[fol. 1r] Génesis. Libro I.
Aquí se comiença la general e grand estoria que el muy noble rey don Alfonso, fijo del noble rey don Fernando e de la reína doña Beatriz, mandó fazer.
Prólogo.
Natural cosa es de cobdiciar los omnes saber los fechos que acaecen en todos los tiempos, tan bien en el tiempo que es passado como en aquel en que están como en el otro que á de venir. Peró d’estos tres tiempos non puede omne seer cierto fueras d’aquel que es passado. Ca si es del tiempo que á de venir non pueden los omnes saber el comienço nin la fin de las cosas que ý avernán, e por ende non lo saben ciertamientre. E si es del tiempo en que están, maguer saben los comienços de los fechos que en él se fazen, porque non pueden saber la fin cuál será tenemos que non lo saben complidamientre. Mas del tiempo passado porque saben los comienços e los acabamientos de los fechos que ý se fizieron dezimos que alcançan los omnes por este tiempo ciertamientre el saber de las cosas que fueron. Onde porque el saber del tiempo que fue es cierto e non de los otros dos tiempos, assí como dixiemos, trabajáronse los sabios omnes de /2/ meter en escrito los fechos que son passados pora aver remembrança d’ellos como si estonces fuessen e que lo sopiessen los que avién de venir assí como ellos. E fizieron d’esto muchos libros que son llamados estorias e gestas en que contaron de los fechos de Dios e de los profetas e de los santos, e otrossí de los reyes, e de los altos omnes e de las cavallerías e de los pueblos. E dixieron la verdat de todas las cosas, e non quisieron nada encobrir tan bien de los que fueron buenos como de los que fueron malos. E esto fizieron porque de los fechos de los buenos tomassen los omnes exemplo pora fazer bien e de los fechos de los malos que recibiessen castigo por se saber guardar de lo non fazer. Onde por todas estas cosas, yo don Alfonso, por la gracia de Dios rey de Castiella, de Toledo, de León, de Gallizia, de Sevilla, de Córdova, de Murcia, de Jaén e del Algarbe, fijo del muy noble rey don Fernando e de la muy noble reína doña Beatriz, después que ove fecho ayuntar muchos escritos e muchas estorias de los fechos antiguos escogí d’ellos los más verdaderos e los mejores que ý sope e fiz ende fazer este libro. E mandé ý poner todos los fechos señalados tambien de las estorias de la
Biblia como de las otras grandes cosas que acaecieron por el mundo desde que fue començado fasta’l nuestro tiempo.
I De las obras que Dios fizo en los primeros VI días.
Cuando Nuestro Señor Dios crió en el comienço el cielo e la tierra e todas las cosas que en ellos son, segund que lo cuenta Moisén, que fue santo e sabio, e otros muchos que acordaron con él, departiólo e fízolo todo en seis días d’esta guisa. El primero día crió la luz e todas las naturas de los ángeles buenos e malos, que son las criaturas espiritales. E partió esse día la luz de las tiniebras, e a la luz [fol. 1v] llamó día e a las tiniebras noche. El segundo día fizo el firmamento, e partió con él las aguas de suso de las de deyuso. El tercero día ayuntó todas las aguas que so el cielo son, los mares e las otras aguas dulces de ríos e de fuentes, e cuando las aguas fueron apartadas e ayuntadas en un logar pareció lo seco, que es dicho tierra. E crió estonces Dios en la tierra las yervas e los árvoles de todas naturas. El cuarto alumbró los cielos e la tierra con el sol e con la luna e con las estrellas, e púsolas en el firmamento. El sol pora el día e la luna e las estrellas pora la noche. El quinto día fizo los peces e las aves de todas maneras, e bendíxolos e dixo que creciessen e amuchiguassen e enchiessen las aguas e la tierra. El sexto día crió las bestias grandes e las pequeñas de todas naturas. E esse día mesmo formó all omne a su imagen e a su semejança que fuesse adelantado e señor de todas las otras criaturas que so el cielo son. E faziendol a su imagen e a su semejança criólos maslo e fembra, assí como lo departen Moisén e Jerónimo en el primero capítulo del Génesis, e Josefo otrossí en el primero de la estoria de la Antigüedat de los judíos, e otros muchos que lo afirman con ellos. E desí bendíxolos Dios e díxoles que creciessen e amuchiguassen e enchiessen la tierra e que la asseñoreassen so el su poder. Bendiziendo a ellos bendixo a las animalias de la tierra en ellos. E mandó que los omnes e las otras animalias comiessen e visquiessen de las yervas de la tierra e de las simientes d’ella e de las fruitas de los árvoles. Empós esto todo cató Nuestro Señor Dios todas las cosas que avié fechas e vío que eran muy buenas. E fue todo acabado de fazer en el sexto día, como oiredes que diz Moisén adelante.
