Bogotá, febrero de 2012
Señores
BIBLIOTECA GENERAL
Pontificia Universidad Javeriana Ciudad
Respetados Señores,
Me permito presentar el trabajo de grado titulado “Ciudad y Políticas públicas de espacio público: Algunas Reflexiones sobre la interdeterminación entre territorio, territorialidad y territorialización desde el espacio público en Bogotá de 1995 a 2010” , elaborado por la estudiante Agelamaría Rojas Triana, identificada con la Cédula de Ciudadanía No. 1026563369, para que se incluya en el catálogo de consulta.
Cordialmente,
Ana María Trujillo
Bogotá, D.C., Febrero de 2012
Señores Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J.
Pontificia Universidad Javeriana Cuidad
Los suscritos:
Angelamaría Rojas Triana , con C.C. No 1026563369 , con C.C. No
, con C.C. No
En mí (nuestra) calidad de autor (es) exclusivo (s) de la obra titulada:
“Ciudad y Políticas públicas de espacio público: Algunas Reflexiones sobre la interdeterminación entre territorio, territorialidad y territorialización desde el espacio público en Bogotá de 1995 a 2010”
Tesis doctoral Trabajo de grado X Premio o distinción: Si No X cual:
presentado y aprobado en el año 2011 , por medio del presente escrito autorizo (autorizamos) a la Pontificia Universidad Javeriana para que, en desarrollo de la presente licencia de uso parcial, pueda ejercer sobre mi (nuestra) obra las atribuciones que se indican a continuación, teniendo en cuenta que en cualquier caso, la finalidad perseguida será facilitar, difundir y promover el aprendizaje, la enseñanza y la investigación.
En consecuencia, las atribuciones de usos temporales y parciales que por virtud de la presente licencia se autorizan a la Pontificia Universidad Javeriana, a los usuarios de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J., así como a los usuarios de las redes, bases de datos y demás sitios web con los que la Universidad tenga perfeccionado un convenio, son:
AUTORIZO (AUTORIZAMOS) SI NO
1. La conservación de los ejemplares necesarios en la sala de tesis y
trabajos de grado de la Biblioteca. X
2. La consulta física o electrónica según corresponda X
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electrónico, así como su puesta a disposición en Internet X
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X
6. La inclusión en la Biblioteca Digital PUJ (Sólo para la totalidad de las Tesis Doctorales y de Maestría y para aquellos trabajos de grado que hayan sido laureados o tengan mención de honor.)
morales correspondientes, de acuerdo con los usos honrados, de manera proporcional y justificada a la finalidad perseguida, sin ánimo de lucro ni de comercialización.
De manera complementaria, garantizo (garantizamos) en mi (nuestra) calidad de estudiante (s) y por ende autor (es) exclusivo (s), que la Tesis o Trabajo de Grado en cuestión, es producto de mi (nuestra) plena autoría, de mi (nuestro) esfuerzo personal intelectual, como consecuencia de mi (nuestra) creación original particular y, por tanto, soy (somos) el (los) único (s) titular (es) de la misma. Además, aseguro (aseguramos) que no contiene citas, ni transcripciones de otras obras protegidas, por fuera de los límites autorizados por la ley, según los usos honrados, y en proporción a los fines previstos; ni tampoco contempla declaraciones difamatorias contra terceros; respetando el derecho a la imagen, intimidad, buen nombre y demás derechos constitucionales. Adicionalmente, manifiesto (manifestamos) que no se incluyeron expresiones contrarias al orden público ni a las buenas costumbres. En consecuencia, la responsabilidad directa en la elaboración, presentación, investigación y, en general, contenidos de la Tesis o Trabajo de Grado es de mí (nuestro) competencia exclusiva, eximiendo de toda responsabilidad a la Pontifica Universidad Javeriana por tales aspectos.
Sin perjuicio de los usos y atribuciones otorgadas en virtud de este documento, continuaré (continuaremos) conservando los correspondientes derechos patrimoniales sin modificación o restricción alguna, puesto que de acuerdo con la legislación colombiana aplicable, el presente es un acuerdo jurídico que en ningún caso conlleva la enajenación de los derechos patrimoniales derivados del régimen del Derecho de Autor.
De conformidad con lo establecido en el artículo 30 de la Ley 23 de 1982 y el artículo 11 de la Decisión Andina 351 de 1993, “Los derechos morales sobre el trabajo son propiedad de los autores”, los cuales son irrenunciables, imprescriptibles, inembargables e inalienables. En consecuencia, la Pontificia Universidad Javeriana está en la obligación de RESPETARLOS Y HACERLOS RESPETAR, para lo cual tomará las medidas correspondientes para garantizar su observancia.
NOTA: Información Confidencial:
Esta Tesis o Trabajo de Grado contiene información privilegiada, estratégica, secreta, confidencial y demás similar, o hace parte de una investigación que se adelanta y cuyos
resultados finales no se han publicado. Si No X
En caso afirmativo expresamente indicaré (indicaremos), en carta adjunta, tal situación con el fin de que se mantenga la restricción de acceso.
NOMBRE COMPLETO No. del documento de identidad FIRMA
Angelamaría Rojas Triana 1026563369
BIBLIOTECA ALFONSO BORRERO CABAL, S.J.
DESCRIPCIÓN DE LA TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO FORMULARIO
TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS DOCTORAL O TRABAJO DE GRADO
Ciudad y Políticas públicas de espacio público: Algunas Reflexiones sobre la
interdeterminación entre territorio, territorialidad y territorialización desde el espacio público en Bogotá de 1995 a 2010
SUBTÍTULO, SI LO TIENE
AUTOR O AUTORES
Apellidos Completos Nombres Completos
Rojas Triana Angelamaría
DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO
Apellidos Completos Nombres Completos
Jolly Jean François
FACULTAD
Ciencias políticas y Relaciones Internacionales PROGRAMA ACADÉMICO
Tipo de programa ( seleccione con “x” )
Pregrado Especialización Maestría Doctorado
X Nombre del programa académico
Ciencia Política
Nombres y apellidos del director del programa académico Ana María Trujillo
TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE:
Politóloga
PREMIO O DISTINCIÓN (En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial):
CIUDAD AÑO DE PRESENTACIÓN DE LA
TESIS O DEL TRABAJO DE GRADO NÚMERO DE PÁGINAS
Bogotá 2011 64 TIPO DE ILUSTRACIONES ( seleccione con “x” )
Dibujos Pinturas Tablas, gráficos y diagramas Planos Mapas Fotografías Partituras
X X
MATERIAL ACOMPAÑANTE
TIPO DURACIÓN (minutos) CANTIDAD FORMATO
CD DVD Otro ¿Cuál?
Vídeo Audio Multimedia Producción electrónica Otro Cuál?
DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVE EN ESPAÑOL E INGLÉS
Son los términos que definen los temas que identifican el contenido. (En caso de duda para designar estos descriptores, se recomienda consultar con la Sección de Desarrollo de Colecciones de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J en el correo [email protected], donde se les orientará).
ESPAÑOL INGLÉS
Espacio Público Public space
Cuidad City Ciudadanía citizenship Territorialización territorialization
RESUMEN DEL CONTENIDO EN ESPAÑOL E INGLÉS (Máximo 250 palabras - 1530 caracteres)
La presente investigación surge de un interés personal por entender el tema del espacio público partiendo, por supuesto, de su importancia para la construcción de ciudad y ciudadanía pero reconociendo que las dinámicas globales y locales actuales han generado transformaciones en el sentido del mismo. Con esto se busca realizar algunas reflexiones que permitan entender ¿cuáles son las consecuencias de la redefinición que se ha hecho del espacio público en cuanto a la construcción de ciudad?
