Factores que influyen en el interés por la política entre los argentinos: un análisis basado en evidencia empírica

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FACTORES QUE I N FLUYEN EN EL I N TERÉS POR LA POLÍ TI CA EN TRE LOS ARGEN TI N OS: UN AN ÁLI SI S BASADO EN EVI DEN CI A EMPÍ RI CA

José Eduardo Jorge Universidad Nacional de La Plat a ( Argent ina) j osj orge@hot m ail.com / j osj orge@sinect is.com .ar

Resum en

El int erés por la polít ica ha venido dism inuyendo desde la recuperación de la dem ocracia y est á hoy en un baj o nivel. El t rabaj o ut iliza dat os de encuest as para explorar las posibles causas. La com paración int ernacional no apoya la t esis de la pérdida de int erés por efect o de la rut ina dem ocrát ica. A t ravés de un m odelo de regresión logíst ica, se observa que el int erés por la polít ica ent re los argent inos est á asociado con la confianza en los part idos, el nivel educat ivo, la pert enencia a asociaciones civiles y el volunt ariado, la sociabilidad inform al, la adhesión a valores dem ocrát icos, la edad, el t ipo de ocupación de las personas y el t am año de la localidad en la que se vive.

Palabras clave: int erés por la polít ica - dem ocracia - part idos polít icos - sociedad civil.

El problem a de una ext endida “ apat ía polít ica” ent re los argent inos y de sus posibles consecuencias sobre el funcionam ient o de nuest ra dem ocracia recibió, en ocasión de las últ im as elecciones, una am plia cobert ura por part e de los m edios y la at ención de num erosos analist as e int elect uales.

La part icipación elect oral en los com icios del 28 de oct ubre de 2007 cayó a un piso hist órico: el porcent aj e de vot ant es superó apenas el 74% del padrón, la cifra m ás baj a para elecciones presidenciales desde el ret orno de la dem ocracia. En la Ciudad de Buenos Aires, la elevada proporción de aut oridades de m esa que no respondieron a los t elegram as de convocat oria obligó a recurrir a volunt arios y funcionarios j udiciales y generó largas dem oras para la apert ura y el cierre de las m esas. Est os problem as operat ivos se agravaron en la provincia de Buenos Aires, donde la ofert a part idaria se fragm ent ó y no hubo suficient es fiscales para cont rolar los com icios.

En los días previos al act o elect oral, un est udio realizado por una encuest adora nacional reveló que el 73% de los argent inos se m anifest aba “ poco” o “ nada” int eresado por la polít ica; sólo el 26% est aba “ m uy” o “ bast ant e” int eresado. La apat ía era aun m ás alt a ent re los j óvenes, segm ent o al que pert enecía el m illón de vot ant es que se sum aba al padrón ( 1) .

Periodist as, sociólogos y cient ist as polít icos plant earon un abanico de int erpret aciones sobre las causas del desint erés: la falt a de debat e ent re los candidat os, la crisis de los part idos, la parálisis del Congreso Nacional, la escasa producción de ideas polít icas, la baj a “ cult ura dem ocrát ica” de los dirigent es y de la m ism a sociedad, la gim nasia elect oral convert ida en rut ina, la ausencia de expect at ivas debido al previsible result ado de la elección, la inexist encia de una oposición vigorosa.

La dism inución del int erés por la polít ica no es un fenóm eno nuevo ni acot ado a la sociedad argent ina. La part icipación elect oral, la ident ificación con los part idos t radicionales y la confianza en las inst it uciones polít icas se hallan en baj a en m uchas dem ocracias, t ant o nuevas com o m aduras. Est o no debe llevarnos a ignorar, sin em bargo, las significat ivas diferencias que se observan ent re los países.

En est e art ículo present am os result ados sobre la evolución del int erés por la polít ica en Argent ina, su com paración con ot ras sociedades y un conj unt o de fact ores que ayudan a explicar el int erés o la apat ía en nuest ro país, product o de una invest igación que venim os realizando en el m arco del Program a de I nvest igación y Desarrollo ( PI D) de la Universidad Nacional de La Plat a ( 2) .

Las series, t ablas y m odelos expuest os corresponden a análisis est adíst icos realizados por el aut or a part ir de las bases de dat os sobre Argent ina y m ás de 80 países que part icipan en la Encuest a Mundial de Valores. Est as bases cont ienen los dat os de 268 m il personas de t odo el m undo - m ás de 4 m il de nuest ro país- ent revist adas ent re 1981 y 2004 ( 3) .

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los part idos polít icos. Dado que ést a ha caído a niveles m uy baj os, ello explica en part e el fenóm eno de la apat ía. Tam bién cont ribuyen a explicar el int erés dos variables relacionadas con la posición del individuo en la est ruct ura social: el nivel educat ivo y el t ipo de ocupación. Adem ás, com o sost ienen las t eorías que dest acan el rol de la sociedad civil - o, en algunas form ulaciones, del “ capit al social” - el int erés se halla asociado posit ivam ent e con la inserción del individuo en organizaciones volunt arias, e inclusive con una dim ensión m ás inform al de la sociabilidad: el t rat o frecuent e con am igos.

La “ cult ura dem ocrát ica” cum ple asim ism o un papel. Es m ás probable que un individuo se int erese por la polít ica si adhiere a valores dem ocrát icos. Est a adhesión se m ide m ediant e el grado de acuerdo o desacuerdo con una serie de afirm aciones sobre la dem ocracia.

La edad del individuo - a m enor edad, m enor int erés- y el t am año de la localidad en que vive const it uyen, del m ism o m odo, variables explicat ivas. En cam bio, en el conj unt o de dat os analizados, no t ienen significación el género, el nivel de ingreso ni la confianza int erpersonal.

El int erés por la polít ica y ot ros indicadores

En est e t rabaj o, nuest ra at ención se cent rará en el int erés por la polít ica com o variable act it udinal, m edida a t ravés de la siguient e pregunt a: “ ¿En qué m edida est á ust ed int eresado por la polít ica?” , con las opciones “ Muy int eresado” , “ Bast ant e int eresado” , “ No m uy int eresado” y “ Nada int eresado” .

