Autoestima según género en estudiantes del quinto grado de la red educativa N° 4 – Ventanilla
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(2) AUTOESTIMA SEGÚN GÉNERO EN ESTUDIANTES DEL QUINTO GRADO DE LA RED EDUCATIVA Nº 4 – VENTANILLA. II.
(3) JURADO DE TESIS. Presidente: Dra. Esther Mariza Velarde Consoli Vocal:. Dr. Juan Aníbal Meza Borja. Secretario: Mg. Miguel Ángel Rimari Arias. ASESOR Dr. Juan Aníbal Meza Borja. III.
(4) A Dios, mi Padre Celestial, que preparó el camino para cumplir mi meta.. A Edmundo, mi esposo; a Sara, Leila y Gabriel, mis hijos, todo mi amor y agradecimiento por su comprensión, paciencia e invalorable apoyo.. IV.
(5) Índice de contenido. INTRODUCCIÓN. 1. Problema de investigación. 2. Planteamiento.. 3. Formulación.. 4. Justificación.. 4. Marco referencial. 5. Antecedentes.. 5. Nacionales.. 5. Internacionales.. 7. Marco teórico.. 8. Concepto de autoestima.. 9. Deslindes conceptuales entre autoconcepto y autoestima.. 10. Formación de la autoestima.. 12. Autoestima y necesidades.. 13. Tipos de autoestima.. 15. Componentes de la autoestima.. 16. Cognitivo.. 16. Afectivo.. 17. Conductual.. 17. Dimensiones de la autoestima.. 17. Niveles de la autoestima.. 19. V.
(6) Nivel alto.. 19. Nivel medio.. 20. Nivel bajo.. 20. Importancia de la autoestima.. 22. La autoestima en el nivel de Educación Primaria.. 24. Formación de la autoestima de los niños desde la escuela.. 25. Concepto de género.. 27. Naturalización de los roles de género.. 28 29. Objetivos e hipótesis Objetivo general.. 29. Objetivos específicos.. 29. Hipótesis general.. 30. Hipótesis específicas.. 30. MÉTODO. 31. Tipo y diseño de investigación. 31. Variables. 31. Autoestima.. 31. Definición conceptual.. 31. Definición operacional.. 32. Género.. 32. Definición conceptual.. 32. Definición operacional.. 32 33. Participantes. VI.
(7) Instrumento de investigación. 37. Ficha técnica.. 37. Descripción del instrumento.. 37. Puntaje y calificación.. 38. Validez y confiabilidad.. 39. Procedimientos de recolección de datos. 39. RESULTADOS. 41. DISCUSIÓN, CONCLUSIONES Y SUGERENCIAS. 50. Discusión. 50. Conclusiones. 54. Sugerencias. 55. REFERENCIAS. 57. Anexos Inventario de Autoestima de Coopersmith. VII.
(8) Índice de tablas. Tabla 1. Promedios de los niveles de autoestima por dimensiones según género.. 42. Tabla 2. Resultado de la prueba de autoestima en la categoría Sí mismo según género.. 43. Tabla 3. Resultado de la prueba de autoestima en la categoría Social-pares según género.. 44. Tabla 4. Resultado de la prueba de autoestima en la categoría Hogar-padres según género.. 45. Tabla 5. Resultado de la prueba de autoestima en la categoría Escuela según género.. 46. Tabla 6. Resultado de la prueba de autoestima en la Escala General según género.. 47. Tabla 7. Evaluación de la normalidad de las variables medidas mediante la prueba de Kolmogorov-Smirnov .. 48. Tabla 8. Resultados obtenidos en los niveles de autoestima según la prueba U de Mann Whitney.. 48. VIII.
(9) Índice de figuras. Figura 1. Niveles de autoestima en la dimensión Sí mismo según género.. 43. Figura 2. Niveles de autoestima en la dimensión Social pares según género.. 44. Figura 3. Niveles de autoestima en la dimensión Hogar padres según género.. 45. Figura 4. Niveles de autoestima en la dimensión Escuela según género.. 46. Figura 5. Niveles de autoestima en la Escala General según género.. 47. IX.
(10) Resumen. La investigación es descriptivo comparativa. Tuvo como objetivo determinar si existen diferencias según género en los niveles de autoestima en estudiantes del quinto grado de la Red Educativa Nº 4 de Ventanilla. La muestra que se utilizó fue probabilística de tipo estratificado en la primera etapa y en la segunda etapa fue no aleatoria por disponibilidad, conformada por 128 niños y 128 niñas entre 10 a 12 años.. El. instrumento que se utilizó fue el Inventario de Autoestima de Coopersmith (1967), forma escolar, adaptado por Panizo (1985).. Los resultados mostraron que en la. dimensión Sí mismos, la mayoría alcanzó un promedio alto de autoestima; en las dimensiones Social pares, Hogar padres y Escuela la mayoría presentó una alta autoestima. En la Escala General, el 57,8 % de niños y el 63,3 % de niñas alcanzaron un promedio alto de autoestima, no existiendo diferencias en los niveles de autoestima según género. Palabras claves: autoestima, autoconcepto.. Abstract This research is a descriptive comparison.. It had the objective to determine if. differences exist in levels of self-esteem by gender of students in the fifth grade Educational Network No. 4 of Ventanilla. The sample used was probabilistic stratified in the first stage, and in the second stage it was not random by availability. It was comprised with 128 boys and 128 girls between the ages of 10 to 12. The instrument used was the school form, Coopersmith Self-Esteem Inventory (1967), adapted by Panizo (1985). The results showed that in the dimension Themselves, the majority of the students had a high average of self-esteem; in the dimensions: Social-pairs, Homeparents and School, most had a high self-esteem. In the General Scale, 57.8% of boys and 63.3% of girls had a high average of self-esteem, not existing differences in the levels of self-esteem by gender in the fifth grade. Keywords: self-esteem, self-concept.. X.
(11) 1. Introducción. En el Perú, en el contexto social actual, se observa con creciente preocupación la existencia de frecuentes conflictos que generan una crisis afectiva y psicosocial que se manifiesta de forma negativa en el desarrollo personal y la pérdida de valores, lo que trae como consecuencia baja autoestima o una pérdida de la misma. En las instituciones educativas, a diario se ven casos de intolerancia y violencia, los cuales afectan la vida cotidiana de niños y adolescentes en cuanto a la percepción que tienen de sí mismos, sintiéndose rechazados, lo que incide negativamente en su desarrollo y formación personal y académica. Asimismo, el uso de una metodología tradicional en la enseñanza y la creencia equivocada de que las mujeres deben desarrollar algunas destrezas (especialmente las relacionadas con el hogar) y los varones otras, dificulta la formación de habilidades creativas e innovadoras que permitan vincular la vida de los estudiantes con los frecuentes cambios en la sociedad y el conocimiento y los haga sentirse capaces, con plena seguridad y confianza, lo que conlleva a que sus metas y aspiraciones se vean disminuidos originando problemas en su autoestima. Muchos estudiosos como Branden (1993), Chirre (2004), Coopersmith (1990), Eguizabal (2007), Feldman (2005) y otros, hablan sobre autoestima y señalan que es de suma importancia para todas las personas el desarrollo de una autoestima alta o positiva que las pueda conducir al éxito; por el contrario, su bajo nivel ocasiona pérdida de confianza en sí mismo y por ende problemas en todos los aspectos de la vida. Branden señala que la autoestima debe ser entendida como factor que permite la superación personal, puesto que se encuentra ligada a todas las manifestaciones humanas, es “la disposición a considerarse competente para hacer frente a los desafíos básicos de la vida y sentirse merecedor de la felicidad” (1993, p. 46). Para Chirre (2004), la autoestima es el valor que otorga cada persona a la imagen que tiene de sí misma y este sentimiento de valoración se obtiene desde la niñez sin hacer diferencias en los sexos, siendo la familia quien se encarga de formarla. Además, el Ministerio de Educación (2009), afirma que la autoestima juega un papel trascendente en el proceso de enseñanza-aprendizaje; dentro del ámbito escolar, los maestros pueden favorecer u obstaculizar el proceso por el cual uno puede encontrarse a sí mismo. Su comprensión o la ausencia de la misma, pueden favorecer o afectar negativamente la consolidación de la personalidad que se.
