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UNIVERSIDAD NACIONAL DE CORDOBA

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE CORDOBA

FACULTAD DE CIENCIAS MEDICAS

ESCUELA DE TECNOLOGIA MEDICA

INTRODUCCION AL ESTUDIO DE LAS CARRERAS

DE TECNOLOGIA MEDICA

ANEXOS BIBLIOGRÁFICOS

CICLO DE NIVELACION 2015

Lic. Mgter. Rubén A. Castro Toschi

1. ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU), ORGANIZACIÓN

MUNDIAL DE LA SALUD (OMS). 2. DECLARACION DE ALMA ATA. 3. HISTORIA DE LA UNC

4. HISTORIA DE LA FACULTAD DE CIENCIAS MEDICAS 5. MANIFIESTO LIMINAR DE LA REFORMA

6. BIOSEGURIDAD.

7. BIOSEGURIDAD EN LABORATORIOS. 8. BIOSEGURIDAD EN RADIACIONES.

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ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU) ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD

Las Naciones Unidas adquirieron existencia oficial el 24 de octubre de 1945. Su misión es fomentar la paz entre las naciones, cooperar con el desarrollo sustentable, monitorear el cum-plimiento de los derechos humanos y de las libertades fundamentales y organizar reuniones y conferencias a favor de esos objetivos.

La Asamblea general es el órgano principal de la ONU.

Entre los organismos que forman parte de las naciones unidas se encuentran:

 La OMS Organización Mundial de la Salud.

 La UNESCO Organización Educativa, Científica y Cultural de las Naciones Unidas  La FAO Organización del Fondo para la Agricultura.

 La OIT Organización Internacional del Trabajo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS)

El 7 de Abril de 1948, se crea la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su constitu-ción fue ratificada por los Estados miembros de la Naciones Unidas. La fecha de su creaconstitu-ción marca la celebración del día mundial de la salud.

A continuación transcribimos la Constitución de la Organización Mundial de la Salud pa-ra conocer sus principios fundamentales.

Constitución de la Organización Mundial de la Salud

Los Estados partes de esta Constitución declaran, en conformidad con la Carta de las Na-ciones Unidas, que los siguientes principios son básicos para la felicidad, las relaNa-ciones armonio-sas y la seguridad de todos los pueblos:

La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la au-sencia de enfermedades

El goce del grado máximo de salud que se puede lograr es uno de los derechos fundamen-tales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económi-ca o social.

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La salud de todos los pueblos es una condición fundamental para lograr la paz y la segu-ridad, y depende de la más amplia cooperación de las personas y de los Estados.

Los resultados alcanzados por cada Estado en el fomento y protección de la salud son va-liosos para todos.

La desigualdad de lo diversos países en lo relativo al fomento de la salud y el control de las enfermedades, sobre todo las transmisibles, constituye un peligro común.

El desarrollo saludable del niño es de importancia fundamental; la capacidad de vivir con armonía en un mundo que cambia constantemente es indispensable para este desarrollo.

La extensión a todos los pueblos de los beneficios de los conocimientos médicos, psico-lógicos y afines es esencial para alcanzar el más alto grado de salud.

Una opinión pública bien informada y una cooperación activa por parte del público son de importancia capital para el mejoramiento de la salud del pueblo.

Los gobiernos tienen responsabilidad en la salud de sus pueblos, la cual sólo puede ser cumplida mediante la adopción de medidas sanitarias y sociales adecuadas.

Aceptando estos principios

Con el fin de cooperar entre sí y con otras en el fomento y protección de la salud de todos los pueblos, las Partes Contratantes convienen en la presente Constitución y por este acto esta-blecen la Organización Mundial de la Salud como organismo especializado de conformidad con los términos del artículo 57 de la Carta de las Naciones Unidas.

Organización Panamericana de la Salud (OPS)

Es un organismo internacional de Salud Pública, dedicado a mejorar la salud y las condi-ciones de vida de los pueblos de las Américas. Tiene el reconocimiento internacional como parte del Sistema de las Naciones Unidas y actúa como Oficina Regional para las Américas de la Or-ganización Mundial de la Salud.

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La sede de la Organización se encuentra en Washington,DC. El personal de la institución está formado por científicos y técnicos expertos que en su sede o en las oficinas representativas de 27 países o en sus ocho centros científicos, trabajan con los países de América Latina y el Caribe para abordar temas prioritarios de salud

La OPS promueve:

 La estrategia de atención primaria de la salud.

 Orientar sus actividades hacia los grupos más vulnerables, las madres, los niños, los tra-bajadores los pobres, los ancianos etc.

 La reducción de la mortalidad infantil como alta prioridad para las Américas.

 Mejorar el abastecimiento de agua potable e incrementar el acceso de los pobres a la sa-lud con un enfoque de equidad.

 Colaborar con los países en la movilización de los recursos necesarios para proporcionar inmunización y tratamiento para todas las enfermedades prevenibles por vacunación.

HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA

La tradición universitaria Argentina comienza a partir de la fundación de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Es la cuarta en aparición en América y la segunda de América del Sur, después de las de Santo Domingo (1538), Lima y México (1551). Siendo la más antigua del país y una de las primeras del Continente americano, cuenta con una larga historia, rica en acontecimientos que la convirtieron en un importante foco de influencia, no sólo en lo cultural y científico, sino también político y social. En el curso de ese largo desarrollo, la Universidad experimentó muchos y profundos cambios, acompañando a los que se operaban en el contexto local, nacional e internacional, adaptándose a ellos y participando en la generación de algunos acontecimientos sociales y políticos de importancia, todo lo cual contribuyó a deli-near una cultura organizacional y un perfil propio.

La reseña histórica que figura en el Informe presentado por la Universidad Nacional de Córdoba en el año 2002, intenta una revisión sumaria de las principales etapas de desarrollo de la institución, to-mando como referencia fechas claves, con el propósito de ofrecer un marco histórico que contribuya a comprender la idiosincracia de la UNC y sus particularidades. En el tratamiento se combinan eventos y procesos sociales y políticos del contexto externo (internacional, nacional, regional y local) que afectaron directa o indirectamente la historia de la Universidad y la conformación de su identidad, con aconteci-mientos internos que marcan hitos en el crecimiento de la institución.

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España fue la excepción entre las potencias colonizadoras (Inglaterra, Francia, Portugal) al crear Universidades fuera de los territorios centrales de Europa. Estas primeras Universidades coloniales estu-vieron fuertemente ligadas a la empresa de la conquista, colonización y evangelización de América; po-seían estrechos vínculos con el poder central, la iglesia y las órdenes religiosas (dominicos primero y jesuitas después) y su misión básica era la formación del clero. La educación que impartían estaba pre-dominantemente orientada a la enseñanza de la teología y el derecho y el cuerpo docente integrado por miembros de las comunidades religiosas.

1.- Etapa jesuítica

1613. Puede afirmarse que el origen de la UNC se remonta al primer cuarto del siglo XVII cuando el

Obispo Fray Fernando de Trejo y Sanabria, entonces titular de la Diócesis del Tucumán con sede en San-tiago del Estero, y el Padre Diego de Torres, Provincial de la Compañía de Jesús acuerdan fundar una Casa de Estudios, el Colegio Máximo, en el que comenzaron a impartirse clases de filosofía y teología, en particular a los religiosos de esa orden, siendo este establecimiento la base de la futura Universidad.

1622. El Colegio Máximo es autorizado a conferir grado, otorgándosele privilegios universitarios por

disposición pontificia y real. El Pontífice Gregorio XV lo hace por Breve del 8 de agosto de 1621 y el Rey Felipe III lo confirma por Real Cédula del 2 de febrero de 1622. Vinculados a la Universidad estaban los Colegios Mayores entre los que cabe mencionar el de Monserrat, fundado en 1687 por el Presbítero Ignacio Duarte Quirós.

