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El existencialismo en la obra narrativa de Virgilio Piñera

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Academic year: 2021

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Facultad de Filosofía y Letras Departamento de Filología Española

Programa de Doctorado:

Las Literaturas Hispánicas y los Géneros Literarios en el Contexto Occidental

TESIS DOCTORAL

EL EXISTENCIALISMO EN LA OBRA NARRATIVA DE VIRGILIO PIÑERA

Doctoranda: Souria El Hamouti

DIRECTOR: Dr. Eduardo Becerra

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Agradecimientos

El Dr. Don Eduardo Becerra aceptó dirigir esta tesis, me ayudó a estructurar su contenido y sus consejos a lo largo de la realización de este estudio han evitando que caiga en muchos errores, y han llevado el trabajo por el buen camino.

Por todo ello vaya aquí mi agradecimiento.

Gracias a mi madre, ¡cuánto le debo! Gracias a mis hermanos y a mis hermanas que además son amigos míos.

Gracias a Carmen Hernández, quien siempre ha tenido tiempo para aconsejar y ayudarme.

Para tantos otros que me han apoyado, aquí va mi agradecimiento.

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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN ... 7

1.- LA TRAYECTORIA LITERARIA DE VIRGILIO PIÑERA ... 15

1.1.- El contexto cultural cubano ... 17

1.1.1.- Las revistas, génesis de la formación literaria en Cuba ... 17

1.1.2.- Virgilio Piñera entre Orígenes y Ciclón ... 29

1.2.- La experiencia del exilio ... 46

1.2.1.- Virgilio Piñera y los años bonaerenses ... 46

1.2.2.- Piñera en la revista Sur ... 59

1.3.- La Revolución y Piñera ... 70

1.3.1.- La política cultural de la Revolución ... 78

2.- REFERENTES EXISTENCIALISTAS EN LA NARRATIVA DE VIRGILIO PIÑERA ... 85 2.1.- Introducción ... 87 2.2.- El surrealismo ... 91 2.3.- El existencialismo y lo absurdo ... 99 2.4.- Lo grotesco. ... 115 2.5.- Lo fantástico. ... 127

3. PRESENCIAS DEL EXISTENCIALISMO EN LA NARRATIVA DE VIRGILIO PIÑERA: LA OBRA NOVELISTICA ... 145

3.1.- La carne de René ... 147

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3.1.2.- Iniciación en el dolor y el sufrimiento ... 168

3.1.3.- La dignidad y el cuerpo ... 195

3.1.4.- El cuerpo y lo monstruoso ... 205

3.2.- Pequeñas maniobras ... 213

3.2.1.- Libertad o libre albedrío ... 213

3.2.2.- El arte de vivir y la estética existencialista ... 228

3.2.3.- La resignación y libertad ... 243

3.2.4.- Los procesos de mando y obediencia en el individuo piñeriano ... 249

3.3.- Presiones y diamantes. ... 263

3.3.1.-Opresión y automatismo ... 263

3.3.2.-Anomia y suicidio ... 274

3.3.3.- Negación y nihilismo. ... 283

3.3.4.- La utopía piñeriana. ... 303

4. PRESENCIAS DEL EXISTENCIALISMO EN LA NARRATIVA DE VIRGILIO PIÑERA: LA OBRA CUENTÍSTICA ... 311

4.1.- Surrealismo, fantasía y grotesco en “La caída” y “Las partes”. ... 313

4.2.-Existencialismo y absurdo en “En el insomnio” y “Proyecto de un sueño”. ... 331

4.3.-La estructura lúdica en “La cara” y “El cambio”. ... 339

4.4.-Lo fantástico en “El caramelo” y “El muñeco”. ... 351

4.5.-Lo alegórico y lo grotesco-fantástico en “La carne” ... 365

4.6.-Humor e ironía en “Como viví y como morí” ... 373

CONCLUSIÓN ... 381

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Los estudios sobre Virgilio Piñera han tendido a centrarse en el ámbito biográfico y en el de la relación del dramaturgo con la temática y estética del teatro del absurdo en Cuba1, mientras que los aspectos

existenciales de su obra narrativa sólo han recibido alguna esporádica referencia.

El principal objetivo de este trabajo es la aproximación a la obra narrativa del escritor cubano Virgilio Piñera2 desde la perspectiva

existencialista. Este trabajo parte de la necesidad de recuperar a escritores que, como Virgilio Piñera, han sido consciente o inconscientemente apartados del canon de los escritores serios, comprometidos, innovadores pero que han aportado a la Literatura una forma nueva de enfocar la realidad y contárnosla.

Virgilio Piñera ha sido considerado en la historia literaria como un escritor difícil, raro y desconcertante3. Antón Arrufat intentó ya

1 Véase la tesis doctoral de Ricardo, Lobato Morchon, El teatro del absurdo en

Cuba 1948-1968, Universidad Complutense de Madrid, 2001.

2 Virgilio Piñera (1912-1979) fue uno de los autores que más controversia ha

creado entre la crítica y el público teatral. Dicha controversia se debe a que desde el principio ha sido un autor innovador, su obra narrativa, por ejemplo, se ha salido de los cánones establecidos por la novela tradicional, naturalista, costumbrista y criollista, conocida en Cuba.

3 Reinaldo Laddaga, junto a otros autores, considera a Virgilio Piñera, a Juan

Rodolfo Wilcok y a Felisberto Hernández como escritores raros, ajenos a la norma implantada por escritores convencionales que ha dado la región y que siguen siendo apreciados. Tampoco los considera innovadores como lo son para él “un José Lezama Lima, un Octavio Paz o un Julio Cortazar”. Reinaldo Laddaga,

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introducirnos en su mundo artístico y, en el prólogo de Poesía y crítica de Virgilio Piñera lo compara con Baudelaire y Kafka, lo que nos permite intuir lo alejada que está de una forma de pensar convencional, aunque no por ello imposible de entender: “La complicidad que la obra de Piñera me pide no es sin embargo, absoluta, ni debería sentirme transportado para siempre en un viaje sin regreso”4.

Iniciamos este estudio buscando algunas manifestaciones existencialistas en los escritos de Virgilio Piñera, autor cuya vida y obra estuvieron estrechamente vinculadas. Los conflictos morales y personales del autor, su vida bajo la dictadura, las preocupaciones existenciales de su época y la miseria humana de la sociedad cubana han marcado su obra. Piñera, a través de una forma exuberante de escribir, nos sumerge en la naturaleza de un ser humano en la Cuba del siglo XX5. El plan de este trabajo ha ido evolucionando conforme

avanzábamos en su estudio. Hemos tenido que profundizar y conocer más de la persona y de su entorno. Su literatura es inseparable de las

Literatura indigente y placeres bajos, Felisberto Hernández, Virgilio Piñera, Juan Rodolfo Wilcok, Beatriz Viterbo Editora, 2000, pp. 10-11.

4 Virgilio Piñera, Poesía y crítica, (prólogo de Antón Arrufat), México: Consejo

Nacional para la Cultura y las Artes, 1994, p. 11.

5 José Rodríguez Feo afirma: “¡Cuánto de lo absurdo y grotesco tiene nuestra

historia republicana! Las cosas que ocurrieron desde el gobierno de Machado (que es el momento en que se forma intelectualmente Piñera), hasta la revolución del primero de enero, no podrían presentarse en un esquema racional. La historia íntima de ese acontecer pertenece más bien al mundo de la demencia. Lo que se robó, lo que se despilfarró, lo que destruyó, lo que se sacrificó, integraría un capítulo de la historia que asombraría al historiador más al tanto de las locuras del hombre. Dentro de ese cuadro histórico hay que ir a buscar la explicación de muchos de los literarios que todavía parecen eludir el ojo crítico de los estudiosos. Hay que situar a nuestros artistas en su medio social y económico para explicarnos sus reacciones ante esta sociedad corrompida. Quizás el crimen más imperdonable que han cometido muchos fue hacer una literatura a espaldas del drama nacional”. José Rodríguez Feo, Notas críticas, La Habana, Unión de Escritores y Artistas de Cuba, 1962, p. 45.