Ot ros indicadores se refieren a conduct as o act ividades específicas de nat uraleza polít ica realizadas por el individuo. Una de ellas es la part icipación elect oral. En la Argent ina, la proporción de ciudadanos que concurren a las urnas para elegir president e sobre el t ot al de habilit ados para vot ar viene descendiendo en form a cont inua: fue de 85,8% en 1983, 85,3% en 1989, 82,1% en 1995, 80,1% en 1999, 78,2% en 2003 y de alrededor del 74% -según el escrut inio provisorio- en 2007.

Algo m enos de un 5% de los argent inos dij o “ pert enecer” a un part ido polít ico en la onda 1999 de la Encuest a Mundial de Valores, m ient ras que en 1995 el 10% se había declarado “ m iem bro act ivo o inact ivo” .

El Gráfico Nº 1 present a una selección de indicadores y su evolución desde la recuperación de la dem ocracia, que reflej a una desafección de la gent e con la polít ica.

Fuent e: Elaboración propia, sobre la base de la Encuest a Mundial de Valores, except o 2005- 2006: prom edio bianual del Est udio Lat inobaróm et ro. s/ d: sin dat o.

La proporción de argent inos que “ nunca” habla de polít ica con los am igos subió, com o m uest ra el gráfico, del 21% en 1984 al 48% en 1999. Est a es la evolución negat iva m ás grande ent re los 56 países de la Encuest a Mundial de Valores que poseen dat os sobre est e indicador en dos o m ás punt os del t iem po. Adem ás, para los 70 países con dat os en la onda 1999 - 2004, el prom edio de personas que “ nunca” habló de polít ica con los am igos fue de 32% , una cifra inferior en 16 punt os porcent uales a la de Argent ina.

Dos m edidas de act ivism o polít ico no convencional, com o la firm a de pet it orios y la asist encia a m anifest aciones aut orizadas, regist ran igualm ent e una evolución declinant e en nuest ro país. La com paración int ernacional es apenas m enos desfavorable que en el caso ant erior. Ent re las 66 sociedades con dat os sobre est os indicadores en la onda 1999 - 2004, un prom edio del 32% de las personas afirm ó haber firm ado un pet it orio, m ient ras que en Argent ina la cifra fue del 23% . En el m ism o período, el prom edio int ernacional de quienes asist ieron a una m anifest ación aut orizada fue del 18% , frent e al 13% que lo hizo en Argent ina.

Hem os incluido en el gráfico ot ra variable, que m ide la im port ancia que t iene la polít ica en la vida del individuo. Com parada con la fam ilia, los am igos, el t iem po libre, el t rabaj o o la religión, la polít ica t iene una im port ancia m enor en casi t odos los países. Las cifras del gráfico surgen de sum ar el porcent aj e de argent inos que afirm an que la polít ica es “ m uy” o “ bast ant e” im port ant e en sus vidas. Esa m edida baj a del 31% en 1995 al 24% en 1999; la dism inución se debe fundam ent alm ent e a la cat egoría “ bast ant e” , pues la proporción de quienes declaran que la polít ica es “ m uy im port ant e” se m ant iene relat ivam ent e const ant e, al pasar del 10% al 9% .

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los am igos, para el 50% ; la religión, para el 47% . Est e orden de prioridades es lógico y se reproduce con pocas variaciones en la m ayoría de las sociedades. En t odas part es, la polít ica sólo t iene una im port ancia cent ral para un pequeño sect or de la población: en la onda 1999 - 2004 de la Encuest a Mundial de Valores, el 12% de los ent revist ados en 69 países la consideraron “ m uy im port ant e” en sus vidas. Est e núm ero se halla sólo t res punt os porcent uales por encim a del 9% regist rado en Argent ina; pero si se sum an las cat egorías “ m uy” y “ bast ant e” im port ant e, el prom edio int ernacional es del 39% , m ient ras que en Argent ina, com o vim os, alcanza sólo el 24% . Fuera del pequeño segm ent o alt am ent e polit izado de la sociedad - del que form an part e dirigent es, m ilit ant es, líderes de opinión y ot ras personas m uy vinculadas al m undo polít ico- , hay una part e de la población, const it uida por ciudadanos com unes, para quienes la polít ica t iene algún grado de im port ancia en sus vidas. Si est e grupo com ienza a reducirse, com o parece ocurrir ent re nosot ros, el result ado es que la polít ica se conviert e, cada vez m ás, en el dom inio exclusivo de una elit e.

Volvam os ahora a la variable en la que cent rarem os nuest ro análisis, la que corresponde a la pregunt a: “ ¿En qué m edida est á ust ed int eresado por la polít ica?” . El Gráfico Nº 2 present a su evolución ent re 1984 y 1999.

Fuent e: Elaboración propia, sobre la base de la Encuest a Mundial de Valores

La t endencia general es, una vez m ás, decrecient e. La sum a de quienes est án “ m uy” o “ bast ant e” int eresados por la polít ica cae del 43% de los argent inos en 1984 al 18% en 1999; est a reducción se origina, en lo esencial, en los “ bast ant e” int eresados - que pasan del 34% al 12% - , aunque los “ m uy” int eresados dism inuyen un t ercio, del 9% al 6% . En form a paralela a est a baj a, el grupo de los “ nada” int eresados aum ent a en el período del 24% al 50% . Al cot ej ar est as cifras con las de ot ros países, observam os que, ent re los ent revist ados de la onda 1999 - 2004 de la Encuest a Mundial de Valores, pert enecient es a 62 sociedades en las que se hizo est a pregunt a, el 12% se declaró “ m uy int eresado” por la polít ica y ot ro 33% “ bast ant e int eresado” . La sum a de am bas cat egorías - 45% de personas int eresadas por la polít ica- es 2,5 veces m ayor que el 18% regist rado en Argent ina.

