• No se han encontrado resultados

Basella

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "Basella"

Copied!
13
0
0

Texto completo

(1)

BASSELLA

Bassella, municipio situado en el extremo meridional de la comarca, cuenta con nueve núcleos de población: Aguilar, Altés, Bassella, Castellnou de Bassella, La Clua, Guardiola, Mirambell, Ogern y Seranyana. El término limita por el Norte con Oliana y Peramola, por el Este con el Solsonès y, por el Sur y Este, con la Noguera.

La historia del municipio debe relacionarse con la expansión meridional del condado de Urgell a partir de los siglos X y XI, mediante la creación de pequeños términos dominados por castillos

que controlaban el espacio circundante. Bassella, fue durante un tiempo un espacio de vanguardia y frontera, expuesto a la guerra, a las acciones de saqueo y también a las ambiciones de la nobleza feudal que intentaba conseguir beneficios de las infeudaciones y del reparto de territorios de frontera.

Actualmente, el municipio de Bassella se encuentra totalmente subordinado a la construcción del pantano de Rialb, que se inició hacia la década de 1960 pero no finalizó, con posteriores ampliaciones hasta el inicio del siglo XXI. Este pantano, ha sumergido en sus aguas buena parte

del espacio del término y ha obligado a desplazar la población, anegando pueblos, zonas de cultivo e incluso conjuntos artísticos.

Castillo, iglesia de Sant Serní y pueblo de

Aguilar de Bassella

E

N EL PUNTO KILOMÉTRICO 136,5 de la carretera C-14, se debe tomar un desvío y cruzar el puente sobre el río Segre. Se sigue por la pista en dirección Sur que llega hasta Aguilar y La Clua y, 0,5 km después de pasar Aguilar, tras un giro, empieza una pista, que debe recorrerse a pie y que en 1,5 km hasta la cima del cerro donde se encuentra el castillo y pueblo de Aguilar.

La primera mención documental del castillo de Aguilar se remonta a mediados del siglo xi, momento en el cual, el espacio próximo de la Clua, con el cual lindaba, era el límite meridional del condado de Urgell. A finales de esa centuria, la fortaleza era propiedad del señor Isarn Guitard, pero poco después, pasó a manos de la canónica de Santa Maria de Organyà. En el último cuarto del siglo xiii, el castillo se vio inmerso dentro de las revueltas nobles contra el rey Pedro el Grande, y fue asaltado por las tropas de Ponç Ribelles.

Este conjunto contiene tres ámbitos diferenciados: el castillo, el pueblo y la iglesia. El primero presenta una planta pentagonal y está situado al Sur del complejo, sobre un peñón rocoso desde el que lo domina. Aunque se han perdido la mayoría de sus

estructuras, se conserva una torre circular en el sector septentrional, que mide unos 6 m de altura. Por el aparejo utilizado, se pueden distinguir dos etapas constructivas. Un primer registro estaría formado por sillares bien trabajados, de tamaño regular y dispuestos en hiladas ordenadas. Por su parte, en el registro superior se aprecian muros mucho menos robustos y gruesos, con unos sillares más irregulares colocados en hiladas poco definidas.

(2)

En el centro del peñón se vislumbran los vestigios de lo que fue un pequeño pueblo, compuesto por un conjunto de viviendas y una calle. La espesura de la vegetación y el estado ruinoso de las construcciones no permite visualizar los límites exactos de los edificios, pero parece que existiría una calle orientada de Norte a Sur y un conjunto de viviendas de planta rectangular. Las casas estaban construidas con basamentos de piedra y tapial en las zonas más

altas y contaban con una puerta de la cual todavía quedan diversos restos. Las necesarias ampliaciones y reformas en las viviendas tuvo como consecuencia que los restos medievales quedaran reducidos al mínimo y se encuentren, mayoritariamente, al Sur de la torre. Estas edificaciones presentan sillares muy irregulares, nada trabajados y dispuestos de forma desordenada.

