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Arte político y política del arte

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Academic year: 2020

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(1)
(2)

ARTE

POLÍTICO

Y

POLÍTICA

DEL ARTE

Carlos

Pérez

Soto

(Chile)

universidad arcis

i.

Después

detresdécadasde

hegemonía

culturalcon

servadora,

por finsevuelveahablar de "arte

político".

Lacaídade los

países socialistas,

la derrota de lague rrillalatinoamericanayde los

gobiernos

de

izquierda,

la

represión

bajo

las dictaduras

militares,

diopasoapro

fundos procesos de

"autocrítica",

la mayorpartede las

veces

simplemente

autodestructivos. Laominosa

hege

monía

neoliberal,

como

contrapartida,

abrió laspuertas

ala

generalización

de la mercantilización delarte,

bajo

la dictadura de una nuevaclase de

críticos,

animados

porlasretóricasmás sofisticadas delpost estructura-lismo. Laaperturade las democracias

neoliberales,

por

último,

sólo

significó

la gruesa

cooptación

del campo delartepor los financiamientos

estatales,

creandouna

lógica

de clientelismo y "arte

correcto",

amparado

enla

indiferenciaporlas

formas,

acompañada

discretamente

por laautocensuraen los contenidos. Todoun panora

ma,desde

luego,

enquede lo último que

quería

oírse

enlos ambientes culturaleserade

"política", imponién

doseunacuriosa

neutralidad,

en quelos

gremios

del

arte usufructuaban del mercadoyelmecenazgo esta talcomosilasdesastrosasconsecuenciassociales del

neoliberalismonofueransino inventosdeunaretórica

populista

anticuadao, en todocaso, eventosdeuna

periferia

muy

lejana

y

ajena,

sobre la que no se

puede

intervenir,

menos aun ennombre de

perspectivas

utó

picas

que sedeclararon demaneramuy

general

como

enajenantes

(sic!)

y

engañosas.

Lacrisisfinanciera

global

ysus

efectos,

laapertura de

perspectivas

políticas

de nuevo

tipo

(como

las

polí

ticas

ecológicas,

de

género,

étnicas,

interculturales),

la

aparición, quizás,

de una nuevaconciencia

social,

menos retóricae

ideologizada

y,

también,

hay

quede

cirlo,

el

péndulo

de las modas

culturales,

noshantraído

un nuevo"arte

político"

y,comosueleocurrirconlas

modas,

unaavalancha deretóricay entusiasmos que

noseveían desde hace demasiado

tiempo.

Pero, justamente

estos

entusiasmos,

con susalar des denovato,noshacencorrerel

riesgo

de confundir

aquello

que la

palabra "política"

sugiere,

(preocupa

ción por lo

social,

porel cambio del

mundo,

porun

horizonte de

liberación)

con loque,en elrío revuelto de lasconversiones

apresuradas,

de las

negaciones

y

las

renegaciones,

noessinoel

simple

oportunismo

de

quienes

sóloven en"lo

político"

un nuevo

segmento

de

mercado,

unamanerade

complacer

alas burocracias

populistas

que

manejan

los financiamientos

estatales,

o unanueva

retórica,

artificiosa y

ambigua,

para decir

lasmismascosasde

siempre.

Ysetratadeuna confusión

posible

nosóloenel ámbito de la

política

efectiva,

delos efectos sobre la

sociedad,

queesas

políticas

en elarte

implican,

sino,

también,

enel

propio

ámbito de las distincionesestilís

ticas,

sobre todoen

aquellas

querefierenalas formas de

"vanguardia",

y alas connotaciones,formalesy

semánticas,

que dichotérmino

podría

contener.

Una

confusión,

incluso,

que

podría

llevarnos a

olvidar las

objeciones perfectamente

razonablesque

sehicieron hace ya mucho aluso

político

delarte, por sobre la buenaomala voluntad

política

que lasrodeaba demanerademasiadooportuna.

