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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO
FACULTAD DE ENFERMERÍA
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE ENFERMERÍA
AUTOPERCEPCION DE LA IMAGEN CORPORAL Y HÁBITOS ALIMENTARIOS EN ADOLESCENTES DE UNA INSTITUCIÓN EDUCATIVA - 2015
TESIS
PARA OPTAR EL TITULO PROFESIONAL DE:
LICENCIADA EN ENFERMERIA
AUTORAS:
BR. ALVARADO FLORES, LETICIA MARILYN. BR. ECHEGARAY CORDOVA, CINTHYA PAOLA. ASESORA:
MS. VILLANUEVA VALERIANO, TOMASA BELINDA.
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AGRADECIMIENTO
A TI DIOS TODO PODEROSO
Por estar presente en nosotras iluminándonos, bendiciéndonos,
Fortaleciéndonos y guiándonos para llegar hasta donde hemos llegado.
Gracias por ser el amigo fiel que nunca falta, por inculcarnos
El amor, el respeto por los demás.
Gracias por estar presente no solo en eta etapa tan importante,
Sino en todo momento ofreciéndonos lo mejor
Y buscando los mejor para nuestra persona.
Por el camino que nos diste al emprender este trabajo que ayuda
Al sano, enfermo y a sus familiares.
Infinitas gracias por brindarnos la oportunidad de
Hacer realidad este sueño anhelado.
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A nuestra Alma Mater:
La Universidad Nacional de Trujillo, por darnos la oportunidad de estudiar y
alcanzar esta meta, por habernos aceptado ser parte de ella y abierto las
puertas de su seno científico para poder estudiar la carrera, así como también
a nuestros docentes por brindarnos su conocimiento y su apoyo para seguir
adelante día a día.
Nuestro profundo agradecimiento a nuestra docente y asesora:
MS. BELINDA VILLANUEVA VALERIANO
Por su esfuerzo, dedicación, conocimientos, orientaciones, su manera de
trabajar, su persistencia, su paciencia y su motivación que han sido
fundamentales para nuestra formación como profesionales e investigadores.
Ella ha inculcado en nosotras un sentido de seriedad, responsabilidad y rigor
académico sin los cuales no podríamos tener una formación completa como
profesionales.
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DEDICATORIA
A MIS PADRES
IRMA Y SEGUNDO
Porque creyeron en mí y porque me sacaron adelante, dándome ejemplos dignos de superación y entrega,
porque en gran parte gracias a ustedes, hoy puedo ver alcanzada mi meta, ya que siempre
estuvieron impulsándome en los
momentos más difíciles de mi carrera, y porque el orgullo que sienten por mí, fue lo que me hizo ir hasta el final. Especialmente a mi Padre que está en el cielo, aunque ya no estas físicamente a mi lado, has estado
presente desde siempre en cada meta cumplida, los amo con todo mi corazón.
A MIS TIOS
JUAN Y EDITH
Por su apoyo incondicional, por haberse convertido en mis padres cuando me hizo falta,
por fomentar en mí el deseo de superación y el anhelo de triunfo en la vida.
Por el inmenso amor que día a día me dan, por creer en mí y siempre brindarme su apoyo, amistad, consejos, ánimo y compañía en los
momentos más difíciles de mi vida.
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A MI HERMANA
YSELA ESTEFANNY
Por siempre acompañarme en cada paso que he dado en mi vida, por los consejos que me brindaste
para seguir alcanzado mis metas, por
el inmenso amor que me brindaste, ha sido siempre un gran aliciente para seguir.
A MI QUERIDO SOBRINO
YORCH ANTONIO
Quien eres una motivación extra para mí,
por compartir momentos de inspiración y
felicidad en mi vida, soy muy afortunada
en tenerte a mi lado ¡Te Amo!.
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DEDICATORIA
A MIS PADRES
PAZ VICTORIA Y MANUEL ELADIO
Quienes me enseñaron desde pequeña a luchar para alcanzar mis metas. Ustedes son mi pilar más importante, han sabido formarme con buenos sentimientos, hábitos y valores, y sin duda alguna me han demostrado su amor en
el trayecto de mi vida, corrigiendo mis faltas y celebrando mis triunfos.
Mi triunfo es de ustedes ¡Los amo!.
A MIS QUERIDOS HERMANOS
NOÉ, CARLOS, MARTA, MOISÉS Y
MARIANA
Por ser mis grandes amigos y que junto a sus ideas hemos pasado momentos inolvidables.
Sus consejos me ayudaron afrontar los restos que se me presentaron a lo largo de mi vida. Gracias Sin ustedes no hubiese podido hacer
realidad este sueño.
vii
A MI QUERIDO TÍO
JORGE CUBAS
A quien quiero como mi segundo padre; quien me apoyo y cuido de mí mientras realizaba mis estudios. Eres ejemplo
de perseverancia y constancia y eso lo infundes siempre, mil gracias por
el valor mostrado para salir adelante y por tu amor.
A MIS SOBRINOS
CAMILA, FABIO, ANA LUCIA,
APRILL, VALERIA Y DENNIS
Sus risas me hicieron crecer y sentirme muy afortunada de tenerlos conmigo. Ustedes son reflejo de mis hermanos, las personas que más quiero en este
mundo. Su cariño, amor y manifestaciones de afecto, son una
gran bendición de Dios, que dan muestra de las cosas que un sobrino tiene para ofrecer a nuestra familia en
general.
viii SUMARIO
AGRADECIMIENTO
DEDICATORIA
RESUMEN
ABSTRACT
I. INTRODUCCIÓN
II. MATERIAL Y MÉTODO
III. RESULTADOS
IV. zANALISIS Y DISCUSIÓN
V. CONCLUSIONES
VI. RECOMENDACIONES
VII. REFERENCIA BIBLIOGRÁFICAS
VIII. ANEXOS
Pág.
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AUTOPERCEPCION DE LA IMAGEN CORPORAL Y HÁBITOS ALIMENTARIOS
EN ADOLESCENTES DE UNA INSTITUCION EDUCATIVA - 2015
Br. Leticia M. Alvarado Flores 1
Br. Cinthya P. Echegaray Córdova 2
Ms. Tomasa B. Villanueva Valeriano3
RESUMEN
La presente investigación se realizó en la Institución Educativa Antenor Orrego Espinoza -
Laredo con el objetivo de establecer la relación que existe entre la autopercepción de la
imagen corporal y los hábitos alimentarios en adolescentes. El universo muestral estuvo
conformado por 120 adolescentes de sexo. Para la recolección de datos se utilizó la Escala
para valorar la percepción de la Imagen Corporal y el Cuestionario para evaluar Hábitos
Alimentarios elaborados por las autoras. La resultados se presentan en cuadros
estadísticos para medir la relación entre las variables se utilizó la prueba estadística
Chi-Cuadrado. Luego del análisis de resultados se formuló las siguientes conclusiones: el 43
por ciento de adolescentes tuvieron una percepción de su imagen corporal no alterada,
seguido de un 47 por ciento con una percepción de imagen corporal en riesgo y el 10 por
ciento con una percepción alterada de su imagen corporal. En relación con los hábitos
alimentarios el 61 por ciento presenta adecuados hábitos alimentarios y el 39 por ciento
inadecuados. Se encontró que existe relación estadísticamente altamente significativa
entre las variables.
