LOS AUSTRIAS MENORES: EL SIGLO XVII

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LOS AUSTRIAS MENORES: EL SIGLO XVII

Felipe III: 1598-1621 Felipe IV: 1621-1665 Carlos II: 1665-1700

1. HUNDIMIENTO ECONÓMICO DE LA MONARQUÍA Y EMPOBRECIMIENTO

SOCIAL

La crisis no aparece de súbito: los últimos años de Felpe II preludian la decadencia. El gobierno de Felipe III coincide con un cambio económico hacia la depresión que aconsejó una política de paz. Con Felpe IV la guerra se generaliza y la mala situación financiera hace imposible la victoria (las décadas centrales del siglo son especialmente duras). Se toca fondo en la década 1677-86 con epidemias y malas cosechas y una gran crisis económica. Después hay una recuperación, sobre todo en la periferia peninsular (menos afectada por la depresión anterior), que dio un cierto respiro.

En conjunto, el siglo XVII reúne tres rasgos:

 La presencia constante del valido junto al monarca

 El esfuerzo desmesurado por mantener la preponderancia en Europa

 El fin de ese poderío en la segunda mitad del siglo

1.1 CAUSAS DE LA DECADENCIA

En realidad son un agravamiento de las tendencias del siglo anterior a las que se añaden los siguientes hechos:

 Alteraciones monetarias: para conseguir dinero, Felipe III inició esa práctica, en todas sus versiones: retiró la poca plata que tenía la moneda de vellón, redujo el peso de la moneda manteniendo su valor, reselló las monedas duplicando su valor nominal y emitió gran cantidad de moneda. Todo ello siguió con Felipe IV, acentuado.  Desarrollo de una burocracia pesada y falta de

inversiones productivas: la mentalidad de vivir de rentas se profundiza y la corona lo aprovecha vendiendo cargos y títulos sobre las rentas reales (que terminan en manos privadas). Vende más juros y agrava la deuda pública: se obtiene dinero a corto plazo pero se hipotecan los ingresos a largo plazo.

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1.2 MANIFESTACIONES DE LA CRISIS

A. Demografía: disminución de la población

Parece que la población española pasó de principio a final de siglo de 8 a 7 millones. Las causas fueron las numerosas guerras y las epidemias; también contribuyeron la emigración a América, la expulsión de los moriscos en 1609 (afectó más a los reinos de Valencia y Aragón) y el creciente número de clérigos.

Las zonas afectadas fueron las más pobladas en el XVI: Castilla y Andalucía (especialmente el valle del Guadalquivir) y, en menor medida, Valencia y el valle del Ebro. Cataluña, el Cantábrico y Granada conocieron cierto crecimiento.

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B. Empobrecimiento de los campesinos

Las causas son varias: la creciente carga fiscal, el freno de la demanda americana (América empieza a autoabastecerse), la vulnerabilidad ante las malas cosechas y la baja productividad. Con frecuencia acudieron a préstamos y abundaron los casos de venta de propiedades. Como consecuencia de todo ello:

 Engrandecimiento de los señoríos

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4  Aumento de baldíos y disminución de la

producción

C. Colapso artesanal y debilitamiento comercial

La rigidez de los gremios y la subida de los precios con la consecuente invasión de productos foráneos hicieron disminuir el número de talleres artesanos y provocaron la casi desaparición de la burguesía de negocios. Sólo a fines de siglo se intentaron medidas mercantilistas que dieron facilidades para la entrada de especialistas extranjeros y se creó una Junta para coordinar las iniciativas, pero con pocos resultados.

cargadores porcentaje

Franceses 38,4

Ingleses 18,5

Genoveses 16,5

Holandeses 9,9

Hamburgueses 6

Flamencos 6

Españoles 4,7

Total 100

Valor porcentual de los productos de diversas naciones europeas en el tráfico Cádiz-América, en 1685-86

El comercio se debilitó: cada vez había más barcos extranjeros en las flotas americanas porque los barcos se usaban para la guerra y los astilleros estaban casi parados. Si añadimos la mayor autosuficiencia americana, los ataques corsarios y los tratados políticos tras las derrotas con Holanda, Francia o Inglaterra, que les daban ventajas comerciales, el cuadro de la atonía está completo.

En el comercio interior faltaban buenos caminos y sobraban aduanas interiores.

