SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Primera) de 10 de marzo de 2005 *

Texto completo

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SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Primera) de 10 de marzo de 2005 *

En el asunto C-196/02,

que tiene por objeto una petición de decisión prejudicial planteada, con arreglo al artículo 234 CE, por el Eirinodikeio Athinon (Grecia), mediante resolución de 13 de mayo de 2002, recibida en el Tribunal de Justicia el 27 de mayo de 2002, en el procedimiento entre

Vasiliki Nikoloudi

y

Organismos Tilepikoinonion Ellados AE,

EL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Primera),

integrado por el Sr. P. Jann, Presidente de Sala, y los Sres. A. Rosas (Ponente), A. La Pergola, S. von Bahr y K. Schiemann, Jueces;

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Abogado General: Sra. C. Stix-Hackl; Secretario: Sr. R. Grass;

habiendo considerado los escritos obrantes en autos;

consideradas las observaciones presentadas:

— en nombre de la Sra. Vasiliki Nikoloudi, por el Sr. N. Zelios, dikigoros;

— en nombre del Organismos Tilepikoinonion Ellados AE, por el Sr. P. Vallis y la Sra. A. Margariţi, dikigori;

— en nombre del Gobierno griego, por el Sr. S.A. Spyropoulos y la Sra. E.-M. Mamouna, en calidad de agentes;

— en nombre de la Comisión de las Comunidades Europeas, por las Sras. M. Patakia y N. Yerrell, en calidad de agentes;

oídas las conclusiones del Abogado General, presentadas en audiencia pública el 29 de abril de 2004;

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dicta la siguiente

Sentencia

1 La petición de decisión prejudicial tiene por objeto la interpretación del artículo 119 del Tratado CE (los artículos 117 a 120 del Tratado CE han sido sustituidos por los artículos 136 CE a 143 CE), así como de la Directiva 75/117/CEE del Consejo, de 10 de febrero de 1975, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros que se refieren a la aplicación del principio de igualdad de retribución entre los trabajadores masculinos y femeninos (DO L 45, p. 19; EE 05/02, p. 52), y de la Directiva 76/207/CEE del Consejo, de 9 de febrero de 1976, relativa a la aplicación del principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres en lo que se refiere al acceso al empleo, a la formación y a la promoción profesionales, y a las condiciones de trabajo (DO L 39, p. 40; EE 05/02, p. 70).

2 Dicha petición fue presentada en el marco de un litigio entre la Sra. Nikoloudi y su empleador, la sociedad griega Organismos Tilepikoinonion Ellados AE (Organismo nacional de Telecomunicaciones; en lo sucesivo, «OTE»), para el que trabaja a tiempo parcial como empleada del servicio de limpieza, en relación con su exclusión de la posibilidad, prevista en los convenios colectivos en la materia, de formar parte del personal estatutario de la empresa.

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Marco jurídico

Normativa comunitaria

3 El artículo 119 del Tratado sanciona el principio de igualdad de retribución entre trabajadores y trabajadoras para un mismo trabajo o para un trabajo de igual valor.

4 Según el artículo 1, párrafo primero, de la Directiva 75/117, este principio implica «la eliminación, en el conjunto de los elementos y condiciones de retribución, de cualquier discriminación por razón de sexo».

5 La Directiva 76/207 tiene por objeto la eliminación de toda discriminación por razón de sexo en lo que se refiere a las condiciones de trabajo y al acceso al empleo o a los puestos de trabajo.

6 A más tardar el 1 de enero de 2001, los Estados miembros debían haber adaptado su

Derecho interno a la Directiva 97/80/CE del Consejo, de 15 de diciembre de 1997, relativa a la carga de la prueba en los casos de discriminación por razón de sexo (DO 1998, L 14, p. 6), la cual se aplica a las situaciones cubiertas, en particular, por el artículo 119 del Tratado y por las Directivas 75/117 y 76/207.

7 En virtud del artículo 4 de la Directiva 97/80, los Estados miembros «adoptarán [...] las medidas necesarias para que, cuando una persona que se considere perjudicada por la no aplicación, en lo que a ella se refiere, del principio de igualdad de trato [y]

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presente, ante un órgano jurisdiccional u otro órgano competente, hechos que permitan presumir la existencia de discriminación directa o indirecta, corresponda a la parte demandada demostrar que no ha habido vulneración del principio de igualdad de trato».

Normativa nacional

8 El artículo 2, apartado 1, del Estatuto General de Personal del OTE dispone que dicho personal está compuesto por personal estatutario y por personal laboral. De los autos se desprende que el personal estatutario del OTE sólo integra a personas empleadas a jornada completa.

9 El personal laboral está formado por trabajadores contratados por tiempo determinado o, según el artículo 24a, apartado 2, de dicho Estatuto y con carácter excepcional, por tiempo indefinido cuando se trate de la función de empleada del servicio de limpieza que trabaje a tiempo parcial [letra a)], por un lado, y de la contratación de personas dependientes de un empleado fallecido, por problemas económicos familiares a raíz de este fallecimiento [letra c)], por otro.

10 El artículo 3, apartado V, letra d), del Estatuto General del OTE reserva a las mujeres la función de trabajadora del servicio de limpieza.

1 1 El artículo 5, apartado 9, del Estatuto General del OTE, en su versión aplicable hasta el 1 de enero de 1996, excluía por completo los períodos de trabajo a tiempo parcial del cálculo de la antigüedad de servicio; sin embargo, una modificación, realizada en esa fecha, prevé, para dicho cálculo, un cómputo proporcional del período de empleo a tiempo parcial. En el caso de las trabajadoras del servicio de limpieza que forman parte del personal laboral, dicha modificación precisa que las tres horas diarias de servicio cumplidas por quienes trabajan a tiempo parcial se computan como equivalentes a la media jornada de un empleo a tiempo completo.

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12 Los convenios colectivos de empresa de 2 de noviembre de 1987 y de 10 de mayo de 1991 (en lo sucesivo, «convenios controvertidos»), celebrados entre el OTE y la Omospondia Ergazomenon OTE (Asociación de trabajadores del OTE), regulan la integración, en determinadas condiciones, del personal laboral del OTE en su personal estatutario. De los autos se desprende que los convenios se basan en el artículo 66, apartado 1, del Estatuto General del OTE, que prevé la contratación «definitiva» del personal laboral a tiempo parcial con contratos por tiempo indefinido.

