UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO
FACULTAD DE ENFERMERÍA
ESCUELA PROFESIONAL DE ENFERMERÍA
Funcionamiento familiar y nivel de habilidades
sociales en estudiantes de enfermería
TESIS
PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE
LICENCIADA EN ENFERMERÍA
AUTORA : Br. Huertas Briceño, Atenas Yamelin
ASESORA: Dra. Gómez Luján, María del Pilar
Trujillo, Perú
ii
DEDICATORIA
En primer lugar, dedico este trabajo a Dios
principalmente, por la sabiduría, la perseverancia que
me dio, por guiarme en la culminación de este trabajo y
por la realización de ello, todo le debo a él.
A mis padres Manuel Huertas y Rosario Briceño, por sus
esfuerzos impresionantes e invaluables, me han educado,
proporcionado todo y cada cosa que he necesitado. Por la
confianza y el apoyo moral que me brindan, son el sostén
y la razón por la cual puedo alcanzar todas mis metas.
A mi hermana Sherley Huertas y mi abuela Josefina
Guevara, fuentes de inspiración y modelos a seguir de
constancia y éxito. Mujeres llenas de virtud, ustedes
fueron piezas fundamentales en la culminación de esta
investigación.
iii A las autoridades, docentes y compañeros (as) de la
Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de
Trujillo, por hacer posible la realización de la presente
investigación y por ayudarme a llegar al punto en el que
me encuentro.
A mis amigos y amigas, en especial a Karicsa Guevara,
Pamela Alcalde, Yhon Pizarro y Diego Rodríguez, por
brindarme su ayuda desinteresada y el apoyo moral en
todo momento, por subirme los ánimos cuando más lo
necesité.
AGRADECIMIENTOS
A las Sras. Jeanette Reyes y Sarita Ñique, como a
la familia Reyes Ñique en general, quienes me
brindaron su apoyo incondicional durante todo
este proceso y me permitieron crecer a nivel
profesional como personal.
iv
RECONOCIMIENTO
A la Dra. María del Pilar Gómez Luján, mi asesora, por su valiosa guía y asesoramiento en
la realización de la presente investigación. Usted ha sido mi mano derecha y quien me ha
guiado en el complicado proceso. El resultado de mi tesis ha sido espectacular, mejor de lo
que esperaba y una gran parte del desarrollo de ese excelente trabajo se lo debo a usted.
v
ÍNDICE
RESUMEN………..……...vi
ABSTRACT………..………....vii
I. INTRODUCCIÓN………..………...1
II. MATERIAL Y MÉTODO…………..………..…11
III. RESULTADOS………...21
IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN………..…….25
V. CONCLUSIONES………...….….45
VI. RECOMENDACIONES………...…46
VII. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS………...….47
vi
RESUMEN
La presente investigación descriptiva, correlacional y de corte transversal, se realizó en la
Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo, con la finalidad de
determinar la relación que existe entre el grado del funcionamiento familiar y el nivel de
habilidades sociales según dimensiones: autoestima, asertividad, comunicación y toma de
decisiones en estudiantes de pregrado de enfermería. La muestra estuvo constituida por 115
estudiantes. Se utilizó: Escala sobre el Grado de Funcionamiento Familiar y Cuestionario
sobre Habilidades Sociales. Para medir la relación entre las variables se utilizó la prueba de
independencia de criterios Chi cuadrado. Los resultados fueron: el 75.6 por ciento de
estudiantes de pregrado de enfermería presentaron grado alto de funcionamiento familiar,
seguido del 22.6 por ciento con grado medio y el 1.8 por ciento grado bajo. En relación con
el nivel de habilidades sociales de manera global, el 61.8 por ciento presentó nivel alto,
seguido del 30.4 por ciento con nivel promedio y el 7.8 por ciento nivel bajo. Según
dimensiones de habilidades sociales: autoestima, asertividad, comunicación y toma de
decisiones, la mayoría de estudiantes de pregrado de enfermería alcanzaron niveles altos.
Se concluye que existe relación estadísticamente significativa entre el grado del
funcionamiento familiar y el nivel de habilidades sociales según dimensiones.
PALABRAS CLAVES: Funcionamiento familiar, habilidades sociales, estudiantes de
vii
ABSTRACT
The present investigation, quantitative, descriptive, cross-section correlacional, it was held
at the Faculty of Nursing of the National University of Trujillo, with the aim of
determining the relation between the degree of family functioning and the social skills
level according to dimensions: self-esteem, assertiveness, communication and decision
making in undergraduate nursing students. The muestral was composed of 115 students. It
was used: Scale on the Degree of Family Functioning and Questionnaire on Social Skills.
The Chi-square test (X2) was used to measure the relationship between the variables. The
results were: 75.6% of nursing students who participated in the study had a high degree of
family functioning; 22.6% obtained a medium grade and 1.8% a low grade. In relation to
social skills level globally, 61.8% presented high level, followed by 30.4% with average
level and 7.8% low level. According to social skills dimensions: self-esteem, assertiveness,
communication and decision-making, the majority of nursing undergraduate students
reached high levels. It is concluded that there is a statistically significant relationship
between the degree of family functioning and social skills level according to dimensions.
I.
INTRODUCCION
En el ámbito profesional, actualmente se viene apuntando hacia la eficacia y
eficiencia total, por lo cual el marco laboral y profesional se vuelve cada vez más selectivo
y competitivo, donde la salud integral del estudiante universitario y la salud familiar de su
entorno cercano es parte del proceso continuo de su desarrollo como persona la cual le
permitirá un mejor afrontamiento de cada situación que pueda abordar, asimismo la
educación y el desarrollo de habilidades sociales tomarán un papel fundamental para que
pueda alcanzar metas de realización profesional.
Enfermería es una profesión social, centrada en el cuidado de la persona, familia y
comunidad, por lo cual su práctica requiere dominar habilidades sociales y técnicas, donde
la relación interpersonal forma parte vital de este. Por consiguiente, el contacto
interpersonal toma un papel primordial en el desarrollo del cuidado, hasta el punto que el
mal manejo de las habilidades sociales puede conducir al fracaso de las medidas
terapéuticas adoptadas en el cuidado (Peñacoba, Ardoy, González, Moreno y Martínez,
2003).
Las enfermeras son parte vital del equipo de salud y, por lo tanto, es elemental
fortalecer las habilidades sociales durante su formación académica, lo cual les servirá para
responder a los requerimientos de los sistemas de salud y al trabajo en equipo con los
distintos profesionales. La enseñanza interprofesional tiene potencial para innovar la
pedagogía en enfermería debido a que fomenta el desarrollo de actitudes, conocimientos,
habilidades, destrezas y comportamientos para la práctica de la misma. Cuando los
programas de estudios en enfermería se guían por los principios de la enseñanza
profesionales de salud capacitados, al tiempo que optimiza la calidad de los servicios de
atención de salud (Currículo por competencias del programa de estudios de Enfermería de
la Universidad Nacional de Trujillo, 2018).
Según el currículo por competencias del programa de estudios de Enfermería de la
Universidad Nacional de Trujillo (2018), el egresado de enfermería debe demostrar ética,
liderazgo y autonomía en su desempeño, promover el trabajo en equipo respetando a los
demás y comprometerse e identificarse en el sentido cultural, social y ecológico, aspectos
que requieren de habilidades positivas que se fomentan en el hogar y desarrollan a lo largo
de la vida universitaria.
