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Rev Fac Med UNAM Vol. 53 No. 1 Enero-Febrero, 2010

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Tema de reflexión

Patrón de consumo y opinión sobre «Edificio libre de humo de

tabaco», en estudiantes de la Facultad de Medicina de la UNAM

Guadalupe Silvia García-De la Torre,1 Claudia Infante-Castañeda,2 Arturo Ruiz-Ruisánchez,1

Lizbeth Ixchel Díaz-Trejo,3 Gabriela De la Guardia-González2

1 Departamento de Salud Pública, Facultad de Medicina, UNAM. 2 División de Estudios de Postgrado, Facultad de Medicina, UNAM. 3 Programa Institucional «AFINES», Facultad de Medicina, UNAM.

Introducción

El tabaquismo es la primera causa prevenible de enferme-dad y muerte en el mundo.1 Es una entidad clínica, definida

como adicción a la nicotina del tabaco; se expresa por la necesidad compulsiva de consumir tabaco y la dificultad para abandonarlo. A nivel mundial es un factor de riesgo para seis de las ocho principales causas de muerte en el 2002.2

El tabaquismo no sólo afecta fumadores, es posible que el humo de segunda mano sea incluso más dañino que el humo directo1 y de ser así, el disminuir la exposición a éste,

también beneficia al fumador activo. El costo humano y económico de las enfermedades derivadas de la exposición involuntaria a humo de tabaco es un problema mundial, de tal manera que la solución más efectiva es prohibir fumar en lugares cerrados, ya que sólo espacios 100% libres de humo de tabaco proporcionan una protección efectiva a los ries-gos que tiene esta exposición.3,4

En nuestro país hay alrededor de 18.5 millones de fuma-dores activos entre 12 y 65 años de edad (73.5% hombres y 26.5% mujeres) y el 25.6% de la población general es fuma-dor involuntario o fumafuma-dor pasivo.1 Durante los últimos 25

años se ha incrementado la prevalencia del tabaquismo, en parte debido a una mayor extensión de la industria del taba-co hacia el tercer mundo y a la disminución de la edad de inicio del tabaquismo. Esto implica que los jóvenes que ahora están iniciando el hábito más tempranamente, tienen una menor esperanza de vida que aquellos fumadores que anteriormente iniciaron a edades mayores.5

Por la magnitud del problema del tabaco y de su impacto en los no fumadores, en el año 2003 surge un Convenio Internacional de Salud Pública, desarrollado por la Organi-zación Mundial de la Salud. Éste nació como un esfuerzo y compromiso global para controlar la adicción: «El Conve-nio Marco para el Control del Tabaco» (CMCT) fue ratifica-do por múltiples países, incluiratifica-do México, comprometién-dose a instrumentar progresivamente aquellas medidas de

control que han demostrado eficacia en el mundo. Por tanto, se deben adoptar medidas legislativas, ejecutivas, adminis-trativas, etcétera, que sean eficaces para la protección contra la exposición al humo de tabaco en lugares de trabajo, inte-riores, medios de transporte público, lugares públicos cerra-dos. Los lugares prohibidos para fumar incluyen edificios gu-bernamentales, hospitales, escuelas primarias y secundarias, edificios culturales y sitios de trabajo del sector público.6

En nuestro país se han llevado a cabo diversas acciones en contra del tabaquismo. En 1991 se publicó en el Diario Oficial de la Federación, el acuerdo No. 88 en el cual se restringen las áreas para el consumo del tabaco en las unida-des médicas de la Secretaría de Salud. También se han he-cho proyectos de reforma a la Ley General de Salud y a la Norma Oficial Mexicana para disminuir el tabaquismo. En 2004 entró en vigor la Ley para protección de la salud del no fumador y en el 2008 se hace una reforma que especifica los espacios cerrados públicos 100% libres de humo del ta-baco, acción sobre la cual versa esta investigación.

