ISSN 0214 - 7823
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SEPTIEMBRE - DICIEMBREPAPELES DEL
PSICÓLOGO
SÉPTIMA EVALUACIÓN DE TEST - PROMOCIÓN Y SECCIÓN MONOGRÁFICA: PSICOLOGÍA Y MEDIOAMBIENTE
PSYCHOLOGIST PAPERS
Edita / Publisher
Consejo General de la Psicología de España Director / Editor
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R E V I S TA D E L C O N S E J O G E N E R A L D E L A P S I C O L O G Í A D E E S PA Ñ A J O U R N A L O F T H E S PA N I S H P S Y C H O L O G I C A L A S S O C I AT I O N
Sección monográfica
161.
161. Psicología y medioambiente: Un reto ineludible Miguel López-Cabanas y Juan Ignacio Aragonés
167.
167. Psicología y cambio climático Susan Clayton
174.
174. Bases teóricas que guían a la psicología de la conservación ambiental Víctor Corral-Verdugo, María del Carmen Aguilar-Luzón y Bernardo Hernández
182.
182. Comportamiento social y ambiente: Influencia de las normas sociales en la conducta ambiental Verónica Sevillano y Pablo Olivos
190.
190. Conciencia ecológica y experiencia ambiental en la infancia José A. Corraliza y Silvia Collado
197.
197. Retos para afrontar el cambio climático: Análisis de la percepción del riesgo de inundación ante riadas
María Amérigo, Juan A. García, Raquel Pérez-López y Fernando Talayero
Artículos
205.
205. Séptima evaluación de test editados en España Laura E. Gómez Sánchez
211.
211. Promoción y prevención en salud mental: ¿Esperanza fundada, vana ilusión o contrabando psicopatologizador?
Félix Cova Solar, Pamela Grandón Fernández, Sandra Saldivia Borquez, Carolina Inostroza Rovegno y Consuelo Novoa Rivera
217.
217. Efectividad de las historias sociales en la intervención en el trastorno del espectro autista:
Una revisión
Marta Ginestar Rodríguez, Gemma Pastor-Cerezuela, Amparo Tijeras-Iborra y M.
Inmaculada Fernández-Andrés
226.
226. Las neuronas espejo: Una génesis biológica de la complementariedad relacional Marcelo Rodríguez Ceberio y Sonia E. Rodríguez
Revisión de libros
233.
233. Sonríe o muere: La trampa del pensamiento positivo Barbara Ehrenreich
Madrid: Ed. Turner Noema, 2018 Fernando Pérez del Río
233.
233. Críticas y alternativas en psiquiatría Ortiz Lobo, A. y Huerta, R. (Coords.) Madrid: Editorial Catarata, 2018 Fernando Pérez del Río
234.
234. Edad, trabajo y retiro. Nuevas realidades, nueva comprensión Carlos María Alcover
Madrid: Editorial Grupo 5, 2018 Gabriela Topa
235.
235. Todo lo que usted siempre quiso saber sobre las emociones (y nunca se atrevió a preguntar) Francisco Martínez Sánchez, Enrique G. Fernández-Abascal y Francisco Palmero Cantero Madrid: Pirámide, 2019
Joaquín T. Limonero
236.
236. An introduction to fully integrated mixed methods research Creamer, E.G.
Los Angeles: Sage Publication, Inc. Pp.
Luz Amparo Pérez Fonseca
Special section
161.
161. Psychology and the environment: An unavoidable challenge Miguel López-Cabanas and Juan Ignacio Aragonés
167.
167. Psychology and climate change Susan Clayton
174.
174. Theoretical bases guiding conservation psychology
Víctor Corral-Verdugo, María del Carmen Aguilar-Luzón and Bernardo Hernández
182.
182. Social behavior and environment: The influence of social norms on environmental behavior Verónica Sevillano and Pablo Olivos
190.
190. Ecological awareness and children’s environmental experience José A. Corraliza and Silvia Collado
197.
197. Challenges to deal with climate change: Analysis of flash flood risk perception María Amérigo, Juan A. García, Raquel Pérez-López and Fernando Talayero
Articles
205.
205. Seventh review of test published in Spain Laura E. Gómez Sánchez
211.
211. Promotion and prevention in mental health: Well-founded hope, futile illusion or psychopathologizing contraband?
Félix Cova Solar, Pamela Grandón Fernández, Sandra Saldivia Borquez, Carolina Inostroza Rovegno and Consuelo Novoa Rivera
217.
217. Effectiveness of social stories in intervention in autistic spectrum disorder: A review Marta Ginestar Rodríguez, Gemma Pastor-Cerezuela, Amparo Tijeras-Iborra and M.
Inmaculada Fernández-Andrés
226.
226. Mirror neurons: A biological genesis of relational complementarity Marcelo Rodríguez Ceberio and Sonia E. Rodríguez
Book review
233.
233. Sonríe o muere: La trampa del pensamiento positivo [Smile or die: The trap of positive thinking]
Barbara Ehrenreich
Madrid: Ed. Turner Noema, 2018 Fernando Pérez del Río
233.
233. Críticas y alternativas en psiquiatría [Criticisms and alternatives in psychiatry]
Ortiz Lobo, A. y Huerta, R. (Coords.) Madrid: Editorial Catarata, 2018 Fernando Pérez del Río
234.
234. Edad, trabajo y retiro. Nuevas realidades, nueva comprensión [Age, work and retirement. New realities, new understanding]
Carlos María Alcover Madrid: Editorial Grupo 5, 2018 Gabriela Topa
235.
235. Todo lo que usted siempre quiso saber sobre las emociones (y nunca se atrevió a preguntar) [Everything you always wanted to know about emotions (but never dared to ask)]
Francisco Martínez Sánchez, Enrique G. Fernández-Abascal y Francisco Palmero Cantero Madrid: Pirámide, 2019
Joaquín T. Limonero
236.
236. An introduction to fully integrated mixed methods research Creamer, E.G.
Los Angeles: Sage Publication, Inc. Pp.
Luz Amparo Pérez Fonseca
Sumario Contents
Papeles del Psicólogo / Psychologist Papers está incluida en las bases de datos PsycINFO, Clarivate Analytics (Emerging Sources Citation Index), Psicodoc y del ISOC (Psedisoc), 2 0 1 9
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Papeles del Psicólogo / Psychologist Papers
Ámbito: Papeles del Psicólogo / Psychologist Papers es una revista científico-profesional, cuyo objetivo es publicar revisiones, meta-análisis, soluciones, descubrimientos, guías, experiencias y métodos de utilidad para abordar problemas y cuestiones que surgen en la práctica profesional de cualquier área de la psicología. Se ofrece también como foro para contrastar opiniones y fomentar el debate sobre enfoques o cuestiones que suscitan controversia.
