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PRINCIPALES ENFERMEDADES VIRALES EN ABEJAS MELÍFERAS

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PRINCIPALES ENFERMEDADES VIRALES EN ABEJAS MELÍFERAS

MARISELA LEAL HERNÁNDEZ, MIGUEL ENRIQUE ARECHAVALETA VELASCO, MAYREL ELIZALDE SALMERON, ELIZABETH BACILIO LÓPEZ

MAYREL ELIZALDE

Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Microbiología Animal Cuajimalpa, Cd de México

ISBN: 978-607-37-0641-4.

Folleto técnico Núm. 3 2016

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SECRETARÍA DE AGRICULTURA, GANADERÍA, DESARROLLO RURAL, PESCA Y ALIMENTACIÓN

Mtro. José Eduardo Calzada Rovirosa Secretariode Agricultura

Mtro. Jorge Armando Narváez Narváez Subsecretario de Agricultura Mtro. Ricardo Aguilar Castillo

Subsecretario de Alimentación y Competitividad Mtro. Héctor Eduardo Velasco Monroy

Subsecretario de Desarrollo Rural Lic. Marcelo López Sánchez

Oficial Mayor

INSTITUTO NACIONAL DE INVESTIGACIONES FORESTALES, AGRÍCOLAS Y PECUARIAS

Dr. Luis Fernando Flores Lui Director General M. C. Jorge Fajardo Guel Coordinador de Planeación y Desarrollo

Dr. Raúl G. Obando Rodríguez

Coordinador de Investigación, Innovación y Vinculación Mtro. Eduardo Francisco Berterame Barquín

Coordinador de Administración y Sistemas

CENTRO NACIONAL DE INVESTIGACIÓN DISCIPLINARIA EN MICROBIOLOGIA ANIMAL

Dr. Víctor Rubén Tenorio Gutiérrez Director

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PRINCIPALES ENFERMEDADES VIRALES EN ABEJAS MELÍFERAS

Derechos reservados© 2016

Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias Calle: Progreso No. 5, Barrio Santa Catarina

Delegación Coyoacán, CP. 04010, México, D.F.

Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Microbiología Animal KM. 15.5 Carretera México Toluca, Col. Palo Alto Delegación Cuajimalpa,

México, D.F.

www.inifap.gob.mx ISBN: 978-607-37-0641-4

Foto de portada Marisela Leal Hernández.

Revisión técnica MC Laura Jaramillo Meza

Dra. Edith Rojas Anaya MC Luis Gómez Núñez

No está permitida la reproducción total o parcial de esta publicación, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico,

mecánico, por fotocopia, por registro u otros medios, sin el permiso previo y por escrito de la institución.

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Contenido

Importancia de las abejas ... 2

Virus ... 3

Virus de la Cría Ensacada ... 6

Virus de la Parálisis Aguda ... 8

Virus de la Parálisis Crónica ... 9

Virus de la Parálisis Aguda Israelí ... 10

Virus de las Celdas Reales Negras ... 11

Virus de Cachemira ... 12

Virus de las Alas Deformes ... 13

Varroa destructor como vector de virus ... 15

Diagnóstico ... 17

Prevención ... 19

Literatura recomendada ... 21

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Principales enfermedades virales en abejas melíferas

Importancia de las abejas

En México, la apicultura tiene una gran importancia social, económica y ecológica. La producción nacional de miel alcanza las 58,000 toneladas anuales en promedio, en el país existen aproximadamente 41,000 apicultores y el inventario de colmenas es de casi 2 millones. México es el quinto productor y el tercer exportador de miel en el mundo, la apicultura es una de las principales actividades pecuarias generadoras de divisas.

Generalmente la actividad apícola es asociada con la producción de miel, polen, jalea real y propóleo, sin embargo, la actividad también es muy importante por la polinización que realizan las abejas en plantas silvestres y cultivadas. Se calcula que la tercera parte de los alimentos de origen vegetal que consume el ser humano son polinizados por insectos, principalmente abejas. La polinización que realizan las abejas en plantas cultivadas es fundamental para la producción agrícola y asegura la producción de alimentos. Por otro lado, las abejas participan en la conservación de los ecosistemas, ya que la actividad polinizadora que realizan las abejas en plantas silvestres es fundamental para el mantenimiento y la regeneración natural de los ecosistemas.

