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Habilidades sociales y desarrollo personal

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Academic year: 2019

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oportunidades de inclusión social e inserción

laboral para los recicladores informales

Programa de Capacitación para Recicladores

Buenas Prácticas y Manejo Empresarial en el Reciclaje

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Habilidades sociales y

desarrollo personal

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desarrollo personal

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Elaborado por Ciudad Saludable en el marco del Proyecto:

“Construyendo ciudadanía y desarrollando oportunidades de inclusión social e inserción laboral para los recicladores informales”

Autor: Lic. Freddy Alvarez

Coordinación: Ing. Nancy Kathleen Bazán Echevarría

Revisión: Lic. Paloma Roldán Ruiz

Dirección: Ing. Albina Ruiz Ríos

Corrección de estilo: Carlos Checa

Diseño de carátula: Gama Gráfica S.R.L

Diagramación e impresión: Gama Gráfica S.R.L

Ciudad Saludable

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PRESENTACIÓN DEL PROGRAMA

INTRODUCCIÓN

Tema 1 Autoestima

Qué hacer frente a estas actitudes Distorsiones del pensamiento

¿Qué es la autoestima? Definición y componentes Actitudes de la persona con baja autoestima Cómo desarrollar mi autoestima

Tema 2 Comunicación

Qué es la comunicación

Qué debo aprender para comunicarme efectivamente Comunicación interpersonal

Factores que afectan u obstaculizan la comunicación Qué hacer frente a los problemas de comunicación

Tema 3 Asertividad

Qué es la asertividad

Diferencias entre respuestas asertivas, pasivas y agresivas Consecuencias del comportamiento no asertivo

Tema 4 Liderazgo

Definición de liderazgo Tipos de liderazgo Características del líder Obligaciones del líder Rasgos negativos del líder Técnicas para ejercer el liderazgo

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Tema 5

Conflictos y toma de decisiones

En dónde se desarrolla un conflicto Factores que inciden en un conflicto Cómo manejar un conflicto

Cómo lograr un acuerdo

Pasos para la toma de decisiones

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES GENERALES

BIBLIOGRAFÍA AUTOEVALUACIÓN

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El manejo de los residuos sólidos en el Perú aún no es un tema de gran prioridad para las autoridades del país; sin embargo, por lo general en la ciudadanía existe una creciente preocupación respecto de este problema. Ciertamente, un momento trascendental en la gestión de residuos sólidos fue la promulgación de la Ley General de Residuos Sólidos 27314 del 20 de julio del 2000. Esta ley establece una serie de lineamientos y conceptos modernos de manejo ambiental de los distintos tipos de residuos sólidos que se generan en el país.

Este Programa de capacitación se realiza con el objetivo de promover y fortalecer, a un tiempo, las capacidades individuales y de equipo en recicladores que trabajan en el distrito de San Juan de Miraflores.

El objetivo general del Programa es el siguiente:

Al término del programa, el reciclador desarrollará habilidades y se apoderará de conceptos claves para un entendimiento más global de la gestión integral de los residuos sólidos y la gestión empresarial, identificando la actividad del reciclaje como una actividad empresarial.

Elementos conceptuales y metodológicos

Todo el Programa, sus contenidos y metodología, ha sido desarrollado sobre la base de un análisis de las necesidades de capacitación del grupo objetivo: los recicladores. Ello teniendo como finalidad el contribuir con la protección y el cuidado de la salud, el medio ambiente y la mejora de la calidad de vida a través de su inserción económica.

El Programa se basa en una capacitación activa, orientada a desarrollar criterios y aplicar ejercicios individuales y en grupo. Para la ejecución del curso planteamos los siguientes criterios:

Formación de grupos:

• Integrantes por cada grupo: de 20 a 25 sujetos. Distribución por nivel académico y edad.

Materiales:

Se facilitará contenido teórico, así como ejercicios prácticos.

De la ejecución:

ctividades de grupo e individuales, de forma vivencial y con dramatizaciones. •

• A

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El énfasis en la mejora de las operaciones

El Programa busca capacitar a los recicladores para que estos sean capaces de enfrentar y superar retos con creatividad y determinación, proponiendo y llevando a cabo acciones de bajo costo y alta eficacia. Se trata de formar personas que pongan en práctica lo aprendido en la capacitación.

Materiales para el aprendizaje

Cada uno de los participantes del Programa recibirá un material en el que encontrará información básica, así como también ejercicios de aplicación individual denominados ‘Auto-evaluaciones’, que serán muy útiles para evaluar los aprendizajes iniciales que se lleven a cabo. Todos los materiales han sido especialmente desarrollados para este Programa.

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El material del curso ha sido desarrollado por un equipo de profesionales, el Ing. Alexander Díaz Sotil, la Ingº Albina Ruiz Ríos, la Ingº. Nancy Bazán Echevarría y la Lic. Paloma Roldán Ruiz.

El objetivo del curso es el siguiente:

Al finalizar el módulo Habilidades Sociales y Desarrollo Personal, el participante identificará las estrategias que le ayuden a desarrollar sus potencialidades y habilidades sociales, aprenderá sobre autoestima y autoconfianza (conocimiento de sí mismo), tendrá conocimiento sobre comunicación, conocerá sobre la asertividad, comprenderá qué es liderazgo y obtendrá herramientas para la toma de decisiones y solución de problemas.

En este curso, el participante encontrará un conjunto de contenidos que son la base de conocimientos para el desarrollo de las habilidades sociales y la autoestima de los segregadores. Los contenidos son presentados en temas que han sido seleccionados y desarrollados teniendo en cuenta que estos aspectos varían mucho de individuo a individuo, dependiendo de los factores de educación, ambiente social e historia personal, es por ello que la confianza en si mismo y poseer habilidades sociales son importantes para afrontar diversas dificultades que se presentan en la vida. Así, los temas se han trabajado con un lenguaje sencillo, elementos visuales (gráficos y fotografías) y actividades que fomenten la participación del alumno (segregador), favoreciendo de este modo la comprensión y aprendizaje de los temas. Además, el módulo contendrá un capítulo de conclusiones y recomendaciones generales y, finalmente, una autoevaluación que permitirá satisfacer las expectativas de aprendizaje del alumno y validar los objetivos del curso.

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Benigno trabaja doce horas al día entre bolsas o desperdicios, lleno de botellas, cartones y papeles, rodeado muchas veces de moscas y mal olor, con un costal al hombro y otras veces con un triciclo alquilado. Su trabajo no solo no le gusta sino que le desagrada. Cuando se le pregunta qué hace durante el día, dice: «me busco la vida así nomás», con una sonrisa triste que llena su rostro. «Las personas nos ven haraposos y piensan que les vamos a robar», reflexiona. Una idea recorre su cabeza: él no vale nada, siente que es absurdo intentar algo, porque nada puede hacer para que su situación mejore. «Todo es inútil»: se considera un perdedor. Benigno no conoce otro trabajo que no sea la segregación y así cubre sus necesidades y las de su familia.

Autoestima

Tema 1

Andrea, una recolectora de quince años, dice: «En el colegio nadie sabe que hago esto: me daría vergüenza que se enteren. Los chicos del barrio, que sí saben, dicen que soy una cochina, que me gusta revolcarme en la basura».

Foto 1

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Jacinto, con más de cincuenta años, trabajaba antes en muchas cosas. Hace unos años comenzó a recoger botellas de camino a casa: ahora es su único sustento. «Me siento incompetente. Usted sabe que cuando uno tiene dinero en el bolsillo puede realizar sus cosas y ordenar en su casa, ¿no? ¿Pero si no tiene nada? Me parece triste depender de los hijos. Como nunca he estado acostumbrado, me da la impresión de que yo estoy pidiendo una limosna, algo así, me da vergüenza, me da mucha pena que no me den trabajo, ¿por qué? Y digo: c…, me siento bien y no me quieren dar trabajo por la edad. Quisiera que no me cierren las puertas, que no me hagan sentir inútil, sentirme útil a la sociedad siempre. Quién no va a querer seguir ganando sus centavos, que le valoren de acuerdo a su trabajo. Eso es lo que yo quisiera ¿no?».