Despachados para Indias Entradas de Indias años navíos toneladas navíos toneladas

1600-1604 55 19.800 56 21.600

1640-1650 25 8.500 29 9.850

1670-1680 17 4.650 17 5.600

1701-1710 8 2.640 7 2.310

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D. Ruina de las finanzas reales

El endeudamiento de la corona viene del siglo XVI y es una de las razones por las que Felipe III frena las hostilidades en Europa. Aun así, crecieron los gastos de la corona: si en los primeros Austrias los gastos no pasaban de medio millón de ducados anuales, Felipe III sobrepasa con creces el millón. Con Felipe IV y sus guerras los apuros financieros fueron mayores.

Hasta entonces, el medio principal para conseguir fondos fue vender juros pero eso aumentó los gastos en intereses y hubo que llegar a la bancarrota. A partir de 1620, el prestigio de los juros se resquebrajó y, al estar presentes en muchos ámbitos de la economía castellana, su pérdida de reputación afectó no solo a los propietarios de esas inversiones, sino también al conjunto del sistema económico. El primer impacto fue cuando la renta se empezó a pagar en vellón (cuando la inversión se hizo en plata) pero el gran golpe fue desde que la Corona empezó la incautación de intereses, lo que arruinó su reputación financiera; la Corona tuvo que obligar a algunas personas a comprarlos, pero trataban de desprenderse de ellos lo antes posible, aumentando su oferta y, por tanto, depreciando su valor (muchos los malvendieron a o los donaron a obras pías).

E. Intentos de solución

Se intentó distribuir la carga tributaria entre los reinos (para recaudar más, en el fondo), sin resultados.

Había tratadistas que proponían soluciones (los arbitristas) pero fueron tantos y tan dispares que el término llegó a ser peyorativo. El más conocido Martín González de Cellórigo.

Hasta fines de siglo no se aplicaron algunas medidas proteccionistas.

2. EL INTENTO CENTRALISTA

El sistema político del siglo anterior sigue en sus líneas generales: frágil equilibrio entre tendencias autoritario-centralistas y foralistas, sistema polisinodial e incremento del proceso de burocratización. Pero, en parte por influencia del desarrollo europeo y en parte por su propia dinámica interna, se producen algunos cambios.

2.1 APARICIÓN DE LA FIGURA DEL VALIDO

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2.2 EVOLUCIÓN INSTITUCIONAL

En este aspecto, la principal diferencia fue la aparición de Juntas especializadas en asuntos concretos; se iniciaron con el Duque de Lerma ante la decadencia de los consejos pero quien les dio gran impulso fue el conde –duque de Olivares, valido de Felipe IV. En ellas se veía un intento de centralización frente a la multiplicidad de jurisdicciones. Aunque se debilitaron tras caer el conde-duque, la creación de juntas de Reforma (sobre todo económicas) se mantuvo todo el siglo.

La presencia de la nobleza en los altos cargos es creciente, desplazando a la gente que procedía de la burguesía.

a) La unidad religiosa

El problema morisco se planteaba constantemente, incluso se extendió por Castilla tras la represión de la rebelión de las Alpujarras. Se veía como una minoría inasimilable que concitaba el odio popular y de la que se temía una confabulación con los turcos. Lerma ordenó su expulsión desde 1609. La repercusión fue mayor en Aragón, donde eran más del 10% de la población (especialmente numerosos en Valencia). Se estima su número en unos 250.000, de los que más de 100.000 estarían en Valencia. En el reino de Aragón la repercusión fue notable porque muchos puestos de trabajo quedaron vacantes (especialmente en las mejores vegas).

b) El intento centralizador

Ante las guerras planteadas en Europa, el conde-duque de Olivares planteó un programa de reformas con tres objetivos:

 Moralizar la política  Modernizar la economía  Sanear el fisco

Fortalecer la fiscalidad pasaba por medidas centralizadoras: la razón era aliviar el peso que recaía sobre Castilla y unificar la legislación de todas las posesiones de la corona para hacer frente al esfuerzo bélico.

Corona de Aragón 200.000

Navarra 40.000

Mallorca y Cerdeña 0

Sicilia y Nápoles 1.000.000

Milán 300.000

Flandes 1.800.000

Portugal (con sus Indias) 2.000.000

Total 5.340.000

Castilla (sin incluir sus Indias) 14.000.000

Aportación de los territorios del Imperio a la corona, en 1616, en ducados

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7 La propuesta de reparto de tropas que pretendía Olivares

