8-El diario de clase - Taller de práctica II - 2015

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EL DIARIO DE CLASE COMO INSTRUMENTO PARA LA REFLEXIÓN DE LA PRÁCTICA DOCENTE"

Entendemos que la reflexión influye sobre la acción a través de la utilización tanto de la “observación” como de los “registros escritos”. Estos últimos luego de ser analizados e interpretados influyen en las futuras planificaciones, proyectos y actuaciones. La observación pasa a ser así un dispositivo analizador de las prácticas a partir de la cual es posible desocultar, desentramar significados, explorar, indagar, develar, etc.

Se trata de un proceso cíclico en el que los participantes actúan a la luz de las comprensiones e interpretaciones que van realizando de sus propias prácticas en un trabajo espiralado en el que cada momento conduce naturalmente al siguiente; por un lado el discurso y la práctica y por otro la construcción y reconstrucción permanente de su acción mediante la observación, la reflexión crítica, el diálogo, la deliberación, la elaboración de juicios, la atribución de significados.

Partimos además de la convicción que “la narrativa” desempeña un papel decisivo en el desarrollo del pensamiento, en la descripción, organización comprensión y reflexión de la práctica. La escritura tiene un valor referencial que hace posible volver sobre lo actuado, en un intento de comprensión histórico de las acciones.

Es por ello que entendemos que “uno de los instrumentos” que permite realizar un registro rico en datos e imágenes a partir de la observación son los “diarios de clase”. A través de su utilización es posible rescatar lo cotidiano, lo espontáneo de las situaciones áulicas.

Básicamente son cuadernos o libretas donde un sujeto, que puede ser un docente, un alumno o un tercero, registra no sólo acontecimientos y procesos “observables”, sino también cuestiones vinculadas a su “sentir” como hipótesis, dudas, sensaciones, etc.

La forma de registrar es abierta a estilos y recursos, entendiendo por “estilo” la manera personal de llevar a cabo las anotaciones. Por ello en el diario se manifiestan implícitamente tendencias personales, formación profesional o experiencia previa.

M. Postic y J.M. De Ketele incluyen a los diarios en general dentro de lo que denominan “observación experiencial” porque “se aplican a la investigación que se efectúa a partir de la experiencia de una situación vivida en el tiempo por uno mismo o por otras personas”. Además señalan como características principales el tipo de narración abierta, la poca determinación previa de atributos / categorías a observar, la fuerte incidencia de lo cronológico.

Cuando se trata de comprender las propias acciones, de reflexionar sobre la propia práctica, los documentos autobiográficos adquieren un valor importante, tanto para el aprendizaje como para la autoevaluación. Es posible lograr una interpretación que recupere la riqueza de la dinámica áulica, determinar las teorías que subyacen así como los procesos de articulación pensamiento - acción.

Para elaborar los diarios no existen patrones rígidos y predeterminados ya que el encuadre que guía la observación lo va construyendo el sujeto en función de sus propósitos y necesidades. La mirada y el análisis pueden reparar en:

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Rutinas: son acciones que se realizan con cierta frecuencia “por mera práctica” y sin un nivel importante de reflexión que lo acompañe.

Problemas: constituyen un conjunto de hechos que generan malestar y que entorpecen la acción.

Dilema: es una situación que genera una gran cuota de angustia. Se plantean soluciones antagónicas en su abordaje. El dilema paraliza y el sujeto debe optar por uno u otro extremo. Muchos de los procesos que se dan en la búsqueda de una salida son inconscientes.

Incidentes críticos: son aquellos hechos especiales que pueden darse a lo largo del proceso que generan un ambiente de gran tensión. Dan lugar a momentos de crisis y replanteos de distinto tipo. Es necesario una intervención inmediata para superarlo. Pueden dar lugar a situaciones superadoras.

Con respecto a cómo realizar el registro acordamos que es conveniente contemplar dos tipos de anotaciones: Una inmediata: llevada a cabo simultáneamente al desarrollo de los hechos.

Otra diferida: realizada con posterioridad. Preferentemente la recomendación es realizarla con poco intervalo de tiempo para evitar una excesiva influencia de procesos subjetivos.

El análisis de los hechos recogidos apunta al descubrimiento de recurrencias, continuidades y discontinuidades, contextualización de determinadas situaciones, etc., tratando de interpretar para comprender los hechos en función de explicaciones teóricas generales que los sustentan y dan sentido.

Uno de los riesgos que ofrecen los diarios de clase (como exponentes de la metodología cualitativa) se vincula al nivel de subjetividad.

Para evitar estos riesgos de deformación al momento de interpretar las anotaciones es importante tomar algunos recaudos metodológicos.

Uno de ellos es contextualizar la unidad de análisis como podría ser la clase en un encuadre de referencia mayor como es la institución. De esta manera se entiende a la clase como parte de un todo donde el significado de los hechos o acontecimientos sólo puede ser determinado en función del contexto.

Otro recaudo plantea la necesidad de realizar la observación a lo largo de un tiempo considerable, a fin de acumular una gran cantidad de información.

De lo anteriormente expuesto se desprende la necesidad de potenciar la relación entre la teoría y la práctica en todos los procesos de formación docente, tanto en el inicial como durante el ejercicio mismo de la docencia, a partir de comprender que no son excluyentes sino, por el contrario mutuamente complementarias y necesarias una de la otra.

