Sobre Pierre Ragon, Les amours Indiennes ou l'imaginaire du conquistador

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c a r a c t e r í s t i c a s peculiares de las congregaciones marianas erigidas en los colegios de la C o m p a ñ í a de J e s ú s . L a idea original de con-servar la influencia de la orden sobre los j ó v e n e s estudiantes que abandonaban las aulas de sus escuelas se a m p l i ó con la a d m i s i ó n de seglares que no hubieran realizado sus estudios con los j e s u í t a s . D e s p u é s hubo congregaciones para indios, para " m o r e n o s " , e i n -cluso se obtuvo de R o m a el permiso para que las mujeres t u v i e r a n su p r o p i a c o n g r e g a c i ó n . L o decisivo, que el autor no deja de seña-lar, es que los congregantes c o m p a r t í a n m u c h o m á s que la devo-c i ó n a determinado santo p a t r ó n o la devo-c e l e b r a devo-c i ó n de u n festejo. Las congregaciones i m p o n í a n u n determinado estilo de vida, a la vez que u n a solidaridad cristiana entre sus miembros, que con fre-cuencia se beneficiaban en sus empresas de las buenas relaciones fomentadas en el ambiente j e s u í t i c o .

U n a obra tan rica en i n f o r m a c i ó n y t a n aguda en la identifica-c i ó n de los problemas no puede menos que ser t a m b i é n inquietante y capaz de sugerir nuevas reflexiones. V a l e la pena señalar como ejemplo final, la difícil definición de la élite de la ciudad " s i n ante-pasados n i privilegios". L a sugerencia de exigir certificados de le-g i t i m i d a d y limpieza de sanle-gre a los e s p a ñ o l e s que pretendiesen e x e n c i ó n de impuestos fue prudentemente rechazada por el presi-dente de la A u d i e n c i a para no poner en entredicho a familias que se m a n t e n í a n con " v i r t u d y caudal, e s t i m a c i ó n y aprecio" ( v o l . I I , p . 271). Haciendo a u n lado los escudos y pergaminos, la sociedad de Guadalajara estaba dispuesta a acreditar nobleza a quienes con su fortuna le dieran lustre, con su comportamiento no la mancha-sen y con la buena o p i n i ó n de sus vecinos pudieran respaldarla.

P o d r í a m o s desear que otras ciudades novohispanas tuvieran m o n o g r a f í a s equiparables a esta Guadalajara y su región. . . , que aunque pretende ser tan sólo u n a historia local, nos proporciona i n f o r m a c i ó n m u y valiosa sobre toda la sociedad novohispana.

Pilar G O N Z A L B O AíZPURU

El Colegio de Aíextco

P i e r r e R A G O N : Les amours Indiennes ou l'Imaginaire du conquis-tador. P r e f a c i o de Serege G r u z i n s k i . P a r í s , A r m a n d C o -l í n , 1 9 9 2 , 274 p p . m a p s . I S B N 2 - 2 0 0 - 3 7 - 2 8 6 - 8 .

Descubrir al otro equivale a poner a prueba a uno mismo, porque para pensar lo desconocido sólo podemos r e c u r r i r a los elementos

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de nuestra propia cultura. Esta es la reflexión que se hace Pierre R a g o n al emprender el análisis de la manera en que los europeos de fines del siglo X V y principios del X V I se expresaron acerca de los i n d í g e n a s americanos que empezaban a conocer. E l objeto de estudio en esta obra no es la realidad a n t r o p o l ó g i c a de los i n -dios sino la imagen que de ella se forjaron los europeos al mirarlos a t r a v é s del filtro formado por sus prejuicios culturales, sus a m b i -ciones políticas y sus intereses e c o n ó m i c o s . Entender cuáles fueron las mallas de ese filtro es el objetivo del estudio.

