DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DEL TIPO DE VIOLENCIA DE GÉNERO REPORTADO EN COLOMBIA1
AUTORA:
Luisa Fernanda Lora Navarro
ASESOR DE TRABAJO DE GRADO: Fernando Carriazo, PhD
UNIVERSIDAD DE LOS ANDES FACULTAD DE ADMINISTRACIÓN
BOGOTÁ, COLOMBIA MARZO 2015
1 Agradecimientos especiales al Capitán Andrés Pérez de Ameripol, a Laura Núñez, Asesora de la Dirección de Talento Humano y a la Teniente Lina Mosquera de la Policía Nacional, por todo su apoyo durante la investigación. Adicionalmente a las mujeres que participaron del grupo focal, por contarnos su experiencia.
DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DEL TIPO DE VIOLENCIA DE GÉNERO REPORTADO EN COLOMBIA
RESUMEN
El propósito de esta investigación es combinar el análisis cualitativo y cuantitativo, para entender qué variables afectan los tipos de violencia de género que se reportan en la línea de orientación y con esta información determinar que estrategias puede aplicar la Policía Nacional. Por medio de un análisis sistemático de la literatura en estrategias y políticas públicas, para la atención de los casos de violencia de género en otros países, y con base en un análisis econométrico, gráfico y estadístico de la base de datos de la línea de orientación a víctimas de violencia, cruzada con variables socioeconómicas del municipio de donde llama la víctima, se obtendrán recomendaciones en estrategia, para que la Policía Nacional logre mejores resultados en la prevención, atención y monitoreo de los casos de violencia de género. Las variables que afectan el tipo de violencia de género que se registra en la línea de orientación a víctimas son la edad y género de la víctima. Adicionalmente afectan variables del contexto en el que vive la víctima, estás se relacionan con el ingreso, la educación y la presencia de conflicto en la zona. Dados los resultados, las políticas que se apliquen para disminuir los casos de violencia de género en el país, deben poner en práctica acciones conjuntas de diferentes sectores, encaminadas a un objetivo común.
Palabras claves: Violencia sexual, instituciones, victimas, conflicto, educación, riqueza y Policía Nacional.
Clasificaciones JEL: A13, I38, J16, J18
INTRODUCCIÓN
“La forma de sanar la sociedad de la violencia y de la falta de amor es reemplazar la pirámide de dominación con el círculo de la igualdad y respeto” Manitonquat.
De acuerdo a la lectura de De Alencar-‐Rodrigues & Cantera (2013), la violencia de género se puede dar en diferentes países y culturas donde se presente un contexto de desigualdad. Al menos una de cada tres mujeres alrededor del mundo ha sido golpeada, obligada a tener relaciones sexuales o ha recibido abusos de algún otro tipo durante su vida, regularmente perpetuados por un conocido (Pervez, A & Anwer, M., 2011). En el país, el tema de violencia de género retoma importancia desde de 1990, con los resultados de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud. Con la Constitución de 1991, el Gobierno, de la mano de diferentes instituciones nacionales, ha implementado estrategias para mitigar la violencia de género en el país y, especialmente, para disminuir los casos de violencia intrafamiliar, que son los más recurrentes (Ojeda, Ordoñez y Ochoa, 2010).
Esta investigación busca responde a la pregunta ¿Cuáles son las variables socioeconómicas que pueden determinar el tipo de violencia sexual de los registros de llamada?. De acuerdo a lo anterior el objetivo principal de esta investigación es analizar que variables socioeconómicas determinan el tipo de violencia de género que se registran en las llamadas a la línea de orientación a víctimas de violencia de género en Colombia.
De acuerdo con los datos usados para esta investigación, se realizaron 10.636 llamadas de víctimas que dieron información completa, entre Septiembre de 2012 y Marzo de 2015 a la línea de orientación a víctimas de violencia de género en el país. De estas llamadas, entre un 73% y 78% corresponden a llamadas realizadas por mujeres y entre 2% y 3,5% de las llamadas son realizadas por hombres, el porcentaje restante son de víctimas que no dejan registrado su género. Las llamadas son de diferentes departamentos, municipios y ciudades del país, entre los cuales se resaltan Bogotá y el Departamento del Atlántico, dada la cantidad de llamadas que se realizan desde estas zonas.
Los datos anteriores muestran la importancia de realizar un estudio, que permita establecer hacia qué población deben estar dirigidos mayormente los esfuerzos institucionales, de tal forma que se logren mejores resultados para la mayor cantidad de víctimas, teniendo en cuenta sus características, necesidades y preferencias en la atención. Adicionalmente se tienen en cuenta variables socioeconómicas que hacen parte del contexto al que pertenecen las víctimas que se comunican a la línea de atención. Lo anterior dado que las políticas de defensa de la integridad de género no pueden estar dirigidas únicamente a un grupo específico de la población, pese a ser el grupo más afectado, la diferenciación en la atención logrará mejores resultados para un mayor número de víctimas.
Por otro lado, Los estudios de caso se centran en retomar los aciertos y desaciertos en la atención que recibieron las víctimas, según sus experiencias. Dos de los textos encontrados son estudios de caso en España; uno de ellos se centra en la violencia entre la pareja, entre esta la violencia sexual (De Alencar-‐Rodrigues & Cantera, 2013), y el otro se centra en la atención que da el sistema jurídico a las víctimas en España y lo que este sistema espera de las víctimas (Cubells & Casamiglia, 2013). El siguiente estudio, de Sánchez (2012), es sobre perspectiva de género en las decisiones judiciales en Venezuela. En este estudio la autora establece qué competencias son propias de cada género en la atención judicial a diferentes casos, y se concentra en las ventajas de tener mujeres atendiendo casos sensibles como los de violencia de género. En Colombia por otro lado los estudios de Niño (2014), se centran en encontrar datos y estadísticas sobre la violencia de género, y estudiar cómo las leyes han aportado al tratamiento de estos delitos. Sin embargo, en el país se ha dejado de lado la opinión de las víctimas con respecto a sus necesidades, información que sería valiosa para acertar más en la elaboración de leyes y políticas relacionadas con el tema.