Palabras claves: Hábitos alimentarios, Imagen corporal, adolescentes
(1) Br. de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo. Email: [email protected] (2) Br. de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo. Email: [email protected]. (3) Profesora Asociada del Departamento de Enfermería de la Mujer y el Niño de la Facultad de Enfermería –
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SELF-PERCEPTION OF BODY IMAGE AND EATING HABITS IN ADOLESCENT
AN EDUCATIONAL INSTITUTION - 2015
Br. Leticia M. Alvarado Flores 1
Br. Cinthya P. Echegaray Córdova 2
Ms. Tomasa B. Villanueva Valeriano3
ABSTRACT
This research was conducted at the Educational Institution Antenor Orrego
Espinoza - Laredo with the aim of establishing the relationship between
self-perception of body image and eating habits in adolescents. The sample universe
consisted of 120 adolescent sex. Scale was used to assess the perception of Body
Image and Eating Habits Questionnaire to evaluate developed by the authors for
data collection. The results are presented in statistical tables to measure the
relationship between variables statistical Chi-Square test was used. After analysis
of the results the following conclusions were made: 43 percent of adolescents had
a perception of their not altered body image, followed by 47 percent with a
perception of body image at risk and 10 percent with an altered perception body
image. Regarding eating habits, 61 percent have proper eating habits and 39
percent inadequate. It was found that there were statistically highly significant
relationship between the variables.
Keywords: Eating habits, body image, adolescents.
(1) Br., Faculty of Nursing at the National University of Trujillo. Email: [email protected] (2) Br., Faculty of Nursing at the National University of Trujillo. Email: [email protected].
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I. INTRODUCCIÓN
A nivel mundial los adolescentes representan el 20 por ciento de la
población total y de éste, el 85 por ciento se encuentra en los países en vías de
desarrollo. En relación a los países de América del Sur, el Perú es considerado
como el cuarto país con mayor cantidad de habitantes después de Brasil,
Colombia y Argentina. Con respecto a América Latina (20 países), el Perú
ocupa el quinto lugar, siendo antecedido por Brasil, México, Colombia y
Argentina. En lo que se refiere al continente americano (39 países), el Perú
ocupa el séptimo lugar como país con mayor población; el primero corresponde
a Estados Unidos de Norte América, seguido de Brasil, México, Colombia,
Argentina y Canadá. Se estima que entre 1960 y 1990, el número de
adolescentes entre los 10 y 19 años de edad en América Latina aumentó en
138 por ciento (Instituto Nacional de Estadística e Informática, 2012).
En el Perú la población adolescente representa aproximadamente la
quinta parte de la población total (20.72 por ciento), superando
cuantitativamente a la población infantil. A nivel nacional los adolescentes de
12 a 17 años constituyen alrededor de 3 millones 503 mil 436 personas del total
de la población peruana, de los cuales 48.7 por ciento reside en el área urbana
y el 51.3 por ciento en el aérea rural. Así mismo existe un 51.9 por ciento de
adolescentes entre las edades de 10 y 14 años, en comparación con la
población adolescente de 15 a 19 años representado por un 48.1 por ciento
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En el departamento de La Libertad, la población adolescente es de 341
mil 687 habitantes y representan el 6.02 por ciento del total de adolescentes a
nivel nacional. La concentración de adolescentes en este departamento es de
21.22 por ciento. Según el grupo de edades, la población entre los 10 a 14 años
es de 179 mil 62 habitantes que representa el 52.4 por ciento y de 15 a 19 años
es de 162 mil 625 habitantes que representa el 47.6 por ciento (MINSA, 2009).
En los datos estadísticos que reporta la Gerencia Regional de Salud La
Libertad, según provincias y distritos se encuentra que, en cifras referenciales,
la población total de adolescentes en la provincia de Trujillo es de 864 mil 206
habitantes y la población adolescente de 10 a 14 años es de 86 mil 527
habitantes que representa el 10 por ciento, mientras que la población de 15 a
19 años es de 90 mil 281 habitantes que representa el 10.4 por ciento (Gerencia
Regional de Salud, 2010).
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La presente investigación se desarrolló en la Institución Educativa
“Antenor Orrego Espinoza”, del Distrito de Laredo, la cual es una Institución
estatal mixto que alberga adolescentes de distintos niveles socioeconómicos y
diferentes tipos de familia. La población del tercero y cuarto año, está
constituida por 256 adolescentes, de las cuales 120 son de sexo femenino (46.8
%) y 136 son de sexo masculino (53.2 %).
Al analizar los datos estadístico nos damos cuenta que el Perú tiene una
gran demanda de adolescentes, Sin embargo, los adolescentes han sido considerados por mucho tiempo un grupo poblacional que se enferma poco y que acuden muy esporádicamente a los establecimientos de salud, pretendiendo indicar con ello sus pocas necesidades de atención en esa área; no obstante el perfil epidemiológico de dicha población ha cambiado durante los últimos años, ya que el adolescente tienen estilos de vida que adoptan, el cual .le exige ciertos comportamientos y nuevos patrones (Pineda, 2002).
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personal, al término de este periodo crítico del desarrollo, el individuo está preparado para entrar en la edad adulta y asumir sus responsabilidades (Pineda, 2002).
Según la OMS (2011), refiere que la adolescencia es una etapa de
transición entre la niñez y la madurez, transcurre entre los 10 y 19 años.
Comprende un de período de aprendizaje en el que el individuo construye su
propia personalidad, se caracteriza por un continuo crecimiento. Durante esta
etapa la ganancia de masa corporal corresponde al 50 por ciento del peso
adulto, al 20 por ciento de la talla definitiva y a más del 50 por ciento de la masa
ósea, el crecimiento en las adolescentes se acompaña de un mayor aumento
en la proporción de grasa corporal.
Durante las etapas puberales existen claras diferencias en las
necesidades alimentarias de la mujer y del hombre, determinadas por la distinta
edad en que se presenta el brote puberal y por su diferente intensidad. El
fenómeno se observa cuando se comparan los valores de la superficie corporal,
a través de esta etapa antes de los 10 años no hay diferencias intersexuales
en su magnitud, de los 10 a 15 años es mayor en la mujer que en el hombre y
a partir de entonces ocurre lo contrario. Como se sabe, la superficie corporal se
correlaciona con los requerimientos basales de energía. El crecimiento
somático está relacionado con la aparición de los caracteres sexuales
secundarios, al respecto conviene recordar que la desnutrición origina retraso
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La adolescencia se clasifica en adolescencia temprana, intermedia y
tardía. En relación a la adolescencia temprana señala que la principal
preocupación son los rápidos cambios que recurren en el aspecto físico y como
va delineando la nueva silueta corporal. La calidad y expresión de los cambios
físicos producen inquietud y dudas respecto de su índole normal o anormal.
Surge también la curiosidad por su anatomía sexual (OMS, 2011).
En la adolescencia intermedia la mayoría de adolescentes ha logrado la
maduración y la transformación completa de la silueta corporal, la preocupación
del cuerpo no desaparece del todo y se observa el esfuerzo por reconocerse
atractiva, así como el cuidado esmerado por estar a la moda, ocuparse del
arreglo personal ya que es la mejor carta de presentación, por lo que se
esfuerzan por ser los mejores. Las adolescentes se obsesionan con el ejercicio
físico, actitud obsesiva de poseer un cuerpo excepcional que les ayude a
obtener reconocimiento. Los pares son parte importante de su medio por lo que
pasan más tiempo entre amigos, relegando a la familia a un segundo plano
(OMS, 2011).