Ante el abrumador aumento de las evidencias científicas de esta epidemia, desde hace más de diez años se ha intensi-ficado el interés por el conocimiento y búsqueda de estrate-gias para que las escuelas de medicina vuelvan más eficien-te el desempeño de los futuros médicos en los pacieneficien-tes fumadores.7 Evidentemente se requiere que los médicos

es-tén capacitados para el tratamiento del tabaquismo. Sin embargo, llama la atención que la investigación al respecto muestra que en la práctica se sienten poco capacitados para tratar a pacientes adictos a la nicotina.8 Otra parte de la

for-mación y práctica médica es la necesidad de que ellos asu-man que una de sus responsabilidades clínicas sea informar a los pacientes sobre el daño del tabaquismo, acerca de lo cual se ha reportado que frecuentemente no lo consideran dentro de sus actividades clínicas rutinarias.9

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ción y tratamiento de los fumadores,10 y aunque la

imple-mentación de las leyes es un proceso que toma tiempo, no hay duda que el papel del médico para acelerar el logro de esta meta es fundamental. A fin de orientar los cambios nece-sarios al respecto, es necesario que en el transcurso de su for-mación médica, en las escuelas de medicina se les proporcio-nen los elementos motivacionales, técnicos y sociales, a fin de que egresen con las competencias necesarias para promo-ver cambios a nivel poblacional en cuanto al problema del tabaquismo, hábito que durante siglos ha sido socialmente aceptado e incluso culturalmente estimulado, ignorando el grave daño a la salud de fumadores y no fumadores.11

Los elementos anteriores identifican la relevancia de documentar las características del problema del tabaquismo en los estudiantes de medicina, así como sus conocimien-tos, actitudes y creencias sobre su daño en fumadores y no fumadores. El objetivo de este estudio fue estimar la preva-lencia e intensidad de consumo de tabaco en estudiantes de una escuela de medicina en la Ciudad de México, e identifi-car las diferencias en el perfil sociodemográfico y en opi-niones sobre el consumo de tabaco, así como identificar las opiniones respecto a los espacios 100% libres de humo del tabaco entre fumadores y no fumadores.

Material y métodos

Se llevó a cabo un estudio epidemiológico de tipo trans-versal en todos los estudiantes de primero y segundo año de la carrera de médico cirujano de la Facultad de Medicina, campus Ciudad Universitaria, generación 2006, alumnos que en este nivel de la carrera se encuentran cursando los ciclos básicos y aún no han iniciado cursos clínicos.

Se utilizó un cuestionario de autoaplicación anónima con 69 reactivos, conteniendo datos demográficos, de consumo de tabaco y de opinión sobre los espacios libres de humo de tabaco. La participación fue voluntaria, asegurándose la con-fidencialidad, previo consentimiento informado.

Resultados

El censo comprendió 1,022 estudiantes, de los que el 61% fueron mujeres y el resto varones. En cuanto a las ca-racterísticas socioeconómicas estudiadas, no se encontra-ron diferencias estadísticamente significativas entre los fu-madores y los no fufu-madores (cuadro 1).

Las características del consumo de tabaco entre los en-cuestados se resumen en el cuadro 2. El 45% de los alumnos manifestó haber fumado alguna vez, 42.8% eran hombres y 57.2% mujeres. El 68.6% de los alumnos que había fumado alguna vez reportó no haber consumido más de 100 cigarros en su vida. En cuanto a la edad en que fumaron su primer cigarro, el 33.7% de los varones y el 34.6% de las mujeres

empezaron entre los 13 y los 15 años. El motivo de inicio del consumo predominante fue «por curiosidad» (89%), el resto «por imitación» (5%), «presión de pares» (2.5%), «re-beldía» (2.2%) o por «sentirse mayores» (1.2%).

Del 68.6% que había fumado «alguna vez», el 28.6% fumaba al momento del estudio sin diferencias entre géne-ros. La prevalencia de consumo actual de tabaco en «toda la población estudiada» fue del 12%, de los cuales la mayoría (77.2%) manifestó consumir entre 1 y 5 cigarros al día.