13 Como resulta de la resolución de remisión, el primero de dichos convenios controvertidos sólo ofrecía la posibilidad de presentar una solicitud de integración en el personal estatutario al personal laboral que hubiese trabajado al menos dos años ininterrumpidos en un empleo a jornada completa. Por otra parte, el segundo de dichos convenios, que no exigía ningún período de servicio previo, fue interpretado y aplicado por el OTE, no obstante, como si sólo afectase al personal que trabajaba a jornada completa.

Litigio principal y cuestiones prejudiciales

1 4 El 1 de septiembre de 1978, la Sra. Nikoloudi fue contratada por el OTE, en régimen laboral, en el marco de un contrato de trabajo por tiempo indefinido. Hasta el 27 de noviembre de 1996 trabajó a tiempo parcial como empleada del servicio de limpieza. El 28 de noviembre de 1996 su contrato fue transformado en un contrato a jornada completa. El 17 de agosto de 1998 fue jubilada por haber alcanzado el límite de edad.

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15 De los autos se desprende que no se aplicó a la Sra. Nikoloudi ninguno de los convenios controvertidos, hasta su jubilación, porque ejercía un trabajo a tiempo parcial.

16 Por haber estado excluida de la posibilidad prevista en dichos convenios de formar parte del personal estatutario, la Sra. Nikoloudi presentó una demanda ante el órgano jurisdiccional remitente y alegó que esa exclusión constituía una discriminación por razón de sexo, prohibida por el Derecho comunitario.

17 La demandante en el procedimiento principal considera, asimismo, que el artículo 5, apartado 9, del Estatuto General del OTE, tanto en su versión original como en la modificada de 1 de enero de 1996, es contrario al Derecho comunitario y, por ello, inaplicable.

18 Por último, la Sra. Nikoloudi estima que, de haberse tenido en cuenta todo el período de trabajo a tiempo parcial en el cálculo de su antigüedad de servicio, se habría beneficiado de una diferencia a su favor por importe de 5.834,43 euros por el período comprendido entre el 28 de noviembre de 1996 y el 17 de agosto de 1998.

19 Mediante su recurso, la Sra. Nikoloudi pide que se condene al OTE a pagarle dicho importe y los intereses correspondientes.

20 El OTE alega que la Sra. Nikoloudi no entró a formar parte del personal estatutario porque, de conformidad con la exigencia que, según él, se aplica sin discriminación e independientemente de la especialización del personal o del sexo de éste, es

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condición previa para formar parte del personal estatutario que el personal laboral haya trabajado a jornada completa. Además, en virtud del artículo 5, apartado 9, del Estatuto General del OTE, sólo a partir del 1 de enero de 1996 se hubiese podido computar el período de empleo a tiempo parcial en el cálculo de la antigüedad de servicio de la Sra. Nikoloudi.

21 En dicho contexto, el Eirinodikeio Athinon, por considerar que el litigio del que conoce necesita la interpretación de disposiciones de Derecho comunitario, decidió suspender el procedimiento y plantear al Tribunal de Justicia las cuestiones prejudiciales siguientes:

«1) ¿Resulta compatible con lo dispuesto en el [artículo 119 del Tratado] y con las Directivas 75/117 y 76/207 la existencia y aplicación de una normativa -como, en el caso de autos, el artículo 24a, apartado 2, del Estatuto General de Personal del OTE- a resultas de la cual (únicamente) las mujeres son empleadas en el servicio de limpieza mediante contratos de trabajo por tiempo indefinido con jornada reducida o discontinua?

A la vista de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia y teniendo en cuenta que el trabajo a tiempo parcial implica una retribución más reducida, ¿puede interpretarse la normativa controvertida en el sentido de que constituye, de entrada, una discriminación directa por razón de sexo porque asocia directamente el empleo a tiempo parcial al sexo de los trabajadores (femenino), colocando de este modo en una posición desfavorable únicamente a las mujeres?

2) El hecho de que las empleadas del servicio de limpieza, en régimen laboral, contratadas por tiempo indefinido y a tiempo parcial, quedaran excluidas de lo previsto en el convenio colectivo de empresa de 2 de noviembre de 1987, celebrado entre el OTE y la Omospondia Ergazomenon OTE [Asociación de

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trabajadores del OTE], en lo relativo a la integración en el personal estatutario (con independencia de la duración del contrato de trabajo a tiempo parcial), debido a la circunstancia de que, como sucede en el caso de autos, dicho convenio colectivo exigía por lo menos dos años de servicio a jornada completa, ¿infringe lo dispuesto en el [artículo 119 del Tratado] y en las referidas Directivas u otras normas de Derecho comunitario, por constituir una discriminación indirecta por razón de sexo, teniendo presente que ese precepto (a pesar de su neutralidad aparente, ya que no se establece conexión ninguna con el sexo de los trabajadores) excluía sólo y exclusivamente al personal de limpieza -de sexo femenino- porque no existían hombres empleados a tiempo parcial, contratados por tiempo indefinido en el sector de los "servicios generales" (al cual pertenecen las empleadas de la limpieza) ni en ningún otro sector del personal del OTE?

3) En aplicación del convenio colectivo de empresa OTE-Omospondia Ergazo-menon OTE, de 10 de mayo de 1991, dicho organismo supeditaba la integración en el personal estatutario, sujeta a un período de prueba, de los trabajadores, a la celebración de un contrato de trabajo por tiempo indefinido a jornada completa.

El hecho de que se excluyera a las trabajadoras a tiempo parcial del servicio de limpieza (con independencia de la duración de la relación laboral), como en el presente caso, ¿constituye una discriminación indirecta por razón de sexo, que incurre en la prohibición de las normas de Derecho comunitario (artículo 119 del Tratado y Directivas 75/117 y 76/207), habida cuenta de que el convenio colectivo de empresa excluía únicamente a las mujeres del servicio de limpieza, toda vez que no existían hombres empleados a tiempo parcial, contratados por tiempo indefinido, en ningún sector del personal del OTE?

