DEPARTAMENTO DE LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA 2º BACHILLERATO CURSO 2016-2017

Texto completo

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MIGUEL HERNÁNDEZ

A) Primera etapa: El rayo que no cesa Umbrío por la pena, casi bruno, porque la pena tizna cuando estalla, donde yo no me hallo no se halla hombre más apenado que ninguno.

Sobre la pena duermo solo y uno, pena es mi paz y pena mi batalla, perro que ni me deja ni se calla,

siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos y penas llevo por corona, cardos y penas siembran sus leopardos y no me dejan bueno hueso alguno.

No podrá con la pena mi persona rodeada de penas y cardos: ¡cuánto penar para morirse uno!

B) Segunda etapa: Vientos del pueblo

C) Últimos poemas: Cancionero y romancero de ausencias

NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha cerrada y pobre: escarcha de tus días y de mis noches. Hambre y cebolla: hielo negro y escarcha grande y redonda.

En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchaba de azúcar, cebolla y sangre.

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Ríeta, niño,

que te tragas la luna cuando es preciso. […]

Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca. Boca que vuela,

corazón que en tus labios relampaguea.

Es tu risa la espada más victoriosa. Vencedor de las flores y las alondras.

Rival del sol,

porvenir de mis huesos y de mi amor.

[…]

Desperté de ser niño. Nunca despiertes. Triste llevo la boca. Ríete siempre. Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma. […]

Al octavo mes ríes con cinco azahares. Con cinco diminutas ferocidades.

Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes. […]

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DÉCADA DE LOS 40. POESÍA DESARRAIGADA

Sabemos que Hijos de la ira (1944) es la obra capital de la llamada «poesía desarraigada». El poema que vas a leer refleja a la perfección el tono de protesta angustiada que caracteriza a este tipo de poesía. Como curiosidad te señalamos que en la primera edición la censura obligó a suprimir el título de este poema.

La injusticia

¿De qué sima te yergues, sombra negra? ¿Qué buscas?

Los oteros,

como lagartos verdes, se asoman a los valles

que se hunden entre nieblas en la infancia del mundo. Y sestean, abiertos, los rebaños,

mientras la luz palpita, siempre recién creada,

mientras se comba el tiempo, rubio mastín que duerme a las puertas de Dios.

Pero tú vienes, mancha lóbrega,

reina de las cavernas, galopante en el cierzo, tras tus corvas pupilas, proyectadas

como dos meteoros crecientes de lo oscuro, cabalgando en las rojas melenas del ocaso, flagelando las cumbres

con cabellos de sierpes, látigos de granizo.

Llegas,

oquedad devorante de siglos y de mundos, como una inmensa tumba,

empujada por furias que ahíncan sus testuces, duros chivos erectos, sin oídos, sin ojos, que la terneza ignoran. […]

Hoy llegas hasta mí.

He sentido la espina de tus podridos cardos, el vaho de ponzoña de tu lengua

y el girón de tus alas que arremolina el aire. El alma era un aullido

y mi carne mortal se helaba hasta los tuétanos.

Hiere, hiere, sembradora del odio:

no ha de saltar el odio, como llama de azufre, de mi herida.

Heme aquí:

soy hombre, como un dios,

soy hombre, dulce niebla, centro cálido,

pasajero bullir de un metal misterioso que irradia la ternura.

Podrás herir la carne

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no apagarás la brasa del gran amor que fulge dentro del corazón, bestia maldita.

Podrás herir la carne. No morderás mi corazón, madre del odio.

Nunca en mi corazón, reina del mundo.

(Dámaso Alonso, Hijos de la ira)

a. En este poema podemos diferenciar varias partes. Señálalas y justifica tu respuesta. ¿En qué rasgos formales se refleja tal división?

b. Como has estudiado, el lenguaje de la poesía desarraigada es un lenguaje desgarrado, violento. ¿Es así en nuestro poema? Señala elementos concretos.

c. Analiza el léxico. ¿Con qué se asocia connotativamente la injusticia?

d. Formula el tema que aquí trata Dámaso Alonso. ¿Coincide con las preocupaciones de la poesía desarraigada? ¿Qué estado emocional del poeta descubre este tipo de poesía? Relaciónalo con las circunstancias históricas concretas.

DÉCADA DE LOS 50. POESÍA SOCIAL

Entrando de lleno en la poesía social de los años cincuenta, nos encontramos poemas que llenan sus versos de un tono enérgico de testimonio, protesta y denuncia.

A LA INMENSA MAYORÍA

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre aquel que amó, vivió, murió por dentro y un buen día bajó a la calle: entonces comprendió: y rompió todos su versos.

Así es, así fue. Salió una noche echando espuma por los ojos, ebrio de amor, huyendo sin saber adónde: a donde el aire no apestase a muerto.

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olas de odio, ved, por todo el cuerpo. ¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces en vuelo horizontal cruzan el cielo; horribles peces de metal recorren las espaldas del mar, de puerto a puerto.

Yo doy todos mis versos por un hombre en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso, mi última voluntad. Bilbao, a once de abril, cincuenta y uno.

(Blas de Otero, Pido la paz y la palabra)

EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo lo que era mío y resultó ser nada, si he segado las sombras en silencio, me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro puro y terrible de mi patria,

si abrí los labios hasta desgarrármelos, me queda la palabra.

(Blas de Otero, Pido la paz y la palabra)

Aviso

La ciudad es de goma lisa y negra pero con boquetes de olor a vaquería y a almacenes de grano, y a madera mojada y a guarnicionería, y a achicoria, y a esparto.