El 60.9% de los alumnos fumadores «actuales» reportó que había intentado abandonar el hábito y el 58.2% registró haberlo logrado. Sin embargo, cabe notar que fueron clasifi-cados como «fumadores actuales» al momento del estudio, es decir, ya que su intento no tuvo éxito. Entre los ex fumadores, el 75.6% lo decidió por conciencia del daño y sólo el 1.8% por restricciones en el área de estudio o trabajo (cuadro 2).

Del total de la población estudiada, el 80.5% estaba ex-puesto pasivamente al humo de tabaco en el salón de clase o en su área de trabajo.

El cuadro 3 muestra las diferentes proporciones de res-puestas afirmativas, acerca de los conocimientos y

opinio-Cuadro 1. Comparación de variables sociodemográficas entre

fumadores y no fumadores.

Variables Fumadores No fumadores sociodemográficas No. % No. % P

Agua entubada

Dentro de la vivienda 99 91.7 271 93.8 0.48

Fuera de la vivienda 10 8.3 16 5.5 0.48

No tiene 0 — 2 0.7 1.0

Drenaje

Sí 109 98.2 281 96.6 0.59

No 2 1.8 10 3.4 0.59

Excusado

Sí 109 100 290 99.7 1.0

No 0 — 1 0.3 1.0

Luz eléctrica

Sí 109 100 290 99.7 1.0

No 0 — 1 0.3 1.0

Estado Civil

Soltero(a) 110 100 286 98.3 0.37

Divorciado(a) 0 — 2 0.7 1.0

Unión libre 0 — 1 0.3 1.0

Viudo(a) 0 — 2 0.7 1.0

Religión

Católico(a) 87 79.1 225 77.3 0.69

Protestante 5 4.5 7 2.4 0.43

Judío(a) 0 — 2 0.7 1.0

Otra 0 — 10 3.4 1.0

Ninguna 18 16.4 47 16.2 0.96

Trabajo remunerado

Sí 16 14.5 36 12.6 0.63

No 94 85.5 250 87.4 0.63

Computadora en casa

Sí 98 89.9 254 88.5 0.69

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Un 76.6% de los alumnos reportó que sabía que el fumar está asociado al riesgo de sufrir infarto al miocardio, encon-trándose un mayor porcentaje entre fumadores que entre no fumadores (89.2% vs 76.7%, p = 0.005). El 97.9% de los no fumadores considera que fumar afecta negativamente la ca-lidad de vida, mientras que una menor proporción de fuma-dores lo reconoce (92.8%, p = 0.02).

A la pregunta sobre su conocimiento del reglamento vi-gente sobre el consumo de tabaco en las instituciones de salud y edificios públicos al momento de la encuesta (2006), un poco más de la mitad de los alumnos (51.9%) respondió que sí conocía de su existencia, y no hubo diferencias entre fumadores y no fumadores.

Esta investigación también buscó conocer si consideran que en los espacios de la Facultad existe señalización clara que distinga las áreas en donde no se permite fumar y las zonas reservadas para fumadores. El 66.2% manifestó afir-mativamente, respuesta que tampoco varió en forma signifi-cativa entre fumadores o no fumadores.

Sobre el mismo tema, el 56.5% de los fumadores respon-dió que sí se respetaba esa zona; sin embargo, entre no fuma-dores un 41.7% estuvo de acuerdo (p = 0.02). No obstante, a la pregunta específica acerca de si ellos mismos respetaban esta área, como era de esperarse, el 100% de los no fumado-res fumado-respondieron que sí, mientras que entre los fumadofumado-res 97.6% dijo respetarla (p = 0.03).

En cuanto a las preguntas de opinión respecto a los espa-cios libres de humo de tabaco en la Facultad de Medicina, el cuadro 3 muestra la distribución porcentual de las respues-tas afirmativas estratificadas entre fumadores y no fumado-res. La mayoría (96.3%) estuvo de acuerdo con el estableci-miento de zonas separadas para fumadores y no fumadores, nes sobre el daño que provoca el tabaco y el humo del

taba-co, estratificando entre fumadores y no fumadores. Al res-pecto, cabe recordar que este estudio sólo incluyó a alum-nos de primero y segundo año de la carrera.

