2005), ahonda en este tema al poner de manifiesto que dicha educación se basaba principalmente en civilizar a indios y negros, enseñarles modales y costumbres propias de un pueblo avanzado con el fin de sacarlos de su minoría de edad y hacerlos aptos para vivir en sociedad. De la misma manera, se desconocerían todos sus conocimientos ancestrales y sólo se tendrían en cuenta los avances europeos, aunque éstos se hayan dado a partir de conocimientos indígenas y afro. 8 La educación entonces se centraría en procesos de higienización y eugenesia en el caso de indios y afros,. 8. Para profundizar en este tema, ver Castro-Gómez, Santiago La hybris del punto cero: ciencia, raza e ilustración en la Nueva Granada (1750-1816). Bogotá, 2005.. 32.
(33) mientras que la elite criolla, estaría instruida bajo los principios escolásticos propios de la Europa del Siglo XVIII. Los inicios La historia del movimiento estudiantil colombiano propiamente dicha, comienza a principios del siglo XX, en lucha conjunta con otras naciones, teniendo como principal suceso la reforma de Córdoba en Argentina, realizada en 1918. Los estudiantes colombianos, viendo el índice de analfabetismo del país y el escaso acceso a la educación superior, deciden fortalecer un movimiento reformista fundando la Federación Nacional de Estudiantes, en 1928 (Archila, 2012). Este será el primer movimiento estudiantil nacional que tome la bandera de la educación como derecho, cuestionando fuertemente lo que las élites principalmente conservadoras del momento tenían designado para la juventud colombiana. No obstante, considero pertinente retomar el hito histórico de la reforma de Córdoba dada su potencia y trascendencia en lo que serían las luchas estudiantiles de los próximos años en Colombia y toda Latinoamérica, para luego presentar la influencia y los puntos en común que tuvo con los intentos reformistas colombianos, antes, durante y después de este hecho. Para analizar un poco este movimiento estudiantil, hay que echarle un vistazo al contexto americano y mundial. Por un lado, la primera guerra mundial estaba por finalizar, lo que conllevó a que se fortalecieran las poderosas alianzas que tendrían gran influencia en el panorama global del siglo que apenas empezaba. Por otro lado, la revolución rusa había salido victoriosa, acabando con el régimen zarista y ascendiendo a Lenin como cabeza principal de la denominada Unión Soviética. Lo que pone como contexto inmediato de la reforma de Córdoba (1917- 1918) entorno fuertemente agitado en términos políticos.. 33.
(34) En el contexto americano, se presentó a inicios de ese decenio la revolución mexicana, en favor de los derechos de los menos favorecidos de aquel territorio, entiéndase por ello: campesinos, obreros e indígenas; en contra de los poderosos oligarcas que acaparaban las tierras y las riquezas. La revolución mexicana, a título personal, considero que pudo ser una de las más bastas inspiraciones para aquella juventud cordobesa en la lucha por igualdad y educación, dado que esta última, fue promovida principalmente por los hijos de inmigrantes que demandaban una educación a la altura de las necesidades del país, y sobre todo, crítica y alejada del conservadurismo que imponía el régimen clerical. En lo que cabe la comparación, se está hablando de las clases menos favorecidas, en contra de la oligarquía conservadora que pretendía perpetuar las formas de vida dada su conveniencia. Como todo suceso social, la reforma de Córdoba tiene un antecedente político, en este caso, como en toda Latinoamérica, este antecedente está marcado por una hegemonía conservadora y clerical, desde finales del siglo XIX, que se establecería por décadas. No es hasta 1905, que movimientos radicales se alzan en armas en contra del gobierno conservador buscando una salida al sometimiento de este último sobre el pueblo. No obstante, en esta primera década del siglo XX, surge la ley Sáenz Peña, que busca de manera democrática motivar el sufragio en Argentina, para generar desde este punto un cambio favorable. Aquella ley, promulgaba el voto secreto, obligatorio y universal9. En 1912 se celebran las primeras elecciones bajo la mencionada ley y dejan como ganador al radicalismo. Años más tarde, en 1916, tendrían lugar las primeras elecciones presidenciales bajo dicha ley, las cuales dejarían victorioso a Yrigoyen, (representante del radicalismo) poniendo en el marco político una nueva perspectiva al dejar atrás la hegemonía conservadora. No obstante, el gobierno de Yrigoyen fue muy limitado, dado que no tenía el 9. No obstante, dicha universalidad estaba reservada para los nativos y naturalizados, dejando por fuera a los migrantes que serían parte fundamental de movimiento reformista. 34.