Durante el siglo y medio que se mantuvo la administración jesuita, la Universidad tuvo un perfil exclusivamente teológico-filosófico, dividida en dos Facultades, la de Artes y la de Teología. Con el na-cimiento de esta Universidad comienza la historia de la educación superior en lo que es hoy territorio argentino.

2.- Etapa franciscana

1767. El 27 de febrero de este año el Rey Carlos III dispone la expulsión de la Compañía de Jesús de

todos los dominios de la corona española y la ocupación de sus temporalidades. El Colegio Máximo de Córdoba, junto al Colegio de Monserrat, es encomendado el 11 de julio al Sargento Mayor don Fernando Fabro, del Batallón de Infantería de Voluntarios Españoles de Buenos Aires, quien debía entregar su go-bierno al clero secular, pero dispone hacerlo, en cambio, a los religiosos de la Orden de San Francisco. La Universidad pasa a depender del Gobernador de Buenos Aires y al crearse el Virreinato del Río de la Plata, en 1776, del Virrey.

3.- Inicio del proceso de secularización

1791. Por disposición del Virrey Nicolás A. Arredondo, se crea la cátedra de Instituta (derecho civil de

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pués de más de un siglo y medio de existencia, la Universidad deja de ser exclusivamente teológica y, poco antes de terminar el siglo, la sociedad recibía de la Universidad los primeros graduados en leyes.

1800. Sobre la base del Colegio Máximo Jesuítico y en su edificio, se crea la Real Universidad de San

Carlos y de Nuestra Señora de Monserrat “con los privilegios y prerrogativas que gozan las de esta clase en España e Indias”. Los religiosos franciscanos son separados del gobierno y dirección de la por enton-ces única Universidad, poniéndose fin a una disputa entre los franciscanos y el clero secular sobre la di-rección de la Casa de Estudios. La Universidad alcanza el doble título de Real y Pontificia.

1807-1808. El 29 de noviembre de 1807 el Virrey, Don Santiago de Liniers ordena el cumplimiento de la

Real Cédula y el 11 de enero del año siguiente, el propio claustro nombra Rector al Deán Doctor José Gregorio Funes y demás autoridades. Aquel inicia un período de reformas y en 1815, respondiendo a su iniciativa, fue aprobado un nuevo plan de enseñanza que comprendía Gramática, Filosofía, Teología y Jurisprudencia.

4- Período independiente:

Provincialización y posterior nacionalización

Al producirse la Revolución de Mayo de 1810, las nuevas autoridades se hicieron cargo de la Universidad de Córdoba. El Deán Funes continuó a cargo del rectorado.

1820. Acaecida la Revolución de Mayo de 1810 y la Independencia en 1816, los acontecimientos

poste-riores de desorganización nacional afectan a la Universidad, la que queda sometida a la jurisdicción de la Provincia de Córdoba, al asumir el gobierno de ésta el General Juan Bautista Bustos.

1854. Con la sanción de la Constitución Nacional en 1853, se sentaron las bases de la organización

políti-ca de la Repúblipolíti-ca. El país contaba en esa épopolíti-ca con dos Universidades provinciales, la de Córdoba y la de Buenos Aires, fundada en 1821. El entonces Gobernador de la Provincia de Córdoba, Alejo Carmen Guzmán, promueve la devolución de la Universidad a la jurisdicción nacional, lo que es aceptado por decreto del 8 de abril de 1854 y posteriormente ratificado por decreto del Gobierno de la Nación del 20 de mayo y aprobado por ley dos años más tarde, el 11 de septiembre de 1856. Se dispuso que en adelante el sostenimiento de la Universidad quedase a cargo del tesoro nacional, situación esta que no fue alterada en lo sucesivo.

En 1857 los estudios de la Universidad comprendían Estudios preparatorios, Estudios de cursos, Facultad Teológica y Facultad de Derecho.

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A mediados del siglo XIX la institución mantenía aún una estructura y un plan de estudio tradi-cional con una fuerte influencia religiosa. Más allá de las innovaciones introducidas en años anteriores, las ideas democráticas y liberales que alentaron los cambios políticos y los descubrimientos y avances científicos y técnicos no se incorporan a la Universidad, de modo tal de favorecer su adaptación a la nue-va etapa que se avecina.

5- Modernización

Iniciada la segunda mitad del siglo XIX y tras más de dos siglos y medios de existencia, la Uni-versidad de Córdoba mantenía una marcada impronta colonial y conservaba sus estudios reducidos a los de Teología, Filosofía y Derecho, mientras que el estudio de las ciencias no había sido aún desarrollado.

1864. Durante la presidencia del General Bartolomé Mitre se realiza un intento de modernización y

rees-tructuración de los estudios de la Universidad Mayor de San Carlos: desaparece la Escuela de Teología, cuyos estudios habían cesado el año anterior; los preparatorios pasan a dictarse en el Colegio Nacional de Monserrat, que había recibido ésa nueva denominación; los estudios universitarios se mantuvieron en las Facultades de Ciencias Exactas y Filosóficas y la de Jurisprudencia.

1869. La preocupación de Sarmiento por la educación del país y en particular por su desarrollo y

moder-nización, lo llevó, aún antes de iniciar su mandato pero siendo ya electo Presidente de la Nación, a enco-mendar al estudioso alemán radicado en nuestro país, Carlos Germán Conrado Burmeister, la elaboración de un informe sobre el estado de las ciencias y la forma de promoverlas. Dicho informe confirma el atraso de los planes de estudio de la Universidad Mayor de San Carlos y recomienda su urgente reforma. Sar-miento y el Ministro de Instrucción Pública, el Doctor Nicolás Avellaneda, ex alumno de esta Universi-dad, encararon su transformación y en particular el desarrollo de estudios científicos. Entre otras medidas se dispone la creación de la Academia Nacional de Ciencias. En 1872 se firma un decreto que establece la construcción del edificio de la Academia en el lugar en el que actualmente funciona y al año siguiente Burmeister es designado Director Científico de la misma.

1876. Por decreto del Presidente de la Nación se crea la Facultad de Ciencias Físico- Matemáticas

(ger-men de la actual Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales), siendo Rector de la Universidad el Doctor Manuel Lucero.

1877. Se crea la Facultad de Ciencias Médicas, la que inicia sus actividades el 11 de marzo del año

si-guiente.

1885. Tras la federalización de la ciudad de Buenos Aires en 1880 y la nacionalización de su Universidad

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versidades existentes en el país. Después de prolongados e intensos debates, el Congreso lo convierte en Ley, el 22 de junio de 1885, esta primera Ley Universitaria, conocida como Ley Avellaneda, fija las bases para la elaboración de los estatutos de las Universidades Nacionales. En 1886 los de la Universidad de Córdoba son modificados para adaptarse a lo establecido en dicha Ley, por la que se faculta al Poder Ejecutivo a contratar hasta veinte profesores para la enseñanza de las ciencias en la Universidad de Cór-doba y en los Colegios Nacionales.

A fines del siglo XIX la Universidad de Córdoba, bajo la influencia del espíritu innovador y mo-dernizador que inspiraba al gobierno nacional, había adquirido un nuevo perfil. Estaba integrada por cua-tro Facultades, la de Derecho y Ciencias Sociales, la de Ciencias Físico-Matemáticas, la de Medicina y la de Filosofía. Esta última sufre un proceso de declinación, lo que hará necesario su reestablecimiento y reactivación durante el siglo siguiente.