Así las cosas, en este proyecto de investigación se espera, partiendo de definiciones conceptuales fundamentales como: ciudad, espacio público, sistema de valores y políticas públicas, plantear y exponer la dificultad y el reto que representa la formulación de políticas de espacio público en Bogotá, especialmente cuando estas están fundamentadas sobre dos sistemas de valores diferentes que responden a dos visiones de ciudad difíciles de articular.
The present investigation stems from a personal interest to understand the issue of public space based, of course, in its importance for the construction of city and citizenship while recognizing that the current global and local dynamics have generated transformations in the sense of it. This seeks to make some reflections that may explain what are the consequences of the redefinition of the public space when we talk about city construction?
CIUDADYPOLITICASPÚBLICASDEESPACIOPÚBLICO ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA INTERDETERMINACIÓN ENTRE TERRITORIO, TERRITORIALIDAD Y TERRITORIALIZACIÓN DESDE EL ESPACIO PÚBLICO EN BOGOTÁ DE
1995 A 2010
ANGELAMARÍA ROJAS TRIANA
TRABAJO DE GRADO PARA OPTAR AL TÍTULO DE POLITÓLOGA
DIRECTORDETESIS JEAN FRANÇOIS JOLLY
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA
TABLADECONTENIDO INTRODUCCIÓN
1. BASESCONCEPTUALES 1.1 TERRITORIO
1.1.1 CIUDAD
1.1.2.ELESPACIOPÚBLICO
1.1.2.1 ENTENDIENDO EL ESPACIO Y LO PÚBLICO 1.1.2.2 ESPACIOPÚBLICO: UN LUGAR COMÚN, VISIBLE Y ABIERTO.
1.2 TERRITORIALIDAD
1.2.1 DERECHOALACIUDAD 1.2.1.1 CIUDADANÍA 1.3 TERRITORIALIZACIÓN
1.3.1 POLÍTICASPÚBLICAS
1.3.2 ELANALISISCOGNITIVODEPOLITICASPÚBLICAS. 1.3.2.1 ELREFERENCIAL
1.3.3 POLÍTICASURBANASODECIUDAD.
1.3.4 POLÍTICASPÚBLICASDEESPACIOPÚBLICOENBOGOTÁ 2 LAINTERDETERMINACIÓNENTRETERRITORIO,TERRITORIALIDAD
YTERRITORIALIZACIÓN.
2.1 UNA PROPUESTA PARA EL ANALISIS DE LA
INTERDETERMINACIÓN ENTRE CIUDAD, SISTEMA DE VALORES Y POLITICAS PÚBLICAS DE ESPACIO PÚBLICO
3 PLANZONALCENTRO
3.1 ELTERRITORIO:CENTRODEBOGOTÁ–SANVICTORINO 3.2 LATERRITORIALIDAD:¿CIUDADANÍAOMODERNIZACIÓNY
DESARROLLO?
3.3 LATERRITORIALIZACIÓN:ELPLANZONALDELCENTRO– PROGRAMAINTEGRADOTERRITORIALSANVICTORINO REGIONAL.
INTRODUCCIÓN
En la actualidad se presencia una transformación de la estructura y funcionamiento de las ciudades a lo largo del mundo, que trae consigo retos y oportunidades. En este contexto, el interés por la ciudad adquiere un nuevo sentido pues ésta se ha constituido, desde la historia, como un espacio en el que se presentan diferentes dinámicas que afectan la vida de las personas que se reconocen como ciudadanos. Estas dinámicas incluyen, entre otras cosas, formas de regulación de la vida, procesos de ordenamiento territorial y un sinfín de transformaciones de corte económico, social y político que se han reflejado específicamente en el espacio público.
A lo largo de los últimos años y en respuesta a los procesos de revisión del Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá, el espacio público ha adquirido un papel fundamental en la construcción y el desarrollo de la ciudad. Sin embargo las encuestas y los índices de espacio público parecen indicar que las acciones sobre este no han sido suficientes y que cada vez existe un reto más grande en la formulación de políticas públicas de espacio público en una ciudad como Bogotá con características demográficas, sociales, económicas y culturales especiales.
el espacio público como elemento fundamental en el proceso de desarrollo urbano y de modernización de la ciudad.
En consecuencia, la presente investigación surge de un interés personal por entender el tema del espacio público partiendo, por supuesto, de su importancia para la construcción de ciudad y ciudadanía pero reconociendo que las dinámicas globales y locales actuales han generado transformaciones en el sentido del mimo. Con esto se busca realizar algunas reflexiones que permitan entender ¿cuáles son las consecuencias de la redefinición que se ha hecho del espacio público en cuanto a la construcción de ciudad?
Así las cosas, en este proyecto de investigación se espera, partiendo de definiciones conceptuales fundamentales como: ciudad, espacio público, sistema de valores y políticas públicas, plantear y exponer la dificultad y el reto que representa la formulación de políticas de espacio público en Bogotá, especialmente cuando estas están fundamentadas sobre dos sistemas de valores diferentes que responden a dos visiones de ciudad difíciles de articular. Para esto, se ha hecho una revisión de las principales acciones de las administraciones de Antanas Mockus, de Enrique Peñalosa, de Luis Eduardo Garzón y de Samuel Moreno sobre el espacio público, que leídas desde la perspectiva del referencial global y sectorial y de las políticas urbanas o políticas de ciudad, constituyen la base sobre la que se propone una reflexión sobre las políticas de espacio público en Bogotá soportada en esquema analítico de Monnet (2010) que refleja la inter–determinación entre territorio, territorialidad y territorialización.
A continuación, en el capitulo dos, se presenta el esquema de interdeterminación propuesto por Monnet (2010), a partir del cual se plantea una propuesta para el análisis de la interdeterminación entre ciudad, sistema de valores y políticas públicas de espacio público. Y finalmente, en el capitulo tres se presenta un estudio de caso simple, cuyo objetivo principal es eminentemente investigativo y que, siguiendo a Yinn (1994), puede caracterizarse como un estudio descriptivo y exploratorio sobre el Programa Territorial Integrado – San Victorino Regional del Plan Zonal del Centro de Bogotá, que permite ilustrar los planteamientos realizados en el capitulo dos. Es importante resaltar que este trabajo de investigación será un trabajo esencialmente reflexivo y de análisis documental que no incluye explícitamente recolección y procesamientos de datos.
1. BASES CONCEPTUALES
En este apartado se presenta una definición de los conceptos básicos que constituyen el punto de partida para la investigación y que dan lugar a una reflexión sobre el grado de importancia que tienen la ciudad y el espacio público en la actualidad. Con esto, se definirán los conceptos relacionados con el territorio, la territorialidad y la territorialización planteados por Monnet (2010) cuya interdeterminación permitirá entender el reto que existe en la elaboración de políticas públicas de espacio público.
Al concebir el espacio público en una profunda relación con la ciudad, el esquema de interdeterminación planteado por Monnet permite entender que los conceptos de ciudad, espacio público y ciudadanía son a la vez condicionados y condicionantes los unos de los otros. Lo anterior pone de manifiesto la complejidad del tema del espacio público, plantea nuevos retos a las futuras administraciones y, por supuesto, reflexiones a los habitantes de la ciudad.
1.1 EL TERRITORIO
Como lo afirma Faure (1995), la referencia al concepto de territorio ha venido suscitando debates desde hace algunos años, especialmente porque resulta problemático debido al significado ambiguo que ha adquirido al ser usado recurrentemente en los discursos expertos. Sin embargo, su definición es fundamental pues es al mismo tiempo receptor, condicionante e instrumento de la acción.
señalan Montañez y Delgado (2008: 122 -123), el territorio es reconocido como un espacio de poder y de dominio de distintos sectores, que incluyen al Estado, a los individuos, a distintos grupos y organizaciones, e incluso, a empresas multinacionales.