Ha notado que estas emociones negativas —cólera, desconfianza, temor, sensación de incompetencia, vergüenza, minusvalía, entre otras emociones— provocan un estado de insatisfacción, afectan el estado de ánimo. No importa la edad que uno tenga, siempre están ahí, más aun si nuestros pensamientos se refuerzan con una voz interior que repite fuerte e insistentemente un mensaje: No, no puedes, no eres lo suficientemente listo, ni fuerte, ni inteligente, es mejor que te conformes con algo que puedas obtener con tus bajas cualidades; o frases que señalan nuestros defectos: ¡Tú no vales nada! ¡Eres un inútil! ¡Siempre te estás equivocando! Estas ideas están en nuestra cabeza permanentemente, reforzando nuestro sentido de incapacidad, nuestra desconfianza en nosotros mismos, generando una autoestima vulnerable. A esta sensación se le conoce como emoción desvalorizante: se subestima las capacidades y oportunidades de tener éxito, se persuade a sí mismo de no intentar el cambio. Uno se envuelve en esta emoción y percibe que todo lo que siente es verdadero. Entonces tiende uno a reflejar solo los fallos y a ser mal juez de su propia capacidad: si se siente como perdedor, entonces tiene que ser perdedor; si se ve como alguien que no sabe hacer otra cosa que recoger cosas de la calle, se cree incompetente; si se considera feo, entonces es feo.

Otra actitud que desarrollan muchas personas dedicadas al trabajo de reciclaje es su negativismo. Estas personas predicen lo que les va pasar en función a su propia habilidad o valor y actúan en función a ella.

“No hay manera de que pueda hacer esto”, “es absurdo intentarlo porque nada puede hacer que mi situación mejore”, “todo es inútil”: en su actitud se muestra la derrota. Esta conducta negativa, sea consciente o inconsciente, refuerza la imagen que tiene uno de sí mismo. Si su actitud negativa se enfoca en el pasado, tal vez sufra constantemente de culpa, remordimiento y resentimiento. Si se enfoca en su futuro, es probable que sufra de preocupación, miedo y predicciones pesimistas. Si ve el día a día, encontrará constantemente muchas cosas acerca del presente que no le gustan.

Para muchos de los segregadores, la conformidad se convierte en su estilo de vida. Hacer lo justo: “¡para qué esforzarme más si no podré lograrlo!”. Piensa que no puede cambiar, y no cambiará; piensa que no está a la altura de las circunstancias, y no lo estará. Se conformará con lo que consigue en su camino. El no sentir que merece algo mejor hace que pierda la fuerza de voluntad, la energía o razón para seguir intentándolo y esta actitud conlleva un estado de abatimiento, de inactividad, de pasividad improductiva.

Es posible que entre las personas que participan de este ambiente del reciclaje conozcan a alguien que esté inmerso en una relación abusiva o tenga una experiencia personal de maltrato. La persona agredida (marido o mujer) se adecua la mayoría de las veces a la violencia física, a las humillaciones, y lo asume como parte de su vida y permanece con su victimario por años. Muchas veces no sale nunca de esta relación y no toma acción significativa para detener los ataques ¿Por qué? Son muchas las respuestas, desde la situación económica hasta provenir de hogares violentos, pero cuando todo se ha dicho y hecho, todo se reduce a una sola razón: uno se merece lo que está sucediendo, y asume una actitud de conformismo frente al daño físico y la violencia doméstica. La persona agredida asume o acaba por creer que merece lo que le está sucediendo. La creencia de no merecer algo mejor marca sus acciones: no cambia, ni tienen voluntad ni fuerza para hacerlo.

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autoestima evita enfrentarse a situaciones nuevas en las que pueda fracasar. De esta manera, su autoestima le protege de una posible desilusión, aunque el costo sea reforzar su sentido interno de inutilidad.

Así, al tratar de aumentar su confianza o de bloquear sentimientos dolorosos, desarrolla hábitos derrotistas y adicciones peligrosas; entre ellas, el alcohol, las drogas o hallar consuelo en vacíos encuentros sexuales. Estas dependencias ofrecen un falso sentido de poder y bienestar; en unos casos, son usadas para producir sentimientos de seguridad, y en otros, son utilizadas para cubrir inseguridades o para evitar enfrentarse con los problemas reales o imaginarios. Sin importar cual sea la razón para adoptarlos, estos hábitos y adicciones nos llevan inevitablemente a sentimientos más grandes de debilidad e inadecuación. Y por ende, a una muy mala opinión de sí mismos.

Qué hacer frente a estas actitudes

Para sobreponerse a la actitud negativa, debes estar consciente de que tú escoges lo que quieres ser. Encuentra los aspectos positivos de una situación y piensa en cómo puedes lograr cambiar. Puedes cambiar el pensamiento “todo es inútil” por ideas más ajustadas a la realidad: “es mejor intentarlo que quedarme con las ganas”, “antes me gustaba, ahora seguro que también: solo tengo que probar”.

Para romper con el conformismo, es necesario valorar las actividades que sí se realizan. Generalmente hacemos cosas que aunque no las valoramos son importantes. Ayudamos a recuperar los residuos sólidos de las calles, trabajamos en zonas no atendidas por la municipalidad, disminuimos los costos de la limpieza urbana, aportamos a mejorar el medio ambiente y la salud pública.

Para combatir la conformidad sobre nosotros mismos, es necesario prepararnos para enfrentar los riesgos de tomar decisiones en el futuro: saber que algo más podemos hacer con nuestra vida.

Para superar la emoción de incompetencia, hay que tener claro qué es lo que yo pretendo en la vida: ¿cuáles son mis metas?, ¿qué deseo realmente? Hay que descubrir las alternativas que poseo para lograr o conseguir mis deseos, ponerme en marcha y evaluar los logros que vaya obteniendo. Los éxitos generan pensamientos: “¡yo soy competente!”, “¡yo puedo hacer con éxito aquello que me propongo!”.

Distorsiones del pensamiento

«Yo he lavado ropa para la gente de la calle un montón de tiempo; después, en Las Malvinas, me he metido en unos restaurantes a cocinar y a lavar. En todo he metido la mano para yo poder solventarme con algo de soles. Ahora me da vergüenza: me dedico a reciclar papeles, botellas, esas cositas, para que no me falte, para poder siquiera comprarme una fruta…».

Cristina sale todas las noches. Ya no recuerda cuando fue la primera vez, pero ha pasado mucho tiempo. Sus hijos también se dedican a recolectar residuos sólidos. Aunque viven juntos, ella tiene que cubrir sus necesidades. Ha corrido muchos riesgos en la calle por trabajar así. Muchas veces se siente triste y sola, pero sobre todo se siente abandonada, rechazada por la gente. Piensa que no vale nada y que es insignificante.

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Este tipo de pensamiento de Cristina no significa que esté loca o algo parecido, sino que está interpretando la realidad a partir de una serie de ideas y actitudes que ha aprendido a lo largo de su vida. Cada persona interpreta la realidad y los acontecimientos que le ocurren según su propia forma de pensar y ver el mundo.

A esto se le conoce como distorsiones de pensamiento: son ideas fugaces, creíbles, que siempre suponen lo peor y presentan una imagen distorsionada y oscura de nosotros mismos. Se presentan como frases o palabras que tienen un significado para nosotros y que nos recuerdan que no conseguimos lo que queríamos, o nos sentimos poco aceptados: “¡Por la forma como me visto piensan que soy delincuente!”, “Nada de lo que haga cambiará algo”, “¡Siempre es lo mismo, dicen que nos ayudan… cómo podrían hacerlo, si yo soy así!”, “Soy un desastre”, “Siempre será así, no merece intentarlo”.

¿Cuáles son los principales pensamientos distorsionados que utilizamos?

1. Filtraje. Se fija en los detalles negativos de cualquier situación y los agranda: “Qué torpe soy”. 2. Pensamiento todo o nada. Solo considera los dos extremos de las cosas: las personas son perfectas o

fracasadas, son buenas o malas, están conmigo o contra mí. No considera términos medios.

3. Sobregeneralización. A partir de un hecho aislado o simple, se obtiene una conclusión negativa o se anticipa un hecho o lo que ocurrirá: “He fracasado una vez (en algo concreto)… ¡siempre fracasaré!”. 4. Interpretación del pensamiento. Sin que medie palabra alguna, la persona sabe qué siente la otra

persona respecto a ella o él. Por ejemplo, “parece muy atento conmigo, pero sé que piensa que no valgo nada”.

