Monterrey, Nuevo León a
INSTITUTO TECNOLÓGICO Y DE ESTUDIOS SUPERIORES DE MONTERREY
PRESENTE.-, en los sucesivo LA OBRAPRESENTE.-, en virtud de lo cual autorizo a el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (EL INSTITUTO) para que efectúe la divulgación, publicación, comunicación pública, distribución, distribución pública y reproducción, así como la digitalización de la misma, con fines académicos o propios al objeto de EL INSTITUTO, dentro del círculo de la comunidad del Tecnológico de Monterrey.
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Nombre y Firma AUTOR (A)
Diálogo y Encuentro Humano Enfoques éticos-Edición Única
Title
Diálogo y Encuentro Humano Enfoques éticos-Edición
Única
Authors
Liliana Guadalupe Suárez Tijerina
Affiliation
ITESM-Campus Monterrey
Issue Date
2007-12-01
Item type
Tesis
Rights
Open Access
Downloaded
19-Jan-2017 10:10:49
I NSTI TUTO TECNOLÓGI CO Y DE ESTUDI OS
SUPERI ORES DE MONTERREY
CAMPUS MONTERREY
PROGRAMA DE GRADUADOS DE LA DIVISIÓN
DE HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
DI ÁLOGO Y ENCUENTRO HUMANO
ENFOQUES ÉTI COS
T E S I S
Presentada como requisito parcial para obtener el grado académico de
Maestría en Estudios Humanísticos
con especialidad en Ética
POR
LI LI ANA GUADALUPE SUÁREZ TI JERI NA
I NSTI TUTO TECNOLÓGI CO Y DE
ESTUDI OS SUPERI ORES DE MONTERREY
CAMPUS MONTERREY
POR
LI LI ANA GUADALUPE SUÁREZ TI JERI NA
INSTITUTO TECNOLÓGICO Y DE ESTUDIOS
SUPERIORES DE MONTERREY
PROGRAMA DE GRADUADOS DE LA DIVISIÓN
DE HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
Los miembros del comité de tesis recomendamos que la presente tesis de la Lic. Liliana Guadalupe Suárez Tijerina
Sea aceptada como requisito parcial para obtener el grado académico de Maestría en Estudios Humanísticos con especialidad en
Ética
Comité de Tesis
_____________________________ Dr. Rafael Modesto de Gasperín Gasperín Sinodal _____________________________ Dra. Martha Eugenia Sañudo Velázquez Sinodal ____________________________ Dr. Kande Mutsaku Kamilamba Asesor
______________________________ Dra. Blanca G. López Morales Directora de Programa de Maestría y
Diciembre de 2007
DI ÁLOGO Y ENCUENTRO HUMANO
ENFOQUES ÉTI COS
T E S I S
MAESTRÍ A EN ESTUDI OS HUMANÍ STI COS
I NSTI TUTO TECNOLÓGI CO Y DE
ESTUDI OS SUPERI ORES DE MONTERREY
CAMPUS MONTERREY
POR
DI CI EMBRE 2007
A mis padres José Enrique Suárez y Elva Lilia Tijerina de Suárez
…quienes me dieron la gracia de la vida, …y me enseñaron las bondades del diálogo.
A mi esposo Clemente Gaitán Vigil
…quien desde hace 25 años me acompaña en el camino de la vida y contribuye a encontrarle sentido y claridad a mi existencia
A mis hijos Liliana María, José Alfredo y Clemente Carlos
…a quienes debo la inspiración y motivo de existir, con mis mejores deseos para que se sientan envueltos en encuentros
de comunicación existencial
A mis maestros Dr. Kande Mutsaku Kamilamba Dr. Rafael Modesto de Gasperín Gasperín Dra. Martha Eugenia Sañudo Velásquez
Índice
Capítulo I 1.1 1.2 1.3 1.4 1.5 Capítulo II 2.1 2.2 2.3 Capítulo III 3.1 3.2 Capítulo IV 4,1 4.2 Introducción---La naturaleza humana. Inferencia y Deducción. La ética del
diálogo en los clásicos. ---La mayéutica Socrática. Una interacción que produce conocimientos con un método que conduce al diálogo.--- La dialéctica platónica. El otro como complemento, como peldaño para la trascendencia.--- La comunicación humana y el diálogo en Aristóteles. El otro como amistad.--- El descubrimiento del bien en el encuentro con el otro criatura, en camino hacia el bien supremo: Dios en Tomás de Aquino.--- Las normas de convivencia en Kant. El otro como límite de las acciones.---
El desencuentro como alternativa que distorsiona el mutuo beneficio de la interacción humana.---
Las relaciones humanas primitivas generan miedo. El Leviatán de Hobbes como satisfactor del temor y de los acuerdos sociales en un encuentro contratado.--- La indiferencia que plantea Nietzsche como única opción entre los humanos.--- La conquista del otro en Sartre. La dialéctica de la cosificación. La interacción para la aniquilación, para la conquista total del otro para la dominación para la
apropiación.---El encuentro. La ética del diálogo en los contemporáneos a partir de la interacción humana.---
La angustia de elegir mi encuentro con el otro en Kierkegaard.--- Acción comunicativa y ética discursiva en mi encuentro con el otro en Habermas.---
La aclaración de la existencia y la comunión universal en los contemporáneos a partir de la interacción humana.---
Introducción
¿Qué sentido tiene el coexistir?
¿Por qué está el otro frente a mí? ¿Cuál es la razón de estar los unos junto a
los otros? ¿Cuáles son los propósitos de los comunicantes en el encuentro
humano? ¿Han sido los mismos siempre o han cambiado a través del tiempo?
¿Cuál es la realidad del encuentro humano? ¿Se necesita del otro para sobrevivir y
trascender? ¿Es el otro un medio para conocer la realidad, saber cómo actuar
frente a los demás, o establecer una relación con Dios? ¿Se requieren normas para
convivir con el otro? ¿El diálogo exige alguna normatividad para realizarse? ¿Será
posible identificar algunos aspectos o variables que normen la interacción humana?
¿Habrá circunstancias que me hagan rechazar el encuentro humano? ¿Puede ser
el otro tan indiferente que no me aporte nada? ¿Esalguien a quien hay que temer
por el daño que te puede causar, que te puede utilizar, dominar o ignorar; o por el
contrario, es alguien al que puedes dañar, utilizar, dominar o ignorar? ¿Las
decisiones que tomo en mi encuentro con el otro, me pueden provocar angustia?
¿Mi encuentro con el otro implica un compromiso? ¿Es el otro una oportunidad para
argumentar y lograr un entendimiento humano? ¿De qué manera juega lo personal
- individual puesto en comunicación con el otro? ¿Es posible que el otro pueda
coadyuvar en el logro de una comunión universal? ¿Existen límites, niveles, riesgos
en la relación dialógica? ¿Cuál es el telos, finalidad, de cada uno de los que
intervienen en el diálogo? ¿De entrada, el encuentro humano trae como
consecuencia un planteamiento ético o éste se genera en cada interacción
dialógica? Todos estos cuestionamientos contribuyeron a llevar a cabo esta
investigación, cuyo objetivo es analizar las perspectivas que hay sobre el encuentro
humano, y con ello descubrir la relación que guardan con la postura del filósofo
existencialista alemán Karl Jaspers.
