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Desperdicios Biomédicos en las costas de playas de Añasco y Mayagüez

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Departamento de Salud

Oficina de Epidemiología e Investigación

Desperdicios Biomédicos en las costas de playas de Añasco y Mayaguez

20 de agosto de 2008

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Desperdicios Biomédicos en las costas de playas de Añasco y Mayaguez

I. Trasfondo

En las costas de las playas de los sectores La Puente de Añasco y en Jardines del Caribe de Mayagüez se ha observado desperdicios biomédicos (DBM) desde la década de los años 90. El personal del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) posee documentos que demuestran que la situación ocurre desde el año 1996.

Se desconoce cuál es la fuente que genera los DBM observados. Los residentes de los sectores afectados opinan que pudiesen ser arrojados en el Río Grande de Añasco y luego arrastrados por las lluvias hasta las playas de Añasco y Mayagüez. Este río le suple agua los municipios de Añasco, Mayagüez y Rincón.Entre el personal de la Junta de Calidad Ambiental (JCA) se ha hipotetizado que los DBM pueden proceder del antiguo vertedero del municipio de Rincón.

La Oficina de Epidemiología de la Región de Mayaguez y de Nivel Central del Departamento de Salud coordinó varias reuniones con el propósito recopilar información sobre las acciones tomadas por otras agencias en relación a los DBM encontrados en las costas de las playas. La primera reunión se llevó a cabo en las playas de los sectores La Puente de Añasco y Jardines del Caribe de Mayaguez y la segunda en las oficinas de la Junta de Calidad Ambiental de Mayaguez. En las visitas asistió representantes del Departamento de Salud (Oficina de Epidemiología y Salud Ambiental), de la Oficina de Comunidades Especiales, de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Mayaguez, del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, de la Junta de Calidad Ambiental, de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados y líderes comunitarios.

II. Análisis de riesgo A. Revisión de literatura

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los desperdicios médicos son “cualquier desperdicio sólido que es generado durante el diagnóstico, tratamiento (por ejemplo la prestación de servicios médicos), o inmunización de seres humanos o animales, en la investigación relacionada con éstos o en la producción o ensayo de productos biológicos o en el embalsamado de cuerpos humanos"2.

Los desperdicios médicos son clasificados en cuatro categorías: infecciosos, peligrosos, radioactivos y otros desperdicios generales de las facilidades médicas o de servicios de salud. Según la Organización Mundial de la Salud (WHO por siglas en ingles) del total de desperdicios médicos generados por las facilidades médicas, el 80% corresponde a los desperdicios generales y el 20% restante corresponde a los desperdicios tóxicos, radioactivos o infecciosos3.

Se estima que la producción de desperdicios biomédicos generadas por los hospitales en los Estados Unidos es de 6,670 toneladas por día y componen solo el 1% de los 158 millones de toneladas de desperdicios municipales producidos anualmente4. La cantidad generada por persona por día sería aproximadamente de 15 toneladas. De esta cantidad de desperdicios biomédicos generados por los hospitales solo un 15% es clasificado como infeccioso4. Hasta el momento las únicas estadísticas de producción de desperdicios biomédicos son obtenidas de los hospitales. Todavía no se tiene información de la cantidad de desperdicios biomédicos generados por las otras facilidades de salud tales como los laboratorios, clínicas privadas, facilidades de cuidado prolongado y veterinarios4.

En el pasado, los desperdicios médicos no eran regulados. Para 1987, en Indiana, se encontraron algunos niños jugando con agujas y frascos descartados por una oficina médica. Para el mismo año también se observaron varios episodios donde se encontraron desperdicios médicos en las orillas de las playas4. A raíz de estos eventos se comenzó a legislar para que se crearan leyes que controlaran los desperdicios biomédicos y para el 1 de noviembre de 1988 se aprobó el Acto de Rastreo de Desperdicios Médicos4-5. Esta ley tuvo como propósito enmendar el Acto de Disposición de Desperdicios Sólidos y:

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Establecer un sistema de rastreo desde la cuna hasta la tumba utilizando un formulario para ser llenado por los generadores de estos desperdicios.