En este documento se estudiarán los casos internacionales, con el fin de tomar ejemplos que puedan ser aplicables por la Policía Nacional. Este estudio de la literatura, se complementa con el estudio riguroso de casos Colombianos, de forma cualitativa, para reconocer las particularidades de la población que es víctima en el país, y finalmente los datos cuantitativos dan información acerca de la caracterización de las personas que son víctimas de violencia de género, y adicionalmente se incluyen variables propias del contexto de
acuerdo al municipio del que se llama. Esta caracterización se basa en su demografía, localización geográfica y si son atendidos por policías hombres o mujeres al hacer la denuncia.
Los resultados de la investigación permiten dar respuesta a la pregunta inicialmente planteada. De acuerdo a lo anterior, las variables que pueden afectar el tipo de violencia que se reporta en la línea de orientación a víctimas de violencia de género son, en primer lugar características propias de individuo como su edad y su género. Por otro lado, variables del contexto en el cual vive la víctima también afectan el tipo de violencia de género que se reporta. Estas variables son, si la víctima vive en un municipio que es capital de departamento, la cobertura en educación del municipio donde vive la víctima, la eficiencia con la que es manejado el ingreso en el municipio donde vive la víctima y si hay presencia de grupos guerrilleros en la zona.
La investigación comienza con un análisis de la teoría relacionada con el estudio de casos de violencia sexual, y la realización de un marco conceptual, que se condensa en una representación gráfica, de cada una de las etapas del proceso sistemático que se ha definido. Siguiente a esto se explica paso a paso la metodología usada para el levantamiento de la información cualitativa y cuantitativa, más una explicación del modelo econométrico usado y la caracterización de las variables que serán estudiadas. Luego se analizan los resultados obtenidos a partir del cruce de información teórica, cualitativa y cuantitativa y se dan recomendaciones, que les permitirán a los lectores de este documento construir con base en esta investigación.
MARCO CONCEPTUAL
A continuación se presenta el marco conceptual que refleja la aproximación sistemática al tema de Violencia sexual, por parte de los autores. Este modelo se descompone en tres etapas: 1) Victima: Necesidades y características. 2) Medios de Información: Deficiencias y aciertos y 3) Instituciones: Encargados de prevención y detección, atención y monitoreo. 4) Contexto y Violencia de género
1) La victima:
La violencia sexual se refiere desde los menosprecios a la sexualidad de la víctima hasta violaciones (De Alencar-‐Rodrigues & Cantera, 2013) y es una manifestación de las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres (Niño, 2014). En la lectura de Cubells & Casamiglia (2013) se establece que la violencia de género no es un problema que afecte al ámbito de lo privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad.
De acuerdo a lo anterior los autores plantean la importancia de reconocer a la víctima desde sus características, su contexto y la situación de violencia que afrontaron. Se plantea la necesidad de escuchar a las mujeres, sus necesidades y deseos para que la maquinaria jurídica que se pone en marcha sea eficaz (Cubells & Casamiglia, 2013)
“…el desconocimiento de las situaciones psicosociales específicas de las mujeres (situación legal, socio-‐económica y de apoyo social), su grado de resiliencia, el punto en el que se encuentran respecto al ciclo de violencia y el proceso jurídico-‐penal hacen que el sistema jurídico sea impermeable a las necesidades particulares de las mujeres que recurren a él” (Cubells & Casamiglia, 2013)
Las características generales de las víctimas de violencia sexual de acuerdo a la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de 2010 son:
-‐El rango de edad donde más se presentan casos de violencia sexual en mujeres en edad fértil es de 30 a 39 años.
-‐En el 20% de los casos el agresor es un familiar
-‐Los departamentos donde más se presentaron casos de violencia sexual son Guaviare y Meta con 9% y Tolima y Casanare con 8% de las encuestadas.
De acuerdo al sistema de información del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en Colombia en el año 2013 se obtuvieron los siguientes datos:
fueron a hombres
-‐El rango de edades donde más se presentaron exámenes por presunta violencia sexual fue de 0 a 17 años. Entre los hombres el rango con más presencia de casos fue entre los 5 y 9 años y entre las mujeres entre los 10 y 14 años. (Anexo 2)
-‐El 39,61% de los casos los agresores fueron familiares de la víctima
-‐En el Meta la tasa de exámenes realizados por presunta violencia sexual por 100.000 habitantes fue 86,93, seguido por Casanare con 82,86 y Quindío con 75,15.
