Alrededor del mundo con el violonchelo

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-ALREDEDOR DEL MUNDO CON EL

Violonchelo

Por Carlos Prieto

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15 de noviembre 16 de noviembre Plan de la Gira

(noche) 21 de noviembre

22de noviembre

. .

14-18 de noviembre

}4-15 denouiembre. VueloParis-Pekin

AJ.

día siguiente despuésdelúltimo concierto en París, des-. pegamos a lasdos y mediadela tarde rumbo a China en un "jumbo" de Air France. Como nos dirigíamos casi exacta-mentehacia el este, pronto sepusoel sol. S610 pudimos ver los Alpes, Zurich y Zagreb.Los siguientes puntos desapare-cieronen la oscuri dad: Belgrado, Estam bul y Chipre. Sobre-1M volamoselextre mo orientaldelMediterráneo,Líbano, Jor-dania, Arabia Saudita, Emiratos Arabes Unidos, Muscat, Golfode Omán y, primera escala, Karachi.

El tramo Karachi- NuevaDe1hi (segunda escala) fue cor-to: tan sólohora y media.Porlahora, nada pude ver de la desembocad ur a del ríoIndio, muy cercana a Karachi. Este río, tan impon ante en la historia y en la geografia y que dio sunombre a laIndia, ha quedado fuera del territorio indio desdelaescisión de Pakistán , en cuyo territorio corre casi en su totalidad.Aterrizamos en Nueva DeIhi cuando los prime-rosresplandoresde la madrugada asomaba por el cielo.

El último tramo, Delh i-Pekín ,tom6 áIgo más de cinco ho-ras.Pocodespués de salir de Delhi pudimos apreciar clara-mentela imponentecadenadelHimalaya.Abandonamos sue-lo indio por Calcuta, para sobrevolar después Chitagong (Birmania) y entrar aterri torio chino cerca de Kunming.

Casi diecisietehoras despuésde despegar de París aterri-zamos en Pekín. Eran poco más de las sietede la mañana de Francia, dos de la tarde en la capital china.

Desde el aeropuertoempe zam os a advertir cambios.Las formalidadesde entrada fueronde notable rapidez, a dife-renciade loslatosos trám itesusuales en la mayor parte del mundo social ista .En unos cuan tos minutos estábamos fuera del aeropuerto e inmediatamentenos llam61a atenci6n la di-versidad y colorido de los atuendos, en contraste con la uni-formidad de los trajes Mao azules o verdes de 1979.

Nos esperaban en elaeropuerto Sergio Ley, agregado

cul-• tural de la Embajada de México-el embajador Anguiano estaba fuera de Pekín- y nuestra vieja amiga Wu Wench-yen, funcionaria e intérprete del Ministerio de Cultura, a

Fragmentode un libro quepróxi mament e editará Alianza Editorial

Me-xicana.

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quien conocimos seis años antes y que nos acompañ6 a lo largo de toda aquella gira. Nos dio verdadera alegría reencontrar a la señora Wu, pues aparte de ligarnos una buena amistad, es siempre fuente de informaci6n interesante y mujer decidi-da, con capacidad de resolver rápidamente los problemas in-herentes a este tipo de giras.

Cuando salimos de México, s610 sabíamos que los prime-ros conciertos de la gira se llevarían a cabo en Pekín y que el último sería en Shanghai,pero ignorábamos los interme-dios.Rumbo al hotel, Sergio Ley y la señora Wu nos entre-garonelplan detallado,acordado por el gobierno chino y la Embajada de México. Nos pareció de un interés excepcio-nal.Aparte de Pekín, todo era nuevo para nosotros y, ade-más, estaba previsto visitar lugares fundamentales de China ypococonocidos por visitantes extranjeros, tales como la mon-taña sagrada de Taishan y Qufu, la tierra de Confucio.

Llegada a Pekín

Clase maestra y concierto en el Conservatorio de Pekín. 17 de noviembre Concierto.Teatro Minzú,Pekín. 19 de noviembre Tren Pekín-Qingdao.

20de noviembre (mañana)Uegada a Quingdao (provincia de Shandong).

Primer concierto. Qingdao. Segundo concierto. Qingdao. Tren Qingdao-Jinan(capital de la provincia de Shandong). 23 de noviembre Concierto en Jinan.

24 de noviembre En camioneta a TaishanyQufu. 25 de noviembre (mañana)Visita de Qufu.

(tarde) Concierto en Qufu. (noche) Tren a Shangai. 26 de noviembre Uegada a Shanghai. 28 de noviembre Concierto en Shanghai. 29 de noviembre Vuelo Shanghai-Pekín-Nueva

Delhi.

