El problema del Kurdistán iraquí no es
solamente una cuestión interna, sino
que implica consideraciones
estratégi-cas que involucran tanto a Turquía
como a Irán e inclusive Siria
” El proceso polít ico que se abre en Irak t ras las elecciones (del 30 de enero de 2005) supone una oport unidad hist órica para que los kurdos consoliden y ref uercen su poder en el nort e del país. Su objet ivo es crear una región aut ónoma dent ro de un Est ado f ederal cuya capit al sea Kirkuk, ciudad rodeada de ricos yaci-mient os de pet róleo.
Un proyect o ambicio-so que no sólo levant a ampollas dent ro de Irak sino t ambién en Siria, Turquía e Irán. A ninguno de est os países le int eresa la f o r m aci ó n d e u n
Kurdist án iraquí con suf icient e f uerza polít ica y económica como para derivar hacia un Est ado independient e”1. Est a ref lexión
so-bre el result ado de las elecciones de enero de 2005 plant eada en el periódico de Cat aluña en relación a los kurdos sint et iza t oda la problemát ica act ual y f ut ura de la región: el problema del Kurdist án iraquí no es solament e una cuest ión int erna, sino que implica consideraciones est rat égicas que involucran t ant o a Turquía como a Irán e inclusive Siria.
Con respect o a la incógnit a kurda, Pet er Galbrait h,,,,, ex embaja-dor nort eamericano en Croacia, ha escrit o un preocupant e art ícu-lo en The New York Times: «El domingo, a las puert as de ícu-los colegios elect orales de las zonas kurdas se hizo un ref erendo inf ormal para saber si el Kurdist án ha de ser independient e o part e de Irak. Casi t odo el mundo que salía de vot ar t omó part e en el mismo y los part idarios de la independencia ganaron por 11
La Guerra en Irak
y la problemát ica kurda
Conf lict o int erno y crisis regional
Zidane Zeraoui*
* Direct o r d el Dep art am en t o d e Relacio n es In t ern acio n ales d el ITESM , Cam p u s M o n t errey, M éxico .
a 1. Est as not icias no serán bien recibidas por los f uncionarios nort eamericanos y brit ánicos, que premedit adament e han igno-rado el movimient o de independencia kurdo, asegurando que la unidad de Irak no es un asunt o que vaya a plant earse durant e el proceso a la democracia. ... Los líderes kurdos, conscient es de los impediment os reales que exist en para la independencia, no dejan de repet ir lo que los nort eamericanos quieren oír: que Irak ha de ser democrát ico, f ederal, pluralist a y unido. Pero sus corazones no est án por ello. ... Una porción signif icat iva de la población no quiere f ormar part e del conjunt o. ... Los líderes kurdos presiona-rán por un acuerdo que mant enga la independencia de f act o que t iene su región. ... Los kurdos insist en en cont rolar t ot alment e el pet róleo del Kurdist án. ... EEUU debería aprender de las lecciones que brindó la ex-Yugoslavia, en donde los polít icos negaron la realidad de una rupt ura de hecho hast a que f ue demasiado t arde para f renar la violencia que vino con ella».2
Est as inquiet udes plant eadas por varios observadores sobre el result ado de las elecciones de enero de 2005, serán det erminan-t es para el f uerminan-t uro del país y de la región.
Est a breve int roducción nos permit e apreciar la complejidad t ant o del problema kurdo, y de su int errelación con las demás problemát icas, como de su resolución a mediano plazo por la prioridad dada a los int ereses est rat égicos t ant o nort eamericanos como regionales.
El objet ivo de est e t rabajo es precisament e analizar la proble-mát ica kurda desde una perspect iva hist órica para luego ent en-der las necesidades est rat égicas act uales t ant o de los Est ados Unidos como de los países vecinos (Turquía e Irán sobre t odo) que impiden el ejercicio a la aut odet erminación de la cuest ión kurda, para f inalment e plant ear una prospect iva para la zona.
1. La Asamblea Nacional Provisional y la cuest ión
kurda
En las elecciones de f inales de enero para elegir a la Asamblea Nacional Provisional de 275 delegados que se encargará de elaborar la nueva Const it ución nacional iraquí y nombrar a los nuevos líderes del país (president e y primer minist ro), los dos principales part idos kurdos -la Unión Pat riót ica del Kurdist án (UPK) y el Part ido Demo-crát ico del Kurdist án (PDK)- present aron una list a común para de-f ender los int ereses de los 5 millones de kurdos iraquíes (15% de la población t ot al) y lograron un número suf icient e para bloquear cualquier proyect o f ut uro para el país sin su presencia.
Con 75 miembros (más del 27% de la Asamblea), los kurdos podrían imponer su volunt ad en la medida que t odas las decisiones deberán t omarse con las mayoría de los dos t ercios. El result ado f inal de las elecciones del 30 de enero arroja una part icipación de solament e 58% (elevada si reconsidera las condiciones en las cua-les se llevó a cabo)
que representa a 8.5 millones de vot an-t es. El peso del sec-t or religioso chiísec-t a era de esperarse. La coalición apoyada por el Gran Ayat olá A l í al -Si st an i (l a Alianza Unida Ira-quí) que
represen-t a a los principales parrepresen-t idos chiírepresen-t as (El Da’w a y el Consejo Supremo de la Revolución Islámico Iraquí) se consolidó con 140 bancadas, pero no lo suf icient ement e para imponer de manera unilat eral su visión del f ut uro Est ado iraquí. El part ido del primer minist ro Ayad Alaw i logró consolidarse como la t ercera f uerza del país con 40 curules mient ras que el president e sunit a, Sheij Ghazi al-Yaw ar, solament e 5 lugares. El líder radical chiít a M okt ada al-Sadr logró solament e 3 represent ant es y el rest o de los diput ados est ará repart ido ent re 8 pequeños part idos3.
La posición de la alianza es imponer un Est ado secular para evit ar la hegemonía chiít a, pero sobre t odo lograr una mayor aut onomía, en part icular económica si logra anexarse a la rica región pet rolera de Kirkuk. Es precisament e est a posibilidad, además de la supuest a alianza ent re los kurdos e Israel4 que inquiet a a
los Est ados vecinos.
Los kurdos administ ran las provincias mont añosas de Suleimaniya, Irbil y Dohuk. Ahora esperan que la f ut ura Const it ución les dot e de mayores compet encias, aunque para eso deberán superar los recelos de las demás comunidades. Los árabes chiít as y sunnit as, además de los t urcomanos (t ambién chiít as), se oponen a la pre-t ensión de los kurdos de inpre-t egrar Kirkuk en su región aupre-t ónoma. Los dirigent es kurdos esperan que sean los 700.000 habit ant es de la ciudad los que decidan su f ut uro en un ref erendo. Pero nece-sit an t iempo para que regresen los kurdos que f ueron expulsados por un Saddam Hussein empeñado en arabizar est a región.
3 Burns, John F. y Jam es Glanz “ The conf lict in Iraq: The out com e; Iraqui Shiit es W in, but m argin is less t han project ion” en New York Tim es, f ebrero 14, 2005.
4 Según el periódico The New Yorker, 13 de f ebrero de 2005, los kurdos negociaron una alianza con Israel para evit ar ser at rapados ent re la m ayoría chiít a a nivel int erno y los Est ados vecinos.
En Turquía, donde el 25% de la población es kurda, la inquie-t ud es crecieninquie-t e en la medida que un Kurdisinquie-t án auinquie-t ónomo iraquí, ampliado a Kirkuk, podría react ivar la rebelión del Part ido de los Trabajadores Kurdos (PKK). Lo mismo ocurre con Siria e Irán. Las supuest as conexiones ent re agent es israelíes e independent ist as kurdos han at izado t ambién el f uego. En un art ículo publicado en junio de 2004, el periodist a Seymour Hersh, el mismo que sacó a la luz las t ort uras en Abú Ghraib, asegura que, con la ayuda kurda, Israel int ent ará est ablecer bases de espías en la región. «Aliándose con los kurdos, Israel t endrá ojos y oídos en Irán, Irak y Siria», explicó a Hersh un ant iguo of icial israelí. «La pregunt a clave es cuál sería la act it ud de Irán si hubiera un Kurdist án independient e bien relacionado con Israel. Irán no quiere una base aérea israelí en su f ront era»5.