5. Autoacusación. Uno se encuentra culpable de todo: “¡tengo yo la culpa!”, “¡tendría que haberme dado cuenta!”.

6. Los deberías. Personas que aplican en forma rígida reglas sobre las propias obligaciones o las de los demás.

7. Personalización. La persona se hace responsable de sus propios actos y de las acciones de los demás: “tiene mala cara, ¡qué le habré hecho!”.

Qué podemos hacer para combatir estos pensamientos

1. Identificar los pensamientos que tenemos. Por ejemplo, ante una situación de cambio en la forma de recolectar desechos, ¿qué te dices?: “quizás no voy a poder”, “no ganaré lo que gano en las calles, ¡esto no va resultar!”, “siempre me dijeron que era un idiota, ¡por algo será!”, “nunca seré capaz”. 2. Analizar los propios pensamientos. Hasta qué punto se ajustan a la realidad, en qué medida

afectan a las propias emociones y conductas, qué ocurriría si lo que se piensa fuera cierto. Debemos refutarlos: “¡ganaré más trabajando de esta manera!”, “¿cómo puedo predecir lo que pasará?”, “¿realmente todo me sale mal?”.

3. Buscar pensamientos alternativos. Hay que sustituir los pensamientos negativos: “no, ¡es mejor darme oportunidades!”, “puede que me salga bien, puede que me salga mal: no soy perfecto, ¡puedo permitir equivocarme”.

¿Qué es la autoestima?

Definición y componentes

La autoestima funciona en nuestra vida diaria como un filtro de todo lo que nos sucede.

« […] antes trabajaba unas doce horas para sacar seis soles al día, pero ahora en ocho horas de trabajo nuestro ingreso se triplicó. Mi mujer y mis cuatro hijos solo comían una vez al día, pero ahora no solo desayunamos y almorzamos, sino que también cenamos», dijo Jacinto, al ver cómo formalizarse había cambiado parte de su vida. Ahora se aprecia mejor, se siente aceptado, considera que es parte de algo.

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tiempo para aprender”. Ahora ha comenzado a acopiar y se siente más importante y satisfecha. Ella piensa: “lo ves, ¡ahora estoy mejor! No era tan difícil: has podido hacerlo”, reforzando así su sentimiento de capacidad.

Sin embargo, Luis ha aprendido que es mejor estar así que arriesgarse. Nada de lo que haga cambiará su vida, ni la forma como ve a los demás ni como lo ven a él. Prefiere seguir en la informalidad; así no tiene responsabilidad ni la asume: “antes de meterme en la cárcel, prefiero salir a la calle y recoger los desechos”. Se siente aislado socialmente pero valora su autonomía: “nadie me manda”. Tiene una visión fatalista que lo lleva a la resignación y la ausencia de expectativas. Se resiste al cambio por el temor de perderlo todo; ve a la sociedad, las instituciones y las autoridades con desconfianza.

Después de tantos años de trabajar en la informalidad, Luis, es un reciclador que cree que es mejor no arriesgarse. Nada de lo que haga cambiará su vida, ni la forma como ve a los demás ni como lo ven a él. Cree que si no trabaja junto a nadie más entonces no tiene que asumir ninguna responsabilidad dice que así “nadie me manda”.

Se siente aislado socialmente pero valora la autonomía que le da el trabajar solo. Tiene una visión fatalista que lo lleva a la resignación y la ausencia de expectativas. Se resiste al cambio por el temor de perderlo todo; ve a la sociedad, las instituciones y las autoridades con desconfianza.

La persona no cambia y se siente mal

María es una joven recicladora que se considera capaz e inteligente. Se dice: “hay dinero en la calle, solo hay que recogerlo”. No se atemoriza ante una situación nueva que no sabe afrontar, pues se repite a sí misma: “tranquila, si no lo consigues a la p r i m e r a , p u e d e s v o l v e r a intentarlo: todo el mundo necesita tiempo para aprender”. Ahora ha comenzado a acopiar y se siente más importante y satisfecha. Ella piensa: “lo ves, ¡ahora estoy mejor! No era tan difícil: has podido hacerlo”, reforzando así su sentimiento de capacidad.

El ambiente sigue igual pero la persona busca sentirse bien

« […] antes trabajaba unas doce horas para sacar seis soles al día, pero ahora en ocho horas de trabajo nuestro ingreso se triplicó. Mi mujer y mis cuatro hijos solo comían una vez al día, pero ahora n o s o l o d e s a y u n a m o s y almorzamos, sino que también cenamos», dijo Jacinto, al ver c ó m o f o r m a l i z a r s e h a b í a cambiado parte de su vida. Ahora se aprecia mejor, se siente aceptado, considera que es parte de algo.

La persona se siente bien y el ambiente mejora

Carita triste Carita feliz Carita feliz

Juana recoge lo poco que quedó tirado en la calle, a consecuencia de una gresca con un miembro del serenazgo. «Me jaló el pelo ese maldito. Es un cobarde. A nosotros nos lastiman, pero cuando ven un ratero se corren», asegura, y en medio de la ira le grita: «Maricón, no te vas a salvar de esta». El sereno voltea y la toma del brazo, exigiéndole que se vaya. En su indignación, ella exclama: «No es el fin, voy a regresar más tarde».

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La autoestima se basa en tres componentes:

Componente cognitivo. Es el autoconcepto personal, la descripción que tiene cada uno de sí mismo, lo que piensa de su personalidad, de su conducta, las ideas o creencias sobre sí mismo. ¿Cómo se siente consigo mismo? ¿Qué es lo que le gusta de usted? ¿De qué cosas piensa que carece? ¿Qué es lo que hace bien?

Componente afectivo. Es la valoración que hacemos sobre nosotros mismos, un sentimiento favorable o desfavorable, agradable o desagradable. Supone un juicio de valor sobre nuestras cualidades personales: ¿soy competente, amable, inteligente, divertido, listo, creativo, apto socialmente, único, chistoso, amigable, bondadoso, responsable o talentoso? ¿O soy inadecuado, tonto, aburrido, torpe, mediocre, incapaz, poco amable, tímido, inhábil o pronto de fallar? ¿Los demás tienden a aceptarlo, quererlo, respetarlo, admirarlo, conversar con usted o acompañarlo cuando lo necesita? ¿O tienden más bien a rechazarlo, ignorarlo, reírse de usted, lastimarlo, abandonarlo y ver a través de su fachada?

Componente conductual. Está relacionado con la forma como actuamos. Este comportamiento es determinado por la opinión que tenemos de nosotros mismos. ¿Cuántas cualidades positivas personales puede usted inscribir sobre sí? Y por otra parte, ¿cuántas oraciones que empiecen con “No soy muy…” puede usted completar? ¿Cómo actúo cuando tengo que enfrentar una situación nueva?

Todos necesitamos tener una autoestima saludable, independientemente de nuestro sexo, edad, cultura, trabajo y objetivos en la vida. Las personas que se encuentran bien consigo mismas suelen sentirse a gusto en la vida, y son capaces de afrontar y resolver con seguridad los retos y responsabilidades que ella les plantea. Por el contrario, la baja autoestima es una fuente permanente de inseguridad e insatisfacción personal.

La persona que se autoestima lo suficiente posee, en mayor o menor grado, las características siguientes.

1. Cómo se percibe a sí mismo. Es consciente de sus virtudes y defectos, sin sentirse mal por ello. Si algo no le gusta, intenta cambiarlo en la medida de lo posible.

2. Cómo trabaja. Ejecuta su trabajo con satisfacción. Lo hace bien e intenta aprender para mejorar. 3. Cómo piensa. Aborda las cosas con confianza y entusiasmo.

4. Cómo se relaciona con los demás. Desarrolla mejores relaciones interpersonales y puede ejercer funciones de liderazgo. Expresa sus sentimientos y opiniones con seguridad, sin molestar a los demás: es asertivo.

5. Cómo actúa. Tiene confianza en sí mismo y en sus posibilidades. Cuando algo no le sale bien, intenta encontrar el problema y solucionarlo en la próxima ocasión. Toma sus propias decisiones y asume sus responsabilidades.

6. Cómo se valora. Se gusta a sí mismo y gusta a los demás. Se percibe como único y especial, del mismo modo como percibe a los demás.

Actitudes de la persona con baja autoestima

«Todos los días salgo de madrugada a recoger papeles, cartón y botellas. Los vendo a la señora que acopia cerca de mi casa. Gano unos cinco a siete soles, y luego me voy a preparar el almuerzo para mi hija y nietos. Ellos también trabajan como yo, pero no me ayudan. Por las tardes, cuido a mis nietos. Me gusta estar con ellos, pero parece que no saco nada con esforzarme, nadie valora lo que hago. Nadie me dice que hago algo bien. Me siento pésima conmigo misma».

