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TALLER 2° DE SECUNDARIA:
“Comunicación, límites y autoridad”.
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Actualmente vivimos con diversas ideas de lo que es la adolescencia. Algunos padres de familia pensarán o creerán que “la adolescencia no era como la de antes”, viviéndose separados o ajenos a esta etapa. Otros tantos pensarán que “ya no hay límites ni reglas” por lo que los adolescentes se encontrarán perdidos y la juventud de ahora no sabe decidir o cómo actuar en su vida. También nos encontraremos con padres de familia que “temen traumar a los hijos” , confundiendo así su labor como autoridad que guía y orienta.
Por otro lado, existen en nuestro alrededor situaciones que van a determinar el comportamiento de nuestros hijos adolescentes como son los problemas en casa y los que son ajenos a nuestra familia, como la escuela y su grupo de amigos. En casa podremos mencionar algunos como: la falta de límites y reglas, no adquieren responsabilidades, son rebeldes, los papás se quejan de no poder controlar a sus hijos, etc. En la escuela: malas conductas y bajas calificaciones. En lo social: conductas de riesgo (alcoholismo, drogadicción, relaciones sexuales a muy temprana edad, etc.)
Todos estos pensamientos y situaciones, nos invitan a tomar acciones oportunas para saber orientar a nuestros hijos adolescentes y así, evitar posibles conductas de riesgo, malos comportamientos, falta de comunicación en la familia, baja tolerancia a la frustración, inseguridad y confusión, al no saber ejercer una autoridad sana que inculque valores, límites y reglas en casa.
Lo más importante para empezar sería definir ¿Qué es la autoridad? La autoridad la vamos a definir como:
“La autoridad es el uso del poder en positivo, legitimado y acordado socialmente, aceptado por quien la recibe y puede variar según las sociedades, culturas y personas.” (Horno, 2005)
Es decir, la figura de autoridad se encarga de ayudar a crecer o hacer crecer a los hijos, en forma positiva, sin ir en contra de su dignidad como persona y sobretodo tomar en cuenta que la autoridad es acordada. En algunas ocasiones se nos olvida que también debemos aprender a dialogar con nuestros hijos(as) para llegar a acuerdos.
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Las figuras de autoridad en nuestras vidas tienen una función muy importante como lo es la de: orientar y regular el comportamiento de los otros; para que exista una organización y jerarquía en nuestra sociedad. A esto me quiero referir a que se necesitan en la familia roles de PADRES que tienen que ser ocupados y no sustituidos por un AMIGO; por último para regirnos en normas y leyes, favoreciendo una convivencia armónica y sana.
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En la educación con nuestros hijos se pueden dar tres estilos de autoridad:
1. Autoritarismo: Adoctrinamiento. Represión (manipular, burlarse, humillar, avergonzar,etc).Reglas rígidas y no sustentadas. Abuso del poder.Impide el desarrollo de la autonomía y personalidad de sus hijos.
2. Autoridad: Límites claros y acordados. Buenas explicaciones. Negocia y deja claro lo que no se negocia (debe ser poco).Utiliza comunicación frecuente con sus hijos. Aplica consecuencias oportunas y lógicas. Los adolescentes tienen menos dificultades en el manejo de sus emociones.
3. Permisividad: Pocas reglas. Límites confusos. Demasiada libertad a los hijos. Sentir culpa al aplicar límites y reglas. Los padres son “amigos”. Los hijos muestran mayores dificultades en el manejo de sus emociones.
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Saber identificar, a partir de nuestra historia personal con nuestras figuras de autoridad, el estilo de autoridad que estamos ejerciendo como padres, nos abre puertas para comenzar a revisarnos y desde ahí aprender a reconocer lo que está funcionando o no en la disciplina con nuestros hijos.
Límites y normas.
Aprender a saber en qué momento es oportuno fijar un límite y hacer valer una norma, ayudará al adolescente a estructurarse, sabiéndose amado por quién lo orienta y ayuda en su crecimiento.
Los límites son el final de los márgenes tolerables con los que se aplican las normas y prohibiciones. Es el cerco que delimita una conducta. En términos generales diríamos que es el “hasta donde puedo llegar”.
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Éstos son importantes en nuestra vida diaria, pues proporcionan al adolescente: seguridad, autocontrol, tolerancia a la frustración, sentido de realidad y responsabilidad. Si los límites no existieran, ¿Cómo sería nuestro alrededor? Simple y sencillamente necesitamos de quién nos oriente hacia dónde tenemos que irnos. Los límites imaginemos que son como las luces cuando manejamos de noche en una carretera, éstas nos guían para poder llegar a nuestro destino y nos van mostrando el camino.
Por lo tanto los límites deben ser:
1) Claros: Tener en cuenta lo que esperamos del comportamiento de nuestro hijo adolescente. Por ejemplo: esperar que llegue temprano, haga sus tareas y eso es “portarse bien”.