El 98.4% de la población estudiada considera que la exposi-ción pasiva o involuntaria al humo de tabaco es un riesgo para la salud. El 92.4% de los encuestados sabe que la nicotina es una droga. En estos aspectos no se encontraron diferencias estadísti-camente significativas entre fumadores y no fumadores.

Cuadro 2. Características de la exposición al tabaquismo en

alumnos de primero y segundo año de la Facultad de Medicina.

Exposición al tabaquismo No. %

Consumo de tabaco alguna vez en la vida 460 45.0

Tabaquismo actual 123 12.0

Intensidad de consumo

(número de cigarros por día) 1 a 5 95 77.2

6 a 10 16 13.0

11 a 20 3 2.5

21 o más 9 7.3

Dificultad para abstenerse

de fumar en lugares prohibidos 4 3.7

El primer cigarro de la mañana

es el más necesario en el día 8 6.6

Después de consumir el 1er cigarro

del día, fuma rápidamente algunos más 24 19.6 Fuma aunque esté enfermo(a)

y deba estar en reposo 7 6.4

Ha intentado dejar de fumar alguna vez 75 60.9

Ex fumadores 340 33.3

Dejaron de fumar hace más de un año 162 47.6 Abandonó el hábito por conciencia de su daño 257 75.6 Abandonó el hábito por restricciones en el área 6 1.8

Le preocupa volver a fumar 71 20.7

Cuadro 3. Comparación entre alumnos fumadores y no fumadores sobre conocimientos respecto al tabaquismo.

Fumadores No fumadores

Conocimientos No. % No. % P

1. Del tabaquismo

La nicotina es una droga 103 92.8 272 93.2 0.899

Fumar provoca infartos cardiacos 99 89.2 224 76.7 0.005*

El tabaco afecta negativamente la calidad de vida 103 92.8 286 97.9 0.026*

2. Sobre tabaquismo pasivo

Conoce el Reglamento «actual» sobre consumo de tabaco 66 60.0 156 54.4 0.31

Existe señalización para áreas de fumar y no fumar 83 97.6 195 68.9 0.12

Se respetan las zonas de no fumar 48 56.5 83 41.7 0.02*

Usted respeta las zonas de no fumar 83 97.6 283 100 0.03*

El humo del tabaco afecta al fumador pasivo 82 97.2 277 97.9 0.976

OPINIÓN (le parece aceptable):

Establecer zonas separadas para fumadores y no fumadores 99 90.8 274 96.9 0.004*

Fumar sólo en horas de descanso y en zonas reservadas 79 71.8 257 91.0 0.000*

Establecer zonas reservadas para fumar 99 90.8 274 96.9 0.01*

Prohibición total del consumo de tabaco 8 7.3 77 27.3 0.000*

Declarar a la Facultad de Medicina «Libre de humo de tabaco» 61 64.9 247 87.3 0.000*

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sin embargo, hay un 6% más de no fumadores que está de

acuerdo con esta separación, comparado con el porcentaje de fumadores (p = 0.004).

En comparación con 91% de los no fumadores, el 71.8% de los fumadores estuvo de acuerdo en que se debería permitir fumar sólo en horas de descanso o en zonas reservadas (p = 0.000). También se buscó conocer su opinión sobre si consi-deraban aceptable establecer zonas reservadas para fumar, a lo que los fumadores se mostraron menos anuentes en compa-ración con los no fumadores (90.8% vs 96.9%, p = 0.01).

Respecto a su opinión sobre poner en práctica la prohibi-ción total del consumo de tabaco en la Facultad de Medici-na, se observa que hay un 27% más de fumadores que mani-fiesta estar en contra de esta prohibición. Empero, llama la atención que una proporción importante de no fumadores (72.7%) tampoco apoyarían esta decisión (p = 0.000).