A partir de los 17 años, durante la adolescencia tardía, la preocupación
por el cuerpo y la apariencia física en algunas adolescentes desaparece del
plano de los grandes problemas, la autonomía personal e independencia están
en vías de lograrse por completo, hay conducta conciliatoria con los padres y
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pensamiento abstracto está desarrollado, es capaz de autoimponerse e
imponer limitaciones a sus relaciones y estilos de vida (OMS, 2011).
Un aspecto importante del desarrollo durante la adolescencia es la
construcción y establecimiento de su identidad, el cual conlleva a múltiples
cambios de comportamiento sobre todo porque el adolescente comienza a
preocuparse por la formación de su cuerpo, por la obtención del peso ideal y
dan mucha importancia a su apariencia física, jugando un papel clave en la
formación de la imagen de sí mismos. Entendiéndose por imagen corporal a la
representación mental del propio cuerpo, el cual se adquiere y forma a través
del continuo contacto con el mundo, el mismo que se va gestando durante la
niñez y adolescencia como resultado del desarrollo psicosocial del individuo
sujeta a cambios permanentes en función a los aspectos psicológicos y
sociales, el cual tiene gran influencia en su comportamiento directamente
relacionada con el estado de salud mental de los adolescentes (Delgado, 2009).
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Para Baile (2002), la imagen corporal es la percepción que tenemos de todo el cuerpo y de cada una de sus partes, como del movimiento y límites de éste, a la experiencia subjetiva de actitudes, pensamientos, sentimientos y valoraciones que hacemos y sentimos, al modo de comportarnos derivado de las cogniciones y los sentimientos que experimentamos. Por tanto, el tener una buena o mala imagen corporal influye en nuestros pensamientos, sentimientos y conductas, también en la forma en cómo nos respondan los demás.
Al referirnos a la imagen corporal tenemos que considerar que se trata de
un concepto amplio en el que existen distintos componentes. Raisch (2000),
realiza una definición integradora de la imagen corporal: “es un constructo
complejo que incluye tanto la percepción que tenemos de todo el cuerpo y de
cada una de sus partes como también del movimiento y límites de éste. La
experiencia subjetiva de actitudes, pensamientos, sentimientos, valoraciones
que hacemos, sentimos y el modo de comportarnos derivado de las cogniciones
y los sentimientos que experimentamos.”
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Baile (2002), propone un componente más a parte de los que se consideran en la teoría Pruzinsky y Cash, es decir, además de considerar los componentes perceptivo y cognitivo – actitudinal, incluiría un componente conductual que se fundamentaría en qué conductas tienen origen en la consideración de la forma del cuerpo y el grado de satisfacción con él. Por ejemplo, evitar situaciones donde se vea el cuerpo desnudo o comprar ropa que simule ciertas partes del cuerpo.
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La educación de los adolescentes influye sobre los diferentes estilos de
vida que suelen adoptarse o pueden ser influenciados por el entorno social,
particularmente la familia y los pares tienen un importante papel en la formación
de la imagen corporal de los individuos ya que muchos de ellos se preocupan
por su físico, estar delgados, la forma de vestirse o verse bien, es así que al ser
criticados puede alterar la percepción que cada uno tenga de sí mismo.
(Thompson, 2002).
Ellos están muy influenciados por los modelos estéticos corporales imperantes en la sociedad actual, en que tanto los medios de comunicación, como los personajes - referencia (cantante, gimnasta, modelos, etc.) juegan un papel importante propagando estereotipos. Podría decirse que la difusión de mensajes publicitarios pro adelgazamiento sigue un patrón sociodemográfico semejante al de la epidemiologia de los trastornos de la conducta alimentaria. Son las adolescentes las principales víctimas, pues se muestran más insatisfechas con su físico y perciben su imagen corporal negativamente que sus homólogos masculinos. El poder de esta presión social fundamentalmente ejercida desde la publicidad y los medios de comunicación, queda reflejado en el hecho de que esta preocupación por el peso se produce incluso cuando el peso corporal se encuentra dentro de los límites normales (Baile, 2002).
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me ves tú?, ¿quiero ser flaca?, todas estas interrogantes respecto a su cuerpo generan malestar, incomodidad y dejándose llevar por la opinión de los demás adoptan hábitos de alimentación inadecuados, poniendo muchas veces en riesgo su salud (Rivarola, 2002).
En las sociedades actuales en la que se vive una presión cultural hacia la
delgadez encontramos que ésta se asocia con la belleza, la salud y la riqueza;
mientras que el apelativo “gordo” tiene un significado peyorativo; al relacionarlo
con debilidad, dejadez y falta de salud. Encontrar como adelgazar se ha
convertido en metáfora del éxito y engordar al fracaso, entendiéndose la
delgadez extrema como algo esencial para que una mujer triunfe, sea aceptable
y exitosa en nuestra sociedad, aun cuando resulten imposibles para la mayoría
de personas que obligan a inhumanos sacrificios y contribuyen a la expansión
de un conjunto de trastornos relacionados con la alimentación (Kershner, 2000).
A diferencia del siglo XX en la época del renacimiento los pintores y
escultores brindaban culto a la figura humana, la mujer de entonces era gorda
y no se conocía sobre sus dietas, ejercicios, no realizaba deporte o trabajos
fuera del hogar, lo cual eso era lo socialmente aceptable; así era la figura
femenina ideal. Después de la segunda guerra mundial se dieron cambios en
la silueta o tipo ideal de la mujer, también se publican los resultados de las
primeras investigaciones sobre dieta, necesidad de hacer ejercicios para
mantenerse saludable y alargar la vida dentro de la moda socialmente
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lograda a fuerza de corsé y hacen que la mujer decida darle mayor importancia
a su belleza e imagen frente a los demás (Llobera, 2008).
Por eso los factores socioculturales influyen sobre la autopercepción de la imagen corporal. Se ha sugerido que a mayor nivel socioeconómico y de conocimientos se presenta una mayor incidencia de la imagen corporal personal distorsionada. El estigma es la adjudicación a una persona o grupo de una característica que representa una identidad devaluada en un contexto social específico. Las personas más expuestas al estigma del peso pueden ser vulnerables a efectos psicológicos como la depresión y sociales como el aislamiento (Llobera, 2008).
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Algunos estratos de la población, en particular las mujeres jóvenes, se ven sometidas a una gran presión social con la imposición de un modelo estético de extrema delgadez. La importancia del triunfo de la imagen y sobre todo de la imagen delgada, ha contribuido por un lado a la insatisfacción con el propio cuerpo de la población general, y por otro, ha aumentado la demanda de tratamientos dirigidos a modificar el cuerpo (cirugía estética, liposucción, etc.). Numerosos estudios han sugerido la importancia de la alteración de la percepción de la imagen corporal como un síntoma precoz para la detección de trastornos del comportamiento alimentario. Los profesionales que trabajan en este campo utilizan a menudo la percepción de la imagen corporal como medida de la autoestima y del grado de satisfacción con la propia imagen (Noshpitz, 2000).
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La nutrición adecuada en este periodo trae también dificultades por la personalidad más independiente y por sus patrones de alimentación social, prescindiendo en ocasiones de comidas que se sustituyen por “picoteos” y comidas rápidas consumidas fuera del hogar (Domínguez, 2009).