4) A tenor de lo dispuesto en el artículo 5, apartado 9, del Estatuto General de Personal del OTE, en la redacción vigente hasta el 1 de enero de 1996, el trabajo a tiempo parcial no se computaba al calcular la antigüedad, considerada para obtener mejores condiciones retributivas. Desde el 1 de enero de 1996 en

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adelante, dicho precepto fue modificado mediante un convenio colectivo de empresa, estableciéndose que el trabajo a tiempo parcial equivaldría en cómputo a la mitad del trabajo a jornada completa.

Teniendo en cuenta que la jornada reducida afecta exclusiva o principalmente a las mujeres, las normas sobre exclusión total, a efectos de antigüedad, del trabajo a tiempo parcial (hasta el 1 de enero de 1996), o aquellas sobre la proporcionalidad de este último en relación con el trabajo a jornada completa (desde el 1 de enero de 1996), ¿pueden interpretarse, asimismo a la luz de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, en el sentido de que establecen una discriminación indirecta por razón de sexo, prohibida por el Derecho comunitario, de manera que el período de trabajo a tiempo parcial deba computarse en la antigüedad de servicio?

5) En el supuesto de que sean afirmativas las respuestas del Tribunal de Justicia a las anteriores cuestiones primera a cuarta, en el sentido de que las disposiciones controvertidas de las leyes y de los convenios colectivos sean efectivamente contrarias al Derecho comunitario, ¿a quién incumbe la carga de la prueba cuando un trabajador invoca la vulneración en perjuicio suyo del principio de igualdad de trato?»

Apreciación del Tribunal de Justicia

Observaciones liminares

22 Con carácter preliminar, se han de hacer dos precisiones a propósito de las cuestiones planteadas por el órgano jurisdiccional remitente. En primer lugar, es preciso manifestar que, en el asunto principal, se trata de una posibilidad de formar parte del personal estatutario, concedida en virtud de un convenio colectivo, a favor

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del personal laboral del OTE que haya celebrado un contrato por tiempo indefinido. En el contexto de la integración en el personal estatutario, es evidente que la naturaleza de un contrato de duración determinada es .fundamentalmente diferente de la de un contrato por tiempo indefinido, o, aún más, de un puesto estatutario. Por consiguiente, los trabajadores con contratos de duración determinada no se encuentran en una situación comparable, respecto a la integración en el personal estatutario, a la de los trabajadores que ocupan puestos de trabajo en virtud de contratos por tiempo indefinido. Por lo tanto, el examen de las cuestiones prejudiciales sólo versará sobre estos últimos.

23 En segundo lugar, a pesar de una normativa nacional que parece prever que solamente las trabajadoras del servicio de limpieza pueden ser contratadas en régimen laboral a tiempo parcial, el OTE sostiene haber contratado a hombres, en repetidas ocasiones, por tiempo indefinido para trabajar a tiempo parcial.

24 En consecuencia, ha de considerarse que las cuestiones segunda y tercera, acerca de la discriminación indirecta, se refieren a la hipótesis en que las afirmaciones del OTE resulten ser exactas y, por tanto, se haya excluido también a esos hombres de la posibilidad de formar parte del personal estatutario, como prevén los convenios controvertidos. En cambio, la primera cuestión, sobre la discriminación directa, se basa en la premisa de que sólo las trabajadoras del servicio de limpieza han sido excluidas de dicha posibilidad de formar parte del personal estatutario. Dado que estos dos supuestos se excluyen mutuamente, corresponde al juez remitente comprobar en cuál de los dos contextos se sitúa el litigio principal.

Sobre la primera cuestión

25 Mediante su primera cuestión, el órgano jurisdiccional remitente desea saber, en sustancia, si el Derecho comunitario se opone a una disposición como el artículo 24a, apartado 2, letra a), del Estatuto General del OTE, que reserva sólo a las trabajadoras del servicio de limpieza y, por tanto, a las mujeres, la contratación

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por tiempo indefinido cuando se trate de trabajar a tiempo parcial y, en particular, si tal disposición constituye, en si misma, una discriminación directa por razón de sexo, dado que vincula el trabajo a tiempo parcial a las mujeres, causando a éstas un perjuicio económico.

26 Es necesario preguntarse, de entrada, si existe un mismo trabajo o un trabajo de igual valor para identificar las situaciones comparables a la de la Sra. Nikoloudi y, así, poder aplicar el principio de igualdad de trato en el presente asunto.

27 Pues bien, en contra de lo defendido por la Comisión y el Gobierno helénico, el hecho de que en el OTE no haya ningún hombre que ejerza el mismo trabajo que el desempeñado por la Sra. Nikoloudi no es obstáculo para aplicar este principio.

28 Por lo que respecta a la igualdad de retribución y habida cuenta del propio tenor del artículo 119 del Tratado, así como de la jurisprudencia, es preciso señalar que el trabajo que pueda servir de comparación no tiene que ser necesariamente el mismo que el desempeñado por la persona que invoca en su favor dicho principio de igualdad (véanse, en especial, las sentencias de 30 de marzo de 2000, JämO, C-236/98, Rec. p. I-2189, apartado 49, y de 17 de septiembre de 2002, Lawrence y otros, C-320/00, Rec. p. I-7325, apartado 4). El hecho de que se efectúe una comparación en el marco de la Directiva 76/207 no altera esta conclusión.

29 C o r r e s p o n d e al ó r g a n o jurisdiccional nacional, ú n i c o c o m p e t e n t e para apreciar los h e c h o s , d e t e r m i n a r si, t e n i e n d o e n c u e n t a las circunstancias fácticas relativas a la naturaleza d e los trabajos realizados y a las condiciones e n q u e se llevan a cabo, existe e n el O T E u n trabajo d e igual valor q u e el d e s e m p e ñ a d o p o r la Sra. Nikoloudi, sin q u e se tenga e n c u e n t a n e c e s a r i a m e n t e el horario e n el q u e se realiza el trabajo (véanse, e n este sentido, las sentencias d e 3 1 d e m a y o d e 1995, Royal C o p e n h a g e n , C - 4 0 0 / 9 3 , Rec. p . I-1275, a p a r t a d o 4 3 , y J ä m O , antes citada, apartados 2 0 y 49).

