Tomado con fines educativos de : Las técnicas de actuación profesional del
Trabajo Social. Tonon, Gabriela (2005). Buenos Aires, Argentina.
Capítulo II
La entrevista (P.29-47)
Autora del capítulo: María de los Ángeles Aguilera
La intención del presente capítulo es aportar al debate en torno del Trabajo Social contemporáneo situando a la entrevista como eje central de esta reflexión. Siendo una de las técnicas de actuación profesional, la entrevista cobra particular relevancia debido a ser una de las más desplegadas en el quehacer del/la trabajador/a social; reconociéndola como recurso operativo en diferentes momentos del proceso de actuación; participando de ella actores diversos en la singularidad de los escenarios vividos. Un análisis crítico que permita resignificarla, inevitablemente implicará la valorización de los actores participantes (entrevistado/a, entrevistador/a) como sujetos activos, constructos de procesos históricos, políticos, económicos y sociales, y constructores de nuevas realidades. Por otra parte, el enmarcarla dentro de la especificidad disciplinar requerirá desnaturalizarla, recorriendo un camino que permita encontrar los elementos que la hacen particular para el Trabajo Social y reconocer en ella las herencias de los orígenes de la profesión, así como también las migraciones de otras disciplinas que, en ocasiones, pueden resultar obstáculos epistemológicos para la actuación.
El ordenamiento lógico de esta reflexión se estructura en acápites que corresponden a las dimensiones teórico-epistemológica, metodológico-operativa y ético-política, reconociendo en esta estructuración únicamente una mayor
clari-29
dad expositiva ya que en la actuación estas dimensiones se consideran inseparables.
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La dimensión teórico-epistemológica (6)
La entrevista es un encuentro singular entre entrevistado/a y entrevistador/a, en el que el primero hace operativa una técnica con una finalidad determinada previamente. Por consiguiente, su operacionalización está en relación directa con el actor que la implementa y los objetivos por él planteados. Se encuentra aquí una primera cuestión a resaltar; en ocasiones estos dos aspectos se definen desde la externalidad. Para los/las trabajadores/as sociales en los procesos de actuación pueden resultar cotidianas algunas de estas frases: "Se puso a llorar, hacele una entrevista y contenela"; "El señor habla mucho...¿por qué no lo escuchas?... yo sé que vos tenes capacidad de escucha"; "Es un caso de riesgo social... hacele la encuesta así podemos gestionar los recursos".
No es la intención de este señalamiento criticar a las personas, profesionales o no, que verbalizan estos discursos, sino comprender e! porqué de estas solicitudes, desde las repre-sentaciones sociales7 que sostienen estas demandas hacia
(6) "La noción de 'teoría' tiene hoy significaciones parecidas, que con frecuencia no se distinguen con precisión. Aquí nosotros entendemos con este término, no tanto una teoría general del sistema social, cuanto la reflexión sobre la ejecución efectiva del trabajo sociológico, es decir, sobre lo que la tradición de la filosofía de la ciencia llama 'epistemología' y que no puede reducirse a la llamada 'metodología'". Bourdieu, P. Campo de poder, campo intelectual - itinerario de un concepto.
Editorial Quadrata. Bs. As. 2003. p. 59.
unidad teórica y problemática entre las representaciones sociales y los modos de acción o prácticas. Cf: Grimberg, M.
Proceso salud-enferme-dad y hegemonía. Gula para la discusión. Documento de trabajo. ICA-UBA. 1992.
(8) Cf: Fernández, A. M. Tiempo histórico y campo grupal. Masas, grupos e instituciones. Nueva Visión. Bs. As. 1993. pp. 69, 70 y 77.
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nuestra disciplina. Una respuesta a este cuestionamiento está sin duda relacionada con los orígenes del Trabajo Social; ligadas a la filantropía, a la ayuda, a la caridad, y definiendo a la profesión como una para-disciplina (para-jurídica, para-médica, etc.), las representaciones sociales del pasado sobre la actuación profesional siguen impregnando las interacciones entre los sujetos (equipos de trabajo, usuarios y, porqué no, trabajadores/as sociales).