A fin de refinar la com paración, hem os seleccionado un grupo de 27 países, const it uido por 15 dem ocracias m aduras o nuevas “ consolidadas” , y 12 dem ocracias nuevas consideradas habit ualm ent e m ás im perfect as - y a veces “ no consolidadas” - , ent re ellas la Argent ina. Los dat os est án en el Cuadro Nº 1, que present a el porcent aj e de la población int eresado por la polít ica en cada país y grupo y el cam bio experim ent ado por est e indicador a lo largo del t iem po. Para hom ogeneizar la com paración t em poral, calculam os las diferencias respect o a 1990/ 91.

Cuadro N º 1 - Personas “Muy” y “Bast ant e” int eresadas por la polít ica en países seleccionados

- En % sobre el t ot al de la

población-Fuent e: Elaboración propia sobre la base de la Encuest a Mundial de Valores. N ot as: ( a) Except o Filipinas, Perú y Venezuela: 1996.

( b) Calculado excluyendo a Grecia de la Onda 1999- 2004, pues no hay dat os de un periodo ant erior.

Por supuest o, la clasificación adopt ada es discut ible en m uchos sent idos. El m ism o concept o de “ consolidación dem ocrát ica” es obj et o de crít icas. Algunas dem ocracias “ m aduras” m uest ran signos de erosión; Chile suele ser señalado com o una dem ocracia “ consolidada” y países com o Rusia podrían ser considerados “ sem idem ocracias” . Adem ás, la selección de países est á condicionada por la disponibilidad de dat os sobre la variable que est am os analizando.

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El cuadro arroj a result ados m uy sugest ivos. Ant e t odo, el porcent aj e de población int eresado por la polít ica es, en prom edio, m ás alt o en la prim era colum na - con m ayoría de dem ocracias viej as- que en la segunda: 48% frent e a 41% . Asim ism o, en el prim er grupo, las sociedades con cifras m ás baj as de int erés son España y Port ugal, precisam ent e dos dem ocracias “ nuevas” ; sin ellas, el prom edio general de int eresados subiría del 48% al 51% . Est o parece cont radecir la idea de que en dem ocracias nuevas com o la Argent ina la pérdida de int erés por la polít ica se debe al “ acost um bram ient o” o la “ rut ina” de la práct ica dem ocrát ica: es la población de las dem ocracias m ás ant iguas la que m uest ra un int erés m ás elevado.

La com paración con 1990/ 91 refuerza est a int erpret ación. Ent re las 15 dem ocracias del prim er grupo, el int erés decae sólo en 5, est o es, en el 33% del t ot al; en la segunda list a de sociedades, el int erés baj a en 9 países sobre un t ot al de 12, es decir, en el 75% . En prom edio, el público int eresado de las nuevas dem ocracias incluidas en nuest ra segunda colum na se reduce, ent re am bos períodos, en 9 punt os porcent uales; el de los países de la prim era colum na, aum ent a en un punt o porcent ual.

Est e result ado es consist ent e, en principio, con las hipót esis de la “ post m odernización” del sociólogo Ronald I ngleh art . Sat isfechas sus necesidades m at eriales, la población de los países indust rializados que ha crecido en un ent orno de prosperidad experim ent a necesidades de orden superior, relacionadas con la aut oexpresión y la calidad de vida. Surge así, ent re ot ras cosas, la dem anda de una m ayor part icipación en las decisiones polít icas. Los elevados niveles educat ivos y la experiencia en am bient es laborales com plej os, surgidos por la expansión del sect or t erciario de la econom ía, aum ent an la capacidad de acción polít ica aut ónom a por part e del público. Pueden dism inuir act ividades polít icas convencionales y dirigidas por la elit e, com o la part icipación elect oral y en los part idos polít icos, pero son reem plazadas por ot ras no convencionales y de caráct er aut odirigido: m anifest aciones, pet it orios, act ividades volunt arias y ot ras sim ilares ( 4) . En cam bio, en la m ayoría de las nuevas dem ocracias, que no han alcanzado un alt o grado de indust rialización, el int erés y la part icipación t ienden a decaer debido a que las expect at ivas creadas por la dem ocrat ización no logran ser sat isfechas a cort o o m ediano plazo.

¿Con qué est á asociado el int erés por la polít ica ?

Abordarem os ahora la cuest ión de los posibles fact ores asociados con el int erés por la polít ica en nuest ro país. Dependiendo del m arco t eórico adopt ado, un gran núm ero de variables podrían post ularse com o “ causales” o “ explicat ivas” . No buscam os, desde luego, “ explicar” el fenóm eno en su t ot alidad; nuest ro obj et ivo es ident ificar algunas hipót esis y variables im port ant es que nos perm it an avanzar en su com prensión. El análisis est á acot ado, adem ás, por la disponibilidad de dat os: así, por ej em plo, el am bient e fam iliar en el que crece un individuo t iene, probablem ent e, una influencia significat iva en su int erés por la polít ica cuando llega a la adult ez; lam ent ablem ent e, no cont am os con dat os para cont rast ar est a - y ot ras- hipót esis.

Las hipót esis que orient an nuest ra indagación - que irem os exponiendo en el rest o del art ículo- proceden de fuent es com o la t eoría de la post m odernización de I nglehart ; las form ulaciones que - com o las de Put nam y ot ros aut ores- dest acan el rol de la sociedad civil, la cult ura cívica o el capit al social; los est udios sobre la evolución recient e de la dem ocracia argent ina y ot ros t rabaj os ( 5) . En cuant o a los dat os ut ilizados para cont rast ar las hipót esis, los procesam ient os se realizaron sobre la base Argent ina 1999 de la Encuest a Mundial de Valores, por t rat arse de la m ás ínt egra y exhaust iva de las disponibles; est a base incluye 1.280 ent revist ados de 18 y m ás años en t odo el país ( 6) .

En lo que sigue, exam inarem os por separado la influencia sobre el int erés por la polít ica de cada una de las variables plant eadas com o explicat ivas, para, finalm ent e, evaluar su efect o conj unt o ingresándolas en form a sim ult ánea a un m odelo de regresión logíst ica.