Lo s r esu l t ad o s de las elecciones, algunos previst os, ot ros que t omaron por sorpresa a los est rat egas nort e-am er i can o s h an puest o a Washing-t on en un dilema. «El Pent ágono t ie-ne ya preparados dist int os escenarios, desde el más opt imist a hast a el que prevé una cat ást rof e. Uno de los f ocos que más ha cent rado la at ención de los analist as de Def ensa es el que se ref iere a una posible guerra civil, sot errada o abiert a, ent re grupos religiosos, clanes polít icos y et nias diversas. Est e asunt o af ect a part icularment e a los kurdos del nort e, que t emen una nueva t raición nort eamericana como la que t uvo lugar en t iempos de Bush padre o la posibilidad de que Washingt on dé mano libre a Turquía para injerirse, mediant e pre-siones o incluso con la f uerza, en la polít ica int erior del nuevo gobierno iraquí. El ot ro nudo que sigue abiert o es el de Irán y las relaciones que el nuevo Irak quiera t ener y t enga con el régimen t eocrát ico de los ayat olás». Y est o responden en el Pent ágono: «M ient ras haya marines del ot ro lado de la f ront era, en Teherán no harán nada. De eso est amos seguros, porque ni al más ext remis-t a de los ayaremis-t olás le inremis-t eresa hacer una provocación que remis-t endría una respuest a inmediat a por part e de la Casa Blanca. Y ést e es ot ro de los aspect os que hace improbable nuest ra ret irada».6
5 Idem .
Los próximos meses serán decisivos en las negociaciones ent re las dist int as f acciones y part icularment e de la mayoría chiít a con los ot ros grupos para redact ar una Const it ución que responda a las inquiet udes religiosas del liderazgo de Alí al-Sist aní, pero t ambién a los deseos de mayor independencia de los kurdos, sin marginalizar a los sunnit as.7
2. La problemát ica regional
La f ormación del gobierno provisional en Irak el 28 de junio de 2004 muest ra el predominio de las exigencias est rat égicas regio-nales nort eamericanas sobre el derecho a la aut odet erminación de los pueblos, escrit o t ant o en los est at ut os de la Organización de las Naciones Unidas o inclusive promovidos por Washingt on desde los 14 punt os de Wilson de 1916. Las esperanzas kurdas de ver su aut onomía lograda en 1991 ampliarse e inclusive obt ener una casi-Est ado en la part e nort e de Irak se esf umó.
La imposición de un president e árabe sunnit a provenient e de los sect ores más t radicionales8 y como primer minist ro a un chiít a
aut orit ario, Iyad Alaw i, eliminó las esperanzas kurdos de un Est a-do f ederal o de una independencia como se había manipulaa-do ant eriorment e. Irak que se había mant enido desde su creación como un país dominado por los sunit as y unido religiosament e, est alló a raíz de la int ervención est adounidense. A pesar de la het erogeneidad del país, la cent ralización polít ica primero de la monarquía y post eriorment e del Ba´t h evit ó la f ragment ación del país. En t érminos ét nicos, Irak est á compuest o por 75 a 80% de árabes, 15 a 20% de kurdos y 5% de t urcomanos, asirios y ot ros grupos. A nivel conf esional, ent re el 60 y 65% son chiít as, 32 a 37% son sunit as y un 3 a 4% rest ant e es crist iano o de religiones más ant iguas como el zoroat rismo. Los dat os son aproximados porque durant e el dominio sunit a, se t rat ó de evit ar poner en evidencia las dif erencias porcent uales, además de ref orzar la con-ciencia nacional, más que la pert enencia ét nica o conf esional.
El problema kurdo ya exist ía por lo menos desde la década de los años sesent a, sin embargo la rivalidad chiít a-sunit a no era un problema nacional como lo demost ró el f uert e respaldo de los chiít as a la polít ica de Saddam Hussein durant e la guerra del
6 D’ Arcais, Albert o Flores “ Una sobrecogedora agenda» en La república, España, 01 de f ebrero de 2005.
7 Filkins, Dext er. “ Split Verdict in Iraqui Vot e Set s St age f or W eak Governm ent ” en New York Tim es, 14 de f ebrero de 2005.
Golf o9. Por ot ra part e, la problemát ica religiosa ent re crist ianos y
musulmanas f ue bast ant e rebasada por las polít icas seculares de los principales líderes iraquíes, incluyendo a Saddam Hussein. De hecho su primer minist ro durant e varios años f ue Tariq Aziz, un crist iano. Con el derrumbe del est ado laico iraquí y la agudiza-ción de las cont ra-dicciones int ernas, el enf rent amient o ent re crist ianos y musulmanas se está plant eando en un país de t radición milenaria de res-pet o a las mino-rías religiosas. La serie de at ent ados a la bomba en va-rias iglesias el 1 de A g o st o d e 2004 t ant o en Bagdad como en M osul, viene a crear una nueva f ract u-ra, en un país ya divido ét nicament e (kurdos versus árabes) y separado ent re sunit as y chiít as.
Según el gobierno iraquí, los at ent ados cont ra las 6 iglesias (4 en Bagdad y 2 en M osul) serían la obra del jordano Abu M usab al-Zarqaw i, ligado con la red Al-Qaeda de Osama Bin Laden, aunque su grupo, Taw hid w a Yihad (Unicidad y Guerra Sant a) no haya reclamado la pat ernidad del act o como en ocasiones ant eriores. La comunidad crist iana iraquí, una de las más ant iguas del mundo, est á concent rada alrededor de dos polos, Bagdad y M osul en donde residen la gran mayoría de los casi 800,000 f ieles. La Iglesia crist iana iraquí se repart e ent re el rit o aut ónoma asirio, que t iene su propio pat riarca y la Iglesia Caldea, del rit o cat ólico orient al, bajo la aut oridad papal. Durant e siglos, los crist ianos iraquíes han convivido sin grandes dif icult ades con la aut oridad islámica, y en part icular con los gobiernos seculares, como lo f ue el régimen de Saddam Hussein que inclusive t uvieron a un crist ia-no, Tariq Aziz como primer minist ro durant e varios años.
El número de crist ianos cayó a 800,000 personas, cuando en 1991 era de más de un millón de adept os10. En la act ualidad se ha
iniciado un f uert e éxodo desde la caída del gobierno de Saddam
9 El Golf o que separa la península arábiga de Irán es llam ado Pérsico en los m edios occident ales y arábigo en le M undo Árabe. Debido a est a cont radicción pref erim os ut ilizar el t érm inos de Golf o a secas o cuando es necesario, Golf o árabe-pérsico.
10 Fisher, Ian. “ Leading M uslim Clerics in Iraq Condem n Bom bing of Churches” en New York Tim es, 3 de agost o de 2004.
Hussein, y el inicio de la violencia en el país que hast a el at ent ado del 1 de agost o los había dejado de lado. La radicalización religio-sa en Ir ak est á p r o vo can d o cad a vez m ás en f r en t am i en t o s int erreligiosos, que durant e décadas f ueron eliminados bajo el régimen secular del Ba´t h.
Por su part e, los kurdos represent an una problemát ica sui generis no solament e por la sit uación int erna en Irak, sino t am-bién por los int ereses de los países vecinos que t emen el surgi-mient o de un Est ado kurdo que podría en un f ut uro repercut ir en sus propios t errit orios. Así, los más de 25 millones de kurdos que const it uyen el cuart o grupo ét nico más grande en el M edio Orient e (después de los árabes, los t urcos y los persas) no t ienen un país propio y muy probablement e, la sit uación pos-bélica en Irak se hará en su det riment o a pesar de las promesas de Washingt on. Ellos son la nación más grande del mundo, después de los t amiles, sin un Est ado propio. Alrededor del 40% vive en Turquía, el 30% vive en Irán, el 20% vive en Irak y el 5% vive en Siria. El rest ant e 5% , sin incluir a los exilados en Europa Occident al o en los Est ados Unidos, est á dist ribuido en países t ales como Armenia, Georgia y Azerbaiján.