Este planteamiento inicial abre u n a m p l í s i m o campo al histo-r i a d o histo-r de las mentalidades que quiehisto-ra investigahisto-r el phisto-rofundo mahisto-r de donde emergieron los discursos europeos acerca de los amerin-dios en la é p o c a del contacto. Pero el autor no pretende abarcarlo todo, sino que l i m i t a su estudio a u n campo preciso: el de los dis-cursos producidos por los exploradores, conquistadores y cronistas e s p a ñ o l e s que versan sobre la sexualidad de los indios, principal-mente los que se refieren a la N u e v a E s p a ñ a durante la primera m i t a d del siglo X V I . Los discursos producidos por los religiosos quedan al margen de este estudio porque el autor los considera de distinta í n d o l e a los emitidos por los laicos.

E l autor presenta el m é t o d o para el análisis que, en líneas gene-rales, es el siguiente. P r i m e r o , reconstruye los discursos e s p a ñ o l e s que versan sobre los comportamientos sexuales de los indios y los clasifica en cuatro temas principales: los indios sodomitas, las amazonas, los indios l ú b r i c o s - i n d i o s flemáticos. Estudia t a m b i é n los discursos a n á l o g o s desarrollados en E u r o p a antes o al mismo t i e m p o del descubrimiento y conquista de la N u e v a E s p a ñ a ; des-p u é s analiza, comdes-parativamente, las estructuras de ambas series discursivas para mostrar sus correlaciones y explicar su significa-do. E l estudio de cada tema concluye con la e x p o s i c i ó n de los pre-juicios culturales, de las ambiciones e intereses de los

conquistado-res que se expconquistado-resan en tales discursos.

L O S INDIOS S O D O M I T A S

E n los discursos producidos por los conquistadores acerca de los comportamientos sexuales de los indios, el tema repetido con ma-yor insistencia es el de la s o d o m í a como u n a p r á c t i c a generalizada entre ellos. H e r n á n C o r t é s , Bernal D í a z , F e r n á n d e z de Oviedo y muchos otros autores descubrieron indios sodomitas por toda la N u e v a E s p a ñ a . Este discurso e n c o n t r ó a m p l i o eco en Europa y s u b s i s t i ó por largo tiempo.

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Pierre R a g o n examina los estudios c o n t e m p o r á n e o s sobre el M é x i c o p r e h i s p á n i c o para constatar que no existe fundamento pa-r a la a c u s a c i ó n de s o d o m í a genepa-ralizada, sino popa-r el contpa-rapa-rio, es-tos estudios muestran que la moral sexual de los i n d í g e n a s era m á s estricta <¡ue la de tes e s p a ñ o l e s . E l discurso sobre el indio sodomita no tiene u n origen americano sino europeo. E n efecto, el autor presenta una t r a d i c i ó n popular europea, que al menos se remonta al siglo X I , en que la a c u s a c i ó n de s o d o m í a se empleaba para cali-ficar a los enemigos y justicali-ficar su d e s t r u c c i ó n : turcos, sicilianos, templarios, c á t a r o s y moros eran sodomitas que d e b í a n ser aniqui-lados. A d e m á s , el cargo de s o d o m í a iba unido a la creencia de que el pecado nefando provocaba la esterilidad de la naturaleza y ex-presaba la irracionalidad de quienes lo practicaban.

Así, el discurso sobre el indio sodomita fue en realidad u n arma ideológica de los conquistadores e s p a ñ o l e s para justificar la guerra y la d o m i n a c i ó n impuesta sobre los indios; fue t a m b i é n u n refuer-zo a la tesis europea sobre la irracionalidad de los amerindios. E l autor muestra c ó m o —decenios m á s tarde— la m a y o r parte de los religiosos se p r o n u n c i a r o n en c o n t r a de estos a r g u m e n t o s de los conquistadores.

L A S A M A Z O N A S

E n los relatos de los exploradores y conquistadores e s p a ñ o l e s apa-rece t a m b i é n u n discurso sobre las amazonas; aunque menos orga-nizado y persistente que el relativo al indio sodomita, sin embar-go, dejó a m p l i a huella en la nomenclatura geográfica del N u e v o M u n d o . E l autor destaca u n hecho que encuentra en este discurso: son los primeros exploradores los que avistan a las amazonas —empezando por C o l ó n en 1493— sin que los posteriores expedi-cionarios den noticia de ellas. Las amazonas reaparecen a medida que avanza l a o c u p a c i ó n e s p a ñ o l a , de modo que se situaban en las m á r g e n e s del territorio conquistado. E n el caso de la N u e v a Españ a , las amazonas fueron vistas por J u a n D í a z en las costas de Y u -c a t á n , para desapare-cer de a h í y reapare-cer su-cesivamente en Ve¬ racruz, C o l i m a , Sinaloa y California, siempre en el extremo de los territorios explorados. E l discurso sobre las amazonas no tuvo aco-gida entre los funcionarios de la corona, p e r d i ó i m p o r t a n c i a y ter-m i n ó por ser u n teter-ma literario.

