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Relativismo y universalismo moral

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Academic year: 2021

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Relativismo y universalismo moral

El fenómeno de la multiculturalidad

genera la posibilidad de enriquecer

nuestros puntos de vista y adoptar

perspectivas críticas hacia nuestros

propios hábitos culturales, a la vez que

nos presenta nuevos desafíos: siendo el

ser humano un ser cultural, y existiendo

culturas diversas con sistemas de valores

muy diferentes, ¿es posible establecer

parámetros para juzgar las conductas que

sean válidos para todas las culturas? ¿O

bien la moralidad de las conductas

depende de la cultura en que nos

encontremos? ¿Todo vale? ¿Es posible

establecer criterios objetivos que nos

permitan averiguar si nuestros contenidos

culturales son adecuados o inadecuados?

Los extremos posibles para responder a

estas preguntas consisten en dos

posturas: relativista o universalista.

Ambas tienen sus fortalezas y debilidades,

por lo que las discutiremos en la presente

unidad para dilucidar cuál será la mejor

alternativa a seguir frente a estos

problemas.

Prof. Camila López

3ºBD. Colegio:_______________________________ Nombre del alumno:__________________________ Fecha de entrega:________________

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Algunas tribus del desierto [...] consideran un deber sagrado, cuando alguno de lo suyos es asesinado o capturado por una tribu rival, capturar y matar (después de largas torturas) a un miembro de aquella tribu, aunque no sea el mismo que cometió la ofensa: para el caso les sirve

perfectamente un hombre del todo inocente. Los esquimales creen que es justo matar a los padres una vez que han alcanzado una edad determinada -y, de hecho, los padres esperan que lo hagan- antes que seguir

manteniéndolos en sus azarosos desplazamientos.

J. Hospers, La conducta humana, Tecnos, Madrid 1964, p. 59.

Relativismo moral o ético

[Extraído de Encyclopaedia Herder de Filosofía] El relativismo moral consiste en la afirmación según la cual un juicio moral no es de por sí verdadero (afirma que algo es correcto o bueno) o falso (afirma que algo es incorrecto o malo), y que su verdad o falsedad no depende de las razones que lo sustentan, sino del estado de ánimo subjetivo (relativismo/subjetivismo) o de las costumbres culturales (relativismo cultural).

En su aspecto más difundido, como relativismo cultural, sociológico o antropológico, sostiene que existen de «hecho» sociedades, tribus o culturas distintas, con códigos éticos distintos:

Hay relativismo ético, propiamente dicho, cuando sostiene que no hay forma de decidir, entre valores y conductas morales opuestas, cuál es la correcta y cuál la incorrecta; o bien que hay opiniones éticas conflictivas y opuestas que son igualmente aceptables moralmente, o que todos los códigos morales tienen igual valor moral. Siguiendo la terminología de Richard D. Brandt, esto se puede interpretar, de un modo estricto, como si indicara que no existe distinción alguna entre lo que es justo y lo que es injusto (nihilismo ético), o bien se puede interpretar simplemente como si afirmara que nadie puede justificar racionalmente qué es justo y qué es injusto (relativismo escéptico).

La solución al conflicto parece estar en un conveniente equilibrio entre la admisión de un pluralismo ético o un pluralismo de valores, y la afirmación de que el propio punto de vista ético, crítico y reflexivo, vale más que cualquier otro, mientras no se muestre lo contrario. Es difícil sostener el valor absoluto de los principios morales al igual que el valor absoluto de las propias convicciones morales. Si el valor no es absoluto, entonces se funda en razones de tipo empírico: las decisiones humanas tomadas en un determinado tiempo y lugar, a partir de determinadas condiciones intelectuales y afectivas.

Por otra parte, se sostiene que existen valores morales universales. A un primer momento en que, por parte de los antropólogos, interesaba más destacar las diferencias étnicas entre los pueblos, sucedió otro de interés por destacar las similitudes. Y así como se detecta la presencia de determinadas instituciones sociales (la familia, la división del trabajo entre los sexos, etc.) en todos los pueblos, también hay fundamento para afirmar que determinadas creencias o valoraciones morales son universales: el rechazo del asesinato, la existencia del incesto, la prohibición de mentir, el deber de lealtad con el propio grupo, la sumisión del individuo al bien común, el deber de educar a los hijos, etc.