Detalle de la torre

Al Norte de todo el complejo, al pie de la pista que conduce al altiplano, se encuentra la iglesia de Sant Serní, que actualmente se encuentra en ruinas. Debido a los cascotes y a la abundante vegetación que la rodea, cuesta diferenciar los elementos que la conformaban. Estaría compuesta por una nave rectangular, un ábside semicircular y una capilla lateral en el muro septentrional, la cual podría corresponder a una reforma posterior. Actualmente, sólo restan en pie parte de los muros norte y oeste. Se aprecia el arranque de lo que sería una bóveda de cañón, que cubriría la nave. El ábside, lamentablemente, se ha perdido y sus sillares se dispersan a modo de cascotes a lo largo del barranco que se alza en el sector oriental. El muro oeste se encuentra muy modificado por la adición de construcciones modernas.

Resulta difícil poder determinar la datación del conjunto, aunque podría situarse hacia la segunda mitad del siglo xi.

Restos de la iglesia

Texto y fotos: FERNANDO ARNÓ GARCÍA DE LA BERRERA Bibliografía

Baraut i Obiols, 1982, pp. 130-131; Castells Catalans, Els, 1979, VI (2), pp. 1138-1139; Catalunya Romànica, 1984-1998, VI, pp. 157-158.

(3)

Iglesia de Sant Miquel de Castellnou de Bassella

E

N EL PUNTO KILOMÉTRICO 131,5 de la carretera

C-14, de Ponts a Bassella, se debe tomar un desvío a la izquierda que conduce hasta Mas Pany. Siguiendo la pista 500 m hacia el Oeste, se llega a una casa adosada a un peñón. Los restos de la iglesia se encuentran detrás de dicha edificación.

No se conservan menciones documentales del castillo, pero sí citas indirectas al topónimo Ansamora, que parecerían corresponderse con el actual castillo de Castellnou, y que, a partir de la mitad del siglo XI, surge en la documentación como

afrontación de algunos de los términos, fortalezas e iglesias existentes en el espacio cercano.

Restos de la nave y del arco triunfal

El edificio, que actualmente está totalmente en ruinas, en un proceso de degradación muy avanzado, presenta una planta formada por una nave rectangular y un ábside trapezoidal. Separa ambos espacios un arco triunfal el cual, según se observa en fotografías de finales del siglo XX, y tal y

como ha sido puesto de manifiesto por algunos autores, era de herradura, forma que se acentuaba por la presencia de unas marcadas impostas. Lamentablemente, en la actualidad, las dovelas del arco yacen amontonadas en el suelo. Tanto el ábside, como la nave debían de estar cubiertas con sendas bóvedas de cañón. De la primera parece adivinarse el arranque en la parte superior de muro septentrional. J.-A. Adell y M. L. Cases han intuido la existencia de la segunda, que habría sustituido a una techumbre anterior de madera, considerando el recrecimiento que se realizó en los muros originales, a los que se añadieron en el interior unos arcos formeros, de los que se conserva tan sólo el del tramo noroeste. Asimismo, han asociado con esta reforma el ensanchamiento de la parte inferior de los muros laterales, que en el meridional adquirió forma de talud. En este muro sur se abre una ventana de doble derrame y arco de medio punto monolítico, cuyas jambas están realizadas con sillares bien escuadrados y pulidos, que

contrastan con el irregular aparejo del resto de los paramentos, en donde se mezcla la mampostería con algún que otro sillarejo, incluso con algún sillar bien trabajado. En las partes correspondientes al refuerzo de los muros se utilizaron sillares de una labra más cuidada y escuadrados. No se ha conservado la fachada occidental, en la cual habría estado situada la portada, de la que no queda vestigio alguno.

Ventana en el muro sur

Los autores anteriormente citados comentan que, en el ángulo noroeste habría existido un capitel en forma de pirámide invertida decorado con unas sencillas fajas. Por su parte, X. Barral, describía un capitel diferente. Lamentablemente, ambas piezas se han perdido.