Es por esto que

intentaré,

en lo que

sigue,

hacer

tres

distinciones,

enun

plano

puramente

teórico,

que

contribuyan

aseparar la

paja

delgranoen unmundoen

queeltransformismode todo

tipo

ha

llegado

aser una normalamentable. Primero laquese

puede

establecer

1oí

(3)

¿-<-entre"arte

político"

y"uso

político

delarte".

Luego

entre"arte

político"

yloquellamaré

"política

del arte".

Porúltimo laquese

puede

hacerentre

"vanguardia

po

lítica"yloquellamaré

"vanguardia

academizada".

2.Lamala voluntad

política

conservadoraseesforzóen

confundir,

demaneraextremadamente

simple,

laposi bilidad deunarte

político

conel merouso

político

del

arte.Lascaracterísticas deesteúltimo han sido seña ladas innumerablesveces,con bastante

majadería.

Se

tratade obrasqueselimitanailustrartesisexteriores, queaportala sensación de lo "bonito"a una

sociología

quenotienesu

origen

en los

propios

artistas,o en su

comunidad

profunda

conla creación de ideas. Obras

porencargo

(aunque

seanlos mismos artistaslosque sehacenese

encargo),

quetiendena ser

pedagógicas,

frecuentemente

grandilocuentes

o

monumentales,

que

refuerzan la ilusión escénica

(como

modo de reforzar la autoridad del

mensaje),

quesoneficientesenelconte

nidoy relativamenteconvencionalesen la

forma,

que

nohacensinoreciclar las

mitologías

de los estilospara

ponerlas

alservicio del contenido. Un arte queman tienela diferenciaentreartey

artesanía,

y entre arte y

vida,

puesde ella

depende

su efecto

pedagógico,

y elauradesuautoridad. Unarte,en

fin,

queno

puede

ponerenconflicto la

lógica

de la

representación simple,

porquerequiere ser

"entendido",

aun alprecio de la banalización.

No esdifícilencontrar

ejemplos

deeste arteen la monumentalidadyen los

simplismos

del realismoso

cialistayde la

propaganda

nazi.Ytampocoesdifícil

rastrearla buena

voluntad,

ansiosade

colaboración,

de muchosartistasdeprimera

línea,

queaceptaroncada

Pomo \;'',.,J.: CancióndeGesta. Ausfai.SantiagoaeChile.19S1,pág.

uno a suturno yen su

frente,

seremisarios,buenosar

tesanos,

compañeros

deruta,para obtener resultados

que les

parecían

necesarios y

políticamente

correctos.

Eluso

político

delarte,enestos

términos,

noha sidoen

general

el

producto

deuna

imposición,

deactosde fuer

zagroserosoamenazantes. Ha

partido

casi

siempre

de los

propios

artistas, auncon

plena

concienciadeque

susresultadosestéticos

podrían

serbastante

pobres.

Pablo

Neruda,

enunpoema

quizás

emocionante,afirma con

confianza,

deunamanera

algo

triunfalista:

"Y

bien,

sicuandoatacoloqueodioocuandocantoatodos losque

quiero

la

poesía

quiere

abandonar lasesperanzasde

manifiesto

yo

sigo

con las tablas demi

ley

acumulando estrellasy armamentos yenel duro deberamericanonome

importa

una rosamásomenos"'

Frenteaeste eventual "abandono de la

poesía",

arte

político

es

aquel

queseconvierteélmismoen unacto

político.

Que

se

constituye,

en tantoarte, en tesis y

emplazamiento. Que participa

de maneradirectaen

la lucha. No ilustra

algo,

lo hace. No muestra

algo,

participa

en su realización. Desde

luego

se tratade

un

conjunto

de actos quese sienten

participando

de

unmovimiento

general,

del cambio de

sociedad,

de la

impugnación

deunorden caduco. Su

política

es,directa mente,la del movimiento socialque

integra.