La afirmación, no obstante, de la existencia de principios morales universales es controvertida y aún negada. Dado que la creencias morales divergen de persona a persona, de comunidad a comunidad, de cultura a cultura y cambian de época en época -sobre todo si se sostiene que fundamentalmente expresan emociones de los sujetos que las tienen-, difícilmente pueden

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Cuando pienso un imperativo hipotético en general no sé lo que contiene hasta que me es dada su condición, pero si pienso un imperativo categórico enseguida sé qué contiene. En efecto, puesto que el imperativo no contiene, aparte de la ley, más que la necesidad de la máxima de adecuarse a esa ley, y ésta no se encuentra limitada por ninguna condición, no queda entonces nada más que la universalidad de una ley general a la que ha de adecuarse la máxima de la acción, y esa adecuación es lo único que propiamente representa el

imperativo como necesario.

Por consiguiente, sólo hay un imperativo categórico, y dice así: obra sólo según aquella máxima que puedas querer que se convierta, al mismo tiempo, en ley universal.

Fundamentación de la metafísica de las costumbres, cap. 2 (Espasa Calpe, Madrid 1994, 10ª ed., p. 91-92).

aducirse hechos de alguna clase con los que contrastar su verdad o falsedad. La afirmación de que las creencias morales han de ser consistentes entre sí tampoco es relevante para su universalidad, y la insistencia tradicional en la distinción entre enunciados fácticos y enunciados de valor destaca más bien la peculiaridad del mundo moral. Por otra parte, el relativismo ético no supone necesariamente escepticismo ético; tener una moral propia no implica ser escéptico en material moral: el dicho popular según el cual «allí donde fueres haz lo que vieres» no implica escepticismo ético, aunque sí relativismo, y tampoco es cierto que la gran variedad de normas morales no suponga alguna forma de objetivismo moral universal.

Universalismo

A diferencia del relativismo moral, el universalismo afirma que sí es posible establecer criterios generales que nos permitan discernir, aún integrando culturas diferentes, cuándo una

conducta es buena o mala, justa o injusta.

¿En base a qué podría justificarse este universalismo? Hay distintas formas de fundamentarlo, pero básicamente los autores universalistas suelen remitirse a la universalidad de la razón o la posibilidad de diálogo como fundamento posible de estos criterios universales.

Quizá la mejor fundamentación que se ha dado al universalismo moral ha sido el imperativo categórico de Kant. Kant no establece en concreto qué cosas están bien o mal, sino un principio general que debe ser aplicado a todas las cosas que hagamos. El principio dice así: “Obra de tal manera que que lo que hagas quieras que se convierta en ley universal”. Dicho de otro modo: lo que tú vayas a hacer desearías que es lo que hicieran todas las personas.

El imperativo categórico kantiano expresa el deber que ha de cumplirse por sí mismo, y no para conseguir alguna otra finalidad. Es la ley de la razón práctica, que no prescribe nada en concreto qué hacer, sino sólo la manera, la forma, cómo se ha de actuar. En la ética kantiana aparecen diversas formulaciones del imperativo categórico, veamos una de ellas:

Ahora bien, el planteo de Kant corresponde a una ética formal; es decir, no es resultado de la reflexión sobre prácticas concretas, incluso es difícilmente aplicable en muchas situaciones de la vida diaria. Sigue sin dirimir el conflicto de la presencia de valores diferentes en culturas con modos de vida diferentes.

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Apel y Habermas intentaron reformular una postura universalista, añadiendo al imperativo de Kant una condición más: que las normas se dialoguen entre todos. Por eso, para que la norma sea verdaderamente universal, lo que dicta mi conciencia debe ser compartido y dialogado con los demás, de modo que todos juntos lleguemos a estar de acuerdo.