Para llevar a cabo este análisis, se tomaron en cuenta dos variables: la
finalidad del encuentro humano que viene a ser el ¿para qué? del mismo, y el
proceso que sigue, que es el ¿cómo? se lleva a cabo, qué factores intervienen y
qué sucede en el transcurso de dicho encuentro. El primero dependerá del
contexto y de la perspectiva. En cuanto al contexto, éste influye en la interpretación
de cada uno de los pensadores analizados, que se sitúan desde la época clásica
hasta la contemporánea; y en lo que respecta a la perspectiva de cada filósofo,
además del contexto en que se desarrollaron, tendrá que ver la acepción que le den
a los términos o palabras aquí utilizadas. Hay quienes consideran necesario el
diálogo, y además de señalar sus ventajas, proponen estrategias y procesos para
obtener el mayor beneficio en los interlocutores; sin embargo, también hay quienes
no lo consideran así, porque a través del conocimiento y la observación de las
conductas de los demás, y su manera de actuar, han descubierto cómo se
manifiesta en la realidad cotidiana de los seres humanos; por lo cual, señalan
desventajas, demostrando cómo impacta negativamente en el otro. Cabe señalar
que, desde la antigüedad hasta la sociedad actual, pudieran hacerse presentes las
dos perspectivas de encuentro humano.
componentes estructurales de la comunicación y los factores colaterales que
pueden aparecer durante dicha interacción. En cuanto los componentes base que
tienen que ver con la estructura, está todo lo relacionado con los seres humanos
que se encuentran y dialogan: las características, pensamientos y puntos de vista
de los que participan en el encuentro, los propósitos que tienen al comunicarse, el
contexto y la forma de llevar a cabo el diálogo, la manera en que estructuran y dan
el mensaje, el lenguaje que utilizan, el canal por el que lo envían(oral, impreso,
electrónico), la fidelidad con la que se transmite el contenido del mensaje, es decir,
la seguridad de que llegue completo, y sea interpretado de acuerdo al propósito del
emisor, que es quien lo envía, además de la interpretación que le dan los
receptores, así como los resultados obtenidos al darse el encuentro.
En lo que respecta a los factores colaterales, están: las circunstancias en
que se desenvuelve el encuentro, que dependerá de quién tenga la iniciativa, así
como el grado de compromiso que hay entre los interlocutores, el entendimiento o
la confusión que se ocasiona, lo que puede favorecer u obstaculizar dicho
encuentro; por un lado, los que pueden coadyuvar en el encuentro como:
congruencia entre el pensamiento y la forma de actuar, humildad, libertad, sabiduría
incondicionalidad, benevolencia, igualdad, autenticidad, honestidad, transparencia,
acuerdos, uso de normas, argumentación, apertura, soledad; y por otro lado, los
que pueden ocasionar riesgos, y provocar interferencia como: soberbia, ignorancia,
egoísmo, temor, omnipotencia, debilidad, dominio, manipulación, hipocresía,
falsedad, conflicto, lucha, compasión, entre otros.
De acuerdo a lo anterior, los criterios que guiarán los contenidos de este
texto son: el encuentro humano, su finalidad y su proceso. Los autores fueron
elegidos debido a que aportan ideas sobre el diálogo o encuentro humano. En
cada capítulo, además de conocer la postura de los diversos filósofos, agrupados
presenta una relación analógico-crítica, con respecto a las ideas de Karl Jaspers,
quien enfatiza en la aclaración de la existencia como finalidad principal del
encuentro humano. En el último capítulo se profundiza su propuesta filosófica,
junto con otro pensador, Ignace Lepp, que coincide con él y continúa desarrollando
las ideas de su antecesor. Por otra parte, cabe aclarar, que dada la diversidad de
elementos que intervienen en este suceso, los filósofos aquí estudiados, además de
aportar ideas sobre lo que para ellos tiene de finalidad el diálogo o encuentro
humano, enfatizan también en uno o varios de los aspectos que intervienen en el
proceso mismo: elementos estructurales de la comunicación, o aspectos colaterales
que se pueden dar durante el encuentro humano.
En el capítulo l, se analizan las perspectivas que sobre el encuentro humano
hacen los filósofos clásicos como Sócrates, Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino y
Kant, quienes se refieren a la naturaleza humana como fundamento de la ética del
diálogo. En el capítulo ll, se presenta el enfoque del desencuentro como alternativa
de la interacción humana, con las posturas de los filósofos contemporáneos:
Hobbes, Sartre y Nietzsche, basados en la realidad observada por ellos. En el
capítulo lll, se reflexiona sobre el encuentro como algo que trasciende la interacción
humana, desde la perspectiva de otros pensadores contemporáneos que así lo
plantean, como Kierkegaard, y Habermas. En el capítulo lV, se analiza el diálogo
como instrumento para aclarar la existencia, y, como propósito de la interacción
humana; también desde el pensamiento de otros filósofos contemporáneos como
Karl Jaspers, de quien se analiza la propuesta que hace sobre la comunicación
existencial, y del cual se hace el análisis analógico crítico, en esta investigación, y
por último, Ignace Lepp, quien coincide y decide continuar con la propuesta hecha
por su antecesor, Jaspers.
lat. dialŏgus, y este del gr. διάλογος). 1. m. Plática entre dos o más personas, que
alternativamente manifiestan sus ideas o afectos. 2. m. Obra literaria, en prosa o en
verso, en que se finge una plática o controversia entre dos o más personajes. 3. m.
Discusión o trato en busca de avenencia…” (RAE) Para empezar, está claro que
para que exista el diálogo tiene que haber por lo menos dos personas o
interlocutores además de ideas o expresiones para intercambiar. Las raíces griegas
conducen a entender este término como un intercambio de pensamientos: “dia”, que
puede entenderse como: a través de; y “logos” que se interpretaría como palabra,
pensamiento. Es un término contrario a un monólogo, en donde una sola persona
expresa su discurso, sin esperar ni considerar un oyente o contraparte.
Desde la mitad del siglo XX, en donde ocurre el desarrollo de la ciencia y la
tecnología, especialmente aquella que soporta el medio de comunicación, se
realizaron investigaciones sobre el comportamiento humano en la sociedad. Los
medios masivos provocaron cambios en las relaciones humanas y se vio la
necesidad de analizar el impacto de todo esto tanto en la producción como en el
comercio y la política. Sociólogos, psicólogos y filósofos realizaron los primeros
estudios sobre la comunicación. Es así como en los años 70’ se cultivan las
Ciencias de la Comunicación, como una disciplina y como una profesión, cuyo uno
de sus enfoques es el diálogo. Desde este punto de vista, esta actividad humana es
sinónimo de comunicación interpersonal. David K. Berlo, cuya principal obra teórica
ha sido traducida a la lengua española como: “El proceso de la comunicación.
Introducción a la teoría y a la práctica”, ha profundizado en lo referente al diálogo
como proceso. Propone un diagrama en el que se detalla cada parte del mismo y
todo lo que puede influir en él.
“La comunicación aparece como un proceso reglado (no como un simple
vive. De este modo, la comunicación es un valor de interlocución, de poder,
de influencia, de control... La eficacia o ‘fidelidad’ de la comunicación, no
obstante, está sujeta a estrategias y no produce resultados ciertos, sino que
puede estar avocada al fracaso, generalmente por incompatibilidad entre el
propósito de quien emite y la disposición de quien recibe” (Berlo, 23)
Es oportuno atender el proceso que se lleva a cabo en el momento en que
se da la interacción humana o diálogo. Comprender cómo las personas al
comunicar sus ideas o pensamientos pueden incurrir en algún tipo de ruido que
provoque conflictos, confusiones, debido a las diferentes interpretaciones. En el
siguiente diagrama se puede observar la relación de los elementos que intervienen
en el proceso comunicativo.
SITUACIÓN COMUNICATIVA
Proceso de comunicaci
ó n
E M I S O R C O D I F I C A D O R M E N S A J E C A N A L D E C O D I F I C A D O R R E C E P T O R R E T R O A L I M E N T A C I Ó N Intención Propósito Contexto Tono Idioma Semántica Sintáxis Léxico ¿Quién? ¿Cómo? ¿Qué? ¿A través de qué? ¿Interpreta qué? ¿A quién? ¿Qué respuesta le da?
RUIDO SEMÁNTICO: TIENE QUE VER MÁS CON EL CONTENIDO (IDEAS) CRITERIO SINTÁCTICO Y SEMÁNTICO
RUIDO DE CANAL: TIENE QUE VER MÁS CON LA FORMA (SIGNOS LINGÜÍSTICOS) CRITERIO MORFOLÓGICO.