Ysutarea es

hacer,

en la esfera delarte, loqueel movimiento socialcomo

conjunto

quierehacerenla esfera social. Es poréstoqueno selimitaalos estilos

establecidos,

sino

que

impugna

las manerasconvencionales de su

eje

(4)

ladistanciaentrehacerarte y

simplemente

luchar. Por

eso seesfuerzaen criticarlas instituciones delarte,la

diferenciaentre arte yartesanía. Unarte queno

puede

consistir sinoenel

ejercicio

de laruptura

estilística,

en

la

impugnación

delcríticoydelexperto. Un hacerque

notemela

complejidad

de las formas porque espera

que el efecto

político

provenga

justamente

deesasfor

mas

politizadas,

másquede la claridad

pedagógica

del

mensaje.

Un arte, por lotanto,más

específicamente

"artístico",

en la medidaen quesu

preocupación

esla

forma,

y más

específicamente "político",

en la medida

enquesu

preocupación

esla

participación

directa,

yno

simplemente

la "colaboración".

3.

Pero,

enestavoluntad de hacer

política

conlas

obras,

y no

simplemente

através de

ellas,

esnecesariotoda vía

distinguir

a

qué política

nosestamosrefiriendo. El

"arte

político"

que,

ahora, podríamos

llamar

"clásico",

sesintió

plenamente

enla

política,

nofrenteaella. Su

referente inmediatoeraelmovimiento

social,

erael ho

rizontede liberación que elmovimiento

popular

había

establecido,

comotareade toda la humanidad. Es

decir,

su referenteno era

específicamente

elarte, aunque

todasu luchasedieseen eseámbito. Poreso, aunque

sucreatividad

gira

entornoa las

formas,

no esindife

renteenabsoluto al

mensaje,

ysu

preocupación

central

esinvolucrar al

espectador

nosóloen esasformas

sino,

sobre

todo,

en los contenidos queconllevan. Poreso

elarte

político

estambién uncrítico permanentede la

función del

critico,

odel curador. Nosonlosexpertos

en laesfera delarte los que deben decidir la validezo

laviabilidad deunapropuesta

estética,

sinolosespec

tadores, justamente aquellos

queson destinatarios y

partícipes

de la

producción

de la obra. Noes raroque,

debidoa

ésto,

tienda al

expresionismo.

Yno esraro, por

lomismo,quefuera decontexto,parezcasobreagua

do o

grandilocuente.

Porsupuestoes unartefrentey

contrael

mercado,

ysuvocación

profunda

lo llevaades

confiar delmecenazgoestatalo

partidario,

yaformular

políticas independientes.

Esfrecuentequeseaun"arte

pobre",

justamente

poresavocación de

independencia.

Pobre,

de

pobres

y entre

pobres.

Porsupuesto,

ejercido

por artistas que

provienen

de las capas medias. Es per fectamente

natural,

entonces,suvinculación histórica

con las

vanguardias

políticas.

Tiendeél mismoacons

tituirsecomo

vanguardia

política.

Muy distinto,

en

cambio,

eselpanoramade loque

se

puede

llamar

"política

del arte". Setrata, eneste

caso,deuna

política

cuyo referente inmediatoesmás

bien el

gremio

artístico queelmovimiento

popular.

Su

política,

en el

plano

reivindicativo,

tiene quevercon

los derechosycondiciones de vida de losartistasen

particular. Y,

en el

plano

propiamente estético,

tiene

queverconlarupturaformal frenteala

instituciona-lidad delarteestablecida. Se hace

política

enelarte y

desde elarte, para los

artistas,

yparasu

público

privi

legiado:

el

curador,

elcrítico. Susdiscusiones

giran

en

tornoal discursocrítico. Sus luchas

giran

entornoalos

derechos delartefrente al mundo. Noesraro,entonces,

quetienda al

formalismo,

yalaruptura meramente

formal,

conbastante indiferenciaporelcontenido.No

esraro, por

consiguiente,

que tiendaala

abstracción,

o

areferentesmásbien

exóticos,

ocuya

principal

caracte

rísticaeslasofisticaciónyla novedad. Porsupuestoun

arte

perfectamente compatible

yfuncional almercado

yal

patrocinio. Que

depende

de las

políticas

culturales

Que

no sehacecargode la función

política

deunarte

(5)

de la autonomía delartesólo

bajo

la

exigencia

burocrá

ticadel financiamiento estatal. Unarte pues,deypara

la abundancia. Deyparalascapasmediasenascenso,

que

quieren

completar

suarribo "consumiendo" cultura.