(12) 2. desarrolla. Por tanto, es fundamental que las instituciones educativas ayuden a los estudiantes a descubrirse, respetando su individualidad, promoviendo la equidad de género y al mismo tiempo fortaleciendo su autoestima. Problema de investigación De acuerdo a los estudios realizados por Werthein (2000), representante de la UNESCO en Brasil, la escuela enfrenta hoy el problema del aumento de la violencia. Si analizamos el fenómeno de la violencia en la escuela primaria, podemos encontrar a partir de la comparación entre muchos casos, que hay un punto fundamental que los une: la violencia está estrechamente ligada con la crisis socioeconómica. La familia al carecer de los medios económicos debe generar estrategias para sobrevivir; entendiendo por éstas a las distintas alternativas que el ingenio popular desarrolla para dar respuesta a sus necesidades básicas. Niños y niñas que alternan el mundo del trabajo con el mundo escolar, con pautas totalmente opuestas, en su labor de subsistencia aprenden por fuerza conductas violentas que luego repiten en la escuela, lo que originaría problemas en la autoestima, en el concepto que tienen de sí mismos, en la aceptación o rechazo por parte de sus compañeros y amigos y en su desempeño académico, mostrando una baja autoestima. Esta realidad no es ajena al ámbito nacional, ni regional. En la Región Callao, la problemática social que se desencadena en el peligroso aumento de la delincuencia, el pandillaje, la drogadicción y la inseguridad ciudadana, se ha convertido en constante preocupación de padres, docentes y de la sociedad en general, quienes observan consternados que la edad de los niños y adolescentes que se sumergen en esta problemática es cada vez más temprana, encontrándose niños desde los 9 años a más, no sólo varones sino también mujeres, lo que nos induce a pensar que la autoestima de estos niños presenta dificultades y urge un trabajo coordinado entre familia y escuela para poder revertir esta situación. Asimismo, los cambios socioculturales acaecidos en los últimos años en relación a la equidad de género muestran que las mujeres tienen las mismas oportunidades educativas y que su acceso y permanencia en el sistema educativo han mejorado, por lo que puede haberse producido un cambio en la autoestima de niños y niñas, lo cual requiere de comprobación, ya que la literatura sobre el tema señala que.
(13) 3. las percepciones de autoestima en las niñas están en desventaja con respecto a los varones. Por ende, es necesario también aunar esfuerzos para crear un espacio de diálogo que mejore la autoestima de los alumnos y permita que desarrollen confianza, pues es en la escuela donde empieza la construcción de una sociedad que ofrece las mismas oportunidades de crecimiento intelectual y laborales tanto a varones como a las mujeres. Planteamiento. La actual situación socioeconómica por la que atraviesa el país impacta en la personalidad de los niños, observándose en ellos una crisis afectiva, pérdida de valores y baja autoestima. Nuestra práctica pedagógica en la Región Callao, nos ha llevado a observar como muchos niños y niñas en el nivel primaria muestran problemas de desarrollo socioemocional, caracterizado por la presencia de agresión física a sus compañeros, indisciplina, falta de habilidades sociales y muchas veces temor en el desarrollo de ciertas actividades de aprendizaje que requieren la formación de grupos, indicadores notorios de percepciones negativas respecto a sus atributos personales, sociales y académicos. Entonces, “tenemos la responsabilidad de fortalecer la autoestima y el desarrollo personal y autónomo. No es posible concebir el aula y el aprendizaje fuera del entorno cultural, ya que si los estudiantes no relacionan lo que aprenden con lo que viven, no serán capaces de resolver problemas” (Ministerio de Educación, 2009, p. 31). Es así, que resulta importante el estudio de los niveles de autoestima de estos niños para disponer de un diagnóstico, condición necesaria para luego elaborar estrategias que pueden servirnos de base para desarrollar o fortalecer la autoestima de nuestros estudiantes, de manera que les permita establecer relaciones sociales más equitativas y hacer frente a los conflictos de manera asertiva y con una actitud más confiada. La Red Educativa N° 4 de Ventanilla tiene instituciones que están ubicadas en zonas consideradas por la Policía Nacional como de alto riesgo, por la existencia de pandillas y por el alto índice de drogadicción, encontrándose los niños y niñas del nivel primaria expuestos desde su corta edad a estos flagelos, de manera que se hace necesario contribuir desde nuestra posición de docentes para revertir esta situación, asumiendo que nuestra labor logrará resultados positivos en el fortalecimiento de.
(14) 4. factores protectores brindando a nuestros niños oportunidades de crecimiento individual y colectivo desde la perspectiva de la equidad de género. Formulación. Por las razones expuestas, la investigación tiene como pregunta central: ¿Existen diferencias según género en los niveles de autoestima en estudiantes del quinto grado de la Red Educativa N° 4 de Ventanilla? Asimismo, nos hacemos la siguiente pregunta específica: ¿Existen diferencias según género en estudiantes del quinto grado de la Red Educativa N° 4 de Ventanilla en los niveles de autoestima, en las dimensiones: Sí mismo, Social – pares, Hogar - padres y Escuela? Justificación. El tema escogido para el presente estudio fue seleccionado porque en los últimos años se ha despertado un gran interés por desarrollar y fortalecer la autoestima; existen estudios que la vinculan con otras variables, pero no existen muchas investigaciones específicas sobre el tema que permitan conocer la autoestima de los niños del nivel primaria; consideramos que desde el punto de vista social, estudiar “La Autoestima según género en estudiantes del quinto grado de la Red Educativa N° 4 de Ventanilla” es muy importante, ya que lo que cada estudiante piensa o percibe de sí mismo, es uno de los aspectos centrales de su vida, un proceso clave para aprender mejor, impulsa al crecimiento y a la mejora continua de los valores, actitudes y habilidades y los resultados podrían ser aplicados para diseñar y desarrollar estrategias preventivas que nos ayudarán a prepararlos para hacer frente con mayores posibilidades de éxito a una sociedad cambiante y violenta. Además, desde el punto de vista pedagógico servirá de base para proponer temas o programas específicos que ayuden a mejorar las áreas o dimensiones de la autoestima que se encuentren debilitadas de manera que los niños puedan pasar al siguiente nivel educativo con una autoestima adecuada y fortalecida..
(15) 5. Marco referencial Antecedentes. La presente investigación ha tomado como base importantes estudios realizados a nivel nacional e internacional, entre los cuales tenemos:. Nacionales. En el ámbito nacional, Bardales (1993), realizó un estudio correlacional con la finalidad de indicar si existen diferencias entre la autoestima y el rendimiento académico en función al tipo de familia a la que pertenecen los estudiantes de primaria de colegios nacionales de Lima metropolitana. El instrumento utilizado fue el Inventario de Autoestima de Coopersmith y se aplicó a 379 alumnos del mismo nivel socioeconómico, llegando a la siguiente conclusión: no existe diferencia correlacional significativa de la autoestima con el rendimiento académico en función al tipo de familia a la que pertenece el estudiante de primaria. Asimismo, se encontró que los alumnos que viven con ambos padres tienen mayor autoestima que los alumnos que viven dentro de familias disfuncionales. Roggero (1996), realizó un estudio comparativo sobre cómo se presenta la autoestima en 97 niños institucionalizados (albergados en una institución del Estado por encontrarse en situación de abandono o peligro moral) y 93 niños no institucionalizados, varones y mujeres entre 9 y 13 años, del distrito de Carabayllo, comparando ambas muestras elegidas.. Aplicó el Inventario de Autoestima de. Coopersmith, forma escolar. Los resultados obtenidos fueron que no existe diferencia significativa entre los niños institucionalizados (varones y mujeres) en la valoración total de la autoestima, pero si existen diferencias entre los niños institucionalizados de ambos sexos en la sub-área social-pares y no en las otras tres sub-áreas. Las niñas institucionalizadas y las no institucionalizadas presentan diferencias en todas las subáreas de la autoestima, siendo las niñas institucionalizadas quienes presentan un promedio más alto en las sub-áreas: sí mismo, hogar-padres y escuela. En un investigación de diseño experimental, realizado por Pequeña y Escurra (2006), en Lima, con niños del Instituto Nacional de Rehabilitación, utilizando un grupo experimental y un grupo de control, en una muestra de 30 niños entre 8 y 11 años de.