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La baja autoestima conlleva sentimientos negativos, como el dolor, la angustia, la duda, la tristeza, el sentirse vacío, la inercia, la culpa y la vergüenza. Está relacionada con la distorsión del pensamiento, y puede llevarnos a desarrollar ansiedad, depresión, inseguridad, dependencia, soledad, poca estabilidad emocional, bajo apetito, insomnio, hipersensibilidad a la crítica, pasividad, competitividad, destructividad, problemas de la alimentación, dificultades de relación social, entre otros.

La persona con baja autoestima presenta las siguientes características.

1. Cómo se percibe a sí mismo. Tiene una imagen distorsionada de sí mismo. Se percibe lleno de defectos, empequeñeciendo o ignorando sus puntos fuertes. La mayoría de las veces no intenta modificar aquello que no le gusta, porque lo ve casi imposible, y se mortifica por ello.

2. Cómo trabaja. Ejecuta su trabajo con desconfianza en sus posibilidades, insatisfecho con los resultados.

3. Cómo piensa. Se enfrenta a nuevas tareas con temor y miedo al fracaso.

4. Cómo se relaciona con los demás. Está muy pendiente de los demás, buscando el reconocimiento y asintiendo las opciones ajenas por miedo a mostrar las propias. No expresa sentimientos u opiniones, porque considera que no tienen valor o porque teme la reacción de los demás. Su forma de comunicarse suele ser pasiva, excepto en algunos momentos que estalla y lo hace de forma muy agresiva.

5. Cómo actúa. Desconfía de sí mismo y de sus posibilidades. Cuando las cosas no le salen como esperaba, se responsabiliza por el fracaso, atribuyéndolo a su falta de capacidad, y desiste de conseguir lo que se propone. Dirige su vida hacia donde los otros quieren que vaya, sintiéndose con frecuencia frustrado o enojado. Duda de cualquier decisión y busca la aprobación de los demás, evitándose responsabilidades.

6. Cómo se valora. No se gusta a sí mismo y percibe que los demás lo rechazan por sus defectos.

insatisfecha

apatica

nose valora

desconfianza

no responsable

insegura segura

positiva

responsable

confianza

satisfacción

revalora

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Cómo desarrollar mi autoestima

Lo primero que tenemos que saber es que la autoestima no es algo con lo que se nace, sino que nosotros mismos la hemos construido. El principal requisito para cambiar es dejar de criticarnos a nosotros mismos. Es importante identificar las actitudes desvalorizantes: “me siento incompetente”, “solo sé reciclar, ya no puedo aprender otra cosa”, “me doy asco”, entre otras. Hay que aprender a:

• Conocernos, en lo que se refiere a sentimientos, deseos, pensamientos, aptitudes, etcétera.

Aceptarnos, es decir, el reconocimiento de sí mismo con valías y limitaciones, lo que se resume en negarse a desestimar cualquier aspecto de sí mismo.

Descubrir los pensamientos negativos.

Enfrentar adecuadamente las situaciones problemáticas.

1. Convierte lo negativo en positivo

Pensamientos negativos: “No hables”, “¡No puedo hacer nada!”, “No esperes demasiado”, “No soy suficientemente bueno”.

Pensamientos alternativos: “Tengo cosas importantes que decir”, “Tengo éxito cuando me lo propongo”, “Haré realidad mis sueños”, “¡Soy bueno!”.

2. No generalizar

Como ya hemos dicho, no debemos generalizar a partir de las experiencias negativas que podamos tener en ciertos ámbitos de nuestra vida. Debemos aceptar que podemos haber tenido fallos en ciertos aspectos, pero esto no quiere decir que, en general y en todos los aspectos de nuestra vida, seamos desastrosos.

Pensamientos Negativos: ¡Siempre fracasaré! (se interioriza como que fracasaré en todo), ¡Me estropeaste la noche siempre piensas en ti!, ¡Nunca seré capaz de confiar en alguien otra vez!, ¡Nunca podré conseguir algo mejor!, "Si fracaso en algun hecho importante, como no debo, ¡Soy un fracaso total y completamente indeseable!”

Pensamientos alternativos: Evitar utilizar palabras que impliquen una totalidad tales como: siempre, nunca, todos, nadie, ninguno. Cambiarlas por a veces puedo…, es posible que…, a menudo me pasa que…

3. Centrarnos en lo positivo

Debemos acostumbrarnos a observar las características buenas que tenemos. Todos tenemos algo bueno de lo cual podemos sentirnos orgullosos; debemos apreciarlo y tenerlo en cuenta cuando nos evaluemos a nosotros mismos.

Pensamientos Negativos: ¡Que torpe (soy)!, ¡No sirvo para nada!, “Creo que no valgo mayor cosa”

Pensamientos alternativos: “Confío en mí mismo”, “Soy una persona que vale”, ¡Puedo hacer muchas cosas importantes!, ¡Yo tengo habilidad para…!

4. Hacernos conscientes de los logros o éxitos

Una forma de mejorar nuestra imagen es “observar lo bueno”: consiste en hacernos conscientes de los logros o éxitos que tuvimos en el pasado e intentar tener nuevos éxitos en el futuro.

Pensamientos negativos: “Yo no he logrado nada en la vida”, “Soy un fracasado”, “Ellos son más importantes que yo”, “No soy suficientemente bueno en...”

Pensamientos alternativos: “Estoy satisfecho de cómo soy”, “He logrado superar muchas dificultades en mi vida”, “Se que la vida es dura, pero he conseguido algunas metas”, “ya no juzgo ni culpo a nadie de lo que sucede en mi vida”

5. No compararse

Todas las personas somos diferentes: todos tenemos cualidades positivas y negativas. Aunque nos veamos “peores” que otros en algunas cuestiones, seguramente seremos “mejores” en otras. Por tanto, no tiene sentido que nos comparemos ni que nos sintamos inferiores a otras personas.

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Pensamientos negativos: “Todos son mejores que yo”

Pensamientos alternativos: “soy igual a todas las personas”

6. Confiar en nosotros mismos

Confiemos en nosotros mismos, en nuestras capacidades y en nuestras opiniones. Actuar siempre de acuerdo a lo que pensamos y sentimos, sin preocuparse excesivamente por la aprobación de los demás. Pensamiento negativos: “Lo que diga mi esposo es mas importante de lo que puedo yo pensar”, “Si las

personas a mi alrededor fueran diferentes, mi vida sería diferente.”, “Ellos tienen la culpa....”

Pensamientos alternativos: “Lo que pienso y digo es tan importante como lo que piensan y digan los demás”, “yo soy responsable de mis actos y conducta”

7. Aceptarnos a nosotros mismos

Es fundamental que nos aceptemos siempre. Debemos aceptar que con nuestras cualidades y defectos somos, ante todo, personas importantes y valiosas.

8. Esforzarnos para mejorar

Una buena forma de mejorar la autoestima es tratar de superarnos en aquellos aspectos de nosotros mismos con los que no estemos satisfechos: cambiar esos aspectos que deseamos mejorar. Para ello es útil que identifiquemos qué es lo que nos gustaría cambiar de nosotros mismos o qué nos gustaría lograr. Luego debemos establecer metas a conseguir y esforzarnos por llevar a cabo esos cambios.

Pensamientos negativos: “Nunca podré cambiar nada en mí”, “yo soy como soy y no cambiaré”, “no tiene sentido esforzarse, las cosas no cambiarán”.

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Qué es la comunicación

La comunicación es la acción de transmitir información de algo a alguien. Es un proceso de interacción por el cual la conducta de un ser humano actúa como estímulo sobre la conducta de otro ser humano. La comunicación puede ser verbal (hablada) o no verbal (mediante nuestros gestos), y se da entre dos o más personas.

Qué debo aprender para comunicarme efectivamente

Una buena comunicación implica diálogo positivo y ayuda para resolver los problemas. Se apoya en tres actitudes básicas:

1. Actitud de empatía. Es la capacidad de entender las emociones, la forma de actuar, y comprender, aunque no compartamos o aprobemos el punto de vista del otro. Es la capacidad de ponerse en el lugar, conectarse con la emoción y meterse en la piel de la otra persona. ¿Qué se necesita para llegar a la verdadera empatía? No juzgar a la persona por sus motivaciones, y ser muy conscientes de que uno mismo, si hubiese vivido en otra situación, es posible que hubiese llegado a tener esas motivaciones que tanto le repulsan o que tan incoherentes le resultan.

