Una historia sencilla de la ética
0. Introducción: ¿Yo o nosotros?
Muchos filósofos han desarrollado su filosofía partiendo de la idea del yo, del individuo. Así lo hace, por ejemplo, Descartes en el siglo XVII. Desde esa idea (especialmente si se combina con el naturalismo draconiano) es fácil concluir que el propósito fundamental y primero del ser humano, en tanto individuo, es permanecer
en la existencia.. Nietzsche, inspirándose en Schopenhauer, llamó a esto “voluntad
de poder”…
Sin embargo considerar al ser humano como un “individuo” no es un buen punto de partida porque, en mi opinión, el “yo” es una pura abstracción, una pura ficción lingüística (una metonimia), una parte de un todo, cuyo significado depende también de ese todo. No te asustes, que voy a intentar explicarme.
Es tan difícil intentar comprender a un ser humano aislado, como un puro “yo”, como intentar comprender los movimientos de un planeta sin tener en cuenta los astros que le rodean, sin considerar que se halla en esencial relación con otros cuerpos celestes que determinan por qué y cómo se mueve...
No podemos entender al ser humano, no podemos entendernos si no aceptamos que no somos nunca un “yo”, somos siempre un “nosotros”. Nacemos, vivimos y morimos en comunidad (o al menos esto es lo deseable). Necesitamos a los otros para sobrevivir. Pero hay más: es la relación con los otros lo que nos permite tomar conciencia de nosotros mismos; necesitamos querer y sentirnos queridos;
necesitamos ser aceptados por los otros y esto explica muchos de nuestros
comportamientos; nuestra felicidad depende, en gran parte, de la felicidad de los que nos rodean... Sí, somos un nosotros.
¿Un yo puro? ¿Un individuo aislado? Fíjate: el aislamiento existe, sí, pero se utiliza como modo de tortura; el individuo que se desarrolla sin contacto con otros no llega a ser “del todo humano”; la incapacidad de relacionarse con los demás está considerada una enfermedad o, al menos, una carencia esencial para el desarrollo humano. Y más: esa enfermedad terrible que llamamos depresión, por ejemplo, se manifiesta como deseo de aislarse, como miedo a los otros; la incapacidad de sentir lo que sienten los otros es propia de psicópatas y es rasgo común, por ejemplo, de los asesinos en serie... Y podríamos seguir con muchos más ejemplos. El ser humano es naturalmente social...
Decía Aristóteles que el ser humano es un animal que tiene “logos”, es decir un animal que habla. Otro pensador (Desmond Morris) decía que somos “monos
parlanchines”... Que alguien me diga por qué la palabra nos es indispensable sino no es porque somos esencialmente “seres relacionales”, es decir, seres que son en cuanto “son con otros”.
Somos animales sí, pero animales que han subsistido gracias a su naturaleza social. Es ahí, y en su capacidad de elegir, donde radica el carácter moral del ser humano. Es decir, que la ética no existiría si fuéramos individuos aislados. Está claro.
La ética se ocupa de reflexionar sobre la forma adecuada de vida del individuo en cuanto ser social, en cuanto ser que vive y que se realiza con otros...
Y el fundamento de la ética es, en mi opinión, precisamente, una pulsión
esencial que nos imprime la propia naturaleza humana y que tiene en español un nombre muy hermoso: empatía (sentir lo que siente el otro).
1. Conceptos previos: ¿Qué es eso que llamamos ética?
1.1 TODA SOCIEDAD CONLLEVA UNA CULTURA, PERO ¿QUÉ ES LA CULTURA?
El ser humano es un ser social por naturaleza, como demuestra el hecho de que tenemos un lenguaje y sentido -innato- de la justicia, decía ya Aristóteles. Los pensadores de la antigua Grecia tenían bien claro que el ser humano no puede realizarse, llegar a ser lo que puede ser, si no es en una comunidad, en una polis.
Y toda comunidad, toda sociedad humana conlleva una cultura. Cultura -en sentido antropológico- es “una forma de ver y apañarse con el mundo, propia de
una comunidad, que se transmite de generación en generación”
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"Por tanto, cultura está lejos de constreñirse al señor que se sabe la lista de los reyes visigodos o tiene la facultad de distinguir la Cuarta de la Quinta Sinfonía de Beethoven, o a la correcta utilización, en el castellano escrito, de las "b" y las "v", para tener que incluir todos aquellos aspectos de que los miembros de una sociedad coparticipen, desde las técnicas empleadas para la construcción de sus aldeas o sus ciudades hasta el modo de comportarse en público incluyendo sus gestos o sus reglas de cortesía, pasando por las menearas de hacer el amor o de defecar, o el tipo de peinado."(Maestre Alfonso: Introducción a la antropología social)
1.2 ELEMENTOS DE LA CULTURA: IDEAS, NORMAS, TÉCNICAS Y MATERIALES
Toda cultura implica la existencia de unas ideas (formas de pensar, creencias, conocimientos...), unas técnicas (para la obtención de alimentos, para el cuidado del cuerpo, para la fabricación de utensilios...), unos materiales (es lo que se llama “cultura material”; aquí se incluirían desde objetos de uso doméstico, utensilios o maquinarias de trabajo, hasta elementos de embellecimiento personal o símbolos materiales como un crucifijo o un tótem....), y unas normas o “pautas de conducta”.