Debido a la importancia que tiene la apicultura en nuestro país, es fundamental considerar cualquier situación que afecte la salud de

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las abejas, pues la desaparición de estos polinizadores, significaría un desastre en términos biológicos, agronómicos, ecológicos y económicos. Preservar la salud de las abejas, constituye un desafío importante que merece toda nuestra atención.

Virus

La investigación sobre los virus que afectan a las abejas, es de reciente desarrollo. Estudios realizados en Suiza, Francia, Alemania y EUA, han demostrado que existe una correlación entre la infección por virus con el deterioro y la perdida de las colonias de abejas, lo que ha generado el interés por identificar los factores que favorecen el desarrollo de los virus que afectan la salud de las abejas.

La transmisión de los virus en las abejas parece implicar diferentes vías, tanto horizontales como verticales (Figura 1). Los virus pueden afectar los diferentes estadios de desarrollo de las abejas de una misma generación por transmisión horizontal a través de los siguientes medios: alimento, transmisión oro-fecal, transmisión sexual o por vectores. Los virus también pueden transmitirse en forma vertical de una reina infectada a su descendencia. Ambas vías de transmisión, se cree son estrategias de supervivencia importantes para la persistencia y el establecimiento de los virus en las poblaciones de abejas.

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4 Figura 1. Diagrama de las posibles rutas de transmisión de los virus que afectan a las abejas. Adaptado de Miranda et al., 2013.

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La inspección de las colonias para detectar enfermedades es una actividad importante dentro del manejo general de las abejas. A través la inspección de las colonias se puede identificar signos que indiquen que las abejas están enfermas y en algunos casos es posible relacionar estos signos con el agente causal de la enfermedad.

Los principales signos en abejas adultas que indican que una colonia se encuentra enferma son: temblor de alas, abejas aleteando fuera de la colmena, abejas con parálisis progresiva y abejas muertas cerca de la entrada de la colmena.

En el caso de la cría, los principales signos que indican la presencia de una enfermedad son: la presencia de un patrón salteado de postura en los panales, celdas con cría que presentan opérculos hundidos o perforados y cambios en el color normal de las crías (Figura 2).

Figura 2. a) Patrón de cría salteada y presencia de opérculos hundidos y perforados http://beeinformed.org/wp-content/uploads/2012/10/IMG_4295-AFB-Perforations-E-SMALL.jpg. b) Patrón normal de postura de la cría. Foto Leal HM 2014.

La presencia de todos estos signos es útil para identificar a una colonia enferma, sin embargo, a través de estos no es posible

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llegar a obtener una etiología definitiva, particularmente para el caso de las enfermedades causadas por virus ya que para esto es indispensable realizar un diagnóstico utilizando una prueba en el laboratorio.

Existen 24 virus reportados que afectan a las abejas, de estos, siete son los considerados de mayor importancia con base en el daño que ocasionan a las colonias. En México se ha reportado la presencia de seis de los siete virus más importantes: el Virus de la Cría ensacada, el Virus de las Celdas Reales Negras, el Virus de las Alas deformes, el Virus de la Parálisis Aguda, el Virus de la Parálisis Aguda Israelí y el Virus de Cachemira.

De forma importante las colonias de abejas pueden estar infectadas por diferentes virus a la vez, el resultado de infecciones mixtas depende del nivel de interacción de cada virus con el huésped y entre los virus, así como factores medio ambientales.

Usualmente las infecciones virales en abejas no se asocian a los signos clínicos, en ciertos casos puede ocasionar una enfermedad seria y ser mortal para algunas abejas o para la colonia.

Virus de la Cría Ensacada

La cría ensacada es una enfermedad infecciosa causada por el virus Morator aetatulas, este virus se encuentra distribuido en todos los continentes en donde existen abejas melíferas (Apis mellifera L.). El virus de la cría ensacada afecta principalmente a larvas de dos días de edad, en las colonias infectadas se observan panales con un patrón de cría salteado y celdas con cría que

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presentan opérculos hundidos y perforados. Las crías afectadas inclinan ligeramente su cabeza hacia adelante y se observa un cambio de color de blanco perlado a amarillo pálido.