En este contexto, para Villafrade y Franco (2016) la familia es una unidad social
primaria que desempeña un papel prioritario en la vida del estudiante universitario, porque
ofrece un sostén en el afrontamiento de experiencias personales durante su vida académica,
indistintamente de que los jóvenes necesiten ser independientes por su etapa de vida, es
importante que cuenten con el respaldo de su familia, siendo la primera red de apoyo social
para ellos. Además, brinda el espacio ideal para reforzar los valores, principios, normas,
pautas de interacción en sus integrantes, las cuales facilitarán su desenvolvimiento ante la
sociedad de manera adecuada.
La familia como ente formativo de la personalidad social e individual, según
Tueros (2004) representa un rol fundamental en la formación del carácter personal y el
desarrollo de la sociabilidad; porque en el seno de ella los nuevos integrantes moldea y
establece normas de convivencia. Asimismo, el entorno familiar influye mucho en el
contenido emocional y las actividades que dan tono y color a la conducta personal,
Para Hernández (2009), la familia realiza una labor socializadora muy
representativa, porque caracteriza y establece el proceso de desarrollo humano, impulsando
y fomentando las aptitudes personales para afrontar las necesidades de su contexto actual.
Por lo tanto, la familia es un entorno de interacción, donde inician las primeras relaciones
interpersonales, las primeras impresiones sobre sí mismo y el mundo que les rodea. La
familia, según Bianchi (2001), es el eje básico de la sociedad, donde el ser humano nace,
crece y se desarrolla, así como aprende a deliberar y tomar decisiones. En este ambiente,
sus miembros instauran relaciones interpersonales estables, íntimas, afectuosas y
respetuosas para compartir y satisfacer sus necesidades básicas, lo que permite que cada
integrante se desarrolle como persona autónoma y social al mismo tiempo.
En el presente estudio se considera a la familia desde una perspectiva holística, es
decir es un sistema conformado por subsistemas (miembros) y a la vez está afiliada a un
sistema que es la sociedad. Cada integrante de la familia ostenta roles que se modifican a
lo largo del tiempo ya sea por la edad, el sexo o la interacción, los valores y el afecto con
los demás miembros familiares, por lo tanto, las influencias dentro de la familia no son
unidireccionales, sino que son una red donde todos los integrantes de la familia influyen
unos sobre otros (Minuchin, 2009).
Respecto a la variable funcionamiento familiar, para Olson (1979) es la interacción
de vínculos afectivos entre las personas que conforman una familia (cohesión) y la
capacidad de modificar su organización con el fin de superar las dificultades que atraviesen
durante el transcurso de su vida (adaptabilidad). Al ocurrir un desequilibrio en el sistema
familiar, se puede observar un disfuncionamiento, el cual puede significar dolor y agresión,
ausencia de afecto, deterioro o posible desintegración, ya que la estabilidad de la familia
El modelo circumplejo de sistemas familiares desarrollado por Olson (1979) es una
representación dinámica que agrupa tres dimensiones: cohesión, adaptabilidad y
comunicación. Dentro del modelo la cohesión familiar es el vínculo emocional que tienen
entre sí los miembros de la familia y evalúa el grado en que los miembros están separados
o conectados a ella. Asimismo, la adaptabilidad familiar es la habilidad de un sistema
marital o familiar para cambiar su estructura de poder, las relaciones de roles y las reglas
de las relaciones, en respuesta al estrés situacional y propio del desarrollo. También, se
considera a la comunicación como una tercera dimensión que facilita el movimiento en las
dimensiones de la cohesión y adaptabilidad. Su aplicación se considera valiosa para
realizar un diagnóstico relacional, destacando áreas saludables (balanceadas) y
problemáticas (desbalanceadas) en los sistemas que estudia.
Las dimensiones anteriormente mencionadas admiten el establecimiento de
categorías de familias, las cuales según el grado de funcionamiento se disponen en tres
rangos: familias balanceadas, determinan y delimitan equilibrio en los niveles de apego y
de flexibilidad para el cambio, gracias a su adecuado proceso de comunicación; familias de
rango medio, las cuales serían extremas en alguna de las dimensiones de cohesión o
adaptabilidad, pero balanceadas en la otra; y las familias extremas, las cuales tendrían muy
altos o muy bajos niveles de apego y de flexibilidad (Olson, 1979).
Respecto a la variable habilidades sociales, el Ministerio de Salud (2005) menciona
que cuando se habla de habilidades decimos que una persona es capaz de ejecutar una
conducta; si hablamos de habilidades sociales decimos que la persona es capaz de ejecutar
una conducta de intercambio con resultados favorables, entiéndase favorable como
contrario de destrucción o aniquilación. El término habilidad puede entenderse como
social nos revela un intercambio de ideas, opiniones, etc.
MINSA (2005) menciona que las habilidades sociales se expresan en cuatro
dimensiones que son: comunicación, asertividad, autoestima y toma de decisiones. Una de
las dimensiones que se expresa es la comunicación, la cual se trata de una actividad
compartida que, necesariamente, relaciona a dos o más personas, ya que a través de ella se
comunica afecto, ideas, actitudes y emociones. Es decir, una buena comunicación es el
resultado de las habilidades aprendidas durante la infancia y la niñez, por la influencia
positiva de los padres en el seno familiar.
Otra dimensión de las habilidades sociales es la asertividad, definida como una
forma de expresión congruente, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras
ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o
perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la
emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia. Ser asertivo significa
elegir una alternativa saludable ante una conducta inadecuada considerando el contexto
social, la cual se desarrolla a través de la relación con las demás personas, y está ligada
tanto a la personalidad como al carácter (MINSA, 2005).
La dimensión autoestima, por su parte, viene a ser sentimiento valorativo de nuestro
ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos
corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. En resumen, es la
evaluación perceptiva de nosotros mismos, es por ello que un buen nivel de estima le
permite a una persona quererse, valorarse, respetarse, es algo que se construye o
reconstruye por dentro. Esto depende, también, del ambiente familiar, social y educativo en
La toma de decisiones es otra dimensión de las habilidades sociales, según MINSA
(2005), es una habilidad fundamental para cualquier actividad humana, para tomar una
decisión acertada y requiere de la identificación de alternativas con las posibles
consecuencias que tiene cada una de ellas para determinar con qué alternativas se obtendrá
los resultados esperados; sin embargo, las decisiones pueden ser afectadas por factores
como el estrés, el tiempo y la presión de los demás. En la medida que exista una adecuada
dinámica familiar Barboza-Palomino (2017) refiere que habrá un apoyo conjunto para
tomar decisiones respecto a asuntos que involucren aspectos del desarrollo personal.
En relación con las variables de la presente investigación se encontró los siguientes
antecedentes. A nivel internacional tenemos a Pades y Ferrer (2006) en el estudio “Niveles
de habilidades sociales en alumnos de enfermería de la Universidad de Palma de Mallorca,
España” reportaron que los resultados obtenidos indican que el entrenamiento para el
alumnado era eficaz para incrementar las habilidades sociales. Sin embargo, no ocurrió lo
mismo en el caso de los profesionales de enfermería. Concluyeron que los niveles
deficitarios en los diferentes factores analizados que presentaban estos profesionales antes
del entrenamiento, se pueden relacionar con el hecho de que estos/as profesionales acudían
a un curso sobre habilidades sociales.