(16) 6. edad que tenían diagnóstico de problemas específicos de aprendizaje, elaboraron un programa para evaluar el mejoramiento de la autoestima. Se encontró que existen diferencias significativas en todas las dimensiones de la autoestima, notándose en todos los casos que los resultados obtenidos en el post test son mayores que el pre test, demostrándose la efectividad del programa en el mejoramiento de la autoestima. En una investigación descriptiva correlacional, Coras (2009), determinó la relación entre el nivel de autoestima y el estado nutricional en escolares de 10 a 12 años de instituciones públicas de San Juan de Lurigancho, en Lima, en una muestra de 465 estudiantes, utilizando para ello el Test de Autoestima de Ruíz. Encontró que el 14 % de escolares presentó una baja autoestima y el 16 % una tendencia a baja autoestima; estos estudiantes a su vez presentaron altos índices de sobrepeso y obesidad, mientras que los niños con autoestima en riesgo y niveles altos tienen un estado nutricional normal.. Concluyó que existe una relación significativa entre el. estado nutricional y el nivel de autoestima de los estudiantes, por lo que la autoestima debe ser considerada como un factor relevante en la evaluación del estado nutricional. Otro importante estudio cuyo propósito fue establecer la relación entre la autoestima y el rendimiento académico en el área de personal social en estudiantes del quinto ciclo de educación primaria, fue el realizado por Calla (2010), quien utilizó un diseño descriptivo correlacional con una muestra de 100 estudiantes entre varones y mujeres, aplicando la Escala de A.H. Eagly, obteniéndose la validez y confiabilidad para el contexto de estudio. Los resultados demostraron que existe correlación significativa entre la autoestima y el rendimiento académico en esta área. Para determinar la relación entre el déficit de atención y la autoestima en alumnos del sexto grado de primaria de las instituciones educativas del distrito de Ventanilla, Torres (2010), realizó un estudio de tipo cualitativo transversal, con un diseño descriptivo correlacional en una muestra de 300 niños entre 11 y 13 años. Utilizó para ello el Inventario de Autoestima de Coopersmith, obteniendo como resultados que existe una relación directa entre el déficit de atención y la autoestima en niños del sexto grado, pero además concluyó que los niños del sexto grado de las instituciones educativas de Ventanilla, presentan un bajo nivel de autoestima. También Gonzales (2010), estudió la influencia de la autoestima en la comprensión lectora en alumnos de ambos sexos del quinto grado de primaria en el Colegio de Aplicación de la Universidad Nacional de Educación.. Realizó una.
(17) 7. investigación descriptiva explicativa. Los instrumentos usados fueron el Test de Aysen para medir la autoestima y la prueba de Complejidad Lingüística Progresiva CLP de Allende, Condemarín y Milicic, aplicados a una muestra de 136 alumnos.. Los. resultados fueron que el 60 % de estudiantes presenta una baja autoestima, el 32 % presentó un nivel medio y el 8 % autoestima alta o positiva.. Concluyó que la. autoestima influye significativamente en la comprensión de lectura de los estudiantes de quinto grado y que existe un bajo nivel de autoestima entre los estudiantes.. Internacionales.. En el ámbito internacional, Goróstegui (2004), realizó un estudio longitudinal con un diseño no experimental, ex post facto en ambiente natural, para comparar las diferencias por género en el autoconcepto de niños de EGB entre 1992 y 2003, en Chile. Se aplicó el Inventario de Autoestima de Coopersmith a una muestra de 935 alumnos entre varones y mujeres de tercero a sexto grados de Educación General Básica, de niveles socioeconómicos alto, medio y bajo, en un primer momento (1992), y a 1303 alumnos en un segundo momento (2002). Concluyó que en 1992, los niveles de autoestima de los varones son ligeramente superiores al de las niñas, pero en el año 2002, la relación se invierte y las niñas superan a los varones significativamente en todas las dimensiones de la autoestima. Una investigación cuasi experimental fue la realizada por Ramírez, Duarte y Muñoz (2005), cuyo propósito fue probar un tratamiento basado en un programa de refuerzo de intervalo variable para modificar la autoestima escolar de 180 niños entre 10 y 11 años de la escuela La Bandera E-97, de Antofagasta, Chile, definidos como de “alto riesgo” por presentar altos índices de repetición de cursos, ausentismo y deserción. El instrumento utilizado antes de iniciar el tratamiento fue el test de Aysén, el grupo experimental modifica su autoestima al finalizar el tratamiento disminuyendo a cero el porcentaje de alumnos con autoestima baja e incrementando de 12,8% a 20,5% el grupo de autoestima de rango alto. Por su parte, el grupo control presenta un 7,7% en el grupo de niños con autoestima baja y una disminución de 20,5 a 15,4% en los estudiantes que se ubican en el rango superior de autoestima..
(18) 8. Otra importante investigación pre – experimental, fue realizada por Salazar y Uriegas (2006), en la ciudad de México Distrito Federal, cuyo objetivo fue diseñar e implementar un taller que proporcione experiencias de autoconocimiento que puedan mejorar la autoestima de los niños. La muestra fue de 21 niños entre 10 y 12 años y el instrumento usado fue el Inventario de Autoestima de Coopersmith. Se encontró diferencias significativas entre el pre-test y el post-test en todas las categorías, resultando el taller un instrumento favorable para la mejora de la autoestima en los niños. También se encontró que el taller tuvo mayor impacto en las niñas. Otro aporte importante acerca de la autoestima en estudiantes de los “primeros medios” (equivalente a nuestra secundaria) es el realizado por Alvarez, Sandoval y Velásquez (2007) quienes en un estudio descriptivo en los tres liceos más vulnerables de Valdivia (Chile), aplicaron el inventario de Coopersmith con el objetivo de identificar el nivel de autoestima en una muestra de 296 estudiantes. Las conclusiones más significativas obtenidas de este estudio fueron: que la mayoría de los estudiantes alcanzaron un promedio bajo de autoestima siendo las sub-áreas más involucradas las de hogar-padres y escuela, que resultaron ser los más desmejorados. Los estudiantes presentaron un mejor resultado en la sub-área social-pares, lo que quiere decir que ellos se sienten conformes con las relaciones que establecen con sus compañeros de curso y profesores.. Es importante señalar que todas las investigaciones realizadas sobre autoestima la relacionan con otras variables como rendimiento académico, nutrición, déficit de atención, etc. demostrando así la relevancia de su estudio no sólo en el aspecto educativo, sino también en el ámbito de la salud y otros, de manera que la contribución de la presente investigación también servirá de base a estudios futuros sobre el tema.. Marco teórico. A continuación, se presentan las bases teóricas que sirven de referencia a la presente investigación:.
(19) 9. Concepto de autoestima. Existen diferentes formas de entender la autoestima, sin embargo no hay una definición que cuente con el consenso general, para Coopersmith (1990), filósofo y psicólogo, la autoestima es la evaluación que una persona hace y comúnmente mantiene con respecto a sí mismo expresando una actitud de aprobación que indica la medida en que una persona cree ser importante, capaz, digna y exitosa; es decir, un juicio de mérito. Esta acepción coincide con lo que expresa Branden (1993), quien indica que la autoestima es el componente evaluativo del sí mismo, entendiendo por concepto de sí mismo, quién y qué pensamos que somos consciente y subconscientemente respecto a los rasgos físicos y psicológicos, en cuanto a cualidades, defectos, creencias, valores, necesidades y motivaciones. Coopersmith (1990), en su definición, se centra en la autoestima en general y no en cambios transitorios y específicos, para él, la autoestima puede variar a través de diferentes áreas de experiencia y de acuerdo al género, la edad y otras condiciones definitorias de roles, de manera que el término “autoevaluación” se refiere a un proceso de juicio en el cual una persona examina su desempeño, capacidades y atributos de acuerdo a las normas y valores personales, llegando a la decisión de su mérito; mientras que Branden (1993), expresa que la manera en que nos sintamos con nosotros mismos afecta de modo determinante todos los aspectos de nuestra experiencia: cómo nos relacionamos con los padres, hermanos, pareja, amigos y cómo funcionamos en el campo académico laboral. Concordando con esta idea, Feldman (2005), expresó lo siguiente: Los padres, hermanos, amigos y profesores tienen un profundo impacto en el desarrollo de la autoestima. La manera en que la sociedad ve al niño influye en la manera en que éste se ve a sí mismo. Todos los niños, independientemente de su sexo, su raza, cultura o capacidad, necesitan amor incondicional y confianza en que se les quiera por lo que son y no por lo que hacen. (p. 8). Podemos deducir entonces que la autoestima es una condición humana que surge del aprecio personal que hace que las personas se acepten a sí mismas, se sientan satisfechas y orgullosas, conformes con su forma de ser y de desempeñarse en la vida, lo que les ayuda a proyectar una imagen apreciada por los demás; es confianza, respeto por uno mismo, incluyendo el hecho de respetar a los demás y vivir con una paz de conciencia. Es así que de la autoestima se desprenden las.