El virus ingresa a la larva por el tracto digestivo a través del alimento contaminado que les proveen las abejas nodrizas, posteriormente pasa a la hemolinfa de donde se distribuye a los tejidos musculares, adiposos y nerviosos de la larva. La infección por el virus interrumpe el proceso de muda de la larva impidiendo que la cutícula se desprenda formando un saco que se llena de líquido, llamado ecdisial, el cual se forma bajo la cutícula y que contiene grandes cantidades de partículas virales volviendo altamente infectivas a las crías enfermas lo que provoca que se detenga el desarrollo de la larva produciendo su muerte en la fase de prepupa (figura 3). Posteriormente las prepupas muertas se van deshidratando, formando una costra o escama de color café oscura o negra, en la cual los virus pierden su capacidad de infectar.

El virus se transmite por contacto directo entre las abejas adultas que adquieran partículas virales durante la limpieza de las celdas, estas no presentan signos de la enfermedad, pero quedan como portadoras del virus al almacenarlo en las glándulas hipofaríngeas y diseminándolo en el alimento que les proporcionan a las larvas.

Tanto las infecciones iniciales como reinfecciones, pueden ser causadas por vectores biológicos como Varroa destructor y Aethina tumida así como por el pillaje, la deriva y por prácticas de manejo apícola.

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Figura 3: a) Cría enferma con signos característicos de la enfermedad de cría ensacada en larvas, cambio en la coloración y la acumulación de líquido ecdisial entre el cuerpo de la larva y la cutícula. b) Cría sana con características normales Wrigth 2013.

Virus de la Parálisis Aguda

La Parálisis Aguda es una enfermedad ocasionada por el Virus de la Parálisis Aguda de las Abejas. El virus puede afectar a todas las etapas de desarrollo de la abeja y producir signos visibles en las colonias. Las abejas obreras enfermas no pueden volar y generalmente se observan arrastrándose en el piso de la colmena hacia la piquera o fuera de la colmena mostrando parálisis y alas temblorosas generalmente mueren dentro de uno a dos días después.

Existen informes que indican que anteriormente este virus no representaba un problema para la apicultura. El virus se podía

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encontrar de forma natural en las colonias de abejas sin que estas manifestaran signos clínicos, fue hasta que el virus estableció una asociación con el ácaro Varroa destructor, que se convirtió en un problema para las abejas a nivel mundial. Varroa es capaz de transmitir el virus directamente en la hemolinfa mientras se alimenta. Las pupas de abeja que son infestadas por ácaros portadores del virus, mueren antes de alcanzar la edad adulta.

Virus de la Parálisis Crónica

El Virus de la Parálisis Crónica fue uno de los primeros virus que fueron aislados en las abejas y se transmite a través del alimento o de las heridas. Los signos de la infección por este virus son:

abejas obreras temblorosas, que no vuelan y que se arrastran en la entrada de la colmena, las abejas presentan alas asimétricas, sufren de disentería y mueren en pocos días. Asimismo, las abejas se ven de color negro debido a pérdida de las vellosidades. Los signos del virus de la parálisis crónica pueden ser confundidos con los del virus de la parálisis aguda con la diferencia de que en el de la parálisis crónica no está relacionado con infestaciones de Varroa destructor.

La infección del virus de la parálisis crónica puede pasar desapercibida, aun en casos en que el 30% de las abejas de una colonia estén infectadas. Muchas de las abejas adultas afectadas mueren en el campo. Debido a que los signos producidos por el virus de la parálisis crónica pueden persistir en las poblaciones de colonias como infecciones inaparentes o latentes y además ser asociados a otras circunstancias como intoxicaciones con

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pesticidas, para confirmar su presencia se requiere un diagnóstico de laboratorio.

Virus de la Parálisis Aguda Israelí

El Virus de la Parálisis Aguda Israelí, fue identificado por primera vez en colonias de abejas melíferas en Israel en 2002, y en algunas regiones del mundo ha sido identificado como una de las causas del Síndrome del Colapso de las Colonias (CCD).

El virus puede ingresar a la abeja por vía oral y diseminarse por la hemolinfa, permaneciendo de forma latente de manera subclínica, aunque en niveles altos puede ser altamente patógeno.