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situaciones humanas y sociales, de la política, de la religión y también de su orientación sexual.

Piñera encontró en el existencialismo, tan en boga en su época, un cuerpo de doctrina filosófica en la que apoyarse. Sus experiencias, amasadas con esta filosofía, han sido la materia prima de su obra. Piñera traslada a sus personajes sus preocupaciones, sus reflexiones, sus desilusiones, su rebeldía, su amargura, su dificultad para vivir en un mundo en el que no hay sitio para alguien que pretende estar de acuerdo con sus ideales. Fue un luchador infatigable, así lo testifican sus escritos y así lo demostró en todos los terrenos hasta el último momento, con su enfrentamiento tenaz al Estado, resistiendo en su país, a pesar de su completa exclusión del ámbito intelectual. Piñera fue responsable de una nueva literatura fantástica y absurda, algo desconocido para la literatura cubana. En sus comienzos ya observamos una forma peculiar de expresarse, extravagante y rebelde, una actitud literaria que será constante con el transcurrir de los años: “Me siento bien con mi falta de respeto […]. El sacrificio de la vida radica en sufrir mil y una privaciones desde el hambre hasta el exilio voluntario –a fin de defender las ideas, de mantener una línea de conducta inquebrantable”6.

Numerosa ha sido la documentación y las referencias de las que nos hemos valido para llevar a cabo este estudio. Filósofos como Sartre, Albert Camus, Simone de Beauvoir, Heidegger, Kierkegaard y Nietzsche nos han servido para adquirir los conceptos y las ideas necesarias para analizar el contenido existencialista de la obra de nuestro autor, prestando particular atención en corrientes como el

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surrealismo, lo fantástico nuevo, lo grotesco, etcétera. Han sido una fuente importante de información los trabajos que académicos de distintas universidades y centros de investigación que han realizado sobre la obra de nuestro autor: por ejemplo, la tesis de María Dolores Adsuar, Los enemigos del alma en los relatos de Virgilio Piñera, Ediciones de la Universidad de Murcia, 2009, nos ha sido de gran ayuda. También recurrimos al exquisito trabajo de Ricardo, Lobato Morchon, El teatro del absurdo en Cuba 1948-1968, Universidad Complutense de Madrid, 2001.

El resultado de este estudio está ordenado en tres partes. Una primera que trata de la formación de Piñera y en la que nos hemos ocupado de aquellos aspectos que consideramos importantes para el objetivo que perseguimos. Esta etapa de formación no antecede a sus publicaciones, sino que tiene lugar a lo largo de toda su vida en Cuba, donde nació y murió, y en Argentina, donde vivió un exilio voluntario profundamente enriquecedor. Nos ocupamos de las revistas literarias que fueron un escaparate de su obra, un lugar de encuentro con otros intelectuales y el soporte de las nuevas ideas llegadas a la Isla. Destacaremos Orígenes y Ciclón, dos revistas que fueron notables y definitorias de la trayectoria literaria de nuestro autor. Hablaremos del impacto que tuvo la Revolución castrista en su obra y en su espíritu y también nos ocupamos de su experiencia en Argentina, su participación en la cosmopolita Sur, y de la influencia de las ideas europeas que allí llegaban gracias a la ideología y a las amistades de Victoria Ocampo, la fundadora de Sur. El contacto con otros escritores locales (Jorge Luis Borges) y extranjeros (Witold Gombrowizc) asentados en aquel país contribuyó también a un cambio en su estética.

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La segunda parte del trabajo la hemos dedicado al análisis del existencialismo y las formas que presenta en su literatura. Hemos analizado sus relaciones con el surrealismo, debido a que es una corriente que domina en los cuentos de su primera etapa. También con el absurdo, para lo que nos hemos servido de la síntesis de Simone de Beauvoir, según la cual “el existencialismo es una filosofía del absurdo y de la desesperación; encierra al hombre en una angustia estéril, en una subjetividad vacía; es incapaz de suministrarle ningún principio de elección: que actué como le plazca; de todos modos la partida está perdida”7. Lo grotesco y lo neofantástico presentan también relaciones

con el existencialismo, puesto que lo ambiguo, la duplicidad o la indefinición constituyen rasgos fundamentales de la literatura de Piñera.

La tercera parte de esta tesis entra en el análisis de la obra narrativa, primero de sus tres novelas y después de la narrativa breve. En cada una de sus novelas se estudian desde la óptica existencialista los contenidos relevantes para nuestro propósito. La angustia, el pecado y la autenticidad en La carne de René; la libertad o el libre albedrío, la educación y la cultura inicial, la sumisión y los procesos de mando, en Pequeñas maniobras; la opresión, el suicidio moral, el nihilismo y la utopía en Presiones y diamantes. La obra narrativa breve por su parte nos ha permitido profundizar en lo fantástico nuevo, en el realismo grotesco y en la estética absurda, entre otros asuntos.

7 Simone de Beauvoir, Para una moral de la ambigüedad, Buenos Aires, Editorial

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1.

LA TRAYECTORIA LITERARIA

DE VIRGILIO PIÑERA

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1.1.- El contexto cultural cubano

1.1.1.- Las revistas, génesis de la formación literaria en Cuba

En la época de formación de Piñera, en Cuba la industria editorial apenas estaba en esa época desarrollada, así que una de las finalidades fundamentales de las revistas en la isla era la de dar cabida a escritores que no podían dar a conocer su obra por otros medios. Debido también al carácter colectivo de las revistas y a que era prácticamente el único medio de formación de la intelectualidad de la época, Virgilio Piñera logró difundir su obra y darse a conocer en ese marco.

Desde las propias revistas en las que Virgilio Piñera participa se configura su trayectoria literaria, y recorriendo las distintas publicaciones podemos aseverar que su vida pública viene marcada por ellas. Donde esa dependencia se hace más relevante es durante su exilio, que está estrechamente vinculado a la participación en revistas extranjeras (Sur, Anales de Buenos Aires), cuestión que trataremos posteriormente.

Como en otros muchos países latinoamericanos, las revistas culturales han desempeñado y desempeñan una función de primer

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orden en la vida intelectual de Cuba. No es posible hablar de literatura cubana en los inicios del siglo pasado sin mencionar a Cuba Contemporánea, gran revista cultural de ese momento, Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, Revista de Avance, Nadie Parecía, Espuela de Plata, Orígenes, Ciclón, etcétera. A partir de entonces han sido incontables las revistas culturales cubanas que han propagado con alto nivel ideas y letras valiosas. Se convirtieron en uno de los últimos reductos de la opinión, la expresión y la crítica para el pueblo cubano. Apenas hay en la Isla un intelectual de obra significativa que no se haya manifestado en una o varias revistas. La mayoría de estas revistas mencionadas son editadas en la capital cubana. Por ello, Virgilio Piñera relaciona su lucha contra la literatura con su llegada a La Habana: “Ya en La Habana empezó en forma mi eterno combate contra la literatura”8.

Según Lezama Lima, sin embargo, la existencia y la diversidad de las publicaciones en Cuba no demuestran un alto nivel cultural ni el auge de las revistas en la Isla. Escuchémosle en unos “Recuerdos” de 1956, donde afirma: “Imaginad La Habana de 1935, henchida de politiquería, los tornos de la erudición apilando boñigas, el anual fabliaux (sic) profesoral, y la prensa, tronada de incultura. […] Habían propiciado una zona pesimista, necrosada, indecisa, donde la frustración era la norma de acatamiento”9. Estas palabras denuncian la

pésima y escasa vida cultural cubana. Lezama no niega la existencia de

8 Roberto Pérez León, Tiempo de Ciclón: “Una memoria imprescindible”,

Ediciones Unión, 1995, p. 55. Véase también Virgilio Piñera, éste en Lunes de Revolución nº 100, La Habana, 1996, p. 2. Citado en “Cronología desde la obra de Piñera”, dirección en internet: www.islaternura.com .