Est a repart ición de la población en varios Est ados dif icult a la resolución de la cuest ión nacional kurda. Cuando se impuso una aut onomía de los kurdos en Irak al régimen de Saddam Hussein en 1991, f ue el gobierno t urco que presionó para evit ar la am-pliación de la aut onomía, t emiendo t ener repercusiones en su propio t errit orio. La solución de la problemát ica kurda no puede realizarse solament e dent ro de las f ront eras de un solo est ado, sino desde una perspect iva más global. Sin embargo, el principal obst áculo es Ankara en la medida que Turquía t iene el mayor número de kurdos y t eme una f ragment ación de su unidad nacio-nal. Además como miembro de la OTAN y aliado principal de los Est ados Unidos en la región, es dif ícil pensar en una imposición de una solución que af ect e los int ereses nacionales t urcos.
3. La part ición de M esopot amia
La dif ícil sit uación en Irak, después de la invasión nort eameri-cana propició la especulación sobre el f ut uro del país, no en cuest ión del derecho int ernacional (principio de la aut odet ermi-nación de los pueblos) o de los derechos humanos, sino desde una visión est rat égica para debilit ar a la oposición en part icular sunit a, que se af ianzó al inicio de la crisis.
americana sobre la posibilidad de una división del país conf orme a sus grupos ét nicos o religiosos, lo que aseguraban sus impulsores, f acilit aría su cont rol. De est a manera, se pensaba dejar a los sunit as la región cent ral del país, sin recursos nat urales, y t ener dos débiles Est ados pet roleros, el nort e kurdo y el sur chiít a, más f áciles de cont rolar.
Pet er Galbrait h, calif icado por la revist a de Int ernet Slat e como el “ eminent e kurdof ilo de Est ados Unidos” , señalaba en ese marco en The New York Review of Books que “ Irak no t iene salvación como Est ado unit ario” , mient ras Leslie Gelb, ex-secret aria asist en-t e de la cancillería con James Caren-t er y acen-t ual corresponsal diplomá-t ico de The New York Times, proponía esdiplomá-t ablecer una f ederación al est ilo yugoslavo después de la Segunda Guerra M undial.
A su vez, Ralph Pet ers, of icial ret irado del Ejércit o nort eame-ricano, enf at izó que “ Irak consist e en t res naciones dist int as en-cerradas en una sola bandera ensangrent ada”11, una invención
de Winst on Churchill, ent onces secret ario colonial brit ánico a cargo del rompecabezas dejado por la derrot a del Imperio Ot omano. La preocupación del f ut uro premier de Gran Bret aña era consolidar su domi-nio de las zonas con yacimient os pet ro-leros, lo que logró a expensas de la es-t ab i l i d ad p o l íes-t i ca. Desde un comienzo, i n si st e Pet er s en Slat e, la desconf ian-za marcó la relación ent re los t res principales grupos ét nicos o religiosos: kurdos del nort e, árabes sunit as del cent ro y árabes chiít as del sur. Todos los gobiernos de Bagdad se abocaron a mant enerlos unidos recurriendo a la represión, aunque el régi-men de Saddam Hussein f ue, según él, el más despiadado. LaLaLaLaLa hist oria muest ra al cont rario que la agudización de las hist oria muest ra al cont rario que la agudización de las hist oria muest ra al cont rario que la agudización de las hist oria muest ra al cont rario que la agudización de las hist oria muest ra al cont rario que la agudización de las rivali-dades int erét nicas e int erreligiosas se dio precisament e con la dades int erét nicas e int erreligiosas se dio precisament e con la dades int erét nicas e int erreligiosas se dio precisament e con la dades int erét nicas e int erreligiosas se dio precisament e con la dades int erét nicas e int erreligiosas se dio precisament e con la int ervención nort eamericana
int ervención nort eamericana int ervención nort eamericana int ervención nort eamericana
int ervención nort eamericana. Los dist int os gobiernos desde los impuest os por Gran Bret aña lograron evit ar la rupt ura dramát ica de las relaciones int erconf esionales.
Galbrait h es part idario, como Gelb, del modelo yugoslavo –f ue embajador del president e Clint on en Croacia- y sost iene que su quebrant o en la década de 1990 no era inevit able. Si Slobodan
La difícil situación en Irak, después de la
invasión norteamericana propició la
es-peculación sobre el futuro del país, no
en cuestión del derecho internacional o
de los derechos humanos, sino desde
una visión estratégica para debilitar a
la oposición en particular sunita, que se
afianzó al inicio de la crisis
M ilosevic, dice, hubiera acept ado una f ederación más libre, es posible que en est e moment o est uviera ingresando a la Unión Europea, lo que sólo hizo por su cuent a, Eslovenia.
La dist ribución de la rent a pet rolera sería la t area básica de la f ederación, que ent re sus caract eríst icas t endría “ una presidencia débil y rot at iva, con responsabilidad limit ada a los asunt os ext e-riores, polít ica monet aria y coordinación def ensiva”12.
Curiosament e, los t res analist as no dan mucho por la región sunit a, que carece de pet róleo. El t enient e coronel ret irado Pet ers dice que la f órmula de “ t res Est ados t ot alment e independient es” dejaría “ pudrirse a los sunit as” , mient ras que Galbrait h y Gelb coinciden en que ese grupo parece ingobernable13. Pero la part
i-ción, resalt an, limit aría la “ anarquía” a la zona más pequeña, “ haciendo más f ácil el t rabajo de las t ropas de pacif icación de Est ados Unidos”14.
Los nort eamericanos iniciaron la vía de la división comunit aria que t iene hoy su concreción en la sociedad iraquí. Es un hecho novedoso porque en el t iempo de Saddam Hussein no había, a nivel de la calle, ninguna host ilidad ent re chiít as y sunnit as, ent re árabes y kurdos y menos ent re musulmanes y no-musulma-nes. “ Cuando había violencia, era el act o del Est ado y con raras excepciones algunos pogroms ant i-t urkmenos de part e de los kurdos, en 1959, pero no había ninguna animosidad ent re las comunidades. ...Los nort eamericanos est án allá en una sit uación que ellos mismos volvieron inext ricable, porque el proceso de reconst rucción polít ica como lo habían vist o no puede llegar a buenos t érminos y condena a t odos los act ores iraquíes que se han lanzado en una subast a comunit aria»15. Por ejemplo, cuando
el administ rador est adounidense Paul Bremen dejo Bagdad, a f inales de junio de 2004, para ceder el espacio al gobierno int e-rino, el periódico iraquí Az-zaman se f elicit ó de su salida porque el país “ había conocido los días más sombríos bajo su dict adu-r a”16. Además el periódico lo acusa de haber agudizado el
12 Precisam ent e, el m odelo plant eado por Galbrait h era él que el M ariscal Josip Broz Tit o dejo ant es de m orir para evit ar el derrum be de Yugoslavia: una presidencia débil y rot at iva. Est a m ism a presiden-cia débil y rot at iva anualm ent e f ue la que perm it ió que el cargo de prim er m inist ro se conviert e en la pieza angular de la est ruct ura f ederalist a y en la concent ración de los poderes, en m anos de Slobodan M ilosevic, lo que conllevó post eriorm ent e a su derrum be.
13 Todas est as especulaciones se llevaron a cabo ant es del levant am ient o chiít a cuando se pensaba que solam ent e la región sunit a era host il a la presencia nort eam ericana y que def endía los int ereses de Saddam Hussein. Después del levant am ient o de As-Sadr en abril de 2004, la sit uación int erna en Irak se vuelve t an com pleja que obligó al gobierno de Bush a acelerar la t ransm isión de los poderes el 28 de junio de 2004.
14 Idem .
15 S/a. “ Irak Les am éricains ont accent ué les divisions” , ent revist a de Pierre-Jean Lizard, invest igador del CNRS, L’ Express, núm . 2760, del 24 al 30 de m ayo de 2004.
conf esionalismo en Irak y creado una hambruna que af ect a a 650,000 f amilias con el desmant elamient o del ejércit o iraquí. En su conclusión, el periódico recalca que “ los iraquíes se acordarán siempre de dos verdugos en su Hist oria: Saddam Hussein y Paul Bremen quien hubiera salido con t odos sus asesores”17.
