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EL CONOCIMIENTO CIENTIFICO Introducción

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EL CONOCIMIENTO CIENTIFICO

Introducción

El desarrollo de la vida humana, tanto individual como colectiva, solamente es posible si el hombre es capaz de adaptarse con éxito al mundo que lo rodea. Esta adaptación depende, en general, del conocimiento y de la inteligencia. Como ya hemos visto, el conocimiento del mundo comienza con la información que nos suministran las sensaciones, información organizada y estructurada ya en la percepción. La inteligencia, por su parte, es la forma característica de adaptación de la conducta humana a las circunstancias.

La ciencia experimental constituye, sin duda alguna, una conquista espectacular y definitiva de la inteligencia humana en su esfuerzo por conocer la naturaleza. Gracias a la biología, a la química, a la física a la astronomía, etc., gracias a su continuo y progresivo desarrollo, el hombre conoce cada vez más y mejor los secretos de la naturaleza.

Pero la adaptación no depende solamente del conocimiento del medio, sino también de la transformación de éste por parte del hombre. Junto al conocimiento de la naturaleza, la inteligencia humana ha desarrollado una extraordinaria capacidad técnica, capacidad para intervenir en la naturaleza y transformarla. Nuestra era se caracteriza por la unión de la ciencia y de la técnica.

Esta unión de ciencia y técnica descansa, a su vez, en el método experimental. Dos son los rasgos fundamentales del método experimental:

a) la utilización de las matemáticas como lenguaje en las distintas ciencias y

b) la utilización de instrumentos cada vez más potentes y precisos para la investigación científica.

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desarrollo científico y desarrollo social. Problema que, sin embargo, planteamos desde el comienzo para que se halle presente en nuestra reflexión desde el comienzo del tema.

Actividad de Lectura

La ciencia triunfa: jamás su poder ha sido tan imponente. Ha logrado vencer enfermedades que diezmaban a poblaciones enteras, abolir trabajos extenuantes, suprimir tareas repetitivas y fastidiosas. Ha tomado próximo lo lejano y ha ampliado el alcance de nuestros conocimientos de lo infinitamente grande y de lo infinitamente pequeño, del mundo inerte y del mundo viviente. En resumen, ha conquistado el poder de moldear nuestra existencia, de modificar la vida. [...]

Y, sin embargo, la ciencia se tambalea. Por primera vez, desde el Siglo de las Luces, la utilización que de ella puede hacerse se cuestiona: el vínculo entre progreso científico y progreso social se distiende, a tal punto que aquí o allá surgen resabios de oscurantismo. Hiroshima retumbó como un primer trueno. Luego la crisis ambiental, fruto del modelo de desarrollo dominante, confirió a este cuestionamiento de la ciencia una dimensión planetaria. Ahora bien, ese modelo es indisociable de una utilización desenfrenada e indiscriminada de lo que se da en llamar la innovación tecnológica. Por último, los progresos biotecnológicos, que entrañan también inmensos peligros para la dignidad del ser humano, persiguen con demasiada frecuencia satisfacer el mero afán de lucro de sus promotores.

No se reprocha a la ciencia que no lo sepa todo: nadie la critica, por ejemplo, por no haber obtenido aún una vacuna contra el sida o por no llegar a una conclusión sobre la teoría del big-bang. Nunca ha pretendido haber llegado a su fin, como algunos lo proclamaban para la historia. Debe pues, qué duda cabe, seguir sondeando incansablemente los innumerables misterios que perduran. Pero ya no puede -y sobre todo ya no podemos, gracias a ella y a su lado- eludir la pregunta primordial: la ciencia, ¿por qué y para quién?

Dicho de otro modo, las prioridades de los investigadores, las orientaciones de sus trabajos, sus formas de organización, los niveles de financiación que reciben, la circulación de los conocimientos a los que llegan, ¿se orientan hacia el bien y el interés públicos? O, en perjuicio de la investigación fundamental y del largo plazo, ¿se destinan sobre todo a los consumidores con un mayor poder adquisitivo? A causa de la «privatización» creciente de la investigación, ¿no se están dejando de lado necesidades esenciales y universales, por el hecho de que no son inmediatamente rentables?