OralEscrito
Para esclarecer este término desde el punto de vista filosófico se agrega su
definición. De acuerdo al diccionario de Filosofía de Nicola Abbagnano. “Para
buena parte del pensamiento antiguo hasta Aristóteles el D sic, (diálogo) no es
solamente uno de los momentos en que puede expresarse el discurso filosófico sino
su modo propio y privilegiado porque este discurso no es hecho por el filósofo a sí
mismo ni lo encierra en sí mismo, sino que es un conversar, un discutir, un preguntar
y responder entre personas asociadas en el común interés de la investigación. El
carácter asociado de la investigación, tal como los griegos la concebían en el
período clásico, encuentra su expresión natural en el D, (diálogo)”. Desde la
antigüedad era considerado plural y no individual, es decir, no se limita a un
monólogo sino que va más allá, es un intercambio de perspectivas. Al enfocarlo a la
investigación se puede inferir que el objetivo era el descubrimiento y el
esclarecimiento de la verdad. Por otra parte, al agregar la palabra discutir podemos
suponer que en esa búsqueda había diversas posturas, que algunas veces pudieran
haber sido opuestas, y que de alguna manera existía un interés común para llegar a
un acuerdo. Es conveniente aclararle al lector, que en el transcurso de esta
reflexión filosófica, se van a utilizar como sinónimos los siguientes términos:
interacción, interacción, comunicación, intercambio, relación, como referencias a lo
que implica el diálogo en el encuentro humano, destacando su aspecto ético y su
trascendencia.
Este recurso oral era preferido por Sócrates debido a la confianza de recibir
respuesta inmediata y espontánea, a diferencia de los discursos escritos. También
Platón decide continuar con este mismo recurso, por lo que sus discursos escritos
conservan esa estructura. De acuerdo al diccionario de Filosofía de Nicola
Abbagnano. “La desconfianza de Platón hacia los discursos escritos, por cuanto no
responden a quien los interroga ni eligen a sus interlocutores; desconfianza que
en la conversación con amigos y discípulos y establece también la superioridad del
D. (diálogo) como forma literaria, que intenta reproducir el giro de la conversación y,
en general, de la investigación asociada. Fue, por cierto, este motivo el que indujo a
Platón a mantenerse fiel a la forma dialogada en sus escritos y a rechazar la
pretensión del tirano Dionisio de reducir su filosofía a la forma de un sumario
(Epístola VII, 341b)”. (Abbagnano 322) Estos dos filósofos, Sócrates y Platón,
valoraban al diálogo como tal, por la riqueza que proporcionaban las diferentes
formas de pensar, y en aquél tiempo ya se tomaba en cuenta la tolerancia debido a
las diferentes ideologías. “La exigencia del D. (diálogo) está presente, de modo más
o menos claro, en todas las formas de la dialéctica y no se puede decir que esté
nunca completamente ausente de la investigación filosófica, que más que ninguna
otra procede por medio de la discusión de las tesis de los otros y de la polémica
incesante entre las diferentes direcciones. Por lo demás, el principio del D. (diálogo)
implica la tolerancia filosófica y religiosa en un sentido positivo y activo y, por lo
tanto, no como tolerancia de la existencia de otros puntos de vista, sino como
reconocimiento de su igual legitimidad y como buena voluntad de entender sus
razones. En este sentido el principio del diálogo fue una adquisición fundamental
que pasó del pensamiento griego al pensamiento moderno y que en la edad
contemporánea conserva un valor normativo eminente”. (Abbagnano 322)
Desde la ética también hay una definición, el diccionario de términos éticos de
Blázquez Carmona y otros autores lo definen así: “Diálogo se compone del prefijo
día que significa, en griego, “a través de”, y logos: “palabra”, forma de comunicación
interpersonal o, como dijo Sócrates, el arte de la pregunta y la respuesta para llegar
al saber verdadero. El hombre, ser dialógico y autónomo, por sí solo-piensa
Sócrates- no descubrirá la verdad. Como dijo Machado: “… un corazón solitario no
es un corazón”. Sólo al término del diálogo cada uno de los dialogantes establecerá
discusión sale la luz”, dice al respecto el adagio popular…” (Blázquez et. al. 154)
Estas ideas confirman que el diálogo es un medio que se vale de la palabra,
lenguaje, para transmitir e intercambiar pensamientos, con la finalidad de encontrar
la verdad, la cual, desde la perspectiva de Sócrates no es posible descubrir por uno
mismo, sino que se requiere del otro. Es necesario enfrentar las ideas para clarificar
y alcanzar la objetividad.
Este tema del Diálogo ha sido recurrente a lo largo de la historia, propuesto
como el primer motivo y oportunidad del coexistir. Retomando las preguntas
iniciales, el cuestionar por el papel que se debe asumir frente a la irremediable
presencia del otro, es innegable el hecho de que el otro me exige entrar en
comunicación sin posibilidad de evadirlo, como una exigencia de interacción
dialógica y de coexistencia. El otro modela mi existir, se convierte en una
contraparte de mi existencia siempre y cuando no me sea indiferente. Nacer en una
comunidad de hablantes nos convierte en una comunidad de dialogantes. Esta
situación de coexistencia y de obligada dialogicidad ha sido considerada por una
diversidad de pensadores tal y como se verá en este trabajo.
A continuación se analizará el fenómeno de la Comunicación Humana desde
la perspectiva de la Filosofía y la Ética. Es un tema en el que otras disciplinas como
la Psicología y la Sociología han profundizado, sin embargo, en esta ocasión
pretende ser abordado principalmente desde el campo de los Discursos Éticos.
Aunque los autores que aparecen en este escrito, no destacaran de manera
intencionada el encuentro humano, como una oportunidad para dar prioridad a la
característica dialogante del ser humano, se refieren a los elementos de
comunicación humana y a otros tipos de relación que implican la coexistencia. Y
aunque los pensadores clásicos no hicieron énfasis en el término: existencia,
coexistencia, más adelante sí lo incorporan los autores contemporáneos. El diálogo
naturaleza, y a la vez es un medio porque le permite relacionarse con los demás
para sobrevivir, pero también requiere de una habilidad que tiene que desarrollar
para lograr el entendimiento humano; sin embargo, además de estas
características, vale plantear las siguientes cuestiones: ¿será posible lograr algo
más allá que la inmediatez del encuentro en un diálogo? ¿Es posible obtener en la
comunicación la aclaración de la existencia, o a través de ella el sentido de la vida y
la trascendencia?
Se espera que al lector de esta reflexión filosófico-ética, en interacción con
esta autora, no obstante el desfasamiento espacio-temporal, le sea posible escalar
los estadios de la dialogicidad: el intercambio de ideas, la superación de las
rupturas que este trabajo provoque, la generación de oportunidades para
encontrarnos posteriormente y en el marco de la aclaración de estas afirmaciones,
Capítulo I La naturaleza humana. Inferencia y Deducción. La ética del
diálogo en los clásicos.
El diálogo ha sido un tema recurrente a lo largo de la historia. Desde la
antigüedad en el siglo IV a.C. ha sido tratado al intentar definir al hombre y su
naturaleza. ¿Cuáles son las perspectivas de algunos filósofos clásicos? ¿Cuál es
su aportación específica hacia este recurso? ¿Qué relación tienen con la propuesta
de Karl Jaspers? A continuación se presentan las perspectivas de algunos
pensadores clásicos que han recurrido a este tipo de interacción, y la relación que
tienen con la propuesta de Karl Jaspers.