6- Expansión y diversificación

Durante el siglo XIX la Universidad recibió la fuerte influencia de los cambios sociopolíticos que vivió el país y las transformaciones más significativas que se introdujeron en ella, tuvieron un origen exó-geno, relacionadas con el proyecto político de las élites dirigentes. A pesar de esto la institución mantuvo su fuerte arraigo local y regional que, desde siempre, marcaron su perfil organizacional. Ya iniciado el siglo XX, la Universidad de Córdoba extendía múltiples influencias en el país y en la región, pero a partir de 1918 su carácter rector adquirió una fuerza insospechada que trascendió ampliamente su propio ámbi-to. En estrecha vinculación con los acontecimientos que vivía el país y el mundo, en junio de 1918 los estudiantes de la Universidad iniciaron un movimiento, al que rápidamente se adhirieron voces de todo el continente, en pos de la democratización de la enseñanza y de un mayor compromiso social de las institu-ciones universitarias. Este movimiento dio en llamarse la Reforma Universitaria.

FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS

La Facultad de Ciencias Médicas, tiene una larga historia, rica en acontecimientos que comienzan aún, antes de su fundación, el 10 de Octubre de 1877.

Córdoba, que ostentaba con orgullo el mérito de haber albergado la primera Universidad del país, tendría recién a fines del siglo XIX, su Facultad de Medicina.

En 1862, el Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública del Presidente Mitre, comi-sionó al Dr. Eusebio de Bedoya, para visitar los establecimientos educativos de la provincia de Córdoba. En su informe, sugiere la incorporación de la enseñanza de medicina como una necesidad imperiosa, más

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allá de que no fuera posible su organización perfecta desde un principio por la falta de una multitud de elementos indispensables, obstáculos que a medida que se avance se irían removiendo.

En 1874, el Dr. Nicolás Avellaneda llegó a la Presidencia de la Nación y al mismo tiempo, en Córdoba, el Dr. Manuel Lucero, fue electo Rector de la Universidad Nacional. Creó la Facultad de Cien-cias Físico-Matemáticas y proyectó la de Filosofía y Letras.

Fue asesor del Rector Lucero, el Dr. Hendrik Weyenbergh, quién emprendió una campaña de apoyo para la creación de la Facultad de Medicina, destacando la urgencia de su creación.

El encargado de presentar un proyecto de Ley, fue el Dr. Luis Warcalde, diputado nacional por Córdoba, en la sesión del 9 de Junio de 1875. Fueron arduos y prolongados los debates parlamentarios en esos años.

El 16 de Agosto de 1877, la Cámara de Diputados y Senadores de la Provincia, aprobaron el pro-yecto por el cual ofrecían a la nación, en su art. 1°: "Todos los servicios que pueda prestar el Hospital Gral. San Roque, para el estudio de la Anatomía cuanto para la construcción del anfiteatro", y así el ofre-cimiento fue girado de inmediato al senado de la Nación. El debate depararía una agradable sorpresa: la Ley fue sancionada por el Poder Ejecutivo de la Nación, el 10 de Octubre de 1877. El 11 de Marzo de 1878, se inauguraron los cursos.

Su primer Decano fue el Dr. H. Weyenbergh, quien redactó un plan de estudios y proyectó el an-fiteatro de Anatomía.

En 1884, egresó la primera promoción de profesionales médicos y muchos de ellos se convertirán después en distinguidos catedráticos o directivos de la Facultad.

El 24 de mayo de 1913, se inauguró el Hospital Nacional de Clínicas, planificado y construido como Hospital Escuela. Su primer director fue el Dr. Pedro Vella.

En 1931, se inauguró la Maternidad Nacional, considerada como el segundo hospital escuela.

Desde Weyenbergh hasta la actualidad, cincuenta Decanos han dirigido los destinos de la Facul-tad de Ciencias Médicas de Córdoba, evidenciando actitudes ejemplares de ética, constancia, exigencia, sacrificio y superación.

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AUTORIDADES Y ÓRGANOS DE GOBIERNO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS

DECLARACIÓN DE ALMA ATA

En un mundo en que gran parte de la población no tiene acceso a ninguna forma perma-nente a ninguna forma de asistencia de salud y en el que otros muchos millones se sienten des-contento de los servicios prestados por los sistemas sanitarios clásicos la Atención Primaria de

la Salud (APS), constituye la clave para conseguir un nivel aceptable de salud para todos.

La Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de la Salud, celebrada por la OMS (en ALMA-ATA, Rusia) del 6 al 12 de Septiembre de 1978 enunció los principios fundamenta-les en que se basa este concepto.

Secretaria Académica Secretaria Técnica Secretaria de Graduados Secretaria de Extensión Universitaria Secretaria de Asuntos Estudiantiles Secretaria de Ciencia y Tecnología Área Informática Área Operativa

HONORABLE CONSEJO DIRECTIVO

D E C A N O

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I. La Conferencia reitera firmemente que la salud, estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, es un de-recho humano fundamental y que el logro del grado más alto posible de salud es un objetivo social sumamente importante en todo el mundo, cuya realización exige la in-tervención de muchos otros sectores sociales y económicos, además del de la salud.

II. La grave desigualdad existente en el estado de salud de la población, especialmente entre los países en desarrollo y los desarrollados, así como dentro de cada país, es po-lítica, social y económicamente inaceptable y, por tanto, motivo de preocupación co-mún para todos los países.

III. El desarrollo económico y social, basado en un Nuevo Orden Económico Internacio-nal, es de importancia fundamental para lograr el grado máximo de salud para todos y para reducir el foso que separa, en el plano de la salud, a los países en desarrollo de los países desarrollados. La promoción y protección de la salud del pueblo, es indis-pensable para un desarrollo económico y social sostenido y contribuye a mejorar la calidad de la vida y alcanzar la paz mundial.

IV. El pueblo tiene el derecho y el deber de participar individual y colectivamente en la planificación y aplicación de su atención de salud.

V. Los gobiernos tienen la obligación de cuidar la salud de sus pueblos, obligación que sólo puede cumplirse mediante la adopción de medidas sanitarias y sociales adecua-das. Uno de los principales objetivos sociales de los gobiernos, de las organizaciones internacionales y de la comunidad mundial entera en el curso de los próximos dece-nios debe ser el de que todos los pueblos del mundo alcancen en el año 2000 nivel de salud que les permita llevar una vida social y económicamente productiva. La aten-ción primaria de salud es clave para alcanzar esa meta como parte del desarrollo con-forme al espíritu de la justicia social.

VI. La atención primaria de salud es la asistencia sanitaria esencial basada en métodos y

tecnologías prácticos. Científicamente fundamentados y socialmente aceptables, puesta al alcance de todos los individuos y familias de la comunidad mediante su ple-na participación y a un coste que la comunidad y el país puedan soportar, en todas y cada una de las etapas de su desarrollo con un espíritu de autorresponsabilidad y

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todeterminación. La atención primaria forma parte integrante tanto del sistema nacio-nal de salud, del que constituye la función central y el núcleo principal, como del desarrollo social y económico global de la comunidad. Representa el primer nivel de contacto entre los individuos, la familia y la comunidad con el sistema nacional de sa-lud, llevando lo más cerca posible la atención de salud al lugar donde residen y traba-jan las personas, y constituye el primer elemento de un proceso permanente de asis-tencia sanitaria.

VII. La atención primaria de salud:

1. Es a la vez un reflejo y una consecuencia de las condiciones económicas y de las características socioculturales y políticas del país y de sus comunidades, y se basa en la aplicación de los resultados pertinentes de las investigaciones sociales, bio-médicas y sobre servicios de salud y en la experiencia acumulada en materia de salud pública.

2. Se orienta hacia los principales problemas de salud de la comunidad y presta los servicios de promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación necesarios para resolver esos problemas.