Los excluidos de este nuevo «poder científico» deben hacer oír su voz. Por ejemplo, los habitantes de las 600.000 aldeas privadas de electricidad o los dos mil millones de seres humanos sin acceso al agua potable tienen derecho a exigir de la investigación que les brinde respuestas adaptadas a sus tan escasos medios.

Más aún, toda la humanidad tiene derecho a exigir que la investigación se ocupe, con la máxima prioridad, de las causas de los problemas planetarios y de las formas de contrarrestarlos. Los ciudadanos tienen derecho a exigir que se entiendan mejor los mecanismos de las desigualdades y la exclusión que minan poco a poco la paz y la democracia...

FEDERICO MAYOR ZARAGOZA,El Correo Unesco

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1. ¿Qué es eso de Ciencia?

En la actualidad, la ciencia goza de un gran prestigio. Hasta el punto de que, por doquier encontramos ciencias (física, matemáticas…, pero también política, derecho…; hasta la filosofía es presentada muchas veces como ciencia). Todo aquel que pretende decir algo, no importa desde qué ámbito, apuntala sus hechos con números o afirma que lo que sostiene está científicamente demostrado. Esta simple afirmación parece dotar de una seguridad incontrovertible a lo que se dice.

Y es que, cuando hablamos de ciencia, hablamos de conocimiento, pero de un conocimiento privilegiado, de un conocimiento objetivo (frente a la percepción, que es subjetiva), demostrado o probado y universal.

Esta pretensión ha sido siempre una de las características de la ciencia, si bien su concepción ha cambiado mucho desde su nacimiento.

Pero ¿cuántas ciencias o tipos de ciencias existen?

2. Clasificación de las ciencias

Una clasificación general de las ciencias podría presentarse así:

La primera distinción que encontramos es entre las denominadas ciencias “formales” y las ciencias “empíricas”. La distinción radica en si estas ciencias se enfrentan –o no- a la realidad empírica, esto es, si su objeto de estudio es –o no- empírico, objeto de la experiencia.

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mundo. La lógica se limita a estudiar la forma o estructura de los razonamientos, al margen del contenido empírico de los mismos. Por esta razón Kant dice que la lógica no es una ciencia en sentido estricto, sino la base de toda ciencia por cuanto toda ciencia requiere de un razonamiento lógico. Otro tanto podemos decir de las matemáticas que, como la lógica, podríamos reducir a un lenguaje, un lenguaje especial, ciertamente, con capacidad de cálculo (más adelante hablaremos brevemente de este lenguaje especial).

Por el contrario, las denominadas ciencias naturales sí que se refieren a hechos: la física, la química, la biología, etc., tratan de describir y explicar lo que sucede en aquel ámbito de la realidad de cuyo estudio se ocupan. También las llamadas ciencias sociales (o humanas) se refieren a hechos: la antropología, la sociología, la psicología, etc., describen y explican lo que sucede en el ámbito del comportamiento humano. Unas y otras son ciencias empíricas o factuales.

Empírico: lo relativo o perteneciente a la experiencia. El adjetivo empírico procede de la palabra griego empeiría que significa experiencia.

Ciencias empíricas: son aquellas ciencias que se refieren a hechos de la experiencia, que poseen contenido factual.

3. Las Ciencias Empíricas

Las ciencias empíricas se refieren a hechos que se dan en la experiencia. La experiencia se convierte así en el criterio para aceptar o rechazar sus leyes y teorías:

"La objetividad queda salvaguardada por el principio de que, en la ciencia, si bien las hipótesis y teorías pueden ser libremente inventadas y propuestas, sólo pueden ser aceptadas e incorporadas al hábeas del conocimiento científico si resisten la revisión crítica que comprende, en particular, la comprobación mediante cuidadosa observación y experimentación, de las apropiadas implicaciones contrastadoras"

Hempel, Filosofía de la ciencia natural

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Frente a los enunciados empíricos u observacionales, que son enunciados particulares derivados directamente de la experiencia, las leyes y teorías son enunciados o conjuntos de enunciados generales que expresan una cualidad común a los individuos de una clase.

