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C;ENCIAS SOCImESy HUmIDmEs S~STRIA EN HISTORIA

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(1)

r-

I . UNIVERSIDAD AUTONOMA METROPOLITANA IZTAPALAPA

/C;ENCIAS S O C I m E S y H U m I D m E s

/ S ~ S T R I A EN HISTORIA

/ f " S T O R I A SOCIAL DE LOS OBREROS DE SAU RAFAEL Y MIRAFLORES, EW. DE MEXICO,

1890-1939.

González M a e s t r o en Historia

DIRECTOR DE TESIS

DR. ALEJANDRO TORTOLERO VILLASEÑOR

México, D. F.

LECTORES

DR. W% REVERA UkS%?W

MTRO. MARIO CAMARENA OCAMPO

(2)

c.. AGRADECIMIENTOS

Este trabajo fue fruto de la cooperación de muchas personas.

Quiero agradecer a los informantes de Miraflores y San Rafael la

amistad y la sinceridad que me brindaron y las horas de convivencia

y amena plática. Expreso mi reconocimiento a la Universidad

Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, por una ayundantía de un

año que me proporcionó los recursos que posibilitaron hacer la

parte de la investigación en los archivos regionales y las

entrevistas así como a los profesores que contribuyeron al

desarrollo y culminación de esta investigación.

Asimismo, manifiesto mi especial agradecimiento a las

siguientes personas: al Dr. Alejandro Tortoiero Villaseñor por

haber aceptado dirigir esta tesis y por el valioso apoyo que me ha otorgado para la realización de esta investigación y de otras. Al

Dr. José Rivera Castro por su amistad y sus palabras de aliento. Y al Mtro. Mario Camarena por la confianza y la ayuda que me ha

brindado desde hace años. Los comentarios, observaciones y críticas

enriquecieron notablemente este trabajo.

Finalmente, quiero dedicar esta tesis a la memoria de mi

padre, Agustín Huerta; a mi madre, Severina González; a Vale,

Rodolfo, Sikuri y Marianela. Y a Almendra, por lo que significa.

(3)

1

I N D I C E

I~RODUCCION... 6

1. Tema

...

6

2. Objetivo..

.

8

3. Revisión historiográfica... 8

4 . Marco teórico... 15

5 . Hipótesis de trabajo ’--18, 6. Las fuentes... 21

...

...

i

...

i

7 . La exposición

...

26

CAPITULO I. c ICAS, MpRlbSARIOB

/

Y F M R L A DE T

...

2 9 ---. - 1. Las fábricas... 2 9 a). Miraflores y San Rafael: dos b). La constitución de las c). La nueva estructura de producción

...

41

d). La estrategia empresarial

...

48

fábricas rurales... 31

nuevas empresas... 34

.

2. Los empresarios modernizadores... 53

régimen porfirista

...

57

los empresarios

...

5 9

a). La estrecha vinculación con

b). Los orígenes sociales de

(4)

3. La fuerza de trabajo

...

68

a). Los trabajadores de b). Los operarios nativos: sus orígenes geográficos

...

7 2 c). Los orígenes sociales... 80

d). Las razones para incorporarse al trabajo fabril... 84

e). Las características de cuello blanco...'.. 68

los operarios

...

98

CAPITULO 11. LA8 RELACIOILS SOCIALES EWi'RE EMPRESARIOS Y LA F M R Z A DE

...

109

\

/

TRABAJO.-

.

1. Relaciones de dependencia y subordinación... 109

I

2. La relación de explotación...

...

114

I a). Largas e intensas jornadas de trabajo....

...

116

b). Sistema de control y disciplina.

...

121

c). Los salarios... 123

3. La relación de poder.

...

126

4. Relación patrón-cliente..

...

130

a). La vivienda...

...

131

b). La creación de mutualidades... 133

(5)

3

d). Las garantías sociales de subsistencia: ingreso,

seguridad y movilidad... 145

j

1

5 . La transformación de las relaciones sociales... 151

a). La intensificación de la b). La erosión de las garantías explotación

...

152

sociales... 158

c). Crisis de la sociedad regional con la revolución... 160

6 . Relaciones de conflicto

. . .

y negociacion... 176

CAPITULO 111. LA IDENTIDAD

J

OB~M...-l-s*... 186

--

1. Los pueblos obreros: un espacio para la convivencia cotidiana... 189

2. El parentesco...

...

194

3. El parentesco ritual... 198

4. El oficio... 204

5. El paisanaje...

...

209

6. Compartiendo costumbres... 211

7. Obreros somos... 224

a). El régimen fabril... 226

(6)

8. La conciencia de clase... 244

... ....

-*..

.,," ' . " -

\.\

'. O QIWIBACIOWES CAPID,.-w...

c---L7

%e---

i

...

' 261

x.-.fa

LUCHA ~~",~... OB

"Fr" ,--

.---

...

1. Identidad obrera y

agrupaciones obreras... 261 a). Las mutualidades o sociedades

de socorros mutuos y las

uniones... 261 b). Las sociedades de

obreros libres... 269 c). Los sindicatos de fábrica... 271 d). Los sindicatos nacionales... 278

2. Los trabajadores, las sociedades

y los sindicatos... 281

3. Los empresarios y los

sindicatos... 284

4. Demandas de 105 trabajadores durante los años porfiristas y los de la

revoluci6n, 1900-lgla... 291 a). Por el justo pago del jornal

y la disminuci6n de la jornada

laboral...,... 291

b). Por la defensa del antiguo

modo de vida... 292 c). El establecimiento de la

d). La desaparición de guardias y libertad a los dirigentes

(7)

5

5. Demandas en los años

posrevolucionarios, 1918-1939... 299

a). Las demandas de los trabajadores de Miraflores... 299

b). Demandas de los trabajadores c). Las demandas de los de San Rafael... 313

años de 1930... 319

c o ~ ~ u s I o m s s . . .

339

~~XOS... 352

PUEH"TE8 DOC~H"AUS... 367

L

r.

(8)

..

F

L.

c-

L_

1. El tema.

La presente tesis es el estudio del proceso de formación de la

clase obrera en México en dos sectores: los trabajadores de la

fábrica textil de Miraflores y los de la de papel de San Rafael a

través del análisis y descripción de las relaciones sociales que

establecieron con los empresarios y entre sí y las formas de

que enarbolaron durante los años de

3

&$F 0 3 1 r

n ubicadas en la parte sureste de la

cuenca de México, en el estado del mismo nombre, a unos cincuenta

y cinco kilómetros de la Ciudad de México. La zona pertenecía al

Distrito de Chalco en los años del porfiriato y se halla al pie de

montaña de la sierra del volcán Iztaccíhuatl. En los años de

estudio la mayor parte del distrito predominaba la actividad

agrícola siendo las comunidades y las haciendas, en mayor grado,

las principales unidades de producción. Sin embargo, los abundantes

recursos naturales -corrientes de agua, bosques y el clima

templado- y la cercanía con la Ciudad de México permitieron el

establecimiento de unidades fabriles

El periodo escogido es d 1890 a 1939 rque en la última

década del X I X se abrió la fá

D

e San Rafael que atrajo la primera oleada de trabajadores, principalmente del campo. En

Miraflores, en cambio, es en 1896 cuando se incorpora a una

-

._

__

-

(9)

7

sociedad anónima perdiendo su carácter de empresa familiar. Así,

las personas que se incorporaron a las factorias tenian elementos

derivados de la vida rural o de la manufactura. Pero al entrar al

trabajo fabril, en el caso de los papeleros, o experimentar una

modernización del mismo, como en el de los textileros, empezaron,

en un largo y complejo proceso, a conformarse como clase obrera al

estar inmersos en un régimen de trabajo y de vida determinado cada

vez más por la dinámica y las necesidades del capital industrial -la acumulación, la ganancia y la concentración- que exigía una

constante reorganización del proceso de producción a través de la

utilización de maquinaria moderna -con husos de alta velocidad,

telares automáticos, maquinaria de producción masiva-, el

aprovechamiento de energia eléctrica que permitió la ampliación de

la jornada laboral y la intensificación del trabajo, la imposición

de reglamentos y sistemas de.multas y castigos. La oposición a este

régimen los llevó a transformarse a sí mismos.

