Logística de transporte de Flores en Colombia
Entrevistada: Camila Camacho / 2013.Hoy en día es cada vez más interesante y acogido el envío de flores por vía marítima, bien sea por los costos, por el manejo del producto, por las mejoras en logística u otros factores determinantes. No obstante, en Colombia, aunque se ha avanzado mucho en el tema aún se presentan ciertas dificultades que problematizan el desarrollo de la labor. Camila Camacho de Floraholland (FH) expone a ALSUM la situación.
Camila Camacho es la Manager de área local para Latinoamérica de Floraholland. Estudió Administración de empresas agropecuarias y empezó hace 25 años a trabajar en el ramo de las flores. Luego de trabajar en varias compañías relacionadas en el tema, y después de trabajar en Asocolflores por más de una década, fue contactada por una compañía holandesa que quería abrir oficinas en Colombia; se comenzó a manejar las exportaciones, la logística y fue ahí donde se empezó a tratar el tema marítimo.
Para ese entonces la empresa buscaba su valor agregado y se propuso enviar flores vía marítima, observar su viabilidad, realizando simulaciones y demás procesos. Sin embargo, los clientes no estaban interesados, la principal pregunta era ¿y cuánto se demora?; por lo que Camila afirma que al principio el rechazo fue total por el desconocimiento, “sonaba muy loco”, no había la costumbre ni la cultura para eso.
Finalmente, luego de trabajar en otras empresas y ver que el tema marítimo seguía sin interesar, Floraholland la contacta y Camila Camacho se incorpora a la compañía para abrir la oficina en el país.
Floraholland
Floraholland es una subasta de flores, “la más grande del mundo tal vez” afirma Camacho. En Holanda, cuenta con seis localidades (Aalsmeer, Bleiswijk, Eelde, Naaldwijk, Rijnsburg y Veiling Rhein-Maas); está hace 90 años constituida como una cooperativa conformada para los productores de flores, principalmente holandeses, y tiene alrededor de 2000 afiliados y 3000 empleados.
La compañía no compra ni vende flores, es una plataforma a través de la cual se busca brindar las herramientas necesarias para venderlas. “Los miembros floricultores, se afiliaron porque sabían producir pero no cómo vender, entonces es un instrumento de venta” comenta Camila.
Es por esto que se empieza a desarrollar toda una infraestructura de bodegas, bodegas en frío, los relojes, entre otros, para lograr su objetivo.
Los relojes son lugares donde se vende la flor; en donde diariamente van compradores de Europa, Asia a adquirir sus flores. Allí llegan distribuidores de todo el mundo (miembros de Floraholland), a exponer su producto y los relojes indican (para los compradores) qué producto va a salir y su estado.
Y así, los clientes conectados mediante un código van comprando la flor y posteriormente sale etiquetado el producto y se monta en el camión del cliente.
Es importante mencionar que la asistencia a estos relojes no es sólo presencial, los compradores pueden estar de manera virtual también, lo que le da mucha expansión a los distribuidores y una visibilidad internacional a los productos. Así como, una ganancia de tiempo y costos para los compradores.
Una vez que la compañía llega a Colombia, busca desarrollar el tema logístico ya que encuentran que es un tema crucial en el progreso del país y del negocio.
Transporte marítimo de flores en Colombia a través de FH
Antes de abrir operaciones en el país, la empresa ya había realizado desarrollos en temas marítimos, con el Star Flower Proyect, junto con otras compañías holandesas, navieras, Maersk, y entidades educativas de Holanda. No obstante, el proyecto se diluye a los dos años, por lo que cuando FH llega a Colombia busca con quien unirse para continuar desarrollando el tema.
Transfresh es una rama de Chiquita Banana que se encarga del desarrollo tecnológico para transportar perecederos por vía marítima, a través de una atmósfera controlada para que el producto viaje mejor. La compañía desarrollaba empaques de mangos, fresas, lechugas pero en ese entonces no sabían de flores, por lo cual se realiza una alianza estratégica que se llamaría Fresh Flower Solutions (vale mencionar que la empresa ya no continúa).
Con la alianza establecida empieza el desarrollo de todos los protocolos por tipo de flor desde Colombia. Se empezó con técnicos americanos a visitar fincas para realizar un diagnóstico de qué tocaba hacer, cómo era el desarrollo de la flor en el país, qué normas eran necesarias para que el producto viajara en buen estado, entre otros.
Una vez recolectada y estudiada esta información, se empezaron a mandar contenedores de ensayos cada 3 o 4 meses (el servicio regular comercial sólo se pudo implementar semanalmente hasta hace dos años).
El principal problema era cómo llegar a los clientes, ya que el tema logístico en Colombia, según Camila Camacho, ha sido muy complejo; en ese momento no se tenía la infraestructura necesaria, los camiones no estaban en buenas condiciones, en los furgones el aislamiento era demasiado delgado, las carreteras por sus condiciones hacían que el producto se moviera bastante, y una vez que llegaban a Cartagena tenían que esperar en el puerto, lo que causaba que la flor se calentara, afectando la calidad del producto.