Con todo esto, se entiende, que la ciudad en general y, de manera más específica, el espacio público no es solo el lugar en el que se expresan un conjunto de prácticas sociales que garantizan la apropiación del territorio, sino también el escenario en el que se originan diversos tipos de relaciones que dan lugar a situaciones que pueden requerir una intervención pública, por medio de herramientas como las políticas públicas.
1.1.1 LA CIUDAD
Históricamente, la ciudad ha sufrido grandes transformaciones que no permiten establecer una definición única y completa de esta. Por ende, resulta común encontrar conceptos de ciudad para contextos determinados. Se habla entonces de la “ciudad antigua”, de la “ciudad medieval”, de la “ciudad moderna” e, incluso, de la “ciudad postmoderna”. Cada una de estas ciudades tiene características muy específicas que se relacionan con la arquitectura o el urbanismo, pero casi nunca contemplan de manera integral los ámbitos qué la componen: el social, el económico, el cultural y el político.
Es fundamental repensar la ciudad para dimensionar la importancia que ésta ha venido adquiriendo en diferentes procesos de ordenación urbana. Principalmente, porque al ser la ciudad parte de la cotidianidad parece no ser valorada más allá de un simple espacio físico que se compone de edificios y personas, cuando de lo que en realidad se trata es de un ente vivo del que somos parte; o como lo diría Carrión (2004) es un lugar en el que no sólo habita el hombre, sino un lugar que admite la diversidad, el encuentro y la interacción.
Por esta razón, la aproximación del enfoque sociológico al concepto de ciudad resulta fundamental ya que introduce categorías importantes que trasforman la idea funcionalista y eficientista1 de ciudad, para contemplarla como construcción de un imaginario colectivo.
...el origen de la ciudad se relacionó directamente con la transformación de la sociedad igualitaria, carente de propiedad privada, basada en las relaciones de familia y en la especialización de funciones según el sexo. El cambio se produce al concebir a la ciudad como un estado mental, un cuerpo de costumbres y tradición. (Jones, 1973:8)
No obstante, al explicar el concepto de ciudad, el enfoque sociológico deja de lado los rasgos más obvios de la ciudad: los edificios, las casas, las vías, la infraestructura y, sobre todo, el espacio público. Lo anterior, lleva entonces, a la reflexión que realiza la Escuela ecológica de Chicago2 sobre la síntesis entre
1
De acuerdo con Borja (2000, p. 29) “el urbanismo contemporáneo, heredero del movimiento moderno fue reconstructor de ciudades después de la segunda guerra mundial. Se focalizó en un funcionalismo eficientista, dotado de un instrumental separador más que integrador (la zonificación, los modelos), justificado por urgencias sociales( vivienda, equipamientos básicos) y acentuado por la compartimentación de las administraciones publicas y de los cuerpos profesionales (por ejemplo transportes/ ingenieros sin otras visiones del desarrollo y del funcionamiento urbanos). El resultado ha sido casi siempre la aplicación de políticas sectoriales en lugar de realizar actuaciones que articulen la diversidad y la complejidad de las demandas urbanas.”
2
población y medio, otorgándole un nuevo significado al espacio e intentando aproximarse a la ciudad como un todo.
Así, las corrientes mencionadas anteriormente – a pesar de las fuertes críticas que recibieron – dieron lugar a una comprensión del objeto ciudad desde nuevas ópticas, incorporando conceptos importantes como transformación de la sociedad, evolución, estado mental, cuerpo de tradiciones etc., los cuales han permitido diferenciar la idea de ciudad de otras acepciones como urbanización. Esto, básicamente, porque al concepto de ciudad se le añade una categoría fundamental que tiene que ver con las relaciones sociales y de poder.
Como bien lo afirman Borja y Castells (1998:13), “la urbanización es un proceso de articulación espacial, continúa o discontinua, de población y actividades, y la
ciudad, en cambio, implica un sistema específico de relaciones sociales, de cultura
y particularmente, de instituciones políticas de autogobierno”. Esta visión de ciudad se encuentra estrechamente vinculada con los conceptos de sociedad civil, de ciudadanía y de democracia. En tanto que la ciudad implica diversidad, pluralidad e interconectividad de sus habitantes, puede ser definida como el territorio en el que, por medio del proceso de cohesión social, se materializan un conjunto de valores que responden, entre otras cosas, a los principios fundamentales de lo que es la ciudadanía.
Por lo tanto, según Borja y Muxi (2000:35)
hacer ciudad es, antes que nada, reconocer el derecho a la ciudad para todos. Ante los procesos disolutorios de la urbanización periférica, la degradación de los centros heredados y la eclosión de pseudo centralidades monofuncionales, reivindicar el valor ciudad es optar por un urbanismo de integración y no-exclusión que optimice las "libertades urbanas”.
producirlo, apreciarlo y apropiarlo Con esto, la imagen que se tiene de ciudad adquiere un nuevo sentido.
Lo interesante del concepto de hábitat es que permite concebir la ciudad cómo el entorno nuclear del ser humano, ya que según ONU-Hábitat Colombia este es
el referente simbólico, histórico y social en el que se localiza el ser humano de manera multidimensional: política, económico-social y estético-ambiental, actuando complejamente en una cultura determinada. El hábitat significa así algo más que un techo bajo el cual protegerse, siendo el espacio físico e imaginario en el que tiene lugar la vida humana. (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2008: 25)
Todo esto, finalmente refuerza la idea de que la ciudad representa un mundo donde el espacio se convierte en público al ser construido, moldeado y transformado por la sociedad - por sus interacciones y relaciones de poder-. No obstante, este mundo también transforma y modifica los valores y acciones de sus habitantes al dotarlos de un estatus de ciudadanía con el que dejan de ser meros beneficiarios, para convertirse en actores que definen su destino y el de su entorno.
1.1.2 EL ESPACIO PÚBLICO
Al entender la ciudad como espacio de representación de la diversidad, de interacción y del encuentro, esta resulta impensable sin el espacio público, pues en él se reconoce el carácter político que lo califica como fundamental en la construcción y el fortalecimiento de la ciudadanía.
1.3.4.1 ENTENDIENDO EL ESPACIO Y LO PÚBLICO
Uno de los teóricos más importantes en el tema del espacio es Henry Lefèbvre, quien en sus “Reflexiones sobre la política del espacio” (1976:31) habló sobre el carácter político del espacio.
modelado por elementos históricos y naturales; pero esto ha sido un proceso político. El espacio es político e ideológico. Es un producto literariamente lleno de ideologías.
De lo anterior se desprende que el espacio no puede ser entendido como algo predeterminado, ya que es vivo y dinámico pues es parte no solo de una producción estatal y normativa o del diseño de arquitectos sino que también surge de las vivencias del ciudadano, que al interactuar con otros y socializar produce su propio espacio. Para Lefèbvre existe entonces una profunda relación entre el espacio físico y la sociedad, de donde se produce una nueva noción de espacio cuando alguno de los sectores de la sociedad persigue un fin y realiza una acción para alcanzarlo, pasando por una serie de procesos que llenan de nuevos significados el espacio.
En este sentido, el mismo autor distingue tres representaciones del espacio: el percibido cómo ese espacio físico, el que se vive en la cotidianidad; el espacio concebido que se puede entender cómo un objeto de pensamiento y el producto de la representación mental y, finalmente, el espacio vivido que se genera por la combinación de los dos anteriores y por la integración con la vida social y la experiencia de los grupos.