Los autores pueden ser académicos o profesionales, y se incluyen tanto trabajos por invitación o recibidos de manera tradicional. Todas las decisiones se toman mediante un proceso de revisión anónimo y riguroso, con el fin de asegurar que los trabajos reflejan los planteamientos y las aplicaciones prácticas más novedosas.
Scope: Papeles del Psicólogo / Psychologist Papers is a scientist-practitioner journal, whose goal is to offer reviews, meta-analyses, solutions, insights, guidelines, lessons learned, and methods for addressing the problems and issues that arise for practitioners of every area of psychology. It also offers a forum to provide contrasting opinions and to foster thoughtful debate about controversial approaches and issues. Authors are academics or practitioners, and we include invited as well as traditional submissions. All decisions are made via anonymous and rigorous peer review process, to ensure that all material reflects state-of-the art thinking and practices.
Pr es en ta ci ón
https://doi.org/10.23923/pap.psicol2019.2908 http://www.papelesdelpsicologo.es
http://www.psychologistpapers.com
PSICOLOGÍA Y MEDIOAMBIENTE:
UN RETO INELUDIBLE
PSYCHOLOGY AND THE ENVIRONMENT:
AN UNAVOIDABLE CHALLENGE
Miguel López-Cabanas1y Juan Ignacio Aragonés2
1Junta Directiva Greenpeace España. 2Universidad Complutense de Madrid
Pr es en ta ci ón
En este trabajo se reflexiona sobre el papel de la Psicología ante el deterioro del medio ambien- te tratando de mostrar una simbiosis entre dos disciplinas psicológicas como son la Psicología Ambiental y la Psicología de la Intervención Social. A lo largo del texto se pone de manifiesto la alarmante situación medioambiental en la que se encuentra el Planeta Tierra debido a las con- ductas del ser humano, y las implicaciones que esto tiene para sus habitantes. Se reconoce la necesidad de abordar el cambio climático desde una perspectiva pluridisciplinar, si bien en este caso se trata de poner de manifiesto el papel de la Psicología a la hora de contribuir a que la ciudadanía lleve a cabo conductas ecológicamente adecuadas a la evitación del cambio climáti- co. Así mismo, se hace una breve presentación de los textos de este número monográfico en el que se presta atención a algunos de los temas que pueden considerarse centrales de procurar comportamientos que atenúen el deterioro del medio ambiente. Tras una síntesis de cómo el cambio climático es visto por la Psicología, se documentan los fundamentos teóricos para conse- guir conductas ecológicamente responsables, se habla del papel de las normas sociales, de la importancia de las experiencias infantiles en la preocupación por el medio ambiente y se da cuenta de un caso de intervención en ante una situación de catástrofe ilustrando lo que puede entenderse como una conducta adaptativa en términos del cambio climático.Palabras clave: Psicología ambiental, Psicología de la intervención social, Preocupación ambien- tal, Cambio climático.
This work reflects on the role of psychology in the face of a deteriorating environment, showing a symbiosis between two psychological disciplines, environmental psychology and social intervention psychology. The text highlights the alarming environmental situation in which Planet Earth finds itself due to human behavior, and the implications this has for its inhabitants. The need to approach climate change from a multidisciplinary perspective is known, although in this case the aim is to highlight the role of psychology in helping citizens carry out actions that are ecologically appropriate to avoid climate change. Likewise, a brief presentation of the texts of this monographic issue is made, focusing on some of the issues that can be considered central to seeking behaviors that attenuate the deterioration of the environment. After a summary of how climate change is seen by psychology, the theoretical foundations for achieving ecologically responsible behavior are documented, the role of social norms is discussed, and the importance of children’s experiences in the concern for the environment and a case of intervention in a catastrophe situation are reported, illustrating what can be understood as adaptive behavior in terms of climate change.
Key words: Environmental Psychology, Psychology of social intervention, Environmental concern, Climate change.
Recibido: 9 agosto 2019 - Aceptado: 23 agosto 2019
Correspondencia: Miguel López-Cabanas. C/ Altamirano, 8. 28008 Madrid. España.
E-mail: [email protected]
in duda, este número monográfico trata sobre uno de los problemas que más inte- resan al mundo en el momento presente: la preocupación ambiental. En la actualidad hay suficiente evidencia científica para afirmar que el gran deterioro que sufre El Planeta ha sido causado por la especie hu- mana, de manera singular en los últimos dos siglos, hasta llegar a los actuales 7.500 millones de habitantes, que están siendo perjudicados por el legado recibido por sus antepasados, a la vez que son responsables colectivos del mantenimiento de un statu quo ab- solutamente insostenible desde el punto de vista medioambien- tal, así como de la herencia que por ello van a dejar a las generaciones venideras. Responsabilidad colectiva que, de ma- nera evidente, no se distribuye por igual entre todos los indivi- duos, recayendo mayor peso de la misma en aquellos que se encuentran en los lugares y puestos de toma de decisiones que afectan a la población.
En la raíz de esta situación se encuentra un modelo de desa- rrollo humano centrado en un permanente crecimiento, enten- dido como aumento constante del consumo de bienes y servicios, producidos, a su vez, mediante la incesante extrac- ción intensiva de unos recursos naturales finitos y la producción incremental de residuos contaminantes, que hace tiempo supe- raron la capacidad de regeneración del propio Planeta (Herre- ro, Cembranos y Pascual, 2011). Todo ello está teniendo un enorme impacto en el conjunto de seres vivos que tienen el Pla- neta Tierra como hábitat compartido, produciéndose una alar- mante pérdida de biodiversidad.
