EXAMEN
Temario: La comunicación Nivel: 3º ESO
Nombre: Curso:
Fecha: Nº faltas Nota:
INSTRUCCIONES:
Lee atentamente y piensa antes de preguntar dudas y de responder. Las respuestas, en general, se redactan, así que organiza bien las ideas.
Cuando se debe demostrar algo a partir de un texto, alguna parte de este (una palabra, oración...) se debe citar en la respuesta, como prueba de lo que se afirma.
Controla el tiempo y repártelo bien entre todas las preguntas. No es necesario contestar las preguntas en orden.
Repasa exhaustivamente antes de entregar el examen y numera las páginas. 1. Define los elementos de la comunicación e identifícalos en la siguiente
situación. (2 puntos)
En un partido de fútbol, el árbitro pita tres veces para señalar el final.
En todo acto comunicativo encontramos los siguientes seis elementos: un emisor, un receptor, un mensaje, un canal, un código y un referente.
El emisor es quien elabora y transmite el mensaje. Quien recibe e interpreta esta información es el receptor. El mensaje es la información transmitida, aquello que se quiere dar a conocer. El código es el sistema de signos y reglas que se ha utilizado para elaborar el mensaje, y que debe ser compartido por emisor y receptor. El canal es el medio por el cual se transmite el mensaje y permite que llegue al receptor. Por último, el referente, también llamado a veces situación es el conjunto de circunstancias (tiempo, lugar, realidad aludida...) que rodean el acto comunicativo.
Puntuación: nombre y definición de elemento (0’2); identificación correcta en ejemplo (0’1); redacción (0’2)
2. Define lenguaje y lengua (1 punto)
El lenguaje es la facultad que permite a los seres humanos comunicarse entre sí mediante el uso de signos orales, de la palabra. La facultad del lenguaje se concreta en una lengua, el idioma que comparte una comunidad de hablantes.
3. Explica la organización jerárquica de la lengua. (1’5 puntos)
La lengua es un sistema formado por signos lingüísticos y sus reglas de combinación. Las unidades menores se combinan entre sí para crear unidades de un rango superior y de mayor complejidad; por eso hablamos de organización jerárquica.
El nivel mínimo viene representado por los fonemas, unidades con significante pero sin significado. En castellano hay 24 fonemas. A este nivel se le llama nivel fonológico, y lo estudia la fonología.
Los fonemas se combinan formando palabras, que ya tienen significado. Este nivel es el morfológico. Además de palabras, tenemos otros segmentos con significado, los monemas, que a su vez se clasifican en lexemas y morfemas. La disciplina asociada es la morfología.
Las palabras se agrupan formando enunciados, que expresan ya ideas. El número de enunciados es ilimitado.
Por último, los enunciados se combinan hasta dar lugar a los textos, que son mensajes completos, con sentido unitario, de variada extensión. Su número también es ilimitado.
4. Explica de qué tipo son los siguientes textos según su intención comunicativa: (1 punto)
a. Me gustaría que vinieras conmigo para que me ayudaras a elegir el traje. b. El elefante es un animal mamífero que puede alcanzar 6500 kg de peso y
4 metros de altura. Tiene una cabeza grande y maciza, enormes orejas y una larga trompa formada por la nariz y el labio superior.
petición, en lugar de orden o mandato. El emisor expresa su deseo (me gustaría), pero no da ningún argumento (como podría ser añadir “porque
tienes muy buen gusto”)
El segundo texto es informativo, ya que nos aporta conocimientos objetivos sobre algún aspecto de la realidad; en este caso, sobre el elefante, al que describe con detalle (peso, altura, forma del cuerpo). No hay ningún tipo de valoración subjetiva.
Puntuación: identificación correcta (0’2) + definición y demostración (0’2) + redacción (0’1)
5. Identifica, de forma razonada, el tipo de texto según la forma del mensaje. Demuestra tus afirmaciones citando aspectos concretos y formales del texto (2 puntos)
a. Ahora, mientras escribo estas líneas, recuerdo de nuevo el día en que todo cambió para siempre. Aquella mañana me había despertado más pronto de lo habitual, así que me duché con cama y desayuné tranquilamente. Tenía todo el día por delante... Pero cuando salí a la calle me di cuenta de que estaba en un lugar que desconocía, rodeado de personas que nada tenían que ver conmigo y cuyo lenguaje no entendía. Aún sigo aquí, atrapado en esta pesadilla de la que no consigo despertar. b. Alicia es la chica más guapa que conozco. Y la más dulce. Tiene una
mirada muy tierna, una de esas miradas que uno no puede olvidar aunque lo intente. Y su sonrisa... Cuando sonríe, sus ojillos azules se iluminan como si fueran dos soles juguetones y traviesos.
c. -Me siento muy contento con mi nueva película-dijo el actor el día del estreno.