Los autores se han seleccionado tomando en cuenta que sus textos en algún
momento han tratado el tema del diálogo y su pensamiento permite analizar la
influencia que han tenido en las ideas de un filósofo contemporáneo como Jaspers
que basó su teoría en este recurso. Se iniciará con Sócrates (470/469-399 a.C.),
quien demostró a través de toda su vida su congruencia con este tipo de interacción,
y que utilizó un procedimiento basado en el diálogo para el desarrollo del
conocimiento, con ello confirmó la utilidad y valor del mismo. Esto se pudo conocer
gracias a los Diálogos de Platón (427-347 a.C.), que es el segundo filósofo a tratar,
y que precisamente su estilo para escribir fue utilizando el recurso del diálogo, de
ahí la importancia de conocer sus ideas al respecto. Posteriormente seguirá
Aristóteles (384/383- 322 a.C.), otro importante filósofo griego que de igual forma
dedica parte de su pensamiento al diálogo relacionándolo con la amistad.
Continuaremos con Santo Tomás de Aquino (1225-1274), que es otro de los
pensadores que dan su aportación a este recurso y quien lo relaciona con el camino
para llegar a la Divinidad. Por último, se analizarán las ideas de Kant (1724-1804)
que también ha tenido una gran influencia en la historia del pensamiento, quien
autores hay una aportación sobre la interacción, la cual tiene relación con la
propuesta que hace Karl Jaspers sobre el mismo. Lo anterior obedece al
descubrimiento del sentido que tiene el encuentro humano y el entrar en
comunicación. Al parecer, al igual que ocurre con el conocimiento de la realidad, los
avances de la ciencia y la tecnología han permitido que a partir del siglo XIX y hasta
la actualidad, el tema del hombre tome mayor énfasis en el aspecto de la
intercomunicación.
1.1 La mayéutica Socrática. Una interacción que produce conocimientos con
un método que conduce al diálogo.
La finalidad que el encuentro humano tiene para Sócrates, es el alcanzar la
sabiduría, y a la vez terminar con la ignorancia y los falsos conocimientos sobre lo
moral. Propone un método para que se vayan construyendo los conceptos durante el
proceso del diálogo. La aportación de Sócrates destaca en los siguientes aspectos:
La Mayéutica como método para alcanzar la sabiduría. El uso de la ironía para
demostrar la ignorancia y provocar la búsqueda del conocimiento. El desarrollo de
las virtudes como la honestidad y la libertad para ser uno mismo. Como se puede
ver, los elementos estructurales de la comunicación en el caso del pensamiento
Socrático consisten en un emisor, que cuestiona, en este caso el mismo Sócrates,
como mensaje un conocimiento a descubrir, como canal, las ondas sonoras por se
un oral, y como receptor, una persona que intenta salir de su ignorancia. Por otra
parte, en lo que respecta a los aspectos que benefician el encuentro, en este
pensador, está la ironía, la cual propicia el surgimiento de un nuevo conocimiento,
porque provoca que los receptores se den cuenta de lo que desconocen. Además de
la humildad y la honestidad, las cuales también permiten avanzar hacia la sabiduría.
primer paso en la construcción de su conocimiento moral. En cuanto a los aspectos
que obstruyen el proceso de diálogo, serían: la autosuficiencia que lo impide, y por
consecuencia no logra darse la sabiduría; el temor y la ignorancia a lo desconocido,
que no permite conocer el bien sublime de la inmortalidad del alma.
Para Sócrates el diálogo es como un procedimiento para alcanzar los
conocimientos morales y así la sabiduría. Lo ve como una estrategia o técnica para
el descubrimiento de la verdad, lo que llama Mayéutica, que significa arte de dar a
luz. A diferencia de lo que una partera hace, que es el ayudar a las mujeres a dar a
luz a sus hijos, en este caso se trata de lograr que los hombres den a luz sus
pensamientos. Considera que el ser humano por sí mismo no puede descubrirlos,
requiere del otro y a través del arte de la pregunta y la respuesta puede acercarse a
esos conocimientos. De aquí lo que hoy llamaríamos la didáctica Socrática en
educación sería semejante a la técnica de la pregunta, estrategia que propicia el
desarrollo de aprendizajes. A través de ese cuestionamiento, de esas preguntas y
respuestas Sócrates lograba en sus discípulos el descubrimiento de la verdad. “El
oficio de partear, tal como yo lo desempeño, se parece en todo lo demás al de las
matronas, pero difiere en que yo lo ejerzo sobre los hombres y no sobre las mujeres,
y en que asisten al alumbramiento, no los cuerpos, sino las almas. La gran ventaja
es que me pone en estado de discernir, con seguridad si lo que el alma de un joven
siente es un fantasma, una quimera o un fruto real”. (Platón, “Teetetes o de la
ciencia”, Diálogos 424)
Algo que llama la atención en este pensador es que generalmente era él
quien hacía las preguntas sin dar ninguna respuesta, el argumento de trasfondo es
que cada uno ya tenía los conocimientos obtenidos de manera previa, lo que hacía
falta al respecto era dar a luz los conceptos, de ahí el nombre del método dialéctico.
sabiduría, haciendo alusión a los Sofistas, Sócrates creía que el verdadero
conocimiento, la verdadera sabiduría solamente podía obtenerse a partir de que
apareciera un partero de ideas. A los que se ostentaban como sabios los increpaba
con preguntas enfocadas a la raíz de los conocimientos, con ello no sólo deseaba, a
través del interrogatorio: ironía, demostrar la ignorancia que continuamente se
presentaba, lo cual provocaba que los demás le reclamaran. Sin embargo, se
escudaba en que estaba capacitado para asistir y apoyar a otros, pero no para
engendrar o producir. “El dios me impone el deber de ayudar a los demás a parir, y
al mismo tiempo no permite que yo mismo produzca nada. Ésta es la causa de que
no esté versado en la sabiduría y de que no pueda alabarme en ningún
descubrimiento que sea una producción de mi alma”. (Platón, “Teetetes o de la
ciencia”, Diálogos 424)
A diferencia de los sofistas, cuyos pensamientos eran a veces contradictorios
y transmitidos en forma retórica logrando envolver a los que escuchaban, Sócrates
prefería que cada quien lo descubriera por sí mismo, y que estos conocimientos
fueran congruentes con la práctica de la virtud, llevándolos como consecuencia a la
felicidad. “El más sabio entre vosotros es aquél que reconoce como Sócrates que
su sabiduría no es nada” (Platón, “Apología de Sócrates”, Diálogos 6)
Lo que la posteridad ha conservado como palabra clave de la propuesta
socrática, son aquellas sentencias del oráculo de Delfos: “Conócete a ti mismo”. Y
por otra parte la expresión clásica de Sócrates: “Yo sólo sé que no sé nada”. Estas
sentencias sugieren que para adquirir conocimientos, el punto de partida es la
humildad en el reconocimiento de los límites y al mismo tiempo, la apertura para
empezar a recuperar las ideas que uno posee. Y esto se logra cuando además de
estar dispuesto a aprender, uno se reconoce ignorante. Esto sería el punto de
saberlo todo, aunque no sepan nada o casi nada”. (Platón, “Apología de Sócrates”,
Diálogos 7)
La ironía para demostrar la ignorancia y provocar la búsqueda del
conocimiento.
Se decía con anterioridad que el diálogo a la manera socrática implicaba el
uso de algunas técnicas y métodos, que la ironía era el punto de partida para la
construcción de los conocimientos, sobre todo morales. Además de apreciar las
virtudes de humildad y honestidad como se refleja en las citas anteriores, Sócrates
también cuestionaba a quienes aún estando vivos aseguraban saber lo que era la
muerte, además de considerarla como algo negativo.