Por lo general, las teorías son más generales y de mayor alcance que las leyes. Las leyes se expresan en enunciados aislados, mientras que las teorías se componen de conjuntos de enunciados. De este modo, las leyes se integran en teorías a partir de las cuales pueden ser deducidas. Ejemplo: las leyes del movimiento de los planetas propuestas por Kepler son un caso particular de la teoría de la gravitación universal de Newton y pueden deducirse dentro de ésta.

Las leyes se refieren directamente a hechos de experiencia, por lo que contienen solamente términos que se refieren a algo observable o definible operacionalmente (es decir, algo que puede definirse señalando las operaciones a realizar). Las teorías, por su parte, contienen términos teóricos (al menos uno), es decir, términos que no se refieren a algo observable o definible operacionalmente (por ejemplo, términos como "electrón", "curvatura del espacio", etc.). De este modo, las teorías entran en contacto con la experiencia a partir de las leyes.

Así explica P. Duhem la relación entre los principios de la teoría, las leyes y la experiencia:

"Una teoría física no es una explicación. Es un sistema de proposiciones matemáticas, deducidas de un pequeño número de principios, que tienen como finalidad representar un conjunto de leyes experimentales del modo más simple, completo y exacto que sea posible^. Así, una teoría verdadera ... es una teoría que representa de una manera satisfactoria un conjunto de leyes experimentales. Una teoría falsa ... es un conjunto de proposiciones que no concuerdan con las leyes experimentales. El acuerdo con la experiencia es, para una teoría física, el único criterio de verdad.

(P. Duhem: La teoría física, su objeto y su estructura)

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4. Las Ciencias Sociales o Humanas

Ha sido una constante en la historia del pensamiento diferenciar, dentro de las ciencias empíricas, entre las ciencias de la Naturaleza y las Ciencias Humanas, muy especialmente a raíz de la revolución científica del siglo XVII y la concepción mecanicista de la Naturaleza que se elabora entonces.

Así, frente al carácter determinista de la naturaleza, la libertad de la que goza el hombre, exigía que estas ciencias, aun cuando pretendieran explicar los hechos, no estuvieran sometidos a ese mismo determinismo.

Entre las diferencias más importantes entre ambos tipos de ciencias encontramos: - En las ciencias humanas o sociales, el investigador (el sujeto), no puede separarse del objeto de estudio; pues, en tanto que miembro de la sociedad, forma parte del objeto de estudio. Esto, al menos en principio, no ocurre en las ciencias naturales, donde sujeto y objeto parecen independientes el uno del otro.

- En las ciencias humanas no es factible la experimentación (en el mismo grado que en las ciencias naturales), pudiendo además comportar verdaderos problemas éticos el mero intento de someter a la prueba de la experimentación determinadas hipótesis. Imaginemos por ejemplo que se pretende someter a verificación la hipótesis de que las hambrunas provocan levantamientos sociales y, para verificarlo, someter de forma consciente y controlada a una población a una verdadera hambruna.

- En las ciencias naturales es fácil aislar y controlar determinadas variables, haciendo así más fácil la contrastación de las hipótesis. En el caso de las ciencias humanas esta posibilidad es mucho más compleja y, por más que nos empeñemos, siempre habrá infinitas variables no controladas.

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de modo que éstos son más frecuentes entre protestantes que entre católicos o entre personas con pocos vínculos familiares; sin embargo sería una aberración decir que las causas del suicidio serían el protestantismo o la falta de vínculos familiares.

Esto ha permitido plantear una diferencia entre los objetivos de las ciencias naturales y las sociales: mientras las ciencias naturales pretenden explicar un hecho y predecir los acontecimientos futuros, las ciencias sociales tendrían el más modesto objetivo de comprender un hecho o acontecimiento histórico.

