CRÓNICAS DE ÁVALON

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RÓNICAS DE ÁVALON, Emilio Carrillo Parte 1: La Isla De Cristal,  

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isla en la que me dispongo a disfrutar de unas prolongadas vacaciones, ¡medio año sabático!, gracias a la invitación de Nimue. 

Sobre el variado verdor de las lomas, que se suceden de forma raramente armónica hasta perderse en el horizonte, destaca la bella estampa de los manzanos, que en enorme número dan aquí durante todo el año sabrosas frutas. Nimue las llama “abal”, aunque sus dos mejores amigas, las también hadas Elaine y Igraine, prefieren denominarlas “aval” -remarcando la “v”- y “afal” -pronunciando la “f” entre “f” y “v”-, respectivamente. Según me explican, estas diferencias fonéticas obedecen al distinto origen geográfico, cultural e idiomático de cada una de ellas, pues Nimue nació en una ciudadela celta de Finisterre, muy próxima al lugar donde la conocí hace algunos años, Elaine en la Bretaña francesa e Igraine en las costas de Gales. En lo que sí coinciden las tres es en que el nombre de la isla deriva precisamente del otorgado a la fruta y no, como a veces se oye, de la palabra celta “Annawyn” (o “Annauvin”), que significa literalmente “Reino de Hadas”, por más que aquí vivan las tres citadas junto a otras seis reinas hadas más. 

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Estaba en aviso acerca de su belleza ardiente y el deseo, la tentación y la pasión que enciende, pero la realidad de Morgana supera cualquier expectativa. Su cara, moldeada con luz incolora; sus gestos, expresión del equilibrio mismo; sus palabras, precisas y cargadas de plenitud; su porte, ángel de fuego; su risa, imán de alegría; su aura, explosión cósmica; y sus lágrimas, cascada de amor. Sí, sus lágrimas, que la asaltan en cuanto empieza a hablar de su hermanastro Arturo, el célebre y mítico rey, cuyo cuerpo fenecido reposa desde hace quince siglos en una holgada cama dorada ubicada en medio de la Sala del Trono del castillo palaciego que Morgana, ella sola, habita: Arturo quedó moribundo en la Batalla de Camlann, en el año 537; y casi muerto fue traído a Ávalon en un navío pilotado por la propia Morgana, a la que Nimue, La Reina de Gales del Norte y la Reina de las Tierras Baldías acompañaron en tan triste travesía. Para que la conociera, Nimue convenció a Morgana de que organizara una cena para un puñado de comensales y me incluyera entre los invitados. Al terminar la sobremesa, me adentré en el Salón del Trono y me dirigí al lecho donde yace Arturo. Al acercarme, quedé paralizado por una fuerza invisible que me impedía continuar mi aproximación. Desde la distancia que me vi forzado a respetar, contemplé el cuerpo de Arturo, incorrupto y hermoso a pesar de las centurias transcurridas desde su fallecimiento. En un momento dado, Morgana se situó a mi espalda para tomarme luego de la mano y alejarme a un rincón de la estancia, lejos del resto de contertulios. Me ofreció asiento en un confortable sillón, a la par que ella se dejaba caer en otro contiguo. Y, clavando sus ojos en los míos, me dijo:-Querido Emilio, en tu entrecejo es muy visible el Tercer Ojo, que me indica que eres una persona en la que se puede confiar. Y antes de que te enteres por terceros, prefiero contártelo yo-.

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profunda, prosiguió:-Lady Igraine fue madre de Arturo y mía. De su primer matrimonio, con Gorlois, duque de Cornualles, nací yo. Y Arturo de sus segundas nupcias, con Uther Pendragon. Nunca nos encontramos antes de ser jóvenes. Y cuando lo hicimos, no nos reconocimos como hermanastros e, increíblemente, nos enamoramos. Apasionadamente, Emilio, locamente…-.Aunque calló, no pude articular palabra y me limité a hundirme un poco más en mi asiento. Afortunadamente, pronto continuó:

-De nuestro amor nació un lindo bebe, al que pusimos como nombre Mordred. Pero cuando Arturo se dio cuenta de que éramos hermanos y nuestro hijo fruto del incesto, perdió la cabeza y quiso asesinarlo-.- ¡Cielos!-, exclamé sin poderlo evitar.-Como madre, Emilio, no podía consentirlo y puse al pequeño a salvo, en los dominios de mi hermana Morgause. Sin embargo, Arturo era ya otra persona, nada que ver con el hombre honesto y generoso del que me enamoré. Inmerso en la demencia, mutó en Herodes y promulgó un bando ordenando que todos los niños que hubieran nacido por esa época fueran abandonados en una barca a merced del océano. 

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de índole espiritual que dejó pendiente cuando encarnó cual rey. Y yo estaré aquí para ayudarla y, a la vez, atar los cabos existenciales que, igualmente, tengo por cerrar-.Llegados a este punto de la conversación, Morgana se levantó con lentitud y, sin mediar más palabras, puso el dedo índice de su mano izquierda sobre mis labios, me beso en el entrecejo y se alejó. De retorno al castillo de la Reina de las Tempestades, Nimue me acompañó en silencio. Era consciente de que Morgana me había abierto su corazón. E intuía el efecto que ello había causado en el mío. Aquella noche no quería dormir, sino refugiarme en el sueño. Pero me costó. No obstante, me levanté, como acostumbro, al amanecer y con una idea clara que emanaba pletórica y entusiasta de mi interior: si había llegado a Ávalon con unas ganas inmensas de acumular experiencias y conocimientos, ahora sabía que en la isla me aguardaba algo más trascendente. 

Exactamente aquello que Nimue me había anunciado al invitarme, pero entonces no entendí: -En la isla tendrás la oportunidad de pasar al otro lado del espejo. En libertad, Emilio, siempre conforme a tu voluntad y en libre albedrío, en Ávalon podrás cruzar al otro lado del espejo. Es por eso que también la llamamos Ynys Witrin, es decir, la Isla de Cristal. Posteado por Oliver

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Crónicas De Avalon,

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Esclarece. El Sol empuja la maitinada. Por el ventanal de mi habitación siento su energía y la de la excitación de la Naturaleza por la alborada. Al repasar la agenda, una nota en ella me recuerda que me corresponde escribiros la segunda Crónica desde Ávalon. Lo que quiere decir, a su vez, que son 30 los días que suma mi estancia en esta singular tierra. ¿Treinta ya?, ¡imposible!, me digo a mí mismo. Pero repaso el calendario y confirmo la veracidad de lo que la agenda reseña, por más que mi percepción íntima me condujera a pensar que son bastante menos las fechas en las que llevo disfrutando de la hospitalidad de los pobladores de la isla, en general, y de la Reina de las Tempestades y su castillo, en particular. 