E l discurso sobre las amazonas nada dice sobre la sexualidad de los indios, m á s bien habla de la sexualidad de los europeos. L a

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tradición popular europea acerca de las amazonas es aun mas anti-gua que la del sodomita, pues se remonta a la Grecia clasica y con-tinuo vigente hasta el fin de la Edad Media, presentando una figu-ra femenina cargada de implicaciones sexuales. La figufigu-ra de la amazona expresa el orden inverso a la relación hombre-mujer aceptada en Europa; en el mundo de las amazonas la mujer su-planto al hombre en el dominio de un sexo sobre el otro, en la fun-ción bélica y en la acumulafun-ción de la propiedad, pues las amazo-nas dominaban sobre el hombre, eran guerreras y poseían el oro y otras riquezas. En la tradición europea las amazonas se situaban en el extremo del mundo conocido y aparecían en el discurso de los pueblos que emprendían una expansión imperialista.

Pierre Ragon sostiene cjue para los. aventureros, como era el caso de los conquistadores españoles, la amazona representaba tres objetivos buscados con vehemencia: la guerra, la mujer y el oro. La lucha contra las amazonas permitiría a los aventureros al-canzar simultáneamente los tres objetivos: el placer de la guerra, la conquista de la mujer deseada y el oro que ella guardaba. Tam-bién afirma el autor que el discurso sobre las amazonas esta ligado principalmente a los intereses económicos de los conquistadores, asi como el discurso sobre el indio sodomita lo estaba a las ambi-ciones políticas.

I N D I O S LÚBRICOS-INDIOS F L E M Á T I C O S

En el imaginario de los cronistas españoles sobre los que habla esta obra aparecen otros dos temas discursivos sobre la apreciación de la sexualidad de los indios, que el autor denomina los indios lubn-cos-indios flemáticos. Son dos figuras opuestas que coexisten y que pueden ser diferenciadas j la primera apareció en i 520, mientras que los indios flemáticos surgieron posteriormente, pues este dis-curso fue producto de las primeras generaciones de criollos novo-hiSDanos a mediados del siglo X V I .

La apreciación de los indígenas —en especial de las mujeres— como poseedores de una exacerbada libido se origino en las Anti-llas y rápidamente se extendió a todos los lugares ocupados por los españoles, y fue Fernandez de Oviedo el autor que mas contribuyo a la difusión de la imagen del indio libidinoso. Piensa el autor que estas apreciaciones de los españoles se originaron en observaciones reales de las costumbres indígenas, pero interpretadas a través de los prejuicios culturales de los europeos. Asi, los comportamientos

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que los e s p a ñ o l e s observaron y que no c o r r e s p o n d í a n con las nor-mas aceptadas en E s p a ñ a acerca de la sexualidad fueron calificados como manifestaciones de lujuria. De esta manera fueron j u z -gados la poligamia y el divorcio; la forma de concertar los enlaces y la temprana edad para contraerlos; el coito p r e m a t r i m o n i a l ; la desnudez o la forma del vestido e incluso otras p r á c t i c a s como el uso del b a ñ o y del chocolate, bebida a la que se atribuyeron pro-piedades afrodisiacas.