Requerir un estándar para el manejo de la segregación, empaque, etiquetado y almacenamiento de los desperdicios médicos.

Establecer requisitos para el almacenamiento de los archivos y penalidades que puedan ser impuestas por el mal manejo de los mismos.

Este reglamento se puso en vigor en cuatro estados (Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Rhode Island) y en Puerto Rico; el mismo sirvió para enfocar la atención en el problema de los desperdicios médicos. Además, proveyó un modelo para que otros estados y agencias federales desarrollaran su propio programa para el manejo de desperdicios médicos2.

Actualmente, la mayoría de los desperdicios médicos generados son regulados a nivel local y estatal. Más del 90% de los desperdicios médicos infecciosos son incinerados. Sin embargo los desperdicios médicos que contienen mercurio u otras sustancias tóxicas son regulados por el Acto de Recuperación y Conservación de Recursos (RCRA) y los desperdicios médicos que contienen material o isótopos radioactivos son regulados por la Comisión para la Regulación Nuclear (NRC)1.

En Puerto Rico, la Junta de Calidad Ambiental (JCA) es quien regula el manejo de los desperdicios biomédicos. Hoy día, la JCA utiliza el Reglamento para el Manejo de Desperdicios Biomédicos6 el cual establece algunas normas específicas para los generadores, transportadores, manejadores intermedios y destinatarios finales de los desperdicios médicos6-7. Entre otras cosas, se requiere al generador:

Determinar estimado de la cantidad de DBM regulado que genera/mes calendario.

Radicar una solicitud de Número de Identificación de Generador de DBM regulados.

Poner en ejecución todas las disposiciones de las reglas referentes a los Requisitos Previos al Transporte.

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Disponer los DBM regulados en instalaciones con licencia de la Junta de Calidad Ambiental autorizadas a recibir estos desperdicios.

Uso del manifiesto para el seguimiento de los DBM regulados.

Preparar y enviar a la Junta de Calidad Ambiental informes de excepción. A pesar que el manejo de desperdicios biomédicos es un proceso altamente regulado, todavía las personan presentan una preocupación acerca del mismo. Esto se debe a eventos aislados donde se ha encontrado desechos médicos en lugares públicos tales como las playas. A continuación se discutirán algunos estudios relacionados a diversos aspectos de los desperdicios biomédicos.

Francisco CJ (1989) narra acerca de los incidentes con desperdicios biomédicos ocurridos en los Estados Unidos. En este artículo se especula que los problemas de desperdicios biomédicos observados en las playas de los Estados Unidos durante el 1988 pudieron ser generados por múltiples fuentes, incluyendo las ilegales, las escorrentías, los usuarios de drogas ilegales y el manejo inadecuado de los desperdicios sólidos y biomédicos por parte de las oficinas de médicos, laboratorios y de las personas que reciben cuidados en sus hogares8.

Philipp R et. al. (1993) realizó un estudio para evaluar los riesgos de la apariencia antiestética de la playa Holiday de Nueva Inglaterra poseía. Esto debido a que se habían observado la presencia de desperdicios médicos en esta playa y el público alegaba que les causaba problemas gastrointestinales. En su recorrido por las playas se encontró algunos desperdicios médicos entre los que estaban agujas, inhaladores utilizados para el tratamiento de asma, guantes, bolsas para las colonoscopías, algodones, botellas para recolectar especimenes y bolsas para recolectar muestras intravenosas. Debido a que se encontró un problema real en las playas de esta zona se recomendó tomar acción para la limpieza de las mismas. En caso de que no se realizara la limpieza que se siguieran las recomendaciones emitidas en el “British Medical Journal” el cuál indica que si las playas se ven sucias, no se bañen en ellas”9

.

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sólidos se observa una mezcla de desechos de municipales, industriales, de hospitales y peligrosos los cuáles son depositados cerca de los ríos, de los valles y del mar. Por último nos menciona que se ha encontrado que este mal manejo de los desperdicios en Istanbul añade problemas significativos al tratamiento de las aguas usadas. Por eso hace la recomendación de crear un sistema integrado para el manejo de los desperdicios10.