Entender el sentido político del espacio, implica entonces pensar el carácter público del espacio que, según Rabotnikof (2005), implica comprender lo público como aquello que es de interés para todos, algo que concierne a una comunidad política y a la autoridad que de allí emana, por lo que esta primera visión de lo público se aproxima la idea de lo político.
conocido por todos. Por lo tanto hablar de espacio público implica hablar de un lugar común, visible y abierto.
1.1.2.1 EL ESPACIO PÚBLICO: un lugar común, visible y abierto.
De acuerdo con Alberto Saldarriaga (2005) en el momento en que las ciudades fueron concebidas – al menos arquitectónicamente – se desarrollaron una serie de trazados que evidencian la creación de espacios propicios para diferentes actividades cotidianas. Poco a poco, esos espacios de congregación y socialización se transformaron, en espacios vacios que servían básicamente para transitar de un lugar a otro, por lo que se convirtieron en espacios a los que se asignaron usos específicos.
Como dice Borja (2001), estos espacios, considerados espacio público se confundieron en unos casos con la viabilidad, en otros se vincularon con las actividades comerciales o se priorizó la idea de la renovación y del embellecimiento urbano; y en casos, mucho más dramáticos, estos espacios fueron usados como mecanismos de segregación, para excluir a ciertos sectores de la población.
Esta confusión ha complicado cada vez más el manejo del espacio público, pues, siguiendo a Borja (2001), este ha dejado de ser un espacio protegido que facilite la interacción entre los diversos individuos que hacen parte de la ciudad, para identificarse – de manera casi general3 - como un refugio de los pobres, los indigentes y los marginados.
Por consiguiente, de acuerdo con Borja y Muxi (2000:7) es fundamental entender “que el espacio público ciudadano no es un espacio residual entre calles y
3
edificios. Tampoco es un espacio vacío considerado público simplemente por
razones jurídicas. Ni un espacio “especializado”, al que se ha de ir, como quien va
a un museo o a un espectáculo”. En el nivel más elemental y general, se entiende como un lugar de creación de comunidad o en palabras de Rabotnikof (2005) como “una suerte de hogar público, el logro de un lugar común”.
En suma, según Borja y Muxi (2000:12) se trata de un espacio que resulta rentable en términos sociales, culturales y civiles; pero también lo es, en un
mediano plazo, en términos políticos, la gobernabilidad, y económicos, generando
atracción y creación de nuevas actividades. Por lo qué se convierte en un espacio fundamental para la construcción de ciudadanía sobre la cual se cimentaran otros procesos de desarrollo de tipo económico y social.
En este orden de ideas, se esperaría que el espacio público cumpla con cuatro condiciones fundamentales mencionadas por Carrión (2004): lo simbólico, lo simbiótico, el intercambio y lo cívico. Simbólico en el sentido en que es el lugar donde se construye la identidad gracias a la creación de un sentido de pertenencia y de rol dentro de la comunidad, porque según Carrión (2004:73) “es un espacio donde se representa la sociedad y es un espacio representado por ella, que
permiten re-significar lo público y fortalecer las identidades”.
1.2 LA TERRITORIALIDAD
Entendiendo que el territorio no es únicamente un espacio físico dado, sino también un constructo social, es importante tener en cuenta que según Monnet (2010) en este se materializan valores en un proceso de territorialidad que transforma el espacio físico dado.
Así, Monnet (2010) identifica la territorialidad como aquel “sistema de valores atribuidos a un territorio”. En este orden de ideas y como se podrá ver más adelante, al entender que la participación de los actores en la toma de decisión está fundamentada en las diferentes percepciones que estos tienen de la realidad, es posible, según Roa (2010) relacionar este sistema de valores (territorialidad) planteado por Monnet (2010), con el concepto de referencial que plantea Muller (2010) en el enfoque cognitivo de políticas públicas. Para propósitos de esta investigación se presentara el sistema de valores que desde la teoría es fundamental para la formulación de las políticas públicas de espacio público, los cuales se encuentran profundamente relacionados con el estatuto de ciudadanía. No obstante, es fundamental tener en cuenta que existen acciones e intervenciones sobre el territorio que se encuentran orientadas por otro tipo de valores que, como se verá más adelante, responden a procesos de desarrollo y modernización.
1.2.1 EL DERECHO A LA CIUDAD.
Ahora bien, haciendo referencia al sistema de valores fundamentado en la ciudadanía, el Derecho a la Ciudad surge como otro elemento importante de esta investigación, pues con este se refuerza el concepto de ciudad empleado hasta el momento, lo que en ultimas abrirá el camino para entender la relevancia del espacio público como lugar de representación de la individualidad en medio de la diversidad.
desarrollar capacidades se ha intentado materializar a través de la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad, que desde su concepción en el Foro Social Mundial del 2001 ha discutido y asumido el reto de “construir un modelo de sociedad y de vida urbana sostenible, basado en los principios de: solidaridad, libertad, equidad,
dignidad y justicia social; fundados en el respeto por las distintas culturas urbanas
y el balance entre lo rural y lo urbano”.
La Carta, más que ser un refuerzo de los derechos humanos bajo una perspectiva de ciudad, pretende una transición hacia derechos complejos, universales, integrales, interdependientes y dinámicos4, que privilegien ante todo el interés colectivo sobre el individual.
Bajo esta lógica, siguiendo a Correa (2011:28) el Derecho a la Ciudad tiene tres facetas o principios fundamentales que rigen su propuesta y que apuntan básicamente a: 1) El usufructo equitativo de los beneficios y oportunidades que ofrece la ciudad. 2) La participación ciudadana de los habitantes en el proceso de
toma de decisiones y manejo de los asuntos y políticas de la ciudad. 3) El goce de
los derechos humanos en los contextos urbano.
Dichos principios, de cierto modo prescriptivos, se enfocan precisamente en la creación y fortalecimiento de un espacio en el que se puedan materializar una serie de valores que complementan y refuerzan el estatuto de ciudadanía5.
4
El derecho a la ciudad es universal porque cualquier persona puede vivir en la ciudad; es integral porque tiene que ver con todas las condiciones de vida; es interdependiente con otros derechos humanos reconocidos internacionalmente (…) por lo tanto, el derecho a la ciudad es ante todo un instrumento de reivindicación política y acción colectiva.” Mesa por el Derecho a la Ciudad; Documento Conceptual, Memorias conversatorio interno 2007.
5
El primero de estos aboga por un espacio que no sea factor de segregación, donde el desarrollo y la urbanización sean herramientas integradoras que permitan brinden capacidades y oportunidades para toda la población urbana. En segundo lugar, el principio de participación ciudadana indica que para que los habitantes de la ciudad puedan disfrutar de los beneficios de esta es necesario que adquieran un papel protagónico y activo, que sea propositivo y que ejerza un control real sobre el destino de la ciudad, no solo exigiendo sus derechos sino también cumpliendo con sus deberes. Finalmente, lo que lleva al tercer principio es la necesidad que este plantea de hacer cumplir los derechos humanos en un contexto de ciudad donde se deben valorar desde su faceta colectiva.
No obstante, es preciso aclarar que el Derecho a la Ciudad contempla adicionalmente cinco dimensiones de la vida urbana: el derecho al hábitat, el derecho a sentirse parte de la ciudad, el derecho a vivir dignamente, el derecho a la convivencia y el derecho al gobierno de la ciudad (Ver grafico No. 1), que en parte permiten definir el espacio público como fundamental en la construcción de ciudadanía.
política como la cultural, de manera que no puede pensarse sin la creación de la
ciudadanía como objeto del espacio público y como camino para poner al servicio
de los individuos su creación colectiva más compleja: la ciudad.