Todo est e debat e sobre la necesidad de dividir a Irak se derrum-bó cuando a f inales de abril de 2004, un import ant e sect or de los chiít as encabezados por el líder religioso As-Sadr se levant ó cont ra la ocupación nort eamericana en part icular para evit ar el desmem-bramient o del país y colocar a la comunidad chiít a en una posición hegemónica. El t emor de t ener un gobierno t ot alment e cont rola-do por los sect ores más conservarola-dores del chiísmo y cercanos a los Ayat olás iraníes, impuso la est rat egia nort eamericana de un go-bierno bicéf alo sunit a-chiít a para equilibrar las f uerzas.
De est a manera, el sueño kurdo de un Est ado independient e se esf umó por las presiones int ernas en Irak y las consideraciones est rat égicas nort eamericanas en la región.
4. La problemát ica kurda
Las más t empranas evidencias halladas hast a ahora de una cult ura unif icada y def inida de habit ant es de las mont añas kurdas se remont an a la aut óct ona cult ura Halaf del 6,000 a 5,400 a.C. A ést a le siguió la expansión de la cult ura Ubaid que f ue una int rusión ext ranjera desde M esopot amia. Después de aproxima-dament e un milenio, su dominio f ue reemplazado por el de la cult ura Hurrit a, que puede haber surgido de los Halaf que reaf ir-maban su dominio sobre su pat ria, los mont es Zagros y Taurus. El período Hurrit a duró desde 4,300 hast a más o menos 600 a.C.
Hacia el 2500 a.C la civilización aut óct ona de los Hat t is surgió en Anat olia cent ral. Alrededor del 2000 a.C., las primeras t ribus de habla indoeuropea empezaron a llegar en pequeñas cant ida-des y se convirt ieron en la arist ocracia de ciudaida-des-Est ado y rei-nos como el de los Hit it as, los M it t anni y los Urart u. Los hit it as t omaron el poder sobre la capit al Hat t i de Hat t usas en Anat olia y los M it t anis se asent aron en el Kurdist án donde f ueron inf luenciados por los nat ivos Hurrit as en varios campos. Los M it t anis parecen haber sido un pueblo indio y no iranio. Su pant eón, que incluye nombres como Indra, Varuna, Suriya y Nasat ya es t ípicament e indio. Los M it t anis pueden haber int roducido durant e est e ant i-guo período algunas de las t radiciones indias que parecen mani-f est arse en la religión kurda del Yazdanismo18.
17 Idem .
Hacia el 1200 a.C., el got eo de t ribus indoeuropeas se convirt ió en un t orrent e. El nort e f ue colonizado por los Haiks, que se convirt ieron en los Armenios, mient ras que el rest o de las mont a-ñas f ueron colonizadas por dif erent es iranios como los medos, persas, scyt ios, sarmat ians y sagart ios. Para el 850 a.C., los últ i-mos Est ados hurrit as se habían ext inguido por est os invasores arios que t uvieron, con t iempo, éxit o al cambiar el idioma de la gent e de Kurdist án, así como su est ruct ura genét ica. Para el siglo III a.C., la arianización de los hurrit as originales est aba complet a. Las t ribus de la mont aña y los reinos independient es result ant es f ueron conocidos en griego como «Kurt i» o «Carduchi»19.
Los reinos kurdos más grandes del Occident e se desint egraron gradualment e ant es del poderío romano y bizant ino pero sobre-vivieron en el Orient e hast a el advenimient o del imperio Persa Sasánida en el siglo III d. C. La últ ima gran dinast ía kurda, los Kayosids, , , , , cayó en el 380 d.C. Los principados kurdos más peque-ños, llamados los Kot yar lograron preservar su exist encia aut óno-ma hast a que con la llegada del Islam reemplazaron a los sasánidas por el calif at o M usulmán cerca del 650 d.C. Los árabes se est able-cieron ent re los kurdos y se mezclaron con ellos, que abandona-ron su ant igua religión del Yazdanismo por el Islam20. La hist oria
de los kurdos se mezcla ent re los hechos del M edio Orient e y las leyendas nacionales que el aislamient o de la vida en las mont a-ñas permit e mant ener vivo.
Cuando se hace ref erencia a los kurdos, dos nombres sobresa-len: Salah ed-Din más conocido como Saladino, el reconquist ador de Tierra Sant a de manos de los cruzadas y que logró capt urar a Ricardo Corazón de León y Ziriab, el padre de la música árabe-islámica quien llegó en el 822 a la cort e de Córdoba y f undó el primer conservat orio musical en el mundo, creador del laúd de 5 cuerdas y precursor del f lamenco.
La problemát ica ét nico-nacional en el M undo Árabe encuent ra en el caso kurdo su expresión más t rágica. Una nación de 25 millo-nes de habit ant es no logró concret izar su deseo separat ist a a pesar de una exist encia ef ímera, en 1946, con la creación de la República Socialist a Soviét ica del Kurdist án y, en 1920, cuando las pot encias vencedoras de la Primera Guerra M undial proponen el nacimient o del Kurdist án en los acuerdos de Sèvres21, promesa nunca cumplida.
19 Cf r. Bulloch, John & Harvey M orris. No f riends but t he M ount ains. The Tragic Hist ory f t he Kurds, Oxf ord Universit y Press, 1992.
20 S/a. “ Not as sobre los kurdos” cit ado en ht t p://berclo.net /page03/03es-not es-kurds.ht m l
“ Nada más f ácil para est e pueblo (los kurdos) que def enderse de las invasiones ext ranjeras: su país est á compuest o de mont añas áridas que f orman escasos valles, hermosos y f ért iles; pero la ent rada en ellas es t an dif ícil, que el at ract ivo de la presa no guarda proporción con los peligros que es necesario correr para obt enerla. Por ot ra part e, dado el amor pat rio de est os hombres valient es y guerreros, la conquist a de sus escarpadas mont añas sería t an dif ícil como inút il de conservar. Nunca han est ado uni-dos bajo un mismo jef e; circunst ancia que hubiera indudable-ment e ocasionado su ruina, si el país hubiese of recido más recur-sos, pero que, t al cual es, ha cont ribuido más a que conserven mejor su independencia.
Sus jef es, de ordinario empeñados en guerras int eriores, se han acogido a la prot ección de alguna gran pot encia, con cuyo auxilio acrecent aban sus posesiones. Pagaban est a prot ección con sólo reconocer por soberano al que se la ot orgaba, y agregándole algún pequeño t ribut o o ayudándole en la guerra.
La posición de est a provincia, que ha const it uido siempre lími-t e enlími-t re grandes imperios, f ue lími-t ambién f avorable a la polílími-t ica de sus jef es; y así les vemos dividir sus af ecciones ent re los romanos y los monarcas de la dinast ía Sasánida, como lo hacen hoy mismo ent re los reyes persas y los emperadores de Turquía”22.
Est e t ext o, escrit o a f inales del siglo XIX, describe perf ect ment e la hist oria polít ica de los kurdos, encerrados en sus mont a-ñas y con alianzas con los Est ados vecinos. El t errit orio cubiert o por los kurdos, el act ual Kurdist án, es en ef ect o, una larga cade-na mont añosa. Los límit es que St rabón y Pt olomeo señalan a la Asiria propiament e dicha (es decir, Armenia al nort e, el Tigris al Oest e, Babilonia al Sur, y al Est e la cordillera Zagros) convienen con pequeñas variant es al Kurdist án moderno. Sus nombres de hoy son los de siempre, con ligeras dif erencias de f orma.