La alimentación humana es un comportamiento que está condicionado por numerosas influencias, el cual va más allá de una simple actividad biológica o el ingerir una diversidad de alimentos que determinan la formación de hábitos alimentarios, e incluyen lugar, cantidad, preferencias y circunstancias en que consumen los alimentos. La cultura orienta las acciones particulares de los individuos el cual se transmiten de generación en generación y se manifiestan en formas duraderas de actuar, que le van a otorgar sentido de pertenencia a un grupo. Si bien el origen de los hábitos alimentarios suele atribuirse a la disponibilidad física de los alimentos, ningún grupo humano considera comestible todo lo que existe en su entorno, es por medio de la cultura que cada grupo decide que comer eligiendo alimentos en cantidad y calidad adecuados para tener una alimentación saludable o en caso contrario hacer una elección inapropiada (Rivera, 2006).
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con el número de comidas al día, sus horarios, los alimentos que se consumen, los aspectos emocionales, sensoriales (sabor, olor, textura) con los cuales se vinculan, los acompañantes, los hábitos de compra y almacenamiento, entre otros aspectos.
Martínez (2008), define a los hábitos alimentarios como el conjunto de conductas adquiridas por un individuo por la repetición de actos en cuanto a selección, preparación y el consumo de alimentos; se relacionan principalmente con las características sociales, económicas y culturales de una población.
Los hábitos alimentarios adecuados, deben cumplir con las leyes de la alimentación. Ley de la cantidad; es decir el régimen debe contener cantidad suficiente de alimentos para cubrir las exigencias orgánicas, cumplir con los procesos metabólicos y para mantener constante la temperatura corporal. Ley de la calidad; indica que el régimen debe ser completo en su composición para ofrecer al organismo todas las sustancias que lo integran. Ley de la armonía; Las cantidades de los diversos nutrientes que integran la alimentación deben guardar una relación de proporción entre sí o Ley de la adecuación, el régimen estará adecuado a la capacidad del organismo que lo recibe (Martínez; 2008).
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pirámide, consiste en alimentos ricos en carbohidratos. Los hidratos de carbono
en forma de glucosa, fructosa, sacarosa, maltosa, lactosa, almidón, entre otros
son la principal fuente de energía para el cuerpo. La glucosa es esencial para
mantener la integridad funcional del tejido nervioso y en circunstancias
normales, la única fuente de energía para el cerebro. La presencia de
carbohidratos es necesaria para el metabolismo normal de las grasas. Se
recomienda el consumo de seis a once porciones diarias. Estos alimentos
deben proporcionar del 55 al 60 por ciento de la energía total de la dieta. Dentro del grupo uno está el agua que es fundamental para nuestro cuerpo, es por ello que se recomienda beber agua como mínimo de 1,5 a 2 litros diarios y limitar el consumo de bebidas azucaradas. El agua constituye una de las consideraciones nutricionales más importantes. (Martínez, 2008).
El grupo dos de la pirámide se encuentran los nutrientes esenciales para
muchas funciones del cuerpo, como, por ejemplo, las reacciones metabólicas.
Es preferible el consumo de verduras de hoja oscura, como brócoli, zanahoria,
calabaza o remolacha. El adolescente debe consumir alimentos de este grupo
que le provean en promedio 2,750 a 80 kcal/día para hombres y 2,200 a 115
kcal/día para mujeres, de las necesidades energéticas diarias. Se dice que
debe consumir de 2 a 4 porciones de fruta, de 3 a 5 porciones de verduras al
día (Martínez, 2008).
En el grupo tres se encuentran las carnes, huevos y legumbres como
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necesarios para la construcción y mantenimiento de los tejidos del cuerpo, la
formación de enzimas, hormonas y diversos fluidos corporales para la
preservación del sistema inmunológico. Incluye alimentos ricos en proteínas,
vitaminas B12 y minerales como el zinc y hierro. El adolescente debe de
consumir diariamente de dos a tres porciones de carnes y legumbres. También
se encuentran la leche y productos lácteos el cual son los mayores proveedores
de calcio, un mineral que interviene en la formación de huesos y dientes, la
contracción muscular y la acción del sistema nervioso (Martínez, 2008).
En el grupo cuatro de alimentos se encuentran los lípidos (grasas y
aceites) que son una fuente más concentrada de energía que los carbohidratos
y las proteínas. Además, una vez convertido en tejido graso, son una forma de
almacenamiento de energía. Una buena alimentación debe basarse en una
adecuada distribución de la ingesta de nutrientes en alimentos variados, lo cual
permite asegurar el funcionamiento de los órganos y sistemas e incide
favorablemente en la salud y calidad de vida del individuo. El adolescente debe
consumir en cantidades mínimas (Martínez, 2008).
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de maduración sexual, cambios en la composición corporal, mineralización esquelética y variación de la actividad física; razón por la cual las necesidades nutricionales son más elevadas que en la infancia; además a diferencia de los niños las necesidades nutricionales de los adolescentes difieren entre los varones y las mujeres, y estas diferencias según sexo perduran hasta la adultez.
Durante la adolescencia desarrollan los hábitos alimentarios que influyen en las preferencias de alimentos, el consumo de energía, la ingesta de nutrientes y el entorno familiar. La etapa escolar tiene una gran importancia en la determinación de la actitud del niño y del adolescente hacia determinados alimentos y el consumo de los mismos. En ese mismo sentido, las prisas y los compromisos afectan de forma adversa a los hábitos alimentarios de los adolescentes (Norandi, 2007).
El adolescente durante el día debe consumir sus cuatro a cinco comidas poco abundantes (desayuno, almuerzo, merienda y cena) e intentar no picar entre ellas ni saltearse ninguna de ellas. Saltearse las comidas es una conducta frecuente en los adolescentes, esta costumbre aumenta durante la
adolescencia, ya que tratan de dormir más como respuesta al inicio temprano
del horario escolar o universitario, intentan adelgazar limitando el consumo de
calorías o sus vidas se vuelven en general más ocupadas. La comida que se
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costumbre de saltearse el desayuno se ha asociado a malos resultados
relacionados con la salud, entre ellos índice de masa corporal mayor, falta de
concentración y mayor riesgo de ingesta inadecuada de nutrientes sobre todo
de calcio, hierro y fibra (Monasterio, 2008).
Así se tiene que los hábitos alimentarios inadecuados, la omisión del desayuno o la ingesta pobre en nutrientes constituyen con frecuencia un problema. Numerosos estudios demuestran que el desayuno tiene una importancia vital para proporcionar la energía y los nutrientes necesarios después del ayuno nocturno, y que contribuye a una mayor concentración y rendimiento en el colegio. Según se ha visto, excusados en la falta de tiempo y en el desinterés, las comidas son un mero trámite antes de pasar a la actividad siguiente y consideran que están demasiados ocupados para preocuparse por lo que comen. Otros confunden la dieta ideal con la dieta divertida, abusando de la comida chatarra, más atractivas y de alta densidad energética. Estas situaciones predisponen a los jóvenes a desarrollar desde edades tempranas problemas digestivos e, incluso, aumenta el riesgo de enfermedades crónicas, como las cardiovasculares y la obesidad. El momento del día en que se tomen los alimentos y la frecuencia con que se consuman son claves para mantener una buena salud (Guzmán, 2008).
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Latinoamérica y, particularmente, en Perú. Sin embargo, investigaciones de los patrones y actitudes alimentarías realizadas en diferentes países latinoamericanos ponen de manifiesto que los adolescentes latinos presentan algunas conductas relacionadas con el cuerpo y el tipo de dieta muy semejantes a los que se observan en los países industrializados, como es el caso de Estados Unidos donde los trastornos de la conducta alimentaria tienen alta incidencia y constituyen un problema de salud pública (Morandé, 2002).