Con respecto a las necesidades de las victimas de violencia sexual, la ayuda que deben recibir se ve nublada por prejuicios sociales. Como lo plantea Alencar-‐Rodrigues & Cantera (2013) las mujeres afrontan dos tipos de rechazo, en primer lugar existe la presunción de mentira que pone la declaración de la mujer en tela de juicio. En segundo lugar cuando se reconoce su condición a la víctima “ el sistema jurídico-‐penal espera mujeres que denuncien la violencia de género (o que dejen denunciarla), que entiendan que la pareja es incompatible con la violencia, que quieran dejar al agresor y castigarle, que sean racionales, objetivas y coherentes, comprometidas con la verdad y que conozcan el sistema jurídico-‐ penal y sigan sus procesos. Cuando estas expectativas no se cumplen, los castigos son la patologización, la discriminación y la victimización.” (Alencar-‐Rodrigues & Cantera, 2013)
El tema de lo que se espera como reacción de la víctima es importante en el caso de violencia sexual, dado que el mayor porcentaje de los casos ocurre con miembros de la familia. De aquí que exista lo que se conoce como o-‐drop8 o victim choice9 (Ellison, 2002; Ford, 2003; Gillis, 2006; Gover, 2007; Hare, 2006; Larrauri, 2003; Russell y Light, 2006): Política que defiende que la decisión última de continuar o no con el proceso judicial la tiene la mujer. Cuando estos procesos se dan por terminados de acuerdo a la decisión de la mujer , como se cita a Cubells (2010) en el texto de Cubells & Casamiglia (2013), agentes jurídicos tienen reacciones negativas como por ejemplo, mostrar perplejidad, preocupación, decepción o enfado entre otras.
En la lectura de Alencar-‐Rodrigues & Cantera (2013) se plantea la necesidad de reconocer la capacidad de resistencia se las personas que sufren maltratos y concebirlas como
sobrevivientes más no como víctimas. Adicionalmente estos autores plantean que es necesario que las instituciones refuercen la agencia de las mujeres víctimas al reconocerlas como sobrevivientes en un entorno difícil. Cantera (1999) en la lectura de Alencar-‐Rodrigues & Cantera (2013) plantea que “las víctimas de los maltratos son siempre víctimas y sufren los efectos de la violencia en el plano económico, físico, jurídico y moral”.
2) La información
De acuerdo con la lectura de Cubells & Casamiglia (2013) se debe prestar atención a cómo se informa a la mujer que acude al sistema del funcionamiento del mismo y de los servicios a los que puede acudir. La información que llega a la víctima puede tener distorsiones ya que nadie se sienta con ellas y les explica el itinerario que seguirán, desde el momento que denuncian hasta cuando se acabará el caso. (Cubells & Casamiglia, 2013). Lo anterior ocurre porque los profesionales del sistema jurídico-‐penal asumen que la información es recibida, comprendida y asimilada (Cubells & Casamiglia, 2013). Según Goodman, Bennett y Dutton, (1999) citados en la lectura de Cubells & Casamiglia (2013) uno de los factores por los cuales esta información no es comprendida en su totalidad se debe a que el desconocimiento de la jerga y del proceso jurídico-‐penal, aleja a las mujeres del mismo ya que lo consideran confuso.
El papel de las instituciones para atender de la mejor manera posible a las víctimas debe ser facilitar el acceso de la mujer a la información, tanto sobre el proceso de la violencia como del proceso jurídico-‐penal, dando información sobre derecho, terminología legal y el procedimiento que van a seguir, así como hacer un seguimiento de la mujer. (Cubells & Casamiglia, 2013). Además según varios autores citados en el texto de Cubells & Casamiglia (2013), la actitud proactiva de la policía a la hora de ofrecer información y recursos para las mujeres se considera una forma de empoderar a la mujer (Damant, 2000; Ford y Regoli, 1992; Ganapathy, 2006; Russell y Light, 2006), que juntamente con el apoyo emocional, la información recibida y las acciones concretas facilita que las mujeres continúen con el procedimiento judicial (Damant, 2000; Johnson, 2007).
3) Instituciones:
En la lectura de Alencar-‐Rodrigues & Cantera (2013) se define la prevención como aquellas acciones destinadas a evitar o reducir la prevalencia de violencia machista. En este ámbito, se incluyen las acciones pedagógicas y de los medios de comunicación que buscan el cambio en el imaginario social.
La detección de violencia es un proceso aún más complejo. En la lectura de Alencar-‐ Rodrigues & Cantera (2013) se cita a Alemany (2007) quien establece dos fases para detectar que una persona es víctima de violencia. Primero se toma la violencia como hipótesis para así prevenir daños; en esta fase se debe facilitar un clima de confianza para obtener datos que confirmen o descarten la hipótesis. La segunda fase trata de encontrar distintos síntomas de evitación (negación, minimización, represión) y síntomas psicofisiológicos (palpitación cardíaca, dificultad para respirar, ataques de pánico, dolores de estómago). Los autores Alemany et al. (2007) y Millà et al. (2007) ejemplifican los siguientes indicadores: visitas por lesiones frecuentes, síntomas psicosomáticos, cancelación de visitas médicas, historia de uso de substancias psicoactivas, historia de enfermedades por transmisión sexual, embarazos indeseados, dificultad en tomar decisiones, aislamiento social, actitud de obediencia o presencia del autor de la violencia de género en la pareja en las visitas.
-‐Atención:
Fortalezas:
Alencar-‐Rodrigues & Cantera (2013) declaran que en la atención a las víctimas de violencia se debe tener en cuenta la capacitación, la competencia, la motivación y el compromiso del equipo profesional sumado a la disponibilidad de tiempo de la consulta son elementos esenciales para garantir la efectividad de la intervención en casos de violencia de género. En el texto de Niño (2014) se establece que contra la violencia intrafamiliar es necesario que las personas que atienden adopten conductas que no lesionen a la víctima ni hagan más gravosa su situación, dado que se trata de vulneración a los derechos humanos.