Nos hospedamos en el Hotel Qian Men, en lo que anti-guamente se llamaba la"ciudad exterior", cerca de la

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ta Qian Men, del mausoleo de Mao Zedong y de la gran Pla-za TianAn Men.

Poco después de llegar, nos presentaron a la pianista Bao Hiuqiao -de aquí en adelante Madame Bao- designada por el Ministerio de Cultura como mi acompañante en toda la gira. Cenamos en el hotel con ella y con la señora Wu. Por lo largo del viaje y por la diferencia de horas, las autoridades chinas nos habían dejado libre esa noche.

16 de noviembre

Pasé toda la mañana en un largo ensayo con Madame Bao en la sede de la Orquesta Filarm6nica de Pekín. Ensayamos íntegro el programa planeado para la gira: elKol Nidrei de Max Bruch, laSextasonata en la mayor de Boccherini, laSexta suite de J .S. Bach, tres Preludios de Manuel M. Ponce y la So-nata de Shostakovich.

Por la tarde fuimos al Conservatorio de Pekín, pues esta-ba planeado que diera yo ahí una clase maestra. Cuatro j6-venes estudiantes tocaron obras diversas con el objeto de que les hiciera yo comentarios y sugerencias acerca de sus respec-tivas interpretaciones. Posteriormente, a petici6n de los es-tudiantes y maestros, toqué íntegras dosSuites para violonchelo solo de Bach.

En 1979 había yo ofrecido varias clases maestras en este mismo conservatorio y en otras ciudades de China.El nivel era entonces bajo, debido a la destructiva influencia que en la música ejerci6 la Revoluci6n Cultural. Mi impresi6n, seis años después, al escuchar a los cuatro j6venes violonchelistas del conservatorio de la capital china, fue que el nivel musical se había elevado de manera considerable y que pronto surgi-rán grandes instrumentistas.

Por la noche, el Ministerio de Cultura nos ofreci6 un ban-quete en el Restaurante Sun J e Lou (Pabe1l6n del Pino y la Cigüeña). Asistieron las siguientes personas.

Xing Binsun.Director de Relaciones Internacionales. Mi-nisterio de Cultura.

Hu Shushan. Gerente. Corporaci6n china de espectáculos. Van Liangkun. Director de la Orquesta SinfÓnicaCentral de Pekín y vicepresidente de la Asociaci6n de Músicos Chinos.

Zhu Tongde. Subdirector del Conservatorio Nacional de Pekín.

Tao Ve. Subgerente. Secci6n de recepci6n. Corporaci6n de espectáculos.

Shen Mingyne. Violonchelista.

Bao Huigiao. Pianista (mi acompañante). Wu Wenyan. Intérprete (la señora Wu).

César Pérez Saavedra y Sra. Ministro Consejero. Emba-jada de México.

Sergio Ley L6pez. Agregado-Cultural. Embajada de Mé-xico-.

Marcela Romero. Embajada de México. Li Shuangyu. Intérprete. Embajada de México. Mi esposa y yo.

Al sentarnos, estaba servida la cena en numerosos platos. Me

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-sentaron a la derecha del anfitri6n oficial, Xing Binsun. An-tes de empezar a cenar y tal como señala el protocolo, Xing Binsun se levant6 para decir un breve y muy amable discur-so de bienvenida. Contesté, también según las normas tras haber comido los dos o tres primeros platos que Xing Binsun (t\~

me sirvi6.Toda la cena,consistente en unos veinte platos, estuvo deliciosa.

Las lenguas habladas en la mesa reflejaban la reciente evo-luci6n hist6rica de China.Con los más j6venes, como con el violonchelista Sheng Mingyue, hablamos en inglés.Con Zhu Tongde, subdirector del Conservatorio Nacional,me

ca-municaba en ruso. Zhu había pasado cuatro años en Lenin-grado, haciendo estudios de flauta, al igual que numerosos músicos chinos que fueron a estudiar a la URSS antes de 1960. A pesar del inglés y del ruso, nos resultaron utilísimos los ser-vicios de las dos intérpretes, la señora Wu y Li Shuangyu. Recordaré aquí que fue en 1960 cuando culminó el paula-tino deterioro de las relaciones sinosoviéticas con los graves choques armados en la zona fronteriza del río Usuri.Ese año, la Uni6n Soviética retir6 a todos los ingenieros,técnicos y especialistas que había enviado a China.Asimismo regresa-ron a su patria todos los estudiantes chinos que se prepara-ban en institutos, universidades y conservatorios soviéticos. Muchas obras de ingeniería quedaron truncasyalgunas son hoy una especie de monumento a la memoria de la interrum-pida cooperaci6n soviética. Las relaciones sinosoviéticas han venido mejorando en fechas recientes y de elloes testimonio

el creciente intercambio comercial, técnico y artístico entre los dos países que, sin embargo, dista mucho dealcanzarla intensidad y cordialidad que caracteriza actualmentela rela-ción de China con los Estados Unidos,JapónyEuropa occi-dental.