9 José Lezama Lima, “Recuerdos. Guy Pérez Cisneros’’ (1956), Revista de la

Biblioteca Nacional José Martí, n° 2, 1988, pp. 33-44. Citado en Remedios Mataix, “Orígenes: una vanguardia sin vanguardismo”, en Barataria, Pliegos de la Insula. Revista de Filología y CreaciónLiteraria, n°4, 1994, p. 54.

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publicaciones habaneras, pero pretende poner las cosas en su sitio, llamarlas por su nombre y así mostrar la ineficacia y la desorientación que presentan estas últimas para el joven cubano, hambriento y necesitado de una nueva y rica formación literaria. Y para impartir ese alimento y esa formación va a fundar sucesivamente una serie de revistas literarias.

Dentro del ámbito de las publicaciones cabe decir que con el desarrollo de la imprenta, la discusión filosófica, la creación o la crítica literaria se alejaron de los periódicos –más dedicados a las cuestiones puramente políticas y administrativas de la colonia– en busca de un sitio en publicaciones de una mayor frecuencia periódica. Así, se irán generando revistas en las que se fraguará el mundo cultural cubano, cuyo máximo exponente en la época de la primera posguerra será la Revista de Avance, que constituyó el principal órgano de la vanguardia literaria cubana, compaginando política y literatura. Sin embargo, Cintio Vitier declara, en sus famosas conferencias de 1975 sobre “Lo cubano en la poesía”, algo que nos da otra dimensión de la revista:

Intentaron superar la ausencia de finalidad en que se hundían el país y las letras, atacando enemigos de cartón como eran la cursilería, el academicismo y la oratoria engolada, y proponiéndose la meta abstracta del avance por el avance, de lo nuevo por lo nuevo. Pero ¿a dónde se iba? Después del primer impacto, su movimiento era más ilusorio que real. Ninguno de los grandes esfuerzos creadores de la época, poco o nada conocidos entonces en Cuba (la obra de Proust, de Joyce, de Eliot, de Claudel) halló eco decisivo en sus páginas, que se mantuvieron siempre sobre la más visible y fugaz espuma de “lo nuevo”, cifrado en la hueca palabra “vanguardismo”10.

10 Cintio Vitier, Lo cubano en la poesía, La Habana, Instituto Cubano del Libro,

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Es gracias a Revista de Avance que Virgilio Piñera encuentra en su juventud un cierto clima cultural, aunque él nunca llegue a publicar en la revista, desaparecida en 1930. Tanto para él como para otros jóvenes literatos cubanos, Revista de Avance constituye una fuente de recepción de la literatura tanto nacional como extranjera. A partir de ahí Virgilio Piñera comienza a participar en las publicaciones que se sucederán tras su desaparición.

Exactamente una década después de fundada Revista de Avance, un joven estudiante de Derecho llamado José Lezama Lima, junto a otros condiscípulos, fundaría Verbum, un precedente de lo que después sería la mítica Orígenes. Verbum fue el órgano oficial de la Asociación de Estudiantes de Derecho de la Universidad de La Habana. Sólo se hicieron tres números, desde junio hasta noviembre de 1937. En el “Inicial” que aparece en el primer número, expresaban:

No hay duda alguna que nuestra Universidad en su fase actual – consecuencia de etapas sucesivas de ociosas vacaciones y de entusiasmos superficiales- atraviesa el momento subrayable en el que el dolor de no haber sabido articular su expresión empieza a recorrerla. Es ya un claro signo. Quisiera la revista Verbum ir despertando la alegría de las posibilidades de esa expresión, ir que ya nos va siendo imprescindible, que ya es hora de ir rindiendo11. En esta nota de presentación, José Lezama Lima añade:

Quisiera Verbum ir desplegando la alegría de las posibilidades de expresión, ir con silencio y continuidad necesarios reuniendo los sumados afirmativos para esa articulación que ya nos va siendo imprescindible. […] Estamos urgidos de una síntesis, responsable y alegre, en la que podamos penetrar asidos a la dignidad de la

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palabra y a las exigencias de recalcar un propio perfil y una técnica de civilidad12.

En Verbum se publicaron poemas y breves ensayos. De Lezama Lima aparecen cinco textos, entre ellos –en el segundo número- Muerte de Narciso. Colaboraron en sus páginas Emilio Ballagas, Ángel Gaztelu, Luis Amado Blanco, Eugenio Florit, Ramón Guirao. También encontramos en sus índices los nombres de Juan Ramón Jiménez y Eugenio D’Ors. Fue en esta revista donde se comenzaron a articular las inquietudes literarias y estéticas de ese grupo generacional que encabezó José Lezama. Según él mismo, “Verbum captó la fuerza inicial de esta generación que continuó expresándose en Espuela de Plata, NadieParecía y Orígenes”13.

En 1939 José Lezama Lima conoce a Gastón Baquero, Cintio Vitier y Eliseo Diego y se configura lo que el poeta llamó la generación de Espuela de Plata, luego generación de Orígenes. A menos de dos años de desaparecida Verbum, sale el primer número de Espuela de Plata. Espuela de Plata se subtituló “Cuaderno bimestral de arte y poesía”. Su primer número corresponde al bimestre agosto-septiembre de 1939, y se publicó hasta agosto de 1941. Fue dirigida por José Lezama Lima, Guy Pérez de Cisneros y Mariano Rodríguez. Tuvo un grupo de colaboradores integrado por Jorge Arche, José Ardevol, Gastón Baquero, Adolfo Lozano, René Portocarrero, Justo Rodríguez Santos y Cintio Vitier; a los cuales se fueron uniendo posteriormente Manuel Altolaguirre, Eugenio Florit, Amelia Peláez, Virgilio Piñera y Ángel Gaztelu, quien entra a formar parte de su dirección en el último número.

12 Ibídem. 13 Ibídem.

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Fue una publicación dedicada fundamentalmente a la poesía, aunque en sus páginas aparecieron cuentos, trabajos de crítica literaria y de arte, entre otros artículos de interés, así como dibujos y viñetas de autores que pertenecían al grupo. Sus seis números (identificados con letras, de la A a la H) son ya una muestra clara de ese clima poético. En 1945 Lezama escribió:

La poesía, lo que ya se puede llamar con evidencia los poetas de

la generación de Espuela de Plata, querían hacer también

profecía para diseñar la gracia y el destino de nuestras próximas ciudades. Querían que la poesía que se elaborara fuese una seguridad para los venidores. Si no había tradición entre nosotros, lo mejor era que la poesía ocupara ese sitio y así había posibilidad de que en sucesivo mostráramos un estilo de vida. No era pues la poesía un alejamiento, un estado entrevisto de inocencia que mostrara el orden de lo sobrenatural posible, sino que clamaba proféticamente para ser convertida en un recinto tan seguro como

la tradición, aumentaba por la suma de ortodoxos y poetes

maudits, de heterodoxos y artesanos de buen signo14.

A pesar de su corta existencia, la revista se considera como una publicación de gran calidad por los textos publicados: incluyó las firmas de Lezama, Piñera, Gaztelu, Vitier, Baquero, acompañadas por abundantes ilustraciones de pintores, traducciones de autores clásicos y modernos (entre ellas, una de las primeras al castellano de Ulises de Joyce), y la colaboración de los poetas españoles Jorge Guillén, Pedro Salinas y Luis Cernuda, sin olvidar la gran contribución de María Zambrano, que se prolongaría hasta el final de Orígenes.

La dispersión del grupo dio lugar a la aparición de tres revistas distintas. Entre 1942 y 1943 se publican los siete números de

14 José Lezama Lima, “Después de lo raro, lo extraño”, Orígenes, nº 6, verano,

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Clavileño, editada por Gastón Baquero, donde se integran Cintio Vitier, su grupo de amigos y casi todos los colaboradores de Espuela de Plata, salvo Virgilio Piñera, que funda su propia revista: Poeta, de agresiva orientación antilezamiana y de una vida efímera –sólo publica dos números en noviembre de 1942 y marzo de 1943–, donde da a conocer sus ensayos “Erística de Valéry” y “Terribilia meditans”, páginas de sumo interés por lo que nos revelan sobre el autor, su cosmovisión y sus preocupaciones en torno a los problemas de la escritura, un tema que lo obsesionó toda la vida, según refiere en su autobiografía: “Para mí, escribir ha sido siempre una verdadera tortura. No conozco otra peor y la vida, como a cualquier mortal, me ha servido de todas formas y colores […]. Cada uno dirá lo que quiera respecto a la escritura, pero en lo que a mi se refiere puedo afirmar que su sola presencia angustia mi ser hasta la náusea”15. La tercera revista,

Nadie Parecía: Cuaderno de lo bello con Dios, comenzó a publicarse en septiembre de 1942 y alcanzó doscientos ejemplares. Fue dirigida por Gaztelu y Lezama y contó con colaboradores de entre lo más selecto de la cultura cubana. Su última aparición fue en marzo de 1944.