1.2.1.1 CIUDADANÍA
El concepto de ciudadanía ha cobrado mayor fuerza en los últimos años, sobre todo porque su uso es cada vez más constante en los discursos de desarrollo y de modernización, con lo que la palabra ciudadanía adquiere nuevos significados e ideas. No obstante, siguiendo a Horrach (2009), es desde la Antigua Grecia que se comienza a hablar de ciudadanía como una forma que les daba un reconocimiento especial a ciertos habitantes. El titulo de ciudadano suponía entonces, un estatus que contemplaba derechos y deberes cívicos, socio – económicos y sobre todo políticos, que a su vez excluían y definían como no – ciudadanos a los extranjeros, mujeres, menores de edad y esclavos.
Posteriormente, desde el siglo XVIII con el surgimiento de los Estados – Nación, el estatus de ciudadano fue adquirido por un mayor número de personas, aunque en este caso se encontraba estrechamente ligado con el concepto de nacionalidad. Así las cosas, siendo la nacionalidad un atributo que concedía el Estado, los ciudadanos eran aquellos reconocidos plenamente por este, y en tanto que ciudadanos eran titulares de derechos políticos como la participación en los procesos electorales, la formación de partidos políticos y la posibilidad de ser funcionarios públicos.
Actualmente, este concepto ha evolucionado a un punto en el que, no solo se han ampliado los derechos vinculados al concepto de ciudadanía, sino que está también ha logrado afectar a un mayor número de personas, por lo que el marco apunta ahora hacia la idea de una “ciudadanía universal”, superando de este modo las diferencias nacionales, sociales y económicas.
individuos a una comunidad política. Sin embargo, hace falta también obtener un reconocimiento por parte de la misma para que la exigibilidad de los derechos y el cumplimiento de los deberes sea un hecho. Esto permite entender que no existe una única vía para convertirse en ciudadano, pues de lo que se trata es de crear una conciencia de ciudadanía, proceso que requiere que las personas salgan a la esfera pública, se sientan con derecho de estar en ella, de apropiarse de la misma y sobre todo ser parte de su construcción.
Ahora bien, para propósitos de esta investigación es importante tener siempre en cuenta que el concepto de ciudadanía se encuentra en constante cambio, pues es resultado de un proceso de construcción social.
En este caso, la ciudadanía se ha entendido de manera general como la forma en que los individuos se relacionan con lo público. Entonces mas allá de ser un estatuto jurídico – normativo, la ciudadanía según Borja y Muxi (2000: 27) es un proceso de conquista permanente de derechos formales y de exigencia de
políticas públicas para hacerlos efectivos. Pero al mismo tiempo se considera que la ciudadanía mas allá de la dialéctica entre derechos y deberes es el reconocimiento de los otros, o como bien lo dice Ángela Robledo (2003:129) “de la pluralidad de la que estamos hechos; tiene que ver con los comportamientos que
relacionan el espacio privado con el público y con las identidades que
representamos cotidianamente”
En suma, hablar de ciudadanía implica hablar de una construcción permanente que demanda el cumplimiento de deberes y la exigencia de nuevos derechos que doten de significado el contenido de la misma, pues es así que los individuos pueden desarrollar plenamente el carácter del ciudadano cuando se disponen a actuar y a enfrentar las dinámicas de su territorio.
espacio público cobra importancia como escenario para el ejercicio del derecho a la ciudad.
1.3 LA TERRITORIALIZACIÓN
En esta triada interdeterminada que propone Monnet (2010), el elemento faltante es la territorialización que, según Monnet (2010:93), hace referencia a la “acción humana que se soporta sobre un sistema de valores para producir el territorio”
Por esto a continuación se plantea que para reconquistar el espacio público se requiere de acciones sobre el territorio que orienten la creación, recuperación, administración y uso del mismo, buscando siempre el mejoramiento en la calidad de vida de la población, la construcción y fortalecimiento de la ciudadanía. Dichas acciones se traducen en la formulación e implementación de políticas públicas que parten de la identificación de una situación percibida como problemática y se identifican como un elemento de territorialización.
1.3.1 POLITICAS PÚBLICAS
El estudio de las políticas públicas ha resultado relevante a la hora de explicar la forma en que actores gubernamentales responden a las necesidades de la sociedad, procurando que la toma de decisiones resulte en las mejores soluciones posibles para los problemas de carácter público.
En consecuencia, siguiendo a Muller y Surel (1998:13) se puede hablar de las políticas públicas como un proceso por medio del cual no solo se elaboran sino también se implementan “dispositivos políticos coordinados alrededor de objetivos explícitos”. Pero en definitiva es la aproximación de Roth (1999:14) la que define de manera más precisa la política pública como
un conjunto conformado por uno o varios objetivos colectivos considerados
necesarios o deseables por medios y acciones que son tratados, por lo menos
finalidad de orientar el comportamiento de actores individuales o colectivos
para modificar una situación percibida como insatisfactoria o problemática”
En últimas, como lo asegura Roth (1999), las políticas públicas precisan de la incorporación del gobierno, la identificación de unos problemas y la definición de objetivos y proceso, por lo que estas hacen referencia al Estado en acción. Sin embargo, para propósitos de esta investigación, es fundamental tener en cuenta que adicionalmente la razón de las políticas públicas es modificar comportamientos, es decir, que, más allá de producir soluciones técnicas, estas también deben ser políticas, entregando no solo bienes y servicios, sino generando resultados y, por supuesto, legitimidad y confianza.
Asi, resulta fundamental tener en cuenta el marco secuencial o ciclo propuesto por Jones, del cual interesan únicamente los procesos que se desarrollan en las fases de identificación del problema y de la formulación de políticas públicas para la ilustración que se realizará más adelante sobre el Plan Zonal del Centro,
La fase de identificación del problema, siguiendo a Roth(1999) inicia en el momento en que se evidencia que existe una brecha entre la situación esperada y la situación real que vive determinado(s) sector(es). Sin embargo, para que este problema de paso a una política pública hace falta que se dé una construcción social del mismo y, que posteriormente, se establezca como problema publico por medio de la difusión y el lobby político, planteándolo en un lenguaje adecuado aclarando donde se presenta, a quienes afecta, que lo genera, que pasa si no se interviene, desde hace cuanto se viene dando, etc.
En consecuencia, como asegura Roth (1999) la fase de la formulación supone la selección de objetivos, procesos, herramientas e instrumentos que se aplicaran para dar solución al problema una vez se han realizado los estudios necesarios y se ha establecido una visión general sobre el tema de todas las partes afectadas.
En este proceso, se tiene en cuenta que la toma de decisiones es compleja en el sentido en que diferentes actores interactúan, buscando alcanzar sus objetivos, en ambientes de riesgo e incertidumbre, dando lugar a procesos en los que las instituciones definen en ultimas la formulación de políticas públicas. Por eso, más allá de ser una secuencia guiada, pensar en políticas públicas implica pensar en múltiples posiciones y percepciones que se encuentran presentes en la arena política, que cambian con el tiempo y que se encuentran determinadas por el papel que se juegue dentro de una comunidad.
1.3.2 EL ANALISIS COGNITIVO DE POLITICAS PUBLICAS
Aunque el concepto de política pública contempla la importancia de los diferentes actores – gubernamentales o no - que hacen parte del proceso y la manera cómo estos influyen en el mismo, solo el enfoque cognitivo ha señalado la necesidad de entender cómo se producen esas diferentes interpretaciones del problema y, por supuesto, cómo se traducen a la hora de formular políticas públicas.