La búsqueda de criterios universales se relaciona con el establecimiento de derechos que son válidos para todas las culturas: los Derechos Humanos. Se está intentando establecer a nivel mundial normas concretas capaces de construir principios básicos para una moral universal. El objetivo de los derechos humanos es garantizar el cumplimiento de ciertas garantías básicas y el respeto a ciertas condiciones elementales que serían inherente al ser humano,

independientemente de la cultura que integre. Resultan indispensables para combatir delitos agraviantes a la integridad y dignidad humanas. No obstante, el problema sigue en pie: ¿es posible determinar la validez de ciertos derechos para todas las culturas? ¿En qué se fundamentan los derechos humanos? ¿Cómo se establecen? ¿Quién tiene la potestad de decidir los criterios en base a los cuales se establecen estos derechos?

Debate sobre un caso actual

Mutilación genital femenina

[Artículo publicado por la Organización Mundial de la Salud en

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs241/es/

]

Nota descriptiva N°241

Febrero de 2012

[6 p.] Lee el texto “Sobre relativismo cultural y universalismo ético” (p. 1 a 7), de Villoro, y responde a las siguientes preguntas:

1) ¿Cómo suele vincular, dice el autor, la discusión entre relativismo y universalismo con la dominación?

2) ¿Por qué afirma Garzón Valdés que el relativismo moral se contradice si pretende exigir tolerancia y respeto a los valores de las otras culturas?

3) ¿Por qué es insostenible, para el autor, pensar en la existencia de valores universales independientes de las culturas particulares?

4) Comprender al otro como sujeto, ¿implica dejar de juzgarlo desde los parámetros de nuestra propia cultura? Fundamenta.

5) ¿En qué consisten, para el autor, los principios transculturales que son un requisito indispensable para que exista comunicación entre culturas?

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Datos y cifras

La mutilación genital femenina (MGF) comprende todos los procedimientos que, de

forma intencional y por motivos no médicos, alteran o lesionan los órganos genitales

femeninos.

Estos procedimientos no aportan ningún beneficio a la salud de las mujeres y niñas.

Pueden producir hemorragias graves y problemas urinarios, y más tarde pueden

causar quistes, infecciones, infertilidad, complicaciones del parto y aumento del

riesgo de muerte del recién nacido.

Unos 140 millones de mujeres y niñas sufren en la actualidad las consecuencias de la

MGF.

En la mayoría de los casos se practican en la infancia, en algún momento entre la

lactancia y los 15 años.

Se calcula que en África hay 92 millones de mujeres y niñas de más de 10 años que

han sido objeto de MGF.

La MGF es una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas.

(…)

Causas culturales, religiosas y sociales

Las causas de la MGF consisten en una mezcla de factores culturales, religiosos y

sociales existentes familiares y comunitarios.

Cuando es una convención social, la práctica tiende a perpetuarse por la presión

social a adaptarse a lo que hacen los demás y a lo que se ha venido haciendo

tradicionalmente.

La MGF se considera a menudo parte necesaria de la buena crianza de la niña y una

forma de prepararla para la vida adulta y el matrimonio.

La MGF suele estar motivada por creencias acerca de lo que se considera como un

comportamiento sexual adecuado, relacionándose los procedimientos con la

virginidad prematrimonial y la fidelidad matrimonial. En múltiples comunidades se

considera que la MGF reduce la libido femenina, ayudando a la mujer a resistirse a

los actos sexuales "ilícitos". Por ejemplo, cuando se estrecha o cubre la abertura

vaginal (procedimiento de tipo 3), se dificulta físicamente que la mujer tenga

relaciones sexuales prematrimoniales. Posteriormente se necesita un doloroso

procedimiento para reabrir la vagina y permitir el coito.

La MGF a menudo está motivada por creencias acerca de lo que se considera un

comportamiento sexual adecuado, vinculándose esos procedimientos con la

virginidad prematrimonial y la fidelidad matrimonial. En muchas comunidades se

considera que la MGF reduce la libido femenina, ayudando así a la mujer a resistirse

a los actos sexuales "ilícitos". Por ejemplo, cuando se estrecha o cubre la abertura

vaginal (procedimiento de tipo 3), se cree que el miedo al dolor si se reabre o el

miedo a ser descubiertas desalientan aún más las relaciones sexuales «ilícitas» en las

mujeres a las que se les ha aplicado ese tipo de MGF.

Aunque no hay escritos religiosos que prescriban la práctica, quienes la llevan a cabo

suelen creer que tiene un respaldo religioso.