17 de noviembre. Concierto en el Teatro Minzu

Toda la mañana la pasé en ensayo con Madame Bao enel enorme Teatro Minzu, cercano a la plaza central de Pekín, la Plaza Tiananmen (literalmente, Plaza de la Puerta de la Paz Celestial).

Los conciertos empiezan en China con perfecta puntuali-dad, así que a las 19:15 en punto, y ante una sala totalmente repleta, con más de dos mil personas, salimos Madame Bao y yo al escenario. Recordaba mis experiencias chinas de 1979 cuando todos los públicos se caracterizaron por lo ruidosos que eran. Lo eran por dos razones:el continuo murmullo de conversaciones en voz baja y, en segundo lugar,por las toses y sonidos iuturales que culminaban con sonoros escupitajos dirigidos al suelo o, cuando la distancia lo permitía, a escu-pideras colocadas ex profeso.

Durante todo el concierto me impresion6 el grado de aten-ción del público, incluso durante la larga y austeraSextasuite

de Bach para violonchelo solo.

Al finalizar el concierto, como siempre ocurre en China, subieron al escenario, como los llama la Sra.Wu, los "diri-gentes" a felicitar a los artistas y a intercambiar con ellos los aplausos del público. Los "dirigentes" eran nuestro amigo Xing Binsun y sus colegas del Ministerio de Cultura, jefes del partido y del municipio, el director del conservatorio, así

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como los representantesde la embajada y, naturalmente, mi principal "d irigente", mi esposa.

Puesto que en casi todos los conciertos que di en China me encontré con un público transformado, silencioso y

con-l) centrado, mepareceintere san te comentar las principales ra-zones del cambio ,según pude colegir de mis conversaciones. Haceseisaños, el Ministerio de Cultura o las autoridades provinciales repartían entradas a organismos e instituciones potencialmente interesadas en los conciertos (ministerios, uni-versidades,empre sas, oficinas del partido, etc), y cada insti-tucióninvitada debía entregar su cuota de público. Asistían,.

por tanto, numerosas personas por estricta obligación y sin interés por la música . Esta práctica se ha abandonado o por lo menos reducido.Lasentradas se venden a precios muy ba-jos perola necesidad de adquirirlas constituye unfiltroy ahora asisten s610 quienes realmente tienen interés.

Por otra parte, se ha realizado en China un enorme es-fuerzo educativo -que incluye la música- yel público em-pieza a ser más conocedor.

China es un país muy dado a las campañas (por ejemplo, para eliminar ratas, moscas u hormigas) y se cumplen tan metódicamente que funcionan. Actualmente se lleva a cabo una campaña para erradicar la costumbre de escupir. En va-rias paredes de Pekín vimos letreros con exhortaciones a no escupir,comprensibles para nosotros no por conocer los ideo-gramas chinos, sino porque, curiosamente, estaban también en inglés. La campaña parece tener éxito.

Para festejaréléxito de!concierto, nos invitaron el minis-tro consejero César Pérez Saavedra y su muy simpática es-posa a cenar. Eran las diez de la noche y en China se suele cenar hacia las seis. Por ello, optó por llevarnos al Hotel Great Wall Sheraton, cuya cafetería cierra tarde .

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~---El hotel, recientemente inaugurado, es el primero que vi-sité de los que se han construido desde la apertura a la inver-sión extranjera y, desde luego, es de una comodidad y de un lujo notables, sobre todo por el contraste con todos los hote-les que anteriormente conociera yo en China.

El gobierno chino está llevando a cabo un gran esfuerzo

paramejorar lainfraestructuraturística y, con ese objeto,

pro-mueve el desarrollo hotelero.Leinteresan particularmente

las coinversiones.El primer ejemplo fue el Hotel Jianguo de Pelón que fue una coinversión entre la empresa estatal china Internacional Travel Service e inversionistas chinos de San Francisco. El Hotel Jianguo ha tenido tal éxito que se recu-pero la inversión en tres años y se cita como ejemplo a seguir.

El Hotel Great Wall Sheraton fue construido por un con-sorcio sinoamericano quien invitó a compañías de prestigio internacional a concursar para la administración de éste. La cadena Sheraton ganó el concurso y en marzo de 1985 firmó con los dueños un contrato de administración por diez años renovables.