El 98.1% opinó que el humo de tabaco ambiental afecta la salud del fumador pasivo, resultado sobre el cual no se encontró una diferencia significativa entre fumadores y no fumadores. Finalmente, el 85.2% de los alumnos registró que estaría de acuerdo en que se declarara a la Facultad de Medicina como un espacio libre de humo de tabaco, encon-trándose un diferencial entre los fumadores y los no fuma-dores, ya que entre los primeros una proporción menor estu-vo de acuerdo, comparados con los no fumadores (64.9% vs 87.9%, p = 0.000).

Discusión

Los indicadores socioeconómicos utilizados identifican que un estrato de alrededor del 10% de los alumnos de me-dicina tiene condiciones desfavorables: no disponer de agua en la vivienda (8.5%), no tener computadora (12.1%) y, te-ner que trabajar y estudiar medicina paralelamente (11%). Esto muestra en primer lugar una gran homogeneidad, so-cioeconómica entre estos estudiantes, la cual sería intere-sante comparar con otras escuelas y facultades de la UNAM. En segundo lugar, esta homogeneidad orienta a la búsqueda de determinantes sociales, económicos y culturales sensi-bles al problema bajo estudio, que sí ayuden a identificar los mecanismos a través de los cuales otros determinantes contextuales de los alumnos de la Facultad de Medicina están asociados con el tabaquismo. El reciente artículo de Ritterman y colaboradores es un claro ejemplo del esfuerzo por encontrar variables socioeconómicas alternativas aso-ciadas al tabaquismo en adolescentes, utilizando como in-dicadores la percepción subjetiva del nivel socioeconómi-co en poblaciones específicas.12

En la literatura se han documentado otras características contextuales relevantes con una alta asociación con el aban-dono de esta adicción como el perfil de tabaquismo, por ejem-plo el nivel de escolaridad de las personas cercanas (familia,

amigos y compañeros de trabajo), y las características de las redes sociales y de los grupos de referencia, ya que se ha comprobado que es más frecuente que grupos en su conjunto abandonen la adicción comparados con personas aisladas.1

En un contexto como es la universidad, en donde los estudiantes se interrelacionan y forman amigos y grupos nuevos, es de la mayor relevancia el realizar investigacio-nes orientadas a documentar este fenómeno. La identifica-ción de estrategias para incidir en los grupos sociales natu-rales que se forman dentro de la universidad, es una inter-vención mucho más viable que la modificación de las características socioeconómicas o familiares, tema sobre el cual la investigación puede contribuir sustantivamente.

De quienes alguna vez habían fumado, la mayoría no habían consumido más de 100 cigarros en su vida, lo que los clasifica como fumadores experimentales, y poco más del 80% probó el tabaco antes de los 18 años de edad. Los fuma-dores que comienzan a fumar en la adolescencia y siguen fumando regularmente, tienen 50% más probabilidad de morir a causa del tabaco y la mitad de éstos morirán antes de los setenta años, con una pérdida de 22 años de esperanza de vida normal.13

El 89% manifestó que fumó por primera vez «por curio-sidad». Es decir, la mayoría de ellos no identifican la pre-sión externa de índole social como motivo de inicio y atri-buyen el inicio del tabaquismo a factores personales, de índole individual. Esto es un indicador del riesgo de que los futuros médicos enfoquen los problemas de salud a fac-tores puramente clínicos y apunta a la necesidad de que el

curriculum médico resalte la determinación social de los

problemas sobre las adicciones. En cuanto al conocimien-to de los diversos daños específicos que produce el tabaco y el humo del tabaco, una proporción superior al 85% sabe que es una droga y que hay riesgos para la salud, y más del 95% consideró que el humo ambiental afecta la salud del fumador pasivo, no variando esta proporción entre fuma-dores y no fumafuma-dores. En un estudio realizado en estu-diantes de ciencias de la salud en España se encontró que el cursar estudios universitarios relacionados con la salud no parecen influir de forma destacada en el hábito de fu-mar, y se confirma que el entorno cultural y social son los factores con un papel más determinante en este sentido.14