Estos significados del territorio pueden ser entendidos como representaciones de la realidad que se desea intervenir, que consisten básicamente en representaciones de un problema, sus consecuencias y las diferentes alternativas de solución por parte de determinados sectores. Por esto, de acuerdo con Muller (2010:95) se entiende que las políticas públicas, mas allá de ser un proceso de decisión, son el “lugar donde una sociedad dada construye su relación con el mundo”, de manera que las ideas, las creencias y las visiones sobre el mundo son fundamentales dentro de la elaboración de políticas públicas.
Así, es posible entender la acción pública como un proceso en el que las diversas interpretaciones de un problema orientan las estrategias que definirán el contenido de las políticas, con lo que se introduce el concepto de referencial que procura explicar cómo los valores, las normas, las imágenes y los algoritmos se materializan en políticas públicas.
1.3.2.1 EL REFERENCIAL DE LA POLÍTICA PÚBLICA
Siguiendo a Muller (2006:98), si las políticas públicas son representaciones de la sociedad sobre la realidad, el referencial es una “una imagen de la realidad sobre la cual se quiere intervenir. Es en referencia a esta imagen cognitiva que los
actores van a organizar su percepción del problema, confrontar sus soluciones y
definir sus propuestas de acción (…)”. Así, el referencial es un proceso cognitivo que permite realizar no solo un diagnostico de la realidad sino también una prescripción sobre la misma.
De acuerdo con Muller (2010), en primer lugar se encuentran los valores, que definen un marco global para la acción pública, al ser representaciones de lo que está bien y lo que está mal, lo que se desea y lo que no. Adicionalmente, están las normas que al definir los principios de acción dan lugar a la diferenciación entre la realidad percibida y la realidad deseada. A continuación, los algoritmos como las relaciones causales de la forma “si…., entonces” que expresan una teoría de la acción. Y por último, las imágenes que constituyen un elemento central del referencial, pues dan significación de manera inmediata, constituyendo vectores de valores, normas y algoritmos.
Adicionalmente, asegura Muller (2010), es posible distinguir el referencial global del sectorial. El primero es, por supuesto, una representación general que se encuentra conformada por un conjunto de valores y de normas que determinan las conductas y que permiten la jerarquización de las diferentes representaciones sectoriales; por lo que en últimas, siguiendo a Muller (2010:118) “define la representación que una sociedad se hace de su relación con el mundo en un
momento dado”
El segundo, como su nombre lo dice, es la representación de un sector, de una disciplina, de un campo de acción o de una profesión, lo que permite que se delimiten las fronteras y el lugar en la sociedad del sector, entendiendo siempre que esto no implica que exista una coherencia perfecta, precisamente porque es parte de un constructo social, al igual que el referente global. Por ende, solo aquella concepción de la realidad que se encuentre en conformidad con las normas y valores de referencial global se impondrá como imagen de referencia para la política pública.
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si en cuanto a espacio público se han formulado políticas urbanas o políticas de ciudad.
Según Berman (1989) la ciudad ha sido vista como el mundo de los sólidos, lo que en últimas ha orientado las intervenciones planteadas en las políticas públicas de espacio público a la solución de un problema meramente funcional, de la forma y la estructura de la ciudad. Siguiendo a Correa (2011), esta “atención a la dimensión física de la ciudad es una condición crónica de la modernidad”.
Por esto, el paso de estas políticas urbanas hacia políticas de ciudad implica según Correa (2011:50) “la responsabilidad de trascender el patrón de una ciudad entendida como un espacio para la vivienda y para el ejercicio de algunas
funciones, una ciudad al servicio de la producción”, de la competitividad a una ciudad que en los términos de esta investigación se fundamentaría en la construcción y el fortalecimiento de la ciudadanía como base para el desarrollo de otros procesos.
Lo que se pretende entonces con estas políticas de ciudad, es encontrar herramientas adecuadas que den cuenta de la articulación entre el referencial global y el intersectorial que comprendan el espacio público en toda su complejidad. Por esto, siguiendo a Correa (2011) hacer políticas de ciudad, más que trascender las políticas urbanas, implica planificar la ciudad en clave del derecho a la ciudad teniendo en cuenta criterios generales.
un proyecto de vida y un proyecto común de sociedad, de manera que no basta con tener sujetos beneficiarios de la acción pública sino actores reconocidos como ciudadanos.
En suma, aunque es importante actuar sobre el espacio físico, las políticas de ciudad deberían contemplar también la forma en que esta es sentida y percibida por sus habitantes (como individuos, como comunidad y como ciudadanos), pues mas allá de tener grandes avenidas y parques, plazas, alamedas, puentes, corredores peatonales y ciclo rutas, se espera que en estos se presenten dinámicas de intercambio, encuentro y producción de cultura que den lugar a una “construcción horizontal y reflexiva de la ciudad” en palabras de Correa (2011).
1.3.4 LAS POLITICAS PUBLICAS DE ESPACIO PÚBLICO EN BOGOTÁ
Como parte fundamental de la ciudad, el espacio público ha requerido desde hace muchos años la intervención del Estado a través de un marco normativo que se supone debe orientar las acciones de las diferentes administraciones a la hora de elaborar políticas públicas. No obstante, en Colombia y específicamente en Bogotá, este marco normativo ha establecido una definición y visión institucional del espacio público como espacio físico que, de acuerdo con el Plan Maestro de Espacio Público, debe ser generado, construido, recuperado y mantenido, desde una perspectiva urbanística de la ciudad.
Periodo Referencial global de ciudad y de
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Mockus I y II (1995 -1998) “para formar ciudad” (2001-2004) “Bogotá para vivir todos del mismo lado”
Elemento cultural se convirtió en prioridad, por lo que el lema de esta administración fue la cultura ciudadana. Así la ciudad fue concebida como constructo físico, pero sobre todo como constructo social. Mockus consideró el espacio público cómo el escenario ideal para construir la ciudadanía y fomentar la política, pues en este se da lugar a la socialización, la apropiación y el sentido de pertenencia a una comunidad.
El espacio público se encuentra ligado no solo a la cultura ciudadana, sino también a la memoria y al patrimonio de la ciudad. La política de espacio público se fundamentó en el fomento de la participación y el esparcimiento, así como en la convivencia y en la utilización del tiempo libre. Con esto la administración se aproximó a la formulación e implementación de políticas de ciudad.
- Recuperación y construcción. Mejoramiento y mantenimiento.
- Programa obras con saldo pedagógico para el mejoramiento de barrios.
- Conciertos en parques. - Festival de verano.
- Campaña para incentivar las bicicletas y el desplazamiento peatonal.
- 2’587.240 informados sobre normas de espacio público.6
Enrique Peñalosa (1998-2001) “Por la Bogotá que queremos”
Se pensó en la ciudad construida físicamente partiendo de la necesidad de cumplir la ley 388 del 97, con lo que se enfocó en la necesidad de construir nueva infraestructura para los ciudadanos.
El espacio público también resultó fundamental pero como un nuevo modelo urbano que se esperaba generara cambios en los comportamientos de los ciudadanos.
Se implementaron políticas urbanas que generaron mejoras significativas en los aspectos físicos, arquitectónicos y urbanísticos de la ciudad, pues se realizaron inversiones y transformaciones importantes en el espacio público natural, en el espacio construido y en el espacio complementario y se esperó mejorar tangencialmente aquellos aspectos culturales que son parte de la construcción del espacio público. Lo anterior apuntando a una política urbana.
Desarrollo de megaproyectos: el sistema de transporte Transmilenio, el mantenimiento de la malla vial y el sistema distrital de parques.
- Creación de la defensoría del espacio público
- Programa Misión Bogotá, para la seguridad y convivencia en el espacio público.7
- Pico y placa y día del no carro para incentivar el uso y aprovechamiento del espacio público.