Los escrit ores griegos y romanos, después de la caída del Imperio Asirio, llamaban a est e país CarduchiaCarduchiaCarduchiaCarduchiaCarduchia, y carducicarducicarducicarducicarduci a sus habit ant es.23
“ El hist oriador griego Jenof ont e habla ya de los kurdos en su Anábasis, una obra clásica del 400 a.C., donde relat a la avent ura de una expedición mercenaria por la península de Anat olia”24
anot a M ónica Cello de la Escuela de Est udios Orient ales de la Universidad de Salvador. En realidad, el origen de los kurdos es bast ant e dif ícil de rast rear. Según Soubrier25 ellos mismos dicen
22 M alcolm , David. Hist oria de Persia, s/e, 1883, vol.III, pp.299-301.
23 García Ayuso. Irán o del Indo al Tigris, (Descripción geográf ica), col. Los Grandes Descubrim ien-t os Geográf icos m odernos, M adrid, 1876, p.203.
24 Cello, M ónica. “ Los Kurdos” en ht t p://w w w .salvador.edu.ar/t ransox/0102/kurdos.ht m l
que descienden de los medos, los part os y hast a los caldeos persas. No obst ant e, si se t iene a mano «las realidades hist óricas y geográ-f icas, pueden at ribuirse a los kurdos t res orígenes principales: el t uranio, probablement e en la región de la ant igua Armenia; el Urart hou y el Nasri de las inscripciones asirias.
En verdad que el est udio et nográf ico de los kurdos revela una t al diversidad de t ipos, que no se puede asegurar la exist encia de una raza kurda en la acepción cient íf ica del t érmino. Sin embar-go, exist e de manera indiscut ible, y ést e es el punt o esencial, un pueblo kurdo,
cu-yos rasgos princi-pales son una co-munidad de lengua y de cost umbres y el sent imient o de una solidaridad que las peores pruebas no han logrado ha-cer d esap ar eha-cer . Du r an t e m u ch o t iempo los kurdos han est ado const i-t uidos por
princi-pados aut ónomos. La llegada del Islam puso más de relieve las dif erencias con los países vecinos, pues, aunque somet idos volun-t ariamenvolun-t e al sulvolun-t án Selim hacia el año 1500, los kurdos conocie-ron en el siglo XVI y XVII una relat iva independencia bajo el gobierno de los príncipes de Bit lis, Sulaymanyah, Ardelan y ot ros. En 1849, el últ imo príncipe, el sheik Bey, llevado prisionero a Const ant inopla, f ue allí ejecut ado»26.
“ En los diez siglos que preceden a la conquist a musulmana, no regist ra la hist oria de est e país más hecho not able que el de la bat alla de Arbelas, que puso f in a la dinast ía de los Aqueménidas y con ella al primer Imperio Persa. Después obedeció, nominal-ment e al menos, a los Seleúcidas y Arsácidas, haciendo, por últ i-mo, part e del reino de los Sasánidas.
El dominio sobre est e país ext raño ha pert enecido alt ernat iva-ment e a t urcos y persas. El f undador de la dinast ía Saf ávida (siglo XVI) llevó sus conquist as hast a Bagdad, incluyendo en ellas el Kurdist án; pero Solimán (el M agníf ico) se lo arrancó de nuevo en 1532. Abbas el Grande se hizo nuevament e dueño de la provincia, y, apoderándose de Bagdad, M osul y Diarbekir (hoy en Turquía), ext endió los dominios de la Corona persa hast a el Éuf rat es en 1602. El Shah conservó la soberanía sobre el Kurdist án aún
des-26 Idem ., p. 112.
pués que Amurat volvió a conquist ar el bajalat o27 de Bagdad en
1638; pero los jef es indígenas of recían siempre sus servicios al que mejor pagaba, y los dos gobiernos rivales no lograban repri-mir uno solo de los act os de saqueo que comet ían cont ra sus vecinos o cont ra los que at ravesaban su país.
Cuando el af ganí M ahmud invadió la Persia en 1722 y con sólo 20.000 guerreros mont añeses se apoderó de Ispahán, capit al de los Saf ávidas, y ext erminó la mit ad de sus habit ant es, of reció a los kurdos las casas que en ella había dejado desiert as o una plaza en su ejércit o, mediant e condiciones muy lucrat ivas: algu-nos acept aron lo primero, y la mayor part e lo segundo. Bajo el reinado del débil Thamas, últ imo vást ago de los Saf ávidas, inva-dieron los t urcos el Kurdist án y las provincias de Kirmanshah y Hamadán; pero el genio de Nadir les hizo abandonar pront o su presa. Desde que abrazaron la sect a sunnit a han most rado más simpat ías por los t urcos que por los persas” .28
Desde que García Ayuso escribió su ensayo, muchos element os cambiaron el f ut uro de los kurdos. En primer lugar, el repart o colonial realizado después de la Primera Guerra M undial. En segundo lugar, el descubrimient o del pet róleo en la zona de Kirkuk que vuelve al Kurdist án un punt o est rat égico. Y f inalmen-t e, a pesar de la convergencia religiosa eninalmen-t re inalmen-t urcos y kurdos, los primeros han llevado a cabo una mayor represión en cont ra de las minorías ét nicas del país.
El t errit orio kurdo, el Kurdist án hist órico, se repart e ent re las dist int as pot encias a raíz de la Primera Guerra M undial. En los acuerdos Sykes-Picot de 1916, Rusia, It alia, Francia y Gran Bret a-ña se dividen el M edio Orient e en zonas de inf luencias, quedan-do la mayor part e del Kurdist án en manos de M oscú. La revolu-ción rusa de 1917 y la pugna del mundo occident al en cont ra del poder bolchevique conllevan a un nuevo repart o en el Trat ado de Sèvres (1920) que por primera vez plant ea la exist encia de un Est ado kurdo independient e.
Sin embargo, la cont raof ensiva lanzada por At at urk en cont ra de las f uerzas de ocupación permit e la revisión del Trat ado ant e-rior y la f irma del Acuerdo de Lausana en 1923 que amplía el t errit orio t urco a expensas del Kurdist án el cual desaparece como en t i d ad so b er an a29. Así, la República kurda vivió en el papel
durant e dos años. La población será repart ida ent re la Unión Soviét ica, Turquía, Irán, Irak y Siria. Desde la t oma de conciencia nacionalist a por part e de los kurdos, los levant amient os serán
27 Bajalat oBajalat oBajalat oBajalat o: t errit orio de un Baja, noble, duqueBajalat o
28 García Ayuso. Op.Cit , p.205.
permanent es a lo largo del siglo XX: en 1936, en Turquía; en 1940 en Irak; en 1946 en Irán, donde se llegó a crear la República de M ah ab ad30, una República Socialist a Soviét ica Kurda, apoyada
milit arment e por la Unión Soviét ica, que no logra sobrevivir por los arreglos est rat égicos de Yalt a y de Post dam31.
5. La cuest ión kurda y la seguridad regional
Salvo en la ant igua Unión Soviét ica, en donde los derechos cult urales de los kurdos f ueron respet ados como los de t odas las demás nacionalidades, en Turquía, Irán, Irak y Siria est a minoría nacional f ue siempre perseguida por una cuest ión ét nica o reli-giosa32 (en el Irán chiít a, los kurdos y los baluches son sunnit as).
La const rucción de un Est ado-Nacional ha originado la supre-sión de los mínimos derechos cult urales. El caso ext remo de la sit uación de los Kurdos se da en Turquía en donde hablar un idioma que no sea el t urco es cast igado. “ La Ley N° 2932, del 19 de oct ubre de 1983, «Sobre las publicaciones en ot ro idioma que no sea el t urco, en el t ercer párraf o, «La lengua mat erna de los ciudadanos t urcos», dice t ext ualment e «La lengua mat erna de los ciudadanos t urcos es el t urco. Est á prohibido: a) t oda act ividad orient ada a usar y dif undir como lengua mat erna ot ros idiomas que no sean el t urco, y b) el uso de ot ros idiomas que no sea el t urco en cart eles, pancart as, moneda ext ranjera, let reros, y ot ros, y su dif usión en discos, cint as magnet of ónicas, f ot ograf ías y ot ros medios de comunicación, en reuniones y manif est aciones, sin haber recabado el permiso del represent ant e de la más alt a aut o-ridad est at al del lugar»33. Así, Ankara, desde la década de los
años veint e con At at urk, ha reprimido t oda manif est ación lin-güíst ica y cult ural kurda. Inclusive, para el gobierno de Ankara, no exist en los kurdos, sino simplement e “ los t urcos de las mont a-ñas”34. La polít ica of icial t urca es desconocer la exist encia kurda
y f avorecer su exilio hacia las ciudades para su int egración nacio-nal y su pérdida de ident idad.