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30 En tal caso y si, por tanto, existen situaciones comparables a la de la Sra. Nikoloudi, se ha de plantear la siguiente cuestión sobre la supuesta diferencia de trato para apreciar si ésta se basa directamente en el sexo.

31 En el presente asunto se trata de personal laboral contratado por tiempo indefinido. De los autos se desprende que este tipo de contrato sólo está autorizado, en virtud del artículo 24a, apartado 2, del Estatuto General del OTE, en los dos supuestos mencionados en el apartado 9 de la presente sentencia, a saber, la función de trabajadora a tiempo parcial del servicio de limpieza, por u n lado, y la contratación de personas dependientes de u n empleado fallecido. Por lo tanto, la diferencia de trato en el asunto principal tiene su origen en el hecho de que la actividad de las trabajadoras del servicio de limpieza, que se rige por u n contrato en virtud de la letra a) de dicho artículo, se efectúa a tiempo parcial, mientras que los contratos celebrados en virtud de la letra c) del mismo artículo, que son, por lo demás, neutros en cuanto al sexo del trabajador, n o contienen esa precisión.

32 Pues bien, de la resolución de remisión se desprende que, según el artículo 3, apartado V, letra d), del Estatuto General del OTE, norma con fuerza de ley, sólo las mujeres pueden ser contratadas, en virtud del artículo 24a, apartado 2, letra a), de dicho Estatuto, como trabajadoras a tiempo parcial del servicio de limpieza y que, por tanto, sólo ellas pueden haber celebrado contratos de duración indefinida para trabajar a tiempo parcial.

33 En el presente asunto, el OTE alega que el puesto de trabajadora a tiempo parcial del servicio de limpieza, justificado por existir locales con poca superficie para limpiar, fue reservado a las mujeres para favorecerlas y responder a sus necesidades específicas.

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34 Si bien es cierto que las categorías de trabajadores compuestas de personas de un solo sexo están autorizadas, en particular por el artículo 2, apartados 2 y 4, de la Directiva 76/207, y que, por tanto, la creación de una categoría exclusivamente de trabajadoras no constituye en sí una discriminación directa de las mujeres, procede señalar, no obstante, que la posterior introducción de un trato desfavorable en relación con esa categoría, ya sea relativo a la igualdad de trato o de retribución, puede llegar a constituir tal discriminación.

35 En primer lugar, por lo que respecta a la igualdad de trato, en el asunto principal, se integró en el personal estatutario a todos los trabajadores con contratos por tiempo indefinido, salvo a los que trabajaban a tiempo parcial, a saber, las trabajadoras del servicio de limpieza.

36 En consecuencia, el criterio del trabajo a tiempo parcial, como condición previa para formar parte del personal estatutario, aunque parezca neutro respecto al sexo del trabajador, viene a excluir una categoría de trabajadores que sólo puede estar integrada por mujeres, en virtud del artículo 3, apartado V, letra d), en relación con el artículo 24a, apartado 2, del Estatuto General del OTE. Siempre que tal criterio no haga incomparables, respecto a la integración en el personal estatutario, dos situaciones que, en lo demás, son comparables, constituye una discriminación directa por razón de sexo.

37 En segundo lugar, por lo que se refiere a la igualdad de trato, hay que empezar señalando que ningún dato de los autos da a entender que exista una diferencia de nivel retributivo entre los trabajadores a tiempo parcial y los trabajadores a jornada completa.

38 En t o d o caso, se h a d e recordar, c o m o lo hizo la A b o g a d o General e n el p u n t o 3 3 d e sus conclusiones, q u e el h e c h o d e q u e el trabajo a t i e m p o parcial esté retribuido m e d i a n t e u n salario p o r h o r a inferior al q u e retribuye el trabajo a j o r n a d a c o m p l e t a

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no permite concluir sistemáticamente que existe una discriminación, siempre y cuando la diferencia de retribución entre el trabajo a tiempo parcial y el trabajo a jornada completa se explique p o r la intervención de factores objetivamente justificados y ajenos a toda discriminación por razón de sexo (véase, en este sentido, la sentencia de 31 de marzo de 1981, Jenkins, 96/80, Rec. p. 9 1 1 , apartados 10 y 11). En el presente asunto, el Tribunal de Justicia n o dispone de suficientes datos para llevar a cabo tal examen.

39 A continuación, y en respuesta a las precisiones dadas a su cuestión por el órgano jurisdiccional remitente, nada impide a las mujeres trabajar a jornada completa. En efecto, este fue el caso de la Sra. Nikoloudi desde el 28 de noviembre de 1996 hasta su jubilación. Por lo tanto, el mero hecho de que las mujeres que hayan escogido aprovechar la posibilidad de trabajar a tiempo parcial perciban u n a retribución menor que aquellos colegas que trabajan a jornada completa n o constituye, en sí mismo, por cuanto trabajan menos que éstos, una discriminación directa, ni siquiera en el supuesto de que sólo las mujeres trabajen a tiempo parcial.

40 En vista de las consideraciones que preceden, se ha de responder a la primera cuestión que el Derecho comunitario, en particular el artículo 119 del Tratado y la Directiva 76/207, debe interpretarse en el sentido de que n o constituye u n a discriminación directa por razón de sexo que perjudique a las mujeres la existencia y aplicación, en sí mismas, de u n a disposición como el artículo 24a, apartado 2, letra a), del Estatuto General del OTE, que reserva sólo a las trabajadoras del servicio de limpieza y, por tanto, únicamente a las mujeres, la contratación p o r tiempo indefinido para trabajar a tiempo parcial. N o obstante, excluir, a continuación, la posibilidad de formar parte del personal estatutario haciendo referencia, de m o d o aparentemente neutro en cuanto al sexo del trabajador, a u n a categoría de trabajadores que, en virtud de una normativa nacional con fuerza de ley, esté integrada exclusivamente por mujeres, constituye u n a discriminación directa por razón de sexo en el sentido de la Directiva 76/207. Para q u e n o exista discriminación directa por razón de sexo, el elemento característico de la categoría a la que pertenece el trabajador excluido debe poder situar a este trabajador en u n a situación objetivamente diferente, respecto a su integración en el personal estatutario, de la de quienes estén incluidos.