En el pensamiento de Sócrates, de índole moral, tanto el tener conocimientos
como posesión de un bien, evitando transmitirlos a los demás; como el darle lugar al
temor y la ignorancia, eran catalogados como un mal, como un bloqueo que no
permite el conocimiento del alma. El temor a la muerte, ignorando lo que sucede en
ella, para Sócrates es no tener sabiduría. Es como asegurar algo que no se ha
experimentado y que por lo tanto se desconoce. Una de las experiencias radicales
del humano es la de la muerte, por ello, la solicitud socrática de no vencerse, de no
aceptar como límite algún hecho del cual no se conoce. Darle un lugar a la muerte
es ignorar el hecho de que después de ésta viene una trascendencia. El temor
entonces impide y por ello es algo malo el conocer el bien sublime de la inmortalidad
del alma. “Porque temer a la muerte, atenienses, no es otra cosa que creerse sabio
sin serlo y creer conocer lo que no se sabe. En efecto, nadie conoce la muerte ni
sabe si es el mayor de los bienes para el hombre .Sin embargo, se la teme, como si
ignorancia vergonzante creer conocer una cosa que no se conoce? (Platón,
“Apología de Sócrates”, Diálogos 13)
El desarrollo de las virtudes como la libertad para ser uno mismo y la
honestidad para ser confiable.
Por otra parte, la personalidad de este filósofo tenía la característica de la
autenticidad. Al parecer es uno de los personajes de la historia donde el pensar y el
actuar se identifican. Éste parece ser el tema central de la apología de Sócrates.
Frente a una acusación claramente difamatoria, Sócrates aprovecha la oportunidad
del diálogo para remarcar el valor de sus ideas principales: valores morales,
congruencia entre el pensamiento y las acciones, sabiduría con base en la
moralidad, lo cual era razón suficiente para apostar la vida. Sócrates defendía su
vocación, su doctrina, su pensamiento aún frente a la muerte.
“ …me dijeseis: Sócrates, en nada estimamos la acusación de Anito y te
declaramos absuelto, pero es a condición de que cesarás de filosofar y de hacer
tus indagaciones acostumbradas, y si reincides, y llega a descubrirse, tú
morirás; si me dieseis libertad bajo estas condiciones, os respondería sin dudar:
Atenienses, os respeto y os amo ; pero obedeceré a Dios antes que a vosotros
y, mientras yo viva, no cesaré de filosofar, dando os siempre consejos, volviendo
a mi vida ordinaria …” (Platón, “Apología de Sócrates”, Diálogos 13)
Para él lo principal era la virtud, entendida como conocimiento de los valores
morales y el abandono de la ignorancia y la falsa sabiduría. Todas las limitaciones
vida es alcanzar la virtud y por añadidura todo lo demás como la riqueza y todos los
bienes se lograban como consecuencia. “…no me canso de deciros que la virtud no
viene de las riquezas, sino, por el contrario, las riquezas vienen de la virtud y que es
de aquí de donde nacen todos los demás bienes públicos y particulares.” (Platón,
“Apología de Sócrates”, Diálogos 14)
Si bien el uso de la palabra en su forma más elocuente, la retórica, ya era un
cultivo de los hombres distinguidos de la Grecia antigua, recurso del cual se
apropiaron los denominados Sofistas, entre ellos algunos interlocutores de Sócrates:
Menón, Gorgias, Protágoras, Hipias, entre otros, la aportación socrática es el diálogo
como un medio para producir sabiduría entre los interlocutores. Aquí cabe hacer un
comparativo entre la retórica y la dialéctica, ambos mecanismos tienen una base
común: el lenguaje. Mientras que en la retórica juega un papel importante aquél que
tiene mayores habilidades en el uso de la lengua, mayor variedad semántica y léxica
y en donde lo más importante es el lucimiento y la distinción de quien lo expresa, y
que además, puede ser utilizada para fines de enseñanza y por tanto con
posibilidades de venta, como lo hicieron los sofistas; la dialéctica, por otra parte,
implica que los interlocutores estén en el mismo nivel semántico léxico a fin de que
se dé la interacción de ideas. El diálogo socrático implica, si bien, un facilitador,
provocador, una función de partero; el éxito consiste en la construcción de los
conocimientos, la ilación de los términos en un discurso, el reconocimiento de un
logro en el arribo, y la metacognición de los conocimientos, componentes de la
sabiduría. El diálogo socrático no es un oficio ni una función social, sino una forma
de interacción humana.
“Jamás he tenido por oficio el enseñar y si ha habido algunos jóvenes o
ancianos que han tenido deseo de verme a la obra y oír mis conversaciones,
no rehuso el hablar, aun cuando con nada se retribuye, y estoy dispuesto
siempre a espontanearme con ricos y pobres, dándoles toda anchura para
que me pregunten y, si lo prefieren, para que me respondan a las cuestiones
que yo suscite. (Platón, “Apología de Sócrates”, Diálogos 17)
¿Qué relación guardan las ideas de Sócrates con respecto a las
propuestas por Karl Jaspers?
Los dos pensadores tienen elementos en común: coinciden en que el ser
humano requiere del otro para dejar de ser ignorante y desarrollarse o alcanzar la
sabiduría. Mientras que para Sócrates conocer es bueno e ignorar es malo, y cree
que sólo a través del diálogo se puede llegar a identificar el conocimiento
considerado como válido, es decir, el alejarse de la ignorancia, para conseguir la
sabiduría; para Jaspers también el conocimiento es valioso y cree que el único
camino para clarificar la existencia es conociéndose a sí mismos a través del
diálogo. También coinciden en que ambos utilizan la comunicación diálogo para
interactuar con el otro humano y hacerle ver lo que le falta por conocer. Mientras
que Sócrates propone el método de la Mayéutica, que por medio del
cuestionamiento y de la ironía logra tumbar los falsos conocimientos basados en la
ignorancia; Jaspers sugiere el proceso de la comunicación existencial para tumbar
las firmezas que impiden interactuar en situaciones límite (pérdida de un ser querido,
fracaso profesional, experiencias difíciles de superar) y que propician la
trascendencia. Los dos distinguen formas de comunicación no aceptables, y
también, en que señalan retos o amenazas que pueden distorsionar el encuentro
humano. Mientras que Sócrates menciona a la ignorancia, la soberbia, la
ostentación, la posesión del conocimiento; Jaspers dice: la autosuficiencia,
que impidan el encuentro con el otro, no podrán conocerse a sí mismos. Lo dice al
inicio del apartado de su obra sobre comunicación existencial: “Yo sólo soy en
comunicación con otro”. (Jaspers, Filosofía 452) Además también consideran al
diálogo como un procedimiento y recurso valioso que permite conocer y que los
hombres se conozcan. Mientras que para Sócrates, la finalidad que tiene el diálogo
es conocer la verdad moral, sabiduría sobre el mundo que rodea al hombre; para
Jaspers el fin de la comunicación es la aclaración de la existencia. Como se puede
ver, la influencia que Sócrates tuvo en Jaspers es precisamente esa búsqueda de la
sabiduría a través del diálogo, sin embargo, mientras que Sócrates se refería la
sabiduría o búsqueda del conocimiento en general; Jaspers considera que así como
hay que buscar conocer las cosas que nos rodean, también hay que conocerse uno
mismo para aclarar su existencia, lo que él llamará y así denomina a una de sus
obras: La verdad filosófica.
Ambos pensadores Sócrates y Jaspers encuentran un elemento que va a
marcar el punto de partida del encuentro humano: la ironía que para Sócrates es el
equivalente a despojarse de los saberes mal construidos y del desconocimiento de
las ignorancias, como cuando menciona el tema de la muerte; para Jaspers el
abandono de ciertas firmezas o paradigmas, prejuicios provocados por el
desconocimiento, afanes de posesión, identificación de las situaciones límite ante las
adversidades de la vida, sirven para aceptar la necesidad de disponerse al otro que
en la comunicación ayudará a la comprensión de los aspectos de la vida que
parecen incomprensibles.
1.2 La dialéctica platónica. El otro como complemento, como peldaño para la
Otro de los filósofos que también le dio importancia al diálogo fue Platón. De
ahí que sus obras tengan como nota distintiva esta forma literaria. La finalidad que
para él tiene el diálogo es: el conocimiento de la realidad que le rodea al hombre. Al
igual que Sócrates, cree que el hombre no puede estar solo porque su naturaleza
humana lo hace con una característica única. En cuanto al proceso y lo que ocurre
en él, propone el método de la reminiscencia, que consiste en identificar, recordar.