Los signos que se pueden observar en crías son: un oscurecimiento del cuerpo y cese simultáneo del desarrollo, o tener un desarrollo normal y presentar eventualmente una muerte de manera súbita (Figura 4).

En abejas adultas, los signos que se pueden observar son: temblor de alas, abejas aleteando en la piquera, abejas con signos de parálisis aguda causando incapacidad para volar. Las abejas llegan a presentar desorientación y mueren entre dos y siete días después de la infección disminuyendo con esto la población de las abejas en la colonia.

El virus de la parálisis aguda israelí ha sido detectado en las diferentes fases de desarrollo de las abejas, así como en las diferentes castas (obreras, zánganos y reina), siendo capaz de producir una mortalidad rápida y aguda en la cría y en abejas adulta.

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Bajo ciertas condiciones, este virus tiene efectos sinérgicos con otros patógenos como Varroa destructor y Nosema sp., provocando una importante diseminación del virus dentro de las colonias, ocasionando que las abejas mueran y la producción de miel disminuya.

Figura 4. Seguimiento de la patogenicidad del virus de la parálisis aguda israelí durante el desarrollo de una pupa 0 a 96 horas, los signos progresivos observados de la enfermedad fueron oscurecimiento de las partes del cuerpo y cese simultáneo del desarrollo pupal Imagen modificada de Boncristiani et al., 2013.

Virus de las Celdas Reales Negras

El Virus de las Celdas Reales Negras, afecta principalmente a prepupas o pupas de reina. Cuando una cría de reina se ve afectada la celda real adquiere un tono castaño oscuro a negro.

En las primeras etapas de la infección, las pupas afectadas presentan un color amarillo pálido y un tegumento duro en forma de saco, el cual se asemeja al de las prepupas de obrera que mueren por la infección del virus de la cría ensacada, finalmente cuando la cría de reina muere se forma una escama oscura que presenta la segmentación del cuerpo de la pupa.

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Este virus se transmite por vía oral a través de la trofolaxia, al ser alimentadas por las abejas nodrizas y por el alimento contaminado. Se presenta con mayor frecuencia en las colmenas incubadoras que se utilizan para criar reinas en forma artificial que no tienen reina ni cría en estado larvario.

Es común encontrar al virus en abejas adultas y pupas de obrera;

sin embargo, solo afecta a pupas de reina, el virus de las celdas reales negras no se multiplica fácilmente en larvas de obreras o de zánganos, ni cuando se inyecta en obreras o zánganos adultos.

Virus de Cachemira

El virus de Cachemira se ha detectado en abejas adultas y en crías, de forma natural el virus persiste en títulos bajos sin signos evidentes en las abejas o a nivel de colonia. El virus no ha sido asociado con un signo clínico específico.

Se desconoce qué tan grave es el problema causado por este virus. De forma experimental al alimentar larvas con partículas del virus su desarrollo hacia abejas adultas fue normal sin infección aparente, sin embargo; en abejas adultas los títulos se multiplicaron cuando se alimentaron o se les inyectaron partículas purificadas del virus y murieron dentro de los seis días siguientes.

Lo anterior sugiere que la patología y la virulencia dependen de la vía de transmisión.

El virus de cachemira parece ser el más virulento de todos los virus conocidos hasta ahora que afectan a las abejas melíferas; ya que menos de 100 partículas virales son necesarias para causar la

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muerte en abejas adultas y pupas en tan sólo tres días. El virus de cachemira está estrechamente vinculado serológica, biológica y genéticamente con el VPA ambos virus pueden coexistir dentro de la misma colonia y aún dentro de la misma abeja, sus diferencias se presentan a nivel de las proteínas de cápside y son fácilmente distinguibles, pero sólo con el uso de técnicas de laboratorio.

Virus de las Alas Deformes

El Virus de las Alas Deformes es el patógeno viral más persistente en colonias de abejas. Este virus se ha reportado en Europa, África, Asia y América. El virus se propaga lentamente y las pupas infectadas pueden presentar deformidad en las alas al emerger como insectos adultos, lo que les ocasiona incapacidad para volar y una muerte prematura(Figura5).