Las normas o “patrones de conducta” propias de una cultura, tienen como finalidad ordenar la vida social (es decir determinan qué conductas son adecuadas y cuáles no) y hacer previsibles, hasta cierto punto, nuestras conductas y la de los demás. Estas pautas de comportamiento podemos clasificarlas en:
1. Folkways (costumbres culturales): usos populares no obligatorios, (saludar de determinada manera, llevar el pelo corto o largo, llevar ciertos adornos como piercing o tatuajes). Es decir, son formas habituales -en esa cultura- de comportarse o de presentarse ante los demás que podemos elegir o no, libremente.
2. Mores (normas morales) son pautas de comportamiento que aunque libremente elegidas, son sancionadas por la sociedad en forma de rechazo o aceptación. Sin 1
embargo su obligatoriedad reside fundamentalmente en el propio individuo que se las impone (en su “conciencia moral”).
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“Incluso dentro de nuestra sociedad aunque muchos mores no se encuentran dentro de la legislación positiva su transgresión es más difícil que la de las leyes, por la carga coactiva e recibe de toda sociedad. No atender a los padres ancianos, la promiscuidad sexual de las mujeres, o la sequedad en el trato, la mentira, pueden ser más fuertemente sancionadas por la sociedad, que por ejemplo evadir impuestos.” (Maestre Alfonso: Antropología Social3. Leyes: reglas de comportamiento obligatorias, que conllevan una sanción impuesta por los diversos medios de que dispone el Estado. Son propias de sociedades complejas.
“En las sociedades llamadas "primitivas" no se da la ley más que de un modo muy diluido; el autocontrol y la presión social suelen ejercer la misma función, y frecuentemente de modo más efectivo, nos dice ELY CHINOY. Esto no quiere decir que no exista un derecho entendido como conjunto de normas que regulan las relaciones ente los miembros de una sociedad. En realidad, lo que se produce en esas sociedades es una coincidencia entre derecho y moral, que se van separando cuando las fuentes de uno y otra se hacen diferentes en las sociedades más complejas: el derecho
radica en el poder público, y la moral en el consenso social.” (Maestre Alfonso; op. Cit.)
1.3. LAS NORMAS MORALES NO SON NI MERAS COSTUMBRES NI LEYES.
La MORAL tiene pues que ver con las pautas de comportamiento del segundo tipo (las “mores”), es decir, aquellas que conllevan una obligatoriedad personal y también social (aunque muchas veces las normas morales vienen reflejadas en leyes, es decir, conllevan igualmente una obligatoriedad jurídica).
Como hemos dicho, pues, aunque las normas morales estén sancionadas socialmente (la sociedad suele juzgar -y así supone una presión sobre- la conducta moral de los individuos) su fundamento es la libre elección de las personas; es decir, las normas morales se caracterizan porque es el individuo el que se las impone, el que tiene que elegirlas con el fin de “vivir mejor”, de vivir mejor “con los otros”...
INMANUEL KANT, un filósofo muy importante del siglo XVIII por la tarde, planteó una distinción que nos puede ayudar a entender esto. Kant distingue tres tipos de acciones:
a) Acciones contrarias al deber (al deber moral)
Son acciones contrarias al deber las que son incompatibles con nuestro “deber moral” -ya veremos a qué se refiere Kant en concreto-, por ejemplo: no ayudar a una ancianita que se cae delante de nosotros (...que le ayude su nieto).
Nos sentimos aceptados o rechazados por los otros en función de su cumplimiento...
b) Acciones conformes al deber.
Son las acciones que siendo conformes con lo que debemos hacer, las hacemos por algún interés o por el qué dirán. Por ejemplo, ayudamos a la ancianita del ejemplo pero no lo hacemos porque “debemos” hacerlo, sino para que nos vean los otros y digan “qué tío más guay”...
c) Acciones por deber.
Son las acciones que hacemos porque debemos hacerlas, sin ningún otro interés: ayudamos a la ancianita que se calló, porque debemos hacerlo, porque lo consideramos un “deber moral”...