(20) 10. posibilidades que se tienen para progresar y alcanzar el éxito o fracaso en la vida. Por eso, la autoestima más que el reconocimiento de las cualidades positivas de sí mismo, se debe entender fundamentalmente como la actitud de aceptación de sí mismo. De acuerdo con Chirre (2004), para lograr la comprensión de un concepto de autoestima, es importante señalar que todas las personas cuentan con un principio que los ayuda a mantenerse en equilibrio, en términos biológicos este principio se conoce como homeostasis y su equivalente psicológico vendría a ser el autoconcepto, el cual se construye desde la niñez partiendo de sus antecedentes biológicos y culturales, además de la propia experiencia.. Se hace necesario entonces una. diferenciación entre autoconcepto y autoestima pues muchas veces se usan estos términos como sinónimos, lo cual es un error, sin embargo se acepta que tanto uno como otro representan diversos aspectos de la imagen que la persona tiene de sí misma.. Deslindes conceptuales entre autoconcepto y autoestima. Al revisar los trabajos realizados sobre autoestima, encontramos que existen diversos. términos. para. referirse. al. tema:. autoconfianza,. autorrealización,. autoaceptación, autoconcepto, autoconocimiento, etc. De acuerdo con Núñez y González-Pienda (1994), los términos mencionados se refieren a algún aspecto de dos conceptos más globales como son el autoconcepto y la autoestima cuyas definiciones han levantado polémica; estos autores señalan que en la actualidad existen dos puntos de vista sobre este tema, uno de ellos asume que la autoestima estaría incluida dentro del autoconcepto, aunque no confundida, de modo que el autoconcepto estaría formado por autopercepciones representativas en las dimensiones: personal, física, intelectual, académica, social, etc.; las cuales estarían en un plano descriptivo, mientras que la autoestima sería la apreciación valorativa de dichas autopercepciones (plano valorativo). El otro punto de vista es que tanto el autoconcepto y la autoestima son diferenciables y así deberían ser tratados. Algunos autores han argumentado que la diferencia radica en que el autoconcepto se refiere a lo que la persona piensa que es ella misma y la autoestima es lo que la persona evalúa de sí misma.. Esta. diferencia es compartida por Byrne (1996, citado en García, 1998), quien señaló que la definición del autoconcepto incluye aspectos cognitivos, afectivos y conductuales, y la autoestima es un componente evaluativo del autoconcepto..
(21) 11. Estas afirmaciones coinciden con los planteamientos de Bermúdez (2004), para quien el autoconcepto consiste en la descripción mental que una persona hace de sí misma en tres dimensiones: cognitiva, afectiva y comportamental y en varias áreas de desenvolvimiento: familiar, relaciones sociales externas a la familia, apariencia física, escolar. Esta descripción se forma por la suma de todas las experiencias acumuladas y la valoración que se haya hecho de ellas. Sin embargo, según la postura de Coopersmith (1990), la autoestima constituye un constructo global y es entendida como la actitud positiva o negativa que la persona tiene hacia sí misma, el valor que asigna a las diferentes representaciones que posee de sí misma, resultado de la evaluación que realiza al compararse con otras, es decir, que tiene que ver con la autoevaluación y la autovaloración.. En general, se acepta que autoestima y. autoconcepto representan diferentes aspectos del Sí mismo. Una perspectiva diferente es la propuesta por Rodríguez (1986), para quien la autoestima presenta seis fases que son más conocidas como “escalera de la autoestima”, dentro de las cuales estaría comprendido el autoconcepto y son las siguientes: Autoconocimiento, es el conocer las partes que componen el yo, sus manifestaciones, necesidades y habilidades. Autoconcepto, es el conocer una serie de creencias que se tiene acerca de sí mismo, que se manifiestan en la conducta. Autoevaluación, es la capacidad interna de evaluar las cosas tanto positivas como negativas dependiendo si nos satisfacen o interesan. Autoaceptación, es la forma de admitir y reconocer todas las partes de sí mismo como la forma de ser y sentir, ya que sólo a través de la aceptación se puede transformar lo que somos. Autorespeto, es la forma de atender y satisfacer las propias necesidades y valores, expresando de forma adecuada nuestros sentimientos y emociones para sentirnos orgullosos de nosotros mismos. Autoestima, es cuando una persona se conoce y está consciente de sí mismo, desarrolla sus capacidades, se acepta y se respeta y por lo tanto tendrá autoestima. De manera que, según Rodríguez (1986), la autoestima es conocimiento propio de su ser biopsicosocial, conciencia de los cambios que se sufren, creación de una escala de valores, desarrollo de capacidades, el propio concepto y aceptación de sí.
(22) 12. mismo; todo esto va como una secuencia lógica, entonces, el autoconcepto sería parte de la construcción de la autoestima.. Esta posición también es aceptada por el. Ministerio de Educación quien señala que “en forma didáctica, podemos concebir que la autoestima se desarrolla a modo de una escalera cuyo primer peldaño es el autoconocimiento, de ello se entiende que trabajar el autoconocimiento es básico para desarrollar una autoestima positiva” (Ministerio de Educación, 2007, p. 62). Es decir, que al conocer todas sus partes, su totalidad como ser integrado, el individuo logrará tener una personalidad fuerte y unificada. Si una de estas partes funciona de manera deficiente las otras se verán afectadas y su personalidad será débil y dividida, con sentimientos de ineficiencia y desvaloración.. Formación de la autoestima. Desde que somos niños recibimos palabras de aliento o desaliento, directa o indirectamente de nuestros padres y de otras personas.. En este proceso nos. sentimos apoyados en mayor o menor grado. Chirre (2004), nos dice que la formación y el correcto desarrollo de la autoestima tiene su origen en las relaciones familiares primarias, desde el mismo momento en que el niño se siente amado, querido y respetado por sus padres; por otra parte, los acontecimientos positivos refuerzan la autoestima positiva y los fracasos activan la negativa, es más, esto puede suceder de manera simultánea en la vida cotidiana, pues ciertos aspectos de la vida son satisfactorios y otros no, de modo que no se puede asegurar que una persona goza de una autoestima alta o baja de forma absoluta y permanente. En sus estudios realizados, Eguizabal (2007), indica que la autoestima resulta de la interrelación entre el temperamento del niño (genéticamente determinado) y el ambiente en que éste se desenvuelve. “Se construye a través de un proceso de asimilación e interiorización desde el nacimiento y que puede modificarse a lo largo de la vida” (p. 76). La etapa desde el nacimiento hasta la pubertad es la que generalmente marca la autoestima global que tendremos, porque es en este período cuando somos más vulnerables.. En la conformación de la autoestima, influyen. diversos factores como: los personales (imagen corporal, habilidades físicas e intelectuales, etc.), las personas significativas (padres, hermanos, profesores, amigos, otras figuras de apego) y los factores sociales (valores, cultura, creencias, etc.). Por lo.