Y termina a finales de los años treinta del presente siglo

porque en este tiempo es cuando se visualiza a través de la cons-

titución de organizaciones sindicales, la militancia obrera, la

defensa de la fuente de trabajo y la permanencia laboral, la lucha

por nivelación de salarios, por su aumento y la firma de contratos

colectivos, las demandas por prestaciones sociales, en una palabra

elementos netamente obreros, que esas personas se comportaban ya

(10)

2. Objetivo.

El objetivo del trabajo será analizar y comparar la formación

de la clase obrera a nivel regional con los casos de los textileros

de Miraflores y de los papeleros de San Rafael poniendo énfasis en

un primer momento en los elementos que cohesionaban a cada sector

obrero y, en un segundo momento, explicar cómo la identidad de cada

grupo se constituyó de manera diferente.

La intención de la investigación es ubicar la clase obrera en

el contexto de la sociedad regional en donde tomó forma. Además de

ver la clase como una relación social, se intenta analizar las

condiciones tanto económicas, sociales y culturales en las que

estuvo inmersa; de ahí el título de historia social de los

trabajadores de San Rafael y Miraflores.'

A un nivel más amplio, esta investigación puede arrojar luz

sobre un proceso diferenciado de formación de la clase obrera en

una misma región. La idea es aportar elementos que puedan servir

para analizar comparativamente con estudios de otras regiones el

fenómeno de la formación de la clase obrera en nuestro país.

3. Revisión historiográfica.

El problema de la clase obrera y de su formación ha despertado

interés en diversas

Eric Hobsbawm, 1983, p. 22-25.

partes del mundo. En Inglaterra han sido

(11)

9

pioneros los trabajos de Edward Thompson y Eric Hobsbawm que han

marcado toda una serie de estudios en muchas otras partes del

mundo. Thompson ha estudiado las transformaciones y las continuidades del bagaje cultural -las creencias populares, los

valores, las ideas- en las nuevas condiciones materiales en que se

vi6 involucrada la gente y que le permitió, en un momento dado,

empezar a identificar intereses y experiencias comunes y

comportarse como clase. 2

En cambio, Hobsbawm ha trabajado diversos aspectos como la

organización obrera -pero no desde el punto de vista tradicional

que privilegia la historia de los líderes, sino cómo la gente

normal percibía y formaba parte de su organización-, la cultura y los ritos obreros, el impacto del nivel de vida en los primeros

años de la clase obrera inglesa,

et^.^

La importancia de estos

estudios radica en la novedad de su enfoque. Para estos autores la

clase no está definida por la propiedad de los medios de producción

sino que es una relación o un sistema de relaciones de identidad y solidaridad de un grupo de personas en oposición a otro grupo que

sólo puede apreciarse a través del tiempo, de ahí la noción

histórica de clase.

Véase Edward P. Thompson, La formación histórica de la clase obrera, Inalaterra: 1780-1832. Barcelona, Editorial Laia,

1977, 3 vols., y Tradición. revuelta Y conciencia de clase.

Estudios sobre la crisis de la sociedad Dreindustriai. Barcelona, Editorial Critica, 1984.

Véase Eric Hobsbawm, El mundo del trabaio. Estudios ~~~ ~

(12)

Desde este punto de vista, la clase es estudiada no cómo un fenómeno aislado sino en relación con otras clases o grupos sociales; se analiza también las normas, tradiciones, instituciones e ideas tanto que las personas heredaron como las nuevas que generó el sistema fabril y las transformaciones de la sociedad en las que

fue formada la clase obrera. A s í , el interés principal de estos historiadores no se ha dirigido a los dirigentes sindicales y las organizaciones obreras sino más bien a las personas comunes y co- rrientes que adoptaron el rol de obreros y cuya acción colectiva di6 paso a la formación de la clase obrera.

Estos estudios se han complementado con trabajos en otros países como Francia donde se ha analizado el papel de los trabajadores especializados -los artesanos- en la formación de la clase obrera francesa. A s í , entre los vidrieros de Carmaux se ha visto como los artesanos utilizaban toda una práctica ya netamente obrera pero no como señal de su proletarización sino más bien como una forma de resistirse a ella y en defensa de su especialización. 4

Igualmente un estudio sobre los trabajadores especializados de Marsella resalta una paradoja: la presencia entre éstos de todo un lenguaje corporativo -con términos como corporación, cuerpos, estado- al mismo tiempo que adoptaba las ideas

socialista^.^

Joan Scott, "Los vidrieros de Carmaux, 1856-1895" en &

Mouvement Social. París, Les éditions ouvrieres, jul-sept. 1971, pp. 67-93, versión mecanografiada, traduccción del francés de Leticia Gamboa Ojeda.

i

New York,

.

Cambridge University Press, 1987, 284 p.

(13)

L r. c_ c L c L c b, C. P L. c -. c L c C,. c 11

También se ha resaltado el origen campesino de los trabajadores y la persistencia de las actitudes y tradiciones rurales de los mineros franceses de Carmaux.6 En este mismo sentido, se ha

analizado la relación entre la tenencia de la tierra, la economia

familiar y el mercado de trabajo en la formación de la clase obrera italiana.7 La relación partido politico-clase obrera ha sido

abordado en el caso de los zapateros de San José, Costa Rica, y que ha evitado hacer la historia tradicional de los líderes políticos

al analizar las experiencias en el taller zapatero y cómo éstas se enlazaban con la prédica y los objetivos del partido comunista estableciéndose un lazo natural entre trabajadores y organización política. 8

Estos estudios sugieren abrir las perspectivas para el estudio

de la clase obrera abordando los orígenes sociales, la cultura y lo que ello implica, el lenguaje, las aspiraciones civiles y

políticas, etc.

,

de las personas que pasaron a formar parte de

ella. Muchas de sus propuestas se han intentado retomar en la

presente investigación.

La historiografía en nuestro pais sobre la clase obrera que

abarca el régimen de Porfirio Diaz hasta el de Ldzaro Cárdenas ha

Rolande Trempé, "Historia social y formación de la clase

Franco Ramella, "Economía familiar y mercado de trabajo en obrera en Francia", versión mecanografiada.

el primer periodo industrial italiano", versión mecanografiada.