Los tipos de recursos que sugiere la literatura para actuar en este tipo de casos son:
dinámica grupal generó en las mujeres que participaron de la intervención en grupo. De acuerdo con la lectura de Alencar-‐Rodrigues & Cantera (2013) los criterios para participar de la intervención grupal son: (a) encontrarse en un momento en el cual puedan reflexionar sobre la situación vivida, (b) tener consciencia de su problema y expresar deseo de cambio, y (c) manifestar motivación en participar de la intervención grupal y respetar las normas del grupo. En el texto se cita a Neus Roca-‐Cortés et al. (2007), quien dice que la comparación social permite validar experiencias y reducir la incertidumbre que tenían las víctimas sobre el miedo de padecer una enfermedad extraña.
2. Recursos materiales como becas de comedor y las ayudas económicas para la guardería, contribuyen a que las mujeres invirtiesen esfuerzos en el afrontamiento de la violencia. (Alencar-‐Rodrigues & Cantera, 2013)
3. Juicios rápidos: Esta medida favorece la inmediatez, y el dictado de medidas de protección y evita el cambio de opinión de la mujer. (Cubells & Casamiglia, 2013). Sin embargo según los autores esta medida puede tener consecuencias debido a la excesiva brevedad entre la denuncia y el juicio rápido. De esta premura se derivan consecuencias negativas como el desajuste entre los tiempos que el procedimiento jurídico impone a la mujer y el tiempo que la mujer necesita para tomar conciencia de lo que implica el proceso jurídico-‐penal y proceso de recuperación psicosocial.
4. Las órdenes de protección y alejamiento: Esta medida consiste en la obligatoriedad del agresor de mantenerse alejado de la víctima. (Cubells & Casamiglia, 2013)
En la lectura de Sánchez (2012) se plantea un tema importante referente al género de la persona que recibe el caso de violencia de género en la parte judicial. Referente a la atención de los jueces varones se destaca la objetividad, la neutralidad y la equidistancia a la hora de tomar sus decisiones. De las mujeres destacan la vocación, el cuidado y el compromiso personal. La misma autora enfatiza que las mujeres pueden llevar consigo los valores adquiridos a través de su participación en la esfera privada de la sociedad a la atención en el ámbito judicial.
Sánchez (2012) plantea que los beneficios de que las mujeres hagan presencia en posiciones de autoridad dentro de la administración de la justicia cumple un rol simbólico, que se
aprenderá en las generaciones más jóvenes. Adicionalmente la mayor representatividad femenina generará la confianza para promover el acceso a la justicia de otras cuestiones menos habituales.
Deficiencias
El proceso de atención a la denuncia según Alencar-‐Rodrigues & Cantera (2013) presenta deficiencias principalmente por que no se dedica suficiente tiempo a escuchar a la víctima, esto ocurre porque la demanda institucional exige más personas atendidas en menos tiempo. Adicionalmente existe desinterés profesional, caracterizado por actitudes como la falta de atención y cuidado hacia la solicitud de las mujeres, ausencia de capacitación según la perspectiva de género, lo cual puede generar victimización secundaria, que se refiere a la prescripción indiscriminada de medicamentos, la falta de implicación profesional y otros aspectos institucionales y la falta de efectividad en las intervenciones. Según el autor Hathaway et al., (2002) citado en el texto de Alencar-‐Rodrigues & Cantera (2013), dicha postura reduce la posibilidad de que ellas revelen la experiencia de maltrato a una persona profesional que les parezca fría e impersonal.
En el tema de atención a la víctima durante el proceso judicial, luego de recibir la denuncia existen “problemas de aplicabilidad de la ley: la poca formación de los(as) profesionales para realizar esos informes; el recorte presupuestario; la tardanza debido a la burocracia administrativa; el hecho de no ser beneficiaria de las ayudas sociales si no hay divorcio…. “. (Alencar-‐Rodrigues & Cantera, 2013).
La lectura de Cubells & Casamiglia (2013) concuerda en nombrar deficiencias institucionales en la atención como la ausencia de capacitación según la perspectiva de género capacitación inadecuada, la falta de tiempo, el miedo de ofender a las pacientes y la falta de efectividad en las intervenciones. El autor plantea que “la actitud de jueces en casos de violencia de género se podría clasificar, siguiendo a Ptacek (1999), como burocrática, formal o severa. A partir de los datos analizados, podemos ver que estas actitudes negativas ante el fenómeno de la violencia de género se relacionan con una falta de perspectiva de género en el ejercicio profesional (Cubells et al., 2010; Grauwiler, 2007). Esta práctica es fuente de victimización secundaria” (Cubells & Casamiglia, 2013), es decir, el sistema, al tratar a las mujeres con
desconfianza, les ofrece una imagen negativa de sí mismas que afecta a su autoestima y a la forma en que las personas que las rodean las ven y las tratan.
Estos autores aportan al incluir como problema la ausencia de sensibilización intercultural, citando a Achothegui (2010) del texto de Cubells & Casamiglia (2013) “no se puede entender el síntoma sin el contexto, hacerlo así es una abstracción, un reduccionismo”. Además incluyen una anotación especial que aplica a los casos de violencia sexual específicamente, al tratar el problema de la probatoria en la cual existe la necesidad de construir la credibilidad de relato que choca con diferentes obstáculos, como el estereotipo de la mujer manipuladora que hace un uso instrumental de la ley y el hecho de que si no es un caso con lesiones físicas graves y evidentes se hace difícil recoger pruebas de un delito que se da en la intimidad.