II Dell acabamiento de las creaturas e del seteno día.
el seteno día toda la su obra que fiziera. E en esse seteno día quedó otrossí de toda la obra que acabara. E esto es, segund diz Beda en la glosa, que de allí adelante que non fizo Dios creatura ninguna de nuevo. E bendixo Dios al séptimo día porque quedara en él toda la su obra que criara por que la fiziesse. E assí como cuentan las estorias, pora sacar a algunos de dubda que por ventura podrién aquí dubdar dizen que estas palabras postremeras se pueden entender assaz, que crió Dios en el comienço las materias de todas las cosas que fueron, e son éstas el cielo e la tierra, onde sacó las otras criaturas e las departió después, e las fizo acabadas todas en los seis días como es dicho. E contónos Moisén en lo que es ya dicho de la estoria que fiziera Dios all omne, mas non nos dixo aún dónde e cuémo. E comiença a mostrar la razón d’ello en estas palabras de adelant. Dexamos nós aquí agora las otras razones de las obras de los seis días e diremos agora d’esta razón qué es la fechura del omne e de la mugier e de otras cosas, como oiredes.
III De la fechura dell omne e del paraíso.
bedelio e la oniquino; al segundo río llaman Geón, e éste anda aderredor toda la tierra de Etiopia; el tercero es Tigre, e va contra los de Assiria; el cuarto es Éufrates. Onde tomó Dios all omne e aduxol e pusol en aquel paraíso del deleit que obrasse ý todo bien e que labrasse e le guardasse. E mandól e dixol que comiesse de todas las frutas del paraíso si non del árbol de saber el bien e el mal. Ca si de aquél comiesse luego morrié de muerte. Aquí departe maestre Pedro sobre estas palabras que el omne ante que de la fruta de aquel árvol comiesse que non era mortal nin podrié morir, ca atal le fiziera Dios. Mas pues que de la fruita de aquel árvol comiesse que se tornarié mortal. E esto diz que quieren dezir aquellas palabras que Nuestro Señor Dios dixo a Adam, que si de la fruta de aquell árvol comiesse que muerte morrié, fascas que se tornarié mortal, lo que non era antes nin lo fuera después si de aquella fruta non oviesse comido. Dixo Dios estonces: -Non es bien que ell omne sea solo. E aduxol essora delante todas las animalias que formara de la tierra por veer cómo las llamarié e qué nombres les dirié. E Adam llamó por sos nombres a cadaúnas d’ellas, e aquellos nombres ovieron después. E entre todas non avié ninguna en quien se él delectasse, e diol Dios adiutorio quel semejasse, como oiredes.
IV De qué fue fecha la mugier e cuémo.
tenién estrumentes ningunos con que labrassen por pan e vino e por las otras cosas con que avién a bevir, nin Eva con que fazer lo que pertenecié a las mugieres en sus casas, fueron en cuidado de meterse a buscar la carrera e tornarse de cabo a aquel paraíso terreñal del deleite donde sallieran. E Nuestro Señor Dios porque sabié que serié [fol. 3r] esto asmado d’esta guisa, por guardar que si fuessen que se non cumpliesse, ca si al paraíso entrassen de cabo e de la fruta de aquel árvol de saber el bien e el mal comiessen numcua después podrién morir, e esto non querié Dios, puso él en la entrada del paraíso un ángel con una espada de fuego que numcua jamás al lá dexasse entrar a ninguno, nin a ellos nin a otro omne si Dios lo non fiziés. E Adam e Eva tiráronse d’este acuerdo entendiendo que serié locura, e fincaron en esse logar en val de Ebrón, e labraron e lazraron, e allí visquieron segund que les acaeció, e ý fizieron sus generaciones como diremos agora.
V De las gentes de Adam.
Calmana. E assí como dizen los Esponimientos de la Biblia Calmana tanto quier dezir en el nuestro lenguage castellano como compañera. E Adam e Eva en su vida áspera que avién e en su señerdat en que eran plógoles con estos dos fijos, e conortáronse con ellos, e criáronlos lo mejor que pudieron, peró que se fazién a Eva mucho dos fijos a ora a sus tetas. E comoquier que dizen algunas de las estorias que Adam e Eva que otros fijos fizieron entre estos años non lo dize Moisén nin nós non lo fallamos de guisa que los nombres de aquellos otros fijos pudiéssemos aver nin saber.
VI De Abel e de su hermana que nació con él.