(14)

l2

\

predominante, ha abordado temas tales como la distintas

organizaciones de los trabajadores -mutualidades, sociedades de

resistencia, sindicatos-, los movimientos huelguísticos más

la constitución de las grandes centrales sindicales durante los

años posrevolucionarios, las diferencias entre cada una de ellas en

tanto proyectos sindicales y políticos, la opinión y posición

política de los líderes obreros, la relación entre las centrales

I

E s 4 c o r r i e n 9 h a resaltado la

/

cuestión organizativa

1

1

b c

política de los trabajadores; en una palabra, ha privilegiado el

eltudio del movimiento obrero. Un ejemplo representativo es la

colección dedicada a la histo-de la clase obrera mexicana que

tiene como eje analítico los distintos periodos presidenciales

circunscribiendo la acción de los trabajadores al mandato de tal o

r

2

Véanse, entre otros, los trabajos de Rodney D. Anderson, Outcasts in Their Own Land. Mexican Industrial Workers, 1906-

1911. De Kalb, Illinois, Northern Illinois University Press,

1976; Margarita Garcia Luna, E1 movimiento obrero en el Estado de México. Primeras fábricas. obreros Y huelaas 118 30-1910

L.

Toluca, Universidad Autónoma del Estado de México, 1984; John M. Bart,

0

anarauismo Y la clase obrera mex icana. 1 860-1931. México, Siglo XXI Editores, 1980; Juan Felipe Leal, Del mutualism0 ab

sindicalismo en México. 1 843-1910. México, Ediciones El Caballito, 1991 y Aarupaciones v b urocracias sindicales eq

(15)

13

cual gobernante. lo

Sus limitaciones saltan a la vista: confunden clase obrera con

movimiento obrero, cuando éste es sólo una expresión de aquella; la

postura reduccionista de considerar a los trabajadores como clase

por el simple hecho de entrar a una fábrica y percibir un salario;

la tendencia de ajustar las demandas, la organización y el ritmo de

las luchas a los periodos presidenciales o a los factores de poder

político. Pero una justa apreciación de esta corriente nos revela

su aportación: el de estudiar y poner en el centro de la discusión

histórica a uno de los principales grupos sociales para entender el

México contemporáneo.

Sin embargo, en los últimos años ha surgido una corriente

fuertemente influenciada por la historiografía social inglesa que

ha abierto nuevos caminos, enfoques y preguntas para estudiar de

forma novedosa a la clase obrera. La formulación de nuevas

preguntas ha llevado a la bcisqueda de fuentes inéditas -archivos

sindicales, municipales y parroquiales- y la aplicación de técnicas

-el rescate del testimonio de trabajadores retirados, la

reconstrucción de familias obreras- que han dado como resultado el

tener una imagen más totalizadora, que incluye lo político, lo

cultural, lo económico y lo social, para tratar de entender el

proceso de formación de la clase obrera mexicana.

Estos estudios plantean una problematización del tema al

investigar los cambios, pero también las continuidades, que

lo Véase los volúmenes 2 al 10 de la colección coordinada

(16)

costumbres, tradiciones y en otros patrones sociales que provocó la incorporación de las personas a las fábricas." La presente investigación pretende inscribirse dentro de esta corriente.

Sin embargo, a pesar de estos pasos agigantados para la cabal comprensión de este fen6men0, el trabajo sigue siendo arduo. Una limitación de estos estudios es la relativa "especialización" en ramas industriales. Así, se han hecho estudios de la textil, de la petrolera, de la minera, de ferrocarriles, etc.,'* que si bien nos permite un estudio comparativo de sectores obreros no nos dice nada acerca de las diferencias entre obreros de distintas ramas localizados en una misma región -como es el caso de los

Véanse, entre otros, a Lief Adleson y Mario Camarena, "Historia social de los obreros industriales mexicanos,

1918-1929" en Historias, ene-junio 1985, nos. 8-9, pp. 69-89. Lief Adleson et al., "La formación de la clase obrera mexicana". Ponencia presentada en el Primer Seminario de Historia sobre el Sindicalismo en América Latina, Montevideo, Uruguay, 1986, y

"Formas y formación: historia social de la clase obrera en

México, 1880-1940". Ponencia presentada en el Segundo Seminario de Historia sobre el Sindicalismo en América Latina, Tlaxcala, México, 1987; Bernardo Garcia Díaz, Un Duebio fabril del

porfiriato: Santa Rosa, Veracruz. México, FCE y SEP, 1981, y

"Migraciones internas a Orizaba y formación de la clase obrera en el porfiriato", en Historias, no. 19, oct-mar. de 1988, pp. 119- 138; Mario Camarena, La lucha de lo s hilanderos del Valle de México il920-1928L. México, UAM, Tesis (Maestría en Historia),

1983.

'*

Por ejemplo: Lief Adleson (petroleros y estibadores de Tampico); Mario Camarena (textileros del Valle de México); Bernardo Garcia (textileros de Orizaba, Veracruz); Ingrid

Ebergenyi (ferrocarrileros del D. F.); Juan Luis Sariego (mineros del norte del país); Un intento de confrontar las experiencias locales y regionales para teorizar sobre la formación de la clase obrera mexicana puede verse en Lief Adleson et al. "La

(17)

L,.

c .

L

c

c

15

trabajadores de Miraflores y San Rafael pero también de los de

textileros de La Colmena, San Ildefonso y El Barrón y los de la

fábrica de papel de Progreso Industrial en Villa Nicolás Romero,

también en el estado de México-.

4. Marco teórico.

c

L

L.

c.

c.

r..

L.

r-

..,-

e-

&.

c.

En la presente investigación definimos a la clase como una

serie de relaciones sociales que acontecen en un grupo de

personas.13 Estas vivían, antes de entrar a las factorías, una

variedad de experiencias puesto que provenían de diferentes lugares

y eran campesinos, artesanos o jornaleros. Varios de ellos podían

tener relaciones de parentesco o paisanaje. Pero una vez que se

incorporaron al trabajo fabril establecieron nuevas relaciones

sociales tanto con los empresarios corno con sus compañeros de

labores.

Con los dueños de las plantas industriales los trabajadores

establecieron relaciones de dependencia, subordinación, explotación

y de poder. l4 La dependencia derivaba de las crecientes dificultades

l3 Thompson, La formación histórica..

.,

p. 9 y Adleson, “Formas y formación

...,

p. 2 .

l4 Véase John Tutino, De la insurreción a la revolución en

México. Las bases sociales de la violencia aarar ia. 1750-1940.

México, Ediciones Era, 1990, especialmente el capítulo I: “La vida asraria y la rebelión rural”, pp. 17-44 y James Scott,

The

Moral Économv- of the Peasant. Rebeliion and SÜbsistence in

Southeast Asia. New Haven and London, Yale University Press,

1 9 7 7 . esuecialmente el caDítulo ~~ 6 : “ImDlications for the Analysis

if

Ekploitation: Recíproclty and Subsistence as Justice“, pp.‘

(18)

para conseguir la subsistencia por sí solos. El trabajo fabril se

volvió indispensable al proporcionar esas entradas tan necesarias

para la sobrevivencia. Pero en las fábricas, sobre todo en los años

porfiristas, los empresarios, como propietarios de los edificios,

máquinas, materias primas, eran los que imponían las condiciones

tanto de trabajo como de salarios subordinando a sus intereses a

los trabajadores. A s í si alguien se oponía o no trabajaba como quería el industrial simplemente se les despedía.

La explotación significa que los beneficios obtenidos con el

esfuerzo de todos los trabajadores -a través de rigurosas y severas

condiciones de trabajo- fuera repartido de manera injusta: la mayor

parte de ellos era para los empresarios. Finalmente, éstos ejercían

el poder a través de imponer su voluntad no solamente con

reglamentos de trabajo y multas sino también de un código penal y

de un aparato político que inhibía las posibles expresiones de

descontento de los trabajadores.