Para finalizar, la lectura de Niño (2014) plantea tres retos específicos para la sociedad colombiana. En primer lugar el desconocimiento de la normatividad contra la violencia de género por parte de los funcionarios y su falta de sensibilidad. En segundo lugar el mecanismo de conciliación, que no debe llevarse a cabo cuando ocurren faltas graves, que se reconocen según si es reiterativa, afecta la dignidad, voluntad o capacidad de la víctima, infunde pánico o terror en la víctima, se realiza frente a miembros de la familia, que afecte a menores de edad o discapacitados y que cause lesiones físicas permanentes. Por otro lado la conciliación tiene partidarios al ser considerada una alternativa de solución de conflictos que genera cultura ciudadana y auténtica democracia. El último reto se refiere a tener en cuenta la multicausalidad de la violencia de género, es decir los factores económicos, dependencia afectiva, expectativas asociadas a los papeles de género, presiones familiares etc.. que son determinantes en muchos de los casos
-‐Monitoreo:
En la lectura de Alencar-‐Rodrigues & Cantera (2013) se establece que el monitoreo de los casos de violencia de género debe ser un esfuerzo en conjunto de la familia, la vecindad, las redes sociales y las instituciones que combatan los valores culturales como la aceptación de la violencia y la dominación masculina que dificultan el cese o reducción de la violencia de género. Niño (2014) plantea que en Colombia los planes institucionales para monitorear los
casos de violencia no cuentan con una adecuada asignación de recursos, ni con herramienta de evaluación y monitoreo que permita que el país avance frente a una vida libre de violencia contra la mujer, se hace necesaria por lo tanto una mayor publicidad para que las instituciones sean conocidas por las beneficiarias y constante seguimiento frente a las autoridades.
Niño (2014) plantea adicionalmente las soluciones que se planteen a la violencia de género deben ser multidisciplinarias, por lo cual incluye el papel de los sectores:
1. Sector laboral: De acuerdo a la ley 1257 de 2008 promueve la igualdad con estímulos tributarios para los empleadores de mujeres víctimas de violencia, esta reducción consiste en un “200% del valor de los salarios y prestaciones sociales pagados durante el año o periodo gravable”
2. Sector educativo y de comunicaciones: Deben definirse cuáles entidades tienen responsabilidad en la implementación de la ley, cuáles son los recursos disponibles, que entidades son encargadas de la asesoría psicológica, las capacitaciones y la estabilización en los derechos económicos, sociales y culturales de las mujeres.
3. Sector salud: Prestar atención a las mujeres que no se encuentren vinculadas al régimen contributivo o subsidiado
4. Sector legal: Las víctimas tienen “derecho a contar con orientación, asesoramiento jurídico y asistencia técnica legal con vocación especializada, inmediata y gratuita” (Niño, 2014)
En Colombia como se planteó al principio a partir de la constitución se empezó a tener más en cuenta la violencia de género. La Constitución Política de Colombia de 1991, reconoció esta problemática y dispuso una serie de elementos para la defensa de las mujeres, quienes mayoritariamente son las víctimas. El inciso 5 del artículo 42 de dicha Constitución resalta que
“cualquier forma de violencia en la familia se considera destructiva de su armo nía y unidad y será sancionada conforme a la ley”.(Niño, 2014)
Prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, obliga al Estado colombiano a implementar las acciones tendientes a reducir y eliminar las violencias contra las mujeres.
-‐La Ley 294 del 16 de Julio de 1996, le asigna a la violencia intrafamiliar el carácter de delito, los tipifica contra la armonía y la unidad de la familia y se constituye en un instrumento útil para que la violencia que se sucede al interior de la familia no continúe siendo un delito que se mantiene en la impunidad.
-‐La Ley 599 de 2000 reformó el Código Penal, incorporando los tipos penales de violencia intrafamiliar. Ley 599 de 2000 Código Penal “Delitos contra la familia”.
Artículos 205. Acceso carnal violento
Artículos 206. Acto sexual violento
Artículos 207.Acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir
Articulo 208. Acceso carnal abusivo con menor de catorce años
Articulo 209. Actos sexuales con menor de catorce años
Articulo 210. Acceso carnal o acto sexual abusivos con incapaz de resistir
Articulo 229. Violencia Intrafamiliar.
Articulo 259. Incesto
-‐Ley 540 de 2001 sobre la herramienta de conciliación que puede darse en dos escenarios, en las comisarías o juzgados de familia como decisión de la víctima o es usada por los funcionarios para solucionar conflictos.
-‐ Ley 882 de 2004 incrementó las penas por violencia física y psicológica, desafortunadamente quedó excluida la violencia sexual, con el argumento de que la violencia sexual ya estaba contemplada en el código penal. Lo que evidencia la incapacidad de comprender que existe la violencia sexual por parte de la pareja.
-‐Ley 1257 de 2008 aún sin reglamentar, que pretende dar un manejo integral a las problemáticas de violencia contra las mujeres y en ese sentido involucra en la respuesta al sector salud, sector justicia y a la sociedad en general dándole un abordaje más amplio al tema.
-‐Ley 1242 de 2012: el delito de violencia intrafamiliar no es querellable ni desistible y no requiere de conciliación para ejercer la acción penal.
5. Gobierno: “implementar medidas de sensibilización, prevención, protección, atención y sanciones contra este tipo de violencia”.
4) Contexto y Violencia de género
De acuerdo al texto de Castro, Castro y Rivera (2003), la violencia contra la mujer es un fenómeno complejo que puede estar determinado por diferentes factores. A continuación se nombran algunos a partir de la revisión de literatura.