La mayoría de las abejas infectadas no muestran signos, sin embargo, bajo condiciones de laboratorio se han inyectado pupas con partículas del virus de las alas deformes y como resultado emergen adultos con las alas deformes. La enfermedad y la mortalidad de abejas asociada a este virus se ha reportado en colonias con niveles de infestación de Varroa destructor elevados, aunque también se han reportado casos en los que se detecta el virus en colonias de abejas que no han sido expuestas al ácaro, lo que sí se sabe es que la presencia de varroa aumenta la propagación del virus a través de las poblaciones de abejas.

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Figura 5: Abeja con las alas deformadas ocasionada por el VAD. Imagen tomada de Wrigth 2013.

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Varroa destructor como vector de virus

El papel de varroa como vector en la transmisión de la mayoría de los virus está bien documentado, se ha demostrado que el ácaro es capaz de transmitir el virus de la parálisis aguda, virus de cachemira, virus de la parálisis aguda israelí, virus de las alas deformes y virus de la parálisis lenta, ya que el ácaro los puede adquirir de una abeja infectada y transferirlos a otra abeja cuando se alimenta, eludiendo de esta forma las barreras naturales para la transmisión de virus entre abejas.

Varroa destructor utiliza su aparato bucal para perforar la cutícula de las abejas y las crías para alimentarse succionando hemolinfa, durante este proceso el ácaro puede transferir las partículas del virus, además de provocar un debilitamiento e inmunosupresión del huésped que pueden inducir cambios conductuales y de desarrollo con consecuencias a nivel de la abeja y de toda la colonia. Esta forma de alimentación le confiere a la varroa el potencial para actuar como vector no solo de virus sino también de otras enfermedades.

Figura 6: Varroas sobre el cuerpo de una cría de abeja. Foto Bacilio LE 2014.

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La infestación por Varroa destructor, es considerada como el principal factor predisponente para la presencia de virus en una colonia, por su papel como vector en la mayoría de los virus, sin embargo; se debe tener en cuenta que otras circunstancias también juegan un papel importante en las manifestaciones clínicas de las enfermedades virales, como son por ejemplo, intoxicaciones por pesticidas, el clima frío e infestaciones por otros microorganismos como Nosema spp.

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Diagnóstico

Dentro del manejo sanitario de un apiario, es esencial que se lleve a cabo el diagnóstico de las enfermedades de las abejas, para conocer el estado de salud de las mismas y establecer medidas adecuadas de prevención y control.

a) Diagnostico Presuntivo o Clínico

La presencia de signos o cambios en la apariencia de la cría y de las abejas adultas, así como cambios en el comportamiento de las abejas adultas es el principal método de diagnóstico empleado en el apiarios para detectar la presencia de alguna enfermedad viral.

Este método tiene como ventaja que es simple, rápido y barato;

pero su principal desventaja es que sólo aplica para enfermedades cuyos signos son muy característicos ya que algunos virus no presentan signos visibles en todo momento, ni en todas las etapas de la vida de las abejas y pueden permanecer latentes por largos períodos sin ocasionar daño aparente para las abejas.

b) Diagnóstico de Laboratorio

Para establecer un diagnóstico definitivo es necesario realizar un análisis de laboratorio, y así demostrar la presencia de virus.

Actualmente en el CENID Microbiología del INIFAP se cuenta con la tecnología para realizar el diagnóstico de enfermedades virales que afectan a las abejas, empleando pruebas de detección del genoma viral, como la transcripción en reversa de la reacción en cadena de la polimerasa (RT-PCR).

Para realizar el diagnóstico en muestras de crías de abejas, primeramente, se debe realizar una observación minuciosa de las celdas del área de cría y detectar alteraciones como cambios de

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color, crías enroscadas en las paredes de las celdas o crías momificadas. Para la colección de muestras se debe utilizar guantes de látex desechándolos entre cada colonia, se debe cortar un trozo de panal de 10 x 10 cm que tenga celdas con cría afectada, envuelto en papel y dentro de una caja de cartón.

En el caso de las abejas adultas se debe observar si hay abejas agonizando o arrastrándose en la entrada de la colmena, con cambios de coloración del cuerpo o desprovistas de vellosidades.