3. Comprende, cuando menos, las siguientes actividades: la educación sobre los principales problemas de salud y sobre los principales problemas de salud y sobre los métodos de prevención y de lucha correspondientes; la promoción del sumi-nistro de alimentos y de una nutrición apropiada, un abastecimiento adecuado de agua potable y saneamiento básico; la asistencia materno infantil, con inclusión de la planificación de la familia; la inmunización contra las principales enferme-dades infecciosas; la prevención y la lucha contra las enfermeenferme-dades endémicas lo-cales; el tratamiento apropiado de las enfermedades y traumatismos comunes; y el suministro de medicamentos esenciales.

4. Entraña la participación, además del sector sanitario, de todos los sectores y cam-pos de actividad conexos del desarrollo nacional y comunitario, en particular la agricultura, la zootecnia, la alimentación, la industria, la educación, la vivienda,

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las obras públicas, las comunicaciones y otros sectores y exige los esfuerzos coordinados de todos esos sectores.

5. Exige y fomenta en grado máximo la autorresponsabilidad y la participación de la comunidad y del individuo en la planificación, la organización, el funcionamiento y el control de la atención primaria de salud, sacando el mayor partido posible de los recursos locales y nacionales y de otros recursos disponibles, y con tal fin desarrolla mediante la educación apropiada la capacidad de las comunidades para participar.

6. Debe estar asistida por sistemas de envío de casos integrados, funcionales y que se apoyen mutuamente, a fin de llegar al mejoramiento progresivo de la atención sanitaria completa para todos, dando prioridad a los más necesitados.

7. Se basa en el plano local como en el de referencia y consulta de casos, en personal de salud, con inclusión, según proceda, de médicos, enfermeras, parteras, auxilia-res y trabajadoauxilia-res de la comunidad, a sí como de personas que practican la medi-cina tradicional, en la medida que se necesiten, con el adiestramiento debido en lo social y en lo técnico, para trabajar como un equipo de salud y atender a las nece-sidades de salud expresas de la comunidad.

VIII. Todos los gobiernos deben formular políticas, estrategias y planes de acción naciona-les, con objeto de iniciar y mantener la atención primaria de salud como parte de un sistema nacional de salud completo y en condiciones con otros sectores. Para ello, se-rá preciso ejercer la voluntad política para movilizar los recursos del país y utilizar racionalmente los recursos externos disponibles.

IX. Todos los países deben cooperar, con espíritu de solidaridad y de servicio, a fin de ga-rantizar la atención primaria de salud para todo el pueblo, ya que el logro de la salud por el pueblo de un país interesa y beneficia directamente a todos los demás países. En este contexto, el informe conjunto OMS/UNICEF sobre atención primaria de sa-lud para impulsar el desarrollo y la aplicación de la atención primaria de sasa-lud en to-do el munto-do.

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X. Es posible alcanzar un nivel aceptable de salud para toda la humanidad en el año 2000 mediante una utilización mejor y más completa de los recursos mundiales, de los cuales una parte considerable se destina en la actualidad a armamento y conflictos militares. Una verdadera política de independencia, paz, distensión y desarme podría y debería liberar recursos adicionales que muy bien podrían emplearse para fines pa-cíficos y en particular para acelerar el desarrollo social y económico asignando una proporción adecuada a la atención primaria de salud en tanto que elemento esencial de dicho desarrollo.

La Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud exhorta a la urgente y eficaz acción nacional e internacional a fin de impulsar y poner en práctica la atención primaria de salud en el mundo entero y particularmente en los países en desarrollo, con un espíritu de cooperación técnica y conforme al Nuevo Orden Económico Internacional.

La Conferencia insta a los gobiernos, a la OMS al UNICEF y a otras organizaciones in-ternacionales, así como a los organismos multilaterales y bilaterales, a las organizaciones no gu-bernamentales, a los organismos de financiación, a todo el personal de salud y al conjunto de la comunidad mundial, a que apoyen en el plano nacional e internacional el compromiso de promo-ver la atención primaria de salud y de dedicarle mayor apoyo técnico y financiero, sobre todo en los países en desarrollo. Exhorta a todas las entidades antedichas a que colaboren en el estable-cimiento, el desarrollo y el mantenimiento de la atención primaria de salud de conformidad con el espíritu y la letra de la presente Declaración.

MANIFIESTO LIMINAR DE LA REFORMA LA JUVENTUD ARGENTINA DE CÓRDOBA A LOS HOMBRES LIBRES DE SUDAMÉRICA

(Redactado por Deodoro Roca) 12 de junio de 1918.-

Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno si-glo XX nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica, hemos resuelto llamar a to-das las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan.

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Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.

La rebeldía estalla ahora en Córdoba y es violenta porque aquí los tiranos se habían enso-berbecido y era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contra revolucionarios de Mayo. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignoran-tes, la hospitalización segura de los inválidos y – lo que es peor aún - el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser a sí fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la ciencia frente a estas casas mudas y ce-rradas pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en sus recintos. Por eso es que, dentro de semejante régimen, la fuerzas naturales llevan a medio-crizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.

Nuestro régimen universitario – aún el más reciente – es anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino, el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mis-mo, en él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el dere-cho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de autoridad que corresponda y acompaña a un hogar de estudiantes universitarios no puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la subsistencia misma de los estudios. La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando.

Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda ense-ñanza es hostil y por consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo conminatorio de un reglamen-to o de un estatureglamen-to es, en reglamen-todo caso, amparar un régimen cuartelario, pero no una labor de cien-cia. Mantener la actual relación de los gobernantes a gobernados es agitar el fomento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclaman el sentimiento y el concepto moderno de las universidades.

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El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los co-bardes. La única actitud silenciosa, que cabe en un instituto de ciencia es la del que escucha una verdad o lo del que experimenta para crearla o comprobarla.

Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro con-cepto de autoridad que en estas casas de estudio es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa dignidad y la falta competencia. Ahora advertimos que la reciente reforma, sinceramente liberal, aportada a la Universidad de Córdoba por el doctor José Nicolás Matienzo, sólo ha venido a probar que el mal era más afligente de lo que imaginábamos y que los antiguos privilegios disimulaban un estado de avanzada descomposición. La reforma Matienzo no ha inaugurado una democracia universitaria; ha sancionado el predominio de una casta de profesores. Los intereses creados en torno de los mediocres han encontrado en ella un inesperado apoyo. Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de un orden que no discutimos, pero que nada tiene que hacer con nosotros. Si ello es así, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho sagrado a la insurrección. Entonces la única puerta que nos queda abierta a la esperanza es el destino heroico de la juven-tud. El sacrificio es nuestro mejor estímulo; la redención espiritual de las juventudes americanas nuestra única recompensa, pues sabemos que nuestras verdades lo son y dolorosas – de todo el continente. ¿ Qué en nuestro país una ley – se dice-, la de Avellaneda, opone a nuestros anhelos?. Pues a reformar la ley, que nuestra salud moral lo está exigiendo.

La juventud vive siempre en trance de heroísmo, es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo de contaminarse, no se equivoca nunca en la elección de sus propios maestros. Ante los jóvenes no se hace mérito adulando o comprando, hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones. En adelante, solo podrán ser maestros en la futura república universitaria los verdaderos constructores de al-mas, los creadores de verdad, de belleza y de bien.

La juventud universitaria de Córdoba cree que ha llegado la hora de plantear este grave problema a la consideración del país y de sus hombres representativos.

Los sucesos acaecidos recientemente en la Universidad de Córdoba, con motivo de la elección rectoral, aclaran singularmente nuestra razón en la manera de apreciar el conflicto

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versitario. La Federación Universitaria de Córdoba cree que debe hacer conocer el país y a Amé-rica las circunstancias de orden moral y jurídico que invalidan el acto electoral verificado el 15 de3 junio.