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iguales o “Wymrod” (puede ser traducido como “dedicación”), equivalente cada uno a 8 horas nuestras: el “Wymrod-Gwed” (“dedicación al descanso”), que abarca la noche cerrada y el amanecer e incluye dos tiempos de meditación personal, al comienzo y al final del periodo, así como el desayuno; el “Wymrod-Kajer” (“dedicación al Amor”), que sucede al anterior y en el que se realizan trabajos al servicio a la comunidad conforme a la vocación y talentos particulares (cuenta con una interrupción para la comida); y el “Wymrod-Agos” (“dedicación íntima”), que ocupa la tercera y última parte del día y se centra en el recogimiento interior, el silencio, la lectura e, igualmente, el encuentro con los demás (se produce en torno a la cena) para compartir tanto reflexiones y experiencias como juegos, divertimentos y expresiones artísticas individuales y grupales. A su vez, cada “Wymrod” se reparte en 4 “gustynt” (“soplo de viento”), compuesto cada uno por 1560 “hanadles”. Éste término significa “respiraciones” y tal cifra es, de hecho, las veces que un ser humano normal y en estado sereno reproduce el ciclo inspiración-expiración a lo largo de un “gustynt”, esto es, durante dos horas. Y, por fin, 91,3 “Dywrnad” configuran cada una de las cuatro “Tymrau” (“estaciones”) del “Flwdad”, empezando a contar cada nueva fase anual en coincidencia con el solsticio de invierno, fecha que, metafóricamente, identifican con el Nacimiento del Solen  resumen, esta es la escala de tiempo usada en Ávalon: +Unidad base: 1 “hanadles” (respiración), 5,62 segundos nuestros.+1560 “hanadles”: 1 “gustynt” (soplo de viento), 2 horas.+4 “gustynt”: 1 “Wymrod” (dedicación), 8 horas.+3 “Wymrod”: 1 “Dywrnad” (día), 24 horas.+91,3 “Dywrnad”: 1 “Tymrau”, cada una de las estaciones del año.+4 “Tymrau”: 1 “Flwdad” (año) (365,24 “Dywrnad” o días).

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(empleando el calificativo de modo no peyorativo, sino descriptivo) del habitual en nuestra sociedad. 

Esta conclusión me ha hecho rememorar una de las primeras conversaciones que mantuve con Nimue, no mucho después de conocerla. Fue una apacible tarde de otoño, en un pequeño y oculto recoveco de uno de los acantilados que se agrupan en torno al cabo de Finisterre. En soledad, esperábamos codo con codo la puesta de Sol. Nimue, a propósito de un comentario mío acerca de la paz que impregnaba la ocasión y nos llenaba a nosotros mismos, me dijo con la agudeza que la caracteriza: -La civilización, Emilio, a la que perteneces y la visión que la domina ensalzan el exceso como ninguna otra cultura lo había hecho antes. Por lo que hemos hablado y por lo que sin necesidad de palabras de ti se desprende, sé que eres plenamente consciente de ello. Pero la mayoría de tus congéneres están cegados por una visión productivista, consumista, vacía de valores y antagónica a cualquier percepción trascendente y espiritual de vuestro ser. Es más, como si fuera lo más normal, en torno al exceso habéis configurado una retórica, algunos pretenden que hasta una épica, amplificada por la publicidad y los medios de comunicación. 

El exceso –sea en acumular riqueza, o en ganar medallas olímpicas- se ha elevado prácticamente a la categoría de heroicidad. Y los periódicos y los informativos, por ejemplo, no destacan el quehacer de los verdaderos héroes –que hay muchos, multitud de hombres y mujeres, por todo el planeta y en los más diversos contextos- sino el “éxito” del “triunfador”, que suele ser un señor o señora que aporta mucho a sí mismo y casi nada a los demás-.

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Es una auténtica subversión del orden natural de valores-.-Pero no te quedes ahí-, me interrumpió. –Lo más grave es que para conseguir que las personas asuman tal subversión, se promueve un modelo de vida que mira siempre al mañana, a lo que pueda deparar el futuro, jamás al presente. El objetivo es claro: que al colocar la mirada en un futuro virtual y frecuentemente quimérico, no observéis la realidad tal cual es. Todo os alienta a plantearos constantemente metas y retos para el mañana, sin capacidad de crítica, sin saber de verdad si son vuestros o impuestos por otros, sin miraros nunca al espejo del hoy, de lo real. Igualmente, se os anima a transgredir límites y fronteras en un contexto de culto a la velocidad. Y a esto se le llama disfrutar la vida. A costa de lo que sea, incluso de vosotros mismos y vuestra auténtica identidad; y sin conocer por qué y para qué-.-Efectivamente-, ahora fui yo el que corté su exposición. -De este modo, se nos llena la mente de ruido, del ajetreo incesante provocado por un mundo “en progreso”, “en avance”, aunque nadie sepa bien hacia dónde. 

Todo vale, en definitiva, con tal de que no tengamos la mente limpia, quieta, que es lo que nos permitiría conectar con nuestra dimensión profunda, nuestro Yo Verdadero-. Apartando un momento mi atención del horizonte, giré la cabeza y contemplé la corta melena trigueña de Nimue, que daba la sensación de querer volar siguiendo los impulsos del viento que nos regalaba en abundancia el océano. Estaba a punto de acariciar sus cabellos, que asemejaban finos hilos dorados empeñados en jugar entre sí, cuando torció hacia mí su torso para continuar la conversación:

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al Astro Rey le faltaba poco para zambullirse en las aguas atlánticas.

-En última instancia, la elección no es entre felicidad o no-, afirmó Nimue acelerando sus palabras, como si quisiera completar sus razonamientos antes de que el Sol se despidiera hasta mañana. -Todo el mundo, sin excepción, quiere ser feliz. La clave radica en lo que se entiende por felicidad. Y aquí sí que hay que optar: entre un modelo de felicidad ajeno a nosotros, impuesto, como os pasa a vosotros, por la visión y sistema dominantes; y la felicidad tal como la vemos y percibimos honesta, sincera y conscientemente desde nuestro interior. La experiencia de los triunfadores, de los rompedores y de los se aplican un modelo de felicidad ajeno a ellos mismos indica con rotundidad lo que espera al final de ese camino: frustración, insatisfacción, nostalgia sin objeto, estrés, depresión, vacío. Y la de los que han optado por el “in media virtus” también es contundente: felicidad equilibrada, duradera, armoniosa y hasta contagiosa-.-Y aunque es difícil transitar por el sendero del medio cuando la sociedad nos impone un ritmo frenético-, dije con convicción, -son muchas las personas que se han percatado del desatino y comienzan a intentarlo. Yo también lo procuro cada día-.

La plenitud del ocaso nos absorbió. Nimue tomó mis manos y las acurrucó entre las suyas. El Sol se sumergió en el horizonte incendiándolo con tal vigor que parecía que todo el océano no sería suficiente para apagar el fuego que había provocado. El espectáculo sobrecogía por su belleza. Y sus influjos energéticos nos mantuvieron en silencio un buen rato, hasta que comenzó a bajar el telón de las estrellas. 

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la puesta de Sol. Nimue tardó en recuperar su configuración física. Sus ojos de verde aceituna fueron lo que antes se materializó en medio de la gran bola de luz, esplendorosamente blanca, en la que se había transformado. Posteriormente, sin prisa alguna, todo su cuerpo fue reapareciendo. Trozo a trozo, trazo a trazo, como si su hermosa estampa fuera surgiendo del pincel tocado al óleo de un invisible e inspirado pintor. Completada la obra, como si tal cosa, me sonrío. Y, sonrojada por haber desnudado su esencia en mi presencia, retomó la conversación que habíamos dejado atrás: -Algún día tienes que venir conmigo a Ávalon. Comprobarás que es perfectamente posible vivir con un ritmo de vida distinto. 