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Sobre las cuestiones segunda y tercera

41 Mediante sus cuestiones segunda y tercera, que procede examinar conjuntamente, el órgano jurisdiccional remitente pregunta, en sustancia, si la exclusión, establecida por medio de los convenios controvertidos, de la posibilidad de convertir en personal estatutario al personal laboral que trabaje a tiempo parcial constituye una discriminación indirecta por razón de sexo.

42 Al plantear dichas cuestiones, el órgano jurisdiccional remitente parte de la premisa de que la exclusión controvertida afecta únicamente al personal femenino, ya que, según el OTE, no se emplea por tiempo indefinido a ningún trabajador a tiempo parcial. De ser cierto, y a la luz de la respuesta dada a la primera cuestión, no procede responder a las cuestiones segunda y tercera.

43 No obstante, de los autos se desprende que el OTE sostiene haber contratado a hombres, en repetidas ocasiones, por tiempo indefinido para trabajar a tiempo parcial. A mayor abundamiento, el juez remitente, indica, a través de la formulación de su cuarta cuestión, que el trabajo a tiempo parcial puede que sólo afecte principalmente, en lugar de exclusivamente, a las mujeres. Por tanto, sigue siendo útil responder a estas dos cuestiones en la medida en que el grupo de trabajadores excluido de la posibilidad de ser personal estatutario puede estar integrado tanto por hombres como por mujeres.

44 En efecto, según jurisprudencia reiterada, una medida nacional comporta una discriminación indirecta cuando, aunque formulada de manera neutra, perjudique de hecho a un número muy superior de mujeres que de hombres (véanse las sentencias de 2 de octubre de 1997, Gerster, C-l/95, Rec. p. I-5253, apartado 30, y Kording, C-100/95, Rec. p. 1-5289, apartado 16, y de 12 de octubre de 2004, Wippel, C-313/02, Rec. p. I-9483, apartado 43).

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45 En el presente asunto, de los autos se desprende claramente que los convenios controvertidos perjudican, dentro de la categoría de empleados laborales contra-tados por tiempo indefinido, a los trabajadores a tiempo parcial frente a los trabajadores a jornada completa, en la medida en que sólo estos últimos pueden beneficiarse de la posibilidad, que dan dichos convenios, de convertirse en personal estatutario.

46 Pues bien, corresponde al juez nacional comprobar si el O T E ha empleado efectivamente por medio de ese tipo de contratos a hombres para trabajos a tiempo parcial y, en su caso, comprobar si, dentro de la categoría perjudicada de trabajadores empleados a tiempo parcial con contratos de duración indefinida, u n número m u y superior de mujeres que de hombres ha sido excluido de esa posibilidad de formar parte del personal estatutario con arreglo a lo dispuesto en los convenios controvertidos.

47 Ante tal situación, procede declarar que disposiciones como las del litigio principal conducen, de hecho, a una discriminación de las mujeres respecto de los hombres y deben considerarse, en principio, contrarias al artículo 3 de la Directiva 76/207 en cuanto afectan al acceso a puestos de trabajo de personal estatutario en el sentido de su artículo 3. Sólo cabría esperar otro resultado en el caso de que la diferencia de trato entre las dos categorías de trabajadores se justificara por factores objetivos ajenos a toda discriminación por razón de sexo (véanse, en este sentido, las sentencias de 13 de julio de 1989, Rinner-Kühn, 171/88, Rec. p. 2743, apartado 12, y de 11 de septiembre de 2003, Steinicke, C-77/02, Rec. p. I-9027, apartado 57).

48 Corresponde al órgano jurisdiccional nacional, que es el único competente para apreciar los hechos e interpretar la legislación nacional, determinar si existe tal justificación] A este respecto, debe comprobarse, a la vista de todos los elementos pertinentes y teniendo en cuenta la posibilidad de alcanzar por otros medios los objetivos perseguidos por las disposiciones examinadas, si éstos son ajenos a toda discriminación por razón de sexo y si dichas disposiciones, como medios destinados a lograr determinados objetivos, pueden contribuir a su consecución (véanse, en este sentido, las sentencias antes citadas Rinner-Kühn, apartado 15, y Steinicke, apartado 58).

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49 No obstante, aun cuando, en el marco de una remisión prejudicial, corresponde al órgano jurisdiccional nacional comprobar la existencia de tales razones objetivas en el caso concreto del que conoce, el Tribunal de Justicia, llamado a facilitar respuestas útiles al juez nacional, es competente para proporcionar indicaciones, basadas en los autos del procedimiento principal y en las observaciones escritas y, en su caso, las alegaciones que le hayan sido presentadas en la vista, que puedan permitir al órgano jurisdiccional nacional dictar una resolución (véanse las sentencias de 30 de marzo de 1993, Thomas y otros, C-328/91, Rec. p. I-1247, apartado 13, y Steinicke, antes citada, apartado 59).

50 A este respecto, se ha de señalar que, aunque sólo los trabajadores a tiempo parcial, en su conjunto, han sido excluidos de la posibilidad de formar parte del personal estatutario, no se ha puesto en conocimiento del Tribunal de Justicia ninguna justificación para esta opción.

51 En efecto, por lo que se refiere a las observaciones presentadas por el OTE, no procede acoger la justificación relativa a que el dato del empleo a tiempo parcial constituye una razón suficiente, ajena al sexo, para explicar la diferencia de trato controvertida. Lo mismo debe suceder en cuanto a la justificación de que esa misma diferencia de trato se basa en razones objetivas de interés general público y social, por cuanto la empresa nacional de utilidad pública no debe soportar cargas desmesuradas.

52 Aun suponiendo que este último argumento del OTE pretenda hacer valer un objetivo legítimo englobado en la política de desarrollo económico y de creación de empleo, constituye, no obstante, una mera afirmación de orden general insuficiente para probar que el objetivo de las medidas controvertidas es ajeno a toda discriminación por razón de sexo (véase, en este sentido, la sentencia de 9 de febrero de 1999, Seymour-Smith y Pérez, C-167/97, Rec. p. I-623, apartado 76).