García (2015) con su estudio “Percepción del funcionamiento familiar por
estudiantes de nivel medio superior de una universidad pública, Puebla - México”, en el
cual encontraron que la edad de los estudiantes osciló entre los 13 y 18 años, las familias se
caracterizaron porque el 71.4 por ciento son de tipo nuclear, el 40.8 por ciento tiene un
promedio de 5 a 6 integrantes, el 60.6 por ciento es de una comunidad rural, el 80.6 por
ciento es de un nivel socioeconómico medio y el 82 por ciento practica la religión católica.
tiene grado alto de funcionamiento familiar, seguido del 18.4 por ciento con grado medio y
el 37.4 por ciento, un grado bajo. Concluyeron que la percepción del funcionamiento
familiar depende de alguna manera de la etapa de vida de las personas encuestadas.
A nivel nacional, Ellén y Fernández (2006) en su investigación “Funcionamiento
familiar, año académico y estilo de vida de los estudiantes de enfermería de la Universidad
Nacional de Trujillo” encontraron que el 62 por ciento de estudiantes de enfermería
presenta buen funcionamiento familiar, seguido del 35.9 por ciento correspondiente a
regular funcionamiento y el 2.1 por ciento presenta disfunción familiar. Concluyeron que
el funcionamiento familiar y el año académico se relacionan de manera altamente
significativa (p = 0.01) con el estilo de vida de las estudiantes de enfermería.
Sihuay (2013) en su investigación “Habilidades sociales y su influencia en las
relaciones interpersonales en estudiantes de enfermería, Universidad Peruana los Andes –
Huancayo” encontraron que el 42 por ciento mantienen nivel medio, el 36 por ciento nivel
alto y el 22 por ciento nivel bajo en las primeras habilidades sociales. Asimismo, el 53 por
ciento mantienen nivel medio de habilidades sociales avanzadas, el 22 por ciento nivel bajo
y el 15 por ciento nivel alto. Concluyó que las habilidades sociales influyen
significativamente en las relaciones interpersonales de los estudiantes, esto quiere decir
que el buen nivel de habilidades sociales garantiza mejores relaciones interpersonales, y
que el bajo nivel de habilidades sociales ocasiona malas o deficientes relaciones
interpersonales.
A nivel local, Salas y Velásquez (2010) en su investigación “Funcionamiento
familiar y resiliencia en los adolescentes trabajadores de la calle, Trujillo” encontraron que
el 45 por ciento de los adolescentes presentaron nivel alto de funcionamiento familiar, el
66.7 por ciento son medianamente resilientes, el 23.3 por ciento son altamente resilientes y
el 10 por ciento poco resilientes. Concluyeron que existe relación altamente significativa
(p=0,000 < 0,05) entre las variables.
Calderón y Fonseca (2014) en su investigación titulada “Funcionamiento familiar y
su relación con las habilidades sociales en adolescentes de la Institución Educativa Privada
José Emilio Lefebvre, Moche” encontraron que el 20.9 por ciento de adolescentes tienen
funcionamiento familiar bajo y su nivel de habilidades sociales es bajo, el 14.3 por ciento
de adolescentes con funcionamiento familiar medio tiene nivel bajo de habilidades sociales
y el 18.7 por ciento de adolescentes con alto funcionamiento familiar tiene alto nivel de
habilidades sociales. Concluyeron que existe relación estadísticamente significativa entre
las variables, ya que p=0.002 < 0.05.
Frente a esta realidad problemática y antecedentes descritos anteriormente, se
observó que durante la formación del estudiante de enfermería en los equipos o grupos de
trabajo que se forman en las diversas experiencias curriculares, la mayoría de estudiantes
participan activamente y lideran el equipo de estudio de práctica, sin embargo también se
percibe otras estudiantes con escasa participación en clase, son poco asertivas y
comunicativas, además registraron tardanzas, faltas e incumplimiento de tareas en las
fechas programadas por las docentes. Asimismo, refieren que, por tener limitaciones
económicas, laboran en diferentes oficios para solventar sus estudios, situación relacionada
con las estudiantes que proceden de familias con distintos niveles de funcionamiento
familiar.
La situación socioeconómica y familiar podrían obstaculizar el desarrollo de
habilidades sociales del estudiante, generando conductas, comportamientos que pueden
estudiantes de enfermería es un requisito fundamental que debe tener todo egresado de la
carrera para el ejercicio del cuidado integral y social establecido en el currículo de
enfermería basado en competencias, por lo tanto, poseer habilidades sociales positivas es
de vital importancia en las relaciones interpersonales con el equipo de salud, pacientes y
familia.
El presente estudio contribuye a contar con una línea base de datos sobre las
variables mencionadas para compararlos con otras investigaciones similares y analizar los
resultados hallados en cada contexto, así como pretende contribuir con el programa de
tutoría para el soporte de las estudiantes con deficiente grado de funcionamiento familiar y
bajos niveles de habilidades sociales, los cuales influyen más allá de la dimensión
cognitiva y tecnología. Por todo lo mencionado, nos motivó a realizar el presente estudio
planteando el siguiente problema:
1. Problema
¿Cuál es la relación que existe entre el grado del funcionamiento familiar y el nivel de
habilidades sociales en estudiantes de pregrado de la Facultad de Enfermería de la
Universidad Nacional de Trujillo, 2019?
2. Objetivos
2.1. General
• Determinar la relación que existe entre el grado del funcionamiento familiar
con el nivel de habilidades sociales según dimensiones: autoestima,
asertividad, comunicación y toma de decisiones en estudiantes de pregrado
2.2. Específicos
• Identificar el grado de funcionamiento familiar en estudiantes de pregrado
de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo.
• Determinar el nivel de habilidades sociales según dimensiones: autoestima,
asertividad, comunicación y toma de decisiones en estudiantes de pregrado
II.
MATERIAL Y MÉTODO
1. Tipo de Investigación
El presente estudio es de tipo cuantitativo, método descriptivo correlacional, de corte
transversal (Hernández, Fernández y Baptista, 2014). Se realizó en estudiantes de
pregrado matriculados en el I semestre académico - 2019 en la Facultad de Enfermería
de la Universidad Nacional de Trujillo.
Donde:
➢ M: Población o muestra
➢ O1: Variable 1: Habilidades sociales
➢ r : Relación entre ambas variables
➢ O2: Variable 2: Funcionamiento familiar
2. Población
La población estuvo constituida por 327 estudiantes de pregrado matriculados en el I
semestre académico - 2019 en la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional
MUESTRA:
El tamaño de la muestra estuvo constituida por 115 estudiantes de pregrado
matriculados en el I semestre académico - 2019 en la Facultad de Enfermería de la
Universidad Nacional de Trujillo; que cumplieron los criterios de inclusión
establecidos. Esta se determinó haciendo uso de la fórmula de muestreo aleatorio
simple, posteriormente a través del muestreo estratificado y del método proporcional
(Anexo 1).
3. Criterios de Inclusión
• Estudiantes de pregrado matriculados en el I semestre académico - 2019 en la
Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo.
• Estudiantes de ambos sexos.
• Estudiantes que acepten participar voluntariamente y firmen el consentimiento
informado.
4. Unidad de Análisis
La unidad de análisis fue el(la) estudiante de pregrado matriculado (a) en el I semestre
académico - 2019 en la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo.