Así mismo, tres días antes que llegara la carga al puerto se necesitaba enviar la información, para que esta fuera aprobada por los jefes antinarcóticos de turno. Esta inspección, vale recalcar, requiere un sitio especializado para poder hacer las operaciones, pero lamentablemente en Cartagena y Santa Marta no hay zonas refrigeradas, ya que manejan sólo carga seca y congelada.
Por lo cual, para este tipo de operaciones necesitaban un lugar pertinente en donde se pudiera hacer la investigación, “tuvieron que inventarse con los del puerto el sorti-container; son dos contenedores de 40 que están acoplados, se unen y queda un cuarto con ´dos entradas´, en una se parqueaba el camión y en otra el contenedor que se iba a cargar”, comenta Camila.
A pesar del espacio que se creó, para el producto era terrible al comienzo, ya que era muy difícil manejar su calidad debido a tanta manipulación, los diversos cambios de temperatura, y las condiciones no adecuadas para lidiar con este tipo de producto. Actualmente, la inspección se sigue haciendo, pero en el tema de transporte se cambiaron los camiones refrigerados por contenedores. Se logró que las navieras ´dieran´ los contenedores para cargar de Bogotá a Cartagena, y de esta manera lograr menos manipulación y un mayor cuidado de la carga.
Adicionalmente, en el puerto se habló para pedir colaboración. Los inspectores fueron aprendiendo y familiarizándose con el tema, generando procesos más rápidos “ya no dura seis horas, dura dos o una”. Lamentablemente, el desarrollo de las habilidades en los puertos no ha cambiado en nada. Hoy en día en Cartagena están habilitando una zona nueva mientras construyen unos cuartos fríos en donde se va a operar más fácil, afirma la Manager de área local para Latinoamérica de FH.
“Tanta demora no ayuda a las exportaciones y al producto, les falta desarrollo, agilidad, eficiencia en los puertos; fuera de eso tienes que pagar energía porque desde que entra el contenedor al puerto está conectado, más el bodegaje, más la operación, el puerto vale USD 1,000 para flores. Es lo más caro hoy en día (cuando para otros productos vale USD 400)” expone Camila.
Se espera que dentro de las futuras mejoras el puerto establezca un sitio donde se pueda trabajar adecuadamente, hay espacios demasiados reducidos para sacar la cantidad de carga; y en cuanto a las carreteras, los camiones, no se tendría que pagar para traer contenedores hasta Bogotá, si fuesen más eficientes en el puerto. Pero todo es un proceso.
En cuanto a la pregunta de qué ha hecho el gremio para ayudar a mejorar la situación, Camacho comenta que actualmente la ayuda no es mucha, se ha hablado con Asocolflores pero pocos cambios se han visto. Además, con los puertos privados, son ellos quienes tienen que invertir en ese desarrollo, “cobran mucho para que den un servicio que verdaderamente corresponda con lo que cobran, es tómelo o déjelo”.
Actualmente, se tienen cada vez más clientes. Generalmente llegan a través del voz a voz, debido a que la situación económica del país y del mundo está muy apretada, por lo cual se busca la economía. “Las flores dependen de las culturas, en algunas es un lujo, en otras es parte de la cultura. El principal mercado es Colombia a Estados Unidos (consumen el 80% de las flores); el resto se manda a Europa en donde el flete aéreo es el doble que llevarla a EEUU”, lo que hace que la diferencia para el mercado americano sea sólo del 15% de transporte aéreo a marítimo, lo cual no ha sido muy atractivo, y hace complicado ingresar al mercado.
Por otro lado, con Europa la diferencia es del 40% lo que ha hecho interesante la opción para los clientes, por la necesidad que han visto de ahorrar, y este porcentaje les da el margen que están buscando. Un servicio que ha hecho interesante y atractivo FH para los clientes, es que ellos no son una agencia de carga, ya que su servicio es especializado en el producto y se le hace seguimiento a todo el proceso. El producto llega y se evalúa, y en caso que se encuentre algún fallo, es posible determinar en qué punto de la cadena de suministro sucedió y el por qué. De esta manera el cliente, se siente más seguro y sabe que su producto llegará con calidad. Es importante tomar este ejemplo de ubicar las prioridades del comprador y así ofrecerles lo que les interesa, en pro de una expansión del mercado.
“El tema no va a parar, sólo va a seguir. Yo tengo la plena seguridad, porque funciona, ahorra y porque cuando mantienes una cadena de frío regular desde el origen hasta el destino, la flor tiene más vida en un florero, en cambio por vía aérea es imposible… ha sido un tema de aprendizaje, enseñanzas, de aprender a manejar el tema en el país, de tener en cuenta las diferentes variables, de enseñarle a los clientes que sí funciona, y de enseñar a los productores los mejores procesos” repasa Camila Camacho.
Las estadísticas del 2008 al 2013 no han hecho sino duplicarse en cuanto al transporte de vía marítima, ya que por esta vía se paga por espacio no por kilo.
Como reflexión final, en cuanto al desarrollo de transporte de flores vía marítima, Camila pone en evidencia que el factor determinante es la constante mejora y estandarización. Es necesario tecnificar los empaques (son muy primarios). Los costos tienen que bajar, “en un país tan desarrollado esto no puede ser así”.
En un futuro, “la industria colombiana va a agradecer estos cambios, porque va a permitir que las flores colombianas en el mundo sean más competitivas”.