Desde este enfoque no es suficiente considerar los aspectos observables del mundo físico y del comportamiento humano sino que es necesario identificar, asimilar e interpretar los acontecimientos y las interacciones que singularizan la vida del aula.

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Es el mismo docente, con su capacidad de análisis, el que logra captar e interpretar el flujo de significados e interacciones que se generan, intercambian y negocian en la vida compleja y fluida de la misma, a partir de sus observaciones, registros escritos, asociaciones, interpretaciones, entendiendo la reflexión como una reconstrucción crítica que no sólo es individual, sino que también son los espacios de interpretación colectiva potenciándose al producirse la interrelación con otros, la discusión, los intercambios cooperativos. De allí que Gloria Edelstein se refiera a los recaudos al definir ámbitos e intercambios entre sujetos comprometidos en el proceso de reflexión expresando que “... tiene que ver con una actitud de vigilancia epistemológica y ética ante el impacto que provoca en los sujetos el hacer público lo privado, el poner en común procesos de subjetivación”.

Es necesario, poder en primer lugar, describir lo más significativamente posible los procesos y acontecimientos que se van presentando para luego de analizarlos y asociarlos, interpretarlos para comprenderlos a partir de una reconstrucción crítica de la propia experiencia.

Entendemos la necesidad de impulsar una epistemología de la práctica que se fundamente en una perspectiva constructivista cuyo objetivo fundamental, tal como lo expresa Lourdes Montero, “es el desarrollo profesional en contextos de incertidumbre, complejidad, cambios sociales, singularidad y conflictos de valores”. En este sentido entiende que la evolución epistemológica del campo puede ser representada como un proceso de cambio de preocupaciones en la construcción de conocimientos desde el interés por una enseñanza eficaz a la indagación de los saberes de los profesores, potenciándose así tanto la necesidad por aprender a enseñar como de mejorar profesionalmente a partir de trabajos de investigación.

La práctica profesional pasa a constituirse en un campo de conocimiento e investigación, objeto de enseñanza y especialización, con potencialidad para influir positivamente tanto en las aulas e instituciones como en el desarrollo personal de los docentes.

La formación docente, inicial y continua, deberá tender a establecer los mecanismos que faciliten el desarrollo de la autonomía y la participación, tratando de formar profesionales investigadores, reflexivos, críticos..., superando el papel de simple reproductor desarrollando las capacidades necesarias para participar en forma activa y crítica, desde y en su propio contexto, en un devenir dinámico y flexible, es decir construyendo un verdadero proceso de formación y profesionalización a partir de hacer del ejercicio de la enseñanza un instrumento para el propio desarrollo profesional y personal. Docentes capaces de sostener en forma espiralada el proceso de acción – reflexión – acción, de manera de complementar y nutrir permanentemente la teoría y la práctica.

De esta manera la relación entre teoría y práctica, entre investigación y acción, supera la dependencia unidireccional de la primera sobre la segunda para considerarlas complementarias y enriquecedoras una de la otra.

Tal como expresa Perez Gomez “La investigación y la teoría no dictan ni prescriben directamente la práctica, sólo ofrecen apoyo instrumental y conceptual para que el individuo se sitúe en el contexto y analice con rigor los elementos

y relaciones que caracterizan la vida del aula, formule hipótesis de trabajo y fundamentalmente, de modo racional las

decisiones situacionales que adopta”.

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SÍNTESIS BIBLIOGRÁFICA

 Edelstein, Gloria – Artículo en Publicación de la Facultad de Filosofía y Letras – UBA – “El análisis didáctico de las prácticas de la enseñanza. Una referencia disciplinar para la reflexión crítica sobre el trabajo docente”  Jackson, P. (1.998). La vida en las aulas. Madrid. Morata.

 Montero Lourdes (2002)– La construcción del conocimiento profesional docente - HomoSapiens. Rosario. Sta Fe. Argentina

 Postic M. Y Ketele J.M. Observar las situaciones educativas – Ed. Narcea - 1988

 Wilfrerd Carr y ZStephen Kemmis (1.988). Teoría crítica de la enseñanza. Barcelona. Martínez Roca.

 Zabalza Beraza, M. A. - Los diarios de clase. Documento para estudiar cualitativamente los dilemas prácticos de los profesores. Ed. Universit Barcelona. P.P.U. – 1991

Autoras:

HERNÁNDEZ, Ana María:

- Profesora y Licenciada en Ciencias de la Educación – UNR - - Maestranda en Educación Universitaria – UNR –

Actualmente se desempeña como Profesora en: - Universidad de Concepción del Uruguay –

en las carreras de: Licenciatura en EGB y Nivel Inicial y en el Profesorado de Enseñanza Superior

- Universidad Nacional de Rosario – Facultad de Humanidades y Artes – UNR –

- Varios Institutos Terciarios de Formación Docente de la ciudad de Rosario

PIERUCCI, Verónica

- Profesora en Ciencias de la Educación – UNR - - Maestranda en Educación Universitaria – UNR

-Actualmente se desempeña como Profesora en:

- Institutos de enseñanza en la Educación General Básica - Varios Institutos Terciarios de Formación Docente - Tutora en Educación General Básica

- Integrante del equipo de Asesoría Pedagógica – Facultad de Ciencias Agrarias – U NR

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