Es necesario tomar muestras de aproximadamente 50 abejas en cajas de cartón. La muestra debe incluir abejas que presenten signos y /o abejas aparentemente sanas.

Las cajas de cartón con muestras tanto de cría, como de abejas adultas se deben colocar dentro de una hielera con refrigerantes y trasladarlas al laboratorio lo más pronto posible para que las muestras sean procesadas antes de 48 hrs después de haber sido tomada la muestra. Es indispensable que junto con las muestras se remita la historia clínica completa escrita a lápiz dentro de una bolsa de plástico para evitar que se borre la información si llegara a mojarse.

La importancia de realizar una detección oportuna mediante el diagnóstico de laboratorio es para poder establecer estrategias de prevención y control para evitar pérdidas de abejas obreras en las colonias que acarrean pérdidas en la producción de miel. Con las herramientas de diagnóstico molecular que se emplean actualmente se pueden identificar virus en muestras de abejas aparentemente sanas, incluso cuando estos virus se encuentran en niveles bajos.

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Prevención

La mayor parte de enfermedades de las abejas se han propagado a todas las zonas de producción por el movimiento de las abejas (colonias, núcleos y reinas), material e insumos apícolas. Para evitar la diseminación de enfermedades virales es necesario tomar medidas adecuadas de manejo con la finalidad de evitar la introducción de nuevas enfermedades en el apiario y su diseminación entre las colonias, por lo que se recomienda:

1. Vigilancia y muestreo: para detectar signos de enfermedades o cambios de comportamiento de las abejas.

2. Realizar el control de la varroosis con tratamientos autorizados por la SAGARPA, siguiendo las recomendaciones e instrucciones para su manejo adecuado para evitar la contaminación de la miel y el desarrollo de resistencia al producto por parte del ácaro.

3. Cambiar las reinas de colonias enfermas por reinas criadas a partir de colonias sanas que presenten una buena producción de cría y miel.

4. Realizar el cambio anual de reinas y que provengan de criaderos certificados.

5. No adquirir reinas, colonias y equipo usado de origen desconocido.

6. Mantener colmenas (cajas, tapas y pisos) en buen estado para evitar la entrada de agua y aire frío. Reparar grietas, usar tapas que ajusten bien y reducir la piquera, permite conservar la temperatura del nido.

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7. En un apiario, revisar al final de la jornada a las colonias sospechosas o enfermas.

8. Al final del trabajo en cada apiario desinfectar con fuego las herramientas (cuña).

9. Realizar el cambio de panales viejos por cera estampada de origen conocido y destruir con fuego los panales viejos, sobre todo aquellos que contengan crías enfermas.

10. Tomar todas las precauciones para evitar el pillaje en el apiarios, no dejando pedazos de cera o propóleo en el suelo.

11. No utilizar equipo infectado con otras colmenas.

12. Evitar manejos innecesarios para reducir el estrés a las colonias.

13. Mantener colonias fuertes con reinas jóvenes y bien alimentadas.

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Literatura recomendada

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Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Microbiología Animal KM. 15.5 Carretera México Toluca, Col. Palo Alto Delegación Cuajimalpa,

México, D.F.

Para mayor información dirigirse a:

DRA. MARISELA LEAL HERNÁNDEZ.

leal.marisela@inifap.gob.mx

Laboratorio de Bacteriología. INIFAP CENID Microbiología Animal KM. 15.5 Carretera México Toluca, Col. Palo Alto Delegación Cuajimalpa,

cp. 05110. México, D.F.

FINANCIADO POR PROYECTO RECURSOS FISCALES INIFAP 15534431993:

DETECCION DE LOS VIRUS PRESENTES EN ABEJAS (APIS MELLIFERA) EN LAS PRINCIPALES ZONAS APICOLAS DE MEXICO.

Este folleto consta de 1000 ejemplares y se terminó de imprimir en:

Reproducciones instantáneas S.A. de C. V.

Andrés Quintana Roo Sur No. 511, Col. Francisco Murguía, Toluca, México.

Tels. 01 (7229 214 5386 Y 2078187.

contacto@reprint.com.mx www.reprint.com.mx

2016

Impreso y Hecho en México

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www.inifap.gob.mx

Referencias

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