En términos más amplios, la unidad de todo conjunto social, en el plano de la subjetividad colectiva, se mantiene a través de la consolidación y reproducción de sus asignaciones de sentido. Desde esta visión, normas, valores y lenguaje no son sólo instrumentos para enfrentar los hechos, sino que son productores de los hechos. En concordancia con sus estilos, la institución de la sociedad produce sujetos, quienes a su vez están en condiciones de reproducir dicha sociedad. La doble dimensión del imaginario social, es decir, su capacidad de conservar lo instituido, pero además su potencialidad instituyente de transformación, sitúa a la producción de las significaciones colectivas -y por ende a la construcción de la subjetividad- como una cuestión inseparable del problema del poder.8 Es por ello
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que tanto en la determinación de las respuestas a las demandas planteadas desde la externalidad como en la implementación de la entrevista y la formulación de sus objetivos, es preciso establecer si se actúa para el imaginario del cambio o para el cambio del imaginario, según los términos de Ardoino (1981). Para este autor, lo que determina el cambio es la mirada que los actores dirigen hacia la situación que sufrían hasta entonces sin poder comprenderla muy bien por la complejidad y opacidad de la misma. El trabajo de elucidación y de formación crítica, aun cuando sea limitado, modifica la relación de cada uno/a con esa situación, lo que no es para nada despreciable, ni en el nivel individual, ni en el de los grupos sociales9. Es un primer paso en la resignificación cotidiana del porqué de la entrevista y del
para qué de esta técnica en el quehacer profesional. Es también una posibilidad para construir espacios profesionales definidos desde el interior del Trabajo Social y en relación con el contexto sociohistórico en que se desarrolla.
El segundo planteo de este acápite está en relación con la definición misma de la entrevista.
Es sabido que definiciones de la psicología, la sociología o la antropología están presentes en nuestro corpus teórico a la hora de conceptualizar esta técnica.
Una definición de la entrevista desde la psicología es la siguiente:
"En cuanto técnica, tiene sus propios procedimientos o reglas empíricas en los cuales no sólo se amplía y se verifica el conocimiento científico, sino que al mismo tiempo se lo aplica. (...)La regla básica ya no consiste en obtener datos completos
(9) Cí: Ardoino, J. "La inte/vención: ¿Imaginario del cambio o cambio de lo imaginario?". En: Lapassade, G. La intervención institucional. Folios Ediciones. México. 1981.
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de la vida total de una persona, sino en obtener datos completos de su comportamiento total en el curso de la entrevista. Este comportamiento total incluye lo que recogeremos aplicando nuestra función de escuchar, pero también nuestra función de vivenciar y observar. "10
"Una de las técnicas más apropiadas para acceder al universo de significaciones de los actores. Entendida como relación social a través de la cual se obtienen enunciados y verbalizaciones, es además una instancia de observación: al material discursivo debe agregarse la información acerca del contexto del entrevistado, sus características físicas y su conducta.""
Desde la sociología, Bourdieu afirma que:
"Si bien la relación de encuesta se distingue de la mayoría de los intercambios de la existencia corriente en el hecho de que se atribuye fines de puro conocimiento, sigue siendo, no importa qué se haga con ella, una relación social que genera efectos (variables según los diferentes parámetros que pueden afectarla) sobre los resultados obtenidos (...) La oposición tradicional entre los métodos llamados cuantitativos, como la encuesta por cuestionario, y los llamados cualitativos, como la entrevista, enmascara lo que tienen en común: el hecho de
(10) Bleger, J. Temas de psicología (entrevista y grupos). Nueva Visión. Sexta edición. Buenos Aires. 1976. pp. 9-13. (11) Guber, R. El salvaje metropolitano. Reconstrucción del conocimiento social en el trabajo de campo. Ed. Raidos. Buenos Aires. 2004. pp. 203-209.