El sistema de explotación se vi6 permeado por las relaciones

clientelistas. Estas estaban basadas en relaciones de reciprocidad.

Mientras que los propietarios proporcionaban la subsistencia a

través de varias prestaciones y de las garantías sociales

-

ingresos, seguridad y movilidad- a cambio de que los trabajadores proporcionaran su fuerza de trabajo en las condiciones que los

empresarios establecían. Hay que hacer hincapié en que eran

relaciones de reciprocidad muy desiguales.

Estas relaciones, sin embargo, fueron transformándose, a

(19)

17

y de la oposición de los trabajadores a ella. Así, las relaciones

de subordinación y de poder se convirtieron en relaciones de

conflicto y de negociación.

El conflicto es una forma de relación. A través de él se

clarificaron los intereses de unos y de otros. La negociación

implicaba que tanto como empresarios y trabajadores plantearon sus puntos de vista y trataron de llegar a un acuerdo.

Las nuevas relaciones que se establecieron entre los

trabajadores fueron las de identidad. Esta supone las conductas,

actitudes e ideas similares y que, potencialmente, cohesionan a las personas.l5 Está fundamentada por elementos tales como el compartir

la vivienda y una serie de ideas, normas, costumbres y tradiciones; por el parentesco; el paisanaje y el oficio. Estos elementos hacían que las personas se reconocieran y cooperaran entre sí. Pero al entrar en las fábricas experimentaron un régimen de explotación

impuesto por los empresarios. Así, los trabajadores, al oponerse a

ese régimen, empezaron a definir intereses comunes y a percibir que éstos eran difentes y antagónicos a los de los empresarios. Suqió así la conciencia de que eran un grupo distinto y en oposición al de los capitalistas. Este el un nuevo elemento de identidad que les

permitió sentirse como obreros, es el factor que le da sentido a la

ciase.16

De esta manera, el concepto de clase no puede separarse del de

Adleson, "Formas y formación...", p. 1.

(20)

conciencia de clase. Esta es el conjunto de tradiciones, valores,

ideas y organizaciones tanto las que han heredado -de la familia,

la comunidad o la religión- como las que han creado a partir de sus

vivencias en las fábricas.17

5. Hipótesis de Trabajo

La idea que guiará este trabajo es que en los años el 1890-

1939 se formó un nuevo grupo social en ambas fábricas: la clase

obrera. Este fenómeno es observable por la constitución de

organizaciones sindicales, por la práctica de una cultura obrera,

por el establecimiento de normas y valores diferentes basados en el

trabajo fabril. Pero es una clase con dos elementos principales: el

primero, que está firmemente arraigada a las características

específicas de cada industria; y segundo, que esto no permite el

establecimiento de relaciones de clase entre los textileros y los

papeleros.

Pero para que un nuevo grupo social surgiera, las personas y

la sociedad de la que eran parte tuvieron que sufrir una

transformación. Durante los años del porfiriato, las fábricas se

adaptaron a las condiciones naturales, económicas y sociales de la

región. Por otra parte, el cambio de régimen de la propiedad de la

tierra y su concentración en pocas manos, tanto de sectores

privilegiados de las propias comunidades como de hacendados, como

resultado de la reforma liberal, el aumento de la población y la

(21)

19

desecación del lago de Chalco redujeron sensiblemente los recursos

propios de las comunidades, por lo que los pobladores se vieron

forzados a buscar nuevas fuentes de empleo. Se estableció así una

simbiosis entre las comunidades, haciendas y factorías. Estas

proporcionaban los recursos necesarios para subsistir mientras que

disminuían la presión sobre las tierras de las haciendas y de las

comunidades.

Los pobladores establecían entonces relaciones de dependencia

y subordinación. A s í , la necesidad los subordinó a un grupo de personas, los empresarios, que si bien constituyeron un nuevo tipo

de empresas -por acciones, con gran capital, integrada

verticalmente, con maquinaria moderna-, éstas funcionaban a través

de lazos de paisanaje.

Pero laborar en las fábricas significaba también que tenían

que estar sujetos a un régimen de explotación. Este, en los años

finales del porfiriato se vió incrementado por las necesidades de

obtener los mayores beneficios posibles: largas e intensas jornadas

de trabajo, un sistema de salarios que buscaba el máximo

aprovechamiento de la fuerza de trabajo, reglamentos más severos

impuestos por los empresarios, maquinaria moderna que exigía mayor

esfuerzo y atención. Los empresarios se veían favorecidos

por el aparato político que inhibía cualquier manifestación de

protesta por parte de los trabajadores. Eran parte importante de

éste, los jefes políticos así como la reglamentación penal que

protegía los intereses de los industriales.

(22)

transformando las relaciones de dependencia y subordinación en

relaciones de conflicto y de negociación.

Pero las personas que ingresaron a las fábricas tenían una

variedad de orígenes tanto geográficos como sociales. En el

transcurso de los años el compartir la vivienda, el tener

tradiciones semejantes, el parentesco, el paisanaje y el oficio,

fueron creando un sentimiento de identidad. Sin embargo, el

experimentar la explotación en las factorías y el conflicto por

reducirla permitió que apareciera un nuevo elemento de identidad:

el ser obrero. Este nuevo elemento surgió cuando los trabajadores

reconocieron que tenían intereses comunes -como el de asegurar el

trabajo, la lucha por la disminución de las horas laborales,

mejores condiciones de trabajo, mayores salarios- y que éstos eran

diferentes y opuestos a los de los empresarios.

Este proceso se vió favorecido por la revolución puesto que

destruyó el aparato político en que se apoyaban los empresarios y

abrió las posibilidades, con la promulgación del artículo 123

constitucional, para la organización y la lucha por los derechos

del trabajo: jornada de cuarenta horas, descanso de un día,

establecimiento del salario mínimo, la obligación empresarial de

proporcionar viviendas, escuelas y servicios médicos, etc.

La destrucción de la estructura porfirista de poder permitió

el surgimiento de los sindicatos, desapareciendo las anteriores

organizaciones -como mutualidades o uniones- o disminuyendo su

influencia. Pero el tipo de organización que se di6 entre los

(23)

21

los que se basaba la identidad. Mientras predominaban los elementos

tradicionales -parentesco, paisanaje, oficio- las organizaciones

eran las mutualidades y uniones. Pero en la medida en que el ser

obrero fue surgiendo con mayor fuerza, las sociedades de obreros

libres, en un primer momento, y los sindicatos posteriormente

fueron desplazando a las primeras.

La misma presencia de los sindicatos y las demandas que

enarbolaron en el periodo de 1918-1939 -contratos colectivos, nivelación de salarios, reconocimiento a la actividad

prestaciones, etc.- señalan la aparición de nuevos entes

los obreros.

sindical

,

sociales

,

1

(

6 . Las fuentes.

u

Para la investigación utilizamos principalmente el Archivo

General de la Nación en los ramos de: Fomento (Fondo SCOP; serie

ferrocarriles); Departamento del Trabajo, Autónomo del Trabajo y

PrLsidentes. El fondo SCOP proporciona información sobre el ntímero

de pasajeros y artículos transportados por el ferrocarril que

perteneció a la papelera de San Rafael. Esto permitió ver el

impacto que tuvieron las fábricas tanto en la producción y la

ampliación del mercado extra-regional.

r

-

h___

--

En el fondo Departamento de Trabajo se encuentran los

distintos conflictos de las fábricas o,informes sobre visitas

r -- .

médicas, accidentes, desde el periodo de 1912 >a 8

(24)

momentos de lucha entre trabajadores y empresarios. Sin embargo, tiene algunos problemas. LOB informes fueron dados por gente que provenia del departamento, algunas veces sin conocer todo el contexto del conflicto o que sólo tomaba la opinión del empresario. A veces es notoria la noción urbana que tenían acerca de cómo debía ser la vida de los obreros, algo muy diferente de las expectativas de éstos mismos.