En 1942, Virgilio Piñera, en el editorial del primer número de Poeta (“Terribilia meditans”), había caracterizado esta propuesta editorial en el siguiente párrafo:

Poeta no está o va contra nadie. Poeta es parte de la herencia de

Espuela; familiar de Espuela; familiar de Clavileño y Nadie Parecía. […]. El desarrollo es como sigue: del síntoma (Verbum) se origina el sentimiento (Espuela); de éste surge el disentimiento (Clavileño, Nadie Parecía y Poeta). El resultado es, riquísimo, no

15 Roberto Pérez León, “Con el peso de una Isla de jardines invisibles”, Unión, nº

10, La Habana, abril de 1990, p. 40. Véase también, Tiempo de Ciclón del mismo autor, op. cit., p. 55.

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mensurable. […]. Dejó confiado el delicioso proceso, la historia secreta de las caras alargadas, de los portazos en la cara, de la mano izquierda, de los abusos telefónicos, de las extensas epístolas, al buen cronista atormentado que pregunta al amigo octogenario de los poetas fallecidos sobre sus usos y costumbres16.

En el mismo año en que desaparece Nadie Parecía comienza a publicarse Orígenes, encabezada por José Lezama Lima y sufragada mayoritariamente por José Rodríguez Feo. Ésta hizo “de la poesía una doctrina”, al tiempo que algunos de los principales integrantes del llamado grupo origenista, como el propio Lezama, Cintio Vitier, Fina García Marruz, Gastón Baquero y Virgilio Piñera, “fundaron –de acuerdo con el criterio de Jorge Luis Arcos– lo que puede considerarse un movimiento dentro de la crítica y ensayística nacionales, el cual esperaba todo conocimiento de un saber o razón poéticos.”

El primer número de Orígenes apareció en la primavera del 44, la revista era trimestral y se publicaba con las estaciones del año. Cuando desapareció en 1956, dejó un saldo de 40 números muy cuidados, con ilustraciones de excelentes artistas, además de veintitrés libros, algunos de ellos decisivos en la tradición cubana. Según Lezama, Orígenes “resolvió un criterio de selección cubano-hispanoamericano y lo que se hacía en ese momento en el mundo […] Fue un taller de tipo renacentista, creando en una gran casa animada por músicos, dibujantes, poetas, tocadores de órgano,…” La generación de escritores que se conoce como grupo Orígenes –añade Lezama– “fue en realidad la que impuso la expresión nueva y el espíritu de modernidad”17.

16 Virgilio Piñera, “Terribilia Meditans”, en Poeta, n°1, La Habana, noviembre de

1942, p. 1.

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Siguiendo el juego de palabras de Virgilio Piñera, Cintio Vitier añadiría: “Después vino el consentimiento (Orígenes) y finalmente el resentimiento (Ciclón)”18. Virgilio Piñera había pronosticado este desenlace ya trece años atrás, en el editorial del primer número de Poeta, donde se lee: “Sólo que en este consejo poético de familia poética la salvación vendrá por el disentimiento, por la enemistad, por las contradicciones, por la patada de elefante. Por eso Poeta disiente, se enemista, contradice, da la patada, y, aguarda, a su vez, el bautismo de fuego”19. Ciclón será para el grupo Orígenes “la patada de elefante”

que predijo Virgilio Piñera.

En 1955-1957-1959, Ciclón20, patrocinada por Rodríguez Feo luego de romper con Orígenes, fue, hasta cierto punto, una suerte de hija rebelde que escapó –según su primer editorial– de las fauces del Saturno origenista. Se proponía arrasar con todo, empezando por Lezama y su grupo, como se aprecia en “Borrón y cuenta nueva”. Ciclón compartió los nefastos años de la dictadura de Batista con Nuestro Tiempo, órgano de la sociedad izquierdista del mismo nombre, que consideraba, como lo hizo saber en el primer editorial de la publicación, que “no había medio hostil ni escepticismo valedero ante el ímpetu de una juventud decidida a ganar la batalla”21.

18 Cintio Vitier, “Para llegar a Orígenes’’, Revista de Arte y Literatura (Primavera

1944), p. 92.

19 Virgilio Piñera, “Terribilia meditans’’, art. cit., p. 1.

20 La revista nació por discrepancias en la dirección de Orígenes entre Lezama y

José Rodríguez Feo, por eso al principio fue recibida fríamente entre la intelectualidad cubana. Ciclón, una de las revistas más agresivas y rebeldes que conoció Cuba, fue vista como el resultado de una pelea entre Rodríguez Feo y Lezama con Virgilio Piñera por medio.

21Ricardo Hernández Otero, Revista Nuestro Tiempo, La Habana, Editorial Letras

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Bien podría decirse que todas las revistas, en realidad, forman parte de una y universal “Revista” que se perpetua por reencarnación constante. Más allá de esa dimensión puramente cronológica que indica una continuidad de lo mismo en nuevos moldes, este hecho no es objeto de unanimidad entre los propios fundadores. Las posturas a favor o en contra del reconocimiento de la interacción entre ambas no dejan de ser interesantes. En lo que se refiere, por ejemplo, a Orígenes respecto a Revista de Avance, se ha hablado de sucesión, de endeudamiento e incluso de imitación. Debemos reconocer de todas formas que Revista de Avance fue para Orígenes un antecedente y un punto de referencia obligado en lo artístico y lo literario. Sin embargo, José Lezama Lima no opinaba lo mismo, para él la independencia y la originalidad de su revista es absoluta y rompe totalmente con el ‘liderazgo’ del que presumía la desaparecida Revista deAvance:

¿Filiación y secuencia de la Revista de Avance? Había radicales discrepancias. A Orígenes sólo parecía interesarle las raíces protozoarias de la creación, la propia norma que lleva implícita la riqueza de hacer y participar. Sus pronunciamientos no se reducían a la simpleza del manifiesto o índice marmóreo que su humoresca señala un camino y un camino. Decir lo dicho solamente por sus propias huellas, que fuese su progresión lo que quedase de su flecha […] Esa falta de filiación es la que según usted le levanta cierto resentimiento. No podíamos mostrar filiación, mi querido Mañach, con hombres y paisajes que ya no tenían para las siguientes generaciones la fascinación de la entrega decisiva a una obra y que sobrenadaban en las vastas demostraciones del periodismo o en la ganga mundana de la política22.

Y en el penúltimo párrafo añade en un tono un tanto despectivo:

22 José Lezama Lima: “Respuestas y nuevas interrogaciones”. Carta abierta a Jorge

Mañach, La Habana, Bohemia, 2 de octubre de 1949. En Imagen y posibilidad, selección, prólogo y notas de Ciro Bianchi Ross, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1981, pp. 184-190.

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Con cierta socarronería de ágil criollo, nos afirma usted que fue la

Revista de Avance la que trajo la gallina de los huevos de oro del arte nuevo. Quizás en eso reconozcamos su verdad, porque ese arte fue para nosotros alción y albatros. Cínife sombrío, o soledad brumosa del alción, que llevaron nuestras adolescencias a desgarrarse en la soledad del que sabe sobre una labor sin compañía, del que se sabe en una lámina estática y grosera. […] Pero de esa soledad y de esa lucha con la espantosa realidad de las circunstancias, surgió en la sangre de todos nosotros, la idea obsesionante de que podíamos al avanzar en el misterio de nuestras experiencias poéticas trazar, dentro de las desventuras rodeantes, un nuevo y viejo diálogo entre el hombre que penetra y la tierra que se le hace transparente23.