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basarse en interacciones sociales que se cumplen bajo la coacción de estructuras. "12
Asumir estas conceptualizaciones y hacerlas propias y pertinentes para el Trabajo Social, requiere retomar la noción de que toda práctica está en relación con una teoría subyacente. Visualizar que el pretendido divorcio teoría/práctica es un debate del pasado disciplinar, conduce a reconocer que siempre hay supuestos teóricos que orientan la actuación profesional. Ahora bien, este reconocimiento implica la necesidad de una interpelación constante de los conceptos teóricos, para mantener una vigilancia epistemológica sustentada en criterios de actualización permanentes y alertas frente a los supuestos ligados al conocimiento vulgar. "Construir un objeto significa, primero y ante todo, romper con el sentido común, es decir con representaciones compartidas por todos, trátese de simples lugares comunes de la existencia ordinaria o de representaciones oficiales, a
menudo inscriptas en instituciones'™. Adhiriendo a la idea de construcción del objeto de la ciencia, en lugar de reconocerlo como algo dado. En el proceso de actuación, se trataría de romper "esía
pretendida objetividad y neutralidad valorativa [que] encubre la opción definida e impuesta por una teoría no evidente pero implícita" ,14 Esa pretensión prioriza como herramientas cognoscitivas los
órganos perceptivo-sensoriales y los instrumentos técnicos, mientras que su ruptura prioriza a la teoría como herramienta cognoscitiva y reconoce que el proceso de conocimiento es una construcción recíproca entre el
(12) Bourdieu, P. Las miserias del mundo. Ecf. FCE. España. 1999. pp. 527-528. (13) Bourdieu, P. El oficio del sociólogo. Ecf. Siglo XX!. México. 1994. pp. 51-54.
(14) Guber, R. y Rosato, A. La construcción del objeto de investigación en antropología social: Una aproximación. En Cuadernos de Antropología Social. Instituto de Ciencias Antropológicas. UBA. 1989.
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referente empírico y el marco teórico. Con esto se evidencia el protagonismo del sujeto en la construcción.
El nivel de competencia profesional no dependería, entonces, sólo del grado de conocimiento del sistema teórico-metodológico disponible, sino también del grado de refinamiento en su aplicación; esto es, la actitud para realizar divisiones sucesivas en el universo de representaciones para determinar categorías más o menos finas de distinción15.
tipo de interacción presente en la entrevista da cuenta de una compleja trama de relaciones humanas y sociales configuradas mediante juegos de antecedentes o precedentes que están atravesados por la ética y la experiencia".16
Pensar la entrevista en Trabajo Social como una técnica de actuación profesional, es alejarse de la condición de técnico/a (en el sentido de usuarios de instrumentos para la producción de objetos) y reconocerse "artesano/a"; es iluminar la especificidad disciplinar que implica no sólo la comprensión de situaciones singulares y su contexto (recopilación de
informa-(15) Cf: Bourdieu, P. Op. Cit. 2003. pp. 70-73. (16) Vélez Restrepo, O. Op. Cit. 2003. pp. 103-106.
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ción), sino también el despliegue de un proceso de transformación de esa situación problemática inicial que convoca a la actuación. La observación constante del encuadre disciplinar, permite evitar tanto las actuaciones profesionales que conceden a la entrevista únicamente la posibilidad de indagar, haciendo del momento de apreciación diagnóstica e! momento único del proceso de actuación profesional; como las que la utilizan como instancia para verbalizar instrucciones/recomendaciones estandarizadas que no visualizan ni comprenden la heteroge-neidad y singularidad de las situaciones vividas por los sujetos. Finalmente se entiende que: La entrevista en Trabajo Social es una técnica de interacción social que se funda en una relación interpersonal que permite la comprensión de una situación intersubjetiva, la construcción de un problema que requiere ser transformado y el tránsito por un proceso de actuación que permita alcanzar la transformación.
2.
La dimensión metodológico-operativa
Este encuentro cara a cara con las personas entrevistadas puede ser epistemológica y sociológicamente asimétrico, ya que el/la trabajador/a social tiene un conocimiento previo y un status y rol social diferenciados, asignados y legitimados social e institucionalmente (finalmente, uno/a pregunta, otro/a responde17).
(17) Cf: Guber, R. Op. Cit. pp. 209-210.