A partir de los años ’30 se inician levantamientos contra las pretensiones de Olivares. Confluyen en su fracaso tres causas:

 el desastre económico agravado por los impuestos

 el recelo ante la centralización, de la que temen que haga desaparecer los privilegios de las leyes particulares, de modo que la corona tuvo que terminar por negociar los impuestos con la nobleza que, como se negaba en Cortes a pagar impuestos directos, forzaba a subir los indirectos, aumentando la desigualdad fiscal. Hay que recordar que desde 1667 ya no se convocarán Cortes, lo que en realidad significó un aumento de los privilegios nobiliarios en detrimento de la monarquía

 los métodos autoritarios de Olivares, que exasperaron a la nobleza y a la Iglesia

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8 En Cataluña el malestar provocado por la presencia de las tropas que luchaban contra los franceses provocó la reacción del campesinado y de los municipios. A ello se sumó el descontento de la oligarquía barcelonesa por los esfuerzos que pedía Olivares y su prohibición de comerciar con Francia. En Barcelona, durante el Corpus de 1640 (Corpus de Sangre) asesinaron al virrey y se persiguió a los castellanos. Bajo la dirección del clérigo Pau Claris la Diputación se entregó a Francia convirtiéndose en un gobierno republicano bajo la protección de Luis XIII (al que se le hizo Conde de Barcelona) y con virreyes franceses. La revuelta se sofocó en 1652, en parte gracias al apoyo de los nobles, siempre temerosos de las derivas populares.

También en 1640 estalló la rebelión portuguesa, que rechazaba el centralismo castellano, daba desahogo al descontento social y económico y aspiraba a resucitar una dinastía propia. Ocupadas las tropas en Cataluña y Europa, la corona apenas pudo resistir y tuvo que reconocer formalmente la independencia de Portugal en 1668 (Paces de Lisboa).

Después de todo esto la monarquía volvió a sus cauces: Olivares cae en 1643 y no hay represalias con los territorios sublevados, que mantienen sus fueros. Algunos de ellos, incluso, participaron en los sucesos de gobierno durante el reinado de Carlos II.

3. HACIA LA PÉRDIDA DE LAS POSESIONES EUROPEAS

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3.1 LA “PAX HISPÁNICA”: PRELUDIO DE LA DECADENCIA

Al final del reinado de Felipe II se inicia un período de treguas con la paz firmada con Francia en Vervins (1598). Esta postura se mantiene con Felipe III: la llamada Pax Hispánica: con Inglaterra (Tratado de Londres, 1604, por el que Londres se compromete a dejar de ayudar a los rebeldes holandeses y a acabar con la piratería en América a cambio de que España renunciara a un rey católico en Inglaterra) y Tregua de los Doce Años con Holanda (1609). Esta tregua benefició a los holandeses, que se convierten en intermediarios comerciales entre España y el Báltico, lo que animó el progreso de Ámsterdam frente a Amberes. Les dio la independencia de hecho e hizo de ellos una gran potencia económica.

Las razones hay que verlas en el agotamiento económico de la corona (bancarrota en 1607), en los sucesos internos en Francia (asesinato de Enrique IV) y en las presiones de los comerciantes ingleses. Es el contexto el que impone esta tregua.

3.2 LA MONARQUÍA HISPÁNICA EN LA GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS (1618-1648)

 Sumada a la guerra estaba la cuestión de la renovación de la Tregua de los Doce Años; en 1621 se pusieron a Holanda duras condiciones para renovarla: libertad de culto en Holanda, reapertura del libre tráfico de Amberes, retirada de las Indias Orientales y Occidentales en favor de España y Portugal. No fueron aceptadas y la guerra se reanudó. Olivares dio prioridad a la guerra económica: embargo y bloqueo marítimo (también prejudicial para España) a lo que Holanda reaccionó atacando en las Indias. El siguiente ataque español invadiendo los Países Bajos no dio ningún fruto.

 La guerra de los Treinta Años1 representa el asalto definitivo a la

concepción verticalista de Europa que imponían los Austrias. Al iniciarse las hostilidades en el Bohemia se envió un ejército para ayudar a la dinastía hermana de Austria pero poco después se había reabierto el conflicto holandés al expirar la tregua de los doce años. Con la llegada al poder del cardenal Richelieu, en 1624, la paz entre los dos países tenía los días contados y vuelve la confrontación, una constante desde Carlos I. Francia apoyará a los enemigos de los Habsburgo, empezando por los protestantes en Bohemia. Los primeros años fueron favorables a los españoles, hasta la batalla de Nördlingen (1634), última de las grandes victorias. Después viene un rosario de fracasos militares que

1La Guerra de los Treinta Años fue una guerra librada en la Europa Central entre los años 1618 y 1648,

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10 culminan en la derrota de Rocroi en 1643: es la primera vez que los Tercios son derrotados; simbólicamente, por la artillería. Rocroi supone la caída de Olivares.