53 Además, aunque consideraciones de índole presupuestaria puedan ser el motivo de las opciones de política social de un Estado miembro, e influir sobre la naturaleza o

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el alcance d e las m e d i d a s d e p r o t e c c i ó n social q u e éste desea adoptar, tales consideraciones n o constituyen p o r sí solas u n objetivo perseguido p o r esta política y, p o r t a n t o , n o p u e d e n justificar u n a discriminación e n d e t r i m e n t o d e u n o d e los sexos (véanse las sentencias d e 2 4 d e febrero d e 1994, Roks y otros, C-343/92, Rec. p. 1-571, a p a r t a d o 35, y Steinicke, antes citada, apartado 66).

54 P o r lo t a n t o , si el juez nacional estima q u e n o existe u n a justificación p a r a las disposiciones controvertidas e n el p r o c e d i m i e n t o principal, q u e d a p o r dilucidar la cuestión d e si habría q u e h a b e r aplicado a la Sra. Nikoloudi el p r i m e r o d e dichos convenios controvertidos, q u e exigía u n a antigüedad d e d o s años d e trabajo a j o r n a d a completa, o el s e g u n d o d e ellos.

55 P o r lo q u e se refiere a la antigüedad, q u e es objeto d e u n a apreciación específica e n el m a r c o d e la respuesta a la cuarta cuestión (véanse, e n particular, los apartados 61 a 65 d e la p r e s e n t e sentencia), basta c o n recordar q u e , c o m o señala la A b o g a d o G e n e r a l e n el p u n t o 50 d e sus conclusiones, si bien es cierto q u e la antigüedad corre pareja c o n la experiencia y, e n general, p e r m i t e al trabajador c u m p l i r mejor sus funciones, la objetividad d e tal criterio d e p e n d e d e todas las circunstancias d e cada caso (véanse, e n este sentido, las sentencias d e 7 d e febrero d e 1 9 9 1 , N i m z , C-184/89, Rec. p . 1-297, apartado 14; Gerster, antes citada, a p a r t a d o 39, y Kording, antes citada, a p a r t a d o 23).

56 Por consiguiente, el órgano jurisdiccional nacional debe examinar el objetivo que persigue el primero de los convenios controvertidos al sujetar la posibilidad de formar parte del personal estatutario a la condición de haber trabajado a jornada completa durante dos años. En efecto, le corresponde comprobar, a la vista de ese objetivo, si dicha condición debería haber sido aplicada también a los trabajadores a tiempo parcial o si las circunstancias del asunto principal justificaban que esa condición se aplicase proporcionalmente al tiempo de trabajo. Así, en el caso de un empleo a tiempo parcial, como el de la Sra. Nikoloudi, esa condición de antigüedad habría sido de cuatro años. En las dos hipótesis la Sra. Nikoloudi habría tenido que cumplir esa condición. En todo caso, el segundo convenio controvertido no exigía la condición de la antigüedad para formar parte del personal estatutario y, por tanto, debería haber sido aplicado también a los trabajadores a tiempo parcial.

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57 A la vista de las consideraciones anteriores, procede responder a las cuestiones segunda y tercera que, en el supuesto de que resulte errónea la premisa según la cual sólo las trabajadoras a tiempo parcial del servicio de limpieza están excluidas de la posibilidad de formar parte del personal estatutario, y siempre que las disposiciones de los convenios controvertidos afecten a un número muy superior de mujeres que de hombres, la exclusión que establecen respecto a la integración en el personal estatutario del personal laboral que trabaje a tiempo parcial constituye una discriminación indirecta. Semejante situación es contraria al artículo 3 de la Directiva 76/207, a menos que la diferencia de trato entre esos trabajadores y quienes trabajan a jornada completa se justifique por factores ajenos a toda discriminación por razón de sexo. Corresponde al órgano jurisdiccional nacional comprobar si es así en el caso del que conoce.

Sobre la cuarta cuestión

58 Mediante su cuarta cuestión, el órgano jurisdiccional remitente pregunta, en sustancia, si la exclusión total o proporcional del empleo a tiempo parcial para calcular la antigüedad de servicio del personal constituye una discriminación indirecta por razón de sexo, habida cuenta de que afecta exclusiva o principalmente al personal femenino. Por consiguiente, ¿procede tener en cuenta toda la duración del empleo a tiempo parcial en ese cálculo?

59 Con carácter preliminar, se ha de precisar que esta cuestión entra en el ámbito de aplicación de la Directiva 76/207 y, en particular, de su artículo 5. En efecto, de todo lo que precede resulta que el litigio principal trata sobre las condiciones en que deben cumplirse los períodos de trabajo para permitir al trabajador que se le reconozca una cierta antigüedad de servicio. Con ella, puede aprovecharse, en • especial, de la posibilidad de formar parte del personal estatutario, que ofrecen los convenios controvertidos, y, como señala el juez nacional, de mejores condiciones retributivas.

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60 En primer lugar, por lo que atañe a la exclusión total del empleo a tiempo parcial del cálculo de la antigüedad, exclusión prevista en el artículo 5, apartado 9, del Estatuto General del OTE, en su versión anterior ai 1 de enero de 1996, procede señalar que, como se ha recordado en los apartados 44 y 47 de la presente sentencia, existe discriminación indirecta cuando una medida nacional, aunque formulada de manera neutra, perjudique de hecho a un número muy superior de mujeres que de hombres. A este respecto, el propio tenor de la pregunta indica que «la jornada reducida de trabajo afecta exclusiva o principalmente a las mujeres». Por tanto, la exclusión, para el cálculo de la antigüedad, de los períodos de empleo a tiempo parcial resulta contraria a la Directiva 76/207, a menos que el OTE pueda probar que la disposición controvertida se explica por factores objetivamente justificados y ajenos a toda discriminación por razón de sexo.