En la isla prima la moderación y el sentido común en la delimitación y cobertura de nuestras necesidades; se paladean las pequeñas cosas y los detalles, con alto valor de uso, pero bajo valor de cambio; se buscan y hallan espacios para el encuentro interior y experiencias de silencio; se constata que la transformación interior es la llave del cambio social y que se precisan ojos nuevos para lograr un mundo nuevo; se incrementa el compromiso con la Naturaleza y la Madre Tierra, nuestro gran hogar; y se disfruta por compartir con los demás y practicar el Amor Incondicional, incluso hacia el que en un momento dado nos hace daño. Sabemos, Emilio, que el Amor contra Resistencia es la gran enseñanza que nos corresponde en un planeta, autentico ser consciente, que se ha vestido de dualismos para propiciar nuestro aprendizaje, para que unamos el polo positivo con el negativo y la luz se haga en nosotros, iluminando, a la par, la Creación-. Tienes que venir conmigo a Ávalon. Aquellas palabras me parecieron entonces puramente protocolarias, pues no podía imaginar que la isla me abriera sus secretos. No sabía que un hada no entiende de protocolos ni de cumplimientos. 

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crecimiento interior. Para nosotros, no hacer nada es sinónimo de falta de referencias, lo que provoca nerviosismo, pánico al vacío y urgencia por encontrar algo que hacer. En lugar de no pensar, permitiendo que nuestra dimensión interior inspire la mente, o de concentrarnos en una idea para que madure en nuestra inteligencia, nos hemos convertidos en adictos al pensamiento rápido y, por tanto, superficial y fácilmente manipulable por terceros y por influencias externas. En Ávalon, sin embargo, la gente se concentra en no hacer nada. Y he contado con ellos que, aunque parezca increíble para nuestra mentalidad, es entonces cuando más cosas se hacen, aunque pertenecen a otra dimensión: la del Amor. 

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decir, actividades como la meditación, el silencio interior o, incluso, sentarse en un lugar público o pasear plácidamente observando lo que nos rodea. Igualmente, aplicar la pausa y el sosiego a la hora de comer, de leer,… hasta para hacer el amor-.

Me ruboricé ante este comentario, pues no pude evitar recordar los ejercicios de sexo tántrico en los que Nimue me venía aleccionando con pericia. Seguro que mi cambio de color no pasó desapercibido para la Reina de las Tempestades, que, por otra parte, debía estar perfectamente al tanto de que Nimue pasaba con frecuencia la noche en mi habitación y, por tanto, en su castillo. No obstante, prosiguió como si tal cosa para finiquitar sus consejos:-Si un pequeño acto lento te hace sentirte bien, pasa paulatinamente a lo importante, hasta llegar al punto de replantear tu agenda cotidiana de “actividades múltiples y veloces”. ! Ah!: Y no te dejes embaucar por la falsa sensación que trasmiten las noticias negativas. No permitas que te arrastren a la oscuridad y la tensión. Si es preciso, elimina de tu vida las fuentes que insisten en divulgar las mismas. En el planeta y en tu cotidianeidad ocurren muchísimas más cosas positivas que negativas. Concéntrate en las positivas para aumentar su impacto en tu interior y en el mundo exterior. Te harás un favor a ti mismo y también a la Madre Tierra-. Desde entonces, vengo aplicando estas sencillas recetas y me he dejado contagiar por el ritmo pausado que impera en la isla. Y ello me ha permitido experimentar algo aún más trascendente: que tal ritmo conduce directamente a vivir en el presente, en el ahora, comprobando que es el único sitio donde la vida realmente existe. Pero sobre ello os escribiré en otra Crónica. Sobre todo porque Nimue me ha anunciado que próximamente nos visitará Merlín, todo un maestro, me asegura, en la práctica del ahora.

 

Posteado por Oliver

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Las Crónicas De Avalon, Parte 3: Merlín, Emilio Carrillo

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encargada de ponerme en antecedentes sobre tan singular personaje. Con un clima fresco y melancólicamente nuboso, habíamos quedado al poco de comenzar el Wymrod-Agos para dar un paseo por la serpenteante senda que atraviesa la pradera de manzanos más próxima a su residencia. 

Morgana lucía una especie de delantal, con un gran bolsillo en medio en el que ir alojando los frutos y plantas que preveía recolectar aprovechando la caminata. -Con Merlín no sólo se aprende, sino que, además, es muy simpático y tremendamente jocoso- fue lo primero que me dijo. –Y con gran corazón. Me ayudó a superar la muerte de Arturo y fue idea suya la de alojar el cuerpo incorrupto de mi hermanastro en la Sala del Trono. Él se encargó de todo, incluida la generación del campo de fuerza que lo protege-.-Perdona, Morgana, si te molesta mi observación-, la interrumpí, -pero, desde que Nimue me informó de su próxima venida, he estado leyendo sobre Merlín en distintos blogs y webs. Y son numerosos los que subrayan que tú y él mantenéis una rivalidad rayana en la

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acerques a él sin prejuicios. Comprobarás fácilmente el elevado rango consciencial y vibratorio de su alma. Y se abrirá a ti generosamente. Lo hace con todo el mundo y no serás una excepción-.-Así lo haré, Morgana-, le aseguré, a la par que también yo cogía una rojiza abal que pedía a gritos ser

degustada.-No obstante, como mero adelanto de lo que sólo por él debes conocer-, me dijo con dulzura, -sí es conveniente que sepas que nació en Gales, en los últimos años del siglo V, cuando el Imperio romano se caía a trozos. Y que Merlín no es su nombre, sino su apelativo. Antiguamente, se otorgaba la categoría o título de “Merlín” a aquellas personas cuyos talentos les hacían destacar en la triple condición de magos, druidas (guías espirituales celtas) y bardos (poetas del pueblo y de su historia). Como ya dio prueba de ellos en su más tierna infancia, se le tildó cual Merlín desde muy joven, tanto como para que el epíteto sustituyera a su verdadero nombre-.-Entonces, ¿cuál es?-, pregunté con curiosidad.-Emrys Pendragon-, me contestó sabiendo perfectamente que no me pasaría inadvertida la trascendencia del

dato.-¿Pendragon?. ¿El mismo apellido que Arturo?- la interrogué expectante.-Eso es, Emilio. Merlín es hijo bastardo de Aurelius Ambrosius Pendragon, hermano mayor de Uther, el padre de Arturo-, me respondió saboreando cada palabra.-O sea, que Arturo y Merlín fueron primos hermanos-, la deducción era obvia, pero deseaba que Morgana me la

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cuanto a lo segundo, Nimue te dará detalles antes de que Merlín se presente en Ávalon-.Al regresar al castillo en el que me alojo, me apresuré a buscar la novela en la biblioteca. Gracias a que está perfectamente ordenada y clasificada, la hallé sin dificultad. Aquella misma noche la devoré con fruición. De entre sus páginas, subrayé este párrafo relativo a Merlín y sus poderes: “Conocía la esencia de todas las cosas, su transformación y su renovación; el secreto del Sol y de la Luna, las leyes que rigen el curso de las estrellas en el firmamento; las imágenes mágicas de las nubes y el aire; los misterios del mar. Conocía los demonios que envían sueños bajo la Luna. Comprendía el grito áspero de la corneja, el volar cantarín de los cisnes, la resurrección del fénix. Podía interpretar el vuelo de los cuervos, el rumbo de los peces y las ideas ciegas de los hombres; y predecía todas las cosas que sucedían después”. 