De acuerdo a Pervez y Anwer (2011) las actitudes que hacía la violencia contra la mujer pueden estar determinadas por variables como la participación en el mercado laboral y el estrato socioeconómico. De acuerdo a un estudio realizado en México el estrato socioeconómico es inversamente proporcional a la violencia (test for trend p=0.002) (Castro,L; Castro, J y Rivera, 2003)
Por otro lado, la edad y el desarrollo de procesos y relaciones asociados con la edad pueden determinar que ocurra violencia de género (Pervez & Anwer, 2011). De acuerdo al trabajo de Castro, L; Castro, J y Rivera (2003) existe una relación inversa entre la edad en que una persona tiene su primera relación sexual y la posibilidad de que sea víctima de violencia.
Diferentes autores como Judicibus & McCabe (2001) y Foulis & McCabe (1997), citados en la lectura de Pervez & Anwer (2011), proponen que la educación está ligada a la violencia de género ya que los individuos que han ido a la universidad o tienen niveles más altos de educación, suelen tener actitudes más progresivas. Una relación inversa similar se encontró en el texto de Castro, L; Castro, J y Rivera (2003), para ambos generos, mujeres que estudian (test for trend p=0.01) y sus parejas (test for trend p=0.002).
Finalmente en ambos textos se mencionan otras variables que pueden afectar la ocurrencia de violencia de género como por ejemplo si la persona fue víctima de violencia durante la niñez, si ya ha sido víctima de violencia por parte de su pareja (Pervez & Anwer, 2011) o si la persona ha tenido varios embarazos, en cuyo caso puede existir una mayor frecuencia de violencia (test for trend p=0.001). (Castro, Castro y Rivera, 2003)
Esta investigación aportará a la literatura un estudio específico sobre el tema de violencia sexual, analizando cómo partiendo de la condición de la víctima, se debe cumplir el papel institucional de la Policía Nacional. La pregunta que se responde para la institución apunta a descubrir cómo se debe manejar la atención en los casos de violencia de género, para obtener los mejores resultados, teniendo en cuenta que los policías que atienden están sujetos a la cultura del país y por lo tanto son hombres y mujeres con diferentes perspectivas de género. Por otro lado, dada la importancia del contexto de las víctimas de violencia de género en la incidencia de estos casos, este estudio incluye un análisis econométrico que incluye variables socioeconómicas, relacionadas con educación, ingreso y conflicto, temas que se han encontrado relevantes en la revisión de literatura realizada.
Esquema integrador del marco conceptual
METODOLOGÍA
El presente estudio busca determinar qué variables afectan el tipo de violencia que se reporta en la línea de orientación de la Policía Nacional, con el fin de dar recomendaciones en estrategia a la institución, para la atención en estos casos. Considerando lo anterior la unidad de análisis para este estudio será la llamada de la víctima. Teniendo en cuenta el propósito planteado, la metodología escogida en un principio es una aproximación cualitativa, a través de un estudio de casos que buscan comprender bien un proceso. En segundo lugar, se realizará una regresión econométrica por medio de un modelo multinomial y un estudio estadístico y gráfico para sacar conclusiones relevantes para la investigación y para dar respuesta a la pregunta planteada.
La parte cualitativa del modelo se realiza por medio de una de una guía de entrevistas semi-‐ estructuradas, cuyo objetivo es entablar una conversación relativamente informal entre los dos actores. Este método permite al entrevistado considerar con más detenimiento las preguntas para que de esta forma puedan emerger nuevos elementos, alimentado el trabajo de campo. Se le pidió sistemáticamente al final de la entrevista al entrevistado si tenía elementos adicionales a los propuestos en la guía para compartir. Asimismo, se trató más que todo de una conversación abierta entre el entrevistado y el entrevistador.
Las entrevistas se realizaron a miembros de la Policía Nacional, con el fin de conocer cómo funciona la atención a víctimas de violencia sexual en la actualidad. Adicionalmente se realizó un grupo focal con 10 mujeres víctimas de violencia de género con el fin de dar a conocer su punto de vista sobre la atención de hombres y mujeres policías en su caso particular.
En cuanto al espacio, tiempo y modo de las entrevistas, todas se realizan durante los meses de Febrero a Mayo del año 2015, y sin excepción, todas se llevaron a cabo en el lugar de trabajo del entrevistado. En cuanto al tiempo, cada entrevista duró aproximadamente entre 20 y 30 minutos. Los entrevistados fueron escogidos de acuerdo al cargo y función que desempeñan en la Policía Nacional, y se obtuvieron por medio de contactos laborales de la
autora. Por otro lado, el focus group se realizó con ayuda de un psicólogo profesional y las personas participantes se obtuvieron por medio de contactos laborales de la autora.