En nuestro país las encuestas nacionales aplicadas a profe-sionales de la salud estiman una prevalencia de consumo de tabaco de alrededor de 28%, similar a la prevalencia urbana de 26.7% registrada en la Encuesta Nacional de Adicciones del 2002.15 En un reporte sobre los efectos del

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ESTE DOCUMENTO ES ELABORADO POR MEDIGRAPHIC

chillerato fumadores había disminuido de 36.5% en 1997 a 24.4% en el 2003, la tendencia en fumadores jóvenes en años recientes en Estados Unidos indica que la tasa de de-clinación es lenta.16 En nuestro país, en un estudio

realiza-do en escuelas secundarias se encontró que realiza-dos años des-pués de ratificado el «Convenio Marco para el Control del Tabaco» de la Organización Mundial de la Salud, todavía no había avances significativos en las principales áreas abordadas por dicho convenio, especialmente no había disminuido el consumo de tabaco entre los estudiantes de secundaria.17 Los cambios sociales hacia conductas como

el tabaquismo requieren de lapsos largos porque inciden en las costumbres y estilos de vida tradicionales arraiga-dos en la cultura. Las acciones sociales tales como leyes que restringen la accesibilidad y consumo del tabaco como lo son el incremento de los precios, la restricción de venta a menores y el respeto a las áreas libres de humo del taba-co, pueden lograr un cambio mayor en menor tiempo, siem-pre y cuando se acompañen de medidas para vigilar su cumplimiento, que en este caso podrían ser el monitoreo ambiental o la inspección directa.18

El derecho de los individuos a fumar ha representado un serio obstáculo en la campaña contra el tabaquismo, sin embar-go un gran número de factores influyen en la venta de cigarri-llos.19 Más de la mitad de los fumadores que encontramos

ha-bía intentado alguna vez dejar de fumar; en ellos es importante reforzar esta intención y de la misma manera es necesario dar seguimiento al grupo de fumadores que manifestó tener difi-cultades para no fumar en lugares prohibidos, debido a la im-plementación de la Ley sobre espacios libres de tabaco.

Al comparar el porcentaje de aceptación de las diferentes medidas que protegen al no fumador del humo del tabaco, se obtuvieron diferencias significativas entre los que fuman y los que no fuman, con una mayor discrepancia en dos propuestas: la prohibición total de fumar y el declarar a la Facultad de Medicina como edificio libre de humo de taba-co. En la implantación de esta medida, también es funda-mental tomar en cuenta a los trabajadores (académicos y no académicos) de las escuelas. En una encuesta realizada en Chile en funcionarios de establecimientos educacionales, se encontró que el 92.3% estaría dispuesto a colaborar con la implementación de una política de ambientes libres del humo de tabaco en sus lugares de trabajo, pero un menor porcentaje de fumadores aceptaría esta medida (86.6% fu-madores vs 95.7% no fufu-madores, p<0.0001).20

Conclusión

Los profesionales de la salud pueden ejercer una enorme influencia en cuanto al tabaquismo de la población general, debido a que pueden desalentar el consumo de diversas maneras, aunque los médicos que reconocen fumar

activa-mente no se perciben como ejemplo dañino para la pobla-ción general respecto a la prevenpobla-ción de consumo de taba-co, y frecuentemente los estudiantes de medicina tienen un bajo reconocimiento de su función social como ejemplo en los cambios de conducta a nivel poblacional.17