5. Instrumentos
Para la recolección de datos de la presente investigación se utilizaron dos instrumentos:
5.1. Escala sobre el grado de funcionamiento familiar (Anexo 2)
por Martinez-Pampliega et. al. (2006). La escala tipo Likert consta de 20 ítems,
de los cuales 10 ítems corresponden a la dimensión cohesión (ítems 1, 4, 7, 9,
10, 13, 15, 17, 18 y 20) y 10 ítems a la dimensión adaptabilidad (ítems 2, 3, 5, 6,
8, 11, 12, 14, 16 y 19).
La calificación de este instrumento se llevó a cabo según el siguiente criterio:
cada ítem tuvo 5 alternativas de respuesta con su respectiva calificación:
SIEMPRE (5 puntos), CASI SIEMPRE (4 puntos), ALGUNAS VECES (3
puntos), CASI NUNCA (2 puntos) y NUNCA (1 punto); lo cual confiere una
puntuación sumada de 100 puntos que corresponde al 100% (ANEXO 2),
determinándose de esta forma:
• Grado de funcionamiento familiar alto: 70 a 100 puntos.
• Grado de funcionamiento familiar medio: 45 a 69 puntos.
• Grado de funcionamiento familiar bajo: Menor o igual a 44 puntos.
5.2. Cuestionario sobre habilidades sociales (Anexo 3).
Para la recolección de datos sobre las habilidades sociales se utilizó este
cuestionario del Manual de Habilidades Sociales en adolescentes escolares del
Ministerio de Salud (2005). Contiene 42 ítems que se representan en cuatro
dimensiones: asertividad, comunicación, autoestima y toma de decisiones. Las
preguntas del 1 al 12 corresponden a la dimensión asertividad, las preguntas del
13 al 21 a la dimensión comunicación, las preguntas del 22 a la 33 a la
dimensión autoestima y las preguntas del 34 a la 42 corresponden a la dimensión
toma de decisiones.
establecido por el autor), cuando el estudiante desarrolle el cuestionario, se
suman los puntajes y se obtiene un promedio por cada dimensión y un promedio
global, donde hay 15 ítems que tienen valor inverso (1, 2, 4, 8, 11, 13, 16, 19,
23, 26, 29, 33, 35, 37 y 40), lo cual confiere una puntuación máxima de 210
puntos que corresponde al 100% (ANEXO 3), determinándose el nivel de
habilidades sociales según dimensiones y de manera global de esta forma:
PUNTAJES DE LAS HABILIDADES SOCIALES A NIVEL GLOBAL Y SEGÚN DIMENSIONES
DIMENSIÓN - CATEGORÍAS
ASERTIVIDAD COMUNICACIÓN AUTOESTIMA TOMA DE
DECISIONES
TOTAL
BAJO Menor de 20 Menor de 15 Menor a 20 Menor de 15 Menor de 80
PROMEDIO 20 a 40 15 a 30 20 a 40 15 a 30 80 a 144
ALTO 41 a 60 31 a 45 41 a 60 31 a 45 145 a más
6. Control de calidad de datos
6.1. Prueba piloto
Los instrumentos fueron aplicados a 25 estudiantes de pregrado matriculados
en el I semestre académico - 2019 en la Facultad de Enfermería de la
Universidad Nacional de Trujillo, con características similares a la población
en estudio, con el propósito de examinar la redacción de las preguntas,
verificar la comprensión, practicidad y tiempo de aplicación de los
instrumentos; así mismo, proporcionó las bases necesarias para realizar las
pruebas de validez y confiablidad.
6.2. Validez
bibliográfica de Olson y cols. (1979), así como una validez de constructo en la
adaptación al español de Martínez-Pampliega et. al. (2006) respaldada a través
de un análisis factorial confirmatorio, el cual arrojó índices adecuados en
relación a la estructura bidimensional establecida por los autores (GFI= 0,92;
NFI= 0,89; RMSEA= 0,07).
Instrumento Nº2: El Ministerio de Salud del Perú en conjunto con el Instituto
Nacional de Salud Mental “Hideyo Noguchi” a través de la Dirección General
de Promoción de la Salud diseñó y elaboró el cuestionario para ser aplicado en
la población peruana con el objetivo de mejorar su calidad de vida; por lo
tanto, al ser un instrumento basado en la problemática de nuestro país tuvo la
validez necesaria para ser aplicada en este estudio.
En la presente investigación, para realizar la validación de los instrumentos se
utilizó la prueba de correlación de Pearson, considerándose válidos para ser
aplicados.
VALIDEZ DE INSTRUMENTOS
Correlación de
Pearson Probabilidad
Escala sobre el grado de
funcionamiento familiar
(ANEXO 4)
0.833 0.00
Cuestionario sobre habilidades sociales (ANEXO 5)
6.3. Confiabilidad
Para determinar la confiabilidad de los instrumentos se utilizó el coeficiente
Alpha de Crombach, alcanzando valores mayores a 0.7, por lo tanto, los
instrumentos fueron considerados confiables para ser aplicados.
CONFIABILIDAD DE LOS INSTRUMENTOS
N° de casos
N° de ítems Valor de Alpha
de Crombach
Escala sobre el grado de funcionamiento familiar (ANEXO 4 )
25 20 0.913
Cuestionario sobre
habilidades sociales
(ANEXO 5)
25 42 0.972
7. Procedimiento
Para la recolección de datos en la presente investigación, primero se solicitó permiso
a la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo. También, se
coordinó con la escuela de Enfermería los horarios y fechas para el ingreso a las
aulas y aplicación de los instrumentos. Previamente al ingreso a las aulas, se solicitó
permiso a la docente encargada del grupo de estudiantes, luego se identificó al sujeto
de estudio. Posterior a ello, se procedió a seleccionar los estudiantes que reunían los
criterios de inclusión, a quiénes se les dio a conocer los criterios éticos de la
investigación, asimismo se obtuvo un consentimiento informado de cada una de los
estudiantes. Seguidamente se ordenó la posición de los estudiantes para dar mayor
el correcto llenado de los instrumentos, teniendo en cuenta que el tiempo requerido
para el desarrollo de los instrumentos era de 20 minutos para cada uno. Finalmente,
se realizó una revisión rápida para verificar su correcto llenado.
8. Procesamiento y Análisis de Datos
Los datos recolectados fueron registrados en una base de datos elaborada en excel
2016 y procesados por el software estadístico SPSS versión 25 para ser presentados
en tablas de distribución de frecuencias unidimensionales y bidimensionales con sus
valores absolutos y relativos; asimismo se utilizaron gráficos adecuados para
presentar los resultados de la investigación. Para el análisis estadístico de las
variables se utilizó la prueba de correlación Chi cuadrado, considerando el nivel de
significancia de <0.05.
9. Definición y operacionalización de variables
9.1. Variable independiente: Grado de Funcionamiento Familiar
Definición Conceptual: Es la interacción de vínculos afectivos entre los
miembros de la familia (cohesión) y que tenga la capacidad de cambiar su
estructura con el objetivo de superar las dificultades que atraviesan la familia a
lo largo de su ciclo de vida (adaptabilidad) (Olson y Cols., 1979).
Definición operacional: El grado de funcionamiento familiar es evaluado a
través de una escala. Según el puntaje que obtenga cada estudiante, se
categoriza en:
• Grado de funcionamiento familiar alto: 70 a 100 puntos.