Probablemente por el influjo de la novela, casi desapareció de mi memoria la referencia de Morgana a la antigua herida que todavía fluye en el corazón de Merlín. Pero como también ella había vaticinado, Nimue se encargó de recordármelo. Fue la noche antes de que Merlín apareciera en la isla. Habíamos pasado la tarde en su casa, una coqueta villa campestre ubicada en el sur de la isla. Tras cenar, disfrutábamos del calor de la chimenea que preside el salón principal. No sé cómo la conversación derivó en ello, pero en un momento dado Nimue me besó con fuerza e inició su confesión: -Mañana conocerás a Merlín. Estoy convencida de que congeniaréis perfectamente. Es un ser de luz, como tú. No obstante, quizá al comienzo le cueste asumir tú relación conmigo-.

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edificó un palacio en el fondo de una laguna y le dio el nombre de Dama del Lago-.-La Dama del Lago…-, musite para mis adentros, rememorando que había leído algo al respecto.-Vivieron juntos varios años. Pero la evolución espiritual de la joven y los poderes que aprendió de Merlín la transformaron en hada. Y, como tal, quiso gozar de independencia, rompiendo con él. Merlín cayó en una honda depresión y se retiró al bosque de Brocelianda, en Bretaña. Allí permaneció tres lustros en absoluta soledad, hasta que decidió volver al mundo sabiendo que no se había recuperado de aquel mal de amor y que quizá nunca lo lograría-.

-Es una historia triste, Nimue- afirmé conmovido, -pero, ¿qué tiene que ver con nosotros?-. Nimue tomó mis mejillas entre sus manos y vertió sus ojos aceitunas en los míos: -Esa mujer de la que Merlín se enamoró vehementemente y de la que aún sigue prendado… soy yo-. Estas últimas palabras aún martilleaban en mi cabeza cuando a la mañana siguiente me presentaron a Merlín. Físicamente era tal como me lo había imaginado. De hecho, su imagen es muy similar a la que han divulgado de él tantas novelas y películas. Pero sí me sorprendió que de inmediato centrara su atención en mí. Hasta el punto de que, tras los saludos colectivos de rigor, me pasó su brazo derecho por encima de los hombros y me apartó del grupo de personas que nos habíamos congregado para darle la bienvenida:-Morgana, la Reina de las Tempestades y Nimue me han hablado mucho y bien de ti, Emilio, cosa en ellas nada frecuente tratándose, como es tu caso, de un mortal-, dijo con parsimonia. –Me gustaría que fuésemos amigos. Sé que ya estás al tanto de mis sentimientos hacia Nimue. Pero los mismos, lejos de llevarme a confrontar contigo, me inclinan a brindarte mi amistad. Aunque me pese, mi historia de amor con Nimue finalizó hace largo tiempo y lo hizo para siempre. Soy plenamente consciente de ello. Y como la conozco, no dudo que debes ser una persona muy especial para que se haya enamorado de ti-.

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alojamos en el mismo castillo, quedamos antes de la cena para comenzar a charlar-.Y así fue. Nos encontramos en la biblioteca. No tenía ni idea de cómo enfocar la conversación. Pero sí sabía que quería tener a Merlín como Maestro durante el tiempo que coincidiéramos en la isla. Opté por permitir que las cosas fluyeran. Y lo hicieron con rapidez. Sentados en sillones contiguos al fondo de la sala, el coloquio pronto entró en unos derroteros en los que Merlín se movía con soltura: -No debes creer, Emilio, que en el intercambio de reflexiones que estamos iniciando y que continuaremos durante los Dywrnad, espero que sean muchos, que compartamos en Ávalon, yo soy el que da y tú el que recibes. Normalmente, quien más recibe es el que teóricamente da, y viceversa. Es una ley cosmogónica que marca incluso la interacción entre el Creador y la Creación: somos lo que damos; lo que damos es lo que recibimos; lo que recibimos construye lo que somos; y vuelta a empezar en un momento presente continuo en el que lo eterno se desenvuelve. -Procuraré no olvidarlo, Merlín-. Me detuve unos segundos para mirarlo fijamente, pues quería que constatase que mis palabras no eran protocolarias.

-Aunque te confieso que me costará trabajo interiorizar una relación de igualdad. Eres todo un Maestro. No te regalo los oídos; es la verdad. Experiencias y Sabiduría se acumulan en ti con plenitud y abundancia. Por superar, hasta has vencido a la muerte y tu vida transita por siglos-.- ¡Sí, ja, ja, ja…!-, se regocijó con estridencia, mientras daba pequeños golpes con sus manos en mis rodillas. –La inmortalidad llama mucho la atención a los mortales… hasta que comprendéis que, en realidad, también sois inmortales. La única diferencia es que mi alma, en su evolución consciencial y vibratoria, no cambia de cuerpo físico y la de cada uno de vosotros sí. Pero somos idénticos en todo lo demás, en lo auténticamente importante, en la hermosa trinidad que en cada uno de nosotros se hace unidad en armonía: cuerpo, alma y espíritu. Y éste nos unifica a todos, pues nuestro Ser profundo es realmente el mismo, el único, el Ser

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por parte de Nimue no me pareció motivo suficiente. Expuesto sin ningún tipo de resentimiento: ¡es parte interesada y su opinión es, por tanto, objetivamente subjetiva! ¿Me entiendes? Pero a través de la lectura de tu texto pude observar tu interior. Me gustó lo que vi y comprendí a Morgana. Por eso te hablo en estos términos tan precisos y rotundos-.-Te lo agradezco-, le dije con sincera gratitud.-Nada hay que agradecer-. Su expresión se tornó de nuevo muy jovial. –Además, me apetece mucho hablar con un mortal. Es aburrido andar siempre entre tanta hada y tanto duende, ¡ja, ja, ja!-. La carcajada volvió a ser estruendosa. –Y confesión por confesión: tu mundo me atrae cada vez más porque cada vez lo entiendo menos-.-Pues me temo que en eso no podré serte de mucha ayuda-, le apostillé sin poder aguantar la risa, en la que de inmediato estallamos los dos. Tras unos pocos hanadles, 

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 Los vínculos humanos son cada vez más frágiles y se aceptan como provisionales. La exposición de los individuos a los caprichos del mercado laboral y de bienes premia las actitudes competitivas, al tiempo que degrada la colaboración y el trabajo en equipo al rango de estratagemas temporales que deben abandonarse o eliminarse una vez que se hayan agotado sus beneficios.-De ahí el colapso del pensamiento, de la planificación y de la acción a largo plazo, junto a la desaparición o el debilitamiento de aquellas estructuras sociales que deberían pensar en esos términos-, puntualizó.-Efectivamente-, continué. -La historia política y las vidas individuales se reducen a una serie de proyectos de corto alcance y de episodios que no se combinan de manera compatible con conceptos como “desarrollo” o “maduración”. Una vida tan fragmentada estimula orientaciones “laterales” antes que “verticales”. Los éxitos pretéritos no suponen mayor probabilidad de futuras victorias, y mucho menos las garantizan. Para el éxito futuro lo más importante puede ser “olvidar”.-¡Espectacular!-, refunfuñó,-Ahora la responsabilidad recae en los individuos, de quienes se espera que sean “electores libres” y que soporten las consecuencias de sus elecciones, pese a que los riesgos implícitos en cada elección pueden ser causados por fuerzas que trascienden la comprensión y la capacidad individual para actuar. La virtud más útil no es la “conformidad” a las normas, sino la “flexibilidad”: la presteza para cambiar de tácticas y estilos en un santiamén; para abandonar compromisos y lealtades sin arrepentimiento; y para ir en pos de las oportunidades según la disponibilidad del momento, en vez de seguir las propias preferencias consolidadas.-Es decir, que estáis en pleno proceso de separación, de divorcio, entre el poder y la política-. Se detuvo un momento. -Y esta pareja había sustentado hasta ahora lo que llamáis el Estado Moderno.¡Exacto!, exclamé entusiasmado por la fluidez del coloquio. -Hasta ahora el “progreso” era una promesa de felicidad universal y duradera, la manifestación extrema del optimismo radical. Pero ahora, representa la amenaza de un cambio implacable e inexorable que, lejos de augurar paz y descanso, presagia una crisis y una tensión continuas que imposibilitan el menor momento de respiro. 