Al confesar los ideales y principios que mueven a la juventud en esta hora única de su vi-da, quiere referir los aspectos locales del conflicto y levantar bien alta la llama que está queman-do el viejo reducto de la opresión clerical. En la Universidad Nacional de Córqueman-doba y en esta ciu-dad no se han presenciado desórdenes; se ha contemplado y se contempla el nacimiento de una verdadera revolución que ha de agrupar bien pronto bajo su bandera a todos los hombres libres del continente. Referimos los sucesos para que se vea cuánta vergüenza nos sacó a la cara la co-bardía y la perfidia de los reaccionarios. Los actos de violencia, de las cuales nos responsabili-zamos ampliamente, se cumplían como en el ejercicio de puras ideas. Volteamos lo que repre-sentaba un alzamiento anacrónico y lo hicimos para poder levantar siquiera el corazón sobre esas ruinas. Aquellos representan también la medida de nuestra indignación en presencia de la mise-ria moral, de la simulación y del engaño artero que pretendía filtrarse con las apariencias de la legalidad.

El sentido moral estaba oscurecido en las clases dirigentes por un fariseísmo tradicional y por una pavorosa indigencia de ideales.

El espectáculo que ofrecía la asamblea universitaria era repugnante. Grupos de amorales deseosos de captarse la buena voluntad del futuro rector exploraban los contornos en el primer escrutinio, para inclinarse luego al bando que parecía asegurar el triunfo, sin recordar la adhesión públicamente empeñada, el compromiso de honor contraído por los intereses de la Universidad. Otros – los más – en nombre del sentimiento religioso y bajo la adveración de la Compañía de Jesús. Exhortaban a la traición y al pronunciamiento subalterno. (Curiosa religión que enseña a menospreciar el honor y deprimir la personalidad! ¡Religión para vencidos o para esclavos! ).

Se había obtenido una reforma liberal mediante el sacrificio heroico de una juventud, se creía haber conquistado una garantía y de la garantía se apoderaban los únicos enemigos de la reforma. En la sombra los jesuitas habían preparado el triunfo de una profunda inmoralidad. Consentirla habría comportado otra traición, a la burla respondimos con la revolución. La mayo-ría expresaba la suma de la represión, de la ignorancia y del vicio, entonces dimos la única lec-ción que cumplía y espantamos para siempre la amenaza del dominio clerical.

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La sanción moral es nuestra. El derecho también. Aquellos pudieron obtener la sanción jurídica, empotrarse en la ley. No se lo permitimos, antes de que la iniquidad fuera un acto jurí-dico, irrevocable y completo, nos apoderamos del salón de actos y arrojamos a la canalla, sólo entonces amedrentada, a la vera de los claustros. Que esto es cierto, lo patentiza el hecho de ha-ber, a continuación, sesionado en el propio salón de actos de la Federación Universitaria y de haber firmado mil estudiantes sobre el mismo pupitre rectoral, la declaración de huelga indefini-da.

En efecto los estatutos reformados disponen que la elección de rector terminará en una sola sesión, proclamándose inmediatamente el resultado, previa lectura de cada una de las bole-tas y aprobación del acta respectiva. Afirmamos sin temor a ser rectificado, que las bolebole-tas no fueron leídas, que el acta no fue aprobada que el rector no fue proclamado, y que, por consi-guiente, para la ley, aún no existe rector de la Universidad.

La juventud universitaria de Córdoba afirma que jamás hizo cuestión de nombres ni de empleos. Se levantó un régimen administrativo, contra un método docente, contra un concepto de autoridad. Las funciones públicas se ejercitaban en beneficio de determinadas camarillas. No se reformaban planes ni reglamentos por temor de que alguien en los cambios pudiera perder su empleo. La consigna de “hoy para ti, mañana para mí” corría de boca en boca y asumía la pre-eminencia de estatuto universitario. Los métodos docentes estaban viciados de un estrecho dog-matismo, contribuyendo a mantener a la Universidad apartada de la ciencia y de las disciplinas modernas. Las lecciones, encerradas en la repetición interminable de viejos textos, amparaban el espíritu de rutina y de sumisión. Los cuerpos universitarios, celosos guardianes de los dogmas, trataban de mantener en clausura a la juventud, creyendo que la conspiración del, silencio puede ser ejercitada en contra de la ciencia. Fue entonces cuando la oscura Universidad mediterránea cerró sus puertas a Ferri. A Ferrero, a Palacios y a otros, ante el temor de que fuera perturbada su plácida ignorancia, hicimos entonces una santa revolución y el régimen cayó a nuestros golpes.

Creímos honradamente que nuestro esfuerzo había creado algo nuevo, que por lo menos la elevación de nuestros ideales merecía algún respeto. Asombrados contemplamos entonces cómo se coligaban para arrebatar nuestra conquista lo más crudos reaccionarios.

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No podemos dejar librada nuestra suerte a la tiranía de una secta religiosa, no al juego de intereses egoístas. A ellos se nos quiere sacrificar. El que se titula rector de la Universidad de San Carlos ha dicho su primera palabra “Prefiero antes de renunciar que quede el tendal de cadá-veres de los estudiantes”.

Palabras llenas de piedad y de amor, de respeto reverencioso a la disciplina; palabras dig-nas del jefe de una casa de altos estudios. No invoca ideales ni propósitos de acción cultural. Se siente custodiado por la fuerza y se alza soberbio y amenazador. Armoniosa lección que acaba e dar a la juventud del primer ciudadano de una democracia universitaria. Recojamos la lección compañero de toda América; acaso tenga sentido de un presagio glorioso, la virtud de un llama-miento a la lucha suprema por la libertad; ella nos muestra el verdadero carácter de la autoridad universitaria, tiránica y obscena que ve en cada petición un agravio y en cada pensamiento una semilla de rebelión.

La juventud ya no pide, exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensa-miento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos, si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.

La juventud universitaria de Córdoba, por intermedio de su Federación, saluda a los com-pañeros de la América toda y le incita a colaborar en la obra de libertad que inicia.

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BIOSEGURIDAD

Se denominan medidas de bioseguridad a las precauciones que deben poner en práctica los trabajadores de la salud de modo rutinario ante cualquier intervención o manipulación con material orgánico que potencialmente sea infeccioso. Estas medidas se conocen con el nombre de precauciones universales y comprenden el uso rutinario de barreras que prevengan la exposi-ción de la piel y las mucosas del contacto con sangre y fluidos corporales, así como con mucosas y piel no intacta de todos los pacientes.

Bioseguridad en Laboratorios

Principios de Bioseguridad

En respuesta a la preocupación global respecto de enfermedades infecciosas emergentes y re-emergentes, la transferencia nacional e internacional de microorganismos y la amenaza del bioterrorismo, etc., los CDC (Centros para el Control y Prevención de las enfermedades) han publicado una nueva serie de recomendaciones para controlar el riesgo en los laboratorios mi-crobiológicos.

El término "contención" se utiliza para describir métodos seguros para manejar materia-les infecciosos en el laboratorio donde son manipulados o conservados. El objetivo de la conten-ción es reducir o eliminar la exposiconten-ción de trabajadores u otras personas, y del medio ambiente externo a agentes potencialmente peligrosos:

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La contención primaria, la protección del personal y del medio ambiente inmediato del laboratorio de la exposición a agentes infecciosos, es provista tanto mediante buenas técnicas microbiológicas como a través del uso de equipos de seguridad adecuados. El uso de vacunas puede brindar un mayor nivel de protección del personal.

La contención secundaria, se refiere al medio ambiente externo y se logra a través de una combinación del diseño de la instalación y prácticas operativas.

Por lo tanto, los tres elementos de contención incluyen: prácticas y técnicas de laborato-rio, equipos de seguridad y el diseño de la instalación. La evaluación del riesgo del trabajo a rea-lizar con un agente específico determinará la combinación apropiada de estos elementos.