El gobierno chino no sólo no rehúye sino promueve act

i-vamente la colaboración con la industriosa e influyente co-munidad china del exterior. Fui testigo de diversas inversio-nes de chinos de Estados Unidos, Taiwan, Hong Kong y Singapur. Además de inversionistas,los chinos "expatria-dos", para usar el término habitual en China,proporcionan personal calificado de todo tipo, desde técnicosyoperadores hasta prominentes científicos, financieros,ingenieros, etcé-tera. En esta actitud abierta. China demuestra un pragma-tismo mucho más inteligente que la UDión Soviética, que con

-sidera renegados o traidores a prácticamente todos sus emigrados.

18denoviembre

En tanto todas nuestras comidasycenas fueron chinas,m~es­

tras desayunos fueron invariablemente occidentales (huevos,

café, pan tostado).Estudié dos horas de violonchelo ya las once nos recogió la señora Wu para visitar con ella algunos lugares cercanos a Pekín. Durante nuestra anterior estancia, a pesar de nuestros múltiples conciertos, habíamos visitado varios de los puntos obligatorios de Pekín; la Plaza Tianan-men, la antigua Ciudad Prohibida con sus palacios imperia-les y museos, los museos de historia chinayde la revolución,

algunos de los principales templosyparques y habíamos

he-cho recorridos generales por la ciudad. También habíamos ido a conocer parte de la Gran Muralla, a 60 kilómetros de la capital.

Pelón es una ciudad de insólito aspecto. No lejos de la Ciu

-dad Prohibida,con sus extraordinarios palaciosyde la

am-plísima avenida central, se encuentran extensos barrios con

casas de barro reunidas en conjuntos amuralladosy

callejue-las de tierra que paulatinamente van siendo reemplazadas por

edificios multifamiliares y anchas calles pavimentadas.Por

lascallescirculanverdaderas nubes de ciclistas y multitudes de peatones, lo cual obstaculiza el tránsito de automóviles, auto-buses y camiones. En ciertas zonas la ciudad parece, más que una capital, un enorme pueblo. Sin embargo, existen tantos

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-lugares de interés en Pekín y sus alrededoresque ser

equeri-rían estancias más largas y con menosconciert ospara cono-cer sólo las principales.

El gris amarillento de la tierra es elcolorde Pekín ,como lo eselcolor de su atmósfera durante las épocas en que los {!¡,

vientos amarillos del noroeste soplan y arrastran polvo de los desiertos de Mongolia.

Salvo por breves interrupciones ha sidola capital de Chi-na durante los últimos siete siglos. Bajo Gen ghis Kan , los

mongoles conquistaron China y su sucesorKublai Kan,

fun-dador de la dinastía Mongol o dinastíaYuan, estableció en

1272 la capital en lo que hoyes Pekín,entonces llamada

Ta-tu.En 1403la dinastía Ming le dio a la ciudad elnombre

de Pekín o capital norteña.Hoy, es una enorme metrópoli

de más de 9 millones de habitantes.

La travesía de la urbe nos permitióobservar cómo ha

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biadoen estosañosla fisonomíadela capital:se han levanta-doincontables multifamiliares y edi ficios de oficinas, algu-nos muy modernos como eledificio CITIC,construido para alojar oficinas deempresasextranjeras.Aunque las nubes de ciclistas no handisminuido, pudim os percatarnos que circu-lan muchos más automóviles,particularm ente japoneses, que en 1979.

Como suele ocurr ir conlos antiguos edificios chinos, el Pa -lacio de Veranoha sufridomúltiples destrucciones y recons-trucciones. Suconstru ccióninicial data delsiglo XII y la úl-tima reconstrucción de fines del XIX, por 6rdenes de la emperatriz Ci Xi.Se encuentraaorillasdel lago Kunming, enla ladera dela colina dela Longevidad Milenaria. Ellu-gar esmuy hermoso y vale la pena lavisita del palacio con sus pabelloneslaq ueados y sus largasgaleríasen cuyasvigas están pintadas representaciones de eventos hist6ricos.

Según la poética costumbre china,son extraordinarios los nombres dados a las diferentes secciones del Palacio de Ve-rano:colina de la Longevidad Milenaria,jardín del Esplen-dor Radiante,sala de las Olas deJade,jardín de la Armonía Virtuosa, palacio de la Felicidad y Longevidad, palaciode las Nubes Ordenadas. . . El restaurante del Palacio de Ve-rano tiene granfam a.Se llama Ting LiGuan o pabe1l6n para escuchar el canto del ruiseñor, pero por falta de reservaci6n no pudimos comerallí.