Como todas las adicciones, el tabaquismo es un fenóme-no social que tiene efectos en los fumadores y fenóme-no fumadores. El ignorar este hecho limita el impacto de los futuros médi-cos en la lucha contra las adicciones. El tabaquismo es parte de un estilo de vida y su inicio y abandono es producto de la interacción entre factores personales y sociales. En la adop-ción del tabaquismo en la adolescencia temprana, conforme pasan los años el papel de los padres disminuye y aumenta el de los pares, compañeros y amigos. Estos hechos orientan a la necesidad de que durante la formación del estudiante de medicina se tome en cuenta que en el manejo del fumador no sólo se requieren conocimientos médico-clínicos, sino que también se deben considerar los contextos e interacciones sociales que obstaculizan o facilitan el abandono del tabaco. Los estudiantes de medicina necesitan una mayor con-cientización respecto a su responsabilidad, primero como ejemplo a la población y en segundo lugar como educado-res de la población en el cambio de conducta hacia el taba-co. Adicionalmente es de fundamental importancia resaltar que la Facultad de Medicina está inserta en uno de los

cam-pus universitarios más grandes del mundo, que contiene

múltiples Escuelas y Facultades en donde se forman miles de estudiantes. Por ello, los esfuerzos orientados a la identi-ficación e implementación de estrategias para respetar los espacios libres de humo de tabaco en la Facultad de Medici-na son de la mayor importancia para buscar que ésta sea un modelo a seguir en el resto de los centros de enseñanza e investigación de nuestra universidad.

Los resultados aquí obtenidos, orientan a proponer que se desarrollen más investigaciones y se implementen inter-venciones sobre la sensibilización, integración de opinio-nes, participación de la comunidad, de la Facultad en su totalidad, sobre estrategias para respetar los espacios libres de humo de tabaco y la definición clara y señalización de éstos. Es necesario reconocer que el futuro no es la simple continuación del presente a través de los años. Debemos reconocer que se avecina un mundo nuevo que requerirá médicos preparados para aplicar y absorber no sólo los co-nocimientos científicos y técnicos nuevos a gran velocidad, sino también para incorporarse a una época de cambios so-ciales que requiere gran solidez en su educación y forma-ción como personas y como médicos.

Agradecimientos

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ción y el tratamiento de conductas adictivas» en la línea de

investigación «Prevención de conductas adictivas». Proyecto MP6-21. Agradecemos la entusiasta colaboración de la Dra. Jimena Fritz, enlace con el Macroproyecto.

Referencias

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Carta al editor

Leonardo Zamudio

Al destacar unos párrafos de «La Teoría de las Generacio-nes» de Ortega y Gasset (1921) podría enviarse un mensaje que ataña a los mexicanos de esta época en que se viven momentos difíciles, ya sea tanto en la vida diaria como en el ejercicio de la medicina.

«El pensamiento de una época puede adoptar, ante lo que ha sido pensado en otras épocas, dos actitudes contra-puestas –especialmente respecto al pasado inmediato que es siempre el más eficiente, y lleva en sí, encapsulado, todo el pretérito».

«Cuando el pensamiento se ve forzado a adoptar una ac-titud beligerante contra el pasado inmediato, la colectivi-dad intelectual queda escindida en dos grupos. De un lado, la gran masa mayoritaria de los que insisten en la ideología establecida; del otro, una escasa minoría de corazones de

vanguardia, de almas alertas, que vislumbran a lo lejos zo-nas de piel aún intacta. Esta minoría vive condenada a no ser bien entendida: los gestos que en ella provoca la visión de los nuevos paisajes no pueden ser rectamente interpreta-dos por la masa de retaguardia que avanza a su zaga y aún no ha llegado a la altitud desde la cual la «terra incógnita» se otea. De aquí que la minoría de avanzada, viva en una situa-ción de peligro entre el nuevo territorio que ya de conquis-tar y el vulgo reconquis-tardaconquis-tario que hostiliza a su espalda».

«Las masas humanas son receptivas: se limitan a oponer su favor o su resistencia a los hombres de vida personal e iniciadora. Mas, por otra parte, el individuo señero es una abstracción».

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Cuadro 1. Comparación de variables sociodemográficas entre
Cuadro 3. Comparación entre alumnos fumadores y no fumadores sobre conocimientos respecto al tabaquismo

Referencias

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