Mientras que Adell y Cases sitúan buena parte de las estructuras de este templo –las anteriores a la reforma acometida, según ellos, en el siglo XII– en

una época anterior al XI, y las relacionan con

edificios como Castellot de Viver y Santa Maria de Sorba, Barral, por su parte, plantea que se trate de una construcción románica en la que se habría seguido una tipología arcaica. El desaparecido arco de herradura y el cambio de aparejo, parecen ser claros indicios de la existencia de dos fases diferenciadas en este edificio. Lo que habría sido una iglesia prerrománica, para la que se ha propuesto una datación que iría de finales del siglo

IX a la centuria siguiente, y que estaría cubierta con

techumbre de madera, fue reformada en el siglo XII

mediante la construcción de una bóveda de cañón y el reforzamiento de sus muros.

Texto:JUAN ANTONIO OLAÑETA MOLINA/FERNANDO ARNÓ GARCÍA DE LA BERRERA -Fotos:FERNANDO ARNÓ GARCÍA DE LA BERRERA Bibliografía

BARAUT I OBIOLS, C., 1982, pp. 128-130; BARAUT I OBIOLS, C., 1984-1985b, pp. 31 y 55; BARRAL I ALTET, X. 1981, pp. 175 y 183; CATALUNYA ROMÀNICA, 1984-1998, VI, p.

(4)

Iglesia de

Sant Martí de la Clua d’

Aguilar

P

ARA ACCEDER A LA IGLESIA DE SANT MARTÍ de la Clua

d’Aguilar se debe tomar el desvío a la izquierda, en dirección a Aguilar, que parte de la carretera C-14, pasado el pueblo de Bassella. Tras 10 km se llega al núcleo de la Clua d’Aguilar. La iglesia se encuentra bajando por una calle hasta llegar al arenal inmediatamente por encima del pantano Rialb.

No se conocen menciones de esta iglesia en la documentación medieval. Se sabe que hasta los siglos XVI y XVII la advocación de san Martín recaía sobre la actual iglesia de Sant Sebastià, que ejercía como parroquia del conjunto habitado. Es posible,

por tanto, que la actual Sant Martí fuera una iglesia sufragánea o capilla de ésta.

El edificio, en el último cuarto del siglo XX se encontraba en un estado de conservación lamentable, fue restaurado con motivo de las obras de ampliación del pantano de Rialb, a finales de dicha centuria. Presenta una planta formada por una nave rectangular, algo irregular y un ábside semicircular. La monotonía de los lisos paramentos exteriores se ve solamente interrumpida por la presencia de varios vanos. En el centro del ábside se abre una ventana de doble derrame y arco de medio punto compuesto por dovelas de piedra toba. En lo alto de la fachada oeste se halla una ventana cruciforme. La puerta de acceso al interior, que se

encuentra en el muro sur, está formada por un arco de medio punto, que pasa a ser adintelado en el interior. Finalmente, al Este de la misma, se abre una ventana de forma rectangular, de factura moderna. Corona el ábside una gruesa moldura biselada. La cubierta de losas fue añadida durante la restauración.

Ábside

En el interior, la nave está cubierta por una bóveda de cañón, reforzada por un arco fajón, apoyado en pilastras, que determina dos tramos. Por su parte, el ábside se cubre con la habitual bóveda de cuarto de esfera y es precedido por un arco presbiterial que

facilita la transición entre los dos espacios. Recorre la base de la bóveda de la nave sendas series de sillares que sobresalen del muro. Mientras que en el lado sur del ábside se abre una pequeña credencia cuadrangular, en el tramo oriental del norte de la nave se halla un profundo nicho, también cuadrangular, de mayores dimensiones, del que se ha descartado que sea fruto de una reforma posterior. Este orificio está formado por llamativos sillares de grandes dimensiones, similares a los que se observan en el lado oriental del interior del muro sur. Este material, que contrasta con el sillarejo de tamaño mediano empleado en la mayor parte del resto de paramentos, ha llevado a J.-A. Adell a pensar que este edificio podría haber sido construido sobre restos de uno más antiguo, del que se habría aprovechado parte de los muros, concretamente los tramos orientales de los laterales.