- ¿Qué opina usted de su papel?-preguntó el periodista. - Es el mejor personaje que he interpretado.
El primer texto es narrativo. Narrar consiste en contar hechos reales o ficticios que suceden en el tiempo. Esto quiere decir que nos presenta acciones, expresadas mediante verbos (escribo, había despertado, salí...), que se producen en el tiempo (ahora, el día, aquella mañana...) y en un lugar determinado (casa, calle...). Los hechos son narrados en 1ª persona (escribo, recuerdo..) por quien
realiza las acciones, y estas van del presente (ahora) al pasado (aquella mañana), para acabar de nuevo en el presente (aún). Por el tipo de suceso
El segundo texto es descriptivo. Describir es mostrar los rasgos que caracterizan a personas, objetos, lugares... En este caso, María es la persona descrita, esto es, se nos presenta cómo es física y psicológicamente. Para ello utiliza sustantivos (mirada, sonrisa, ojillos...) y adjetivos calificativos (dulce, tierna, azules..) Otro recurso habitual en la descripción es la comparación (como
si fueran dos soles juguetones y traviesos).
El último texto es un diálogo. Dialogar es intercambiar información con otro u otros interlocutores. En el ejemplo presentado, los interlocutores son dos, un periodista y un actor, porque se trata de una entrevista, en la que el primero pregunta y el segundo responde. Los elementos gráficos que nos demuestran esto son los guiones, que aparecen al inicio de las palabras de cada uno. Además observamos que hay verbos para presentar las palabras del diálogo (dijo, preguntó)
Puntuación: Para cada texto, identificación correcta del tipo (0’2), definición (0’2), razonamiento y ejemplos del texto (0’2). Global: redacción (0’2)
6. Contesta de forma breve y concreta: (1 punto)
a. Morfemas que sirven para crear nuevas palabras: morfemas derivativos o afijos.
b. Monema que aporta el significado principal de la palabra: lexema. c. Todo aquello que dificulta o impide la comunicación: ruido.
d. Palabra que designa a una institución y se forma a partir de las iniciales de los términos: sigla.
e. Parte del signo que equivale a su forma física: significante. f. Nombre que reciben todos los signos arbitrarios: símbolos.
g. Signo en que hay una relación de semejanza entre la forma y el significado: icono.
h. Transmisión intencionada de información: comunicación.
i. Uso que un hablante hace de la lengua al construir un mensaje determinado: habla.
Puntuación: cada respuesta correcta 0’1. Si es correcta pero imprecisa 0’05. 0’1 por acierto global.
-Siempre la misma mesa –dijo el viejo-, las mismas sillas, la cama, el cuadro. Y a la mesa le llamo mesa, al cuadro, cuadro, la cama se llama cama y la silla, silla. ¿Por qué?
Los franceses llaman a la cama “li”, a la mesa “tabl”, al cuadro “tabló”, y a la silla “ches”, y se entienden. Y los chinos también se entienden. ¿Por qué la mesa no se llama cuadro? –pensó el viejo, y sonrió.
Peter Bischel, Una mesa es una mesa (fragmento)
Este fragmento narrativo nos presenta una reflexión sobre el signo lingüístico, que está compuesto por un significante (la forma) y un significado (el contenido). La relación entre ambos elementos es arbitraria o convencional, es decir, no viene determinada por ninguna fuerza natural o causal. Lo que piensa el viejo del relato, cuando se pregunta sobre el nombre de las cosas, es que a un mismo significado (objeto para dormir) le corresponden diversas formas o significantes en distintas lenguas (cama, en castellano, o “li”, por ejemplo, en francés). Por lo tanto, no hay nada que nos obligue a llamar a los objetos como los llamamos; lo hacemos por la tradición, por la convención social que nos permite entendernos.
La pregunta del viejo, “¿por qué?”, en realidad no tiene otra respuesta que “porque sí”, porque durante generaciones lo hemos dicho así; pero, obviamente, lo podríamos haber dicho de otra forma. De hecho, si al objeto “mesa” lo llamamos todos “cuadro” nos entenderíamos; y cuando alguien dijera “deja el plato sobre el cuadro”, el receptor lo entendería, porque sabría que “cuadro” es la palabra para referirse a un mueble con un tablero horizontal y varios soportes verticales llamados patas. En definitiva, porque los hablantes compartirían el mismo código en que habría un signo lingüístico con ese significante y ese significado.