5. LOS MÉTODOS CIENTÍFICOS

La diversidad de las ciencias, de los tipos de ciencia, exige la utilización de diferentes métodos científicos, siendo éstos los que nos permiten obtener explicaciones generales de algún aspecto de la realidad, es decir, teorías científicas.

5.1. La Deducción

Es el método propio de las ciencias formales (lógica y matemáticas) y consiste en obtener conclusiones derivadas necesariamente de una o varias premisas dadas inicialmente. las consecuencias derivadas necesariamente de las premisas. La deducción no nos dice nada acerca de la verdad material de las premisas o de la conclusión, sino que se limita a establecer un vínculo de relación necesaria entre las premisas y la conclusión. Garantiza, pues, que la conclusión se sigue necesariamente de las premisas, es decir, la verdad formal del razonamiento: que su estructura lógica es correcta, que cumple las leyes lógicas o reglas de inferencia del sistema en que se opera.

5.2. La Inducción.

La inducción es un método que permite obtener un enunciado universal a partir de la observación de casos particulares. Por ejemplo:

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Estos enunciados empíricos universales obtenidos mediante la inducción son por tanto generalizaciones a partir de la experiencia.

Esta inducción puede ser completa o incompleta. Se trata de una inducción completa cuando se han observado todos los casos particulares (en el ejemplo de los cisnes requeriría haber observado a absolutamente todos los cisnes habidos y por haber). En este caso, la generalización sería válida. No obstante, la inducción completa no es posible en la mayoría de los casos. Por eso se habla de inducción incompleta, en la que el enunciado universal se obtiene a partir de un número finito de observaciones. En este caso no se puede considerar como un esquema de inferencia formalmente válido, ni se puede justificar empíricamente, por lo que se considera que nos ofrece "verdades" que gozan de un mayor o menor grado de probabilidad, pero que no nos puede garantizar su certeza absoluta.

Ya Aristóteles, en su teoría sobre el silogismo, advirtió que de premisas particulares no puede obtenerse ninguna conclusión general.

Para justificar lógicamente la inducción se ha sugerido el principio de uniformidad de la naturaleza, esto es, que "todos los individuos pertenecientes a una clase natural se comportan del mismo modo". El problema es que esta premisa debería ser demostrada. Sin embargo, debemos admitir que el principio de la inducción opera en nuestra vida normal. Sería imposible dirigir con un mínimo de coherencia nuestra actividad diaria sin hacer generalizaciones a partir de observaciones particulares. La gente está convencida, por ejemplo, de que el fuego quema: la experiencia pasada ha demostrado que quienes han puesto la mano en el fuego se han quemado, y de esta experiencia concluimos que el fuego quema siempre y seguirá quemando en todos los casos.

Actividad de lectura

Un ejemplo de la cuestión (sobre la inducción), más interesante aunque bastante truculento, lo constituye la explicación de la historia del pavo inductivista por Bertrand Russell. Este pavo descubrió que, en su primera mañana en la granja avícola, comía a las 9 de la mañana. Sin embargo, siendo como era un buen inductivista, no sacó conclusiones precipitadas. Esperó hasta que recogió una gran cantidad de observaciones del hecho de que comía a las 9 de la mañana e hizo estas observaciones en una gran variedad de circunstancias, en miércoles y en jueves, en días fríos y calurosos, en días lluviosos y en días soleados. Cada día añadía un nuevo enunciado observacional a su lista. Por último, su conciencia inductivista se sintió satisfecha y efectuó una inferencia inductiva para concluir: «Siempre como a las 9 de la mañana». Pero, ¡ay! se demostró de manera indudable que esta conclusión era falsa cuando, la víspera de Navidad, en vez de darle la comida, le cortaron el cuello. Una inferencia inductiva con premisas verdaderas ha llevado a una conclusión falsa.

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5.3. El método hipotético-deductivo

El método utilizado por la ciencia no es puramente inductivo. En realidad, la inducción como método no permite sino generalizaciones de escaso nivel y alcance teórico. La ciencia utiliza también la deducción. El método científico es, más bien, una combinación de ambos elementos, del recurso a la experiencia y de la deducción. La combinación de ambos tiene lugar en el denominado "método experimental y también "método hipotético-deductivo".