La construcción de esta iglesia podría situarse en la primera mitad del siglo XII.

Texto:JUAN ANTONIO OLAÑETA MOLINA/FERNANDO ARNÓ GARCÍA DE LA BERRERA -Fotos:FERNANDO ARNÓ GARCÍA DE LA BERRERA

Bibliografía

CATALUNYA ROMÀNICA, 1984-1998, VI, pp. 164-165.

Iglesia de Sant Sebastià de la Clua d’

Aguilar

P

ARA ACCEDER A LA IGLESIA DE SANT SEBASTIÀ de la

Clua d’Aguilar se debe tomar el desvió a la izquierda, en dirección a Aguilar, que parte de la carretera C-14. Tras 10 km, se llega al núcleo de la Clua d’Aguilar. La iglesia se sitúa a la entrada del pueblo, encima de un promontorio.

El lugar, citado como la Clusa, aparece incluido en la falsa acta de consagración de la catedral de Santa

Maria de La Seu d’Urgell. El castillo de la Clua, que figura en varias ocasiones en la documentación de los siglos XI y XII. En 1091, Arnau Bonfill testaba a

favor de la seo urgelitana dicha fortaleza, así como la mitad de los derechos sobre la iglesia de la Clua.

(5)

En 1575, cuando el visitador de la diócesis ordenaba que se alargara la techumbre de la iglesia para que no lloviera sobre la bóveda, el templo ostentaba la advocación a san Martín. Sin embargo, en 1758

había pasado a estar dedicada a san Sebastián.

Vista general desde el Sur

Se trata de un edificio que presenta una planta formada por una sola nave rectangular y un ábside semicircular, y que, como consecuencia de una serie de reformas acometidas en el último tercio del siglo

XVI, fue modificado de forma importante. En el transcurso de las mismas, le fueron añadidos una sacristía en el lado sureste y un cuerpo superior, abierto al exterior por su lado sur, formado por una techumbre soportada por unos pilares. El paramento exterior del ábside es liso, arranca de un zócalo, y en su centro se abre una ventana de doble derrame, actualmente cegada. Por su parte, en el muro sur se encuentran otra ventana, de arco de medio punto monolítico y, como la anterior, de doble derrame y cegada, y, en el centro del lienzo, una puerta de arco de medio punto. Corona este paramento una sencilla imposta biselada. En el centro de la fachada occidental se halla una tercera ventana de similares características que la anterior, pero que permanece abierta. Remata el frontis una espadaña de doble ojo construida sobre los restos de una torre que se alza sobre el tramo oeste de la nave y que se encuentra parcialmente oculta bajo la actual techumbre, si bien desde el lado sur se pueden apreciar parte de su cuerpo y los vestigios de una ventana cegada. Finalmente, el muro norte es totalmente liso, carece de vanos, y en él se observan cuatro fases constructivas diferenciadas.

Unas primeras hiladas de sillarejo en la base, podrían corresponder a un edificio anterior. Sobre ellas se alza el muro de la iglesia románica, que alcanza hasta los restos de la imposta que marca el punto donde arrancaba la cornisa. Sobre ella, un tramo de muro cubre el espacio creado por la adición de la techumbre en la reforma comentada. Remata tan elevado lienzo una cuarta fase que llega hasta lo alto de la espadaña y en la que se abren algunas aspilleras y una ventana cuadrada.

El aparejo utilizado en la fase románica de los paramentos exteriores está formado por sillares bien labrados, escuadrados y pulidos, cuidadosamente dispuestos en hiladas uniformes. Son numerosos los mechinales que se abren en los muros, algunos de los cuales están realizados mediante un corte de sección cuadrada en una de sus esquinas.