(35) apoyo del congreso, mayoritariamente de oposición. Lo que provocó que leyes y reformas realizadas, no se llevaran a cabo al no pasar el filtro legislativo. La relación del estudiantado con Yrigoyen no era desfavorable, sin embargo, al tener un congreso conservador que limitaba su gobierno, los estudiantes de la universidad de Córdoba decidieron incentivar y fortalecer un movimiento estudiantil que les diera visibilidad ante el aparato estatal. Desde principios de siglo, en Argentina se venían formando centros de estudios que fueron la cuna del naciente movimiento reformista; pero fue sólo hasta 1918, en la coyuntura que brindaba la supresión del hospital de clínicas a la universidad de Córdoba, que se activa la militancia estudiantil generando la declaración de huelga estudiantil el 31 de marzo de 1918; y posteriormente, el 21 de Junio de 1918 se publica el manifiesto liminar redactado por Deodoro Roca, quien ungía como dirigente del movimiento reformista de Córdoba. (Feinmann, 2017) El movimiento reformista se presenta entonces como la bandera, no sólo en Argentina, sino en Latinoamérica, de lucha contra el sistema conservador y represor que, de mano de la iglesia, cogobernaba a su acomodo y beneficio. Los estudiantes de Córdoba, desde los centros de estudio antes mencionados, analizaban el panorama educativo argentino, no sólo desde el ámbito local, sino a partir ello, vinculaban la lucha estudiantil con causas universales de interés. En este punto es en el que radica la potencia y el pundonor de este movimiento, a raíz de un esfuerzo no sólo físico, emocional o beligerante, sino también de un esfuerzo intelectual cultivado con años de antelación, logran ganarse el respeto de la sociedad latinoamericana y tienen, además, gracias a ello, las bases necesarias para demandar y proponer soluciones coherentes con su lucha. El análisis del movimiento de Córdoba es crítico y contundente al señalar la universidad como mediocre e inservible de cara a un futuro prometedor para la república argentina; y lo sentencia de la siguiente manera: la universidad ha sido “el refugio secular de los mediocres, la renta de los 35.
(36) ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y lo que es peor- el lugar donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara” (Federación Universitaria de Córdoba;, 1918) Lo anterior surge a raíz de una educación totalmente dirigida y limitada por el estado y el clero, de manera que eran ellos quienes decidían quiénes iban a estar en la planta docente, imponiéndoles las limitaciones que considerasen necesarias. De la misma manera, poniendo en los puestos administrativos a personas que compartieran sus ideales, los defendieran y los fomentaran. Es así como el movimiento estudiantil cordobés, da como resultado el planteamiento de una reforma demandando principalmente: Autonomía, libertad de cátedra, enseñanza gratuita y libre, y finalmente, cogobierno que incluya egresados, docentes y estudiantes. A continuación, me tomaré la libertad de citar fragmentos del manifiesto liminar de Córdoba con la intención de que ellos reflejen por sí mismos la vehemencia de cada una de las peticiones, ya que considero que un parafraseo es insuficiente. Con respecto a la petición de cogobierno, el manifiesto liminar, declara que: Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. EI concepto de autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios no puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la sustancia misma de los estudios. La autoridad, en un hogar de estudiante, no se ejercita mandando sino sugiriendo y amando: enseñando (Federación Universitaria de Córdoba;, 1918). En este fragmento se demanda claramente la necesidad de un gobierno propio, se expone, además, las falencias que conlleva este tipo de autoridad y su repercusión inmediata en el ejercicio docente. Exigiendo de esta manera un cambio, que debe contener en sí, y para sí, la representación del estudiantado “La juventud ya no pide. Exige que se reconozcan el derecho de. 36.
(37) exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos.” (Federación Universitaria de Córdoba;, 1918) A la luz del manifiesto, es claro que uno de los problemas que se denuncian es el cómo se enseña y el qué se enseña, debido a que ambos tópicos eran determinados por el gobierno en compañía de la iglesia. De este modo, la supresión de ciertos textos que vayan en contra de los ideales imperantes, el surgimiento de la ciencia como amenazadora del orden establecido, terminaron siendo el motor que dio vida a la insurrección del movimiento estudiantil que clama una educación diferente, moderna, que deje atrás el anacronismo en el que se mantuvo por mucho tiempo el modelo educativo. Así las cosas, el manifiesto denuncia: Los métodos docentes estaban viciados en un estrecho dogmatismo, contribuyendo a mantener a la Universidad apartada de la ciencia y de las disciplinas modernas. Las elecciones, encerradas en la repetición interminable de viejos textos, amparan el espíritu de rutina y de sumisión. Los cuerpos universitarios, celosos guardianes de los dogmas, trataban de mantener en clausura la juventud, creyendo que la conspiración del silencio puede ser ejercitada en contra de la ciencia. (Federación Universitaria de Córdoba;, 1918). El manifiesto está cargado de vehemencia, disposición a cualquier tipo de acto beligerante que pueda ser considerado necesario con tal de conseguir el fin último, que es una reforma que genere una universidad incluyente, libre, gratuita y al servicio de la juventud argentina. Es contestatario y se opone a cualquier autoridad que intente violentar su alma mater, busca silenciar y suprimir el látigo que “sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa, que cabe en un instituto de ciencia, es el del que escucha una verdad o del que experimenta para creerla o comprobarla.” (Federación Universitaria de Córdoba;, 1918). En esas páginas, que se ven tan pocas para todo lo que traen consigo, está. 37.
Documento similar