El método hipotético-deductivo se desarrolla en los siguientes pasos:

a)observación

El punto de partida de toda investigación científico-natural se halla en la observación de algún hecho o fenómeno cuya explicación desconocemos. Se observa que una piedra cae hacia el suelo y uno se pregunta: ¿por qué? Se observa que un proyectil lanzado horizontalmente no cae en vertical, o bien, recurriendo a un ejemplo trivial y conocido, se observa que un trozo de madera de forma cilíndrica flota en un estanque y uno se pregunta: ¿por qué?

Ahora bien, una precisión es necesaria. Si nos preguntamos por qué el investigador se fija en un hecho y no en otro, o por qué hace una pregunta y no otra, la respuesta nos obligaría a reconocer la presencia de presupuestos extracientíficos, ajenos a la ciencia, del tipo religioso, ideológico, político, interés personal incluso, … A partir de estos presupuestos observamos y, a partir de esta observación (no neutral) pasamos a

b)Formulación de hipótesis

Consiste en formular una hipótesis capaz de explicar el hecho o fenómeno observado. Una hipótesis es una conjetura, una posible explicación que se acepta provisionalmente a fin de comprobar cuáles son sus consecuencias. Respecto de la formulación de hipótesis han de tenerse en cuenta las siguientes observaciones:

1. Las hipótesis pueden ser de lo más variado. No obstante, una hipótesis, para que sea aceptable como tal, ha de reunir ciertos requisitos: ha de servir para explicar el hecho y ha de estar formulada correctamente, es decir, sin contradicciones ni ambigüedades.

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"...los procesos mediante los que se llega a estas conjeturas científicas fructíferas no se parecen a los procesos de inferencia sistemática. El químico Kekulé, por ejemplo, nos cuenta que durante mucho tiempo intentó sin éxito hallar una fórmula de la estructura de la molécula de benceno hasta que, una tarde de 1965, encontró una solución a sus problemas mientras dormitaba frente a la chimenea. Contemplando las llamas, le pareció ver átomos que danzaban serpenteando. De repente, una de las serpientes se asió la cola y formó un anillo, y luego giró burlonamente ante él. Kekulé se despertó de golpe: se le había ocurrido la idea -ahora famosa y familiar- de representar la estructura molecular del benceno mediante un anillo hexagonal. El resto de la noche lo pasó extrayendo las consecuencias de esta hipótesis." (Hempel, op.cit.)

c)Deducción de consecuencias a partir de la hipótesis

El resto de la noche, se dice en el texto, lo pasó Kekulé extrayendo consecuencias de la hipótesis. En efecto, una vez establecida provisionalmente la hipótesis, el paso siguiente consiste en deducir consecuencias de la misma. Se trata de un momento específicamente deductivo.

Supongamos, en el ejemplo trivial del que partíamos, que al ver flotar el objeto cilíndrico de madera formulamos la siguiente hipótesis: "flota porque tiene forma cilíndrica". De esta hipótesis cabe deducir una consecuencia: si lo que hace flotar al tronco es su forma cilíndrica, cualquier objeto cilíndrico (una piedra, por ejemplo) habrá de flotar también.

d)Comprobación (verificación) de las consecuencias. Elexperimento

El paso siguiente consiste en la comprobación experimental de las consecuencias derivadas de la hipótesis. En nuestro ejemplo, la consecuencia a comprobar experimentalmente era que "cualquier objeto cilíndrico ha de flotar sobre el agua".

La comprobación experimental se realiza mediante experimentos. Naturalmente, el experimento a realizar en nuestro ejemplo no es complicado: bastará con procurarse una piedra cilíndrica y arrojarla al estanque.

Cuando en el experimento no se cumplen las consecuencias de la hipótesis, ésta queda rechazada y habrá de formularse otra. Si, por el contrario, sus consecuencias se cumplen en el experimento, la hipótesis resulta confirmada, reforzada, y se seguirá contando con ella y trabajando a partir de ella.

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teorías.