Prácticas y Técnicas de Laboratorio

El elemento más importante de la contención es el cumplimiento estricto de las prácticas y técnicas microbiológicas estándar. Los trabajadores deben conocer los riesgos potenciales y ser expertos en las prácticas y técnicas requeridas para manipular materiales infecciosos en forma segura. La persona a cargo del laboratorio es responsable de brindar u organizar la capacitación adecuada del personal.

Cada laboratorio está obligado a desarrollar o adoptar un manual de operaciones que identifique los riesgos posibles, y que especifique prácticas y procedimientos para minimizar los riesgos. Se debe exigir al personal que cumpla las prácticas y procedimientos requeridos.

Cuando las prácticas de laboratorio estándar no son suficientes para controlar los riesgos asociados a un agente o a un procedimiento de laboratorio particular, quizás sea necesario aplicar medidas adicionales.

El director del laboratorio es responsable de seleccionar prácticas de seguridad adiciona-les, que deben guardar relación con los riesgos relacionados con el agente o procedimiento.

El personal, las prácticas de seguridad y las técnicas de laboratorio tienen que comple-mentarse con un diseño de instalación y características de ingeniería, equipos de seguridad y prácticas de manejo adecuadas.

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Las recomendaciones de los CDC describen cuatro niveles de bioseguridad que constan de combinaciones de prácticas y técnicas de laboratorio, equipos de seguridad e instalaciones de laboratorio. Representan aquellas condiciones bajo las cuales el agente puede comúnmente ma-nipularse en forma segura.

La adopción de un nivel puede ser dinámica. Cuando han sido alterados significativamen-te la virulencia, la patogenicidad, los patrones de resissignificativamen-tencia a antibióticos, la disponibilidad de vacunas o tratamientos, u otros factores, se pueden especificar prácticas más (o menos) estrictas.

Nivel 1: representa un sistema básico de contención que se basa en prácticas

microbioló-gicas estándar sin ninguna barrera primaria o secundaria especialmente recomendada, salvo una pileta para lavado de manos.

Nivel 2: Es adecuado cuando se trabaja con sangre derivada de humanos, fluidos

corpora-les, tejidos, etc. donde puede desconocerse la presencia de un agente infeccioso.

Nivel 3: Trabajo con agentes con potencial de transmisión respiratoria, y que pueden

pro-vocar una infección grave y potencialmente letal. Se pone mayor énfasis en las barreras prima-rias y secundaprima-rias.

Nivel 4: Trabajo con agentes peligrosos o tóxicos que representan un alto riesgo

indivi-dual de enfermedades que ponen en peligro la vida, que pueden transmitirse a través de aerosoles y para las cuales no existen vacunas o terapias disponibles.

Bibliografía:

1- Información oficial de los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) de los EUA. "Bioseguridad en Laboratorios de Microbiología y Biomedicina". Traducción al español a

car-go del Ministerio Argentino de Salud, Subsecretaria de Programas de Prevención y Promoción; Programa de Vigilancia de la Salud y Control de Enfermedades (VIGIA); Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud.

Recomendaciones de bioseguridad para laboratorios de diagnóstico e

investi-gación que trabajan con materiales biológicos

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A partir de la aparición de la epidemia del SIDA se ha planteado la necesidad del reaprendizaje de las prácticas protegidas en todo laboratorio en el que habitualmente se manejan materiales biológicos de distinta índole.

Los siguientes lineamientos de bioseguridad están dirigidos a la protección del personal de laboratorios de diagnóstico e investigación que manejan material biológico que potencialmen-te pueda estar contaminado con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Estas recomen-daciones son aplicables al trabajo con otras enfermedades transmitidas por sangre de diferentes grados de infectividad tal como el virus de la hepatitis B y C (VHB y VHC).

El riesgo de infección en el laboratorio con el VIH está referido primariamente a la con-taminación de las manos o mucosas bucal, ocular o nasal con sangre o fluidos corporales de per-sonas infectadas.

Esta contaminación ocurre por injuria penetrante causada por objetos filosos, salpicaduras o diseminación de materiales infectados. No hay evidencia que el VIH sea transmitido por vía aerógena.

Datos actuales indican que la proporción de infección por el virus VIH en trabajadores de laboratorio es baja.

El riesgo de infección siguiente a un accidente por punción percutánea con una aguja con sangre contaminada con VIH está estimado entre 0,13 a 0,50 %. En contraste, el riesgo de infec-ción por el virus de la hepatitis B siguiente a una exposiinfec-ción similar está aumentado al 26%.

Dado que no existe vacuna alguna que prevenga la infección con VIH, las prácticas segu-ras de trabajo son la única protección con que se cuenta por el momento contra el riesgo de in-fección con el VIH.

Las normas de bioseguridad deben implementarse en forma permanente y universal con-siderando que todo material biológico es potencialmente infectivo. Ponerlas en práctica significa tomar conciencia que además de nuestra propia salud consideraremos la de los demás.

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 Auto inoculación accidental debida a pinchazos o cortes con agujas, pipetas, bisturís u otros elementos punzantes.

 Exposición de la piel o mucosas a sangre, hemoderivados u otros fluidos biológicos con-taminados especialmente cuando la permeabilidad de las mismas se encuentra alterada por heridas, escoriaciones, eczemas, herpes, conjuntivitis o quemaduras.

 Inhalación de aerosoles producidos al agitar muestras, al destapar tubos, al expulsar la úl-tima gota de una pipeta, durante la centrifugación, especialmente cuando se emplean tu-bos abiertos o con mayor volumen del aconsejado por el fabricante en una centrífuga de ángulo fijo o cuando ésta es frenada abruptamente para ganar tiempo.

 Salpicaduras en los ojos o aspiración bucal.

3. - Responsabilidades

Se recomienda que cada laboratorio de diagnóstico y/o investigación o institución de sa-lud, formule, implemente y evalúe periódicamente un programa de bioseguridad. Al mismo tiempo es necesaria la designación de responsables quienes deberán controlar la seguridad, ins-trucción y entrenamiento necesarios sobre bioseguridad de todas las personas que trabajen o in-gresen a dicho lugar.

4. - Recomendaciones generales

Todos los materiales usados en el laboratorio deberán ser adecuadamente decontamina-dos. Dichos elementos serán posteriormente desechados o lavados, secados y/o esterilizados, según los requisitos que deban reunir para su reutilización.

4.1. - Extracción de sangre

La extracción de sangre debe hacerse siempre con guantes de látex y debe ponerse espe-cial cuidado en la manipulación posterior que puedan requerir las jeringas y agujas hasta que puedan depositarse en la solución decontaminante. En el caso que imprescindiblemente se deba separar de la jeringa, esta operación se hará mediante el uso de pinzas.

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Las puertas del laboratorio deberán estar cerradas y el acceso al mismo deberá estar res-tringido mientras se lleven a cabo trabajos con materiales biológicos. La puerta deberá portar emblemas que digan: "Prohibido pasar – Peligro biológico".

El laboratorio deberá ser mantenido limpio, ordenado y libre de materiales extraños.

Usar bata, chaqueta o uniforme dentro del laboratorio. Esta ropa protectora deberá ser quitada inmediatamente antes de abandonar el área de trabajo.

Antes de iniciar la tarea diaria asegúrese que la piel de sus manos no presente cortes, ras-pones y otras lastimaduras, en caso que así sea cubrir la herida de manera conveniente antes de colocarse los guantes.

Usar guantes de látex de buena calidad para todo manejo de material biológico o donde exista aunque sea de manera potencial el riesgo de exposición a sangre o fluidos corporales.

Cambiar los guantes de látex toda vez que hayan sido contaminados, lavarse las manos y ponerse guantes limpios.

El uso de agujas, jeringas y cualquier otro instrumento similar deberá ser restringido a su uso indispensable.