En lo que respecta a los elementos de la comunicación, dentro del modelo que
propone, hay un emisor que dará el punto de partida para propiciar el recuerdo,
como mensaje, un conocimiento a recordar, como canal, las ondas sonoras por ser
oral, y como receptor, una persona que intenta salir de su ignorancia, recordando los
conocimientos adquiridos antes, en una etapa inicial.
Este pensador quiso reflejar en sus textos, los diálogos que le tocaba
presenciar entre Sócrates y sus interlocutores. El contenido de los mismos
demostraba cómo se producían las ideas y cómo iban surgiendo los conocimientos.
A través del diálogo, el personaje Sócrates en conversación con los otros de su
época, va mostrando los elementos clave de la teoría platónica: la teoría de las
ideas, el conocimiento válido, la ciencia, la política, el lenguaje, el dualismo
alma-cuerpo.
El rasgo principal que persiste en la teoría platónica sobre la naturaleza
humana es que el hombre es irremisiblemente social. Concuerda con Sócrates en
que la persona individual no es autosuficiente, pues tiene muchas necesidades que
no puede satisfacer por sí sola. Platón tiene en cuenta esto en la imagen del Eros
en la que señala: mi vacío es llenado por tu lleno. Quiere decir que de alguna
manera uno es complemento de otro y habría que encontrar y reconocer a ese otro
con el cual uno se identifica. Platón le encuentra una razón de ser a esto, una
deseo de trascender, es decir, se busca ser identificado como seres únicos y
auténticos para permanecer en aquellos con quienes se convive. Platón menciona:
“No te sorprendas si todos los seres animados estiman tanto sus renuevos, porque
la solicitud y el amor que les anima no tienen otro origen que la sed de inmortalidad”
(Platón, El Banquete, Diálogos 526)
Las ideas anteriores se refieren a cómo el hombre busca la trascendencia En
Platón coincide de manera congruente la idea de la reminiscencia, es decir, el
recuerdo del alma humana que conoce el mundo de las ideas, con la concepción de
la inmortalidad del alma y de cómo la parte espiritual aspira a encontrarse con la
realidad verdadera, de las ideas. Para Platón hay un deseo de superar la
percepción de las cosas que se hacen presentes a través del tiempo y del espacio.
Los humanos se esfuerzan por conocer la verdadera realidad y por trascender a
través de su alma inmortal. La dialéctica es el medio más eficaz para trascender lo
terrenal.
Platón, en uno de sus diálogos llamado: Cratilo o del lenguaje describe uno
que Sócrates tuvo con Hermógenes en el que se refleja el análisis que hicieron
sobre las palabras y los nombres de las personas y cosas. La importancia de esta
obra es fundamental para el diálogo; el significado de las palabras debe tener una
base común: la claridad, la corrección y la referencia a una realidad comprensible
por los hablantes. Lo interesante aquí es la reflexión que hacen los humanos en
cuanto a las diversas perspectivas que se tienen de los objetos y aunque se coincida
en características, cada grupo de personas las nombra diferente. En el discurso
platónico la idea, concepto o término, va a determinar la percepción que los
interlocutores tienen de su realidad. Desde aquí se podía ver la interculturalidad y
cómo a través del diálogo se pueden intercambiar puntos de vista y al mismo tiempo
“Sócrates._ Luego, si todas las cosas no son para todos de la misma manera
a la vez y siempre, y si cada objeto no es tampoco propiamente lo que parece
a cada uno, no cabe la menor duda de que los seres tienen en sí mismos una
esencia fija y estable, no existen con relación a nosotros, no dependen de
nosotros, no varían a placer de nuestra manera de ver, sino que existen en sí
mismos según la esencia que les es natural.” (Platón, “Cratilo o del lenguaje”,
Diálogos 352)
Hay otro momento en la doctrina socrática relativa tanto a la verdadera
realidad como a la forma de tener acceso a ésta: la teoría de las ideas como
realidad y el mito de la caverna como una analogía para tener conocimiento y
comprensión de la ciencia. “--Ahora, continué, imagínate nuestra naturaleza, por lo
que se refiere a la ciencia, y a la ignorancia, mediante la siguiente escena. Imagina
unos hombres en una habitación subterránea en forma de caverna con una gran
abertura del lado de la luz”. (Platón, “El mito de la caverna”, Diálogos 155)
El mito de la caverna es una alegoría, un relato mítico de ficción que ilustra el
camino del alma ignorante hacia el descubrimiento de la verdadera realidad. El vivir
en esta tierra sólo aporta el olvido, la pérdida de conocimientos que el alma había
obtenido en momento previo a su nacimiento. La vida ordinaria en esta tierra se
asemeja a la estancia de unos esclavos confinados en una caverna. El mito relata
el proceso de descubrimiento de la verdadera realidad y al mismo tiempo la
necesidad de educar al resto de los humanos en el redescubrimiento del mundo de
las ideas con la verdadera realidad. El diálogo servirá para que el alma humana
comience un recorrido de diferentes estados de conocimientos incompletos
los números como un estado más elevado hasta el grado máximo del
descubrimiento del mundo de las ideas. El diálogo permite este logro de
trascendencia. La interacción con el otro que ha descubierto la verdadera realidad
es el único camino, la dialéctica para ir escalando los niveles que dejan atrás el
mundo de las apariencias, de las sombras irreales o no reales en el cual el alma no
puede permanecer porque ya ha conocido lo superior: el bien, la idea, la perfección.
“La caverna subterránea es el mundo visible. El fuego que la ilumina, es la
luz del sol. Este prisionero que sube a la región superior y contempla sus
maravillas, es el alma que se eleva al mundo inteligible… …En todo caso, yo
creo que en los últimos límites del mundo inteligible está la idea del bien, que
percibimos con dificultad, pero que no podemos contemplar sin concluir que
ella es la causa de todo lo bello y bueno que existe. Que en el mundo visible
es ella la que produce la luz y el astro de la que procede”. (Platón, “El mito
de la caverna”, Diálogos 157)
La dialéctica platónica que con Sócrates fue una herramienta para el
conocimiento de lo moral, en Platón se orienta al conocimiento de la perfección, de
la composición humana de alma y cuerpo, de una inmortalidad que inició previa al
nacimiento y que continuará más allá de la muerte. Mientras que en Sócrates una
técnica distintiva es la ironía, lo propio de Platón es el recuerdo, que con el método
de reminiscencia propuesto por él, y que consiste en recordar, si y sólo sí frente a
un interlocutor. Como ya se ha señalado con anterioridad, los pensamientos de
Sócrates y de Platón eran muy cercanos, de ahí, la relación de los métodos, de
carácter cognitivo, que ambos proponen: La mayéutica procedimiento identificado
con lo socrático, y la reminiscencia, forma de proceder asociada con lo platónico.
los relacionados con lo moral; en Platón, los que tienen que ver con la realidad, la
de las ideas, en contra parte con una aparente realidad: la del mundo terrenal o de
las sombras de las ideas. En ambos métodos se reconocen conceptos que el alma
identificó, antes de ligarse con el cuerpo: Sócrates, hace una analogía con el acto
de parir o dar a luz. La Mayéutica Socrática se da en el marco de una relación
dialéctica. Con la ayuda del otro dialogante, el interlocutor hace una búsqueda en
su interior para generar lo que hay en él, y da a luz, es decir, deja salir esos
conocimientos que son de índole moral. La reminiscencia platónica tiene como
finalidad que el alma se vuelva a encontrar con las ideas ya vistas en una etapa
previa al encarnarse. Lo anterior implica una dialéctica del alma con las apariencias
de los objetos. El mito de la caverna ilustra cómo la verdadera realidad, el mundo
de las ideas, se descubre haciendo un recorrido obligado por las diversas
percepciones de las cosas: los sentidos, la opinión, el objeto matemático, hasta
llegar al mundo de las ideas, pleno conocimiento de la realidad. Replanteando una
expresión popular mexicana basada en una creencia que se tenía sobre las
personas que se espantan, y que se creía que habían dejado el alma en algún lugar
lejano. El “vente y no te quedes”, estaba asociado con un llamado del alma al
interior, una exhortación. En dialéctica, la exigencia al alma del hombre es: “vente
alma y no te quedes en el nivel de los sentidos, vente alma y no te quedes en la
opinión, vente alma y no te quedes en objeto matemático, vente alma y llega a
reconocer el mundo de las ideas, el mundo de la perfección que ilumina el mundo
de las apariencias. En síntesis, ambos métodos Socrático y Platónico tienen un
carácter cognitivo, uno enfocado a contenidos relacionados con los valores morales,
el otro relacionado con el conocimiento de la realidad. Y ambos con un
Si antes ya se reflexionaba sobre la relación entre Sócrates y Jaspers,
cabe ahora la pregunta: ¿Cuál es la relación entre las ideas de Platón con las
de Jaspers en torno a la comunicación humana?