Veamos estos pasos a partir de un caso concreto:

En la época de Galileo, y probablemente mucho antes, se sabía que una bomba aspirante que extrae agua de un pozo por medio de un pistón, que se puede hacer subir por el tubo de la bomba, no puede elevar el agua arriba de 34 pies [unos 10 m] por encima de la superficie del pozo. Galileo se sentía intrigado por esta limitación y sugirió una explicación, que resultó, sin embargo, equivocada. Después de la muerte de Galileo, su discípulo Torricelli propuso una nueva respuesta. Argüía que la tierra está rodeada por un mar de aire, que, por razón de su peso, ejerce presión sobre la superficie de aquélla, y que esta presión ejercida sobre la superficie del pozo obliga al agua a ascender por el tubo de la bomba cuando hacemos subir el pistón. La altura máxima de 10 m de la columna de agua expresa simplemente la presión total de la atmósfera sobre la superficie del pozo.

Evidentemente, es imposible determinar, por inspección u observación directa, si esta explicación es correcta, y Tomcelli la sometió a contrastación por procedimientos indirectos. Su argumentación fue la siguiente: si la conjetura es verdadera, entonces la presión de la atmósfera sería capaz también de sostener una columna de mercurio proporcionalmente más corta, además, puesto que la gravedad específica del mercurio es aproximadamente 34/14 pies, es decir, algo menos de dos pies y medio. Comprobó esta implicación contrastada por medio de un artefacto ingeniosamente simple, que era, en efecto, el barómetro de mercurio. El pozo de agua se sustituye por un recipiente abierto que cofitietie mercurio; el tubo de la bomba aspirante se sustituye por un tubo de cristal cerrado por un extremo. El tubo está completamente lleno de mercurio y queda cerrado apretando el pulgar contra el extremo abierto. Se invierte después el tubo, el extremo abierto se sumerge en el mercurio, y se retira el pulgar; la columna de mercurio desciende entonces por el tubo hasta alcanzar una altura de 30 pulgadas [0,76 cm]: justo como lo había previsto la hipótesis de Torricelli.

C.G.HEMPEL,Filosofía de la ciencia natural

Hecho que debe explicarse: Una bomba aspirante que extrae agua de un pozo no puede elevar el agua si

se encuentra a más de 10,33 m de profundidad respecto al nivel del mar.

Hipótesis explicativa Deducción lógico-matem.

Predicciones Observación-experimento

Confirmación de la hipót.

El agua sube por horror al vacío (ya lo dijo

Aristóteles). La columna se rompe por la excesiva altura (como lo haría una barra de hierro).

La altura máxima de la columna de agua en el tubo de la bomba expresa la presión total de la atmósfera.

Si su hipótesis fuera válida, el horror al vacío impediría el vacío en un tubo de mercurio con la parte superior cerrada, aunque la altura superara los 0,76 m.

Si su hipótesis fuera válida, la presión

atmosférica sería capaz de sostener una columna de mercurio 13,65 veces más corta (el mercurio pesa 13,65 veces más que el agua). La altura será de 10,33/13,65 = 0,76 m.

En un tubo de un metro el mercurio se debería mantener lleno.

La columna de mercurio medirá 0,76 m.

Experimentación con el mercurio y observación de los resultados: el tubo de mercurio no se mantiene lleno por encima de 0,76 m.

Experimentación con el mercurio y observación de los resultados: la altura de la columna de mercurio es la prevista por la

hipótesis.

La hipótesis de Galileo queda falsada y, por ello,

descartada.

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6. La crítica falsacionista del principio de verificabilidad

Aunque el método hipotético-deductivo no es meramente inductivo, el papel de la verificación en la aceptación de las leyes científicas se corresponde, en última instancia, con la estructura del razonamiento inductivo: el experimento que sirve para verificar la hipótesis siempre es particular y, pese a ello, sirve para validar un enunciado general.