Manzurul M. et. al. (2008) comenta que los desperdicios médicos son infecciosos y peligrosos y que poseen riesgos serios al ambiente y por eso requieren un manejo y tratamiento específico. También comenta que en la ciudad de Dhaka, Bangladesh hay problemas de desperdicios biomédicos debido al aumento acelerado en el número de hospitales, clínicas y laboratorios de diagnóstico. Debido a esta problemática, Manzurul et. al. realizó un estudios cuyo propósito fue determinar cuales eran las prácticas de manejo de desperdicios médicos de los centros de cuidado de salud. Se encontró que los centros de cuidado de salud generaban alrededor de 5,562 kg/día de basura, de las cuales solo 22.6% eran peligrosas. El estudio también reveló que en Dhaka no existe un manejo sistemático ni apropiado de los desperdicios médicos excepto en algunas clínicas privadas donde segregaban la basura. También se encontró que algunos manejadores de desperdicios recolectaban algunas bolsas salinas, bolsas de sangre, tubos de ensayo y agujas para el rehúso o reventa. Debido a este escenario de mal manejo de los desperdicios, Manzurul et. al. proponen que se creen mejores reglamentos para el manejo de los desperdicios médicos y que las facilidades de cuidado de salud establecidas comiencen a llevar un buen manejo de estos desperdicios11.

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respiratorio, urinario, gastrointestinal o mucosa (boca, ojos o nariz) si se utilizan las medidas sanitarias adecuadas y si se llevan a cabo las medidas de higiene personal estandarizadas4.

Para que ocurra una infección por el contacto con los desperdicios médicos, el desperdicio debe contener un patógeno que tenga la capacidad de infectar al ser humano y el ser humano debe ponerse en contacto directo con este desperdicio. Adicional a esto, debe ocurrir una lesión luego del contacto con el desperdicio creando así un portal de entrada (si es que no existe una lesión previa que actúe como el portal de entrada) y una cantidad suficiente de organismos infecciosos debe entrar por esa lesión para así infectar al ser humano y causar infección4. Ver figura 1

Otros estudios han analizado el grado de infectividad entre los desperdicios del hogar y los desperdicios médicos y han encontrado que los desperdicios médicos poseen un menor riesgo a la salud que los desperdicios del hogar. Estos estudios han encontrado que los desperdicios del hogar contienen hasta 100 veces mayor cantidad de microorganismos patógenos que los desperdicios médicos4. Esto debido a que en los desperdicios del hogar se encuentran heces fecales de gatos y perros, pañales de bebé y comida en putrefacción12 los cuales generan la proliferación de los patógenos que pueden causar infección en los seres humanos. Es por esto que estudios epidemiológicos realizados por el CDC y ATSDR no han encontrado evidencias epidemiológicas que indiquen que existe un riesgo de salud a la comunidad13.

Un estudio realizado por Rutala (1991) indicó que los peligros alegados de las prácticas actuales sobre los desperdicios médicos no se han demostrado y que el riesgo infeccioso de desperdicios, excepto las agujas, es casi inexistente. Sólo las agujas han sido asociadas con la transmisión de enfermedades infecciosas, especialmente entre los manejadores de éstos desperdicios14.

B. Justificación

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determinar si los DBM arrojados en las playas han tenido un efecto adverso en la salud de las personas.

Los DBM presentes en las costas de las playas de Añasco y Mayagüez tienen en su interior una sustancia que aparenta ser fluidos orgánicos (sangre). Existe una serie de microorganismos que son agentes etiológicos de enfermedades transmitidas a través de la sangre. Algunos de estos agentes son los causantes de enfermedades tales como Hepatitis B, Conjuntivitis y Síndromes gastrointestinales.

C. Metodología

Se llevará a cabo un análisis para describir la tendencia de los casos reportados de Hepatitis B, Conjuntivitis y Síndromes gastrointestinales entre los residentes de los municipios que reciben agua del Río Grande de Añasco en comparación con la tendencia de las mismas condiciones en la Región de Mayaguez.La región de salud de Mayagüez está compuesta por los municipios de Añasco, Cabo Rojo, Hormigueros, Lajas, Las Marías, Maricao, Mayagüez, Rincón, Sabana Grande y San Germán.