Decidimosaprovecharestepequeño contratiempo paravi -sitar a unos cuantos kil6metros del Palacio de Verano las Co -linas Perfumadas,precioso lugar lleno de bosques de pinos. La primera parada fue para comer rápidamente en el Hotel de las Colinas Perfumadas,recientemente construido según diseño del famoso arquitecto americano de origen chino I.M. Pei. La idea de Pei fue combinar las viejas tradiciones chinas con los conceptos hoteleros modernos. El emplazamiento es de gran belleza y el hotel tiene atractivo, pero la zona que vimos,lobby principal,salones anexos, Tiendade la Amis-tad y cafetería nos desilusionaron por la muy mediocre cali-dad de sus acabados.

Después de la comida, visitamos el"T emplo del Buda Re-clinado",inicialmenteconstruidobajo los Tang.Su interior alojaba varias estatuas de Buda reclinadopero, según nos in-formó la señora Wu,los Guardias Rojos acabaron con ellas ylas reemplazaron nada menos que con una estatua de Mao, a su vez eliminada años después para volver ainstalar esta-tuas nuevas de Buda.

De aquí regresamos al hotel y pude dedicar una hora al violonchelo antes de la cenl;l que en elrestauran te Hongbin-lou o pabellón para huéspedes distinguidos ofrecía la Emba-jada Mexicana en mihonor,con asistencia de diversas per-sonalidades chinas, muchas de las cuales había conocido en el banquete ofrecido por el Ministerio chino de Cultura , y cuyosnombres, por tanto, no repito.

En ausencia del embajadorAnguiano, hizo el ofrecimien -to derigor el ministroconsejeroPérez Saavedra y durante la comida se levant6 Xing Binsun,director de Relaciones In-ternacionales del Ministerio de Cultura,para responder.De las notas de la intérprete,como siempre la señoraWu,copié parte de su breve discurso:

Anteayer,en mis palabras de bienvenida, dijeque Carlos Prieto era un violonchelista mundialmente conocido. Aho-ra,después del concierto de ayer,comprendo plenamente el porqué.He asistido recientemente a muchos conciertos pero ninguno me impresion6 tanto y en ninguno había ob -servado semejante silencio por parte del público. Yo no soy un experto en música pero Zhu Tongde, subdirector del Conservatorio Nacional de Pekín,y Hu Shushan me han dicho los mismos comentarios. Esperamosque no tarde usted tanto en regresar como ha tardado ahora. Es usted un excelente embajador de la amistad de México ante China.. .

Ante tan generosas expresiones,s610contestéque sus pala-bras eran un gran aliciente para seguir trabajandoi

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mente, que el éxito del concierto se debía, en buena medida, a la excelente pianista Madame Bao y que yo también espe-raba poder regresar pronto a China.

Durante la cena comenté con nuestros amigos chinos mis impresiones acerca del notable progreso que pude observar enel Conservatorio de Pekín, así como la transformación en la actitud del público. En 1979 se sentían aún muy cerca las consecuencias de la Revolución Cultural, me dijeron, y se ha trabajado desde entonces con intensidad y con plena concien-cia de lo mucho que queda por hacer en todos los campos. Creo que aquí puede ser oportuno detenernos un momen-to y analizar someramente lo que ocurrió con la música y los músicos chinos durante la Revolución Cultural (1966-1976). Es éste un tema de gran interés y, además, representativo del tipo de fenómenos a que dio origen la Revolución Cultural. Lo que pasó con la música sucedió con las demás disciplinas artísticas, literarias y científicas.

La Revoluci6n Culturaly la música

Para encontrar las raíces de los problemas que surgieron ha-bría que remontarse al criterio marxista-leninista acerca del papel del arte y la literatura. Ya en 1942, Mao, en el Foro de Yenan sobre Literatura y Arte,62reiteró que el arte y la

literatura "deben embonar bien dentro de la máquina revo-lucionaria como una de sus partes componentes. Debemos popularizar únicamente lo necesario y lo que puede ser fácil-mente aceptado por los trabajadores, los campesinos y los sol-dados". Mao añadió que la música proletaria no debería ne-cesariamente divorciarse de las mejores tradiciones. "Debemos utilizar el rico patrimonio artístico y literario que nos trans-miten las buenas tradiciones de China y países extranjeros pero, aún así,el arte debe siempre estar al servicio de las ma-sas populares".

Quién dictamina cuáles son las "mejores" o las "buenas" tradiciones y cuándo una manifestación artística sirve o no al pueblo es, naturalmente, lagran cuestión, la cual ha dado origen a graves, incluso dramáticos problemas en la URSS yen China.