No

hay

queextrañarseenabsolutoside prontolasre

tóricas deeste arte

cooptado

son

sorprendentemente

"políticas".

Hay

que

fijarse

más bienenlos

poderes

de

turno,ysus

lógicas

de

legitimación

cultural. Es elcaso,

perfectamente

reconocible,

delartesobre la

Dictadura,

enque las referenciasalatortura, alos

militares,

al

catolicismo,

sonapenaspretextos paraexperimentos formales

perfectamente tolerables,

incluso yaen la

misma

época

de la Dictadura.

Pretextos,

porcierto,que

han rendido

jugosos

frutosenla

época

de la democra

cia

ficticia,

yen unmercado mundial delarte

proclive

alexotismo,aunenclaves

populista

ytercermundista.

4. Nada

impide

que esta

práctica

que

gira

entornoala

política

delartesea un

ejercicio

de

vanguardia.

Pero,

nuevamente,elasunto

requiere

especificar

a

qué

"van

guardia"

nosestamosrefiriendo. El factor

esencial,

en

esta

distinción,

esahora el fenómeno de la

profesionali-zación delarte.Unefectoque

hay

quecorrelacionarcon

la mercantilizaciónyla

cooptación

desde las

políticas

culturalesdel Estado. Espara estoque propongo la idea

de

"vanguardia académica",

yla ¡dea

consiguiente

de

'academización"de las

vanguardias

históricas.

Elarte

político

se

constituyó,

comohe

señalado,

en

vanguardia

política.

Se

configuró

através demovimien tos y contra

movimientos,

entornoamanifiestos esté

ticosqueerantambiéndirectamente

políticos. Y,

por

ello,

sedesarrollópor

fuera,

yencontra,de las escuelas dearte.

Impugnó

laexperticia,sevolcó hacia obras de

baja destreza,

reivindicó los materiales cotidianosyel

recursoala artesanía. Se esforzóporinvolucrara

legos,

e inclusoa

quienes

no

parecían

estarencondiciones de

ejercer

las

disciplinas:

danza de

cojos

ode

ciegos,

pintura

de transeúntescomunes, alta cultura desde los

pobres,

teatrohechoporlos

espectadores

mismos.

Participaren

la creaciónera un

derecho,

y por símismo una

experiencia

política

liberadora.

Participar

directa

mente.Sinla mediación de

críticos,

financiamientos,

o

enseñanzas autorizadoras.

Laacademización de las

vanguardias

históricasse

produce, justamente

al

revés,

cuandosehacen

hegemó-nicaslas

escuelas,

ocuandoesas mismas

vanguardias

adquieren

elcarácter de escuelas. Se

inaugura,

lenta

mente, una

práctica

muy distinta. Una

práctica

quees

favorecida demaneradirecta desde el mercadoydesde

las "bondades" del

patrocinio

estatal. Se reponen la

tendenciaala

profesionalización,

la diferencia progre

siva entreelexpertoyel

lego,

entre arte y

artesanía,

entreel

espacio

(especial, ideal)

delarte yelotro

(co

mún,

cotidiano)

de la vida.

Reaparece

la tendencia al

formalismo,

ya la

experimentación

indiferentealos contenidos.

Aparece

unatendencia al

emplazamiento

del

público

(en

lugar

desu

involucramiento),

yauna

banalizacióndeese

emplazamiento

(que

reemplaza

la

política

referidaalos

contenidos).

Eldesarrollode las

disciplinas,

yde las

obras, empieza

a

girar

entorno al discurso crítico

(más

queentornoal

espectador),

yla

formación "teórica"aparececomo un

imperativo, jun

toalénfasis

general

eneldesarrollodehabilidadesy

destrezas

específicas

para cada

disciplina.