La sit uación en ot ros países como el Irak de Saddam Hussein o en Siria, era dist int a. Las manif est aciones cult urales (f est ejo del
30 Cf r. M cDow all, David. A M odern Hist ory of t he Kurds, Ed. I.B. Tauris, 2004 (3a ed. revisada).
31 En Yalt a y Post dam , las pot encias vencedoras de la cont ienda m undial deciden repart ir el m undo en zonas de inf luencias. Est os acuerdos perm it en evit ar decisiones unilat erales que violan el consenso de las cum bres, com o el apoyo de M oscú a la República de M ahabad, por ejem plo.
32 Cf r. Olson, Robert W . The Kurdish Nat ionalist M ovem ent in t he 1990´s: It s im pact on Turkey and t he M iddle East , Universit y Press of Kent ucky, 1996.
33 Cello, M ónica. Op. Cit .
año nuevo kurdo, por ejemplo) eran permit idas, pero el cont rol polít ico era más f uert e. En la década de los años set ent a, después del acuerdo de aut onomía ent re el Ba´t h en el poder en Bagdad y el movimient o de Barzani, ést e últ imo ent ra inclusive en el gobierno iraquí hast a la crisis de 197535.
En Irán, es la polít ica de asimilación que prevalece, en part icu-lar a part ir del t riunf o de la revolución islámica en 197936. Al
inicio de la revolución islámica, gracias a los esf uerzos del Ayat olá Talaghani, se logró práct icament e un acuerdo ent re Teherán y los kurdos que preveía: 1) que el kurdo y el persa f ueran ambos enseñados en las escuelas en el Kurdist án, 2) La administ ración del gobierno local y la economía deben ser conducidos por un gobierno kurdo elect o democrát icament e y 3) Los kurdos part ici-parán en la redacción de la nueva Const it ución islámica previst a para 1979. A pesar de est os grandes pasos hacia una solución en prof undidad de la problemát ica kurda, El Ayat olá Jomeini regre-só a la polít ica represiva de su ant ecesor monárquico.
Así, la nación kurda, a pesar de t oda la inf ormación dif undida sobre la problemát ica regional, queda por hacer. En ef ect o, la exist encia de una comunidad ét nica no implica en f orma aut omá-t ica el nacimienomá-t o de una conciencia nacional. En primer lugar, los grupos kurdos se han organizado sobre una base t ribal más que nacional. Los caciques t radicionales siguen dominando la vida polít ica de la comunidad como lo demuest ra la f uert e in-f luencia de la in-f amilia de Barzani en Irak, lo que impide el surgi-mient o de una conciencia verdaderament e nacional.
Por ot ra part e, las alianzas han demost rado la f alt a de un proyect o nacional. Los kurdos iraquíes recibieron primero el apo-yo de la URSS, y post eriorment e de Irán y de los Est ados Unidos. En cambio, los kurdos iraníes podían cont ar con el respaldo de Bagdad. Est a ambigüedad de las alianzas no podía f avorecer un verdadero movimient o pankurdo. En 1973, las f uerzas de Barzani de Irak irrumpieron en el Kurdist án iraní para aplacar la rebelión kurda ant i Teherán por el respaldo que recibían de part e del Shah Pahlevi. Durant e la guerra Irán-Irak37, nuevament e las alianzas
35 Durant e la reunión en 1975 de la OPEP en Argel, Saddam Hussein y el Sha de Irán llegan a un acuerdo polít ico abiert o para poner f in a la problem át ica f ront eriza ent re los dos países, acuerdo que Irak va a violar en 1980 cuando invade a Irán. Sin em bargo, exist e t am bién un acuerdo secret o en 1975: el Sha decide poner f in a su apoyo a los kurdos iraquíes cont ra el gobierno de Bagdad, m ient ras Irak se com prom et ía a expulsar al Ayat olá Jom eini, en exilio en Nayaf , ciudad sant a de los chiít as, desde 1963 y que aprovechaba su posición para incit ar a los iraníes a la rebelión cont ra el Sha, que se logra f inalm ent e en 1979.
36 Para un m ayor desglose de las relaciones de los kurdos con los gobiernos vecinos en el siglo XX, ver Ent essar, Op. Cit .
kurdas dividen al movimient o nacionalist a. Teherán apoya al Par-t ido DemocráPar-t ico de M as´ud Barzani, hijo de M usPar-t af á, padre his-t órico de la rebelión kurda en Irak y que logró en la década de los años set ent as un acuerdo con Bagdad para una mayor aut onomía kurda, y a la Unión Pat riót ica de Kurdist án, mient ras que Bagdad apoya al Part ido Democrát ico Kurdo-Iraquí de Abdul Rahman Ghassemlou.
En Turquía, debido a la represión de M ust af a Kemal At at urk, en los años veint e, el movimient o kurdo est á t ot alment e desmo-ralizado. Debemos esperar hast a 1984 para ver resurgir la guerri-lla kurda, encabezada por el Part ido de los Trabajadores del Kurdist án (PKK, comunist a), f undado por Abdullah Ocalán38.
La exist encia de g r an d es r i q u ezas nat urales (74 % del pet róleo de Irak y el 50 % del de Irán) hace at ract ivo a las pot encias occiden-t ales el surgimienocciden-t o de un Est ado at
ra-pado ent re los países vecinos. Sin embargo , , , , , plant ear la separa-ción de una sola región kurda es iniciar un proceso que podría encender al M edio Orient e. La solución a la problemát ica kurda sólo se dará en el marco de una aut onomía polít ica. Pero una aut onomía solament e puede darse de manera plena en el marco de un Est ado democrát ico como lo ha demost rado el f racaso de la polít ica de las nacionalidades en la URSS.
6. Los kurdos después de la Guerra del Golf o
Con la guerra del Golf o de 1991, los kurdos aprovechando la coyunt ura t rat aron de lograr una mayor aut onomía t omando el cont rol de las grandes ciudades del nort e de Irak, Kirkuk y M osul. Sin embargo, a pesar de las zonas de exclusión aérea impuest as a las f uerzas de Saddam Hussein, t ant o en al nort e como al sur de Irak para prot eger a los kurdos y a los chiít as, el ejércit o iraquí logra aplast ar la rebelión y ret omar las ciudades, f orzando a muchos kurdos a huir a Turquía. Ya en la década ant erior y sobre t odo después de la masacre de Halabja que conllevó a más de 5.000 muert os por gas most aza, muchos kurdos habían encont ra-do ref ugio en el vecino nort eño, ya af ligira-do por la rebelión encabezada por Ocalán.
Plantear la separación de una sola región
kurda es iniciar un proceso que podría
encender al M edio Oriente. La solución
a la problemática kurda sólo se dará en
el marco de una autonomía política
“ En Turquía, principalment e en el surest e (del país), a media-dos de los 80s est allaron las luchas ent re las f uerzas del gobierno y la guerrilla del Part ido de Trabajadores del Kurdist án (PKK), que se est ableció en 1984. El PKK t ambién est uvo compromet ido en at aques t errorist as. En 1992 el gobierno t urco mont ó de nuevo un at aque concert ado sobre su minoría kurda, mat ando a más de 20.000 per-so n as y cr ean d o unos dos millones de ref ugiados. En 1995, Turquía hizo una campaña milit ar cont ra los campament os base del PKK al nort e de Irak y en 1999 capt uró al líder guerrillero Abdullah Ocalán, que post eriorment e f ue condenado a muert e. Se cree que han muert o de 23.000–30.000 en est a guerra de 15 años. El part ido legal de la Democracia del Pueblo es act ualment e la principal voz civil del nacionalismo kurdo en Turquía. El PKK anunció en f ebre-ro de 2000 que ellos cesarían sus at aques, peebre-ro el arrest o el mismo mes de los alcaldes kurdos de Diyarbakir y ot ros pueblos bajo los cargos de ayudar a los rebeldes amenazó con reavivar el descon-t endescon-t o”39.