2. Actitud de aceptación. Tiene que ver con la capacidad de tolerancia frente a las diferencias. Es aceptar que otras personas son diferentes sin que nos sintamos amenazados.

3. Actitud coherente. Es decir, ser auténticos, en el sentido que se actúe sin dobleces, sin disociación entre nuestro pensar, sentir y actuar.

Comunicación

Tema 2

Se comunican bien escuchándose el uno al otro.

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Comunicación interpersonal

Para la mayoría de los individuos, el grado de satisfacción o insatisfacción depende en gran parte de la calidad de sus relaciones con las demás personas. Hemos aprendido a no expresar nuestros sentimientos, a fingir que entendemos lo que los demás dicen, a creer que los demás nos entienden o comprenden sin dificultad. Aprendimos a juzgar a las personas: “así son ellos”, y a nosotros mismos: “así soy yo”. Todo esto nos dificulta la tarea de entender y dejarnos entender para lograr un acercamiento con la otra persona.

Una buena comunicación nos plantea una serie de interrogantes: ¿Cómo hablo? En forma clara o confusa. ¿Cómo me comunico? Directa o evasivamente. ¿Qué es lo que quiero decir realmente? Digo con claridad lo que siento y deseo o no. ¿Qué es lo que estoy escuchando? Entiendo con exactitud lo que la otra persona dice o no. ¿Mejorar mi comunicación puede influir en la relación que tengo con mi compañero? ¿Puede mejorar las relaciones con los demás?

Hay que entender que la comunicación es un intercambio de mensajes que constituye un círculo donde las personas van cambiando sus roles de hablar y escuchar. Estos mensajes pueden ser expresados de manera verbal, por medio de las palabras, o de manera no verbal, es decir, sin palabras, mediante los gestos, el movimiento del cuerpo, las expresiones faciales o el tono de voz. Este intercambio de mensajes revela lo que decimos o lo que estamos sintiendo acerca de nosotros mismos. Si me siento enojado e impaciente y le decimos casi gritando a nuestra compañera: ¡por supuesto que te quiero!, mi pareja, ¿qué mensaje interpretó con mis palabras? ¿En qué mensaje pensó? ¿Qué fue lo que realmente dije? En situaciones como esta, ella puede responder: ¡Está bien!, mientras piensa “tú lo dices, pero yo no te creo”. ¿Qué emociones sintió ella? Posiblemente está enojada, asustada y vulnerable.

Una persona que se comunica de manera adecuada, se expresa en forma directa, clara, concreta y lo menos acusatoria posible, es decir, no dejará dudas sobre lo que está diciendo. Clara dice: «Andrés, te pido que ayudes a clasificar lo que hemos recogido porque ya es muy tarde y me encanta contar con tu ayuda». Clara se dirige a la persona, dice lo que quiere, por qué lo quiere, lo que siente, sin acusar ni agredir.

Una persona que se comunica en forma incorrecta, no expresa en forma directa lo que quiere ni lo que siente; generaliza acusando a todos, sin dejar claro en qué le podrían ayudar. Mónica dice: «nadie me ayuda jamás y siempre tengo que hacer las cosas que son para todos».

La persona que escucha el mensaje tiene que comprender los pensamientos y sentimientos que se le comunican. El que escucha puede reconocer los sentimientos, entender el mensaje sin distorsionarlo y dar su respuesta; o puede no reconocer los sentimientos, no entender lo que se dijo, no dar respuesta a ningún elemento del mensaje, y reaccionar agrediendo.

Ejemplo correcto de responder el mensaje. Andrés responde a Clara: «Te sientes sola cumpliendo con las labores de escoger los desechos. Necesitas mi ayuda y te hace sentir bien que lo haga. Cuenta con ello, voy a ponerme a seleccionar los residuos».

Ejemplo incorrecto de responder el mensaje. Andrés responde a Mónica: «Cada uno tiene sus obligaciones, yo sé cumplir las mías como corresponde, sin pedirle ayuda a nadie».

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Factores que afectan u obstaculizan la comunicación

La comunicación encuentra a menudo obstáculos, impedimentos e interferencias de diversos tipos. Entre estos, tenemos:

1. La persona que solo habla de sí, refiriendo todo a sí mismo y a su propia situación. Este sujeto es incapaz de vivir experiencias de cooperación y genera sensación de rechazo. “Soy más importante que tú. No mereces la misma consideración que yo”.

2. Personas pasivas que no participan en el diálogo. Permanecen aisladas y silenciosas. Este tipo de persona siempre se muestra ausente.

3. Sujetos que no dicen las cosas claras o usan un lenguaje inadecuado.

4. Individuos que por falta de consideración no dan el valor e importancia a lo que los otros participantes dicen.

5. No prestar atención al otro cuando está expresando sus vivencias e ideas.

6. No afrontar las cuestiones con la profundidad y el tiempo que requieren.

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Qué hacer frente a los problemas de comunicación

1. Escuche atentamente y reconozca lo que dicen. Escuchar le permite a usted comprender sus percepciones, sentir sus emociones y oír lo que tratan de decir. Escuchar activamente o con atención mejora no solo lo que usted oye, sino también lo que ellos dicen.

Las técnicas acostumbradas de saber escuchar consisten en prestar atención a lo que se dice, pedir al otro que detalle en forma clara y precisa lo que quiere decir, solicitar que se repitan las ideas si hay alguna ambigüedad o incertidumbre. Ejemplo: “Lo que pienso que quieres decirme es…”; “Déjame ver si entendí, tu…”

2. Hable con el fin de que se le entienda. Háblele a la otra persona. Una comunicación no es un debate; tampoco un juicio. Póngase en el papel del otro, busque formular una opinión en conjunto. Si se tratase de un problema, no se logrará nada con persuadir, inculpar, insultar o levantar la voz a la otra persona. Se requiere ver la situación de una manera diferente y tratar de negociarla como personas que tienen un problema en común.

Ejemplo: ¿Qué piensas acerca de esta situación?

3. Hable sobre usted mismo, no sobre ellos. Condenar las motivaciones y las intenciones de la otra parte es la costumbre. Sin embargo, es más persuasivo describir el problema en términos del impacto que tuvo en usted: “me siento desilusionado”, en lugar de “usted no cumplió su palabra”.

4. Hable con un propósito. A veces no es que haya poca comunicación; al contrario, puede ser demasiada. Cuando existe ira y percepciones erróneas, es mejor no decir ciertas cosas.

Ejemplo: ¡Estoy enojado contigo! “quería decir algo durante la reunión, no lo notaste ni me lo pediste”

5. Es mejor prevenir. El mejor momento para solucionar los problemas con las personas es antes de que el problema se presente.

Ejemplo: “Veo que estas callada, me pregunto si hay algo que deseas decirme...”

6. Enfréntese con el problema, no con las personas. Para lograr un acuerdo, se deben separar los problemas y los objetivos de las personas. Si se ha establecido una base de mutua confianza, mucho mejor. Pero, por precaria que sea la relación, trate de estructurar la negociación como si fuera una actividad común compartida por ambos, con diferentes intereses, percepciones y compromiso emocional.

8. Tendencia a buscar explicaciones razonadas de acontecimientos, conductas y estados de ánimo de los otros: “entiendo mejor que tú esta situación que te afecta”.

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Qué es la asertividad

La base de la asertividad es la comunicación mutua, el dar y recibir respeto.

La persona asertiva manifiesta sus propios derechos, expresa pensamientos, sentimientos y creencias de una manera directa, sincera, apropiada y oportuna, respetuosa siempre de los derechos ajenos y propios. Se trata de una capacidad de comunicación en la que nuestro pensamiento se manifiesta libremente, sin miedo a que los demás no compartan lo que pensamos, respetando los sentimientos y los derechos de los demás. Si no se respeta, se emite comunicación agresiva.

A veces confundimos la comunicación asertiva con la agresiva, dándole a la agresividad una alusión positiva. Las siguientes frases dejan en claro la confusión que existe entre agresividad y asertividad:

“Si alguien me dice algo en la calle que no me gusta, yo al momento le respondo de cualquier manera. No me quedo con nada guardado”.

• “Cuando estoy segregando y alguien me mira, yo digo algo a la gente para que sepa que no debe atreverse conmigo”.