Los datos estadísticos que se utilizarán en el análisis serán de los años 1998 al 2007 y se obtendrán del sistema de vigilancia epidemiológica de la Oficina de Epidemiología de la Región de Mayagüez. El análisis de la tendencia de Conjuntivitis y Síndromes gastrointestinales se realizará de acuerdo al grupo etáreo de los casos. D. Resultados

Hepatitis B

La Hepatitis B es una condición viral que se puede transmitir a través del contacto directo con la sangre infectada. El reporte de casos de Hepatitis B en los municipios de Añasco, Mayaguez y Rincón desde el 1998 al 2007 fue similar a los casos notificados en la Región de Mayaguez durante el mismo periodo. (Gráfica 1)

Conjuntivitis

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durante los años 1998 al 2007 fue parecida al comportamiento que hubo en el reporte de la condición en la Región de Mayaguez durante los mismos años (Gráficas 2 - 7)

Síndromes gastrointestinales

Los Síndromes gastrointestinales son ocasionados por organismos virales (rotavirus, virus de Norwalk) o bacterianos (Salmonella, Shiguella, E. coli, Campylobacter jejuni). Los organismos asociados a la transmisión de los Síndromes gastrointestinales pueden estar presentes en material fecal o en otros fluidos humanos tales como en la sangre. Los casos de Síndromes gastrointestinales de los diferentes grupos etáreos reportados desde el 1998 al 2007 en Añasco, Rincón y Mayaguez presentaron un patrón similar en su notificación al de los casos de toda la Región de Mayaguez (Gráficas 8 - 13)

E. Conclusión

La tendencia en el reporte de casos de Hepatitis B, Conjuntivitis y Síndromes gastrointestinales entre residentes de Añasco, Mayaguez y Rincón es similar al comportamiento de estas condiciones en la Región de Mayaguez. Por lo tanto, con los resultados obtenidos en este análisis no se puede aseverar que los DBM arrojados en las costas de las playas tuvo un impacto adverso en la salud de los residentes de Añasco, Mayaguez y Rincón durante los años 1998 al 2007.

Según la literatura científica, los desperdicios biomédicos no ponen en riesgo a la salud de las comunidades. La cantidad de microorganismos con capacidad de inducir infección no es suficiente y no existe una ruta de transmisión directa por la cuál un desperdicio biomédico pueda causar infección al ser humano. Sin embargo, se debe tener en perspectiva que esta situación trata de un desperdicio regulado por ley y por ende no debería existir un manejo ineficiente e inadecuado de éstos.

F. Recomendaciones

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sobre el manejo correcto de desperdicios biomédicos dirigidas a personas y familiares que tengan alguna condición de salud y cuyo tratamiento envuelva el uso de agujas, material de diálisis, sueros o cualquier otro material.

G. Referencias

1. Environmental Protection Agency. (s.f). What is Medical Waste? Extraído el 7 de abril de 2008 de http://www.epa.gov/epaoswer/other/medical/basic.htm

2. Environmental Protection Agency. (s.f). Medical Waste Tracking Act 1988. Extraído el 1 de abril de 2008 de http://www.epa.gov/epaoswer/other/medical/tracking.htm

3. World Health Organization. (2000). Wastes from health-care activities. Extraído el 31 de enero de 2008 de http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs253/en/print.html

4. Rutala WA & Mayhall CG. (1992). The Society for Hospital Epidemiology of America. Position paper: Medical Waste. Infection Control Hospital Epidemiology; 13:38-48.

5. Cocchiarella L, Scott D, Deitchman M, Donald C & Young M. (2000). Report of the Council on Scientific Affairs. Biohazardous Waste Management: What the Physician Needs to Know. Archives of Family Medicine; 9: 26-29.