En el fondo Departamento Autónomo de Trabajo hemos localizado únicamente los informes de accidentes de la papelera.

Los fondos presidenciales del AGN también contienen datos sobre diversos problemas entre los empresarios y los trabajadores. Sin embargo, se ha localizado expedientes más ricos en información sobre San Rafael que de Miraflores. Generalmente son cartas escritas por los propios trabajadores, extractos de telegramas o informes rendidos por comisiones especiales para analizar ciertos problemas de la industria del papel. La huelga de 1936 en la papelera está detallado minuciosamente en dos expedientes del Ramo Presidente Lázaro Cárdenas.

I

Fue consultado igualmente el Archivo de Notarías de la Ciudad de México que contiene las actas de constitución de las empresas estudiadas. Ha sido fuente importante para conocer a los empresarios y la historia de las compañías.

(25)

23

dificultad de esta fuente es que son informes de los jefes

políticos y la mayor parte de éstos se refiere a la situación

militar y política de la zona. Los datos sobre tres huelgas que

ocurrieron en Miraflores, en 1900, 1906 y 1912 respectivamente, son muy escuetos. Para los años posteriores a la revolución los

expedientes en los diferentes ramos son muy pocos.

Los archivos municipales tienen un conjunto de información de

variada índole como padrones, cartas de los sindicatos, informes de

los presidentes municipales y de las juntas locales de

conciliación. La información más rica se ha encontrado en el de

Tiaimanaico. El principal problema es que muchos datos no se

encuentran completos, como la mayoría de los padrones, o son

expedientes en muy mal estado. El de Chalco, la Única información

encontrada fue únicamente la de los libros de bautizos, matrimonios

y defunciones de Miraflores. No se he encontrado otra en este

repositario puesto que una gran parte de 61-fue quemada durante la

revolución. Sin embargo, ha sido valiosa la consulta de dichos

libros puesto que han permitido realizar la parte del origen de la

fuerza de trabajo.

El Archivo Parroquia1 de Tlalmanalco también ha proporcionado

los datos de algunos trabajadores, pero su principal dificultad ha

sido que los encargados de llevar los registros anotaban en ellos

lo mínimo. No,apuntaban, por ejemplo, la ocupación ni el origen de

las personas que hacían el respectivo trámite: bautizo, matrimonio

o defunción. Asimismo, hay algunas lagunas pues faltan libros, en

parte porque también fue quemado durante la revolución

y

por otra,

i

-r"

L

(26)

porque, según se dice en pueblo de Tlalmanalco, algunos padres

sustrajeron varios libros para escribir la historia regional pero

desgraciadamente no aparecen hasta la fecha ni la historia ni los

libros.

Se tuvo acceso al Archivo de la Fábrica de San Rafael. Según

se nos comentó, lo que tiene actualmente es sólo lo que se ha

podido salvar pue’s como estuvo paralizada la fábrica, una parte se

perdió o fue destruida intencionalmente. Contiene libros de

contabilidad, las actas del consejo de administración de diversos

años, fotos de la hacienda de Santa Catalina, una lista de obreros

de 1935, pero no tiene nada sobre salarios, contratos de trabajo u

otro material sobre l o s operarios. Lo más Útil para este trabajo han sido los libros de las actas del consejo de administración. A

través de ellos hemos podido reconstruir buena parte de las

vicisitudes de esta empresa como algunos de los conflictos con los

trabajadores que surgieron en esos años. Es, sobre todo, la versión

de los empresarios lo que está registrado ahí; por ejemplo, qué

actitudes tomaron frente a los sindicatos, los mecanismos de

negociación con los dirigentes de la CROM, las políticas de

producción y comercialización. Los de contabilidad han servido para ubicar los gastos de la mutualidad, los salarios de los

trabajadores foráneos y las gratificaciones que se les otorgaba a los operarios lesionados o a los familiares de los que habían

fallecido. En cambio, el archivo de la fábrica de Miraflores, no ha

sido posible consultarlo pues se encuentra actualmente paralizada.

Igual suerte se ha tenido con los archivos sindicales. El

(27)

25

archivo de la Confederación Regional Obrera de México se encuentra

en Amsterdam, Holanda, y desgraciadamente los informes que tenemos

de los archivos de los sindicatos de San Rafael y Miraflores nos

hablan de su casi segura inexistencia o desaparición. Según

comentan ex-trabajadores que fueron dirigentes sindicales de la

papelera cada comité tenía por costumbre retirar los documentos más

importantes de su gestión y la de otras.

Finalmente, se realizaron entrevistas principalmente a obreros

de ambas fábricas tanto retirados como jubilados. Se localizó sobre

todo a los de mayor edad o que, al menos, hubieran ingresado antes

de la década de los años de 1940 por obvias razones. Para los datos

referentes a estas personas puede verse el tercer anexo al final

del trabajo. Con la historia oral se trató de rescatar las

experiencias que cada uno de ellos percibió al ingresar a las

fábricas, rehacer el testimonio de estos primeros obreros que son

el objeto de la investigación. Es por ello que se ha utilizado

predominantemente en el tercer capítulo.

Esta información difícilmente puede encontrarse en documentos

escritos y la critica que generaimente se le hace es que los

entrevistados no son una fuente confiable puesto que la información es subjetiva ya que pueden manipular la información al resaltar lo

conveniente y ocultar lo desagradable. Además, se ha argumentado

que un testimonio personal no se puede generalizar para todos los

participantes de un hecho pasado.

Sin embargo, toda fuente ya sea oral o escrita presenta el

(28)

ejemplo, representan Cinicamente el punto de vista de los

empresarios. La solución radica en que toda fuente debe ser

criticada rigurosamente. Sólo así puede tener una validez como fuente histórica. En este estudio la información obtenida en las

entrevistas ha tratado de cotejarse con información documental o

confirmarse con otros testimonios.

La presentación de resultados ha sido di 'da en cuatro

capítulos. En el primero se abordan 1

& í Y

ábricas, los empresarios

@

la fuerza de trabajo. Con respecto a las fábricas se menciona las características de cada de ellas; las razones naturales, econ6micas

y sociales que permitieron su establecimiento en una zona rural así

como su impacto en la región.

Enseguida se estudia a los empresarios porfiristas así como

sus características, las formas bajo las que funcionaban las

compañías y los mecanismos que utilizaron para impulsar sus intereses tales como el control del estado porfirista y la

integración vertical de las empresas.

En el segundo apartado del primer capítulo se analiza los

orígenes geográficos y sociales de los hombres y mujeres que ingresaron a Miraflores y San Rafael así como algunas de sus

características.