Si lasvan

guardias políticas simplemente

borraron ladiferencia

entre

disciplinas artísticas,

atendiendo muy

pocoala clasificación del

producto, ahora,

en

cambio,

através de

(6)

autonomíade los

especialistas

semantiene ydefiende

plenamente.

Noes lo mismo"colaborar"queaceptar fundirun

género

enotro.

La

vanguardia política

loes porque pone alcentro

de su hacer el cambio del mundo. La

vanguardia

aca

démicaes relativamente indiferenteala

política,

ola entiende solamente demanerareivindicativa y

gremial.

Poreso notiene

problemas

enlucharporsu"autono

mía"atravésdelfinanciamíentomercantiloestatal.

Y,

en la medidaenquese

constituye

desde

escuelas,

en

cierta medidaestá

obligada

ahacerlo. Noeslo mismo

un arteconvocación

marginal,

porque estáencontra de las instituciones

prevalecientes,

queunarte que

quiere

constituirse como

institución,

y

requiere

ser

mantenidocomotal.

5. Noesdifícil

sospechar,

a

partir

de lo queheescrito hasta

aquí,

miabierta

simpatía

haciaunarte

político.

Paralos que me conocen noserá difícil agregara esa

sospecha

la de queéstosedebe auna

simpatía

más

amplia

haciala

política

en

general,

yhacia las

políticas

radicalesen

particular.

Es

necesario,

entonces, tras

estadeclaración deintereses y

compromisos,

que

diga

algo

acercade

qué

de "arte"

puede

tenerunarte

polí

tico. Para

muchos,

embargados

aunen el gruesocon

servadurismo de lasúltimas

décadas,

estaesuna cues

tión

esencial,

porquetienela

impresión

de queen esa

fórmulamixtaen realidad loúnicoqueestáen

juego,

y

sale

ganando

es la

"política"

Esnecesario

también,

si

de

explicitar

conflictos deinteresessetrata, que

diga

algo

sobre

qué

clase de

política

es laqueestoypen sando paraesafórmula. Ambas aclaracionescontienen

cuestiones relevantes para reforzar lasdiferencias que

heestablecido hasta

aquí.

Lo

propio

delarteesla

forma,

noel contenido.

O,

sise

quiere,

el contenidoenelartedebe residir

justamente

enlaforma. Pero la

forma,

a suvez,esla deunelemento

sensible,

real. Es

decir,

setratadel

color,

el

sonido,

la

línea,

la

luz,

el movimiento,el

espacio,

el

tiempo,

la

palabra.

Porsupuestoestoselementos sensibles sólo

pueden

ser

percibidos

en un soporte,encuerpos, en

pigmentos,

en

materiales,

en ambientes. Y estosso

portesdebenserintervenidosatravésde

herramientas,

de técnicaseinstrumentos.Peroestos tres

elementos,

el elemento

sensible,

elsoporte, las herramientasy

técnicas

pueden

y deben ser

distinguidos.

Si lo ha

cemos,se

puede

verquela innovación

propiamente

artísticaeslaquesehace sobre el elemento sensible.

Porsupuestointerviniendosussoportes,por supues

to usando paraello herramientas ytécnicas. Pero el

efecto

propiamente

artísticoeselquesetraduzcaen

unamodificación de

aquel

elemento,

queesel

propio

y

definitorio de cada hacerartístico.Enla danzasetrata delmovimiento,enlamúsica del

sonido,

enla

pintura

del coloryla

línea,

en elteatrode laarticulacióndel

gestoyla

palabra.

Los

equilibrios

quesemantengan

aquí

sonmuy reveladores de lasituación delarte yla

política

en las obras.

Es

propio

de las

vanguardias

academizadas elen

fasis en elsoporte,o en lastécnicasyherramientas.

Es necesario queasísea: losartistassonconcebidos

como

especialistas.

Sólo

llegan

aserlosidominan de terminadas

técnicas,

ylas destrezasyhabilidadescon

siguientes.