Las agujas y otros elementos punzantes deberán ser descartados en un recipiente resisten-te. Se deberán evitar los intentos de reintroducir las agujas descartadas en capuchones o de rom-perlas o doblarlas ya que esta conducta produce aumento de la posibilidad de accidentes por pin-chazos o salpicaduras.

Todos los procedimientos deberán ser realizados de manera tal que sea nula la creación de aerosoles, gotas, salpicaduras, etc.

Las superficies del área de trabajo deberán ser decontaminadas cuando se termine la tarea diaria. Usando para tal efecto una solución de hipoclorito de sodio en concentración adecuada.

El recipiente para decontaminar especímenes deberá contar con tapa de seguridad para todo traslado fuera del lugar de trabajo. En ese caso el exterior del recipiente deberá ser manteni-do libre de toda contaminación con sangre usanmanteni-do solución decontaminante.

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Lavar las manos con jabón (líquido o sólido suspendido) y agua inmediatamente después que el trabajo haya sido terminado. Si los guantes de látex están deteriorados, lavar las manos con agua y jabón después de quitarlos.

Informe inmediatamente a su superior de cualquier accidente ocasionado con elementos del laboratorio.

4.3. - Uso de aparatos y otros elementos

 Congeladoras y heladeras: Cada vez que se deba guardar o retirar material alguno, el operador deberá tener puestos los guantes. Todo el material almacenado deberá estar rotulado, limpio por fuera y cerrado adecuadamente ( no con tapón de algodón o ga-sa).

 Centrífuga

No detenerla manualmente.

No destaparla antes de que cese de girar.

Emplear tubos con tapa hermética (tapa a rosca o de goma).

Preferiblemente la centrifugación deberá hacerse bajo campana, en caso contrario se colocará sobre la misma una tela embebida en solución decontaminante. Luego de transcurridos 10 min., de la detención se procederá a abrirla. Al terminar el trabajo limpiar con solución decontaminante por dentro y por fuera del aparato.

 Otros aparatos (microscopios, lectores de ELISA, etc.) Una vez utilizados deberán decontaminarse las perillas y superficies con solución decontaminante. La manipula-ción de porta objetos durante las pruebas de inmunofluorescencia deberá hacerse con pinzas y el operador deberá tener puestos los guantes.

4.4. - Manejo y eliminación del material contaminado y desechos.

Todo el equipo reusable (por ej. puntas de micro pipetas, jeringas, cánulas, agujas, tubos para recolección de especímenes, etc.) deberá ser ubicado en un recipiente metálico o de plástico resistente a punciones o cortaduras. Se recomienda el uso de bidones y botellas de plástico o

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cualquier recipiente similar acondicionado para tal fin. El recipiente contendrá líquido deconta-minante y deberá estar ubicado en el mismo lugar de trabajo.

Los camisolines, chaquetas y otra prenda protectora que se use en el laboratorio, deberá ser colocada, al finalizar la tarea, dentro de un recipiente a prueba de pérdidas en el que será transportado de manera segura al lugar adecuado para proceder a la decontaminación y posterior preparación de las prendas para su reuso.

Todo elemento descartable (ej. agujas, jeringas, etc.) deberá ser colocado en un recipiente de material resistente a punciones y/o cortaduras, similar al descripto en 1), el que será colocado dentro de un recipiente a prueba de perdidas para ser decontaminado e incinerado siempre que esto sea posible.

Para la eliminación de todo material contaminado, el método de lección es la incineración de los mismos si el incinerador está ubicado en el predio del laboratorio y bajo el control del mismo. En caso contrario este material será auto clavado y luego destruido.

4.5. - Accidentes

a) Derrames: Cuando se produzca derrame de material infectado o potencialmente infec-tado, el operador deberá ponerse guantes y luego cubrir el fluido derramado con el papel absorbente, derramar alrededor de este material, solución decontaminante y finalmente verter solución decontaminante sobre el papel y dejar actuar por lo menos 20 minutos. Usando materia absorbente, seco y limpio, levantar el material y arrojarlo al recipiente de desechos contaminados para su posterior eliminación. La superficie deberá ser enjuagada nuevamente con solución decontaminante. Los guantes serán descartados después del procedimiento. No se recomienda el uso del alcohol ya que evapora rápidamente y ade-más coagula los residuos orgánicos superficiales sin penetrar en ellos.

b) Pinchazos o lastimaduras: Los pinchazos, heridas punzantes, lastimaduras y piel con-taminada por salpicadura de materiales infectados deberán ser lavados con abundante agua y jabón amarillo. Se deberá favorecer el sangrado de la herida.

c) Aerosoles: En el caso que el accidente genere aerosol (por la rotura de centrífuga y homogeneizador), el trabajador deberá contener la respiración y abandonar inmediata-mente el cuarto cerrando la puerta y avisar de inmediato a su supervisor.

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El sistema de aire y las cabinas de seguridad biológicas serán dejadas en ventilación. Per-sonal idóneo usando ropas apropiadas podrá entrar al cuarto después de 30 min. de ocurrido el accidente para efectuar las tareas de decontaminación.

Todo accidente o exposición a materiales potencialmente infecciosos deberá ser comuni-cado inmediatamente al personal responsable. En este caso se recomienda tomar de inmediato una muestra de sangre al personal accidentado.

Si un laboratorista sufre exposición parenteral o de las membranas mucosas o sangre, fluidos corporales o material de cultivo viral, se deberrá identificar el material y, si es posible, determinar la presencia de virus y/o anticuerpos. Si el material fuera positivo, ara anticuerpos, virus o antígeno de VIH o no fuera posible analizarlo, el laboratorista deberá ser advertido que tendrá que avisar y solicitar evaluación médica ante cualquier enfermedad febril aguda que ocu-rra dentro de las doce semanas posteriores a la exposición.

Dichas enfermedades, particularmente las caracterizadas por fiebre, erupción o linfoade-nopatías, pueden indicar una infección reciente con VIH. Durante el período de seguimiento el trabajador deberá ser instruido de seguir las precauciones generales de prevención de transmisión del VIH. Si el material causante del accidente fuera negativo para VIH el individuo deberá ser estudiado serológicamente a las seis, doce y veinticuatro semanas de al exposición.

Se deberá proveer de control médico, seguimiento y tratamiento, si correspondiere, al personal accidentado.

5. - Lineamientos para laboratorios de investigación y aislamiento de VIH

Las reglas generales y las suplementarias para serología son aplicables al laboratorio de investigación y aislamiento de VIH, a las que se agregarán las siguientes recomendaciones que refuerzan las anteriores debido a los altos niveles de virus que se utilizan en este tipo de trabajo.

El acceso al laboratorio estará restringido en todo momento a aquellas personas indispen-sables para la marcha del programa o apoyo del mismo.

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Todos los procedimientos que involucren manipuleo de cultivos de células infectadas y actividades que produzcan aerosoles y o gotas, deberán ser realizados en equipos de contención como las cabinas de seguridad biológica. Se recomienda como mínimo el uso de cabinas tipo P2 o P3.

Las puertas de área de trabajo deberán estar siempre cerradas y disponiendo de algún dis-positivo de cierre automático.

En las puertas y en los equipos utilizados en estas tareas se deberán colocar señales del tipo "Área restringida – Peligro biológico" para el primer caso y "Peligro – Contiene

mate-rial infeccioso" en estufas, heladeras, etc.

En los laboratorios deberán señalizarse, mediante líneas rojas, las áreas de trabajo con material infectado cuyo acceso será restringido.

Los escritorios, ficheros y todo tipo de papeles deberán ubicarse fuera del área en la que se trabaje con materiales infectados.

Toda persona que deba desarrollar tareas dentro del laboratorio tendrá que usar de manera obligatoria camisolín abrochado por la espalda, doble par de guantes, cubre calzado o calzado especial, protección ocular y barbijo.