61 En segundo lugar, por lo que se refiere al cómputo proporcional del empleo a tiempo parcial en el cálculo de la antigüedad, previsto en la modificación efectuada en dicho artículo el 1 de enero de 1996, procede recordar, como se ha hecho en el apartado 55 de la presente sentencia (y la jurisprudencia citada), que, si bien es cierto que la antigüedad corre pareja con la experiencia y, en general, permite al trabajador cumplir mejor sus funciones, la objetividad de tal criterio depende de todas las circunstancias de cada caso y, en especial, de la relación entre la naturaleza de la función desempeñada y la experiencia que proporciona el ejercicio de esta función después de un determinado número de horas de trabajo efectuadas.

62 En el asunto principal, la consideración de la antigüedad se basa, según el OTE, en la necesidad de la administración de apreciar la experiencia profesional de los trabajadores. Procede señalar que este objetivo no excluye en absoluto que también se considere a los trabajadores que desempeñan su tarea a tiempo parcial. La única cuestión que se plantea, tal como se expresa en el apartado 56 de la presente sentencia, es si se ha de ampliar, proporcionalmente a la reducción del tiempo trabajado, el período considerado para apreciar la experiencia profesional.

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63 Pues bien, c o m o señaló la Abogado General e n el p u n t o 62 de sus conclusiones, la pertinencia d e este enfoque d e p e n d e del objetivo perseguido mediante la t o m a e n consideración de la antigüedad de servicio. Este objetivo p u e d e ser r e c o m p e n s a r la fidelidad a la e m p r e s a o el reconocimiento de la experiencia adquirida.

64 N o obstante, c o m o ya se h a r e c o r d a d o , el ó r g a n o jurisdiccional nacional es el ú n i c o competente para apreciar los hechos, y a él corresponde determinar, a la luz de todas las circunstancias del caso, si la disposición controvertida está justificada por razones objetivas y ajenas a toda discriminación por razón de sexo.

65 Si dicho órgano jurisdiccional comprueba que el cómputo proporcional de las horas de trabajo en el servicio de limpieza, efectuadas a tiempo parcial, está justificado por esas razones, no podrá considerarse una infracción del artículo 5 de la Directiva 76/207 el mero hecho de que la legislación nacional afecte a un número muy superior de trabajadoras que de trabajadores (véanse, en este sentido, las sentencias antes citadas, Rinner-Kühn, apartado 14, y Seymour-Smith y Pérez, apartado 69).

66 En consecuencia, procede responder a la cuarta cuestión que, cuando afecte a un número muy superior de trabajadoras que de trabajadores, la exclusión total del empleo a tiempo parcial en relación con el cálculo de la antigüedad constituye una discriminación indirecta por razón de sexo contraria a la Directiva 76/207, a menos que esta exclusión se explique por factores objetivamente justificados y ajenos a toda discriminación por razón de sexo. Corresponde al órgano jurisdiccional nacional comprobar si ése es el caso. Un cómputo proporcional del empleo a tiempo parcial, al realizar dicho cálculo, también es contrario a esta Directiva, a menos que el empresario pruebe que está justificado por factores cuya objetividad dependa, en particular, de la finalidad perseguida por la consideración de la antigüedad y, si se tratase de un reconocimiento de la experiencia adquirida, de la relación entre la

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naturaleza d e la función desempeñada y la experiencia q u e el ejercicio d e esta función proporciona después de u n determinado n ú m e r o d e horas de trabajo efectuadas.

Sobre la quinta cuestión

67 Mediante su quinta cuestión, el órgano jurisdiccional remitente desea saber, e n esencia, sobre quién recae la carga de la prueba cuando u n empleado alega que se h a vulnerado el principio d e igualdad de trato e n detrimento de él.

68 La Directiva 97/80, que se aplica a las situaciones cubiertas p o r el artículo 119 del Tratado, así como por las Directivas 75/117 y 76/207, dispone e n su artículo 4, que los Estados miembros adoptarán las medidas necesarias para que, cuando u n a persona que se considere perjudicada por la no aplicación, en lo que a ella se refiere, del principio d e igualdad de trato y presente, ante u n órgano jurisdiccional u otro órgano competente, hechos que permitan presumir la existencia de discriminación directa o indirecta, corresponda a la parte demandada demostrar que n o ha habido vulneración d e dicho principio.

69 De ese modo, esta Directiva recogió en u n texto normativo y extendió expresamente al principio de igualdad de trato e n el sentido de la Directiva 76/207, u n a jurisprudencia anterior según la cual la carga de la prueba, q u e corresponde en principio al trabajador, puede invertirse cuando ello resulte necesario para n o privar a los trabajadores víctimas d e una discriminación aparente de medios eficaces para hacer respetar el principio d e igualdad de retribución. Así, cuando una medida que distingue a los empleados e n función de su tiempo de trabajo afecte desfavora-blemente, de hecho, a u n n ú m e r o muy superior de personas de u n sexo que del otro, corresponde al empresario demostrar que existen razones objetivas que justifican la

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diferencia de trato constatada (véanse las sentencias de 27 de octubre de 1993, Enderby, C-127/92, Rec. p. I-5535, apartados 13, 14 y 18, y de 26 de junio de 2001, Brunnhofer, C-381/99, Rec. p. I-4961, apartados 52, 53 y 60).

70 Corresponde al órgano jurisdiccional nacional comprobar si la normativa griega es conforme con la Directiva 97/80. Si de dicho examen surgen dudas sobre la conformidad de esa normativa con la Directiva mencionada, se ha de recordar, en primer lugar, que, según jurisprudencia reiterada, en todos los casos en que las disposiciones de una directiva son, desde el punto de vista de su contenido, incondicionales y suficientemente precisas, los particulares pueden invocarlas ante el órgano jurisdiccional nacional frente al Estado, incluidos los organismos o entidades que estén sometidos a la autoridad o al control de éste o que dispongan de poderes exorbitantes en relación con los que se derivan de las normas aplicables en las relaciones entre particulares (véanse, en este sentido, las sentencias de 12 de julio de 1990, Foster y otros, C-188/89, Rec. p. 1-3313, apartados 16, 18 y 20, y de 20 de marzo de 2003, Kutz-Bauer, C-187/00, Rec. p. 1-2741, apartado 69).