• Grado de funcionamiento familiar bajo: menor o igual a 44 puntos.
9.2. Variable dependiente: Nivel de Habilidades Sociales
Definición conceptual: Conductas o destrezas que son requeridas para ejecutar
competentemente una tarea de índole interpersonal esto implica un conjunto de
comportamientos adquiridos y aprendidos en el seno familiar e institucional
(MINSA, 2005).
Definición operacional: Las habilidades sociales son evaluadas a través de un
cuestionario. Según el puntaje que obtenga de manera global cada estudiante
son categorizadas en:
• Nivel alto de habilidades sociales: de 145 a 210 puntos.
• Nivel promedio de habilidades sociales: de 80 a 144 puntos
• Nivel bajo de habilidades sociales: menor de 80 puntos.
10. Consideraciones éticas
En toda investigación que tiene como objeto de estudio seres humanos, requiere una
serie de principios que protejan los derechos y la seguridad de las personas que
participan en dicha investigación en todos los procedimientos que habrán de aplicarse.
Pues una investigación sin un control ético, podría dar motivo a importantes y
negativas consecuencias para la humanidad, solo comparables a los beneficios que
también se podrían obtener cuando esa investigación está presidida por un adecuado
criterio ético.
De acuerdo con el Código de Ética de la Universidad Nacional de Trujillo (2016), en
• Principio de justicia: se entiende como equidad, que además de significar la
utilización racional de los recursos (beneficios, bienes y servicios). En la presente
investigación se garantizó que los participantes no cubran ningún gasto, así como
se contó con una tabla de presupuesto.
• Principio de beneficencia: significa prevenir, aliviar el daño, hacer el bien como
otorgar beneficios. En la presente investigación se tomó en cuenta todas las
precauciones necesarias para evitar en las y los estudiantes daños que puedan
afectar su integridad.
• Principio de no maleficiencia: significa abstenerse intencionadamente de hacer
actos que puedan causar daño o perjudicar a otros. En el presente estudio, ningún
estudiante o el investigador fueron dañados o afectados.
• Principio de autonomía: significa no coartar la libertad y aplicar el consentimiento
informado ante la toma de decisiones, haciendo ejercicio de su libertad, sin
influencia de presiones de ningún tipo. En la presente investigación, se aplicó el
consentimiento informado en el cual se documentó la decisión de participar de
manera voluntaria del estudiante de pregrado de enfermería.
• Respeto: significa la privacidad de las personas interesadas y la confidencialidad
de la información. En la presente investigación se tuvo en cuenta el anonimato de
las y los estudiantes, por lo cual las encuestas no tuvieron nombre. Asimismo, el
sujeto en estudio tuvo la libertad para decidir voluntariamente su participación sin
el riesgo a exponerse a represalias o a un trato prejuiciado, así también el
conocimiento irrestricto después de haber recibido una explicación sin afectar la
• Verdad: significa ejercer la honestidad, la buena fe y la sinceridad humana en
general. En la presente investigación se explicó a cada participante la finalidad de
la aplicación de los cuestionarios y demás información obtenida de exclusividad
III.
RESULTADOSTabla 1
Grado de funcionamiento familiar en estudiantes de pregrado de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo, 2019.
GRADO DE FUNCIONAMIENTO
FAMILIAR
Nº %
Alto 87 75,6
Medio 26 22,6
Bajo 2 1,8
Total 115 100,0
Tabla 2
Nivel de habilidades sociales de manera global en estudiantes de pregrado de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo, 2019.
NIVEL DE HABILIDADES
SOCIALES
Nº %
Alto 71 61,8
Promedio 35 30,4
Bajo 9 7,8
Total 115 100,0
Tabla 3
Nivel de habilidades sociales según dimensiones en estudiantes de pregrado de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo, 2019.
NIVEL DE HABILIDADES
SOCIALES SEGÚN DIMENSIONES Nº %
AUTOESTIMA
Alto 71 61,7
Promedio 37 32,2
Bajo 7 6,1
ASERTIVIDAD
Alto 68 59,2
Promedio
45 39,1
Bajo
2 1,7
COMUNICACIÓN
Alto 59 51,3
Promedio 52 45,2
Bajo
4 3,5
TOMA DE DECISIONES
Alto 74 64,3
Promedio 37 32,2
Bajo 4 3,5
TOTAL 115 100
Tabla 4
Grado de funcionamiento familiar y nivel de habilidades sociales según dimensiones en estudiantes de pregrado de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo, 2019.
Nota. Resultados obtenidos de los resultados de la aplicación de los instrumentos.
*X2= 211,367 * p= 0.000
HABILIDADES SOCIALES SEGÚN DIMENSIONES
FUNCIONAMIENTO FAMILIAR
TOTAL
ALTO MEDIO BAJO
N % N % N % N %
AUTOESTIMA
ALTO 55 47,8 14 12,2 2 1,7 71 61,7
PROMEDIO 25 21,8 12 10,4 0 0,0 37 32,2
BAJO 7 6,1 0 0,0 0 0,0 7 6,1
ASERTIVIDAD
ALTO 52 45,2 15 13,0 1 0,9 68 59,1
PROMEDIO 33 28,7 11 9,6 1 0,9 45 39,2
BAJO 2 1,7 0 0,0 0 0,0 2 1,7
COMUNICA- CIÓN
ALTO 40 34,8 17 14,8 2 1,7 59 51,3
PROMEDIO 44 38,3 8 6,9 0 0,0 52 45,2
BAJO 3 2,6 1 0,9 0 0,0 4 3,5
TOMA DE DECISIONES
ALTO 56 48,7 16 13,9 2 1,7 74 64,3
PROMEDIO 28 24,3 9 7,8 0 0,0 37 32,2
BAJO 3 2,6 1 0,9 0 0,0 4 3,5
IV.
ANÁLISIS Y DISCUSIÓN
La familia es definida por Bustamante (2000) como un organismo vivo, complejo,
cuya trayectoria de vida es un transcurrir de diversidades, adversidades, semejanzas,
diferencias, individualidades, singularidades y complementariedades que lucha por su
preservación y desarrollo en tiempo y espacio dado y el cual se siente interconectada y
enraizada, biológica, solidaria, amorosa, cultural, política y socialmente. Desde esa
perspectiva, las condiciones de vida dentro de la familia deben permitir el desarrollo de las
personas autónomas y sociales creando una dinámica entre sus miembros, ésta incluye los
procesos utilizados por la familia para lograr metas como: la comunicación, el
establecimiento de objetivos, la resolución de conflictos y la utilización de recursos
internos y externos.
En ese sentido, el funcionamiento familiar es importante en el desarrollo de cada
integrante de la familia, independientemente de la edad o sexo, porque funciona como
soporte fundamental para el adecuado desempeño familiar e individual de cada miembro;
de este modo, el funcionamiento es la dinámica de interacción y sistémica que se presenta
entre los miembros de una familia; asimismo, evalúa el nivel de satisfacción de las
funciones básicas del sistema familiar, a través de las dimensiones de cohesión, rol,
permeabilidad, armonía, participación y adaptabilidad; que son relevantes para las
relaciones interpersonales entre ellos y benefician la conservación de la salud (Camacho,
León y Silva, 2009).
La tabla 1 muestra que el 75.6 por ciento de estudiantes de enfermería que
participaron en el estudio tuvieron grado alto de funcionamiento familiar, seguido del 22.6
del 90 por ciento de estudiantes tiene grado de funcionamiento familiar entre medio y alto.