En España, Fernández y Colaco (2002), realizaron un estudio sobre “Hábitos alimentarios e Imagen corporal en estudiantes universitarios sin trastornos alimentarios”, y encontraron que la mayor parte de las universitarias no están satisfechas con su aspecto físico, presentan una mayor insatisfacción con la imagen corporal y miedo a estar gorda o ganar peso, mientras la mayoría de las chicas universitarias que han realizado dietas, tienen en común la insatisfacción con el aspecto y el peso corporal.
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más frecuentemente con los patrones socioculturales de la delgadez altamente valorados.
El estudio realizado en Argentina por Pagani (2008) sobre “Hábitos alimentarios en estudiantes secundarios” reportó que los hábitos alimentarios y los grupos de alimentos ingeridos no difieren significativamente entre alumnos del colegio público y privado, los adolescentes manifiestan no cumplir con las cuatro comidas principales. Sin embargo, aún en ausencia de una adecuada orientación nutricional presentan una dieta variada que incluye casi la totalidad del grupo de alimentos.
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En Argentina, Muraca (2011), realizó un estudio sobre ““Trastornos de alimentación, Imagen corporal y Autoestima en adolescentes”, concluyó que los indicadores más frecuentes en los dibujos que advierten la presencia de distorsión en cuanto a la imagen corporal son la desproporción o asimetría admitiendo la insatisfacción con respecto a la cintura y caderas, la dificultad para dibujar las mismas y la atención en los detalles referentes al busto y el abdomen, los cuales son los caracteres sexuales que empiezan a desarrollarse en la adolescencia.
En el Perú, Caballero (2007), en su estudio “Relación entre la autopercepción de la imagen corporal y hábitos de alimentación en adolescentes del 5to año de secundaria de la Institución Educativa Teresa Gonzáles de Fanning, 2007”, concluyó que la mayoría de los adolescentes tienen hábitos de alimentación saludable relacionado a la frecuencia diaria de consumo de alimentos sin omisiones y en horarios oportunos. Sin embargo, existe un porcentaje mínimo que tienen hábitos de alimentación no saludable dado a la exclusión de alimentos ricos en proteínas e hidratos de carbono.
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Enríquez (2013), también realizó un estudio sobre “ Autopercepción de la imagen corporal y prácticas para corregirlas o mantenerla en adolescentes, Institución Educativa Miraflores, Lima – Perú y concluyó que la mayoría de los adolescentes manifestaron estar conformes con su imagen corporal; pero un grupo de ellos expresaba sentimientos negativos respecto a ésta, los adolescentes relacionaban el valor de su cuerpo con el cuidar de su salud, sin embargo el cuidar su cuerpo en algunos casos no significaba que estuvieran conformes con éste y manifestaron dos tipos de insatisfacción corporal: insatisfacción con una parte especifica de su cuerpo e insatisfacción con su peso.
Por los antecedentes expuestos y con el fin de esclarecer que los
adolescentes ya no son niños, sin embargo, aún necesitan de protección y
especial atención sanitaria puesto que, es una etapa del desarrollo humano
caracterizada por una serie de cambios fisiológicos, psicológicos y sociales;
que hacen al adolescente vulnerable al desarrollo de una serie de alteraciones
como las relacionadas con la autopercepción de su imagen corporal y con su
alimentación. Asimismo, esta etapa constituye la última oportunidad para
modificar hábitos alimentarios no adecuados reduciendo con ello la
probabilidad de que en la edad adulta padezcan enfermedades crónicas
relacionadas con la nutrición, las cuales son causantes de discapacidad y
muerte prematura; además que suponen una sobrecarga para el presupuesto
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Es así que surge el interés en determinar la real magnitud del problema
con el propósito de buscar alternativas de solución que permitan realizar un
trabajo en conjunto de manera integral y multidisciplinario es decir, los
profesiones de enfermería, familia y demás equipo de salud, las cuales se
complementen con la labor del educador, facilitará la planificación de
actividades de educación alimentaria, sesiones educativas de promoción de
una buena autopercepción de la imagen corporal que permitan la adquisición
de conductas positivas. Por tanto, los resultados de este estudio serán de gran
utilidad para ayudar a fundamentar la necesidad de fortalecer las acciones que
promuevan el desarrollo positivo de una imagen corporal y de hábitos
alimentarios saludables por parte del personal de enfermería en las
instituciones educativas para favorecer un desarrollo físico y mental que
conserve la salud y prolongue la vida de esta generación. Para lo cual nos
planteamos la siguiente pregunta:
¿Qué relación existe entre el grado de autopercepción de la imagen
corporal y el tipo de hábitos alimentarios en adolescentes de la Institución
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OBJETIVOS
1. Determinar el grado de autopercepción de la imagen corporal de las
adolescentes de la Institución Educativa Antenor Orrego Espinoza – 2015.
2. Identificar el tipo de hábitos alimentarios de las adolescentes de la Institución
Educativa Antenor Orrego Espinoza – 2015.
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I. MATERIAL Y METODO
1. TIPO DE ESTUDIO
El presente es un estudio de enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo - correlacional de corte transversal, el cual se realizó con adolescentes que cursan el tercero y cuarto año de secundaria de la Institución Educativa Antenor Orrego Espinoza de Laredo, en el año 2015.
2. POBLACION DE ESTUDIO
El universo muestral estuvo conformado por 120 adolescentes, de
sexo femenino de 3º y 4º año de secundaria de la Institución Educativa
“Antenor Orrego Espinoza” de Laredo, en el mes de diciembre del 2015 y
que cumplieron con los criterios de inclusión establecidos.
CRITERIOS DE INCLUSIÓN
Adolescentes de sexo femenino de 3° y 4° año de secundaria con matricula y asistencia regular en el año 2015.
Adolescentes que se encontraron en pleno uso de sus capacidades mentales.
Adolescentes que aceptaron participar voluntariamente en la
26 3. UNIDAD DE ANÁLISIS
Cada una de los adolescentes del tercer y cuarto año de secundaria
de la Institución Educativa “Antenor Orrego Espinoza” de Laredo, año 2015.
4. INSTRUMENTOS DE RECOLECCIÓN DE DATOS
Para la recolección de datos se utilizaron 2 instrumentos:
A. ESCALA PARA VALORAR EL GRADO DE AUTOPERCEPCIÓN DE
LA IMAGEN CORPORAL (EVIC) (ANEXO 1)
Esta escala fue elaborada por las autoras de la investigación teniendo
en cuenta las bases conceptuales de Pruzinsky y Cash (1990) y Baile (2002).
El instrumento consta de dos partes: La primera parte trata sobre
datos informativos con carácter anónimo (edad y año de estudio); la
segunda parte consta de 15 ítems de respuesta cerrada que serán
calificadas según una escala tipo Likert de la siguiente manera:
Siempre: 1 punto
A veces: 3 puntos
Nunca: 5 puntos
27
Los ítems pretenden explorar los tres componentes de la imagen
corporal: perceptual, cognitiva y conductual. Este instrumento es de carácter
individual, presenta un máximo de 75 puntos y un mínimo de 15 puntos; la
percepción de la imagen corporal se clasifico en:
Imagen corporal alterada: ………...15 - 35 puntos
Imagen corporal en riesgo de alteración:…...36 - 56 puntos
Imagen corporal no alterada:………57 - 75 puntos
B. CUESTIONARIO PARA EVALUAR EL TIPO DE HÁBITOS
ALIMENTARIOS (CHA) (ANEXO 2)
Fue elaborado por las autoras de la investigación, teniendo en
cuentas las bases conceptuales de Martínez (2008).