• “Cuando algo me molesta, yo soy capaz de decirle cualquier cosa a cualquier persona en cualquier momento”.

Una persona asertiva es capaz de expresarse así:

«Luz, tu manera de pedirme que te ayude a seleccionar las botellas y papeles me hace sentir muy incómodo contigo. Me gustaría que no me hables gritando».

«Martín, no me gustó que te quedaras conversando con tus dos amigos mientras levantaba los cartones. No te lo dije en ese momento, porque no era adecuado hacerlo delante de ellos. Por favor, te pido que no lo hagas más».

Diferencias entre respuestas asertivas, pasivas y agresivas

Asertividad

Tema 3

Ana está haciendo cola en el comedor popular para recoger la comida y le corresponde el turno de ser atendida. La encargada de servir las o l l a s d e c o m i d a pregunta: «¿Quién sigue ahora? ¿A quién le toca el turno?». Y agrega mirando a Ana, «me parece, señora, que es suyo el turno... ».

Pasiva Asertiva

Ana dice: «Disculpe, señora, pero yo estaba antes. A mí me toca». Ana se expresa de m a n e r a d i r e c t a , concreta y clara dando a conocer su deseo y el derecho que tiene a ser la próxima en el turno por haber hecho su cola.

Ana sonríe, sin decir nada.

Aquí Ana se subordina a las propias necesidades a otra señora para evitar un conflicto.

Ana arruga la frente con e n o j o , i n t e n t a n d o expresar su derecho, p e r o s e q u e d a e n silencio al ver el empuje con que la otra persona

Ana dice: «No, a mí me toca, porque estaba desde antes esperando. Usted —dirigiéndose a la señora que quiere tomar el turno— es una abusadora, lista para aprovecharse de los demás... » Ana reacciona d e m a n e r a sobredimensionada con una hostilidad que es innecesaria

Tipos de respuesta ante la situación Situación de

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Ana está haciendo cola en el comedor popular para recoger la comida y le corresponde el turno de ser atendida. La encargada de servir las ollas de comida pregunta: «¿Quién sigue ahora? ¿A quién le toca el turno?». Y agrega mirando a Ana, «me parece, señora, que es suyo el turno... ».

Otra señora, que llegó después que ella, se adelanta y dice: «No, me toca a mí». Ana la mira y:

Sonríe, sin decir nada (respuesta pasiva: se acomodan y subordinan las propias necesidades a las del otro, por evitar un conflicto).

Arruga la frente con enojo, intentando expresar su derecho, pero se queda en silencio al ver el empuje con que la otra persona la pasa, y no dice nada (respuesta pasiva: intento de comunicación indirecta del propio deseo).

Murmulla bajito para sí: «Hay gente tan aprovechadora que siempre pasa a los demás sin consideraciones», pero no se atreve a decir nada directo en tono audible a nadie (respuesta pasiva: represión de la propia opinión y necesidad, expresión vaga a pesar de tenerla clara).

Le dice a otra persona que sigue después de ella en la cola: «No se saca nada con hacer cola, igual nos postergan cuando nos llega el turno» (respuesta pasiva indirecta: la necesidad se expresa a un tercero, sin enfrentar la situación directa y claramente con quien corresponde, a pesar de tenerla clara).

Ana dice: «No, a mí me toca, porque estaba desde antes esperando. Usted —dirigiéndose a la señora que quiere tomar el turno— es una abusadora, lista para aprovecharse de los demás... » (respuesta agresiva: reacción sobredimensionada de hostilidad innecesaria).

Otra señora, que llegó después que ella, se adelanta y dice: «No, me toca a mí».

Pasiva Asertiva

la pasa, y no dice nada. Ana intenta comunicarse pero no es directa al hacerlo.

Ana murmulla bajito para sí: «Hay gente tan a p r o v e c h a d o r a q u e siempre pasa a los demás sin consideraciones», Lo dice pero se reprime y no se atreve a decirlo de modo directo en ni en un tono que pueda ser escuchado.

Ana le dice a otra p e r s o n a q u e s i g u e después de ella en la cola: «No se saca nada con hacer cola, igual nos postergan cuando nos llega el turno» Ana habla p e r o d e m a n e r a indirecta, no se lo dice a la persona indicada a pesar de saber que tiene que hacerlo.

Tipos de respuesta ante la situación Situación de

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Ana dice: «Disculpe, señora, pero yo estaba antes. A mí me toca» (respuesta asertiva: expresión directa, concreta y clara del propio deseo y derecho).

Como se puede apreciar en el ejemplo, hay diferentes formas de responder; de modo pasivo, agresivo o asertivo.

Cuando somos pasivos, no decimos a los demás lo que queremos, pensamos o deseamos. Dejamos que los demás escojan por nosotros y les permitimos que atropellen nuestros derechos. Se puede ser pasivo por medio del silencio, de la falta de expresión de nuestra necesidad, manifestando nuestro derecho sin la convicción necesaria para que realmente se tome en cuenta, declarando la propia necesidad a un tercero en lugar de hacerlo directamente para no tener que enfrentar al verdadero implicado que pone límites al propio derecho.

Cuando somos agresivos, somos insensibles a los derechos de los demás y nos expresamos en una forma que menosprecia los derechos de los otros. Ser agresivo significa comunicarse en términos de provocación, con clara hostilidad, falta de educación o ironía, con el fin de poner límites a quien sentimos que vulnera nuestros derechos.

La conducta asertiva refleja el sentir: es directa y es expresada a quien corresponde. Ya sea que se trate de un rechazo, de una solicitud o de la expresión de los sentimientos, siempre se expresará el sentir de la persona directamente a quien corresponde.

Consecuencias del comportamiento no asertivo

La persona que utiliza una comunicación pasiva, suele sentirse ansiosa y desilusionada de sí misma en el momento mismo, y posiblemente enojada y resentida después. ¿Por qué se comunica de este modo? Porque espera evitar situaciones desagradables, tensiones y conflictos. Las consecuencias de esta conducta van desde la frustración, rabia y resentimiento hasta la disminución de la autoestima y del sentimiento de valor personal.

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Definición de liderazgo

Liderazgo es aquel proceso mediante el cual un individuo ejerce más influencia que otros en el desarrollo de las funciones grupales. No se trata de influencias ocasionales, ni de influencias ligadas al ejercicio de una tarea grupal concreta. Se trata de una influencia permanente sobre un número relativamente amplio de personas y durante un tiempo considerable. El líder influye en las actitudes, conductas y habilidades de los demás para dirigir, orientar, motivar, vincular, integrar y optimizar los esfuerzos de su equipo hasta lograr los objetivos comunes y deseados.

El líder debe:

• Saber diferenciar qué conocimientos necesita buscar y dónde buscarlos.

• Encontrar los medios para acceder rápidamente a los conocimientos necesarios y divulgarlos dentro de su organización.

• Desarrollar la capacidad de relacionar nuevos conocimientos con los anteriores para obtener un conocimiento superior.

• Estandarizar los conocimientos de tal manera que se estructuren y transiten libremente por toda la organización.

Liderazgo

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Tipos de liderazgo

Autocrático. Es el líder que ejerce el poder de manera unilateral. Solo él toma las decisiones y ordena a los subordinados lo que deben hacer. La interacción que se da con ellos es del tipo yo mando o impongo y tú obedeces.

Democrático. Es el líder que comparte el poder con sus subordinados y les permite participar en la toma de decisiones, convirtiéndose en el coordinador de los esfuerzos del grupo. La interacción entre él y sus subordinados es del tipo yo sugiero y tú aceptas, si te convences.

Concesivo o liberal. Es el líder que deja hacer a los demás lo que ellos quieren. Su posición en la toma de decisiones es pasiva: generalmente deja al grupo decidir y actuar como mejor les parezca. Aunque no parece un líder más que de nombre, algunas veces logra buenos resultados con grupos muy maduros o cuando no domina aspectos en los que sus subordinados son expertos y reconoce en ellos mayor aptitud y conocimientos para la toma de decisiones acertadas.

Características del líder

Los líderes son aquellos que dirigen a otros por medio de su poder personal, intelectual, emocional o psicológico. Este dominio personal es la relación y habilidad fundamental para lograr la credibilidad y la fortaleza para con uno mismo, y así ser pilar de la confianza de los demás.

• Un líder desarrolla la habilidad de llegar a las metas y mantener los resultados.