4

El segundo capítulo analiza las relaciones sociales que se

establecieron entre los empresarios y los trabajadores así como los F -

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i

(29)

2 7

cambios que ocurrieron en los años de estudio. Primero se estudian

las relaciones de dependencia y subordinación, las de explotación

que ae mantienen como constantes y las da poder. Aparte de estas

relaciones, los empresarios debieron utilizar para atraer y

mantener la fuerza laboral un tipo de relación patrón-cliente muy

parecido al de las haciendas. Después ae ven los fenómenos que

afectan estas relaciones tales como una creciente movilidad, sobre

todo en la industria textil, el incremento de la explotación

derivado de la creciente competencia que llevó a los empresarios a

introducir maquinaria moderna que significó un régimen de trabajo

con mayor disciplina y control y la presencia de la revolución que

destruyó el régimen porfirista y di6 paso a un nuevo marco

institucional, con la promulgación del artículo 123, para

establecer las condiciones de trabajo, permitir la organización de

los trabajadores y para reglamentar los conflictos entre éstos y

los empresarios.

Estos factores transformaron el carácter de las relaciones

los empresarios y los trabajadores pues de relaciones

subordinación y de poder pasaron a ser de conflicto

y

negociación.

de

de

de

En el tercer capítulo, las relaciones que establecieron entre

f los trabajadores son el centro de atención. A s í se analizan los

4

elementos primarios que permitían que los operarios se identificaran entre sí. El compartir la vivienda, el parentesco, el

paisanaje, el tener semejantes tradiciones y costumbres, el oficio,

(30)

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religiosas y cívicas, crearon ia actitud de sentirse entre iguales. Sin embargo, la oposición al sistema de explotación y

dominación impuesto por los empresarios facilitó la aparición de un

nuevo elemento de identidad: el ser obrero. Se describe, entonces,

algunos de los factores que contribuyeron a fortalecer este

elemento: el sistema fabril y la presencia de los sindicatos.

En el cuarto y Último capítulo se abordan las diferentes

organizaciones que se dieron en los trabajadores y la relación que

guardaban con el desarrollo de la identidad. A s í mientras que los elementos primarios dominaban la identidad eran las mutualidades y uniones los tipos de organización que existían entre los operarios.

Pero en la medida que el ser obrero fue predominando, los

sindicatos fueron las organizaciones que prevalecieron desplazando

a las anteriores.

i"

Finalmente, se ven las distintas demandas y luchas que

surgieron desde 1 9 0 0 hasta 1939.

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c .

(31)

29

CAPITULO I

FABRICAS, EUPRSSARIOS Y FUERZA DE TRABAJO.

1. Las fábricas.

Las fábricas de San Rafael y Miraflores se establecieron en

una región rural'donde tradicionalmente habían predominado pueblos

y haciendas.' Si bien compartían el mismo espacio regional cada una

tenía su propia historia. La Miraflores fue fundada aproximadamente

en 1838 en la primera oleada de apertura de fábricas textiles, así

que para 1890 llevaba ya cinco décadas funcionando.2

La apertura de Miraflores se ajustó al patrón dominante de la

primera mitad del X I X pues fue uno de los establecimientos industriales que nacieron ligados a las haciendas,' por lo que la

Si bien la delimitación de una región puede hacerse por diversos criterios, la nuestra estará definida seg6n el objeto de estudio. Así, al concebir el fenómeno de clase como una cuestión de relaciones sociales, la región estará definida por las

relaciones tanto de trabajo, parentesco, paisanaje y cooperación que hubo entre dos distintas formas de producción: pueblos y fábricas. Por lo tanto la zona de estudio comprende los pueblos de Tlalmanalco, San Juan Atzacualoya, San Lorenzo Tlalmhilolpan, Tlapala, Amecameca, Cocotitlán, Tenango, Chalco y las fábricas y poblados de San Rafael y Miraflores.

Para los avatares de Miraflores en los primeros años de su funcionamiento pueden consultarse: Guillermo Beato, "La Casa Martinez del Río: del comercio colonial a la industria fabril,

1829-1864" en Ciro F. S . Cardoso, Formación

v

d esarrollo de la burauesía en México. México, Siglo X X I Edit:, 1981, pp. 57-107; David W. Walker, "Manufactura textil en México: Miraflores, 1840-1860" en Parentesco. neaocioa Y D olitica. La familia

Martinez del Río en México, 1823-1867. México, Alianza Editorial, 1991, pp. 183-219.

(32)

producción fabril era una más de las diversas actividades como la

agricultura y la producción de pulque. Sin embargo, en los años finales de esa centuria la actividad industrial fue la más

importante de esa población. En cambio, la hechura de papel era lo

que caracterizaba la actividad de la San Rafael, cuya construcción

empezó en 1889 para hacer las primeras entregas en marzo de 1892.4

Ambas factorías, fueron parte de empresas clásicas del periodo

de expansión industrial porfirista de finales del XIX: sociedades

anónimas con gran inversión de capital, centralizadas y integradas verticalmente, con un número considerable de obreros y tecnología masiva de moderna importada que permitía

artículos.(Véase el cuadro I).

la producción

FUENTE: Concentracidn de datos estadísticos del Estado de Néxico.

-

1910. Toluca, Escuela de Artes y Oficios, 1911, pp. 238-239.

Los datos indican el tamaño de una factoría con respecto a la

otra. El número de piezas y toneladas señaladas es menor de lo que realmente producían si comparamos esta información, en el caso de

la colonia al imDerio. México, Siglo XXI Editores e IIC, UNAM,

1983, Col. L e L pp. 323-324.

H

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(33)

F

L .

31

San Rafael, con el papel transportado según se ve en el cuadro 11.

La razón era sencilla: las compañias declaraban menos producción

para pagar menos impuestos.

u

a). Miraflores y San Rafael: dos fábricas rurales.

El porqué estas fábricas se establecieran en el medio rural,

aunque la diferencia entre lo urbano y lo rural no estaba tan

marcada en aquel entonces como hoy en día, se debió a diversas

razones. Para que los proyectos industriales de ese tiempo

resultaran exitosos requerían la combinación de factores naturales,

económicos y sociales.5 De los naturales, porque una mejor textura

de telas requeria de un clima húmedo que evitara que el hilo se

reventase; así, zonas como San Angel y Tizapán en el D. F., Atlixco en Puebla y más tarde Orizaba, Veracruz, fueron las favoritas para

la instalación de factorias textiles. La Miraflores aprovechaba la

humedad provocada por la cercanía de los volcanes. Ambas utilizaban

las corrientes de agua para la generación de corriente eléctrica.

Para el papel, el ambiente generalmente frío facilitaba el control

de la condensación, originada en ciertas fases del proceso de

producción, que manchaba el papel afectando seriamente su calidad.

El relieve accidentado de las faldas del Iztaccihuatl fue

aprovechado de manera notable por la papelera para aumentar el

Véase Mario Camarena et al. “La acción directa: la indus- tria textil en los anos veinte” en Victoria Novelo (coord.).

Monoarafías obreras. México, Cuadernos de la Casa Chata, 1987, t.

(34)

potencial de las caídas de agua, a través de un sistema de canales

y cajas recolectoras, lo que posibilitó la instalación de turbinas

hidroeléctricas. Los abundantes bosques circundantes,

principalmente de pino y oyametl, le proporcionarían la

indispensable materia prima. De esta manera, ambas fábricas

intentaron aprovechar al máximo las condiciones naturales del

lugar.

A ello había que sumar un acceso fácil a los mercados y a vías

de comunicación, en esa época principalmente con c d n o s más o

menos seguros y más tarde al ferrocarril, para abaratar de esa

manera los costos de producción al quedar comunicadas las factorías con las regiones productoras de materias primas y con los centros

de consumo.