(23) 13. tanto, su desarrollo está estrechamente ligado a los valores de la sociedad en que nacemos y vivimos. Coincide con esta afirmación Feldman (2005), quien señala que los niños en edad escolar gustan de los contactos sociales y le satisfacen; para que un niño acepte y se sienta satisfecho con los vínculos sociales y afectivos con el mundo que lo rodea tendrá que sentirse aceptado y querido por los demás y en especial por el núcleo familiar. Asimismo, cuando un niño aprende a comprenderse y a aceptarse, puede lograr adaptarse de modo satisfactorio a los demás. Sin embargo, para Lindelfield (1998), “lo importante en el desarrollo de la autoconfianza no es nuestra naturaleza heredada, sino la forma en que nos educan. Y es la calidad de esta educación lo que determina nuestra capacidad para asirnos al precioso sentido de la autoestima que tuvimos al nacer y para poyarnos en nuestro potencial para llegar a ser unos adultos superautoconfiados” (p. 32). En su institución educativa, el niño adquiere nuevos conceptos de sí mismo. El ambiente escolar favorece el intercambio de experiencias y opiniones entre alumnos, las que pueden ser importantes para que la autoestima varíe entre alta y baja. De la misma forma, las valoraciones que hagan los profesores acerca de las destrezas y habilidades para aprender de sus alumnos adquieren vital importancia para definirla.. Autoestima y necesidades.. Maslow (1991), en su jerarquía de las necesidades humanas, describe la necesidad de aprecio, que se divide en dos aspectos: el aprecio que se tiene uno mismo (amor propio, confianza, pericia, suficiencia, etc.) y el respeto y estimación que se recibe de otras personas (reconocimiento, aceptación, etc.). Para él, la expresión de aprecio más sana es la autoestima, la que define como el centro de nuestra conciencia personal. Según Maslow (1991), las necesidades pueden ordenarse por superposición, desde las más básicas, que dan respuesta a las necesidades elementales o fisiológicas ya que nacen de estados corporales, hasta las más complejas, como son.
(24) 14. las necesidades de seguridad, estimación y autorrealización.. De acuerdo a su teoría,. tenemos: Necesidades fisiológicas, están en primer lugar, si no se satisfacen las necesidades de alimentación, vestido, salud y todo lo relacionado al aspecto físico, resultará imposible vivir el tiempo suficiente para lograr satisfacer otras necesidades de origen psicológico o social. Necesidades de seguridad, una vez satisfechas las necesidades básicas, el niño está preparado para explorar el ambiente que lo rodea; es característica del niño explorar algo seguro, si tiene temor o inseguridad, no lo hace. Una vez que sabe lo que puede esperar del mundo, es posible pasar a satisfacer otras necesidades. En este nivel también se contemplan las necesidades de tener una vida cómoda, dinero, lujos, etc. Necesidades de pertenencia, el hombre tiene una necesidad innata de afecto y amor que pueden satisfacer sólo otras personas; se requiere ser parte de un grupo, de una familia, de un barrio, etc. Cuando nos identificamos con otros, aprendemos a percibir parte del mundo desde otro ángulo, ya no estamos solos, nos sentimos aceptados, tenemos un lugar y un trato adecuado, causando buena impresión en los demás. Necesidades de estimación, es en este nivel que la autoestima cobra un papel muy importante en el proceso de autoafirmación de la persona. Una de las razones por las que se necesita a otra gente es para que nos ayude a definir nuestras metas en la vida; el grupo puede ofrecernos modelos a seguir y retroalimentación externa sobre lo que nuestra conducta futura pueda o deba ser.. Cada persona necesita. aprobación y reconocimiento, sentir que es aceptada por los demás. Necesita sentir que es un miembro importante de su familia, su escuela y su comunidad. Necesidades de autorrealización, según Maslow (1991), éste es el motivo más evolucionado de la jerarquía, aquí el deseo de desarrollar al máximo las potencialidades de la persona, tomando en cuenta lo que deseamos ser ante nosotros mismos, sin importar la opinión de terceros. Este es el nivel máximo de autoestima, que nos hace reflexionar sobre: ¿Estoy satisfecho con lo que soy? ¿Con lo que hago? ¿Con mi vida, con mi trabajo? ¿Estoy en paz conmigo mismo, con lo que amo y con los que amo?.
(25) 15. Apoyando lo señalado por Maslow, Feldman (2005) afirma que “los sentimientos positivos hacia nosotros mismos nos permiten desarrollar nuestro potencial, fijar metas, afrontar problemas, relacionarnos con otros, asumir riesgos, aportar algo a la sociedad y convertirnos en adultos felices y autorrealizados” (p. 8). Hay personas con mayor o menor autoestima, es decir, con mayor o menor aprecio, aceptación y amor a sí mismas.. Cuando no hay desarrollo positivo pueden. presentarse alteraciones de la conducta como: el temor al éxito y el afán de poseerlo, también la búsqueda del poder o la extrema timidez. Las personas frecuentemente expuestas al éxito o fracaso, ven crecer o decrecer su autoestima debido a las circunstancias de la vida; lógicamente que aquél que vive estimulado constantemente logra satisfacciones, pero en nuestro país, en que la mayoría vive en condiciones de pobreza, las personas van perdiendo confianza y fe en ellas mismas, esto las hace menos atrevidas, calladas, introvertidas y tímidas, dependiendo cada vez más de otros; esto puede suceder en cualquier etapa de la vida, en la niñez, en la juventud o a una edad avanzada.. Tipos de autoestima. La autoestima, según señala Eguizabal, tiene dos connotaciones diferentes: una es la autoestima positiva o alta autoestima, que implica que el individuo piense que es “muy bueno” y “aporta un conjunto de efectos beneficiosos para nuestra salud y calidad de vida, que se manifiestan en el desarrollo de una personalidad más plena y una percepción más satisfactoria de la vida” (Eguizabal, 2007, p.16), y otra es la autoestima negativa o baja, que se relaciona con el hecho de que la persona cree no ser “lo suficientemente bueno” en la cual nuestra salud se resiente porque nos hace falta confianza en nosotros mismos para abordar los sucesivos retos que nos presenta la vida. Cuando una persona tiene una autoestima positiva siente que es digna de la estima de los demás, se respeta por lo que es, pero no se teme ni espera que otros le teman; no se considera superior a los otros, es decir, reconoce sus limitaciones, sus habilidades y destrezas y espera madurar y mejorar sus deficiencias. La autoestima negativa, en cambio, implica la insatisfacción, el rechazo, el desprecio por el sí mismo que observa, la autoimagen es desagradable y se desearía ser distinto. Cuando una persona tiene autoestima negativa, se define como inútil y poco apreciado por los.
(26) 16. demás, pudiendo reaccionar con actitud defensiva o de ataque a aquellas personas o situaciones que percibe como agresoras. La autoestima positiva nos permite establecer relaciones sociales más igualitarias y satisfactorias, al ser más asertivas y enfrentarnos a los conflictos con una actitud más confiada. “Las personas con una autoestima positiva tienden a desarrollar más sus potencialidades, establecen mejores relaciones interpersonales, enfrentan mejor las situaciones nuevas, así como las diversas dificultades que se le presentan en la vida y se sienten más satisfechos consigo mismo” (Ministerio de Educación, 2007, p. 62). Lo importante es sentirse bien consigo mismo. Por el contrario, la autoestima negativa hace que nuestra calidad de vida no sea del todo óptima, porque al faltarnos autoconfianza, hace que evitemos los compromisos y abordemos nuevas responsabilidades, con ello nos privamos de nuevas experiencias vitales para nuestro crecimiento personal. “Las actitudes que establecemos con otras personas no son de igualdad, dado que nuestra falta de confianza nos impide abordar los conflictos personales desde una perspectiva igualitaria, adoptando muchas veces actitudes sumisas o bien agresivas” (Eguizabal, 2007, p. 17). Las personas con autoestima negativa o baja se vuelven retraídas y tienen dificultades para relacionarse con los demás.. Componentes de la autoestima. Calero (2000), coincide con Eguizabal (2007) al expresar que la autoestima tiene tres componentes: cognitivo, afectivo y conductual. Cognitivo. Se refiere al autoconcepto definido como la opinión que se tiene de la propia personalidad y de la conducta, este componente posee un conjunto de auto esquemas que organizan las experiencias vividas y sirven para interpretar los estímulos del ambiente social. El auto esquema es la opinión sobre sí mismo, organiza la información y nos llega, a través de él y dan un significado a los datos sobre nosotros mismos. Este componente es la base sobre la cual se desarrollan los otros dos, además acompaña a la persona en sus aspiraciones futuras, siendo de gran importancia la autoimagen para el desarrollo de la autoestima..