Estos datos permiten inferir que las estudiantes proceden de hogares armónicos, donde hay
manifestaciones de cariño y se toma en cuenta la opinión de cada uno de los integrantes del
sistema familiar.
Los resultados son similares a los reportados por Carretero (2017) en su estudio,
donde se interpretó que el 58 por ciento de los universitarios tuvieron grado alto de
funcionamiento familiar, seguido del 24.8 por ciento con grado medio y el 17.2, grado
bajo. Asimismo, Zavala (2018), en su investigación sobre funcionamiento familiar en
universitarios de Obstetricia encontró que el 45.1 por ciento de alumnos tuvieron grado
alto de funcionamiento familiar, seguido del 40.6 con grado medio y el 14.3 por ciento,
grado bajo. También, Castro (2017), en su investigación sobre funcionamiento familiar en
universitarios de psicología halló que el 45.9 por ciento de estudiantes presentaron grado
alto de funcionamiento familiar, seguido del 6.8 por ciento con grado medio y un 19.1 por
ciento, grado bajo.
Los resultados difieren de los encontrados por Guadarrama, Márquez, Veytia y
León (2011) en su estudio, donde hallaron que el 48.1 por ciento tuvo grado medio de
funcionamiento familiar, seguido del 27.1 por ciento con grado bajo y el 24.7 por ciento,
grado alto. Llegaron a la conclusión que los estudiantes universitarios son personas que
necesitan desarrollar no sólo sus capacidades académicas, sino también sus capacidades
personales para permitirse en un futuro desarrollarse de manera exitosa profesionalmente,
pues se sabe que las historias personales se repiten y serán un reflejo en su ámbito laboral.
Al respecto, Uruk y Demir (2003) refieren que, como grupo primario, la familia
provee tres funciones básicas, primero un sentido de cohesión que se asume como el lazo
primario que fortalece la proximidad emocional, intelectual y física, segundo un modelo de
adaptabilidad que tiene como función básica mediar los cambios en la estructura de poder,
en el desarrollo de las relaciones de roles y en la formación de reglas y tercero una red de
experiencias de comunicación mediante las cuales los individuos aprenden el arte de
lenguaje, a interactuar, a escuchar y a negociar. Asimismo, en base a los aportes de Ares
(2007), los miembros de la familia comparten un proyecto vital de existencia común, en el
que se generan fuertes sentimientos de pertenencia, existe un compromiso personal entre
sus miembros y se establecen intensas relaciones de intimidad, reciprocidad y dependencia.
Para la Organización Mundial de la Salud (citada por Hernández, Cargill y Foster,
2011, p. 15), el funcionamiento familiar es “la capacidad del sistema familiar para cumplir
con sus funciones esenciales enfrentando y superando cada una de las etapas del ciclo vital,
las crisis por las que atraviesa, dando lugar a patrones que permiten ver la dinámica interna
en función del medio en que ella se desenvuelve; dicho de otra manera, el funcionamiento
familiar se explica por los distintos procesos del cambio que pueden facilitar y promover la
adaptación de la familia a una situación determinada”.
La literatura señala que un sistema familiar funcional permite transmitir al
individuo valores, creencias, costumbres y reglas que forman la conducta del miembro de
la familia y que mostrará a la sociedad a lo largo de su vida en todas las etapas siguientes,
es decir un alto grado de funcionamiento familiar permite la interacción de vínculos
afectivos entre sus miembros con capacidad de cambiar su estructura teniendo como
objetivo superar las dificultades que puedan atravesar (Olson, 2000).
Según lo encontrado, la mayoría de estudiantes tienen alto grado de funcionamiento
familiar, por lo tanto se corrobora según Arévalo (1992) que “en la familia se establecen
valores y reglas establecidas dentro del hogar, así como la comunicación es eficaz, la
autoridad se comparte entre los padres, se apoyan mutuamente y practican valores.
Asimismo un grado medio indica lazos afectivos débiles, el apoyo y comprensión de la
familia se pone en tela de juicio; los integrantes tienden a depositar la confianza en otras
personas, evitando a los suyos, reduciendo así la realización de actividades recreativas que
fomentan la unión familiar, lo que genera que cada uno pueda tomar una iniciativa propia y
distinta.” (Citada por Calderón y Fonseca, 2014).
Sin embargo, el grupo de estudiantes con grado bajo de funcionamiento familiar
bajo, según Arévalo (1992) revela “una interacción negativa entre sus miembros, con
escasos límites, desapego y desamparo afectivo, la atención de los padres hacia los hijos
solo se da ante conductas inadecuadas, crisis matrimonial y hay señales de una
comunicación disfuncional. Como resultado, los hijos son indiferentes ante sus propios
problemas al no buscar alternativas de solución, ocasionando incertidumbre y dudas que
impiden el desempeño de roles de manera eficaz, por lo cual se vuelven sensibles a los
cambios y pierden el control, abandonan la autonomía y su sentido de independencia, lo
cual se manifiesta a través de problemas de cualquier índole, afectando principalmente su
autoestima” (Citada por Calderón y Fonseca, 2014).
De acuerdo con Guzmán y Frisancho (2008), se concluye que el funcionamiento
familiar es el indicador más importante del bienestar de cada uno de los integrantes del
grupo familiar, porque la familia cumple un rol importante y esencial para el desarrollo
físico, psicológico y social , además forma una base que deberá complementarse durante la
formación académica del estudiante de enfermería, teniendo en cuenta que el grado bajo
de funcionamiento familiar genera problemas y frustraciones que pueden ser una seria
La tabla 2 muestra que el 61.8 por ciento de las estudiantes de enfermería que
participaron en el estudio tuvieron nivel alto de habilidades sociales, seguido del 30.4 por
ciento con nivel promedio y el 7.8 por ciento, nivel bajo. Los resultados encontrados
evidenciaron que la mayoría de estudiantes de enfermería presentaron niveles de
habilidades sociales entre promedio y alto, lo que probablemente indica que se
desenvuelven con mayor seguridad logrando los proyectos que se han planteado en su vida
personal y profesional, así como logran una interrelación eficaz con su entorno,
facilitándoles a cumplir sus objetivos y metas.
Estos resultados son similares a los reportados por Corilloclla y Guevara (2013) en
su investigación encontraron que un 66.7 por ciento de estudiantes de enfermería presentan
nivel alto de habilidades sociales, seguido de un 33.3% con nivel promedio; no habiendo
estudiantes con nivel bajo. Se evidenció que en su mayoría los estudiantes lograron crecer
sus habilidades sociales durante la etapa universitaria. Asimismo, Chocche y Condori
(2017) en su investigación sobre habilidades sociales en estudiantes de enfermería
encontraron que el 52 por ciento de estudiantes tuvo nivel alto de habilidades sociales,
seguido del 39 por ciento con nivel bajo y el 9 por ciento, nivel promedio.
Al respecto, Caballo (2007) menciona que las habilidades sociales constituyen un
conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa
sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo de un modo
adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás, y que generalmente
resuelve los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de
futuros problemas. La adquisición de las habilidades según Hidalgo y Abarca (2000) se da
a través del aprendizaje, de carácter incidental o como consecuencia de un entrenamiento
en el progreso de todo ser humano, porque es un ser social por naturaleza y necesita vivir
en sociedad, relacionarse con ella con sus virtudes y sus defectos, porque en cuanto más
efectiva sea esta relación con los demás mayor armonía y bienestar existirá entre sus
integrantes.