En el interior, la nave se cubre con una bóveda de cañón reforzada por un arco fajón apoyado en pilastras, el cual determina dos tramos. El ábside, cubierto por la habitual bóveda de cuarto de esfera, está precedido por un estrecho arco presbiterial que cuenta con sendas impostas biseladas y que facilita el tránsito a la mayor anchura de la nave. Tanto el enlucido y la decoración pictórica que recubren los muros, como el coro elevado que se alza a los pies del templo, son fruto de reformas posteriores.

(6)

La construcción de este edificio debe situarse bien entrado el siglo XII.

Alzado sur

(7)

Interior del ábside SARCÓFAGOS

Al suroeste del templo, en la esquina sureste del recinto que cierra el cementerio, junto a la puerta de acceso al mismo, se encuentran reutilizados los restos de dos sarcófagos, uno encima del otro. Ambos están divididos en dos partes enmarcadas y presentan una decoración en relieve formada por dos estrellas de seis puntas inscritas en unos círculos secantes una flor de seis pétalos –en el situado arriba–, y una estrella de seis puntas y un entramado de pequeñas estrellas dentro de un círculo –en el más pequeño, el de abajo–. La tapa de este segundo sarcófago, está colocada coronando el murete, es de doble vertiente, se decora con círculos tangentes que encierran motivos florales, y cuenta en su base con una inscripción en caracteres góticos.

Aunque algún autor ha adelantado la datación de estas piezas hasta la época visigoda, las características de la inscripción, así como las similitudes con otras piezas del ámbito catalán realizadas en el siglo XIII, han llevado a otros autores

a fechar estos sarcófagos en dicha centuria.

Sarcófagos reutilizados

Texto:JUAN ANTONIO OLAÑETA MOLINA/FERNANDO ARNÓ GARCÍA DE LA BERRERA -Fotos:FERNANDO ARNÓ GARCÍA DE LA BERRERA -Planos:CHRISTINE TERRIER

Bibliografía

BARAUT I OBIOLS,C.,1978,pp. 50-53;BARAUT I OBIOLS, C.,1981,

pp. 127-128 y 159-160; BARAUT I OBIOLS,C.,1982, pp. 87-90,

112-113, 124-125 y 129-132; BARAUT I OBIOLS, C.,1983, pp.

109-110; BARAUT I OBIOLS, C.,1984-1985b, pp. 31, 42,

151-152, 167 y 192; BARAUT I OBIOLS, C.,1986-1987, pp. 98-102;

BARAUT I OBIOLS, 1988-1989, pp. 77-78, 105 y 222; BARRAL I

ALTET, X., 1981, p. 120; BERTRAN I ROIGÉ,P.,1979a, p. 321;

CASTELLS CATALANS, ELS, 1979, p. 1134-1135; CATALUNYA

ROMÀNICA, 1984-1998, VI, pp. 163-164; SARRATE I FORGA,J.,

1963-1965, p. 10; VIDAL SANVICENS,M.yLÓPEZ I VILASECA,M.,

(8)

Iglesia de Santa Fe de Guardiola

P

ARA LLEGAR A LA IGLESIA DE SANTA FE, se debe tomar

un desvió desde la carretera C-14, entre Ponts y Bassella, que conduce hasta el pequeño núcleo habitado de Guardiola. La iglesia se sitúa en una pequeña elevación en el sector septentrional. No se tiene noticia de ningún documento relativo a la iglesia de Santa Fe, ni al lugar de Guardiola.