Y sociales porque tenían que estar cerca de pueblos u otros centros de población porque sencillamente sin mano de trabajo no

había producción alguna. Desde la construcción o ampliación de las

instalaciones fabriles requerían de albañiles, herreros,

carpinteros y peones.6 Una vez echadas a andar las máquinas o

telares las necesidades de fuerza laboral aumentaban.

Al contar con estos factores, la instalación de ambas fábricas

en la región de Chalco no fue gratuita. Además, Miraflores podía

disponía de la infraestructura de la hacienda como las casas de los

peones, el tejado para salones. Es más, podía aprovechar, cuando

(35)

33

las labores industriales lo requerían, una parte de la mano de obra

agrícola de la que ya disponfa. Pero además del aprovechamiento de

mano de obra y la infraestrutura, las fábricas retomaron las formas

de organización tradicionales del trabajo como las cuadrillas.

Además, los pobladores de la región de Chalco cada vez pasaban

más dificultades para sobrevivir en los pueblos o para conseguir

trabajo en las haciendas. La memoria del gobernador Villada

menciona que "...no siempre hay trabajo para todos (los

jornaleros)", por lo que se veían obligados a emigrar al contiguo

estado de Moreios para emplearse en la industria del azúcar.'

Por ello, en los años porfiristas se estableció una simbiosis

entre las fábricas, pueblos y haciendas en donde las primeras eran

alternativas de trabajo para los habitantes que luchaban por

sobrevivir.' El trabajo fabril proporcionaba los salarios

complementarios para la subsistencia campesina familiar evitando la

migración de la fuerza de trabajo y amortiguaba la presión que

podían ejercer estos pobladores sobre las tierras de las haciendas.

'

M P ' a del Est é ico M

presentada

<

a la XV Leai G o ern d onst' 'o al

G n e e cuatrie io de 1889 a 1893. I

Toluca, Imp. Lit, y Encuadernación de la E. de A. y O., 1894, p.

339.

(36)

b). La constitución de las nuevas empresas.

Si bien la Miraflores y la San Rafael llegaron a ser de las

empresas más importantes de la época porfirista y

posrevolucionaria, en sus inicios ambas factorías fueron parte de

empresas familiares o sociedades constituidas por pocas personas.

La Miraflores era propiedad de la familia Robertson que a su vez la

habían adquirido de la sociedad Martinez del Río Hermanos. Para

mediados de los años noventa Felipe Robertson inició los trabajos

de ampliación de la factoría en un intento de aprovechar las

condiciones creadas por el gobierno porfirista para el crecimiento

económico y para hacer frente a la competencia que representaban

las fábricas recién fundadas -como Río Blanco, Santa Rosa, Metepec-

que contaban con mayor capacidad productiva, telares modernos, etc.

Se dieron así los pasos para ampliar y renovar las instalaciones

fabriles; contrató al mecánico constructor Antonio L. Dhaus,

originario de Dallas, Texas, para que se encargara de analizar y proponer las nuevas construcciones y de instalar la maquinaria

necesaria.

El proyecto era de tal magnitud que rebasaba la capacidad

financiera de los Robertson. Entonces se asociaron con los Noriega,

Antonio Garcín y otros, dueños de la Compañía Industrial de San

Antonio Abad, S. A., constituida por tres fábricas: "Barrón" y "La

En 1895, aparece la primera noticia de Dhaus cuando

registra al primero de varios hijos nacidos en la región. Archivo Histórico Municipal de Chalco, Ramo Registro Civil (de aquí en adelante ABMCh-RC), Libro de nacimientos, acta del 7 de

(37)

35

Colmena", en Tlanepantla, Edo. de México y la "San Antonio Abad",

en la Ciudad de México, perdiendo así el carácter de empresa

familiar. Formaron así, en 1897, la Compañía Industrial de San Antonio Abad, Barrón, La Colmena y Miraflores, S. A., una de las una de las seis más grandes empresas textileras del pais. 10

La papelera surgió en un proceso semejante. En 1889 Andrés Ahedo y José Sánchez Ramos constituyeron la sociedad "Ahedo y

Compañia" para crear y explotar una fábrica de papel en Tlalmanalco." Originalmente pensaron instalarla en e l "Molino del

Socorro" pero el terreno donde antes había estado una ferrería

ofrecía mejores condiciones por lo que se inclinaron finalmente por

éste.12 Esta sociedad inició la construcción de la planta. Dos años

más tarde se formó una nueva denominada Fábrica de Papel de San

Rafael formada por José Sánchez Ramos y Tomás Braniff que prosiguió

con el levantamiento de la planta industrial. Sin embargo, para que

la empresa rindiera los frutos esperados debería ampliar la

magnitud de sus operaciones. Así, en 1894, se fundó la Compañía de

lo Dawn Keremitsis, La industria textil mexicana en el sialo

-

XIX. México, SEP/70's, 1973, pp. 135 y 150. Esta compañia tenia en sus cuatro fabricas mil setecientos trabajadores con un

capital de 3.5 millones y participación en el mercado de 4%. Las otras eran: Compañia Industrial de Orizaba, S. A. (CIDOSA), Compañia Industrial Veracruzana (CIVSA), la Compañía Industrial de Atiixco, la Compañia Industrial Manufacturera y la Compañia Industrial de Guadalajara. Stephen Haber, Industria Y

subdesarrollo. La industrialización de México, 1890-1940. México, Alianza Editorial, 1992, pp. 78-79.

Véase Archivo General de Notarías de la Ciudad de México (de aquí en adelante A N M ) , Notario José María Veiázquez, acta 76, 5 de marzo de 1889, f. 159v.

de San Rafael, 4 de marzo de 1889.

(38)

Fábricas de Papel de San Rafael y Anexas, S. A.13 Participaban en ella los principales capitalistas de la época: Tomás Braniff

(norteamericano); Enrique Tron, José Ebrard y Agustín Honnorat

(franceses); José Sánchez Ramos (español) y Porfirio Díaz hijo

(mexicano) .14 Para los años finales. del porfiriato, la mayoría de

las acciones de la empresa era propiedad de franceses radicados en

México y el total de capital hipotecario era del mismo 0~igen.l~

Ambas representaban un nuevo tipo de estrategia empresarial,

surgida en el porfiriato y utilizada por algunos inversionistas de

asociarse en sociedades anónimas con el fin de compartir riesgos y obtener alta rentabilidad,16 gracias a las modificaciones que sufrió

en 1889 el Código de Comercio que alentó este tipo de

empresa^.'^

l3 Destacaban como inversionistas, entre otros, Tomás Bra- niff, norteamericano; José Sánchez Ramos y Porfirio Díaz hijo, mexicanos; Henry C. Waters, ingles; Enrique Tron, Augusto Genin y Juan B. Ebrard, franceses. Véase María del Carmen Collado,

ca, 1865-1920. México, Siglo XXI Editores, 1987, pp. 63-64.

l4 Archivo Histárico de la Fábrica de San Rafael, Actas del Consejo de Administración (de aquí en adelante AHSR-CA), acta del

11 de febrero de 1898, f. l v .

:

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l5 Ibidem., acta del 17 de septiembre de 1914, fs. 85.

l6 Véase Cristina Ocampo, "Los años pioneros de la industria textil, 1850-1920" en Investiaación Econ6micq, oct-dic. de 1990,

no. 194, p. 224. Probablemente las sociedades anónimas

representaban dentro del conjunto de la industria nacional un puñado de empresas siendo las sociedades familiares las

predominantes como sucedía en Puebla y en otro lugares. Sin embargo, su número relativamente reducido contrastaba con el predominio que tenían con respecto al número de telares, obreros y artículos producidos.