Centrándose en la especie humana, las consecuencias del de- terioro del medioambiente podrían elevarse a la categoría de emergencia social solo por su impacto sobre la salud: la Comi- sión Lancet sobre contaminación y salud (2017) estimó que las enfermedades causadas por los distintos tipos de contamina- ción fueron en 2015 el motivo de que nueve millones de perso- nas fallecieran de manera prematura, el 16% del total de decesos mundiales, llegando al 25% en los países más grave- mente afectados, que vienen a coincidir con los países con in- gresos medios y bajos. Esta inequidad se encuentra también internamente en todos los países de manera independiente a su nivel económico, pues, según el citado informe, las enfermeda- des causadas por la contaminación tienen mayor prevalencia entre las personas más vulnerables o en situación de pobreza o exclusión social. Datos que ponen en evidencia la necesidad de relacionar y trabajar de manera conjunta los conceptos de protección del medioambiente y justicia social. En Europa solo la contaminación del aire es la causa del fallecimiento prema- turo de 800.000 personas al año (Lelieveld, et al., 2019). Sir- van como botón de muestra los anteriores datos, pues sería muy prolijo detallar los impactos negativos que sobre la salud tiene el deterioro del medioambiente producido por las con- ductas humanas, además de exceder el objeto del presente ar- tículo introductorio; solo añadir en este apartado que, con los datos arriba señalados, uno de los posible enfoques para tra-
bajar en la protección del medioambiente sería hacer más hin- capié en el paradigma de la Salud Pública.
Uno de los problemas medioambientales más importantes, el cambio climático, provoca, ya en la actualidad, graves conse- cuencias para la humanidad, más allá de las directamente re- lacionadas con la salud, destacando los procesos migratorios forzados: graves inundaciones, sequías extremas y prolonga- das, aumento de la desertificación y limitación de acceso al agua potable son algunas de las manifestaciones más eviden- tes del cambio climático, que conllevan, a su vez, hambrunas que están en el origen de muchos procesos migratorios masi- vos en búsqueda de recursos naturales básicos para la subsis- tencia (Egea y Soledad, 2011), hasta el punto de que se comienza a utilizar la expresión “refugiados medioambienta- les” (El-Hinnawi, 1985), término con dificultades de precisión conceptual y que no se ha incorporado, hasta la fecha, al acervo jurídico internacional, principalmente por las obligacio- nes que tendría la comunidad internacional para con éstas personas si se les reconociera el Estatuto de Refugiado (Espósi- to y Torres, 2011).
Por otro lado, desplazamientos masivos y migraciones forzo- sas por motivos medioambientales, en interacción con otras va- riables contextuales, tienen como consecuencia importantes conflictos sociales, en algunos casos con derivaciones bélicas.
En el trabajo Climate, conflict and forced migration (Abel, Brot- trager, Crespo y Muttatak, 2019) se presenta una relevante in- vestigación, donde se pone de manifiesto ésta interacción, señalando, entre otras, su incidencia en la denominada Prima- vera Árabe y el conflicto de Siria, país que entre los años 2007 y 2010 tuvo una de las peores sequías de su historia.
Existen, en resumen, numerosos evidencias del impacto nega- tivo del deterioro medioambiental sobre la humanidad, lo que ha hecho que las organizaciones internacionales y numerosos países se pongan en alerta ante tal situación. En este proceso de generación de conciencia colectiva han jugado un papel determinante las organizaciones ecologistas, destacando por su historia, trayectoria, independencia e implantación interna- cional Greenpeace, creada en 1978 y que cuenta con más de tres millones de personas socias en todo el mundo. Sin embar- go, no puede pensarse en este momento que el problema esté en vías de solución. La confrontación internacional existente debido a la necesidad de controlar la hegemonía sobre el mundo y, por consiguiente, los poderes internacionales, impi- den en gran medida realizar una política global que permita paliar el gran deterioro que sufre el Planeta; baste para ello re- cordar los desencuentros en las grandes conferencias interna- cionales sobre el cambio climático (Protocolo de Kyoto, ONU, 1998; Informe de la Conferencia de las París, ONU, 2015) y las dificultades para su posterior aplicación.
Por otra parte, la ciencia, que se encuentra sometida a los contextos culturales en donde se desarrolla, acerca sus intere- ses de investigación a las problemáticas que van surgiendo en cada momento. En el caso que aquí se trata, el deterioro del medioambiente, ha sido objeto de interés prácticamente de to- das disciplinas. La Psicología no es ajena a esta necesaria im- PSICOLOGÍA Y MEDIOAMBIENTE: UN RETO INELUDIBLE
S
MIGUEL LÓPEZ-CABANAS Y JUAN IGNACIO ARAGONÉS
plicación, máxime teniendo en consideración que, como se ha dicho, las conductas humanas son responsables de dicho dete- rioro. Compromiso de la Psicología en general, como discipli- na científica, con el conjunto de metodologías y técnicas que de la misma se derivan, y, en particular, de algunas de sus es- pecialidades, de manera destacada la Psicología de la Inter- vención Social y la Psicología Ambiental. La primera de ellas tiene entre su fines promover un cambio social que redunde en mejorar la calidad de vida, interviniendo en los procesos de in- teracción entre personas, grupos, organizaciones y comunida- des (López- Cabanas, Cembranos y Casellas, 2017), debiendo de trabajar para ello, entre otros aspectos, en favorecer con- ductas individuales y colectivas que respeten el medioambiente.
Igualmente, la Psicología de la Intervención Social puede tener un relevante papel en las adaptaciones que la población ten- drá que hacer ante la inminente transición energética que to- dos los gobiernos de la Unión Europea tienen el compromiso de implementar en los próximos años, así como en el desarro- llo de estrategias y comportamientos resilientes ante los nuevos escenarios que se van a producir por el deterioro medioam- biental, en especial por el cambio climático (Cembranos, 2017). En este marco, entre otras líneas de investigación e in- tervención que es necesario seguir desarrollando, estarían aquellas que permitan dejar de vincular consumismo o consu- mo excesivo de bienes y servicios como forma de medir el de- sarrollo de las sociedades, así como su relación con algunos conceptos básicos de la Psicología Social: bienestar subjetivo (Diener, 1994, Unanue, 2017), satisfacción con la vida y su si- nónimo felicidad (Veenhoven, 1994), calidad de vida (Argyle, 1993; Michalos, 1995; Casas, 1998, 1999), calidad de vida subjetiva (Cummins y Cahill, 2000), conceptos multidimensio- nales que vienen a constatar que una vez cubiertos los aspec- tos básicos, relacionados con la propia subsistencia (Maslow, 1975), no existe, necesariamente, una correlación positiva en- tre la huella ecológica que se deja a lo largo de toda la exis- tencia de una persona y la satisfacción vital que se haya tenido (Fernández y López - Cabanas, 2017).
