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La enfermedad hepática

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Academic year: 2021

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El término “enfermedad

hepática” se aplica a

muchas enfermedades y

trastornos que hacen

que el hígado funcione

mal o no funcione.

La enfermedad

hepática

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El hígado es un órgano muy importante ya que produce una gran cantidad de hormonas, enzimas, y lleva a cabo varias funciones esen-ciales para la vida. Colabora en la digestión de nutrientes, almacena vitaminas y minerales y también es el órgano encargado de eliminar las toxinas de la sangre.

Las enfermedades hepáticas son un grupo de trastornos que producen alteraciones en las principales funciones del hígado. Producen un daño agudo (inmediato) o un daño crónico (en un periodo largo tiempo). El daño puede ser también congénito (el animal lo tiene desde el nacimiento) o ser adquirido (el hígado “enfer-ma” con el paso del tiempo).

Las causas que hacen que aparezca un pro-blema hepático son muy diversas y van des-de alteraciones metabólicas (alteración en la función celular), infecciosas (virus, bacterias, parásitos), depósito de sustancias, daño di-recto de algunas sustancias como fármacos o productos químicos, formación de tumores (benignos o malignos), etc.

Un problema hepático que aparece con mu-cha frecuencia es la hepatitis o inflamación del hígado. Este problema puede tener un gran número de causas pero además de este, pue-de haber muchos tipos pue-de problemas distin-tos. La consecuencia final más importante de una enfermedad hepática será la cirrosis, que es un estado avanzado de daño irreversible del hígado. En este estado el hígado dejará de

funcionar porque cambiarán sus células nor-males por tejido fibrótico o cicatricial.

¿Qué es la ictericia?

La ictericia es la coloración amarilla de la piel, encías, paladar y de la parte blanca del ojo debido a un nivel de bilirrubina (pigmento bi-liar) muy alto en el torrente sanguíneo. La orina suele ser de color amarillo oscuro ya que la bilirrubina se excreta a través de los riñones. Los niveles altos de bilirrubina pueden atribuir-se a la inflamación, a otras anormalidades de las células del hígado o a la obstrucción de

Las causas de un

problema hepático

son muy diversas. Van

desde alteraciones

metabólicas,

infecciosas, depósito

de sustancias, daño

directo de algunas

sustancias como

fármacos o productos

químicos, formación de

tumores, etc.

Síntomas

En la enfermedad hepática

puede aparecer una gran

variedad de síntomas.

Algunos síntomas (aunque

no los únicos) que pueden

aparecer son:

• Falta de apetito

• Decaimiento

• Polidipsia (beber más

agua de lo normal)

• Poliuria (orinar más

cantidad de lo normal)

• Vómitos

• Diarrea

• Ictericia

• Colestasis

• Orina oscura

• Pérdida de peso

• Ascitis: líquido libre en

abdomen

• Sangrado

• Hepatomegalia

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los conductos biliares. La ictericia puede ser causada también por la degradación de una gran cantidad de glóbulos rojos. La bilirrubina es una sustancia muy irritante que puede causar dolor, vómitos y diarrea.

¿Qué es la colestasis?

La colestasis es la disminución o interrupción del flujo biliar del hígado hasta el duodeno que es la primera porción de intestino delgado. La vesícula biliar es un órgano localizado en la cara inferior del hígado, actúa como reservorio de la bilis producida en el hígado. La bilis ayuda a la digestión de las grasas.

¿Qué es la hepatomegalia?

La hepatomegalia es el agrandamiento del hígado. Suele ser un indi-cador de enfermedad hepática. Es un síntoma que no se da siempre cuando hay un problema hepático.

¿Qué es la ascitis?

çLa ascitis es la acumulación de líquido en el abdomen. El abdomen puede aparecer como hinchado. La ascitis debida a enfermedad hepá-tica suele acompañar a otros síntomas.

¿Por qué aparece sangrado?

El hígado tiene un papel fundamental en el proceso de la coagulación, ya que representa el órgano en el cual se sintetizan la mayoría de los factores de la coagulación. Los problemas hepáticos crónicos produ-cen alteraciones en las pruebas de coagulación y episodios importantes de sangrado, por ejemplo, de origen gastrointestinal.