6
Para ampliar ver anexo No. 1 y No.3 7
Luis Eduardo Garzón (2004 – 2007) “Bogotá sin indiferencia”
Una ciudad moderna y humana, que conservara su estructura principal pero que permitiera conciliar un conjunto de derechos fundamentales de la población. De allí que el eje central fuera la inclusión social.
Esta intención le dio un giro substancial a la cuestión del espacio público, el cual no se concibió como problema a ser intervenido a través de una política pública, sino como parte de la política de inclusión y equidad social.
Se incluyó el tema del espacio público en la política de equidad e inclusión social, teniendo en cuenta el aprovechamiento económico de este y por supuesto la capacidad productiva que de allí se deriva. La estrategia término reduciéndose a una política urbana que planteó en el PMEP la necesidad, de construir, recuperar, generar y mantener el espacio público, aún cuando se identifican en esta algunas características de las políticas de ciudad.
Por el decreto 215 de 2005 se estableció el Plan Maestro de Espacio Público (PMEP) que implantó unas directrices para las políticas y planes futuros sobre el uso y aprovechamiento equitativo del espacio público, con lo que la cuestión del espacio público tuvo un giro substancial.
El PMEP contempla tres estrategias dentro de su política de gestión. La estrategia de gestión social, la de gestión económica y la de coordinación institucional.8 Samuel Moreno Rojas (2007 -2010) “Bogotá positiva, por el derecho a la ciudad”
Mediante el desarrollo de proyectos relacionados con la inversión social y la movilidad, esta alcaldía ha planteado una imagen de ciudad sobre la idea del derecho a la ciudad y a vivir mejor.
En cuanto a espacio público, se ha comprendido que este está compuesto por tres componentes: el urbano, el económico y finalmente el cultural, con lo que se ha entendido que es fundamental aumentar el número de metros cuadrados de espacio público y de zonas verdes por habitante.
Teniendo en cuenta las acciones y proyectos emprendidos por esta administración, es posible observar que se espera construir, generar y recuperar espacio público a través de obras como la fase III de Transmilenio, la recuperación de la malla vial y la ejecución de algunos planes zonales. Lo anterior sin la formulación de estrategias que vayan más alla de la “confianza en los solidos” y apunten a cuestiones fundamentales como la creación de conciencia sobre el uso y aprovechamiento del espacio público, por lo que en últimas se trataría de una política urbana.
- Institucionalización de la celebración del día del espacio público.
- Reestructuración de la defensoría del espacio público.
- Entrega de la primera zona hábitat en chapinero.
- Ampliación del programa de quioscos y ferias temporales.
- Desarrollo fase III de Transmilenio.
8
El cuadro anterior señala una cuestión fundamental para la reflexión sobre el espacio público, la cual permitiría plantear que dadas las condiciones socioeconómicas - no sólo globales sino también locales- que se han venido dando en los últimos años, el concepto y la imagen qué se tienen de espacio público están viviendo un proceso de transición que ha dificultado la formulación de estrategias de intervención efectivas y eficaces sobre este.
Lo anterior se evidencia con el cambio en la imagen de ciudad y, sobre todo, de espacio público que se dio en la administración de Luis Eduardo Garzón (2004 – 2007), donde no solo se cambia el paradigma con la entrada de un candidato del Polo Democrático Alternativo, sino que también se habla por primera vez de un aprovechamiento económico del espacio público como estrategia de inclusión social de un sector emergente.
2 LA INTERDETERMINACIÓN ENTRE TERRITORIO, TERRITORIALIDAD Y TERRITORIALIZACIÓN.
En su planteamiento, Monnet (citado e interpretado en Roa 2010) propone tres elementos básicos que se relacionan y se complementan en una especie de bucle que evoluciona con el tiempo: el territorio, la territorialidad y la territorialización.
Así, partiendo de que la idea de territorio abarca cuestiones que superan la barrera de lo físico – espacial, este se entiende como un escenario de interacción que se construye socialmente a partir de diversos intereses que convergen para dar lugar a un proyecto común de futuro. Por esto, en el territorio se presentan también relaciones económicas, políticas, sociales y culturales que lo caracterizan y hacen de este un condicionante de la acción, pero también el espacio en el que se materializan un sistema de valores propios de la comunidad.
Este conjunto de valores atribuidos a un territorio son lo que Monnet ha identificado como territorialidad, la cual constituye según Zambrano (2001:19) el núcleo en el que se desarrolla lo simbólico en tanto identidades colectivas que son movilizadas por el sentido de pertenencia al territorio. Por ende, siguiendo a Monnet (citado e interpretado en Roa 2010: 25) el paso hacia la territorialidad implica que se supere la idea del espacio como objeto y se entienda como valor cuya base es la subjetividad humana asociada al sistema de interpretación que tienen los distintos sectores sobre la realidad que se desea intervenir, es decir, a lo que Pierre Muller (2010) llama el referencial de la política pública. Por esto, la territorialidad no solo estructura las representaciones y significados del territorio, sino que también condiciona socialmente las acciones sobre este.
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Todo esto indica que aquellas acciones realizadas sobre el territorio deben ser entendidas como parte de un proceso en el que los diferentes actores juegan un papel fundamental, pues establecen el resultado que se desea o espera y también la manera más adecuada de alcanzarlo. En consecuencia, entender la interdeterminación de esta triada como producto de un proceso social permite la redefinición de los sujetos, quienes dejan de jugar un papel pasivo para adquirir un estatus de actores activos que influyen en la construcción de su futuro a partir de interacciones que incorporan percepciones, intereses, principios y valores atribuidos al territorio o, cómo lo plantearía Muller, con base en el análisis cognitivo de las políticas públicas a partir del referencial.
2.1 UNA PROPUESTA PARA EL ANALISIS DE LA INTERDETERMINACIÓN ENTRE CIUDAD, SISTEMA DE VALORES Y POLITICAS PÚBLICAS DE ESPACIO PÚBLICO
Basados en el esquema de Monnet (citado e interpretado en Roa 2010) y en los planteamientos teóricos realizados hasta el momento, se esperaría que las políticas de espacio público implementadas en las últimas administraciones del Distrito Capital tuvieran en cuenta un conjunto de aspectos que en la perspectiva de Correa (2011) dieran lugar a la formulación de políticas de ciudad más que a la formulación de políticas urbanas. Sin embargo, esto representa un reto difícil de afrontar cuando existen al menos dos visiones globales sobre cómo se construye la ciudad.
Lo anterior, porque mientras en Colombia existen algunos elementos jurídicos que apuntan a la defensa de los derechos del ciudadano y a la importancia de la construcción de ciudadanía en términos políticos de integración, socialización, sentido de pertenencia a un territorio y participación, existen otros decretos y herramientas de planeación del territorio como el POT de Bogotá y algunos Planes Zonales que se enmarcan más bien en una “lógica urbanística” donde son fundamentales el desarrollo urbano, la modernización y, en algunos casos, la defensa de derechos económicos. De esta manera, se han presentado situaciones en las que se hacen visibles las tensiones entre los valores fundamentados en la ciudadanía y aquellos que responden a una necesidad de desarrollo y de modernización.
Es por esto que, de acuerdo con Saldías (2007), parece que en ciertos momentos el ordenamiento de Bogotá está signado por políticas donde los planes maestros y los planes estratégicos apuntan a la construcción de mega obras de infraestructura, calles, edificios, grandes centros comerciales, etc, como sinónimo de progreso para alcanzar el nivel de desarrollo de las ciudades del primer mundo.