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comportar una derrota inapelable. En lugar de grandes expectativas y dulces sueños, el progreso evoca un insomnio lleno de pesadillas en las que uno sueña que se queda rezagado, pierde el tren o se cae por la ventanilla de un vehículo que va a toda velocidad y que no deja de acelerar-.-¡Tremendo!-, espetó mientras volcaba la espalda en el respaldo de su asiento. – Las consecuencias lógicas de todo ello son el cortoplacismo, la evanescencia, la falta de compromiso, la carencia de estructuración real, el exceso y la ausencia de medida, el ritmo alocado y el culto a la velocidad-.

-Venga señores, que la cena se enfría. Ya está bien de cháchara-, nos interrumpió la voz de la Reina de las Tempestades. Observé a Merlín, atento a lo que hiciera.-¡Pues venga, vamos!-, fue su reacción. –Una plática tan grata me han abierto el apetitito. En cuanto tengamos ocasión charlaremos, Emilio, de la significación que en todo lo que hemos comentado ostenta la incapacidad de tus congéneres para vivir el presente-.-Trato hecho-, le contesté complacido. Seguro que en futuras Crónicas de Ávalon podré ofreceros noticias al respecto.

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continuará

CRÓNICAS DE AVALON PARTE 4. IAPETUS Y NIBIRU, CRÓNICAS DE AVALON PARTE 5. VIAJE AL CENTRO GALÁCTICO Y A MI INTERIOR 

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CRÓNICAS DE AVALON PARTE 4. IAPETUS Y NIBIRU 21 de febrero de 2010

Ya me he referido en una Crónica anterior a la villa rural en la que Nimue reside. Lo que no os he contado todavía es que en la parte superior de la chimenea que domina el salón principal, protegida a buen recaudo en una urna de cristal empotrada en la pared de piedra, reposa un objeto muy singular. Seguro que habéis oído hablar de él. Se trata de la ilustre espada que perteneció al rey Arturo, la afamada Excalibur. Aunque éste no es su verdadero nombre, sino Scaledflwch.

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en esto se convertía en manos de Arturo, dándole un poder que lo hacía casi invencible -.

-¿Qué edad tenía Arturo cuando logró sacarla de la piedra en la que estaba incrustada-, le pregunté basándome en la leyenda que he visto reflejada en tantas producciones cinematográficas.

-Scaledflwch no es aquella espada clavada en una roca y que sólo Arturo, como legítimo sucesor de Uther Pendragon, pudo arrancar-, me contestó Nimue con un cierto tono de cansancio, mostrando que no era precisamente la primera vez que tenía que explicar aquello a alguien.

-¿No?-, me limité a decir.

-No, Emilio. Scaledflwch fue creada expresamente para Arturo bajo las directrices de Viviana, una Maestra de Hadas que fue compañera de Merlín cuando éste aún era joven. Al morir Arturo, Merlín decidió que yo la custodiara. Y me explicó que se forjó fundiendo metales no existentes en la Tierra y que fueron traídos desde otro planeta-.

Observando mi cara de extrañeza, exclamó:

-¡No creerás que la Tierra es el único lugar del Cosmos donde

habitan seres inteligentes!-.

Aquella conversación quedó ahí. Pero su contenido se grabó en mi memoria. Tanto como para que fuera uno de los asuntos que traía en la cabeza cuando arribé a Ávalon, dispuesto a profundizar en él en cuanto tuviera ocasión.

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-No tengo dudas de que existe inteligencia extraterrestre. Es obvio que el Universo es Vida. Y seguro que ésta se manifiesta en multitud de modalidades de existencia desparramadas por sistemas solares y galaxias-.

-Haces bien en creerlo, pues así es-, me interrumpió. -Pero no tienes que irte tan lejos. Hay vida alienígena en nuestro propio sistema solar, llamado Ors por vosotros y Oort en Ávalon. Y no porque venga de fuera del mismo, sino porque está en él, desde ¡vete a saber cuándo! Aunque no lo divulguen, muchos científicos y astrofísicos contemporáneos saben ya, por ejemplo, que Jápeto o Iapetus, el octavo, en distancia, satélite de Saturno, es realmente un objeto manipulado artificialmente-.

-¿Iapetus?-, la interrogué.

-Mide aproximadamente 1.500 kilómetros de diámetro; y es, tras Titán y Rea, el tercero en tamaño de los que orbitan Saturno. Tarda exactamente 79,33 días en completar una vuelta alrededor del planeta, a una distancia media de 3.5 millones de kilómetros. Fue descubierto, en 1671, por Giovanni Cassini, en cuyo honor se denominó la sonda espacial que lleva su nombre. Y la comunidad científica lo considera el satélite más misterioso y chocante de Ors. La propia NASA ha reconocido su rareza, aunque argumenta que su formación se debe a residuos ancestrales de cuerpos sólidos o colisiones cósmicas durante el origen de nuestro sistema solar. Pero hay quienes han ido más allá en sus indagaciones y conclusiones. Es el caso de Richard C. Hoagland, que en 2005 acometió el análisis más completo y detallado que hasta ahora nadie haya efectuado sobre Iapetus-.

-Veo, Nimue, que eres una experta en esta luna saturniana-, proferí entusiasmado en tanto me daba un descanso en mi mano a mano con el arroz y apoyaba mi espalda en el duro, pero cómodo, respaldo de la silla de madera de roble en la que me había acomodado.

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mi vaso con más cerveza de espesa malta para reponer la que me sirvió al poco de sentarnos a comer. -¿Y qué demostró Hoagland?-, le inquirí tras dar un largo trago al tostado y turbio líquido, que en la Isla de Cristal, en afinidad con arcaicas culturas, valoran cual bebida sagrada. -Pues lo que aquí sabemos hace siglos. Primero, gracias al examen de la configuración y características del satélite respecto de la reflexión de la luz solar, constató su particular forma geométrica dodecaedral-esferoidal. Y seguidamente, comprobando su rotación, se percató de una peculiaridad única en Ors: Iapetus tarda exactamente lo mismo, los 79,33 días que te apunté antes, tanto en completar una vuelta en torno a Saturno como en rotar sobre su propio eje. Es como si la Tierra se tomara en girar sobre sí misma no 24 horas, sino los 365 días que tarda en hacer una rotación completa alrededor del Sol-.

-¡Sorprendente!- exclamé.