Andados treinta años e seis días de cuando el mundo fue criado, assí como dize maestre Lucas obispo de Tuy e otros que acuerdan con él, fizieron Adam e Eva otro fijo, e a este segundo fijo dixieron Abel. E Abel segund los Esponimientos de la Biblia quiere dezir en el nuestro lenguage castellano tanto como lloro o cosa que non es duradera. Onde dize otrossí Gregorio en la glosa del Génesis sobre este logar que Abel tanto quiere dezir como baho, porque assí como el baho se va aína e se esparze por ell aire e non parece [fol. 3v] assí falleció aína Abel e fues como oiredes e non pareció más. E con este Abel nació otra hermana de un parto como Caín e la suya. E ésta ovo nombre Delbora, que muestra tanto como seguidora, porque siguió a su hermano Abel. Ca así como dizen unos visco poco como él, peró otros cuentan que visco mucho, e que tanto como seguidora quiere dezir Delbora non porque de muerte ella siguiesse a su hermano mas porquel siguió en justicia e en bondat amando a Dios, ca departen que tanto visco que alcançó a su hermano Set, que nació muchos años después que Delbora, e que ella casó con él. E d’esto diremos adelante.
VII De las costumbres de Caím e de Abel.
viniessen d’él o algunos otros hermanos que avrié. Mas fue pastor Abel e Caím labrador, e a muchos días después plogo a amos hermanos de fazer a Dios sacrificios cadaúno de aquello que se trabajava en la tierra e de que se sirvié. E de aquí se levantó la razón por /2/ que Caím mató a Abel d’esta guisa.
VIII De cómo mató Caím a Abel.
andar. E Abel non se guardando de tal cosa otorgógelo, e sallieron. E desque fueron en sus heredades arremetiós Caím a Abel en aquella su heredat e firiól e dio con él en tierra e matól, e ascondiól luego, cuidando que ascondiendo a él que ascondido e encubierto avié el pecado que fiziera en matarle. E avié Abel ya C años cuando su hermano lo mató.
IX De la razón de Dios a Caím por la muerte de Abel.
reyes nin cabdiellos en la tierra que fiziessen justicia por ello, nin eran aún tantos los omnes en qué. E que los querié por ende Nuestro Señor Dios castigar, e más con piadat, que eran [fol. 4v] menazas de castigos, que non con la fuerça del su poder e matarlos luego. D’aquellas siete penas de Caím dizen otros algunos en sos escritos que fasta el su seteno linage duró la pena d’él, e que las siete generaciones de Caím que decendieron de Adam por la liña de Caím que todas perecieron en el diluvio de Noé por aquellos siete pecados mortales que Caím fizo allí.
X De los pecados de Caím por la muerte de Abel.
Sobre aquellos siete pecados mortales que Caím fizo en matar a su hermano e matar omne departen los santos padres. E aquellos pecados fueron éstos, segund los cuenta maestre Pedro en la su Historia escolástica e eclesiástica. E diz que el primero pecado mortal de Caím fue cobdicia, porque non partié derechamientre con Dios aquello de quel fazié los sacrificios, ca tenié lo mejor pora sí e de lo peor ofrecié a él. E otrossí fizo contra Abel, que tenié pora sí todos los heredamientos e non dexava al hermano, seyendo dos en todo el mundo e non más e d’un padre e de una madre, si non la guarda de los ganados. El segundo pecado mortal de Caím fue envidia que ovo Caím de Abel porque recibié Dios el sacrificio del hermano e non el suyo. El tercero pecado fue traición, porquel llamó en engaño que salliessen a andar por matarle el mató de aquella guisa. El cuarto fue ell omezillo de la muerte, ca lo fizo assí como lo levava en coraçón, e mató omne. El quinto fue mentira con falsedat, que mintió a Dios cuandol negó sin toda vergüença que non sabié él de su hermano yl dixo falsedat. El sexto fue desesperança, ca desesperó Caím cuando dixo que mayor era el su pecado que el perdón que él ende podrié aver. El seteno pecado diz que fue que nunca Caím fizo penitencia d’ello nin se repintió ende. Onde cayó en estos siete pecados mortales e en aquella pena /2/ tan luenga por razón de la muerte de su hermano Abel e más porque non se repintió nin fizo ende penitencia.
XI De la pena de Caím por Abel e del que matasse a Caím.
queda, como avié otrossí mandado Dios a él que nunca estudiesse quedo en un logar, mas que siempre andudiesse de logar en logar como qui fuye. Peró assí andando fizo sos fijos, e muchas nemigas que assacó e enseñó a los suyos. Ca peró doquier que andava recudié toda vía a Calmana su muger que fincava siempre en un logar si non que se mudavan amos alguna vez de morada de una tierra a otra.
XII De las pueblas de Caím e de sus generaciones e costumbres.