En Irak, después del derrocamient o de la monarquía en 1958, la agit ación en 1960 ent re iraquíes kurdos por un Kurdist án aut ó-nomo condujo a una prolongada guerra ent re las t ropas iraquíes y los kurdos bajo el mando de M ust af á al- Barzani. En 1970, Irak f inalment e promet ió un aut ogobierno local a los kurdos, con la ciudad de Erbil como capit al del área kurda, pero los kurdos solicit aron que el import ant e cent ro pet rolero de Kirkuk f uera incluido en la aut ónoma región kurda. En 1974 el gobierno Iraquí int ent ó imponer su proyect o de una aut onomía limit ada para Kurdist án. El acuerdo con el Sha de Irán en 1975 que aisló a los kurdos iraquíes permit ió a Saddam Hussein volver a t omar el cont rol del área sin concesiones. Durant e la guerra Irán-Irak, los kurdos recibieron el respaldo logíst ico de Teherán, lo que conlle-vo a la f uert e represión del Gobierno de Bagdad en part icular en Halabja. En la década de los años ochent a, gracias a la prot ección nort eamericana, los kurdos iraquíes logran obt ener una aut ono-mía casi t ot al f rent e a un gobierno iraquí ya debilit ado. Sin embargo, no llegan hast a declararse independient e por el t emor a una invasión t urca.
39 Hendriks, Bert us “ Invasión a Irak: Los Kurdos t em en ser excluidos” t om ado de ht t p://w w w .rnw .nl/ inf ormarn/ht ml/act 030303_kurdos.ht ml
Con el f inal de la Guerra del Golf o Pérsico (1991), ot ro levan-t amienlevan-t o conlevan-t ra el gobierno iraquí f ue aplaslevan-t ado por las f uerzas iraquíes; cerca de 500.000 kurdos huyeron a la f ront era t urco-iraquí y más de un millón huyeron a Irán. M iles de kurdos ret or-naron a sus hogares post eriorment e bajo la prot ección de la ONU. En 1992 los kurdos est ablecieron una “ región aut ónoma” en el nort e de Irak pero se dividieron en dos grupos opuest os, el Part ido Democrát ico Kurdist aní y la Unión Pat riót ica de Kurdist án, los cuales se vieron envuelt os en enf rent amient os esporádicos, inclusive ut ilizando al propio gobierno iraquí para eliminarse mut uament e.
7. Turquía y el dilema kurdo
Desde el inicio del conf lict o, varios grupos ét nicos o religiosos en Irak present ían que la resolución a la crisis pos-Saddam Hussein se iba a realizar a sus expensas. La oposición iraquí int egró un Consejo Direct ivo de seis miembros para represent ar a las princi-pales comunidades del país (sunit as, chiít as, kurdos, cat ólicos caldeos, crist ianos asirios y t urkmenos). El equilibrio que se buscó crear daba el mismo peso a comunidades desiguales, lo que no podía sat isf acer ni a los sunit as, t radicionalment e el grupo domi-nant e, ni a los chiít as, que represent an a la mayoría de la pobla-ción. Era evident e que Est ados Unidos no deseaba ent regar Irak a un gobierno int egrado en conf ormidad con las paut as def inidas durant e el encuent ro en Salaheddin.
Al inicio, la administ ración nort eamericana plant eaba un go-bierno milit ar por una duración de dos años ant es de ent regar el poder a los propios iraquíes. Est e gobierno podía colaborar con la oposición iraquí, con caráct er asesor, pero t ambién con ot ras part es, t ales como ant iguos generales del Ejércit o iraquí que no est én manchados por una clara ident if icación con el régimen de Saddam Hussein o con sect ores de la act ual burocracia iraquí.
“ Est o ha ocasionado preocupación en la oposición, por t emor a que Est ados Unidos no cumpla su promesa de una purga de element os del act ual part ido gubernament al Ba´t h. Y quienes más se preocupan son los kurdos, t ras que Est ados Unidos llegara a un acuerdo con Turquía, en virt ud del cual puede emprender un at aque en el nort e iraquí, desde t errit orio t urco. Y según lo han convenido ambas part es, no sólo el Ejércit o nort eamericano, sino t ambién el t urco, podrá ingresar en t errit orio iraquí. Turquía, que ya ha dest acado miles de ef ect ivos a lo largo de su f ront era con Irak, desplazará ot ros 40 mil en t errit orio iraquí.
i-var a su propia et nia kurda en el est e t urco. Además, Turquía rechaza una f ederación iraquí, t al como propuest a por el f oro polít ico de la oposición en Salaheddin, pues concedería demasia-da aut onomía a la et nia kurdemasia-da, especialment e si desean ejercer cont rol sobre los yacimient os de pet róleo en el nort e iraquí”40.
La polít ica t urca f ue desde el inicio impedir una mayor aut ono-mía kurda. Ant es de la invasión nort eamericana, el gobierno de Ankara se había compromet ido a apoyar una int ervención cont ra Irak desde el nort e del país. Sin embargo, a la luz de lo que había pasado en Af ganist án, el Parlament o t urco se opuso a t al medida a pesar de una promesa nort eamericana de ent regar 25.000 millo-nes de dólares a Turquía. En Af ganist án, la invasión nort eamerica-na se realizó gracias al respaldo dado a la Alianza del Nort e, int egrada básicament e por las f uerzas uzbeca y t adyica, lo que permit ió a los primeros t ener un peso decisivo en la vida nacional af gana pos-t alibán. Inclusive el general uzbeco Dost um quiere no solament e un f uert e peso en el gobierno de Af ganist án sino la misma president e de la República, puest o por el cual f ue candida-t o para las elecciones del 9 de occandida-t ubre de 2004 en Af ganiscandida-t án.
Las f uerzas t urcas buscaron impedir cualquier movimient o de ef ect ivos kurdos hacia la ciudad de Kirkuk, y la región alrededor de la de M osul, donde se hallan ricos yacimient os de pet róleo. Ya en 1991, después de la Guerra del Golf o, Turquía había evit ado similar movimient o de los Peshmergas, los guerrilleros kurdos. Kirkuk, principal ciudad kurda durant e siglos, f ue, según los kurdos, arabizada por Saddam Hussein para evit ar su posible separación por la riqueza pet rolíf era de la región.
El pret ext o t urco para impedir un avance kurdo sobre las prin-cipales ciudades del nort e de Irak, es que Kirkuk pert enecía ori-ginalment e a la minoría t urkmena, aparent ada a la et nia t urca. Y si bien según el acuerdo t urco-nort eamericano, las t ropas t urcas no pueden invadir Kirkuk ni M osul, Turquía ha puest o en claro que hará lo necesario para prot eger los derechos de la et nia t urkmena en las ciudades nort eñas. Además, Turquía puso como condición al repliegue de sus t ropas est acionadas en el nort e del país al desarme de las milicias kurdas
Gobierno Regional de Kurdist án se ha sumado sin reservas a la oposición int erna cont ra Bagdad y a los planes para «un nuevo Irak» de Est ados Unidos e Inglat erra”41.
En una conf erencia el 6 de marzo de 2003, el president e nor-t eamericano, George W. Bush, daba el espaldarazo a los kurdos iraquíes declarando que, derrocado Saddam Hussein, le int eresa para Irak «un gobierno que represent e las voces de los sunit as, shiít as y kurdos». Sin embargo, a pesar de est a declaración, la exist encia de est e gobierno regional kurdo y los planes nort e-americanos para el Irak post Saddam Hussein, plant eaban serios problemas para Turquía. Est o porque si en Irak viven 5 millones de kurdos, en Turquía viven nada menos que 13 millones, la mayor comunidad kurda del mundo.
Desde que Turquía logró invalidar el Trat ado de Sèvres de 1920 que plant eaba la creación de un Est ado Kurdo en el est e de Anat olia y lograr imponer un nuevo t rat ado más acorde con sus int ereses con la anexión de la región orient al, Turquía ha logrado det ener cualquier pret ensión independent ist a de los kurdos t an-t o en su an-t errian-t orio como en los países vecinos.