El instrumento presenta 10 ítems, de respuesta cerrada que fueron
calificadas según una escala cuantitativa. A la respuesta correcta se le
asignó un puntaje de 2 y a las incorrectas 0.
Este instrumento es de carácter individual, presenta un máximo 20
puntos y un mínimo de 0 puntos; los hábitos alimentarios se clasificaronen:
Hábitos alimentarios adecuados: ………..11 – 20 puntos
28
5. PROCEDIMIENTO
Para proceder a la recolección de datos se solicitó el permiso oficial
del Director de la Institución Educativa Antenor Orrego Espinoza, con el
propósito de obtener las facilidades para la aplicación de los instrumentos,
explicándole previamente a los objetivos del proyecto de investigación,
posteriormente se coordinó con los docentes de las respectivas aulas para
elaborar el cronograma de aplicación de los instrumentos.
Los adolescentes fueron informados previamente sobre los objetivos y
propósito del estudio para obtener su permiso y consentimiento de
participación en la investigación, se respetaron los principios de anonimidad
y confidencialidad.
La recolección de datos estuvo a cargo de las investigadoras; la
aplicación de cada instrumento duró aproximadamente 15 minutos. Al
concluir la aplicación de los mismos se procedió a verificar que las preguntas
hayan sido respondidas en su totalidad. Se dio las gracias a las adolescentes
y al docente por la colaboración brindada. Finalmente, los resultados de la
investigación fueron comunicadas a la dirección del colegio a través de un
29
6. PROCESAMIENTO DE DATOS
Los datos recolectados fueron codificados y procesados estadísticamente en el programa SPSS versión 22.0 para Windows. Se
presentó la información en tablas y gráficos estadísticos de simple y doble
entrada, con frecuencias numérica / porcentuales. Para establecer la
relación entre la autopercepción de la imagen corporal y los hábitos
alimentarios en adolescentes, se empleó la Prueba de independencia de
Criterios X2, considerando que existen evidencias suficientes de
significancia estadística si la probabilidad de equivocarse es menor al 5%
(p< 0.05), bajo los siguientes criterios de significación:
Si p > 0.05 no existe relación significativa. Si p < 0.05 existe relación significativa.
Si p < 0.01 existe relación altamente significativa.
7. CONTROL DE CALIDAD DE LOS INSTRUMENTOS
PRUEBA PILOTO
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confiabilidad y validez, los instrumentos fueron sometidos a una prueba preliminar, para ello se utilizó una muestra piloto de 20 adolescentes de tercero y cuarto año de secundaria de la Institución Educativa “Deán Saavedra” - Huanchaco, con características similares a las del grupo de estudio.
CONFIABILIDAD
Los instrumentos de recolección de datos, fueron sometidos a la prueba de confiablidad usando el coeficiente Alfa de Cronbach, la cual nos brindó los siguientes resultados.
INSTRUMENTOS ALFA DE
CRONBACH
Nº DE
ELEMENTOS
Escala para evaluar Imagen
corporal
0.822 15
Cuestionario para evaluar
Hábitos alimentarios.
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8. CONSIDERACIONES ÉTICAS
En la presente investigación se tuvo en cuenta los principios de:
Principio de Confidencialidad: Se dio a conocer a las adolescentes, que participaron en el estudio, que la información que nos proporcionen será
completamente anónima.
Principio de Consentimiento Informado: Se informó a las adolescentes sobre el estudio a realizar y se les pidió su autorización voluntaria para la
aplicación de los instrumentos, además se les informó que los resultados
obtenidos sólo se utilizarán para fines de estudio.
Principio de beneficencia: Se trata de la obligación de hacer el bien. Por lo tanto, se procuró los máximos beneficios y se redujo al mínimo el daño,
además se garantizó la privacidad de la información recolectada.
Principio de respeto a la Dignidad Humana: Se les explicó a las adolescentes los objetivos de la investigación y se respetó su decisión de
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DEFINICIÓN Y OPERACIONALIZACIÓN DE VARIABLES
VARIABLE INDEPENDIENTE: AUTOPERCEPCIÓN DE LA IMAGEN
CORPORAL (EAIC)
Definición conceptual: Según Baile (2002); es la percepción que tenemos de todo el cuerpo y de cada una de sus partes. A la experiencia subjetiva de actitudes, pensamientos, sentimientos y valoraciones que hacemos y sentimos, al modo de comportarnos derivado de las cogniciones y los sentimientos que experimentamos.
Definición operacional: De acuerdo al puntaje que obtenga cada
adolescente en el instrumento “Imagen Corporal” y se operacionalizará de la
siguiente manera
Imagen corporal alterada: ………….………...15 - 35 puntos
Imagen corporal en riesgo de alteración:………...36 - 56 puntos
33
VARIABLE DEPENDIENTE: HÁBITOS ALIMENTARIOS (CHA)
Definición conceptual: Según Martínez (2008), es el comportamiento consciente, colectivo y repetitivo que conduce a la gente a consumir un determinado alimento, con una frecuencia que varía con la época del año, el ambiente socioeconómico, los ingresos, el nivel de vida y la región en la que se habita.
Definición operacional: Será medido mediante la aplicación de un
instrumento y se operacionalizará de la siguiente manera:
Hábitos alimentarios adecuados: ………...11 - 20 puntos
34
II.
RESULTADOS
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TABLA 1
Grado de la Percepción de la Imagen corporal de las adolescentes de la I.E.
Antenor Orrego Espinoza, Laredo – 2015.
Imagen corporal N° %
No alterada 51 43
En riesgo 57 47
Alterada 12 10
Total 120 100
36
TABLA 2
Tipo de Hábitos alimentarios de las adolescentes de la I.E. Antenor Orrego
Espinoza, Laredo – 2015.
Hábitos alimentarios N° %
Adecuado 73 61
Inadecuado 47 39
Total 120 100
37
TABLA 3
Grado de la Percepción de la Imagen corporal y su relación con los tipos de
hábitos alimentarios de los adolescentes de la I.E. Antenor Orrego Espinoza,
Laredo – 2015.
Hábitos alimentarios
Imagen corporal
Total
No alterada En riesgo Alterada
N° % N° % N° % N° %
Adecuado 51 100 22 39 0 0 73 61
Inadecuado 0 0 35 61 12 100 47 39
Total 51 100 57 100 12 100 120 100
X2 = 63.303 P = 0.000 < 0.05
38
III. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN
La adolescencia es una etapa entre la niñez y la edad adulta que se inicia
con los cambios puberales y se caracteriza por profundas transformaciones
biológicas, psicológicas y sociales, muchas de ellas generadoras de crisis,
conflictos y contradicciones; por lo que no es solamente un periodo de
adaptación a los cambios corporales, sino una fase de grandes
determinaciones hacia una mayor independencia psicológica y social (Pineda,
2002).
Un aspecto importante del desarrollo durante la adolescencia es la
construcción de su identidad y de su imagen corporal, como resultados de su
desarrollo psicosocial, los cuales cambia permanentemente e influyen en su
comportamiento (Delgado, 2009).
Con respecto a la imagen corporal de los adolescentes que participaron
39
Estos hallazgos difieren con los resultados encontrados por Gonzales (2010), quien realizó un estudio en México con una muestra de 225 adolescentes hallando que independiente del sexo los adolescentes muestran una percepción errónea de su cuerpo, así el 62,6 por ciento de las adolescentes no están satisfechos con su imagen corporal frente a un 37,4 por ciento que están satisfechos con su imagen corporal. Por otro lado, son semejantes a los encontrados por García y Garita (2007) en Costa Rica quienes denotan que de una muestra de 99 mujeres solo el 35,4 por ciento, mostró estar satisfecha con su imagen corporal, mientras que el 64.6 por ciento no están satisfechos.