(27) 17. Afectivo. Se refiere a la valoración de lo positivo y negativo que existe en el individuo. Ello implica un sentimiento de lo favorable o desfavorable, de lo agradable o desagradable que observamos en nosotros mismos. Este elemento está referido a la autoestimación que nace de la observación propia de uno mismo y de la asimilación e interiorización de la imagen y opinión que las demás personas tienen y proyectan de nosotros. En este sentido, la autoconfíanza contribuye a la autoestima. Conductual. Está referido a la autoafirmación y a la autorrealización dirigida a llevar a la práctica un comportamiento consecuente, lógico y racional. Entonces se puede afirmar que la autoestima se basa en la formación del aspecto cognitivo plasmado en el autoconcepto, con el desarrollo de la dimensión afectiva y valorativa en autoestimación y el cultivo de la autorrealización con toda la secuencia de conductas y comportamientos. Pero además, según Eguizabal (2007), el componente cognitivo supone actuar sobre los pensamientos para modificarlos, el componente afectivo implica actuar sobre las emociones y sentimientos que se tienen acerca de sí mismos y el componente conductual supone actuar sobre el comportamiento para modificar nuestros actos. Estos tres componentes están muy relacionados entre sí, de manera que actuando sobre uno de ellos, se obtienen efectos sobre los otros dos.. Dimensiones de la autoestima. Coopersmith (1990), considera que la autoestima posee cuatro dimensiones o autoestimas específicas que la persona va evaluando y asimilando de acuerdo a sus debilidades y fortalezas, las cuales se caracterizan por su amplitud y radio de acción. Estas son: Sí mismo, consiste en la evaluación que el individuo realiza y con frecuencia mantiene de sí, en relación con su imagen corporal y cualidades personales, considerando su capacidad, productividad, importancia y dignidad, lleva implícito un juicio personal expresado en la actitud hacia sí mismo. Es la dimensión afectiva de la imagen personal que se relaciona con datos objetivos, con experiencias vitales y con.
(28) 18. expectativas. También se refiere al hecho de sentirse atractivo físicamente, en ambos sexos. Social – pares, se refiere a las dotes y habilidades en las relaciones con los amigos y compañeros, así como relaciones con extraños en diferentes marcos sociales. Incluye el sentimiento de sentirse aceptado o rechazado por los iguales y el sentimiento de pertenencia, es decir, el sentirse parte de un grupo. También se relaciona con el hecho de sentirse capaz de enfrentar con éxito diferentes situaciones sociales; por ejemplo, ser capaz de tomar la iniciativa, ser capaz de relacionarse con personas del sexo opuesto y solucionar conflictos interpersonales con facilidad. Además, incluye el sentido de solidaridad.. Hogar – padres, revela las buenas cualidades y habilidades en las relaciones íntimas con la familia, la independencia y consideración, compartir ciertas pautas de valores y sistemas de aspiraciones y la concepción acerca de lo que está bien o mal dentro del marco familiar. La familia es la principal influencia socializadora sobre el niño y transmisor de conocimientos, valores, actitudes, roles y hábitos que una generación pasa a la siguiente. Por medio de la palabra y el ejemplo la familia moldea la personalidad del niño y le infunde modos de pensar y actuar que se vuelven habituales. Es la dimensión más importante y la que constituye prácticamente la autoestima inicial. Escuela, consiste en la evaluación que el individuo hace y habitualmente mantiene con respecto a sí mismo en relación con su desempeño en el ámbito escolar, es la sensación de capacidad para resolver problemas eficazmente, rescatando no sólo el concepto de inteligencia global, sino el de inteligencias múltiples, puesto que cada persona es capaz y competente en determinadas áreas y es muy importante que sienta esa competencia. En pocas palabras, la persona realiza frecuentes estimaciones de sus interacciones consigo mismo y con el ambiente en el que se desenvuelve, logrando monitorear constantemente como influye dentro de ella, posteriormente y de acuerdo con la satisfacción que esto le brinde, va a asumir una actitud hacia sí misma. Es decir, de acuerdo a sus relaciones en los ámbitos ya mencionados, la actitud asumida ante sí, viene a ser su autoestima..
(29) 19. Para Haeuessler y Milicic (1996, citados en Díaz, 1997), la autoestima tiene las siguientes dimensiones: Dimensión física, se refiere en ambos sexos al hecho de sentirse atractivo físicamente. Dimensión social, incluye el sentimiento de pertenencia, es decir, ser aceptado por los iguales y sentirse parte de un grupo; también sentirse capaz de enfrentar con éxito diferentes situaciones sociales. Dimensión afectiva, se refiere a la auto-percepción de la personalidad, como sentirse simpático o antipático, estable o inestable, valiente o asertivo, tranquilo o inquieto. Dimensión académica, se refiere a la auto-percepción de la capacidad para enfrentar con éxito las situaciones de la vida académica y específicamente a la capacidad de rendir bien y ajustarse a las exigencias sociales.. También es la. autovaloración de las capacidades intelectuales, sentirse inteligente, creativo, constante. Dimensión ética, se relaciona con el hecho de sentirse bueno y confiable, responsable, trabajador. La dimensión ética depende de la forma en que la persona interioriza los valores y las normas. Se puede notar que las dimensiones mencionadas por las autoras anteriores no se contradicen con lo señalado por Coopersmith (1990), por el contrario, están englobadas dentro de las cuatro dimensiones que él indica forman parte de la autoestima global.. Niveles de la autoestima. Vidal (2001) y Eguizabal (2007), coinciden con Coopersmith (1990), en considerar que la autoestima presenta los niveles: alto, medio y bajo. Nivel alto. Es consecuencia de un historial de competencia y merecimiento altos. Son personas que tienen una sensación permanente de valía y de capacidad positivos que.
(30) 20. les conduce a enfrentarse mejor a las pruebas y retos de la vida, en vez de tener una postura defensiva. Su auto-concepto es suficientemente positivo y realista.. No. significa un estado de éxito total y constante, sino la conciencia de las propias debilidades y limitaciones, sentirse bien por las capacidades y habilidades, tener confianza en la naturaleza interna para tomar decisiones. Nivel medio. Suele ser la más frecuente, las personas con nivel de autoestima media tienen una buena confianza en sí mismas, pero en ocasiones esta puede llegar a ceder. Son personas que intentan mantenerse fuertes con respecto a los demás, pero en el interior sufren. La autoestima posee una estructura consistente y estable, pero no es estática, por tanto puede crecer, fortalecerse y en ocasiones puede disminuir en forma situacional por fracaso. Nivel bajo. Implica grandes deficiencias en los dos componentes que la forman (competencia y merecimiento). La persona tiende a hacerse la víctima ante sí mismo y los demás.. El sentirse no merecedor puede llevar a la persona a mantener. relaciones perjudiciales que además de reforzarlo negativamente dificultan la búsqueda de fuentes de merecimiento tales como el hecho de ser valorado por los demás o saber defender sus derechos. Ellos también señalan que “existe una “franja” de autoestima sana. El individuo que tiene una autoestima alta dentro de esa franja se caracteriza por su madurez, tolerancia a las diferencias y aprobación de sí mismo.. Las personas que tienen. autoestima por debajo de aquella franja sana, se reconocen por su permanente actitud defensiva o de repente agresiva y sin motivo, evitan la controversia sometiéndose fácilmente al criterio ajeno” (Vidal, 2001, p.13). De acuerdo con Eguizabal (2007), la autoestima sana reside en el hecho de poder responder de manera activa y positiva a las oportunidades que se nos presentan en el aspecto laboral, afectivo y en la diversión, es también la base de una serenidad de espíritu que nos permite disfrutar de la vida. Señala también que para tener una autoestima alta, se deben dar estas cuatro condiciones: Seguridad y singularidad, un niño que se siente seguro puede actuar con libertad en la forma que le parezca más oportuna y efectiva. Si se siente seguro y a su vez se.