De la misma forma, la Psicología Ambiental no ha sido ajena a este fenómeno desde sus comienzos, allá por los años sesen- ta: empezó prestando atención al medio construido y poco a poco se ha ido centrando en el medio natural o si se prefiere, en la conservación de la naturaleza. Así, si se recurre a los manuales de la disciplina, se observa que se produce un cam- bio de la Psicología Ambiental (Aragonés y Amérigo, 2010) a Psicología Ambiental y de la Conservación (Clayton, 2012). La propia división 34 de la APA modifica su denominación origi- nal “Population and Environmental Psychology” por “Society for Environmental, Population and Conservation Psychology”. Y si se recurre a la evolución de los trabajos en las reuniones científicas se observa un giro análogo hacia los temas de con- servación, véase como ejemplo los trabajos presentados a los congresos de la Asociación de Psicología Ambiental (PSI- CAMB) (Aragonés y Valera, 2016).
Este fuerte desarrollo de la Psicología Ambiental en los últi- mos tiempos hace que sea oportuno un número monográfico
como el que se presenta en estas páginas, habida cuenta la cantidad de investigación empírica y revisiones que se han lle- vado a cabo sobre la preocupación por el medioambiente re- cientemente. Los desarrollos teóricos y empíricos que se presentan en este número están motivados por los problemas ambientales que aparecen en el discurso de las sociedades de- sarrolladas y, por tanto, todos ellos consensuados en los docu- mentos públicos al respecto (p.ej.: Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, 2015) y por consiguiente, por los responsables políticos y gestores del medioambiente.
Sin embargo, cuando se recurre a las listas que configuran los legos sobre los problemas ambientales que más les preocupan es difícil encontrar la lógica de los expertos en sus listados, ya que unas veces aparecen causas del deterioro ambiental como problema y otras sus efectos (Aragonés y Sevillano, Cortés y Amérigo, 2006). Podría concluirse que un problema ambiental es una construcción social donde tiene cabida asuntos políti- cos, valores éticos y sociales, junto con intereses personales y colectivos de cada contexto.
No obstante, existen diferencias notables a la hora conside- rar los eventos ambientales como problema. En el caso de los medios de comunicación, estos tienden a reconocer un proble- ma ambiental si emergen alguno de los aspectos que pueden dar origen al impacto de la noticia: dramatismo, novedad, es- cala, conflicto, resonancia, capacidad de personalizarlos, coti- dianos y visualización (Petts, Horlick-Jones y Murdock, 2001).
Por ejemplo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la segunda causa de cáncer de pulmón es el gas radón, que es un producto derivado de la desintegración natu- ral del uranio. Este gas abunda en la sierra de Guadarrama (Madrid) y apenas si se habla de él o de la necesidad de po- ner en marcha una conducta atenuadora de sus efectos, como sería la ventilación de las viviendas. Si los medios de comuni- cación lo incluyeran en su agenda, con seguridad se estaría hablando de este problema ambiental generado de forma es- pontánea. Al igual que los media, la investigación científica también tiene sus criterios a la hora de ordenar los problemas ambientales e interesarse por ellos como señalan Gardner y Stern (1996), en este caso, se suele recurrir a dos variables:
magnitud e irreversibilidad.
Volviendo a las preocupaciones de las personas legas, éstas sitúan los problemas ambientales en tres ámbitos diferentes se- gún el estudio llevado a cabo por Aragonés et al. (2006):
aquellos que se corresponden con un nivel abiótico, con un ni- vel biótico y los derivados de la conducta humana. En los dos primeros casos los participantes enumeraban una serie de pro- blemas que se correspondían con el deterioro del medio am- biente - bien del agua, del aire o de la tierra - en un primer grupo, o bien del reino animal o del vegetal en un segundo.
No obstante, lo que resultaba sorprendente fue el resultado que correspondía al ser humano como problema para el me- dio ambiente y, entre los enumerados, aparecían problemas de carácter conductual como la falta de reciclaje o de carácter personal, como la falta de conciencia ambiental. Por tanto, de este estudio no sólo resulta interesante el propio listado empíri-
co producido por los participantes, sino también, el hecho de que sea considerado como problema ambiental que las pro- pias personas no asuman su responsabilidad ante el medio ambiente.
En esas idas y venidas del estudio de los problemas ambien- tales quizá cabe mencionar algunos sesgos psicológicos que los seres humanos cometen al valorar los problemas ambienta- les y las conductas asociadas. Uno de los más recogidos por la literatura es el denominado “hipermetropía ambiental” de Uz- zell (2000); este sesgo da lugar a que la percepción de los problemas ambientales esté condicionada por la escala espa- cial, de tal manera que los problemas a medida que se hacen más próximos se perciben como menos graves y esta aumenta a medida que el problema se sitúa en una dimensión espacial más lejana. Sin embargo, se tiende a actuar para evitar los problemas más cercanos que los lejanos aun siendo estos per- cibidos como más graves.
Otros dos sesgos que se suelen identificar están relacionados con la evaluación de las propias actitudes y conductas. Se trata del “falso consenso” y “falsa unicidad” y ambos han de tenerse en cuenta a la hora de diseñar campañas que procuren un me- jor cuidado del medioambiente. El primero se refiere a la ten- dencia de las personas percibir a los otros como similares a uno mismo, especialmente cuando la actitud o conducta no se considera apropiada; vendría a ser “todos somos iguales” y por tanto una interpretación del mundo social egocéntrica. El segundo, se produce cuando uno percibe las propias actitudes y/o comportamientos como únicos sin que apenas tengan lu- gar en la población, este sesgo puede dificultar las acciones colectivas para aquellos que lo cometen ya que responde a “yo soy diferente”. En un trabajo de Sevillano y Aragonés (2009) se pone de manifiesto cómo emergen estos sesgos en la pobla- ción española a propósito de las actitudes y comportamientos proambientales.
Hasta este momento se ha tratado de apuntar cómo la Psico- logía Ambiental se ha preocupado por aquellas cuestiones que afectan al cuidado del medio ambiente, aunque este no fuera su objetivo primigenio. Del mismo modo, se ha señalado el pa- pel que la situación social tiene a la hora de formalizar un su- ceso como problema ambiental y se ha suministrado una taxonomía de los problemas ambientales, haciendo hincapié en algunos como los sesgos cognitivos que, sin duda, afectan a la evaluación de aquellos. No obstante, si se quiere resaltar un problema ambiental que en el momento actual subsuma todos ellos, es el cambio climático. Este problema aparece de forma sistemática en el discurso político-económico–social a nivel in- ternacional.