La iglesia de Santa Fe es un pequeño edificio con planta compuesta por una nave rectangular y un ábside semicircular. En una reforma posterior, se añadieron dos capillas laterales, así como un campanario de planta cuadrangular que se alza sobre el primer tramo de la nave. El liso paramento exterior absidal cuenta, en su centro, con una ventana de doble derrame y arco de medio punto monolítico, y con un zócalo formado por tres hiladas de grandes sillares, que se apoya directamente en el saliente rocoso en el que se asienta la estructura. El muro norte está cubierto por la vegetación y el sur, muy alterado por la adición de una de las citadas capillas, cuenta con dos ventanas rectangulares, obra posterior. También es el resultado de las reformas a las que fue sometido el edificio, la portada, situada en la fachada occidental bajo una estructura de madera, y formada por un arco de medio punto de grandes y bien labradas dovelas. En el interior, mientras que la nave se cubre con una bóveda de cañón que, en su tramo oriental, arranca desde una imposta biselada, el ábside lo hace con la habitual de cuarto de esfera, ambas de perfil apuntado. Este último espacio está precedido por un arco presbiterial.

Interior

A los pies del templo se construyó en época moderna un coro elevado. Salvo el ábside, en donde se puede apreciar el aparejo utilizado, el resto de interior está recubierto de revoque. El aparejo utilizado en los paramentos originales está formado por sillares bien labrados, pulidos y escuadrados, cuidadosamente dispuestos en hiladas uniformes.

La construcción de este edificio puede situarse en un momento muy avanzado del siglo XII.

Texto:JUAN ANTONIO OLAÑETA MOLINA/FERNANDO ARNÓ GARCÍA DE LA BERRERA -Fotos:FERNANDO ARNÓ GARCÍA DE LA BERRERA

Bibliografía

CATALUNYA ROMÀNICA, 1984-1998, VI, p. 165.

Puente de Ogern

A

NTES DE LLEGAR AL PUNTO KILOMÉTRICO 87 de la

carretera C-26, de Bassella a Solsona y, recorridos unos 200 m tras pasar el pueblo de Ogern, existe un desvío en dirección sur que conduce hasta un pequeño arenal en el río Ribera Salada. El puente se encuentra a 50 m.

El puente de Ogern, del que no se conservan noticias de época medieval, presenta una orientación Norte-Sur, y servía para atravesar el Ribera Salada, el cual articula el valle que se forma en la unión de la sierra de Oliana y la sierra de la Bandera. Servía, por tanto, como importante paso desde las zonas meridionales del Urgellet hasta la Alta Segarra, es

decir, de Oliana a Madrona y Sanaüja. Todos estos espacios fueron fuertemente organizados económica, social y militarmente a partir de los siglos X-XI.

El puente, que actualmente se encuentra parcialmente destruido, constaba de cuatro ojos con arcos de medio punto, de los que se conservan tan sólo dos y el arranque de un tercero. Pese a su estado fragmentario, se puede apreciar la solidez de la construcción, que cuenta con robustos pilares con tajamares, destinados a romper la corriente. Debido a que el puente salva una cierta pendiente, las arcadas meridionales serían más altas que las septentrionales, actualmente perdidas.

(9)

Vista general del puente

El aparejo utilizado difiere según la zona y funciones de los elementos estructurales. Así, los basamentos de los pilares y los tajamares, concentran grandes y fuertes sillares de piedra bien labrada. El resto de muro de los pilares y los arcos están constituidos por sillares de menor tamaño, de formas cúbicas o paralelepídedas y con fragmentos de ripio. Restan fragmentos de enlucido en algunos espacios del intradós.

La construcción de este puente es de cronología incierta, que puede ser situada en época románica.

Texto y fotos: FERNANDO ARNÓ GARCÍA DE LA BERRERA

Bibliografía

(10)

Iglesia de Sant Sadurni de la Salsa

P

ARA ACCEDER A LA IGLESIA SE DEBE TOMAR la

carretera C-26 hasta el núcleo habitado de Ogern, desde donde sale una pista asfaltada en dirección norte. Tras 1 km, y pasada una industria, se coge una pista de tierra a la derecha por la que se ha de circular unos 2 km. A la iglesia se puede acceder únicamente a pie, siguiendo un sendero que parte desde la pista y que está bien indicado.