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En la entrevista como relación social, el entrevistado/a desarrolla el campo18 de la misma, entendiendo por esto el despliegue de conductas, discursos, enunciados, verbalizaciones, simbolizaciones y representaciones sociales que son un recorte de su subjetividad y que permiten que "su mundo" sea comprendido por la observación, las conceptualizaciones, la contextualización y otras mediaciones que realiza el/la profesional. Todos los sujetos poseen sistematizada una serie de pautas que dan cuenta de su cosmovisión, la que se espera se ponga de manifiesto en la entrevista, como un repertorio de posibilidades. Esta es la diferencia fundamental con otros tipos de interacción como la consulta o la anamnesis; en la entrevista se pretende comprender una parte del "mundo subjetivo" del/ la entrevistado/a mediante la manifestación de su comportamiento comunicacional y por ello es él/ ella quien determina el campo de la misma.
Sin embargo es fundamental tener presente que todo emergente es siempre relacional; en tal sentido, reconocer la existencia de las asimetrías mencionadas en el principio de este apartado implica poder estar alerta para impedir que a partir de ello se estructure una diferencia de poder/saber jerarquizada, inherente a una comunicación violenta. Muy frecuentemente la entrevista se realiza por requerimiento del/la trabajador/a social y no surge como demanda de las personas, pudiendo ser vivida como una especie de intrusión en el origen del intercambio. La asimetría se ve reforzada cuando el/la trabajador/a social ocupa una posición diferenciada en las estructuras de los capitales sociales de todo tipo, y en particular del lingüístico. "Para reducir al mínimo la violencia simbólica que puede ejercerse a través de ella [la relación de entrevista], intentamos por lo tanto,
(18) Cf: Bleger, J. Op. Cit. pp. 14-17.
establecer una relación de escucha activa y metódica, tan alejada del mero laisser-faire de la entrevista no directiva como del dirigismo del cuestionario."19
Así como el campo de la entrevista es desplegado por el/la entrevistado/a, el encuadre de la misma es dirigido por el/la trabajador/a social. El encuadre permite hacer constantes algunas variables, de forma tal que ciertos aspectos de la interacción se estandaricen; la actitud de escucha y el rol profesional; los objetivos, el tiempo, los momentos, el lugar de la entrevista; la privacidad y la confidencialidad hacen al encuadre.
La conceptualización del encuadre y su operacionalización se consideran cuestiones nodales en el proceso de actuación profesional para poder realizar análisis exhaustivos del porqué de determinados emergentes de las entrevistas. No es ajena al quehacer del Trabajo Social la posibilidad de la realización de una entrevista en lugares como una plaza pública, en el trans-curso de una internación (tanto en el ámbito de la salud, como en el de la Justicia), o en un contexto institucional (o no), diferente de aquel en que se desarrolla el trabajo cotidiano. La ponderación de la duración de la entrevista es otra cuestión a tener en cuenta, y en al menos dos sentidos. El primero es en relación con la cantidad de entrevistas "requeridas" por algunas de las instituciones en las que se desarrolla el espacio laboral; en donde la cantidad va en desmedro de la calidad del servicio brindado. El segundo toma en cuenta los procesos crecientes de vulnerabilidad social que redunda en el aumento constante de ia demanda a los servicios sociales. Por último, la cuestión de la actitud de escucha que en ocasiones puede confundirse con mantener una charla sin encuadre, lo que impacta en la posibilidad de establecer un proceso de conocimiento para la
(19) Bourdieu, P. Op. Cit. 1999. pp. 528-529.
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actuación profesional. Una reflexión metódica y crítica del porqué del encuadre y de los motivos de su ruptura implican una interesante y rica revisión de la propia actuación.