Antes de la Revolución Cultural, el estado dio un gran

im-pulso a la educación y fomentó el estudio y desarrollo de las artes, aunque no sin conflictos, como los que afloraron du-rante la campaña "Que florezcan cien flores". Aun así, la música salió bien librada durante esos años. El Conservato-rio Nacional de Pekín se fundó en 1950, un año después del triunfo revolucionario. En toda China, los estudiantes de ma-yor potencial recibieron apoyos e incluso becas para formar-se en algunos de los mejores conformar-servatorios del extranjero, particularmente en los de Moscú, Leningrado, Budapest, Pra-gay Bucarest, por lo menos hasta la ruptura de 1960.

Según relata Ross Terrill,63 una de las primeras interven-ciones de la Revolución Cultural en la música ocurri6 un día del invierno de 1965, cuando Jiang Qjng se present6 inopi-nadamente en la Sociedad Filarmónica Central de Pekín y anunci6 que "la sinfonía capitalista está muerta". A las ob-jeciones de los músicos acerca de su falta de conocimientos musicales, repuso que ella aportaba algo mucho más

trascen-dental: el fervor y la pureza revolucionarios.Atacó todas las "obras insanas" del repertorio y, con extractos de la ópera Shajiahang compuso una sinfonía del mismo nombre.Las dos partituras que deberían servir de modelo serían laSinfonía Sha-jiabangyelConcierto delríoamarillo para pianoy orquesta, basado en laCantata delríoamarillode Hsieng Hsing Hai y colectiva-mente adaptado para piano y orquesta por miembros de la Sociedad'Filarmónica Central de Pekín, Jiang Qing envió al pianista a conocer la ruta de las campañas militares de Mao a lo largo del río Amarillo "para que así pudieran interpre-tar adecuadamente la obra". La música debería servir a la revoluci6n (y a Jiang Qing).

Pronto el repertorio debía reducirse a unas cuantas obras además de las ya citadas: las óperasLamuchacha decabellos blan-cos, Lato71UJdelamontaña deltigre -fuertemente retocada de-bido a la crítica de Jiang Qing-,ShaChiaPang,Destacamento femenino rojoy Fanal rojo.

En tomo al piano se desat6 una insólita polémica. Los

maoístastomaron partido en favor de este instrumento, pese a su origen occidental, y los "revisionistas" en contra. El pro-pio Mao intervino y zanjó a favor del piano cuando ordenó que la ópera elFanalrojo fuera transcrita no para instrumen-tos chinos sino para piano.Laprensa publicó al respectouna nota que más parece un parte militar."Los revisionistas con-trarrevolucionarios se opusieron a que se usara el piano con fines revolucionarios. Pero ni injurias ni sabotajesde los ene-migos del piano pudieron derrotar la iniciativa del presiden-te Mao"64 afirmaron los peri6dicos, en términos heroicos, en verdad inesperados para un instrumento inofensivo .

Como uno de los objetivos de la Revolución Cultural era "oponerse a las viejas ideas, las viejas culturas y las viejas costumbres" ya la penetración de nocivas influencias extran-jeras, los.músicos chinos fueron un objetivo claro deataque. Muchos tocaban música occidental, habían estudiado instru-mentos occidentales e incluso habían estudiado fuera de Chi-na, y por consiguiente, habían quedado sin duda contami-nados con peligrosos virus. Para curarlos se les envió, en el mejor de los casos, a realizar trabajos manuales en comunas o a cuidar puercos. Otros tuvieron menos suerte, como el fa-moso pianista Liu Shikun." Había participado en concursos internacionales en Moscú y dado conciertos en Europa orien-tal y Hong Kong y se le acusó de ser espía.Estu vo seis años en la cárcel y un grupo de Guardias Rojos le provocó una doble fractura de la mano derecha. El propio Liu Shikun cal-culó que de los cuatrocientos integrantes de las orquestas cen-trales de Pekín, por lo menos cien fueron encarcelados, con-finados en sus casas o enviados a trabajar al campo.

La mayor parte de las orquestas quedaron paralizadas y las demás severamente afectadas.

Todos los conservatorios quedaron cerrados, así como las universidades. La famosa Universidad Peita de Pekín estuvo cerrada cincuenta y un meses, del 25 de mayo de 1966 a sep-tiembre de 1970.66Las relaciones culturales con el exterior

quedaron totalmente rotas.