No se retirará ningún material del lugar de trabajo sin previa decontaminación del mismo. Los papeles y/o protocolos de trabajo sólo podrán salir del área de trabajo si son colocados en bolsas transparentes limpias para ser copiados y deberán volver al área de trabajo en las mismas condiciones.

Previo al ingreso de cualquier persona que deba realizar tareas de mantenimiento el per-sonal responsable del área deberá asegurarse que ésta esté perfectamente decontaminada.

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1- Leyes Nacionales y Provinciales sobre Bioseguridad. Recomendaciones de bioseguridad para laboratorios de diagnóstico e investigación que trabajan con materiales biológicos. Aprobadas por Resolución Secretarial N° 228/93 (Anexo II). Incorporadas al Programa Nacional de Garantía de Calidad de la Atención Médica.

2- Kornblit, A L, Mendes Dix, A M: La salud y la enfermedad: aspectos biológicos y so-ciales. Contenidos curriculares. Edit. Aique. 2000

Bioseguridad en Radiaciones

Posibles efectos de las radiaciones en los profesionales sanitarios

El hombre puede verse expuesto a la acción de las radiaciones ionizantes en dos circuns-tancias diferentes:

a) Irradiación externa b) Irradiación Interna

Medidas para la protección radiológica

Los posibles efectos de la irradiación dependen de la magnitud de la dosis recibida. La exposición en un determinado punto debe reducirse considerando las siguientes medidas:

Se debe entrenar a las personas que trabajan en radiaciones para que desarrollen una bue-na técnica de trabajo que les permita reducir el tiempo de exposición a la radiaciones ionizantes y evitar repeticiones innecesarias.

Normas generales de protección contra la irradiación externa

Observar estrictamente las normas de trabajo de los servicios de radiognóstico, radiotera-pia y medicina natural nuclear, y de los laboratorios donde se utilicen radioisótopos no encapsu-lados.

Control médico de los profesionales sanitarios

Todo individuo destinado a ser trabajador de las radiaciones, debe ser sometido a una evaluación médica antes de su ingreso, por un profesional con conocimientos de radiofísica, ra-diobiología y radiolesiones, siendo rechazados los individuos irradiados terapéuticamente a dosis elevadas, los que presentan algún signo de alarma u otros signo evidentes de discrasis sanguíneas en su hemograma.

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Descontaminación radiactiva

Existe la posibilidad de contaminación de locales o personas en el cuidado de pacientes radioactivos contaminantes por vaciar o salpicar líquidos contaminados; generalmente orinas y excepcionalmente vómitos.

Radiaciones ultravioleta

Es la más energética dentro de las radiaciones ionizantes. Es capaz de desencadenar reac-ciones fotoquímicas, algunas de las cuales tienen lugar en la piel; por ejemplo, la producción de vitamina D3 la luz ultavioleta se usa comúnmente como bactericida. Los tejidos se lesionan cuando son expuestos por encima de los valores límites recomendados.

Laseres

Los láseres son radiaciones con ionizantes que presentan una elevada densidad de ener-gía, una amplitud de banda estrecha y escasa dispersión. Los efectos sobre los ojos y la piel son los más temidos. En la piel produce necrosis por coagulación térmica.

Radiación infrarroja

La radiación infrarroja es otro tipo de radiación no ionizante. Produce sensación de calor en la piel, dependiendo de la longitud de onda, del tiempo de exposición y de la intensidad de la fuente. En la piel produce efecto de calentamiento pudiendo llegar a provocar un choque térmi-co.

Campos magnéticos

Los campos magnéticos son otro tipo de radiaciones no ionizantes y pueden producir fenómenos visuales temporales. Existe un desacuerdo entre los científicos a cerca de si los efectos produci-dos por exposición a campos magnéticos constituyen un riesgo para la salud.

Bibliografía:

1. Skvarca, J. Bioseguridad en las Radiaciones no ionizantes. Riesgo de trabajo en radiaciones. 2004 OPS/ OMS:

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3. Jiménez, J C. Bioseguridad con radiaciones no ionizantes. 2001

4. Miembros de CADIME (Cámara de Institutos de Diagnósticos Médicos) y ARN (Asociación de radiología Nuclear), Manual de Radioprotección en las aplicaciones médicas de las radiaciones ionizantes. 1996

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ESTATUTOS

DE LA

UNIVERSIDAD NACIONAL

DE

CÓRDOBA

TITULO I

Art. 1° - La Universidad Nacional de Córdoba es continuación de la "Universidad Mayor de San Carlos" y seguirá usando su escudo en los documentos y publicaciones oficiales.

Art. 2° - Misión de la Universidad. La Universidad, como institución rectora de los valores sustanciales de la sociedad y el pueblo a que pertenece, tiene los siguientes fines:

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a) La educación plena de la persona humana;

b) La formación profesional y técnica, la promoción de la investigación científica, el elevado y libre desarrollo de la cultura y la efectiva integración del hombre en su comunidad, den-tro de un régimen de autonomía y de convivencia democrática entre profesores, estudian-tes y graduados;

c) La difusión del saber superior entre todas las capas de la población mediante adecuados programas de extensión cultural;

d) Promover la actuación del universitario en el seno del pueblo al que pertenece, destacando su sensibilidad para los problemas de su época y las soluciones de los mismos;

e) Proyectar su atención permanente sobre los grandes problemas y necesidades de la vida nacional, colaborando desinteresadamente en su esclarecimiento y solución.

Art. 3° - La Universidad Nacional de Córdoba dicta y modifica, sus Estatutos, administra su patrimonio y sanciona su presupuesto dentro de un régimen jurídico de autarquía, conforme con los principios de la Constitución y leyes que dicte el Congreso de la Nación.

Como ente autónomo tiene el pleno gobierno de sus estudios, elige sus autoridades y nombra y remueve sus profesores y personal de todos los órdenes, en la forma que establecen estos Estatutos y sus reglamentaciones. Expide los títulos y certificados de competencia corres-pondientes a los estudios realizados en sus Facultades, escuelas, institutos y colegios dependien-tes e incorporados o que se incorporen a su régimen.

TITULO II

DEL GOBIERNO DE LA UNIVERSIDAD

Art. 4° - Principios de Gobierno:

a) La Universidad es una comunidad humana cuya unidad básica es el hombre;

b) Los universitarios tienen un fin común que es el fin humano, que justifica socialmente a la Universidad, y que deben alcanzar mediante una actividad armónica a cumplirse desde las distintas posiciones que ocupen en la tarea universitaria correlativa de ese fin;

c) El universitario que investiga o enseña (docente), el que ha optado a alguno de los grados que otorga esta Universidad (graduado), y el que estudia en sus organismos docentes (es-tudiante), tienen el derecho de participar en el gobierno de la. Universidad en la forma y en la medida en que su capacidad natural y la que resulta de su posición en la tarea univer-sitaria, lo permita. Esta forma y esta medida las establece el presente Estatuto.

Art. 5° - La Universidad Nacional de Córdoba está integrada por las Facultades de Derecho y Ciencias Sociales, de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de Ciencias Médicas, de Ciencias Económicas, de Filosofía y Humanidades, de Arquitectura y Urbanismo, de Odontología, de Ciencias Agropecuarias, de Matemática, Astronomía y Física y de Ciencias Químicas. Podrán crearse nuevas Facultades de acuerdo con las disposiciones de este Estatuto, las que en todo caso integrarán la Universidad con los mismos derechos de las demás. Los departamentos, colegios e institutos que no tengan el rango de Facultad por la Ordenanza de creación, dependerán de los órganos de gobierno a que los sometan las ordenanzas respectivas.

Art. 6º - El Gobierno de la Universidad se ejercerá por los siguientes órganos generales: Asamblea Universitaria, Consejo Superior y Rector y por los siguientes órganos especiales:

Referencias

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