A pesar de que los estudios anteriores ya prestaban atención a la preocupación por el medioambiente, en el momento actual han puesto el punto de mira en el cambio climático como un problema que afecta al Planeta. En esta dinámica, la Psicolo- gía Ambiental se ha dejado llevar por la corriente haciéndolo suyo. Así, basta con echar un vistazo a la base PsycINFO, en ella se observa que hasta el año 2000 aparecían sólo tres pu- blicaciones asociadas al cambio climático, por el contrario, el
número de publicaciones durante el siglo XXI bajo el mismo epígrafe la cifra alcanza un número superior a 1500. Esta di- ferencia en el número de publicaciones pone de manifiesto la importancia actual de este ámbito de estudio. Sin embargo, y a pesar de las cifras, no significa que los psicólogos ambienta- les no hayan trabajado sobre estos temas a lo largo de los años, lo que pasaba es que hasta estos momentos se trabajaba con otros términos estaban de moda como: preocupación am- biental o el desarrollo sostenible, entre otros.
En otro orden de cosas, y como es obvio, se ha de señalar que aunque no le corresponde en exclusiva a la Psicología so- lucionar este grave problema, sí es su empresa el suministrar herramientas a los tomadores de decisiones para que promul- guen y apliquen leyes que sean necesarias para mitigar o adaptar a la población ante este fenómeno. Como pone de manifiesto Clayton, en este mismo número, para que esto suce- da es necesaria la concurrencia de numerosas disciplinas y tec- nologías que faciliten el abordar esta problemática, entre las que tiene que estar presente sin duda la Psicología Ambiental y la Psicología de la intervención Social
Para comenzar, sería interesante conocer cuál es a grandes rasgos el estado de opinión de la población española sobre el cambio climático, porque tener un buen diagnóstico de una so- ciedad puede permitir con mayor probabilidad afrontar con éxito la solución de sus problemas. Así, por ejemplo, se pue- den señalar dos trabajos. El primero de ellos, llevado a cabo por Heras-Hernández, Meira-Cortea y Benayas (2013), estos autores observan que los españoles asocian al cambio climáti- co efectos adversos y valoraciones negativas, viéndose los en- trevistados más como afectados por las consecuencias que como causantes del problema, lo que supone una clara atribu- ción externa de responsabilidades. El segundo estudio es el lle- vado a cabo por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) (estudio nº 3231) en noviembre de 2018, en él informa de que un 83,4% de los españoles creen que se está produ- ciendo un cambio climático, y un 94,4% cree que la actividad humana influye mucho o bastante en este asunto. Además, un 88% cree que el propio cambio climático “obliga a un cambio en el funcionamiento de nuestras sociedades” y un 62,7%
“cree que se puede parar y dar marcha atrás al cambio climá- tico”. Cuando se les pregunta los entrevistados “qué cambios cree que es necesario incorporar debido al cambio climático”, las cinco respuestas que alcanzan una frecuencia más alta fue- ron: “Reciclar productos: cristal, papel, aceites, plásticos”
(70,5%); “Controlar el consumo de energía en la vivienda”
(57,6%); “Utilizar transportes alternativos: bicicletas, transpor- tes públicos ecológicos, etc.” (55,3%); “Controlar el consumo de agua” (53,4%); y “Reutilizar en mayor grado objetos (ropa, muebles)” (37,9%). Esta breve síntesis del citado estudio permi- te pensar que se está ante una sociedad que parece receptiva a la actuación para luchar contra el cambio climático y que só- lo queda por establecer políticas y diseñar programas que tra- ten de evitarlo.
No obstante, la evaluación llevada a cabo por el CIS puede ser considerada insuficiente en el sentido en que no considera PSICOLOGÍA Y MEDIOAMBIENTE: UN RETO INELUDIBLE
MIGUEL LÓPEZ-CABANAS Y JUAN IGNACIO ARAGONÉS
algunas cuestiones importantes sobre la lucha contra el cambio climático. Sobre este asunto, todas las preguntas referidas a la conducta que se encontraban en la categoría que Stern (2000) denomina Private-Sphere Environmentalism, y no se contem- plan aquellas que este autor denomina “Nonactivist Behaviors in the Public Sphere” ni las “Environmental Activism”, que pro- bablemente son más importantes que la primera de cara diag- nosticar cómo de preocupada está una sociedad sobre el cambio climático. Muy probablemente esta orientación indivi- dualista de la investigación es una de los síntomas de la dificul- tad de actuar realmente en el nivel político-social sobre el cambio climático. Se hace a la persona responsable de la si- tuación y a la vez redentora del problema.
Hasta este momento se ha tratado de presentar brevemente cómo la Psicología Ambiental ha ido evolucionando y se ha ido enfrentando a los problemas ambientales. A lo largo de es- te monográfico se abordan algunas cuestiones con las que el conocimiento acumulado de esta disciplina puede contribuir para evitar el deterioro que está sufriendo la Tierra. Tal y como ya se ha apuntado, los distintos desarrollos que aparecen en este número no tratan en general problemas concretos, sino que se ha intentado dar importancia a cuestiones básicas que pueden aplicarse fácilmente para conseguir conductas ecológi- cas responsables de la población En este sentido es fácil en- contrar referencias en la investigación psicológica sobre estudios que tratan de facilitar cuestiones relacionadas con el reciclaje, la conservación, el ahorro energético, el uso del transporte público, etc. Especialmente, merece ser mencionado uno que, en el momento actual, es muy relevante a causa de la necesidad de intervención de la ciudadanía, este es: la conta- minación por desechos sólidos. Este problema es un desafío para las autoridades urbanas de los países en desarrollo debi- do a la rápida urbanización con un aumento de la población, al crecimiento económico de muchas sociedades y a la búsque- da del bienestar (Permana, Towolioe, Aziz & Ho, 2015; Xu, Ling, Lu & Shen, 2017). Trabajos como el manejo de residuos sólidos puede ser un buen ejemplo para intervenir de acuerdo con los factores que explican el comportamiento de la separa- ción (Bernstad, 2014; Nguyen, Zhu, & Le, 2015; Xu et al., 2017), poniendo de manifiesto la contribución de la Psicología Ambiental al acercamiento para la reducción del impacto de los problemas ambientales.