El filósofo de la ciencia Karl Popper, (1902-1995) planteó justamente que un enunciado universal no puede ser verificado definitivamente por medio de la experiencia y/o el experimento. Tomemos la hipótesis: los sólidos metálicos se hunden en los fluidos. Podríamos someter a verificación una y otra vez dicha hipótesis y, efectivamente, corroborarla; y, sin embargo, bastaría con que diéramos con una piscina de mercurio y tiráramos a su interior un bloque de hierro para que nuestra hipótesis fracasara. Este ejemplo pondría de manifiesto que, si bien una hipótesis no puede jamás ser completamente verificada, sí podría ser refutada, falsada.

La propuesta de Popper, resumidamente parte de los siguientes puntos: a) no se puede demostrar definitivamente la validez de una teoría; b) sí se puede demostrar que una teoría es falsa;

c) toda observación presupone alguna teoría, puesto que las teorías son previas a la observación.

d) todas las teorías vigentes son provisionales, pues la posibilidad de que sean refutadas está siempre abierta.

Las teorías y leyes científicas son, decimos, falsables. Puede demostrarse que son falsas, en el caso de que lo sean. Sin embargo, mientras no sean efectivamente falsadas continúan vigentes y no hay por qué abandonarlas. Que una ley sea "falsable" no significa que sea falsa, significa que, si es falsa, su falsedad puede ser demostrada. La falsación es la demostración efectiva de la falsedad de un enunciado.

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•La falsación se atiene a los principios lógicos. No cae en los problemas lógicos de la

inducción.

•La falsación pretende dar una explicación del desarrollo de la ciencia, ya que

permite que se descarten las teorías falsadas y que se mantengan aquéllas que se resisten a la falsación.

Por ejemplo, para el principio de verificación, una experiencia actual con el barómetro de mercurio es una confirmación más de la teoría de Torricelli.

Sin embargo, para la teoría de la falsación, el valor de la experiencia de Torricelli es mucho mayor por dos razones:

 porque daba lugar a la falsación de la teoría de Galileo

 porque predecía un hecho no previsto hasta entonces.

Pero el falsacionismo también adolece de serias insuficiencias. Pues ¿qué hacer cuando nos encontramos con una teoría cuya capacidad predictiva ha sido extraordinaria u que, de repente, es refutada por un caso que la contradice?

En la perspectiva popperiana, tal teoría debería ser rechazada; pero entonces, ¿cómo deberíamos explicar los hechos que, hasta entonces, se habían explicado con la teoría rechazada?

Tomemos el ejemplo que estudiaremos en breve, el de la revolución científica del siglo XVII. Si los científicos de entonces hubieran aplicado a rajatabla las tesis de este falsacionismo, el desarrollo científico se habría detenido: algunas observaciones parecían corroborar las tesis geocéntricas y, por eso mismo, falsar las heliocéntricas; simultáneamente, algunas observaciones parecían corroborar las tesis heliocéntricas y, por eso mismo, falsar las geocéntricas. Entonces, ¿desechamos toda teoría?, ¿renunciamos a toda explicación científica de la realidad?

La aparentemente fácil y sencilla explicación popperiana para rechazar una teoría no es tan fácil ni sencilla.

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utilizado, el enunciado "todos los sólidos metálicos se hunden en un fluido", el cual quedaría definitivamente refutado con un caso que lo contradijera. Pero las teorías no son enunciados aislados, sino sistemas de enunciados conectados entre sí. Cuando una experiencia es contraria a la teoría, siempre sería posible revisar algunos enunciados sin cuestionar la teoría.

En realidad una teoría no se abandona a no ser que se disponga de otra mejor, es decir, de otra que explique más hechos y que los explique mejor. Esta circunstancia obliga, bien a renunciar al falsacionismo como explicación del abandono de las teorías, bien a ampliar y modificar la idea de falsación, aceptando que una teoría es falsada simplemente por el hecho de que aparece otra mejor.

Esto es lo que explicará un discípulo de Popper, el filósofo de la ciencia Imre Lakatos, que corregirá en este punto a su maestro. En opinión de Lakatos, la aparición de un caso que contradice la teoría “ T” no debe llevarnos a rechazar dicha teoría … (de momento). Lo que debemos hacer es tratar este caso como una anomalía, siguiendo considerando válida la teoría “T” hasta que encontremos una nueva teoría (T1) que dé respuesta tanto a los casos

anteriormente explicados por la teoría “T” como a las anomalías observadas, a los casos no explicados por dicha teoría “T”.