• Un líder en busca de un ideal, contagia a sus seguidores y les infunde energía. Ellos, a su vez, se unen en busca de ese ideal, respaldando al líder mismo en un fenómeno de apoyo mutuo.

• El líder debe desarrollar la capacidad de ver las posibilidades futuras y transmitirlas mediante una visión que estimule a sus seguidores para alcanzar un objetivo común.

• Un líder crea futuro y les induce posibilidades a sus seguidores.

• Los líderes son pensadores con visión de largo plazo, que van más allá de los problemas del día y de los informes.

• Los líderes se interesan en sus organizaciones.

• Los líderes enfatizan la visión, los valores y la motivación.

• Los líderes tienen fuerte capacidad para enfrentar los conflictos presentes en la organización.

Obligaciones del líder

1. Tener disponibilidad. El líder debe estar siempre con su gente. Los líderes no actúan aislados: el liderazgo siempre implica cooperación y colaboración.

2. Saber comunicar. El líder es la persona más indicada para hacer fluir la información en todas las direcciones. Los líderes deben ser accesibles y deben buscar el contacto con los colegas y los colaboradores.

3. Saber enseñar. Para enseñar, el líder debe saber y conocer. Conocerse a sí mismo, conocer sus temas, a su gente y las necesidades que se presentan.

Rasgos negativos del líder

• El egoísta. Las personas egoístas son incapaces de ser líderes. Solo mantienen su posición alimentando su ego. En las crisis, los egoístas quedan absolutamente solos, porque nadie les quitará el privilegio de devorar todo su fracaso.

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comprometedora. En las crisis, todos se sienten traicionados y se culpan mutuamente sin encarar una solución integradora.

• El soberbio. La falta de humildad en el liderazgo estanca la creatividad de un grupo. Nadie quiere aportar sus ideas, cuando el «líder» es incapaz de recibirlas con interés. El soberbio cree que todo lo hace perfecto y desprecia los aportes de quienes están debajo de su nivel de autoridad. Por último, en las crisis se descubre que muchos habían advertido de antemano lo que estaba por ocurrir, y para evitar el mal momento de comentárselo al soberbio, dejaron que este lo descubra demasiado tarde. • El omnipotente. Al que pretende que nunca necesita ayuda, nadie lo ayudará para no ofenderlo. El

grupo proyectará que nunca ocurra nada que el líder omnipotente no pueda solucionar por sí mismo. El omnipotente tiene la tendencia a asumir una mayor cantidad de problemas que los que debe atender, y cuando sobreviene la crisis, está sobrecargado de tareas, con riesgo de ser aplastado.

Problemas que presentan algunos líderes:

• Entiende poco a la gente • Carece de imaginación • Tiene problemas personales • Le echa la culpa al otro • Se siente seguro y satisfecho • No es organizado

• Es colérico • No corre riesgos

• Es inseguro y está a la defensiva • Es inflexible

• No tiene espíritu de grupo • Se resiste al cambio

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Técnicas para ejercer el liderazgo

Moldear la visión. Lo sencillo es mejor, pues la delegación depende de una comprensión compartida de la meta organizacional.

Educar. Para formar una organización que apoye el liderazgo y así alcanzar los objetivos institucionales.

Saber delegar autoridad. Combinar el control centralizado con la ejecución descentralizada.

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El conflicto es un proceso que ocurre cuando dos o más personas —o un grupo de individuos— poseen intereses diferentes y compiten entre sí. Sin embargo, el conflicto también puede originarse cuando individuos o grupos de individuos intentan cooperar para llegar a un fin común, pero tienen opiniones diferentes acerca de cuál es el mejor plan de acción que se debe emprender. Este conflicto se manifiesta con tensión, frustración, abusos verbales o físicos; con desacuerdo, incompatibilidad, enfado y rivalidad.

En dónde se desarrolla un conflicto

1. Se genera por malos entendimientos que surgen debido a situaciones ambiguas. 2. Cuando se muestra desacuerdo de voluntades e intereses manifiestos.

3. Cuando existen problemas de comunicación. 4. Cuando hay desorganización.

5. Cuando existen desacuerdos entre los integrantes de una organización. 6. Cuando hay comportamientos diferentes que chocan entre sí.

7. Cuando existen conflictos previos no resueltos.

Factores que inciden en un conflicto

1. Cuando una misma situación es interpretada en forma diferente. La interpretación depende de las características subjetivas y emocionales de la persona, es decir, de sus ideas, creencias, valores y estilos de vida.

2. Cuando las personas que están involucradas en el problema tienen diferentes recursos, poder e influencia en la toma de decisiones. Esta situación genera resentimiento, desmotivación y descrédito al momento de involucrarse en procesos de resolución de conflictos.

3. Cuando una de las partes desea la resolución inmediata del problema y la otra no tiene interés en su pronta resolución.

4. Cuando existen diferentes actitudes para llegar a un acuerdo. Unos presentan actitud de apertura, es decir, están abiertos o dispuestos al diálogo; otros, actitud discrepante, que se da cuando los sujetos visualizan que el conflicto solo puede resolverse en favor de uno; y otros, actitud de apatía, cuando se visualiza el conflicto como difícil de resolver, y estiman que perdurará y no será resuelto.

Cómo manejar un conflicto

Para manejar los conflictos, se necesitan varias habilidades:

1. La habilidad de comprender sus propios sentimientos hacia el conflicto

Esto significa reconocer la causa del conflicto, es decir, las palabras o acciones que inmediatamente provocan en usted una reacción emocional, como el enojo o la ira. Una vez reconocida la causa del

Conflictos y toma

de decisiones

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2. La habilidad de escuchar atentamente

Se debe tratar de comprender lo que la otra persona está diciendo. Escuche con todo cuidado, en lugar de pensar en lo que usted deberá decir después. Escuchar atentamente requiere concentración y también un lenguaje corporal que indique que usted está prestando atención.

3. La habilidad de brindar opciones para resolver el conflicto

Muchas personas solo pueden concebir dos maneras de manejar el conflicto: pelear o evitar el problema. Asegúrese de que sus datos son los correctos. Explore todas las ideas que pueden ayudar a resolver la discusión y debata las ventajas, desventajas y consecuencias.

Cómo lograr un acuerdo

Observe su respuesta frente a un conflicto. Si su manera de comportarse no da resultados, es decir, si se queda cargado con emociones incontrolables que conducirán a nuevos problemas, trate de cambiar.

Exprese sus necesidades y defina el problema. Hable de los temas o asuntos con respeto, sin insultar ni echar la culpa a otra persona. No exprese su posición: esa es su manera de solucionar el problema. Más bien compare lo dicho (posición) con lo que realmente se intentó decir (necesidades).

Juntos discutan varias maneras de llenar las necesidades o solucionar el problema. Sea flexible y abierto.

• Luego de haber llegado a un acuerdo sobre el plan a seguir, decidan quién será el responsable de cada acción.

Recuerde:

• Elija el momento oportuno • Planifique de antemano • Hable directamente • No asigne culpas ni insulte • Brinde información • Escuche

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• Demuestre que está escuchando • Discuta el problema a fondo • Busque una solución • Cumpla y ejecute

Pasos para la toma de decisiones

1. Comprender el problema. Entender el problema nos permite saber cuál es exactamente su causa. A su vez, disminuye la sensación de incertidumbre y ambigüedad. Nos planteamos entonces la interrogante de qué es lo que conocemos del problema y qué es lo que buscamos. Es conveniente encontrar una relación entre ambos aspectos (conocer y buscar).

2. Generar alternativas de solución. Se trata de imaginar las posibles formas de solucionar el problema. No se debe hacer críticas ni evaluaciones a las ideas propuestas: cualquier propuesta debe ser aprovechada, complementada o variada para generar nuevas soluciones.

3. Poner en práctica la solución. Se trata de ejecutar la posible solución; sin embargo, debemos tener en cuenta que el resultado de las acciones no depende solo de lo que hagamos, sino que son fundamentales las reacciones de los demás que están involucrados en la situación. Cuando suceden hechos que imposibilitan la solución, debemos volver al principio, reordenar las ideas y probar de nuevo.