Para complementar, en la investigación cuantitativa, se lleva a cabo un estudio de los datos de la línea de orientación a víctimas de violencia de género. La línea empezó a funcionar a partir de Septiembre del 2012 y es el resultado de un convenio entre la Concejería Presidencial para la Equidad de la mujer y la Policía Nacional. Adcionalmente se incluirán variables propias del contexto en el cual vive la víctima de acuerdo al departamento y municipio desde donde se realiza la llamada. El análisis econométrico se realizará con una muestra de 10636 llamadas realizadas del 01 de Enero de 2014 al 31 de Enero de 2014. El modelo que se utilizará es multinomial logit:
𝑇𝑖𝑝𝑜 𝑑𝑒 𝑉𝑖𝑜𝑙𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎! = 𝛽! + 𝛽!𝐸𝑑𝑎𝑑! + 𝛽!𝐸𝑑𝑎𝑑2! +𝛽!𝐺𝑒𝑛𝑒𝑟𝑜!"#! + 𝛽!𝑅𝑒𝑔𝑖ó𝑛𝐴𝑛𝑑𝑖𝑛𝑎! +
𝛽!𝑅𝑒𝑔𝑖ó𝑛𝐶𝑎𝑟𝑖𝑏𝑒! + 𝛽!𝑅𝑒𝑔𝑖ó𝑛𝑃𝑎𝑐í𝑓𝑖𝑐𝑎! + 𝛽!𝑅𝑒𝑔𝑖ó𝑛𝑂𝑟𝑖𝑛𝑜𝑞𝑢í𝑎! + 𝛽!𝑅𝑒𝑔𝑖ó𝑛𝐴𝑚𝑎𝑧! +
𝛽!𝐶𝑎𝑝𝑖𝑡𝑎𝑙!+𝛽!"𝐸𝑑𝑢!"#$%"#%! +𝛽!!𝐸𝑑𝑢!"#$%&'()'!+𝛽!"𝐸𝑑𝑢!"#$%!+𝛽!"𝐼𝐸𝐺𝑀!+𝛽!"𝐸𝐿𝑁+
𝛽!"𝐹𝐴𝑅𝐶+𝜀!
Con 𝜀! −𝑁 (0,𝜎!)
Para mayor información sobre las variables y sus carácterísticas ver Anexos 11 y 12.
Finalmente hay que mencionar que la investigación cuantitativa ha sido limitada por el acceso a la información de algunos grupos de la Policía Nacional, por lo tanto la respuesta a la pregunta de investigación será el resultado del análsis cualitativo por medio de entrevistas y trabajo de campo, complementado por el análisis cuantitativo explicado anteriormente.
RESULTADOS
1) Investigación cualitativa
De la entrevista realizada a Laura Núñez, quien es Asesora de la Dirección de Talento Humano de la Policía Nacional, se obtiene como conclusión que en la institución no existe división en la capacitación que reciben los policías hombre y mujeres, del mismo modo no existe división específica para las tareas que cumplen policías hombres y mujeres. Sin
embargo, algunos temas relacionados con niños o con la parte administrativa de la Policía son encargados especialmente a mujeres según el criterio del coronel al mando.
El número de mujeres que se vinculan a la policía anualmente si está reglamentado y las mujeres generalmente eligen las actividades que quieren realizar teniendo en cuenta que estas no pueden chocar con su vida familiar.
La segunda entrevista se realizó a la Teniente Lina Mosquera quien es la jefa encargada de la línea de orientación a víctimas de violencia. En la entrevista se establece como propósito de la línea “orientar de manera profesional a las víctimas de violencia tanto en lo jurídico como en lo psicológico”. De acuerdo a lo anterior los 30 policías (27 hombres y 3 mujeres) que atienden la línea de orientación las 24 horas son profesionales psicólogos y abogados, quienes además recibieron capacitación especializada por parte de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer con el fin de especializarse en prestar atención adecuada a quienes busquen ayuda en la línea.
Las llamadas que se reciben son orientadas sobre la forma de guardar evidencia, el sitio donde la víctima debe colocar la denuncia y el proceso que debe continuar a partir de ese punto. En promedio en un día se pueden recibir aproximadamente 400 llamadas.
En un principio se contempló que sólo mujeres atendieran en la línea, pero por capacidad no ha sido posible. Sin embargo la Teniente expresa que “hemos visto la parte positiva y es que los hombres se sensibilizan ante el tema.”, al referirse a los policías que atienden llamadas en la línea y que recibieron capacitación para hacerlo.
De acuerdo a las entrevistas el proceso que se sigue para atender a las víctimas de violencia de género se resume en el siguiente mapa de procesos:
-‐Grupo Focal:
En primer lugar las víctimas comentaron que no se les ofreció ayuda psicológica cuando fue necesario:
“No me ofrecieron ayuda psicológica, me preguntaron quien estuvo en el lugar de los hechos y yo le dije el hijo de él y el mío y me habían dicho que mandaban los niños al psicólogo porque ellos sufren en esos momentos. Por eso le digo me pareció tan el colmo que ni siquiera llegaron a preguntar qué fue lo que pasó.” (Mujer, 28 años, empleada).
En algunos casos las víctimas llaman a la estación de policía más cercana y no reciben atención. Por otro lado en otros casos, cuando ellas mimas se dirigen a la estación no se les ofrece ayuda para dirigirse a los centros de atención, pese al estado de salud deplorable con el que llegan a la estación de policía:
• “La policía me miro y me dijo no mamá ese caso lo trabajan es en las fiscalías de cada localidad entonces váyase para la localidad de molinos y ahí le atienden el caso, váyase para la localidad porque si usted no llega antes de las 5 no la atienden…eran hombres.” (Mujer,28 años, empleada)
Por último se recibieron quejas de la atención poco sensible en los lugares donde se realiza la denuncia:
“Yo pienso que la persona que lo atiende a uno debe atenderlo como humano y resulta que yo llegué y lo único que me dijeron las persona que me atendió que no era policía solo me preguntaron ¿Cómo van a arreglar? ¿Cuánto va a cobrar por el daño? Yo le dije mire señor si es por plata yo se trabajar y la consigo fue mi respuesta porque tengo las manos y los pies bueno. A lo que yo vengo es que soy humano, soy mujer, soy persona y ni mujer ni hombre merecen ser golpeados y yo no necesito que nadie me golpee a mi porque yo no golpeo a nadie, pregúntele a él si yo lo golpee. Era una señora” (Mujer, 25 años, estudiante)
2) Análisis de datos
Los datos de las llamadas que se recibieron a partir de Septiembre de 2012 y hasta Marzo de 2015, se caracterizan de acuerdo a los siguientes resultados
Las llamadas que se reciben son en su mayoría de mujeres (78% aproximadamente) y son atendidas en su mayoría por hombres (90% aproximadamente). (Anexos 5 y 6)
GRÁFICA 1 0,00% 10,00% 20,00% 30,00% 40,00%
AÑO 10 a 19 20 a 29 30 a 39 40 a 49 50 a 59 60 a 69
Porcentajes por rango de edad
2013
2014
Las edades más frecuentes entre las víctimas están en el rango de los 10 y 30 años. Sin embargo, existen diferencias entre las frecuencias de edades según el género. Las mujeres entre los 39 y 50 años son las más afectadas y en los hombres de 20 a 40 años. (Anexos 7 y 8).