Lo que los pensamientos de Platón y Jaspers tienen en común, es en cuanto a
la idea de búsqueda del conocimiento para trascender, el primero, en referencia a la
realidad, para él hay una necesidad de ir superando la percepción de las cosas, y
con ello acercarse al conocimiento de lo verdaderamente real. Para el segundo, se
trata del conocimiento de sí mismo, también para lograr la trascendencia. Otra de
las ideas en que coinciden es en la necesidad de dialogar con el otro para lograr
desarrollar dicho conocimiento. Mientras que para Platón el diálogo es el único
camino para tener acceso a la comprensión de la realidad, y por eso señala que el
hombre no es autosuficiente, sino irremisiblemente social; para Jaspers la
comunicación humana dialogal no está enfocada propiamente al conocimiento de la
realidad, sino al de la manera de ser del hombre y de la comprensión de su
existencia. Dice Jaspers: “Cuando todo lo que pretende validez y valor se me
derrumba, quedan los hombres con los que estoy o puedo estar en comunicación y,
con ellos, lo que para mí es el verdadero ser”. (Jaspers, Filosofía 521) Más allá de
los conocimientos que se hayan obtenido y de los bienes que se hayan adquirido
está el conocimiento que la persona tenga de su ser sí mismo. Atrás de todo logro
académico y fortalezas que pudieran estar los reconocimientos, sin embargo, lo
más importante para el hombre, es el conocerse a sí mismo.
1.3 Lacomunicación humana y el diálogo en Aristóteles. El otro como amistad.
Aristóteles es otro filósofo que de alguna manera le da importancia al diálogo,
necesariamente requiere de una comunicación y por lo tanto de este valioso recurso
que se ha estado tratando a lo largo de este escrito. Y precisamente considera que
el otro como un amigo es una experiencia vital para sobrevivir por sobre todas las
demás cosas. Es en esto último que se puede encontrar lo que es la finalidad del
diálogo para él, como lo confirma la siguiente cita, cuando señala que es lo mejor
que se puede tener. “La amistad es una virtud o va acompañada de virtud y es
además la cosa más necesaria en la vida, sin amigos nadie escogería vivir aunque
tuviese todos los bienes restantes”. (Aristóteles, Ética de Nicomaquea 102)
En cuanto a la variable proceso del encuentro humano, él le da un enfoque
ético, el cual tiene que ver con el momento en que se da este encuentro, así como la
forma como éste se presenta. No es gratis comprender el que Aristóteles exponga
estas ideas en su obra de Ética a Nicómaco. El diálogo, la comunicación con el otro,
es un asunto ético. En lo que respecta a los elementos estructurales de la
comunicación, en el caso de Aristóteles, pueden son: El emisor que, en este caso,
no se trata necesariamente de él mismo, como en Sócrates y Platón, sino que puede
ser cualquier ser humano, que busque una relación de amistad. El mensaje sería la
benevolencia, el amor. El canal serían las ondas sonoras, porque también se refiere
a un diálogo oral o en presencia del otro, y el receptor, sería otro ser humano, que
también desea su amistad. Cabe señalar aquí, que aunque en un encuentro humano
o diálogo, lógicamente se requiera reciprocidad, para Aristóteles, también puede
tratarse de una situación uniteral en que una persona , en un acto de benevolencia,
actúe en apoyo al otro que lo puede estar necesitando, aún sin conocerlo.
En cuanto a los aspectos que pueden beneficiar ese encuentro de amistad
están: benevolencia, compromiso, amor, entrega, contacto, cercanía, tiempo,
atención, cuidado, incondicionalidad, igualdad, equilibrio, mutuo afecto, aceptación y
que para este pensador, la amistad implica compromiso y amor por eso señala que
no es posible tener muchos amigos a la vez; éstos demandan entrega, contacto,
cercanía para lo que se requiere de tiempo y atención. La relación de amistad
necesita de cuidado por el otro, de una incondicionalidad permanente y de un trato
de igualdad. Exactamente como lo propone en torno a la virtud: ni exceso ni
carencia, sino el justo medio en un mutuo afecto, mutua aceptación y equidistante
crecimiento. Además de las características que propone para lograr una virtuosa y
perfecta amistad, también considera que generalmente surgen en personas que se
identifican porque pertenecen a un mismo grupo o generación. En cuanto a los
riesgos que pueden presentarse, serían, la necedad, la cobardía, la injusticia, la
tacañería y avaricia que distorsionan la búsqueda del bien para el otro.
De manera semejante a Sócrates y Platón, Aristóteles, al tratar el tema de la
retórica lo relaciona estrechamente con la dialéctica. Las compara y señala que sus
temáticas son familiares para todos y abarcan de todos los temas sin límite alguno.
Retórica y dialéctica convergen según Aristóteles en el uso del lenguaje, en la
correcta estructuración de las expresiones, en la lógica del discurso, en la precisión
y claridad, en el uso de los términos, en el cumplimiento de la estructura lógica de
las afirmaciones. Lo anterior lleva a identificar que en el contexto aristotélico el
encuentro humano debe cumplir con normas de veracidad, corrección y coherencia
lógica. “La retórica no es de ningún género definido sino que es como la dialéctica,
que es útil es evidente y que su fin no es persuadir sino considerar los medios
persuasivos para cada caso”. (Aristóteles, Retórica 118)
Aristóteles le atribuye otra ventaja al diálogo, más allá del intercambio lógico
de ideas es la oportunidad de proyectar en el otro comunicante la virtud de la
benevolencia. El diálogo es una alternativa para despertar el amor de amistad hacia
no hay de parte del otro reciprocidad, pues cuando la benevolencia es
correspondida, es ya amistad.” (Aristóteles, Ética Nicomaquea 103)
Quien reflexione sobre la comunicación humana no puede evitar recurrir a la
consulta sobre las ideas de Aristóteles el cual hace un estudio sobre ésta. De
hecho, es referido por algunos autores de textos que tratan sobre los principios o
fenómeno de la comunicación como David K. Berlo quien lo menciona en su texto:
Este proceso que es descrito en su libro, fue el primer modelo de comunicación
planteado por Aristóteles. El énfasis de su propuesta es de acuerdo a su sistema de
pensamiento, el llegar a que se aclaren lógicamente las ideas que son puestas
frente al comunicante. “En su retórica, Aristóteles dijo que tenemos que considerar
tres componentes en la comunicación: el orador, el discurso y el auditorio”. (Berlo,
23)
Pero… ¿qué relación tiene el pensamiento de Aristóteles con las ideas
de Karl Jaspers?