"
Efectivamente, ya te vas dando cuenta... Esto parece un lío. Porque si las normas morales las elige el individuo, lo que para uno es moral quizá para el otro no lo sea... ¿Y por qué tiene que criticarme la sociedad, los otros, porque yo elija unas normas y no las de todo el mundo? ¿En qué quedamos? ¿Son normas sociales o son normas individuales? Y puestos en el ejemplo de Kant, ¿por qué es mi “deber” ayudar a la ancianita?Iremos pensando sobre todo esto. No te apures.
En principio dejemos claro esto:
Una persona actúa moralmente cuando se pone a sí misma las normas y las cumple solo por esto, porque las ha elegido ella libre y conscientemente, no por miedo a la ley ni por vergüenza ante los otros...
1.4 ¿QUÉ ES LA ÉTICA? ¿QUÉ TIENE QUE VER CON LA MORAL?
La ÉTICA es la reflexión filosófica sobre la moral, sobre las costumbres morales. Nosotros, como somos muy chulos, trataremos los términos “moral” y “ética” como sinónimos, y ya está.
Una forma muy adecuada y sencilla de definir la ética -siguiendo a Fernando Savater: “La ética es el arte de saber vivir”. Es pues, nos dice el filósofo, un arte, una serie de conocimientos imprescindibles para llevar una buena vida.
Sin duda, pues, el saber más importante, ¿no te parece?
! “...a diferencia de otros seres, vivos o inanimados, los hombres podemos inventar y elegir en parte nuestra
forma de vida. Podemos optar por lo que nos parece bueno, es decir, conveniente para nosotros, frente a lo que nos parece malo e inconveniente. Y como podemos inventar y elegir, podemos equivocarnos, que es algo que a los castores y a las abejas no suele pasarles. De modo que parece prudente fijarnos bien en lo que hacemos y procurar adquirir un cierto saber vivir que nos permita aceptar. A ese saber vivir, o arte de vivir si prefieres, es a lo que llaman ética.” (Ética para Amador. Fernando Savater)1.5. LA DIMENSIÓN MORAL DE LA VIDA HUMANA
Los animales están obligados a hacer lo que hacen; muchos autores dicen
que están “programados genéticamente” , es decir, sus actos fundamentales no son 2
más que la repetición de aquellos que la especie necesita para su subsistencia, actúan guiados por su instinto. Sus actos, pues, no pueden ser considerados o calificados de "malos" o "buenos" de "perversos" o "crueles", es decir no pueden ser calificados como morales o inmorales...
Tendríamos mucho que hablar de esto; no es tan sencillo. Nuestra distancia con los mamíferos superiores 2
no es tanta como muchos pretenden... En fin, de momento aceptamos “pulpo como animal de compañía”, para simplificar.
Los actos humanos se caracterizan en cambio por no estar predeterminados, es decir, el ser humano es libre de elegir entre unas u otras acciones dentro de ciertas posibilidades.
Esto es, no podemos decir que el hombre sea libre absolutamente,
omnipotente, puesto que de hecho está condicionado biológica y culturalmente. Lo queramos o no tenemos que dormir, comer, morir... Además, el estar dentro de una cultura, esta nos determina a querer unas cosas y rechazar otras: no comemos carne humana p. e. )
Las acciones humanas, en tanto que el ser humano es libre, y por ello
responsable de sus actos, pueden ser calificadas de "buenas" o "malas" desde un
determinado código moral, pueden ser calificadas como "morales" o "inmorales"... En definitiva la vida humana tiene una dimensión moral en cuanto el hombre es libre de elegir entre unas u otras acciones.
1.6. PODEMOS CONSTRUIR EN PARTE NUESTRA PROPIA VIDA
La libertad es un rasgo constitutivo del ser humano que le obliga a tener que construir su propia vida. Como dice SARTRE -filósofo existencialista francés de este siglo- estamos "condenados a ser libres", a inventar nuestra vida...
La sociedad -como veremos en el siguiente apartado- otorga posibilidades a los mediocres: sólo hay que repetir lo que los otros hacen, pensar como los otros piensan, vivir como los otros viven. La sociedad nos da la posibilidad de hacernos gregarios -"borregos"- : sólo hay que dejarse llevar, o “pasar de todo”, que es lo mismo.
Pero la vida puede ser algo apasionante si aceptamos su reto: construirla a nuestra medida, aceptar conscientemente que efectivamente somos libres, que podemos pensar por nosotros mismos, que podemos tomar nuestras propias decisiones, que podemos ser críticos y creativos. Está en juego nada más y nada menos que nuestra vida.