Desde 1983, la dem ocracia argent ina ha est ado signada por graves crisis polít icas y económ icas. Aunque con m om ent os de recuperación, la t endencia general ha sido, hast a fecha recient e, la de un agravam ient o de los índices de pobreza, desem pleo y desigualdad. Las dificult ades de la dem ocracia para responder a dem andas básicas de la población es una causa probable de desafección polít ica. En un t rabaj o ant erior, observam os que, si bien el apoyo al sist em a dem ocrát ico no ha m enguado ent re los argent inos, sí lo ha hecho la confianza en las inst it uciones, en especial en los part idos polít icos y el Congreso ( 7) .

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el Cuadro Nº 2.

Cuadro N º 2 - I nt erés por la Polít ica según Confianza en los Part idos Polít icos - En % sobre el t ot al de ent revist

ados-Fuent e: Elaboración propia, a part ir de la Base Argent ina 1999 de la Encuest a Mundial de Valores. Núm ero de ent revist ados

ent re parént esis. Las diferencias de sum as porcent uales respect o al 100% se deben al redondeo.

La t abla reflej a una clara relación posit iva ent re confianza en los part idos e int erés por la polít ica: el 76% de quienes t ienen “ m ucha” confianza en los part idos se declara “ bast ant e” o “ m uy int eresado” ; el porcent aj e de int eresados desciende al dism inuir la confianza, hast a alcanzar un m ínim o de 10% ent re quienes no t ienen “ ninguna” confianza. A la inversa, ent re est os últ im os, hay un 65% de ent revist ados “ nada int eresados” por la polít ica; la cifra decrece al aum ent ar la confianza en los part idos, hast a un piso del 10% ent re quienes m anifiest an “ m ucha” confianza.

La relación es est adíst icam ent e significat iva al nivel 0,001; los coeficient es de asociación para variables ordinales ut ilizados indican la exist encia de una asociación fuert e ent re am bas variables. Los valores de las pruebas de significación y de los coeficient es de t odos los cuadros se det allan en un Apéndice, al final del art ículo.

En la onda 1999, la confianza en los part idos era ya m uy baj a: sólo un 7% de los ent revist ados decía confiar “ m ucho” o “ bast ant e” en ellos; en cam bio, el 52% no t enía “ ninguna” confianza. Dada la relación que exist e ent re las dos variables exam inadas, el exiguo nivel de confianza t iene com o correlat o un baj o int erés por la polít ica en el período.

Un fact or señalado com o relevant e desde los prim eros est udios sobre la cult ura cívica y polít ica es el nivel de educación. Aquí t am bién aparece asociado con el int erés por la polít ica, com o se ve en el Cuadro Nº 3.

Cuadro N º 3 : I nt erés por la Polít ica según N ivel Educat ivo del ent revist ado - En % sobre el t ot al de ent revist

ados-Fuent e: Elaboración propia, a part ir de la Base Argent ina 1999 de la Encuest a Mundial de Valores. Núm ero de ent revist ados ent re

parént esis. Las diferencias de sum as porcent uales respect o al 100% se deben al redondeo.

Sólo el 13% de las personas con un nivel de educación “ baj o” - hast a secundario incom plet o- se m uest ran int eresadas por la polít ica, frent e a un 23% de las que poseen educación “ m edia” - desde secundario hast a t erciario com plet os- y un 36% de los encuest ados con inst rucción alt a - universit ario incom plet o o m ás- . La asociación, de t odos m odos, no es t an fuert e com o la observada con la confianza en los part idos ( ver coeficient es en el Apéndice) .

La influencia de la educación perm anece cuando se cont rola por los niveles de ingreso. En ot ras palabras, ent re las personas de ingresos alt os o m edios, las que t ienen un grado de inst rucción m ás elevado t ienden a est ar m ás int eresadas por la polít ica; lo m ism o ocurre - aunque en form a algo m enos int ensa- ent re los encuest ados de ingresos baj os.

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hipót esis de que el int erés por la polít ica pueda est ar asociado al t ipo de ocupación de las personas. La relación, en efect o, exist e, com o se aprecia en el Cuadro Nº 4.

Cuadro N º 4 : I nt erés por la Polít ica según Tipo de Ocupación del ent revist ado - En % sobre el t ot al de ent revist

ados-Fuent e: Elaboración propia, a part ir de la Base Argent ina 1999 de la Encuest a Mundial de Valores. Núm ero de ent revist ados ent re

parént esis. Las diferencias de sum as porcent uales respect o al 100% se deben al redondeo.

El porcent aj e m ás elevado de int eresados por la polít ica se encuent ra ent re los profesionales y supervisores ( 48% ) , seguido por los em pleadores y gerent es de pequeños est ablecim ient os ( 27% ) y los t rabaj adores no m anuales ( 22% ) . La proporción m ás alt a de los “ nada int eresados” est á ent re quienes nunca t rabaj aron ( 59% ) y en los t rabaj adores m anuales ( 54% ) ; alcanza el m ínim o ( 17% ) ent re profesionales y supervisores.

La asociación ent re ocupación e int erés persist e cuando se cont rola por el nivel educat ivo, aunque se debilit a en las personas con baj a inst rucción. Est o sugiere que un nivel de educación baj o deprim e el int erés por la polít ica de un m odo que la experiencia laboral del individuo no alcanza a com pensar.

Desde Tocqueville, num erosos aut ores han dest acado que la part icipación de los ciudadanos en asociaciones volunt arias de la sociedad civil cont ribuye a la efect ividad y est abilidad del gobierno dem ocrát ico. Est as m icrodem ocracias serían la infraest ruct ura que sirve de sust ent o a la dem ocracia en grande. ¿Por qué es así? Las asociaciones civiles, form ales o inform ales, no necesariam ent e "polít icas" en sent ido rest ringido, perm it en a los ciudadanos precisar y hacer oír sus int ereses y dem andas, com o no podrían hacerlo individualm ent e. Funcionan, adem ás, com o “ escuelas de dem ocracia” : los part icipant es aprenden “ virt udes cívicas” , com o la confianza, la cooperación y el int erés por la cosa pública ( 8) .