Los temas que se tratan en este número ofrecen ciertas parti- cularidades que merecen comentarse en este texto previo. A pesar de que cada artículo de este monográfico responde a la idiosincrasia del tema que trata y a los autores que lo escriben, se puede observar en todos ellos comparten ciertos aspectos, especialmente el que está referido a la Intervención Social. Es decir, que si uno mira con detenimiento cada uno de los artícu- los puede encontrar estrategias o técnicas de intervención de los temas que tratan. En ellos se ha querido destacar la impor- tancia social del problema abordado, es decir, se pretende mostrar la relevancia del asunto en la sociedad. Además, se lleva a cabo una revisión de los desarrollos actuales que vienen haciéndose sobre el campo que versa cada artículo y se aporta
experiencia empírica que facilita recursos a los profesionales que abordan un problema ambiental.
El orden los diferentes artículos también responde a un cri- terio, se comienza con una aproximación desde la Psicología Ambiental al cambio climático, llevado a cabo por una de las mayores expertas en el campo a nivel mundial; en segundo término se muestran los diferentes enfoques teóricos con los que se estudia la conducta proambiental desde un nivel psi- cológico, en esta caso los autores tienen una sólida experien- cia en el campo como muestran sus dilatados currícula;
seguidamente se hace una incursión en el mundo de las nor- mas como facilitadores de conducta proambiental, en esta ocasión los autores tienen la suficiente experiencia en el cam- po de los procesos cognitivos que explican la conducta pro- ambiental; en tercer lugar se desarrolla un tema muy importante y trascendente: la preocupación ambiental desde la infancia, en este caso los autores son expertos en este área como así lo avalan sus publicaciones internacionales. El nú- mero monográfico finaliza con un artículo que, tras dar unas breves pinceladas sobre la percepción del riesgo en general, profundiza se centra el fenómeno de las inundaciones dando cuenta de una experiencia psicoambiental sobre este campo de intervención; este texto está escrito por un grupo de inves- tigación con gran experiencia en la investigación básica y aplicada en esta problemática.
No cabe duda de que el tema tratado en este número es muy amplio y muchas cuestiones se han quedado sin abordar, sin embargo, los diferentes desarrollos abren un horizonte de có- mo los psicólogos pueden actuar frente al deterioro del medio ambiente y cómo su colaboración con otras ramas del conoci- miento puede ser muy fructífera para conseguir revertir el cam- bio climático en la medida que se pueda. Sería una decisión no adecuada reclamar la atención de los psicólogos cuando otros ya no puedan resolver los problemas planteados, como sugería Fischhoff (1990), quien observaba que los políticos lla- man a los psicólogos cuando las conductas de la ciudadanía amenazan sus políticas. Por tanto, lo oportuno sería reclamar sus conocimientos en el momento de plantearlas.
CONFLICTO DE INTERESES No existe conflicto de intereses.
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PSICOLOGÍA Y MEDIOAMBIENTE: UN RETO INELUDIBLE
l cambio climático es uno de los problemas más apre- miantes a los que se enfrenta actualmente la sociedad.
Aunque usualmente está descrito como un problema ambiental, es mejor entenderlo como un problema humano. De hecho, la influencia significativa del ser humano está reconoci- do por el término “antropoceno”, el cual describe a menudo la era geológica actual como una de cuyas características han si- do fundamentalmente afectadas por los humanos. Como una ciencia enfocada en la exploración de la cognición humana, comportamiento, y bienestar, la psicología tiene un importante papel que desempeñar para entender y responder al problema del cambio climático, y un incremento del número de las inves- tigaciones psicológicas están dedicando su atención a abordar esta temática. El objetivo de este artículo será describir y resu- mir algunas de las investigaciones más relevantes. Debatiré tres diferentes áreas en las cuales la investigación psicológica es
relevante: el conocimiento sobre el cambio climático, los im- pactos del cambio climático, y cambios comportamentales en la respuesta al cambio climático. Es importante reconocer, sin embargo, que esta separación no indica una clara distinción entre temáticas. Las respuestas comportamentales, por ejemplo, están fundamentalmente ligadas a las percepciones, y los im- pactos están mitigados y dependen de las respuestas. El artícu- lo finalizará haciendo hincapié en la necesidad de los psicólogos para interaccionar con los profesionales de otras disciplinas con el fin de asegurar que el conocimiento adquiri- do a través de la investigación psicológica tenga su máximo impacto.
PERCEPCIONES
Una de las formas por las cuales el cambio climático frecuen- temente aparece en los medios es por la falta de acuerdo sobre si existe, quién es responsable, y cuál es una respuesta apro- piada. Hay una gran variabilidad en las percepciones tanto al- rededor del mundo como dentro de países específicos (Feldman, 2018; Leiserowitz, Maibach, Roser-Renouf, Rosent- hal, Cutler, & Kotcher, 2018). Análisis psicológicos sobre la percepción del riesgo, actitudes y la persuasión pueden ayudar a entender esta falta de acuerdo. Dotando de complejidad a la
PSICOLOGÍA Y CAMBIO CLIMÁTICO
PSYCHOLOGY AND CLIMATE CHANGE
Susan Clayton The College of Wooster
La Psicología tiene un papel importante que desempeñar para ayudar a la sociedad a entender y a adaptarse al crecimiento de las amenazas del cambio climático. Las investigaciones psicológicas han explorado las percepciones de las personas y sus creencias so- bre el cambio climático, desvelando algunos de los importantes factores que inhiben o promueven la consciencia. Igualmente, los in- vestigadores han comenzado a explorar las repercusiones actuales y potenciales del cambio climático en el bienestar social, incluyendo tanto los impactos a corto plazo de los desastres naturales como los graduales, impactos del peligro a largo plazo y del clima menos predecibles. Adicionalmente a la amenaza de la salud mental, la evidencia pone de manifiesto que el cambio climático conllevará un incremento del suicidio y del conflicto social. La distribución de los impactos seguramente aumentará la injusticia social y la falta de equidad. Investigaciones sobre el cambio en el comportamiento sugieren formas de afrontar adaptaciones positivas y un comportamiento más sustentable. Para maximizar la efectividad de esos estudios, los psicólogos necesitan trabajar colaborativamente con otras personas de otras profesiones.
Palabras clave: Cambio climático, Percepciones, Salud mental, Bienestar, Cambio comportamental, Adaptación.
Psychology has an important part to play in helping society understand and adapt to the growing threat of climate change.
Psychological research has explored people’s perceptions and beliefs about climate change, uncovering some of the important factors that inhibit or promote awareness. Researchers have also begun to explore the current and potential impacts of climate change on psychosocial wellbeing, including short-term impacts of natural disasters as well as more gradual, long-term impacts of a warming and less predictable climate. In addition to threatening mental health, evidence is accumulating that climate change may lead to increase suicide and social conflict. The distribution of impacts is certain to heighten social injustice and inequity. Research on behavioral change suggests ways of encouraging positive adaptations and more sustainable behavior. To maximize the effectiveness of their research, psychologists need to work collaboratively with people from other professions.