La Paz de Westfalia (1648) supone el fin de la hegemonía de los Habsburgo, el triunfo de una concepción más horizontal de Europa y el reconocimiento español de la independencia de Holanda y de su derecho a cerrar las bocas del Escalda, lo que supone la ruina definitiva de Amberes y el triunfo de Ámsterdam.

Pero el conflicto con Francia duró once años más porque la corona pensó que podría obtener un resultado más favorable en los años siguientes. Pero el agotamiento económico y el aislamiento diplomático unidos al apoyo inglés a Francia hizo que se tuviera que firmar la Paz de los Pirineos (1659): pérdida de Artois y una serie de plazas fuertes en Flandes, entre las que se encontraban Metz, Toul y Verdún; del Rosellón y una parte de la Cerdaña. Los franceses devolvieron a España el Charolais (en el Franco Condado). Además, la alianza de Francia con Inglaterra y el conflicto anglo-español en las Indias supuso la pérdida efectiva de Jamaica. La frontera con Francia se fijará desde entonces siguiendo los Pirineos. El tratado también preveía la boda entre Luis XIV de Francia y María Teresa de Austria, hija de Felipe IV de España, cuya dote se fijó en medio millón de escudos de oro, a cambio de renunciar a sus derechos sucesorios al trono de España. Esta compensación no se pagó nunca, sirviendo de excusa a Luis XIV para anular el tratado e iniciar nuevas hostilidades, siendo uno de los factores que llevará a la Guerra de Sucesión Española en 1702.

3.3 CARLOS II: EL FIN DE LOS AUSTRIAS

En el reinado de Carlos II hubo que resistir la política agresiva y expansionista de Luis XIV contra Flandes y el Franco Condado, que se perdió en la Paz de Nimega de 1678 aunque tuvo el apoyo de otros países que temían la hegemonía francesa.

Los años 1665-77 (Carlos II fue menor de edad hasta 1675, siendo su madre Mariana de Austria regente hasta entonces), con la oposición de su hermanastro Juan José de Austria y de la nobleza contra la influencia de los validos Nithard y Valenzuela, demostraron que no se podía gobernar sin el apoyo de los nobles. Desde entonces, los primeros ministros saldrán sólo de la alta aristocracia.

En este reinado se saneó la Hacienda con una devaluación monetaria y una política deflacionista.

En política exterior el cambio más destacable fue la alianza con Holanda, con la que compartía el temor al expansionismo francés en Flandes y al imperialismo británico. Fruto de esa política fue la Paz de Nimega (1678) en la que España perdió a favor de Francia el Franco Condado e intercambió con ella diversas plazas de Flandes. Mediante la posterior Tregua de Ratisbona (1684) se pierde Luxemburgo.

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4. EL APOGEO DE LAS ARTES Y LAS LETRAS

La expresión “Siglo de Oro” ha pasado a definir un periodo que va desde el inicio del siglo XVI hasta el último cuarto del siglo XVII y que se califica como de apogeo de la cultura hispánica en lo referente a las artes y las letras porque las ciencias y las técnicas muestran una gran debilidad. Ello es consecuencia de un mecenazgo que sólo se preocupa de dar brillo al linaje. Como la nobleza no tenía una situación muy boyante su patrocinio se centró en literatos y pintores (en menor medida, escultores) mientras que la arquitectura, más costosa, fue cosa de la Iglesia y la Corona. En todo caso, las principales manifestaciones culturales siguen siendo religiosas, de modo que Barroco y Contrarreforma suelen ir ligados.

El aislamiento cultural iniciado con Felipe II fue muy perjudicial porque, mientras en otras partes de Europa se ponían las bases de la ciencia moderna (empirismo inglés, cartesianismo…) España se quedó al margen de todo ello. El factor clave fue la crisis de la Universidad, cuyo número iba en descenso.

Esto contrasta con el brillo de las Letras, que florecieron en medio del declive, por diversas razones:

 Casi toda la generación del XVII se formó cuando España era una potencia: Lope de Vega, Tirso de Molina, Quevedo, Cervantes, Mateo Alemán, Góngora, Calderón de la Barca

 Su vinculación con el elemento popular, especialmente el teatro

De las artes plásticas, la pintura tuvo más desarrollo por la necesidad de imágenes religiosas y su menor coste, aunque la variedad temática es considerable. La escultura es esencialmente religiosa y debía satisfacer la piedad popular. La gran demanda y lo ajustado de los recursos justifican que la madera policromada fuera el material preferido frente al mármol o el bronce.

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