Además de coincidir con Sócrates y Platón, Jaspers tiene mucho en común con
Aristóteles. Aunque este último se refiere a la amistad, ésta necesariamente se
logra a través de un encuentro con el otro. Por eso, se puede inferir que la idea es
semejante. Todos estos pensadores plantean al diálogo, como una necesidad del
ser humano. Mientras Aristóteles señala que el tener un amigo es la mayor de las
virtudes, y la principal experiencia que se requiere para sobrevivir, Jaspers coincide
con él en cuanto a esa relevancia que se le da al otro, porque lo ve como alguien
que participa en la aclaración de la existencia, de ahí su importancia. En Aristóteles
el diálogo propicia el conocimiento y la amistad, esta relación entendida como la
superación de egoísmos y de posiciones extremas contra el otro como son el odio,
este filósofo, el equilibrio entre el exceso y la carencia en las relaciones, se convierte
en una posición virtuosa. En Jaspers el diálogo propicia la aclaración de la
existencia, siempre y cuando los participantes superen los riesgos que trae una
relación superficial, que él llama comunicación empírica, y busquen un encuentro
humano que genere un compromiso mutuo con libertad y autenticidad.
Otro de los puntos que tienen en común es el entendimiento entre los
interlocutores. Aristóteles agrega a ese proceso comunicativo un tinte ético. Señala
que hay que imprimirle al encuentro humano dos condiciones: por un lado, el
entendimiento, lógica de por medio, entre los interlocutores y, por otra parte, la
relación, aspecto ético, que se produce entre los dialogantes, por eso su enfoque a
la amistad como producto virtuoso de la comunicación. Jaspers habla de dos tipos
de comunicación, una en la que se pudiera dar el entendimiento, pero para fines
particulares y posiblemente basados en el egoísmo, o en un espacio en el que no se
da el compromiso con el otro, donde puede aparecer el dominio o la sumisión, en el
que no se da la autenticidad, sino la apariencia; y el otro tipo de comunicación cuya
finalidad es la aclaración de la existencia como una trascendencia, a esto se debe
que el entendimiento pueda darse de manera natural a través del proceso de
aclaración de la existencia. El otro es alguien diferente, al que se acepta tal cual es,
se le permite ser como quiere ser, y con el que se desea colaborar en su encuentro
consigo mismo, y a la vez, se requiere para clarificar la propia existencia.
Un elemento que pudiera parecer común entre las ideas de estos dos
pensadores, es el de la benevolencia. Sin embargo, depende de la acepción que se
le dé a esta palabra. Aristóteles agrega la benevolencia como parte de la relación
entre los humanos. Considera que ésta debe ser una característica de cada
individuo en lo particular; una virtud que debe conseguir, un comportamiento
obligado para con el otro, una búsqueda de la perfección que obliga a cada individuo
también, aquella benevolencia que se da independientemente de si se conoce al
otro o si se es correspondido. En cambio, para los propósitos de aclaración de la
existencia según Jaspers, es imperativo el que la benevolencia sea una acción
recíproca en dos que se conocen, y que han decidido comprometerse en una
comunicación existencial, por estar frente al otro, por la necesidad de llegar a ser sí
mismo, transparencia, libertad, autenticidad, evitando las opacidades, culpas y
cosificaciones. En Jaspers, uno puede alcanzar la perfección al aclarar su
existencia, si el otro contribuye con él y se dispone a lograrlo de igual manera, y
viceversa. De ahí que considere que si la benevolencia no se da mutuamente entre
dos seres que se conocen, y que han adquirido el compromiso de una comunicación
existencial, puede quedarse solamente en un acto de bondad o filantrópico, lo cual
puede estorbar para que se dé la transparencia y la autenticidad, y de esta manera
podría convertirse en un obstáculo para aclarar la existencia. Ese amor o
benevolencia, según Jaspers, puede impedir el descubrimiento de sí mismos para
quienes participan en la comunicación. Por evitar lastimar al otro, es posible que no
haya honestidad en el diálogo que se tiene con él, y con ello se evita que realmente
se conozca como es, y aclare su existencia.
1.4 El descubrimiento del bien en el encuentro con el otro- criatura, en camino
hacia el bien supremo: Dios en Tomás de Aquino.
Además de Sócrates, Platón y Aristóteles que le dieron su espacio al diálogo,
Tomás de Aquino, lo contempla como parte de las características esenciales del ser
humano. La finalidad del diálogo para Tomás de Aquino está enfocada al encuentro
con Dios. Algunas de sus ideas sobre este tema del hombre en comunicación,
encontradas en el texto de Ismael Quiles, llamado La esencia de la filosofía tomista,
“El hombre es el único, entre los seres del mundo, sensible, que es capaz de
conocerse a sí mismo frente al mundo como un todo distinto. He aquí la
característica propia de la unidad de la persona humana: es transparente a sí
misma, tiene conciencia de sí misma, en otras palabras, es inteligente es
espiritual… Sólo la persona puede comparar entre sí los diversos caminos que le
pueden conducir a su fin (Dios)” (Quiles 312)
En el pensamiento tomista la relación con el otro se fundamenta en la noción de
bien. El bien supremo es Dios, pero también gozan de esta categoría las criaturas
de Dios. Entrar en comunicación con el otro es un asunto ético, al igual que lo es el
descubrir la presencia de Dios en la creación, se debe buscar esta manifestación en
la criatura humana. Si para Tomás de Aquino la naturaleza humana provoca una
tendencia hacia el bien, entonces entrar en comunicación con el otro humano es
confirmar el camino de que cada uno de los hombres se dirige a Dios a la par que
los demás. Como lo señala en el tomo II de su obra: Suma teológica. “La
naturaleza común humana constituye pues el principio óntico de la moral; sólo
mediante la razón superamos lo sensible en nosotros y llenamos un orden ideal” La
persona se define por la relación. Tanto con Dios como para con los hombres. No es
que la relación sea un fundamento de la naturaleza humana, sino que es ésta la que
permite la relación. Lo que puede impedir la comunicación es el egoísmo provocado
por un desorden del amor. “El amor desordenado de sí mismo es causa de todo
pecado”. (Suma teológica, II, q 77, a.4, in c)
Como se puede ver en las ideas anteriores, además de clarificar la finalidad que
tiene el diálogo para este pensador, es posible identificar también lo referente a la
variable proceso del encuentro humano y lo que se presenta durante el mismo. Los
elementos de la comunicación que se dan en la dialogicidad propuesta por Tomas
variante de que en el. transcurrir de este proceso, se favorezca la relación de cada
interlocutor con Dios. Los aspectos que favorecen el encuentro planteado por este
filósofo, se concentran, se resumen en el amor. En cuanto a los factores de riesgo
que se pueden presentar, están: el desorden del amor, el egoísmo que acarrea
consecuencias negativas y rompe con toda la bondad esperada.
¿Cuál es la relación entre el pensamiento de Tomás de Aquino y el
pensamiento de Karl Jaspers?
Santo Tomás de Aquino durante el siglo XIII d.C. propone tres características del
ser humano. La subsistencia que se refiere a que se soporta a sí mismo en base a
su inteligencia, voluntad y apetito. La singularidad que es lo que lo hace ser uno
mismo. Y el principio de incomunicabilidad que consiste en que el decir: “no quiero”
me permite ser autónomo. Esta última característica que propone se refiere a esa
libertad que tiene el hombre para tomar decisiones y expresar lo que desea. No se
trata de no comunicarse sino de autonomía e independencia. Aunque no se refiere
directamente al término de diálogo como tal, sino a la relación entre los humanos,
se puede inferir que cuando menciona lo referente a la autonomía, la afirmación se
hace referente a un interlocutor. También tiene que ver con esa búsqueda de la
verdad. Esto está muy relacionado con las otras dos características que menciona,
subsistencia y singularidad, porque es a través de esa comunicación como puede
encontrar su propia seguridad al conocer la verdad sobre sí mismo y lograr su
originalidad. El conocerse y ser auténtico le permitirá a su vez ser autónomo para
subsistir en base a sus capacidades. Desde la perspectiva de este pensador, es
una oportunidad para que el intercambio entre los comunicantes se nivele de
manera justa, es decir, la comunicación entre las personas, los pone en una