Las primeras menciones documentales de la Salsa se remontan a 1025, cuando un alodio in kastrum Salsa vel in suos fines fue donado al monasterio de Sant Andreu de Tresponts. Por su parte, la iglesia aparece citada en un testamento en 1094 y en 1133, cuando fue vinculada a Santa Maria de Solsona por el obispo de Urgell.

Ábside

El edificio presenta una planta formada por un ábside semicircular y una nave rectangular, a la que, probablemente en 1680 –según se desprende del grafito, de muy difícil lectura, que preside el dintel de la puerta de acceso–, se le anexó una capilla en el muro septentrional. El paramento absidal exterior, que es liso y se alza sobre un potente zócalo que salva el desnivel, cuenta con una ventana de doble derrame y arco de medio punto, abierta en su centro. Otro vano de similares características, con el arco extradosado por unas finas losas a modo de chambrana, se halla en el tramo oriental del muro sur. En la esquina superior sureste del ábside parece apreciarse lo que son los restos de un arquillo ciego que enmarcan una pieza semicircular, que podrían ser los últimos vestigios de un friso de arquillos ciegos desaparecido en su práctica totalidad. Este elemento sería consecuente con el uso de la mencionada chambrana en la ventana lateral. Culmina el paramento absidal lo que parecen ser los restos de la primitiva techumbre de losas, sobre la que se colocaron varias hileras de filas lajas de piedra que elevan la techumbre hasta la actual de teja árabe. La puerta, totalmente modificada, se encuentra en este mismo lienzo, si bien, en su cara interior conserva el arco de medio punto primigenio. Un óculo se abre en la fachada oeste, la cual está coronada por una espadaña de doble ojo.

(11)

En el interior, la nave se cubre con una bóveda de cañón reforzada por tres arcos fajones apoyados en pilastras, que determinan cuatro tramos de dimensiones no homogéneas. El ábside es algo más estrecho que la nave y se cubre con la habitual bóveda de cuarto de esfera. La unión de ambos espacios se realiza sin utilizar un arco presbiterial intermedio.

El aparejo utilizado en los paramentos del edificio está compuesto por sillarejo menudo, escasamente desbastado, dispuesto en hiladas más o menos uniformes.

Ábside y muro sur

La construcción de este edificio puede situarse en un momento avanzado del siglo XI,o, incluso, ya en

los inicios de la centuria siguiente.

Planta

NECRÓPOLIS

Próxima al ábside, en una cota inferior, se sitúa una pequeña necrópolis medieval que cuenta con diversas tumbas excavadas en la roca, en un estado de gran deterioro. Como es habitual en este tipo de enterramientos, éstas presentan una forma antropomorfa, consistente en un alargado trapecio que alberga el cuerpo y un círculo para la cabeza. Sus similitudes con otros enterramientos de la zona, la alusión en 1025 al castillo y la tipología de las

sepulturas han llevado a M. Terré y V. Roca a datar esta necrópolis alrededor del año 1000.

Texto:JUAN ANTONIO OLAÑETA MOLINA/FERNANDO ARNÓ GARCÍA DE LA BERRERA -Fotos:FERNANDO ARNÓ GARCÍA DE LA BERRERA -Planos:CHRISTINE TERRIER

Bibliografía

CASTELLS CATALANS,ELS,1979, p. 1139;CATALUNYA ROMÀNICA,

1984-1998, VI, p. 158-159; VIDAL SANVICENS,M. y LÓPEZ I

VILASECA,M., 1977, p. 57.

Iglesia de Santa Magdalena de Can Cerdà

SE ACCEDE A LA IGLESIA DE SANTA MAGDALENA por una

pista que arranca en el kilómetro 133 de la carretera C-14. Tras recorrer 10 km, se toma un desvío a la

izquierda que, tras 2 km, llega a la iglesia, situada junto al camino.