Sin embargo, la autoridad de Cintio Vitier, como crítico y miembro de la “galaxia-élite-Lezama”24 –quien más y mejor ha

explicado la trayectoria de Lezama y de Orígenes–, reconoce cierta relación dialéctica entre las dos revistas y da cuenta de un fenómeno que Lezama prefirió no admitir:

Hacia 1939 José Lezama Lima y un grupo de nuevos poetas que ya habían ensayado sus armas en Grafos y Verbum, fundan los

Cuadernos de Espuela de Plata, a los que se sucederán Clavileño

y Nadie parecía. Esas revistas de corta duración y escasa difusión, pero sobre todo Orígenes, mantenida desde 1944 hasta hoy, significan un cambio efectivo en la sensibilidad lírica y se distinguen por dos rasgos principales: no son polémicas (al menos de un modo explícito) y su centro dominante es la poesía. Tal vez ambos caracteres se expliquen por la acción anterior de la Revista de Avance, que desbrozó el camino; tal vez se deban al ensimismamiento creador de una generación desinteresada ya de la comedia política postmachadista, y empeñada no tanto en “avanzar” como en sumergirse en busca de los “orígenes”

23 Ibídem.

24 La expresión es de José Prats Sariol: “La galaxia Lezama’’. Cfr. Jacobo

Machover (ed.), La Habana, 1952-1961, Madrid, Alianza Editorial, 1995, pp. 128-144.

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(oscuros e inalcanzables, como son siempre los fundamentos vitales últimos) de nuestra sensibilidad creadora25.

El hecho de que Orígenes “tal vez se explique” a partir de Revista de Avance no es del agrado de Lezama. El camino que aquella revista “desbrozó” sería una especie de huella a seguir. Vitier deja claro la superioridad de Orígenes en términos de madurez y valor poético, sin dejar de reconocer la gravitación de la Revista de Avance, sin la cual, “tal vez”, el proyecto lezamiano no habría alcanzado la plenitud de su fuerza.

25 Cintio Vitier, Cincuenta años de poesía cubana (1902-1952), La Habana,

Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, Ediciones del Cincuentenario, 1953, p. 4; en Silva María Guadalupe, “¿Una vanguardia sin vanguardismo? José Lezama Lima y la revista”: http://72.14.207/search?q=cache:3mIxgn9diw0J:163.10.30.3 /congresos/orbis/Mar...

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1.1.2.- Virgilio Piñera entre Orígenes y Ciclón

En la nota editorial que abre el primer número de la revista Orígenes, José Lezama Lima prescinde por completo de brindarnos una explicación directa de su creación, porque la consideraba como una entidad reconocible, familiar, existente. Es significativa la presentación, donde deja claro la estrategia de la revista y su propósito:

Queremos situarnos cerca de aquellas fuerzas de creación, de todo fuerte nacimiento, donde hay que buscar la pureza o la impureza, la cualidad o descalificación de todo arte. Toda obra ofrecida dentro del tipo humanista de cultura, o es una creación en la que el hombre muestra su tensión, su fiebre, sus momentos más vigilados y valiosos, o es por el contrario, una manifestación banal de decorativa simpleza. Nos interesan fundamentalmente aquellos momentos de creación en los que el germen se convierte en criatura y lo desconocido va siendo poseído en la medida en que esto es posible y en que no engendra una desdichada arrogancia26.

Por su valor informativo, a continuación citamos en extenso este párrafo donde Rodríguez Feo cuenta el enlace del surgimiento de la revista:

Un día de invierno del año 1943, estábamos sentados en el parque Martí, en el corazón de La Habana, cuando me decidí por fin proponerle hacer una revista juntos. Lezama se quedó callado como calculando algo y después exclamó: “¡tú estás loco!” “Como tú, todos estos años”, le contesté sonriendo. Después me enumeró todos aquellos escollos que tenía que vencer –aparte del económico– quien emprendiera tan ingrata tarea en Cuba y me advirtió en tono medio burlón que mis pasos caerían en un saco sin fondo. En varias ocasiones, él se había lamentado de la

desaparición de Espuela de Plata, pero nunca me había explicado

las causas del fracaso. Pero como yo sabía que una de las razones

26 José Lezama Lima, “Presentación de Orígenes”, Orígenes, nº 1, 1944. En

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era la falta de dinero, insistí en que ello no significaba un gran sacrificio para mí. Pues al cumplir la mayoría de edad dos años antes mi madre me había entregado las acciones que me correspondían de la compañía azucarera de la familia y que podía muy bien sufragar una revista. Para embullarlo, le confesé que era un proyecto que había estado considerando seriamente desde el día en que en Harvard le pedí a Don Pedro su parecer y que a él le había parecido una idea magnífica. Por fin Lezama se sonrió y me dijo que él también había pensado en que yo podía ayudar a lanzar una revista más ambiciosa, sobre todo con más páginas y con colaboraciones extranjeras de primera calidad, pero que por delicadeza no se había atrevido27.

El talento de Lezama y la formación intelectual y crítica de José Rodríguez Feo desempeñaron en la publicación un papel intelectual de relevancia. En tal sentido, la declaración de Cintio Vitier es sin duda alguna la clave para entender el éxito que obtuvo Orígenes:

Orígenes la preparaban Lezama y Rodríguez Feo. Además de poemas y ensayos, publicamos allí textos críticos que nos pidieron. Recuerdo que mi trabajo sobre la poesía de Borges me

lo pidió Rodríguez Feo, así como un comentario sobre Las ratas,

de José Bianco. Rodríguez Feo, aparte de sufragar la impresión, desempeñó un papel importante, por la amplia red de contactos con escritores extranjeros que estableció, y que resultó decisiva para el prestigio internacional de la revista. Fue además discreto en sus colaboraciones y nunca pretendió ocupar un primer plano28.

Eliseo Diego, por su parte, reconoce la gran labor de los dos maestros: Lezama y su homólogo José Rodríguez Feo –traductor, crítico y promotor de la revista en los continentes americano y europeo–:

27 Roberto Pérez León, Tiempo de Ciclón, op. cit., p. 42.

28 Carlos Espinoza, Cercanía de Lezama Lima, La Habana, Letras Cubanas, 1986,

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Lezama y José Rodríguez Feo, quien tuvo muy buenas relaciones con varios escritores extranjeros de prestigio, fueron los de la idea

de fundar Orígenes. A ninguno de nosotros se nos hubiera

ocurrido. No existían entonces en Cuba editoriales. Escritor que deseaba publicar un libro, escritor que tenía que pagárselo. Cuánto riquísimo talento se perdió, me pregunto, por carecer, no ya de los medios de mi modesta burguesía, sino del acceso a la letra misma.

La dirección de Orígenes correspondió a ellos dos. Nosotros simplemente nos limitamos a colaborar29.

En una serie de entrevistas con Ciro Bianchi Ross realizadas entre 1970 y 1975 en La Habana, Lezama Lima valora con generosidad e inteligencia las eventuales desavenencias entre los poetas y las coincidencias y distancias en el ciclo de revistas que ellos fundaron:

Nos conocíamos Ángel Gaztelu, Guy Pérez Cisneros, Virgilio Piñera, y el momento era propicio para hacer revistas. Casi todos los escritores jóvenes tenían el mismo desenvolvimiento y en sus revistas está la verdadera historia del espíritu. Nunca pude imaginar que lo que había surgido en medio de tan notoria indiferencia se convirtiera en lo que fue. Era el espíritu venciendo una coraza de dificultades. La raíz de Verbum, de Nadie Parecía, de Espuela de Plata, de Orígenes, fue la amistad, el trato frecuente, la conversación, el paseo inteligente. […] Esta amistad estaba por encima de hacer o no revistas porque las publicaciones fueron desapareciendo y la amistad ha subsistido. Claro que ese tipo de amistad intelectual es extremadamente complicada, sutil, laberíntica, hecha de avances y retrocesos, como la lucha de siempre entre el otro y la sutileza del cordel mediterráneo. Mas entre nosotros, en que el cordel está hecho por las fibras demoníacas del henequén, que es, como todos sabemos, una cactácea donde a veces en el desierto el diablo se recuesta para preparar sus próximos paseos por la plaza de la Catedral, donde busca adormecerse a la sombra de los campanarios, como en el cuento de Villiers.