Uno de los primeros actos de la Revoluci6n Cultural fue cerrar las librerías pues contenían muchas obras nocivas.La literatura dema estar unicamentealservicio de las masas. El

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pasaje hsi-tan de Pekín, por ejemplo, con sus tiendas de

li-bros de segu nda mano, quedó clausurado. Lasbibliotecas,

librerías ysalas de conciertos quedaron purgadas de toda obra

contrarrevolucion ari a . Entre los autores prohibidos

queda-ron, entre otros,Shakespeare y Beethoven.

{jo Elresulta do de la RevoluciónCultural fue, como nos

di-jeron amigos chinos, que se desperdició o más bien se

sacrifi-có a una generación entera en el arte,la ciencia y la cultura

en general,

En la década de los setenta, empezaron a notarse

rectifi-caciones en elcam pode la música así como en los demás.

Cuenta Kissinger" que en febrero de 1973 llegó a Pekín

para entabla r nuevas conversaciones con Mao y Zhou Enlai

y que estavez nolo lleva ron, como en ocasiones anteriores,

a escu ch ar ópe ras revolucionari as''de cuya pasmosa

simplo-neríasólo se puede escaparmediante un discreto sueño", sino

a un conciert o demúsica clásicachina y occidental con la

re-cientemente renacida Orquesta Filarmónicade Pekín.

Escu-chó laSinjonia pastoral de Beethoven, en una interpretación

que,si bien acusó claramente los efectos de la larga

paraliza-ción de la orquesta, tuvo la importancia simbólica buscada

por Zhou Enali por demostrar la apertura hacia el exterior.

En esa misma estancia tuvo Kissinger'" una conversación

con Mao y Zhou que, entre bromas,arroja luz acerca del

es-tado de las relaciones entre Mao y su esposaJiang Qing.

Ha-blaba Mao de las presiones que sufría de los radicales e hizo alusiones tan sutiles que Kissinger no entendió

inmediatamen-te su ininmediatamen-tención."Usted sabe que China es un país muy

po-bre. Nos faltan muchas cosas. De lo que tenemos excedentes es de mujeres", dijo Mao. Kissinger, sin comprender que se refería a Jian Qing, le contestó en broma que para mujeres

no había cuota de importación en Estados Unidos."Si

uste-des quieren, les podemos enviar varios miles -continuó Mao- Les ocasionarían desastres. De esta manera nos pue-den ayudar a aliviar nuestros problemas". Allí fmalmente

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En marzo de 1973, llegó a la República Popular China la primera orquesta occidental,la Orquesta Filarmónica de

Lon-dres,dirigida por John Pritchard,seguida poco después por la Sinfónica de Viena y su director Claudio Abbado.

En septiembre de 1973 tocó el turno a la Orquesta

Sinfó-'nica de Filadelfia con su director, Eugene Ormandy.w Or-mandy sabía por sus amigos de las orquestas de Londres y de Viena que la música rusa no era aceptable.Ormandy ha-bía enviado con antelación un proyecto de programa (sin obras rusas) y, aun así,debió eliminar dos de las obras propuestas: elDonJIIMIde Richard Strauss y elPréludetil'aprés-midid'un

ftItine

de Debussy. Entre las obras aprobadas quedaron la

ober-, turaLeoMrade Beethoven, laSinfonía del Nuevo Mundo de

Dvo-raky obras modernas de Roy Harris y William Schumann.

'Quiso incluir una obra china y, naturalmente, le sugirieron el Coneierto del

no

Amarillo, "compuesto por un comité de

·miembros de la Sociedad Filarmónica Central de Pekín". Todavía en 1974 hubo intentos de los radicales por frenar la incipiente liberalización. Zhou Enlai estaba ya en su lecho

.de'muerte.Regresaron al repertorio las óperas revoluciona -...\ "

.. ríasy hubó una nueva campaña tendiente a condenar a

Beet-.hoveny Schubert como "compositores burgueses" . La

polí-tiJ:de apertura no se reanudó sino después de la muerte de

:Maoyde la caída de Jiang Qing y la Banda de los Cuatro. . ;¡ En mayo de 1977, Shakespeare dejó de estar entre los

auto--' res prohibidos y las autoridades anunciaron la próxima pu-blicación de.sus obras completas en chino, La música de

,~eethovenvolvió a tocarse. Serepusieron en escena óperas

.derrepertorio chino clásico. Numerosos artistas salieron de

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'

cárcel y de campos de reeducación y se reincorporaron a la vida artística.

En noviembre de 1979 llegué a China con el Trio México. Fuimos el primer grupo de cámara extranjero que tocara en Chipa después de la Revolución Cultural y no tuvimos pro-blema alguno. Incluso se nos pidió que Beethoven figurara en nuestros programas.El programa básico consistió en tríos de Beethoven, Manuel M. Ponce y Smetana.