“ El Parlament o Kurdo en el Exilio, cuyo perf il polít ico est á ligado a la f igura de Abdula Ocalán, no cabe en los planes nort e-americanos post Saddam. Es más, el PKK de Ocalán ha quedado recient ement e inscrit o en la list a de organizaciones t errorist as, dando de est a manera luz verde al ejércit o t urco para seguir persiguiendo a sus hombres incluso en t errit orio iraquí. La guerra de invasión a Irak no necesit a de los kurdos que desde el int erior de Turquía o desde el exilio siguen luchando por su independen-cia, y quizás Washingt on creyó hacer un buen cálculo incluyendo ent re sus aliados a los kurdos iraquíes del Gobierno Regional, promet iéndoles, t al como dijo Bush, un lugar legít imo en el f ut u-ro Irak. Todo indica, no obst ant e, que Est ados Unidos ha hecho malas proyecciones en su polít ica bélica con los kurdos”42.
Turquía amenazó ent rar en el t errit orio iraquí apenas se ini-ciaran los combat es y de hecho varios movimient os de t ropas t urcas se regist raron en la f ront era con Irak, a pesar de las decla-raciones el 10 de marzo el primer minist ro Brit ánico, Tony Blair, quien anunció “ que deploraría la int ervención t urca” y de Richard Perle, consejero del secret ario de Def ensa nort eamericano Donald Rumsf eld, que aseguró que «los kurdos no serán t raicionados por est a administ ración (de George Bush)»43.
40 Idem .
41 Cuadros, Ricardo “ Los kurdos iraquíes en la encrucijada” t om ado de ht t p://w w w .rnw .nl/ inf orm arn/ht m l/act 030312_kurdos.ht m l
42 Idem .
Al sumarse a la campaña de invasión a Irak, el Gobierno Regio-nal kurdo buscó ocupar un espacio en las f ut uras negociaciones e inclusive se plant eó la posibilidad de que los Peshmergas pue-dan incorporarse en el f ut uro ejércit o post -Saddam Hussein. Es-t os cálculos para obEs-t ener una mayor auEs-t onomía, inclusive am-pliar su espacio geográf ico con Kirkuk y M osul, se hicieron sin t omar en cuent a a los int ereses t urcos: Ankara no podía permit ir una mayor aut onomía kurda y menos aún la independencia del t errit orio. La presión de Turquía desde f uera y la grave sit uación int erna con el levant amient o chiít a conllevaron a la administ ra-ción a sacrif icar nuevament e a los kurdos en aras de una est abi-lidad regional.
Conclusión: Hacia un gobierno aut orit ario
La t ransf erencia de los poderes el 28 de junio de 2004, que permit ió la creación de un gobierno provisional y la salida de Bremen, el hombre f uert e de Washingt on, ref leja el realismo polít ico imperant e en la región y la búsqueda de una seguridad ant e cualquier consideración. Sin seguridad nada puede realizar-se, ni la reconst rucción del país, ni la democracia promet ida por la Casa Blanca.
De hecho, la primera const at ación es clara: el f racaso de la invasión nort eamericana que logró solament e el derrocamient o de Saddam Hussein, pero convirt ió el país en un polvorín. Los 138.000 soldados nort eamericanos y los 10.000 brit ánicos crearon un país más inest able y una sit uación peor que durant e la era del Ba´t h.
El gobierno del primer minist ro Alaw i t iene la legit imidad del Consejo de Seguridad con la Resolución 1546 de las Naciones Unidas y el respaldo f inanciero de los Est ados Unidos, inclusive de países opuest os a la presencia est adounidense como es el caso de Francia. Además benef icia del reconocimient o de varios Est a-dos de la región. Por ejemplo, Arabia Saudit a anunció el 2 de agost o de 2004 su disposición a f inanciar unas f uerzas árabes e islámicas de int ervención a condición de un ret iro t ot al de las t ropas ext ranjeras, en part icular nort eamericanas y brit ánicas.
que lo iraquíes t omaran en sus manos las cuest iones de seguridad y paulat inament e la coalición deberá ir cediendo su presencia a las f uerzas nacionales. Pero para lograrlo, el nuevo gobierno requiere de un ejércit o y solament e es f act ible rehaciendo las f uerzas armadas de Saddam Hussein que f ueron desmovilizadas desde los primeros días del conf lict o.
Alaw i declaró44 clarament e que la decisión de Paul Bremen de
haber desmant elado las f uerzas armadas de Hussein f ue un error. Primero porque creó un enorme desempleo en el país (800.000 soldados servían bajo el ant iguo régimen) y aliment ó a las f uerzas de resist encia con hombres de mucha experiencia. El objet ivo de Alaw i es f ormar un nuevo ejércit o con las mismas f uerzas, pero con 45.000 hombres o sea 5 divisiones para llegar post eriorment e a 250.000 soldados dot ados de un armament o sof ist icado incluyen-do t anques, aviones, misiles y t oincluyen-do t ipo de armas pesadas.
Est a polít ica choca con los int ereses de Israel y de sus aliados dent ro del gobierno nort eamericano. De hecho, según el Courrier Int ernat ional del 1 al 7 de julio de 2004, el desmant elamient o del ejércit o iraquí f ue realizado bajo la presión israelí. Para los hombres cercanos a los int ereses israelíes, Bremer, Wolf ow it z y varios neoconservadores, la guerra cont ra Irak t enía como objet i-vo arrasar a la
úni-ca amenaza seria cont ra Israel en el Medio Oriente y no permit ir su levan-t amienlevan-t o.
Exist e un ver-dadero dilema tan-t o para las nuevas au t o r i d ad es d e
Bagdad como para Est ados Unidos. Para el gobierno iraquí, la única manera de lograr aplast ar a la resist encia es dot arse de un ejércit o moderno y bien equipado. De hecho, la Casa Blanca, según el Financial Times, f irmó un cont rat o con la empresa Anham Joint Vent ure, un f abricant e de armas nort eamericano por un mont o de 259 millones de dólares para equipar durant e dos años al ejércit o iraquí. Pero, para el gobierno de Washingt on, es la empresa que t endrá el monopolio de las armas y será sola-ment e a nivel del armasola-ment o ligero. Con un armasola-ment o de est as caract eríst icas, la nueva administ ración iraquí t endrá pocas pro-babilidades de lograr aplast ar la rebelión, un objet ivo primordial para Est ados Unidos.
44 Cf r. S/a. “ Les reculades de W ashingt on” en Courrier Int ernacional, núm . 713, del 1 al 7 de julio de 2004.
Sin embargo, para lograr sus objet ivos Alaw i necesit a más armas y más poderes, lo que probablement e la Casa Blanca debe-rá acept ar y posponer sus sueños de democrat ización regional. La primera víct ima de la polít ica nort eamericana es la minoría kurda que ve sus expect at ivas desaparecer. El primer minist ro iraquí es reconocido por su conocimient o en cuest iones de seguridad y t iene una prof unda experiencia durant e su paso por las f ilas del part ido Ba´t h. Para t erminar con la rebelión, Alaw i, como t am-bién lo han hecho los nort eamericanos, t iene que recurrir a la t ort ura y a los arrest os arbit rarios, reconst it uir los t emidos servi-cios de seguridad y poner de lado la idea de la demo-crat ización y de los derechos humanos. Con las eleccio-nes de enero de 2005, la posibilidad de la emergencia de un Est ado islámico con-t rolado por la mayoría chiícon-t a, no resuelve ninguna de las incógni-t as planincógni-t eadas. Las perspecincógni-t ivas de una mayor auincógni-t onomía para los kurdos quedan supedit adas t ant o a los int ereses de
la mayoría chiít a como a las presiones regionales. Una vez más el sueño kurdo de una ent idad independient e f ue sacrif icado f rent e a las necesidades est rat égicas nor-t eamericanas de la lucha connor-t ra el nor-t errorismo y a los t emores regionales.
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