Godofré en el libro /2/ Panteón, e aun la Biblia misma, dize que ovieron Adam e Eva fijos e fijas. E puédense entender estos fijos e fijas por más que Caím e Abel e sus hermanas e Set su hermano. E ívanse ya esparziendo por las tierras. Apañávalos Caím, e a los que aver non podié faziélos por fuerça venir a morar allí a aquella cibdat. E otras pueblas muchas e cibdades fizo Caím, ca mucho visco, e carcaveólas e cercólas de fuertes muros, e él fue el primero que esto fiziesse a puebla, e faziélo por muchos enemigos que avié, segund que las gentes eran a la sazón, ca nunca quedava de robar e de forçar a los otros e irlos buscar ó sopiesse que eran cuanto quier que fuessen alueñe, e prearlo todo e meterlo so el su poder, segund razona Josefo. E él fue el primero que la tierra partió por términos, e a los omnes que eran aún simples e non sabién ningún mal metiélos él a muchas sabidurías de arterías e de nemigas. E por llevar d’ellos entre sus
pueblos con esta maestría assacóles los pesos e las medidas de las cosas que a peso o a medida se podién vender o dar, e non catando en Dios nin a fecho de buena alma nin de bondat si non en lo que más sopiesse aver e poder; e enseñava a los suyos seer sobervios, e ladrones, e jogadores a engaño, e garçones e muy de mugieres, e saber todos de mucho engaño e de mucha rebuelta e de toda otra mala costumbre. E otros fijos e fijas muchas e nietas e nietos e otras generaciones ovieron Caím e Calmana con quien poblaron aquella tierra, e usaron de sus costumbres malas, assí como lo fallamos por Moisén e por escritos d’otros sabios que fallaron e departieron en estas razones. Agora dezir vos emos de las generaciones de Caím.
XIII De las generaciones de Enoc, fijo de Caím.
[fol. 5v] Empós esto Enoc fizo un fijo, e llamól Irath, e Enoc e Irath siguieron las costumbres de su padre Caím. Irath fizo a Mainael, Mainael a Matussael, Matussael a Lamech.
XIV De los fechos d’este Lamech el de Caím.
mundo cometió contra ley bigamia fascas aver dos mugeres en una sazón e en uno, e ell una contra ley como dixiemos, que este Lamech fue. En el tiempo d’ante de la ley, que desque Adam fasta Moisén, non fueron echados de los casamientos más d’estas cuatro personas, el padre e la fija, e la madre e el fijo. E es esto que nin casasse el padre con la fija nin la madre con el fijo. E aún departen Augustín e maestre Pedro e los otros sabios que se entiende esto por aquellas palabras que dixo Adam que son éstas: Por esta razón dexará ell omne el padre e la madre e llegar se á a su muger. E quiere esto ser que de aquellas personas tales que nin casara el padre con la fija nin la madre con el fijo, mas que casassen las otras personas, ca esto la razón lo da, ca si así non fuesse non pudieran los omnes amuchiguar nin crecer nin enchir la tierra como Nuestro Señor oídes que lo mandava. Peró la bigamia en todo tiempo fue dada por grand /2/ pecado. Esto es, en tiempo d’antes de la ley e en el de la ley e en el de después. Ca maguer que en el comienço de los omnes casavan los hermanos con las hermanas peró non tomavan en un tiempo e en uno más de una. Mas diremos agora en esta razón de la bigamia de Lamech cómo ovo este Lamech a ora e en uno dos mugeres. E a la una dixieron Adda e a la otra Sella. E ovo d’ellas setenta e siete fijos. E de todos estos non fallamos que fable Moisén en el Génesis nin en otro logar Josefo nin aun otro padre nin sabio ninguno nin en ebraico nin en el latino si non d’estos cuatro, de Jabel e de Jubal, fijos de Adda, e de Tubal Caím e de Noema, fijos de Sella. E fue fija Noema.
XV De la criança de los ganados e del caçar e pescar.
colores mezclados, e asmó otrossí cuándo serié bien de trasquilar, e puso en qué tiempo trasquilassen los ganados e diessen los fijos a mamar a las madres e otrossí cuando los partiessen d’ellas, e señalarlos todos con fierro de señal por ó fuessen coñocidos los unos entre los otros, e todas las otras cosas que pertenecién a guarda de ganados e a los guardadores d’ellos. E en esto andando Jabel por los montes assacó otrossí primero que otri ell arte e las maestrías pora prender los venados de que veyé ya muchos por los montes ó andava, e muy más de los que comién los otros. E otrossí las maneras de caçar e de correr monte, e de pescar con red e con los otros estrumentos que son pora ello.
XVI De los fechos de la música.