6. Junta de Calidad Ambiental. (1998). Reglamento para el control de desperdicios sólidos

peligrosos. Extraído el 1 de abril de 2008 de

http://www.gobierno.pr/NR/rdonlyres/32BE5305-E4F2-488A-987C-08D9844A8559/0/ControlDesperdicioSolidosPeligrosos.pdf

7. Foriester F. (s.f). Aspectos Generales de la Reglamentación de Desperdicios Biomédicos en Puerto Rico. Junta de Calidad Ambiental. San Juan, PR. Extraído el 8 de abril de 2008 de http://www.bvsde.paho.org/bvsaidis/puertorico/lxiii.pdf

8. Francisco CJ. (1989). Up from the beach: medical waste disposal rules! Texas Medicine. 85(7): 50-53.

9. Philipp R, Pond K & Rees G. (1993). Litter and medical waste on bathing beaches in England and Wales. British Medical Journal. 306:1042.

10. Berkum M, Aras E, Nemlioglu S. (2005). Disposal of solid waste in Istanbul and along the Black Sea coast of Turkey. Waste Management. 25(8): 847-855.

11. Manzurul M, Azam S, Anisur K & Kanti T. (2008). Pattern of medical waste management: existing scenario in Dhaka City, Bangladesh. BMC Public Health. 8: 36-46.

12. Pahren HR. (1987). Microorganism in municipal solid waste and public health implications.

(11)

13. Collins C. & Kennedy D. (1992), The microbiological hazards of municipal and clinical

wastes. Journal of Applied Bacteriology. 73: 1-6.

14. Rutala W & Weber D. (1991) Infectious waste-mismatch between science and policy. New

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Figura 1: Descripción del posible proceso de infección por el contacto con los desperdicios médicos

PATÓGENO

HUMANO

LESION

PORTAL DE

ENTRADA

AGENTES

INFECIOSOS

ENFERMEDAD

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Gráfica 1. Casos de Hepatitis B reportados

durante los años 1998 al 2007

0 10 20 30 40 50

1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007

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Gráfica 2. Casos de Conjuntivitis menores de 1

año de edad reportados durante los años 1998

al 2007

0 20 40 60 80 100 120 140

1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007

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Gráfica 3. Casos de Conjuntivitis de 1 a 4 años

de edad reportados durante los años 1998 al

2007

0 50 100 150 200 250 300

1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007

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Gráfica 4. Casos de Conjuntivitis de 5 a 9 años

de edad reportados durante los años 1998 al

2007

0 100 200 300 400 500

1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007

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Gráfica 5. Casos de Conjuntivitis de 10 a 19

años de edad reportados durante los años 1998

al 2007

0 100 200 300 400 500 600 700 800

1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007

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Gráfica 6. Casos de Conjuntivitis de 20 a 64

años de edad reportados durante los años 1998

al 2007

0 500 1000 1500 2000 2500

1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007

Años

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Gráfica 7. Casos de Conjuntivitis mayores de 64

años de edad reportados durante los años 1998

al 2007

0 20 40 60 80 100 120 140 160

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Años

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Gráfica 8. Casos de Gastroenteritis menores de

1 año de edad reportados durante los años

1998 al 2007

0 100 200 300 400 500 600 700 800

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Años

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Gráfica 9. Casos de Gastroenteritis de 1 a 4

años de edad reportados durante los años 1998

al 2007

0 500 1000 1500 2000 2500

1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007

Años

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Gráfica 10. Casos de Gastroenteritis de 5 a 9

años de edad reportados durante los años 1998

al 2007

0 500 1000 1500 2000 2500

1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007

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Gráfica 11. Casos de Gastroenteritis de 10 a 19

años de edad reportados durante los años 1998

al 2007

0 500 1000 1500 2000 2500 3000

1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007

Años

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Gráfica 12. Casos de Gastroenteritis de 20 a 64

años de edad reportados durante los años 1998

al 2007

0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 8000

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Años

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Gráfica 13. Casos de Gastroenteritis mayores

de 64 años de edad reportados durante los

años 1998 al 2007

0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600

1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007

Años

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Figura 1: Descripción del posible proceso de infección por el contacto con  los desperdicios médicos

Referencias

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