Key words: Climate change, Perceptions, Mental health, Wellbeing, Behavior change, Adaptation.
Recibido: 30 noviembre 2018 - Aceptado: 5 marzo 2019
Correspondencia: Susan Clayton. Whitmore-Williams Professor - Department Chair Department of Psychology. The College of Wooster. 1189 Beall Avenue, Wooster, Ohio 44691, US.
E-mail: [email protected] ...
Traducción realizada por Marta Meléndez
Papeles del Psicólogo / Psychologist Papers, 2019 Vol. 40(3), pp. 167-173 https://doi.org/10.23923/pap.psicol2019.2902
http://www.papelesdelpsicologo.es http://www.psychologistpapers.com
E
problemática y la incertidumbre sobre el grado y el momento en que tienen lugar los impactos, no es sorprendente que las personas estén confusas. Notablemente, sin embargo, actitudes sobre el cambio climático no investigan el conocimiento; esto es, en lugar de estar más seguros a medida que el conocimien- to científico aumenta, las actitudes parecen estar más afectadas por otros factores (Whitmarsh & Capstick, 2018).
El papel limitado de la información y el conocimiento de las actitudes a través del cambio climático en parte refleja la pro- blemática de la naturaleza. Es cognitivamente difícil de com- prender, no solamente por su complejidad e incertidumbre, sino también porque es psicológicamente distante para la ma- yoría de las personas: ellos ven los efectos ocurridos como una eliminación geográfica y temporal. Más allá de esto, es emo- cionalmente difícil de comprender. La perspectiva de un cam- bio fundamental e irrevocable del clima a nivel global es lo suficientemente aterradora como para activar defensas emo- cionales tales como la negación. El hecho de que no se atribu- ya, en su mayor parte, a la mala intención sino a nuestra forma de vida general, particularmente el estilo de vida en las naciones occidentales, motiva una tendencia hacia la justifica- ción del sistema. Las personas quieren creer que el sistema en el que viven es bueno y justo, y no que sea responsable del fi- nal de la civilización. Esto puede ser visto no solamente en paí- ses como Noruega (Norgaard, 2011) y US, sino también entre algunas comunidades religiosas (McConnell & Loveless, 2018):
la gente puede negar la realidad del cambio climático porque es incompatible con un sistema de creencias importante, como que Dios ha diseñado la Tierra y sus recursos para el uso hu- mano y la protegerá para su propio beneficio.
Las identidades grupales son una barrera potencial en acep- tar la realidad del cambio climático. Un gran reto en la investi- gación ha examinado los factores que más fuertemente predicen la creencia del cambio climático. Entre los factores más importantes, particularmente en los Estados Unidos, es partido político (McCright, Xiao, & Dunlap, 2014). Debido a que la aceptación o el rechazo del cambio climático se han unido a la propia identidad de la política, negando la realidad del problema, o al menos negando la necesidad de las inter- venciones gubernamentales para abordar el problema, se ha convertido en un marcador simbólico de identidad dentro del Partido Republicano.
La experiencia personal ha sido igualmente encontrada como un predictor de la aceptación del cambio climático. Las expe- riencias de las personas en situaciones meteorológicas extre- mas o la inusuales temperaturas cálidas se asocian a la creencia de que el cambio climático está ocurriendo, pero está muy alejado de la relación perfecta y estas experiencias pue- den ser mediadas por las creencias; aquellos quienes son es- cépticos sobre el cambio climático en general son menos propensos de interpretar los eventos climáticos particulares co- mo causados por el cambio climático (Ogunbode, Demski, Capstick, & Sposato, 2019; Whitmarsh & Capstick, 2018). Los medios de comunicación pueden desempeñar igualmente un
papel en la atribución o no de los eventos al cambio climático.
Dada la mayor discrepancia en las fuentes de los medios utili- zados por diferentes grupos, esta puede ser otra fuente de po- larización ya que a un grupo se le puede decir que un evento se debe al cambio climático mientras que otro puede no estar expuesto a esa información.
La investigación psicológica, además de explorar predictores de las creencias de las personas en el cambio climático, se de- bería informar sobre las formas en las que pensamos sobre es- te tema. Por ejemplo, la creencia del cambio climático no debe considerarse como un estado dicotómico en el que las perso- nas creen o no, ni como un proceso unidireccional en el que la creencia se alcanza y luego se retiene. Más bien, puede ser más preciso describirlo como un estado dinámico, en el cual la importancia del cambio climático, así como la creencia en su existencia, causas, consecuencias e implicaciones nos mostra- rán algunos niveles de variabilidad en las respuestas inmedia- tas al contexto social y al contexto físico. De hecho, algunas investigaciones han encontrado que la creencia del cambio cli- mático se incrementa cuando las personas están en una habi- tación más cálida en lugar de una habitación más fría (Risen &
Critcher, 2011).
Por esta razón, es importante considerar las formas en las cuales la información sobre el cambio climático se comunica.
La complejidad del tema hace que sea difícil pensar en ello, una enfoque narrativo – contar historias – puede ilustrar de forma más clara y memorable su existencia y los posibles im- pactos. Debido a la amenaza que el cambio climático plantea, se hace demasiado aterrador pensar sobre ello, las comunica- ciones que incluyen un aspecto positivo, las posibilidades estre- santes de cambio y/o los co-beneficios, pueden ser aceptados más fácilmente. Debido al papel de las identidades grupales, los comunicadores necesitan pensar en el público y en la fuente que entrega cada mensaje. Es importante usar comunicadores de confianza, y vincular el mensaje a valores que son impor- tantes para el público.
Un valor que es significante para muchos grupos es la salud.
Mientras que los conservadores pueden acusar a los ecologis- tas “extremos” de dar prioridad a los intereses de los osos po- lares en lugar de los intereses de los trabajadores, subrayar las consecuencias del cambio climático para el bienestar humano puede ser un mensaje efectivo para los partidos políticos (Bain et al., 2016; Stern, 2012).