Cuando al mismo tiempo, surgen elementos jurídicos como la Constitución colombiana de 1991 y la proclamación de derechos humanos que parecen orientar las acciones de los gobiernos locales hacia la formulación de políticas públicas que respondan efectiva y eficazmente a las necesidades de la población y en donde la ciudadanía se vuelve un nuevo referente. Políticas que están orientadas a la generación de resultados que deriven en legitimidad y confianza en las instituciones.
intersectorial, cuya existencia, dificulta la adopción de medidas adecuadas para la intervención del territorio.
Así, entran en el juego y en la toma de decisiones no solo el gobierno nacional, sino también la alcaldía mayor, los gobiernos locales e instituciones como la Secretaría de planeación, la Secretaría del hábitat, la Secretaría de movilidad, la Empresa de renovación urbana, la Defensoría del espacio público, inversionistas extranjeros y nacionales y personas del común que son residentes, comerciantes, trabajadores, estudiantes, usuarios, ciudadanos etc. Todos ellos con visiones diferentes de la ciudad y, por ende, del uso y del aprovechamiento del espacio público.
Por esto, la dificultad de articular el referencial global con el referencial sectorial da indicios de que en el caso del espacio público en Bogotá se han presentado algunas rupturas en la dinámica de interdeterminación a la que hace referencia Monnet (2010) entre territorio, territorialidad y territorialización (Ver grafico No. 4).
Para dar cuenta de estas rupturas, es necesario tener en cuenta como se ha dicho reiteradamente que, al pensar la ciudad como producto de las interacciones y de las relaciones sociales, se espera que la idea de construirla implique, entre otras cosas, el cumplimiento del derecho a la ciudad. Éste, entendido en relación con las definiciones prescriptivas de lo que debe ser el espacio público, integra los valores de solidaridad, libertad, equidad, justicia social, respeto, integración y participación sobre los cuales se edifica el estatus de ciudadanía.
En teoría, este sistema de valores (el de la ciudadanía) condicionaría socialmente las acciones sobre el territorio orientando el desarrollo de políticas que fomenten la construcción social del espacio público más que la mera construcción física, privilegiando al mismo tiempo el fortalecimiento del estatuto de ciudadanía.
la que la territorialización se fundamente en un sistema de valores que responden al desarrollo y la modernización como el camino para alcanzar la inclusión mediante el aprovechamiento económico del espacio público.
En los gobiernos de Mockus y – en cierta medida – de Peñalosa, dichas políticas apuntaron a la creación de una conciencia colectiva sobre la apropiación y el uso del espacio público como espacio fundamental para la integración, la socialización y la participación. Así, se desarrollaron conciertos al parque, festivales de verano, acciones para la convivencia y programas como Misión Bogotá que generaron un sentido de pertenencia hacia el territorio y por lo tanto una toma de conciencia de los bogotanos hacia el espacio público como espacio de representación.
Dichas acciones, fundamentadas en valores como la solidaridad, la equidad, la justicia social, el respeto, la cultura ciudadana etc., modificaron también el territorio mediante la generación y la recuperación de un espacio público que se constituyó como simbólico, simbiótico, de intercambio y cívico. Así, en un escenario ideal este nuevo territorio materializaría los valores que refuerzan el estatuto de ciudadanía, los cuales – siguiendo a Monnet - condicionarían las posteriores acciones sobre el territorio, al tiempo que son actualizados por esta (Var gráfico No. 5. Parte A)
Sin embargo, en el Distrito Capital se ha pasado con el tiempo a una dinámica en la que el afán por generar una mejor cara de la ciudad ha dado lugar situaciones en las que los habitantes se están convirtiendo en beneficiarios que no son tenidos en cuenta para la definición del futuro de la ciudad. Situaciones que se han hecho evidentes desde las administraciones de Luis Eduardo Garzón y de Samuel Moreno.
este. Más que entender el espacio público como lugar de interacción y de intercambio social, esta administración se concentró en la necesidad de recuperar el espacio público ocupado por los vendedores informales sin negarles el derecho al trabajo, pues se manejo un referencial de ciudad en torno al tema de la inclusión social.
Este tema representó quizás uno de los mayores retos de la alcaldía de Garzón, pues mientras se iniciaban acciones para garantizar una serie de derechos económicos sociales y culturales, como el derecho a la vivienda o el derecho al trabajo, se entraba en contradicción con normas según las cuales el espacio público debe ser protegido privilegiando siempre el interés colectivo sobre el individual.
Sin embargo, las encuestas de percepción señalan que ha sido en los últimos años en los que se ha presentado mayor deterioro en la ciudad. No solo los índices de violencia, de inseguridad y de desconfianza han aumentado significativamente, sino que también el índice de metros cuadrados de espacio público por habitante es inferior al establecido por Naciones Unidas o al existente en otras grandes ciudades, en gran parte porque la invasión y la privatización del espacio público es cada vez mayor9.
En definitiva, aunque una de las mayores apuestas del plan de desarrollo de la alcaldía actual es el derecho a la ciudad, las acciones efectuadas hasta el momento parecen no contemplar que el espacio público es también una construcción social y que, por lo tanto, se requieren otro tipo de políticas que acompañen la intervención física para que dichas obras sean apropiadas y utilizadas de manera adecuada y para que efectivamente los ciudadanos puedan convivir, sentirse parte de la ciudad, vivir dignamente, gobernar la ciudad y disfrutar de un hábitat en todo el sentido de la palabra.
9
Por esto, aunque se asegura que los valores propios del derecho a la ciudad y de la ciudadanía mencionados anteriormente deberían condicionar las acciones, pareciera que las últimas administraciones se han enfocado en la formulación y en la implementación de políticas que responden a otro tipo de valores que con el tiempo han dado lugar a la construcción, mantenimiento y recuperación de un espacio público con un nuevo significado algo difuso. (ver gráfico No. 5. Parte B)
La transición que está viviendo el espacio público , ha generado escenarios en los qué el afán por alcanzar ciertos niveles de desarrollo y de modernización han opacado la dimensión político-pública del espacio público, de manera que entran en conflicto derechos, principios y sobre todo valores que responden a dos dinámicas diferentes.
urbana juegan un papel importante en el desarrollo y en la modernización de la ciudad. Por esta razón se están presentando situaciones en las que el uso inadecuado del espacio público, ha dado lugar a dinámicas de segmentación, de inseguridad y sobre todo de privatización del espacio público.
De acuerdo con Carrión (2004), de segmentación porque ahora más que nunca el espacio público no genera encuentro, especialmente entre clases sociales. Es evidente que en la actualidad se han construido múltiples espacios que sustituyen el espacio público tradicional y a los que pueden acceder únicamente ciertos sectores de la sociedad. De manera que mientras existen parques, son los clubes sociales los que emulan ese espacio público, frente a las plazas surgen los grandes supermercados, frente a los barrios surgen las grandes urbanizaciones cerradas y así mismo surgen grandes centros comerciales, espacios deportivos privados y otros lugares de recreación donde cada vez es más difícil el encuentro de la diversidad.
Adicionalmente el espacio público se convierte en un espacio inseguro, en el que el miedo favorece la proliferación de lugares cerrados con lo que se restringe el espacio, el tiempo y las posibilidades de ciudadanía. Con esto, no solo se tienen espacios por los cuales no se puede transitar, sino también espacios que no están disponibles las 24 horas del día y una pérdida del sentido de lo colectivo como producto de la desconfianza y el miedo generados.
Finalmente, se ha dado lugar a una gestión público-privada del espacio público con la que el uso de vías, parques y plazas está condicionado por el pago o por el denominado “derecho de admisión”. Esta lógica privatizadora ha producido según Canclini (1997) situaciones en las que la población “no busca vivir la ciudad y su espacio público sino para vivir una cultura a domicilio”, que se expresa en el cine, el trabajo, los bares, los teatros y las urbanizaciones.