(12)

Lamentablemente, no se tiene noticia de

documentación de época medieval en la que se mencione bien la iglesia, bien el lugar en el que se encuentra.

Ábside y muro sur

La iglesia de Santa Magdalena presenta una planta formada por una sola nave rectangular y un ábside semicircular, el cual se asienta sobre un saliente rocoso actualmente reforzado por un muro de contención. El paramento exterior absidal es liso, y en su centro se abre una ventana de doble derrame y un triple arco monolítico de medio punto con aristas aboceladas. El antepecho, que es plano, también está realizado en una sola pieza, al igual que las dos jambas. Los muros laterales son lisos y, en el tramo occidental del meridional, se abre la puerta, adintelada y realizada en 1743, según se indica en la inscripción que en ella figura.

En el interior, el ábside se cubre con una bóveda de cuarto de esfera apuntada, y está precedido por un arco presbiterial, que facilita la transición a la mayor anchura de la nave. Ésta se cubre con una bóveda de cañón levemente apuntada, reforzada por un grueso arco fajón apoyado en dos potentes pilastras coronadas por sendas impostas biseladas. En el tramo oriental del muro norte se conserva la pilastra, de dimensiones más reducidas que las anteriores, y el arranque de un segundo arco fajón. En el muro oeste se abre una ventana cruciforme que no se manifiesta al exterior. El acusado desplome de los muros laterales pone claramente de manifiesto los serios problemas de estabilidad del edificio. Varios indicios muestran que, en algún

momento, el tramo occidental de la bóveda de la nave se vino abajo, arrastrando consigo parte del muro sur. Ésta es la razón por la que hay una pilastra que carece de arco y de su correspondiente pareja en el muro opuesto. Refuerzan esta idea, las diferencias que se aprecian en el aparejo utilizado en los dos tramos de la bóveda: sillares bien labrados y cuidadosamente dispuestos en hiladas uniformes en el tramo oriental, frente a la tosca y menuda mampostería del occidental. Asimismo, también exteriormente, en el paramento sur se detecta un cambio en el aparejo que puede ser consecuencia de la mencionada reparación. El sillarejo relativamente bien trabajado y dispuesto en hiladas regulares que se observa en el tercio oriental del lienzo, se hace más tosco e irregular, en forma y dimensiones, en el resto del paramento. La potencia del arco fajón y las pilastras, claramente desproporcionados para el tamaño del templo, y el hecho de que éstas cuenten con impostas que no se utilizan en el resto del edificio, llevan a pensar que dicho arco es un elemento añadido con posterioridad, aún en época medieval, en el transcurso de la reparación consecuencia del hundimiento de la bóveda. La irregularidad del material del exterior del muro sur contrasta con la uniformidad que caracteriza los lienzos septentrional y occidental, los cuales están realizados con sillarejo bien trabajado y

(13)

uniformemente dispuesto en hiladas. Sin embargo, es en el ábside donde se utiliza un aparejo más cuidado, formado por sillares bien labrados, escuadrados y pulidos, uniformemente dispuestos en hiladas muy regulares. Destacan por sus notables dimensiones algunos de los sillares de la parte inferior. Las esquinas orientales de los muros laterales también cuentan con este cuidado material. Finalmente, mientras que el ábside se cubre con una techumbre troncocónica de losas de piedra, posiblemente la original, la de la nave es de doble vertiente y de teja árabe.

Interior

Las características de la cabecera permiten situar la construcción del edificio bien entrado el siglo XII.

Posteriormente, como consecuencia de los problemas de estabilidad comentados, quizás en el siglo siguiente, el edificio tuvo que ser severamente reparado como consecuencia del hundimiento de parte de la nave. Finalmente, a mediados del siglo

XVIII, se modificó la puerta.

Texto:JUAN ANTONIO OLAÑETA MOLINA -Fotos:FERNANDO ARNÓ

GARCÍA DE LA BERRERA

Bibliografía

Referencias

Documento similar