(31) 21. considera especial, tendrá una autoestima alta. Para ello el niño necesita se aceptado, valorado y querido como es. Esto no se da en ambientes donde el niño percibe que es juzgado continuamente o es amenazado con experiencias de fracaso, rechazo o indiferencia. Sentido de competencia, el niño debería sentirse capacitado para hacer frente a las distintas situaciones que ocurren durante su desarrollo. Para ello debe dársele la oportunidad. de. elegir,. de. acertar. y. de. equivocarse,. también. de. asumir. responsabilidades y sus consecuencias. Sentido de pertenencia, es la sensación de sentirse aceptado por parte de su grupo familiar, escolar, comunal, para que se reconozca vinculado y formando parte “de” y “con” otros. Sentido de motivación y finalidad, la motivación es el impulso a actuar de forma lógica y razonable para alcanzar objetivos específicos, los niños con autoestima alta perciben sus éxitos y fracasos en gran parte determinados por su propio esfuerzo y habilidad, en cambio, aquellos con una autoestima baja tienden a creer más en la suerte y tienen menos confianza en sus capacidades de éxito en el futuro. Si un niño logra desarrollar estas condiciones tendrá mayores posibilidades de alcanzar el éxito. Feldman (2005), nos dice que: No es sorprendente que los que poseen autoestima sean más atractivos para compañeros y profesores. Ellos son los líderes de los equipos y el tipo de persona que todos quieren como amigo. Desgraciadamente, los niños con baja autoestima son más proclives a abandonar los estudios, unirse a pandillas o buscar consuelo en las drogas y alcohol. Esto llega a ser una profecía que se cumple y que afecta al individuo y toda la sociedad. (p.9). Según como se encuentre la autoestima de los niños, ésta será responsable de muchos fracasos o éxitos. Una autoestima adecuada, vinculada a un concepto positivo de sí mismos, los motivará a elevar sus capacidades para desarrollar habilidades y aumentará el nivel de seguridad personal, así como también es la base de una salud mental y física adecuada, mientras que una autoestima baja los llevará hacia la derrota y el fracaso..
(32) 22. Importancia de la autoestima. La autoestima tiene gran importancia, ya que influye en el sentido de vida de la persona, en la forma que piensa, actúa y siente acerca de sí misma y de los demás. Rodríguez (1986), señaló que una persona con una autoestima adecuada vive y se siente importante, tiene fe en sus propias decisiones y se percibe a sí mismo como su mejor recurso.. Es así que se vuelve relevante porque facilita la capacidad de. conocernos, evaluarnos las potencialidades que tenemos para dar una satisfacción interna y valor a nosotros mismos. Alcántara (1993), argumentó que la autoestima es importante porque: Condiciona el aprendizaje: las críticas de los padres, profesores y de los propios compañeros hacen que el estudiante se forme un concepto negativo, que influye posteriormente en el rendimiento escolar. Supera las dificultades personales: cuando una persona tiene una autoestima alta puede superar cualquier problema que se le presente, lo cual lo lleva a un progreso en su madurez y competencia personal. Fundamenta la responsabilidad: una persona sólo se compromete cuando tiene confianza en sí mismo y normalmente encuentra en su criterio los recursos requeridos para superar las dificultades. Apoya la creatividad: una persona creativa sólo puede surgir si posee una gran fe en sí mismo, en su originalidad, en su capacidad. Determina la autonomía personal. Uno de los objetivos más importantes de la educación, es la formación de alumnos autónomos, autosuficientes, seguros de sí mismos, capaces de tomar decisiones, que se sienten a gusto, que sepan orientarse en medio de una sociedad en permanente cambio. Posibilita una relación social saludable: el respeto y aprecio hacia sí mismo son la base para relacionarse con los demás personas las cuales se sentirán cómodas porque formarán un ambiente positivo en su entorno. Garantiza la proyección futura de la persona: durante toda su vida se proyectará a futuro, tendrá aspiraciones y expectativas de realización..
(33) 23. Para lograr esto, se debe cultivar una autoestima positiva, que garantice una formación y convicción lo suficientemente sólida.. Según Coopersmith (1990), la. autoestima es importante en todos las etapas de la vida, de manera esencial en la infancia y adolescencia, ahí juega un papel fundamental en el conocimiento del niño como persona.. Su importancia radica en que concierne a nuestro ser, a nuestra. manera de ser, al sentido de estar manera de estar y de actuar en el mundo y de relacionarnos con los demás. Nada escapa al influjo de nuestra autoestima, es decir, está presente en el pensar, sentir, decidir y actuar. Si no nos valoramos en lo que realmente valemos, si no reconocemos y apreciamos las cualidades y talentos que realmente poseemos, si no apreciamos con serenidad nuestras limitaciones, entonces seremos presa fácil de la inseguridad y la desconfianza en nosotros mismos; no nos será fácil afrontar y superar los problemas de nuestra vida cotidiana. Los niños son personas en proceso de desarrollo, nacen, crecen, sienten, experimentan y adquieren valores en sus interrelaciones con las personas de su entorno social. De acuerdo con Lindenfield (1998), si los niños poseen autoconfianza, actuarán de este modo: Frenarán su natural inclinación a valorar sus necesidades físicas y anímicas y las colocarán al mismo nivel que las necesidades de los demás. Serán francos en sus peticiones de elogio, aliento y recompensa, y no tratarán de manipular a ninguna persona. Estarán orgullosos de su aspecto y tratarán de sacarle el mayor partido. Querrán tener buena salud y no será necesario forzarlos a mantener un aspecto adecuado. No insistirán en hacer cosas que sepan que puede afectar sus posibilidades de éxito, de felicidad o su vida. “Los niños con alta autoestima son con frecuencia optimistas y entusiastas con respecto a la vida; confiados, amistosos, interesados por los otros y corteses, felices y con sentido del humor; dispuestos a asumir riesgos y abordar situaciones nuevas, responsables de sus tareas” (Feldman, 2005, p. 8). En cambio los niños con una baja autoestima suelen mostrarse tímidos y temerosos de tratar cosas nuevas, cambiantes; inseguros, egoístas, de bajo rendimiento, estresados, agresivos y coléricos, necesitan refuerzo constante..
(34) 24. La autoestima en el nivel de Educación Primaria. Uno de los fines de la Educación Primaria es “formar personas capaces de lograr su realización ética, intelectual, artística, cultural, afectiva, física, intelectual y religiosa, promoviendo la formación y consolidación de su identidad y autoestima y su integración adecuada y crítica a la sociedad para el ejercicio de su ciudadanía en armonía con su entorno” (Ministerio de Educación, 2009, p.10). En el marco del cambio educativo necesario en el mundo moderno y globalizado, el Ministerio de Educación ha establecido propósitos que traducen las intenciones pedagógicas de la educación peruana, para poder responder a las demandas actuales que la sociedad plantea, uno de estos propósitos es el desarrollo de la identidad personal, social y cultural, la cual “constituye el desarrollo y fortalecimiento de la autoestima y la autoestima por el otro, preparando a los estudiantes para vivir en una sociedad multicultural; una sociedad que acoja a todos con iguales derechos y oportunidades respetando las diferencias individuales y colectivas que surgen de nuestra condición de seres con historia, raíces culturales y tradiciones” (Ministerio de Educación, 2009, p. 22). Para poder poner en práctica este principio y lograr la mejora de la autoestima de los niños en el nivel primaria, el docente debe convertirse en tutor y brindar confianza a los niños de manera que se pueda asegurar un clima afectivo en el aula que favorezca las condiciones para el aprendizaje y un buen rendimiento escolar. Una de las áreas curriculares que desarrolla la construcción de la identidad y la convivencia democrática. es. Personal. Social,. ya. que. las. competencias,. capacidades,. conocimientos y actitudes que se trabajan favorecen el desarrollo de la identidad personal y social de los estudiantes. Asimismo, al desarrollar competentemente esta área se desarrollará en los niños habilidades sociales, actitudes y valores que contribuirán a la convivencia democrática en la institución educativa, la familia y la comunidad. La educación que se debe impartir según Cornejo (1994), debe ser un conjunto de prácticas o formación de hábitos o maneras culturales de ser en los niños; una serie de valores agregados que definen el perfil de una nueva cultura educativa; de nuevas acciones y maneras de ser del maestro con respecto al alumno, del alumno con respecto al maestro; de nuevas maneras de ser de los padres de familia, de las autoridades educativas; es decir, de todos y de los nuevos roles de trabajo, porque la.