Kerschner (2000), en las sociedades actuales se vive una presión cultural hacia la delgadez; dándose mayor énfasis en la etapa adolescente, por los cambios importantes del crecimiento y la maduración del ser humano; durante este periodo se producen cambios singulares que son tan importantes y rápidos que en ellas su imagen corporal se convierte en centro de atención y preocupación. De esta forma pasa un proceso en el que se ven así mismas diferentes de otras y, a la vez pueden llegar a asustarse de ser tan distintas, temiendo que los amigos los rechacen, estos se constituyen en elementos esenciales para el desarrollo de una nueva imagen corporal en la adolescencia.
40
problemática para muchas personas, sobre todo niños, niñas y adolescentes (Kerschner, 2000).
Hoy en día los adolescentes en la búsqueda de su identidad, transcurren por
el estrecho túnel de los estereotipos ofrecidos por los medios de comunicación,
los cuales les dan alternativas limitadas de vida. Cada adolescente tiene ante
sí esta tarea primordial, padres y maestros pueden ayudarlos ofreciéndoles
alternativas y ejemplos, pero cada uno con base en sus tenencias, experiencias
personales y de su grupo de amigos, es quien determina cuáles son sus
modelos a seguir (Baile, 2002).
Los resultados de la presente investigación probablemente se debe no
solo a los cambios propios de la adolescencia sino también a la gran influencia
de los medios de comunicación principalmente la televisión, el cine y la
publicidad que conjugan elementos ideológicos y comerciales para ofrecer
valores, modelos y tipos ideales tanto para hombres como para mujeres, con
los cuales muchos adolescentes se comparan y tratan de imitar, siendo estos
estereotipos los que están contribuyendo a formar la imagen e identidad de las
nuevas generaciones (Baile, 2002).
Ante esta situación que enfrenta, el adolescente atraviesa una crisis de
identidad corporal, es por ello que los resultados de la pregunta que hace
41
muestran que un 45 por ciento de adolescentes manifestaron que a veces no se sentían satisfechas, un 41 por ciento manifestó que se sentían satisfechos y un 14 por ciento refirió que nunca se sentían satisfechas con su cuerpo (Anexo 10); esto es debido a que son los propios cambios físicos que se desarrollan durante la pubertad los que cuestionan la imagen que el
adolescente tiene de su cuerpo, es decir el hecho de que su cuerpo se convierta
en un extraño está directamente relacionado con la crisis de identidad. Éste
puede vivir los cambios corporales como una amenaza a su atractivo y éstos
pueden deteriorar la confianza en sí mismo (Noshpitz, 2000).
Así mismo, Thompson (2002) señala que las emociones en relación al cuerpo, la percepción y los pensamientos sobre el propio cuerpo, van a influir en el estado anímico, si estos son negativos como el caso de las adolescentes que tienen imagen corporal alterada van a provocar toda una serie de emociones negativas. Los comportamientos en relación al cuerpo tienen lugar como consecuencia de la autopercepción de ciertas características del cuerpo, de los pensamientos y del estado emocional, y agrega que, si algunos de estos procesos psicológicos relativos al cuerpo son incorrectos, los comportamientos sucesivos también lo serán.
42
autopercepción de su imagen corporal no alterada, mientras que el 36,02 por ciento presenta alteración en la autopercepción de su imagen corporal encontrándose que el 10.08 por ciento tiene alteración de su autopercepción de la imagen corporal.
Durante la adolescencia tan importante como los cambios en la
composición corporal o la aparición de los caracteres sexuales secundarios,
son los de su maduración emocional o psicosocial, Spranger (2004) en Uriarte
(2008) los resume en tres puntos, el descubrimiento del yo, la formación
paulatina de un plan de vida y el ingreso a diversas esferas nuevas de la vida.
Parafraseando estos conceptos y precisándolos en cierta forma, se ha insistido
en que el trabajo del adolescente es aceptar los cambios morfológicos, buscar
un nuevo concepto del yo, una nueva identidad, encontrar un nuevo significado
a la existencia y desarrollar su impulso de autoafirmación estimulado por su
necesidad de autonomía. Estos aspectos pueden influir, para bien o para mal,
sobre la alimentación y la nutrición.
43
refieren que 91 por ciento de los adolescentes presentaron hábitos alimentarios inadecuados, solo 9 por ciento de los adolescentes presentaron hábitos alimentarios regulares o adecuados.
Estos hallazgos se asemejan a los encontrados por Caballero (2007), quien realizó un estudio en una Institución Educativa de Lima – Perú con adolescentes de sexo femenino y concluyó que la mayoría de ellas tienen hábitos de alimentación saludable. Sin embargo, existe un porcentaje mínimo que tienen hábitos de alimentación no saludable dado a la exclusión de alimentos ricos en proteínas e hidratos de carbono. Así mismo estos resultados difieren con encontrado por Juárez (2013), en Lima – Perú quien reporta que los estudiantes de educación secundaria de una Institución Educativa estatal presentan hábitos alimentarios poco saludables en un 66.9 por ciento; no saludables en un 16.9 Por ciento y saludables en un 16.2 por ciento.
Los patrones alimentarios, es la expresión de los hábitos, que pueden
cambiar a lo largo de la vida, son graduales y están reforzados por normas y
presiones sociales. Los hábitos alimentarios pueden estar relacionados con la
función que tiene el alimento dentro de un grupo social, un estilo de vida o una
posición social (Guzmán, 2008).
Con frecuencia escuchamos hablar acerca de los beneficios de una
44
que el cuerpo necesita para poder crecer y desarrollarse sanamente, para tener
energía y fuerza para los estudios, etc. Incluso se informa detalladamente
acerca de la pirámide alimenticia y de la importancia que tiene, que nuestra
alimentación contenga alimentos de todos los grupos básicos (Norandi, 2007).
Los resultados obtenidos en la presente investigación se deben a que
existe una serie de factores que influyen en la formación de los hábitos
alimentarios. Ser estudiante, trabajar, ser independiente o permanecer en la
vivienda familiar, configura un estilo de vida peculiar que influye directamente
sobre los hábitos alimentarios. Gran parte de los adolescentes tienen un perfil
de consumo de alimentos basados en los siguientes criterios: sencillez, rapidez
y comodidad en la preparación, presupuesto muy limitado destinado a la
alimentación y forma no convencional de consumo, es decir, compaginan el
acto de comer con otro tipo de actividades. Realizan numerosas “tomas de
alimentos”, fraccionando el volumen total de la dieta diaria y en general
comparten en pocas ocasiones la comida con la familia. Su sentido de horario
de las comidas es muy laxo, pueden comer a cualquier hora y la dieta suele
acomodarse a sus exigencias y ritmo de estudio. (Guzmán, 2008).
45
adolescentes ingieren el desayuno. A esta edad se recomienda no saltarse ninguna comida y se hace especial énfasis en la importancia del desayuno, sabiendo que es la comida básica que aporta la energía necesaria para afrontar el día debido a que está íntimamente relacionado con el rendimiento escolar. Las primeras horas del día suelen ser de actividad escolar intensa y es necesario que el organismo esté provisto de energía suficiente para afrontarlas.