Un fenómeno estudiado en la psicología y que se considera un insumo importante para la actuación del/la trabajador/a social en la instrumentalización de la entrevista, es el de trans-ferencia-contratransferencia. La primera es la asignación de roles al entrevistador/a por parte del entrevistado/da. Estos roles asignados son la reedición de interacciones sociales del pa-sado, que el entrevistado/a actualiza con el /la entrevistador/a. Actitudes e ideas del área de lo afectivo que se dirigen al profesional, pero que tienen su origen en la historia de las relaciones familiares del/la entrevistado/a. Dan al/la entrevistador/a pistas sobre los conceptos que, con respecto a la ayuda, la protección, la autonomía, la dependencia, la organización o el cambio, tiene el/la entrevistado/a.20 La observación de la transferencia permite la construcción de
hipótesis sobre la historia vivida por el/la entrevistado/a, desde su sentir. La asignación de estos roles son un elemento más para conocer el universo subjetivo del entrevistado/a pero no determinan la asunción por parte del/la trabajador/a social de esa asignación. La
contratransferencia es la visualización de todos los efectos subjetivos que se provocan en el/la entrevistador/a por el despliegue de una entrevista. Sin duda están en íntima relación con la historia personal del/la profesional, pero también -por ser la entrevista una interrelación social intersubjetiva-estos efectos están asociados a las posibles reacciones que, en general, puede provocar el entrevistado/a en sus relaciones significativas.
(20) Cf: Bleger, J. Op. Cit. p. 24.
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Teniendo en cuenta que lo hasta aquí desarrollado reconoce la implicancia de los actores participantes de la entrevista como sujetos que piensan, sienten y actúan, se resalta la ne-cesidad de implementación de espacios de supervisión en los procesos de actuación profesional. Distinguiendo la definición de Tonon (2004) que entiende a la supervisión como:
afectivo y emocional que genera en el supervisado la atención de cada situación en la cual haya actuado profesionalmente. Se basa en una concepción holística de la realidad en la cual interactúan los conocimientos teóricos con la experiencia práctica. '21
Al igual que en la dimensión teórico-epistemológica, se ponen de manifiesto en la dimensión analizada en este acápite, las competencias profesionales. Examinar la competencia pro-fesional para efectuar una entrevista, requiere la distinción entre las diferentes formas de esta técnica, las que oscilan entre:
• las entrevistas distributivas/cuantitativas, y • las comprensivas/cualitativas.
Para el primer enfoque el instrumento clásico es el cuestionario, denominándose la situación de entrevista, encuesta; también es frecuente el uso de instrumentos como el protocolo,
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en entrevistas estandarizadas. El objetivo de estas actuaciones profesionales es identificar los aspectos cuantitativos de una situación mediante la administración a los/las encuestados/ as de preguntas con respuestas cerradas (Ej.: si / no), algunas abiertas (para ser respondidas en palabras del/a entrevistado/a), y de elección múltiple (en las que se puede optar por un número determinado de posibles respuestas previamente construidas); en ocasiones los datos obtenidos son sometidos a análisis estadísticos para ponderar la extensión de un fenómeno determinado.
Con relación al método cualitativo, se hace mención a la entrevista semi estructurada, con ejes básicos de conocimiento que constituyen las categorías previstas para la comprensión de la situación sobre la que se actuará posteriormente (ej.: eje educacional, sanitario, laboral, red de apoyo social, estructura y dinámica del grupo social conviviente, etc.); y a la entrevista en profundidad, abierta o no dirigida, mediante la cual se intenta conocer profundamente el universo de sentidos del/la entrevistado/a.22
Teniendo en cuenta que la implementación de la entrevista cualitativa "exige como requisitos el desarrollo de la capacidad dialogante y de la escucha para captar detalles sutiles, aparentemente poco relevantes, que estimulan o provocan el actor del habla hasta centrar y configurarla temática™, se presenta a continuación (no como estructura rígida) una de las posibles
(21) Tonon, G "La supervisión como cuestión profesional y académica". En Tonon, G, Robles, C. y Meza, M. La supervisión en Trabajo Social: una cuestión profesional y académica. Espacio Editorial. Bs. As. 2004. p. 15.
(22) Guber propone para esto tres procedimientos: la atención flotante del investigador, la asociación libre del informante y la categorización diferida del investigador. Guber, R. Op. Cit. 2004. p. 212.
(23) Vélez Restrepo, O. Op. Cit. 2003. p. 104.
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formas de operativizar una entrevista cualitativa que favorezca la comprensión del sentido mediante la comunicación.24
1° momento: se propone el registro textual de la primera frase del motivo de consulta del/la entrevistado/a, el que podrá ser retomado en otros momentos y/o en otras entrevistas. La actitud del/la entrevistador/a en este momento, puede orientarse por " El arte de no ir al
grano'25; tiene por objetivo descubrir qué es lo que en los otros momentos se va a preguntar,
por ello se mantiene una atención flotante que capte el discurso del entrevistado desde su asociación libre. Se amplía el motivo de la consulta conociendo el universo significativo del/la entrevistado/a, habilitando el relato y favoreciendo la empatía.