-Y la cosa no termina ahí. Estudiando las fotos tomadas precisamente por la sonda Cassini el 31 de Diciembre de 2004, a 65.000 kilómetros de Iapetus, Hoagland detectó zonas que revelan una geometría artificial, con planos cuya morfología geométrica es incompatible con un satélite natural. Destaca, en especial, una inmensa arista rectilínea que supera los 18.000 metros de altura, algo más del doble que el Monte Everest, que divide su ecuador, conformando una gran cordillera o pliegue central. Y asombrosas formas rectilíneas tridimensionales que se repiten por toda la superficie del astro, así como vestigios de torres y arquitecturas verticales muy elevadas que nada tienen que ver con la naturaleza-.

-¿Estás al tanto de lo qué la NASA opina al respecto?-.

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Owen escribieron textualmente en un informe para la NASA que “esta inusual luna es el único objeto del sistema solar que podemos seriamente considerar como un signo alienígena, un objeto natural deliberadamente modificado por una avanzada civilización”-.

-¿Qué conclusión alcanzó Hoagland?-, la interpelé sin poder ocultar mi emoción por lo que estaba escuchando.

-Una muy parecida: que la geometría y rotación de esta luna de Saturno implica algún mecanismo interno de automotricidad, que desafía rotundamente los patrones conocidos de todos los demás satélites de Oort y pone de manifiesto la existencia de algún tipo de propulsión interna que le hace describir un movimiento programado respecto de Saturno. Y concluyó aseverando que Iapetus fue construido fuera de nuestro sistema solar y traído después a Saturno-. -¿Y fueron los “habitantes” de Iapetus los que acarrearon a la Tierra los metales con los que se fraguó Scaledflwch?-.

-No, Emilio, el material con que se forjó la espada proviene, efectivamente, de nuestro sistema solar, pero de un astro más lejano que Iapetus. ¿Has oído hablar de Nibiru?-.

Nimue había terminado de comer y se limitaba a beber, de vez en cuando, pequeños sorbos de cerveza para acompañar la plática. Tenía el rostro iluminado lateralmente por el refulgir de las llamas en la chimenea, de modo que podía ver la comisura de su boca ligeramente estirada, como si esbozara una sonrisa. Su belleza aturdía. Y en la expresión facial, en los ademanes y en el tono de voz se le notaba que no es que creyera lo que me estaba desvelando, sino que lo sabía con la certeza de quien hubiera estado en esos remotos parajes del espacio exterior.

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distintos museos de los cinco continentes. Y en ellas encontró descrito el origen del ser humano, tal como hoy lo concebimos, según los sumerios, la primera civilización conocida en la historia de la humanidad, que responsabilizan de la creación de la especie humana a seres extraterrestres, los anunnaki (el Libro del Génesis (6,4) los denomina nefilim), que habrían provocado un salto en lo evolución de los primates hominoideos mediante la manipulación genética-. Miré a Nimue a los ojos, comprobando que me observaba con atención, por lo que continué mi disertación:

-Uniendo las aportaciones de Sitchin a las de Drunvalo Melchizedek, vertidas en el primer volumen de su libro El antiguo secreto de la flor de la vida, los nefilim, seres gigantes, de hasta cuatro metros y medio de altura, capaces de vivir muchos miles de años, recalaron por vez primera en la Tierra hace unos 450.000 años. Su objetivo era extraer oro, mineral que precisaban con urgencia para la supervivencia de su mundo y del que habían localizado grandes betas en el sudeste del actual continente africano. Durante milenios hicieron este trabajo ellos mismos, hasta que, al surgir conflictos, optaron por utilizar a criaturas nativas, hominoideos aún simiescos, para lo que tuvieron que realizar en ellas actuaciones de ingeniería genética dirigidas a incrementar su capacidad e inteligencia. Fue así como apareció el ser humano hace unos 200.000 años-.

Por su semblante, me daba la impresión de que no estaba informando a Nimue de nada que no supiera de sobra, por lo

que no me extrañó su pregunta:

-Y, según Sitchin, ¿dónde se localiza Nibiru?-.

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volviendo al lugar de la colisión periódicamente en una órbita excéntrica. Sitchin cita algunas fuentes que, según él, hablarían sobre el planeta, describiéndolo como una estrella, concretamente una estrella enana marrón ubicada en una órbita sumamente elíptica alrededor del Sol, de unos 3.600 a 3.760 años. Sitchin atribuye estos datos a los astrónomos de

la civilización maya-.

Nimue asintió con la cabeza, pero no parecía satisfecha. Me dio el tiempo justo para que apurara mi plato e, inmediatamente, me cuestionó con su habitual contundencia: -¿Algo más?-.

¿Aún más?, pensé para mis adentros:

-Agregar quizá que el escritor e investigador turco Burak Eldem ha sugerido que, realmente son 3.661 años los que duraría el período orbital del supuesto planeta, anunciando su "fecha de vuelta" para el año 2012. Según él, 3.661 es un séptimo de 25.627, que es el ciclo total "de 5 años mundiales" según el calendario maya extendido. Añade que el último paso orbital de Nibiru sucedió en el año 1649 a.c., causando grandes catástrofes sobre la Tierra, como las erupciones que dieron forma al archipiélago volcánico de Santorini, la antigua Thera, en el mar Egeo-.

-Bueno… -, Nimue apuró su cerveza antes de proseguir, -veo que también tú eres un experto en estos temas. Aunque hay varios extremos que, si quieres, te puedo precisar y hasta corregir-.

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Ahora bien, este es el momento de la operación final, por expresarlo de algún modo, pues antes habían hecho otros experimentos genéticos cuyos resultados no fueron satisfactorios para los nefilim, bien porque se quedaron cortos en su objetivo de dotar a los primates hominoideos con el nivel de inteligencia y capacidad física pertinentes para que pudieran serles útiles, bien porque las criaturas resultantes eran demasiado inteligentes, excesivamente parecidos a ellos

mismos. Prueba y error. 

¿Comprendes?-.

-Perfectamente. Continúa, por favor-.

-Por otra parte, Nibiru no es una estrella, sino un planeta que gira en torno a una estrella apagada, una enana marrón, que es hermana de nuestro Sol, en el sentido que conforma con él nuestro sistema solar-.

-Perdona, Nimue, pero no te entiendo-.

-Es sencillo. Las investigaciones mas recientes evidencian que un elevado porcentaje de estrellas son parte de sistemas de, al menos, dos astros. Y muchos de los sistemas solares que nos rodean son binarios: están compuestos por dos estrellas que orbitan mutuamente en torno a un centro común. Ors no es una excepción a esta regla y nuestro querido Sol cuenta con una compañera. Aquí la denominamos Soldwarg-.

-¿Por qué no la vemos?-, fue lo primero que se me vino a la cabeza.

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los mismos materiales que el Sol, pero ostenta una masa insuficiente para brillar. Además, tampoco su volumen es muy grande, similar al triple de Júpiter. Y si podemos detectar que existe es por el tirón gravitatorio que produce, sobre todo cuando se acerca al Sol, lo que explica determinadas anomalías gravitatorias existentes en Ors para las que la

ciencia “oficial” no tiene

respuesta--¿Y a qué distancia del Sol se localiza Soldwarg?-.

-Depende del momento de la órbita mutua, que marca un periodo de rotación de 3.600 años. En la fase de mayor alejamiento, la distancia entre ambos astros va más allá de las 70 unidades astronómicas (una unidad astronómica –ua-es igual a la distancia media entre la Tierra y el Sol, casi 150 millones de kilómetros). Y en los de más acercamiento, ronda los 40 ua-.