Para la gira de 1985 no hubo ninguna presión nicensura. Determiné libremente las obras.El programa resultante in-dudablemente hubiera planteado dificultades apenas diez años antes.

19 de noviembre. Tren Pekín-Qjngdao. Una tormenta en un vaso de

agua

A las 15:55 horas, tomamos en la estación de Pekín el

ferro-carrilhacia Qingdao. Nuestra comitiva consistía en cuatro personas:la pianista, madame Bao, nuestra intérprete, la se-ñora Wu, mi esposa

y

yo. Nuestros compartimentos, reser-vados por el Ministerio de Cultura en vagón de primera, eran limpios y agradables. Un compartimento de cuatro camas es-taba asignado para Madame Bao, María Isabel, el violon-chelo -que asípasóuna cómoda noche- y para mí. La se-ñora Wu viajaba en un compartimento cercano con vecinos desconocidos.

Nos detuvimos en la estación de Tianjin, tercera pobla-ción delpaísdespués de Pekín y Shanghai.Como pude com-probar desde el tren, Tianjin es un gran centro industrial y

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una ciudad quizá aún más gris y polvorienta que Pekín. Tian-jin fue afectada gravemente por el terremotode 1976, aun-que no tanto como la población cercana de Tangshan,en don-de murieron mas don-de 250 000 personas.

Poco después nos percatamos con extrañeza de una con-moción en un compartimento cercano.Gente iba y venía;se {jo oían fuertes voces. De repente, la empleada acargo de nues-tro vagón acudió a pedirnos auxilio a la señora Wu y amí. Mi extrañeza subió de punto. ¿Qué tipo de auxiliopodíayo prestar en un tren chino entre Pekín y Qingdao?Seguimos a la empleada y entramos al compartimentoencuestión.Allí

se encontraban de pie dos policías y,sentado, un inglés muy moreno y muy serio, con cara de evidente mal humor. Now

wJw.t? exclamó al vernos entrar.

Ni la empleada ni los policías hablaban inglés. El inglés no hablaba chino y yo tampoco, pero mipresenciase debía a que el idioma español podía ser la clavede un ente ndimien-to. El inglés hablaría y yo traducirla al español a la señora Wu, quien a su vez traducirla al chino .Latraducción del

chi-no al inglés seguirla el camichi-no inverso,pasan do por el espa-ñol. Tan lento procedimiento -equivalente a una discusión en cámara lenta- tuvo como efecto elcalmarlos ánimos.

El asunto era el siguiente, segúnempezó por relatarme el inglés.Al abordar el tren en Tianjin condestino a Qindao había querido comprar boleto para un compartimento blan- '

do", o sea, un lugar en primera.Como no había, compró "cama dura",pero el olor a humo, a ajo yaotrasespecies que reinaba en su vagón había sido tan insoportableque ha-bía entrado a nuestro vagón, en dondehabía descubierto un compartimento de cuatro camas vado.A poco deestoentró la empleada a indicarle -en muy rudimentarioingl~s-que no podía quedarse allí pues el compartimen toestaba reser-vado por alguien de Pekín y quizá en la próximaestación su-birían sus ocupantes.Siguió relatándomeelinglés que

a

con-testó a la empleada que si eso ocurría con mucho gusto regresaría a su "cama dura", pero noantes. ladiscusi ónsi -guió pero la empleada había agotado yasus escasosc onocí-mientos de inglés y llamó entonces a lospolicías ypocodes -pués a la señora Wu y a mí. Hasta ahí laversión delinglés. Traduje y la Señora Wu tradujo. Los policías no conce-bían que se quedara el inglés en un lugar paraelcual no te-nía boleto y no querían que los legítimos ocupan tes,si abor-daban el tren, se toparan con un extranjero con quien no podrían comunicarse. Finalmente encontramosuna solución. Laseñora Wu y el inglés intercambiarían lugares y,en caso de que ll~los dueños de los lugares, ella regresaría a su lugar y el inglés a su "cama dura" de segunda. Todos que-daron satisfechos, sobre todo el inglés que pasó una excelen-te noche pues los ausenexcelen-tes protagonistas de esta historia ja-más se presentaron.

El inglés, Anthony

J

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Nehorai, de origen persa,era presi-dente de la compañía By-Produces,con oficinas en Inglate-rra y Los Angeles; su actividad principal consistía en la com-pra de tapetes en China y venta directa a clientes en California, Nueva York e Inglaterra.Volvimos a encontrar-nos varias veces en Qingdao y Jinan y encontrar-nos saludábamos ya como viejos amigos. O

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Referencias