71 No obstante, una directiva no puede, por sí sola, crear obligaciones a cargo de un particular y, por consiguiente, no puede ser invocada, en su calidad de tal, contra dicha persona (véanse, en particular, las sentencias de 14 de julio de 1994, Faccini Dori, C-91/92, Rec. p. I-3325, apartado 20, y de 5 de octubre de 2004, Pfeiffer y otros, asuntos acumulados C-397/01 a C-403/01, Rec. p. 1-8835, apartado 108).

72 En consecuencia, corresponde al juez nacional examinar la naturaleza jurídica del OTE y las circunstancias de organización interna de éste para asegurarse de que la Directiva 97/80 no se invoque contra un particular.

73 En segundo lugar, procede recordar que, en todo caso y de conformidad con jurisprudencia reiterada, cuando una situación entra en el ámbito de aplicación de una directiva, el órgano jurisdiccional nacional está obligado, al aplicar su Derecho

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nacional, a interpretarlo en la medida de lo posible a la luz de la letra y de la finalidad de la directiva de que se trate para alcanzar el resultado que ésta persigue (véanse, en particular, las sentencias de 13 de noviembre de 1990, Marleasing, C-106/89, Rec. p. I-4135, apartado 8; Faccini Dori, antes citada, aparado 26, y Pfeiffer y otros, antes citada, apartado 113).

74 A este respecto, es preciso señalar que, a la vista de los considerandos decimoséptimo y decimoctavo de la Directiva 97/80, el resultado que ésta persigue es, en particular, hacer más eficaz la aplicación del principio de igualdad de trato en la medida en que, si existe una discriminación aparente, corresponde al empresario probar que no se ha vulnerado dicho principio.

75 Por tanto, procede responder a la quinta cuestión que, cuando un empleado alega que se ha vulnerado el principio de igualdad de trato en su perjuicio y presenta hechos que permiten presumir la existencia de discriminación directa o indirecta, el Derecho comunitario, en particular la Directiva 97/80, debe interpretarse en el sentido de que corresponde a la parte demandada probar que no se ha vulnerado dicho principio.

Costas

76 Dado que el procedimiento tiene, para las partes del litigio principal, el carácter de un incidente promovido ante el órgano jurisdiccional remitente, corresponde a éste resolver sobre las costas. Los gastos efectuados por las demás partes que han presentado observaciones ante este Tribunal de Justicia no pueden ser objeto de reembolso.

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En virtud de todo lo expuesto, el Tribunal de Justicia (Sala Primera) declara:

1) El Derecho comunitario, en particular el artículo 119 del Tratado CE (los artículos 117 a 120 del Tratado CE han sido sustituidos por los artículos 136 CE a 143 CE) y la Directiva 76/207/CEE del Consejo, de 9 de febrero de 1976, relativa a la aplicación del principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres en lo que se refiere al acceso al empleo, a la formación y a la promoción profesionales, y a las condiciones de trabajo, debe interpretarse en el sentido de que no constituye una discriminación directa por razón de sexo que perjudique a las mujeres la existencia y aplicación, en sí mismas, de una disposición como el artículo 24a, apartado 2, letra a), del Estatuto General del Organismos Tilepikoinonion Ellados, que reserva sólo a las trabajadoras del servicio de limpieza y, por tanto, únicamente a las mujeres, la contratación por tiempo indefinido para trabajar a tiempo parcial. No obstante, excluir, a continuación, la posibilidad de formar parte del personal estatutario haciendo referencia, de modo aparentemente neutro en cuanto al sexo del trabajador, a una categoría de trabajadores que, en virtud de una normativa nacional con fuerza de ley, esté integrada exclusivamente por mujeres, constituye una discriminación directa por razón de sexo en el sentido de la Directiva 76/207. Para que no exista discriminación directa por razón de sexo, el elemento característico de la categoría a la que pertenece el trabajador excluido debe poder situar a este trabajador en una situación objetiva-mente diferente, respecto a su integración en el personal estatutario, de la de quienes estén incluidos.

2) En el supuesto de que resulte errónea la premisa según la cual sólo las trabajadoras a tiempo parcial del servicio de limpieza están excluidas de la posibilidad de formar parte del personal estatutario, y siempre que las disposiciones de los convenios colectivos de empresa de 27 de noviembre de 1987 y de 10 de mayo de 1991 afecten a un número muy superior de

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mujeres que de hombres, la exclusión que establecen respecto a la integración en el personal estatutario del personal laboral que trabaje a tiempo parcial constituye una discriminación indirecta. Semejante situa-ción es contraria al artículo 3 de la Directiva 76/207, a menos que la diferencia de trato entre esos trabajadores y quienes trabajan a jornada completa se justifique por factores ajenos a toda discriminación por razón de sexo. Corresponde al órgano jurisdiccional nacional comprobar si es así en el caso del que conoce.

3) Cuando afecte a un número muy superior de trabajadoras que de trabajadores, la exclusión total del empleo a tiempo parcial en relación con el cálculo de la antigüedad constituye una discriminación indirecta por razón de sexo contraria a la Directiva 76/207, a menos que esta exclusión se explique por factores objetivamente justificados y ajenos a toda discrimi-nación por razón de sexo. Corresponde al órgano jurisdiccional nacional comprobar si ése es el caso. Un cómputo proporcional del empleo a tiempo parcial, al realizar dicho cálculo, también es contrario a esta Directiva, a menos que el empresario pruebe que está justificado por factores cuya objetividad dependa, en particular, de la finalidad perseguida por la consideración de la antigüedad y, si se tratase de un reconocimiento de la experiencia adquirida, de la relación entre la naturaleza de la función desempeñada y la experiencia que el ejercicio de esta función proporciona después de un determinado número de horas de trabajo efectuadas.

4) Cuando un empleado alega que se ha vulnerado el principio de igualdad de trato en su perjuicio y presenta hechos que permiten presumir la existencia de discriminación directa o indirecta, el Derecho comunitario, en particular la Directiva 97/80/CE del Consejo, de 15 de diciembre de 1997, relativa a la carga de la prueba en los casos de discriminación por razón de sexo, debe interpretarse en el sentido de que corresponde a la parte demandada probar que no se ha vulnerado dicho principio.

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