Los datos hallados en el presente estudio se ratifican con los conceptos de MINSA
(2005), donde el nivel alto de habilidades sociales demuestra que la persona busca
alcanzar sus propias metas, pero también la de los demás, y cuando entra en conflicto trata
de encontrar soluciones satisfactorias para ambos. Asimismo, MINSA señala que el nivel
promedio de habilidades sociales es cuando las personas difícilmente se sienten satisfechas
e incapaces de conseguir aquellos objetivos que las llevarían a sentirse a gusto, inseguridad
ante situaciones cotidianas y en las relaciones interpersonales y poca o ninguna
autoafirmación ante los demás. Por último, las personas con bajo nivel de habilidades
sociales experimentan aislamiento social, rechazo y una baja autoestima, en consecuencia,
de percibirse incompetentes socialmente.
De acuerdo con Ramón, Segura y Palanca (2012) se concluye que las habilidades
sociales son relevantes en la práctica profesional de enfermería, porque las enfermeras
están constantemente interrelacionados con otras personas, en algunas ocasiones de éstas
relaciones se derivan situaciones angustiantes y conflictivas, que son potentes generadores
de estrés y pueden dificultar el buen desempeño del rol profesional, las cuales necesitan
nivel alto de habilidades sociales para poder afrontarlas exitosamente.
Por lo tanto, en el presente estudio se evidencia que la mayoría de estudiantes de
(2001) sucede cuando el estudiante se encuentra en un contexto interpersonal y social
adecuadamente gestionado que favorece el logro de sus objetivos. Sin embargo, las
estudiantes con nivel bajo de habilidades sociales requieren mayor atención, el cual puede
afectar su salud mental adoptando conductas inadecuadas que dificulten su actuar, e indica
que no están desarrollando las dimensiones de sus habilidades sociales al no expresar sus
emociones o destrezas ante los demás por miedo o temor a que dirán, a esto se suma los
problemas personales y familiares que puedan tener cada uno de ellos, así mismo algunos
están en proceso de desarrollo por lo cual tendrán cambios emocionales y siguen en busca
de su identidad, por ende, tener habilidades sociales adecuadas permiten la eficacia
interpersonal, protegen de diferentes problemas psicosociales, optimizan la calidad de vida
y posibilitan el desarrollo académico y social.
La tabla 3 muestra el nivel de habilidades sociales según dimensiones, en la cual se
encontró en la dimensión Autoestima que el 61.7 por ciento de las estudiantes de
enfermería presentó nivel alto de autoestima, seguido del 32.2 por ciento con nivel
promedio y el 6.1 por ciento nivel bajo. Los resultados encontrados en el presente estudio
de investigación evidencia que la mayoría de estudiantes de enfermería se consideran como
personas altamente capacitadas y aptas para realizar cualquier actividad logrando así sus
metas y objetivos trazados a nivel personal como profesional, a diferencia del grupo donde
predomina autoestima baja, lo que conlleva un deterioro en la salud emocional, originando
problemas alimenticios, depresión, trastornos del sueño y otros más que pueden afectar la
integridad física y mental de la persona.
Los resultados del presente estudio son similares a los reportados por Chocce y
Condori (2017) en su investigación sobre habilidades sociales en estudiantes de
autoestima, seguido del 39 por ciento con nivel bajo y el 16 por ciento nivel promedio.
También, son similares los resultados encontrados por Arroyo (2018) en su investigación
sobre habilidades sociales en adolescentes, donde el 40 por ciento tuvo nivel alto de
autoestima, seguido del 33.3 por ciento con nivel promedio y el 26.6 por ciento, nivel bajo.
Los resultados difieren de los hallados por Zuñiga (2017) en su estudio sobre habilidades
sociales en adolescentes, encontró que, en la dimensión autoestima el 40 por ciento de
adolescentes tuvo nivel promedio de autoestima, seguido del 38 por ciento con nivel bajo y
el 22 por ciento nivel alto.
Al respecto, Mora y Raich (2005, p. 14), conciben la autoestima “como la suma de
un conjunto de juicios acerca del propio valor y competencia en diferentes dominios. En
parte causa y en parte consecuencia de problemas y maneras de enfocar la vida, y (…) en
el que los acontecimientos diarios tienen una determinada influencia. La autoestima, para
Branden (citado por De Mézerville, 2004, p. 25), está configurada por factores tanto
internos como ideas, creencias, prácticas o conductas; y externos como los mensajes
transmitidos verbal o no verbalmente, las experiencias suscitadas por los padres, los
educadores, las personas significativas para nosotros, las organizaciones y la cultura.
Rice (citado por Naranjo, 2007, p. 6) refiere que las personas al construir conceptos
sobre sí mismos deben afrontar a la estima que tienen de sí. Cuando su autoconocimiento
las lleva a la autoaceptación y a la aprobación, a un sentimiento de valía, entonces tienen
autoestima suficiente como para aceptarse a sí mismos y a sí mismas. De esta manera, la
mayoría de jóvenes realizan evaluaciones de sí, comparando sus físicos, habilidades
motoras, capacidades intelectuales y habilidades sociales con los de sus iguales y con los
de sus prototipos. Esta autoevaluación puede conducir a un sentimiento de vergüenza que
yo percibido con su yo ideal, estableciendo lo que pueden ser con mayor efectividad e
integrando sus metas en sus yo ideales.
Las personas que poseen una autoestima alta, según Coopersmith, son expresivas,
asertivas, con éxito académico y social, confían en sus propias percepciones y esperan
siempre el éxito, consideran su trabajo de alta calidad y mantienen altas expectativas con
respecto a trabajos futuros, manejan la creatividad, se autorrespetan y sienten orgullo de sí
mismos, caminan hacia metas realistas. También, las personas con nivel medio de
autoestima, son personas expresivas, dependen de la aceptación social, igualmente tienen
alto número de afirmaciones positivas, siendo más moderadas en sus expectativas y
competencias que las anteriores. Sin embargo, las personas con nivel bajo de autoestima
son desanimadas, deprimidas, aisladas, consideran no poseer atractivo, son incapaces de
expresarse y defenderse; se sienten débiles para vencer sus deficiencias, tienen miedo de
provocar el enfado de los demás, su actitud hacia sí mismo es negativa, carecen de
herramientas internas para tolerar situaciones y ansiedad (citado por Válek, 2007)
Por lo tanto, la mayoría de estudiantes de enfermería según MINSA (2005) tienen
aceptación por sí mismo, amor propio, reconocimiento de limitaciones y defectos, así
como la búsqueda constante de superación a nivel personal y social. Este grupo, para
Beane (citado por Naranjo, 2007, p. 7) tienden a participar más, a tener puntajes de
competencia académica más altos, a exhibir una conducta prosocial y a demostrar un logro
académico mayor que el que tienen sus iguales con autopercepciones no claras o negativas.
Asimismo, las estudiantes con nivel medio de autoestima se sienten inseguros sobre sí
mismos y necesitan ser aceptados socialmente, a pesar de que tienen confianza interna,
pueden ceder ante las peticiones y comentarios de los demás, además aparentan tesón y
autoestima experimentan sentimientos de insatisfacción y carencia de respeto por sí
mismo, por ello es conveniente reforzar constantemente la autoestima de este grupo, así
aprenderán a aceptar mejor los cambios y la capacidad de asumirlos, como afrontar
problemas tanto en el ámbito personal, laboral y/o profesional desarrollando su capacidad
para resistir y superar adversidades en la vida.