(35) 25. educación formativa y con calidad total no se refiere a crear esa cultura nueva sólo en los niños de educación primaria, sino entre todos los que estén involucrados en el proceso educativo, de tal manera que se puedan detectar los errores y sacar alumnos que tengan real autoestima. Entendemos por enseñanza de calidad a aquella que está formada por materias congruentes con el desarrollo humano y manifestaciones psicológicas del educando, es decir: “las asignaturas tienen que considerar criterios como: la percepción, la creatividad, la memoria, la inteligencia, la voluntad y la autoestima. Así pues el hecho de no tener en cuenta este punto de vista, origina un caos en la enseñanza y por ende en todo el proceso educativo”. (Lazo, 1995, p.19). Cabe señalar que los colegios en el futuro tendrán que lidiar con un mundo cada vez más tenso, complicado, complejo y violento, por ello deberán ofrecer espacios de catarsis, comunicación, recreación y crecimiento personal, para desarrollar en el alumno su seguridad, autoestima y autoconfianza, siendo éste un gran desafío para la educación.. Formación de la autoestima de los niños desde la escuela. A lo largo de la vida, las personas experimentamos procesos de cambio que se expresan en el desarrollo de nuestro cuerpo, en la manera de pensar, de sentir, en las conductas, en las relaciones que establecemos y en los roles que desempeñamos. Es así que de acuerdo al momento de desarrollo en que nos encontremos, las personas presentan características y necesidades específicas. Los niños y niñas, de acuerdo a su edad, difieren de los adolescentes, de los adultos y de niños de otra edad. En este sentido, el docente debe tener en cuenta las características evolutivas de los niños a su cargo para seleccionar criterios que ayuden en el diseño de las actividades de aprendizaje y tutoriales dentro del aula. El grupo de niños de acuerdo al tema de la investigación se encuentra comprendido entre los 10 y 12 años, quinto grado de educación primaria, pertenecientes al V ciclo de la Educación Básica Regular; en esta edad, según el Ministerio de Educación (2007), su interés por los amigos los lleva a mejorar su desenvolvimiento social, pueden actuar de acuerdo a reglas; de otro lado la aceptación de los compañeros se torna cada vez más importante y permite predecir el ajuste que.
(36) 26. tendrán en la adolescencia. A esta edad son capaces de crear estrategias de trabajo y estudio, tienen un desarrollo intelectual adecuado, emplean el lenguaje con pertinencia, desean tener más libertad para comunicarse y movilizarse dentro y fuera del aula. En esta época las niñas dan más valor a las relaciones interpersonales, mientras que los niños dan mayor importancia a los juegos y actividades. Su desarrollo sexual y emocional está caracterizado por el inicio de la pubertad y por tanto, en sus interacciones ”empiezan a emplear más el contacto físico: empujones, mensajes, bromas y diversos actos a veces torpes para llamar la atención. Su vida emocional puede oscilar entre una alegría desbordante y una sentida tristeza debido a que se han iniciado los cambios de la adolescencia” (Ministerio de Educación, 2007, p. 27). Según el Instituto de Fomento de una Educación de Calidad EDUCA (1998, citado en Ministerio de Educación, 2007), los aspectos básicos que debemos tomar en cuenta los maestros para desarrollar la autoestima de nuestros estudiantes, son: El trato cálido: el niño que establece una relación positiva con su maestro y se sabe apreciado por él, tendrá una mejor disposición para el aprendizaje. Reconocimiento de las acciones y características positivas: es importante decirle al niño todo lo bueno que tiene y que hace, esto los fortalecerá en su autoestima. Favorecer un clima de respeto y solidaridad entre los niños: se pueden diseñar actividades que faciliten la expresión de sentimientos y mensajes positivos de unos a otros. Promover actividades grupales que permitan la participación de los niños: buscar que los niños tengan contacto con otras experiencias, lugares, personas, de este modo se fortalecerá su seguridad. Preocuparse por conocer a cada uno de los niños: para saber aquello que les afecta. Llamarlos por sus nombres, esto les permitirá saberse importantes y queridos. Fomentar en los niños la disciplina y la actitud de corrección frente a sus fallas: cuidando de no generar sentimientos de culpa que los avergüence o disminuya. Ofrecer posibilidades para que los estudiantes tomen sus propias decisiones: así se fortalecerá su autonomía y no se limitarán a obedecer órdenes e instrucciones..
(37) 27. Fomentar en los niños el reconocimiento de sus capacidades y cualidades: de tal forma que aprendan a reconocerlas como causas de sus éxitos en la vida y no como producto de la suerte o factores externos. La vida de un niño está ligada a cómo es educada su autoestima o la forma de quererse a sí mismo. El respeto y el cariño hacia sí mismo y hacia los demás, es algo que tendrá presente a lo largo de su vida, para Eguizabal (2007), la autoestima es pieza clave para la formación personal, el aprendizaje, las relaciones satisfactorias, la autorrealización y la felicidad de las personas.. Cuando un niño tiene una buena. autoestima, se siente valioso y competente, entiende que aprender es importante, con lo cual no se siente disminuido cuando requiere ayuda, es responsable, se comunica bien y es capaz de relacionarse adecuadamente con otros. Todo niño necesita límites precisos, consistentes, adecuados y claros, pero esto puede hacerse con respeto, firmeza, delicadeza y amor. Disciplina no es sinónimo de humillación. Como tantas cosas en la vida no hay recetas y tenemos que manejar éste y otros temas con flexibilidad y sentido común.. Concepto de Género. El género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales, es una construcción social que supone un conjunto de acuerdos tácitos o explícitos elaborados por una comunidad determinada en un momento histórico determinado y que incluye a los procesos de enseñanza-aprendizaje. Sánchez (2010), sostiene que mientras el sexo biológico está determinado por características genéticas y anatómicas, “el género es una identidad adquirida y aprendida que varía ampliamente intra e interculturalmente”. El género está basado en relaciones, ya que no se refiere exclusivamente a las mujeres o a los hombres, sino a las relaciones entre ambos. Como parte importante de las relaciones sociales, según indica el Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional, CINTERFOR, organismo perteneciente a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el género se expresa en símbolos culturales, los que visualizan las representaciones sociales de ambos sexos; conceptos normativos, los que polarizan y reprimen comportamientos y tareas; instituciones y políticas, las cuales reproducen y valorizan la asignación de roles y capacidades y la identidad subjetiva, que posiciona y.
(38) 28. determina el proyecto de vida de unos y otras. Sánchez (2010), señala que igualdad de género significa que los derechos, responsabilidades y oportunidades no dependerán del hecho de haber nacido hombre o mujer. Naturalización de los roles de género. Cuando se habla de género, según Sánchez (2010), se refiere a la gama de roles, relaciones, características de la personalidad, actitudes, comportamientos, valores, poder relativo, e influencia, socialmente construidos, que la sociedad asigna a ambos sexos de manera diferenciada.. Para Canela (2010), las características. femeninas o masculinas se transmiten por generaciones de manera que los hombres y mujeres no nacen sino que “se hacen”, de modo que las personas aprenden a comportarse como hombres y mujeres de acuerdo a lo que la sociedad determina como funciones de género. Entonces, los roles o papeles de género son comportamientos aprendidos en una sociedad, comunidad o grupo social determinado, que hacen que sus miembros perciban como masculinas o femeninas ciertas actividades, tareas y responsabilidades y las jerarquicen y valoricen de manera diferenciada. La constante asignación social de funciones y actividades a las mujeres y a los hombres naturaliza sus roles. Esta naturalización de los atributos de género es lo que lleva a sostener que existe una relación determinante entre el sexo de una persona y su capacidad para realizar una tarea. Considerar como innatos los roles y las capacidades, es creer que son inmutables. Reconocer y descubrir que estas características, supuestamente fijas e inamovibles, son asignaciones culturales, es lo que permite transformarlas. Desnaturalizar la percepción que se tiene del ser varón o mujer y reconocer que sus roles y capacidades han sido socialmente adjudicados permite pensar de otro modo los lugares que ambos pueden ocupar en la sociedad. Es así que, la autoestima, el sentido del valor propio y del autoaprecio, es un logro personal que se aprende y que requiere de mucho tiempo y de una labor perseverante. La niñez, etapa que corresponde al nivel de educación primaria, es clave para el desarrollo de la misma, reto importante que compromete no sólo a los docentes sino también a los padres de familia, porque la educación formativa no es.
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