2° momento: se retoman los elementos significativos del discurso del/a entrevistado/a articulándolos con los aspectos teóricos en lo que podría llamarse "categorización diferida™.
(25) Ibidem. p. 221.
(26) Ibidem. "La categorización diferida se concreta, en primer lugar, en la formulación de preguntas abiertas que se van encadenando sobre el discurso del informante hasta configurar un sustrato básico, el marco interpretativo del actor. Este tipo de diálogo demanda un papel activo del entrevistado!', por un lado, al reconocer que sus propias pautas de categorización son algunas de las posibles pero no las únicas y, por el
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Se construyen las preguntas orientadoras más significativas según el universo de sentidos del/ la entrevistado/a. Pueden utilizarse en este momento diferentes tipos de preguntas para abrir sentido:
a. Preguntas descriptivas: para comprender en mayor profundidad el cotidiano del /la entrevistado/a. Tratar de transferir las conceptualizaciones ensayadas por el profesional al/la entrevistado/a, de forma que pueda iniciarse un proceso de desnaturalización de las situaciones problemáticas.
b. Preguntas típicas: para comprender e identificar regularidades, lo frecuente, lo recurrente, las rutinas. El tratar de encontrar relaciones con acontecimientos tales como, fiestas hogareñas o tradicionales, cumpleaños, embarazos, nacimientos, etapas del ciclo vital, ciclos del desarrollo familiar, eventos relacionados a lo laboral, lo educacional o lo sanitario, etc., puede posibilitar a los dos actores que participan de la entrevista la identificación de ciclos en la problemática que de otra manera quedarían invisibilizados o naturalizados.
c. Preguntas específicas: para conocer lo nuevo de la problemática y poder conectar esta novedad con el motivo de consulta. Este tipo de preguntas permiten distinguir con mayor claridad las potencialidades de los sujetos, sus motivaciones o la incorporación de referentes sociales significativos en el escenario cotidiano del/la entrevistado/a.
otro, al identificar los intersticios del discurso del informante en donde 'hacer pie' para penetrar en su interior, para reconocer/construir la lógica del actor. En segundo lugar, la categorización diferida se lleva a cabo en el registro de información que aparentemente no tiene razón de ser, que no reviste mayor sentido desde el marco interpretativo del investigador", p. 214.
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d. Preguntas guiadas: para elaborar estrategias frente a situaciones de aumento potencial de la vulnerabilidad, y otras dirigidas al tratamiento de la problemática.
3° momento: cierre. Valorización de la actitud comunicacional del/la entrevistado/a, como primera instancia para la resolución del problema. Presentación de la síntesis de la entrevista, recuperando los detalles más significativos. Propuestas de acompañamiento. Formulación de los objetivos de las próximas entrevistas y concertación del momento de realización de las
mismas-Esta sugerencia se enmarca en la noción de que el proceso de comunicación que se despliega no es causal ni lineal, sino un devenir de múltiples afectaciones interaccionales verbales y analógicas (miradas, posturas, gestos, silencios). Es sabido que desde los enfoques clásicos del concepto comunicación es imposible no comunicar; por lo tanto, todo lo que se comunica siempre está en función de la relación que se establece entre los sujetos.