Martínez (2008), agrega que los patrones alimentarios de las
adolescentes se han modificado, se han hecho irregulares, el saltear la comida
y comer fuera de su hogar alimentos que no son nutritivos y en cambio son
ricos en azúcares y grasas como golosinas, galletas, papas fritas, etc. El
desayuno y el almuerzo son las comidas más frecuentemente salteada, pero
las actividades sociales o deportivas pueden ser también causa de la ausencia
de ellos en su casa a la hora de la cena, en algunas oportunidades comen muy
poco durante el día y lo hacen exageradamente en la tarde o por la noche. La
ingesta de snacks (bocaditos), entre comidas se considera que disminuye el
apetito para las comidas regulares y provee pobre contenido nutricional.
La ventaja que el adolescente tiene sobre el adulto es que sus
requerimientos calóricos son tantos que muchas veces esas calorías vacías no
le impiden consumir los alimentos de buena calidad durante el resto del día. De
todas maneras, son hábitos que no deben ser fomentados, ya que al terminar
el crecimiento y disminuir las necesidades calóricas, este exceso puede
46
y hortalizas, deficientes en vitaminas C, A y ácido fólico, también altas en
energía, grasa, sodio y bajas en fibra, implica una colaboración a la etiología
de enfermedades degenerativas en la adultez (Guzmán, 2008).
En la Tabla 3 se observa que los adolescentes que presenta una imagen corporal no alterada, el 100 por ciento tienen adecuados hábitos alimentarios mientras que los adolescentes que tienen un nivel de riesgo en la percepción de su imagen corporal el 61 por ciento tienen inadecuados hábitos alimentarios y solo el 39 por ciento tienes hábitos alimentarios en tanto que de los adolescentes que obtienen una imagen corporal alterada el 100 por ciento tienen inadecuados hábitos alimentarios. También se observa que el valor de prueba estadística Chi-Cuadrado es X2 = 63.303 con nivel de significancia p =
0.000 la cual es menor al 5 por ciento de significancia estándar, es decir que la
percepción de la imagen corporal se relaciona significativamente con los
hábitos alimentarios de los adolescentes de la I.E. Antenor Orrego Espinoza,
Trujillo – 2015, dado que al tener una autopercepción desfavorable de su
imagen corporal, en el tamaño y forma de su cuerpo conlleva a las adolescentes
a adoptar medidas para adquirir una imagen ideal haciendo restricciones en la
dieta para sentirse a gusto con su cuerpo, siendo esto un peligro para su salud,
ya que pueden desarrollar serios trastornos de la conducta alimentaria.
Caballero (2008), encontró resultados semejantes a los hallados en la
presente investigación, el reporta que existe relación entre la autopercepción
47
presentan una autopercepción desfavorable y hábitos de alimentación no
saludable; el 9.4 por ciento tienen una autopercepción favorable y hábitos de
alimentación no saludables y el 56 por ciento tienen una autopercepción
favorable y hábitos de alimentación saludables.
Arteaga y López (2009) en su investigación titulado trastornos de la alimentación y su relación con la imagen corporal autopercibida en adolescentes obtuvieron resultados similares a los de la presente investigación, y concluyeron que existe relación entre la conducta alimentaria y la percepción de la imagen corporal, no se reportan diferencias estadísticamente significativas entre las referidas variables. Sin embargo, se pueden observar diferencias descriptivas, entre las que destacan por ejemplo aquéllos que se perciben como delgados, realizan alguna práctica deportiva, reducen calorías, e incorporan mayor cantidad de frutas. Por su parte, los encuestados cuya percepción se caracteriza por el exceso aplican entre sus alternativas la reducción de calorías, mientras que otros que se perciben de igual forma apelan a prácticas más radicales y perjudiciales para la salud, como son el uso de medicamento y, el vómito, etc.
48
a manifestar o no algún tipo de trastorno de conducta alimentaria, el 5 por ciento tienen un pensamiento angustioso y negativo de su imagen corporal (real o no) y el deseo de perder peso se transforma en su objetivo; pueden presentar trastorno dismórfico, con un alto riesgo de manifestar también trastorno de conducta alimentaria, el 73 por ciento tiene una preocupación moderada de su imagen corporal presentando un porcentaje bajo de padecer algún tipo de trastorno de conductas alimentaria y al 1 por ciento su imagen corporal no les preocupa en absoluto.
En relación a ello Baile (2002), refiere que la preocupación por la imagen
corporal es habitual en la adolescencia, una mala imagen corporal puede
conducir a la preocupación por el control de peso y la práctica de las dietas.
Las conductas compulsivas que reducen la ingesta de alimentos o que
fomentan hábitos alimentarios anómalos pueden aparecer con relativa
frecuencia en la adolescencia. En esta etapa es frecuente la aparición de
conflictos psicológicos o distorsión de la imagen corporal que utilizan como
símbolo crítico el alimento, ocasionando conducta alimentaria de riesgo.
Muchos adolescentes consideran que tienen sobrepeso, aunque su peso es
normal, lo que indica un trastorno de su imagen corporal.
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alimentación en adolescentes y adultos jóvenes, aparecen también asociados en niños preadolescentes entre 8 y 12 años con problemas alimentarios y de imagen o insatisfacción corporal (Gracia, Marcó y Trujado, 2007).
Entre los factores que parecen incidir más en el origen y desarrollo en preocupación por la propia imagen y por la alimentación en adolescente destacan los siguientes, las burlas por parte de otros adolescentes; la interacción, intercambio de opiniones e información de los adolescentes con sus semejantes sobre temas de peso, dieta y alimentación; la influencia del entorno familiar, sobre todo en aquellas áreas que adquieren importancia durante el desarrollo de este periodo, como la imagen corporal y hábitos alimentarios ( Gracia, Marcó y Trujado, 2007).
50
51
IV. CONCLUSIONES
Las conclusiones a las que se llegó en el siguiente estudio son:
1. El 43 por ciento de las adolescentes presentaron una imagen corporal no alterada, el 47 por ciento en riesgo, y el 10 por ciento presento una imagen corporal alterada.
2. En relación a los hábitos alimentarios, el 61 por ciento de adolescentes presentaron hábitos alimentarios adecuados seguidos del 39 por ciento que presento hábitos alimentarios inadecuados.
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V. RECOMENDACIONES
De acuerdo con los resultados obtenidos se recomienda a dar continuidad
al estudio analizando otras variables que pueden influir en los hábitos alimentarios de las adolescentes.
Promover la coordinación entre las autoridades de las Instituciones
Educativas y el personal de enfermería de los establecimientos de salud para el desarrollo de estrategias y programas, dirigida a la población adolescente con la finalidad de contribuir en la adopción de hábitos alimentarios adecuados y en el fortalecimiento de una buena autopercepción de la imagen corporal.
Capacitar a los padres y educadores para fomentar en los adolescentes
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VI. REFERENCIA BIBLIOGRÁFICAS
Arteaga, F. y López, P. (2009). Trastornos de la Alimentación y su Relación con la Imagen Corporal Autopercibida por Adolescentes del Municipio Libertador del Estado Mérida Venezuela. Tesis de licenciatura en psicología. Universidad de Los Andes Mérida – Venezuela.
Baile, J. (2002). Autoimagen referente a hábitos alimentarios en un grupo de
chicos adolescentes. Universidad Pública de Navarra. Disponible en:
http://uned.es/ca-udela/revista/n002/baileayensa.htm. Consultado: 5 de
octubre del 2015.
Burgos, A. y Pérez, A. (2008). Percepción de satisfacción – insatisfacción de la imagen corporal en una muestra de adolescentes. Tesis de licenciatura en enfermería. Universidad Rovira i Virgili – España.