En la dimensión Asertividad, el 59.2 por ciento tuvo nivel alto de asertividad,
seguido del 39.1 por ciento con nivel promedio y el 1.7 por ciento nivel bajo. Los
resultados encontrados en el presente estudio de investigación indican que más del 90 por
ciento de estudiantes de enfermería son capaces de exponer sus ideas, de presentar sus
propuestas con toda claridad y confianza, aceptando las críticas y reconociendo
oportunamente sus errores; fortaleciendo de este modo su presencia instrumental y
participación en el grupo social del que forme parte, demostrando en cualquier
circunstancia seguridad al momento de comunicarse con los demás. A diferencia de las
estudiantes con bajo nivel de asertividad en las que predomina poca capacidad para ser
asertivos, probablemente sea por baja autoestima, experiencias pasadas o conductas
aprendidas tratan a los demás de una manera pasiva, y pueden no hacer valer sus derechos,
expresar sus sentimientos o expresar claramente lo que quieren.
Los resultados del presente estudio difieren a los reportados por Chocce y Condori
(2017) en su investigación sobre habilidades sociales en estudiantes de enfermería donde el
42 por ciento tuvo nivel alto al igual que nivel bajo de asertividad, seguido del 16 por
ciento con nivel promedio. También difieren los resultados encontrados por Arroyo (2018)
en su investigación sobre habilidades sociales en adolescentes donde el 38 por ciento de
adolescentes ha desarrollado nivel bajo de asertividad, seguido del 33 por ciento con nivel
habilidades sociales en adolescentes encontró que el 48.4 por ciento muestra nivel
promedio, seguido del 31.6 por ciento con nivel bajo y el 20 por ciento, nivel alto de
asertividad.
Al respecto, Naranjo (2008) manifiesta que la conducta asertiva ayuda a que el
individuo se sienta completamente satisfecho consigo mismo y con los demás (p. 22). Para
definir la asertividad, Caballo (2007c) señala que la conducta tiene una relación directa con
los afectos inherentes, carencias, derechos y necesidades sin sancionar a los demás y sin
vulnerar ninguno de los derechos de las personas. Además, manifiesta que este tipo de
conducta no está planteado para que una persona obtenga lo que quiere, sino que tiene
como propósito que la persona comunique en forma clara y directa sus propias necesidades
u opiniones (p. 63). Según Solórzano (2015), las personas asertivas defienden sus
derechos, consideran que sus necesidades y la de los demás son de igual importancia y
comunican lo que quieren argumentando su posición.
Flores (citada por Cañon-Montañez y Rodríguez-Acela, 2011, p.82) refiere que la
asertividad comúnmente posee tres elementos generales en sus definiciones: uno, es que el
individuo tiene derecho de expresarse; dos, el respeto hacia el otro individuo y tres, las
consecuencias del comportamiento deben ser satisfactorias para ambos miembros de la
interacción. También, menciona que es muy probable que en alguna ocasión cualquier
persona haya tenido dificultad en defender sus derechos, expresar sentimientos u
opiniones, defender el propio punto de vista sin agredir a los demás, iniciar nuevas
relaciones o simplemente poner punto final a una conversación. De esta manera, la
asertividad influye en los encuentros cotidianos, los cuales pueden ser desagradables,
debido a un comportamiento social inadecuado, y otros, cuando son bien llevados
De este modo, los resultados encontrados en el presente estudio se reafirman con lo
mencionado por MINSA (2005), quien indica que el nivel alto de asertividad es cuando las
estudiantes defienden sus derechos de forma directa y oportuna con habilidad y cordura,
también sabe decir “NO” de manera original y desenvuelta, sin provocar tensión ni romper
relaciones sociales. Asimismo, las estudiantes con nivel medio de asertividad pueden
identificar sus responsabilidades y las secuelas de sus acciones, en ocasiones se sienten
frustradas y agobiadas causando innecesariamente incomodidad y pesar en los demás al
escucharlos. Por último, el grupo de estudiantes con nivel bajo de asertividad denotan
timidez y exaltación al interrelacionarse con los demás, son manipulables y cohibidas, no
defienden sus derechos como es debido, tiene miedo expresar su disconformidad frente a
algo y actúa según los deseos de otros.
Por lo tanto, según Cabrera, Guil y Lax (citados por Cañon-Montañez y
Rodríguez-Acela, 2011, p.82) ser un estudiante asertivo permitirá obtener beneficios tanto en el área
personal, aumentando su autoestima, su seguridad personal, su autoimagen y su
autoconcepto, como en el área académica, disminuyendo el número de situaciones
estresantes e incrementando la eficacia, calidad y competencia de los cuidados y servicios
que se prestan, donde en la presente investigación tanto la asertividad como el manejo de
las técnicas de habilidades sociales son empleadas por la mayoría de estudiantes de
enfermería.
En la dimensión comunicación, el 51.3 por ciento tuvo nivel alto de comunicación,
seguido del 45.2 por ciento con nivel promedio y el 3.5 por ciento nivel bajo. Los
resultados encontrados en la presente investigación permiten inferir que más del 90 por
ciento de estudiantes logran expresarse y comunicarse asertivamente con los demás, así
Además, posiblemente experimentan una convivencia igualitaria y armónica entre ellos,
fomentando opiniones y estimaciones en el ámbito estudiantil de manera adecuada.
Los resultados del presente estudio son similares a los reportados por Chocce y
Condori (2017) en su investigación sobre habilidades sociales en estudiantes de enfermería
donde el 42 por ciento presentó nivel alto de comunicación como nivel promedio y el 16
por ciento nivel bajo. Asimismo, Zuñiga (2017) en su estudio sobre habilidades sociales en
adolescentes encontró que el 55 por ciento tuvo nivel promedio, seguido del 30 por ciento
con nivel alto y el 15 por ciento, nivel bajo. Sin embargo, los resultados difieren de los
encontrados por Arroyo (2018) en su investigación sobre habilidades sociales en
adolescentes donde el 45 por ciento tuvo nivel bajo de comunicación, seguido del 36.6 por
ciento con nivel alto y el 18 por ciento, nivel promedio.
Al respecto, León (2019) menciona que una adecuada comunicación se basa en una
actitud personal positiva a la hora de relacionarse con los demás y consiste en expresar
opiniones y valoraciones evitando descalificaciones, reproches y enfrentamientos. Es la vía
adecuada para interactuar con personas. Se produce una adecuada comunicación cuando se
expresa un mensaje en el que las palabras y los gestos transmiten claridad, y al mismo
tiempo, una actitud de empatía las personas con las que nos relacionamos día a día. Así
mismo, la comunicación asertiva es la habilidad de expresar ideas positivas y los
sentimientos de una manera abierta, honesta y directa, respetando nuestros derechos y al
mismo tiempo respetando los derechos de los demás. No implica únicamente emitir
comentarios, va más allá, ya que es el hecho de tener la noción de cómo comunicarnos
eficientemente y que al emitir una idea esta sea clara y directa, siempre con el debido
respeto que se merecen cada una de las personas a las cuales se dirige nuestro mensaje.