¿Exist e, ent re los argent inos, una relación ent re la part icipación en asociaciones civiles y el int erés por la polít ica? La respuest a es afirm at iva.

La Encuest a Mundial de Valores pregunt ó a los ent revist ados de nuest ro país si “ pert enecían” y prest aban “ t rabaj o volunt ario grat is” en 15 t ipos de organizaciones y act ividades volunt arias, que incluyen las de caráct er religioso, cult ural, local, profesional, deport ivo, j uvenil, polít ico y sindical, ent re ot ras.

Para cont rast ar nuest ra hipót esis, debem os hacer a un lado la part icipación en “ part idos o grupos polít icos” y t am bién en sindicat os, a fin de no “ cont am inar” la relación ent re asociacionism o e int erés por la polít ica. Con los 13 t ipos de organización rest ant es, const ruim os dos variables: el núm ero de t ipos de organización a los que “ pert enece” el ent revist ado y el núm ero en los que realiza “ t rabaj o volunt ario” .

Los niveles de asociacionism o de la Argent ina son baj os para los est ándares int ernacionales e incluso lat inoam ericanos. En 1999, el 61% de los ent revist ados dij o no pert enecer a ninguno de los 13 t ipos de organizaciones civiles; el 78% , declaró no realizar t rabaj o volunt ario. La relación ent re “pert enencia” y “ volunt ariado” con el int erés por la polít ica est á reflej ada en los Cuadros Nº 5A y 5B.

Cuadro N º 5 A: I nt erés por la Polít ica según “Pert enencia” a Organizaciones Volunt arias

- En % sobre el t ot al de ent revist

ados-Cuadro N º 5 B: I nt erés por la Polít ica según Trabaj o Volunt ario - En % sobre el t ot al de ent revist

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parént esis. Las diferencias de sum as porcent uales respect o al 100% se deben al redondeo.

De las t ablas se desprende que, a m ayor núm ero de t ipos de organización a las que pert enece o en las que t rabaj a el ent revist ado, m ayor es la probabilidad de que ést e se int erese por la polít ica. El 41% de quienes t rabaj an en dos o m ás t ipos de organización est á “ bast ant e” o “ m uy int eresado” ( Cuadro 5B) ; el porcent aj e se reduce al 25% ent re quienes t rabaj an en un solo t ipo y al 16% ent re los que no realizan t rabaj o volunt ario. El m ism o fenóm eno, apenas m ás débil, se observa en el caso de la pert enencia a organizaciones.

La relación ent re part icipación en organizaciones volunt arias e int erés por la polít ica subsist e cuando se cont rola por el nivel educat ivo, aunque, una vez m ás, un baj o grado de inst rucción t iende a deprim ir el int erés m ás allá de lo que el volunt ariado o la pert enencia pueden com pensar.

Una form a de capit al social de caráct er m ás inform al son los encuent ros con am igos y conocidos. Aut ores com o Put nam han enfat izado que la im port ancia asignada al asociacionism o no debe llevarnos a descuidar el valor cívico de ot ros t ipos de sociabilidad. Y en efect o, hem os encont rado que el int erés por la polít ica aparece vinculado, ent re los argent inos, a la frecuencia con que las personas “ est án con los am igos” ( Cuadro Nº 6) .

Cuadro N º 6 : I nt erés por la Polít ica según Frecuencia de los Encuent ros con Am igos - En % sobre el t ot al de ent revist

ados-Fuent e: Elaboración propia, a part ir de la Base Argent ina 1999 de la Encuest a Mundial de Valores. Núm ero de ent revist ados ent re parént esis.

Las diferencias de sum as porcent uales respect o al 100% se deben al redondeo.

Las personas m ás int eresadas por la polít ica son las que est án con am igos t odas las sem anas, seguidas de cerca por las que t ienen encuent ros al m enos una o dos veces por m es. Quienes no est án nunca con am igos son los m enos int eresados.

Ot ra pregunt a que debem os hacernos es si una cult ura polít ica dem ocrát ica t iene incidencia sobre el int erés por la polít ica. Según I nglehart , por ej em plo, un conj unt o definido de act it udes, basadas en la confianza, la t olerancia, el bienest ar subj et ivo y valores part icipat ivos, parece part icularm ent e im port ant e para la em ergencia y la est abilidad de las inst it uciones dem ocrát icas.

La confianza int erpersonal m uest ra una asociación bivariada con el int erés por la polít ica ( Cuadro Nº 7) . El 27% de los ent revist ados que dicen confiar “ en la m ayoría de las personas” est á int eresado por la polít ica, frent e a un 17% de quienes no confían; ent re est os últ im os, hay un 52% de personas “ nada int eresadas” .

Cuadro N º 7 : I nt erés por la Polít ica según Confianza I nt erpersonal - En % sobre el t ot al de ent revist

ados-Fuent e: Elaboración propia, a part ir de la Base Argent ina 1999 de la Encuest a Mundial de Valores. Núm ero de ent revist ados ent re parént esis.

Est a asociación se debilit a, pero no desaparece, cuando se cont rola por el nivel de educación, la pert enencia a organizaciones o el t rabaj o volunt ario. Sin em bargo, pierde significación cuando la int roducim os en nuest ro m odelo de regresión logíst ica. El nivel de confianza, al m om ent o de est a m edición, era ext rem adam ent e baj o: t an sólo el 15% de los ent revist ados decía confiar en la m ayoría de las personas ( 9) .

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adhieren a valores dem ocrát icos t ienden a est ar en desacuerdo con las t res frases. Asignam os valores num éricos a las opciones de respuest a, desde el valor 1 para “ t ot alm ent e de acuerdo” hast a 4 para “ t ot alm ent e en desacuerdo” . Luego, para cada ent revist ado, calculam os el prom edio num érico de las respuest as a las t res frases. El result ado es un Í ndice de Adhesión a Valores Dem ocrát icos, que varía ent re 1 ( m ínim a adhesión) y 4 ( adhesión m áxim a) ( 10) . Est a escala t iene una clara asociación con el int erés por la polít ica ( Cuadro Nº 8) .