Si dominantécnicamente elsoporte.

Aque

lloque

"cualquiera

podría

hacerlo"esvistocomo mera

artesanía. Porsupuestoesteénfasisenlos medios lleva

a unatendencia haciasu

ritualización,

yalacontraco

(7)

hacesino

alejar

al creador de la

preocupación

porel

elemento sensibleenquesuarteseexpresa.Creauna tendenciaaentender la innovación formalcomo inno

vaciónenlastécnicasyenlos

materiales,

másqueen

lasformasmismas. Unatendenciaque, porsupuesto,

esreforzadaporel críticoyel curadorque, afalta de

imaginación

propiamente

formal ha concentradosu

educaciónenlos recursosyenlos

medios,

másqueen

loquees

propiamente

el contenido. Se ha formado más enelcontexto

(inmediato)

delarte

(los

materialesylas

técnicas),

queenel contenido

propio

(sensible).

Espor

éstoqueel crítico

siempre

llamará la atención sobre las dificultadesquehan

representado

los desafíos

técnicos,

ylasmanerasexitosaso no enquehan sido abordados. Estoes,desde

luego,

por queelcríticono es unartista.

Peronoporque nodomineesas

técnicas,

sino

simple

menteporqueveelartedesdesuexterior.

0, también,

paradecirlo demaneramás directa: la

academizacióndelartegeneraun malarte.

Indepen

dientementede la

política

alaquequiera servir,

gremial

osocial. Esporesoqueeluso

político

delarteraravez

produce

un granarte: porquefrecuentemente está

ligado

asu academización.Yes poresoqueunarte

político puede

ser ungranarte: porque estáatentoal contenido

mismo,

al elemento sensibleenqueelcrea dorseexpresa.

Pero ésto

significa

tambiénqueelartenoesbueno

omalo

según

sies

político

ono, sino

según

la formaen

queintervieneen la

sensibilidad,

de una maneramás

conceptual

omásexpresiva. Elarte

puede

ser

perfec

tamente talsin estar

(explícita

o

directamente)

en la

política.

Desde

luego

siempre

tiene un

significado

(y

debehacersecargo de

él),

peroes necesario

distinguir

ese

significado

desu relación militante

(o no)

conel

movimiento

político general.

Pero, justamente,

"interveniren la sensibilidad" no es una

política

cualquiera.

Sobre bases muy

generales,

que

exceden,

desde

luego,

loslímitesy

propósitos

de

estetexto,creoquees

posible

afirmarqueel

despertar

de la

sensibilidad,

suestímuloy

ejercicio,

tienenun

sig

nificado directamente

político.

Apuntan

al

despliegue

de loquelossereshumanostienenmás

profundamen

tede sereshumanos.

Porque

nosetratade estimular

simplemente

los

sentidos,

comoes propio del arte

mercantilyde

propaganda,

que usan laestimulación

sensorialcomo recursoen sus

políticas pedagógicas,

sinode

aquello

que,através de los

sentidos,

noshace

reaccionar antelosautomatismos,antela

enajenación,

antela

opresión

cotidiana.

La

política

específicamente

artística de un arte

político

consiste enesta

apelación

aluniversode la

sensibilidad

justamente

através del elemento sensible

quees

propio

delartecomotal. Eseseuniversoelque nos pone antela realidad de la

opresión,

del

trabajo

repetitivo,de la vida trivial. Eseseuniversoelque nos

abreante la

posibilidad

de un mundo

mejor.

Yespor

esoquetodo granartetiene

algo

dearte

político,

más allá de lasmilitancias

específicas

desusautores.

Setratade un

mundo,

por

cierto,

muy

lejano

al

pragmatismo

del uso

político

delarte, muy

ajeno

al

oportunismo

gremial

de las

políticas

delarte, muy le

jano

enfin de loqueestá de modaporordeny

capricho

del discurso decríticosy curadores. Un mundoque

puede

ser

imaginado

desde lasensibilidad

propiamente

artística,

másquedesde escuelasomecenas. Unmun

Referencias

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