-Esto significa que la velocidad media de aproximación entre ambos supera el millón de kilómetros al año-.

-En concreto, 1.250.000 kilómetros anuales: en 36 siglos la distancia oscila en unos 4.500 millones de kilómetros, 30 ua. Pero esto no es lo trascendente, sino otros dos hechos. Por un lado, hay que tener en cuenta que Plutón se halla a 39,5 ua, por lo que, en el periodo de mayor cercanía, la estrella marrón se sitúa adyacente a la frontera de lo que asumimos como nuestro sistema planetario, delimitado por la serie de planetas que van desde Mercurio al referido Plutón. Y, por otro, la enana marrón no viaja sola, sino que la acompañan varios planetas que giran a su alrededor. Uno de ellos es precisamente Nibiru, que se caracteriza por una órbita bastante extraña, con un movimiento elíptico que presenta grandes parecidos, a su escala, con el de Iapetus-. -De ahí que, en la protohistoria cósmica, Nibiru llegara incluso a introducirse entre Júpiter y Marte, colisionado con Tiamat-, le apostillé.

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-¿Y el Sol, Nimue, se ve afectado de algún modo durante la fase en la que se reduce al máximo la distancia entre él y Soldwarg?-.

-Sí, sensiblemente. Sufre una especie de balanceo ocasionado, por los impactos de la interacción gravitatoria, alterando su radiación electromagnética-.

Visto lo cual, la siguiente pregunta estaba cantada:

-¿Y en qué periodo de la órbita del sistema binario nos encontramos?-.

Nimue guardó silencio. Por unos segundos creí que no me iba a responder. Finalmente dijo:

-Nos estamos acercando al de mayor vecindad-.

-Esto explica-, me pareció una conclusión obvia, -los cambios climatológicos y atmosféricos que parecen afectar a todos los planetas del sistema solar, incluida la Tierra-.

-Es un factor notable a la hora de comprender el auténtico origen del cambio climático que vive Gaia, si bien hay una razón de bastante más peso que, teniendo también perfil cosmogónico, se relaciona con el tránsito periódico de Oort por la Vía Láctea. Pero sobre este asunto específico, Merlín es el experto. Pregúntale a él-.

Como podéis imaginar, le hice caso a Nimue e interrogué al Gran Mago en la primera oportunidad que tuve. ¿Qué me desveló?. Pues cosas tan asombrosas que bien merece la pena que les dediqué la próxima Crónica. 

 CRÓNICAS DE AVALON  PARTE 5. VIAJE AL CENTRO GALÁCTICO Y A MI INTERIOR

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La velada en casa de Nimue que os relaté en la Crónica precedente dejó una fuerte huella en mi interior. Durante días, Iapetus, Nibiru, los nefilim, el Sol y su compañera Soldwarg agitaron mi mente y mi alma. Se me aparecían incluso en sueños y llegue a temer que se convirtieran en algo obsesivo.

Como consecuencia de esta ansiedad y también porque intuía que era el mejor medio de superarla, abordé a Merlín en la primera oportunidad que se presentó, compartiendo con él lo hablado con Nimue y rogándole que me explicara lo que ella me había adelantado para, finalmente, remitirme a él como verdadero experto en el tema. No sé por qué, pero intuía que conversar con el Gran Mago no sólo me aportaría nuevos saberes, sino que, muy especialmente, me devolvería la serenidad.

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-¡Merlín!-, me salió con tintes jadeantes, pues, más que andar, casi trotaba en mi afán de reducir su ventaja.

De inmediato y sin dejar de caminar, giró su marcha 180 grados, orientando su rumbo en dirección a mí. Tuve la certeza de que, antes de lo que llamara, sabía de sobra que lo seguía.

-Buenos días, Emilio. Qué alegría verte-, me saludó agitando el largo bastón de madera de almez que hacía con su mano derecha, mientras descansaba la otra en la parte de arriba de una especie de zurrón pardo que colgaba de su hombro izquierdo. -Has aparecido justo cuando pensaba lo bien que me vendría compañía en la ruta por los acantilados a la que quiero dedicar la mañana. ¿Te apetece venir conmigo?-.

-Claro que sí. Hace unos días que deseo que charlemos. Te he visto desde mi cuarto y no he dudado en salir detrás de ti. La senda de los acantilados es un marco idóneo para plantearte algunas preguntas derivadas de una reciente conversación que he mantenido con Nimue-.

-¡Pues a qué esperamos!-, exclamó con voz muy alta.

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-La marcha hasta el Templo es muy segura, a pesar de lindar con los desfiladeros-, fue Merlín quien inició la plática. –No obstante, no te asomes demasiado a los bordes, porque la piedra es porosa y en cualquier momento se puede desprender. Y ten en cuenta que a veces las piedras, debido a la erosión del mar, que ha penetrado por el subsuelo, se desprenden hacia el interior, conformando lagares, es decir, hondos agujeros. Algunos son enormes. Pero otros son pequeños y apenas se atisban-.

Absorto en el camino, viví aquel presente disfrutando de la belleza que penetraba a raudales por mis ojos y del profundo sonido y olor a mar que impregnaban el ambiente. El Sol refulgente, el cielo abierto en canal de luz, el azul oscuro, casi añil, de un océano que simulaba ser infinito, las altas olas que parecían nacer por arte de magia en la lejanía del horizonte, el bailar de cientos de gaviones (gaviotas de la especie Larus Marinus, me informó Merlín) planeando su vasta envergadura sobre nuestras cabezas, la hermosa vegetación de mimosas que se deslizaba por los barrancos, pequeños tejones (aquí los llaman tasugos) que a veces mostraban entre las plantas sus prominentes hocicos,… . Todo era un pletórico regalo de la Naturaleza que, siendo la vida misma, cantaba con energía a la vida.

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ja…-Como siempre, su risa era franca y estridente. Y la cerveza estaba espléndida. Con su sabor en la boca y su influjo en la mente, creí llegado el momento de abordar a Merlín con las diatribas que pululaban en mi interior. Antes mis preguntas, él fue directo al grano:

-Empezando por los nefilim o anunnaki, estos, efectivamente, llegaron a la Tierra desde Nibiru, pero sus ancestros remotos procedían de Orión, lo que explica que algunos pueblos antiguos los denominaran también Uros. En cuanto a la manipulación genética que llevaron a cabo sobre primates hominoideos, es crucial que sepas que fue contemplada con suma atención por otras civilizaciones extraterrestres con una evolución espiritual muy por encima de la de ellos y una visión de la ciencia fundamentada en esa misma espiritualidad, por lo que su tecnología era, lo es también ahora, de perfil interdimensional, exponencialmente superior a la derivada de cualquier clase de avance “técnico”. Específicamente, el experimento de los nefilim fue observado muy de cerca por seres de Sirio, la quinta estrella más cercana a nuestro sistema solar, aunque realmente es una estrella binaria, Sirio A y Sirio B. Se trató, en concreto, de seres a los que los Anales que custodiamos en Ávalon dan el nombre genérico de Hab, provenientes del tercer planeta de los que giran en torno a Sirio B. Y su interés no fue fruto de la curiosidad, sino que obedeció a una razón de indudable calado-.