4. Comprobar los resultados. Es el momento de analizar lo que se ha realizado, si se ha alcanzado la meta por conseguir, si se ha solucionado el problema tal como nos imaginamos. La evaluación se efectúa en relación con los hechos y ellos deben ser comprobados. La revisión de los resultados es un proceso que pretende conseguir mejorar la actuación siguiente, pero si no se mantiene dentro de unos límites, lo único que se logra es continuar la preocupación después de acabada la acción. 5. Comprobar los resultados. Es el momento de analizar lo que se ha realizado, si se ha alcanzado la

meta a conseguir.

SITUACIÓN: un grupo desea comprar uniformes, pero no tiene preferencias por ninguno.

1. Definir el problema. En este caso concreto, antes de empezar a pensar qué tipo de uniforme usaran, tendríamos que hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué queremos conseguir?

La respuesta a esta pregunta nos ayudará a definir correctamente el problema. Por ejemplo, en este caso, algunas respuestas podrían ser:

• Identificarnos como organización

• Que sea adecuado para el trabajo que realizan • Que no sea muy caro

• Que sea bonito y cómodo

2. Generar alternativas. Una vez que tenemos claro cuál es el problema, la tarea consiste en proponer alternativas para solucionarlo. Algunas alternativas de solución, podrían ser:

• Hacer un chaleco • Hacer mamelucos • Camisa y pantalón • Sombreros o gorros

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4. Poner en práctica la solución Ya sólo queda elegir la alternativa con una puntuación positiva global más elevada.

Alternativa 1 Alternativa 2 Alternativa 3 Alternativa 4

Alternativa Ventaja Puntuación Desventaja Puntuación

Total ventaja Total desventaja Resultado

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Conclusiones

Para lograr lo que deseamos y ver satisfechas nuestras necesidades, debemos desarrollar una serie de capacidades y habilidades personales, proporcionarnos emociones positivas, vivir en forma honesta y fiel a nuestros principios, ser independientes en los juicios, proceder con una actitud activa y respetar siempre a los demás.

La autoestima juega un papel importante en la vida de las personas, pues es un filtro de cómo nos vemos y nos ven los demás, nos da una línea de conducta, nos permite mantener relaciones interpersonales satisfactorias y favorece nuestra propia identidad.

Estas capacidades y habilidades personales son indicadores de la madurez personal e interpersonal que debemos desarrollar, son herramientas para modelar la calidad de las relaciones humanas y un medio para lograr felicidad. Ellas refuerzan la seguridad en sí mismo, permiten expresar con claridad lo que uno siente y defender los propios derechos sin pasar por encima de los otros.

Recomendaciones

• Tenga en cuenta que las lecciones sobre autoestima, comunicación, asertividad y liderazgo son habilidades que uno debe desarrollar y que permiten mejorar el curso de nuestra propia vida. En la medida en que creemos en nosotros mismos, ponemos más energía positiva y perseverancia ante los retos y desafíos del entorno.

El crecimiento personal no se consigue sin esfuerzo, pero no es un esfuerzo doloroso.

La persona que tiene una valoración positiva de sí misma, se percibe bien valorada por los demás. Aunque para nosotros la comunicación es algo habitual, común y sencilla, debemos tener cuidado en lo que comunicamos y en la forma de hacerlo.

La forma en que dice las cosas es tan importante como lo que dice. Tome un momento para escuchar al otro, antes de decir algo.

La persona asertiva expresa lo que piensa y quiere con certeza, sin miedo, sin ofender, libre de confusiones y respetuosamente.

• • •

• • •

Conclusiones y

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Autoevaluación

1. Relacione a qué emociones pertenecen los siguientes pensamientos.

Siempre sucede lo mismo, no lo soporto más, ya me fastidió todo el día. ( )

Todas las personas siempre me miran mal. ( )

Siempre está sonriendo, pero yo sé que no me quiere. ( )

Pude haber disfrutado del día, pero nadie me hace caso. ( )

a. Interpretación del pensamiento b. Filtraje

c. Sobregeneralización d. Autoacusación

2. ¿A qué concepto de autoestima pertenecen las oraciones siguientes?

• Una persona que se siente capaz de enfrentarse a los diversos problemas, se siente feliz, se siente a gusto con la vida y asume sus responsabilidades. ( )

Una persona que está pendiente de lo que los demás dicen de ella, busca la aprobación de su conducta, está siempre tratando de caer bien a los demás. ( )

Es consciente de sus virtudes, ejecuta su trabajo con satisfacción, tiene buenas relaciones con los demás y toma sus propias decisiones. ( )

Se enfrenta con temor a nuevas situaciones, no se gusta a sí misma, se percibe llena de defectos y se mortifica por ello. ( )

3. En la columna A, haga una lista de 3 aspectos que desearía desechar, ya sean grandes o pequeñas cosas de su vida. En la columna B, enumere las cosas que desearía desarrollar.

A B

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4. ¿A qué concepto pertenecen las siguientes oraciones?

Acción de transmitir información de algo a alguien, es un proceso de interacción por el cual la conducta de un ser humano actúa como estímulo sobre la conducta de otro ser humano. ( ) Se expresa en forma directa, clara, concreta y lo menos acusatoria posible, es decir, no deja dudas sobre lo que está diciendo. ( )

No expresa en forma directa lo que quiere ni lo que siente, generaliza acusando a todos, sin dejar claro en qué le podrían ayudar. ( )

a. Expresa en forma inadecuada su comunicación. b. Definición de comunicación.

c. Expresa en forma adecuada su comunicación.

5. ¿Qué conductas de comunicación utiliza en su vida diaria? (Tome en cuenta los factores que obstaculizan la comunicación).

6. ¿Qué debo hacer para dar mayor calidad a mi comunicación con los demás?

7. Realice el siguiente ejercicio. Reconozca las siguientes frases como asertivas, pasivas o agresivas, representándolas en una situación cercana a nuestras vidas.

1. «Tú no te metas. Yo soy la que cocino en esta casa y sé lo que el niño debe o no debe comer. Yo lo cuido».

2. «Bueno, hija, ese día yo tengo reunión, pero si hay que llevar a la niña al doctor... habrá que llevarla». 3. «A mí me gusta revisar bien lo que compro. Espéreme un momento, porque quiero escoger las

manzanas yo misma».

4. «Yo llegué a la cola antes que usted y estoy muy cansada, por lo que no puedo dejarla pasar antes. Lo justo es que usted respete mi turno».

5. «Pierdo el tiempo contándole mis cosas. Lo que a mí me pasa no le interesa a nadie». 6. «Está tan cara la vida, Juan. La plata no alcanza para nada».

7. «Tú todo lo haces mal».

8. «Doctor, a mí me gusta saber para qué son los remedios que usted me receta. Por favor, explíqueme para qué tengo que tomar estas gotas».

9. «Falta pan. En esta casa todo lo tengo que hacer yo».

10. «Nunca puedo hacer lo que quiero: todos me imponen su voluntad». 11. «Jamás se puede contar contigo: solo te importa lo tuyo».

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8. ¿Qué entendemos por liderazgo? Marca con un aspa (x) la respuesta correcta.

a. Un proceso donde una persona ejerce autoridad en forma ocasional.

b. Se trata de un individuo que ejerce influencia sobre un grupo de personas, en sus actitudes y conductas.

c. Es un proceso donde el líder busca su beneficio propio sin tener en cuenta los intereses de los demás.

9. Describa tres características del líder que considere importantes.

10. ¿Qué rasgos de mi persona debería eliminar para ser un buen líder?

11. ¿Qué habilidades debo desarrollar para manejar mejor mi vida cuando tenga un conflicto?

12. Ordene en forma correcta los pasos para la toma de decisiones.

1. Imaginar las posibles formas de solucionar el problema ( )

2. Analizar lo que se ha realizado ( )

3. Entender el problema ( )

4. Ejecutar la posible solución ( )

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Bibliografía

1. BECVAR, Raphael. Métodos para la comunicación afectiva. México, D.F.: Limusa, 1985.

2. BRANDEN, Nathaniel. Los seis pilares de la autoestima. Barcelona: Paidós, 2000.

3. CRUZ RAMÍREZ, José. Autoestima y gestión de la calidad. México, D.F.: Iberoamericana, 1997.

4. FILLEY, Alan C. Solución de conflictos interpersonales. México, D.F.: Trillas, 1991.

5. GIL MARTÍNEZ, Ramón. Valores humanos y desarrollo personal. Madrid: Escuela Española, 1998.

6. JOURARD, Sidney M. La personalidad saludable. México, D.F.: Trillas, 1998.

7. www.grupoice.com

8. www.psicologia-online.com/autoayuda/autoestima

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