Fueron los escritores letrados los principales jueces de la l i b i d o de los indios, sobre la que proyectaron sus propias creencias y ape-titos. E n efecto, en la t r a d i c i ó n europea sólo el m u n d o cristiano p o s e í a las justas normas del comportamiento sexual; m á s allá de este á m b i t o se i n v e r t í a n los valores y campeaban los excesos, como se señaló en el caso de las amazonas. Entre los indios paganos todo era l u b r i c i d a d , y al s e ñ a l a r a las mujeres i n d í g e n a s como especial-mente lujuriosas t a m b i é n se propagaba la t r a d i c i ó n europea que achacaba a la m u j e r el origen del m a l . S e ñ a l a el autor que el tema del indio l ú b r i c o converge con el del sodomita en el sentido de que, s e g ú n la t r a d i c i ó n europea, los.excesos sexuales conducen a la p é r dida de la r a z ó n . O p i n a Pierre R a g o n que la figura del indio l ú b r i co expresa las obsesiones sexuales de los europeos y responde a i n -tereses h e t e r o g é n e o s de los conquistadores como la d e v a l u a c i ó n de los indios, el refuerzo de la tesis de su irracionalidad y la justificación de los abusos de los e s p a ñ o l e s en contra de las mujeres i n d í g e -nas. E n este tema no se descubre u n objetivo tan concreto como en el caso del sodomita.

E n la p e r c e p c i ó n de la sexualidad de los indios novohispanos t a m b i é n influyeron los conocimientos m é d i c o s europeos, como la t e o r í a h i p o c r á t i c a de los humores que conforman el temperamento de las personas; t e o r í a que a t r i b u í a al temperamento s a n g u í n e o una fuerte l i b i d o y al flemático la falta de p a s i ó n sexual. Fue Cervantes de Salazar, a mediados del siglo x v i , el p r i m e r o en a t r i -b u i r a los indios el temperamento flemático; o p i n i ó n -basada en la o b s e r v a c i ó n de los indios pasivos, sumisos y mudos que c o n o c i ó en M é x i c o . O t r o s autores retomaron esta a p r e c i a c i ó n y la comple-t a r o n acomple-tribuyendo al clima del alcomple-tiplano mexicano el p r e d o m i n i o del temperamento flemático sobre el s a n g u í n e o .

Estamos ante dos i m á g e n e s opuestas que coexisten: el indio l i bidinoso y el i n d i o flemático. O p i n a el autor que la imagen del i n dio l ú b r i c o corresponde al m o m e n t o de la brutal conquista, m i e n -tras que la del indio flemático refleja la visión del indio vencido, sometido y diezmado por las epidemias. E l indio flemático es el i n

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-dio colonizado, carece de virtudes viriles, es insensible a las emo-ciones, es como n i ñ o , u n perpetuo menor destinado a ser goberna-do y usagoberna-do como esclavo. L a v i r t u d que se reconoce a los indios, la paciencia, es p r o p i a de sometidos.

Esta somera e x p o s i c i ó n del contenido del l i b r o de Pierre R a g o n nos da u n a idea de su riqueza en temas de reflexión para los inves-tigadores interesados en el análisis de la fase inicial de nuestra historia colonial. Este l i b r o es t a m b i é n una excelente muestra del manejo de las fuentes documentales, tanto por su abundancia y a d e c u a c i ó n a los problemas analizados como por su examen crítico y riguroso. E l autor recurre a todas las relaciones americanas del periodo que cubre el estudio y a la bibliografía europea sobre las tradiciones que analiza. A p l i c a estrictamente el m é t o d o de análisis que a n u n c i ó en la i n t r o d u c c i ó n del l i b r o y fundamenta adecuada-mente sus afirmaciones. L a obra tiene una sólida estructura lógica que permite seguir con fluidez el desarrollo del discurso histo-riográfico. El enfoque general de la obra de Pierre R a g ó n es ya co-nocido en la h i s t o r i o g r a f í a mexicana, como en los escritos de L u i s W e c k m a n n y J o s é M a r í a M u r i á ; lo que a ñ a d e Pierre R a g ó n es la profundidad del análisis y el enriquecimiento de la visión histo-riográfica con las aportaciones de la a n t r o p o l o g í a —en especial de la religiosa—, de la sociología y de la psicología social. Q u i e n lea este l i b r o d i s f r u t a r á del placer que depara una obra h i s t ó r i c a bien construida y r e c i b i r á numerosas y prometedoras sugerencias para continuar la inacabable tarea de reflexionar sobre nuestro pasado colonial.

Sergio O R T E G A N O R I E G A

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