3. La dimensión ético-política
Se inicia este acápite con una reflexión surgida en el campo disciplinar de la medicina:
"Frente a la deshumanización, no es en los recursos tecnológicos que encontraremos una salida aceptable; existen otros recursos, invalorables por su eficacia y por su disponibilidad: me estoy re f/íriendo al efecto 'sanador' de nuestra palabra, de nuestras manos y de nuestra presencia. Herederos del dualismo cartesiano mente-cuerpo, nos
tuimos en 'plomeros del cuerpo" antes que en médicos de la persona (...) que la persona 'sienta' que estamos a su lado, que vibramos en ese encuentro irrepetible de persona-perso-na, que estamos en su misma 'sintonía'. Entonces nos estamos ayudando a bien vivir. "27
El párrafo precedente incorpora la cuestión de bien vivir con relación a la ética profesional; la actuación profesional orientada por el "bien hacer", o sea por los principios éticos. La en-trevista como relación social y como acto profesional requiere del cumplimiento de los principios éticos del Trabajo Social que reconocen en cada ser humano su valor único y sus derechos; que se orientan a alcanzar la justicia social; que señalan la responsabilidad profesional de dedicar sus conocimientos y pericias en pos de la calidad de vida de los sujetos, sin discriminación basada en fundamentos de género, edad, discapacidad, clase, profesión, religión, creencia política u orientación sexual; que advierten sobre el cumplimiento de la privacidad, confidencialidad y uso responsable de la información obtenida en el desarrollo de esa tarea profesional.
Se entiende que como trabajadores sociales es éticamente necesario ponderar la influencia de las propias pautas culturales en la interacción desplegada en la entrevista, en ocasiones naturalizadas desde el poder/saber hegemónico o sostenidas desde un positivismo cientificista. La autonomía de los sujetos debiera expresarse en una vinculación entrevistado/a -entrevistador/a en la que poderes y saberes circulen fluida y libremente. Desde la reflexión ética es tan cuestionable la negación de la autonomía cristalizada en un paternaiismo que
sos-(27) Maglio, F. "Ética en la relación médico-paciente: de Platón al consultorio". En revista Clepios. Ed. Rolemos Bs. As. Volumen V. N° 4. p. 189.
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laya el respeto por los derechos de las personas, como el supuesto de que los individuos objetualizados y en serie requieren del/la profesional sólo para la gestión de meros trámites burocráticos.
Dicho en otros términos e incorporando ahora la cuestión política, el Trabajo Social es la puesta en acto de un saber especializado, que interpreta un problema social posible de modificar con un encuadre normativo (marco jurídico y ético), con un marco de referencia conceptual (teoría y método) y con la intuición para la relación cara a cara (compromiso y sentido común)28
El análisis del Trabajo Social comprende a la profesión históricamente situada, configurada como un tipo de especialización de trabajo colectivo dentro de la división social del trabajo. Es por ello que, al reflexionar en torno a la entrevista y su dimensión ético-política, se señala la importancia del reconocimiento de que la actuación profesional se desarrolla de manera contradictoria; posibilitando un refuerzo en el proceso de fragmentación social, o contribuyendo al fortalecimiento de los lazos intersubjetivos. La situación de entrevista es, en consecuencia, partícipe en la reproducción o en la reconfiguración de las relaciones sociales. La entrevista puede convertirse en un espacio de encuentro entre actores para la elaboración de un proyecto de ciudadanía efectiva (Przeworski, 1998) que acote la distancia entre lo social y lo político, que propenda a la construcción de nuevas subjetividades con poder de decisión para la auto-organización. En este sentido, es requisito posicionarse pensando al sujeto más que como un individuo, como un ciudadano. Trabajar por la construcción de una ciudadanía plena es una tarea política que no incumbe sólo al Estado, sino a cada uno de los miembros de la sociedad.
(28) García Salord, S. Especificidad y Rol en Trabajo Social. Ed. Humanitas. Bs. As. 1991. pp. 47-48.
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Desde la tradición positivista se entiende que para saber algo sólo es necesario preguntar, suponiendo que las preguntas y las respuestas pertenecen a un mismo dispositivo lógico y objetivo. Las respuestas satisfacen la necesidad de "datos". Este capítulo ha pretendido recorrer un camino de análisis crítico de estos supuestos; de señalamiento de la inexistencia de la asepsia instrumental; de cuestionamiento a la neutralidad técnica. Se espera haber aportado al reconocimiento de que, en el proceso de actuación profesional, la comprensión de los universos de sentidos, la aceptación de las diversidades subjetivas, la percepción amplia de los emergentes que se producen en la comunicación, los insumos teóricos utilizados, las experiencias personales, las competencias metodológicas y el posicionamiento ético-político determinan la calidad de ese encuentro singular denominado entrevista.