Hay chirridos que muerden, hay ruidos inhumanos hay bruscos bocinazos que deshinchan

mi absurdo corazón hipertrofiado.

Yo me alquilo por horas; río y lloro con todos pero escribiría un poema perfecto

si no fuera indecente hacerlo en estos tiempos.

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a. Con la poesía social los poetas asumen su papel activo en la sociedad. Se concibe la poesía como una herramienta que debe ayudar a la toma de conciencia social de los destinatarios y, en consecuencia, ha de colaborar a transformar la sociedad. ¿Se percibe esto en este poema? Indica cuál es su tema.

b. Los primeros cuatro versos abundan en sensaciones olfativas. ¿Cuáles? ¿Qué tipo de ciudad se nos presenta? ¿Qué figura literaria adquiere en estos versos un valor intensificador?

c. Los tres versos siguientes hacen referencia a sensaciones auditivas. ¿Qué procedimientos utiliza? En ellos aparece el poeta: ¿por qué se presenta a sí mismo como «absurdo corazón hipertrofiado»?

d. Es característica de la poesía social la tendencia a evitar el exceso de retoricismo y, por tanto, a utilizar un lenguaje poético directo y sencillo, que se dirija a la «inmensa mayoría». ¿Crees que es así en nuestro texto? Justifica tu respuesta.

DÉCADA DE LOS 60

Como sabemos, la llamada «generación del 50» está integrada por un grupo de escritores que comienzan a publicar en la década de los 50 pero que van a desarrollar su obra principalmente en la década de los 60. Estos poetas reflejan inquietudes temáticas y estilísticas que les alejan de la poesía social. Veamos los poemas de sus miembros más destacados.

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Pero nunca o amor, mi fe segura: jamás o llanto, pero mi fe fuerte.

(Ángel González, Sin esperanza, con convencimiento)

Amistad a lo largo

Pasan lentos los días

y muchas veces estuvimos solos. Pero luego hay momentos felices para dejarse ser en amistad. Mirad:

somos nosotros.

Un destino condujo diestramente las horas, y brotó la compañía. Llegaban noches. Al amor de ellas nosotros encendíamos las palabras, las palabras que luego abandonamos para subir a más:

empezamos a ser los compañeros que se conocen

por encima de la voz o de la seña.

Ahora sí. Pueden alzarse las gentiles palabras

–esas que ya no dicen cosas–, flotar ligeramente sobre el aire; porque estamos nosotros enzarzados en el mundo, sarmentosos

de historia acumulada,

y está la compañía que formamos plena, frondosa de presencias.

Detrás de cada uno

vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad.

Quiero deciros algo.

Sólo quiero deciros que estamos todos juntos. A veces, al hablar, alguno olvida

su brazo sobre el mío,

y yo aunque estoy callado, doy las gracias, porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.

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el júbilo es igual a la tristeza. Para nosotros el dolor es tierno. ¡Ay el tiempo! Ya todo se comprende.

(Gil de Biedma)

a. En la poesía que se empieza a desarrollar en estos años, frente a la colectividad como sujeto lírico, se vuelve a recuperar el protagonismo del yo del autor, su experiencia personal. ¿Es así en nuestros dos poemas? Justifica tu respuesta.

b. En la poesía de Gil de Biedma se repiten una serie de motivos, algunos de los cuales los encontramos en el presente poema: la memoria personal, el tema de la amistad y el tema del tiempo (el propio autor dijo que en su poesía «no hay más que dos temas: el paso del tiempo y yo»). Señala cómo aparecen tratados estos motivos en nuestro texto.

DÉCADA DE LOS 70. LOS NOVÍSIMOS

En la década de los setenta surge un grupo de poetas que va a conducir la poesía española por rumbos diferentes. En general, estos escritores adoptarán una actitud formalista y orientarán sus poesías hacia otros temas. Veámoslo. En 1966 se publica Arde el mar de Pere Gimferrer, libro que marca un cambio respecto a la poética anterior.

¡Con qué tenacidad insiste la columna!

Serpiente o mármol o marfil en el silencio ovalado de la plaza

impone su ascensión: oro o musgo que crece, sal y rumor de luces submarinas.

Medallones del sol, a plomo sobre el aire, se fijan en el muro y su estertor calcáreo: arden, mueren, desmienten

una verticalidad hecha de sombra. Veo

con otros ojos, no los míos, esta plaza soñada en otros tiempos, hoy vivida, con un susurro de algas al oído viniendo de muy lejos.

Atención:

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como un tambor de piedra. Mar o libro de horas,

se trata de ordenar estos datos dispersos.

(Pere Gimferrer, Arde el mar)

Si lo cultural e histórico es importante en la poesía de los novísimos, también lo va a ser el cine, la música (jazz, rock, copla popular, etc.). Señala cuál de estos elementos aparece en este poema.

Dos cruces

En los sábados noche de las costas doradas no fuimos a los Clubs, por despojarnos del fácil satanismo virginal

de los adolescentes a la moda,

y siempre a las verbenas de la plaza Mayor, donde bailan las niñas con su señora madre y la cazalla y el «Anís del Mono»

parecen exigir

la justa dimensión de la ternura. ¡Qué hermoso fue intentar

esa clase de amor viejo y tranquilo que se mece el arrullo

de las charangas de interés local! Debimos aprender

la comprensión de la humana flaqueza en vez de convertir aquel Sevilla tuvo que ser con su lunita plateada

en nostalgia y en humo de sonrisas.

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