2) Concretos: Dar una alternativa de conducta. Si terminas de hacer tu tarea o estudiar puedes salir con tus amigos(as). En esta parte podemos negociar.
3) Concisos: Ser breve, no hablar de más.
4) Cumplidos: Lo que mencionamos en la parte de concreto, cumplirlo. Tenemos que tener cuidado en lo que decimos pues debemos llevarlo a cabo. De lo contrario, perdemos credibilidad. Aquí ya no se negocia.
5) Consistentes: ser congruente la mayor parte del tiempo.
Ahora bien, aparte de los límites también existen las normas como aquel marco dentro del cual vivimos y nos relacionamos. Éstas deben tener una razón de ser y un valor que queramos inculcar junto a la norma como la responsabilidad.
Debemos enseñar a nuestros hijos adolescentes a hacerse cargo de sus acciones. La responsabilidad es un valor que permite reflexionar, administrar y valorar las consecuencias de sus actos. Les proporciona a los adolescentes un sentimiento de importancia. Enseñémoslos a responder por sus actos.
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Consecuencias.
Toda acción tiene una consecuencia positiva o negativa, esa es una realidad. Las consecuencias se van presentando de manera natural en la vida de los adolescentes. El adolescente aprende de ellas, gana seguridad y crece en un sentido de un mundo justo.
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Deben ser:
1. Relacionada, con la acción o comportamiento del adolescente. 2. Respetuosa, no amenazar, sermonear, gritar o sentenciar. 3. Razonable, tomar en cuenta la edad de nuestro adolescente.
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Comunicación.
La comunicación es la habilidad para compartir nuestro interior (Alonso, 2006). Esta definición nos invita a compartir nuestra esencia con nuestro hijo adolescente. Tenemos que tener presente que la disciplina va acompañada de amor y comunicación. La comunicación es la base de cualquier relación.
En la medida en la que tengamos comunicación con nuestros hijos generaremos confianza en la relación padres-hijos.
Tomemos en cuenta que la comunicación es una suma de habilidades como la escucha, observación, toma de conciencia, ponerse en el lugar del otro y manejo de sentimientos.
Aquí les dejamos unos pasos para tomarlos en cuenta en la comunicación:
1. Haz contacto contigo mismo y explora lo que sucede ante una situación determinada.
2. Expresa tus sentimientos con el lenguaje del “yo”. P.ej: “me siento…” 3. Identifica y comunica tus necesidades no satisfechas. P.ej: “necesito tu
atención”, “necesito que cumplas los acuerdos”, etc.
4. Escuchar con empatía, sin interpretación o juicio alguno. P.ej: “Creo que te sientes desatendida por mí”.
5. Llegar a acuerdos que puedan satisfacer a ambas partes.
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Como padres ¿Por dónde nos vamos?
Les compartimos unas recomendaciones que pueden llevar a cabo con sus hijos en el manejo de límites:
1. Educar con ejemplo
• Intente vivir en los valores y comportamiento que desea que sus hijos desarrollen.
• Los adolescentes exploran distintas posibilidades sobre quién quiere ser. 2. Conózcalos bien
• Atiéndalos y respételos.
• Esté siempre a su disposición. En la medida de lo posible.
• Reconozca sus puntos fuertes, lo mismo que los débiles.
• Dedique tiempo a realizar actividades juntos.
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3. Hable con ellos.
• Muestre un interés real en lo que dicen, y hágales preguntas sinceras.
• Dialogue con ellos sus reglas y normas.
• Pídales su opinión.
• Muéstrese abierto.
• Ayúdele a expresar sus sentimientos.
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4. Negocie
• Hable de lo que se tiene permitido negociar. • Comente lo que no se negocia.
• Muéstrese abierto a escuchar sus necesidades. • Exprese las necesidades como padre.
• Escriban acuerdos.
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5. Ser consistentes y firmes • Fijar límites oportunos.
• Mantenerse en el valor que esperas que tu hijo(a) realice. • Cuando trasgrede el límite, ser inflexible y consistente. • Aplicar consecuencias lógicas.
6 .Discipline con amor
• Evite los gritos y golpes.
• Reconozca sus cualidades y áreas de oportunidad. • Brinde confianza.
• Exprese el amor y sus afectos a sus hijos. Un abrazo, un beso o un cariño.
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“El arte de ser padres consiste en dejar de ser indispensables lo antes posible “(Norma Alonso) Escrito por: Mtra. Karla Hidalgo
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Bibliografía
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Alonso, N. (2006). Educación emocional para la familia. Encuentro de esencias. México,D.F: Producciones Educación Aplicada.
Barocio, R. (2005). Disciplina con amor para adolescentes. México, D.F: PAX. Horno, P. (2005). Amor, poder y violencia. Madrid: Save the children.