(39)

37

Sin embargo, el número de sociedades anónimas durante el porfiriato

nunca llegó a ser considerable pues en la rama textil de un

registro de 1914 de 131 empresas sólo 23 eran sociedades anónimas

-lo que representaba el 17.5%-; 5 eran sociedades en comandita -un

3.8%- y el resto empresas familiares.le Aunque su número era relativamente pobre dentro del amplio espectro empresarial nacional

no hay que menospreciar su peso tanto en producción, número de

obreros, control del mercado, ventas, etc. Por ejemplo, iiaber ha

calculado que en 1912, a pesar de la tradicional competencia en la industria textil, la Compañía Industrial de Orizaba, S . A. (CIDOSA) ocupaba poco más de 6 mil trabajadores, controlaba 13.5% del mercado, con ventas anuales de cerca de 7 millones de pesos; la Cía. Industrial Veracruzana, S . A. (CIVSA) tenía unos dos mil operarios y participaba con un 6% del mercado; la Compañía de Atlixco con dos mil trabajadores y una participación del 5%; la San Antonio Abad con 1 7 0 0 trabajadores y una participación del 4%; la Cía. Industrial Manufacturera con 1200 obreros y 3% del mercado y la Cía. Industrial de Guadalajara con más de 500 trabajadores y 2%

de parti~ipación.'~ Es decir, según estos datos, los seis de los

principales conglomerados controlaban un poco más del tercio, el

el sialo XIX (1821-1910). Bistoria ec onómica Y de la estructura social. México, Editorial Nueva Imagen, 1984, pp. 385-386.

le Archivo General de la Nación, Ramo Departamento de

Trabajo (de aquí en adelante AGN-DT), Noticia de las fábricas de hilados y tejidos que si han implantado la Tarifa Minima y las que no durante el bimestre de julio a agosto de 1914, caja 50,

exp. 1, lo. de mayo de 1914, fs. 14-16.

(40)

33.5%, del mercado textil nacional. El nuevo régimen de

sociedad les permitió aumentar el capital con el que podian

trabajar. El de la Cía. de San Antonio Abad ascendió a tres y medio

millones de pesos mientras en que la papelera se incrementó de un

millón a siete millones. 20

La característica fundamental de estas empresas era su alto

grado de centralización, jerarquización y control de los factores

de la producción. Ejecutaban tanto la producción como la

comercialización de las mercancias. Las grandes compañías

productoras de textiles seguían el patrón de los barcelonettes:

estaban integradas a una casa comercial que distribuia lo que

aquellas Los Barbaroux, después de la revolución,

vendían en su tienda comercial "El Centro Mercantil" los artículos

que producian en Miraflores y en sus demás fábricas.22 La papelera

ejerció igualmente la venta al mayoreo como al menudeo, al menos

ANM, Notario Rafael F. Morales, acta de formación de la sociedad de la Compañia de Fábricas de Papel de San Rafael y Anexas. S. A., vol. 3035, lo. de marzo de 1894, fs. 420-42Ov y para el de años posteriores Raúl Béjar y Francisco Casanova, Historia de la industrialización del Estado de MBxico. México, Biblioteca Enciclopédica del Edo. de México, 1970, p. 157. El capital se logró a través de la Sociedad Financiera por la

Industria en México y la venta de acciones en la bolsa de Paris y de Ginebra.

Bernardo Garcia Díaz, Un Duebio fabril del Porfiriato: Santa Rosa, Veracruz. México, SEP/701s, 1981, pp. 16-23.

Miraflores, Estado de México, agosto de 1993. Poseían además La Constancia Mexicana, en Puebla; La Colmena, Barrón y Acozac, en el estado de México; San Antonio Abad, La Alpina y La Hormiga en el D. F. Entrevista al señor Benito Ayala, obrero retirado,

realizada por Rodolfo Huerta. Miraflores, Estado de México, agosto de 1993.

(41)

39

hasta los primeros años del presente siglo.''

La jerarquización se reflejaba en la pirámide invertida de los

distintos niveles de decisi0n. En la punta estaba la asamblea

general de accionistas que era la instancia que decidía las grandes

acciones inherentes al quehacer de las compañías: aumento del

capital social, emisión de nuevas acciones, aprobación de las

actividades y elección del Consejo de Administración, etc. Después

venía éste que era el nivel ejecutivo entre asamblea y asamblea pues se encargaba de llevar los minuciosos informes de producción,

costos y ventas de los artículos, de establecer las políticas con

los proveedores y los clientes, de manejar los fondos y las nuevas

inversiones de capital. Estaban formados por consejeros, un

secretario, un comisario y el gerente general. Hasta aquí eran las

instancias decisorias.

Con el gerente general, el siguiente peldaño de la escala,

empezaban las ejecutorias; entre sus principales funciones estaba

el llevar la correspondencia, registrar lo relativo a informes de

producción y ventas, ajustar los precios de los artículos

producidos, entablar los tratos comerciales con los clientes,

nombrar y delegar poderes a agentes comerciales o licenciados para

conflictos mercantiles, proponer al consejo de administración las

políticas comerciales y de precios más adecuados, etc. También era

el enlace práctico entre el consejo y los administradores de las

fábricas y el director técnico para abordar todo lo relativo a su

buen funcionamiento.

(42)

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Continuaba Gespués el administrador cuyas funciones eran las

de llevar el control y supervisión de la producción, del

aprovisionamiento de las materias primas, de la contratación de la

mano de obra local, etc. Al final de la pirámide estaba el director

técnico, que generalmente por extranjeros por los conocimientos que

requería dicho puesto pues sus funciones eran las de sacar adelante

de la mejor manera la producción fabril mejorando los métodos de

producción, recomendando la adquisición de maquinaria, revisando la

calidad de materias primas y productos terminados y los costos de

producción.

En términos prácticos, el control de los factores de

producción se reflejó en las políticas seguidas por estas compañías

para controlar medios de transporte, aprovisionamiento de materias

primas, generación de su propia corriente eléctrica, y mercados de

tal manera que la rentabilidad de las inversiones fuera segura. En

1897, la Negociación Agrícola de Xico y Anexas, S. A., la otra

empresa regional de los Noriega, y la papelera adquirieron el

ferrocarril de Tlalmanalco,z4 que unía la región con la Ciudad de

México, lo que les significó un ahorro importante en el transporte

de materias, maquinaria y productos terminados. Asimismo Noriega

había formado la Compañía Agrícola e Industrial de La Laguna, S. A. que producía el algodon tanto para sus fábricas como para la

exportación a Estados Unidos, eliminando así la dependencia de

Archivo General de la Nación, Ramo SCOP, serie Ferroca- rriles (de aquí en adelante AGN-SCOP), exp. 38/15-1, 9 de

noviembre de 1897.

Figure

CUADRO IV. PRINCIPALES FABRICAS TEXTILES DEL PAIS EN  1912.
CUADRO  V.  NUMERO  DE  PERIODICOS  A  NIVEL  NACIONAL  DURANTE  EL  PORFIRIATO
CUADRO  VI.  REGISTRO  DEL FERROCARRIL DE  PASAJEROS  QUE  SALIERON DE  TLALMANALCO HACIA OT-S  ESTACIONES Y VICEVERSA,  1886-1889.*
CUADRO  I.  REGISTROS DE GASTOS DEL FONDO MUTUO,  1900.

Referencias

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