He hecho este distingo para expresar que la amistad, cuando de veras es creadora, no es tan solo un disfrute, sino punzadora, con

misteriosas pausas, como sumergida por debajo del mar30.

29 Ibídem, p. 87.

30 Vid. Quimera, n° 30, Barcelona, abril de 1983. Citado en “Virgilio Piñera.

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Sobre la formación literaria de Virgilio Piñera, Dolores M. Koch explora en su ensayo “Virgilio Piñera, cuentista” la asociación de Piñera con la literatura fantástica. También percibe la participación de Piñera en el grupo Orígenes como una etapa decisiva en su formación. La predilección por la narrativa fantástica, en la cual se enfatiza la relatividad de las formas, sitúa a Piñera dentro de una tradición literaria que tendría mucho en común con el credo origenista. Por esta “relatividad” de los puntos de referencia que “pudiera llamarse cubista”, según Dolores Koch, Virgilio Piñera se sitúa en la misma línea perspectivista a la que pertenecen Macedonio Fernández y Felisberto Hernández. Dolores Koch apunta que, al igual que éstos:

Virgilio Piñera juega con las perspectivas visuales desde ángulos poco comunes. Lo fantástico en él consiste en alternar la relatividad de los puntos de referencias de forma tal que pudiera llamarse cubista, con sus cuerpos mutilados o compuestos de modo diferente. Se complace en señalar la distancia entre la palabra y el objeto, la falta de proporción entre causa y efecto, y en general, lo poco racional de la existencia humana. Como espejo de la realidad, siempre hay en su narrativa una gran desproporción entre la importancia de algún hecho o detalle y la atención que en ella recibe. Parece demostrar la incapacidad del hombre, además, para percibir la realidad por medio de sus sentidos o de interpretarla justamente a través de los mecanismos de la razón. Logra el balance con una ingenuidad sabia, una ternura mal dirigida y, sobre todo, con un humor travieso y original31.

El grupo Orígenes se mostró muy abierto a toda corriente literaria internacional y opuesto a un criollismo considerado provinciano pero en favor del criollismo aristocrático defendido por Lezama Lima. Esta actitud se consideró más tarde como elitista y el mismo Virgilio Piñera llegó a reaccionar contra ella. En el estudio que realizó Rogelio Llopis,

31 Dolores M. Koch, “Virgilio Piñera, cuentista’’, Linden Lane Magazine, I, 4,

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en su “Recuento fantástico”, señala los antecedentes origenistas de Piñera, es decir, su formación temprana en torno a Lezama Lima y a la revista Orígenes, que exaltaba una estética irrealista, pero cuyo “elitismo criollista” hubo de causar el antagonismo de Piñera. La estética origenista, según Llopis, se aprecia en la “mezcla de ingenio, de gracejo cubano de la más auténtica estirpe y de encanto lúdico”32.

Esta herencia del credo estético de Orígenes sale a relucir en los cuentos de Piñera, en los que, nos dice Rogelio Llopis, se encuentra Virgilio Piñera “de cuerpo entero”:

Así como el Carpentier criollista de Ecué-Yamba-O está en sus demás obras, se advertirá al Virgilio Piñera origenista de Poesía y prosa en Cuentos fríos, La carne de René y Pequeñas maniobras. Su reacción contra Orígenes ha tenido menos magnitud que la de Carpentier contra el criollismo (Naturalmente, solo me refiero al Virgilio Piñera narrador)33.

A su vez José Bianco declara que Virgilio Piñera no es menos barroco que Alejo Cárpentier y José Lezama Lima, sino barroco de distinta manera. Dice Bianco: “Su barroquismo no proviene del estilo, simple, despojado, y a la vez cadencioso, coloquial, ni del ambiente que ese estilo refleja, sino de la acción misma de sus cuentos, de un conflicto que en casi todos ellos se plantea y resuelve de modo parejo”34. Este “barroquismo” intelectual de Piñera, que con mayor

exactitud se caracterizaría en términos de perspectivismo o de juego sofistico, fue el resultado de su formación origenista, es decir, de la influencia estética de Lezama y del grupo Orígenes. Una y otra vez, en sus narraciones, charlas y escasas declaraciones a la prensa, Piñera

32 Rogelio Llopis, “Recuento Fantástico’’, Casa de las Américas, 42, mayo- junio,

1976, p. 151.

33 Ibídem, p. 151.

34 José Bianco, “Piñera Narrador’’, prólogo a Virgilio Piñera, El que vino a

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atacó el barroquismo lingüístico de sus contemporáneos cubanos, ornamentación que le resultaba insoportable. En diciembre de 1946, Piñera publicaría en La Nación su ensayo titulado “Los valores más jóvenes de la literatura cubana”. En otro artículo, “Cuba y literatura”, publicado en Ciclón en marzo de 1955, dedicado también a problemas relacionados con la intelectualidad y con el arte en Cuba, se percibe un esfuerzo por encontrar un diálogo entre los ámbitos de la literatura cubana y la realidad35. Critica a los escritores bibliómanos que

abruman con sus conocimientos y retórica y que producen una literatura estéril y ornamentada alejada de la realidad. Esa literatura, añade Piñera, es propia, no de “una torre de marfil” sino de “una torre de Babel”. Lo que José Bianco observa en la narrativa de Piñera es su visión de la realidad como cosa inasible y precaria, que es precisamente lo que perdura en la obra piñeriana de sus años formativos en torno al grupo de Lezama.

35 En este ensayo asevera que la literatura cubana sólo es un título que viene

recogido en los manuales de enseñaza, Piñera reflexiona: “En verdad, señor profesor que me opongo a tal denominación. Un hombre como yo, que sufre la peor de todas las muertes: la muerte civil, no puede compartir su punto de vista. Niego que haya tal literatura cubana ya que día a día sufro esa terrible muerte civil del escritor que no tiene una verdadera literatura que lo respalde. […] Niego que la haya porque ella no me da fuerzas ni me ampara en mi oficio; niego que la haya porque no veo en parte alguna ese aúreo entrelazado que forman los escritores que nos precedieron en su sólida gloria, las voces de universal reconocimiento, el verdadero vivir literario con sus paraísos y sus infiernos. No, señor profesor, tomado en rigor no existe por el momento la literatura cubana o si usted se alarma demasiado ante mi ex abrupto puedo concederle esto: Bueno, sí, existe la literatura cubana pero… sólo en los manuales”. Siguiendo en esta línea de escarnio, Piñera añade lo siguiente: “El sentimiento de la Nada por exceso es menos nocivo que el sentimiento de la Nada por defecto: llegar a la nada a través de la Cultura, de la

Tradición, de la abundancia, del choque de las pasiones, etc. Supone una postura vital puesto que la gran mancha dejada por tales actos vitales es indeleble. Es así; […] que podría decirse de estos agentes que ellos son el ‘activo’ de la nada. Pero esa nada, surgida de ella misma, tan física como el nadasol que calentaba a nuestro pueblo de entonces, como la nadacasas, el nadaruido, la nadahistoria […] nos lleva ineluctablemente hacia la morfología de la vaca o del lagarto. A esto se le llama el ‘pasivo’ de la Nada, y al cual no corresponde ‘activo’ alguno”. Virgilio Piñera, “Cuba y la literatura”, Ciclón, V 1, Nº. 2, marzo de 1955, pp. 51-55.

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Mejor aún lo aclara Dolores Koch, que describe esta escuela que se desarrolla al otro lado de la galaxia-élite-lezama:

Los poetas y escritores que entraron en su órbita han desarrollado su estilo individual. Virgilio Piñera, origenista indiscutible aun en

su desacato, produjo un neo-barroquismo degradado que llegó a

lo grotesco y al absurdo. En la desmesura quevediana de su desengaño barroco, alcanzó la amarga burla de sí mismo, la de un ser marginado que nunca entendió o quiso entender al mundo, que nunca aprendió a ser “pícaro”36.