Cuadro N º 8 : I nt erés por la Polít ica según Adhesión a Valores Dem ocrát icos - En % sobre el t ot al de ent revist

ados-Fuent e: Elaboración propia, a part ir de la Base Argent ina 1999 de la Encuest a Mundial de Valores. Núm ero de ent revist ados ent re parént esis. Las diferencias de sum as porcent uales respect o al 100% se deben al redondeo.

El 41% de quienes obt ienen un punt aj e alt o en el índice se declaran int eresados por la polít ica; ent re quienes t ienen punt aj e m edio, los int eresados son el 20% ; ent re los de nivel baj o, apenas el 12% .

Para t erm inar, dos variables sociodem ográficas son t am bién relevant es: la edad y el t am año de la localidad en la que se vive. El Cuadro Nº 9 arroj a que el int erés por la polít ica aum ent a con la edad; la m ayor proporción de int eresados ( 23% ) est á ent re las personas de 50 y m ás años; el 56% de los j óvenes de 18 a 29 años no est á “ nada int eresado” .

Cuadro N º 9 : I nt erés por la Polít ica según Edad - En % sobre el t ot al de ent revist

ados-Fuent e: Elaboración propia, a part ir de la Base Argent ina 1999 de la Encuest a Mundial de Valores. Núm ero de ent revist ados ent re parént esis.

Hay una leve int eracción ent re edad y educación: las diferencias de int erés debidas a la edad se acent úan dent ro de cada nivel de inst rucción; est o sugiere que, a nivel de la sociedad general, los niveles educat ivos m ás alt os de las generaciones j óvenes, que t ienden a elevar el int erés por la polít ica, com pensan en part e la influencia en sent ido cont rario de la variable edad ( 11) .

Según el Cuadro Nº 10, hay asociación ent re int erés por la polít ica y el t am año de la ciudad en la que vive el ent revist ado; est a relación se conserva cuando se cont rola por el ingreso y el nivel educat ivo. La asociación, em pero, no es lineal: en las localidades pequeñas t iende a haber m ás personas int eresadas, pero las ciudades de 500 m il a 1,19 m illones de habit ant es rom pen est a aparent e t endencia general.

Cuadro N º 1 0 : I nt erés por la Polít ica según Tam año de la Localidad - En % sobre el t ot al de ent revist

ados-Fuent e: Elaboración propia, a part ir de la Base Argent ina 1999 de la Encuest a Mundial de Valores. Núm ero de ent revist ados ent re parént esis. Las diferencias de sum as porcent uales respect o al 100% se deben al redondeo.

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Cuadro N º 1 1 : I nt erés por la Polít ica según N ivel de I ngreso - En % sobre el t ot al de ent revist

ados-Los niveles de ingreso se definen com o sigue: Nivel Baj o: deciles de ingreso 1 a 3; Nivel Medio: deciles de ingreso 4 a 7; Nivel Alt o: deciles de ingreso 8 a 10.

Fuent e: Elaboración propia, a part ir de la Base Argent ina 1999 de la Encuest a Mundial de Valores. Núm ero de ent revist ados ent re parént esis. Las diferencias

de sum as porcent uales respect o al 100% se deben al redondeo.

El m odelo final

A fin de evaluar el efect o sim ult áneo de t odos los fact ores que acabam os de exam inar, los incorporam os a un m odelo de regresión logíst ica en el que la variable a predecir es el int erés por la polít ica.

Los m odelos de regresión logíst ica son am pliam ent e ut ilizados para predecir una variable cat egórica - com o es nuest ro caso- a part ir de una o m ás variables independient es, sean ést as cualit at ivas o cuant it at ivas ( 12) . Un m odelo de est e t ipo perm it e est im ar la influencia sobre el int erés por la polít ica de cada una de las variables que hem os est udiado, m ant eniendo const ant e el efect o de t odas las dem ás.

Para calcular la regresión, convert im os el “ int erés por la polít ica” en una variable de dos cat egorías: “ I nt eresado” ( que reúne las cat egorías originales “ bast ant e” y “ m uy int eresado” ) y “ No int eresado” ( “ Nada” y “ No m uy int eresado” ) . El Cuadro Nº 12 ilust ra algunos result ados en form a sum aria; la versión det allada se incluye en el Apéndice.

Cuadro N º 1 2 : Análisis de Regresión Logíst ica. I nt erés por la Polít ica

Cat egorías de referencia: Confianza en los Part idos: “ Ninguna” - Nivel Educat ivo: “ Baj o” - Tipo de Ocupación: “ Nunca t rabaj ó” - Est ar con

Am igos: “ Nunca” y “ Algunas veces al año ” - Tam año de la Localidad: “ 1,2 Millones y m ás ”. ( * ) Í ndice de Asociacionism o: núm ero de organizaciones

a las que pert enece el ent revist ado m ás núm ero de organizaciones en las que realiza t rabaj o volunt ario.

Fuent e: Elaboración propia a part ir de la Base Argent ina 1999 de la Encuest a Mundial de Valores. Ver cuadro com plet o en el Apéndice.

La prim era colum na nos dice si el efect o de nuest ras variables es significat ivo desde el punt o de vist a est adíst ico. Vem os que t odas las variables originales ( indicadas en negrit a) son significat ivas al nivel 0,03 o m enos; el ingreso y la confianza int erpersonal, que no son significat ivos, no est án incluidos en est e m odelo final.

En algunas de las variables cualit at ivas, hem os fusionado cat egorías: por ej em plo, en Tipo de Ocupación, “ t rabaj ador m anual” y “ no m anual” const it uyen ahora una única cat egoría. La Edad ha sido incorporada com o variable num érica cont inua, igual que el Í ndice de Adhesión a Valores Dem ocrát icos y el Í ndice de Asociacionism o; est e últ im o es la sum a del núm ero de organizaciones a las que pert enece y en las que t rabaj a el ent revist ado. La int erpret ación m ás ext endida de est e t ipo de m odelos se apoya en los “ odds rat ios” . El “ odds” ( chance o razón de probabilidades, ent re ot ras t raducciones del t érm ino) es el cocient e ent re la probabilidad de que un event o ocurra y la probabilidad de que no ocurra. Así, el “ odds” de obt ener un t res al t irar un dado es 1/ 5 ( result ado del cocient e 1/ 6 ÷ 5/ 6) , o, expresado de ot ro m odo, 0.20 ( ver m ás en not a 13) .