GRÁFICA 4
El gráfico de la frecuencia por mes muestra que desde que se creó la línea la tendencia es creciente en el número de llamadas. En cuanto a los horarios con mayor flujo de llamadas están las horas de las 7 am a las 7 pm, momento en el cual el número de llamadas cae hasta la media noche. (Anexo 9)
Los departamentos de los cuales se reciben más llamadas por violencia de género son Atlántico y Bolivar. (Anexo 10)
GRÁFICA 7
Entre las 26 diferentes tipificaciones (Anexo 4), las que presentan mayor frecuencia son las que muestra el gráfico. Entre estas se destaca la frecuencia de llamadas por violencia intrafamiliar.
3) Regresión:
La variable dependiente, como se puede ver en el Anexo 4, toma valores entre 1 y 6 dependiendo del tipo de violencia de género que se reporte. Los tipos de violencia pertenecen a los siguientes grupos: Violencia intrafamiliar, Violencia en contra de un menor de 14 años, Violencia de género por fuera del ámbito familiar, llamadas por información, Violencia Sexual y Violencia relacionada con conflicto. Las variables independientes reportadas en el modelo descrito, se comportan de acuerdo a las estadísticas descriptivas, que se muestran en el Anexo 11 y a la descripción de las variables que se encuentra en el Anexo 12.
De acuerdo a los resultados encontrados en la regresión del modelo (Anexo 13) los principales resultados a destacar son los siguientes:
-‐Para el segundo tipo de violencia que corresponde a la violencia contra menores de edad, resultaron significativas las variables de género y edad de la víctima, si ésta pertenece a un municipio en la costa caribe, la cobertura en educación primaria del municipio y el índice de eficiencia de la gestión municipal. Con respecto a los signos son los esperados para las variables de edad, educación e ingreso, su efecto en la probabilidad de que ocurra violencia
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000
Violencia psicológica por fuera del ámbito
de la familia
Violencia vsica (no ámbito
familiar)
Derechos de las
vícwmas intrafamiliar Violencia (vsica y psicológica)
FRECUENCIA POR TIPIFICACIÓN
Serie1
Serie2
en contra de menores de 14 años es negativo. Esto quiere decir que, entre mayor sea la víctima, menor será la probabilidad de que sea víctima de violencia, entre mayor sea la cobertura en educación primaria en el municipio donde vive la víctima, menor será la probabilidad de sufrir de este tipo de violencia y entre mayor sea el IEGM del municipio donde vive la víctima, menor será la probabilidad de que la persona que llama sea víctima de violencia de género contra menores de 14 años
-‐Para el tercer tipo de violencia que corresponde a la violencia de género por fuera del ámbito familiar, son significativas las variables edad, la cobertura en educación media del municipio, si el municipio es capital de departamento y si existe presencia de guerrilla. Los signos son los esperados para las variables edad, si el municipio es capital y si hay presencia de FARC. Los signos de estas variables concluyen que entre mayor sea la persona, menor será la probabilidad de sufrir este tipo de violencia, si la persona vive en un municipio que es capital de departamento, menor será la probabilidad de ser víctima de este tipo de violencia y si en su municipio hay presencia de las FARC, la probabilidad de que sea víctima de violencia fuera del ámbito familiar, aumenta.
-‐En el cuarto tipo de llamadas que se realizan para pedir información son significativas las variables de género, edad y la proxy de ingreso del municipio, IEGM. Los signos para estas variables son negativos, por lo tanto son los signos esperados para las variables de edad e IEGM. Entre mayor sea la persona, menor será la probabilidad de que llame a la línea de orientación por información sobre temas de violencia de género y entre mayor sea el IEGM del municipio donde vive la persona, menor será la probabilidad de que llame a la línea para pedir información.
-‐Para el quinto tipo de violencia de género que corresponde a las llamadas por orientación en casos de violencia sexual, solo es significativa la variable de edad y esta tiene signo negativo. Por lo cual, entre mayor sea la víctima, menor será la probabilidad de que llame por un caso de violencia sexual de género.
-‐El último tipo de violencia relacionado con conflicto y contexto presenta variables explicativas significativas el género de la víctima, si pertenecen a las regiones Andina, del Pacífico o Caribe y la cobertura de educación secundaria del municipio. Los signos son los esperados, excepto por la variable de pertenencia a la región Caribe, Andina ya que se espera que este signo sea positivo por la cantidad de personas que llaman de estas regiones. De las demás variables, se espera el signo negativo en la variable de pertenencia a la región