En los años sesenta del pasado siglo, sin embargo, iba a aparecer una nueva teoría para explicar la sustitución de unas teorías científicas por otras

7. LAS REVOLUCIONES CIENTÍFICAS

Cuando en 1962, T. S. Kuhn publicara La estructura de las revoluciones científicas, iba a proponer una verdadera revolución en la concepción de la ciencia y de su progreso, incorporando en su explicación elementos que van más allá de los estrictamente epistémicos o cognitivos.

Kuhn se opone a la concepción acumulativa del progreso científico, subrayando el carácter social de la ciencia. De hecho, sostiene Kuhn, la ciencia se elabora a partir de creencias, métodos conceptos y valores compartidos por una comunidad. A esto llamará paradigma. Las ideas fundamentales de este autor son las siguientes:

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actividad científica. Un ejemplo clásico de paradigmas contrapuestos son el geocentrismo y el heliocentrismo. Que una época histórica esté dominada por un paradigma no significa que existe sólo ese paradigma. Junto a éste paradigma dominante, que define lo que Kuhn denomina la “ciencia normal”, puede coexistir otro paradigma, en situación marginal, rival del primero.

b) Una revolución científica es la sustitución de un paradigma por otro. Para entender cómo se producen las revoluciones científicas (1) es necesario tener en cuenta que los paradigmas son inconmensurables: cada paradigma tiene su propia escala de valores, por lo que cada uno será mejor desde su propio punto de vista, pero no hay un punto de vista superior desde el cual se pudiera decidir imparcialmente cuál de los dos es preferible. (2) En consecuencia, en los cambios de paradigma no puede decirse que venza el que tiene la razón. En general, ni la experiencia ni los argumentos racionales valen como juez a la hora de preferir un paradigma en vez de otro. Por poner un ejemplo, bastaría decir que un astrónomo ptolemaico y otro copernicano no verían lo mismo. No vieron lo mismo, deberíamos decir, tal como ocurrió cuando Galileo invitó a mirar por su telescopio a reputados astrónomos de su época. La decisión a favor de uno o de otro por parte de la comunidad de los científicos es cuestión de visión del mundo, creencias, gustos, intereses, poder e influencias sociales, etc.

Por supuesto, cualquier paradigma o cualquier teoría ha de ser capaz de explicar la experiencia y en este sentido la experiencia constituye el último criterio de aceptación y rechazo de las teorías. Podríamos decir que el acuerdo con la experiencia es siempre una condición necesaria, aunque no suficiente, para la aceptación de una teoría. Hay, además, otros criterios de acuerdo con los cuales es posible valorar objetivamente la calidad de las teorías.

El propio Th. S. Kuhn propone cinco criterios para valorar la calidad de las teorías: "En primer término, una teoría debe ser precisa: esto es, dentro de su dominio, las consecuencias deducibles de ella deben estar en acuerdo demostrado con los resultados de los experimentos y las observaciones existentes. En segundo lugar, una teoría debe ser coherente no sólo de manera interna o consigo misma, sino también con otras teorías aceptadas y aplicables a aspectos relacionables de la naturaleza. Tercero, debe ser amplia, en particular, las consecuencias de una teoría deben extenderse más allá de las observaciones, leyes o subteorías particulares para las que se destinó en un principio. Cuarto, e íntimamente ligado con lo anterior, debe ser simple, ordenar fenómenos que, sin ella, y tomados uno por uno, estarían aislados y, en conjunto, serían confusos. Quinto -aspecto algo menos frecuente, pero de importancia especial para las decisiones científicas reales-, una teoría debe ser fecunda, esto es, debe dar lugar a nuevos resultados de investigación: debe revelar fenómenos nuevos o relaciones no observadas antes entre las cosas que ya se saben"

Referencias

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