En nuest ra base de dat os, por ej em plo, hay 121 personas de Nivel Educat ivo Alt o, 43 de ellas int eresadas por la polít ica y 78 no int eresadas. Para los ent revist ados de educación alt a, el “ odds” de int eresarse por la polít ica es, pues, 43 / 78, lo que es igual a 1/ 1.8 o, lo que es lo m ism o, 0.55. Siguiendo el m ism o procedim ient o, com probaríam os que, para los ent revist ados de Nivel Educat ivo Baj o, el “ odds” de int eresarse por la polít ica es 1/ 6.6, es decir, 0.15. El “ odds rat io” es el cocient e ent re los dos “ odds” que hem os calculado. Por ej em plo, si dividim os 0.55 / 0.15, el result ado es 3.63. Est o significa que el “ odds” de int eresarse por la polít ica para las personas de educación alt a es 3.63 veces m ayor que para las personas de educación baj a.

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al que acabam os de calcular. Est o se debe a que el efect o del nivel educat ivo se ha vist o reducido al ser cont rolado por el efect o de t odas las dem ás variables incluidas en el m odelo.

En las variables cualit at ivas del Cuadro Nº 12, t odos los “ odds rat ios” est án calculados respect o a una cat egoría de referencia, que se det alla al pie de la t abla. Est o es así porque las variables cualit at ivas se ingresan al m odelo creando lo que se denom inan “ variables sim uladas” ( “ dum m y” ) , basadas en las cat egorías de la variable original ( 14) .

Así, la cat egoría “ Bast ant e / Mucha” confianza en los part idos polít icos t iene un “ odds rat io” de 9,248. Est o significa que el “ odds” de int eresarse por la polít ica de quienes confían m ucho o bast ant e en los part idos es 9,2 veces m ayor que el de las personas que no t ienen “ Ninguna” confianza en los part idos ( cat egoría, est a últ im a, de referencia) .

Para cualquier cat egoría de las list adas en la t abla, un “ odds rat io” superior a 1 significa que el “ odds” de int eresarse por la polít ica de las personas de esa cat egoría, es m ayor que el “ odds” de las personas de la cat egoría de referencia. Un “ odds rat io” m enor que 1 ( algo que no se present a en nuest ro caso) im plicaría lo cont rario. Hay dos cat egorías en el cuadro, “ Trabaj ador Manual y No Manu al” ( correspondient e a la variable Tipo de Ocupación” ) y ciudades “ de 100 m il a 499,9 m il” habit ant es ( variable Tam año de Localidad) , cuyos niveles de significación, en la segunda colum na, son m uy elevados. Est o im plica que sus “ odds” no son significat ivam ent e dist int os a los “ odds” de las cat egorías de referencia correspondient es. En el caso de la ocupación, en nuest ro m odelo final, sólo los “ Profesionales, Supervisores y Em pleadores” t ienen un “ odds” significat ivam ent e dist int o - casi dos veces m ayor - que el de las personas que “ Nunca t rabaj aron” ( cat egoría de referencia) .

En cuant o a las variables num éricas, observam os que la Edad t iene un “ odds rat io” de 1,026. La int erpret ación es que el “ odds” de int eresarse por la polít ica aum ent a un 2,6% con cada año de edad. En form a sim ilar, el “ odds rat io” de 1,163 del Í ndice de Asociacionism o, nos dice que el “ odds” de int eresarse por la polít ica aum ent a un 16,3% por cada organización adicional a la que pert enece o en la que t rabaj a el ent revist ado.

Conclusiones

El análisis precedent e nos ha perm it ido ident ificar un conj unt o de fact ores que inciden sobre el int erés por la polít ica ent re los argent inos. Por un lado, la com paración int ernacional pone en duda la idea de que el ej ercicio prolongado de la dem ocracia induzca, por sí m ism o, una caída del int erés; son, j ust am ent e, las dem ocracias de m ayor duración, las que exhiben los niveles de int erés m ás elevados.

El est udio de las respuest as de los encuest ados de nuest ro país, por su part e, m uest ra que la confianza en los part idos polít icos y el nivel educat ivo son, en ese orden, dos variables de gran influencia. La prim era rem it e a rasgos específicos de la evolución recient e de la dem ocracia argent ina: la pérdida de confianza en los part idos ha t enido com o correlat o una caída del int erés por la polít ica.

La educación es una variable est ruct ural y, por lo t ant o, m ás difícilm ent e m odificable; en especial, un baj o nivel de inst rucción parece deprim ir el int erés de un m odo que fact ores com o la experiencia laboral o el asociacionism o no pueden equilibrar. En cam bio, si bien el int erés por la polít ica dism inuye con la edad, la educación m ás elevada de las generaciones j óvenes - principalm ent e en el nivel m edio de inst rucción- com pensa, al m enos en part e, las diferencias.

El t ipo de ocupación es significat ivo, pero en el m odelo final sólo las t areas profesionales, gerenciales y de supervisión t ienen una influencia diferencial.

Part icularm ent e int eresant e es el hecho de que la pert enencia a asociaciones civiles, el volunt ariado y aun form as de sociabilidad inform al com o los encuent ros con am igos, est án relacionadas con un m ayor int erés por la polít ica. Tam bién cum ple su papel una cult ura polít ica dem ocrát ica, m edida a t ravés de nuest ro indicador de adhesión a valores dem ocrát icos.

Un com ent ario final de precaución es que, con ot ro conj unt o de dat os - que fuera de un período t em poral dist int o o incluyera nuevas variables- , podrían surgir ot ros fact ores relevant es o ver alt erado su peso los ya ident ificados. No podem os descart ar, por ej em plo, que el ingreso o la confianza int erpersonal llegaran a adquirir significación en ot ro cont ext o.