Los líderes religiosos adoptan diferentes posiciones con respecto a la MGF: algunos

la fomentan, otros la consideran irrelevante para la religión, y otros contribuyen a su

eliminación.

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Las estructuras locales de poder y autoridad, como los líderes comunitarios y

religiosos, los circuncidadores e incluso parte del personal médico, contribuyen en

algunos casos al mantenimiento de la práctica.

En la mayoría de las sociedades la MGF se considera una tradición cultural,

argumento que se utiliza a menudo para mantener su práctica.

En algunas sociedades, la adopción reciente de esta práctica está relacionada con la

imitación de las tradiciones de grupos vecinos. A veces ha comenzado como parte de

un movimiento más amplio de resurgimiento religioso o tradicional.

En algunas sociedades la MGF se está introduciendo en nuevos grupos desplazados

hacia zonas donde la población local la practica.

Respuesta internacional

En 1997, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una declaración

conjunta con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo

de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) contra la práctica de la MGF. En

febrero de 2008 se hizo pública una nueva declaración con el apoyo de más

organismos de las Naciones Unidas en la que se abogaba por un aumento de las

actividades de promoción del abandono de la MGF.

En la declaración de 2008 se documentan datos acerca de la práctica recopilados a lo

largo de los últimos diez años, se destaca el reconocimiento cada vez más amplio de

sus dimensiones legales y de su relación con los derechos humanos, y se aportan

datos sobre su frecuencia y alcance. Asimismo, se resumen las investigaciones sobre

las causas de su persistencia, la forma de detenerla y sus efectos perjudiciales para la

salud de las mujeres, las niñas y los recién nacidos.

En 2010 la OMS publicó en colaboración con otros organismos de las Naciones

Unidas y organizaciones internacionales una estrategia mundial para acabar con las

mutilaciones genitales femeninas practicadas por dispensadores de atención de salud

(Global strategy to stop health care providers from performing female genital

mutilation)

Desde 1997 se han hecho grandes esfuerzos para luchar contra la MGF a través de la

investigación, del trabajo con las comunidades y del cambio de las políticas públicas.

Los progresos realizados a nivel tanto internacional como local constan de:

una participación internacional más amplia en la eliminación de la MGF;

la creación de organismos internacionales de seguimiento y la adopción de

resoluciones que condenan la práctica;

la revisión de los marcos legislativos y un apoyo político creciente a su eliminación

(destaca la aprobación de leyes contra la MGF en 22 países africanos y en varios

estados de otros dos países, así como en 12 países industrializados con inmigrantes

procedentes de países donde se practica la MGF);

en la mayoría de los países, se registra la disminución de la práctica de la MGF y el

aumento del número de mujeres y hombres de las comunidades afectadas que se

declaran a favor de su eliminación.

Las investigaciones revelan que si las comunidades afectadas decidieran

abandonarla, la MGF podría eliminarse muy rápidamente.

Respuesta de la OMS

En 2008, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó una resolución (WHA61.16)

sobre la eliminación de la MGF, en la que se subrayaba la necesidad de una acción

concertada entre todos los sectores - salud, educación, finanzas, justicia y asuntos de

la mujer.

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medidas de promoción: publicaciones y creación de instrumentos que fomenten las

actividades internacionales, regionales y locales destinadas a acabar con la MGF en

una generación;

investigación: adquisición de conocimientos sobre sus causas y consecuencias, la

forma de eliminarla y la atención a quienes la han sufrido;

orientación a los sistemas de salud: elaboración de materiales formativos y

directrices para los profesionales sanitarios que los ayuden a tratar y aconsejar las

mujeres que han sufrido estos procedimientos.

La OMS está especialmente preocupada por la tendencia creciente a la participación

de personal con formación médica en las prácticas de MGF. La OMS insta

encarecidamente a los profesionales sanitarios a que no realicen esos procedimientos.

[6 p-] En base a la lectura del artículo precedente, reflexiona y responde:

1) Argumenta: ¿Cuál te parece que es la mejor acción frente al caso de la mutilación femenina? ¿Adoptarías una postura relativista o universalista?

2) ¿En qué principios piensas que debe basarse una acción cuyo objetivo sea eliminar estas prácticas en los países en que se realizan?

Referencias

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