Él mismo reconoció la influencia de Lezama en su obra, en un texto publicado en 1959 en Lunes de Revolución. Testifica que hubo una época remota en su carrera –hacia 1937–, recién llegado de la provincia, en que no conocía todavía a los grandes nombres de la literatura, como Breton, Apollinaire, Peret, etcétera, y Lezama Lima era lo único que ‘tenía a mano’. Fue entonces cuando escribió el desaparecido poema “La destrucción del danzante”, que él mismo calificó de “lezamiano de pies a cabeza”37.

Teresa Cristófani Barreto comenta la influencia que tuvo José Lezama Lima sobre su generación y las que siguen:

Lezama fue siempre el centro de la vida intelectual cubana desde los años treinta hasta su muerte. Impuso un estilo que se consubstanció en marca de su época. Dio el gran salto estilístico con la retórica neobarroca, hasta hoy referencia obligada para la

36 Dolores M Koch, “Virgilio Piñera y el neobarroco”, Hispamérica, 13, 37, abril,

1984, p. 83.

37 Virgilio Piñera, “Cada cosa en su lugar’’ en Lunes de Revolución, vol. II, n° 39,

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producción artística caribeña así como para la rioplatense y la brasileña38.

Dolores M. Koch, al intentar definir sus cuentos, afirma: “Los cuentos de Virgilio son difíciles de clasificar”39. Otros críticos

encuentran más acertado compararle con Kafka, como por ejemplo, José Bianco, al señalar un parecido en la proximidad y afinidad estilística entre los dos autores, y a la vez, la base para mostrar las diferencias entre ambos:

Hay […] en Kafka y en Piñera algo común, entrañable, un parentesco espiritual y vital que va más allá de cualquier influencia literaria. Kafka, por su condición de judío, no podía conseguir en Praga un empleo público que le dejara las tardes libres para escribir; hasta casi el final de sus días tuvo que sufrir la constante humillación de un padre tiránico. Piñera, hijo de un hombre indulgente y modesto, no es un judío de Praga, pero era un joven escritor cubano en tiempos de Batista40.

Esta similitud con Kafka viene reflejada en una doble vertiente establecida sobre la base de la inspiración fantástica: por un lado, una serie de conceptos negativos sonsacados de la despiadada existencia humana, y por el otro, un elemento esotérico u ocultista que introduce la reflexión sobre el más allá. Sin embargo, en este punto se diferencia del escritor checo, ya que Piñera innova en la técnica, la lógica grotesca y fantástica de lo absurdo. Se centra más en el efecto buscado, evitando descripciones inútiles para lograr, por medio del suspense, que el lector se encuentre en una conmoción psicológica, en una angustia metafísica. Es más, Piñera no sólo se contenta en la conmoción del lector, lo que él intenta con sus textos es inquietarle,

38 Teresa Cristófani Barreto, “Los cuentos fríos de Virgilio Piñera’’ Hispamérica,

Revista de Literatura, 71, p. 33.

39Dolores M Koch, “Virgilio Piñera, cuentista”, art. cit., p. 3.

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angustiarle e incluso, deprimirle. De este modo, puede tener una concepción plena de lo que supone la realidad piñeriana.

Las características de esta realidad descansan en un carácter doble: entre lo real e imaginario, mezclándose de manera arbitraria en todo discurso. Ese mundo fluctúa en el adentro y el afuera, y es paradójicamente la literatura el mecanismo que lo desgaja y arranca sacándolo de sí para trasponerlo a la luz, para verlo con la mirada lúcida y despierta del que narra y el que escucha. Así pues, Piñera acoge esta realidad y por medio de las técnicas ficcionales, establece el vínculo entre algunos de sus relatos y sus propias experiencias.

En 1955, después de diez años de intensa colaboración con José Lezama Lima, José Rodríguez Feo funda, desde la disidencia de Orígenes, la revista Ciclón. Será en el grupo aglutinado en torno a Ciclón donde habrá que buscar el origen de la literatura existencialista y del absurdo cubano. Volveremos a tratar este asunto cuando analicemos el existencialismo en su obra literaria. Virgilio Piñera abandonará Orígenes para convertirse en secretario de Ciclón41 y

corresponsal de la Revista Buenos Aires. El esfuerzo de Piñera desde Buenos Aires llega a ampliar notoriamente el espectro de las colaboraciones que en su momento había obtenido para Orígenes. Entre los escritores que contacta para colaborar se encuentran Vicente

41 José Rodríguez Feo deja claro el papel de Virgilio Piñera en la revista cuando

afirma: “Cuando decido hacer Ciclón a mediados de 1954 voy a ver a Virgilio Piñera, que acababa de volver de la Argentina, y le propongo que me ayude a obtener colaboraciones de los escritores que conocía en Buenos Aires, a donde él regresaría a finales de enero de 1955. La primera colaboración que me envía es la traducción de las 120 jornadas deSodoma del Marqués de Sade, que tanto enojaría a los mojigatos del patio.” Testimonio recogido en Roberto Pérez León, Tiempo de Ciclón, op. cit., p. 74. Luego, el mismo Rodríguez Feo reconocería más tarde que “el gran prestigio que Ciclón obtuvo de inmediato se debió a las colaboraciones que me envió desde Buenos Aires”. Ibídem.

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Barbieri, Héctor Álvarez Murena, Eduardo Mallea, Carlos Mastronardi, Manuel Peyrou, Vicente Fatone, José Luis y Francisco Romero, Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Silvina Ocampo, Adolfo Bioy Casares; además, envía el ensayo de Gombrowicz “Contra los poetas” y fragmentos de su luego célebre diario, hasta entonces solo publicado en la revista Cultura, de los emigrados polacos en París.

Ciclón tomó el relevo de Orígenes en su defensa a ultranza de un reducto de alta cultura conquistada por y para minorías, pero lo hizo desde una actitud contestataria, desde un rechazo explícito a cualquier especie de mojigatería moral, y se convirtió, además, en uno de los cauces de penetración del existencialismo, cimiento filosófico de la literatura del absurdo. Lo absurdo es el código de Ciclón para la denuncia y la afirmación del compromiso con su época. La obra de Virgilio Piñera, como colaborador asiduo de la revista y representante del movimiento, no hará otra cosa que reforzar y apostar por un cambio radical que podría permitir el acceso a una literatura y una vida mejor. De hecho, sus personajes, inmersos en el absurdo existencialista, claman por el nuevo orden moral y existencial que los salve de la “hecatombe”, y los temas recurrentes en su obra (el hambre, el vacío, la nada) son claros elementos de la angustia y el vacío existencial enunciados por Jean-Paul Sartre y Albert Camus, autores europeos cuyo pensamiento tendrá en Ciclón buena acogida.

Son de sobra conocidos los avatares que condujeron a la ruptura entre Lezama y Rodríguez Feo y la inmediata fundación de Ciclón por éste, después de un fallido intento de continuar Orígenes por su cuenta. Los resume Lezama así:

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Es una historia sombría la separación que hubo entre Rodríguez Feo y yo por la inserción de un artículo de Juan Ramón Jiménez. Juan R. Jiménez publicó un artículo defendiéndose de indirecta referencia molesta que le había hecho Vicente Aleixandre y, entonces, hubo entre nosotros una fricción, porque Rodríguez Feo era partidario de que no se publicara la respuesta de defensa de Juan R. Jiménez y yo sí42.

La anécdota pudo ser la gota que colmó el vaso en el divorcio de los cofundadores de Orígenes, pero entre Lezama, por un lado, y Rodríguez Feo y Virgilio Piñera, por el otro, latían, desde antes, desencuentros en lo que al ideario estético y a las afinidades filosóficas se refiere, lo que creaba un terreno abonado para la fractura. A lo largo de este apartado iremos repasando estas discrepancias; anticipemos una: la evidente vecindad ideológica entre Piñera o Rodríguez Feo y el existencialismo ateo de un Sartre o un Camus, como precedente inmediato del existencialismo que sacudiría, poco después, el clima cultural de la Isla. A este respecto, había aparecido, en el número 30 de Orígenes, apenas unos meses después de su publicación en Europa, un capítulo, “Nietzsche y el nihilismo” y El hombre rebelde, de Albert Camus, traducidos por el propio Rodríguez Feo. Frente a ello, Lezama mostró siempre un rechazo sin atenuantes hacia las obras de Sartre y acogió, sin embargo, favorablemente las de Gabriel Marcel, máximo representante de la gran rama del existencialismo filosófico: el existencialismo teísta de raíz cristiana, más acorde con sus convicciones católicas.