Diagnóstico de la

enfermedad hepática

El diagnóstico de las enfermedades hepáticas

se realiza a partir de:

1. Historia clínica

2. Síntomas

3. Pruebas laboratoriales en sangre

4. Análisis de orina

5. Radiografías

6. Ecografías

7. Citologías (por aspirado y extensión de

células del hígado)

8. Biopsias (tomando muestras del tejido

hepático).

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Tratamiento de la enfermedad hepática

Dependiendo del problema concreto, de los síntomas, etc, el veterinario recomendará las medidas apropiadas en cada caso. Un tratamiento con fármacos, una determinada dieta para reducir el trabajo del hígado y limitar la producción de toxinas, incluso a veces la cirugía, pueden ser necesarios para controlar la enfermedad hepática.

El perfil hepático permite revisar desde diferentes puntos de vista si existe lesión hepática. Se realizará un hemograma (serie roja, blanca, plaquetas) y una serie de pruebas bioquímicas. Los cam-bios en el hemograma pueden ayudar a detectar enfermedades infecciosas e inflamatorias. Las pruebas bioquímicas permiten ver, entre otras cosas, si existe lesión en las células hepáticas (aunque no siempre indican si la lesión es reversible o irreversible), si hay colestasis y si el hígado puede seguir sintetizando sustancias de manera normal.

Proteínas:

Las proteínas son un constituyente muy importante de las células y tejidos del organismo. Se dividen en dos fracciones albúmina y glo-bulinas. Las proteínas totales pueden aparecer altas en problemas como deshidratación, enfermedades inflamatorias crónicas, enfer-medades infecciosas crónicas, etc.

Albúmina:

La albúmina transporta sustancias por sangre y tiene también la fun-ción de mantener la presión sanguínea. La determinafun-ción de albú-mina se realiza para evaluar la posible presencia de enfermedades del riñón o del hígado. El hígado es la principal fuente de síntesis de albúmina, si las células hepáticas están dañadas, la albúmina dis-minuirá.

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Globulinas:

Aumentan en procesos infecciosos, parasitosis, tumores, y en general con todo tipo de alteraciones que requieren una respuesta inmunitaria por parte del organismo.

Glucosa:

Se mide la cantidad (concentración) de glucosa presente en la sangre. Descensos en los valores de glucosa se observan en animales con enfermedad hepática grave.

Bilirrubina:

La ictericia es la manifestación de la elevación de la bilirrubina. La bilirrubina es producida por el hígado y es excretada en la bilis. Los niveles elevados de bilirrubina pueden indicar una obstrucción del flujo biliar o un problema en el procesamiento de la bilis por parte del híga-do, aunque también pueden indicar otros problemas.

ALT ó GPT (Transaminasa):

La ALT es una enzima (sustancia que ayuda a que se realice una reacción química en el organismo) con gran concentración en el hígado. Es el indi-cador más sensible de daño celular y su valor es muy útil para reconocer la enfermedad hepática aguda. Cuando hay una lesión del hígado la enzima es liberada a la sangre y aparece elevada en los análisis. Cuanto más elevada es la concentración de ALT, mayor muerte celular o inflama-ción del hígado está ocurriendo.

GGT (Enzima gamma glutamiltranspeptidasa):

Esta enzima, como la fosfatasa alcalina, es producida en las vías biliares y puede aumentar cuando hay un trastorno de las vías bi-liares. Se incrementa en una gran cantidad de trastornos que afec-tan al drenaje de la bilis en el hígado. Puede acompañarse de una elevación de la fosfatasa alcalina. Una elevación en la GGT y en la fosfatasa alcalina, por lo general sugieren enfermedad de las vías biliares. Las concentraciones altas también pueden ser causadas por medicamentos.

Fosfatasa Alcalina:

Es también una enzima (sustancia que ayuda a que se realice una reacción química en el organismo) que se encuentra en muchos teji-dos. Los tejidos con concentraciones particularmente altas son, entre otros: hígado, intestino y hueso. Los tejidos enfermos o deteriorados liberan enzimas a la sangre, las mediciones de fosfatasa alcalina en suero pueden ser anómalas en muchas condiciones que incluyen la enfermedad ósea y la enfermedad hepática. También puede aumen-tar notablemente en respuesta a la ingesta de ciertos medicamentos como los corticoides.

Ácidos Biliares: Nos van a permitir una valoración muy acertada so-bre la funcionalidad hepática. Conviene medirlos antes y después de comer una comida grasa.

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