Apéndice est adíst ico

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significación est án calculados aplicando la prueba de la Chi Cuadrada. El coeficient e D de Som ers corresponde a la m edida asim ét rica, con “ int erés por la polít ica” com o variable dependient e. Cuadro N º 2: Sig. 0,000, Gam m a: 0,524, D de Som ers: 0,348. Cuadro N º 3: Sig. 0,000, Gam m a: 0,339, D de Som ers: 0,218. Cuadro N º 4: Sig. 0,000, Gam m a: 0,242, D de Som ers: 0,151. Cuadro N º 5 A: Sig. 0,000, Gam m a: 0,22, D de Som ers: 1,41. Cuadro N º 5 B: Sig. 0,000, Gam m a: 0,236, D de Som ers: 0,152. Cuadro N º 6: Sig. 0,000, Gam m a: 0,203, D de Som ers: 0,125. Cuadro N º 7: Sig. 0,000, V de Cram er: 0,131. Cuadro N º 8: Sig. 0,000, Gam m a: 0,283, D de Som ers: 0,179. Cuadro N º 9: Sig. 0,001, Gam m a: 0,145, D de Som ers: 0,09. Cuadro N º 1 0: Sig. 0.001, Gam m a: - 0,077, D de Som ers: - 0,048. Cuadro N º 1 1: Sig. 0,000, Gam m a: 0,203, D de Som ers: 0,126.

Análisis de Regresión Logíst ica: I nt erés por la Polít ica

Fuent e: Elaboración propia a part ir de la Base Argent ina 1999 de la Encuest a Mundial de Valores

N ot as

( 1) Ver La Nación: “ Aum ent a el desint erés por los com icios” , 22/ 10/ 07. El est udio cit ado por el diario corresponde a la consult ora Poliarquía. Tam bién Página 12: “ Los debat es pendient es de la cam paña elect oral” , 27/ 10/ 07; Clarín: “ Confusión y apat ía en el elect orado j oven ” , 20/ 10/ 07.

( 2) El proyect o, dirigido por el aut or, es el PI D- P001, “ Com unicación y Cult ura Polít ica en el Gran La Plat a ” .

( 3) La Encuest a Mundial de Valores ha com plet ado cuat ro ondas: 1981- 84, que se ext endió a 22 sociedades; 1990- 91 ( 43 sociedades) , 1995- 98 ( 55) y 1999- 2001 ( 65) . La Argent ina fue relevada en las cuat ro ondas. Los procesam ient os se efect uaron sobre la base int egrada de 268.000 casos edit ada en 2006: The European Values St udy Foundat ion and World Values Survey Associat ion : “ European and World Values Surveys Four - Wave I nt egrat ed Dat a File, 1981- 2004” , v.20060423, 2006.

( 4) Ver I nglehart , Ronald: Modernizat ion and Post m odernizat ion. Cult ural, Econom ic, and Polit ical Change in Fort y - Three Societ ies. Princet on Universit y Press, Princet on , 1997.

( 5) Una exposición de las principales t eorías se encuent ra en Jorge, José E.: “ Com unicación y Cult ura Polít ica en el Gran La Plat a” , Anuario de I nvest igaciones 2006, La Plat a, Facult ad de Periodism o y Com unicación Social ( en prensa) .

( 6) El t rabaj o de cam po se realizó en enero y febrero de 1999.

( 7) Ver Jorge, José E.: “ La confianza en las inst it uciones polít icas, la crisis de los part idos y el rol de los m edios” , Quest ion, Vol. 16, diciem bre 2007.

( 8) Put nam , Robert : Bowling Alone. The Collapse and Revival of Am erican Com m unit y. Sim on & Schust er , New York , 2000, en especial pp. 336- 349.

( 9) Para un análisis de la evolución de la confianza en nuest ro país, ver Jorge, José E.: “ La confianza int erpersonal en la Argent ina” , Quest ion, Vol. 12, diciem bre 2006.

( 10) Est a es una escala probada y ut ilizada en los est udios int ernacionales. El índice se considera confiable si t iene consist encia int erna, est o es, si las respuest as a las t res frases m uest ran una alt a correlación ent re sí. Para nuest ros dat os, el t est Alfa de Cronbach - una m edida t ípica de consist encia int erna aplicada en est os casos- t iene un valor de 0,733, considerado adecuado.

( 11) El t érm ino de int eracción, sin em bargo, no es significat ivo en el m odelo de regresión logíst ica.

( 12) Para una exposición int roduct oria sobre la t écnica de regresión logíst ica en ciencias hum anas, ver Alderet e , Ana María: “ Fundam ent os del Análisis de Regresión Logíst ica en la I nvest igación Psicológica” , Evaluar, 6 ( 2006) , pp. 52- 67.

( 13) No debem os confundir el “ odds” con la probabilidad. La probabilidad de sacar un t res al t irar el dado es 1/ 6, m ient ras que la probabilidad de no sacar un t res es 5/ 6. El “ odds” es el cocient e de est as probabilidades: 1/ 6 ÷ 5/ 6, lo que da 1/ 5.

( 14) Ver, por ej em plo, Blalock , Hubert : Est adíst ica Social, FCE, México, 1978, pp. 517- 521.

Bibliografía

I nglehart , Ronald: Modernizat ion and Post m odernizat ion. Cult ural, Econom ic, and Polit ical Change in Fort y- Three Societ ies. Princet on Universit y Press, Princet on, 1997.

I nglehart , Ronald: “ Cult ure and Dem ocracy” , en Lawrence Harrison and Sam uel P. Hunt ingt on: Cult ure Mat t ers: How Values Shape Hum an Progress. Basic, New York , 2000, pp. 80 - 97.

Jorge, José E.: “ Com unicación y Cult ura Polít ica en el Gran La Plat a” , Anuario de I nvest igaciones 2006, La Plat a, Facult ad de Periodism o y Com unicación Social ( en prensa) .

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