La orientación estética e ideológica de Ciclón aparece en el editorial de su primer número, que se titula “Borrón y cuenta nueva”.

42 Entrevista a Lezama Lima en Cuba Internacional, La Habana, enero de 1971.

Citado por Lezama Lima, Eloísa, “Introducción’’ a José Lezama Lima, Paradiso, Madrid, Cátedra, 1993, pp. 26-27.

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En él se define lo que parece ser el objetivo primordial de la revista, marcar distancias con respecto a Orígenes: “Lector, he aquí a Ciclón, la nueva revista. Con él borramos a Orígenes de un golpe. A Orígenes, que como todo el mundo sabe, tras diez años de eficaces servicios a la cultura en Cuba, es actualmente solo peso muerto. Quede, pues, sentado de entrada que Ciclón borra a Orígenes de un golpe. En cuanto al grupo Orígenes, no hay que repetirlo, hace tiempo que, al igual que los hijos de Saturno, fue devorado por su propio padre”43. Algunos dan

por sentado que el texto era de Piñera por el carácter festivo y provocador, a pesar de que Rodríguez Feo siempre lo negaba, afirmando que el texto lo había escrito él mismo44.

oAsimismo, encontramos, a lo largo de los poco más de dos años de vida de la revista, un texto significativo que manifiesta lo que Jean Marie Lemogodeuc destaca como principal característica de Ciclón45:

su carácter “sistemáticamente rebelde y contestatario […] contra la sociedad burguesa, sobre todo en el terreno de las costumbres y de la

43 “Borrón y cuenta nueva” en Ciclón, vol. 1, n° 1, enero, 1955, pp. 22-23.

44 “Ciclón borra a Orígenes de un golpe”, tiene toda la traza de Piñera, pero

después del esclarecimiento que da Feo en una conversación con Antón Arrufat, cualquier sospecha queda abortada: “Se ha dicho que el Editorial ‘Borrón y cuenta nueva’ lo hizo Virgilio. Yo también podía escribir en el estilo en que está escrito el editorial. Virgilio no tuvo nada que ver con esto. El editorial que está en el número del 59, donde yo arremeto contra todas las personas que fueron a Palacio a recibir una orden que daba Batista, tampoco lo hizo Virgilio. Yo también podía escribir en términos polémicos”. Citado en Tiempo de Ciclón, op. cit., p. 94.

45 “En Ciclón la posición determinante de la revista era muy parecida a la actitud

rebelde contra todos y contra todo, muy característica del grupo beatnik en los Estados Unidos o el de los young angry men ingleses. Es decir, era una violenta reacción contra la hipocresía burguesa, una forma de echar en cara a la burguesía toda su falsedad, su quiebra moral, pero fundamentalmente desde el ángulo de la vida sexual, de la hipocresía sexual, sin tocar el fondo del problema: la base económica.”. Citado por Antonio Portuondo, “Itinerario estético de la Revolución Cubana”, Unión, nº 3, 1975, p. 8.

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sexualidad”46. El susodicho texto aparece en el número de noviembre

de 1956 y lleva por título “Cultura y moral”, donde se denuncia la mojigatería moral: “¿Se va a estimular al escritor para que pueda publicar obras? No, señora, a menos que éstas nada contengan que atente contra la moral y la sociedad cristiana” y propugna, en respuesta, escribir “sin temor a la censura de los santurrones y los hipócritas”. A lo largo de los trece números de la revista encontramos, así, desde una traducción de Los ciento veinte días de Sodoma, del Marqués de Sade, hasta una defensa de la pornografía escrita por el periodista y novelista cubano Calvert Casey47.

No es baladí la elección de un texto de Sade para abrir el número inicial de Ciclón. En El hombre rebelde, Camus considera al Marqués de Sade el primer hito en la historia de la “rebeldía metafísica”; de hecho, buena parte de los “rebeldes metafísicos” a los que dedica Camus su reflexión en la parte II del citado ensayo –Sade, los dandys finiseculares, los dadaístas, los surrealistas: aquellos que, frente a este mundo de condenados a muerte, “han afirmado la soledad de criatura, la nada de toda moral” y, al tiempo, “han tratado de construir un reino

46 Jean Marie Lemogodeuc, “Orígenes, Ciclón, Lunes: una literatura en

ebullición’’, en Jacobo Machover (dir), La Habana, 1952-1961, ed. cit., pp. 148- 49.

47 Marqués de Sade, “Los ciento veinte días de Sodoma’’ (Traducción de

Humberto Rodríguez Tomeu), en Ciclón, vol. n° 1 y 2, (enero y marzo 1955), pp. 40-50. Calvert Casey, “Nota sobre pornografía’’, en Ciclón, vol. 2, n° 1, (enero 1956), pp. 57-59, pueden leerse frases como estas: “La experiencia pornográfica pura, desprovista de todo afeite y de toda limitación impuesta directa o indirectamente por los prejuicios, puede ser supremamente hermosa, conducir a la serenidad o a la exaltación’’. En una conversación con José Antonio Portuondo, José Rodríguez Feo asevera: “He estado revisando Ciclón, ahora, al cabo de tantos años, y creo que no es una revista tan radical ni tan escandalosa ni nada del otro mundo. Ciclón nada más que publicó dos cosas que escandalizaron un poco: ‘Las 120 jornadas de Sodoma’ […]. Lo otro que escandalizó muchísimo en Ciclón fue lo de Virgilio sobre Ballagas ’’. José Antonio Portuondo en Tiempo de Ciclón, op. cit., p. 87.

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puramente terrestre en el que reinaría la regla por ellos elegida”48–, se

publicarían, de un modo u otro, en las páginas de la revista, como prueba implícita de la ascendencia del autor de El extranjero sobre Rodríguez Feo y, por extensión, sobre todo el círculo de Ciclón. Virgilio Piñera escribe en la presentación de esta traducción de Sade realizada por Humberto Rodríguez Tomeu:

Se ha dicho: Sade es un desmesurado, deja pequeños en punto a pornografía a contemporáneos suyos como Restif de la Bretonne, Crebillon hijo o Paradis de Moncrif. Es precisamente con esta desmesura, con este furor erótico que Sade descubre el complejo mecanismo del sexo, dejando muy atrás la pura ganga de la pornografía. Todos esos escritores, a diferencia de Sade, se limitaron a describir la vida galante del siglo XVIII en Francia. En ninguno de ellos vamos a encontrar lo que en Sade: una problemática sexual, una teoría de la conducta sexual del hombre y más aún, una metafísica del Eros49.

La mayor crisis se desata con el número de septiembre, en el que Virgilio Piñera publica su famoso artículo “Ballagas en persona”, un artículo que va a levantar un escándalo al reclamar el derecho de hablar con franqueza acerca de la homosexualidad de Emilio Ballagas, poeta muerto en 1954 (el año anterior a la aparición de Ciclón):

Si los franceses escriben sobre Gide tomando como punto de partida el homosexualismo; si los ingleses hacen lo mismo con Wilde, yo no veo por qué los cubanos no podemos hablar de Ballagas en tanto que homosexual. ¿Es que los franceses y los ingleses tienen la exclusiva de tal tema? No por cierto, no hay temas exclusivos ni ellos lo pretenderían. Franceses e ingleses no parecen estar ya dispuestos a hacer de sus escritores ese tren

48 Albert Camus, Obras 3, Madrid, Alianza Editorial, 1996, p. 128.

49 Virgilio Piñera, “Textos futuros’’, Ciclón, vol. 1, n° 1, La Habana, enero de

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