Merlín se calló de improviso. Bebió un largo trago de cerveza, se mesó con parsimonia su barba nevada por el tiempo y fijo la mirada en el océano. Tuve la seguridad de que esperaba que yo continuará su línea argumental. Pero era la primera vez que tenía acceso a los conocimientos que me estaba transmitiendo. O, al menos, eso creía. Así que me mantuve en silencio hasta que volvió a tomar la iniciativa haciéndome una pregunta que me desconcertó:

-En tu memoria interior y trascendente, Emilio, ¿no atesoras alguna reminiscencia de tales avatares?-.

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-Bueno. Todo llegará-, dijo en un tono que interpreté entre lo

burlón y lo intrigante.

Y otra vez silencio. Ante lo que, nuevamente, opté por no pronunciar palabra. La verdad es que me sentía confuso y hasta algo incómodo. Por fin, Merlín retomó su exposición: -Nuestro sistema solar, Oort u Ors, no se halla estático en la Vía Láctea, sino que viaja por ella, moviéndose elípticamente con relación al Centro Galáctico. Y este viaje cósmico no lo hace en solitario, sino en compañía de un pequeño grupo de sistemas solares, Sirio entre ellos, con los que conforma un “paquete” o “cluster” sistémico, cual viajeros dentro de un automóvil o un tren. Todos juntos y en sintonía, como buenos hermanos, orbitan con respecto al Centro Galáctico siguiendo idéntica ruta-.

-Sí, esto sí lo sabía-.

-Ya, pero lo más importante no son las repercusiones físicas o astrofísicas de tal hecho, sino sus impactos energéticos y espirituales, pues todas las formas de vida que bullen en ese “cluster”, la infinidad de modalidades de existencia que conviven en los sistemas, astros, soles, planetas y satélites que lo configuran, guardan una íntima relación, una estrechísima interacción de carácter consciencial-.

-¿Consciencial?-, le inquirí para animarle a que ahondara en

sus argumentos.

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interconectado, como una gigantesca red de influencias e interdependencias mutuas-.

-Y, por lo que antes apuntaste, no es una interacción meramente biológica y material, sino mucho más profunda, de tipo consciencial, como tú la has denominado-. -¡Exacto! En particular, el citado cluster de sistemas solares y todos los astros y modalidades de vida que lo pueblan formamos una inmensa y holística red consciencial. Como tal, viajamos de la mano por la Vía Láctea. Y lo que sea de los unos, repercute en los otros, pues en el Universo rigen dos reglas cosmogónicas bien conocidas por los seres de mayor avance espiritual: todo es suma de partes y forma parte de una suma superior, aunque cada parte es a su vez el Todo; y los saltos evolutivos conciénciales, de una dimensión de existencia a otra, no son individuales, sino grupales, requiriéndose que en el grupo o suma en cuestión se configure una masa crítica mínima de consciencia para que el salto sea factible. En nuestro caso, el grupo no es la Humanidad, ni Gaia, ni siquiera Oort, sino el colosal hervidero de vida que constituye el cluster de sistemas solares del que venimos hablando-.

-¿Por esto los seres de Sirio estuvieron muy atentos al experimento genético de los anunnaki?-.

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situación, decidieron fomentar el grado de consciencia de los homínidos creados por los anunnaki-.

El Gran Mago derrochaba entusiasmo en cada una de sus palabras y, si bien gesticulaba parsimoniosamente, denotaba alegría y jovialidad. Por mi parte, sentía cada vez más claramente una extraña sensación que me bullía profundamente, difícil de conceptualizar con palabras. Me dije a mí mismo que era como si empezara a despertar de una larga, muy larga amnesia. Me distraje unos instantes en mi interior, pues quería descifrar esa peculiar sensación. Cuando volví del ensimismamiento, me encontré a Merlín muy cerca y mirándome a directamente a los ojos, casi introduciéndose por ellos para saber lo que me ocurría por dentro. Sonrío levemente. Lo mismo hice yo y retomé la conversación con una pregunta cuya respuesta intuía no me era en absoluto ajena:

-¿Cómo se las arreglaron los seres de Sirio para impulsar consecuencialmente a los recién creados homínidos?-.

-De una manera no demasiado complicada para ellos, pero casi incomprensible desde la mentalidad humana actual. Llegó a la Tierra una primera comitiva procedente, como te señalé antes, del tercer planeta de Sirio B. Nuestros Anales precisan que la componían 32 seres, repartidos por igual entre machos y hembras y que componían una familia según los usos del planeta en cuestión. Su altura física era semejante a la de los anunnaki, pero con una biología mucho más sutil, menos densa, en concordancia con su mayor evolución consciencial. Y, sencillamente, se dejaron “morir”, transfiriendo sus almas a homínidos. Así, estos tenían cuerpos de homínidos, pero almas “viejas”, de alto nivel vibratorio y consciencial que ayudarían a sus congéneres, los seres humanos, a avanzar en el plano espiritual-.

-Y esto ocurrió en el año 198.295 a.c.-, le apostillé

rememorando la velada con Nimue.

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humanos. Los anunnaki ni sabían de qué iba la cosa. Pero almas de una elevada gradación vibracional y espiritual se encarnaron en cuerpos muy toscos, los homínidos, con la finalidad de que la nueva especie estuviera en condiciones, con el paso de los milenios, de aportar fuerza consciencial al planeta, contribuyendo a la configuración de la citada masa crítica en el cluster de sistemas solares al que el propio Sirio pertenece-.

-Es muy bello, Merlín, pero resulta increíble. Ninguno de mis “paisanos” me creará cuando se lo cuente-, le expresé en

tono de humor, pero con sinceridad.

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Interdimensional, cuyas características vibracionales y espirituales escapan de la comprensión humana. En este escala, Merlín, ¿dónde están los sirianos y dónde los humanos?-.

-Ellos, en el N3. Vosotros, en el N0-, respondió tajantemente. -O sea, que almas de alto rango vibratorio y trascendente encarnadas en seres de nivel 3 pasaron a estarlo en seres situados biológicamente en el nivel 0. Y ello con la finalidad de que la nueva Humanidad, surgida de la manipulación genética de los nefilim, gozara de un desarrollo espiritual capaz de aportar energía consciencial a la Tierra, Ors y al cluster de sistemas solares, contribuyendo a que éste alcance la reiterada masa crítica que permita el salto interdimensional del cluster en su conjunto-.

-No lo podría haber sintetizado mejor. Aunque debo completarlo con otro dato: las almas antes encarnadas en seres Nivel 3 y ahora en Nivel 0 no sólo apoyan la evolución de la Humanidad y Gaia en los términos que tú has sintetizado, sino que, igualmente, viven de ese modo una experiencia que, volviendo a la Escala Sagan, les prepara para saltar al Nivel de Inteligencia Interdimensional. Expresado coloquialmente: el alma de elevada evolución espiritual que, al encarnarse en ser humano y, a pesar de la densidad de la existencia en la Tierra y la enorme carga de dualismos que la caracterizan, es capaz de actuar en este mundo desplegando Amor Incondicional, está mostrando su capacidad para pasar a encarnarse en modalidades existenciales de Inteligencia Interdimensional. Es una especie de “examen final” que el alma se pone a sí misma: habiendo evolucionado vibracional y espiritualmente hasta llegar a encarnarse en modalidad de existencia N3, pasa a una forma de vida N0 para comprobar que, incluso en esas condiciones “adversas”, es capaz de hacer valer sus más elevados atributos y potestades, encuadrables en el concepto de Amor Incondicional, y de trabajar no “para ella”, sino de manera creadora al servicio de la consciencia del planeta y la suma

en la que se integra-.

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