IMPACTOS
Como el cambio climático transforma nuestro mundo, será necesario igualmente transformar nuestra sociedad. El bienes- tar humano está vinculado fundamentalmente con el bienestar ecológico, y las personas están experimentando los efectos del cambio en el clima global. Los psicólogos tienen mucho que añadir a nuestra comprensión de los impactos del cambio cli- mático, los cuales han sido inicialmente descritos como impac- tos en la meteorología y en otras especies. Hay un incremento de conciencia en los impactos potenciales del cambio climático PSICOLOGÍA Y CAMBIO CLIMÁTICO
en la salud física, por ejemplo a través de la inseguridad de la comida, incremento de las temperaturas, vectores de enferme- dades, y exposición a eventos meteorológicos extremos. Para esta lista, los psicólogos han añadido énfasis en las consecuen- cias mentales y sociales (e.g., Manning & Clayton, 2018).
Los impactos geofísicos del cambio climático incluyen, a corto plazo, una mayor exposición a fenómenos meteorológicos ex- tremos y desastres naturales, incluidas tormentas importantes, inundaciones e incendios forestales. Décadas de investigacio- nes han ilustrado los impactos potenciales de los eventos en la salud mental. Aquellos que experimentan desastres naturales son un gran riesgo del trastorno de estrés post-traumático (PTSD), depresión, ansiedad, y suicidio; igualmente hacen fren- te al fenómeno que no está clasificado siempre por ellos como los trastornos mentales, tales como el abuso de sustancias, tras- tornos del sueño, y comportamientos de riesgo. El trastorno de estrés agudo es una de las respuestas más comunes. El estrés del suceso también tenderá a deprimir el funcionamiento del sistema inmunológico, haciendo a las personas más vulnera- bles a las enfermedades. Aquellos quienes están más directa- mente y fuertemente afectados por los desastres tienen más tendencia a experimentar consecuencias en la salud mental (Fritze, Blashki, Burke, & Wiseman, 2008). Muchos de estos efectos pueden persistir después de que el desastre inicial haya pasado (Johanneson et al., 2015).
Los impactos a largo plazo del cambio climático incluyen un incremento de los niveles del mar, incremento de las tempera- turas, y un cambio en los patrones de precipitación. Hay me- nos investigación sobre las consecuencias de la salud mental en este tipo de cambios, sin embargo, un creciente número de estudios indica la posibilidad de efectos graves. El calor es uno de los efectos bastante bien estudiado, y estudios recien- tes han proporcionado un fuerte apoyo estadístico para el impacto negativo del calor en la salud mental. Las sequías y las olas de calor, en particular, se ha demostrado que condu- cen a un incremento significativo en el suicidio (Williams, Hill, and Spicer, 2015). Un análisis a nivel regional en Esta- dos Unidos y México llevado a cabo en diferentes décadas mostró una clara relación entre el calor y las tasas de suici- dio, estas diferencias no se explicaron por el nivel de ingre- sos o la entrada del aire acondicionado (Burke et al., 2018).
Asimismo, las hospitalizaciones psiquiátricas incrementan du- rante las olas de calor (Hansen et al., 2008). Un número de estudios que examinan el impacto de una sequía prolongada o repetida han encontrado que está asociada con la angustia emocional, particularmente entre aquellos que están en zonas rurales cuyos medios de vida están más conectados a la tie- rra (Austin et al., 2018).
Una indirecta pero potente forma en la cual el cambio climá- tico amenaza a la salud mental es a través del impacto en la migración. El incremento de los niveles del mar y el cambio en los patrones de precipitación ya han desplazado a muchas personas, y están previstos más desplazamientos en las próxi- mas décadas. Debido a las dificultades asociadas con viajar a
un nuevo país, la mitigación presenta una amenaza directa a la salud física y mental (Bourque, van der Ven, & Malia, 2011;
Mindlis & Boffetta, 2017). Está menos estudiado el impacto de la pérdida del país natal. Dado lo que sabemos sobre el apego al lugar y su asociación con el bienestar, es probable que esto sea una fuente adicional de estrés, así como una pérdida de una fuente de apoyo.
Algunos de los impactos del cambio climático vendrán direc- tamente del clima y la meteorología; otros están mediados por interpretaciones personales y relaciones sociales. La migración puede estimular claramente conflictos sociales tanto como los riesgos personales, como ciudadanos de un nuevo país que no siempre es bienvenido por el grupo entrante. La degradación de los recursos ambientales también genera conflictos sociales, ya que en los grupos entran en conflicto por el acceso a cosas como las fuentes cada vez más raras de agua dulce y tierra cultivable o habitable. Un meta-análisis de los estudios exami- na el vínculo entre las condiciones climáticas y varios tipos de violencia encontrados en relaciones causales entre el calor y la agresión: como la temperatura sube, también lo hace la violen- cia y la violencia intergrupal a gran escala (Carleton & Hsiang, 2016). Las condiciones ambientales pueden estimular sus pro- pios conflictos, quizás incrementando los niveles de estrés: el calor está fuertemente asociado al incremento de la agresión interpersonal, y la violencia doméstica tiende a incrementar a raíz de los desastres naturales.
Un impacto significativo del cambio climático en las relacio- nes sociales proviene de una tendencia a incrementar la falta de equidad. Un número diferente de fuentes de vulnerabilidad coloca a algunos grupos en un riesgo más elevado que a otros, y esto dispara el impacto que puede tener en ellos mismos amenazando el bienestar mental y social (Wilkinson & Pickett, 2011). La falta de equidad es una fuente de estrés personal y de conflicto social. Han emergido tensiones internacionales so- bre la disparidad entre aquellos que han creado las mayores contribuciones al cambio climático y aquellos que han sufrido las mayores consecuencias.
Una clara fuente de falta de equidad se debe a la vulnerabili- dad geográfica. Aquellos que viven a baja altura o en áreas costeras están empezando a afrontar la pérdida de su tierra natal debido a los impactos del cambio climático, la erosión costera, el aumento del nivel del mar, el deshielo del perma- frost o el hundimiento de la tierra debido al agotamiento de las aguas subterráneas. De una forma menos dramática, otras zo- nas están haciendo frente a mayores cambios en los patrones de precipitación que hacen que la tierra sea menos adecuada para habitabilidad humana y el cultivo. En cualquier caso, las comunidades están dispersas y pierdan lugares que pueden te- ner un gran significado personal y cultural para ellos.
Otra fuente de vulnerabilidad es la economía. Aquellos con grandes recursos financieros pueden protegerse más fácilmente de las consecuencias del cambio climático – por ejemplo, mo- viéndose a localizaciones más deseables e instalando aire acondicionado. Asimismo, pueden recuperar más fácilmente SUSAN CLAYTON